{"id":16706,"date":"2016-02-05T10:54:58","date_gmt":"2016-02-05T15:54:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parenesis\/"},"modified":"2016-02-05T10:54:58","modified_gmt":"2016-02-05T15:54:58","slug":"parenesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parenesis\/","title":{"rendered":"PARENESIS"},"content":{"rendered":"<p>Mientras que la \u00e9tica normativa atiende a la fundamentaci\u00f3n del juicio moral en orden a definir la actitud y el comportamiento humano, la par\u00e9nesis no busca objetivos cognoscitivos o intelectuales, sino que se dirige a la voluntad, al coraz\u00f3n, para exhortar y amonestar al individuo.<\/p>\n<p>Al experimentar la propia debilidad volitiva, la persona humana advierte continuamente la necesidad de verse estimulada, exhortada, animada, ayudada, dirigi\u00e9ndose a los dem\u00e1s o recurriendo a todas las fuerzas que est\u00e1n a su alcance.<\/p>\n<p>Lo que motiva esta exigencia es la distancia a menudo presente en el interior de la persona humana entre sus dimensiones intelectivas y volitivas. En efecto, no siempre la voluntad est\u00e1 dispuesta a hacer lo que tiene que hacer o a adecuarse a la perspectiva moral, mientras que por otra parte no siempre la esfera intelectual es capaz de secundar las exigencias de la voluntad.<\/p>\n<p>Si con el don de la gracia uno es va bueno, la verdad es que necesita hacerse bueno, cada vez mejor, o colaborar con la gracia para serlo; esto significa conseguir mediante la gracia divina aquella actitud moral buena que en el lenguaje teol\u00f3gico se define como santidad de vida y que remite al comportamiento moralmente recto.<\/p>\n<p>Para poder conseguir mediante la par\u00e9nesis resultados positivos, se requiere que el que hace la par\u00e9nesis tenga respecto al que la recibe aquella autoridad paren\u00e9tica que se adquiere con la ejemplaridad de vida y con el testimonio cotidiano de 6delidad al mensaje que se propone.<\/p>\n<p>Otro presupuesto indispensable para el \u00e9xito de la par\u00e9nesis es la convergencia intelectiva en los juicios morales, en lo que es moralmente bueno o recto, entre el que hace y el que recibe la par\u00e9nesis. Este debe saber ya en qu\u00e9 consiste el bien que hay que querer y que hay que hacer; y el bien al que se le exhorta tiene que ser percibido por \u00e9l del mismo modo como lo percibe el que hace la par\u00e9nesis. Si falla este presupuesto intelectivo, exhortar a hacer el bien puede significar tambi\u00e9n exhortar a hacer lo contrario de lo que se considera moralmente bueno y recto.<\/p>\n<p>De tipo fundamentalmente -exhortativo, el discurso paren\u00e9tico ha de hacerse con un lenguaje apropiado:<br \/>\nquien habla al coraz\u00f3n intentar\u00e1 llegar a lo m\u00e1s profundo del alma de la persona a quien se dirige e incidir de forma decisiva en la intimidad de la persona, recurriendo a todos los medios lingU\u00ed\u00adsticos disponibles y usando todas aquellas expresiones pleon\u00e1sticas y tautol\u00f3gicas que puedan ayudarle a conseguir este objetivo.<\/p>\n<p>La estructura l\u00f3gica del discurso moral exhortativo es de tipo tautol\u00f3gico, en cuanto que se identifica con la relaci\u00f3n existente entre el ser y el deber ser, entre el indicativo y el imperativo.<\/p>\n<p>Mientras que la par\u00e9nesis no b\u00ed\u00adblica o no teol\u00f3gica puede referirse s\u00f3lo al indicativo, que se coloca en el plano de una visi\u00f3n antropol\u00f3gica puramente filos\u00f3fico-racional, la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica podr\u00e1 referirse a la concepci\u00f3n que tiene la Escritura y la teolog\u00ed\u00ada sobre el hombre y, para ser realmente lo que ha de ser, tendr\u00e1 que apelar necesariamente a ella. Como ocurre en la \u00e9tica de los dem\u00e1s seres humanos, tambi\u00e9n el deber ser del creyente tendr\u00e1 que ser siempre una consecuencia de su ser cristiano. En esto consiste fundamentalmente la especificidad cristiana de la moral del cristianismo:<br \/>\nes posible dirigirse a la actitud del creyente apelando a toda la importancia espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gica que encierra el mensaje b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Es en la actitud del creyente, y no s\u00f3lo en la materialidad de su comportamiento exterior -como se deduce claramente de las palabras de Cristo sobre la ofrenda de la viuda en el templo (Lc 21,1 ss), sobre el perd\u00f3n solicitado y recibido por el publicano y no por el fariseo (Lc 18,9ss) o sobre el \u00e1rbol bueno que da frutos buenos (Mt 3,8; 7 17, 12,33; Lc 6,43)-, donde se sedimenta 1~ bondad moral de la actitud y consiguientemente la dimensi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana de su vida moral, entendida como respuesta amorosa al Padre que lo ha creado, salvado y llamado a la gloria por amor.<\/p>\n<p>La especificidad de la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica dirigida al coraz\u00f3n del creyente se basa en el indicativo del nuevo ser que posee, que remite siempre al va y al todav\u00ed\u00ada no de la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios.<\/p>\n<p>S. Privitera<\/p>\n<p>Bibl.: T. Filthaut, Predicaci\u00f3n, en CFT, III, 507-518; P. Jacquemont, La animaci\u00f3n en la vida eclesial, en IPT 5; L. Maldonado, El mensaje de los cristianos. Introducci\u00f3n a la pastoral de la predicaci\u00f3n, Barcelona 1957; F. Cultrera, Hacia una religiosidad de la experiencia, Atenas, Madrid 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Par\u00e9nesis y \u00e9tica normativa.<br \/>\nII. Los presupuestos de la par\u00e9nesis.<br \/>\nIII. El lenguaje de la par\u00e9nesis.<br \/>\nIV. La par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nV. Lo espec\u00ed\u00adfico cristiano de la par\u00e9nesis.<\/p>\n<p>I. Par\u00e9nesis y \u00e9tica normativa<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre par\u00e9nesis y \/\u00e9tica normativa es fundamental y decisiva dentro del discurso filos\u00f3fico y teol\u00f3gico de la \u00e9tica. Ella se\u00f1ala las caracter\u00ed\u00adsticas y finalidades diversas atribuidas o atribuibles a dos tipos de discurso moral, pues el discurso moral usa a menudo lenguajes totalmente diferentes entre s\u00ed\u00ad [> Epistemolog\u00ed\u00ada moral VII].<\/p>\n<p>Mientras que la \u00e9tica normativa mira a la fundamentaci\u00f3n del juicio moral o a la individuaci\u00f3n de la norma moral fundamental de la l actitud y de las normas morales del l comportamiento humano, la par\u00e9nesis no se fija fines cognoscitivos e intelectivos. Mientras la \u00e9tica normativa se dirige a la inteligencia para comprender y hacer comprender cu\u00e1l es el verdadero juicio y por qu\u00e9 no puede ser aqu\u00e9l, la par\u00e9nesis se dirige a la voluntad, al coraz\u00f3n, a la disposici\u00f3n interior del \u00e1nimo humano para exhortar, estimular y amonestar.<\/p>\n<p>Mientras que la \u00e9tica normativa tiene por fin la individuaci\u00f3n del comportamiento moralmente recto que hay que poner en pr\u00e1ctica, la par\u00e9nesls mira a mejorar la actiud moral, volviendo bueno si se es malo y haciendo mejor si no se es tan bueno como se podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada ser, o sencillamente bueno en cualquier circunstancia y ante cualquier dificultad. ^<br \/>\nPor tanto, la diversidad entre \u00e9tica normativa &#8216;y par\u00e9nesis consiste en la diversidad de la estructura l\u00f3gica de la argumentaci\u00f3n y , de la exhortaci\u00f3n. La argumentaci\u00f3n \u00e9tica aduce los varios motivos en pro y en contra, y llega a la formulaci\u00f3n del juicio moral. En cambio, la exhortaci\u00f3n se dirige directamente al coraz\u00f3n del otro cuando no est\u00e1 orientado hacia el bien, manifiesta debilidad volitiva, cambia de idea respecto a la opci\u00f3n moral fundamental, est\u00e1 a punto de ceder a tentaciones ego\u00ed\u00adstas o, teol\u00f3gicamente hablando, se encuentra en trance de caer en pecado.<\/p>\n<p>La debilidad volitiva como contexto paren\u00e9tico puede describirse con aquella conocida frase de Ovidio: \u00abV\u00ed\u00addeo meliora, proboque, deteriora sequor\u00bb, o con la similar del ap\u00f3stol Pablo: \u00abNo hago lo que quiero, sino lo que detesto\u00bb (Rom 7:15).<\/p>\n<p>En cuanto exhortaci\u00f3n, la per\u00e9nesis se inserta en aquella relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, presente a menudo dentro de la \/persona humana, entre el momento intelectivo y el volitivo. No siempre, en efecto, la voluntad, a causa de su debilidad, est\u00e1 dispuesta a hacer lo que debe para atenerse a la perspectiva moral. En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, la par\u00e9nesis se inserta en aquel contexto antropol\u00f3gico. que es descrito como consecuencia del pecado original. La debilidad volitiva es la posibilidad siempre presente de caer en el pecado personal, en aquel ego\u00ed\u00adsmo del que Cristo ha redimido al hombre, pero cuya superaci\u00f3n el hombre no ha conseguido a\u00fan plena y personalmente. Por eso la par\u00e9nesis es la exhortaci\u00f3n a explotar todos los recursos personales y, en contexto teol\u00f3gico, los recursos identificables con la gracia santificante y sacramental, para conseguir aquella actitud moralmente buena que remite al comportamiento moralmente recto y que en el lenguaje teol\u00f3gico se define como santidad de vida.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad entendida, la p\u00e1r\u00e9nesis no asume aquella&#8217; acepci\u00f3n que a menudo se da al t\u00e9rmino y que la identifica con el moralismo: es algo muy serio y significativo para la vida moral de aqu\u00e9l al que se diri e; en cierto sentido es como transfundirle la fuerza volitiva necesaria para vivir siempre de un modo moral mejor.<\/p>\n<p>Ya los estoicos conoc\u00ed\u00adan este tipo de discurso moral. Tomemos por ejemplo las cartas de S\u00e9neca y veremos qu\u00e9 pathos \u00e9tico transmite este fil\u00f3sofo. a sus destinatarios, en primer lugar \u00e1 Lucilio y luego a todos los lectores de los siglos sucesivos. Tambi\u00e9n la Escritura conoce el lenguaje paren\u00e9tico. La predicaci\u00f3n de los profetas o la misma de Cristo, \u00bfno es fundamentalmente una invitaci\u00f3n urgente e incisiva, dirigida al coraz\u00f3n y no a la inteligencia, para que se convierta cambiando de actitud y de comportamiento?<br \/>\nMas la par\u00e9nesis no puede hacerla cualquiera ni puede dirigirse a cualquiera. Para que pueda alcanzar su fin deber\u00e1 seguir reglas determinadas a partir de supuestos bien precisos.<\/p>\n<p>II. Los presupuestos de la par\u00e9nesis<br \/>\nDos son esencialmente las condiciones que debe observar y tomar seriamente en consideraci\u00f3n el que desea exhortar.<\/p>\n<p>Ante todo se requiere que el que hace la par\u00e9nesis goce de autoridad ante el que la recibe. Aqu\u00ed\u00ad autoridad es aquel tipo de prestigio, estima y admiraci\u00f3n que ciertas personas adquieren en virtud de la coherencia de su vida, de su integridad moral y de su conducta moralmente recta. La autoridad peren\u00e9tica se identifica ante todo con la ejemplaridad de la vida, condici\u00f3n esencial para que la exhortaci\u00f3n o la llamada dirigida a otros sea aceptada. El que no posee tal ejemplaridad y a pesar de ello intenta ejercer una funci\u00f3n paren\u00e9tica, oir\u00e1 que se lo reprochan con aquella frase evang\u00e9lica: \u00abMedice, cura teipsum\u00bb. Haber realizado en la vida propia aquello a lo que se exhorta al otro constituye el fundamento mismo de la exhortaci\u00f3n: se puede hablar con autoridad porque el ejemplo de la vida propia ofrece garant\u00ed\u00adas y posee una considerable fuerza de atracci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: el santo y el h\u00e9roe exhortan tambi\u00e9n sin hablar: su vida misma se transforma en ejemplo que estimula a hacer otro tanto. El profeta mismo es simplemente el que anuncia lo que vive, testimonia lo que anuncia y garantiza con su vida la veracidad de lo que proclama. La mejor par\u00e9nesis, y al mismo tiempo la m\u00e1s eficaz, justamente es la de aquellos a quienes llamamos santos, h\u00e9roes o profetas. Por eso s\u00f3lo unos pocos pueden permitirse hacer par\u00e9nesis, y sobre todo hacerla apelando al ejemplo de su vida. Las m\u00e1s de las veces nos vemos forzados a apelar al ejemplo que nos ofrecen otros, y a veces se exhorta a otros para exhortarnos a nosotros mismos. En otros momentos se recurre a personajes de la vida pol\u00ed\u00adtica, social y religiosa para encontrar en su autoridad ejemplar el est\u00ed\u00admulo necesario para superar los momentos dif\u00ed\u00adciles de la propia existencia. Y as\u00ed\u00ad en la vida de toda persona f\u00e1cilmente puede verse la relaci\u00f3n privilegiada que ha establecido con alg\u00fan personaje del pasado o del presente, cuya ejemplaridad orienta su actitud y su comportamiento. Como todos tenemos necesidad de par\u00e9nesis, nosotros mismos y los dem\u00e1s f\u00e1cilmente nos inspiramos apoy\u00e1ndonos en los h\u00e1bitos existenciales en que vivimos, en las opciones ejemplares del hombre pol\u00ed\u00adtico, en el valor intr\u00e9pido del h\u00e9roe, en la abnegaci\u00f3n total del santo.<\/p>\n<p>El otro supuesto del \u00e9xito de la par\u00e9nesis consiste en la convergencia intelectiva en lo moralmente bueno y recto entre quien hace par\u00e9nesis y quien la recibe. Este debe saber ya en qu\u00e9 consiste el bien que se exhorta a querer y a hacer. Si falta este supuesto intelectivo, la exhortaci\u00f3n, por ejemplo, de un occidental (que considera la monogamia como lo moralmente recto en la vida conyugal) a un \u00e1rabe (que, en cambio, acepta la poligamia) a ser un buen marido significar\u00e1 siempre para \u00e9ste lo opuesto de lo que aqu\u00e9l intenta exhortar. Justamente porque la par\u00e9nesis se inserta en la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la inteligencia que ve lo que hay que hacer y la voluntad que no es capaz de quererlo o de hacerlo, se debe suponer necesariamente la existencia de una percepci\u00f3n intelectiva convergente de lo moralmente bueno y recto entre el que exhorta y el que es exhortado.<\/p>\n<p>Por no estar siempre presentes estos dos supuestos, la par\u00e9nesis no s\u00f3lo resulta ineficaz, sino que viene a adquirir la connotaci\u00f3n moral aludida l arriba, I.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e al primer supuesto, a veces, por ejemplo, se arroga el derecho de exhortar el que no tiene autoridad para hacerlo, de exhortar el que no reconoce tal autoridad y de exhortar en tiempos y lugares inoportunos para hablar directamente al coraz\u00f3n del otro, etc.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e al segundo supuesto, a veces se responde paren\u00e9ticamente al que hace preguntas de tipo normativo o se exhorta a su voluntad cuando, en cambio, habr\u00ed\u00ada que iluminar su inteligencia. Esto sucede tambi\u00e9n en el plano de la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, cayendo as\u00ed\u00ad en el error l\u00f3gico de la petitio princip\u00fc. Para el recto planteamiento de un problema cualquiera es b\u00e1sico cuanto sigue: argumentar sobre cuestiones de comportamiento no equivale a dirigirse con exhortaciones a la actitud del que obra; los argumentos no son m\u00e1s eficaces cuando se les superpone o, peor todav\u00ed\u00ada, se los sustituye con exhortaciones. Mientras existen contextos y lugares en los cuales la par\u00e9nesis es aceptada y hasta deseada, hay momentos en los cuales s\u00f3lo puede hacerse \u00e9tica normativa. Una homil\u00ed\u00ada dominical, por ejemplo, es uno de los contextos t\u00ed\u00adpicos de la par\u00e9nesis: se aclara el significado del mensaje contenido en la palabra de Dios y se toma pie de \u00e9l para estimular a la asamblea a un aspecto particular de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n o a una conversi\u00f3n m\u00e1s profunda a\u00fan. Pero raramente un contexto escolar o acad\u00e9mico se presta a la exhortaci\u00f3n: el estudiante espera m\u00e1s bien que se eduque su inteligencia, que se afine su capacidad argumentativa y que se mejore su conocimiento de los problemas morales.<\/p>\n<p>III. El lenguaje de la par\u00e9nesis<br \/>\nPor ser un discurso de tipo fundamentalmente diverso del de la \u00e9tica normativa, habr\u00e1 que hacer la par\u00e9nesis con un lenguaje igualmente diverso. El que habla al coraz\u00f3n, habla con el coraz\u00f3n; el que quiere llegar a lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de la persona humana usar\u00e1 todas aquellas expresiones pleon\u00e1sticas y tautol\u00f3gicas que pueden ayudarle a impresionar profundamente el \u00e1nimo ajeno. Para hacer par\u00e9nesis no se necesita poseer gran cultura, capacidad argumentativa incisiva, conocimientos cient\u00ed\u00adficos muy variados: a la madre que exhorta a su hijo a ser bueno no le ha ense\u00f1ado nadie lo que ha de decir y c\u00f3mo ha de decirlo. Para hacer par\u00e9nesis es necesario sobre todo que las palabras broten del coraz\u00f3n, del amor a lo que se dice y aqu\u00e9l a quien se habla. Desde el punto de vista estrictamente ling\u00fc\u00ed\u00adstico, el discurso paren\u00e9tico es muy f\u00e1cil: quiz\u00e1 justamente por esto se tiende no raras veces a usarlo en lugar de la \u00e9tica normativa.<\/p>\n<p>Al no ir dirigido el discurso a la inteligencia, la par\u00e9nesis no seguir\u00e1 criterios de l\u00f3gica rigurosa; no partir\u00e1 de premisas para llegar silog\u00ed\u00adsticamente a resultados ciertos; no buscar\u00e1 la fuerza convincente de los argumentos m\u00e1s apropiados, sino que tender\u00e1 s\u00f3lo a llegar directamente al coraz\u00f3n, a la voluntad, a la actitud, a la disposici\u00f3n interior de \u00e1nimo ajeno. Mientras que, por ejemplo, en la \u00e9tica normativa habr\u00e1 que usar siempre t\u00e9rminos descriptivos, al hacer par\u00e9nesis se usar\u00e1n preferentemente t\u00e9rminos valorativos. Estos por su densidad sem\u00e1ntica se prestan m\u00e1s en este contexto. El lenguaje paren\u00e9tico recurrir\u00e1 a la viveza de la imagen, a la ejemplaridad de lo que se debe imitar; apelar\u00e1 a las capacidades inexpresadas del destinatario. Pero se puede exhortar tambi\u00e9n, y muy eficazmente, con un simple monos\u00ed\u00adlabo, con la turbadora desnudez de la mirada. Por tener que transmitir fuerza volitiva, un simple gesto, la sola proximidad, un abrazo o un apret\u00f3n de manos pueden resultar sumamente eficaces.<\/p>\n<p>Las posibilidades expresivas del lenguaje paren\u00e9tico son innumerables. Se pueden incluso citar vol\u00famenes enteros de sabor estrictamente paren\u00e9tico (aunque hubieran debido o querido tratar problemas de \u00e9tica normativa), igual que se pueden citar dichos populares, par\u00e1bolas, f\u00e1bulas, relatos, etc. [l Etica narrativa], en los cuales se ha condensado la sabidur\u00ed\u00ada de generaciones enteras y de los cuales brota impetuosa fuerza exhortativa para las generaciones sucesivas. Par\u00e1bolas, f\u00e1bulas, relatos sirven preferente, aunque no exclusivamente, para articular el discurso paren\u00e9tico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Cristo se sirvi\u00f3 muy a menudo de las formas polifac\u00e9ticas del lenguaje paren\u00e9tico. A1 doctor de la ley al que expuso el significado del t\u00e9rmino pr\u00f3jimo con la par\u00e1bola del buen samaritano, le dice: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. A los que cur\u00f3 les repite: \u00abAnda y no peques m\u00e1s\u00bb. A los que le presentan a la ad\u00faltera para que la condene, los coloca ante la realidad de su propio pecado con un gesto enigm\u00e1tico y con palabras lapidarias. Y mientras que- a la ad\u00faltera le repite la misma frase de tantas otras ocasiones, con la samaritana entabla un largo y paciente di\u00e1logo encaminado a hacerle tomar conciencia de la conducta de una vida moralmente errada y a inducirla a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. Pero ni siquiera Cristo consigue siempre convertir.<\/p>\n<p>Estas pocas referencias expuestas a manera de ejemplo es preciso encuadrarlas m\u00e1s claramente dentro de las l\u00ed\u00adneas fundamentales de toda la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica, a fin de que se pueda captar m\u00e1s f\u00e1cilmente la dimensi\u00f3n paren\u00e9tica de la \u00e9tica b\u00ed\u00adblica y su dimensi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana.<\/p>\n<p>IV. La par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica<br \/>\nl Arriba, 1, se ha hecho referencia a la predicaci\u00f3n de los profetas, que exhortaban a convertir el coraz\u00f3n, a tomar conciencia del propio pecado y a confiar en el perd\u00f3n amoroso de Dios. La predicaci\u00f3n de Juan Bautista, por ejemplo, es una llamada constante, casi mon\u00f3tona, a la conversi\u00f3n, ilustrada con la \u00fanica imagen de allanar las colinas e igualar los valles. La predicaci\u00f3n de Cristo comienza con la exhortaci\u00f3n a la conversi\u00f3n y a creer en el evangelio por la proximidad del reino de Dios. Pablo repite continuamente a sus fieles con f\u00f3rmulas siempre diversas la exhortaci\u00f3n a renovarse en el esp\u00ed\u00adritu, a dejar el hombre viejo para revestirse del hombre nuevo. A los tesalonicenses les recomienda incluso que fortalezcan a los pusil\u00e1nimes, sostengan a los d\u00e9biles, acepten las amonestaciones de los que han sido establecidos en el Se\u00f1or. Si en estas \u00faltimas expresiones advertimos la exhortaci\u00f3n a hacer par\u00e9nesis y a aceptarla, en las otras vemos el objeto de la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica, conversi\u00f3n del coraz\u00f3n; vivir de acuerdo con la condici\u00f3n propia de cristianos, de hijos de la luz, de redimidos por Cristo Jes\u00fas y amados por el Padre. La exhortaci\u00f3n de Juan se basa preferentemente en la invitaci\u00f3n a amar a Dios y al pr\u00f3jimo y a amarlos cada vez m\u00e1s, para introducirse cada vez mejor en el circuito de amor que viene del Padre, se manifiesta en Cris= to y se nos comunica mediante el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea la perspectiva o la formulaci\u00f3n con que se explicita -exhortaciones a vencer el pecado para vivir en la gracia o a pasar de las tinieblas a la luz-, la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica est\u00e1 siempre estructurada sobre la misma base l\u00f3gica de cualquier otra par\u00e9nesis: el principio del ser, que funda el deber ser: sois hijos de la luz, vivid como tales. Es decir, la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica no puede menos que remitirse al ser del creyente para dejar libres todas sus potencialidades. Como cualquier otra exhortaci\u00f3n, tambi\u00e9n la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica se basa en la capacidad que posee el sujeto de llegar a lo que se le exhorta. En las cartas paulinas, por ejemplo, vemos claramente el car\u00e1cter sint\u00e9tico de las expresiones estructuradas sobre el eres por tanto debes. Vemos tambi\u00e9n, cosa f\u00e1cil de encontrar en el discurso paren\u00e9tico, c\u00f3mo a veces permanece sin explicitar uno de los polos estructurales del principio. Se puede hacer par\u00e9nesis poniendo de manifiesto s\u00f3lo la dimensi\u00f3n existencial del indicativo o refiri\u00e9ndose solamente a la dimensi\u00f3n consecuente del imperativo. En el primer caso se remite a la consecuencia tautol\u00f3gica impl\u00ed\u00adcita del deber; en el segundo se supone impl\u00ed\u00adcitamente el fundamento del deber. Que se expliciten o no los dos polos es cuesti\u00f3n puramente ling\u00fc\u00ed\u00adstica. Desde el punto de vista l\u00f3gico, estando el principio estructurado tautol\u00f3gicamente, es indiferente explicitar uno u otro o ambos polos. As\u00ed\u00ad pues, lo espec\u00ed\u00adfico de la paren\u00e9tica de la moral b\u00ed\u00adblica, aunque mantiene la estructura l\u00f3gica de cualquier otra par\u00e9nesis, consiste en evocar las maravillas realizadas por Dios en el hombre y para el hombre, y por tanto en apelar a la novedad del ser cristiano para exhortar y vivir en consecuencia.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista teol\u00f3gico, la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica se funda en la doble perspectiva de la memoria. La memoria retrospectiva del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico del pasado es la base del compromiso en el presente y de la tendencia a anticipar el futuro. La memoria anticipativa de la realizaci\u00f3n plena del designio salv\u00ed\u00adfico y del juicio final se convierte en la base sobre la cual se funda la exhortaci\u00f3n a vivir ya del modo que no se ha conseguido a\u00fan plenamente. Recordar en el AT los prodigios realizados por Yhwh y en el NT la salvaci\u00f3n operada por Cristo, o referirse a lo que vendr\u00e1 o a la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo son datos que conducen siempre a la misma conclusi\u00f3n exhortativa: lo que has recibido, lo que eres, lo que ser\u00e1s, es lo que debes ser; o: puesto que has sido llamado a vivir en la gloria del Padre, ya desde ahora debes ser lo que todav\u00ed\u00ada no eres.<\/p>\n<p>La par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica se puede tambi\u00e9n leer mediante la misma estructura tautol\u00f3gica de la regla de oro. En este caso, el modo como el Padre o el Hijo se han conducido o se conducen con el hombre es el punto de referencia, el criterio, el ejemplo por el cual el cristiano debe modelar su vida respecto a los dem\u00e1s seres humanos.<\/p>\n<p>Los elementos \u00abindicativos\u00bb contenidos en la revelaci\u00f3n relativos a Dios o a la intervencion de Dios sobre el hombre pueden leerse siempre en clave paren\u00e9tica: puesto que Dios es infinitamente bueno, t\u00fa, hombre, debes intentar imitarle; puesto que has sido hecho a imagen y semejanza de Dios, debes intentar vivir de manera semejante a \u00e9l, etc. V\u00e9ase tambi\u00e9n la relectura moral que los Padres hacen de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la imagen y semejanza de Dios, y encontraremos una vez m\u00e1s la aparici\u00f3n tautol\u00f3gica del imperativo a partir del indicativo.<\/p>\n<p>Mientras que la par\u00e9nesis no b\u00ed\u00adblica o no teol\u00f3gica s\u00f3lo puede remitirse al indicativo puramente antropol\u00f3gico, la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica, para ser verdaderamente tal, habr\u00e1 de referirse al indicativo de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Como en cualquier otro hombre, tambi\u00e9n el deber ser del creyente habr\u00e1 de ser siempre consecuencia de su ser de cristiano. En esto consiste fundamentalmente lo espec\u00ed\u00adfico cristiano de la moral cristiana: es posible dirigirse a la actitud del creyente apelando a toda la importancia espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gica del mensaje b\u00ed\u00adblico. En la actitud del creyente, y no en la materialidad de su comportamiento exterior, es donde se sedimenta la dimensi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana de su vida moral, entendida como respuesta del amor a aquel Padre que por amor lo ha creado, salvado y llamado a la gloria.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter l\u00f3gico no espec\u00ed\u00adfico de la estructura de la par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica deja aflorar su \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica cristiana.<\/p>\n<p>V. Lo espec\u00ed\u00adfico cristiano de la par\u00e9nesis<br \/>\nLa par\u00e9nesis es espec\u00ed\u00adficamente cristiana justamente cuando brota de la inmensidad de la relaci\u00f3n de amor que Dios ha querido establecer con el hombre.<\/p>\n<p>Por tanto, hablar de par\u00e9nesis espec\u00ed\u00adficamente cristiana implica tambi\u00e9n la referencia a la \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adficamente cristiana de la moral cristiana, supuesto y fin de la misma par\u00e9nesis cristiana. Es decir, si la par\u00e9nesis cristiana se funda en el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico ya, aunque a\u00fan no plenamente realizado, significa que apela a lo que el hombre redimido ha recibido ya para estimularlo a ser lo que todav\u00ed\u00ada no es plenamente. Esto implica, en otros t\u00e9rminos, referirse a toda aquella fuerza que para la vida moral del creyente emana de lo que entendemos cuando hablamos de \/ gracia santificante, de vida o de gracia sacramental, de dimensi\u00f3n eclesial de la vida cristiana, de vida de oraci\u00f3n, de uni\u00f3n con Dios, etc.<\/p>\n<p>&#8211; Apelar al ser del cristiano implica evocar aquellas verdades que se refieren a la transformaci\u00f3n experimentada por \u00e9l en su ser mediante el t bautismo.<\/p>\n<p>&#8211; Apelar a su vida sacramental implica evocar la riqueza del dis-<br \/>\ncurso teol\u00f3gico sobre el significado de los \/sacramentos para la vida del creyente, sobre lo inagotable de aquel amor que por medio de ellos nos es continuamente comunicado, un amor que perdona, refuerza los v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos o capacita para vivir como adultos nuevas condiciones existenciales [\/ Religi\u00f3n y moral 11, 2-3].<\/p>\n<p>&#8211; Apelar a la comunidad o a la comuni\u00f3n eclesial implica evocar aquel contexto en el cual el Padre nos llama a vivir mediante Cristo en el esp\u00ed\u00adritu, y que nos transforma en contexto existencial dentro del cual recibimos su amor, somos guiados por aquellos que \u00e9l nos env\u00ed\u00ada y qos sentimos incesantemente estimulados a la novedad de vida real, sacerdotal y prof\u00e9tica [l Iniciaci\u00f3n cristiana II].<\/p>\n<p>&#8211; Apelar a la exigencia de la \/oraci\u00f3n implica recordar que hay que tener siempre presente que s\u00f3lo del Padre viene la fuerza, s\u00f3lo en \u00e9l podemos ser buenos; y que, por tanto, no hemos de confiar en nuestras dotes humanas para perseverar en aquella opci\u00f3n moral y religiosa fundamental que, una vez realizada, estamos obligados a renovar en cada momento [\/ Opci\u00f3n fundamental V].<\/p>\n<p>Todo esto, explicitado en toda la riqueza de sus m\u00faltiples aspectos, constituye lo espec\u00ed\u00adfico cristiano de la par\u00e9nesis y va a sedimentarse como car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico cristiano de la moral cristiana en el momento en que el creyente lo atesora para su propia vida moral. Su comportamiento exterior quiz\u00e1 aparezca id\u00e9ntico al de cualquier otro hombre que intenta obrar siempre de un modo moralmente recto; pero su tendencia interior a realizar cada vez m\u00e1s plenamente una vida moralmente buena y recta como respuesta al amor del Padre, encontrar\u00e1 en cuanto se ha dicho el fundamento antropol\u00f3gico de su misma realizaci\u00f3n y una par\u00e9nesis impetuosa, eficaz e incesante.<\/p>\n<p>En lo \u00ed\u00adntimo de su ser el creyente vive la \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica de su relaci\u00f3n de amor con aquel que le ha llamado, se siente estimulado a intensificar cada vez m\u00e1s tal relaci\u00f3n y a concretizarla no s\u00f3lo como \/ actitud interior, sino tambi\u00e9n como ! comportamiento consecuente.<\/p>\n<p>[\/ Epistemolog\u00ed\u00ada moral; \/ Etica narrativa; \/ Etica normativa; J Meta\u00e9tica; \/ Opci\u00f3n fundamental; \/ Religi\u00f3n y moral; \/ Seguimiento\/Imitaci\u00f3n].<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Par\u00e9nesis y \u00e9tica normativa: GINTERS R., Valori, norme e fede cristiana. Introduzfone allo studio dell \u00e9tica filosoftca e teologica, Marietti, Casale Monf. 1982; SCHULLER B., L \u00faomo veramente uomo. La dimensione teologica dell&#8217; etica nella dimensione etica dell \u00faomo, Edi Oftes, Palermo 1987; PRIVITERA S., Dall \u00e9sperienza alla morale. R problema \u00abesperienza\u00bb en Teolog\u00ed\u00ada Morale, Edi Oftes, Palermo 1985; WOLBERT W., Parenesi ed etica normativa, en \u00abRTM\u00bb 49 (1981) 11-39; 50 (1981) 227-236; ID, Ethische Argumentation und Pardnese in lKor 7, Patmos, D\u00fcsseldorf 1981. &#8211; Par\u00e9nesis b\u00ed\u00adblica: BuLTMANN R., Teolog\u00ed\u00ada del NT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; JEREMIAS J., fl discorso della montagna, Paideia, Brescia 1973; NEUHXUSLER E., Exigence de Dieu el morale chr\u00e9tienne, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1971; SCHELKLE K.H., Ethos del NT Dehoniane, Bolonia 1974; SCHLIER H., 11 tempo della Chiesa, Dehoniane, Bolonia 1981; SCHNACKENBURG R., Existencia cristiana seg\u00fan el NT, Verbo Divino, Estella 19732; ID, El mensaje moral del NT Herder, Barcelona 1989-1991; SPICQ C., Teolog\u00ed\u00ada moral del NT, 2 vols., Eunsa, Pamplona 1970. &#8211; Par\u00e9nesis cristiana: CABASILAs N., La vita in Cristo, Utet, Tur\u00ed\u00adn 1971; GILLEMAN G., La primac\u00ed\u00ada de la caridad en la teolog\u00ed\u00ada moral, Descl\u00e9e, Bilbao 1957; GRASSD D., Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19693; JANNARAS Ch., La libert\u00f3 dell \u00e9thos, Dehoniane, Bolonia 1985; MERSCH E., Morale e corpo mistico, Morcelliana, Brescia 1955; SECONDIN R., Mensaje evang\u00e9lico y culturas, Paulinas, Madrid 1986; SPIAZZI R. Teolog\u00ed\u00ada pastoral did\u00e1ctica, Studium Madrid 1969; TILLMANN F., El maestro llama, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1956.<\/p>\n<p>S. Privitera<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras que la \u00e9tica normativa atiende a la fundamentaci\u00f3n del juicio moral en orden a definir la actitud y el comportamiento humano, la par\u00e9nesis no busca objetivos cognoscitivos o intelectuales, sino que se dirige a la voluntad, al coraz\u00f3n, para exhortar y amonestar al individuo. Al experimentar la propia debilidad volitiva, la persona humana advierte &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parenesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPARENESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16706","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16706","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16706"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16706\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16706"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16706"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16706"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}