{"id":16719,"date":"2016-02-05T10:55:23","date_gmt":"2016-02-05T15:55:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo-historico\/"},"modified":"2016-02-05T10:55:23","modified_gmt":"2016-02-05T15:55:23","slug":"positivismo-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo-historico\/","title":{"rendered":"POSITIVISMO HISTORICO"},"content":{"rendered":"<p>Inspir\u00e1ndose en el ideal del positivismo en general, es decir el conocimiento objetivo e imparcial de la realidad, el positivismo hist\u00f3rico que se desarroll\u00f3 sobre todo en el siglo pasado, gracias a Ludwig von Ranke y J Theodor Mommsen, se propon\u00ed\u00ada dar una imagen del pasado lo m\u00e1s exacta y fiel que fuera posible, partiendo de fuentes hist\u00f3ricamente \u00abpuras\u00bb.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en unos principios epistemol\u00f3gicamente ingenuos y acr\u00ed\u00adticos, el positivismo hist\u00f3rico consideraba de hecho el conocimiento hist\u00f3rico como la percepci\u00f3n del dato tal como es y el registro de los \u00abbruta facta\u00bb es decir, de los hechos en su verdad original, fuera y m\u00e1s all\u00e1 de toda interpretaci\u00f3n. Pero la reciente filosof\u00ed\u00ada de la historia ha demostrado ampliamente que semejante ideal de conocimiento es absolutamente inalcanzable. Efectivamente, en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, lo mismo que en todas las dem\u00e1s ciencias humanas, intervienen siempre ciertos elementos subjetivos, como por ejemplo las precomprensiones, los prejuicios, la elecci\u00f3n de un punto de vista particular, las opciones afectivas, etc., dif\u00ed\u00adciles de eliminar, que condicionan consciente o inconscientemente la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El positivismo hist\u00f3rico interes\u00f3 a la teolog\u00ed\u00ada sobre todo por el juicio fuertemente negativo que inspir\u00f3 sobre el valor hist\u00f3rico de los evangelios.<\/p>\n<p>Si la historia es la cr\u00f3nica puntual, fiel e imparcial de los sucesos, es evidente que los evangelios, en los que est\u00e1 presente una clara interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, no pueden ni mucho menos considerarse como hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Hoy, gracias a los trabajos de G. Dilthev H. 1. Marrou, R. Aron, H. G. Gadamer, P. Ricoeur, no puede sostenerse una concepci\u00f3n positivista de la historia y la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica es considerada pac\u00ed\u00adficamente como una interpretaci\u00f3n recreadora de la intenci\u00f3n creadora de la historia vivida. Entonces, en esta perspectiva, los evangelios se acercan mucho m\u00e1s a los conceptos de historia y de fidelidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>G. Occhipinti<\/p>\n<p>Bibl.: 9. Latourelle, Positivismo hist\u00f3rico, en DTF, 1062-1065: \u00ed\u008dd., A Jes\u00fas, el Cristo, por los evangelios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982: H, I, Marrou, Teolog\u00ed\u00ada de la historia, Rialp, Madrid 1978: H, G, Gadamer Verdad y m\u00e9todo, 2 vols\u00bb S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988-1994: Ricoeur, Historia y verdad, Ed. Encuentro, Madrid 1990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El positivismo hist\u00f3rico, representado por Ludwig von Ranke (17951886) y por Theodor Mommsen (1817-1903), interesa ala teolog\u00ed\u00ada fundamental por haber transmitido la concepci\u00f3n de la historia que domin\u00f3 en el siglo xlx y que durante mucho tiempo inspir\u00f3 los juicios pronunciados sobre el valor hist\u00f3rico de los evangelios. Pues bien, seg\u00fan los c\u00e1nones del positivismo, que aspira a dar una imagen exacta y completa del pasado a partir de unas fuentes \u00abhist\u00f3ricamente puras\u00bb, este juicio de valor no puede menos de ser desfavorable para los evangelios, ya que \u00e9stos se presentan evidentemente como fuentes \u00abcontaminadas\u00bb por la visi\u00f3n de la fe y por la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de sus autores. Conviene, por tanto, examinar los- postulados del positivismo.<br \/>\nEn la base del positivismo est\u00e1 una epistemolog\u00ed\u00ada ingenua, acr\u00ed\u00adtica. En efecto, el positivismo considera el objeto del conocimiento hist\u00f3rico como un dato ya construido y el conocimiento hist\u00f3rico como el registro o la fotograf\u00ed\u00ada de ese objeto. La objetividad del conocimiento hist\u00f3rico consiste en percibir el dato tal como es (wie es eigentlich gewesen), en registrar los hechos en estado bruto, en su verdad original, fuera de toda interpretaci\u00f3n. El ideal del positivismo hist\u00f3rico es llegar a la exactitud fr\u00ed\u00ada, neutra, impersonal de las ciencias naturales, como la bot\u00e1nica, la biolog\u00ed\u00ada, la qu\u00ed\u00admica. Se mantiene rigurosamente en el nivel de los hechos, en su pura materialidad.<\/p>\n<p>Pues bien, hemos de reconocer que semejante ideal no es solamente inaccesible, sino contrario a la realidad. El mismo von Ranke, en su Historia de la reforma protestante, est\u00e1 visiblemente inspirado por sus simpat\u00ed\u00adas luteranas. Los hechos van siempre acompa\u00f1ados de una interpretaci\u00f3n individual o colectiva sin la que por otra parte ser\u00ed\u00adan ininteligibles. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, decir que Kennedy fue \u00abasesinado\u00bb en Dallas es algo m\u00e1s que enunciar un hecho; para hablar de un hecho solamente habr\u00ed\u00ada que decir: \u00abKennedy, durante una visita a Dallas, fue visto cubierto por su propia sangre, con dos balas en el cuerpo\u00bb; pero decir \u00abasesinado\u00bbes ya una interpretaci\u00f3n del hecho e implica una causa intencional por parte de una o varias personas. Cualquier hecho humano, en la pr\u00e1ctica, se manifiesta a la vez como un hecho y como una interpretaci\u00f3n, que se traduce por un juicio. Fuera del esp\u00ed\u00adritu humano que capta y que juzga, no hay m\u00e1s que un caos de datos. As\u00ed\u00ad pues, la objetividad a prop\u00f3sito de un hecho hist\u00f3rico consiste en entrar en el horizonte de una conciencia que lo percibe y lo juzga.<\/p>\n<p>Hemos de a\u00f1adir que cada uno de los hechos humanos encierra un n\u00famero indefinido de interpretaciones, que esperan ser reconocidas o descubiertas de nuevo. Pues bien, esta actividad de discernimiento ser\u00e1 siempre imperfecta, parcial, unilateral. Adem\u00e1s, la materialidad del hecho no constituye m\u00e1s que un elemento entre otros muchos del devenir de un hombre que se realiza en un proyecto. Un hombre dio vida a un proyecto; otro hombre, el historiador, se dedica a recuperar ese hecho, interpretando la intenci\u00f3n que lo anima por medio de una hip\u00f3tesis explicativa. Por eso, en cada hecho humano, la objetividad no puede definirse m\u00e1s que integrando la aportaci\u00f3n del sujeto que dio vida al hecho como expresi\u00f3n de su proyecto y la aportaci\u00f3n de ese otro sujeto que lo recupera, intentando interpretarlo.<\/p>\n<p>En la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, como en todas las ciencias humanas, intervienen siempre ciertos elementos de subjetividad, individuales o colectivos, que no es posible eliminar. Por ejemplo: 1) la opci\u00f3n de una perspectiva: v.gr., la contrarreforma puede presentarse como un momento de revitalizaci\u00f3n religiosa llena de vigor o, por el contrario, para la historia del arte, como un per\u00ed\u00adodo de decadencia; 2) la opci\u00f3n afectiva: por ejemplo, los factores emotivos representan un papel determinante en los juicios sobre las personas o sobre los sucesos; la guerra de 1939-1945; vista por los franceses, por los alemanes, por los ingleses, por los americanos, por los rusos, se presentar\u00e1 bajo una luz muy diferente seg\u00fan las naciones en cuesti\u00f3n. La opci\u00f3n existencial del historiador, creyente o no creyente, con sus presupuestos filos\u00f3ficos, condiciona todo su trabajo; consciente o inconscientemente, inspirar\u00e1 la elecci\u00f3n de los documentos, la organizaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de los materiales, la s\u00ed\u00adntesis a la que llega. No se trata, sin embargo, de caer en un escepticismo radical sobre la posibilidad de una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica v\u00e1lida, sino de evaluarla correctamente. Un primer paso hacia la objetividad consiste, para el historiador, en declarar abiertamente la perspectiva que adopta y en declarar sus presupuestos. Puede entonces abrir a otra perspectiva, diferente de la suya, e incluso, si hay lugar y ante unos hechos s\u00f3lidamente atestiguados, renunciar simplemente a ellos. La objetividad es entonces \u00abb\u00fasqueda\u00bb de la objetividad.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no se encuentra ante un puro hecho material, desprovisto de toda significaci\u00f3n, sino ante una intenci\u00f3n encarnada, ante un proyecto realizado. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica es la interpretaci\u00f3n re-creadora de la intenci\u00f3n creadora de la historia vivida. Recorre al rev\u00e9s el camino de la vida. Se dedica a descubrir la intenc\u00ed\u00ad\u00f3n del sujeto en el acto por el que se construye. La historia vivida y la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica se condicionan mutuamente. Pero el conocimiento hist\u00f3rico no es posible sino porque la misma historia vivida es ya \u00absignificante\u00bb, inteligible. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no es posible m\u00e1s que con la condici\u00f3n de adoptar ante la historia vivida una actitud al mismo tiempo de \u00abafinidad\u00bb, para comulgar con ella, y de \u00abdistanciamiento\u00bb, para juzgarla correctamente. La \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb supone siempre estos dos procesos. Es la tradici\u00f3n la que mantiene a la vez la distancia y la continuidad en la distancia.<\/p>\n<p>Sucede con frecuencia que la situaci\u00f3n de afinidad est\u00e1 ya dada de antemano, bien debido a una contemporaneidad cronol\u00f3gica con el acontecimiento y con su ambiente de origen, bien porque la tradici\u00f3n mantiene y transmite el horizonte en que naci\u00f3 un documento y hace as\u00ed\u00ad connatural la lectura de este texto cronol\u00f3gicamente lejana. El trabajo exeg\u00e9tico consiste entonces simplemente en aclarar el sentido del texto, si es oscuro o ambigua. Pero tambi\u00e9n ocurre que la tradici\u00f3n representa a veces una serie de lecturas o de interpretaciones hechas a la largo de los siglos, en unos horizontes culturales distintos en cada ocasi\u00f3n. En ese caso se trata de reconstruir la situaci\u00f3n cultural original y de descubrir el sentido inicial. Esta es la situaci\u00f3n en que se encuentran nuestros ! evangelios, que representan una serie de relecturas sucesivas de la existencia vivida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Las observaciones hechas hasta ahora sobre la historia y el conocimiento hist\u00f3rica nos permiten ya constatar que los evangelios se acercan a las nociones de historia y de fidelidad hist\u00f3rica mucho m\u00e1s de lo que pensaban los partidarios del positivismo. Efectivamente, lo que refieren los evangelios es la existencia terrena de Jes\u00fas, pero con el profundo sentido que reviste para el mismo Jes\u00fas. Jes\u00fas acepta la voluntad del Padre hasta aquel abismo de caridad que lo condujo a la cruz: \u00e9ste es el proyecto fundamental de Jes\u00fas. Que la intenci\u00f3n de los evangelistas haya sido verdaderamente recoger este sentido de oblaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la vida de Jes\u00fas, podemos verificarlo por la importancia que conceden al relato de la pasi\u00f3n. Lo cierto es que estos dos aspectos est\u00e1n continuamente subrayados en los evangelios:<br \/>\n1) Por un lado, el acontecimiento mismo, en su realidad de acontecimiento \u00absucedido de verdad\u00bb. Los evangelios, sin embargo, indican tambi\u00e9n el sentido del acontecimiento, a saber: ese sentido que pertenece al propio acontecimiento, que le es \u00abinterior\u00bb. Por tanto, el sentido no es un elemento \u00absobrea\u00f1adido\u00bb por la tradici\u00f3n, sino que forma cuerpo con el acontecimiento. El sentido fructifica, pero no es creado. As\u00ed\u00ad, la muerte de Jes\u00fas no es un simple fallecer; el car\u00e1cter oblativo de esa muerte pertenece a su realidad. La funci\u00f3n del historiador es la de buscar, m\u00e1s all\u00e1 de la diversidad de las recensiones, la realidad del acontecimiento y de su significaci\u00f3n. Tal es el elemento de verdad que contiene el positivismo: la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica tiene que encontrar al Jes\u00fas prepascual, en su totalidad de acontecimiento-significante.<\/p>\n<p>2) Por otra parte, si el acontecimiento tiene un sentido, \u00e9ste no se ofrece a la curiosidad corno si fuera un puro objeto de \u00abinformaci\u00f3n\u00bb; se presenta como una interpelaci\u00f3n, como una llamada a la conversi\u00f3n y a una vida aut\u00e9ntica.La realidad de Jes\u00fas no es neutra; pone en juego la existencia de aquel que lo encuentra. Este es el elemento v\u00e1lido de la \u00abnueva hermen\u00e9utica\u00bb. El historiador, como tal, no tiene que decidir por los dem\u00e1s. Puede mostrar, sin embargo, que la llamada a la decisi\u00f3n de fe pertenece al mensaje de Jes\u00fas. Puede igualmente mostrar que la interpretaci\u00f3n cristiana de Jes\u00fas es coherente con la direcci\u00f3n hist\u00f3ricamente presente en su existencia.<\/p>\n<p>Al final de su exploraci\u00f3n, el historiador se encuentra siempre ante unos acontecimientos y ante un sentido. No llega nunca a unos acontecimientos \u00abinsignificantes\u00bb. Por otra parte, su ambici\u00f3n no es la de captar un pasado muerto, neutro, para contemplarlo luego como un espectador fr\u00ed\u00ado y lejano (mito del positivismo), sino lade llegar a un Jes\u00fas prepascual ya significante y fuente de significaci\u00f3n. El texto presente aparece como el \u00abprecipitado\u00bb de una evoluci\u00f3n temporal y significativa, cuyas etapas se esfuerza por reconstruir el historiador verificando su fidelidad. La relaci\u00f3n del texto con la tradici\u00f3n del acontecimiento Jes\u00fas s\u00f3lo se va precisando poco a poco gracias al esfuerzo conjugado de la historia y de la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>Las reflexiones recientes sobre la naturaleza de la historia, sobre su ambici\u00f3n y sus l\u00ed\u00admites, han rehabilitado en gran parte los evangelios como caminos de acceso a Jes\u00fas. En efecto, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, concebida como la interpretaci\u00f3n recreadora del proyecto de la historia vivida, muestra que los evangelistas, al introducir al lector en el sentido \u00faltimo de la vida de Jes\u00fas, o sea, su oblaci\u00f3n al Padre por la salvaci\u00f3n de los hombres, se sit\u00faan en el coraz\u00f3n de la historia y de sus preocupaciones. En su libertad frente a las coordenadas de tiempo y de lugar siguen siendo m\u00e1s fieles a Jes\u00fas que la m\u00e1s seca, estricta y rigurosa de las cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>BIBL.: ARON R., Introduction \u00e1 laphilosophie de 1 hfstoire, Par\u00ed\u00ads 1948; FRUCHON P., Existence humaine et R\u00e9v\u00e9lation. Essais d herm\u00e9neutique, Par\u00ed\u00ads 1976; GADAMER H.G., Le probl\u00e9me de la conscience historique, Lovaina 1963; ID, Verdad y m\u00e9todo, Salamanca 1988; HouRsJ., Valeur de 1 histoire, Par\u00ed\u00ads 1954; LATOURELLE R., A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, Salamanca 1982; MARRDU H.L, Teolog\u00ed\u00ada de la historia, Madrid 1978; MELCHIORRE V., II sapere storico, Brescia 1963; RICOEUR P., Historia y verdad, Madrid; Rlzzl A., Cristo verit\u00e1 dell \u00faomo, Roma 1972.<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inspir\u00e1ndose en el ideal del positivismo en general, es decir el conocimiento objetivo e imparcial de la realidad, el positivismo hist\u00f3rico que se desarroll\u00f3 sobre todo en el siglo pasado, gracias a Ludwig von Ranke y J Theodor Mommsen, se propon\u00ed\u00ada dar una imagen del pasado lo m\u00e1s exacta y fiel que fuera posible, partiendo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo-historico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPOSITIVISMO HISTORICO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}