{"id":16643,"date":"2016-02-05T10:52:53","date_gmt":"2016-02-05T15:52:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inhabitacion\/"},"modified":"2016-02-05T10:52:53","modified_gmt":"2016-02-05T15:52:53","slug":"inhabitacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inhabitacion\/","title":{"rendered":"INHABITACION"},"content":{"rendered":"<p>Mientras que la persona de Dios en el Antiguo Testamento se ve m\u00e1s bien desde fuera y desde arriba, a distancia del hombre, se afirma por otra parte en \u00e9l expresamente su presencia paternal y amiga, as\u00ed\u00ad como su amor esponsal por el pueblo elegido. Se siente fuertemente el Esp\u00ed\u00adritu de Dios como fuerza que act\u00faa en favor del pueblo por medio de sus jefes y como inspirador de los profetas. Tampoco faltan las voces prof\u00e9ticas del anuncio mesi\u00e1nico de una presencia todav\u00ed\u00ada m\u00e1s \u00ed\u00adntima y permanente de Dios en el coraz\u00f3n del hombre, como en Ez 36,25-5S, en donde se habla de un esp\u00ed\u00adritu y de un coraz\u00f3n \u00abnuevos\u00bb, como don y garant\u00ed\u00ada de Dios con de la comuni\u00f3n personal de nosotros.<\/p>\n<p>Dios ser\u00e1 finalmente el Enmanuel, el Dios con nosotros (cf. 1s 7,14), enviando a su Siervo liberador para establecer el reino de paz, de justicia y de reconciliaci\u00f3n universal, que se convierte en el v\u00e9rtice de la futura alegr\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica (cf. 1s 40,42; 49; 53).<\/p>\n<p>Pero la aut\u00e9ntica inhabitaci\u00f3n de Dios en el coraz\u00f3n del hombre, haci\u00e9ndole participar de su misma vida trinitaria en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, aparece como la gran novedad de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios Padre, encarnado por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el seno de la Virgen Mar\u00ed\u00ada. De esta manera se explicita y se profundiza la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n del hombre como imagen del Dios trino y uno, que se preve\u00ed\u00ada y &#8211; a en Gn 1 ,26-27.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento revela claramente a las tres personas divinas, del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Mientras que los sin\u00f3pticos, especialmente Lucas, ilustran la operaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el Se\u00f1or Jesucristo, Pablo y Juan profundizan m\u00e1s expresamente la inhabitaci\u00f3n trinitaria en nuestros corazones, en cuanto que se abren al don de Dios y a su amor. El v\u00e9rtice de la revelaci\u00f3n se encuentra sin duda en los discursos de despedida de Jes\u00fas en la \u00faltima cena (Jn 13-17), en donde el Se\u00f1or pide \u00bb que todos sean uno como nosotros somos uno\u00bb (cf. Jn 17,21-23), a saber, con la unidad del Padre y del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. 1 Jn 1,4; 4,2-19. Ef 2,14-22; 3,419). San Ignacio de antioqu\u00ed\u00ada y san Ireneo de Ly\u00f3n nos hacen comprender c\u00f3mo viv\u00ed\u00adan y comprend\u00ed\u00adan los primeros cristianos este misterio.<\/p>\n<p>Mientras que los Padres de la Iglesia luchan por la verdadera fe en la sant\u00ed\u00adsima Trinidad, particularmente por la persona de Cristo, como verdadero Dios y verdadero hombre y por la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00e9n los diversos concilios ecum\u00e9nicos de los siglos lV-Vl, los maestros m\u00ed\u00adsticos orientales como Or\u00ed\u00adgenes, Atanasio, Cirilo de Jerusal\u00e9n, Basilio, Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa y otros penetran en la profundidad de nuestra \u00abdivinizaci\u00f3n\u00bb, es decir, en nuestra \u00ed\u00adntima participaci\u00f3n en la vida divina que nace y se desarrolla en el alma de los creyentes abiertos a la gracia ofrecida en la caridad generosa. El Cantar de los Cantares es rele\u00ed\u00addo con frecuencia para explicar esta uni\u00f3n \u00ed\u00adntima trinitaria como amor nupcial en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, vivido en el fondo o en la cima del alma enamorada. En Occidente los Padres y los te\u00f3logos no explican tanto la inhabitaci\u00f3n en esta perspectiva tan profunda, sino m\u00e1s bien en su realidad unitiva Y beatificante como fruto de la encarnaci\u00f3n continuada, es decir, en el nacimiento permanente de Cristo en nosotros, Hijo del Padre, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por otra parte, los maestros cl\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, como santo Tom\u00e1s, Buenaventura y Escoto, se esfuerzan, cada uno seg\u00fan su particular genio \u00bb ang\u00e9lico \u00ab.<br \/>\n***<\/p>\n<p>\u00abser\u00e1fico\u00bb y \u00absutil\u00bb en penetrar en el misterio a la luz de la ciencia, de la sabidur\u00ed\u00ada y del amor. Los m\u00ed\u00adsticos, como Bernardo, Guillermo de san Teodorico, Ricardo de san V\u00ed\u00adctor, sabiendo que \u00abel amor mismo es ciencia\u00bb, cantan la belleza de la unidad del esp\u00ed\u00adritu en el matrimonio espiritual seg\u00fan el Cantar de los Cantares, enamorados de la experiencia \u00ed\u00adntima de la vida trinitaria en el coraz\u00f3n humano. Entre ellos hay todo un grupo de mujeres altamente m\u00ed\u00adsticas, como Hildegarda de Bingen, Clara de As\u00ed\u00ads, Beatriz de Nazaret, Eduvigis de Amberes, Matilde de Magdeburgo, Gertrudis la Grande, \u00ed\u0081ngela de Foligno, Juliana de Lieja, Catalina de Siena, etc, Desde finales del siglo XIII florece en la Europa del Norte una m\u00ed\u00adstica trinitaria sublime y atrevida, guiada por Eckhart, Sus\u00f3n, Taulero, Ruusbroek, Herp, Margarita Porete, predicada y explicada especialmente a numerosas mujeres religiosas o laicas, apasionadas por la b\u00fasqueda amorosa de Dios. El centro vital de esta m\u00ed\u00adstica trinitaria es precisamente el nacimiento de Dios, de Cristo en el alma bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, perdi\u00e9ndose y anonad\u00e1ndose en el ser divino trino y uno, nuestro Todo, en el amor puro y la pobreza absoluta, dejando actuar y vivir solamente a Dios, el Todo en nuestra nada.<\/p>\n<p>Semejante experiencia embriagadora de Dios en el alma, descrita en t\u00e9rminos frecuentemente dif\u00ed\u00adciles y oscuros, y criticada a menudo por ello, penetra en el siglo XVI en toda Europa, sobre todo a trav\u00e9s de las publicaciones m\u00ed\u00adsticas de los cartujos de Colonia. En Espa\u00f1a alcanza su cima en la m\u00ed\u00adstica de Teresa de \u00ed\u0081vila y de Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>Tras el sublime florecimiento de la m\u00ed\u00adstica trinitaria \u00abeuropea\u00bb, vino, en los siglos XVl y XVll, una reacci\u00f3n brusca y fan\u00e1tica, motivada entre otras cosas por los abusos inherentes al atrevido misticismo trinitario. La consecuencia fue una fuerte reserva sobre la experiencia m\u00ed\u00adstica de Dios. Pero desde hace varios decenios se ha vuelto a discutir sobre el papel de cada una de las personas de la Trinidad en la inhabitaci\u00f3n trinitaria. La misma experiencia de la Iglesia ha hecho que se recupere y se renueve tanto la doctrina como la pr\u00e1ctica de la vida \u00ed\u00adntima trinitaria en los corazones de los hombres. En efecto, la vida trinitaria vuelve ahora a proponerse como el alma la substancia misma de la vida eclesial partiendo del concilio Vaticano II y del magisterio de Juan Pablo II en sus tres Enc\u00ed\u00adclicas: Dives in misericordia, Redemptor hominis, Dominum et vivificantem.<\/p>\n<p>O. van Asseldolzk<\/p>\n<p>Bibl.: E. Llamas, Inhabitaci\u00f3n trinitaria, en DTDC, 691-710; G. Philips, Inhabitaci\u00f3n trinitaria y gracia, La uni\u00f3n personal con el Dios vivo, Secretariado Trinitario, Salamanca 1974; B, Forte, Trinidad como hist\u00f3ria, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; A, Turrado, Dios en el hombre. Plenitud o tragedia, BAC Madrid 1971.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras que la persona de Dios en el Antiguo Testamento se ve m\u00e1s bien desde fuera y desde arriba, a distancia del hombre, se afirma por otra parte en \u00e9l expresamente su presencia paternal y amiga, as\u00ed\u00ad como su amor esponsal por el pueblo elegido. 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