{"id":16585,"date":"2016-02-05T10:51:03","date_gmt":"2016-02-05T15:51:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio-genero-literario\/"},"modified":"2016-02-05T10:51:03","modified_gmt":"2016-02-05T15:51:03","slug":"evangelio-genero-literario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio-genero-literario\/","title":{"rendered":"EVANGELIO (GENERO LITERARIO)"},"content":{"rendered":"<p>Con la Constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum se han reconocido los g\u00e9neros literarios, tambi\u00e9n en el campo cat\u00f3lico, como fundamentales para el mensaje b\u00ed\u00adblico: \u00abPara descubrir la intenci\u00f3n de los hagi\u00f3grafos, entre otras cosas hay que atender a los g\u00e9neros literarios\u00bb (DV 12). As\u00ed\u00ad, la constataci\u00f3n de que los cuatro evangelios, recogidos en el Nuevo Testamento, forman parte del mundo hist\u00f3rico de la biograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, de una manera totalmente an\u00f3mala, ha hecho surgir el nuevo g\u00e9nero literario del \u00abevangelio\u00bb. En efecto, una primera confrontaci\u00f3n entre la historia evang\u00e9lica y la historia cl\u00e1sica grecorromana, como la de Polibio, Tuc\u00ed\u00addides, Jenofonte, Tito Livio. Suetonio, obliga a los estudiosos a replantearse el tipo de narraci\u00f3n presente en los evangelios. Se puede sostener que nos encontramos ante un g\u00e9nero narrativo o \u00abdieg\u00e9tico,,; pero, \u00bfde qu\u00e9 narraci\u00f3n se trata? Adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1l es el criterio de composici\u00f3n y cu\u00e1les son -? Por v\u00ed\u00ada de las finalidades narrativas.<\/p>\n<p>negaci\u00f3n, se puede se\u00f1alar que en los evangelios no se da suficiente espacio a los or\u00ed\u00adgenes y &#8211; a la personalidad de Jes\u00fas. M\u00e1s a\u00fan, si no fuera por \u00ablos evangelios de la infancia\u00bb (Lc 1-2: Mt 1-2), Jes\u00fas se presentar\u00ed\u00ada como un meteoro en la historia de los hombres: Marcos no vacila en introducirlo de este modo, comenzando con el bautismo (cf. Mc 1 ,9- 1 1). Adem\u00e1s, aunque se siguen publicando estudios sobre la psicol\u00f3gica y sobre la afectividad de Jes\u00fas, quiz\u00e1s los datos que aparecen en los evangelios son demasiado vagos para reconocer el fundamento de esos estudios. Al contrario, se puede observar c\u00f3mo, por ejemplo, Plutarco con sus Vidas paralelas se muestra particularmente interesado por la paideia y por la psicolog\u00ed\u00ada de sus personajes. Lo mismo vale para la reconstrucci\u00f3n espacio-temporal de la vida de Jes\u00fas, tal como nos la trazan los evangelios: los elementos son demasiado vagos y a menudo contradictorios si los comparamos entre s\u00ed\u00ad; por eso, los intentos de identificar los lugares y de cronometrar las etapas de la J vida de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de una concordancia de los evangelios, suelen acabar en un fracaso. De hecho, resulta sorprendente que, mientras que en el evangelio de Juan Jes\u00fas se dirige varias veces a Jerusal\u00e9n (cf Jn 5,1: 12,12), en el de Lucas s\u00f3lo hace un viaje a Jerusal\u00e9n. Y a su vez, si atendemos al material sin\u00f3ptico, no resulta coherente, sobre la base de los c\u00e1nones de la biograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, el dato de que en Lucas el viaje de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n ocupe el espacio considerable de 10 cap\u00ed\u00adtulos (9,51-1946), mientras que en Mateo (19,1-20:34) y en Marcos (10.11-52) se J narre en pocos cap\u00ed\u00adtulos. Podr\u00ed\u00adamos afirmar que uno de los principios fundamentales de la historiograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, como es la unidad de espacio y de tiempo, queda continuamente marginado en los evangelios. Si luego nos empe\u00f1amos en valorar la identidad de los diversos personajes de la narraci\u00f3n, nos encontramos con un fen\u00f3meno  an\u00e1logo: \u00bfc\u00f3mo es que u0 milagro tan importante como la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que nos narra Jn 1 1,1-44, ni siquiera se menciona en los evangelios sin\u00f3pticos ?<br \/>\nPodr\u00ed\u00adamos continuar poniendo  ejemplos para demostrar que la historiograf\u00ed\u00ada de los evangelios, aunque no niega la historia, presenta unas caracter\u00ed\u00adsticas totalmente originales. Por eso se prefiere hablar cada vez m\u00e1s del g\u00e9nero literario \u00bb evangelio \u00ab, que habr\u00ed\u00ada nacido ex abrupto con el evangelio de Marcos (cf. Mc 1,1). Este g\u00e9nero estar\u00ed\u00ada constituido por la historizaci\u00f3n o la narraci\u00f3n del kerigma central del cristianismo: Jes\u00fas muerto y resucitado por nosotros. En efecto, aunque los evangelios no niegan el valor hist\u00f3rico de la vida de Jes\u00fas, lo que se proponen es motivar, mediante la misma historia, la conversi\u00f3n de los oyentes de todos los tiempos. En la pr\u00e1ctica, mientras que Pablo, sobre todo con sus \u00abgrandes cartas\u00bb (cf. Rom, G\u00e1l, 1 Cor, 2 Cor), se propone \u00abdemostrar\u00bb el contenido y las implicaciones del kerigma, los evangelistas pre8eren narrar ese kerigma. Pero este nuevo g\u00e9nero literario no se propone solamente contar el kerigma para mover al lector a la conversi\u00f3n; el evangelista y su comunidad formulan en su relato su profesi\u00f3n de fe. Por eso, su funci\u00f3n narrativa no resulta externa respecto al contenido de los evangelios, como sucede a menudo en la biograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, sino que asumen un papel \u00abinclusivo\u00bb, ya que son \u00abtestigos\u00bb del kerigma. En de8nitiva, la fe en Cristo constituye el punto de partida, el dinamismo de la trama narrativa y la 8nalidad persuasiva de los evangelios.<\/p>\n<p>Por otra parte, surgen interrogantes  sobre la legitimidad misma del g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb. En primer lugar, el mismo t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb (buena nueva) no se entend\u00ed\u00ada al principio como uno escrito, sino como un anuncio oral: no se trata de un fen\u00f3meno escrito, sino verbal (cf. ya 15 52,7. Sal 96&#8243;2.10). Habr\u00e1 que aguardar al Siglo 11 d.C. con Ireneo (Adv. haer. III, 1, 1) y sobre todo con Justino (Apol. 1, 56, 3) para reconocer la acepci\u00f3n de \u00bb escrito\u00bb para el t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb.<\/p>\n<p>Pero prescindiendo de la cuesti\u00f3n de  l\u00e9xico, Pablo no vacila en poner sus demostraciones epistolares bajo la denominaci\u00f3n global de \u00abevangelio\u00bb: no es  causal que el tema general de las Cartas a los Romanos y a los G\u00e1latas se defina como \u00bb evangelio \u00bb aunque no contienen narraciones sobre lo que dijo o hizo Jes\u00fas (cf. Rom 1,16-17; G\u00e1l 1,11-12).<\/p>\n<p> Adem\u00e1s, al aplicar el t\u00e9rmino \u00abg\u00e9nero literario\u00bb a los evangelios, de hecho no tenemos testimonios internos o externos que hagan pensar en un nuevo g\u00e9nero en la literatura helenista.<\/p>\n<p>Si se define el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb como la convergencia de elementos de contenido, de estilo y de estructura que puedan reconocerse en varios textos, no resulta tan seguro que los evangelios que han llegado hasta nosotros se presenten como tales. En efecto, el evangelio de Lucas se diferencia no s\u00f3lo del evangelio de Juan, en cuanto sin\u00f3ptico, sino tambi\u00e9n del de Marcos y del de Mateo, tanto por su estilo como por su estructura y su contenido. La verdad es que parecen estar m\u00e1s cerca del g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb los Hechos que el mismo evangelio de Jn.<br \/>\n\tFinalmente, si nos adentramos en el problema de los elementos estil\u00ed\u00adsticos y  estructurales como caracter\u00ed\u00adsticos d\u00e9 un g\u00e9nero literario, resultar\u00e1 bastante complejo establecer los datos convergentes, al menos para los evangelios sin\u00f3pticos. Partiendo de una consideraci\u00f3n inversa, se puede f\u00e1cilmente observar que los g\u00e9neros literarios de la \u00abpar\u00e1bola\u00bb, del \u00abmilagro\u00bb, de la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb presentan ciertos elementos formales y estil\u00ed\u00adsticos innegables dentro de las variantes menores de toda exposici\u00f3n evang\u00e9lica. Pero, \u00bfse puede hablar del g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb de la misma manera, por ejemplo, con que se habla del g\u00e9nero \u00abparab\u00f3lico\u00bb? Una manera, quiz\u00e1s no muy convincente, de resolver el problema se encuentra en la consideraci\u00f3n del g\u00e9nero literario \u00abevangelios\u00bb como la s\u00ed\u00adntesis \u00fanica de otros g\u00e9neros literarios menores que aparecen en las narraciones evang\u00e9licas. Tras un an\u00e1lisis bibliogr\u00e18co de la cuesti\u00f3n, podemos decir que, si la expresi\u00f3n \u00abg\u00e9nero literario evangelio\u00bb parece adquirida, su de8nici\u00f3n sigue siendo vaga\u00bb hasta el punto de que crea m\u00e1s problemas de los que resuelve.<\/p>\n<p>No obstante, aun sin caer en el escepticismo de B. Croce, seg\u00fan el cual los g\u00e9neros literarios representan, en \u00faltimo an\u00e1lisis, una acci\u00f3n hermen\u00e9utica de la cr\u00ed\u00adtica contempor\u00e1nea, quiz\u00e1s convenga distinguir los horizontes en los cuales se dibujan los g\u00e9neros literarios. En efecto, es preciso valorar ante todo los horizontes en los que se dibuja el g\u00e9nero literario que tiene en cuenta el propio autor en la formaci\u00f3n de su obra, aunque luego se muestre bastante libre en su redacci\u00f3n (cf. el g\u00e9nero epistolar, o bien el forense o el deliberativo). Los mismos manuales cl\u00e1sicos atestiguan su presencia. Pero es muy distinto el g\u00e9nero literario que un conjunto de textos hace surgir del an\u00e1lisis hermen\u00e9utico de los estudiosos. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, puede haber g\u00e9neros literarios que no dependan directamente de la conciencia literaria del autor; y el g\u00e9nero de la \u00abdiatriba\u00bb podr\u00ed\u00ada ser uno de ellos. Finalmente, tambi\u00e9n es distinto el g\u00e9nero literario que el mismo exegeta reconoce a partir de una perspectiva propia, constatando que se encuentra ante unos fen\u00f3menos literarios originales.<\/p>\n<p> Por tanto, sin llegar al escepticismo  de cuantos consideran el g\u00e9nero literario como una ficci\u00f3n exeg\u00e9tica, quiz\u00e1s nuestros evangelios pertenezcan a la \u00faltima categor\u00ed\u00ada, sobre todo debido a su compleja formaci\u00f3n redaccional, aun cuando la misma denominaci\u00f3n de \u00abevangelio\u00bb como g\u00e9nero literario siga siendo problem\u00e1tica.<\/p>\n<p> A. Pitta<\/p>\n<p> Bibl.: J. Delorme, De los evangelios a Jes\u00fas,  Mensajero, Bilbao 1973; M. Dibelius, La historia de las formas evang\u00e9licas, Instituci\u00f3n San Jer\u00f3nimo, Valencia 1984; B. de Solages, C\u00f3mo se escribieron los evangelios, Mensajero, Bilbao 1975; Ph. Vielhauer, Historia de la literatura cristiana primitiva\u00bb S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991; R. Aguirre &#8211; A. Rodr\u00ed\u00adguez Carmona, Evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles, Verbo Divino, Estella 21994; C. Vidal Manzanares, Diccionario de Jes\u00fas y los evangelios\u00bb Verbo Divino, Estella 1995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la Constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum se han reconocido los g\u00e9neros literarios, tambi\u00e9n en el campo cat\u00f3lico, como fundamentales para el mensaje b\u00ed\u00adblico: \u00abPara descubrir la intenci\u00f3n de los hagi\u00f3grafos, entre otras cosas hay que atender a los g\u00e9neros literarios\u00bb (DV 12). 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