{"id":16679,"date":"2016-02-05T10:54:08","date_gmt":"2016-02-05T15:54:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misterios-de-cristo\/"},"modified":"2016-02-05T10:54:08","modified_gmt":"2016-02-05T15:54:08","slug":"misterios-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misterios-de-cristo\/","title":{"rendered":"MISTERIOS DE CRISTO"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino misterio (con su forma plural misterios) se deriva de la palabra griega myst\u00e9rion. Originalmente significaba algo que no pod\u00ed\u00ada ser dicho; el plural myst\u00e9ria, por su parte, significaba las celebraciones cultuales secretas en las que se participaba despu\u00e9s de una iniciaci\u00f3n (por ejemplo, los misterios eleusinos, los de Mitra, etc.); en el ambiente gn\u00f3stico se trataba de revelaciones secretas hechas s\u00f3lo a los perfectos.<\/p>\n<p>En la traducci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de los Setenta, myst\u00e9rion significa cultos paganos (cf. Sab 12,5; 14,15.23), o bien planes secretos de los pol\u00ed\u00adticos (cf. Tob 12,7.11; Jdt 2,2); en la apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, los acontecimientos de los \u00faltimos tiempos, ya prontos ante Dios para ser realizados y revelados en una visi\u00f3n a los profetas (cf Dn 2,28ss; 4,6; Hen Aeth. 83,7). En el Nuevo Testamento mvst\u00e9rion aparecen varias veces, especiaimente en las cartas paulinas y deuteropaulinas (pero tambi\u00e9n hay que tener presente a Mt 13,1 1; Mc4,11 1; Lc 8,10: ,\u00bblos misterios del Reino\u00bb).<\/p>\n<p>El significado fundamental del t\u00e9rmino es el siguiente: el myst\u00e9rion es el designio de salvaci\u00f3n ideado y establecido por Dios (Padre) desde toda la eternidad de recoger (recapitular) a la familia humana (con su mundo) en torno a Jesucristo, su primog\u00e9nito (cf. Rom 8,29-30) y su amado (cf. Ef 1,6), as\u00ed\u00ad como el reconciliador de sus hermanos por medio de su ofrenda sacrificial (cf. Ef 1,7); este misterio se va realizando a lo largo de los siglos y tiende a su plena actualizaci\u00f3n escat\u00f3l\u00f3gica. Se ha revelado en los \u00faltimos tiempos (los actuales) en Cristo a la Iglesia y es llevado al conocimiento y predicado en el mundo entero, mediante el ministerio eclesial de anuncio y de testimonio de vida (cf. especialmente Col 1,25ss; Ef 3; Rom 16,25; tambi\u00e9n Mc 4,1 1).<\/p>\n<p>En las fuentes neotestamentarias se dan dos tendencias en la consideraci\u00f3n de Jesucristo como misterio: la \u00abkerigm\u00e1tica\u00bb, que se centra en el anuncio de Jesucristo crucificado\/resucitado, es decir, en el misterio pascual (as\u00ed\u00ad ocurre en los discursos de Pedro, en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en las cartas de san Pablo y en otros escritos neotestamentarios); y la \u00abevang\u00e9lica\u00bb representada por los cuatro evangelios, empe\u00f1ada en la narraci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos de la vida de Jes\u00fas (las palabras, los hechos, las actitudes, la pasi\u00f3n y la muerte), pero en la perspectiva de la confesi\u00f3n de fe en \u00e9l, como Se\u00f1or glorioso y como Cristo, a fin de ofrecer a los lectores unos contenidos capaces de concretar su camino de seguimiento y de testimonio del Se\u00f1or (cf. Lc 1,1-4). As\u00ed\u00ad pues, los \u00abevangelios\u00bb son el anuncio de los \u00abmisterios de la vida de Jesucristo\u00bb hecho por la comunidad cristiana d~ los or\u00ed\u00adgenes, que constituyen la fuente y &#8211; el punto de referencia de todo testimonio, reflexi\u00f3n, meditaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n vital de los mismos en las \u00e9pocas sucesivas.<\/p>\n<p>La Iglesia de los Padres dedic\u00f3 tambi\u00e9n una gran atenci\u00f3n al \u00fanico misterio de Cristo, realizado en una multiplicidad de momentos. Especialmente en la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica present\u00f3 e ilustr\u00f3 la riqueza de sus contenidos, La celebraci\u00f3n de los diversos momentos de la vida de Cristo en determinados d\u00ed\u00adas del a\u00f1o lit\u00fargico, que se iba constituyendo, llev\u00f3 a los Padres a detenerse en los momentos m\u00e1s significativos del vivir hist\u00f3rico del Logos\/Hijo de Dios: el bautismo, la Pascua, la pasi\u00f3n, en un per\u00ed\u00adodo posterior la Navidad, etc., y a subrayar la presencia y la eficacia salv\u00ed\u00adfica a lo largo de los tiempos en los ritos sacramentales, llamados precisamente misterios No obstante, las controversias crist\u00f3l\u00f3gicas de los siglos IV-VI y la preocupaci\u00f3n por aclarar la identidad personal divina de Cristo y la integridad de sus naturalezas divina y humana los llevaron gradualmente en el plano de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica a centrarse en la encarnaci\u00f3n del Logos eterno de Dios en Cristo, como misterio de salvaci\u00f3n, sin atender adecuadamente a los momentos de su vida hist\u00f3rica como acontecimientos mist\u00e9ricos. Una tendencia inversa en la vida de la Iglesia de los primeros siglos se observa en la producci\u00f3n exuberante de escritos ap\u00f3crifos, muy empe\u00f1ados en ofrecer noticias detalladas de la vida misteriosa de Cristo y preocupados quiz\u00e1s de colmar lagunas presentes en la predicaci\u00f3n corriente sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>La Edad Media cristiana, a partir del siglo XI, empieza a mostrar un vivo inter\u00e9s por la humanidad de Jesucristo y por tanto por los diversos momentos en que se concret\u00f3 hist\u00f3ricamente. La teolog\u00ed\u00ada mon\u00e1stica, especialmente la cisterciense con san Bernardo, puso ante el esp\u00ed\u00adritu del monje los ejemplos de la vida de Cristo como temas de meditaci\u00f3n espiritual y de imitaci\u00f3n cotidiana. Los movimientos de vida evang\u00e9lica de los siglos XII-XIII atendieron a la vida concreta de Cristo, especialmente a su pobreza. San Francisco de As\u00ed\u00ads se impuso, como programa de vida, referirse s\u00f3lo al Jesucristo del evangelio y a los contenidos cristol\u00f3gicos salv\u00ed\u00adficos narrados por ellos (cf. el comienzo de sus Reglas y su Testamento).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de las \u00f3rdenes mendicantes se impuso la tarea de reflexionar cr\u00ed\u00adticamente sobre la referencia al Cristo del evangelio. Santo Tom\u00e1s de Aquino dedic\u00f3 la parte III de su Summa Theologiae a los misterios de la vida de Cristo; san Buenaventura, aunque \u00abte\u00f3logo del Verbo\u00bb, no dej\u00f3 de contemplar, meditar e ilustrar los misterios de la vida de Jes\u00fas, especialmente en sus op\u00fasculos m\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo que sigui\u00f3 a la gran Escol\u00e1stica, la teolog\u00ed\u00ada acad\u00e9mica y cient\u00ed\u00adfica fue marginando cada vez m\u00e1s la tem\u00e1tica de los misterios de Cristo, limit\u00f3 gradualmente su exposici\u00f3n a la encarnaci\u00f3n y a la muerte redentora de Cristo y confi\u00f3 la meditaci\u00f3n de los contenidos de la vida de Jes\u00fas a la devoci\u00f3n popular y a los escritos de edificaci\u00f3n espiritual. Los acontecimientos de la vida de Cristo constituyeron, por el contrario, la substancia de la meditaci\u00f3n del movimiento de la devotio moderna, en cuyo c\u00ed\u00adrculo naci\u00f3 el librito La imitaci\u00f3n de Cristo, el de los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola y el de la escuela francesa de espiritualidad de los siglos XVI-XVII.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos decenios la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, tanto cat\u00f3lica como protestante, ha recuperado este fil\u00f3n de contenidos y se ha preocupado de indicar su valor tanto para una reflexi\u00f3n m\u00e1s adecuada sobre el misterio de la salvaci\u00f3n de Jesucristo como para la vida de asimilaci\u00f3n de sus contenidos por parte de la Iglesia y de cada creyente, llamado a \u00abrevestirse\u00bb de Cristo y a conseguir que Jesucristo, con los contenidos concretos de la humanidad vividos y santificados por \u00e9l, sea el motivo y constituya la substancia de su vida y de su testimonio en el mundo. Para &#8211; ella est\u00e1 claro que el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, el misterio, es uno y \u00fanico: la realidad una e integral de Jesucristo, la historia del Verbo de Dios hecho carne, ra\u00ed\u00adz y motivo de salvaci\u00f3n para el hombre y para el mundo (cf. Col 4,3; Ef 3,4). Sin embargo sabe tambi\u00e9n que esto se concreta en el tiempo en diversos momentos, cada uno de los cuales tiene su propio contenido, aunque reciba su sentido pleno del conjunto del que forma parte. En su valoraci\u00f3n tiene en cuenta esta multiplicidad de momentos y de su significado espec\u00ed\u00adfico de revelaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la aproximaci\u00f3n a los datos concretos de la vida de Jes\u00fas que nos narran los evangelios, la teolog\u00ed\u00ada y la reflexi\u00f3n espiritual contempor\u00e1neas se distancian palpablemente del pasado.<\/p>\n<p>Se acercan a los contenidos cristol\u00f3gicos del Nuevo Testamento con una metodolog\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica y con unos instrumentos hermen\u00e9uticos que desconoc\u00ed\u00adan los siglos anteriores. Esto les hace posible liberar el dato hist\u00f3rico de revestimientos culturales y literales, ligados a esquemas narrativos va superados, y concentrarse en su substancia en la- perspectiva de la fe, que hoy como ayer ve all\u00ed\u00ad la revelaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n (misterio) ofrecida al creyente para que la asimile de forma productiva en su propia existencia.<\/p>\n<p>G. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: M. Serentha, Misterios de Cristo, en DTI. III, 545-564; A. Grillmeier. Panor\u00e1mica hist\u00f3rica de los misterios de Jes\u00fas en general, en MS, III11, 245-414; Ch, Duquoc, Cristolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; W Kasper, Jes\u00fas, el Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; P Schoonenberg, Un Dios de los hombres, Herder Barcelona 1972.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino misterio (con su forma plural misterios) se deriva de la palabra griega myst\u00e9rion. 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