{"id":1660,"date":"2016-02-04T22:55:46","date_gmt":"2016-02-05T03:55:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonio\/"},"modified":"2016-02-04T22:55:46","modified_gmt":"2016-02-05T03:55:46","slug":"demonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonio\/","title":{"rendered":"DEMONIO"},"content":{"rendered":"<p>v. Endemoniado, Esp\u00edritu inmundo<br \/>\nLev 17:7 y nunca m\u00e1s sacrificar\u00e1n sus .. a los d<br \/>\nDeu 32:17 sacrificaron a los d, y no a Dios<br \/>\nPsa 106:37 sacrificaron sus hijos y sus .. a los d<br \/>\nMat 7:22 dir\u00e1n .. en tu nombre echamos fuera d<br \/>\nMat 8:16 con la palabra ech\u00f3 fuera a los d, y san\u00f3<br \/>\nMat 9:34; Mat 12:24; Mar 3:22; Luk 11:15 por el pr\u00edncipe de los d echa fuera d<br \/>\nMat 11:18; Luk 7:33 vino Juan .. y dicen: D tiene<br \/>\nMat 12:28; Luk 11:20 por el Esp\u00edritu .. echo .. d<br \/>\nMat 15:22 mi hija es .. atormentada por un d<br \/>\nMat 17:18 reprendi\u00f3 Jes\u00fas al d, el cual sali\u00f3 del<br \/>\nMar 1:34 ech\u00f3 .. d; y no dejaba hablar a los d<br \/>\nMar 3:15; Luk 9:1 autoridad .. para echar fuera d<br \/>\nMar 5:12 y le rogaron todos los d, diciendo<br \/>\nMar 7:29 le dijo .. Ve; el d ha salido de tu hija<br \/>\nMar 9:38; Luk 9:49 en tu nombre echaba fuera d<br \/>\nMar 16:9 a Mar\u00eda .. de quien hab\u00eda echado siete d<br \/>\nMar 16:17 en mi nombre echar\u00e1n fuera d; hablar\u00e1n<br \/>\nLuk 4:33 un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu de d<br \/>\nLuk 4:41 tambi\u00e9n sal\u00edan d de muchos, dando voces<br \/>\nLuk 9:42 d le derrib\u00f3 y le sacudi\u00f3 con violencia<br \/>\nLuk 11:14 estaba Jes\u00fas echando fuera un d .. mudo<br \/>\nJoh 7:20 d tienes; \u00bfqui\u00e9n procura matarte?<br \/>\nJoh 8:48 que t\u00fa eres samaritano, y que tienes d?<br \/>\nJoh 10:20 dec\u00edan: D tiene, y est\u00e1 fuera de s\u00ed<br \/>\n1Co 10:20 a los d lo sacrifican, y no a Dios<br \/>\n1Ti 4:1 escuchando a .. y a doctrinas de d<br \/>\nJam 2:19 crees .. tambi\u00e9n los d creen, y tiemblan<br \/>\nRev 9:20 ni dejaron de adorar a los d, y a las<br \/>\nRev 18:2 y se ha hecho habitaci\u00f3n de d y guarida<\/p>\n<hr>\n<p>Demonio    (gr. d\u00e1im\u00ed\u2021n y daim\u00f3nion).  T\u00e9rmino que aparece con frecuencia en la Biblia.  Los griegos lo aplicaban a divinidades inferiores, aunque superiores al hombre: en el NT se aplica una vez a divinidades (Act 17:18), pero en los dem\u00e1s lugares a seres malvados superiores a los hombres y, en algunos casos, capaces de controlarlos totalmente.  Se los describe como seres espirituales; las expresiones \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb o \u00abesp\u00ed\u00adritus inmundos\u00bb son paralelas a \u00abdemonios\u00bb (Mat 8:16; Luk 9:42).  Se los se\u00f1ala como \u00ab\u00e1ngeles que pecaron\u00bb (2Pe :4; cf Jud_6); por caer junto con Lucifer, son llamados \u00absus \u00e1ngeles\u00bb (Mat 25:41) y \u00e9l es su \u00abpr\u00ed\u00adncipe\u00bb (9:34).  Se indica que los demonios poseen sabidur\u00ed\u00ada sobrehumana, porque al ver a Jes\u00fas inmediatamente declararon que era el Hijo de Dios (Luk 8:27, 28); por eso, Jes\u00fas les orden\u00f3 no hablar (Mar 1:34). En el AT tienen categor\u00ed\u00ada de demonios, como nombres propios: 1. S\u00e1tiro (v\u00e9ase Animales mitol\u00f3gicos [S\u00e1tiro]). 2. Lilit (v\u00e9ase Animales mitol\u00f3gicos [Lilit]).  3. M>weth (\u00abmuerte\u00bb), nombre de un dios cananeo de los mundos inferiores -Mot-, el enemigo de Baal en la narrativa ugar\u00ed\u00adtica.  Seg\u00fan unos eruditos, este dios se mencionar\u00ed\u00ada en Isa 28:15, 18 y Jer 9:21 (cf  Hos 3:14; Job 18:13; 28:22). 4. Deber (\u00abpestilencia [peste]\u00bb, \u00abmortandad\u00bb), un heraldo demon\u00ed\u00adaco (Hab 3:5, BJ).  Otro pasaje donde aparece esta personificaci\u00f3n demon\u00ed\u00adaco es Psa 91: 5, 6 (y donde aparecen otros m\u00e1s): \u00abNo temer\u00e1s el Terror [heb. pajad] nocturno, ni Saeta* [ j\u00ea5 ] que vuele de d\u00ed\u00ada, ni Pestilencia [deber] que ande en oscuridad, ni Mortandad [ketew] que en medio de d\u00ed\u00ada destruya\u00bb.  Mortandad es, en esta circunstancia, la personificaci\u00f3n del abrasador calor del mediod\u00ed\u00ada (muy conocido en la demonolog\u00ed\u00ada griega y romana). 5. Reshef  (\u00abplaga\u00bb, \u00abfiebre abrasadora\u00bb, \u00absaetas ardientes\u00bb), otro dios cananeo (Hab 3:5, BJ; Deu 32:24; Psa 78:50; 76:3; Son 8:6). 6. Azazel.*  7. Sh\u00ead, \u00abgenio protector\u00bb (Deu 32:17); m\u00e1s tarde, \u00abesp\u00ed\u00adritu maligno\u00bb.  Adem\u00e1s, algunos comentadores creen que en Pro 30:15 tal vez se mencione a los vampiros.  Si bien el vocablo  heb. &#8216;alfg>h puede significar \u00absanguijuela\u00bb, en la literatura \u00e1rabe es el nombre de un vampiro.  De acuerdo con el cuadro que presenta el 312 NT, cuando pose\u00ed\u00adan a los hombre produc\u00ed\u00adan enfermedades que hoy generalmente se las asocia con problemas mentales.  Estos endemoniados manifestaban diversos s\u00ed\u00adntomas: uno que fue llevado ante Jes\u00fas era mudo, pero cuando el demonio fue expulsado, el hombre habl\u00f3 (Mat 9:32, 33); otro, pose\u00ed\u00addo por un esp\u00ed\u00adritu mudo y sordo, ca\u00ed\u00ada con terribles convulsiones, a menudo en el fuego o el agua, echando espuma por la boca y a veces gritando (Mar 9:17-29); otro era impulsado por demonios a apartarse de los hombres y a correr desnudo entre las tumbas.  Los intentos de atarlo hab\u00ed\u00adan sido in\u00fatiles porque romp\u00ed\u00ada las cadenas.  Este endemoniado estaba pose\u00ed\u00addo por muchos demonios.  Cuando se los reprendi\u00f3, entraron en una manada de cerdos, los que se tiraron de cabeza al lago (Luk 8:26-33; 2 endemoniados en Mat_ La expulsi\u00f3n de estos esp\u00ed\u00adritus produc\u00ed\u00ada la recuperaci\u00f3n.  Los Evangelios mencionan una cantidad de casos espec\u00ed\u00adficos de curaci\u00f3n, adem\u00e1s de indicar que Jes\u00fas los expuls\u00f3 de muchos (Mat 8:16; Mar 1:39).  Cuando envi\u00f3 a los Doce \u00ables dio autoridad sobre los esp\u00ed\u00adritus inmundos, para que los echasen fuera\u00bb (Mat 10:1).  M\u00e1s tarde envi\u00f3 a 70 con el mismo poder, porque cuando regresaron se alegraron diciendo: \u00abAun los demonios se nos sujetan en tu nombre\u00bb (Luk 0:17). v\u00e9anse Beelzeb\u00fa; Diablo; Lun\u00e1tico.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego daim\u00f4n y diabolos, lat\u00ed\u00adn d\u00e6mon y d\u00e6monium. Los t\u00e9rminos griegos son usados por la Septuaginta para traducir la palabra hebrea satan, el sat\u00e1n, que significa, acusador, calumniador, el tentador,  enemigo, el que trata de apartar a los humanos de Dios, y, por tanto,  enemigo de ambos. En el G\u00e9nesis, el d. es la causa del pecado del hombre, cuando, en forma de serpiente sedujo a Ad\u00e1n y Eva en el para\u00ed\u00adso, Gn 3; y por el diablo entr\u00f3 la muerte al mundo, Sb 2, 4. En las culturas antiguas, los demonios eran seres similares a los dioses y, por ende, con poderes sobrehumanos para causar al hombre males. En las Sagradas Escrituras, no se encuentra un t\u00e9rmino gen\u00e9rico para referirse a estos seres, incluso los autores b\u00ed\u00adblicos, por lo general, consideran los males como provenientes de Dios, por ejemplo, enfermedades como la tisis, fiebre, Lv 26, 16; Dt 28, 22; 32, 24; Sal 106 (105), 15; la peste,  sobre los animales y los humanos, Ex 5, 3; 9, 3 y 15; Lv 26, 25; Nm 14,  12; Dt 28, 21; 32, 24; Sal 78 (77), 50; 91 (90), 6, en este vers\u00ed\u00adculo se habla de la peste y el azote que devasta el mediod\u00ed\u00ada, y algunas versiones traducen \u2020\u0153del demonio del mediod\u00ed\u00ada\u2020\u009d; Ha 3, 5. A veces se habla de un \u00e1ngel exterminador, enviado por Dios, como el que hiri\u00f3 a los egipcios,  Ex 12, 23; como sucedi\u00f3 cuando David hizo el censo de los israelitas,  instigado por Sat\u00e1n, seg\u00fan el Cronista, 2 S 24, 10-17; 1 Cro 21, 1 y 15; en el campamento asirio tambi\u00e9n apareci\u00f3 el \u00e1ngel exterminador que hizo estragos en la tropa, 2 R 19, 35. Tambi\u00e9n se menciona el esp\u00ed\u00adritu malo que posee al hombre, incluso se le denomina \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu malo de Yahv\u00e9h\u2020\u009d,  pues para los hebreos todo proviene de Dios, como le ocurri\u00f3 al rey Sa\u00fal cuando el esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9h lo abandon\u00f3, por no cumplir sus \u00f3rfenes, 1 S 16, 14-16; 18, 10; 19, 9. En la antig\u00fcedad exist\u00ed\u00adan muchas creencias populares en seres o esp\u00ed\u00adritus malignos, que influyeron en los israelitas, y para protegerse de su mala influencia abundaban los ritos y actos m\u00e1gicos, hasta el ofrecimiento de sacrificios humanos; entre \u00e9stos,  hallamos en los textos b\u00ed\u00adblicos, los eloh\u00eem, que son los esp\u00ed\u00adritus de los muertos, espectros, invocados por los nigromantes, 1 S 28, 13; 1 R 21, 6; Is 8, 19; esta pr\u00e1ctica, sin embargo, era prohibida rotundamente por la Ley, Lv 19, 31; 20, 6-27; Dt 18, 11; los sedim, considerados verdaderos demonios, Dt 32, 17; Sal 106 (105), 37; los se\u2020\u02dcir\u00eem, seres peludos,  s\u00e1tiros, machos cabr\u00ed\u00ados, habitantes de las ruinas, de los lugares desiertos y alejados, entre ellos Azazel, Lv 16, 8; 17, 7; 2 Cro 11, 15; Is 13, 21; 34,  12-14; Lilit, es otro d. hembra tambi\u00e9n asociado con los lugares \u00e1ridos,  desiertos, Is 34, 14. En el libro de Tob\u00ed\u00adas, se menciona a Asmodeo, un d. violento, enemigo de la uni\u00f3n conyugal, que mata al que intente unirse en matrimonio con una mujer, como les sucedi\u00f3 a los pretendientes de Sarra,  que a la postre fue la mujer de Tob\u00ed\u00adas, tras vencer \u00e9ste al d., Tb 3, 8; 1617; para exorcizar un demonio o esp\u00ed\u00adritu malo, seg\u00fan le dijo el \u00e1ngel Rafael al joven Tob\u00ed\u00adas, se quema el coraz\u00f3n o el h\u00ed\u00adgado de un pez, para que el humo lo ahuyente, junto con la oraci\u00f3n, Tb 6, 8 y 17-18; 8, 2-3. El juda\u00ed\u00adsmo posterior y los primeros escritores de la Iglesia creyeron que el origen de los demonios estaba en la uni\u00f3n de los \u00e1ngeles con las hijas de los hombres, los nefil\u00eem, Gn 6, 1-4; o en los \u00e1ngeles que se rebelaron contra Dios, Is 14, 13; Ez 28, 1; cuyo pecado es el orgullo y la lujuria. En el libro de Job, Dios permite que Sat\u00e1n pruebe la fidelidad de su siervo ante el infortunio, pero aqu\u00ed\u00ad se establece que los males vienen del d.<\/p>\n<p>Sat\u00e1n forma parte de la corte celestial  y recibe de Dios el poder de acusar al hombre, de causarle males para probarlo, Jb 1, 6-12; 2, 1-7; igual se lee en Za 3, 1-7.<\/p>\n<p>En el N. T.  el d. es el enemigo malo, el malvado, el tentador, el acusador,  el seductor, como la serpiente del G\u00e9nesis, Ap 12, 9; Juan lo llama \u2020\u0153homicida desde el principio&#8230; mentiroso\u2020\u009d, Jn 8, 44; es el \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u2020\u009d, y \u2020\u0153el mundo entero yace en poder del maligno\u2020\u009d, Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11; 1 Jn 5, 19; el ap\u00f3stol Pablo le dice \u2020\u0153el dios de este mundo\u2020\u009d, 2 Co 4, 4; pero al ser Jes\u00fas elevado en la cruz, cesa la dominaci\u00f3n del maligno, Ap 12, 10; 20, 2-10. Jes\u00fas, despu\u00e9s de un ayuno de cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches, fue tentado por el d., en el desierto,  Mt 4, 1; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13. Los demonios, esp\u00ed\u00adritus inmundos,  poseen a los hombres, y Jes\u00fas los expulsa, Mt 9, 32; Mc 1, 23-28; 5, 120; 9, 17-25; pero los enemigos de Jes\u00fas, los fariseos, contradici\u00e9ndose ellos mismos, le acusan de expulsarlos por  \u00c2\u00ae Beelzebul, pr\u00ed\u00adncipe de los d., Mt 12, 22; Mc 3, 22; Lc 11, 15; y de estar \u00e9l mismo pose\u00ed\u00addo por ellos.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas  su adversario, los vence, Mc 1, 34; 7, 26-30. Jes\u00fas les dio a los ap\u00f3stoles autoridad sobre los demonios y poder para expulsarlos, Mt 10, 8; Mc 6, 13; Lc 9, 1. El ap\u00f3stol Pablo dice, figuradamente, que es necesario revestirse con las armas de la fe, para apagar los dardos encendidos del maligno, Ef 6, 11-17; hay que guardarse de los falsos doctores, que ense\u00f1an doctrinas diab\u00f3licas, para lo cual es necesario ejercitarse en la piedad y permanecer en la palabra de Dios, pues satan\u00e1s se disfraza de \u00e1ngel de luz, 2 Co 11, 13-15; 1 Tm 4, 1; 5, 15. Los ap\u00f3stoles exhortan constantemente a los fieles a la sobriedad, a la continencia y a permanecer vigilantes, para poder vencer al d., pues el adversario \u2020\u0153ronda como le\u00f3n rugiente, buscando a quien devorar\u2020\u009d, y no hay que darle ocasi\u00f3n de actuar, 1 P 5, 8-11; 1 Co 7, 5; Ef 4, 27; St 4, 7.<\/p>\n<p>Dios le permite al d. tentar al hombre  a sus santos, pero su fin est\u00e1 pr\u00f3ximo, Ap 12, 12; 13, 7, para que los que tienen fe y son fieles lo venzan unidos con Jesucristo, St 1, 12; Ap 2, 26; 3, 12 y 21; 21, 7. Al final, el d. ser\u00e1 aplastado por Dios, Rm 16, 20; el Se\u00f1or lo destruir\u00e1 con el soplo de su boca y el resplandor de su venida, 2 Ts 2, 8; el d. y sus \u00e1ngeles ser\u00e1n precipitados \u2020\u0153en los abismos tenebrosos del T\u00e1rtaro\u2020\u009d, 2 P 2, 4; Judas 6; o al fuego eterno, como se lee en Mt 25, 41.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>tip, DIAB ESCA<\/p>\n<p>vet, Entre los griegos este t\u00e9rmino designaba: (a) un dios o una divinidad en general; (b) el genio o esp\u00ed\u00adritu familiar que acompa\u00f1aba a uno; (c) su hado; (d) el alma de un individuo que viviera en la edad de oro (la edad anterior a la entrada de la aflicci\u00f3n en el mundo. Cuando se abri\u00f3 la caja de Pandora, se precipitaron todos los males de la misma al mundo. [Mitolog\u00ed\u00ada griega]), y que desde entonces actuara como divinidad tutelar; un dios de categor\u00ed\u00ada inferior. La idea pagana, expuesta por los fil\u00f3sofos, era que los demonios eran seres mediadores entre Dios y el hombre. As\u00ed\u00ad lo expresa Plat\u00f3n: \u00abCada demonio es un ser intermedio entre Dios y el mortal. El hombre no se acerca directamente a Dios, sino que toda la relaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n entre los dioses y los hombres se consigue con la mediaci\u00f3n de demonios.\u00bb Esto era un enga\u00f1o sat\u00e1nico, lograr la adoraci\u00f3n a Dios por mediaci\u00f3n de demonios o semidioses. Podemos constatar c\u00f3mo esta concepci\u00f3n pagana ha dejado su profunda impronta deformadora en grandes sectores de la llamada cristiandad, en franca oposici\u00f3n a las Escrituras (cp. 1 Ti. 2:5). Las Escrituras dejan de igual forma bien clara la verdadera naturaleza de los demonios como esp\u00ed\u00adritus malvados (cp. Ap. 16:13, 14) En las Escrituras tambi\u00e9n se ve que la idolatr\u00ed\u00ada es esencialmente adoraci\u00f3n de demonios siendo que el \u00ed\u00addolo mismo no es nada \u00abSacrificaron a los demonios (shed) y no a Dios (Dt. 32:17; 1 Co. 10:19, 20), \u00abnunca m\u00e1s sacrificar\u00e1n sus sacrificios a los demonios (sair)\u00bb (Lv. 17:7; Ap. 9:20). Jeroboam cay\u00f3 tan bajo que orden\u00f3 a sacerdotes para los demonios (sair) y para los becerros que hab\u00ed\u00ada hecho (2 Cr. 11:15), y algunos \u00absacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios (shed)\u00bb (Sal. 106:37). Las cosas adoradas pueden haber sido objetos invisibles, o pueden haber tenido alguna representaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, o puede haberse tratado de meros \u00ed\u00addolos; pero detr\u00e1s de todo esto se hallaban seres verdaderos, malvados e inmundos; de manera que era moralmente imposible tener comuni\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas y con estos demonios (1 Co. 10:19-21). Los malos esp\u00ed\u00adritus que pose\u00ed\u00adan a tantas personas cuando el Se\u00f1or estaba en la tierra eran demonios, y por ello aprendemos mucho acerca de ellos. Los fariseos dijeron que el Se\u00f1or echaba demonios por Beelzeb\u00fa el pr\u00ed\u00adncipe de los demonios. El Se\u00f1or interpret\u00f3 esto como significando \u00abSatan\u00e1s echando a Satan\u00e1s\u00bb. Por ello sabemos que los demonios son agentes de Sat\u00e1n; y que Sat\u00e1n como hombre fuerte, ten\u00ed\u00ada que ser atado antes que su reino pudiera ser asaltado (Mt. 12:24-29). Los demonios son tambi\u00e9n poderosos, por la manera en que manejaban a los que pose\u00ed\u00adan, y en c\u00f3mo uno pose\u00ed\u00addo se lanz\u00f3 sobre siete hombres, haci\u00e9ndoles huir de la casa desnudos y heridos (Hch. 19:16). Sabemos tambi\u00e9n que eran seres inteligentes, reconocieron al Se\u00f1or Jes\u00fas y se inclinaron ante Su autoridad. Sab\u00ed\u00adan tambi\u00e9n que les esperaba el castigo, algunos preguntaron si el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada venido a atormentarlos antes de tiempo (Mt. 8:29). No se debe suponer que haya cesado la actividad demon\u00ed\u00adaca. Se nos da la exhortaci\u00f3n: \u00abNo cre\u00e1is a todo esp\u00ed\u00adritu, sino probad si los esp\u00ed\u00adritus proceden de Dios\u00bb (1 Jn. 4:1). Con esto concuerda la declaraci\u00f3n de que \u00aben los \u00faltimos tiempos algunos apostatar\u00e1n de la fe, escuchando a esp\u00ed\u00adritus enga\u00f1adores y a doctrinas de demonios\u00bb (1 Ti. 4:1). Los espiritistas y teosofistas tienen relaci\u00f3n con ellos y reciben ense\u00f1anza de ellos. Tambi\u00e9n en un d\u00ed\u00ada futuro, cuando Dios derrame Sus juicios sobre la tierra, los hombres no se arrepentir\u00e1n, sino que adorar\u00e1n a demonios y a todo tipo de \u00ed\u00addolos (Ap. 9:20). Tambi\u00e9n los esp\u00ed\u00adritus demon\u00ed\u00adacos, obrando milagros, reunir\u00e1n a los reyes de la tierra en la batalla del gran d\u00ed\u00ada del Dios Todopoderoso (Ap. 16:14). Y la Babilonia m\u00ed\u00adstica vendr\u00e1 a ser \u00abhabitaci\u00f3n de demonios y guarida de todo esp\u00ed\u00adritu inmundo y albergue de toda ave inmunda y aborrecible\u00bb (Ap. 18:2). El mundo y la iglesia profesante est\u00e1n evidentemente madurando para este estado de cosas y muchos son los que con la pretensi\u00f3n de investigar fen\u00f3menos parapsicol\u00f3gicos est\u00e1n inconscientemente viniendo a ser presa de los demonios. El fin de la era de la iglesia va marcado por la terrible profec\u00ed\u00ada de 2 Ts. 2:11: \u00abPor esto Dios les env\u00ed\u00ada un esp\u00ed\u00adritu enga\u00f1oso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.\u00bb<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[296]<\/p>\n<p>     El mensaje cristiano es siempre m\u00e1s positivo que negativo. Mira m\u00e1s a Dios que comunica palabras de esperanza y de gozo que a las criaturas que no responden a los planes divinos. Presenta mejor los dones de Dios, que es Creador y Padre, que las ingratitudes, los pecados y las infidelidades.<\/p>\n<p>    Por eso resulta un tema de menor importancia el mensaje religioso en torno a la existencia del Demonio y a su posible acci\u00f3n en la vida de los hombres. Con todo tambi\u00e9n se debe conocer lo que existe sobre el mal y el Maligno con el fin de evitar lo que pueda acontecer con sus insinuaciones y tentaciones. La existencia y acci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus malos no es algo pasado de moda ni se trata de ocurrencias o leyendas orientales, de tipo persa o egipcio, babil\u00f3nico o cananeo. Es algo que esta en el mensaje cristiano y deber ser conocido.<br \/>\n  As\u00ed\u00ad le representaban los asirios<br \/>\n    1. Qui\u00e9n es<br \/>\n    La doctrina de la Iglesia habla de unos \u00e1ngeles creados para amar a Dios que se rebelaron contra El. Fueron rechazados por la Divina Justicia, siendo condenados a un castigo eterno.<\/p>\n<p>    Es preciso resaltar que Dios no cre\u00f3 a los \u00e1ngeles malos como tales. Los demonios fueron creados buenos y libres por Dios. Cuando fueron sometidos a la prueba, ellos se hicieron malos por su propia culpa y elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El Concilio IV de Letr\u00e1n en 1215 defini\u00f3, contra el dualismo de los gn\u00f3sticos y maniqueos, que \u00abel Diablo y los \u00e1ngeles rebeldes fueron creados por Dios como buenos y se hicieron malos por rebeli\u00f3n contra Dios.\u00bb (Denz 428). Ser\u00ed\u00ada un contrasentido pensar que Dios los hizo ya malos, pues ello se opondr\u00ed\u00ada a la bondad del Creador.<\/p>\n<p>    San Agust\u00ed\u00adn sostuvo alg\u00fan tiempo, aunque despu\u00e9s corrigi\u00f3 su primera idea, que, desde un principio, existieron dos grupos de \u00e1ngeles: los creados en estado de gracia y destinados a la gloria celeste por haber sido creados ya impecables y perfectos; y otros que cre\u00f3 libres y a los que someti\u00f3 a una prueba de fidelidad, capaces de amarle o de alejarse de El.<\/p>\n<p>    Pronto se apart\u00f3 de esa visi\u00f3n dualista y asumi\u00f3 la doctrina  que ser\u00ed\u00ada normal en la Iglesia. Dios hizo seres espirituales por igual, inmortales y libres, para expresar su misericordia y para que gozar\u00e1n de su eterna felicidad. Los hizo inteligentes y los dot\u00f3 de voluntad. Los dej\u00f3 elegir la obediencia o la soberbia, el amor o la rebeli\u00f3n. Y hubo algunos infieles en la prueba y ellos mismos se alejaron de Dios.<\/p>\n<p>    Santo Tom\u00e1s de Aquino complet\u00f3 la opini\u00f3n de San Agust\u00ed\u00adn y situ\u00f3 la existencia de los demonios o \u00e1ngeles pecadores en el contexto de la creaci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus invisibles. La prueba a que los someti\u00f3 fue un acto de amor divino para que fueran capaces de unirse a El y no una trampa para que algunos cayeran en el mal. (Suma Th. 1. 62. 4-5)<\/p>\n<p>    2. Referencia b\u00ed\u00adblica<br \/>\n    En la Escritura Sagrada se habla con frecuencia de los demonios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento<br \/>\n    Se reconoce su existencia y su acci\u00f3n en medio de los hombres, pero siempre en funci\u00f3n de la permisi\u00f3n divina. A veces se les llama \u00absatanes\u00bb, adversarios, (Ecclo. 21. 27; Job 1.6 y 2.7; 1 Cron. 21. 1) y \u00abdiablos\u00bb, acusadores y calumniadores, que es traducci\u00f3n de la versi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de los LXX. (1 Sam. 6.14)<\/p>\n<p>    La palabra \u00abdemonio\u00bb alude m\u00e1s a su car\u00e1cter de esp\u00ed\u00adritus o genio malignos, pues el t\u00e9rmino es de ascendencia griega (daimon) y recoge el concepto de ser invisible de cierta maldad.<\/p>\n<p>    A veces se usan nombres descriptivos, como Belial, Luzbel, Beelzebub, y en ocasions t\u00e9rminos gen\u00e9ricos, como pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (2. Cor. 4.4), embaucador (Lc. 4.6), tentador, y sobre todo enemigo o adversario. En pocas ocasiones se atribuye a alg\u00fan demonio un nombre propio, como el de Asmodeo del libro de Tob\u00ed\u00adas (Tob. 3.8) o el de Azazel (Lev. 16. 8, 20 y 26), asociado al d\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento, la figura del Demonio se presenta con frecuencia como enemigo y adversario de los hombres. Jes\u00fas aparece como su gran enemigo que ha venido a destruir su reino. As\u00ed\u00ad hay que entender los milagros sobre los esp\u00ed\u00adritus malos y la fe que exige en quienes demandan la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El padre de un \u00abendemoniado\u00bb le pidi\u00f3 a Jes\u00fas: \u00abTen compasi\u00f3n y ay\u00fadanos si puedes\u00bb. Jes\u00fas le responde \u00ab\u00bfQue si puedo? Todo es posible para el que tiene fe.\u00bb (Mc. 9. 22-23). El sentido de la fe es la fuerza con la que Jes\u00fas se enfrenta al demonio, cuando trata con los tales esp\u00ed\u00adritus: Mt. 25. 41; Mc. 3. 27; Jn. 8.44. Lc. 8.12. Unas 86 veces aparece el t\u00e9rmino demonio y 39 el de diablo en los escritos del Nuevo Testamento. El com\u00fan denominador est\u00e1 en la oposici\u00f3n a Jes\u00fas del \u00abpadre de la mentira y esp\u00ed\u00adritu del mal\u00bb.<\/p>\n<p>    En todas las referencias se deja entrever el triunfo de Jes\u00fas, pues precisamente para eso ha venido al mundo, para vencer al autor de la mentira con su Verdad, al esp\u00ed\u00adritu soberbio con su humildad, al pr\u00ed\u00adncipe de este mundo con su muerte de cruz.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas alude en una ocasi\u00f3n a la derrota de los \u00e1ngeles malos, que la predicaci\u00f3n de sus seguidores va a provocar: \u00abVe\u00ed\u00ada yo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo\u00bb (Lc. 10. 18). Fue su respuesta al gozo de sus Ap\u00f3stoles que, al regresar de sus misiones, le dicen: \u00abHasta los demonios se nos someten en tu nombre.\u00bb (Lc. 10. 17)<\/p>\n<p>    3. La ca\u00ed\u00adda en el pecado<br \/>\n    La Sagrada Escritura ense\u00f1a que algunos \u00e1ngeles no superaron la prueba y se alejaron de Dios. Fueron arrojados al infierno por su rebeld\u00ed\u00ada. \u00abDios no perdon\u00f3 a los \u00e1ngeles que pecaron, sino que, precipitados en el infierno, los entreg\u00f3 a las prisiones tenebrosas, reserv\u00e1ndolos para el juicio\u00bb (2 Petr. 2. 4).<\/p>\n<p>    En la Ep\u00ed\u00adstola de Judas se dice tambi\u00e9n: \u00abA los \u00e1ngeles que no guardaron su dignidad y abandonaron su propia morada los tiene reservados en perpetua prisi\u00f3n, en el orco, para el juicio del gran d\u00ed\u00ada.\u00bb (Jud. 6)<\/p>\n<p>    Se suele presentar la rebeld\u00ed\u00ada ang\u00e9lica contra Dios como una lucha, que se inicia en el hecho de su pecado y se contin\u00faa a lo largo de la Historia. En el Apocalipsis se habla de esa lucha permanente del Demonio contra los hijos de la Iglesia: \u00abLuch\u00f3 Miguel y sus \u00e1ngeles contra el Drag\u00f3n y los suyos, y cay\u00f3 el Drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles a tierra, pues ya no qued\u00f3 sitio para ellos en el cielo despu\u00e9s.\u00bb (12, 7-10).<\/p>\n<p>    3.1. Lucha contra el mal<br \/>\n    Esa lucha entre el bien y el mal, al margen de que sea una constante en las culturas orientales, es la que refleja la perspectiva b\u00ed\u00adblica sobre el Demonio.<\/p>\n<p>    Pero es evidente que las met\u00e1foras de luchas, oposiciones, enga\u00f1os, trampas y aversiones, son formas antropom\u00f3rficas de hablar, quedando la realidad del mal y de los esp\u00ed\u00adritus diab\u00f3licos en clave de misterio y por encima de representaciones sensoriales.<\/p>\n<p>    La culpa de los \u00e1ngeles fue, desde luego, un pecado de esp\u00ed\u00adritu; y, seg\u00fan ense\u00f1an San Agust\u00ed\u00adn y San Gregorio Magno, fue un pecado de soberbia. No pudo ser un pecado vinculado con el cuerpo (hedonismo, violencia, abuso), como a veces se intent\u00f3 entender la desviaci\u00f3n ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    El texto babil\u00f3nico con que se alude en la Biblia a la corrupci\u00f3n de los \u00abhijos de Dios\u00bb (Gen. 6, 2), abrasados por el amor carnal a las hijas de los hombres, se halla muy alejado de una interpretaci\u00f3n racional aceptable.<\/p>\n<p>    Aunque figuras se\u00f1eras como San Justino, Aten\u00e1goras, Tertuliano, San Clemente Alejandrino, San Ambrosio, tendieran a ver algo de ello en la rebeli\u00f3n diab\u00f3lica, es decir alg\u00fan g\u00e9nero de impurificaci\u00f3n de los ang\u00e9lico con lo material, es m\u00e1s conforme con la naturaleza espiritual de los \u00e1ngeles una prueba m\u00e1s sutil y conceptual que material.<\/p>\n<p>    3.2. Pecado de soberbia<br \/>\n    La tradici\u00f3n de la Iglesia ha entendido ese pecado de los demonios como un acto de soberbia ante Dios, conforme se desprende de otros textos de la Escritura, como Eccli 10.15: \u00abEl principio de todo pecado es la soberbia\u00bb.<\/p>\n<p>    Y se ha comentado con frecuencia por los santos Padres y te\u00f3logos antiguos la relaci\u00f3n entre el tal pecado y la frase referida en Jer. 2. 20, que pronuncia Israel en su abandono de Dios: \u00abNo te servir\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>    Se aplican al Demonio de manera t\u00ed\u00adpica las predicciones del profeta Isa\u00ed\u00adas, dichas sobre el rey de Babilonia: \u00abC\u00f3mo ca\u00ed\u00adste del cielo, lucero esplendoroso, hijo de la aurora&#8230;!T\u00fa dijiste en tu coraz\u00f3n: Subir\u00e9 a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas, elevar\u00e9 mi trono&#8230; Ser\u00e9 igual al Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb. (Is. 14. 12)<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad lo hace S. Gregorio Magno (Moralia 34. 21) y lo comenta Sto. Tom\u00e1s en la Suma (1. 63. 3) \u00abSi duda ninguna, el pecado del \u00e1ngel fue el querer hacerse semejante a Dios.\u00bb<br \/>\n    4. Reprobaci\u00f3n eterna<br \/>\n    As\u00ed\u00ad como la felicidad de los \u00e1ngeles buenos es de eterna duraci\u00f3n (Mt. 18, 10), de la misma manera el castigo de los esp\u00ed\u00adritus malos tampoco tendr\u00e1 fin (Mt. 25. 41): \u00abApartaos de m\u00ed\u00ad, malditos, al fuego eterno, preparado para Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles\u00bb. Ideas de permanencia eterna en el castigo se repiten en la Escritura: \u00abEstar\u00e1n en perpetua prisi\u00f3n (Jud. 6); \u00abSer\u00e1n atormentados d\u00ed\u00ada y noche por los siglos de los siglos\u00bb (Apoc. 20, 10).<\/p>\n<p>    La doctrina de Or\u00ed\u00adgenes y de algunos seguidores (San Gregorio Niseno, D\u00ed\u00addimo de Alejandr\u00ed\u00ada, Evagrio P\u00f3ntico) sobre la restauraci\u00f3n de todas las cosas (la apocat\u00e1stasis) interpreta mal alg\u00fan texto escriturario (Hech. 3. 21). Nunca tuvo eco eclesial ni es aceptable por sus deficiencias metaf\u00ed\u00adsicas. Olvida que el tiempo termina en este mundo, al igual que el espacio. Y que la situaci\u00f3n de quienes han trascendido un \u00abper\u00ed\u00adodo\u00bb de prueba, al estilo del que los hombres tienen con su vida terrena, es inmutable por su naturaleza.<\/p>\n<p>    Sostener que los \u00e1ngeles, y los hombres condenados, ser\u00e1n al final restaurados, perdonados y recuperados, despu\u00e9s de un largo per\u00ed\u00adodo de purificaci\u00f3n, es alejarse de la realidad y de la Escritura. C\u00f3mo doctrina, fue condenada por la Iglesia en el S\u00ed\u00adnodo de Constantinopla del 543. (Denz. 21 y 429)<\/p>\n<p>     5. Su acci\u00f3n en los hombres<\/p>\n<p>     La posible acci\u00f3n del Demonio sobre los hombres es uno de los puntos m\u00e1s discutibles y discutidos en la Teolog\u00ed\u00ada y en la ascesis cristiana.<\/p>\n<p>    No cabe duda de que el Demonio act\u00faa en la vida humana, individual y colectiva, si nos atenemos a la tradici\u00f3n de la Iglesia, a la abundancia de textos del Antiguo y del Nuevo Testamento y hasta a la experiencia moderada, pero frecuente, de los hombres.<\/p>\n<p>    Pero hay que mantenerse a igual distancia entre una supersticiosa visi\u00f3n de sus posibles recursos e influencias y una negaci\u00f3n gratuita de su presencia en el mundo y en las personas.<\/p>\n<p>    En la Escritura se presenta al Demonio como un Tentador, y por lo tanto con capacidad de influir en el hombre. \u00abEl Diablo, vuestro enemigo, anda alrededor vuestro como le\u00f3n rugiente buscando presa que devorar. Enfrentaos a \u00e9l con la firmeza de la fe. (1. Pedr. 5.6)<\/p>\n<p>    Pero hay que evitar atribuir a sus malvadas intenciones todos los hechos luctuosos que acontecen en la existencia: accidentes, enfermedades, desgracias, guerras, violencias, atropellos; o hacerle causante de todos los movimientos desordenados de las personas: avaricias, crueldades, lujurias, envidias, venganzas, etc.<\/p>\n<p>    Las insinuaciones al mal no proceden s\u00f3lo de \u00e9l. Es la misma naturaleza del hombre, herida por el pecado, la que puede mover la voluntad humana hacia el pecado, precisamente por la libertad de que est\u00e1 dotado el hombre. Victorias de Jes\u00fas sobre el Demonio en los Evangelio   Hecho<br \/>\n    En Mateo  En Marcos   En Lucas<br \/>\n    En Juan<br \/>\n    Significado Cura muchos posesos Poseso de la piara Poseso mudo Poseso ciego Hija de la cananea Hijo lun\u00e1tico Poseo de Cafarnaum Poseso violento Mujer encorvada  Mt. 8.16  Mt. 8-28-34  Mt. 9.32-33<br \/>\n  Mt. 12.22-23  Mt. 7. 24-30  Mt. 17.14-18   Mc. 1.32-33   Mc. 5.1-20<br \/>\n   Mc.7.24-30  Mc. 9. 14-29<br \/>\n   Lc.8.26-39   Lc.9.37-43  Lc. 1-23-28  Lc.11.14-22  Lc.13.10-13<br \/>\n   Juan no  habla de  ninguna  posesi\u00f3n<br \/>\n  Poder de Jes\u00fas  Condena impureza  No poder hablar  Ni hablar ni ver  Valor de la fe  Poder de la fe Poder de Jes\u00fas  Poder de Jes\u00fas  Poder de Jes\u00fas<br \/>\n Demonio de los Carnavales suramericanos 5.1. Posesi\u00f3n<br \/>\n    En la historia del cristianismo la presencia o actuaci\u00f3n del Demonio puede tambi\u00e9n entenderse como un predominio misterioso al que se puede llegar en algunos hombres. Se llama posesi\u00f3n diab\u00f3lica a esa absorci\u00f3n del a voluntad por parte de los esp\u00ed\u00adritus diab\u00f3licos.<\/p>\n<p>    No se puede decir otra cosa sobre este asunto, sino constatar su posibilidad en general, a juzgar por la experiencia de la Iglesia a lo largo de los tiempos. Pero resulta muy dif\u00ed\u00adcil, por no decir imposible, asegurarlo en cada caso concreto que se pueda presentar.<\/p>\n<p>    Los rasgos de la posesi\u00f3n verdadera s\u00f3lo pueden ser certificados por autoridad competente y con los debidos elementos de experiencia y de discernimiento que la Iglesia reclama en su legislaci\u00f3n. (C.D.C canon 1172)<\/p>\n<p>    El cristiano bien instruido debe evitar aceptar ingenuamente la presencia diab\u00f3lica en determinadas situaciones patol\u00f3gicas, que tienen que ver m\u00e1s con la psiquiatr\u00ed\u00ada que con la acci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus sobrenaturales. Y eso aunque sea frecuente el trato espectacular que se otorga a esas situaciones individuales o colectivas en la literatura, en el cine o en los medios de comunicaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>    Bueno es recordar que en otros tiempos era frecuente hablar de situaciones de posesi\u00f3n diab\u00f3lica ante fen\u00f3menos psicosom\u00e1ticos que la ciencia no pod\u00ed\u00ada explicar. Determinadas enfermedades nerviosas, como la epilepsia o la histeria, eran asociadas ingenuamente a la acci\u00f3n diab\u00f3lica.<\/p>\n<p>    De igual manera, determinadas pr\u00e1cticas espiritistas o de brujer\u00ed\u00ada, muy vinculadas con habilidades o energ\u00ed\u00adas como la radiestesia o la prestidigitaci\u00f3n, sol\u00ed\u00adan atribuirse a poderes extranaturales que de tales no ten\u00ed\u00adan otra cosa que las habilidades de sus promotores.<\/p>\n<p>    La Iglesia admite la posibilidad de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica, pero recuerda que s\u00f3lo por permisi\u00f3n divina puede acontecer, quedando al margen de ella la voluntad o el juego de los hombres. Los ritos y pr\u00e1cticas del vud\u00fa en el Caribe, el xong\u00f3 de Brasil o los cultos chamanistas en muchos lugares de Africa, apenas si pueden relacionarse con esas fuerzas diab\u00f3licas. Desaparece su influencia cuando la cultura y la libertad de las gentes remplaza la ignorancia o la ingenua dependencia de los hechiceros o de los magos que los explotan en su propio beneficio.<\/p>\n<p>    El que se niegue el car\u00e1cter sobrenatural de la mayor parte de las posesiones no quiere decir que no sea posible la existencia de fen\u00f3menos de efectos similares en determinadas sectas sat\u00e1nicas, en donde la posesi\u00f3n se presente como un rito y, ya sea por sugesti\u00f3n, por hipnosis o por la ingesta de alucin\u00f3genos, se produzcan situaciones psicop\u00e1ticas: desdoblamiento de personalidad, perturbaciones mentales y trastornos de autoidentificaci\u00f3n, entrega ciega a voluntad ajena, etc. con las consecuencias que se desprenden de tales estados.<\/p>\n<p>    5.2. Exorcismo.<\/p>\n<p>    Si la posesi\u00f3n diab\u00f3lica es aut\u00e9ntica, se debe proceder a la eliminaci\u00f3n de sus causas y de sus efectos. La Iglesia tiene determinados ritos de invocaci\u00f3n divina y de execraci\u00f3n diab\u00f3lica, a los que llama exorcismos. Consisten en plegarias para expulsar al Demonio de las personas o lugares que se suponen especialmente vinculados con \u00e9l.<\/p>\n<p>    Se suele delegar esta misi\u00f3n en personas dotadas de una autoridad religiosa especial, como el sacerdote experto designado por la autoridad para esta labor, aunque en otros tiempos era m\u00e1s frecuente su intervenci\u00f3n por los prejuicios basados en las razones precient\u00ed\u00adficas antes aludidas. Hoy siguen existiendo esas pr\u00e1cticas exorcistas.<\/p>\n<p>    Como es natural, se vinculan al poder especial de Jes\u00fas, del cual se testifica en los Evangelios la expulsi\u00f3n tambi\u00e9n de demonios en al menos una decena de casos. Se presenta su modelo de oraci\u00f3n y penitencia como cauce para la acci\u00f3n antidiab\u00f3lica. Y se recuerda que tales hechos suceden para manifestar la gloria de Dios en medio de los hombres y para recordar la necesidad del cristiano de luchar contra el mal.<\/p>\n<p>    5.3.  Espiritismo.<\/p>\n<p>    Existe hoy fuerte tendencia a promover la creencia en esp\u00ed\u00adritus y adivinaciones, en sortilegios y fetichismos, en hechicer\u00ed\u00adas y magias, en nigromancias y vaticinios, en creencias astrales y brujeriles. Por eso es importante educar a los cristianos en lo relacionado con los esp\u00ed\u00adritus y demonios, no desde la torpeza de los temores pueriles, sino desde la serenidad del os juicios rectos.<\/p>\n<p>    El espiritismo en general se funda en la indiscutible existencia de determinadas energ\u00ed\u00adas que transcienden las leyes f\u00ed\u00adsicas de la naturaleza: percepciones ultrasensoriales, tramitaci\u00f3n de pensamiento, otros fen\u00f3menos parapsicol\u00f3gicos, etc. El hecho de que no se expliquen por las leyes de Newton o Einstein no indica reflejo de poderes demon\u00ed\u00adacos.<\/p>\n<p>    La afici\u00f3n por descubrir los secretos del futuro o de establecer conexi\u00f3n con los difuntos ha existido siempre en la humanidad. Pero la persona de conciencia recta sabe que s\u00f3lo Dios puede conocer el porvenir que depende de causas libres o de tener relaciones con seres que han trascendido, por la muerte, el espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>    Especial aviso de prudente previsi\u00f3n reclaman los grupos o sectas espiritistas similares a los n\u00facleos diab\u00f3licos, sobre todo si resultan destructivos para las personas o las colectividades.<\/p>\n<p>    Como secta, el espiritismo naci\u00f3 en Estados Unidos de Am\u00e9rica alrededor de 1848, con la explotaci\u00f3n de la ni\u00f1a Margaret Fox por su hermana y su padre, en funci\u00f3n de determinados recursos parapsicol\u00f3gicos y trucos de que era capaz de hacer alarde.<\/p>\n<p>    Se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de los escritos de  Andrew Jackson Davis, que realizaba asombrosas proezas en estado de trance. Y tambi\u00e9n con la publicaci\u00f3n en 1872 por William Stainton Moses de la Revista de espiritismo \u00abLight\u00bb y  con la aparici\u00f3n de diversos libros sobre el particular.<\/p>\n<p>    Los grupos diab\u00f3licos, como la mayor parte de las sectas, son m\u00e1s fluidos, cambiantes, tendenciosos, manipuladores y, con frecuencia, perniciosos para las personas que quedan atrapadas en sus redes, sobre todo si son temperamentos fr\u00e1giles, adolescentes o psic\u00f3ticos y neur\u00f3ticos.<\/p>\n<p>    Suelen estar dirigidos por explotadores sin escr\u00fapulos, que se lucran de la debilidad de los adeptos. Se suelen apoyar en est\u00ed\u00admulos y explotaciones sexuales, como cauce para obtener beneficios cremat\u00ed\u00adsticos o de otro tipo. Y con frecuencia destruyen la personalidad de quienes les siguen, de forma que s\u00f3lo tratamientos psiqui\u00e1tricos de choque hacen posible la regeneraci\u00f3n o liberaci\u00f3n de los explotados.<\/p>\n<p>    Evidentemente que su vinculaci\u00f3n directa con el Demonio o con los seres espirituales no es otra cosa que un enga\u00f1o, aunque su propaganda use una terminolog\u00ed\u00ada h\u00e1bilmente convertida en reclamo publicitario. 6. Catequesis sobre el demonio<br \/>\n    La educaci\u00f3n religiosa supone contar con las fuerzas del mal y la existencia y acci\u00f3n posible del Demonio. Los criterios que deben inspirar una buena acci\u00f3n educadora en este terreno pueden condensarse en los siguientes.<\/p>\n<p>    1. Hay que evitar el hacer del demonio un objeto de curiosidad morbosa, situando lo que a \u00e9l se refiere al mismo nivel que las dem\u00e1s doctrinas religiosas: de Cristo, de Mar\u00ed\u00ada, sobre la Iglesia, acerca de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El poder y la existencia del Diablo es inmensamente menos importante que el mensaje de la creaci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n y de la santificaci\u00f3n en la Iglesia.<\/p>\n<p>    No merece el esp\u00ed\u00adritu del mal un trato preferente. Si se habla de \u00e9l, se hace en forma negativa, es decir como carencia del bien. Y, si se previene de sus posibles actuaciones, debe dejarse claro que no merecen otra consideraci\u00f3n que la de prevenir sus influencias o tentaciones.<\/p>\n<p>    Hablar demasiado del Demonio o dejarse influir demasiado por lecturas, filmes, noticias, espect\u00e1culos, supersticiones que le toman como protagonista, resulta contraproducente por la morbosidad de los hechos y el riesgo de fomentar la curiosidad perturbadora.<\/p>\n<p>    2. Se debe dar dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica a los planteamientos que se formulen, evitando que sea la fantas\u00ed\u00ada o la afectividad del educador lo que entra en juego y no las ense\u00f1anzas de la Palabra de Dios y de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Es bueno dar la preferencia a los planteamientos del Nuevo Testamento, sobre todo a los hechos de Jes\u00fas, narrados por los Evangelios. Al fin y al cabo el recurso a la Escritura fue el modo como Jes\u00fas derrot\u00f3 al tentador en el desierto. (Mt. 4.1-11)<\/p>\n<p>    3. No conviene hacer del Demonio, o de los esp\u00ed\u00adritus ang\u00e9licos rebeldes, fuerzas antag\u00f3nicas a las divinas, situando a ambas en el mismo nivel. El Demonio no es m\u00e1s que una criatura, despreciable por su rebeld\u00ed\u00ada. En modo alguno puede compararse con la magnificencia divina, con la belleza de la revelaci\u00f3n y con la sublimidad de la gracia.<\/p>\n<p>    No hay que minusvalorar su poder, pero tampoco hay que magnificarlo. S\u00f3lo puede hacer lo que Dios le permite y lo que los hombres quieren consentir. Las victorias de Jes\u00fas sobre los endemoniados, y el recuerdo de que siempre termina \u00abexpulsando\u00bb a los esp\u00ed\u00adritus malignos, debe ser el mejor cauce para presentar la figura diab\u00f3lica.<\/p>\n<p>    4. Es bueno centrarse m\u00e1s en las dimensiones pr\u00e1cticas que en las teol\u00f3gicas o especulativas. La teolog\u00ed\u00ada cristiana poco tiene que decir sobre el Demonio, fuera de reconocer su existencia y la oposici\u00f3n a Dios que representa. Por eso, tampoco conviene multiplicar las consideraciones, o suposiciones, en torno a su identidad y actividad.<\/p>\n<p>    Por regla general resultan contraproducentes los antropomorfismos a los que es preciso acudir continuamente para hablar de tan negativa figura.<\/p>\n<p>    5. La orientaci\u00f3n personal, m\u00e1s que colectiva, de la posible actuaci\u00f3n del Demonio en el mundo, es interesante.<\/p>\n<p>    Es cierto que el objeto central del Demonio, en cuanto adversario y calumniador, es la Iglesia, en cuanto obra de Jes\u00fas. Pero su actuaci\u00f3n preferente es la de descarriar a las personas elegidas por Dios para ser miembros de la Iglesia. Conviene resaltar esa dimensi\u00f3n e invitar en la catequesis a tomarse en serio la lucha contra el mal.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En casi todas las religiones, el mal est\u00e1 relacionado con unas fuerzas que, a veces, quedan personificadas en unos \u00abgenios\u00bb o \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb, llamados \u00abdemonios\u00bb. Esa realidad tambi\u00e9n se suele expresar con otros vocablos \u00absatan\u00e1s\u00bb (adversario, tentador, obst\u00e1culo), \u00abdiablo\u00bb (mentiroso, acusador). La situaci\u00f3n de mal y de pecado, que se puede constatar en toda la historia humana, hace pensar en un influjo desde fuera, que no debe hacer olvidar la debilidad y ego\u00ed\u00adsmo del mismo hombre. Pero no puede admitirse ni un primer principio malo (paralelo a Dios) ni que la creaci\u00f3n sea mala en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>\tEn la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis (cap. 3), el demonio queda simbolizado por la serpiente que tent\u00f3 (enga\u00f1ando) a los primeros padres, y que seguir\u00e1 tentando a los hombres, pero que ser\u00e1 vencido por el Salvador nacido de \u00abla mujer\u00bb (Gen 3,15). Hoy el tema es de actualidad. Las sectas sat\u00e1nicas (\u00absatanismo\u00bb) y algunas tendencias espiritistas, son la \u00abcompensaci\u00f3n\u00bb que intenta llenar el vac\u00ed\u00ado producido por el ate\u00ed\u00adsmo y materialismo.<\/p>\n<p>\tSeg\u00fan los contenidos de la revelaci\u00f3n (Antiguo y Nuevo Testamento), el demonio equivale a los esp\u00ed\u00adritus (\u00ab\u00e1ngeles\u00bb) que hab\u00ed\u00adan sido creados como buenos, pero que se revelaron contra Dios y fueron castigados (cfr. Jud 6; 2Pe 2,4; concilio IV de Letr\u00e1n). Es, pues, ahora el \u00abesp\u00ed\u00adritu malo\u00bb o \u00abel maligno\u00bb (Mt 13,19), que siembra la ciza\u00f1a en el mundo, y que acusa y tienta al ser humano para inducirlo al mal y llevarlo a la condenaci\u00f3n (cfr. Job 1,6-7). La muerte, como consecuencia del pecado entr\u00f3 en el mundo \u00abpor envidia del demonio\u00bb (Sab 2,24).<\/p>\n<p>\tLa acci\u00f3n del demonio tiene lugar principalmente en el coraz\u00f3n humano para desviarlo del amor. Tambi\u00e9n influye en el ambiente comunitario vali\u00e9ndose de los des\u00f3rdenes del coraz\u00f3n. Toda dicotom\u00ed\u00ada producida en el ser humano, puede tener consecuencias psicol\u00f3gicas imprevisibles (como cuando se desata la energ\u00ed\u00ada at\u00f3mica), con efectos negativos extraordinarios y, en cierto modo, permanentes y \u00abposesivos\u00bb. Los \u00abexorcismos\u00bb son un \u00absacramental\u00bb, a modo de oraci\u00f3n unida a la oraci\u00f3n eficaz de Cristo, vencedor del esp\u00ed\u00adritu del mal; tienden a devolver la unidad del coraz\u00f3n, liber\u00e1ndolo de todo influjo del esp\u00ed\u00adritu mal (cfr. CEC 1673).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas quiso ser tentado por el demonio en el desierto (cfr, Mt 4,1-11). El Se\u00f1or, por medio de su vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, ha vencido el poder de las \u00abtinieblas\u00bb, es decir, del demonio, \u00abpr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u00bb (Jn 12,31; 14,30; 16,11; cfr. Lc 10,18; Hech 28,18; Apoc 12,7). La vida cristiana es una continua lucha contra el esp\u00ed\u00adritu del mal (1Pe 5,8; Ef 6,11-13), al que se vence \u00abcon la fe\u00bb (1Pe 5,9). El demonio es ya vencido por Cristo y por quien vive en Cristo, pero quedar\u00e1 derrotado al final de los tiempos (cfr. Apoc 20,9-10).<\/p>\n<p>Referencias Angeles, Anticristo, espiritismo, mal, pecado, pecado original, satanismo, tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 5, 48; SC 9; GS 2, 9, 13, 22, 37; AG 9; CEC 338, 391-395, 1673, 2851-2854.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada H. HAAG, El diablo su existencia como problema (Barcelona, Herder, 1968); K. RAHNER, Diablo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) I, 248254; F.J. SCHIERSE, J. MICHL, Sat\u00e1n, en Conceptos fundamentales de teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) II, 643-656; D. ZAHRINGER, Los demonios, en Mysterium Salutis (Madrid, Cristiandad, 1969-1984), II, 736-768.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La palabra, en su sentido etimol\u00f3gico, significa \u00abser divino\u00bb. Los demonios, por tanto, ser\u00ed\u00adan \u00abdioses inferiores\u00bb, que pueden ser buenos o malos. En la pr\u00e1ctica se da el nombre de demonios a los \u00e1ngeles malos que se rebelaron contra Dios y fueron arrojados al infierno (2 Pe 2,4). En el N. T., los demonios son siempre los esp\u00ed\u00adritus malignos (Mt 9, 34; Lc 11,48; Jn 8,49); a ellos se les imputa las enfermedades (Mt 17,1518; Lc 13,11-16); hay hombres posesos, endemoniados (Mc 1,34.39; Lc 6,18; 7,21); los demonios son legi\u00f3n y tienen un jefe (Mc 3,22); para ellos est\u00e1 preparado el fuego eterno (Mt 25,41). Jesucristo tiene poder absoluto sobre ellos y los expulsa (Mt 12,28; Lc 11,20), poder que confiere a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mc 6,7.13; 16,17; Lc 10,17-20). > diablo; maligno; Satan\u00e1s Beelcebul.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Esp\u00ed\u00adritu invisible malvado que tiene poderes sobrehumanos. El t\u00e9rmino griego d\u00e1i\u00c2\u00b7mon (demonio) solo aparece una vez en las Escrituras Griegas Cristianas (Mt 8:31), mientras que en las dem\u00e1s ocasiones se emplea dai\u00c2\u00b7m\u00f3\u00c2\u00b7ni\u00c2\u00b7on. Por otra parte, la palabra griega para \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, pn\u00e9u\u00c2\u00b7ma, a veces tambi\u00e9n se usa con referencia a esp\u00ed\u00adritus inicuos o demonios (Mt 8:16), y en ocasiones viene adjetivada por t\u00e9rminos como \u2020\u02dcinicuo\u2020\u2122, \u2020\u02dcinmundo\u2020\u2122, \u2020\u0153mudo\u2020\u009d y \u2020\u0153sordo\u2020\u009d. (Lu 7:21; Mt 10:1; Mr 9:17, 25; v\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU [Esp\u00ed\u00adritus].)<br \/>\nDios no cre\u00f3 a los demonios como tales. El primero que se hizo demonio a s\u00ed\u00ad mismo fue Satan\u00e1s el Diablo (v\u00e9ase SATAN\u00ed\u0081S), quien lleg\u00f3 a ser el gobernante de otros hijos ang\u00e9licos de Dios que tambi\u00e9n se hicieron demonios. (Mt 12:24, 26.) En los d\u00ed\u00adas de No\u00e9, \u00e1ngeles desobedientes se materializaron, se casaron con mujeres y engendraron una prole h\u00ed\u00adbrida llamada nefilim. (V\u00e9ase NEFILIM.) No obstante, se desmaterializaron cuando lleg\u00f3 el Diluvio. (G\u00e9 6:1-4.) Cuando volvieron al reino de los esp\u00ed\u00adritus, no recuperaron su elevada posici\u00f3n original, pues Judas 6 dice: \u2020\u0153A los \u00e1ngeles que no guardaron su posici\u00f3n original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitaci\u00f3n, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran d\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (1Pe 3:19, 20.) Por lo tanto, sus actividades est\u00e1n limitadas a esa condici\u00f3n de densa oscuridad espiritual. (2Pe 2:4.) Aunque no se les permite materializarse, a\u00fan pueden ejercer gran poder e influencia sobre la mente y la vida de los hombres. Incluso tienen poder para entrar en hombres y animales y poseerlos, y los hechos muestran que tambi\u00e9n se valen de cosas inanimadas, como casas, fetiches y amuletos. (Mt 12:43-45; Lu 8:27-33; v\u00e9ase POSESI\u00ed\u201cN DEMONIACA.)<br \/>\nEl objeto de toda esa actividad demoniaca es poner a la gente en contra de Jehov\u00e1 y de la adoraci\u00f3n pura que a El se le debe. Con buena base, la ley de Jehov\u00e1 prohibi\u00f3 tajantemente toda forma de demonismo. (Dt 18:10-12.) Sin embargo, el pueblo rebelde de Israel se apart\u00f3 tanto de esa ley que lleg\u00f3 al extremo de sacrificar a sus hijos e hijas a demonios. (Sl 106:37; Dt 32:17; 2Cr 11:15.) En el tiempo de Jes\u00fas la influencia demoniaca estaba muy extendida, y la expulsi\u00f3n de demonios fue uno de los principales milagros que efectu\u00f3 Cristo. (Mt 8:31, 32; 9:33, 34; Mr 1:39; 7:26-30; Lu 8:2; 13:32.) Jes\u00fas otorg\u00f3 este poder a sus doce ap\u00f3stoles y a los setenta disc\u00ed\u00adpulos que comision\u00f3, para que tambi\u00e9n pudiesen expulsar demonios en su nombre. (Mt 10:8; Mr 3:14, 15; 6:13; Lu 9:1; 10:17.)<br \/>\nHoy en d\u00ed\u00ada la influencia demoniaca no es menos manifiesta; sigue siendo cierto que \u2020\u0153las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican\u2020\u009d. (1Co 10:20.) En el \u00faltimo libro de la Biblia, la \u2020\u0153revelaci\u00f3n por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco\u2020\u009d (Rev 1:1), se da una advertencia prof\u00e9tica respecto a la intensificaci\u00f3n de la actividad demoniaca que habr\u00ed\u00ada sobre la Tierra, al decir: \u2020\u0153Hacia abajo fue arrojado el gran drag\u00f3n, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satan\u00e1s, que est\u00e1 extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus \u00e1ngeles [demonios] fueron arrojados abajo con \u00e9l. [&#8230;] A causa de esto, [&#8230;] \u00c2\u00a1Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran c\u00f3lera, sabiendo que tiene un corto per\u00ed\u00adodo de tiempo\u2020\u009d. (Rev 12:9, 12.) Tambi\u00e9n dice que las expresiones inmundas semejantes a ranas, \u2020\u0153son, de hecho, expresiones inspiradas por demonios, y ejecutan se\u00f1ales, y salen a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran d\u00ed\u00ada de Dios el Todopoderoso\u2020\u009d. (Rev 16:13, 14.)<br \/>\nPor lo tanto, los cristianos deben luchar tenazmente en contra de esas fuerzas espirituales inicuas. Al comentar que no basta con solo creer, el disc\u00ed\u00adpulo Santiago dijo: \u2020\u0153T\u00fa crees que hay un solo Dios, \u00bfverdad? Haces bastante bien. Y sin embargo los demonios creen y se estremecen\u2020\u009d. (Snt 2:19.) Pablo advirti\u00f3: \u2020\u0153En per\u00ed\u00adodos posteriores algunos se apartar\u00e1n de la fe, prestando atenci\u00f3n a expresiones inspiradas que extrav\u00ed\u00adan y a ense\u00f1anzas de demonios\u2020\u009d. (1Ti 4:1.) No es posible comer de la mesa de Jehov\u00e1 y al mismo tiempo alimentarse de la mesa de los demonios. (1Co 10:21.) Por consiguiente, hay que luchar con firmeza en contra del Diablo y sus demonios, \u2020\u0153contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales\u2020\u009d. (Ef 6:12.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 eran los \u2020\u0153demonios\u2020\u009d para los griegos a quienes Pablo predic\u00f3?<br \/>\nEl uso dado hasta aqu\u00ed\u00ad al t\u00e9rmino \u2020\u0153demonio\u2020\u009d es restringido y concreto si se compara con la noci\u00f3n que ten\u00ed\u00adan los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad y el uso que se dio a este vocablo en el griego cl\u00e1sico. El Theological Dictionary of the New Testament (edici\u00f3n de G. Kittel, vol. 2, p\u00e1g. 8) dice a este respecto: \u2020\u0153El significado del adj[etivo dai\u00c2\u00b7m\u00f3\u00c2\u00b7ni\u00c2\u00b7os] destaca con toda claridad la peculiar concepci\u00f3n griega de los demonios, pues designa todo aquello que se halla m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades humanas y que puede retrotraerse a la intervenci\u00f3n de poderes superiores, tanto en lo que respecta al bien como en lo que se refiere al mal. Para los escritores precristianos, [to dai\u00c2\u00b7m\u00f3\u00c2\u00b7ni\u00c2\u00b7on] ten\u00ed\u00ada el sentido de lo \u2020\u02dcdivino\u2020\u2122\u2020\u009d (traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de G. Bromiley, edici\u00f3n de 1971). En una discusi\u00f3n que sostuvieron con Pablo los fil\u00f3sofos epic\u00fareos y estoicos, dijeron de \u00e9l: \u2020\u0153Parece que es publicador de deidades [gr. dai\u00c2\u00b7mo\u00c2\u00b7n\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7on] extranjeras\u2020\u009d. (Hch 17:18.)<br \/>\nCuando Pablo se dirigi\u00f3 a los atenienses, emple\u00f3 una forma compuesta del griego d\u00e1i\u00c2\u00b7mon, al decir: \u2020\u0153Parecen estar m\u00e1s entregados que otros al temor a las deidades [gr. dei\u00c2\u00b7si\u00c2\u00b7dai\u00c2\u00b7mo\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7st\u00e9\u00c2\u00b7rous; \u2020\u02dcm\u00e1s supersticiosos\u2020\u2122, Vulgata latina]\u2020\u009d. (Hch 17:22.) En un comentario sobre esta palabra compuesta, F. F. Bruce dice: \u2020\u0153El buen o mal sentido de esta expresi\u00f3n se determina por el contexto. De hecho, es tan ambigua como la palabra \u2020\u02dcreligiosos\u2020\u2122 [&#8230;] que en un contexto como este ser\u00ed\u00ada mejor traducir por \u2020\u02dcmuy religiosos\u2020\u2122. No obstante, traducirla por \u2020\u02dcsupersticiosos\u2020\u2122 [como hacen Sc\u00ed\u00ado y Val, 1909] no es del todo inexacto; para Pablo, aquella religi\u00f3n era fundamentalmente supersticiosa, como tambi\u00e9n lo era \u2014aunque sobre otra base\u2014 para los epic\u00fareos\u2020\u009d. (The Acts of the Apostles, 1970, p\u00e1g. 335.)<br \/>\nCuando Festo se dirigi\u00f3 al rey Herodes Agripa II, le dijo que los jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan tenido ciertas disputas con Pablo respecto a su propia \u2020\u0153adoraci\u00f3n de la deidad [gr. dei\u00c2\u00b7si\u00c2\u00b7dai\u00c2\u00b7mo\u00c2\u00b7n\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7as; \u2020\u02dcsuperstici\u00f3n\u2020\u2122, Vulgata latina]\u2020\u009d. (Hch 25:19.) A prop\u00f3sito de esta palabra, F. F. Bruce coment\u00f3 que \u2020\u0153podr\u00ed\u00ada traducirse sin ambages por la palabra \u2020\u02dcsuperstici\u00f3n\u2020\u2122 [como hacen BR, NC, Sc\u00ed\u00ado, TA y Val, 1909]. El adjetivo correspondiente tiene la misma ambig\u00fcedad que en Hechos 17:22\u2020\u009d. (Commentary on the Book of the Acts, 1971, p\u00e1g. 483.)<br \/>\nV\u00e9ase DEMONIO DE FORMA DE CABRA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Entre los griegos un demonio era originalmente como en las obras de Homero, un dios o una deidad, y la palabra se usa una vez en este sentido en el NT (Hch. 17:18). Sin embargo, desde Homero hasta los tiempos del NT el t\u00e9rmino <em>daim\u014dn<\/em> (que Plat\u00f3n lo deriva de <em>da\u0113m\u014dn<\/em>, un adjetivo formado de <em>da\u014d<\/em> que significaba \u00abconocimiento o inteligencia\u00bb, <em>Cratylus<\/em> I:398), el sentido de esta palabra y su derivado <em>daimonion<\/em> aumentaron gradualmente su inferioridad con relaci\u00f3n a <em>zeion<\/em> \u00abdivinidad\u00bb, \u00abdeidad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Homero, <em>daim\u014dn<\/em> lleg\u00f3 a denotar un intermediario entre los dioses y los hombres (Plat\u00f3n, <em>Symposium<\/em> 202, 3) y los demonios fueron estimados como seres moralmente imperfectos, tanto buenos como malos. En tiempos del NT la expresi\u00f3n hab\u00eda alcanzado su significado preciso de un \u00abesp\u00edritu malo\u00bb, un \u00abmensajero y ministro del mal\u00bb. En la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> la palabra demonio se empleaba para traducir la hebrea <em>\u0161\u0113\u1e0f\u00eem<\/em>, \u00abse\u00f1ores\u00bb o <em>\u02be\u0115l\u00eel\u00eem<\/em>, \u00ab\u00eddolos\u00bb puesto que los hebreos desde un comienzo miraron las im\u00e1genes idol\u00e1tricas como meros s\u00edmbolos visibles de demonios invisibles (Dt. 32:17; Sal. 96:5; LXX 95:5; <em>Baruc<\/em> 4:7; Sal. 106:37, 38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La LXX tambi\u00e9n traduce el t\u00e9rmino <em>\u015b\u04d9\u00eer\u00eem<\/em> (<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">BJ<\/a> \u00abs\u00e1tiros\u00bb; <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">VM<\/a> \u00abcabras salvajes\u00bb al igual que <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">RV60<\/a>) como <em>daimonia<\/em> (Lv. 17:7). Isa\u00edas describe estas \u00abcriaturas peludas\u00bb (demonio-s\u00e1tiro) como bailando en las ruinas de Babilonia (Is. 13:21; 34:14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT los demonios afligen a los hombres con males mentales, morales, y f\u00edsicos (Mr. 1:21, etc.). Ellos entran en los hombres y los controlan en una posesi\u00f3n demon\u00edaca (Mr. 5:1\u201321), instigan \u00ablas doctrinas de demonios\u00bb (1 Ti. 4:1), ejercitan el poder en el gobierno del sistema sat\u00e1nico mundial (Ef. 6:12; cf. Dn. 10:13), estimulan la idolatr\u00eda, la inmoralidad y la maldad humana (1 Co. 10:20; Ap. 9:20, 21), inspiran a los falsos maestros (1 Jn. 4:1, 2), y en general asisten a Satan\u00e1s (v\u00e9ase) en su programa de oposici\u00f3n a la palabra y voluntad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edward Langton. <em>Essentials of Demonology<\/em>; S. Vernon McCasland, <em>By the Finger of God<\/em>; Merril F. Unger, <em>Biblical Demonology<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Merril F. Unger<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">BJ <\/a>Biblia de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">VM <\/a>Biblia Versi\u00f3n Moderna<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (160). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el AT hay referencias a demonios bajo los nombres de <\/span><span style=''>&#347;&#257;&#723;&#305;&#770;r<\/span><span lang=ES style=''> (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn178\" name=\"_ftnref178\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cs\u00e1tiros\u201d, Lv. 17.7; 2 Cr. 11.15) y <\/span><span style=' '>\u0161&#275;&#7695;<\/span><span lang=ES style=''> (Dt. 32.17; Sal. 106.37). El primer vocablo significa \u2018peludo\u2019, y se refiere al demonio como s\u00e1tiro. El segundo vocablo es de significado incierto, aunque evidentemente tiene conexi\u00f3n con una palabra <etiqueta id=\"#_ftn179\" name=\"_ftnref179\" title=\"\">as. similar. En tales pasajes prevalece el pensamiento de que las deidades que de tiempo en tiempo serv\u00eda Israel no son verdaderos dioses, sino que en realida<\/etiqueta>d son demonios (cf. 1 Co. 10.19s). Pero el tema no reviste gran inter\u00e9s en el AT, y los pasajes que se relacionan con \u00e9l son pocos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En los evangelios<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Muy distinto es cuando examinamos los evangelios, pues all\u00ed hay muchas referencias a los demonios. La designaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es <\/span><span style=' '>daimonion<\/span><span lang=ES style=' '>, diminutivo de <\/span><span style=''>daim&#333;n<\/span><span lang=ES style=''>, que se encuentra en Mt. 8.31, aunque aparentemente no hay diferencia de significado (los relatos paralelos utilizan <\/span><span style=' '>daimonion<\/span><span lang=ES style=' '>). En los cl\u00e1sicos <\/span><span style=''>daim&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> se usa con frecuencia en sentido bueno, con referencia a alg\u00fan dios, o al poder divino. Pero en el NT <\/span><span style=''>daim&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>daimonion<\/span><span lang=ES style=''> siempre se refieren a seres espirituales hostiles a Dios y a los hombres. Beelzeb\u00fa (* <span style='text-transform:uppercase'>Baal-zebu<\/span>) es su \u201cpr\u00edncipe\u201d (Mr. 3.22), de manera que pueden considerarse agentes suyos. En esto radicaba la mordacidad de la acusaci\u00f3n de que Jes\u00fas ten\u00eda un \u201cdemonio\u201d (Jn. 7.20; 10.20). Aquellos que se opon\u00edan a su ministerio trataron de identificarlo con las fuerzas del mal, en lugar de reconocer su origen divino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los evangelios hay muchas referencias a personas pose\u00eddas por demonios, dando como resultado una variedad de efectos, tales como mudez (Lc. 11.14), epilepsia (Mr. 9.17s), la negativa a usar ropa, y el hacer su morada entre las tumbas (Lc. 8.27). A menudo se dice en la actualidad que estar pose\u00eddo de demonios era simplemente el modo en que la gente del siglo I se refer\u00eda a las condiciones que hoy describimos como enfemedad o locura. Sin embargo, los relatos que tenemos en los evangelios hacen una distinci\u00f3n entre enfermedad y posesi\u00f3n demon\u00edaca. Por ejemplo, en Mt. 4.24 leemos de los que ten\u00edan dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lun\u00e1ticos (<\/span><span style=''>sel&#275;niazomenous<\/span><span lang=ES style=''>, que puede traducirse \u201clun\u00e1ticos\u201d justamente, como en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '>; pero cf. <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=' '>, \u201cepil\u00e9pticos\u201d) y paral\u00edticos\u201d. Ninguna de estas clases parece ser id\u00e9ntica a las restantes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tanto en el AT, como en Hechos y en las ep\u00edstolas, son pocas las referencias que encontramos a personas pose\u00eddas por demonios. (El incidente de Hch. 19.13ss es una excepci\u00f3n.) Aparentemente se trataba de un fen\u00f3meno asociado especialmente con el ministerio terrenal de nuestro Se\u00f1or. Seguramente debe interpretarse como una violenta oposici\u00f3n demon\u00edaca a la obra de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los evangelios presentan a Jes\u00fas en permanente conflicto con los *esp\u00edritus malos. No era cosa f\u00e1cil echar a tales seres de los hombres. Los que se opon\u00edan a Jes\u00fas reconoc\u00edan que lo pod\u00eda hacer, y tambi\u00e9n que se requer\u00eda un poder m\u00e1s que humano para hacerlo. Por esta raz\u00f3n atribu\u00edan su \u00e9xito a la presencia de *Satan\u00e1s en \u00e9l (Lc. 11.15), exponi\u00e9ndose as\u00ed a que se les respondiera que proceder de ese modo no har\u00eda sino provocar la ruina del reino del maligno (Lc. 11.17s). El poder de Jes\u00fas era el del \u201cEsp\u00edritu de Dios\u201d (Mt. 12.28) o, como lo expresa Lucas, \u201csi por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios \u2026\u201d (Lc. 11.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La victoria que Jes\u00fas obtuvo sobre los demonios la comparti\u00f3 con sus seguidores. Cuando envi\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos \u201cles dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades\u201d (Lc. 9.1). M\u00e1s adelante, cuando los setenta volvieron de su misi\u00f3n pudieron informar diciendo, \u201cSe\u00f1or, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre\u201d (Lc. 10.17). Otros que no eran del c\u00edrculo \u00edntimo de los disc\u00edpulos pod\u00edan invocar su nombre para echar fuera los demonios, hecho que caus\u00f3 cierta perturbaci\u00f3n a algunos de los integrantes de dicho c\u00edrculo, pero no al Maestro (Mr. 9.38s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Otras referencias en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aparte de los evangelios hay pocas referencias a los demonios. En 1 Co. 10.20s Pablo se ocupa del culto a los \u00eddolos, y considera que en realidad son demonios, cosa que tambi\u00e9n se ve en Ap. 9.20. Hay un interesante pasaje en Stg. 2.19, donde se afirma que \u201clos demonios creen, y tiemblan\u201d. Nos recuerda ciertos pasajes en los evangelios en los que los demonios reconocieron en Jes\u00fas lo que en realidad era (Mr. 1.24; 3.11, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No parece haber ninguna raz\u00f3n a priori para rechazar de plano el concepto de la *posesi\u00f3n demon\u00edaca. Cuando los evangelios ofrecen suficientes pruebas de que en realidad hubo tal cosa, lo mejor es aceptar el hecho.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. P. Newport, <i>Demonios, demonios, demonios<\/i>, 1972; M. F. Unger, <i>Los demonios seg\u00fan la Biblia<\/i>, 1974; R. Padilla, \u201cLa demonolog\u00eda de Colosenses\u201d, <i>Di\u00e1logo teol\u00f3gico<\/i>, N\u00ba 2, oct. 1973, pp. 37\u201348; H. Haag, <i>El diablo: su existencia como problema<\/i>; D. Zahringer, \u201cLos demonios\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1970, vol. II, t(t). II, pp. 1097\u20131119; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1973, t(t). II, pp. 227\u2013232; J. Jeremias, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, l977, t(t). I, pp. 115\u2013119; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). II, pp. 120ss; L. Coenen, H. Bietenhard, \u201cDemonio-demon\u00edaco\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn180\" name=\"_ftnref180\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 14\u201319; J. Miche, \u201cDemonio\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn181\" name=\"_ftnref181\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, col. 249\u2013255.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>N. Geldenhuys, <i>Commentary on Luke\u2019s Gospel<\/i>, pp. 174s; J. M. Ross, <etiqueta id=\"#_ftn182\" name=\"_ftnref182\" title=\"\"><i>ExpT<\/i><\/etiqueta> 66, 1954\u20135, pp. 58\u201361; E. Langton, <i>Essentials of Demonology<\/i>, 1949.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn183\" name=\"_ftnref183\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>L.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Endemoniado, Esp\u00edritu inmundo Lev 17:7 y nunca m\u00e1s sacrificar\u00e1n sus .. a los d Deu 32:17 sacrificaron a los d, y no a Dios Psa 106:37 sacrificaron sus hijos y sus .. a los d Mat 7:22 dir\u00e1n .. en tu nombre echamos fuera d Mat 8:16 con la palabra ech\u00f3 fuera a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEMONIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1660","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1660","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1660"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1660\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}