{"id":1665,"date":"2016-02-04T22:55:54","date_gmt":"2016-02-05T03:55:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/destino\/"},"modified":"2016-02-04T22:55:54","modified_gmt":"2016-02-05T03:55:54","slug":"destino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/destino\/","title":{"rendered":"DESTINO"},"content":{"rendered":"<p>Destino    (heb. MenT [tal vez del verbo m\u00e2n\u00e2h, \u00abdestinar\u00bb, \u00abcontar\u00bb).  Generalmente se considera el nombre de una diosa sem\u00ed\u00adtica a quienes los israelitas ap\u00f3statas ofrec\u00ed\u00adan libaciones 315 (ls. 65:11, 12).  Esta diosa, considerada la personificaci\u00f3n del Destino, a\u00fan no ha sido identificada en fuentes extrab\u00ed\u00adblicas.  V\u00e9ase Fortuna.  Deuda.  V\u00e9ase Deudor.  Deudor.  Quien debe dinero u otra cosa.  La palabra heb. j\u00f4b (Eze 18:7) deja perplejos a los comentadores porque realmente significa \u00abculpa\u00bb; sin embargo, el contexto implica que hay una deuda.  Relacionado con esto, en Deu 15:2 se emplea un giro hebreo que significa \u00abel due\u00f1o de la mano que presta\u00bb, que la NBE tradujo como \u00abacreedor\u00bb.  En el NT la palabra griega que se usa generalmente para \u00abdeudor\u00bb es ofeil\u00e9 (Mat 6:12; Rom 1:14; 8:12; etc.), que tambi\u00e9n se puede referir a cosas que no son dinero.  Para deuda se emplea el vocablo gr. gr\u00e1mma, \u00abun escrito\u00bb.  Puede ser cualquier clase de registro: una declaraci\u00f3n o un documento de obligaci\u00f3n hacia alguien (Luk 16:5-7).  V\u00e9anse A\u00f1o sab\u00e1tico; Pr\u00e9stamo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Fortuna.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[303]<\/p>\n<p>     Es el final del camino, material y simb\u00f3lico, al que se encamina un individuo o una comunidad.<\/p>\n<p>    Con todo, la idea de destino se puede entender como hecho natural compatible con la libertad humana y la diversidad de opciones que el hombre puede lograr; y tambi\u00e9n con talante fatalista como lo que irremediablemente tiene que acontecer.<\/p>\n<p>     La buena educaci\u00f3n cristiana tiende m\u00e1s a la libertad que a la predeterminaci\u00f3n de las situaciones. Hay que salir al paso de las ideas preconcebidas que abundan en el ambiente (accidentes, riesgos, peligros) y que tantos malinterpretan.<\/p>\n<p>    (Ver Predestinaci\u00f3n)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. elecci\u00f3n, predestinaci\u00f3n, Providencia, escatolog\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Del griego moira, cuyo tema se define como Urphanomen, de la visi\u00f3n griega del hombre. En las personificaciones m\u00ed\u00adticas del destino (Erinnias, N\u00e9mesis, Moira, etc.), la idea y el sentido del destino guarda relaci\u00f3n con la divinidad y con la incertidumbre del futuro. Posteriormente se le ve como ley que regula el proceso de la vida; esfera omnicomprensiva, que da a la vida la forma de un cosmos ordenado; como tiempo que se caracteriza por la eterna circularidad. En esta perspectiva el destino no est\u00e1 directamente vinculado a lo divino, aunque los dioses o los demonios forman parte de \u00e9l. Para los estoicos, el destino establecido de antemano desde la eternidad es un entramado de causas y efectos que hace que aparezca en el tiempo cada una de las cosas seg\u00fan una repetici\u00f3n c\u00ed\u00adclica, Es al mismo tiempo el plan divino y la fuerza que act\u00faa en el universo. Con Posidonio (siglo 1 a.C.), se plantea t\u00e9cnicamente el tema del destino con los conceptos de presciencia y de omnisciencia. Para \u00e9l la mente divina es la \u00fanica que comprende el destino en su entramado de causas. Las escuelas plat\u00f3nicas y peripat\u00e9ticas sosten\u00ed\u00adan contra el determinismo estoico el postulado del libre albedr\u00ed\u00ado como condici\u00f3n del destino de cada individuo en su responsabilidad \u00e9tica. Si en Plotino el destino es signo de la providencia de las realidades inferiores, para Boecio el destino es el orden desplegado en el tiempo, que ha establecido la providencia. En A. Schopenhauer el destino est\u00e1 determinado por la voluntad de la vida que lucha en la contradicci\u00f3n, mientras que para Hegel es una necesidad mec\u00e1nica. En la reflexi\u00f3n existencialista el destino va vinculado a la finalidad del hombre: en M. Heidegger es condici\u00f3n del autoproyecto del hombre en la \u00abpreocupaci\u00f3n\u00bb por el propio ser, haciendo aut\u00e9ntica la historicidad del existir; en K. Jaspers, el destino acent\u00faa la identidad del hombre en la b\u00fasqueda del sentido. En s\u00ed\u00adntesis, para la filosof\u00ed\u00ada el destino no es ciego, \u00abporque es el reconocimiento y la aceptaci\u00f3n deliberada de la situaci\u00f3n necesitante\u00bb (N.<\/p>\n<p>Abbagnano).<br \/>\nC. Dotolo<\/p>\n<p>Bibl.: P. Poupard (ed.), Diccionario de las religiones, Herder Barcelona 1987 443445; R. Guardini, Libertad, gracia y destino, Dinor, Pamplona 1954; A. Magris. L&#8217;ideQ di destino nel pensiero antico 2 vols., Udine 1984-1985; Destino, en DRC, 1, 498-500.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Primeras especulaciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El destino en el Cor\u00e1n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Budismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Materialismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Ense\u00f1anza cat\u00f3lica<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Lat. fatum, de fari, decir o predecir).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta palabra es poco menos que redundante en el vocabulario de los cat\u00f3licos, tanto que su significado como primera causa de los acontecimientos es mejor expresado por el t\u00e9rmino Divina Providencia, mientras que en su acepci\u00f3n de fuerza contin\u00faa operando en el universo f\u00edsico, no es ni m\u00e1s ni menos que la ley natural. Por lo tanto, San Agust\u00edn dice (De Civit. Dei, c. i): \u201cSi alguno llama a la influencia o al poder de Dios por el nombre de Destino, d\u00e9jenle mantener su opini\u00f3n, pero corrijan lo que dice\u201d. Destino, en su significado popular, es algo opuesto a casualidad, en tanto que el \u00faltimo t\u00e9rmino implica una causa actuando acorde a leyes no fijas. El poder invisible que regula los destinos de los hombres fue personificado por los antiguos griegos bajo el nombre de Moira, o, m\u00e1s generalmente, como tres hermanas Moirai, o Destinos, cuyos nombres eran Clotho, Lachesis, y Atropos. A veces el destino es descripto considerando un ilimitado influjo sobre los dioses y los hombres, mientras otras veces los dioses, especialmente, Zeus, son descriptos como los rectores del destino humano, o como teniendo el poder de cambiar el curso del destino. Con los Moirai los Romanos identificaron sus propios Parcce o Fata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de destino como un poder en el mundo se origina, como Santo Tom\u00e1s nos dice (C.G., III, xciii), en el intento por encontrar una causa para los hechos que aparentan seguir una ley no definida y ser el resultado de mera casualidad. Algunos, que no estuvieron satisfechos con la explicaci\u00f3n de poetas y mitologistas, volvieron sus pensamientos hacia los astros, de los que se supuso que actuando de acuerdo a sus propias leyes, exactas e inmutables, afectaban con su influencia en los hechos que ocurr\u00edan en el mundo inferior (ver ASTROLOG\u00cdA). Santo Tom\u00e1s, quien no cre\u00eda en la astrolog\u00eda, evidentemente supuso que, mientras la Providencia act\u00faa acorde a leyes fijas en el cosmos, no hay tal uniformidad en el caso de los fen\u00f3menos naturales sobre la tierra. Por lo tanto, esto \u00faltimo es con frecuencia el resultado del azar, en la medida en que est\u00e9n involucradas causas secundarias, aunque no tanto en relaci\u00f3n con la Providencia de Dios.\n<\/p>\n<h2>Primeras especulaciones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fil\u00f3sofo griego Diodoro de Iasus intent\u00f3 probar la universalidad del destino por una fundamentaci\u00f3n a partir de la verdad de los posibles (per\u00ec dunat\u00f4). La argumentaci\u00f3n fue que ning\u00fan hecho puede suceder a menos que sea eternamente verdadero que fuera a suceder. La verdad de cada proposici\u00f3n no puede ser cambiada, y por lo tanto el hecho al cual refiere debe necesariamente tener lugar. Esto es algo similar al argumento que San Agust\u00edn emple\u00f3 para demostrar el intelecto eterno de Dios, pero la falencia de esto como Destino es se\u00f1alada por Cicero (De Fato IX 18, 19), quien muestra que la verdad de la proposici\u00f3n depende de la actualidad del hecho. La definici\u00f3n que Cicero puso en boca de su hermano Quintus identifica Destino con la necesidad de ley natural (De Divinatione I, 55, par. 125). Sus palabras son: \u201cFatum autem id appello quod Gr\u00e6ci heimarm\u00e9nen, id est, ordinem seriemque causarum, quum causa caus\u00e6 nexa rem ex se gignat\u201d, o, como deber\u00edamos decir, el destino es el resultado de la ley natural en el mundo f\u00edsico. Cicero mismo, sin embargo, dice adem\u00e1s (ibid., II, 3, par. 6), \u201c\u00bfQu\u00e9 utilidad tiene sostener la existencia del Destino cuando, sin el Destino, pueden encontrarse una explicaci\u00f3n a todo en la Naturaleza o el Azar?\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina del destino posee una importante posici\u00f3n en el sistema mon\u00edstico de los Estoicos. Su existencia universal fue una consecuencia l\u00f3gica de sus supuestos en consideraci\u00f3n del universo f\u00edsico, por los que no admit\u00edan nada que no fuera reducible en \u00faltimo t\u00e9rmino a la materia y a las leyes naturales. En su sistema \u00e9tico, sin embargo, el problema del determinismo present\u00f3 grandes dificultades; para su mandato predilecto, de vivir de acuerdo a la naturaleza, pareci\u00f3 implicar que \u201clos hombres algunas veces son due\u00f1os de sus destinos\u201d, al menos en lo que refiere a forjar sus esp\u00edritus seg\u00fan esa conformidad con la Naturaleza, de lo cual se supuso que consist\u00eda la virtud. Los Epicureanos negaron tenazmente la existencia del destino, y el inexplicable \u201cswerve\u201d de los \u00e1tomos, como fue postulado por el fundador de su secta, intent\u00f3 evitar la ley de la necesidad, no s\u00f3lo en el caso de la voluntad humana, sino hasta en los movimientos elementales de la sustancia primordial.\n<\/p>\n<h2>El destino en el Cor\u00e1n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de destino entre los mahometanos ortodoxos est\u00e1 fundada en la doctrina del designio absoluto de Dios y de la predestinaci\u00f3n tanto para el bien como para el mal. El Profeta anim\u00f3 a sus seguidores pelear sin miedo, y a\u00fan con desesperanza, para asegurarles que ni la falta de coraje ni la cautela podr\u00edan salvar sus vidas en la batalla o impedir su inevitable destino. Controversias sobre esta doctrina dieron origen a varias sectas entre los mahometanos, algunos explicando y otros negando la naturaleza absoluta de la Divina Voluntad. El Cor\u00e1n mismo no da a conocer la impresi\u00f3n si los puntos de vista de Mahoma sobre el tema fueron claros o consistentes.\n<\/p>\n<h2>Budismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el Libre Albedr\u00edo no es enteramente ignorado en el Budismo (q.v.), \u00e9ste es, de todos modos, pr\u00e1cticamente suprimido. De acuerdo a este sistema, \u201cEl hombre obra\u201d, dice St-Hilaire, \u201cdurante toda su vida bajo el peso, no precisamente de la fatalidad, sino de una incalculable serie de existencias moldeantes\u201d (The Buddha and his Religion, v 126).\n<\/p>\n<h2>Materialismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la teor\u00eda de quienes dan una explicaci\u00f3n puramente materialista del universo y mantienen que la voluntad humana est\u00e1 tan sujeta a leyes constantes y necesarias como lo son todos los otros fen\u00f3menos, el imperio universal del destino est\u00e1 implicado en el absoluto reino de las leyes f\u00edsicas.\n<\/p>\n<h2>Ense\u00f1anza cat\u00f3lica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con la ense\u00f1anza Cat\u00f3lica, Dios, quien es el Autor del universo, lo ha hecho sujeto a leyes fijas y necesarias, de tal manera que, donde nuestro conocimiento de esas leyes es completo, somos capaces de predecir hechos f\u00edsicos con certeza. Por otra parte, lo ordenado en forma absoluta por Dios es irrevocable, pero, como \u00c9l no puede querer lo que es malo, el abuso del libre albedr\u00edo no es en ning\u00fan caso predeterminado por \u00c9l. El acompa\u00f1amiento f\u00edsico del libre actuar de la voluntad as\u00ed como sus consecuencias, son dispuestos por Dios condicionalmente por encima del acto mismo, y todos igualmente son objeto de Su eterna clarividencia. La naturaleza de esta clarividencia es materia todav\u00eda en discusi\u00f3n entre las escuelas opuestas de Ba\u00f1ez y Molina. Por lo tanto, aunque si bien Dios conoce desde toda la eternidad todo lo que va a suceder, \u00c9l no desea todo. \u00c9l no desea en ning\u00fan sentido; s\u00f3lo permite los hechos. \u00c9l quiere ciertas cosas absolutamente, y otras condicionalmente, y Su supervisi\u00f3n general, por la cual estos decretos son consumados, es llamada Divina Providencia. Como Dios es un agente libre, el orden natural no es necesario en el sentido de que podr\u00eda haber sido de otra manera que la que es. Es necesario en tanto opera de acuerdo con leyes definidas y uniformes, y es predeterminado por un orden que, si bien absoluto, fue sin embargo libre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en el caso de los milagros, Dios interfiere en el curso ordinario de la naturaleza; y la suposici\u00f3n de que, en ciertos per\u00edodos de la evoluci\u00f3n del mundo, como, por ejemplo, cuando aparece el primer hombre sobre la tierra, ha habido otras intervenciones providenciales involucrando nuevos desv\u00edos en el proceso de evoluci\u00f3n del mundo, propiciando ciertos hechos en el \u00e1mbito de la vida org\u00e1nica, una explicaci\u00f3n no menos cient\u00edfica que la de los antag\u00f3nicos supuestos materialistas. Santo Tom\u00e1s distingui\u00f3 destino de Providencia, y lo llam\u00f3 orden o disposici\u00f3n de causas secundarias de acuerdo a que act\u00faan en obediencia a la Primera Causa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de lo dicho, resulta, en la perspectiva Cat\u00f3lica, que la idea de destino \u2013 palabra que desagrada a Santo Tom\u00e1s\u2013 debe carecer de la nota de absoluta necesidad, puesto que los decretos de Dios son libres, mientras que preserva el car\u00e1cter de necesidad relativa considerando que tales decretos, una vez ocurridos, no pueden ser negados. A\u00fan mas, Dios sabe qu\u00e9 va a suceder porque va a suceder, y no viceversa. Por consiguiente, el futuro de un hecho es una consecuencia l\u00f3gica pero no f\u00edsica de la clarividencia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea libre albedr\u00edo, Dios, milagro, Divina Providencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b> Kendal, James. \u00abFate.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05793a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Ricardo Pablo Salvador\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Destino (heb. MenT [tal vez del verbo m\u00e2n\u00e2h, \u00abdestinar\u00bb, \u00abcontar\u00bb). Generalmente se considera el nombre de una diosa sem\u00ed\u00adtica a quienes los israelitas ap\u00f3statas ofrec\u00ed\u00adan libaciones 315 (ls. 65:11, 12). Esta diosa, considerada la personificaci\u00f3n del Destino, a\u00fan no ha sido identificada en fuentes extrab\u00ed\u00adblicas. V\u00e9ase Fortuna. Deuda. V\u00e9ase Deudor. Deudor. 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