{"id":16580,"date":"2016-02-05T10:50:54","date_gmt":"2016-02-05T15:50:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-historia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:50:54","modified_gmt":"2016-02-05T15:50:54","slug":"espiritualidad-historia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-historia-de-la\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALIDAD  (HISTORIA DE LA)"},"content":{"rendered":"<p>La historia de la espiritualidad cristiana es como el hilo de oro de la historia de la Iglesia. Trazaremos algunas de sus l\u00ed\u00adneas m\u00e1s destacadas y progresivas que prevalecen en las diversas \u00e9pocas de la historia.<\/p>\n<p> 1 Las v\u00ed\u00adas del cristianismo primitivo.- Los primeros tiempos de la experiencia cristiana, tal como se proponen idealmente en los evangelios y en los escritos apost\u00f3licos, est\u00e1n caracterizados por dos grandes experiencias originales: el cristocentrismo y la vida de comuni\u00f3n en la Iglesia.<\/p>\n<p>La primera experiencia, entendida  como participaci\u00f3n en la vida de Jes\u00fas y como seguimiento del Maestro, recibe un toque absolutamente nuevo de la relaci\u00f3n vital con el Se\u00f1or resucitado que, por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, vive en el coraz\u00f3n de la experiencia de los cristianos. En la segunda experiencia o dimensi\u00f3n del cristianismo primitivo, la p\u00e1gina de los Hechos que nos presenta a la comunidad de Jerusal\u00e9n en perfecta comuni\u00f3n (Hch 2,42-47) representa un ideal que se propone siempre de nuevo a la vida de los cristianos a lo largo de los siglos: imagen original de una santidad que, en el designio de Dios, es siempre una santidad de comuni\u00f3n, de caridad, de relaci\u00f3n mutua, en virtud del hecho de que todos  los creyentes viven la misma vida y son miembros del mismo Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>Sobre estas dos dimensiones ordinarias y universales que expresan la santidad cristiana, se asientan otras dos v\u00ed\u00adas extraordinarias que en el cristianismo primitivo dan fe de la radicalidad de la opci\u00f3n evang\u00e9lica: el martirio y la virginidad. El martirio se consider\u00f3 enseguida, en la Iglesia de los primeros siglos, que era una Iglesia perseguida y oprimida, como la cima de la profesi\u00f3n de la propia fe y una perfecta configuraci\u00f3n con Cristo crucificado. En primer lugar Esteban, luego Ignacio y Policarpo, y finalmente una lista innumerable de testigos lavaban sus vestiduras en la sangre del Cordero (cf. Ap 7 14). El martirio se convierte en santidad de un pueblo en la variada multitud de testigos que pertenecen a toda edad, sexo, nacionalidad, condici\u00f3n social.<\/p>\n<p>La virginidad cristiana, opci\u00f3n por  el Reino de los cielos, es tambi\u00e9n una experiencia l\u00ed\u00admite del seguimiento de Cristo y de la voluntad de vivir el misterio de la Iglesia, virgen y esposa del Se\u00f1or. La oblaci\u00f3n total de la vida por Cristo, la disciplina de la virginidad con todo su acompa\u00f1amiento de virtudes cristianas, la ejemplaridad para toda la comunidad cristiana, son la clara afirmaci\u00f3n de los bienes escatol\u00f3gicos que se esperan: la virginidad se convierte tambi\u00e9n en entrega a la oraci\u00f3n y al servicio de la Iglesia. Nace as\u00ed\u00ad una \u00bb consagraci\u00f3n \u00bb especial, arraigada en la bautismal.<\/p>\n<p>2. Las v\u00ed\u00adas del monacato primitivo. Los or\u00ed\u00adgenes del monacato cristiano, primero en la soledad del desierto por parte de los eremitas, luego en la experiencia de vida cenob\u00ed\u00adtica comunitaria de los monasterios, deben considerarse como la reacci\u00f3n maximalista de algunos cristianos que escogen el testimonio del Evangelio con una radicalidad caracter\u00ed\u00adstica, en el momento en que, habiendo cesado las persecuciones y la floraci\u00f3n martirial, la Iglesia corr\u00ed\u00ada el peligro de convertirse en una masa y en una instituci\u00f3n bien acomodada. De religi\u00f3n perseguida, el cristianismo pasa a ser religi\u00f3n privilegiada.<\/p>\n<p> Se corre el riesgo de que se relaje la opci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p> Los eremitas abandonan las ciudades por el desierto, la vida tranquila por la penitencia y la soledad. La lectura de la Escritura, la penitencia, la ascesis como experiencia de lucha contra s\u00ed\u00ad mismo y contra el diablo, caracterizan a esta santidad de lo esencial, hecha de radicalismos extremos que afirman unos valores evang\u00e9licos que se iban olvidando.<\/p>\n<p>El cenobitismo, la vida en com\u00fan,  modera, ya desde los tiempos de Pacomio, las exageraciones de los solitarios, ordena las relaciones en la vida comunitaria, acent\u00faa las exigencias de la caridad y no solamente las de la ascesis: privilegia adem\u00e1s el camino del di\u00e1logo espiritual con los monjes m\u00e1s ancianos y experimentados que ejercen el ministerio de la paternidad espiritual. Reunidos de forma estable en el monasterio, los monjes descubren tambi\u00e9n, como atestiguan muchos y preciosos textos antiguos, la forma d\u00e9 vivir en torno al Se\u00f1or que prometi\u00f3 su presencia en medio de los que est\u00e1n reunidos en su nombre.<\/p>\n<p>La humanidad de san Benito y la  precavida pedagog\u00ed\u00ada de su Regla ofrecen un oportuno equilibrio en Occi dente a la santidad mon\u00e1stica. La v\u00ed\u00ada espiritual del trabajo y la oraci\u00f3n, la armon\u00ed\u00ada comunitaria bajo la direcci\u00f3n de un pater familias que es el abad, el entramado de la oraci\u00f3n lit\u00fargica y de la personal, la lectura de la Biblia y el ejercicio de las virtudes, son los puntos b\u00e1sicos de esta santidad, que se abre tambi\u00e9n a la caridad social, a la hospitalidad, al trabajo al servicio de la cultura.<\/p>\n<p> 3. V\u00ed\u00adas medievales de la santidad. De la Edad Media podemos deducir &#8211; para indicar, pero no ciertamente para agotar la riqueza de unos fermentos y de unas realizaciones- dos puntos de referencia que expresan la novedad en la continuidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Las corrientes reformadoras de la  vida religiosa intentan volver al Evangelio del seguimiento de Cristo y de la v\u00ed\u00ada comunitaria, con una acent\u00faaci\u00f3n m\u00e1s clara de la dimensi\u00f3n evangelizadora de la vida consagrada. Las grandes \u00f3rdenes mendicantes consiguen realizar una s\u00ed\u00adntesis entre las exigencias del seguimiento, la comuni\u00f3n de vida, la dimensi\u00f3n evang\u00e9lica y evangelizadora. en contacto vivo con el  pueblo. Es significativo que esta vida se designara como \u00abapost\u00f3lica\u00bb en la Edad Media, no porque estuviera dedicada al apostolado, sino porque quer\u00ed\u00ada emular la vida \u00abde los ap\u00f3stoles\u00bb con Jes\u00fas o en la comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>A nivel popular, la v\u00ed\u00ada de la espiritualidad y de la santidad se desplaza hacia la llamada religiosidad popular.<\/p>\n<p>Se trata de una manera de vivir la fe y  de compartir la experiencia cristiana en formas t\u00ed\u00adpicamente populares.<\/p>\n<p>creativas, fuera de los esquemas demasiado r\u00ed\u00adgidos de una liturgia clericalizada, en una forma de 1iturgia popular\u00bb. Los grandes misterios de Navidad y de la Pasi\u00f3n, la veneraci\u00f3n de las reliquias, el culto al sant\u00ed\u00adsimo sacramento, las procesiones y las peregrinaciones son ocasiones preciosas para manifestar una fe, profundamente arraigada, que se transforma en conversi\u00f3n, en penitencia, en plegaria, en solidaridad, en obras de misericordia.<\/p>\n<p>El pueblo vivi\u00f3 largo tiempo en la  Edad Media y en los siglos siguientes este tipo de santidad. Las formas simples de piedad y de vida cristiana representan el papel de s\u00ed\u00adntesis doctrinales y espirituales en un tiempo en que las riquezas de la Biblia estaban en parte cerradas al pueblo, con la plenitud de la vida lit\u00fargica en crisis debido a la falta de participaci\u00f3n de los fieles y a la incomprensi\u00f3n de las palabras y de los ritos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p> 4. Formas de espiritualidad de la \u00e9poca moderna.- El paso de la Edad Media a la \u00e9poca moderna se caracteriza por aquella corriente de espiritualidad llamada \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb, que concede un relieve especial a la praxis de la meditaci\u00f3n, a la b\u00fasqueda de la contemplaci\u00f3n, de la interioridad, casi como complemento y como reacci\u00f3n a veces contra cierta superficialidad que se advert\u00ed\u00ada en la religiosidad popular.<\/p>\n<p>Va acompa\u00f1ada de la ascesis y de la  pr\u00e1ctica de las virtudes.<\/p>\n<p>La m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola del siglo XVl est\u00e1 toda ella impregnada de ese intento de entrar en contacto con Dios, aunque en el pueblo sigue prevaleciendo la religiosidad tradicional. Pero ya san Francisco de Sales vuelve a proponer un humanismo cristiano de fuerte inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica, con una clara afirmaci\u00f3n de la llamada universal a la santidad que se puede vivir en cualquier estado y en cualquier vocaci\u00f3n, encarnando la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son v\u00ed\u00adas de santidad las  que se desarrollan en diversas escuelas y en devociones o acentuaciones de algunos aspectos concretos del misterio de Cristo o de Mar\u00ed\u00ada. Pensemos en la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n o a los Sagrados Corazones, a la Sangre de Cristo, a su pasi\u00f3n en los diversos aspectos y momentos de la misma, en la meditaci\u00f3n particular de la vida p\u00fablica o de la infancia de Jes\u00fas&#8230; De estas v\u00ed\u00adas est\u00e1n llenos los siglos XVII-XIX, con tonos de profunda contemplaci\u00f3n, como en la escuela francesa centrada en el misterio del sacrificio y de la oblaci\u00f3n de Cristo; con un devocionalismo providencial que reacciona contra el rigorismo jansenista, como en el caso de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de un misterio  o de un aspecto de la vida del Se\u00f1or, se quiere hacer una s\u00ed\u00adntesis de vida, aunque a menudo privada de la riqueza evang\u00e9lica y del equilibrio que lleva consigo todo el mensaje cristiano y toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00e9poca moderna conoce adem\u00e1s,  desde san Ignacio de Loyola, un florecimiento de la santidad apost\u00f3lica con m\u00faltiples fundaciones dedicadas a las obras de misericordia corporales y espirituales, a la educaci\u00f3n, a las misiones. Los santos de esta \u00e9poca llevan la marca de personas de acci\u00f3n y de una generosa entrega a la caridad social.<\/p>\n<p> 5. Los caminos del tiempo presente. En nuestro siglo que se dirige hacia su fin parecen reavivarse y converger las v\u00ed\u00adas espirituales.<\/p>\n<p>Se reavivan las v\u00ed\u00adas del cristianismo  primitivo, exigiendo fuertemente un retorno a las fuentes, a las v\u00ed\u00adas de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica, patr\u00ed\u00adstica, lit\u00fargica y mon\u00e1stica. Se reavivan adem\u00e1s las v\u00ed\u00adas de la espiritualidad con una apertura progresiva y decisiva al mundo, a la sociedad con sus problemas, con v\u00ed\u00adas de santidad que no proponen va la huida del mundo, sino que intentan expresar m\u00e1s bien la presencia en el mundo, la transfiguraci\u00f3n de lo humano. Es el tiempo de la espiritualidad de los laicos, de la promoci\u00f3n de la santidad en la familia, en el trabajo y en la  profesi\u00f3n. Esto hace que el protagonismo de la espiritualidad pase en cierto modo a los movimientos laicales. Es la \u00e9poca de los movimientos eclesiales.<\/p>\n<p>Pero es tambi\u00e9n el momento en que  convergen las v\u00ed\u00adas de la espiritualidad.<\/p>\n<p>Estamos en el siglo en que \u00abla Iglesia  se despierta en las almas\u00bb, seg\u00fan la c\u00e9lebre frase de R. Guardini. La realidad de la Iglesia como comuni\u00f3n, que resalt\u00f3 el concilio Vaticano II, hace brotar una espiritualidad de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la unidad de los cristianos y la perspectiva de una humanidad que es toda ella familia de Dios, encomendada a la Iglesia de Cristo, sacramento universal de salvaci\u00f3n, parece dar a la espiritualidad cristiana un fuerte impulso hacia la comuni\u00f3n por dentro para una mayor fuerza de evangelizaci\u00f3n y de testimonio ante toda la humanidad. Por eso mismo se privilegia actualmente la v\u00ed\u00ada espiritual de la comuni\u00f3n, de la relaci\u00f3n mutua, de la m\u00ed\u00adstica que se inspira en su arquetipo, que es el misterio trinitario. Estamos en un momento de la historia en que las diversas v\u00ed\u00adas hist\u00f3ricas de la espiritualidad y de la santidad -las de los diversos estados de vida, de los diversos carismas hist\u00f3ricos, de las acentuaciones evang\u00e9licas- est\u00e1n llamadas a vivir en una relaci\u00f3n mutua de unidad:<br \/>\n\u00bb Que todos sean uno para que el mundo crean (Jn 1721).<\/p>\n<p>T  . Jansen<\/p>\n<p> Bibl.: L. Sala Balust &#8211; B. Jim\u00e9nez Duque  (eds.), Historia de la espiritualidad 4 vols\u00bb Flors, Barcelona l969; E. Ancilli, Espiritualidad (historia de la), en DE, 11, l6-32; AA, VV, Historia de la espiritualidad, en NDE, 6l3-637; A. Royo Mar\u00ed\u00adn, Los grandes maestros de la vida espiritual, BAC, Madrid l 973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de la espiritualidad cristiana es como el hilo de oro de la historia de la Iglesia. 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