{"id":1667,"date":"2016-02-04T22:55:56","date_gmt":"2016-02-05T03:55:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deuterocanonicos\/"},"modified":"2016-02-04T22:55:56","modified_gmt":"2016-02-05T03:55:56","slug":"deuterocanonicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deuterocanonicos\/","title":{"rendered":"DEUTEROCANONICOS"},"content":{"rendered":"<p>Deuterocan\u00f3nicos    (gr. d\u00e9uteros [\u00absegundo\u00bb, \u00abposterior\u00bb] + kanonik\u00f3s [\u00abde (perteneciente a) una regla (canon)\u00bb, \u00abcan\u00f3nico\u00bb]; es decir, \u00abde segunda [posterior] inspiraci\u00f3n\u00bb, \u00abextracan\u00f3nico\u00bb, \u00absegundo canon\u00bb).  Nombre que se da a ciertos libros, o adiciones a libros, que desde su origen no fueron considerados por todos como inspirados, y que jud\u00ed\u00ados y protestantes los rechazan del canon de la Biblia.  Sin embargo, la Iglesia Cat\u00f3lica -apoy\u00e1ndose en tradiciones apost\u00f3licas y patr\u00ed\u00adsticas- los considera can\u00f3nicos (\u00abverdadera y aut\u00e9ntica palabra de Dios\u00bb); fueron declarados libros inspirados por los concilios de Trento (1545-1563) y Vaticano I (1869, 1870).  En las Biblias de edici\u00f3n cat\u00f3lica, libros deuterocan\u00f3nicos son: Tob\u00ed\u00adas, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico y Baruc, y las adiciones a Ester (v\u00e9ase BJ, p 541, al pie) y Daniel (BJ, p 993, 2a columna).  V\u00e9anse Ap\u00f3crifos; Seudoepigr\u00e1ficos.  Deuteronomio, Libro de.  Quinto de los 5 libros del Pentateuco.  En las biblias hebreas lleva el t\u00ed\u00adtulo &#8216;\u00ed\u0160lleh haddeb\u00e2r\u00eem, \u00abEstas [son] las palabras\u00bb, la frase inicial del libro.  El nombre de nuestras versiones espa\u00f1olas nos llega, a trav\u00e9s de la Vulgata Latina, del t\u00ed\u00adtulo en la LXX: Deuteronomion, \u00abSegunda ley\u00bb o \u00abRepetici\u00f3n  de la ley\u00bb, tal vez sacado del cp 17:18 (donde  aparece la expresi\u00f3n \u00abuna copia de esta ley\u00bb).  I.Autor.  Antiguas tradiciones hebreas un\u00e1nimemente atribuyen el libro a Mois\u00e9s.  Nuestro Se\u00f1or y varios escritores del NT lo citan o  aluden a \u00e9l unas 100 veces, a menudo comenzando la cita con expresiones como \u00abMois\u00e9s  nos escribi\u00f3\u00bb (Mar 12:19).  Los eruditos cr\u00ed\u00adticos modernos niegan la autor\u00ed\u00ada de Mois\u00e9s y atribuyen el libro en su forma actual a diversos  escritores y editores a trav\u00e9s de varios siglos. Para un estudio de estas teor\u00ed\u00adas y una refutaci\u00f3n detallada, v\u00e9ase CBA 5: 150-176.  II. Ambientaci\u00f3n.  Como se afirma en Deu 1:1-5, los 40 a\u00f1os de peregrinaci\u00f3n* por el  desierto est\u00e1n en el pasado, e Israel ha acampado al este del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n frente a Jeric\u00f3, en la  tierra de Moab (cf Num 25:1).  La conquista de  la regi\u00f3n al este del Jord\u00e1n ya se ha completado (Deu 1:4), y por unos 2 meses (v 3; cf Jos 4:19) se hacen preparativos para la invasi\u00f3n  de Cana\u00e1n, al oeste del r\u00ed\u00ado. Durante ese tiempo Balaam intenta maldecir a Israel, por pedido de Balac, rey de Moab (Num_22-24);  24.000 personas mueren como resultado de la  apostas\u00ed\u00ada (cp 25); Josu\u00e9 es nombrado sucesor  de Mois\u00e9s (Num 27:18-23; Deu 1:38); y all\u00ed\u00ad muere Mois\u00e9s (Deu_34).  Pero, lo m\u00e1s importante es que Mois\u00e9s presenta 3 discursos resumiendo las experiencias y las ense\u00f1anzas del  \u00e9xodo, repasa las leyes ya reveladas y en vigencia, y escribe esos discursos y leyes  (31:24-26).  La generaci\u00f3n que sali\u00f3 de Egipto  ha muerto en el desierto y ha surgido una nueva. Antes de entrar a la herencia prometida, la  tierra de Cana\u00e1n, y ante la ardua conquista,  necesitan un concepto claro del prop\u00f3sito de  Dios al darles la tierra y al echar a sus habitantes.  Tambi\u00e9n necesitan comprender claramente lo que Dios espera de ellos una vez que  est\u00e9n en posesi\u00f3n del pa\u00ed\u00ads, y de las leyes que  deben regular su conducta.  Finalmente, el  pueblo renueva el pacto hecho en el Sina\u00ed\u00ad con  sus padres (Deu 5:1-3; 29:1).  Mientras en Exodo, Lev\u00ed\u00adtico y N\u00fameros es Dios el que entrega las leyes a Mois\u00e9s en diversas ocasiones,  aqu\u00ed\u00ad Mois\u00e9s ocupa su lugar como legislador  siguiendo las \u00f3rdenes divinas (1:1-4; 5:1;  29:1).  III. Tema.  El prop\u00f3sito del libro es inspirar  una lealtad inteligente a Dios, mediante el repaso de su conducci\u00f3n providencial en tiempos pasados y mediante una exposici\u00f3n de sus  santos preceptos.  El elevado tono espiritual del libro es evidente por el hecho de que  cuando Jes\u00fas fue llamado a resumir los requerimientos divinos, cit\u00f3 como \u00abel primero y 316 grande mandamiento\u00bb un pasaje de Deuteronomio (6:5).  El principio presentado en este mandato se repite una y otra vez en el libro (10:12; 30:6).  El c\u00f3digo de leyes registrado en Deuteronomio aplica los principios del Dec\u00e1logo -amor a Dios y amor por los semejantes- a las circunstancias bajo las cuales Israel habr\u00ed\u00ada de vivir en la tierra de Cana\u00e1n.  El tema del libro es la relaci\u00f3n singular de Israel, como pueblo especial, con un Dios singular.  Al seguir este tema, Mois\u00e9s puso gran \u00e9nfasis en el monote\u00ed\u00adsmo: es decir, en que hay un solo Dios verdadero (4:35, 39; 6:4; 10:17; 32:39); en la soberan\u00ed\u00ada suprema de Dios en el cielo y en la tierra (7:19; 10:14); en su bondad y fidelidad (7:6-9; 28:58; 32:6); y en su demanda rigurosa de la adoraci\u00f3n y servicio exclusivos (7:4; 29:24-26; 31:16, 17).  La gran frase clave del pueblo jud\u00ed\u00ado a trav\u00e9s de los siglos y milenios -\u00abOye, Israel: Jehov\u00e1 nuestro Dios, Jehov\u00e1 uno es\u00bb- est\u00e1 tomada del cp 6:4. Adem\u00e1s, Dios hab\u00ed\u00ada escogido a Israel para \u00abserle un pueblo especial, m\u00e1s que todos los pueblos que est\u00e1n sobre la tierra\u00bb (7:6), y generosamente los invit\u00f3 a entrar en una relaci\u00f3n de pacto con \u00e9l (vs 6-13).  Mediante el pacto habr\u00ed\u00adan de llegar a ser herederos de todas las promesas hechas anteriormente a sus padres (4:31; 7:12; 8:18-1; 29:13) y a establecerse como representantes especiales de Dios ante las naciones de la tierra (Deu 4:6-9; 28:1-14). Bendiciones sin precedentes ser\u00ed\u00adan derramadas sobre ellos -como resultado de su obediencia- con el prop\u00f3sito de demostrar la superioridad de la adoraci\u00f3n y el servicio al verdadero Dios por sobre todos los dioses falsos (28:1-14), y maldiciones correspondientes si fracasaban en el cumplimiento de los requisitos del pacto en el que hab\u00ed\u00adan entrado voluntariamente (27:14-26; 28:15-68).  Desde que fue escrito, el Deuteronomio ha sido considerado por el pueblo jud\u00ed\u00ado como la suprema revelaci\u00f3n de la voluntad divina para ellos como naci\u00f3n, y recibi\u00f3 un lugar de honor especial junto al arca del pacto (31: 25, 26).  IV.Contenido.  Despu\u00e9s de un breve prefacio hist\u00f3rico (Deu 1:1-5), Mois\u00e9s presenta el 1o de los 3 discursos (cps 1:6-4:49).  Este discurso es b\u00e1sicamente un repaso de los acontecimientos que ocurrieron desde la salida de Israel del monte Horeb, 38 a\u00f1os antes, y de instrucciones de naturaleza general previendo la entrada en Cana\u00e1n.  Repasa el mandato de dejar Horeb y salir hacia la tierra prometida (1:6-8), los arreglos administrativos para el viaje (vs 9-18) y el desastre de Cades-barnea que oblig\u00f3 a la peregrinaci\u00f3n por el desierto (vs 19- 46).  Luego cuenta, brevemente, los hechos que ocurrieron durante ese per\u00ed\u00adodo de peregrinaci\u00f3n por territorios que no habr\u00ed\u00adan de ser su posesi\u00f3n, hasta que el pueblo lleg\u00f3 al r\u00ed\u00ado o arroyo de Arn\u00f3n (2: 1-23).  Despu\u00e9s, con m\u00e1s detalles, relata la conquista de las regiones al este del Jord\u00e1n que pertenec\u00ed\u00adan a Seh\u00f3n, rey de los amorreos, y a Og, rey de Bas\u00e1n (2:24-3:11).  Esta tierra fu\u00e9 entregada a los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manas\u00e9s (3:12-17), y se hizo provisi\u00f3n para que las tribus ya asentadas ayudaran a sus hermanos en la conquista de la tierra al oeste del Jord\u00e1n (vs 18-20).  Mois\u00e9s tambi\u00e9n cuenta de su pedido para participar en la conquista de Cana\u00e1n, y de la negativa de Dios a permitirlo (vs 21-29).  Apropiadamente, entonces, exhorta al pueblo a ser fiel, puesto que muy pronto tendr\u00e1n que seguir sin \u00e9l (4:1-40).  Luego contin\u00faa con un breve interludio que informa de la designaci\u00f3n de 3 ciudades de refugio en la tierra ya dominada, y una declaraci\u00f3n de la total posesi\u00f3n del territorio al este del Jord\u00e1n (41-49).  El 2o discurso, presentado en una ocasi\u00f3n posterior, ocupa los cps 5:1-26:19, la porci\u00f3n m\u00e1s grande del libro.  Primero Mois\u00e9s relata las majestuosas circunstancias en las que Dios entreg\u00f3 el Dec\u00e1logo desde las alturas del Sina\u00ed\u00ad (5:1-5), lo repite (5:6-21) con ligeras variantes en las palabras con respecto a la versi\u00f3n registrada en Exo 20:3-17, y enfatiza la importancia de una estricta obediencia basada en el amor a Dios (Deu 5:22-33). A continuaci\u00f3n, sigue una ferviente amonestaci\u00f3n a observar todos los preceptos que est\u00e1 por presentar, que le hab\u00ed\u00adan sido revelados, y a aplicar los principios del Dec\u00e1logo a las circunstancias bajo las cuales la gente tendr\u00ed\u00ada que vivir en la tierra de Cana\u00e1n (6:1-25).  Luego expone la singular relaci\u00f3n de Israel con Dios como pueblo escogido, resumida en la relaci\u00f3n de pacto, y sobre esta base prohibe estrictamente cualquier asociaci\u00f3n con los pueblos paganos de Cana\u00e1n y toda otra asociaci\u00f3n que tienda a apartar a Israel de su privilegio especial y de su solemne responsabilidad de representar al verdadero Dios (7:1-15).  Se bosquejan ciertos detalles con respecto a la conquista y el establecimiento, y se asegura el \u00e9xito, sujeto a la lealtad de parte de Israel (vs 16- 26).  El cp 8 constituye una exhortaci\u00f3n a mantener a Dios en 1er lugar en los afectos y en la vida diaria (8:1-20).  Al contar repetidos incidentes de apostas\u00ed\u00ada desde la salida de Egipto, Mois\u00e9s amonesta al pueblo a la humildad y la lealtad (9:1-10:11).  Enfatiza la apostas\u00ed\u00ada en el monte Sina\u00ed\u00ad, con el becerro de oro, como un ejemplo de lo que Israel debe, a toda costa, evitar en lo futuro. Luego sigue otro llamamiento 317 fervoroso a amar a Dios y a obedecerlo con todo el coraz\u00f3n (10:12-11:32).  En la siguiente secci\u00f3n del discurso, Mois\u00e9s repasa y comenta los preceptos religiosos y las provisiones reveladas en el monte Sina\u00ed\u00ad (12:1-16:17).  Israel debe destruir todo vestigio de adoraci\u00f3n pagana y establecer un  centro especial para la adoraci\u00f3n del verdadero Dios, y los falsos profetas deben ser apedreados hasta morir (cps 12 y 13).  La gente debe evitar las costumbres paganas (14:1-21), y ser fiel en sostener la adoraci\u00f3n de Dios mediante sus diezmos y ofrendas (vs 22-29).  Se hace provisi\u00f3n para el a\u00f1o sab\u00e1tico y para las grandes fiestas anuales (15:1-16:17).  La secci\u00f3n final y m\u00e1s larga es un compendio de leyes civiles y sociales (16:18-26:19).  Se debe designar jueces (16:18-17:13), y cuando eventualmente se establezca una monarqu\u00ed\u00ada, \u00e9sta actuar\u00e1 sobre la base de las leyes promulgadas y sobre los principios del pacto (17:14- 20).  Se debe entregar el liderazgo a los levitas y a los profetas divinamente comisionados (cp 18).  Se hace provisi\u00f3n para la prevenci\u00f3n de la distorsi\u00f3n de la justicia (19:1-13), y se codifican diversas leyes sociales y civiles (19:14- 25:19).  Como una especie de posdata, Mois\u00e9s vuelve al pacto entre Dios y su pueblo, y a la lealtad de ellos hacia \u00e9l (cp 26).  El 3er discurso centra su atenci\u00f3n en la conservaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de pacto y en su inviolabilidad (cps 27:1-30:20).  Se hacen provisiones para la lectura de la ley y la erecci\u00f3n de un monumento permanente sobre el que se deben inscribir sus disposiciones (27:1-13).  En una solemne ceremonia el pueblo debe renovar sus votos de obediencia al pacto y a sus estipulaciones (vs 14- 26).  Se bosquejan en detalle las bendiciones que han de seguir a la obediencia (28:1-14) y las maldiciones que acompa\u00f1an a la desobediencia (15- 68).  Adem\u00e1s, Mois\u00e9s exhorta a la obediencia y cierra su discurso con un tributo a la bondad divina y una apelaci\u00f3n a permanecer leales a Dios (cps 29 y 30).  En la secci\u00f3n final del libro (cps 31-34) Mois\u00e9s hace arreglos para la conservaci\u00f3n de la ley y encarga a los dirigentes la responsabilidad de ense\u00f1ar sus preceptos al pueblo (cp 31), y designa a Josu\u00e9 como su sucesor (v 23). Alaba a Dios por su misericordiosa bondad y su conducci\u00f3n (32:1-43), dispone las cosas para su propia muerte (vs 44-52) y pronuncia su bendici\u00f3n final sobre las tribus de Israel (cp 33).  Sube al monte Nebo, ve la tierra prometida, muere y es reemplazado por Josu\u00e9 (cp 34; v\u00e9ase CBA 1:967, 968; y las pp 1090 y 1091 con respecto a la autor\u00ed\u00ada de los vers\u00ed\u00adculos finales de Deuteronomio)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(De canon secundario). Denominaci\u00f3n utilizada para se\u00f1alar a varios libros que la Iglesia Cat\u00f3lica incluye en la Biblia, especialmente a partir del Concilio de Trento (1546 a.C.). La expresi\u00f3n es atribuida a Sixto Senense (1569). Los protestantes los llaman \u2020\u00a2ap\u00f3crifos y no los aceptan como inspirados ni los incluyen en el \u2020\u00a2canon. Estos libros nunca fueron reconocidos por los jud\u00ed\u00ados como parte del AT. Pertenecen al per\u00ed\u00adodo intertestamentario, despu\u00e9s que se hubo cerrado el canon, y son: \u2020\u00a2Tob\u00ed\u00adas, \u2020\u00a2Judit, \u2020\u00a2Sabidur\u00ed\u00ada, \u2020\u00a2Eclesi\u00e1stico, \u2020\u00a2Baruc, 2 \u2020\u00a2Esdras, 1 y 2 \u2020\u00a2Macabeos. Tambi\u00e9n son d. varias adiciones hechas a los libros de Ester y Daniel. \u2020\u00a2Ap\u00f3crifos y pseudoepigr\u00e1ficos del AT, Libros.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LIBR<\/p>\n<p>ver, AP\u00ed\u201cCRIFOS, BIBLIA, CANON<\/p>\n<p>vet, (del griego: \u00absecundariamente can\u00f3nicos\u00bb). Expresi\u00f3n usada por primera vez por Sixto Senense (1569) y que es el calificativo que los exegetas cat\u00f3licoromanos dan a aquellos libros que las versiones cat\u00f3licas tienen de m\u00e1s respecto del canon hebreo y protestante. Los protestantes los denominan ap\u00f3crifos. El problema se presenta \u00fanicamente para el Antiguo Testamento, puesto que para el Nuevo todos los cristianos aceptan como inspirados solamente 27 libros. Webster define estos libros, que Roma ha puesto en el mismo nivel que el resto de las Escrituras a partir de Trento, como \u00abun segundo canon de escritos eclesi\u00e1sticos con menos autoridad que los Libros Sagrados\u00bb. Estos libros deuterocan\u00f3nicos son: Tob\u00ed\u00adas, Judit, Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico, 2 Esdras, 1 y 2 Macabeos. En el Nuevo Testamento la Iglesia de Etiop\u00ed\u00ada lleg\u00f3 a contar como can\u00f3nicos 35 libros, mientras la de Siria admit\u00ed\u00ada solamente 22. Pero oficialmente hoy la aceptaci\u00f3n de 27 en el Nuevo Testamento es un\u00e1nime para los efectos can\u00f3nicos. (V\u00e9anse AP\u00ed\u201cCRIFOS, BIBLIA, CANON)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>\u00abCanon\u00bb es el t\u00e9rmino ya t\u00e9cnico en los manuales b\u00ed\u00adblicos para indicar la lista oficial de los libros. De aqu\u00ed\u00ad los t\u00e9rminos protocan\u00f3nicos y deuterocan\u00f3nicos, introducidos por Sixto de Siena(t 1569).<\/p>\n<p>Los deuterocan\u00f3nicos, cuyo reconocimiento por parte de la Iglesia como libros que tienen a Dios por autor no se hizo universalmente hasta que se superaron algunas incertidumbres surgidas en los siglos III-1V, son siete para el Antiguo Testamento y siete para el Nuevo. Del Antiguo Testamento son deuterocan\u00f3nicos los libros siguientes: Tob\u00ed\u00adas, Judit, Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico, Baruc, 1.a y 2.A Macabeos; en el Nuevo Testamento son: la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la segunda carta de Pedro, la 2.A y 3.a carta de Juart, la carta de Judas y el Apocalipsis. Hay que a\u00f1adir a ellos algunas per\u00ed\u00adcopas veterotestamentarias: Est 10,4-16,24 (seg\u00fan la versi\u00f3n Vulgata), Dn 3,24-90; 13-14. La Iglesia recibi\u00f3 el cat\u00e1logo de los libros del Antiguo Testamento de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles; sin embargo, tiene su importancia determinar c\u00f3mo se form\u00f3 el canon veterotestamentario jud\u00ed\u00ado y c\u00f3mo lo aceptaron y transmitieron el mismo Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Ladeterminaci\u00f3n de los deuterocan\u00f3nicos, a trav\u00e9s de las citas de los Padres apost\u00f3licos y de los apologistas, es un acto de Magisterio y de fe de la misma Iglesia.<\/p>\n<p>Desde finales del siglo 11 hasta finales del siglo y, nos encontramos en los Padres con un importante fen\u00f3meno doctrinal: algunos escritores negaron te\u00f3ricamente la canonicidad de los deuterocart\u00f3rticos del Antiguo Testamento. Recordemos en primer lugar a Melit\u00f3n de Sardes (por el 170 d.C.), que, como refiere Eusebio (PG 20, 396), envi\u00f3 a un cierto obispo On\u00e9simo un cat\u00e1logo de los libros del Antiguo Testamento, en los que omiti\u00f3 el libro de Ester. En el siglo III, Or\u00ed\u00adgenes (PG 11, 461) dice que los cristianos dudaban de Un pasaje de Daniel, que no estaba en el canon hebreo, mientras que los \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb rechazaban el libro de Tob\u00ed\u00adas. En el Peri arch\u00f3n 4. 33 (PG 11, 407 B) distingue tambi\u00e9n Or\u00ed\u00adgenes entre los libros reconocidos por todos y los que no todos aceptan. Principalmente en el siglo rv aumentan y se propagan las dudas. Entre los Padres orientales podemos recordar a Cirilo de Jerusal\u00e9n, Atanasio, Epifanio y Gregorio Nacianceno; en Occidente tenemos a Hilario de Poitiers, que se inspira en Or\u00ed\u00adgenes. Finalmente, en el siglo y tenemos al autor de los Canones apostolorum -obra que generalmente se coloca todav\u00ed\u00ada a finales del siglo anterior (cf. F. X. Funk, Didascalia et constitutiones Apostolorum, 1, Paderbom 1905, 5091)-, al Pseudo-Dionisio, a Rufino y a Jer\u00f3nimo. San Jer\u00f3nimo merece una especial atenci\u00f3n por su opini\u00f3n personal dudosa y contraria a contar a los deuterocan\u00f3nicos entre los libros reconocidos por la Iglesia (en el a\u00f1o 390, en el Prologus in libros Samuel et Malachiam: PL 28, 552-558).<\/p>\n<p>La singularidad del testimonio de san Jer\u00f3nimo nos permite recoger sint\u00e9ticamente las razones de estas incertidumbres y de las dudas que tuvieron los mencionados Padres de estos tres siglos. Entre esas razones podemos citar: la pol\u00e9mica con los jud\u00ed\u00ados, en la que los Padres Y particularmente los apologistas ten\u00ed\u00adan que prescindir en sus escritos de los deuterocan\u00f3nicos, que no admit\u00ed\u00adan los adversarios; el temor de que los libros ap\u00f3crifos entrasen en el canon y que hac\u00ed\u00ada que en ciertos casos los Padres casi llegaran a identificar a los libros deuterocan\u00f3nicos con los libros ap\u00f3crifos; la falta de una definici\u00f3n eclesi\u00e1stica que sirviera de orientaci\u00f3n para todos los cristianos.<\/p>\n<p>Para el Nuevo Testamento en particular hay que recordar la dificultad y la escasez de comunicaci\u00f3n entre las diversas Iglesias locales, la difusi\u00f3n de libros ap\u00f3crifos, la misma falta de una definici\u00f3n por parte del Magisterio eclesial. Adem\u00e1s, hay otras causas concretas t\u00ed\u00adpicas para los libros deuterocan\u00f3nicos neotestamentarios, como la brevedad y la importancia doctrinal irrelevante- de algunos escritos (cf. 2 y 3 Juan, Judas) y el abuso que algunas sectas her\u00e9ticas hac\u00ed\u00adan, sobre todo de Hebreos (los novacianos y montanistas se refer\u00ed\u00adan a 6,4-6 para n\u00e9gar la posibilidad de la reconciliaci\u00f3n de los ap\u00f3statas: los arrianos citaban 3,2 y los milenaristas apelaban al texto de Ap 20,46). Para la carta de Santiago estaba el temor de que fuera falsa, mientras que la carta de Judas parec\u00ed\u00ada querer exaltar el libro ap\u00f3crifo de Henoc (Jds 14; cf Jer\u00f3nimo, De viris illustribus, 2: PL 23, 646).<\/p>\n<p>Nos parece superfluo recordar que muchos Padres y escritores eran favorables a los deuterocan\u00f3nicos; hay otros que, aunque no los citan a todos, no manifiestan ninguna duda o perplejidad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda mitad del siglo y se da una plena unanimidad entre los Padres y los escritores eclesi\u00e1sticos, La Palabra de Dios escrita est\u00e1 cuantitativamente bien objetivada en su materialidad.<\/p>\n<p>L. Pacomio<\/p>\n<p>Bibl.: A. Paul, La inspiraci\u00f3n y el canon de las Escrituras, Verbo Divino, Estella 1985; J M. S\u00e1nchez Caro, El canon de la Biblia, en A. M. Artola &#8211; J M, S\u00e1nchez Caro, Introducci\u00f3n al estudio de la Biblia, 11. Biblia y Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 41995, 59135; P. Neuenzeit, Canon b\u00ed\u00adblico y su hist\u00f3ria, en SM, 1, 636-645.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deuterocan\u00f3nicos (gr. d\u00e9uteros [\u00absegundo\u00bb, \u00abposterior\u00bb] + kanonik\u00f3s [\u00abde (perteneciente a) una regla (canon)\u00bb, \u00abcan\u00f3nico\u00bb]; es decir, \u00abde segunda [posterior] inspiraci\u00f3n\u00bb, \u00abextracan\u00f3nico\u00bb, \u00absegundo canon\u00bb). Nombre que se da a ciertos libros, o adiciones a libros, que desde su origen no fueron considerados por todos como inspirados, y que jud\u00ed\u00ados y protestantes los rechazan del canon de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deuterocanonicos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEUTEROCANONICOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1667","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1667\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}