{"id":16657,"date":"2016-02-05T10:53:19","date_gmt":"2016-02-05T15:53:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/laico-laicidad\/"},"modified":"2016-02-05T10:53:19","modified_gmt":"2016-02-05T15:53:19","slug":"laico-laicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/laico-laicidad\/","title":{"rendered":"LAICO \/ LAICIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Del substantivo la\u00f3s (pueblo), con el a\u00f1adido del sufijo ikos, con el cual, dentro de un pueblo, la lengua griega indicaba a una categor\u00ed\u00ada distinta de la de los jefes, de forma parecida a como un ciudadano se distingue del conjunto de personas que ejercen un poder leg\u00ed\u00adtimo. Su primer uso entre los cristianos parece que se debe a Clemente Romano, que. escribiendo en torno al a\u00f1o 96 a la comunidad de Corinto, utiliza este t\u00e9rmino para indicar al que, a pesar de formar parte integrante de la comunidad, se encuentra en la condici\u00f3n cristiana com\u00fan y es distinto de todos los que tienen responsabilidades espec\u00ed\u00adficas. A continuaci\u00f3n el t\u00e9rmino se fue difundiendo gradualmente, pasando tambi\u00e9n a la lengua latina (laicus) con el significado de cristiano no perteneciente al clero.<\/p>\n<p>En una concepci\u00f3n \u00abpiramidal\u00bb de la Iglesia, como la que se impuso en la \u00e9poca medieval, el laico est\u00e1 situado en la base de una pir\u00e1mide que tiene en su c\u00faspide a los cl\u00e9rigos y a los monjes, a quienes corresponde interesarse por las realidades espirituales. A la base pertenecen entonces los hombres \u00abcarnales\u00bb y los casados (es decir, los \u00ablaicos,,), a quienes, por la fragilidad humana, se les permite usar las cosas terrenas. En el siglo xx empieza a imponerse una nueva colocaci\u00f3n del \u00ablaico\u00bb en el lugar que le corresponde en el organismo eclesial, cuando, sobre todo en el \u00e1rea cultural francesa, se desarrolla y se afianza una \u00bb teolog\u00ed\u00ada del laicado,\u00bb. Entre los te\u00f3logos que se distinguieron en este terreno es preciso recordar a J. Maritain, Y Congar, G. Lazzati, E. Schillebeeckx, R. Spiazzi, G. Philips, H. U. von Balthasar y K. Rahner. Finalmente, el concilio Vaticano II dibuj\u00f3 la figura del laico en sus aspectos teol\u00f3gicos, apost\u00f3licos y pastorales, sobre todo en los textos de la Lumen gentium 1V y del Decreto Apostolicam actuositatem. Con el nombre de \u00ablaicos\u00bb el concilio (LG 31) entiende \u00aba todos los fieles cristianos, a excepci\u00f3n de los miembros que han recibido un orden sagrado y los que est\u00e1n en un estado religioso reconocido por la Iglesia, es decir, los fieles cristianos que, por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en Pueblo de Dios y hechos part\u00ed\u00adcipes a su manera de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, ejercen, en la parte que les toca, la misi\u00f3n de todo el pueblo cristiano en la 1g1esia y en el mundo\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad se describe de forma positiva la raz\u00f3n de ser (su naturaleza de cristiano) del laico, deducida de su incorporaci\u00f3n bautismal a Cristo. De aqu\u00ed\u00ad se derivan al mismo tiempo su constituci\u00f3n en el Pueblo de Dios y su participaci\u00f3n en el triple oficio de Cristo. Despu\u00e9s de esto el concilio indica la tipolog\u00ed\u00ada del laico en el mundo: \u00abA ellos muy en especial corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que est\u00e1n estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de Cristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor\u00bb. De esta manera se describe la \u00bb \u00ed\u00adndole secular\u00bb del fiel laico: puesto por el coraz\u00f3n de la Iglesia en el coraz\u00f3n del mundo para su santificaci\u00f3n, hace de ese mundo el \u00e1mbito y el medio de su propia vocaci\u00f3n cristiana. El decreto Apostolicam actuositatem est\u00e1 dedicado al apostolado de los laicos que, deriv\u00e1ndose de su misma vocaci\u00f3n cristiana, no puede faltar nunca en la Iglesia.<\/p>\n<p>Se ilustra all\u00ed\u00ad la naturaleza, la \u00ed\u00adndole y &#8211; la variedad de este apostolado. Al mismo tiempo el decreto conciliar enuncia los principios fundamentales y ofrece normas pastorales para su ejercicio m\u00e1s eficaz. El magisterio conciliar ser\u00e1 ampliado y especificado ulteriormente por Juan Pablo II en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), posterior a la VII Asamblea ordinaria del S\u00ed\u00adnodo de los obispos (1-30 de octubre de 1987).<\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino \u00ablaico\u00bb y con la teolog\u00ed\u00ada del laicado va unido el t\u00e9rmino \u00ablaicidad\u00bb. Si en el lenguaje com\u00fan \u00ablaicidad\u00bb intenta se\u00f1alar una posici\u00f3n neutral desde el punto de vista religioso o ideol\u00f3gico, sobre todo cuando se trata de ejercer una funci\u00f3n p\u00fablica que afecta al conjunto de los ciudadanos, en el lenguaje eclesial designa ante todo el plano de la naturaleza racional, aquel en el que los instintos est\u00e1n guiados por la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino presta adem\u00e1s atenci\u00f3n a la mediaci\u00f3n cultural, entendida como una fundamentaci\u00f3n en los valores de la fe para llegar a la praxis, con la ayuda de los diagn\u00f3sticos de la situaci\u00f3n y de la lectura de los hechos; igualmente indica la superaci\u00f3n de todo c\u00f3digo de separaci\u00f3n que excluya o discrimine los espacios para una aut\u00e9ntica vida de fe. Algunos entienden la \u00ablaicidad,, como una toma de conciencia y un distanciamiento de los riesgos del \u00abclericalismo\u00bb. No faltan finalmente los que hablan de laicidad en la Iglesia\u00bb, es decir de respeto a la autonom\u00ed\u00ada de lo mundano en su interior, en las relaciones mutuas de los crislianos; y de nlaicidad de la Iglesia\u00bb&#8216; que hay que entender como responsabilidad de todos los bautizados (y no s\u00f3lo de los laicos) respecto al orden temporal. De aqu\u00ed\u00ad la superaci\u00f3n del \u00abeclesiocentrismo\u00bb en favor de una eclesiolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, al servicio de todos los hombres sin pretensiones exclusivistas respecto a la verdad, comprometida en una relaci\u00f3n serena, pero cr\u00ed\u00adticamente vigilante, con las culturas.<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: B. Forte, Laicado, en DTI, III, 252 269: Y Congar, Jalones para una teolog\u00ed\u00ada del laicado, Estela, Barcelona 1965. E. Schillebeeckx, El pueblo de Dios y el ministeriio eclesial, en La misi\u00f3n de la Iglesia, S\u00ed\u00adgueme Salamanca 1971, 115-264: H. U. von Balthasar, El segiar y la Iglesia, en Sponsa Verbi, Guadarrama,-Madrid 1965, 385-404: K Rahner, Fundamentaci\u00f3n sacramental del estado laical en la Iglesia, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada, VII, Taurus, Madrid 1971, 357-379.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del substantivo la\u00f3s (pueblo), con el a\u00f1adido del sufijo ikos, con el cual, dentro de un pueblo, la lengua griega indicaba a una categor\u00ed\u00ada distinta de la de los jefes, de forma parecida a como un ciudadano se distingue del conjunto de personas que ejercen un poder leg\u00ed\u00adtimo. 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