{"id":16676,"date":"2016-02-05T10:54:02","date_gmt":"2016-02-05T15:54:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metaetica\/"},"modified":"2016-02-05T10:54:02","modified_gmt":"2016-02-05T15:54:02","slug":"metaetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metaetica\/","title":{"rendered":"METAETICA"},"content":{"rendered":"<p>Por meta\u00e9tica se entiende la reflexi\u00f3n sobre los problemas fronterizos que constituyen el horizonte \u00faltimo de la reflexi\u00f3n \u00e9tica y se\u00f1alan la l\u00ed\u00adnea de demarcaci\u00f3n entre la reflexi\u00f3n puramente filos\u00f3fica y la teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Una primera serie de los problemas que afronta la meta\u00e9tica es la que se refiere al an\u00e1lisis del lenguaje moral, es decir, de los t\u00e9rminos con que expresamos nuestros pensamientos morales, para aclarar la sem\u00e1ntica de la terminolog\u00ed\u00ada empleada. Corresponder\u00ed\u00ada a la explicatio terminorum de la reflexi\u00f3n moral o dogm\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada tradicional. Pero m\u00e1s concretamente, meta\u00e9tica indica aquel tipo de reflexi\u00f3n que, a pesar de que no intenta ofrecer indicaciones normativas, profundiza en el conocimiento de las problem\u00e1ticas en torno a los postulados kantianos de la moralidad, a los presupuestos de la \u00e9tica normativa o a las condiciones indispensables para el planteamiento correcto de la reflexi\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>Otro orden de problemas con que se enfrenta la meta\u00e9tica es el relativo a la cognoscibilidad de los juicios morales \u00faltimos o a la distinci\u00f3n entre el bien y el mal, que determina la opci\u00f3n moral fundamental. Con ella se nos pregunta si es o puede ser considerada como el resultado de un acto cognoscitivo la afirmaci\u00f3n de la que se deduce la perspectiva moral: asumir el punto de vista de la imparcialidad es bueno, mientras que asumir el punto de vista contrario es malo.<\/p>\n<p>Los no cognostivistas sostienen que los juicios morales \u00faltimos no pueden ser el resultado de un proceso cognoscitivo, o que al menos no puede decirse nada sobre ellos, ya que no es posible verificar la consistencia de dicho conocimiento. El proceso cognoscitivo, definido por la tradici\u00f3n como adaequatio intellectus ad rem, necesita siempre una verificaci\u00f3n; pero como en el terreno moral nunca podr\u00e1 ser demostrado emp\u00ed\u00adricamente, no se podr\u00e1 tener la certeza de que el entendimiento haya captado el objeto que intentaba alcanzar, al faltar toda posibilidad de verificaci\u00f3n. En efecto, la res de los juicios morales, en cuanto que est\u00e1 constituida por los valores, se escapa de todo control de tipo emp\u00ed\u00adrico.<\/p>\n<p>Esto significa para el Fno cognostivista que no puede afirmarse nada sobre los valores: s\u00f3lo cabe suponer su existencia, pero no demostrarla. Lo cual equivale a no poder afirmar nunca si es real o ilusorio lo que se cree que es un conocimiento de los valores.<\/p>\n<p>Los cognostivistas, por el contrario, aunque sostienen que el conocimiento de los juicios morales es totalmente peculiar y distinto del emp\u00ed\u00adrico, as\u00ed\u00ad como es distinto el de los juicios sint\u00e9ticos a posteriori, observan sin embargo que se trata siempre de una forma de conocimiento y precisamente por esto, no llegan a la negaci\u00f3n de su cognoscibilidad.<\/p>\n<p>Finalmente, seg\u00fan el decisionismo, que constituye la versi\u00f3n m\u00e1s difundida de la teor\u00ed\u00ada meta\u00e9tica no cognostivista, es el hombre con su decisi\u00f3n, que ni se basa ni puede basarse en datos cognoscitivos, el que establece la existencia de los valores y los asume, no porque existan, sino porque \u00e9l mismo determina su existencia.<\/p>\n<p>Sobre esta base las propiedades espec\u00ed\u00adficamente axiol\u00f3gicas del valor pierden su identidad, porque se reducen a ser propiedades exclusivamente descriptivas El bien no es lo que se opone axiol\u00f3gicamente al mal, sino una realidad que s\u00f3lo puede observarse descriptivamente y que s\u00f3lo puede oponerse descriptivamente a \u00e9l. El que vive bien no tiene por qu\u00e9 ser alabado, a diferencia del que vive mal. Vivir bien o mal son solamente dos maneras distintas y opuestas que, al no basarse en la realidad ideal de los valores o en lo que corresponde al bien y al mal, no pueden recibir ninguna valoraci\u00f3n, no son motivo de aprobaci\u00f3n o desaprobaci\u00f3n y no determinan el valor moral de perseguir lo uno o lo otro. En este sentido el no cognostivismo debe identificarse con el relativismo meta\u00e9tico no s\u00f3lo de una norma o de todo el sistema normativo, sino del fundamento \u00faltimo de la misma perspectiva moral.<\/p>\n<p>El problema de la cognoscibilidad de los juicios morales repercute tambi\u00e9n en el plano teol\u00f3gico-\u00e9tico. En efecto, sostener la incognoscibilidad de los juicios morales significa no s\u00f3lo desquiciar la objetividad de los valores, su creaturalidad y su fundamento \u00faltimo en Dios, sino que implica adem\u00e1s reconocer la incognoscibilidad de las verdades de fe y poner en discusi\u00f3n el misterio de la creaci\u00f3n y el de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El decisionista reconoce que ante el hombre se abren dos caminos, independientemente de su voluntad y como dos posibles alternativas, pero cree que no puede decir nada sobre su origen y dependencia de la voluntad creadora de Dios. Pensando adem\u00e1s que su alternativa s\u00f3lo puede describirse, y no valorarse, y sosteniendo la imposibilidad de fundamentar cognoscitivamente el deber de elegir el uno o el otro, niega el deber de obedecer a la voluntad creadora de Dios y la posibilidad para el hombre de encontrarse en pecado.<\/p>\n<p>S. Privitera<\/p>\n<p>Bibl.: S. Privitera, Epistemolog\u00ed\u00ada moral, en NDTM, 551-578; R. Le Senne. Tratado de moral general, Gredos, Madrid 1973; J Maritain, Filosof\u00ed\u00ada moral, Examen hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico de los grandes sistemas, Morata, Madrid 1962; H Bergson, Las dos fuentes de la moral y de la religi\u00f3n. E, Sudamericana, BuenoS Aires 1962; M. Santos Camacho, Etica y filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica, EUNSA, Pamplona 1965<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. La reflexi\u00f3n meta\u00e9tica y sus problemas.<br \/>\nII. El concepto de bien.<br \/>\nIII. La cognoscibilidad de los juicios morales.<br \/>\nIV. La verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica y l\u00f3gica de la reflexi\u00f3n moral.<br \/>\nV. La importancia teol\u00f3gica del no cognitivismo.<br \/>\nVI. Fe y moral.<\/p>\n<p>I. La reflexi\u00f3n meta\u00e9tica y sus problemas<br \/>\nPor \u00abmeta\u00e9tica\u00bb se entiende la reflexi\u00f3n sobre los llamados problemas fronterizos, es decir, sobre los problemas que se sit\u00faan m\u00e1s all\u00e1 de la reflexi\u00f3n normativa y establecen la frontera \u00faltima de la reflexi\u00f3n \u00e9tica, como tambi\u00e9n la frontera que separa la reflexi\u00f3n puramente filos\u00f3fica de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en el campo moral.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la reflexi\u00f3n moral, como tambi\u00e9n la normativa que elabora el fil\u00f3sofo, no puede ignorar la el te\u00f3logo, ni el fil\u00f3sofo puede ignorar la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. No hay que pensar, pues, que los dos tipos de reflexi\u00f3n puedan caminar de forma paralela, ignorarse rec\u00ed\u00adprocamente y luego ir cada una por su lado cuando la teolog\u00ed\u00ada aborda sus problemas espec\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>Semejante visi\u00f3n del problema es insostenible por el simple hecho de que, por una parte, el fil\u00f3sofo necesita analizar la reflexi\u00f3n \u00e9tico-teol\u00f3gica para ver hasta d\u00f3nde llega en clave puramente racional y d\u00f3nde comienza a basarse en los contenidos de fe y, por otra parte, tambi\u00e9n el te\u00f3logo debe tener presente la necesidad de expresar la fundamentaci\u00f3n racional de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica para marcar con claridad sus l\u00ed\u00admites o, mejor a\u00fan, para mantenerla siempre dentro de su cauce propio, evitando tanto el fide\u00ed\u00adsmo como el racionalismo.<\/p>\n<p>En la definici\u00f3n que se ha dado puede verse c\u00f3mo lo que se entiende por meta\u00e9tica no es el equivalente a \u00e9tica anal\u00ed\u00adtica. Se refiere m\u00e1s bien este \u00faltimo tipo de \u00e9tica al modo de proceder dentro de la reflexi\u00f3n \u00e9tica, tanto a nivel normativo como meta normativo, a nivel filos\u00f3fico como teol\u00f3gico, mientras que meta\u00e9tica se refiere a problemas de tipo completamente distinto de los de la \u00e9tica normativa. El hecho de que la terminolog\u00ed\u00ada diferenciadora de los distintos niveles de la reflexi\u00f3n moral haya surgido de la reflexi\u00f3n anal\u00ed\u00adtica no debe inducir a error; significa que el modo de reflexi\u00f3n anal\u00ed\u00adtica consigue estar m\u00e1s atento a la realidad del fen\u00f3meno moral en su aspecto global.<\/p>\n<p>Ni tampoco se debe pensar que no pueda aplicarse o transferirse la misma terminolog\u00ed\u00ada a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica s\u00f3lo porque haya surgido en \u00e1mbito filos\u00f3fico. Las diversas variantes de la reflexi\u00f3n moral, en efecto, aclaran tambi\u00e9n la estructura de la reflexi\u00f3n \u00e9tico-teol\u00f3gica y la contextualizaci\u00f3n de los problemas espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gicos. Pero se dan casos en que la reflexi\u00f3n meta\u00e9tica, hecha en la teolog\u00ed\u00ada moral, no siempre especifique claramente la relaci\u00f3n de esta \u00faltima con el trasfondo filos\u00f3fico, o incluso que sea totalmente ignorado. Como tambi\u00e9n se da el caso de que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la \u00e9tica no piense que deba confrontarse tambi\u00e9n con los datos teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada moral, sin embargo, no infravalora los problemas de \u00ed\u00adndole meta\u00e9tica. En los manuales tradicionales se abordaban, aunque no en todos, en el tratado de moral fund\u00e1mental. El inter\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada por los problemas de tipo meta\u00e9tico se nota claramente porque en la ratio studiorum teol\u00f3gica se asigna un puesto importante al curso de \u00e9tica filos\u00f3fica, en donde se plantean los principales problemas de esta naturaleza.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre \u00e9tica normativa y meta\u00e9tica es la misma que existe entre el ordo cognoscendi y el ordo essendi. La ratio studiorum, al colocar antes la \u00e9tica filos\u00f3fica y la moral fundamental que la moral especial, sigue el ordo essendi de los problemas \u00e9ticos. En cambio, en la existencialidad moral se sigue el ordo cognoscendi, ya que primero se tropieza con la problem\u00e1tica de tipo normativo o de primer grado, y despu\u00e9s se llega a los problemas de segundo grado, t\u00ed\u00adpicos de la meta\u00e9tica. El ordo cognoscendi, en efecto, no es otra cosa que la inversi\u00f3n del ordo essendi de las cosas, precisamente porque el proceso cognoscitivo, siguiendo la formulaci\u00f3n aristot\u00e9lica, tiene necesidad y no puede prescindir de comenzar por las cosas conocidas para descubrir poco a poco las no conocidas; de resolver antes las cuestiones m\u00e1s inmediatas y pr\u00e1cticas, para abordar despu\u00e9s y resolver las te\u00f3ricas. Por eso la reflexi\u00f3n meta\u00e9tica no es estrictamente necesaria para tener una l actitud moralmente buena y un ! comportamiento moralmente recto, sino que la realiza s\u00f3lo quien profesionalmente se dedica al estudio del fen\u00f3meno \u00e9tico.<\/p>\n<p>En este art\u00ed\u00adculo, obviamente, no vamos a tratar todos los problemas meta\u00e9ticos, sino s\u00f3lo alguno de los que no encuentran lugar entre las voces de este diccionario, a t\u00ed\u00adtulo nada m\u00e1s que de ejemplo.<\/p>\n<p>II. El concepto de bien<br \/>\nLa primera serie de problemas que aborda la meta\u00e9tica es la relativa al an\u00e1lisis del lenguaje utilizado en moral y a la sem\u00e1ntica de los t\u00e9rminos con los que expresamos nuestro pensamiento moral. Pero no todos los autores est\u00e1n de acuerdo. Estos problemas meta\u00e9ticos con frecuencia se tratan como simples problemas de lenguaje moral, de cuyo an\u00e1lisis depende la clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica necesaria para la comprensi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca. En la teolog\u00ed\u00ada tradicional esta clarificaci\u00f3n corresponde a la explicado terminorum. Al resolver los problemas de lenguaje no se pretende presentar normativamente el juicio moral, sino afinar la comprensi\u00f3n y el uso del lenguaje moral en la formulaci\u00f3n y representaci\u00f3n de los juicios y de las reflexiones morales. Se busca tambi\u00e9n la exacta definici\u00f3n de las realidades a las que nos referimos con los t\u00e9rminos utilizados en el lenguaje moral. Las preguntas que pretendemos responder al plantear este tipo de problemas son las siguientes: \u00bfQu\u00e9 pretendemos decir cuando usamos este o aquel otro t\u00e9rmino? \u00bfA qu\u00e9 realidad nos referimos cuando decimos, por ejemplo, \u00abbueno\u00bb? \u00bfCorresponde el t\u00e9rmino que usamos a la realidad a la que nos referimos? Los t\u00e9rminos m\u00e1s analizados son: bien, bueno, virtud, valor, \u00e9tica, prescripci\u00f3n, valoraci\u00f3n, conciencia, etc.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al concepto de bien, al que le dedicamos este p\u00e1rrafo, se puede iniciar la reflexi\u00f3n desde Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, lo mismo que se podr\u00ed\u00adan analizar las distintas definiciones de bien que se han dado a lo largo de los siglos. Pero aqu\u00ed\u00ad no se puede realizar sino un an\u00e1lisis muy reducido y sint\u00e9tico. Por los distintos an\u00e1lisis que se han hecho sobre el t\u00e9rmino se ve claramente que a lo largo de los siglos se le ha identificado unas veces con sem\u00e1ntica naturalista, otras con sem\u00e1ntica hedonista y otras con sem\u00e1ntica metaf\u00ed\u00adsica. Sobre esta cuesti\u00f3n son muy interesantes las obras de Le Senne, Reiner y Moore. Pero algunas indicaciones muy significativas se pueden encontrar tambi\u00e9n en Kant y en los fenomen\u00f3logos.<\/p>\n<p>El problema est\u00e1 en aclarar c\u00f3mo desde los tiempos de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles se inici\u00f3 la pregunta sobre lo que es el bien, sobre c\u00f3mo ha de entenderse, la sem\u00e1ntica polivalente que se le atribuye al t\u00e9rmino y lo que se ha identificado con \u00e9l: placer, felicidad, etc.<\/p>\n<p>Se trata de saber si el bien en cuanto tal puede ser definido o no y qu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre el sustantivo bien y al adjetivo bueno. El bien consiste en el valor de un todo que no puede considerarse igual a la suma del valor de las partes. Tender hacia el bien significa tender a realizar un conjunto de cosas. El concepto de bien posee lo caracter\u00ed\u00adstico de una llamada, de una fuerte exigencia de realizaci\u00f3n, de donde surge el deber de realizarlo. Por eso toda definici\u00f3n de bien tiene que ser tautol\u00f3gica, como, por ejemplo, la de santo Tom\u00e1s: \u00abBonum est faciendum, malum vitandum\u00bb Si hay que hacer el bien, el mal, su opuesto, hay que evitarlo obviamente. Pero la tautolog\u00ed\u00ada se encuentra tambi\u00e9n en el mismo faciendum y en el vitandum. Decir que el bien debe hacerse equivale a decir que el c\u00ed\u00adrculo es redondo y que el cuadrado tiene cuatro lados. Del bien no se puede dar una definici\u00f3n que no est\u00e9 estructurada tautol\u00f3gicamente. Por esto se habla tambi\u00e9n del car\u00e1cter gerundivo del bien. Con esto no se quiere tanto definir por descripci\u00f3n lo que es el bien moral cuanto expresar m\u00e1s bien la uni\u00f3n inseparable entre el bien y su forma verbal de obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tradicionalmente se afirma: \u00abQuod habet rationem boni, haber rationem finis\u00bb. Tambi\u00e9n este principio tiende a explicar el car\u00e1cter gerundivo del bien, que por su naturaleza debe ser propuesto como fin del hombre.<\/p>\n<p>Cuando, adem\u00e1s, la teolog\u00ed\u00ada moral habla de orden moral objetivo, se refiere precisamente a la preexistencia del bien como fin hacia el que tender como proceso intelectivo y volitivo, a la preexistencia, por utilizar la f\u00f3rmula de los fenomen\u00f3logos, del \u00abreino ideal de los valores\u00bb. Este bien le ha sido dado al hombre por la voluntad de Dios creador, y el hombre se encuentra frente a la perspectiva moral como frente a la llamada de quien lo llama a obedecer. La vida moral es obediencia al bien previamente dado y, para el creyente, a la voluntad de Aquel que se lo ha puesto delante.<\/p>\n<p>Entendida as\u00ed\u00ad, la moralidad no se funda en t\u00e9rminos de positivismo moral te\u00f3nomo. Esta concepci\u00f3n de la moralidad, que ha de colocarse siempre en la esfera meta\u00e9tica, corresponde a la perspectiva de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la creaci\u00f3n: el hombre, visto como criatura a la que se le ha dado un fin hacia el que tender, no es el creador del orden moral, sino el que debe realizar este fin.<\/p>\n<p>Esta perspectiva ser\u00e1 decisiva en el an\u00e1lisis que haremos de las teor\u00ed\u00adas meta\u00e9ticas del cognitivismo y del no cognitivismo para verificar la aceptaci\u00f3n de una y no de otra. Pero remite enseguida al problema de la cognoscibilidad de los juicios morales. Si, efectivamente, el orden moral (el bien, los valores o la moralidad) le ha sido dado previamente al hombre, independientemente de su voluntad, debe ser tambi\u00e9n cognoscible a aquel ser que debe orientarse a \u00e9l.<\/p>\n<p>III. La cognoscibilidad de los juicios morales<br \/>\nLa problem\u00e1tica en torno al adjetivo bueno y a su aplicaci\u00f3n en frases &#8216;como \u00abesto es bueno\u00bb puede y debe releerse tambi\u00e9n como problem\u00e1tica en torno a la cognoscibilidad de los juicios morales, sobre todo de los juicios \u00faltimos, que determinan la decisi\u00f3n moral fundamental, como por ejemplo: \u00abasumir el punto de vista de la moral, o de la imparcialidad, es bueno\u00bb. Situarse frente a este problema significa, en \u00faltimo an\u00e1lisis, abordar no s\u00f3lo uno de los mayores problemas fronterizos de la \u00e9tica, sino adem\u00e1s aquel del que depende el futuro mismo de la ciencia \u00e9tica; fundamentarla de modo no cognoscitivo significa hacer in\u00fatil su fundamento \u00faltimo, al menos ex parte hominis. El no cognitivismo sostiene, en efecto, que al menos los juicios morales fundamentales no pueden considerarse resultado de un proceso cognoscitivo, porque no podemos verificar la consistencia de tal conocimiento. Tradicionalmente el problema cognoscitivo se defin\u00ed\u00ada como adaequatio intellectus ad rem; por consiguiente, la verificaci\u00f3n tendr\u00e1 que consistir en demostrar emp\u00ed\u00adricamente o alcanzar la certeza de que el entendimiento ha captado el objeto que pretend\u00ed\u00ada conocer. Ahora bien, la res de los juicios morales est\u00e1 constituida por los valores, y \u00e9stos no pueden nunca someterse a verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica, escapan a cualquier control de este tipo. Por eso no se puede afirmar su existencia, sino que se puede y se debe afirmar que no pueden ser conocidos.<\/p>\n<p>Al respecto, el no cognitivismo afirma tambi\u00e9n que el de los valores es un tipo de conocimiento muy particular, completamente distinto del emp\u00ed\u00adrico, y precisamente por eso no se le puede atribuir ning\u00fan valor. En \u00faltimo t\u00e9rmino, el no cognitivismo no hace sino aceptar los juicios sint\u00e9ticos a posteriori y rechazar los juicios sint\u00e9ticos a priori, seg\u00fan la distinci\u00f3n kantiana, porque los primeros son emp\u00ed\u00adricamente verificables y los segundos no. En cambio, el cognitivismo, aun reconociendo que el conocimiento de los juicios morales es muy particular y totalmente distinto del emp\u00ed\u00adrico, no por eso llegan a negar su cognoscibilidad. Precisamente porque la estructura de los juicios sint\u00e9ticos a priori es distinta de la de los juicios sint\u00e9ticos aposteriori, son llamados as\u00ed\u00ad; y precisamente porque es un conocimiento muy particular, debe consider\u00e1rsele en cualquier caso conocimiento tambi\u00e9n, sin infravalorar su validez. Precisamente porque son juicios a priori no se pueden verificar emp\u00ed\u00adricamente; pero no poder verificarlos emp\u00ed\u00adricamente no equivale a no conocerlos.<\/p>\n<p>Como se ve, al presentar las dos teor\u00ed\u00adas hemos procedido afirmando cada vez lo que unos niegan o negando lo que otros afirman sobre los juicios sint\u00e9ticos a priori. Tambi\u00e9n al desarrollar la presentaci\u00f3n de las dos teor\u00ed\u00adas en todos sus detalles habr\u00e1 que recurrir a negar o afirmar con unos lo contrario a la tesis sostenida por los otros. Esto ocurre por motivos de simplificaci\u00f3n del concepto de bien y por el m\u00e9todo tan caracter\u00ed\u00adstico y particular de su conocimiento. Pero la imposibilidad de contrarrestar desde dentro la teor\u00ed\u00ada no cognitivista no implica su aceptaci\u00f3n a nivel filos\u00f3fico ni a nivel teol\u00f3gico, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>IV. La verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica y l\u00f3gica de la reflexi\u00f3n moral<br \/>\nUberto Scarpelli distingue entre verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica y verificaci\u00f3n l\u00f3gica: \u00abLa verificaci\u00f3n l\u00f3gica es el control de una proposici\u00f3n ejercido examinando la correcci\u00f3n de la derivaci\u00f3n l\u00f3gica o de las derivaciones l\u00f3gicas que conducen a esa proposici\u00f3n desde premisas aceptadas como verdaderas; a la proposici\u00f3n controlada as\u00ed\u00ad se le atribuye el valor de verdad o falsedad l\u00f3gica. La verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica es el control de una proposici\u00f3n ejercido a trav\u00e9s de una comparaci\u00f3n con datos tomados de la experiencia; a la proposici\u00f3n as\u00ed\u00ad controlada se le atribuye el valor de verdad o falsedad emp\u00ed\u00adrica (L \u00e9tica senza verith, 53).<\/p>\n<p>El no cognitivismo niega claramente la posibilidad de la verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica para los juicios morales, pero no la posibilidad de la verificaci\u00f3n l\u00f3gica. Sostiene que es posible verificar la coherencia interna de una reflexi\u00f3n moral, pero s\u00f3lo a partir de unas premisas aceptadas como verdaderas. Son estas premisas, precisamente los juicios morales \u00faltimos, las que no pueden verificarse emp\u00ed\u00adricamente.<\/p>\n<p>Para poder representar en t\u00e9rminos literarios la posici\u00f3n del no cognitivismo, se puede recurrir a lo que escribe Milan Kundera en su novela La insoportable levedad del ser (227): \u00abLa vida humana se vive una sola vez y, por lo tanto, nunca podremos aclarar cu\u00e1les de nuestras decisiones han sido buenas y cu\u00e1les malas, porque en una determinada situaci\u00f3n podemos decidir s\u00f3lo una vez. No se nos da una segunda, tercera o cuarta vida para poder confrontar decisiones distintas\u00bb.<\/p>\n<p>Como momento inicial, emp\u00ed\u00adricamente no verificable, el no cognitivismo pone o un hecho puramente emotivo o un hecho de decisi\u00f3n. Por esto hay un no cognitivismo emotivista y otro decisionista. Sobre la base de la decisi\u00f3n inicial (el emotivismo, identificable en C.L. Stevenson y A.J. Ayer, ha desaparecido pr\u00e1cticamente), aceptada como verdadera, pero nunca verificable, se hace posible la verificaci\u00f3n l\u00f3gica de la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Tambi\u00e9n en referencia a esto se puede leer una expresi\u00f3n de M. Kundera: \u00abLa verdadera bondad moral del hombre s\u00f3lo se puede manifestar en toda su pureza y libertad en su relaci\u00f3n con quien carece totalmente de fuerza. El verdadero examen moral de la humanidad, el examen fundamental (planteado en tal profundidad que escapa a nuestra mirada) es su relaci\u00f3n con quienes est\u00e1n a su merced: los animales. Y aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el fracaso fundamental del hombre, tan fundamental que de \u00e9l derivan todos los dem\u00e1s\u00bb (ib, 293-294).<\/p>\n<p>El punto decisivo de la teor\u00ed\u00ada no cognitivista consiste precisamente en la imposibilidad de realizar el examen fundamental de la vida moral, porque est\u00e1 en un nivel de profundidad que escapa a toda mirada cognoscitiva. Si se abandona la obsesi\u00f3n de verificaci\u00f3n empirista y se asume el blink inicial, o la premisa aceptada como verdadera, se hace posible despu\u00e9s la verificaci\u00f3n de la l\u00f3gica interna a la reflexi\u00f3n moral. Pero precisamente porque no se puede verificar emp\u00ed\u00adricamente ese momento inicial, no se tiene obligaci\u00f3n alguna de vivir moralmente. Por esto no es coherente Milan Kundera cuando despu\u00e9s habla de fracaso de la humanidad. No puede haber ni fracaso ni \u00e9xito moral, si se acepta la teor\u00ed\u00ada no cognitivista y se pretende ser rigurosamente coherente con la negaci\u00f3n del momento cognoscitivo inicial. Para \u00e9l s\u00f3lo puede haber descripci\u00f3n de las distintas posiciones asumidas desde la decisi\u00f3n (o desde la emoci\u00f3n) [l Etica descriptiva], que en \u00faltimo caso se identifica con el subjetivismo meta\u00e9tico [! Relativismo].<\/p>\n<p>El cognitivista no afirma la posibilidad de una verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica del momento cognoscitivo inicial, acepta la verificaci\u00f3n l\u00f3gica, pero afirma tambi\u00e9n que adem\u00e1s de lo emp\u00ed\u00adrico y la l\u00f3gica existe la posibilidad de unaverificaci\u00f3n que podemos llamar de tipo introspectivo, tan particular como el conocimiento del bien o de los valores. Sostiene que la verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica no es la \u00fanica que puede garantizarnos la consistencia de ese momento cognoscitivo, que puede,verificarse con la reflexi\u00f3n de tipo introspectivo [l Epistemolog\u00ed\u00ada moral V], que nos hace entender c\u00f3mo, en \u00faltimo caso, esos valores no son ni pueden considerarse realidades indiferentes, a no ser que d\u00e9 igual vivir con referencia al mundo de los valores o no. Reflexionando sobre ese momento, consigue explicitar que la particularidad cognoscitiva depende fundamentalmente de la particular caracter\u00ed\u00adstica del objeto -los valores precisamente-, de cuyo conocimiento tan particular depende una importante y decisiva dimensi\u00f3n de la vida humana. El cognitivismo se da cuenta de que dar una fundamentaci\u00f3n cognoscitiva al fen\u00f3meno moral (y al religioso) significa empobrecer mucho la realidad antropol\u00f3gica, y piensa que no se puede hacer esa reducci\u00f3n fundante, precisamente porque el hombre siente, en el sentido m\u00e1s rico del t\u00e9rmino, que el fen\u00f3meno moral y el religioso lo implica completamente y que en el fondo la decisi\u00f3n moral (y el acto de fe) es un momento extremadamente simple; y, precisamente por eso, si se quiere verificarlo emp\u00ed\u00adricamente, se corre el riesgo de no comprenderlo en lo que de espec\u00ed\u00adficamente intuitivo posee.<\/p>\n<p>\u00abSiempre admir\u00e9 a los creyentes. Pensaba que ten\u00ed\u00adan el don extra\u00f1o de una percepci\u00f3n suprasensorial que me era negada a m\u00ed\u00ad. Algo as\u00ed\u00ad como los videntes. Ahora, sin embargo, veo con mi hijo que creer es muy f\u00e1cil. Cuando se ha encontrado en apuros, los cat\u00f3licos se han preocupado de \u00e9l, y as\u00ed\u00ad, de improviso, ha llegado la fe. Quiz\u00e1 ha decidido creer por reconocimiento. Las decisiones humanas son de una terrible simplicidad\u00bb (M. KUNDERA, ib, 312).<\/p>\n<p>La terrible simplicidad es precisamente lo intuitivo de la real apprehension: conocemos porque nos sentimos atra\u00ed\u00addos por la realidad a la que nos adherimos voluntariamente, se la percibe para quedar todav\u00ed\u00ada m\u00e1s plenamente implicados, se la conoce no s\u00f3lo intelectualmente, sino con el coraz\u00f3n, con la voluntad, con todo el ser. No importa el momento inicial del hecho que estimula la percepci\u00f3n real. Originariamente, la decisi\u00f3n moral (o la religiosa) puede surgir de muchas maneras. Pero es importante afirmar la terrible simplicidad de esta decisi\u00f3n, que s\u00f3lo puede verificarse despu\u00e9s de haberla realizado.<\/p>\n<p>V. La importancia teol\u00f3gica del no cognitivismo<br \/>\nEl problema de la cognoscibilidad de los juicios morales repercute de manera importante tambi\u00e9n en el nivel teol\u00f3gico de la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Sostener la incognoscibilidad de los juicios morales, que desde el punto de vista estrictamente teol\u00f3gico implica por analog\u00ed\u00ada la incognoscibilidad de las verdades de fe (problema que no podemos abordar ahora), desde el punto de vista \u00e9tico-teol\u00f3gico desquicia la objetividad de los valores y de Dios como fundamento \u00faltimo de los valores o como valor supremo de infinita bondad.<\/p>\n<p>En base a esto, la teor\u00ed\u00ada no cognitivista no s\u00f3lo se hace muy problem\u00e1tica para el te\u00f3logo moral, sino que constituye tambi\u00e9n un problema que es preciso abordar y resolver si no se quiere anular totalmente la consistencia meta\u00e9tica del fundamento ontol\u00f3gico de la moralidad, compatible con la raz\u00f3n y con la fe.<\/p>\n<p>Naturalmente, tambi\u00e9n en teolog\u00ed\u00ada la diferencia entre cognitivismo y no cognitivismo puede presentarse en la misma l\u00ed\u00adnea que en filosof\u00ed\u00ada. El cognitivismo puede hacer expl\u00ed\u00adcitas las caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas del conocimiento de fe y las consecuencias tan negativas que la teor\u00ed\u00ada no cognitivista tendr\u00ed\u00ada para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s para la vida de fe. Pero frente al no cognitivismo ateo no tiene otra posibilidad, lo mismo que tampoco la tiene para demostrar la veracidad de los contenidos de su fe. La cuesti\u00f3n cambia cuando el cognitivismo teol\u00f3gico se pone en contacto con el no cognitivismo teol\u00f3gico (puesto que tambi\u00e9n entre los te\u00f3logos hay partidarios del no cognitivismo). A \u00e9stos el te\u00f3logo cognitivista les podr\u00ed\u00ada demostrar, sobre la base de la misma revelaci\u00f3n, las implicaciones teol\u00f3gicas de la teor\u00ed\u00ada no cognitivista: la fe en la revelaci\u00f3n de Dios, en un Dios creador y salvador, que para el creyente (y no s\u00f3lo para \u00e9l) comporta tambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n de la fe en un Dios creador del orden moral y la obediente sumisi\u00f3n del hombre a la llamada de la moralidad que encuentra, precisamente en Dios, su fundamento \u00faltimo. La decisi\u00f3n del no cognitivismo en relaci\u00f3n con la decisi\u00f3n moral fundamental o con la fe no tendr\u00ed\u00ada, pues, sentido. Puede tenerlo s\u00f3lo si est\u00e1 cognitivamente fundada en la preexistencia y conocimiento de Dios y del bien. La teolog\u00ed\u00ada moral no puede prescindir de la fe en Dios como sumo bien y creador del orden moral, ni tampoco puede eludir el demostrar racionalmente la incompatibilidad del no cognitivismo con la fe cristiana.<\/p>\n<p>VI. Fe y moral<br \/>\nA nivel meta\u00e9tico se debe abordar tambi\u00e9n el problema de la relaci\u00f3n fe-moral como problema fronterizo entre vida con dimensi\u00f3n religiosa y vida con dimensi\u00f3n moral. Unas veces se pone de parte de la vida moral frente a la vida religiosa y otras de parte de la vida religiosa frente a la vida moral. La vida moral, o la aceptaci\u00f3n del punto de vista de la moral, no implica necesariamente la aceptaci\u00f3n de la fe. Efectivamente, desde el punto de vista l\u00f3gico, y tambi\u00e9n desde el teol\u00f3gico, se afirma, seg\u00fan Rom 2:14, que se puede vivir moralmente bien incluso fuera de una perspectiva de fe cristiana. Por eso grandes personajes pertenecientes a otras religiones, o incluso ateos, son propuestos como ejemplos de verdadero humanismo moral. La misma teolog\u00ed\u00ada habla de cristianos an\u00f3nimos y afirma tradicionalmente que gratia Dei non es\u00c2\u00a1 alligata sacramentis, reconociendo la posibilidad de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n para los no creyentes, en cuanto les alcanza el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Cristo. Tambi\u00e9n sin fe puede haber l actitud moralmente buena y !comportamiento moralmente recto.<\/p>\n<p>La actitud de fe, en cambio, implica necesariamente la actitud moralmente buena. Quien acepta creer en Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo debe asumir tambi\u00e9n la bondad de vida requerida como consecuencia necesaria e imprescindible de la misma fe, porque adherirse a Dios como sumo bien significa tambi\u00e9n adherirse al bien moral. En este sentido es como deben entenderse las diversas expresiones b\u00ed\u00adblicas sobre la exigencia de las obras (morales) para una aut\u00e9ntica vida de fe [l Religi\u00f3n y moral].<\/p>\n<p>La profundizaci\u00f3n en estos problemas meta\u00e9ticos, que s\u00f3lo hemos sugerido, pondr\u00e1 al te\u00f3logo en di\u00e1logo no s\u00f3lo con el planteamiento que hoy domina en el panorama \u00e9ticofilos\u00f3fico -lo cual es \u00fatil y necesario-, sino que le har\u00e1 descubrir tambi\u00e9n que la reflexi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gica sobre el fen\u00f3meno \u00e9tico abre horizontes para una comprensi\u00f3n m\u00e1s adecuada del mismo fen\u00f3meno. La ubicaci\u00f3n de estos problemas en los l\u00ed\u00admites entre la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada no puede y no debe dejarse s\u00f3lo a la reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo. Como hemos visto, estos problemas se sit\u00faan dentro de un horizonte en el que el te\u00f3logo puede y debe intervenir con las indicaciones que le llegan desde su fuente espec\u00ed\u00adfica: la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[l Epistemolog\u00ed\u00ada moral; l Etica descriptiva; l Etica normativa; l Lenguaje \u00e9tico; l Par\u00e9nesis; ! Relativismo].<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Desde el punto de vista filos\u00f3fico: Cognltlvismo: HARTMANN N., Elica, Guida, N\u00e1poles 1969; MOORE G.E., Principia ethica, Laia, Barcelona 1982; NOWEL-SMITH P.H., Etica, Verbo Divino, Estella 1977; TOULMIN St. E., Elpuesto de la raz\u00f3n de la \u00e9tica, Alianza, Madrid 1977. &#8211; Decisionismo: FRANKENA W. K., Etica, Uteha, M\u00e9xico 1965; HARE R. B., Illinguaggio della morale, Ubaldini, Roma 1968; ID, Libert\u00f3 e ragione, II Saggiatore, Mil\u00e1n 1971; ID, Moral thinking. Its Levels. Method and Point, Clarendon, Oxford 1981; SCARPELLI U., L \u00e9tica scienza senza verit\u00e1, 11 Mulino, Bolonia 1982. &#8211; Emotivismo: AYER A.J., Lenguaje, verdad y l\u00f3gica, Eudeba, Bs. Aires 1969 STEVENSON Ch., Etica y lenguaje, Paid\u00f3s, Bs. Aires 1971. &#8211; Desde el punto de vista teol\u00f3gico: AA.VV. Analytische Philosophie und Ethik, en \u00abZeitschrift f\u00fcr Evangelische Ethic\u00bb 19 (1970) n. 1; BIESENBACH H., Zur logik der moralischen Argumentation. Die theorie Richard M. Hares und die Entwicklung der analytischen Ethik, Patmos, D\u00fcsseldorf 1982; GINTERS R., Valorf, norme e fede cristiana. Introduzione all \u00e9tica filosofica e teologica, Marietti, Casale Monferrato 1982; GUSTAFSON J.M., Can ethics be Christian?, The University of Chicago Press, 1975; PRIYrTERA S., Dall \u00e9sperienza alla morale. 1l problema \u00abesperienza\u00bbin teologia morale, Edi Oftes, Palermo 1985; RAMSEYJ.T. 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Privitera<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por meta\u00e9tica se entiende la reflexi\u00f3n sobre los problemas fronterizos que constituyen el horizonte \u00faltimo de la reflexi\u00f3n \u00e9tica y se\u00f1alan la l\u00ed\u00adnea de demarcaci\u00f3n entre la reflexi\u00f3n puramente filos\u00f3fica y la teol\u00f3gica. Una primera serie de los problemas que afronta la meta\u00e9tica es la que se refiere al an\u00e1lisis del lenguaje moral, es decir, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metaetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMETAETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16676","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16676"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16676\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}