{"id":16716,"date":"2016-02-05T10:55:17","date_gmt":"2016-02-05T15:55:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/platonismo-cristiano\/"},"modified":"2016-02-05T10:55:17","modified_gmt":"2016-02-05T15:55:17","slug":"platonismo-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/platonismo-cristiano\/","title":{"rendered":"PLATONISMO CRISTIANO"},"content":{"rendered":"<p>La filosof\u00ed\u00ada de Plat\u00f3n, en su tensi\u00f3n por comprender la realidad partiendo desde arriba, ejerci\u00f3 desde los primeros tiempos una influencia tan profunda sobre el cristianismo que hizo surgir una corriente que puede perfectamente definirse como neoplatonismo cristiano.<\/p>\n<p>Para Plat\u00f3n (t 348 a.C.) existen dos mundos, el de las cosas en su mutabilidad y pluriformidad y el mundo eterno e inmutable que constituyen las ideas, del que se deriva el mundo visible, que no es sino la sombra y el recuerdo del primero. As\u00ed\u00ad pues, conocer significa alzar los ojos del alma a las verdades eternas y realizar as\u00ed\u00ad un movimiento de retorno nost\u00e1lgico a aquel mundo del que ella viene. Este proceso marca para el hombre tanto un camino de liberaci\u00f3n progresiva del alma respecto a su prisi\u00f3n que es el mundo, como la consecuci\u00f3n de aquel estado de bienaventuranza sapiencial al que aspira por naturaleza.<\/p>\n<p>El neoplatonismo pagano del siglo III-Y d.C. recoge Y sistematiza estos elementos plat\u00f3nicos, sobre todo a trav\u00e9s de la personificaci\u00f3n de las ideas eternas: todas las cosas se originan por v\u00ed\u00ada de emanaci\u00f3n jer\u00e1rquica a partir del Uno, que es absoluto, eterno e inmutable. En particular, el alma humana est\u00e1 llamada a un retorno sapiencial de tipo unitivo-m\u00ed\u00adstico-beat\u00ed\u00adfico con el Uno. Se llega a \u00e9l o por v\u00ed\u00ada de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica (Plotino y Porfirio) o por v\u00ed\u00ada te\u00fargica (pr\u00e1cticas religiosas: Proclo). El cristianismo encontr\u00f3 en todo esto una profunda consonancia con su visi\u00f3n del mundo y, por consiguiente, un instrumento filos\u00f3fico capaz de reexpresar y conceptualizar su propia fe (neoplatonismo cristiano).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico casi todos los grandes te\u00f3logos que intentaron sistematizar la fe, utilizaron ampliamente la filosof\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica (pensemos, por ejemplo, en Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en Or\u00ed\u00adgenes). Sin embargo, teniendo presente su amplia influencia en el pensamiento occidental de los siglos sucesivos, es preciso recordar de manera especial a dos autores: Agust\u00ed\u00adn y el Pseudo-Dionisio. El Uno pagano es identificado por Agust\u00ed\u00adn con el Dios cristiano, que lo cre\u00f3 todo y que tiene en s\u00ed\u00ad la verdad de las cosas. El hombre por su constituci\u00f3n aspira a un retorno contemplativo en Dios y recibe activamente una ayuda en este movimiento, gracias a una influencia directa de la luz divina, de naturaleza cristol\u00f3gica, que ilumina su esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La otra figura significativa del platonismo cristiano es el Pseudo-Dionisio. En su visi\u00f3n ocupa el primer plano la acci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental-eclesial como acontecimiento primordial para realizar el retorno unitivo del hombre a Dios: desde arriba la acci\u00f3n de Dios se comunica primero a la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia y desde \u00e9sta a los sacramentos, por cuya participaci\u00f3n el individuo, a su vez, entra en contacto con Dios y con su misterio inefable.<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo medieval se vio ampliamente influido por toda esta tradici\u00f3n neoplat\u00f3nica. Se advierte un primer giro en la relaci\u00f3n entre el platonismo y el pensamiento cristiano en el siglo XIII gracias a la reacci\u00f3n progresiva, pero imposible de detener, de la filosof\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica. A una concepci\u00f3n del mundo que part\u00ed\u00ada de arriba y volv\u00ed\u00ada hacia lo alto en un movimiento sapiencial-m\u00ed\u00adstico (Plat\u00f3n), se contrapuso otra concepci\u00f3n que afirmaba la autonom\u00ed\u00ada inteligible del mundo y que estaba animada por un fin estrictamente cient\u00ed\u00adfico (Arist\u00f3teles). Pero las dos visiones, m\u00e1s que contraponerse de forma clara y total, de hecho dieron origen a una mescolanza que alguien ha definido como un \u00bb aristotelismo platonizante\u00bb .<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta especie de eclecticismo cultural del per\u00ed\u00adodo escol\u00e1stico, se reconoce en la escuela franciscana la corriente en la que se percibe m\u00e1s fuertemente la presencia de elementos neoplat\u00f3nicos-agustinianos.<\/p>\n<p>El fin \u00faltimo del hombre es el fin sapiencial de unirse a Dios mediante un retorno de la inteligencia y del amor a Aquel en el que todo tiene su origen. En este itinerario del alma a Dios, cada uno de los elementos cognoscitivos entra en un mismo y \u00fanico proceso de acercamiento a Dios. Por su parte, lo divino colabora con el hombre, asegur\u00e1ndole su presencia activa de tipo iluminativo. Aunque, a continuaci\u00f3n, el platonismo goz\u00f3 todav\u00ed\u00ada en el terreno cultural de momentos de gran importancia. en el terreno teol\u00f3gico fue menguando cada vez m\u00e1s su influencia debido a la progresiva afirmaci\u00f3n del tomismo. Quiz\u00e1s pueda hablarse de una cierta recuperaci\u00f3n de elementos neoplat\u00f3nicos tras el retorno que se advierte en el siglo xx a la teolog\u00ed\u00ada de los Padres de la Iglesia. Pensemos especialmente en la revaloraci\u00f3n del mundo simb\u00f3lico en la teolog\u00ed\u00ada sacramental y en la recuperaci\u00f3n de una imagen de Dios que va m\u00e1s all\u00e1 de la pura raz\u00f3n, de un Dios que se deja encontrar m\u00e1s bien como Aquel que es el deseo nost\u00e1lgico del hombre.<\/p>\n<p>P. Maranesi<\/p>\n<p>Bibl.: E. des Places, Platonismo cristiano, en NDTF, 1057-1059: S Lilla, Platonismo, los Padres, en DPAC, 11, 1786-1810; E, Gilson, Esp\u00ed\u00adritu de la filosof\u00ed\u00ada medieval, Rialp, Madrid 1981. P P. Gilbert, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada medieval, Verbo Divino, Estella 1993; E. Vilanova, Historia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, Herder, Barcelona 1987, 523 -1004.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\u00bfPuede hablarse de \u00abplatonismo cristiano\u00bb? E. Iv\u00e1nka public\u00f3 en 1964 con el t\u00ed\u00adtulo de Plato christianus una colecci\u00f3n de trabajos, algunos de ellos de treinta a\u00f1os atr\u00e1s, y que hoy contar\u00ed\u00adan m\u00e1s de medio siglo; por tanto, no hemos de exigirle la \u00faltima palabra de la cr\u00ed\u00adtica. Tampoco la encontraremos en el art\u00ed\u00adculo monumental de R. Arnou Platonisme des P\u00e9res, que data en 1935. Afortunadamente, la enciclopedia Catholicisme acaba de dar este mismo t\u00ed\u00adtulo a un trabajo que completa y pone al d\u00ed\u00ada el anterior y que tiene el m\u00e9rito de disipar un equ\u00ed\u00advoco. En efecto, prescindiendo de cu\u00e1l pudo ser, especialmente entre los siglos II y v, la influencia de Plat\u00f3n en el pensamiento cristiano, no hubo nunca ni pudo haberlo, en el pleno sentido de la palabra, un \u00abPlat\u00f3n cristiano\u00bb; s\u00f3lo sigue en pie la afirmaci\u00f3n de Pascal: \u00abPlat\u00f3n puede disponer al cristianismo\u00bb (Pens\u00e9es, 219; Brunschvicq). Otra dificultad: no es posible discernir los diversos platonismos que descubr\u00ed\u00ada R. Arnou: \u00abel de Plat\u00f3n, el de comienzos de la era cristiana, el de Plotino y el de los sucesores de Plotino\u00bb; hay algunas constantes: en todas las \u00e9pocas los \u00abplat\u00f3nicos\u00bb mantuvieron dos consignas: ir a la verdad con toda el alma (Rep\u00fablica VII, 518, c8), no tocar lo que es puro m\u00e1s que con manos puras (Fed\u00f3n, 67, b2).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 la influencia de Plat\u00f3n en el pensamiento cristiano? Ser\u00ed\u00ada in\u00fatil buscarla en el NT. Si alguna f\u00f3rmula del cuarto evangelio, ya en el pr\u00f3logo, se presta a cierta comparaci\u00f3n con un \u00abhom\u00f3logo\u00bb plat\u00f3nico, s\u00f3lo puede tratarse de un recuerdo indirecto, todo lo m\u00e1s a trav\u00e9s J.-L. Ska de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada; e incluso en este caso, en opini\u00f3n de Lebreton, las relaciones entre Fil\u00f3n y Juan siguen siendo dudosas.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad ahora, por orden cronol\u00f3gico, algunos autores cristianos que marcan las etapas de la asimilaci\u00f3n del platonismo.<\/p>\n<p>Justino m\u00e1rtir. A prop\u00f3sito de Justino se plantea por primera vez la cuesti\u00f3n de una influencia directa de Plat\u00f3n. Despu\u00e9s del cap\u00ed\u00adtulo fundamental de J. Lebreton, la han sometido a estudio otros autores: baste citar a C. Andresen y W. Schmid (1952), N. Hyldahl y L.W. Barnard (1966), J.C.M. van Winden (1971), E.F. Osborn y R. Joly (1973). Pero del mismo Plat\u00f3n s\u00f3lo conoci\u00f3 Justino algunos textos, quiz\u00e1 a trav\u00e9s de un florilegio, y hay demasiadas incertidumbres sobre las fuentes que impiden determinar a qu\u00e9 escuela plat\u00f3nica perteneci\u00f3; content\u00e9monos con relacionarlo con el platonismo medio; en efecto, es con su contempor\u00e1neo Numenio, un plat\u00f3nico medio indiscutible, con quien son m\u00e1s numerosos los contactos. Tiene en com\u00fan con Plat\u00f3n la tesis de la visi\u00f3n de Dios (cf Fed\u00f3n l l lb), en relaci\u00f3n con la inmortalidad del alma; pero para \u00e9l, tanto la una como la otra son gracias de Dios.<\/p>\n<p>La escuela de Alejandr\u00ed\u00ada. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada abre la serie de escritores cristianos que alcanzar\u00e1 su cima en Or\u00ed\u00adgenes, pasando por otros esp\u00ed\u00adritus distinguidos, como Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada, y m\u00e1s tarde Atanasio y Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada. Nacido por el 150, Clemente fue en Alejandr\u00ed\u00ada el sucesor de Panteno al frente de una escuela de catec\u00famenos; m\u00e1s tarde, la persecuci\u00f3n le oblig\u00f3 a huir a Capadocia, donde muri\u00f3 por el a\u00f1o 215. Su platonismo se basa en un conocimiento personal del corpus plat\u00f3nico, siendo uno de los pocos que lo ley\u00f3 por entero; sin embargo, permanece m\u00e1s cerca del platonismo medio. Si Plat\u00f3n le parece tan \u00fatil para la propaganda cristiana, es porque -como la mayor parte de los autores cristianos- encuentra en \u00e9l lo mejor de la filosof\u00ed\u00ada hebrea; tal era la tradici\u00f3n de Fil\u00f3n y de los l apologistas. Una monograf\u00ed\u00ada reciente sobre c\u00f3mo los Stromata de Clemente asimilaron el platonismo concluye: \u00abHay que partir de las l\u00ed\u00adneas maestras del pensamiento plat\u00f3nico para alcanzar el centro de la filosof\u00ed\u00ada de Clemente\u00bb.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de I Or\u00ed\u00adgenes, \u00bfhabr\u00e1 que decir con H. Crouzel que \u00absus errores se reducen a la hip\u00f3tesis de la preexistencia de las almas y a cierta tendencia al subordinacionismo\u00bb? Quiz\u00e1 sea esto minimizar sus desviaciones, algunas de las cuales tiene en com\u00fan con Clemente. Pero los \u00abprincipales temas plat\u00f3nicos en Clemente y en Or\u00ed\u00adgenes\u00bb, enumerados por R. Arnou, podr\u00ed\u00adan en gran parte entrar en una filosof\u00ed\u00ada cristiana, y muchas de las p\u00e1ginas del Fed\u00f3n, del Banquete y del Fedro encontrar\u00e1n eco en la m\u00ed\u00adstica medieval.<\/p>\n<p>Si Eusebio de Cesarea no tiene un pensamiento personal, su conocimiento excepcional de Plat\u00f3n y del platonismo medio hacen de su obra, sobre todo en la Preparaci\u00f3n evang\u00e9lica, un repertorio de textos que con frecuencia es el \u00fanico en conservar. En Eus\u00e9be de C\u00e9sar\u00e9e commentateur, primer cap\u00ed\u00adtulo sobre \u00abEusebio y la herencia griega\u00bb, E. des Places dedica una primera secci\u00f3n a \u00abEusebio comentarista de Plat\u00f3n\u00bb, con un inventario de las citas y alusiones de Eusebio; sus paralelismos entre Plat\u00f3n y \u00abMois\u00e9s\u00bb prolongan las ideas de Justino y de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada: ilustrar esa mezcla de sombras y de luces que el paganismo ofrec\u00ed\u00ada a la revelaci\u00f3n; unas veces Plat\u00f3n se le aparece como el representante por excelencia de la moral pagana y cae bajo los golpes de la misma reprobaci\u00f3n; otras veces, quiz\u00e1 las m\u00e1s frecuentes, lo exime de los errores de su \u00e9poca para convertirlo en el precursor de los apologistas y su aliado inconsciente a varios siglos de distancia. Eusebio le debe mucho a Numenio, que representa para \u00e9l el platonismo medio. Como todo el platonismo medio, Eusebio afirma que la trascendencia de Dios postula un ser intermedio entre \u00e9l y el mundo; intenta, sin lograrlo siempre, conciliar esta concepci\u00f3n filos\u00f3fica con la fe cristiana en un Verbo divino, segunda persona de la Trinidad; lleva el subordinacionismo de Or\u00ed\u00adgenes hasta el l\u00ed\u00admite de lo que la Biblia pod\u00ed\u00ada soportar. El \u00absegundo Dios\u00bb de sus modelos griegos, particularmente de Numenio, parece haber da\u00f1ado a su ortodoxia; esto le acercaba a Arrio, y en Nicea, Eusebio actuar\u00e1 como arriano.<br \/>\nLos capadocios y el platonismo. Si Numenio fue el precursor de Plotino, \u00e9ste no ejerci\u00f3 ninguna influencia antes del final del siglo iv; sus disc\u00ed\u00adpulos inmediatos, Porfirio y Y\u00e1mblico, se muestran m\u00e1s pr\u00f3ximos a Numenio y a un platonismo generalizado popularizado por los Or\u00e1culos caldeos, colecci\u00f3n de hex\u00e1metros bastante mediocres, pero con un sentido no carente de profundidad. Los grandes neoplat\u00f3nicos del siglo v, Proclo y Simplicio, son los primeros en citarlos. A partir de la segunda mitad del siglo iv, Atenas cede a Alejandr\u00ed\u00ada su lugar de capital intelectual; no es ya de Numenio, sino de Plotino, de quien deriva el neoplatonismo cristiano, con Basilio, Gregorio de Nacianzo y sobre todo Gregorio de Nisa y Sinesio; los dos \u00faltimos, obispos a su pesar, hicieron lo posible por conciliar su filosof\u00ed\u00ada con su fe. Gregorio de Nisa ha sido objeto de muchas disertaciones, superadas en importancia y en penetraci\u00f3n por la tesis de J. Dani\u00e9lou.<\/p>\n<p>Muy recientemente un estudio establec\u00ed\u00ada un paralelismo entre el Fed\u00f3n y el \u00fanico di\u00e1logo de Gregorio de Nisa Sobre el alma y la resurrecci\u00f3n: Gregorio aparece en \u00e9l con sus silencios y sus reservas, sumamente preocupado de no contradecir al dogma; disimula lo mejor posible sus tendencias filos\u00f3ficas, pero sigue siendo ante todo un neoplat\u00f3nico.<\/p>\n<p>En cuanto a Sinesio, nunca lleg\u00f3 por completo a unificar los tres elementos de su personalidad; su formaci\u00f3n de humanista y de rhetor, su filosof\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica y su religi\u00f3n cristian\u00f3. Su dificultad en admitir la resurrecci\u00f3n de los cuerpos lo inclinaba constantemente hacia el platonismo.<\/p>\n<p>A finales del siglo, v tenemos un ultimo ejemplo de estos conflictos interiores en el Pseudo-Dionisio \u00ed\u0081re\u00f3pagita, disc\u00ed\u00adpulo de Proclo, y sin embargo, cristiano sincero.<\/p>\n<p>BIBL.: ARNNou R., Platonisme des P\u00e9res, en DTC XII, 2, 1935, 2258-2392; CROUZEL H., Orig\u00e9ne el la philpsophie, Par\u00ed\u00ads 1962; DANIELOU J., Pl\u00e1tonisme el th\u00e9ologie mystique, Par\u00ed\u00ads 1944; \u00ed\u00adVANKA EN., Plato christianus, Einsiedeln 1964; LEBRETON J., Histoire du dogme de la Trinit\u00e9 II, Par\u00ed\u00ads 1928, 640-642, 405-484; MADEc G., Platonisme des P\u00e9res, en \u00abCatholicisme\u00bb 50 (1986) 491-507; PLACES E. des, Studia Patristica XV, part 1, Berl\u00ed\u00adn 1984; ID, Eus\u00e9be de C\u00e9sar\u00e9e commentateur. Platonisme el Ecriture sainte, Par\u00ed\u00ads 1982; ID, Lesfragments de Num\u00e9nius dilpam\u00e9e dans la Pr\u00e9paration \u00e9vang\u00e9lique d EusMe de C\u00e9sar\u00e9e, en \u00abComptes rendus de I&#8217;Acad\u00e9mie des Inscriptions et Belles Leares (1971) 455-462; ID, Num\u00e9nius el Eus\u00e9be de C\u00e9sar\u00e9e (Studia patristica XIII), Berl\u00ed\u00adn 1975, 19-28; ID, Platonismo e tradizione cristiana, Mil\u00e1n 1976; RICKEN F., Die Logoslehre des Eusebios von Caesarea und der Mittelplatonismus, en \u00abTheologie und Philosophie\u00bb 42 (1967) 311-358; ID, Zum Rezeption der platonischen Ontologie be! Eusebios von Kaisarea und Athanasios, en ib, 53 (1978) 321-352.<br \/>\nE. des Places<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La filosof\u00ed\u00ada de Plat\u00f3n, en su tensi\u00f3n por comprender la realidad partiendo desde arriba, ejerci\u00f3 desde los primeros tiempos una influencia tan profunda sobre el cristianismo que hizo surgir una corriente que puede perfectamente definirse como neoplatonismo cristiano. Para Plat\u00f3n (t 348 a.C.) existen dos mundos, el de las cosas en su mutabilidad y pluriformidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/platonismo-cristiano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPLATONISMO CRISTIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16716","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16716","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16716"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16716\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16716"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16716"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16716"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}