{"id":16587,"date":"2016-02-05T10:51:07","date_gmt":"2016-02-05T15:51:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelios-formgeschichte-y-redakti0nsgeschichte\/"},"modified":"2016-02-05T10:51:07","modified_gmt":"2016-02-05T15:51:07","slug":"evangelios-formgeschichte-y-redakti0nsgeschichte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelios-formgeschichte-y-redakti0nsgeschichte\/","title":{"rendered":"EVANGELIOS: FORMGESCHICHTE Y REDAKTI0NSGESCHICHTE"},"content":{"rendered":"<p>La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica del siglo xx puede caracterizarse en gran parte por el nacimiento y el desarrollo de dos metodolog\u00ed\u00adas fundamentales: la historia de las formas, o Fomgeschichte, y la historia de la redacci\u00f3n, o Redaktionsgeschichte.<\/p>\n<p>En la historia de la ex\u00e9gesis los evangelios constituyen uno de los \u00e1mbitos privilegiados para el an\u00e1lisis basado en la Formgeschichte, aunque este estudio fue aplicado inicialmente por H. Gunkel (1862- 1947) al Antiguo Testamento, y en particular al G\u00e9nesis y a los Salmos. La verdad es que la relaci\u00f3n entre la historia de las formas y los evangelios encuentra ya sus antecedentes en los estudios cr\u00ed\u00adticos de H. S, Reimarus y D. F Strauss. Sin embargo, antes del siglo xx resulta dif\u00ed\u00adcil hablar de una codificaci\u00f3n de esta metodolog\u00ed\u00ada. Por eso, sobre todo con los estudios de K. L. Schmidt (Der Raher en der Geschichte Jesu, Berl\u00ed\u00adn 1919), de M. Dibelius (Die Formgeschichte des Evangeliums, Tubinga 1919) y de R. Bultmann (Die Geschichte der Sinoptischen Tradition, Gotinga 1921) es como la historia de las formas toma una fisonom\u00ed\u00ada propia.<\/p>\n<p>La historia de las formas parte del presupuesto de que los evangelios constituyen la cristalizaci\u00f3n de un proceso de tradiciones orales precedentes. Este proceso valdr\u00ed\u00ada para todo el material evang\u00e9lico, excepto para la \u00abhistoria de la pasi\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas, que debi\u00f3 asumir muy pronto una fisonom\u00ed\u00ada escrita. As\u00ed\u00ad pues, es necesario recuperar, a trav\u00e9s de un itinerario inverso, el nivel hist\u00f3rico primordial de este proceso. Por eso mismo, la historia de las formas se describe tambi\u00e9n como una metodolog\u00ed\u00ada \u00abdiacr\u00f3nica\u00bb de los evangelios.<\/p>\n<p>De este presupuesto se deriva otro:<br \/>\nlos evangelios no representan una biograf\u00ed\u00ada, sino un testimonio de fe. Por eso mismo, la historia de las formas concede un lugar primordial, no al redactor final del escrito, sino a la comunidad respectiva. Poniendo en conexi\u00f3n estos dos principios, se deduce que los evangelios son ante todo obras de las primeras comunidades cristianas; y el estudioso tiene la tarea de recuperar el nivel del acontecimiento que provoc\u00f3 una fe semejante.<\/p>\n<p>Por tanto, trazando sint\u00e9ticamente el proceso metodol\u00f3gico de la historia de las formas, es necesario ante todo aislar, mediante una confrontaci\u00f3n sin\u00f3ptica de los evangelios, cada una de las unidades literarias preexistentes.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n de las diversas unidades evang\u00e9licas determina la clasificaci\u00f3n de los llamados \u00bb g\u00e9neros literarios\u00bb o Gattungen. Las principales formas literarias del material evang\u00e9lico que clasificaron Dibelius y Bultmann se dividen a su vez en g\u00e9neros de \u00abdiscurso\u00bb (como los \u00abdichos sapienciales\u00bb, \u00abprof\u00e9ticos\u00bb, \u00abescatol\u00f3gicos\u00bb) y g\u00e9neros \u00abnarrativos\u00bb, como los \u00abparadigmas\u00bb (Dibelius), llamados tambi\u00e9n \u00abapotegmas\u00bb (Bultmann), las novelas, las leyendas, los mitos.<\/p>\n<p>A su vez, todo g\u00e9nero literario hace referencia a un \u00abambiente vital\u00bb o Sitz im Leben (con lo que se pasa de la Gattung al Sitz im Leben) y se hace al mismo tiempo revelador de ese ambiente, Podemos tener entonces un ambiente lit\u00fargico, catequ\u00e9tico, pol\u00e9mico, pedag\u00f3gico, o -para utilizar la terminolog\u00ed\u00ada preferida por Bultmann- un ambiente jud\u00ed\u00ado o un ambiente helenista. Debido a esta finalidad, la historia de las formas se considera muchas veces como un estudio sociol\u00f3gico y no simplemente literario. No es una casualidad que algunos incluyan en la historia de las formas los modelos sociol\u00f3gicos contempor\u00e1neos, aplicados a la Escritura.<\/p>\n<p>Finalmente, la convergencia de los diversos \u00bb ambientes\u00bb sociol\u00f3gicos subyacentes deber\u00ed\u00adan permitir un mosaico de la primitiva Iglesia.<\/p>\n<p>La divergencia de los resultados que en un balance final se muestran muchas veces opuestos, a pesar de partir de los mismos presupuestos y de utilizar la misma metodolog\u00ed\u00ada, ha inducido a muchos exegetas a replantearse el tema de la historia de las formas. Por otra parte, sorprende el contraste entre el escepticismo de Bultmann ante la recuperaci\u00f3n del nivel hist\u00f3rico primordial de Jes\u00fas y el optimismo de Dibelius, seg\u00fan el cual la historia de las formas deber\u00ed\u00ada ofrecer al menos los indicadores fundamentales para una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de los sucesos.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1s la limitaci\u00f3n mayor de la historia de las formas se deba al destronamiento de los evangelistas que postula. En definitiva, la historia de las formas, para exaltar a la comunidad, ignora casi por completo el papel de los autores, defini\u00e9ndolos tan s\u00f3lo como simples \u00abredactores\u00bb finales. Adem\u00e1s, aun reconociendo el proceso de codificaci\u00f3n de los evangelios desde el nivel oral al escrito, sigue siendo problem\u00e1tica la separaci\u00f3n entre la etapa prepascual Y la pospascual de los evangelios. En -definitiva, aun cuando la Iglesia pospascual toma una fisonom\u00ed\u00ada propia, \u00bfpodr\u00e1 decirse que es totalmente distinta de la prepascua12 \u00bfNo ser\u00e1 necesario recuperar entonces el nivel \u00abjesuano\u00bb de la comunidad primitiva, que con frecuencia se ignora en la historia de las formas2 Estas deficiencias metodol\u00f3gicas de la historia de las formas han dejado sitio a la \u00abhistoria de la redacci\u00f3n\u00bb, que atribuye precisamente una mayor consistencia a cada uno de los evangelistas. En efecto, si para la historia de las formas el evangelista representaba un recopilador pasivo del material preexistente, para la historia de la redacci\u00f3n es preciso ante todo colocar cada una de las unidades literarias dentro de la teolog\u00ed\u00ada propia de cada autor. Naturalmente, esta metodolog\u00ed\u00ada no se pone simplemente en oposici\u00f3n a la anterior; al contrario, siguen siendo v\u00e1lidos algunos axiomas centrales de la historia de las formas, como la anterioridad marcana en el material sin\u00f3ptico y el proceso de formaci\u00f3n oral-escrita de los evangelios. Sin embargo, la historia de la redacci\u00f3n se caracteriza sobre todo como estudio \u00absincr\u00f3nio\u00bb, m\u00e1s que diacr\u00f3nico. En otras palabras, la preocupaci\u00f3n hist\u00f3rica deja sitio a la preocupaci\u00f3n teol\u00f3gica del texto evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el itinerario metodol\u00f3gico de la historia de la redacci\u00f3n sigue un recorrido contrario al de la historia de las formas: del Jes\u00fas hist\u00f3rico a la comunidad primitiva y luego a la teolog\u00ed\u00ada de cada evangelio. De esta manera, la misma importancia que la historia de las formas atribu\u00ed\u00ada a Marcos, debe orientarse ahora a Mateo y a Lucas.<\/p>\n<p>Por eso, con el comentario de H. Conzelmann a la obra de Lucas (Die Mitte der Zeit, 1954; trad. esp. El centro del tiempo, FAX, Madrid 1974), el de W.<\/p>\n<p>Marxsen al evangelio de Marcos (Del.<\/p>\n<p>Evangelist Markus, 1956; trad. esp. El evangelista Marcos S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981) y el &#8216;de W Trilling al evangelio de Mateo (Das Wahre Israel 1959. trad. esp. El verdadero Israel FAX, Madrid 1974), la historia de la redacci\u00f3n ha llegado a resultados teol\u00f3gicos importantes. Las cuestiones que subyacen a este estudio est\u00e1n representadas por la modalidad con que el autor ha utilizado el material que le ha llegado y por la identificaci\u00f3n de su perspectiva teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es necesario se\u00f1alar algunos l\u00ed\u00admites metodol\u00f3gicos para la historia de la redacci\u00f3n: de hecho, este estudio corre el riesgo de caer en el exceso opuesto al de la historia de las formas, enfatizando demasiado la psicolog\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada del autor. Adem\u00e1s, aunque muchas veces en t\u00e9rminos de oposici\u00f3n respecto a la historia de las formas, tambi\u00e9n la historia de la redacci\u00f3n se basa con frecuencia en la \u00abteor\u00ed\u00ada de las dos fuentes\u00bb (Mc-O). Dificilmente se emprende el an\u00e1lisis de otras hip\u00f3tesis sobre el material sin\u00f3ptico. Finalmente, la historia de la redacci\u00f3n, aunque ha llenado el vac\u00ed\u00ado de la historia de las formas al conferir un car\u00e1cter central a la teolog\u00ed\u00ada del autor, de hecho no resalta debidamente el mensaje del propio texto, prescindiendo del proceso de formaci\u00f3n que va de la tradici\u00f3n a la redacci\u00f3n. Pero \u00e9ste ser\u00e1 el terreno de investigaci\u00f3n de las sucesivas metodolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, como el estructuralismo, la semi\u00f3tica, la ret\u00f3rica literaria, la narratolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>De todas formas, queda en pie el hecho de que del impulso de la historia de la redacci\u00f3n, que confiere una prioridad a la teolog\u00ed\u00ada de cada autor, se derivan las diversas aproximaciones metodol\u00f3gicas sucesivas, que extiende la importancia del texto evang\u00e9lico a su dimensi\u00f3n sincr\u00f3nica. En definitiva, no hay que desmontar cada uno de los evangelios en busca de unos sucesos o de unos \u00abdichos\u00bb m\u00e1s o menos hist\u00f3ricos, olvidando que, en su unitariedad narrativa, y no s\u00f3lo a partir de los discursos, es como el evangelio resulta comunicativo para el lector de todos los tiempos.<br \/>\nA. Pitta<\/p>\n<p>Bibl.: M. Dibelius, La historia de las formas evang\u00e9licas, Inst. San Jer\u00f3nimo, Valencia 1984; R, Latourelle. A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; J, B.de Solages, C\u00f3mo se escribieron los evangelios, Mensajero, Bilbao 1975; P Benoit, Reflexiones sobre el m\u00e9todo de la historia de las formas, en \u00ed\u00add., Ex\u00e9gesis . y teolog\u00ed\u00ada, 1, Studium, Madrid 1974.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica del siglo xx puede caracterizarse en gran parte por el nacimiento y el desarrollo de dos metodolog\u00ed\u00adas fundamentales: la historia de las formas, o Fomgeschichte, y la historia de la redacci\u00f3n, o Redaktionsgeschichte. 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