{"id":16605,"date":"2016-02-05T10:51:40","date_gmt":"2016-02-05T15:51:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filipenses-carta-a-los\/"},"modified":"2016-02-05T10:51:40","modified_gmt":"2016-02-05T15:51:40","slug":"filipenses-carta-a-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filipenses-carta-a-los\/","title":{"rendered":"FILIPENSES (CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>Carta de Pablo, del grupo de las \u00abcartas de la cautividad\u00bb (Flp, Col, Ef Flm), enviada a la Iglesia de Filipos, fundada por \u00e9l. La unidad del escrito ha sido puesta en discusi\u00f3n, pero algunos autores la defienden. Plantea problemas especialmente la falta de conexi\u00f3n entre 3,1 y 3,2.<\/p>\n<p>El tono es personal y animado: Pablo habla con el coraz\u00f3n en la mano, pero con su habitual profundidad teol\u00f3gica. Entre los temas, se insiste especialmente en el de la alegr\u00ed\u00ada. Pero adem\u00e1s es interesante captar en la carta, adem\u00e1s de los temas tratados, las relaciones entre Pablo, la comunidad y -,como fundamento, Dios que ha actuado en Jesucristo. Estas relaciones parecen perturbadas por algunos adversarios (3,2-4,1), cuya naturaleza no logramos precisar, pero que obscurec\u00ed\u00adan ciertamente el principio de la justificaci\u00f3n por la fe y no por la ley. Despu\u00e9s del saludo (1,1s) tiene, como de ordinario, una acci\u00f3n de gracias y una plegaria por los destinatarios (1 ,3-11).<\/p>\n<p>Luego, se detiene a hablar de su propia cautividad y posibilidad de morir, en relaci\u00f3n con Cristo, con el anuncio del Evangelio y con los destinatarios (1,12-26). Las exhortaciones siguientes (1,27-2,18) recogen en su interior (en 2,6-1 1) un himno, considerado prepaulino, sobre el rebajamiento y la exaltaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Al terminar las noticias sobre el env\u00ed\u00ado esperado de Timoteo y el va realizado de Epafrodito (2,19-3,1),-se pasa de repente a una dura advertencia contra los adversarios que predican la circuncisi\u00f3n (3,2-4,1): Pablo les opone su propia condici\u00f3n de jud\u00ed\u00ado, que no se jacta ya de sus propios privilegios, sino que busca a Cristo y la justicia por la fe.<\/p>\n<p>Algunas exhortaciones a personas particulares (4,2s) y a todos (4,4-9) y la acci\u00f3n de gracias por el regalo que le han enviado los filipenses (4,10-20) preceden a los saludos (4,21-23).<\/p>\n<p>F Manini<\/p>\n<p>Bibl.: J M. Gonz\u00e1lez Ruiz, San Pablo, Cartas de la cautividad, Marova, Roma 1956; J. Blight, Carta a los Filipenses, Paulinas, Madrid 1970; H, Conzelmann &#8211; G. Friedrich, Ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad, F AX, Madrid 1972; J. Gnilka, Carta a los Filipenses, Comentario para la lectura espiritual, Herder Barcelona 1971; S. Legasse, La carta a los Filipenses. La carta a Filem\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El origen de la carta. II. Estructura y trama de la carta. III. La teolog\u00ed\u00ada de la carta: 1. El himno cristol\u00f3gico; 2. La liturgia del servicio; 3. La insidia de la propia justicia; 4. El crecimiento cristiano; 5. La meta escatol\u00f3gica y el estado intermedio; 6. La teolog\u00ed\u00ada de la alegr\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>I. EL ORIGEN DE LA CARTA. La carta a los Filipenses fue compuesta en una situaci\u00f3n de prisi\u00f3n: Pablo habla de sus \u00abcadenas\u00bb (cf Flp 1:3). Pero no dice d\u00f3nde est\u00e1 encarcelado. Para colmar esta laguna surgi\u00f3 espont\u00e1neamente la idea de la prisi\u00f3n en Roma: dieron pie para ello el hecho documentado de que Pablo estuvo preso en Roma (cf Heb 28:3, Heb 28:-31) y dos expresiones que se encuentran en la carta: \u00abpretorio\u00bb (Flp 1:13) y \u00abcasa del C\u00e9sar\u00bb (Flp 4:22). Pero se han suscitado objeciones tan serias que a muchos autores les han parecido decisivas: la carta supone un intercambio relativamente r\u00e1pido entre Pablo y la comunidad de Filipos; se da por descontado que Pablo no ha vuelto a ver a la comunidad desde su fundaci\u00f3n (cf Flp 1:26.30; Flp 2:12; Flp 4:5); mientras que en el tiempo de la prisi\u00f3n en Roma Pablo se hab\u00ed\u00ada dirigido por lo menos dos veces a Macedonia; y tambi\u00e9n por tanto a Filipos.<\/p>\n<p>Se han propuesto otras ciudades: Cesarea Mar\u00ed\u00adtima, pero que presenta los mismos inconvenientes de distancia que Roma, y Efeso, que en el fondo parece la m\u00e1s probable. Pablo pas\u00f3 un largo per\u00ed\u00adodo en Efeso, probablemente del 53 al 56. Aunque los Hechos no nos hablan de una prisi\u00f3n en Efeso, una alusi\u00f3n de Pablo a las graves dificultades que encontr\u00f3 precisamente en dicha ciudad (cf lCor 15,32) puede referirse a un per\u00ed\u00adodo pasado en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00abpretorio\u00bb ser\u00ed\u00ada entonces el palacio del gobernador; \u00ablos de la casa del C\u00e9sar\u00bb ser\u00ed\u00adan los funcionarios encargados de los intereses patrimoniales del emperador. La opulencia de la ciudad de Efeso en tiempos de Pablo confirma estas denominaciones.<\/p>\n<p>De este cuadro se deduce una fecha: estamos a mediados de los a\u00f1os cincuenta. Pablo se encuentra encarcelado en una situaci\u00f3n dif\u00ed\u00adcil, conel riesgo incluso de ser condenado a muerte (cf Flp 1:19-23); informadosde ello los filipenses, con la misma solicitud que siempre hab\u00ed\u00adan mostrado a Pablo (cf F1p 4,15-16), le env\u00ed\u00adan algunos recursos por medio de Epafrodito, y Pablo los recibe con gozo y gratitud (cf 4,18-19). Epafrodito, que ten\u00ed\u00ada que quedarse al lado de Pablo, cae gravemente enfermo; luego se cura, y Pablo lo devuelve a Filipos (cf Flp 2:25-30). A pesar del grave riesgo que corre de ser condenado, Pablo conf\u00ed\u00ada salir bien del proceso y espera poder dirigirse pronto a Filipos personalmente, despu\u00e9s de haber enviado all\u00e1 a Timoteo (cf Flp 2:19-24). Todo este contexto, con la trama caracter\u00ed\u00adstica de relaciones que supone, es el trasfondo irrenunciable que permite comprender esta carta. Hoy no hay dudas sobre la autenticidad de la misma.<\/p>\n<p>II. ESTRUCTURA Y TRAMA DE LA CARTA. Partiendo del testimonio de san Policarpo, quien, escribiendo a los filipenses por el a\u00f1o 105, habla de \u00abcartas\u00bb, en plural, dirigidas a ellos por Pablo, y destacando algunas discrepancias literarias -especialmente el tono pol\u00e9mico, ins\u00f3litamente \u00e1spero e fines, perado de Flp 3:1b-, algunos autores (W. Schmithals) han propuesto la identificaci\u00f3n, en el texto que tenemos, de tres cartas originales (A:Flp 4:10-23; B:Flp 1:1-3, 1; Flp 4:4-7; C:Flp 3:2-4, 3.8s), o de dos (J. Gnilka: carta desde la c\u00e1rcel, 1,1-3,1a; 4,2-7.10-23; carta pol\u00e9mica, 3,1 b-4,1.8s), que m\u00e1s tarde se habr\u00ed\u00adan juntado. Pero otros autores, en n\u00famero cada vez mayor en estos \u00faltimos a\u00f1os, est\u00e1n en favor de la unidad sustancial del texto de la carta (J. Ernst, W.J. Dalton, R. Fabris, etc.). Efectivamente, por una parte, el testimonio de Policarpo no parece tan decisivo (su plural puede ser una indicaci\u00f3n global) y, por otra parte, las discrepancias (incluso el tono un tanto brusco) no son raras en el estilo de Pablo. Vista en el conjunto de su redacci\u00f3n actual, la carta presenta su propia l\u00ed\u00adnea literaria de desarrollo. Una mirada m\u00e1s atenta nos permite captar y destacar la trama teol\u00f3gica de fondo.<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo consta, como de ordinario, del saludo (1,1-2) y la acci\u00f3n de gracias (1,3-11). El saludo, con una brevedad ins\u00f3lita, contiene los elementos literarios usuales: \u00abPablo y Timoteo, siervos de Jesucristo\u00bb (1,1), son los remitentes; la Iglesia de Filipos, con su estructuraci\u00f3n (se habla de \u00abvigilantes\u00bb episk\u00f3pois, y de \u00abservidores\u00bb, diak\u00f3nois), constituyen los destinatarios. La acci\u00f3n de gracias -una peque\u00f1a joya de la literatura paulina- presenta, por el contrario, un desarrollo articulado: Pablo expresa su satisfacci\u00f3n por el progreso que est\u00e1 haciendo en la Iglesia de Filipos el evangelio que les anunci\u00f3, su afecto especialmente intenso por la Iglesia misma, el anhelo de un mayor desarrollo en el amor, con aquel crecimiento contextual del conocimiento de Cristo y de los dem\u00e1s y de la capacidad de discernimiento que el amor lleva consigo.<\/p>\n<p>El tono literario de la acci\u00f3n de gracias crea un clima de gran confianza y reciprocidad. Toda la carta se va desarrollando sobre el eje comunicativo \u00abyo-vosotros\u00bb. Siguiendo precisamente este eje \u00abyo-vosotros\u00bb, es posible identificar una primera parte de la carta en 1,12-2,18. Pablo habla primero de s\u00ed\u00ad mismo, de su situaci\u00f3n penosa de prisionero, que, sin embargo, contribuye al progreso del evangelio, puesto que \u00aben palacio y en todo lugar es manifiesto que llevo las cadenas de Cristo\u00bb (1,13). Forzosamente inactivo, Pablo se alegra de que el evangelio sea anunciado por otros, sea cual fuere la forma de realizarse. La perspectiva posible de una muerte cercana no le asusta, porque lo esencial para \u00e9l es que \u00abahora Jesucristo sea glorificado en mi cuerpo, sea por la vida, sea por la muerte\u00bb (1,20). Para \u00e9l ya est\u00e1 todo en manos de Cristo, que es lo absoluto de su existencia: \u00abPues para m\u00ed\u00ad la vida es Cristo, y la muerte ganancia\u00bb (1,21).<\/p>\n<p>Hablando de s\u00ed\u00ad mismo, Pablo piensa ya en los filipenses: su atenci\u00f3n se desplaza gradualmente hacia ellos; de ah\u00ed\u00ad una exhortaci\u00f3n calurosa y apasionada. Los filipenses deber\u00e1n, siguiendo el ejemplo personal de Pablo (1,12-20), vivir tambi\u00e9n socialmente en conformidad con el evangelio, agradecidos porque se les ha concedido \u00abel privilegio no s\u00f3lo de creer en Cristo, sino tambi\u00e9n de padecer por \u00e9l\u00bb (1,29). La reflexi\u00f3n de Pablo se hace cada vez m\u00e1s incisiva: el pensamiento de las relaciones globales-entre los filipenses y Cristo -en el fondo tambi\u00e9n para ellos \u00abel vivir es Cristo\u00bb- le estimula a pedirles lo m\u00e1ximo en esta l\u00ed\u00adnea. Para dar a\u00fan mayor realce a sus palabras, apela a toda la serie de elementos que lo unen a los filipenses, y viceversa, y les exhorta a hacer suya la aspiraci\u00f3n fundamental de Cristo: servir a los dem\u00e1s hasta el don total de s\u00ed\u00ad (cf 2,1-11; los vv. 2,6-11 constituyen el conocido \u00abhimno cristol\u00f3gico\u00bb, que por su importancia teol\u00f3gica merece una reflexi\u00f3n aparte). Si los filipenses aceptan esta invitaci\u00f3n, colaborar\u00e1n activamente en la realizaci\u00f3n plena de su salvaci\u00f3n. A pesar de las dificultades ambientales, ser\u00e1n felices y Pablo lo ser\u00e1 con ellos (2,12-18).<\/p>\n<p>Pablo vuelve a hablar de s\u00ed\u00ad mismo, y luego pasa de nuevo, siempre en t\u00e9rminos de exhortaci\u00f3n, a hablar a los filipenses de ellos. Tenemos una segunda parte: 2,19-4.1.<\/p>\n<p>Su situaci\u00f3n de prisionero es un tanto mitigada: goza de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de Timoteo, que ha atendido a Pablo \u00abcomo un hijo a su padre&#8230; en la causa del evangelio\u00bb (2,22). Cont\u00f3 adem\u00e1s con la intervenci\u00f3n de Epafrodito, \u00abnuestro hermano, colaborador y compa\u00f1ero de fatigas, el que vosotros (o sea, los filipenses) me enviasteis con el encargo de socorrerme (lit.liturgo, leitourg\u00f3n) en mis necesidades\u00bb (2,25). La atenci\u00f3n se desplaza luego de Pablo a sus corresponsales: \u00abPor lo dem\u00e1s, hermanos m\u00ed\u00ados, alegraos en el Se\u00f1or. No me resulta molesto escribiros las mismas cosas, y a vosotros os es \u00fatil\u00bb (3,1). Cu\u00e1les son esas \u00abmismas cosas\u00bb aparece inmediatamente despu\u00e9s: el estilo sufre aquel cambio brusco que ya hemos se\u00f1alado: \u00ab\u00c2\u00a1Cuidado con los perros!. \u00c2\u00a1Cuidado con los malos obreros! \u00c2\u00a1Cuidado con los de la circuncisi\u00f3n!\u00bb (3,2). Pablo polemiza con los judaizantes. El pensamiento de los judaizantes -lo mismo ocurrir\u00e1 en la 12Cor- le lleva a pensar de nuevo en su vida, haciendo una especie de balance de sus etapas principales. La etapa jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido brillante: \u00abFui circuncidado&#8230;; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo&#8230;; en cuanto a la justicia que viene del cumplimiento de la ley, irreprensible\u00bb (3,56).<\/p>\n<p>El encuentro posterior con Cristo origin\u00f3 en \u00e9l una inversi\u00f3n de valores: \u00abPero todo lo que tuve entonces por ventaja, lo juzgo ahora da\u00f1o por Cristo\u00bb (2,7). Pero Pablo, cuando dej\u00f3 su riqueza jud\u00ed\u00ada, no se qued\u00f3 con las manos vac\u00ed\u00adas: \u00abTodo lo tengo por p\u00e9rdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or\u00bb (2,8). La etapa cristiana entusiasma a Pablo inmensamente m\u00e1s que lo que le hab\u00ed\u00ada entusiasmado la etapa jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pero Pablo no la considera ya acabada. Se sabe y se acepta en movimiento: \u00abNo quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfecci\u00f3n, sino que corro tras ella con la pretensi\u00f3n de darle alcance, por cuanto que yo mismo fui alcanzado por Cristo Jes\u00fas\u00bb (3,12).<\/p>\n<p>Pablo mira con inter\u00e9s el cuadro din\u00e1mico de su vida, que est\u00e1 dibujando no por una especie de complacencia est\u00e9ril, sino siempre en funci\u00f3n de los filipenses: sus valores, los que ha realizado ya y los que est\u00e1 persiguiendo, son tambi\u00e9n de ellos: \u00abHermanos, seguid todos mi ejemplo y observad a los que se conducen conforme al modelo que ten\u00e9is en m\u00ed\u00ad\u00bb (3,17). La exhortaci\u00f3n se prolonga: en el trasfondo est\u00e1 la exigencia inc\u00f3moda de tener que ir contra corriente. Una mirada hacia la meta escatol\u00f3gica, a la que se est\u00e1n dirigiendo tanto Pablo como los filipenses, los anima a proseguir el camino. Aqu\u00ed\u00ad el \u00abvosotros\u00bb se convierte en \u00abnosotros\u00bb: Pablo se implica con los filipenses y casi se identifica con ellos: \u00abNuestra patria est\u00e1 en los cielos, de donde esperamos al salvador y Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (3,20). Este sentirse juntos, primero en el camino y luego tambi\u00e9n en la convivencia de la patria celestial, hace explotar el cari\u00f1o de Pablo, que volviendo al \u00abvosotros\u00bb exhortativo, concluye: \u00abPor tanto, hermanos m\u00ed\u00ados querid\u00ed\u00adsimos, mi alegr\u00ed\u00ada y mi corona, manteneos firmes en el Se\u00f1or, queridos m\u00ed\u00ados\u00bb (4,1).<\/p>\n<p>En la tercera parte, con que concluye la carta (4,2-23), se alternan y entrecruzan los elementos autobiogr\u00e1ficos (\u00abyo\u00bb) y los exhortativos (\u00abvosotros\u00bb). Pablo comienza con un \u00abvosotros\u00bb m\u00e1s particular: las mujeres tienen un papel determinado en la comunidad de Filipos. Pablo se dirige primero a dos de ellas, Evodia y S\u00ed\u00adntique, para que est\u00e9n en perfecto acuerdo entre s\u00ed\u00ad; luego, ensanchando su inter\u00e9s a otras protagonistas femeninas, le ruega a S\u00ed\u00adzigo que preste su ayuda \u00aba \u00e9stas, que han trabajado mucho en el evangelio conmigo y con Clemente y dem\u00e1s colaboradores m\u00ed\u00ados\u00bb (cf 4,2-3). Luego el discurso, prosiguiendo en la l\u00ed\u00adnea del \u00abvosotros\u00bb exhortativo, se hace m\u00e1s general: \u00abAlegraos en el Se\u00f1or siempre, lo repito: alegraos\u00bb (F1p 4,4). Esta invitaci\u00f3n no es una fuga, sino una toma de conciencia por parte del cristiano de su situaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n a los filipenses orienta gradualmente a Pablo hacia s\u00ed\u00ad mismo: \u00abPracticad lo que hab\u00e9is aprendido y recibido, lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo y visto en m\u00ed\u00ad, y el Dios de la paz estar\u00e1 con vosotros\u00bb(4,9). Es una expresi\u00f3n-puente que determina el paso del \u00abvosotros\u00bb exhortativo al \u00abyo\u00bb autobiogr\u00e1fico. Hablando ahora de s\u00ed\u00ad mismo, Pablo recoge la invitaci\u00f3n imperativa a la alegr\u00ed\u00ada dirigida a los filipenses: \u00abHe sentido una gran alegr\u00ed\u00ada en el Se\u00f1or porque hab\u00e9is reavivado vuestros sentimientos por m\u00ed\u00ad\u00bb (4,10). Hay entre Pablo y los filipenses una cordialidad muy profunda: \u00abNo es que busque que me deis algo; lo que busco es que se acreciente el fruto que redunda en favor vuestro\u00bb (4,17). Y Pablo acoge dentro de s\u00ed\u00ad la sensibilidad que le han mostrado a prop\u00f3sito de sus necesidades: \u00abMi Dios, a su vez, proveer\u00e1 colmadamente a vuestra indigencia, seg\u00fan sus riquezas, en Cristo Jes\u00fas\u00bb (4,19).<\/p>\n<p>Hemos llegado al final. La atenci\u00f3n de Pablo se desplaza de nuevo de s\u00ed\u00ad mismo a los filipenses; enviando los saludos de todos los cristianos \u00abde la casa del C\u00e9sar\u00bb (4,22), les pide que se hagan int\u00e9rpretes de su saludo particular a cada uno de los miembros de la comunidad (cf 4,21-23).<\/p>\n<p>III. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA CARTA. En virtud de ese continuo entramado entre el \u00abyo\u00bb y el \u00abvosotros\u00bb que hemos destacado, la teolog\u00ed\u00ada de la carta a los Filipenses se aplica de tal modo a la vida, tanto de Pablo como de sus destinatarios, que se amalgama constantemente con ella. La exposici\u00f3n detallada de la trama de la carta es igualmente una exposici\u00f3n de su teolog\u00ed\u00ada. Sin embargo, hay algunos puntos que merecen especial atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL HIMNO CRISTOL\u00ed\u201cGICO. El trozo 2,6-11, gracias a un cierto ritmo f\u00e1cil de percibir incluso en una primera lectura y por la peculiaridad de algunas de sus expresiones respecto al lenguaje normal de Pablo (como morph\u00e9, sch\u00e9ma, isa The\u00f3i), ha hecho pensar en un himno lit\u00fargico prepaulino. El estudio a que se lo ha sometido, \u00abuna especie de radiograf\u00ed\u00ada estil\u00ed\u00adstico-literaria\u00bb (Fabris), ha dado lugar a resultados que todav\u00ed\u00ada no est\u00e1n de acuerdo en los detalles, pero que confirman la naturaleza h\u00ed\u00admnica del trozo y su g\u00e9nero literario como \u00abconfesi\u00f3n de fe\u00bb lit\u00fargica.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico no es menor que el estrictamente literario: el pasaje termina con una afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica de importancia capital: Jes\u00fas resucitado, al recibir de Dios \u00abun nombre que est\u00e1 sobre cualquier otro nombre\u00bb (2,9), es situado en el mismo nivel de Dios y reconocido como tal por la asamblea lit\u00fargica que lo proclama Se\u00f1or (cf 2,11).<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo se llega a esta conclusi\u00f3n, o, en t\u00e9rminos equivalentes, qui\u00e9n es propiamente el Cristo sujeto de los primeros vers\u00ed\u00adculos (2,6-7a) del himno? Se ha hablado, especialmente en la patr\u00ed\u00adstica griega, de Cristo a nivel trinitario, preexistente a la encarnaci\u00f3n: siendo \u00aben la forma de Dios\u00bb, no consider\u00f3 un \u00abcodiciable tesoro\u00bb (harpagm\u00f3n, en sentido pasivo) esta igualdad con Dios, sino que, encarn\u00e1ndose, se \u00abanonad\u00f3\u00bb (ek\u00e9n\u00f3sen: se vaci\u00f3) a s\u00ed\u00ad mismo, asumiendo la condici\u00f3n humana. Como hombre, se enfrentar\u00e1 por obediencia con la muerte en la cruz, y ser\u00e1 glorificado y llevado al nivel divino en el contexto de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra interpretaci\u00f3n m\u00e1s reciente ve en el sujeto protagonista al Cristo ya encarnado. A pesar de tener conciencia de su divinidad, Cristo-hombre da a su vida una orientaci\u00f3n de fondo antit\u00e9tica a la que hab\u00ed\u00ada intentado Ad\u00e1n: en vez de considerar el \u00abser igual a Dios\u00bb un \u00abobjeto de robo\u00bb, como hab\u00ed\u00ada hecho Ad\u00e1n (harpagm\u00f3n; en sentido activo), escoge el camino del servicio: se \u00abvac\u00ed\u00ada\u00bb a s\u00ed\u00ad mismo, en el sentido de que se expropia de toda b\u00fasqueda de su propio provecho, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en el modelo ideal para las opciones de los dem\u00e1s hombres (en homoi\u00f3mati anthr\u00f3p\u00f3n en el sentido de \u00abexpresi\u00f3n perceptible de la categor\u00ed\u00ada de los hombres\u00bb). Con esta opci\u00f3n fundamental afronta la expropiaci\u00f3n suprema de la muerte, llegando con la resurrecci\u00f3n a aquel nivel de Dios que Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada so\u00f1ado en vano alcanzar.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA DEL SERVICIO. A lo largo de la carta Pablo va utilizando una terminolog\u00ed\u00ada estrictamente lit\u00fargica, aplic\u00e1ndola a acciones y a situaciones que no presentan ninguna caracterizaci\u00f3n cultual: Pablo, pensando en su vida entregada por completo, la considera en funci\u00f3n de la \u00abliturgia de vuestra fe\u00bb (F1p 2,17): Epafrodito es \u00abmensajero y liturgo\u00bb (leitourg\u00f3n) al servicio de la ne=cesidad\u00bb de Pablo (2,25). Casi como si quisiera quitar toda duda sobre lo que intenta decir con esta terminolog\u00ed\u00ada particular, Pablo a\u00f1ade inmediatamente despu\u00e9s que Epafrodito puso en peligro su vida para \u00abcomr pensar vuestra ausencia en un servicio lit\u00fargico dirigido a m\u00ed\u00ad (t\u00e9s pr\u00f3s me leitourgh\u00ed\u00adas)\u00bb (2,30). La presencia de Epafrodito y de los dones que lleva a Pablo en nombre de los filipenses son considerados como \u00abofrenda de suave olor, sacrificio (thys\u00ed\u00adan) grato, agradable a Dios\u00bb (4,18). Todo un n\u00facleo terminol\u00f3gico que en el AT se refer\u00ed\u00ada estrictamente al servicio cultual del templo se desplaza ahora intencionalmente y se lo refiere al servicio que Epafrodito presta a Pablo. As\u00ed\u00ad el servicio de amor tiene la dignidad de la antigua liturgia.<\/p>\n<p>Es el primer elemento que encontramos de esa \u00abliturgia\u00bb de la vida que Pablo elaborar\u00e1 en la carta a los Romanos (cf Rom 12:1-2) [t Romanos (Carta a los) III, 2].<\/p>\n<p>3. LA INSIDIA DE LA PROPIA JUSTICIA. Hablando de su conversi\u00f3n, Pablo la interpreta como un cambio de direcci\u00f3n en la b\u00fasqueda de una \/ justicia (dikaiosyne). Ahora que se ha hecho cristiano, quiere encontrarse continuamente en Cristo, \u00abno en posesi\u00f3n de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la justicia de Dios, que se funda en la fe\u00bb (Rom 3:9). La justicia que se deriva de la ley es algo m\u00e1s que la observancia de la ley misma, observancia que Pablo reconoce haber practicado con toda perfecci\u00f3n (cf Flp 3:6). Se trata de la realizaci\u00f3n de uno mismo, de la actualizaci\u00f3n de la propia personalidad. Pablo, observando plenamente la ley, se construy\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo. Y es precisamente ese egocentrismo el que se le presenta como el germen negativo que ataca y corroe irreparablemente este g\u00e9nero de \u00abjusticia\u00bb: el hombre que de cualquier manera, incluso a trav\u00e9s de la observancia de la ley, se busca a s\u00ed\u00ad mismo no consigue realmente realizarse. Pero si uno, como ha hecho Pablo, se abre a Cristo fi\u00e1ndose plenamente de Dios, obtiene esa plenitud de realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad, esa \u00abjusticia\u00bb, que viene de Dios y que es acogida por el hombre a trav\u00e9s de la entrega de la fe. Es una situaci\u00f3n que impulsa a salir del propio sistema: pero una vez salido de s\u00ed\u00ad, el hombre, como Pablo, se encontrar\u00e1 con el poder de Cristo: \u00ab&#8230; a fin de conocerle a \u00e9l y la virtud de su resurrecci\u00f3n y la participaci\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00adan) en sus padecimientos, configur\u00e1ndome con su muerte para alcanzar la resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb (Flp 3:10-11).<\/p>\n<p>4. EL CRECIMIENTO CRISTIANO. Pablo subraya este aspecto con particular insistencia, present\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo como protagonista de un continuo dinamismo de crecimiento y comprometiendo expresamente en \u00e9l a sus corresponsales (cf Flp 3:12-16). La puesta en marcha de este dinamismo es una iniciativa de Dios: Pablo la llamar\u00e1 \u00abvocaci\u00f3n desde lo alto (\u00e1n\u00f3) de Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 3:14). La meta trascendente a la que nos empuja esta vocaci\u00f3n se precisa m\u00e1s a\u00fan: se trata de \u00abaferrar\u00bb a Cristo (cf 3,12), de llegar a compartir plenamente con \u00e9l su vitalidad de resucitado. Atrapado a su vez por Cristo, Pablo se ha puesto a recorrer el camino dif\u00ed\u00adcil con un ritmo sostenido, \u00abdando alcance\u00bb(cf 3,12) a ese Cristo que lo ha atrapado y que parece escap\u00e1rsele. Hablando en t\u00e9rminos m\u00e1s concretos, dice: \u00abHermanos, yo no creo haber alcanzado ya (la meta); de una cosa me ocupo: olvidando lo que queda atr\u00e1s, me lanzo eh persecuci\u00f3n de lo que est\u00e1 delante; corro hacia la meta\u00bb (3,13-14a). No le interesa ya su pasado de jud\u00ed\u00ado, ni siquiera su pasado de cristiano; Pablo piensa \u00fanicamente en lo que est\u00e1 a\u00fan por delante en su camino, y se dirige totalmente hacia el encuentro de un Cristo futuro.<\/p>\n<p>Pasando luego a una generalizaci\u00f3n paradigm\u00e1tica, Pablo afirma que la madurez cristiana supone este impulso hacia adelante: \u00abCuantos somos perfectos, sintamos de este modo\u00bb (3,15). El cristiano \u00abperfecto\u00bb, iluminado por el Esp\u00ed\u00adritu y ya avanzado en la experiencia cristiana, se percibe y se acepta en una situaci\u00f3n de continuo crecimiento personal. El que no advierte todav\u00ed\u00ada dentro de s\u00ed\u00ad ese impulso hacia adelante, es que se encuentra todav\u00ed\u00ada en los comienzos del camino; entonces Dios, a trav\u00e9s de una iluminaci\u00f3n interior particular, le dar\u00e1 a conocer la exigencia de un crecimiento continuo alimentado por el Esp\u00ed\u00adritu: \u00abY si alguno siente de otra manera, Dios os iluminar\u00e1 a este prop\u00f3sito. De cualquier modo, en la meta que hubi\u00e9ramos alcanzado, perseveremos firmes\u00bb (3,15-16). Esta es la l\u00ed\u00adnea por donde conduce el Esp\u00ed\u00adritu (cf G\u00e1l 5:25).<\/p>\n<p>5. LA META ESCATOL\u00ed\u201cGICA Y EL ESTADO INTERMEDIO. El impulso del crecimiento tiende hacia una meta situada en la trascendencia: es la meta escatol\u00f3gica. Pablo la siente con particular intensidad. En una situaci\u00f3n peligrosa para su vida piensa en la muerte con tranquilidad, casi con gozo. Con la muerte se realizar\u00e1 el \u00abestar en Cristo\u00bb (Flp 1:23) que no es posible obtener en esta vida. Pablo afirma y subraya con decisi\u00f3n la posibilidad de esta comuni\u00f3n ultraterrena con Cristo (\u00abdeseo la muerte para estar con Cristo, lo que es mejor para m\u00ed\u00ad\u00bb: Flp 1:23), pero no se\u00f1ala c\u00f3mo es esta comuni\u00f3n. Lo mismo pasa cuando tiende a la meta definitiva, m\u00e1s all\u00e1 del estado intermedio que comienza inmediatamente despu\u00e9s de la muerte: nos dice que se trata de una condici\u00f3n sumamente positiva (\u00abnuestra patria\u00bb, pol\u00ed\u00adteuma: Flp 3:20), compartida con los dem\u00e1s. Se llevar\u00e1 a cabo una transformaci\u00f3n respecto a la situaci\u00f3n actual en el sentido de una participaci\u00f3n plena, en la vitalidad de Cristo resucitado, dentro del contexto global de la \u00abgloria\u00bb de la nueva creaci\u00f3n: \u00abEl transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u00bb (F1p 3,21).<\/p>\n<p>6. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA ALEGR\u00ed\u008dA CRISTIANA. La invitaci\u00f3n urgente de Pablo a la alegr\u00ed\u00ada (cf Flp 3:4) no es una expresi\u00f3n emotiva suya, una especie de deseo o de felicitaci\u00f3n; es un imperativo basado en un contexto teol\u00f3gico muy concreto. El punto de partida es la experiencia del AT: cuando uno se acerca a Dios, lo hace siempre en un contexto de gozo. En Pablo se trata de la cercan\u00ed\u00ada de Cristo, del contacto con \u00e9l; all\u00ed\u00ad est\u00e1 el imperativo de su alegr\u00ed\u00ada. Se trata de una cercan\u00ed\u00ada doble. En primer lugar, la escatol\u00f3gica, que relativiza la vida respecto a la manifestaci\u00f3n final de Cristo; en esta perspectiva, la alegr\u00ed\u00ada va unida a la esperanza, y casi se trata de dos palabras sin\u00f3nimas. Pero hay adem\u00e1s una cercan\u00ed\u00ada inmediata, una concomitancia de Cristo respecto a la vida que lleva el cristiano: el Cristo acogido por el cristiano tiende y hace revivir, purifica continuamente de los residuos de pecaminosidad que son los elementos de la antialegr\u00ed\u00ada, mediante la aplicaci\u00f3n de la virtualidad de su muerte. Adem\u00e1s, al hacernos participar incoactivamente de la vitalidad de la resurrecci\u00f3n, Cristo nos da la posibilidad de amar gratuitamente, de \u00abser para\u00bb; y el amor da gozo. En este contexto, los mismos sufrimientos cambian de signo: se trata de compartir entonces los sufrimientos de Cristo, con su mismo valor soteriol\u00f3gico (cf F1p 3.10); y as\u00ed\u00ad constituyen, parad\u00f3jicamente, un don de gracia (cf F1p 1,29). Animado por este coraje de la alegr\u00ed\u00ada, el cristiano sabr\u00e1 exponer sus preocupaciones a Dios, en vez de encerrarlas dentro de s\u00ed\u00ad mismo o encerrarse \u00e9l en ellas (cf Flp 4:6). La participaci\u00f3n en la vitalidad y en el amor de Cristo resucitado lo impulsar\u00e1 a mirar con una apertura gozosa y constructiva todo el horizonte de su realidad, sabiendo descubrir y valorar en ella los elementos positivos (cf Flp 4:8).<\/p>\n<p>BIBL.: CONZELMAN H: FRIEDRICH G., Ep\u00ed\u00adstolas de la Cautividad. Efesios. Filipenses. Colosenses. Filem\u00f3n. Texto y comentario, Fax, Madrid 1972; FABRIS R., Lettera al Filippesi. Struttura, commento e attualizzazione, Dehoniane, Bolonia 1983; GNILKA J., Carta a los Filipenses, Barcelona 1971; LEGASSE S., La carta a los Filipenses. La carta a Filem\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1981; PERETTO E., Lettere delta prigionia. Filippesi, Filemone, Colossesi, Efesini, Ed. Paoline, Roma 19843; STAAB K: BROx N., Ep\u00ed\u00adstolas de San Pablo. Cartas a los Tesalonicenses. Carta de la Cautividad. Cartas Pastorales, Barcelona 1974; sobre el \u00abhimno cristol\u00f3gico\u00bb (Flp 2:6-11), cf R. FABRIS, p. 53, n. 4.<\/p>\n<p>U. Vanni<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Flp 1-4<br \/>\nSumario: 1. El origen de la carta. II. Estructura y trama de ia carta. III. La teolog\u00ed\u00ada de la carta: 1. El himno cristol\u00f3gico; 2. La liturgia del servicio; 3. La insidia de la propia justicia; 4. El crecimiento cristiano; 5. La meta escatol\u00f3gica y el estado intermedio; 6. La teolog\u00ed\u00ada de la alegr\u00ed\u00ada cristiana.<br \/>\n1126<br \/>\n1. EL ORIGEN DE LA CARTA.<br \/>\nLa carta a los Filipenses fue compuesta en una situaci\u00f3n de prisi\u00f3n: Pablo habla de sus \u2020\u0153cadenas\u2020\u009d (Flp 1,3 ). Pero no dice d\u00f3nde est\u00e1 encarcelado. Para colmar esta laguna surgi\u00f3 espont\u00e1neamente la idea de la prisi\u00f3n en Roma: dieron pie para ello el hecho documentado de que Pablo estuvo preso en Roma Hch 28,30-31) y dos expresiones que se encuentran en la carta: \u2020\u0153pretorio\u2020\u009d (Flp 1,13) y \u2020\u0153casa del C\u00e9sar\u2020\u009d Flp 4,22). Pero se han suscitado objeciones tan serias que a muchos autores les han parecido decisivas:<br \/>\nla carta supone un intercambio relativamente r\u00e1pido entre Pablo y la comunidad de Filipos; se da por descontado que Pablo no ha vuelto a ver a la comunidad desde su fundaci\u00f3n (Flp 1,26; Flp 1,30; Flp 2,12; Flp 4,5), mientras que en el tiempo de la prisi\u00f3n en Roma Pablo se hab\u00ed\u00ada dirigido por lo menos dos veces a Macedonia, y tambi\u00e9n por tanto a Filipos.<br \/>\nSe han propuesto otras ciudades: Ces\u00e1rea Mar\u00ed\u00adtima, pero que presenta los mismos inconvenientes de distancia que Roma, y Efeso, que en el fondo parece la m\u00e1s probable. Pablo pas\u00f3 un largo per\u00ed\u00adodo en Efeso, probablemente del 53 al 56. Aunque los Hechos no nos hablan de una prisi\u00f3n en Efeso, una alusi\u00f3n de Pablo a las graves dificultades que encontr\u00f3 precisamente en dicha ciudad (1Co 15-32) puede referirse a un per\u00ed\u00adodo pasado en prisi\u00f3n.<br \/>\nEl \u2020\u0153pretorio\u2020\u009d ser\u00ed\u00ada entonces el palacio del gobernador; \u2020\u0153los de la casa del C\u00e9sar\u2020\u009d ser\u00ed\u00adan los funcionarios encargados de los intereses patrimoniales del emperador. La opulencia de la ciudad de Efeso en tiempos de Pablo confirma estas denominaciones.<br \/>\nDe este cuadro se deduce una fecha: estamos a mediados de los a\u00f1os cincuenta. Pablo se encuentra encarcelado en una situaci\u00f3n dif\u00ed\u00adcil; con.el riesgo incluso de ser condenado a muerte (Flp 1,19-23); informados de ello los filipenses, con la misma solicitud que siempre hab\u00ed\u00adan mostrado a Pablo (Flp 4,15-16 ), le env\u00ed\u00adan algunos recursos por medio de Epa-frodito, y Pablo los recibe con gozo y gratitud (cf 4,18-1 9). Epafrodito, que ten\u00ed\u00ada que quedarse al lado de Pablo, cae gravemente enfermo; luego se cura, y Pablo lo devuelve a Filipos (Flp 2,25-30). A pesar del grave riesgo que corre de ser condenado, Pablo conf\u00ed\u00ada salir bien del proceso y espera poder dirigirse pronto a Filipos personalmente, despu\u00e9s de haber enviado all\u00e1 a Timoteo (Flp 2,19-24). Todo este contexto, con la trama caracter\u00ed\u00adstica de relaciones que supone, es el trasfondo irrenunciable que permite comprender esta carta. Hoy no hay dudas sobre la autenticidad de la misma.<br \/>\n1127<br \/>\nII. ESTRUCTURA Y TRAMA DE LA CARTA.<br \/>\nPartiendo del testimonio de san Policarpo, quien, escribiendo a los filipenses por el a\u00f1o 105, habla de \u2020\u0153cartas\u2020\u2122, en plural, dirigidas a ellos por Pablo, y destacando algunas discrepancias literarias -especialmente el tono pol\u00e9mico, ins\u00f3litamente \u00e1spero e inesT perado de Ph 3,1 b-, algunos autores (Vv. Schmithals) han propuesto la identificaci\u00f3n, en el texto que tenemos, de tres cartas originales (A: 4,10-23; B: 1,1-3,1; 4,4-7; C: 3,2-4,3.8s), o de dos (J. Gnilka: carta desde la c\u00e1rcel, 1,1 -3,1 a; 4,2-7.10-23; carta pol\u00e9mica, 3,1 b-4,1. 8s), que m\u00e1s tarde se habr\u00ed\u00adan juntado. Pero otros autores, en n\u00famero cada vez mayor en estos \u00faltimos a\u00f1os, est\u00e1n en favor de la unidad sustancial del texto de la carta. (J. Ernst, W.J. Dalton, R. Fa-bris, etc.). Efectivamente, por una parte\u00e9 el testimonio de Policarpo no parece tan decisivo (su plural puede ser una indicaci\u00f3n global) y, por otra parte, las discrepancias (incluso el tono un tanto brusco) no son raras en el estilo de Pablo. Vista en el conjunto de su redacci\u00f3n actual, la carta presenta su propia l\u00ed\u00adnea literaria de desarrollo. Una mirada m\u00e1s atenta nos permite captar y destacar la trama teol\u00f3gica de fondo.<br \/>\nEl pr\u00f3logo consta, como de ordinario, del saludo (1,1-2)y la acci\u00f3n de gracias (1,3-11). El saludo, con una brevedad ins\u00f3lita, contiene los elementos literarios usuales: \u2020\u0153Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo\u2020\u009d (1,1), son los remitentes; la Iglesia de Filipos, con su estructuraci\u00f3n (se habla de \u2020\u0153vigilantes\u2020\u009d episk\u00f3pois, y de \u2020\u0153servidores\u2020\u009d, diak\u00f3nois), constituyen los destinatarios. La acci\u00f3n de gracias -una peque\u00f1a joya de la literatura paulina-presenta, por el contrario, un desarrollo articulado: Pablo expresa su satisfacci\u00f3n por el progreso que est\u00e1 haciendo en la Iglesia de Filipos el evangelio que les anunci\u00f3, su afecto especialmente intenso por la Iglesia misma, el anhelo de un mayor desarrollo en el amor, con aquel crecimiento contextual del conocimiento de Cristo y de los dem\u00e1s y de la capacidad de discernimiento que el amor lleva consigo.<br \/>\n1128<br \/>\nEl tono literario de la acci\u00f3n de gracias crea un clima de gran confianza y reciprocidad. Toda la carta se va desarrollando sobre el eje comunicativo \u2020\u0153yo-vosotros\u2020\u009d. Siguiendo precisamente este eje \u2020\u0153yo-vosotros\u2020\u009d, es posible identificar una primera parte de la carta en 1,12-2,18. Pablo habla primero de s\u00ed\u00ad mismo, de su situaci\u00f3n penosa de prisionero, que, sin embargo, contribuye al progreso del evangelio, puesto que \u2020\u0153en palacio y en todo lugar es manifiesto que llevo las cadenas de Cristo\u2020\u009d (1,13). Forzosamente inactivo, Pablo se alegra de que el evangelio sea anunciado por otros, sea cual fuere la forma de realizarse. La perspectiva posible de una muerte cercana no le asusta, porque lo esencial para \u00e9l es que \u2020\u0153ahora Jesucristo sea glorificado en mi cuerpo, sea por la vida, sea por la muerte\u2020\u009d (1,20). Para \u00e9l ya est\u00e1 todo en manos de Cristo, que es lo absoluto de su existencia: \u2020\u0153Pues para m\u00ed\u00ad la vida es Cristo, y la muerte ganancia\u2020\u009d (1,21).<br \/>\nHablando de s\u00ed\u00ad mismo, Pablo piensa ya en los filipenses: su atenci\u00f3n se desplaza gradualmente hacia ellos; de ah\u00ed\u00ad una exhortaci\u00f3n calurosa y apasionada. Los filipenses deber\u00e1n, siguiendo el ejemplo personal de Pablo (1,12-20), vivir tambi\u00e9n social-mente en conformidad con el evangelio, agradecidos porque se les ha concedido \u2020\u0153el privilegio no s\u00f3lo de creer en Cristo, sino tambi\u00e9n de padecer por \u00e9l\u2020\u009d (1,29). La reflexi\u00f3n de Pablo se hace cada vez m\u00e1s incisiva: el pensamiento de las relaciones glo-balesentre los filipenses y Cristo -en el fondo tambi\u00e9n para ellos \u2020\u0153el vivir es Cristo\u2020\u009d- le estimula a pedirles lo m\u00e1ximo en esta l\u00ed\u00adnea. Para dar a\u00fan mayor realce a sus palabras, apela a toda la serie de elementos que lo unen a los filipenses, y viceversa, y les exhorta a hacer suya la aspiraci\u00f3n fundamental de Cristo: servir a los dem\u00e1s hasta el don total de s\u00ed\u00ad (cf 2,1 -11; los vv. 2,6-11 constituyen el conocido \u2020\u0153himno cristol\u00f3gico\u2020\u009d, que por su importancia teol\u00f3gica merece una reflexi\u00f3n aparte). Si los filipenses aceptan esta invitaci\u00f3n, colaborar\u00e1n activamente en la realizaci\u00f3n plena de su salvaci\u00f3n. A pesar de las dificultades ambientales, ser\u00e1n felices y Pablo lo ser\u00e1 con ellos (2,12-1 8).<br \/>\nPablo vuelve a hablar de s\u00ed\u00ad mismo, y luego pasa de nuevo, siempre en t\u00e9rminos de exhortaci\u00f3n, a hablar a los filipenses de ellos. Tenemos una segunda parte: 2,19-4.1.<br \/>\nSu situaci\u00f3n de prisionero es un tanto mitigada: goza de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de Timoteo, que ha atendido a Pablo \u2020\u0153como un hijo a su padre&#8230; en la causa del evangelio\u2020\u009d (2,22). Cont\u00f3 adem\u00e1s con la intervenci\u00f3n de Epa-frodito, \u2020\u0153nuestro hermano, colaborador y compa\u00f1ero de fatigas, el que vosotros (o sea, los filipenses) me enviasteis con el encargo de socorrerme (lit.liturgo, Ieitourg\u00f3n) en mis necesidades\u2020\u009d (2,25). La atenci\u00f3n se desplaza luego de Pablo a sus corresponsales: \u2020\u0153Por lo dem\u00e1s, hermanos m\u00ed\u00ados, alegraos en el Se\u00f1or. No me resulta molesto escribiros las mismas cosas, y a vosotros os es \u00fatil\u2020\u009d (3,1). Cu\u00e1les son esas \u2020\u0153mismas cosas\u2020\u009d aparece inmediatamente despu\u00e9s: el estilo sufre aquel cambio brusco que ya hemos se\u00f1alado: \u2020\u0153iCuidado con los perros! Cuidado con los malos obreros! Cuidado con los de la circuncisi\u00f3n!\u2020\u009d (3,2). Pablo polemiza con los judaizantes. El pensamiento de los judaizantes -lo mismo ocurrir\u00e1 en la \/ 2Co- le lleva a pensar de nuevo en su vida, haciendo una especie de balance de sus etapas principales. La etapa jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido brillante: \u2020\u0153Fui circuncidado&#8230;; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo&#8230;; en cuanto a la justicia que viene del cumplimiento de la ley, irreprensible\u2020\u009d (3,5-6).<br \/>\nEl encuentro posterior con Cristo origin\u00f3 en \u00e9l una inversi\u00f3n de valores: \u2020\u0153Pero todo lo que tuve entonces por ventaja, lo juzgo ahora da\u00f1o por Cristo\u2020\u009d (2,7). Pero Pablo, cuando dej\u00f3 su riqueza jud\u00ed\u00ada, no se qued\u00f3 con las manos vac\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Todo lo tengo por p\u00e9rdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or\u2020\u009d (2,8). La etapa cristiana entusiasma a Pablo inmensamente m\u00e1s que lo que le hab\u00ed\u00ada entusiasmado la etapa jud\u00ed\u00ada.<br \/>\nPero Pablo no la considera ya acabada. Se sabe y se acepta en movimiento: \u2020\u0153No quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfecci\u00f3n, sino que corro tras ella con la pretensi\u00f3n de darle alcance, por cuanto que yo mismo fui alcanzado por Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (3,12).<br \/>\n1129<br \/>\nPablo mira con inter\u00e9s el cuadro din\u00e1mico de su vida, que est\u00e1 dibujando no por una especie de complacencia est\u00e9ril, sino siempre en funci\u00f3n de los filipenses: sus valores, los que ha realizado ya y los que est\u00e1 persiguiendo, son tambi\u00e9n de ellos: \u2020\u0153Hermanos, seguid todos mi ejemplo y observad a los que se conducen conforme al modelo que ten\u00e9is en m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (3,17). La exhortaci\u00f3n se prolonga: en el trasfondo est\u00e1 la exigencia inc\u00f3moda de tener que ir contra corriente. Una mirada hacia la meta escato-l\u00f3gica, a la que se est\u00e1n dirigiendo tanto Pablo como los f\u00ed\u00adlipenses, los anima a proseguir el camino. Aqu\u00ed\u00ad el \u2020\u0153vosotros\u2020\u009d se convierte en \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d: Pablo se implica con los f\u00ed\u00adlipenses y casi se identifica con ellos: \u2020\u0153Nuestra patria est\u00e1 en los cielos, de donde esperamos al salvador y Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (3,20). Este sentirse juntos, primero en el camino y luego tambi\u00e9n en la convivencia de la patria celestial, hace explotar el cari\u00f1o de Pablo, que volviendo al \u2020\u0153vosotros\u2020\u2122 exhortativo, concluye: \u2020\u0153Por tanto, hermanos m\u00ed\u00ados querid\u00ed\u00adsimos, mi alegr\u00ed\u00ada y mi corona, manteneos firmes en el Se\u00f1or, queridos m\u00ed\u00ados\u2020\u009d (4,1).<br \/>\nEn la tercera parte, con que concluye la carta (4,2-23), se alternan y entrecruzan los elementos autobiogr\u00e1ficos (\u2020\u0153yo\u2020\u009d) y los exhortativos (\u2020\u0153vosotros\u2020\u009d). Pablo comienza con un \u2020\u0153vosotros\u2020\u2122 m\u00e1s particular: las mujeres tienen un papel determinado en la comunidad de Filipos. Pablo se dirige primero a dos de ellas, Evodia y S\u00ed\u00adntique, para que est\u00e9n en perfecto acuerdo entre s\u00ed\u00ad; luego, ensanchando su inter\u00e9s a otras protagonistas femeninas, le ruega a S\u00ed\u00adzigo que preste su ayuda \u2020\u0153a \u00e9stas, que han trabajado mucho en el evangelio conmigo y con Clemente y dem\u00e1s colaboradores m\u00ed\u00ados\u2020\u009d (cf 4,2-3). Luego el discurso, prosiguiendo en la l\u00ed\u00adnea del \u2020\u0153vosotros\u2020\u2122 exhortativo, se hace m\u00e1s general: \u2020\u0153Alegraos en el Se\u00f1or siempre, lo repito: alegraos\u2020\u2122 (Flp 4,4). Esta invitaci\u00f3n no es una fuga, sino una toma de conciencia por parte del cristiano de su situaci\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nLa exhortaci\u00f3n a los filipenses orienta gradualmente a Pablo hacia s\u00ed\u00ad mismo: \u2020\u0153Practicad lo que hab\u00e9is aprendido y recibido, lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo y visto en m\u00ed\u00ad, y el Dios de la paz estar\u00e1 con vosotros \u2020\u0153(4,9). Es una expresi\u00f3n-puente que determina el paso del \u2020\u0153vosotros\u2020\u2122 exhortativo al \u2020\u0153yo\u2020\u009d autobiogr\u00e1fico. Hablando ahora de s\u00ed\u00ad mismo, Pablo recoge la invitaci\u00f3n imperativa a la alegr\u00ed\u00ada dirigida a los filipenses: \u2020\u0153Ac sentido una gran alegr\u00ed\u00ada en el Se\u00f1or porque hab\u00e9is reavivado vuestros sentimientos por m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (4,10). Hay entre Pablo y los filipenses una cordialidad muy profunda: \u2020\u0153No es que busque que me deis algo; lo que busco es que se acreciente el fruto que redunda en favor vuestro\u2020\u2122 (4,17). Y Pablo acoge dentro de s\u00ed\u00ad la sensibilidad que le han mostrado a prop\u00f3sito de,sus necesidades: \u2020\u0153Mi Dios, a su vez, proveer\u00e1 colmadamente a vuestra indigencia, seg\u00fan sus riquezas, en Cristo Jes\u00fas\u2020\u2122 (4,19).<br \/>\nHemos llegado al final. La atenci\u00f3n de Pablo se desplaza de nuevo de s\u00ed\u00ad mismo a los filipenses; enviando los saludos de todos los cristianos \u2020\u0153de la casa del C\u00e9sar\u2020\u009d (4,22), les pide que se hagan int\u00e9rpretes de su saludo particular a cada uno de los miembros de la comunidad (cf 4,21-23).<br \/>\n1130<br \/>\nIII. LA TEOLOGIA DE LA CARTA.<br \/>\nEn virtud de ese continuo entramado entre el \u2020\u0153yo\u2020\u009d y el \u2020\u0153vosotros\u2020\u2122 que hemos destacado, la teolog\u00ed\u00ada de la carta a los Filipenses se aplica de tal modo a la vida, tanto de Pablo como de sus destinatarios, que se amalgama constantemente con ella. La exposici\u00f3n detallada de la trama de la carta es igualmente una exposici\u00f3n de su teolog\u00ed\u00ada. Sin embargo, hay algunos puntos que merecen especial atenci\u00f3n.<br \/>\n1131<br \/>\n1. EL HIMNO CRISTOLOGico.<br \/>\nEl trozo 2,6-1 1, gracias a un cierto ritmo f\u00e1cil de percibir incluso en una primera lectura y por la peculiaridad de algunas de sus expresiones respecto al lenguaje normal de Pablo (como morph\u00e9, sch\u00e9ma, isa The\u00f3i), ha hecho pensaren un himno lit\u00fargico pre-paulino. El estudio a que se lo ha sometido, \u2020\u0153una especie de radiograf\u00ed\u00ada estil\u00ed\u00adstico-literaria\u2020\u2122 (Fabris), ha dado lugar a resultados que todav\u00ed\u00ada no est\u00e1n de acuerdo en los detalles, pero que confirman la naturaleza h\u00ed\u00admnica del trozo y su g\u00e9nero literario como \u2020\u0153confesi\u00f3n de fe\u2020\u009d lit\u00fargica.<br \/>\nEl inter\u00e9s teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico no es menor que el estrictamente literario: el pasaje termina con una afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica de importancia capital: Jes\u00fas resucitado, al recibir de Dios \u2020\u0153un nombre que est\u00e1 sobre cualquier otro nombre\u2020\u009d (2,9), es situado en el mismo nivel de Dios y reconocido como tal por la asamblea lit\u00fargica que lo proclama Se\u00f1or (cf 2,11).<br \/>\nPero \u00bfc\u00f3mo se llega a esta conclusi\u00f3n, o, en t\u00e9rminos equivalentes, qui\u00e9n es propiamente el Cristo sujeto de los primeros vers\u00ed\u00adculos (2,6-7a) del himno? Se ha hablado, especialmente en la patr\u00ed\u00adstica griega, de Cristo a nivel trinitario, preexistente a la encarnaci\u00f3n: siendo \u2020\u0153en la forma de Dios\u2020\u009d, no consider\u00f3 un \u2020\u0153codiciable tesoro\u2020\u009d (harpa gm\u00f3n, en sentido pasivo) esta igualdad con Dios, sino que, encarn\u00e1ndose, se \u2020\u0153anonad\u00f3\u2020\u009d (ek\u00e9no-sen: se yaci\u00f3) a s\u00ed\u00ad mismo, asumiendo la condici\u00f3n humana. Como hombre, se enfrentar\u00e1 por obediencia con la muerte en la cruz, y ser\u00e1 glorificado y llevado al nivel divino en el contexto de la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nOtra interpretaci\u00f3n m\u00e1s reciente ve en el sujeto protagonista al Cristo ya encarnado. A pesar de tener conciencia de su divinidad, Cristo-hombre da a su vida una orientaci\u00f3n de fondo antit\u00e9tica a la que hab\u00ed\u00ada intentado Ad\u00e1n: en vez de considerar el \u2020\u0153ser igual a Dios\u2020\u009d un \u2020\u0153objeto de robo\u2020\u009d, como hab\u00ed\u00ada hecho Ad\u00e1n (har-pagm\u00f3n,;en sentido activo), escoge el camino del servicio: se \u2020\u0153vac\u00ed\u00ada\u2020\u009d a s\u00ed\u00ad mismo, en el sentido de que se expropia de toda b\u00fasqueda de su propio provecho, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en el modelo ideal para las opciones de los dem\u00e1s hombres (en homoi\u00f3mati an-thr\u00f3p\u00f3n en el sentido de \u2020\u0153expresi\u00f3n perceptible de la categor\u00ed\u00ada de los hombres\u2020\u009d). Con esta opci\u00f3n fundamental afronta la expropiaci\u00f3n suprema de la muerte, llegando con la resurrecci\u00f3n a aquel nivel de Dios que Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada so\u00f1ado en vano alcanzar.<br \/>\n1132<br \/>\n2. La liturgia del servicio.<br \/>\nA lo largo de la carta Pablo va utilizando una terminolog\u00ed\u00ada estrictamente lit\u00fargica, aplic\u00e1ndola a acciones<br \/>\ny a situaciones que no presentan ninguna caracterizaci\u00f3n cultual: Pablo, pensando en su vida entregada<br \/>\npor completo, la considera en funci\u00f3n de la \u2020\u0153liturgia de vuestra fe\u2020\u009d (Flp 2,17).<br \/>\nEpafrodito es \u2020\u0153mensajero y litur-go\u2020\u009d (Ieitourg\u00f3n) al servicio de la necesidad\u2020\u009d de Pablo (2,25). Casi como si quisiera quitar toda duda sobre lo que intenta decir con esta terminolog\u00ed\u00ada particular, Pablo a\u00f1ade inmediatamente despu\u00e9s que Epafrodito puso en peligro su vida para \u2020\u0153compensar vuestra ausencia en un servicio lit\u00fargico dirigido a m\u00ed\u00ad (t\u00e9s pros me Ieitourgh\u00ed\u00adas)\u2020\u009d (2,30). La presencia de Epafrodito y de los dones que lleva a Pablo en nombre de los fili-penses son considerados como \u2020\u0153ofrenda de suave olor, sacrificio (thys\u00ed\u00adan) grato, agradable a Dios\u2020\u009d (4,18). Todo un n\u00facleo terminol\u00f3gico que en el AT se refer\u00ed\u00ada estrictamente al servicio cultual del templo se desplaza ahora intencionalmente y se lo refiere al servicio que Epafrodito presta a Pablo. As\u00ed\u00ad el servicio de amor tiene la dignidad de la antigua liturgia.<br \/>\nEs el primer elemento que encontramos de esa \u2020\u0153liturgia\u2020\u009d de la vida que Pablo elaborar\u00e1 en la carta a los Romanos (Rm 12,1-2) [1 Romanos (Carta a los) III, 2].<br \/>\n1133<br \/>\n3. La insidia de la propia justicia.<br \/>\nHablando de su conversi\u00f3n, Pablo la interpreta como un cambio de direcci\u00f3n en la b\u00fasqueda de una \u00c2\u00a1justicia (dikaiosyne). Ahora que se ha hecho cristiano, quiere encontrarse continuamente en Cristo, \u2020\u0153no en posesi\u00f3n de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la justicia de Dios, que se funda en la fe\u2020\u009d (3,9). La justicia que se deriva de la ley es algo m\u00e1s que la observancia de la ley misma, observancia que Pablo reconoce haber practicado con toda perfecci\u00f3n (Flp 3,6). Se trata de la realizaci\u00f3n de uno mismo, de la actualizaci\u00f3n de la propia personalidad. Pablo, observando plenamente la ley, se construy\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo. Y es precisamente ese egocentrismo el que se le presenta como el germen negativo que ataca y corroe irreparablemente este g\u00e9nero de \u2020\u0153justicia\u2020\u009d: el hombre que de cualquier manera, incluso a trav\u00e9s de la observancia de la ley, se busca a s\u00ed\u00ad mismo no consigue realmente realizarse. Pero si uno, como ha hecho Pablo, se abre a Cristo fi\u00e1ndose plenamente de Dios, obtiene esa plenitud de realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad, esa \u2020\u0153justicia\u2020\u009d, que viene de Dios y que es acogida por el hombre a trav\u00e9s de la entrega de la fe. Es una situaci\u00f3n que impulsa a salir del propio sistema: pero una vez salido de s\u00ed\u00ad, el hombre, como Pablo, se encontrar\u00e1 con el poder de Cristo: \u2020\u0153&#8230; a fin de conocerle a \u00e9l y la virtud de su resurrecci\u00f3n y la participaci\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00adan) en sus padecimientos, configur\u00e1ndome con su muerte para alcanzarla resurrecci\u00f3n de los muertos\u2020\u009d (3,10-11).<\/p>\n<p>1134<br \/>\n4. El crecimiento cristiano.<br \/>\nPablo subraya este aspecto con particular insistencia, present\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo como protagonista de un continuo dinamismo de crecimiento y comprometiendo expresamente en \u00e9l a sus corresponsales Flp 3,12-16).<br \/>\nLa puesta en marcha de este dinamismo es una iniciativa de Dios: Pablo la llamar\u00e1 \u2020\u0153vocaci\u00f3n desde lo alto (??d) de Dios en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d(3,14). La meta trascendente a la que nos empuja esta vocaci\u00f3n se precisa m\u00e1s a\u00fan: se trata de \u2020\u0153aferrar\u2020\u009d a Cristo (cf 3,12), de llegar a compartir plenamente con \u00e9l su vitalidad de resucitado. Atrapado a su vez por Cristo, Pablo se ha puesto a recorrer el camino dif\u00ed\u00adcil con un ritmo sostenido, \u2020\u0153dando alcance\u2020\u009d (cf 3,12) a ese Cristo que lo ha atrapado y que parece escap\u00e1rsele. Hablando en t\u00e9rminos m\u00e1s concretos, dice: \u2020\u0153Hermanos, yo no creo haber alcanzado ya (la meta); de una cosa me ocupo: olvidando lo que queda atr\u00e1s, me lanzo en persecuci\u00f3n de lo que est\u00e1 delante; corro hacialameta\u2020\u009d(3,13-14a). Noje interesa ya su pasado de jud\u00ed\u00ado, ni siquiera su pasado de cristiano; Pablo piensa \u00fanicamente en lo que est\u00e1 a\u00fan por delante en su camino, y se dirige totalmente hacia el encuentro de un Cristo futuro.<br \/>\nPasando luego a una generalizaci\u00f3n paradigm\u00e1tica, Pablo afirma que la madurez cristiana supone este impulso hacia adelante: \u2020\u0153Cuantos somos perfectos, sintamos de este modo\u2020\u009d (3,15). El cristiano \u2020\u0153perfecto\u2020\u009d, iluminado por el Esp\u00ed\u00adritu y ya avanzado en la experiencia cristiana, se percibe y se acepta en una situaci\u00f3n de continuo crecimiento personal. El que no advierte todav\u00ed\u00ada dentro de s\u00ed\u00ad ese impulso hacia adelante, es que se encuentra todav\u00ed\u00ada en los comienzos del camino; entonces Dios,.a trav\u00e9s de una iluminaci\u00f3n interior particular, le dar\u00e1 a conocer la exigencia de un crecimiento continuo alimentado por el Esp\u00ed\u00adritu: \u2020\u0153Y si alguno siente de otra manera, Dios os iluminar\u00e1 a este prop\u00f3sito. De cualquier modo, en la meta que hubi\u00e9ramos alcanzado, perseveremos firmes\u2020\u009d (3,15-1 6). Esta es la l\u00ed\u00adnea por donde conduce el Esp\u00ed\u00adritu (Ga 5,25).<br \/>\n1135<br \/>\n5. La meta escatol\u00f3gica y el estado intermedio.<br \/>\nEl impulso del crecimiento tiende hacia una meta situada en la trascendencia: es la meta escatol\u00f3gica. Pablo la siente con particular intensidad. En una situaci\u00f3n peligrosa para su vida piensa en la muerte con tranquilidad, casi con gozo. Con la muerte se realizar\u00e1 el \u2020\u0153estar en Cristo\u2020\u009d(Flp 1,23) que no es posible obtener en esta vida. Pablo afirma y subraya con decisi\u00f3n la posibilidad de esta comuni\u00f3n ultrate-rrena con Cristo (\u2020\u0153deseo la muerte para estar con Cristo, lo que es mejor para m\u00ed\u00ad\u2020\u009d: Flp 1,23), pero no se\u00f1ala c\u00f3mo es esta comuni\u00f3n. Lo mismo pasa cuando tiende a la meta definitiva, m\u00e1s all\u00e1 del estado intermedio que comienza inmediatamente despu\u00e9s de la muerte: nos dice que se trata de una condici\u00f3n sumamente positiva (\u2020\u0153nuestra patria\u2020\u009d,pol\u00ed\u00adteuma: Flp 3,20), compartida con los dem\u00e1s. Se llevar\u00e1 a cabo una transformaci\u00f3n respecto a la situaci\u00f3n actual en el sentido de una participaci\u00f3n plena, en la vitalidad de Cristo resucitado, dentro del contexto global de la \u2020\u0153gloria\u2020\u009d de la nueva creaci\u00f3n: \u2020\u0153El transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u2020\u009d (Flp 3,21).<br \/>\n1136<br \/>\n6. La teolog\u00ed\u00ada de la alegr\u00ed\u00ada cristiana.<br \/>\nLa invitaci\u00f3n urgente de Pablo a la alegr\u00ed\u00ada (Flp 3,4) no es una expresi\u00f3n emotiva suya, una especie de deseo o de felicitaci\u00f3n; es un imperativo basado en un contexto teol\u00f3gico muy concreto. El punto de partida es la experiencia del AT: cuando uno se acerca a Dios, lo hace siempre en un contexto de gozo. En Pablo se trata de la cercan\u00ed\u00ada de Cristo, del contacto con \u00e9l; all\u00ed\u00ad est\u00e1 el imperativo de su alegr\u00ed\u00ada. Se trata de una cercan\u00ed\u00ada doble. En primer lugar, la escatol\u00f3gica, que relativiza la vida respecto a la manifestaci\u00f3n final de Cristo; en esta perspectiva, la alegr\u00ed\u00ada va unida a la esperanza, y casi se trata de dos palabras sin\u00f3nimas. Pero hay adem\u00e1s una cercan\u00ed\u00ada inmediata, una concomitancia de Cristo respecto a la vida que lleva el cristiano: el Cristo acogido por el cristiano tiende y hace revivir, purifica continuamente de los residuos de pecaminosidad que son los elementos de la antialegr\u00ed\u00ada, mediante la aplicaci\u00f3n de la virtualidad de su muerte. Adem\u00e1s, aJ hacernos participar incoactivamente de la vitalidad de la resurrecci\u00f3n, Cristo nos da la posibilidad de amar gratuitamente, de \u2020\u0153ser para\u2020\u009d; y el amor da gozo. En este contexto, los mismos sufrimientos cambian de signo: se trata de compartir entonces ]os sufrimientos de Cristo, con su mismo valor soteriol\u00f3gico (Flp 3; Flp 10); y as\u00ed\u00ad constituyen, parad\u00f3jicamente, un don de gracia (Flp 1,29). Animado por este coraje de la alegr\u00ed\u00ada, el cristiano sabr\u00e1 exponer sus preocupaciones a Dios, en vez de encerrarlas dentro de s\u00ed\u00ad mismo o encerrarse \u00e9l en ellas (Flp 4,6). La participaci\u00f3n en la vitalidad y en el amor de Cristo resucitado lo impulsar\u00e1 a mirar con una apertura gozosa y constructiva todo el horizonte de su realidad, sabiendo descubrir y valorar en ella los elementos positivos (Flp 4,8).<br \/>\nBIBL.: Conzelma\u00f1 H.-Friedrich G., Ep\u00ed\u00adstolas de la Cautividad. Efesios. Filipenses. Colo-senses. Filem\u00f3n. Texto y comentario, Fax, Madrid 1972; Fabris R., Le\u00f1era al Fiippesi. Strut-tura, commento e attualizzazione Dehoniane, Bolonia 1983; Gnilka J., Carta a los Filipenses, Barcelona 1971; Legasse S., La carta a los Filipenses. La carta a Filem\u00f3n, Verbo Divino, Es-tella 1981; Peretto E., Lettere della prigionia. Fiippes4 Filemone, Colosses4 Efesini, Ed. Pao-line, Roma 19843; Staab K.-Brox N., Ep\u00ed\u00adstolas de San Pablo. Cartas a los Tesalonicenses. Carta de la Cautividad. Cartas Pastorales, Barcelona 1974; sobre el \u2020\u0153himno cristol\u00f3gico\u2020\u009d (Flp 2,6-11), cf R. Fabris, p. 53, n. 4.<br \/>\nU. Vanni<br \/>\n1137<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta de Pablo, del grupo de las \u00abcartas de la cautividad\u00bb (Flp, Col, Ef Flm), enviada a la Iglesia de Filipos, fundada por \u00e9l. La unidad del escrito ha sido puesta en discusi\u00f3n, pero algunos autores la defienden. Plantea problemas especialmente la falta de conexi\u00f3n entre 3,1 y 3,2. 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