{"id":16599,"date":"2016-02-05T10:51:29","date_gmt":"2016-02-05T15:51:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/femineidad\/"},"modified":"2016-02-05T10:51:29","modified_gmt":"2016-02-05T15:51:29","slug":"femineidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/femineidad\/","title":{"rendered":"FEMINEIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Concepto esencial en el momento presente, pero evidentemente denso en equ\u00ed\u00advocos, incluso en el plano de la terminolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Todas las caracter\u00ed\u00adsticas considera das como \u00bb espec\u00ed\u00adficamente femeninas\u00bb, a lo largo de los siglos, se deduc\u00ed\u00adan de forma un tanto simplista y unilateral de la naturaleza biol\u00f3gicas de la mujer y se iban inculcando cada vez m\u00e1s profundamente en el proceso de educaci\u00f3n y de socializaci\u00f3n de las mujeres. El silencio que se les impon\u00ed\u00ada en la cultura y en la experiencia religiosa hizo que en la teolog\u00ed\u00ada, y particularmente en la \u00e9tica cristiana, las mujeres fueran inexistentes como sujeto, aunque desgraciadamente demasiado presentes (como s\u00ed\u00admbolo o como asechanza) en sectores muy concretos, vinculados estrictamente con el cuerpo y la sexualidad.<\/p>\n<p> Tras la primera fase del neofeminismo (a\u00f1os 60-70) que, comprometido sobre todo en la plena reivindicaci\u00f3n de la paridad en todos los terrenos, tend\u00ed\u00ada a sostener la equivalencia de los dos sexos en el plano de la dignidad y de la capacidad, vino una segunda fase que tend\u00ed\u00ada m\u00e1s bien a privilegiar la diferencia sexual, con el convencimiento de que buscar la promoci\u00f3n y la emancipaci\u00f3n seg\u00fan par\u00e1metros solamente masculinos pod\u00ed\u00ada contribuir a reforzar el dominio de la imagen masculina, reforzando entonces la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este tema est\u00e1 hoy ampliamente en discusi\u00f3n y ve una gran variedad de posiciones a las que no es posible hacer justicia ni siquiera aludir ligeramente a ellas dentro de la brevedad de estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>En la historia de la tradici\u00f3n cristiana occidental (que no se puede separar de la tradici\u00f3n de la cultura occidental sin m\u00e1s) se encuentran diversos modelos de relaci\u00f3n entre los sexos: unos tradicionales y otros recientes, unos pertenecientes al patrimonio de la masa y otros monopolio de una \u00e9lite. Hist\u00f3ricamente el que ha dominado ha sido el modelo subordinacionista, seg\u00fan el cual la mujer, igual al hombre en el orden de la gracia, es inferior y est\u00e1 subordinada a \u00e9l por naturaleza en el orden de la creaci\u00f3n (y por tanto en la familia, en la sociedad, en la comunidad eclesial..,). Durante el \u00faltimo siglo, bajo el impulso de movimientos de pensamiento nacidos fuera de la Iglesia, este modelo se ha ido gradualmente superando y hoy puede decirse que ning\u00fan autor serio, cristiano o no cristiano, se atreve a sostenerlo, aunque es verdad que las tendencias subordinacionistas te\u00f3ricamente superadas pueden aflorar de nuevo de varias maneras en la mentalidad y en las costumbres. En nuestro siglo, sobre todo tras la difusi\u00f3n de la psicolog\u00ed\u00ada de Jung, se ha difundido ampliamente el modelo de la \u00abcomplementariedad\u00bb, seg\u00fan el cual cada uno de los dos sexos tiene caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas y necesita del otro para llenar a su propia plenitud existencial y espiritual. Sin embargo, se suele hablar de complementariedad s\u00f3lo a prop\u00f3sito de la mujer respecto al hombre y este modelo no pone en discusi\u00f3n el androcentrismo dominante, e incluso puede reforzarlo.<\/p>\n<p>Las instancias del feminismo hist\u00f3rico y del neofeminismo dirig\u00ed\u00adan necesariamente la atenci\u00f3n a la conquista de la paridad de derechos, lo cual es premisa indispensable, pero no suficiente, para toda evoluci\u00f3n ulterior del problema. Son evidentes las limitaciones de un modelo simplemente paritario, privado de dial\u00e9ctica relacional: la diferencia &#8211; que no excluye, sino que postula la misma dignidad y las mismas posibilidades- est\u00e1 en funci\u00f3n de la relaci\u00f3n y del encuentro.<\/p>\n<p>Nos parecen igualmente graves e hist\u00f3ricamente m\u00e1s opresivos los riesgos de un modelo que apunte tan s\u00f3lo hacia la diferencia, sin valorar la paridad y la reciprocidad de los dos sexos Una manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica particular de este equ\u00ed\u00advoco, importante por su s derivaciones literarias y por la fascinaci\u00f3n ambigua que puede seguir ejerciendo todav\u00ed\u00ada hoy sobre el psiquismo de los hombres y de las mujeres, es la imagen de la \u00bb Mujer Eterna\u00bb (formulaci\u00f3n de Gertrudis von le Fort) o del \u00abeterno femenino\u00bb (Ewig Weibliclze, consagrado por el Fausto de Goethe, que recoge sugerencias mucho m\u00e1s antiguas); una idealizaci\u00f3n a-hist\u00f3rica cle la femineidad arquet\u00ed\u00adpica y sublimada que parece reconocerle a la Mujer (no ciertamente a las mujeres) una gran importancia y una funci\u00f3n casi salv\u00ed\u00adfica, mientras que remacha y consagra la discriminaci\u00f3n, la colateralidad, la anomal\u00ed\u00ada del ser mujer y no condena la atribuci\u00f3n exclusiva al hombre de la funci\u00f3n propia de mediador de la trascendencia.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00ed\u00adcil hablar de la diferencia sexual o de la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb femenina sin reconstituir de alguna manera las antiguas funciones. La vocaci\u00f3n femenina, en sus l\u00ed\u00adneas fundamentales (prescindiendo por tanto de las especificaciones existenciales irrepetibles), no es una cosa distinta de la vocaci\u00f3n com\u00fan del ser humano que se experimenta como inserto en el plan de la salvaci\u00f3n, y el campo de significados de espacios abiertos a la vocaci\u00f3n humana com\u00fan es virtualmente ilimitado.<\/p>\n<p>El modelo de la reciprocidad -o de la paridad en relaci\u00f3n- parece ser hoy el \u00fanico modelo de relaci\u00f3n en conformidad con una \u00f3ptica redimida. Hay que subrayar que este modelo, a diferencia de -todos los anteriores que se refieren impl\u00ed\u00adcitamente a un escenario hist\u00f3rico firme, postula una exigencia de transformaci\u00f3n de todo el contexto humano y cultural y, en particular una opci\u00f3n valiente -de revisi\u00f3n y de conversi\u00f3n permanente por parte de la Iglesia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, es urgente promover la liberaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, del lenguaje religioso y de la liturgia, de aquella hipoteca sexista que todav\u00ed\u00ada las condiciona, empa\u00f1ando la visibilidad en t\u00e9rminos humanos del acontecimiento de la salvaci\u00f3n, procediendo para ello a la elaboraci\u00f3n compartida de una teolog\u00ed\u00ada y sobre todo de una vivencia cristiana aut\u00e9nticamente paritaria, relacional e integral.<\/p>\n<p>En ese sentido se ha comprometido la corriente teol\u00f3gica que hoy (quiz\u00e1s con un t\u00e9rmino poco adecuado) se suele llamar teolog\u00ed\u00ada feminista, af\u00ed\u00adn en muchos aspectos a las diversas corrientes de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las relaciones concretas entre el sexismo y la violencia institucional, en el dominio institucionalizado del hombre sobre la mujer y en las funciones sexuales r\u00ed\u00adgidamente definidas, la teolog\u00ed\u00ada feminista descubre una manifestaci\u00f3n fundamental de la ra\u00ed\u00adz com\u00fan que da origen a todo pecado: el miedo a la diversidad y al di\u00e1logo, el rechazo del otro, el esp\u00ed\u00adritu de poder en su acepci\u00f3n \u00absat\u00e1nica\u00bb. Por eso, la emancipaci\u00f3n completa y el reconocimiento de la paridad de la mujer en todos los \u00e1mbitos sociales, culturales y eclesiales, no ata\u00f1e ni deber\u00ed\u00ada preocupar s\u00f3lo a las mujeres, dado que el empe\u00f1o en este sentido va dirigido a la edificaci\u00f3n de una relaciones interpersonales &#8211; y tambi\u00e9n intrapersonales m\u00e1s aut\u00e9nticas.<\/p>\n<p>L. Sebastiani<\/p>\n<p>Bibl.: J. Mar\u00ed\u00adas, La mujer en el siglo xx, Alianza, Madrid 1980; AA, VV , La mujer, realidad y promesa, PS, Madrid 1989; Mujer y cristianismo, en lglesia viva 126 (1986) (n\u00famero especial d\u00e9dicado al tema); K, Stern. El carisma de la femineidad, San Pablo, Madrid 1977; AA, VV , La mujer realidad y promesa, PS, Madrid 1989; C. Amor\u00f3s (dir), 10 palabras clave sobre mujer, Verbo Divino, Estella 1995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concepto esencial en el momento presente, pero evidentemente denso en equ\u00ed\u00advocos, incluso en el plano de la terminolog\u00ed\u00ada. 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