{"id":16561,"date":"2016-02-05T10:50:17","date_gmt":"2016-02-05T15:50:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-y-moral\/"},"modified":"2016-02-05T10:50:17","modified_gmt":"2016-02-05T15:50:17","slug":"economia-y-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-y-moral\/","title":{"rendered":"ECONOMIA Y MORAL"},"content":{"rendered":"<p>El problema de las relaciones entre  la econom\u00ed\u00ada (entendida bien como ciencia o bien como praxis) y la moral es un tema candente en nuestros d\u00ed\u00adas. No s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-moral y del Magisterio social de la Iglesia, sino tambi\u00e9n en el laico.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo la moral  (cristiana) subordin\u00f3 a s\u00ed\u00ad misma todos los sectores de la vida humana. Se consideraba a la \u00e9tica como el criterio \u00faltimo y decisivo de toda opci\u00f3n humana y, por consiguiente, como la reguladora directa de las mismas opciones econ\u00f3micas. Pensemos en la prohibici\u00f3n del pr\u00e9stamo a inter\u00e9s, calificado siempre como usura, sobre la base del Antiguo y del Nuevo Testamento (y de la autoridad aristot\u00e9lica que defin\u00ed\u00ada a la moneda como \u00abest\u00e9ril\u00bb).<\/p>\n<p>Los antecedentes del divorcio entre  la econom\u00ed\u00ada y la moral pueden percibirse en una doble direcci\u00f3n: en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-moral y en la formaci\u00f3n de la ciencia econ\u00f3mica. Los moralistas, a partir de finales del siglo XVll, aparecen cerrados en un m\u00e9todo deductivo que ignoraba expresamente como irrelevantes la evoluci\u00f3n del mundo moderno y en particular, los pro fundos cambios que se produc\u00ed\u00adan en el terreno econ\u00f3mico. La econom\u00ed\u00ada, por su parte, se iba afirmando como ciencia aut\u00f3noma, basada en el presupuesto utilitarista del homo pure oeconomicus (guiado por una \u00e9tica mercantilista) y por la m\u00e1xima \u00ablos negocios son los negocios\u00bb. por consiguiente, tend\u00ed\u00ada a hacerse hegem\u00f3nica tanto en el terreno cient\u00ed\u00adfico como en el terreno pr\u00e1ctico. Las preocupaciones de justicia y de solidaridad quedaron desterradas de la ciencia econ\u00f3mica como \u00bb cuestiones externas\u00bb que contaminaban su rigor y de las que, por tanto, eran otros los que ten\u00ed\u00adan que encargarse, pero no el operador econ\u00f3mico que ten\u00ed\u00ada que guiarse por la norma suprema del inter\u00e9s, de la b\u00fasqueda de beneficio y de la productividad eficiente. De esta manera, la racionalidad econ\u00f3mica se fue diferenciando cada vez m\u00e1s claramente de la racionalidad \u00e9tica.<\/p>\n<p>Esta separaci\u00f3n acarre\u00f3 graves da\u00f1os tanto a la econom\u00ed\u00ada como a la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Privada de todo aliento \u00e9tico, la econom\u00ed\u00ada se convirti\u00f3 en un mercantilismo marcado por resultados perversos : competencia despiadada, erecci\u00f3n de empresas monopol\u00ed\u00adsticas, prepotencia de multinacionales despreocupadas de los intereses locales del equilibrio ecol\u00f3gico, paro creciente, divisi\u00f3n entre las zonas superdesarrolladas del Norte del planeta y las \u00e1reas de subdesarrollo en el .<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la ciencia econ\u00f3mica acabe  encerr\u00e1ndose en un remolino de teoremas que ten\u00ed\u00adan como base el mito del horno pure oeconomicus y la fe infundada en los equilibrios econ\u00f3micos que, por una especie de m\u00e1gica providencia laica, resultar\u00ed\u00adan del encuentro y del choque entre los intereses individuales-ego\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>Pero tampoco la reflexi\u00f3n \u00e9tico-teo l\u00f3gica sali\u00f3 bien parada del divorcio que se estableci\u00f3 entre la econom\u00ed\u00ada y la moral. Al considerar como irrelevante la enorme evoluci\u00f3n industrial ~ tecnol\u00f3gica, los moralistas perdieron la posibilidad de influir en el ethos corriente y de modificarlo en direcci\u00f3n hacia la justicia y la solidaridad.<\/p>\n<p>Pero en el presente las cosas est\u00e1n  cambiando. Despu\u00e9s de las indicaciones que ha hecho el Magisterio social de la Iglesia, los moralistas se muestran mucho m\u00e1s atentos a las realidades econ\u00f3micas y a su complejidad.<\/p>\n<p> Las exigencias \u00e9ticas de la justicia y de  la solidaridad, tanto a nivel nacional como planetario, no deben disociarse nunca de las preocupaciones por la eficiencia y la productividad, que, por muy leg\u00ed\u00adtimas que sean, no deben asumirse tampoco como criterio primario y exclusivo del obrar econ\u00f3mico, si \u00e9ste intenta seguir siendo un obrar humano. Por eso mismo, se est\u00e1 dibujando una nueva \u00e9tica social que va m\u00e1s all\u00e1 del moralismo abstracto y deductivo, que rechaza el an\u00e1lisis detenido de las realidades econ\u00f3micas. Por otra parte, en el \u00e1mbito de la ciencia y de la praxis econ\u00f3mica est\u00e1 madurando, aunque con bastantes dificultades y con cierta lentitud, una nueva sensibilidad ante las exigencias \u00e9ticas.<\/p>\n<p>Vuelven a tomarse en consideraci\u00f3n  las instancia \u00e9ticas de justicia y . de solidaridad como elementos integrantes de la teor\u00ed\u00ada y de la praxis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>El beneficio, seg\u00fan dicen algunos empresarios, no debe considerarse como el objetivo primario de la empresa; el primer objetivo debe ser innovar producir a costes competitivos y crear nuevas riquezas para toda la comunidad. Ya no se considera un beneficio aceptable aquel que se obtiene sustrayendo riquezas a las generaciones presentes y futuras, alterando el equilibrio ecol\u00f3glco, destruyendo recursos no renovables. La racionalidad \u00e9tica y la racionalidad econ\u00f3mica no les parecen ya a muchos marcadas por una divergencia irreversible, sino llamadas m\u00e1s bien a una posible convergencia.<\/p>\n<p>En el Magisterio social de la Iglesia,  y particularmente en las \u00faltimos enc\u00ed\u00adclicas sociales de Juan Pablo II, se enuncian indicaciones a prop\u00f3sito de esta posibilidad, que representa un compromiso obligado e ineludible. La Centesimus annus, tan apreciada incluso por los economistas, ofrece sugerencias significativas y ejemplares sobre el respeto a las a\u00fatonom\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas, \u00e9ticas y teol\u00f3gicas. El papa no renuncia a proclamar su mensaje sobre el hombre. Pero al mismo tiempo reconoce la legitimidad de un beneficio justo, de un mercado que sea realmente libre, de una empresa eficiente y productiva, pero que sea, sin embargO, una comunidad de personas antes que un conjunto de capitales.<br \/>\nG. Mattai<\/p>\n<p> Bibl.: A. Sen, Sobre \u00e9tica y ecortom\u00ed\u00ada, Alianza, Madrid 1989; M. Falise &#8211; J. R\u00e9gnier Ecortom\u00ed\u008da y fe, Mensajero, Bilbao 1994; R Duque, 0pcion por una ciencia humanizada  de la econom\u00ed\u00ada. Herder Barcelona 1979; L. A. Rojo &#8211; Y P\u00e9rez, Econom\u00ed\u00ada y moral, Madrid 1984; E, Kung, Econom\u00ed\u00ada y moral, en AA. vv , Fe cristiana y sociedad. SM, Madrid 1986, 149-192;. Vidal, Para conocer la \u00e9tica cristiana, Verbo Divino. Estella 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema de las relaciones entre la econom\u00ed\u00ada (entendida bien como ciencia o bien como praxis) y la moral es un tema candente en nuestros d\u00ed\u00adas. No s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-moral y del Magisterio social de la Iglesia, sino tambi\u00e9n en el laico. 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