{"id":16701,"date":"2016-02-05T10:54:49","date_gmt":"2016-02-05T15:54:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/opinion-publica\/"},"modified":"2016-02-05T10:54:49","modified_gmt":"2016-02-05T15:54:49","slug":"opinion-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/opinion-publica\/","title":{"rendered":"OPINION PUBLICA"},"content":{"rendered":"<p>Se entiende por opini\u00f3n p\u00fablica el  juicio sobre los hechos p\u00fablicos expresado por la colectividad. Su existencia y su vivacidad presupone una sociedad libre y democr\u00e1tica. Todo r\u00e9gimen totalitario procura sofocar de mil maneras la expresi\u00f3n de la sociedad civil y  de sus elementos. La opini\u00f3n p\u00fablica desempe\u00f1a una gran funci\u00f3n en un Estado democr\u00e1tico. Las decisiones pol\u00ed\u00adticas y la soluci\u00f3n de los problemas est\u00e1n fuertemente condicionadas por la opini\u00f3n p\u00fablica expresada por la sociedad. Todos pueden y deben contribuir a su formaci\u00f3n. Los educadores tienen en este \u00e1mbito una responsabilidad particular El proceso de formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica se ve impedido cuando un grupo impone al otro o a los otros su propia opini\u00f3n con m\u00e9todos dictatoriales.<\/p>\n<p>Entre democracia y opini\u00f3n p\u00fablica se da una estrecha relaci\u00f3n de interdependencia. A nadie se le escapa la importancia de estar presentes y activos en los medios de comunicaci\u00f3n social. En efecto, la opini\u00f3n p\u00fablica se forma por los medios de comunicaci\u00f3n de masas, que dan al Estado, a las organizaciones y  a las asociaciones la posibilidad de manipular a las personas con su propaganda. Una opini\u00f3n p\u00fablica caracterizada por la desconfianza y la inseguridad o, por el contrario, por un clima de apertura y respeto a los dem\u00e1s, depende muc6o de los medios de comunicaci\u00f3n de masa. Los sondeos y las encuestas son instrumentos importantes para conocer los datos reales de la situaci\u00f3n. Pero no hay que sobrevalorarlos, sacando a veces conclusiones generalizantes que tienden a f\u00e1ciles simplificaciones y a juicios sumarios.<br \/>\nL. Lorenzetti<\/p>\n<p>Bibl.: M. Korfias, Opini\u00f3n p\u00fablica, en DSoc. 1 116-1 199; R, E, Lane, La opini\u00f3n p\u00fablica, Fontanella, Barcelona 1967&#8242; , Habermas, Historia y cr\u00ed\u00adtica de la opini\u00f3n p\u00fablica, Gustavo Gil, Barcelona 1981:  Piquer, La opini\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia, Barcelona 1965: L. Gonz\u00e1lez Seara, Opini\u00f3n p\u00fablica y comunicaci\u00f3n de masas, Ariel, Barcelona 1968.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto<br \/>\na) El concepto de o.p. procede del campo pol\u00ed\u00adtico-social y caracteriza el proceso y el resultado de la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n y voluntad de la poblaci\u00f3n. La o.p. se expresa formalmente en determinados actos constitutivos (p. ej., las elecciones), informalmente en agrupaciones especiales (p. ej., en grupos de intereses) y, medio formal medio informalmente, en los medios de comunicaci\u00f3n de masas. El car\u00e1cter objetivo de la o.p. depende de la constituci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-social de la vida p\u00fablica: las estructuras totalitarias imponen por la regulaci\u00f3n del lenguaje y por sanciones la uniformaci\u00f3n de la o.p.; el grado de democratizaci\u00f3n depende fundamentalmente de la libertad para expresar y formar la opini\u00f3n en una sociedad. De donde se sigue que para la existencia de una o.p. libre es constitutivamente necesaria, adem\u00e1s de cierta pluralidad de opiniones, la garant\u00ed\u00ada de un proceso sin trabas de formaci\u00f3n de la opini\u00f3n.<\/p>\n<p>b) En analog\u00ed\u00ada con este concepto pol\u00ed\u00adtico-social ha de considerarse tambi\u00e9n la o.p. en la Iglesia, si bien debe tenerse en cuenta que el grupo de la Iglesia, m\u00e1s homog\u00e9neo y cerrado en comparaci\u00f3n con el Estado y la sociedad, mantiene ciertas peculiaridades doctrinales y disciplinares que resultan de la diversa constituci\u00f3n y finalidad de ambas realidades. Sin embargo, es innegable que no todas las estructuras eclesiales han de considerarse a priori como iuris divini, pues muchas de ellas nacieron apoy\u00e1ndose preferentemente en estructuras pol\u00ed\u00adticas del feudalismo mon\u00e1rquico, y no est\u00e1 concluida a\u00fan la reflexi\u00f3n acerca de estas implicaciones pol\u00ed\u00adticas e hist\u00f3ricas, ni tampoco la apertura a formas m\u00e1s modernas de constituci\u00f3n. Para evitar el ineludible cruce entre argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica y justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica del estado tradicional en tales fases de revisi\u00f3n, hemos cre\u00ed\u00addo preferible un enfoque primariamente sociol\u00f3gico en la exposici\u00f3n que sigue.<\/p>\n<p>2. Historia y problemas<br \/>\na) Las categor\u00ed\u00adas \u00abprivado\u00bb y \u00abp\u00fablico\u00bb proceden de la antig\u00fcedad griega y romana. La polis y los koin\u00e1 est\u00e1n estrictamente separados del o\u00ed\u00adkos y los \u00ed\u00addia. Lo p\u00fablico surge en el mercado o plaza (\u00e1gor\u00e1, forum), tanto en la lexis como en la pr\u00e4xis. Nacimiento, muerte, trabajo de los esclavos y vida de la mujer se realizan como orden privado bajo el dominio del oikodespotes. Libertad, virtud, competencia, fama y verdad se constituyen ante todo a la luz de lo p\u00fablico. La o.p. significa la articulaci\u00f3n de esta publicidad. Sobre todo en el concepto de Estado como res publica y en las definiciones del derecho romano se ha conservado hasta la moderna sociedad burguesa el esquema de lo privado y lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Con la formulaci\u00f3n del principio de la publicidad como mediaci\u00f3n entre pol\u00ed\u00adtica y moral, Kant pas\u00f3 a una armonizaci\u00f3n de las ant\u00ed\u00adtesis. Hegel y Marx hicieron problem\u00e1tica esta tesis se\u00f1alando la desorganizaci\u00f3n de la sociedad y de su relaci\u00f3n con el Estado, en cuanto Estado y cosa p\u00fablica ya no pueden identificarse. En el liberalismo del siglo xix surgen dudas considerables sobre si puede a\u00fan haber en la publicidad una concordancia objetivamente garantizada de las opiniones contradictorias y si la o.p. no se realiza m\u00e1s como coacci\u00f3n a la conformidad que como control cr\u00ed\u00adtico del poder (J. St. Mill, A. de Tocqueville).<\/p>\n<p>La o.p. crece enormemente en cantidad, pero pierde en eficacia como correctivo. -> Idea e -> ideolog\u00ed\u00ada ya no pueden deslindarse con precisi\u00f3n; se pone en juego el pensamiento de una minor\u00ed\u00ada selecta o de una democracia representativas con el fin de contrarrestar la decadencia de la vida p\u00fablica. Eso tambi\u00e9n afecta actualmente al problema de la o.p., en cuanto \u00e9sta, como instancia de control, se hace cada vez m\u00e1s necesaria, pero su objetividad se pone m\u00e1s y m\u00e1s en peligro por la manipulaci\u00f3n, por la superoferta de informaci\u00f3n y por el car\u00e1cter de mercanc\u00ed\u00ada que revisten las noticias en la sociedad del capitalismo tard\u00ed\u00ado. La publicidad se ha transformado de foro de la opini\u00f3n en mercado de la industria de la cultura y de la diversi\u00f3n, en que las noticias se tornan objeto de comercio. La dial\u00e9ctica especial de la o.p. consiste ahora en la producci\u00f3n y satisfacci\u00f3n correspondiente de necesidades de informaci\u00f3n en el sentido de oferta y demanda, cosa que se realiza hasta en lo profundo del orden privado \u00ed\u00adntimo y lo nivela. La pretendida coincidencia entre o.p. y raz\u00f3n, formulada en la tesis de vox populi, vox Dei, ha desaparecido, si es que existi\u00f3 alguna vez; pero debe mantenerse como principio regulativo, si queremos ejercer alg\u00fan control sobre el gobierno y el poder. No existe una teor\u00ed\u00ada unitaria que supere estas contradicciones, muchos modelos se descalifican a s\u00ed\u00ad mismos por la recepci\u00f3n poco cr\u00ed\u00adtica de modelos hist\u00f3ricamente trasnochados.<\/p>\n<p>b) En general, la actual vida p\u00fablica adopta dos modalidades de comunicaci\u00f3n, dos clases de o.p.: el complejo de las opiniones personales, no formales, pol\u00ed\u00adtica y socialmente inoficiales, y el de las opiniones formales, oficiales e institucionalmente autorizadas. Ambos complejos de opini\u00f3n tienen un diverso grado interno de obligatoriedad. Los no formales van desde el mero prejuicio hasta la evidencia de grupo dirigida por una industria de la cultura; los formales contienen declaraciones, proclamas, decretos, etc. En ambos \u00f3rdenes circula la o.p. limitadamente, parte por falta de obligatoriedad, parte por raz\u00f3n de su privilegio autoritativo. La mediaci\u00f3n entre ambos \u00f3rdenes se hace por los mass media, sin que ello traiga verdadera comunicaci\u00f3n. En lugar de comunicaci\u00f3n se realiza una unificaci\u00f3n de la mentalidad, en lugar de o.p. hay publicidad demostrativa o manipulativa. Una o.p. que funcione, s\u00f3lo puede producirse hoy d\u00ed\u00ada como publicidad cr\u00ed\u00adtica, en que el orden no formal de comunicaci\u00f3n debe conectarse con el orden formal, de tal modo que una corriente de opini\u00f3n desemboque en la otra y sea transformada por ella, es decir, de tal modo que la publicidad interna y la externa se comuniquen entre s\u00ed\u00ad y tanto el consentimiento como el conflicto de la sociedad entera se conviertan en objeto de p\u00fablica controversia. Semejante o.p. podrfa controlar eficazmente el gobierno y el poder y garantizar un m\u00e1ximo de racionalidad.<\/p>\n<p>3. La opini\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia en el aspecto sociol\u00f3gico<br \/>\nEste regulativo pol\u00ed\u00adtico-social de la o.p. no puede quedar sin repercusi\u00f3n sobre el papel de la o.p. en la Iglesia, en cuanto no se trata aqu\u00ed\u00ad de tendencias particulares, sino de la aspiraci\u00f3n a establecer una mediaci\u00f3n general entre las ant\u00ed\u00adtesis de libertad y necesidad, sujeto y objeto, individuo e instituci\u00f3n. El argumento a menudo esgrimido para defender la constituci\u00f3n jer\u00e1rquica y autoritaria (no democr\u00e1tica) de la Iglesia, a saber: que la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, la autoridad normativa de la sagrada Escritura y las implicaciones que se derivan de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica para el ministerio santificador, docente y pastoral, son a priori incompatibles con un modelo cuasiparlamentario o plebiscitario de la o.p.; tiene un car\u00e1cter ideol\u00f3gico, pues, por una parte, hist\u00f3ricamente tales estructuras de publicidad se dieron tambi\u00e9n en condicionamientos de la Iglesia popular y, por otra, ciertos sistemas pol\u00ed\u00adticos se introdujeron en la constituci\u00f3n de la Iglesia. Y, sobre todo, esta concepci\u00f3n se basa en la premisa de una verdad no hist\u00f3rica, del desconocimiento de las condiciones hermen\u00e9uticas y del olvido de la tensi\u00f3n entre la norma universal y el imperativo concreto.<\/p>\n<p>Si en la situaci\u00f3n actual o.p. significa la interacci\u00f3n entre los que mandan y los que obedecen, la reflexi\u00f3n permanente y el correctivo critico de esta relaci\u00f3n, debemos decir que apenas se da en la Iglesia una efectiva opini\u00f3n p\u00fablica. Establecer la mediaci\u00f3n entre autoridad y obediencia, debiera ser tarea sobre todo de la teolog\u00ed\u00ada y de la predicaci\u00f3n; pero, frecuentemente, \u00e9stas no pasan de una \u00abverbalizaci\u00f3n\u00bb del problema, pues est\u00e1n referidas funcionalmente al ministerio. A pesar de los m\u00faltiples indicios posconciliares de una reestructuraci\u00f3n de la publicidad en la Iglesia, a pesar de una teolog\u00ed\u00ada orientada hacia la libertad del individuo, se ofrece a la mirada sociol\u00f3gica la dura imagen de una Iglesia popular autoritaria, tal como surgi\u00f3 en la primera edad media, aunque se hayan introducido m\u00faltiples modificaciones cuantitativas, se da todav\u00ed\u00ada: un riguroso centralismo, una estricta equiparaci\u00f3n de la disciplina eclesi\u00e1stica con la lex divina, una predicaci\u00f3n como instrucci\u00f3n dogm\u00e1tica, como acto de anuncio autoritativo, y, finalmente, una ingerencia en la conciencia como instrumento de control de la conducta.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade una peculiar dial\u00e9ctica de la libre palabra critica dentro de la publicidad eclesi\u00e1stica; de hecho aqu\u00e9lla sirve muchas veces para consolidar el actual estado de cosas y no para su cambio eficaz, en cuanto la existencia de una cr\u00ed\u00adtica verbal se presenta como prueba de una o.p. libre y, a la vez, como excusa para eludir el cambio efectivo de lo criticado. N\u00f3tese, finalmente, que la ausencia de una amplia y eficaz o.p. a menudo se ha reflejado subcut\u00e1neamente en la tendencia a la privatizaci\u00f3n e interiorizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada (cf. teolog\u00ed\u00ada -> pol\u00ed\u00adtica).<\/p>\n<p>4. Posibilidades de crear una opini\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia<br \/>\nLos ensayos hechos hasta ahora de dirigir el cambio de estructura de la publicidad por medio de una mayor representaci\u00f3n (en los mass media, sobre todo en la televisi\u00f3n), por la propaganda en el sentido de las public relations mercantiles, por demostraciones simb\u00f3licas (viajes del papa, congresos, d\u00ed\u00adas de los cat\u00f3licos), o por una colaboraci\u00f3n m\u00e1s amplia de los laicos en las comisiones parroquiales; no bastan con mucho y resultan a menudo problem\u00e1ticos en s\u00ed\u00ad mismos, sobre todo cuando s\u00f3lo se \u00abrepresenta la representaci\u00f3n misma\u00bb (C. Schmitt).<\/p>\n<p>En el decreto Inter mirifica, cap. 1, si bien con expresiones muy generales, el concilio Vaticano II ha resaltado el derecho a la libre manifestaci\u00f3n de la opini\u00f3n y a la informaci\u00f3n en el Estado y en la sociedad, pero no ha mencionado el derecho a la informaci\u00f3n dentro de la Iglesia, y s\u00f3lo accidental y ligeramente ha criticado la anterior forma de proceder entre los cat\u00f3licos. En Lumen gentium hallamos tendencias m\u00e1s manifiestas a la descentralizaci\u00f3n (III 23-27), a la igualdad y fraternidad de todos los creyentes en medio de la diferenciaci\u00f3n jer\u00e1rquica (iv 32), y la valoraci\u00f3n positiva de los seglares. Pero ya al principio (III 18) se pone fuertemente de relieve la existencia de la jerarqu\u00ed\u00ada (como estamento), sin que siga una fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica suficiente del orden jur\u00ed\u00addico sagrado. No obstante, en conjunto predomina como nueva tendencia la importancia que se da a la colegialidad, completando as\u00ed\u00ad las declaraciones del Vaticano i.<\/p>\n<p>A la creaci\u00f3n de una fecunda o.p. en la vida eclesi\u00e1stica ayudar\u00e1 la creciente desacralizaci\u00f3n del mundo dentro de la Iglesia, la transformaci\u00f3n de una predicaci\u00f3n de informaci\u00f3n autoritaria a manera de mon\u00f3logo en un di\u00e1logo, el cambio de los \u00abreceptivos\u00bb ejercicios de piedad en actos eclesi\u00e1sticos informativos, as\u00ed\u00ad como la interpretaci\u00f3n hermen\u00e9utico-cr\u00ed\u00adtica de los escritos b\u00ed\u00adblicos. Al producirse la transformaci\u00f3n de la tradicional Iglesia popular en una Iglesia con miembros libres, est\u00e1n dem\u00e1s las medidas disciplinarias de control; como primer indicio de esto puede aducirse la abolici\u00f3n del \u00ed\u008dndice. Adem\u00e1s, el gobierno eclesi\u00e1stico est\u00e1 afectado por la creciente crisis de autoridad; por imperativo de conocimientos cient\u00ed\u00adficos especiales, puede verse forzado a revisar determinados enunciados; y, a este respecto, hemos de notar que la amplia difusi\u00f3n de conocimientos cient\u00ed\u00adficos ser\u00e1 tambi\u00e9n un nuevo factor para la futura o.p. Las diferencias entre los distintos \u00e1mbitos culturales en la Iglesia una obligan a un mayor pluralismo. Y la marcha hacia el mundo uno tampoco es conciliable con un predominio unilateral de lo privado en la pr\u00e1ctica de la fe y de la \u00e9tica cristianas. En el futuro la esfera p\u00fablica s\u00f3lo podr\u00e1 tener estructuras universales. Finalmente, esta comunicaci\u00f3n universal en la o.p. de la Iglesia realiza tambi\u00e9n la relaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica entre -> Iglesia y mundo a la que aspira el Vaticano II.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Bauer, Die \u00f6ffentliche Meinung und ihre geschichtlichen Grundlagen (T 1914); F. Tdnnies, Kritik der \u00f6ffentlichen Meinung (B 1923) ; C. Schmitt, R\u00f6mischer Katholizismus und politische Form (Mn 1923); J. Huizinga, El otofto de la edad media (R. Occ. Ma); W. Albig, Public Opinion (NY 1938); P. F. Lazarsfeld -B. Bereisen &#8211; N. Goudet, The People&#8217;s Choice (NY 1944); B. Berelson &#8211; M. Janowitz, Public Opinion and Communication (Glencoe 1950); A. Dempf, Sacrum Imperium (Darmstadt 1954); K. Rahner, Das freie Wort in der Kirche (Ei 21955), tr. cast.: Libertad de palabra en la Iglesia (Emecb B Aires); Rahner II 305-348 (Reflexiones pacificas sobre el principio parroquial); A. Niebergall, Zur Geschichte der christlichen Predigt: Leiturgia II (Kassel 1955); C. W. Mills, Power Elite (NY 1956); F. Lenz, Wesen und Werden der \u00f6ffentlichen Meinung (Mn 1956); S. v. Kortzfleisch, Verk\u00fcndigung und \u00ab\u00f6ffentliche Meinungsbildung\u00bb (St 1960); H. Plessner, Das Problem der \u00d6ffentlichkeit und die Idee der Entfremdung (G\u00f6 1960); H. E. Bahr, Poiesis (St 1961); J. Habermas, Strukturwandel der \u00d6ffentlichkeit (Neuwied 1962) (bibl. 273-285); Th. W. Adorno, Prismen. Kulturkritik und Gesellschaft (Mn 1963); O. B. Roegele, Das Konzilsdekret \u00ab\u00fcber die Werkzeuge der sozialen Kommunikation\u00bb: Publizistik 9 (Konstanz 1964); K. Brockm\u00f1ller, Industriekultur und Religion (F 1964) ; S. S. Acquaviva, Der Untergang des Heiligen in der industriellen Gesellschaft (Essen 1964); Rahner VI 45-57 (Sobre el di\u00e1logo en la sociedad pluralista), 489-510 (Limitaciones del ministerio en la Iglesia); J. B. Metz, Zur Theologie der Welt (Mz 1968); H. E. Bahr, Verk\u00fcndigung als Information (H 1968); Rahner, Demokratie in der Kirche?: StdZ 182 (1968) 1-15; J. Beneyto, Teor\u00ed\u00ada y t\u00e9cnica de la opini\u00f3n p\u00fablica (Tecnos Ma 1967); Idem, La opini\u00f3n p\u00fablica internacional (Tecnos Ma); A. \u00ed\u0081lvarez Villar, Las t\u00e9cnicas proyectivas en el estudio de la opini\u00f3n p\u00fablica, en REOpPub 1965, 57-66; J. Beneyto, La opini\u00f3n p\u00fablica y la defensa nacional, en RevEstPol 1964, 171-179; J.-P. de Villanueva, La din\u00e1mica y el valor de la opini\u00f3n p\u00fablica (Pamplona 1963); C. Cossio, La opini\u00f3n p\u00fablica (Losada B Aires); A. Font\u00e1n, Los t\u00f3picos y la opini\u00f3n (Rialp Ma).<\/p>\n<p>Werner Post<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se entiende por opini\u00f3n p\u00fablica el juicio sobre los hechos p\u00fablicos expresado por la colectividad. 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