{"id":16562,"date":"2016-02-05T10:50:19","date_gmt":"2016-02-05T15:50:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-media\/"},"modified":"2016-02-05T10:50:19","modified_gmt":"2016-02-05T15:50:19","slug":"edad-media","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-media\/","title":{"rendered":"EDAD MEDIA"},"content":{"rendered":"<p>Edad Media es el t\u00e9rmino con que  la historiograf\u00ed\u00ada designa el tiempo transcurrido desde la antigua cultura grecorromana a la moderna, entendida \u00e9sta como renacimiento o revaloraci\u00f3n de la cultura cl\u00e1sica. Se trata de un largo per\u00ed\u00adodo de la historia, restringido pr\u00e1cticamente a Europa y &#8211; encuadrado dentro de unas fechas convencionales seg\u00fan diversos criterios:<br \/>\ndesde el a6o 313 (edicto de Mil\u00e1n) has ta el 1517 (protesta de Lutero): desde el 476 (ca\u00ed\u00adda del Imperio romano de Occidente) hasta el 1492 (descubrimiento de Am\u00e9rica): desde el 800 (coronaci\u00f3n de Carlomagno) hasta el 1303 (atentado de Anagni y muerte de Bonifacio VIII).<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica ha superado el  juicio peyorativo con que el Renacimiento usaba el nombre de \u00abEdad Media\u00bb, es decir, un tiempo de oscurantismo y sin ning\u00fan relieve cultural. En realidad fue un tiempo en el que Europa se vio sacudida por la invasi\u00f3n del Imperio romano por parte de los pueblos b\u00e1rbaros del norte. Esto dio paso a un proceso de transformaci\u00f3n cultural bajo el signo de unos ideales humano-religiosos, ofuscados luego en parte por el progreso human\u00ed\u00adstico y t\u00e9cnico desde el punto de vista eclesial y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1. Cultura de signo eclesial. Al derrumbarse el Imperio romano de Occidente, la \u00fanica organizaci\u00f3n antigua que se mantuvo en pie fue pr\u00e1cticamente la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Era l\u00f3gico que su compromiso primordial fuese la evangelizaci\u00f3n de la nueva sociedad: pero esto supon\u00ed\u00ada la presencia de unos elementos culturales como presupuesto y como consecuencia. As\u00ed\u00ad es como nacieron las escuelas mon\u00e1sticas y episcopales, donde el estudio de la sagrada Escritura y de la teolog\u00ed\u00ada iba precedido de la ense6anza de las artes liberales. En este proceso civilizador hay tres momentos significativos: el reinado de Carlomagno (siglo lX), con el florecimiento de las escuelas palatinas y con maestros como Alcuino; el reflorecimiento del siglo Xll (escuelas de Chartres, Orleans&#8230;: y figuras como el te\u00f3logo-fil\u00f3sofo san Anselmo y el dial\u00e9ctico Abelardo): y el siglo Xlll, \u00e9poca de oro de la Escol\u00e1stica, con las universidades, cuando el agustinismo tradicional se encontr\u00f3 con la filosof\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica. Los grandes escol\u00e1sticos lograron presentar de modo org\u00e1nico el contenido de la revelaci\u00f3n : con predominio agustiniano en san Buenaventura y aristot\u00e9lico en santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p> Juan Duns Escoto, con su sutil sentido  cr\u00ed\u00adtico, busc\u00f3 un nuevo equilibrio. Por otra parte, la visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la naturaleza tiene en este tiempo notables promotores, como Roberto Grossatesta, san Alberto Magno y Roger Bacon. Desde un conformismo resignado, que ve\u00ed\u00ada en la naturaleza el s\u00ed\u00admbolo intocable de la voluntad divina, se pas\u00f3 a una inquietud dirigida a descubrir nuevos horizontes a trav\u00e9s de experimentos cient\u00ed\u00adficos. Era la apertura a la modernidad, que anuncia tambi\u00e9n aspectos negativos en la cr\u00ed\u00adtica disgregadora del siglo XIV.<\/p>\n<p> 2. Agustinismo pol\u00ed\u00adtico.- Se llama  as\u00ed\u00ad la visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica que caracteriz\u00f3 a la Edad Media y que se basa en la concepci\u00f3n unitaria del hombre en su doble dimensi\u00f3n de ciudadano del mundo y de religioso destinado al cielo. El papa san Gelasio (t 496), en una carta al emperador Anastasio, habla de dos autoridades distintas, la sacerdotal y &#8211; la del rey, con superioridad de la primera debido a su funci\u00f3n moral que afecta tambi\u00e9n a los soberanos. Gregorio 1 (t 604) dio al papado una organizaci\u00f3n administrativa y econ\u00f3mica que confirm\u00f3 a la Iglesia romana como fuerza principal de cohesi\u00f3n europea. Esto adquiere su expresi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s compacta en Carlomagno, coronado por Le\u00f3n III como emperador del Sacro Romano Imperio (800). Y aunque en teor\u00ed\u00ada se mantuvo siempre clara la autonom\u00ed\u00ada de las dos esferas, la eclesi\u00e1stica y la pol\u00ed\u00adtica, las interferencias pr\u00e1cticas originaron conflictos especialmente \u00e1speros entre Gregorio VII y Enrique 1V Inocencio 1V y Federico I\u00ed\u008d, Bonifacio VIII y Felipe 1V de Francia. Fue con Urbano 11, Inocencio 11 y sobre todo con Inocencio III (t 121 \u00bf) como el papado alcanz\u00f3 la cumbre como moderador pol\u00ed\u00adtico de Europa.<\/p>\n<p>3. Feudalismo.- El sistema feudal, en el que los reyes o se\u00f1ores ced\u00ed\u00adan a algunos de sus s\u00fabditos el dominio de territorios particulares con el compromiso de una fidelidad especial, lleg\u00f3 a condicionar la misma vida de la Iglesia. Los obispados, los monasterios y las Iglesias particulares aceptaron donaciones de pr\u00ed\u00adncipes y se\u00f1ores, quedando sometidos a ellos para la provisi\u00f3n de los cargos eclesi\u00e1sticos ligados a dicho feudo. Este sistema feudal, inicialmente positivo en las circunstancias sociales de la \u00e9poca, se convirti\u00f3 con los a\u00f1os en una causa grave de fragmentaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y, en el plano eclesi\u00e1stico, dio lugar a la intromisi\u00f3n civil en la concesi\u00f3n de los cargos eclesi\u00e1sticos (investiduras), degenerando en una corrupci\u00f3n y en un servilismo absolutamente negativos para la misi\u00f3n espiritual. Los papas reaccionaron en contra de esta situaci\u00f3n, especialmente Gregorio VII, que defendi\u00f3 con coraje los derechos de la Iglesia contra el emperador Enrique 1V (lucha de las investiduras), con vistas a una reforma de la vida eclesial. Gregorio VII exigi\u00f3 con fuerza para el papado una independencia total de las autoridades seculares en el gobierno de la 1glesia. Su tenacidad hizo que tuviera que morir en el destierro (1085): pero su sucesor Calixto 11 vio el triunfo de la Iglesia en el concordato de Worms (1122).<\/p>\n<p>4. Religiosidad medieval.- La fe cristiana constituye un elemento esencial e indiscutible en la actitud del hombre medieval, que ve\u00ed\u00ada simbolizado en las cosas y en los acontecimientos el misterio de Dios. Se conceb\u00ed\u00ada la vida como un paso por el mundo hacia la eternidad: por tanto, lo \u00fanico importante consist\u00ed\u00ada en ser fieles a Cristo y a la Iglesia. La vida diaria segu\u00ed\u00ada el ritmo de los ciclos lit\u00fargicos, que en un mundo eminentemente agr\u00ed\u00adcola se adaptaban de alguna manera a las estaciones del a\u00f1o. Las celebraciones comunitarias fueron cediendo sitio a una piedad m\u00e1s bien privada. Creci\u00f3 la devoci\u00f3n a los santos y la veneraci\u00f3n de las reliquias. Con la reforma de Gregorio VII, se impuso la liturgia romana en Europa y a pesar de que la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n sacramentales no eran frecuentes, dominaba sin embargo por todas partes una devoci\u00f3n entusiasta por el Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento y por la Virgen Mar\u00ed\u00ada, celebrada incluso caballerosamente por los trovadores. El deseo de reforma dio lugar a veces a desviaciones her\u00e9ticas (albigenses, valdenses, etc.), mientras que, a comienzos del siglo XIII, san Francisco de As\u00ed\u00ads inaugur\u00f3 un movimiento evang\u00e9lico en total sinton\u00ed\u00ada con el Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Durante todo este siglo la sed de reforma espiritual se vio impulsada por algunos seguidores de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore (t 1206) hasta los extremos de la heterodoxia, en fervorosa espera de una edad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que habr\u00ed\u00ada de superar el Evangelio de Jes\u00fas y las funciones de la Iglesia jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>5. Las cruzadas.- Una consecuencia y al mismo tiempo una prueba de la religiosidad de la Europa medieval fueron las cruzadas, emprendidas sobre todo para rescatar del dominio musulm\u00e1n el sepulcro de Cristo en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Dada la convicci\u00f3n de que lo espiritual y lo temporal se funden en el inter\u00e9s supremo del triunfo de Cristo en las almas y en la sociedad, no debe sorprendernos el hecho de que los promotores de las cruzadas (1095- 1292) fueran ante todo los papas. Por otro lado, ellos eran la \u00fanica autoridad que pod\u00ed\u00ada inducir a los pr\u00ed\u00adncipes cristianos a una acci\u00f3n conjunta. A pesar de algunos abusos e ingenuidades, que hay que ver en la \u00f3ptica de su tiempo, las cruzadas ofrecieron la prueba de la grandeza de alma de los que se atrevieron a tantas proezas al grito de \u00abDios lo quiere\u00bb.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, se puede decir que la Edad Media fue, de alguna manera, un per\u00ed\u00adodo de dominio de lo \u00bb sobrenatural\u00bb entre dos \u00abnaturalismos\u00bb. Una visi\u00f3n justa de la vida no admite ni el predominio del naturalismo sobre la vida espiritual y religiosa ni viceversa, sino que postula una integraci\u00f3n equilibrada de ambos valores.<\/p>\n<p>B. Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Bibl.: L. Genicot, El esp\u00ed\u00adritu de la Edad Media, Noguer, Barcelona 1990; J, Paul, La Iglesia y la cultura en Occidente (s, XJ-xx), Labor Madrid 1988; O. Giordano, Religiosidad popular en la Edad Media, Gredos, Madrid 1983. P P Gilbert, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada medieval, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A) Caracteristicas generales. B) Primitiva edad media. C) Iglesia imperial del medievo. D) Baja edad media.<\/p>\n<p>A) CARACTER\u00ed\u008dSTICAS GENERALES<\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nEl concepto de e. m. en su significaci\u00f3n m\u00e1s general es el per\u00ed\u00adodo medio de un proceso hist\u00f3rico concebido como una sucesi\u00f3n de tres o m\u00e1s etapas de progreso y decadencia o como un movimiento c\u00ed\u00adclico. La tradici\u00f3n hist\u00f3rica del cristianismo lleva ya impl\u00ed\u00adcita la idea de una \u00e9poca \u00abmedia\u00bb por el esquema de las tres edades del ap\u00f3stol Pablo (ante legem, sub lege, sub gratia), que repercute en posteriores intentos de dividir en per\u00ed\u00adodos la historia sagrada (Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore: era del Padre, del Hijo, del Esp\u00ed\u00adritu Santo). La moderna filosof\u00ed\u00ada de la historia une luego la divisi\u00f3n en tres edades con la idea general, tomada de la antig\u00fcedad, del ciclo cultural; as\u00ed\u00ad G. Vico (Scienza Nuova 1725 ) interpreta la historia de los pueblos, estados y ciudades particulares como un transcurso c\u00ed\u00adclico de tres estadios bajo la direcci\u00f3n de leyes divinas; \u00e9l considera el per\u00ed\u00adodo medio como edad de los h\u00e9roes y de las rep\u00fablicas aristocr\u00e1ticas. El estudio comparativo de la historia, orientado hacia la morfolog\u00ed\u00ada de la cultura, ve en la \u00abedad media\u00bb un grado determinado de evoluci\u00f3n de la convivencia humana, con caracter\u00ed\u00adsticos puntos comunes que se encuentran en distintas culturas superiores, p. ej., Egipto, Grecia, China, Jap\u00f3n, Am\u00e9rica. Entre las notas peculiares de la cultura \u00abmedieval\u00bb se cuentan: la uniformidad de la sensibilidad, la transici\u00f3n de la primitiva organizaci\u00f3n tribal a la sociedad pol\u00ed\u00adtica, la incipiente formaci\u00f3n de estamentos, los comienzos de las ciudades. Este concepto tipol\u00f3gico de la e.m. es aprovechable para la interpretaci\u00f3n de ciertos nexos en la historia universal; pero hemos de notar c\u00f3mo la e.m. occidental ostenta numerosos rasgos propios que le confieren su peculiaridad inconfundible.<\/p>\n<p>II. La edad media occidental<br \/>\n1. Concepto e investigaci\u00f3n<br \/>\nEn la era del humanismo y del renacimiento se fue desarrollando lentamente la idea de que el per\u00ed\u00adodo que sigui\u00f3 a la grandeza del imperio romano, del siglo v hasta los siglos xiii-xiv aproximadamente, constituye una \u00e9poca \u00abintermedia\u00bb caracterizada por la decadencia de la vida espiritual (Flavio Biondo), un \u00abtiempo mediocre\u00bb (G.A. Bussi). Sin embargo, desde mediados del siglo xvii, historiadores eclesi\u00e1sticos y profanos proponen una triple divisi\u00f3n de la evoluci\u00f3n occidental y as\u00ed\u00ad hablan de historia antigua, media y moderna (G. VoirTius 1644, CH. CELLARIUS 1688); esa divisi\u00f3n se ha impuesto en gran parte. En la \u00e9poca siguiente, el esp\u00ed\u00adritu emp\u00ed\u00adrico y racionalista de la ilustraci\u00f3n aspira a una \u00abreligi\u00f3n racional\u00bb y traza a la vez, por falta de inteligencia hist\u00f3rica, un falso cuadro de la (sombr\u00ed\u00ada, oscura) e.m.; pero, simult\u00e1neamente, las ediciones hagiogr\u00e1ficas de los benedictinos franceses (maurinos) impulsaron las discusiones met\u00f3dicas, la cr\u00ed\u00adtica serena de textos (sobre todo documentos) y la publicaci\u00f3n de amplias series de fuentes nacionales. Con el advenimiento del romanticismo, el cual, en su ansia de recuperar la perdida unidad europea, ayud\u00f3 a que se abriera paso una nueva valoraci\u00f3n positiva de los siglos medios, se inicia tambi\u00e9n la moderna investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la e.m., que se ha ido especializando cada vez m\u00e1s hasta la mitad del siglo xx. Ensayos nov\u00ed\u00adsimos de sustituir el concepto de e.m. en virtud de otros esquemas de divisi\u00f3n, merecen atenci\u00f3n, pero suscitan tambi\u00e9n contradicci\u00f3n. Tradicionalmente se la divide en primera e.m., alta y baja e.m.; sin embargo, las tradiciones de la ciencia hist\u00f3ricas en algunos pa\u00ed\u00adses (p. ej., en Inglaterra) muestran considerables divergencias de este principio.<\/p>\n<p>2. Espacio y tiempo<br \/>\nEl occidente medieval abarca por de pronto, espacialmente, los territorios que forman el n\u00facleo de la Europa occidental y central; posteriormente se a\u00f1aden Italia del sur y Espa\u00f1a, as\u00ed\u00ad como amplios pa\u00ed\u00adses germ\u00e1nicos y eslavos del Norte, Este y Sudeste, y, en los siglos xi-xiii, tambi\u00e9n los Estados de los cruzados y los territorios occidentales del imperio bizantino (-> cruzadas). La delimitaci\u00f3n temporal de la e.m. se realiza en formas muy diversas. Se toma, p. ej., como comienzo la crisis del imperio romano a fines del siglo iii, o la \u00e9poca de Constantino el Grande (306-337), o la invasi\u00f3n de los hunos (375), o la ca\u00ed\u00adda del imperio de occidente (476), o las conquistas \u00e1rabes (desde 634); el fin de la e.m. est\u00e1 en relaci\u00f3n causal con el esp\u00ed\u00adritu del renacimiento (idea del microcosmos), con la \u00e9poca de los descubrimientos, que abre nuevas perspectivas, con la escisi\u00f3n confesional por la -> reforma protestante y con el racionalismo, que condujo a la -> revoluci\u00f3n francesa de 1789. Sin embargo, todos los intentos de dividir los per\u00ed\u00adodos a partir de una fecha determinada son problem\u00e1ticos, pues toman ciertos fen\u00f3menos particulares como criterio de la evoluci\u00f3n general. La e.m. nace m\u00e1s bien de la simbiosis hist\u00f3rica de las tres fuerzas culturales, antig\u00fcedad, cristianismo y germanismo, en un espacio de tiempo que va del siglo iv al vIII; y se desenvuelve en un proceso secular de encuentro y fusi\u00f3n a diversos niveles de las tres fuerzas mencionadas. Con intensidad variable opera tambi\u00e9n en ella la potencia cultural de Bizancio, del juda\u00ed\u00adsmo y del islam, de forma que Europa viene a ser sujeto de la historia universal. La e.m. acaba al aparecer la conciencia de que se ha roto la unidad y armon\u00ed\u00ada occidental.<\/p>\n<p>3. Bases y l\u00ed\u00adneas principales de evoluci\u00f3n<br \/>\nLa e.m. no se entiende como \u00e9poca propia. Divide el curso de la historia cristiana de la salvaci\u00f3n desde el comienzo del mundo generalmente en seis edades (Agust\u00ed\u00adn) o en cuatro imperios (jer\u00f3nimo), y concibe el \u00faltimo per\u00ed\u00adodo, que se inicia con la encarnaci\u00f3n de Cristo o con la formaci\u00f3n del imperio romano, como una unidad interna que durar\u00e1 hasta el fin del mundo. Sobre este modo de entenderse a s\u00ed\u00ad misma se funda la manera medieval de concebir y considerar el mundo, para la cual todo progreso consiste en una ex\u00e9gesis creadora, en un movimiento pluridimensional hacia el fin de la existencia, que no est\u00e1 sometido a la evoluci\u00f3n (J. Sp\u00f3rl). La estructura del mundo se presenta en una jerarqu\u00ed\u00ada de valores determinada por Dios, la cual delimita lo particular en su funci\u00f3n y a la vez ordena a Dios todas las cosas. La idea medieval del orden es ra\u00ed\u00adz te\u00f3rica de una amplia uniformidad en la actitud vital y en la situaci\u00f3n de los estamentos sociales. La obligatoriedad, que se da por supuesta, de la visi\u00f3n cristiana del mundo, se refleja en la divisi\u00f3n del sistema de formaci\u00f3n seg\u00fan la tarea que conviene a las ciencias particulares para llevar al conocimiento de Dios; desde el siglo iv al xIII, el lat\u00ed\u00adn posee validez casi exclusiva como lengua universal de la Iglesia y del Estado. Sin embargo, no hemos de ignorar que el mundo medieval, junto a su tendencia a la unidad, oculta tambi\u00e9n desde el principio tendencias a la variedad, que hallan expresi\u00f3n en las distintas formas de realizar las fuerzas fundamentales.<\/p>\n<p>Como para la e.m. pol\u00ed\u00adtica y derecho son en gran parte lo mismo, ella ofrece durante mucho tiempo un cuadro de perfecta unidad entre la Iglesia y el Estado, el cual, seg\u00fan la concepci\u00f3n germ\u00e1nica, es responsable del mantenimiento de la paz. A1 principio (era de -> Constantino) se da la idea de gobierno teocr\u00e1tico, que aspira a la realizaci\u00f3n del reino de Dios sobre la tierra. Tanto la Iglesia como los se\u00f1ores temporales aceptan este fin y lo persiguen en arm\u00f3nica coordinaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, l\u00f3gicamente, los reyes germ\u00e1nicos de los reinos nacidos de las invasiones en suelo romano son tenidos por vicarios de Cristo. El reino de los francos del siglo vii marca el camino por su nueva organizaci\u00f3n a par pol\u00ed\u00adtica y misional, llevada a cabo por la monarqu\u00ed\u00ada merovingia en uni\u00f3n con el episcopado y monacato, de origen noble. Hacia 750 se dan los presupuestos para aquel paso decisivo por el que el papado se separa de Bizancio y se vuelve al reino franco. Tras la restauraci\u00f3n de la dignidad imperial de occidente en el a\u00f1o 800, por obra del papa Le\u00f3n iii y del rey franco Carlomagno, ambos poderes supremos, papado e imperio, operan como representantes y garantes de la comunidad cultural de occidente que se est\u00e1 formando. En lo sucesivo el imperio franco, sinti\u00e9ndose heredero de Bizancio, ejerce una funci\u00f3n protectora respecto del papado y aspira a una posici\u00f3n universal seg\u00fan el modelo romano o bizantino. As\u00ed\u00ad nace una teocracia espiritual y temporal de doble cabeza, que abarca casi todo el occidente cristiano. Cierto que ella pronto vuelve a disolverse; pero el poder imperial se renueva por obra de los se\u00f1ores germano-sajones del siglo x, sobre la base de la tradici\u00f3n carolingia (evangelizaci\u00f3n de los paganos). La cristianizaci\u00f3n interna y los movimientos de reforma (-> reforma cluniacense) conducen a la crisis de las &#8211;> investiduras, en que, por la lucha entre el papa y el emperador, se rompe la unidad de Iglesia y Estado. De este modo, el se\u00f1or\u00ed\u00ado temporal se ve obligado cada vez m\u00e1s a fundar su posici\u00f3n por el derecho natural y romano, y llega a postular la autonom\u00ed\u00ada de la autoridad civil. El papado organiza el orden jur\u00ed\u00addico de la Iglesia e intenta deducir del poder espiritual el origen y modo de obrar de la autoridad secular (derecho can\u00f3nico); al mismo tiempo, por su progresiva organizaci\u00f3n de los oficios, se convierte en maestro del Estado en el terreno administrativo. Desde el siglo xiit los papas desgastan sus fuerzas afan\u00e1ndose por un monismo hierocr\u00e1tico en el terreno pol\u00ed\u00adtico, y as\u00ed\u00ad entran cada vez m\u00e1s en conflicto con el deseo de soberan\u00ed\u00ada -signo de los tiempos futuros &#8211; por parte de los Estados de reyes y pr\u00ed\u00adncipes, sobre todo en la Europa occidental. Con ello la curia romana va perdiendo cada vez m\u00e1s la posibilidad de imponer su autoridad en el campo de los intereses estatales, que ahora se configuran por su propio derecho. La respublica christiana medieval se convierte en un sistema secular de Estados, que abarca toda Europa; las autoridades seculares se conciben como guardianes del bien com\u00fan y esgrimen en propio provecho el principio imperante de la raz\u00f3n de Estado. Se logra un punto final cuanto todos los ciudadanos quedan referidos en igual forma a la autoridad central.<\/p>\n<p>En el orden de la econom\u00ed\u00ada social la e.m. se caracteriza primeramente por el predominio de la propiedad limitada y la econom\u00ed\u00ada natural. De ra\u00ed\u00adces germ\u00e1nicas y de la antig\u00fcedad tard\u00ed\u00ada nace el sistema del dominio aristocr\u00e1tico o eclesi\u00e1stico del suelo, cuyo objeto es, a par del fin agrario, sobre todo mantener los derechos de soberan\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica. El feudalismo, que se funda principalmente en la entrega de tierras (m\u00e1s raras veces de dinero), da origen a una jerarqu\u00ed\u00ada de derechos en la posesi\u00f3n del suelo y en las relaciones personales de dependencia. A partir del siglo xi se renueva la vida urbana a consecuencia del florecimiento de la econom\u00ed\u00ada industrial; producciones artesanas especiales sustituyen el trabajo para la propia necesidad, penetra cada vez m\u00e1s la econom\u00ed\u00ada del dinero, que en su ulterior desarrollo lleva al primer capitalismo. La ascensi\u00f3n de la burgues\u00ed\u00ada debilita la posici\u00f3n social de la nobleza feudal. En las administraciones de los Estados, territorios y ciudades aparecen, desde el siglo xiri, empleados con formaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica; los consejos a la antigua usanza, que proced\u00ed\u00adan del feudalismo y constaban de grandes, eclesi\u00e1sticos y seglares, se transforman en ministerios modernos. Los estamentos (nobleza, dero, burgues\u00ed\u00ada) ejercen por medio de sus asambleas una especie de corregencia (parlamentos, dietas) y logran particularmente el derecho de aprobar los tributos, que garantiza su influencia. Lentamente, la organizaci\u00f3n medieval basada en un sistema de valores, va cediendo el paso a un orden profesional, centrado en el rendimiento. En el orden de la educaci\u00f3n, la e.m. toma de la antig\u00fcedad el sistema de las siete artes liberales pensado como proped\u00e9utica de la filosof\u00ed\u00ada (\u00abtrivium\u00bb: gram\u00e1tica, ret\u00f3rica y di\u00e1lectica; y \u00abquadrivium\u00bb: aritm\u00e9tica, geometr\u00ed\u00ada, m\u00fasica, astronom\u00ed\u00ada), y lo pone a servicio de los estudios dirigidos al conocimiento de Dios. La tard\u00ed\u00ada antig\u00fcedad cristiana pone en obras teol\u00f3gicas y enciclop\u00e9dicas (jer\u00f3nimo, Agust\u00ed\u00adn, Boecio, Casiodoro, Isidoro de Sevilla y otros) la base para la uni\u00f3n de la tradici\u00f3n grecorromana con el fin genuinamente cristiano de la educaci\u00f3n. Desde el siglo vi el monacato se hace en gran parte representante de la espiritualidad y cultura de occidente; los monasterios se consagran &#8211; de manera ejemplar en la era carolingia &#8211; a la conservaci\u00f3n y transmisi\u00f3n del legado cultural venido de la antig\u00fcedad. Un sistema de ense\u00f1anza organizado sobre base m\u00e1s amplia, que en ciertos tiempos incluye tambi\u00e9n a los laicos, surge con las escuelas catedralicias, mon\u00e1sticas y parroquiales del siglo ix, favorecidas por los reyes francos. A partir de entonces se multiplican las disciplinas y se ampl\u00ed\u00adan los m\u00e9todos de conocimiento, hasta que en el siglo xit de la dial\u00e9ctica nace el m\u00e9todo escol\u00e1stico (&#8211;> escol\u00e1stica). En la cultura caballeresca de la alta edad media y en las escuelas urbanas que florecen desde los siglos xII-xIII, se renueva e intensifica la formaci\u00f3n de los laicos, que se abren campos propios en la ciencia y en el arte, aunque estos campos todav\u00ed\u00ada no sean concebidos aut\u00f3nomamente. De las escuelas catedralicias y urbanas nacen espont\u00e1neamente, hacia el 1200, las primeras universidades occidentales (Bolonia, Par\u00ed\u00ads, Oxford, Salamanca), a las que siguen pronto fundaciones de escuelas superiores por papas y pr\u00ed\u00adncipes, m\u00e1s los estudios generales de las \u00f3rdenes mendicantes (-> religiosos). El pensamiento teol\u00f3gico y filos\u00f3fico alcanza su m\u00e1xima perfecci\u00f3n en las sumas escol\u00e1sticas, mientras, a la vez, la progresiva diferenciaci\u00f3n del saber ofrece ya indicios de la futura secularizaci\u00f3n, no menos que de la formaci\u00f3n de las ciencias emp\u00ed\u00adricas acerca de la naturaleza.<\/p>\n<p>4. Repercusi\u00f3n e importancia para la actualidad<br \/>\nA los intereses espirituales de la e.m.; se\u00f1aladamente al florecimiento cultural de la era carolingia, debemos en gran parte la conservaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de la herencia literaria de la antig\u00fcedad. Adem\u00e1s, la producci\u00f3n original de los siglos medios en el campo estatal y social, en el de la teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada, en el del derecho eclesi\u00e1stico y civil, en el de la literatura y del arte, fue la base para todo el desarrollo moderno de los pueblos europeos. En las formas de vida de la e.m. late la concepci\u00f3n de que el occidente constituye una unidad y de que, a la vez, cada naci\u00f3n tiene su propia historia. Algunos pa\u00ed\u00adses, p.ej., Inglaterra, han conservado hasta hoy gran n\u00famero de instituciones medievales. Podemos decir que la moderna cultura occidental, la cual en el siglo xx ha pasado tambi\u00e9n a otras partes de la tierra (\u00ed\u0081frica, Asia), s\u00f3lo puede entenderse adecuadamente por su radicaci\u00f3n en la espiritualidad de la antigua e.m. europea. A la e.m. pertenecen, seg\u00fan palabras del suizo Jacob Burckhardt, historiador de la cultura, todos nuestros fundamentos y comienzos. La evoluci\u00f3n desde fines de la antig\u00fcedad hasta el renacimiento puede interpretarse como un asir y levantar la naturaleza, la realidad no espiritual, a las alturas del esp\u00ed\u00adritu (Ph. Funk). La indiferencia respecto de la e.m., por desgracia muy difundida en la actualidad, es signo de crisis y alarma, pues ella indica tambi\u00e9n que se ha producido un alejamiento con relaci\u00f3n al fundamento y al desarrollo de la comunidad cultural europea. Para lograr criterios firmes de cara a la actualidad, la moderna conciencia hist\u00f3rica de Europa occidental necesita de un encuentro creador con los caminos del pensamiento medieval.<\/p>\n<p>Karl Schnith<\/p>\n<p>B) PRIMITIVA EDAD MEDIA<\/p>\n<p>I. El encuentro de los germanos con la antig\u00fcedad<br \/>\nLa p.e.m. occidental es un concepto acu\u00f1ado por la moderna investigaci\u00f3n. Como parte de la edad media se distingue de la precedente antig\u00fcedad tard\u00ed\u00ada y de la siguiente alta edad media. El principio de esta \u00e9poca se halla entre el siglo m (era constantiniana) y el vil (invasi\u00f3n de los \u00e1rabes); y su final ha de buscarse entre el siglo lx (fin del imperio carolingio) y el xl (tiempo de los Hohenstaufen). La determinaci\u00f3n m\u00e1s precisa del principio y del final, depende de la definici\u00f3n que se d\u00e9 acerca de la p.e.m. y de la fisonom\u00ed\u00ada peculiar de esta \u00e9poca en cada regi\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo relativo al comienzo de dicha \u00e9poca todos est\u00e1n de acuerdo en que \u00e9ste ha de buscarse en el proceso de disoluci\u00f3n y transformaci\u00f3n del mundo antiguo por obra de los germanos. Este largo proceso, sin fechas precisas, se caracteriza en su transcurso externo por el hecho de que oficiales germanos pasan a ocupar altos cargos del imperio romano, por la crisis de \u00e9ste a causa de las luchas relacionadas con la trasmigraci\u00f3n de los pueblos, por la fundaci\u00f3n de Estados germ\u00e1nicos orientales en territorio del imperio, por el tr\u00e1nsito del poder gubernamental en occidente a manos de los germanos, una vez depuesto el \u00faltimo emperador romano, y por el desplazamiento del centro de gravedad de la pol\u00ed\u00adtica desde los pa\u00ed\u00adses del Mediterr\u00e1neo al espacio que se encuentra al norte de los Alpes. Como, en cambio, el imperio oriental empez\u00f3 muy pronto a reprimir con energ\u00ed\u00ada el influjo germ\u00e1nico en su \u00e1rea de dominio, esa diferencia de posturas contribuy\u00f3 a profundizar el alejamiento anteriormente iniciado y finalmente a la separaci\u00f3n total entre la mitad occidental y la oriental del imperio romano; y as\u00ed\u00ad se produjeron dos evoluciones hist\u00f3ricas diferentes: por un lado la era bizantina y, por otro, la p.e.m. de occidente. M\u00e1s importante que el proceso por el que los germanos tomaron posesi\u00f3n del imperio romano de occidente fue su confrontaci\u00f3n con los poderes del mundo antiguo, que ellos hallaron en el terreno del Estado, de la religi\u00f3n, de la ciencia y de la cultura. Este encuentro no condujo ni a una completa destrucci\u00f3n de lo existente (teor\u00ed\u00ada de la cat\u00e1strofe), ni favoreci\u00f3 su transmisi\u00f3n ininterrumpida (teor\u00ed\u00ada de la continuidad); lo esencial fue m\u00e1s bien la compenetraci\u00f3n que result\u00f3 de este encuentro, con una transformaci\u00f3n parcial de ambas potencias, en la p.e.m. de occidente.<\/p>\n<p>II. Emperador y Estado<br \/>\nCiertamente, con la eliminaci\u00f3n del imperio romano de occidente los germanos cortaron un v\u00ed\u00adnculo importante de unidad, que de momento no pudo reanudarse; pero el imperio romano, con todas sus instituciones, sigui\u00f3 siendo para ellos el prototipo admirable; y el emperador oriental de Constantinopla era respetado como una autoridad moral. Esto se fue modificando lentamente cuando, por la conquista \u00e1rabe, iniciada en el siglo vii, se perdieron amplios sectores del antiguo imperio romano y, en consecuencia, se afloj\u00f3 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s la uni\u00f3n entre oriente y occidente; y por otra parte cuando, con la coronaci\u00f3n de Carlomagno y la idea de un imperio cristiano, volvieron a crearse valores adecuados en occidente. En todo caso, los germanos substituyeron el concepto abstracto de Estado reinante en el imperio romano por una concepci\u00f3n m\u00e1s personal del dominio y las instituciones estatales por una \u00abasociaci\u00f3n de personas\u00bb. M\u00e1s importante que la conservaci\u00f3n de determinadas instituciones romanas fue para los germanos el habituarse a estructuras estatales con car\u00e1cter estable, en lugar de las comunidades errantes y libres que hab\u00ed\u00adan existido hasta entonces, as\u00ed\u00ad como la sustituci\u00f3n de las anteriores contiendas y venganzas sanguinarias por un orden escrito de la vida comunitaria y la creaci\u00f3n de una gran tarea pol\u00ed\u00adtica por la incorporaci\u00f3n al amplio marco de un imperio cristiano.<\/p>\n<p>III. Idioma y cultura<br \/>\nFue un hecho importante el que los germanos asumieran la lengua latina del imperio romano y con ello sus documentos culturales escritos. Este proceso de apropiaci\u00f3n del acervo literario de la antig\u00fcedad se convirti\u00f3 en una nota esencial de la p.e.m. A este respecto se trataba de la transmisi\u00f3n escrita de la antigua literatura eclesi\u00e1stica y profana, que en gran parte s\u00f3lo se nos ha conservado por copias procedentes de la p.e.m., y, por otra parte, de fijar el acervo de la formaci\u00f3n antigua en los grandes compendios de jer\u00f3nimo, Isidoro, Casiodoro, etc. Esta labor primordialmente receptiva y el hecho de que las siete artes liberales, concebidas como proped\u00e9utica, se convirtieran en base general de la formaci\u00f3n, condujeron a una amplia unidad y uniformidad de la misma durante la p.e.m., y otra caracter\u00ed\u00adstica de la formaci\u00f3n fue el que ella tuviera como base la actitud cristiana del tiempo y se impartiera en centros eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>IV. La Iglesia cristiana<br \/>\nPara este mundo que se estaba desarrollando en lo cultural y pol\u00ed\u00adtico por la s\u00ed\u00adntesis de lo germ\u00e1nico y lo romano, revisti\u00f3 mayor importancia todav\u00ed\u00ada el encuentro de los germanos con la fe cristiana durante la p.e.m. Dentro del imperio romano los germanos conocieron el cristianismo como religi\u00f3n estatal. Desde Constantino y Teodosio la religi\u00f3n cristiana era el credo obligatorio para todos los ciudadanos del imperio romano; y la Iglesia cristiana, apoy\u00e1ndose muy directamente en las instituciones del Estado, se hab\u00ed\u00ada convertido en iglesia imperial, dentro de la cual el emperador ocupaba una posici\u00f3n dominante (era de &#8211;> Constantino). E igualmente, a causa de la funci\u00f3n providencial que la teolog\u00ed\u00ada cristiana atribu\u00ed\u00ada al imperio romano, \u00e9ste sigui\u00f3 teniendo gran importancia para la Iglesia cristiana. En relaci\u00f3n con esto, la substituci\u00f3n progresiva del gobierno imperial por autoridades germanas en la parte occidental del antiguo imperio y, de otro lado, la prolongaci\u00f3n de la figura del emperador en el oriente, fueron hechos que repercutieron en la separaci\u00f3n entre la Iglesia occidental y la oriental; y la separaci\u00f3n se hizo m\u00e1s profunda por las diferencias dogm\u00e1ticas (-> monofisismo), lit\u00fargicas (disputas sobre el d\u00ed\u00ada de la pascua) y cultuales (lucha de las im\u00e1genes). Adem\u00e1s de aqu\u00ed\u00ad result\u00f3 para los Estados germanos cristianos del occidente, que no ten\u00ed\u00adan ninguna vinculaci\u00f3n con el imperio o la ten\u00ed\u00adan muy escasa, un vac\u00ed\u00ado que deb\u00ed\u00ada llenarse necesariamente con nuevas formas de autoridad y de organizaci\u00f3n. Y en esta situaci\u00f3n era l\u00f3gico que las miradas se dirigieran a la sobresaliente posici\u00f3n del obispo de Roma como sucesor de Pedro. Su supremac\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito espiritual, que inicialmente le fue reconocida tambi\u00e9n por la Iglesia del oriente y que tuvo su expresi\u00f3n visible en los grandes concilios imperiales, hizo que \u00e9l fuera la suprema autoridad moral y jur\u00ed\u00addica para el occidente cristiano.<\/p>\n<p>V. La fe cristiana<br \/>\nLos pueblos germ\u00e1nicos tuvieron otra posibilidad de encuentro con el cristianismo gracias a las misiones, que se extend\u00ed\u00adan m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del imperio. En virtud de las misiones, el marco externo de la Iglesia cristiana, determinado esencialmente por los l\u00ed\u00admites del imperio romano, se ampli\u00f3 hasta alcanzar unas dimensiones verdaderamente ecum\u00e9nicas. El arrianismo primitivo de las razas germanas orientales, que deb\u00ed\u00ada su origen a la circunstancia de que esa doctrina predominaba en el imperio oriental cuando se emprendi\u00f3 la evangelizaci\u00f3n de los godos, contribuy\u00f3 ciertamente al aislamiento de los Estados germ\u00e1nicos del oriente, pero no tuvo larga duraci\u00f3n ni gran importancia. Por la conversi\u00f3n de los francos, que llevaban la direcci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, a la confesi\u00f3n cat\u00f3lica, a la que paulatinamente se adhirieron tambi\u00e9n los dem\u00e1s germanos, ya en el siglo v se inici\u00f3 una evoluci\u00f3n importante para el -j occidente. Pero adem\u00e1s revisti\u00f3 suma importancia el que se encontraran formas permanentes de organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, en inmediata connexi\u00f3n con el obispo de Roma, para los pueblos que nunca hab\u00ed\u00adan vivido en el organismo del imperio romano: A esta evoluci\u00f3n, que recibi\u00f3 un impulso decisivo de los papas Gregorio Magno y Bonifacio y que lleg\u00f3 a su consumaci\u00f3n en el pacto entre el papado y los soberanos francos, pudo haber contribuido la especial veneraci\u00f3n que los germanos sent\u00ed\u00adan por Pedro. Dentro de esta estrecha uni\u00f3n, no cabe duda que tambi\u00e9n la peculiaridad germ\u00e1nica influy\u00f3 en el cristianismo; y al producirse la apropiaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, que los germanos aprendieron fundamentalmente en su configuraci\u00f3n latina, bajo la modalidad transmitida por Agust\u00ed\u00adn, el problema de la Trinidad cedi\u00f3 el primer puesto al de la cristolog\u00ed\u00ada. Sin embargo es falsa la tesis de que por esta germanizaci\u00f3n el cristianismo se transform\u00f3 fundamentalmente. M\u00e1s importante todav\u00ed\u00ada que todas las disputas teol\u00f3gicas fue el hecho de que, con la total aceptaci\u00f3n de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, se cre\u00f3 una patria espiritual para el occidente, la cual impidi\u00f3 la ca\u00ed\u00adda en un caos total al derrumbarse el mundo antiguo y dio una estructura unitaria en el terreno religioso a la p.e.m. (&#8211;> escol\u00e1stica, en su \u00e9poca preparatoria y su per\u00ed\u00adodo primitivo).<\/p>\n<p>VI. El imperio cristiano<br \/>\nUna expresi\u00f3n del pleno alejamiento del emperador bizantino y una confirmaci\u00f3n de la preponderancia pol\u00ed\u00adtica de los francos fue la coronaci\u00f3n del emperador en el a\u00f1o 800. Con esto naci\u00f3 el otro poder universal de la p.e.m. occidental, el cual robor\u00f3 la unidad de occidente y hered\u00f3 de los postreros emperadores romanos la preocupaci\u00f3n por consolidar y proteger la fe cristiana. Durante la p.e.m. la relaci\u00f3n de esta suprema autoridad profana con el primer jerarca espiritual de occidente no se rigi\u00f3 tanto por reflexiones te\u00f3ricas, aun cuando \u00e9stas ya estuvieran formuladas en la teor\u00ed\u00ada gelasiana de los dos poderes, cuanto por el juego del poder\u00ed\u00ado real. Adem\u00e1s esta relaci\u00f3n se basaba en la convicci\u00f3n de que el sacerdocio y el imperio depend\u00ed\u00adan entre s\u00ed\u00ad en la Iglesia universal y de que en muchos sectores eran una unidad que se completaba.<\/p>\n<p>Se puede considerar como la nota caracter\u00ed\u00adstica de la p.e.m. occidental la unidad religiosa, pol\u00ed\u00adtica y cultural que se produjo mediante la s\u00ed\u00adntesis paulatina entre los antiguos elementos cristianos y los germ\u00e1nicos. Esa unidad promovi\u00f3 tambi\u00e9n la fusi\u00f3n del mundo germ\u00e1nico, que antes era heterog\u00e9neo. Su base fue el orden feudal de una aristocracia poseedora de latifundios, con formas econ\u00f3micas y de gobierno fundadas en una econom\u00ed\u00ada natural. Su estricta gradaci\u00f3n por estamentos qued\u00f3 expresada en un ramificado sistema de feudos y se justific\u00f3 mediante la idea de orden querido por Dios y referido a \u00e9l. En este orden de rangos acu\u00f1ado por el esp\u00ed\u00adritu aristocr\u00e1tico, tambi\u00e9n la Iglesia ocup\u00f3 la alta posici\u00f3n que le correspond\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s, en virtud del principio de la Iglesia propia, que ha de explicarse sobre todo por el pensamiento germ\u00e1nico, ella fue incorporada a la constituci\u00f3n del Estado y dentro del imperio germ\u00e1nico concretamente por el llamado \u00absistema ot\u00f3nico-s\u00e1lico de las iglesias del reino\u00bb. Para los prelados, que mayormente proced\u00ed\u00adan de la nobleza, era un deber obvio la participaci\u00f3n activa en la vida pol\u00ed\u00adtica; y la convicci\u00f3n de que era posible unir las tareas eclesi\u00e1sticas con las estatales, constitu\u00ed\u00ada una expresi\u00f3n de la compenetraci\u00f3n total entre la esfera espiritual y la profana durante la p.e.m.<\/p>\n<p>VII. Fin de la primitiva edad media<br \/>\nSe puede fijar el fin de la p.e.m. en el siglo xl, cuando la unidad existente hasta entonces se resquebraj\u00f3 en casi todos los \u00e1mbitos. Los deseos de una transformaci\u00f3n y reforma de las circunstancias existentes, que se fueron consolidando y manifestando por diversas partes, m\u00e1s all\u00e1 de la meta fijada en primer plano eran expresi\u00f3n de una modificaci\u00f3n profunda en el pensar y sentir de los hombres occidentales. En este estado de cosas, la -> reforma cluniacense, orientada hacia el mundo mon\u00e1stico, desempe\u00f1\u00f3 un papel importante, aunque no decisivo; finalmente, bajo la experta y poderosa direcci\u00f3n de los papas reformadores, todos esos esfuerzos desembocaron en el torrente controlado de la -> reforma gregoriana. La exigencia de eliminar la investidura de cl\u00e9rigos por los laicos (lucha de las &#8211;> investiduras) y la prohibici\u00f3n de obtener ministerios espirituales a base de dinero (simon\u00ed\u00ada), dieron lugar a una reflexi\u00f3n de la Iglesia sobre sus propias bases, independientes del Estado, y despertaron un clamor por la libertad de la Iglesia. La separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado as\u00ed\u00ad iniciada, que despu\u00e9s de decenios de lucha lleg\u00f3 en el concordato de Worms (1122) a un provisional punto final, ciertamente trajo a la Iglesia la libertad con relaci\u00f3n al poder temporal, pero le arrebat\u00f3 por otra parte su protecci\u00f3n mediante la instituci\u00f3n supranacional del imperio. Con esto se hab\u00ed\u00ada puesto la base para una evoluci\u00f3n que finalmente deb\u00ed\u00ada convertir los Estados nacionales de Europa, con sus Iglesias territoriales, en socios o incluso en contrincantes del papado. Por otra parte, con esto se inici\u00f3 un proceso que despojaba a los soberanos temporales de su dignidad anclada en el \u00e1mbito sacro, de manera que en adelante el Estado hubo de esforzarse por lograr una fundamentaci\u00f3n de su existencia a base del derecho natural. Esta ruptura de la unidad reinante durante la p.e.m., que se hizo sentir particularmente en el terreno de la Iglesia y del Estado, tambi\u00e9n se extendi\u00f3 a otros \u00e1mbitos en el curso del siglo xl. La fuerte agitaci\u00f3n de movimientos her\u00e9ticos en este tiempo, las discusiones nuevamente desatadas por Berengario de Tours en torno al sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada, los intentos de dar una nueva base al derecho de la Iglesia y de lograr as\u00ed\u00ad una mejor fundamentaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica del primado romano, son signos evidentes de esa ruptura, como lo es tambi\u00e9n la aparici\u00f3n de una actitud racionalista con relaci\u00f3n a las verdades de fe y a las doctrinas de los padres, la cual hizo sentir con dolor la tensi\u00f3n entre autoridad y raz\u00f3n. El individuo comenz\u00f3 a desligarse de las antiguas \u00f3rdenes y tradiciones, se rompi\u00f3 la unidad arm\u00f3nica de la imagen del mundo, propia de la p.e.m., y en algunas esferas comenz\u00f3 un proceso de secularizaci\u00f3n para el occidente, albergado hasta entonces en la unidad obvia de un imperio cristiano.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n que dio comienzo entonces puso las bases esenciales para los tiempos modernos y ha influido hasta nuestros d\u00ed\u00adas. De un lado, esa evoluci\u00f3n puede parecer lamentable por la p\u00e9rdida de un orden homog\u00e9neo, que abarcaba todas las esferas de la vida y estaba anclado en lo trascendente; pero por otra parte, ella despert\u00f3 nuevas fuerzas que condujeron a una diferenciaci\u00f3n del mundo de occidente, el cual hasta entonces hab\u00ed\u00ada sido profundamente uniforme en lo pol\u00ed\u00adtico, teol\u00f3gico y filos\u00f3fico. As\u00ed\u00ad la Iglesia y el Estado se vieron obligados a reflexionar de nuevo y con mayor intensidad sobre las propias posiciones; lo cual en adelante les descubri\u00f3 nuevas dimensiones de pensamiento y de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Kurt Reindel<\/p>\n<p>C) IGLESIA IMPERIAL DEL MEDIEVO<\/p>\n<p>I.i. del m. es primariamente una designaci\u00f3n de la Iglesia del imperio franco-germ\u00e1nico, construida sobre bases romanocristianas y germ\u00e1nicas, en el tiempo que va desde su fundaci\u00f3n por Carlomagno hasta la guerra de las investiduras. Esta Iglesia, incorparada a la organizaci\u00f3n se\u00f1orial del imperio, estaba bajo la protecci\u00f3n y soberan\u00ed\u00ada del sacro imperio romano-germ\u00e1nico, era generalmente tenida por elemento constitutivo del mismo imperio y reconocida como \u00fanica leg\u00ed\u00adtima; ella continuaba conscientemente la tradici\u00f3n universal de la Iglesia del bajo imperio romano. Con el nombre de Iglesias imperiales del medievo se designan tambi\u00e9n las que, dentro de un c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s limitado, est\u00e1n en una relaci\u00f3n semejante con el poder civil de los otros reinos de la alta edad media europea, sobre todo la Iglesia de Francia (ecclesia gallicana), desprendida del imperio desde fines de la \u00e9poca carolingia, y la Iglesia anglonormanda de Inglaterra (ecclesia anglicana), que en la segunda mitad del siglo xl naci\u00f3 de la Iglesia regional anglosajona. Las Iglesias imperiales de la edad media encarnan el orden mundial del primitivo occidente, en que el imperio y el sacerdocio (regnum et sacerdotium) estaban unidos entre s\u00ed\u00ad de la forma m\u00e1s \u00ed\u00adntima como componentes de la Ecclesia.<\/p>\n<p>I. Antecedentes en el bajo imperio romano<br \/>\nLa formaci\u00f3n de una Iglesia imperial francogerm\u00e1nica fue una consecuencia mediata de la pol\u00ed\u00adtica del emperador Constantino 1 el Grande (t 337), que concedi\u00f3 a los cristianos la libertad religiosa y la capacidad jur\u00ed\u00addica de sus comunidades. Constantino fue tenido en la edad media por modelo de emperadores; pues, movido por la conciencia de su misi\u00f3n como soberano, aspir\u00f3 a la armon\u00ed\u00ada entre el imperio romano y la Iglesia (era de &#8211;> Constantino). La colaboraci\u00f3n entre estas dos sociedades correspond\u00ed\u00ada a la idea, vigente desde siempre en el mundo romano, de la relaci\u00f3n esencial entre la religi\u00f3n y el Estado, as\u00ed\u00ad como a las necesidades pol\u00ed\u00adticas del siglo iv. Cuando Teodosio i proclam\u00f3 el principio de la unidad religiosa y prohibi\u00f3 definitivamente (391) todos los cultos paganos, se acab\u00f3 de poner el fundamento de la Iglesia imperial romana, con la plena armon\u00ed\u00ada de imperio e Iglesia; no obstante, a la vez subsistieron Iglesias particulares, con l\u00ed\u00admites territoriales o \u00e9tnicos, p. ej., las Iglesias orientales y las de los reinos germ\u00e1nicos sobre suelo romano (inicialmente arrianas en su mayor\u00ed\u00ada). Sin embargo, con la aceptaci\u00f3n de funciones pol\u00ed\u00adticas por parte de los obispos, pronto se dibuj\u00f3 la problem\u00e1tica de una relaci\u00f3n demasiado estrecha con el se\u00f1or temporal, la cual pon\u00ed\u00ada a la Iglesia al borde de la servidumbre. La divisi\u00f3n del imperio romano (desde 395) en la parte oriental y la occidental abri\u00f3 nuevas v\u00ed\u00adas a la evoluci\u00f3n. En oriente se mantuvo la uni\u00f3n estrecha entre la autoridad civil y la espiritual; pero la Iglesia de occidente, consciente de su independencia y libertad, trat\u00f3 de trazar en adelante l\u00ed\u00admites claros entre la potestad civil y la eclesi\u00e1stica. As\u00ed\u00ad, ya Ambrosio de Mil\u00e1n (374-397) pretendi\u00f3 que, en materias de fe, compete a los obispos juzgar a los emperadores cristianos, y Agust\u00ed\u00adn marc\u00f3 una l\u00ed\u00adnea clara, aunque muchas veces tergiversada en lo sucesivo, al establecer el principio de la independencia de la Iglesia en el orden espiritual. El a\u00f1o 492 el papa Gelasio 1 formul\u00f3 la doctrina de los dos poderes, que lleva su nombre y tuvo honda repercusi\u00f3n durante toda la edad media, y a la vez expuso con claridad hasta entonces no conocida la relaci\u00f3n entre realeza y sacerdocio. As\u00ed\u00ad quedaron establecidos los fundamentos te\u00f3ricos para la evoluci\u00f3n peculiar de las Iglesias imperiales de occidente. En oriente, por el contrario, se sigui\u00f3 manteniendo la ya antigua fusi\u00f3n entre Iglesia y Estado en el sistema (falsamente designado como cesaropapismo) de la Iglesia imperial bizantina, sometida a la autocracia imperial (-> Bizancio) hasta fines de la edad media.<\/p>\n<p>II. La Iglesia territorial del imperio franco<br \/>\nLa organizaci\u00f3n de la Iglesia territorial merovingia estaba caracterizada por la instituci\u00f3n, de origen germ\u00e1nico, de las iglesias propias, en virtud de la cual la iglesia particular estaba de tal forma sometida a la familia de los fundadores, que \u00e9stos no s\u00f3lo dispon\u00ed\u00adan de los asuntos financieros, sino que ten\u00ed\u00adan tambi\u00e9n un poder pleno en lo espiritual (U. Stutz). En lo sucesivo, la idea de iglesia propia influy\u00f3 tambi\u00e9n en el se\u00f1or\u00ed\u00ado eclesi\u00e1stico practicado por los reyes merovingios, que, sin embargo, decay\u00f3 abiertamente en el siglo vii junto con la constituci\u00f3n metropolitana de los francos y el sistema tradicional de los s\u00ed\u00adnodos imperiales y provinciales. A mediados del siglo vitt se inici\u00f3 con Bonifacio, en cooperaci\u00f3n con los mayordomos carolingios que asumieron entonces el poder, un movimiento de renovaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que fortaleci\u00f3 la realeza, pero produjo a par una vinculaci\u00f3n m\u00e1s estrecha de la Iglesia franca al papado. Carlomagno (768-814) prosigui\u00f3 ambas tendencias y, con la recepci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de emperador universal (800), levant\u00f3 a su punto culminante la teocracia carolingia. Sobre la base del poder franco, por \u00e9l dilatado y que ahora abarcaba casi toda la Europa continental, fund\u00f3 una nueva Iglesia imperial, que estaba bajo la r\u00ed\u00adgida direcci\u00f3n del soberano. Se mantuvieron las formas tradicionales de derecho eclesi\u00e1stico; pero adem\u00e1s, llevado de su conciencia de tener una misi\u00f3n regia y sacerdotal, Carlomagno aspir\u00f3 a una m\u00e1s estrecha fusi\u00f3n de la esfera espiritual y temporal, convocando y dirigiendo concilios \u00e9l mismo, interviniendo en la forma de la liturgia y tomando decisiones en materias de fe. Las iglesias recibieron muchas donaciones y privilegios; mas, por otra parte, el alto clero qued\u00f3 fuertemente cargado de funciones ad-. ministrativas y militares. El emperador ten\u00ed\u00ada influjo decisivo en la provisi\u00f3n de las sedes episcopales, si bien, por lo general, se mantuvo la instituci\u00f3n de la elecci\u00f3n de los obispos.<\/p>\n<p>Carlomagno consider\u00f3 misi\u00f3n suya proteger a la Iglesia con las armas de cara al exterior y de fortalecerla en el interior por la dilataci\u00f3n de la fe y el fomento de la cultura (-a reforma carolingia); al papa le atribu\u00ed\u00ada el papel de un sumo sacerdote orante. La relaci\u00f3n entre los dos poderes universales estaba caracterizada por el predominio de la potestad secular y entra\u00f1aba, por ende, el germen de pugnas futuras. Sin embargo, a la Iglesia imperial franca le cabe el m\u00e9rito hist\u00f3rico de haber afianzado la comuni\u00f3n cultural de occidente y haberla asegurado as\u00ed\u00ad para el futuro. En tiempo de Ludovico P\u00ed\u00ado (814-840) la soberan\u00ed\u00ada imperial acrecent\u00f3 su influencia en Roma misma; pero luego, por causa de las discordias internas, perdi\u00f3 la libertad de acci\u00f3n, de suerte que, en el siglo ix, la Iglesia careci\u00f3 en muchos casos de protecci\u00f3n. Un partido eclesi\u00e1stico reformista, interesado por la unidad imperial, ahond\u00f3 la concepci\u00f3n universal del cristianismo e inici\u00f3 la reacci\u00f3n contra la estrecha fusi\u00f3n de Iglesia y Estado en tiempos de Carlomagno. La doctrina dualista de Gelasio i cobr\u00f3 ahora nueva fuerza; sin embargo, en la \u00e9poca carolingia no se hab\u00ed\u00adan puesto todav\u00ed\u00ada las bases para propugnar un gobierno de la Iglesia por encima del Estado, si bien muchos indicios apuntaban en esta direcci\u00f3n. Finalmente se vio que, por motivos pol\u00ed\u00adticos, era imposible la realizaci\u00f3n de la uni\u00f3n entre Iglesia e imperio en todo el occidente. Con la divisi\u00f3n del imperio de los francos (tratado de Verd\u00fan, 843 ), los grupos que representaban la unidad del imperio hubieron de ceder definitivamente a la presi\u00f3n de poderes particulares. En los posteriores siglos tx y x, la Iglesia de la parte occidental del imperio fue transform\u00e1ndose poco a poco en la Iglesia franca, y la de la parte oriental origin\u00f3 la Iglesia germ\u00e1nica.<\/p>\n<p>III. La Iglesia imperial de Alemania durante los siglos X-XII<br \/>\nProsiguiendo e intensificando la tradici\u00f3n franca, Ot\u00f3n i el Grande (936-973) fund\u00f3 el llamado sistema ot\u00f3nico-s\u00e1lico de la Iglesia imperial, el cual era una combinaci\u00f3n de soberan\u00ed\u00ada temporal con ideas derivadas del r\u00e9gimen de las iglesias propias, y cuadraba con la concepci\u00f3n germ\u00e1nica del derecho; ese sistema ten\u00ed\u00ada adem\u00e1s el fin pol\u00ed\u00adtico de asegurar la monarqu\u00ed\u00ada germ\u00e1nica contra los poderes de los duques particulares. Ahora la Iglesia fue incorporada m\u00e1s estrechamente todav\u00ed\u00ada a la organizaci\u00f3n estatal, pues los obispos y abades del imperio investidos por laicos, am\u00e9n de los derechos del ministerio espiritual, recib\u00ed\u00adan tambi\u00e9n en medida creciente bienes y poderes de orden temporal, a cambio de lo cual las Iglesias estaban obligadas a servicios y prestaciones materiales (espolios, derechos de regal\u00ed\u00ada). De hecho, en el sistema ot\u00f3nico-s\u00e1lico se dispon\u00ed\u00ada de las posesiones de la Iglesia como bienes del imperio y se ejerc\u00ed\u00ada un influjo decisivo en la provisi\u00f3n de altos cargos eclesi\u00e1sticos, que frecuentemente se confer\u00ed\u00adan a miembros de la capilla cortesana, estrechamente ligada con la Iglesia imperial. Ya Ot\u00f3n i se asegur\u00f3 adem\u00e1s una cooperaci\u00f3n decisiva en la provisi\u00f3n de la sede apost\u00f3lica (Pactum Ottonianum, 962). Ot\u00f3n iii (983-1002) sostuvo la idea de un imperio universal, dirigido desde Roma, seg\u00fan el modelo antiguo, en estrecha colaboraci\u00f3n entre el emperador y el papa. Su sucesor Enrique ti (1002-1024) traslad\u00f3 de nuevo el centro de gravedad de la pol\u00ed\u00adtica imperial a Alemania, y desarroll\u00f3 en forma consecuente el sistema ot\u00f3nico-s\u00e1lico, de modo que decreci\u00f3 la importancia de la elecci\u00f3n can\u00f3nica. Seg\u00fan una difundida idea del tiempo (Thietmar de Merseburgo), al soberano coronado, como vicario de Cristo, le correspond\u00ed\u00ada un puesto m\u00e1s alto en la jerarqu\u00ed\u00ada que a los obispos. As\u00ed\u00ad, Enrique ti dirigi\u00f3 concilios imperiales, e influy\u00f3 tambi\u00e9n sobre sus decretos en materia lit\u00fargica; sus reformas mon\u00e1sticas (->reforma cluniacense) fueron expresi\u00f3n de su piedad personal, y a la vez redundaban en provecho del imperio. Con Enrique in (1039-1056), tambi\u00e9n el papado qued\u00f3 m\u00e1s fuertemente incorporado al sistema de la Iglesia imperial (historia de los -a papas); el emperador era considerado como cabeza laica (aunque por la gracia de Dios) del orbe terrestre; le incumb\u00ed\u00ada el derecho de intervenir de manera decisiva en la provisi\u00f3n de la sede de Pedro y, por su soberan\u00ed\u00ada sobre la Iglesia imperial, el de impulsar eventualmente su reforma. Cuando en el curso de la contienda de las -> investiduras se rompi\u00f3 la sacra armon\u00ed\u00ada entre la Iglesia y el imperio y se acab\u00f3 prohibiendo la investidura por mano de laicos, el sistema ot\u00f3nico-s\u00e1lico perdi\u00f3 sus presupuestos. Tras el concordato de Worms (1192), al monarca le qued\u00f3 el derecho de consejo o propuesta en la provisi\u00f3n de los cargos espirituales s\u00f3lo en Alemania, pero n.o en los otros dominios que ahora formaban parte del imperio. Se acababa el r\u00e9gimen, con cu\u00f1o germ\u00e1nico de las iglesias propias. Con ello desaparec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n para la monarqu\u00ed\u00ada germ\u00e1nica las posibilidades de inmiscuirse en la elecci\u00f3n papal. El papado, en cambio, tom\u00f3 rasgos imperiales y hasta pretendi\u00f3 m\u00e1s adelante el derecho de aprobar la elecci\u00f3n imperial germ\u00e1nica. En el imperio, la investidura por anillo y b\u00e1culo se cambi\u00f3 por el espaldarazo con el cetro; los obispados germ\u00e1nicos y las abad\u00ed\u00adas imperiales quedaron integrados en el sistema feudal del imperio, sistema plenamente organizado por los soberanos esta\u00faficos, de suerte que, en adelante, los altos dignatarios eclesi\u00e1sticos en posesi\u00f3n de cargos imperiales y derechos de soberan\u00ed\u00ada, que eran investidos por el rey, fueron considerados como pr\u00ed\u00adncipes del imperio. Las tentativas de los Hohenstaufen en orden a renovar el car\u00e1cter sagrado del imperio (Sacrum Imperium), no tuvieron \u00e9xito duradero.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad en los comienzos del siglo xiii, la monarqu\u00ed\u00ada hubo de renunciar a los pocos derechos que a\u00fan le quedaban de intervenir en la elecci\u00f3n de los obispos. Por el mismo tiempo, los pr\u00ed\u00adncipes eclesi\u00e1sticos que aspiraban a completar y redondear sus territorios, alcanzaron el derecho de libre disposici\u00f3n de los bienes de la Iglesia; de su c\u00ed\u00adrculo salieron los pr\u00ed\u00adncipes electores (arzobispos de Maguncia, Colonia y Tr\u00e9veris) que, a lo largo de la edad media, fueron uno de los m\u00e1s firmes soportes de la constituci\u00f3n imperial germ\u00e1nica y luego se pusieron a la cabeza de la Iglesia imperial de los tiempos modernos.<\/p>\n<p>IV. La Iglesia nacional franca<br \/>\nDurante la alta edad media pervivieron en Francia las dos tradiciones que operaron ya en la \u00e9poca carolingia: la del se\u00f1or\u00ed\u00ado real sobre la Iglesia y la de la libertad eclesi\u00e1stica. Sin embargo, a diferencia de Alemania, no se form\u00f3 una soberan\u00ed\u00ada general de los capetos sobre la Iglesia, pues s\u00f3lo una parte de los obispados -sobre todo las archidi\u00f3cesis de Reims y Sens con sus sufrag\u00e1neas &#8211; estaban de hecho sometidos a la monarqu\u00ed\u00ada (obispados de la corona), mientras los otros estaban bajo la total influencia de la alta nobleza (episcopados se\u00f1oriales). Ya a fines del siglo ix hab\u00ed\u00ada enmudecido en el occidente de Francia toda protesta contra el poder real sobre la Iglesia, y los se\u00f1ores de los siglos x y xi reclamaron como derecho indiscutible el nombramiento y la investidura de los obispos en forma muy parecida al feudalismo. El episcopado franc\u00e9s apoy\u00f3 a la corona en la imposici\u00f3n del principio de sucesi\u00f3n din\u00e1stica, y trat\u00f3 de aprovechar para los intereses de la Iglesia las tendencias a la unidad nacional y eclesi\u00e1stica de Francia. En la lucha de las investiduras la idea de la vinculaci\u00f3n feudal entre monarqu\u00ed\u00ada y episcopado (prohibici\u00f3n del juramento feudal), fue vencida en el \u00e1mbito interno, pero la soberan\u00ed\u00ada real sobre la Iglesia se mantuvo e incluso se extendi\u00f3 considerablemente a territorios que al principio no estaban inmediatamente sometidos a la corona. Desde que, a comienzos del siglo xii, se logr\u00f3 una amplia concordia entre la casa real capeta y el papado, los obispos franceses se fueron considerando cada vez m\u00e1s como representantes de la idea mon\u00e1rquica. Los obispados continuaron incorporados a la soberan\u00ed\u00ada regia sobre la Iglesia, de forma que en Francia no pudo desarrollarse ninguna forma permanente de soberan\u00ed\u00ada territorial eclesi\u00e1stica. Luego, en la actitud aut\u00f3noma de la Iglesia francesa en el siglo xiir, la cual tend\u00ed\u00ada a desentenderse del centralismo papal, se dibujaron ya los comienzos del llamado &#8211;> galicanismo, que m\u00e1s tarde combin\u00f3 ideas nacionalistas, conciliaristas y episcopalistas, y concedi\u00f3 grandes derechos al poder civil en asuntos eclesi\u00e1sticos (&#8211;> conciliarismo, baja &#8211;> edad media).<\/p>\n<p>V. La Iglesia nacional anglonormanda de Inglaterra<br \/>\nDespu\u00e9s de la conquista del reino anglosaj\u00f3n por el duque normando Guillermo el Conquistador (1027\/28-1087), esta Iglesia naci\u00f3 mediante la uni\u00f3n de la tradici\u00f3n anglosajona de la Iglesia regional con el esp\u00ed\u00adritu y pr\u00e1ctica de la Iglesia se\u00f1orial normanda, r\u00ed\u00adgidamente organizada. Guillermo, bas\u00e1ndose en los principios del r\u00e9gimen de iglesias propias, dispuso libremente sobre la provisi\u00f3n de los obispados ingleses, incorpor\u00f3 la Iglesia inglesa al sistema feudal de cu\u00f1o normando, el cual era b\u00e1sico para el Estado, y trat\u00f3 de transformar la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica de las islas brit\u00e1nicas en una especie de patriarcado independiente en gran parte y sustra\u00ed\u00addo a las directrices papales. Mas, por otra parte, abri\u00f3 tambi\u00e9n la Iglesia de Inglaterra a las corrientes reformistas de su \u00e9poca, y ajust\u00f3 su organizaci\u00f3n a las exigencias can\u00f3nicas, as\u00ed\u00ad como a la situaci\u00f3n continental (traslado de las sedes episcopales a las ciudades, erecci\u00f3n de cabildos catedralicios, separaci\u00f3n entre la jurisdicci\u00f3n judicial civil y la eclesi\u00e1stica). Bajo los sucesores de Guillermo surgieron violentos conflictos entre el poder de la corona, que aspiraba a la explotaci\u00f3n financiera de las iglesias, y el clero capitaneado por Anselmo, arzobispo de Canterbury; con el concordato de Westminster (1107, lucha de las -> investiduras), que regulaba de nuevo las relaciones entre la Iglesia y el Estado a base de un compromiso, se puso provisionalmente t\u00e9rmino a la contienda. La instituci\u00f3n de las iglesias propias qued\u00f3 debilitada, pero todav\u00ed\u00ada sigui\u00f3 influyendo durante mucho tiempo en la pol\u00ed\u00adtica de los reyes ingleses. Todo el siglo xii estuvo lleno de discusiones en torno a la esencia y al contenido de la libertad de la Iglesia. De momento la Iglesia pudo extender el \u00e1mbito de su jurisdicci\u00f3n, pero el rey Enrique n (1154-1189) trataba de recuperar, en lucha tenaz, los derechos perdidos, y particularmente de renovar el foro civil para el clero (constituciones de Clarendon, 1164). Luego el papado fue logrando influjo cada vez m\u00e1s fuerte sobre la Iglesia de Inglaterra. Despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de abierta lucha, el rey Juan Sin Tierra hubo de reconocer (1214-15) la libertad de las elecciones can\u00f3nicas (Magna Charta).<\/p>\n<p>Inglaterra se convirti\u00f3 desde aquel entonces, por. m\u00e1s de un siglo, en feudo papal. Estos acontecimientos acabaron con la anterior posici\u00f3n peculiar de la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, el centralismo papal del siglo xiii provoc\u00f3 en el pa\u00ed\u00ads exacerbada resistencia y oblig\u00f3 a la Iglesia de Inglaterra a mantener una actitud de prudente y delicada reserva entre la monarqu\u00ed\u00ada y el pontificado.<\/p>\n<p>En el curso del s. xiv surgi\u00f3, por cooperaci\u00f3n entre el parlamento y la realeza, una legislaci\u00f3n estatal sobre la Iglesia que seria norma para lo sucesivo. La Iglesia nacional anglonormanda se fue convirtiendo lentamente, a trav\u00e9s de un proceso que dur\u00f3 tres siglos, en la Iglesia estatal inglesa; algunas de sus instituciones han sobrevivido a la reforma protestante.<\/p>\n<p>VI. Unidad y diferencias<br \/>\nLas Iglesias imperiales del imperio francogerm\u00e1nico y las Iglesias nacionales de los otros Estados de occidente se distinguen en el modo como nacen y en su posterior desenvolvimiento; pero ostentan rasgos caracter\u00ed\u00adsticos semejantes que dan unidad interna al concepto de \u00abIglesia imperial\u00bb (en cuanto se refiere a la edad media) y lo diferencian de la noci\u00f3n m\u00e1s general de \u00abIglesia estatal\u00bb. Todas las Iglesias imperiales estaban radicadas en la actitud fundamental que fue propia de la edad media hasta la lucha de las investiduras, en la sagrada unidad de imperio e Iglesia que abarcaba todos los \u00f3rdenes de la vida. El fin que Carlomagno y sus consejeros pusieron como norma para las Iglesias imperiales de la edad media fue lograr, con una coordinaci\u00f3n razonable de fuerzas, el mejor cumplimiento posible del mandato evang\u00e9lico. Si bien es cierto que ese fin a menudo no estaba dentro de lo posible, sin embargo se persegu\u00ed\u00ada ah\u00ed\u00ad un ideal que \u00e9pocas posteriores, con intereses de otra especie, ya no comprendieron en su verdadera naturaleza. La estrecha uni\u00f3n entre la esfera temporal y la espiritual todav\u00ed\u00ada era evidente para la mentalidad del bajo imperio romano y de la primera edad media, que desconoc\u00ed\u00adan la idea moderna de la \u00ed\u008dndependencia de la cultura profana (->Iglesia y Estado). As\u00ed\u00ad, la relaci\u00f3n que la Iglesia imperial del medioevo establec\u00ed\u00ada entre el orden espiritual y el temporal se ajustaba de todo punto a las necesidades de aquella \u00e9poca de occidente, la cual ve\u00ed\u00ada en los oficios de rey y de obispo una indisoluble unidad espiritual y temporal, de forma que la acci\u00f3n de los diversos dignatarios no se diferenciaba por los fines, sino por las formas. Las Iglesias imperiales s\u00f3lo pueden estimarse adecuadamente por la situaci\u00f3n general de su tiempo, y resulta inadecuado el juicio emitido a base del criterio moderno que presupone la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado. Ellas significaron un factor muy valioso de estabilidad para el mundo medieval y, a pesar de su vinculaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y administrativa, no dejaron que cayera en olvido la idea de la libertad eclesi\u00e1stica, pues, por lo general, no se cerraron a las aspiraciones reformistas. Cuando en la lucha de las investiduras el papado estableci\u00f3 e impuso la tesis de la superioridad de la Iglesia, identificada con el Sacerdotium, sobre el Estado o Imperium, \u00e9ste fue sacudido en sus cimientos y se vio forzado a buscar en adelante la idea de s\u00ed\u00ad mismo en el derecho romano y a fundarse cada vez m\u00e1s sobre el territorio y la naci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, una l\u00ed\u00adnea recta va desde la disoluci\u00f3n del orden eclesi\u00e1stico imperial a las iglesias estatales o regionales de la edad moderna. Al car\u00e1cter no mundano del \u00e1mbito espiritual sigui\u00f3 en la baja edad media una secularizaci\u00f3n de la vida civil no prevista por los papas reformistas del siglo xi, secularizaci\u00f3n que preparaba el principio de la raz\u00f3n de Estado.<\/p>\n<p>Karl Schnlth<\/p>\n<p>D) BAJA EDAD MEDIA<br \/>\nNo hay unanimidad entre los historiadores acerca de la delimitaci\u00f3n temporal de la b.e.m., que, como la edad media en general, es una \u00e9poca referida exclusivamente a la Iglesia occidental. Seguramente no se puede fijar el comienzo de este per\u00ed\u00adodo con el derrumbamiento del imperio de los Hohenstaufen a la muerte de Federico ii. Un tiempo en el que Tom\u00e1s de Aquino y Buenaventura se hallaban en el punto culminante de su actividad, pertenece todav\u00ed\u00ada al apogeo de la edad med\u00ed\u00ada, y ni siquiera la obra de Duns Escoto podr\u00e1 incluirse sin reservas en la b.e.m. El considerar que este per\u00ed\u00adodo comienza al cesar el empe\u00f1o eficaz de una reforma eclesi\u00e1stica, denotar\u00ed\u00ada un enfoque totalmente restringido a lo m\u00e1s interno de la historia de la Iglesia. En la historia de la Iglesia, normalmente, se entiende por b.e.m. el per\u00ed\u00adodo que se extiende desde el comienzo del pontificado de Bonifacio viii hasta la entrada en escena de Lutero. El que se deje al margen el humanismo se debe a determinados presupuestos que \u00ed\u00adnducen a tomar como t\u00e9rmino de la b.e.m. \u00fanicamente la &#8211;>reforma protestante, olvidando que la transici\u00f3n de la Iglesia universal desde la &#8211;>edad media a la ->edad moderna no se realiz\u00f3 en todas partes de manera revolucionaria, sino que, en general, se produjo en forma m\u00e1s org\u00e1nica y se extendi\u00f3 hasta fechas m\u00e1s tard\u00ed\u00adas, lo cual se observa sobre todo en la historia de la -> escol\u00e1stica, del arte eclesi\u00e1stico y de la vida religiosa del pueblo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n externa al comienzo de la b.e.m. parec\u00ed\u00ada catastr\u00f3fica. Se hab\u00ed\u00ada hundido el imperio al que, tras la confusi\u00f3n del interregno, sucedi\u00f3 en Alemania un d\u00e9bil rey romano, mientras surg\u00ed\u00ada una fuerte monarqu\u00ed\u00ada en Inglaterra y sobre todo en Francia, dominada por la pura idea del Estado. Acab\u00f3 por derrumbarse el reino de los Anjou, en el que \u00faltimamente se hab\u00ed\u00adan apoyado los papas. La uni\u00f3n con la Iglesia oriental, realizada en un momento de euforia, hab\u00ed\u00ada vuelto a disolverse. El entusiasmo religioso de la \u00e9poca de las &#8211;> cruzadas se hab\u00ed\u00ada consumido en luchas de competencia entre naciones. Hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo el \u00faltimo s\u00ed\u00admbolo de la presencia cristiana en Tierra Santa, San Juan de Acre; el imperio bizantino estaba reducido a unas piltrafas de territorio alrededor de la capital, quedando abierto a los turcos el camino hacia Europa. Las corrientes espiritualistas y apocal\u00ed\u00adpticas hab\u00ed\u00adan llevado a la m\u00e1s extra\u00f1a elecci\u00f3n en la historia de los papas.<\/p>\n<p>Contra este deslizamiento hacia el puro espiritualismo se alzaron los papas siguientes, sobre todo Bonifacio viii y Juan xxii, pero resaltaron excesivamente la importancia de la autoridad y del derecho, reivindicando un extremado absolutismo papal (Unam sanctam), que por sus excesivas pretensiones provoc\u00f3 la oposici\u00f3n literaria y pol\u00ed\u00adtica de Francia y de Luis el B\u00e1varo, en uni\u00f3n con los espirituales. La humillaci\u00f3n y derrota de Bonifacio viii por el rey de Francia, cuya gravedad s\u00f3lo se revel\u00f3 plenamente despu\u00e9s de su muerte en el proceso contra los templarios en Vienne, y el car\u00e1cter transitorio de los triunfos de Juan xxii, pusieron de manifiesto c\u00f3mo hab\u00ed\u00ada cambiado la posici\u00f3n del pontificado en el mundo. A la afirmaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la potestas directa del papa y a su equiparaci\u00f3n con la Iglesia, se opon\u00ed\u00adan la exigencia de una separaci\u00f3n entre el poder espiritual y el temporal, as\u00ed\u00ad como la afirmaci\u00f3n de que el papa es un servidor de la Iglesia. La permanencia del papa en Francia, debida en un principio a la presi\u00f3n ejercida por \u00e9sta, y su establecimiento duradero en Avi\u00f1\u00f3n, inicialmente supusieron un aumento del poder\u00ed\u00ado papal, pero condujeron tambi\u00e9n a un incremento del aparato jur\u00ed\u00addico y a un fuerte centralismo. Sobre todo para atender a la organizaci\u00f3n de la corte y de la curia, los papas se vieron obligados a elaborar un sistema fiscal cada vez m\u00e1s gravoso, tanto m\u00e1s por el hecho de que ellos, fuera de los Estados pontificios, apenas contaban con ingresos regulares. El desarrollo del derecho papal a la provisi\u00f3n de cargos y las sistem\u00e1ticas intervenciones mediante reservaciones y provisiones aportaron, ciertamente, los necesarios medios econ\u00f3micos, pero al mismo tiempo suscitaron la resistencia de los Estados y de los obispos, y despertaron sentimientos anticuriales y antipapales en toda la cristiandad, sobre todo una vez que el movimiento apocal\u00ed\u00adptico y espiritualista en los horrores de la peste (hacia 1348) hubo provocado una nueva excitaci\u00f3n religiosa, en parte de car\u00e1cter exaltado y exc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>El papa, vuelto a Roma en medio de una situaci\u00f3n tirante, no pudo mantenerse firme frente a las crecientes facciones nacionales y privadas de los cardenales. Bajo el pretexto de falta de libertad en la elecci\u00f3n del italiano Urbano vi, se procedi\u00f3 en 1378 a la designaci\u00f3n de un franc\u00e9s como antipapa. El &#8211;>cisma de occidente, en el que los pa\u00ed\u00adses germ\u00e1nicos eran los principales apoyos del pontificado romano, no tard\u00f3 en parecer insuperable. La confusi\u00f3n arrastr\u00f3 a campos diferentes incluso a los santos de la \u00e9poca. Tras fallidas tentativas pol\u00ed\u00adticas de soluci\u00f3n, se volvieron a desenterrar viejas ideas can\u00f3nicas acerca de la superioridad del concilio sobre el papa en caso de situaci\u00f3n excepcional. La \u00abteor\u00ed\u00ada conciliar\u00bb, modificada por las universidades, fue adoptada por los cardenales en 1409. Tras un primer golpe fallido en Pisa, un -> conciliarismo reforzado acab\u00f3 por dar resultado cuando el concilio de Constanza estaba amenazado de dispersi\u00f3n. En Mart\u00ed\u00adn v la Iglesia volvi\u00f3 a hallar su \u00fanica cabeza suprema. Mientras que en un principio \u00e9l y sus sucesores dejaron prudentemente en suspenso la cuesti\u00f3n de la superioridad del concilio y con la pr\u00e1ctica dieron su aprobaci\u00f3n a la incorporaci\u00f3n de concilios regulares en la constituci\u00f3n de la Iglesia, en la cuesti\u00f3n de la uni\u00f3n con los griegos ellos lograron asumir la direcci\u00f3n frente al concilio extremista de Basilea, y en el concilio papal de Ferrara &#8211; Florencia, no s\u00f3lo se alcanz\u00f3 una uni\u00f3n, aunque ut\u00f3pica, con el oriente, sino que tambi\u00e9n se logr\u00f3 restablecer la direcci\u00f3n papal en el concilio. Sin embargo, el conciliarismo sigui\u00f3 influyendo bajo la forma de apelaci\u00f3n al concilio contra el papa hasta la \u00e9poca de la reforma.<\/p>\n<p>Roma hubo de pagar su precio en los concordatos con el emperador y los pr\u00ed\u00adncipes por la eliminaci\u00f3n del cisma de Basilea. As\u00ed\u00ad comenz\u00f3 con consentimiento del papa un marcado desarrollo de la soberan\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica de l\u00f3s pr\u00ed\u00adncipes, que dej\u00f3 ampliamente en manos de \u00e9stos la suerte de la Iglesia. En lo sucesivo tambi\u00e9n el papa se sinti\u00f3 cada vez m\u00e1s como un pr\u00ed\u00adncipe italiano del ->renacimiento. Entre los grandes quehaceres de la Iglesia, se descuid\u00f3 radicalmente la reforma eclesi\u00e1stica, detenida despu\u00e9s del concilio de Basilea. S\u00f3lo el peligro turco forz\u00f3 a los papas a emplear en\u00e9rgicamente todos los medios. Sin embargo, debido a la indiferencia de occidente, tras la ca\u00ed\u00adda de Bizancio no les fue posible salvar los Balcanes y el sur de Hungr\u00ed\u00ada, ni arrojar a los turcos del Mediterr\u00e1neo. La combinaci\u00f3n de intrigas diplom\u00e1ticas, de ostentoso mecenazgo art\u00ed\u00adstico y de un libre y refinado disfrute de la vida, hizo que el pontificado, en la segunda mitad del \u00faltimo siglo de la b.e.m. descendiera al m\u00e1s bajo nivel desde el saeculum obscurum, dando as\u00ed\u00ad lugar a esc\u00e1ndalos y a tendencias antipapales.<\/p>\n<p>La aspiraci\u00f3n a la descentralizaci\u00f3n en la esfera pol\u00ed\u00adtica y jur\u00ed\u00addica es tambi\u00e9n una nota caracter\u00ed\u00adstica para la situaci\u00f3n de la Iglesia en los diferentes pa\u00ed\u00adses, especialmente en Alemania. Los arcedianos y los cabildos catedralicios se entremet\u00ed\u00adan en los derechos del obispo. El obispo, que con raras excepciones segu\u00ed\u00ada siendo de la nobleza, ya no era m\u00e1s que un pr\u00ed\u00adncipe reinante, sin tiempo para dedicarse a sus quehaceres religiosos y sin influencia en el clero y en el pueblo, del que lo manten\u00ed\u00adan alejado los arcedianos, los funcionarios y los patronos. As\u00ed\u00ad la Iglesia apenas aparece ya, incluso en este plano, como instituci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, y menos todav\u00ed\u00ada como pueblo de Dios; se presenta \u00fanicamente como instituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica, en la que se lucha por posiciones y competencias y sobre todo por prebendas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n interna de la b.e.m. est\u00e1 determinada por el predominio de lo jur\u00ed\u00addico en la Iglesia y por la disoluci\u00f3n de \u00e9sta. El endiosamiento del papado como fuente de toda potestad, que por lo menos teor\u00e9ticamente domin\u00f3 todo el siglo xiv, tropez\u00f3 con la negaci\u00f3n de su origen divino y con la defensa radical del principio de una \u00abIglesia sin clases\u00bb formulada en el Defensor pacis. Los hombres que segu\u00ed\u00adan una l\u00ed\u00adnea media, incluso Dante en su De monarchia, eran incapaces de imponerse. La disoluci\u00f3n de los conceptos universales por el &#8211;>nominalismo condujo a la atomizaci\u00f3n de toda sociedad. La Iglesia no se ve ya sino como reuni\u00f3n de los creyentes; no es nada propio, org\u00e1nico, no tiene ya aut\u00e9ntico sentido; esas tesis quedaron confirmadas, por as\u00ed\u00ad decir, en crisis del cisma, y en el desarrollo del concilio de Basilea demostraron su poder\u00ed\u00ado hist\u00f3rico. En vano buscar\u00ed\u00adamos en la b.e.m. un tratado teol\u00f3gico sobre la naturaleza de la Iglesia. La doctrina de Ockham, como expresi\u00f3n de una nueva percepci\u00f3n del mundo, hall\u00f3 gran aceptaci\u00f3n al norte de los Alpes. Y sobre todo en las universidades, que se hab\u00ed\u00adan hecho numerosas en el siglo xv, se impuso en forma casi general como v\u00ed\u00ada moderna frente al antiguo realismo. Fue significativa su acentuaci\u00f3n de la potencia absoluta de Dios, de la falta de relaci\u00f3n entre la raz\u00f3n humana y Dios, y la motivaci\u00f3n de la ley moral exclusivamente por la voluntad de Dios. Que as\u00ed\u00ad resultaba en principio imposible toda teolog\u00ed\u00ada del m\u00e9rito, no lleg\u00f3 a ser formulado por los nominalistas con tanta claridad como despu\u00e9s lo har\u00ed\u00ada Lutero. Entre los partidarios del nominalismo se hallaron te\u00f3logos muy religiosos, que sobre todo ten\u00ed\u00adan un inter\u00e9s pr\u00e1ctico por la cura de almas, p. ej., Juan Gerson y Gabriel Biel. El nominalismo favoreci\u00f3 una vieja tendencia hacia la interioridad, que hab\u00ed\u00ada producido sus m\u00e1s bellas flores en la profundidad de sentimiento de la &#8211;> m\u00ed\u00adstica alemana en el siglo xiv. Su teolog\u00ed\u00ada, intr\u00ed\u00adnsecamente sana, no obstante todos los ataques de que ha sido objeto, fue reducida a palabrer\u00ed\u00ada huera por la \u00absegunda generaci\u00f3n\u00bb, que la rebaj\u00f3 al nivel de almas peque\u00f1as o la false\u00f3. Los hombres de Dios procuraban constantemente contrarrestar la trivialidad y la indisciplina del tiempo. Nicol\u00e1s de Cusa, figura que da una sensaci\u00f3n de modernidad, todav\u00ed\u00ada a mediados del siglo xv indica -frente a la docta ignorancia de todo el conocimiento humano- el camino hacia Dios por la contemplaci\u00f3n y el amor.<\/p>\n<p>En la b.e.m. no existen herej\u00ed\u00adas universalmente difundidas, como las hab\u00ed\u00ada habido en la alta edad media. Los extrav\u00ed\u00ados que ahora se acusan (Wiclef, Hus), m\u00e1s que de cuestiones teor\u00e9ticas proceden de la necesidad que se siente de una reforma de la Iglesia feudal y de su clero. La agresividad de estos movimientos (guerras husitas, cf. -> husismo), frente a la cual la Iglesia, a diferencia de lo que sucedi\u00f3 en el caso de los &#8211;>c\u00e1taros, se vio forzada a mantenerse a la defensiva, muestra la virulencia de la idea de reforma, que, tras los intentos del concilio de Basilea, nunca hall\u00f3 una realizaci\u00f3n plena. La b.e.m. tampoco registra grandes santos que dieran una nueva fisonom\u00ed\u00ada a la Iglesia de su tiempo. Sus santos s\u00f3lo tienen quehaceres parciales, como predicadores de penitencia o de cruzada, o bien aparecen como encarnaci\u00f3n individual del ideal de una determinada profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El nuevo movimiento cultural del ->humanismo recalc\u00f3 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s marcadamente lo individual. El humanismo, que en Italia lleg\u00f3 a ser adversario de la revelaci\u00f3n y de la vida cristiana, allende los Alpes, gracias tambi\u00e9n al descubrimiento revolucionario de la tipograf\u00ed\u00ada dio nuevo impulso a los estudios de la Biblia y a la publicaci\u00f3n de las obras de los padres de la Iglesia, todo lo cual cre\u00f3 los presupuestos materiales para una vida religiosa m\u00e1s profunda, aunque a la vez tambi\u00e9n trajo consigo el peligro de una cr\u00ed\u00adtica demasiado esc\u00e9ptica de todo lo tradicional. En la b.e.m. no se fundan \u00f3rdenes religiosas de gran importancia. Las \u00f3rdenes antiguas pasaron por un movimiento de reforma que quer\u00ed\u00ada restaurar la fidelidad a la regla primitiva y el celo por una aut\u00e9ntica religiosidad, pero ese mov\u00ed\u00admiento vino a parar en una r\u00ed\u00adgida renovaci\u00f3n de usos externos. La aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n, basada en el esp\u00ed\u00adritu (Nicol\u00e1s de Cusa, Savonarola), fue meramente epis\u00f3dica. La separaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y religiosidad (Imitaci\u00f3n de Cristo), la actividad sencilla, sin aparato, y orientada hacia el mundo de la asociaci\u00f3n secular de los \u00abHermanos de la vida com\u00fan\u00bb, dieron gran expansi\u00f3n a dicho movimiento y a la devotio moderna en los Pa\u00ed\u00adses Bajos y en el norte de Alemania.<\/p>\n<p>El pueblo sencillo experimentaba la Iglesia en sus p\u00e1rrocos y en sus vicarios, en su predicaci\u00f3n y en su administraci\u00f3n de los sacramentos, as\u00ed\u00ad como en las pr\u00e1cticas del a\u00f1o lit\u00fargico. No obstante la ignorancia, a veces crasa, de los sacerdotes y su frecuente infidelidad al celibato, debida en parte a las condiciones econ\u00f3micas y a la falta de formaci\u00f3n asc\u00e9tica, las fundaciones de altares y de beneficios de misas alcanzaron su punto culminante en v\u00ed\u00adsperas de la aparici\u00f3n de Lutero. Se multiplicaron los sufragios por las almas del purgatorio. Las muchas cofrad\u00ed\u00adas y peregrinaciones, las fundaciones caritativas en favor de los pobres y de los enfermos, el florecimiento del arte religioso, la intensa vitalidad de la devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n y a la eucarist\u00ed\u00ada y del culto a la virgen Mar\u00ed\u00ada, a pesar de todas las cr\u00ed\u00adticas contra los abusos, mostraban un grado nada com\u00fan de fidelidad del pueblo a la Iglesia. Sin embargo, la religiosidad obedec\u00ed\u00ada a normas subjetivas. El sentido final de la misa era el provecho espiritual de cada uno; y el mismo fin persegu\u00ed\u00adan la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de las diferentes partes de la misa, referidas a diversas escenas de la pasi\u00f3n, y la obtenci\u00f3n de los frutos del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico. El centro de gravedad se desplaza a la superficie, a lo visible y cuantitativo. El misterio de Cristo se convierte cada vez m\u00e1s en la devoci\u00f3n al Jes\u00fas hist\u00f3rico, en una descripci\u00f3n imaginativa del mismo, en un intento de compenetrarse con su vida y sobre todo con su muerte. El realismo visual cree lograr la participaci\u00f3n de lo divino y lo santo mediante la visi\u00f3n corporal (de la hostia consagrada, de im\u00e1genes, etc.). La confianza en el n\u00famero se manifiesta en la acumulaci\u00f3n de &#8211;> reliquias o de -> indulgencias, todav\u00ed\u00ada no definidas exactamente por la teolog\u00ed\u00ada. Todo esto secundaba excesivamente el ansia subjetiva de salvaci\u00f3n de los fieles y daba lugar a burdas deformaciones y a peligrosos abusos. Como contrapartida del ansia de milagros, fomentada por tal o cual peregrinaci\u00f3n, asom\u00f3 tambi\u00e9n en los \u00faltimos decenios la man\u00ed\u00ada de las brujas, que s\u00f3lo en la edad moderna despleg\u00f3 todos sus horrores.<\/p>\n<p>La b.e.m. tiene una doble fisonom\u00ed\u00ada. Es el oto\u00f1o de la edad media, pues en ella desaparece la casi inconsciente serenidad de la cl\u00e1sica edad media. Y, por otro lado, la a\u00f1oranza de la era \u00e1urea de la Iglesia primitiva da al mundo de humanistas y reformadores un rasgo de ansia de lo venidero. Los presupuestos de lo nuevo se dan ya en la b.e.m.<\/p>\n<p>Hermann T\u00fcehle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es un t\u00e9rmino usado com\u00fanmente para designar el per\u00edodo de la historia europea comprendido entre la ca\u00edda del Imperio Romano y cerca de mediados del siglo XV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las  fechas precisas del inicio, auge y t\u00e9rmino de la Edad Media se asumen m\u00e1s o menos arbitrariamente de acuerdo al punto de vista adoptado.  Usualmente se considera que el per\u00edodo se inici\u00f3 con migraciones de las tribus germ\u00e1nicas, que condujeron a la destrucci\u00f3n del Imperio Romano de Occidente en 375, cuando los hunos atacaron a las tribus g\u00f3ticas en el norte del Mar Negro y obligaron a los visigodos a traspasar las fronteras del Imperio Romano en el bajo Danubio.  Sin embargo, a veces se asume una fecha posterior, cuando en el a\u00f1o 476 Odoacro destituy\u00f3 a R\u00f3mulo Aug\u00fastulo, el \u00faltimo de los emperadores romanos de Occidente.   De nuevo, otros inician la Edad Media en los primeros a\u00f1os del siglo VII y la muerte (609) de Fortunato, el \u00faltimo de los representantes de la  literatura latina cl\u00e1sica.  El t\u00e9rmino de la Edad Media tambi\u00e9n se ha fijado variamente; algunos lo hacen coincidir con el inicio del humanismo y el Renacimiento en Italia en el siglo XIV; otros, con la ca\u00edda de Constantinopla en 1453; con el Descubrimiento de Am\u00e9rica por Crist\u00f3bal Col\u00f3n en 1492; o, por otra parte, con el  gran cisma religioso del siglo XVI. Es arbitrario trazar una l\u00ednea r\u00edgida y exacta para demarcar el inicio o t\u00e9rmino del per\u00edodo en cuesti\u00f3n. Los l\u00edmites m\u00e1s amplios dados, por ejemplo, la irrupci\u00f3n de los visigodos contra las fronteras del Imperio Romano para los inicios, y mediados del siglo XVI para su t\u00e9rmino, se pueden tomar como globalmente suficientes, y abarcan, m\u00e1s all\u00e1 de toda disputa, todo movimiento o fase de la historia que puede ser reclamado como perteneciente a la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una gran parte de la ENCICLOPEDIA CATOLICA est\u00e1 dedicada a las actividades  eclesi\u00e1sticas,  intelectuales, sociales, pol\u00edticas y  art\u00edsticas que constituyeron la historia europea durante este per\u00edodo tan f\u00e9rtil para las actividades  humanas, ya sean sagradas o profanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo los t\u00edtulos que cubren las pasadas y presentes divisiones pol\u00edticas de Europa se dan en detalle sus respectivos desarrollos pol\u00edticos y religiosos durante la Edad Media.  (Por ejemplo, Alemania; Alsacia y Lorena; Anhalt; Baden; Baviera; B\u00e9lgica; Bohemia; Bremen; Bulgaria; Carintia; Castilla y Arag\u00f3n; Croacia; Dinamarca; Escocia; Espa\u00f1a; Estados Pontificios; Francia; Gales; Grecia; Hamburgo; Hesse; Hungr\u00eda; Inglaterra; Irlanda; Italia; Krain; Le\u00f3n; Lippe; L\u00fcbeck; Luxemburgo; Meclenburgo; M\u00f3naco; Monarqu\u00eda Austro-H\u00fangara; Montenegro; Navarra; Noruega; Oldenburgo; Pa\u00edses Bajos; Portugal; Reuss; Roma; Rumania; Rusia; Sajonia; Saxe-Altenburgo; Saxe-Coburgo y Gotha]]; Saxe-Meiningen; Saxe-Weimar; Schaumburg-Lippe; Salzbusrgo-Rudolstadt; Salzburgo-Sondershausen; Servia; Sicilia; Suecia; Suiza; Venecia; Waldeck; W\u00fcrtembrugo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo los art\u00edculos de m\u00e1s amplio alcance (por ejemplo, Europa; cristiandad; Papa) se trata el asunto de modo m\u00e1s general y sint\u00e9tico. Aspectos peculiares y movimientos peculiares a diferentes partes de ella se encuentran en art\u00edculos tales como caballer\u00eda; Cruzadas; arte eclesi\u00e1stico; feudalismo; arquitectura g\u00f3tica; Inquisici\u00f3n; Conflicto de las Investiduras;  tenencia de la tierra en la era cristiana; monacato; m\u00fasica eclesi\u00e1stica; pintura religiosa; peregrinaciones; escultura;  en los art\u00edculos sobre las grandes \u00f3rdenes  religiosas, congregaciones e instituciones que entonces se iniciaron; en las biograf\u00edas de los Papas, gobernantes, personajes hist\u00f3ricos, eruditos,  fil\u00f3sofos, poetas y  cient\u00edficos cuyas vidas transcurrieron dentro de este per\u00edodo; en los relatos de las universidades, ciudades y di\u00f3cesis fundadas y desarrolladas por toda Europa desde la ca\u00edda del Imperio Romano hasta el tiempo de la Reforma Protestante, y en innumerables art\u00edculos menores en toda la obra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  \u00abMiddle Ages.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. 12 Jul. 2010 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10285c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Miguel A. Casas.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edad Media es el t\u00e9rmino con que la historiograf\u00ed\u00ada designa el tiempo transcurrido desde la antigua cultura grecorromana a la moderna, entendida \u00e9sta como renacimiento o revaloraci\u00f3n de la cultura cl\u00e1sica. Se trata de un largo per\u00ed\u00adodo de la historia, restringido pr\u00e1cticamente a Europa y &#8211; encuadrado dentro de unas fechas convencionales seg\u00fan diversos criterios: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-media\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEDAD MEDIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16562","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16562"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16562\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}