{"id":16720,"date":"2016-02-05T10:55:24","date_gmt":"2016-02-05T15:55:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/potencia-obediencial\/"},"modified":"2016-02-05T10:55:24","modified_gmt":"2016-02-05T15:55:24","slug":"potencia-obediencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/potencia-obediencial\/","title":{"rendered":"POTENCIA OBEDIENCIAL"},"content":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de la expresi\u00f3n latina medieval potentia oboedientialis, que puede entenderse como \u00abcapacidad\u00bb, \u00abapertura\u00bb para acoger. Se trata de un concepto antropol\u00f3gico que surgi\u00f3 en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica medieval que operaba con el instrumental conceptual aristot\u00e9lico, en el que los conceptos de potencia (capacidad) y acto (actuaci\u00f3n, realizaci\u00f3n) ocupaban una posici\u00f3n central. Se encuentra ya en las obras de algunos escol\u00e1sticos medievales del siglo XIII, entre ellos Tom\u00e1s de Aquino y Pedro de Tarantasia.<\/p>\n<p>Con la \u00abpotencia obediencial\u00bb se intentaba aclarar la relaci\u00f3n entre la naturaleza humana y la gracia divina y, m\u00e1s concretamente, afirmar y delimitar las potencialidades de la naturaleza respecto a la concreci\u00f3n de la gracia. A lo largo de los siglos ha pasado a ser la expresi\u00f3n cl\u00e1sica para determinar la posici\u00f3n del hombre como criatura ante la iniciativa totalmente gratuita de Dios en la historia concreta de la salvaci\u00f3n, centrada y revelada plenamente en la persona y J la misi\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Es obvio que este concepto tiene sentido \u00fanicamente en el contexto de una consideraci\u00f3n teol\u00f3gica del hombre, particularmente en el \u00e1mbito de la comprensi\u00f3n del sujeto humano a la luz del acontecimiento Jesucristo como autocomunicaci\u00f3n totalmente gratuita de Dios en el Hijo a la criatura humana y por medio de ella al mundo. En efecto, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica ve en el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios hasta su resurrecci\u00f3n gloriosa una iniciativa de autorrevelaci\u00f3n y autocomunicaci\u00f3n de Dios Padre por e1 Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, tan indebida que capta a su destinatario como sujeto factualmente elevado por pura gracia hasta el grado m\u00e1s alto de realizaci\u00f3n del propio ser y capaz en s\u00ed\u00ad mismo de acoger esta proximidad por su apertura espiritual al ser en cuanto tal y por tanto a lo trascendente.<\/p>\n<p>A partir de este dato teol\u00f3gico, m\u00e1s  concretamente cristol\u00f3gico, la reflexi\u00f3n cristiana sobre el hombre, partiendo por as\u00ed\u00ad decirlo \u00abdesde abajo\u00bb en el an\u00e1lisis de las potencialidades y capacidades humanas, y por tanto en este sentido reflexionando antropol\u00f3gicamente sobre la apertura indefinida del esp\u00ed\u00adritu humano a la realidad en cuanto tal, considera a este \u00faltimo en potencia para acoger, como potencialidad de acogida de una iniciativa totalmente gratuita, \u00abdesde lo alto\u00bb y \u00abdesde fuera\u00bb, este impulso generoso de Dios, que intenta llevarlo a la realizaci\u00f3n m\u00e1s plena y m\u00e1s alta de su propio ser. En este aspecto los te\u00f3logos han hecho algunas distinciones. Aunque todos admiten (en el terreno cat\u00f3lico, ya que entre los protestantes no se ha planteado este tema -como tampoco en el campo ortodoxo&#8211;, o ha sido criticado como un atentado contra la confesi\u00f3n de la pura gracia de Dios, que en su apertura al hombre encuentra a un sujeto humano radicalmente corrompido y totalmente incapaz de Dios y de su gracia) que el esp\u00ed\u00adritu humano est\u00e1 constitutivamente abierto (capax, capaz) a la autocomunicaci\u00f3n gratuita por parte de Dios en el Hijo, destino actual de la humanidad querido por Dios, cierto n\u00famero de los mismos piensa que esta capacidad debe verse solamente como potencialidad pasiva, o sea, como no contradicci\u00f3n y pura posibilidad del hombre de verse implicado por la iniciativa divina gratuita, mientras que la mayor parte de ellos ense\u00f1a que debe considerarse como potencialidad activa, o sea, como vivo \u00bb deseo natural \u00bb en el hombre de conseguir una plenitud que, sin embargo, s\u00f3lo se le puede dar y s\u00f3lo puede conseguirla \u00e9l por gracia.<\/p>\n<p>Estas distinciones conservan su verdadero significado s\u00f3lo cuando no se a\u00ed\u00adsla el plano te\u00f3rico del plano pr\u00e1ctico-factual en que el esp\u00ed\u00adritu humano existe y est\u00e1 llamado a realizarse. Efectivamente, en este \u00faltimo plano, el hombre creado por Cristo, en Cristo y con vistas a Cristo, Verbo encamado ,Jn 1,lss; Heb 1,1-3; 1 (cf Col 1 ,15 &#8211; 1 7. Cor 8,6, etc.), se encuentra como potencialidad \u00abprevenido\u00bb ya desde siempre y envuelto por Dios mediante una  iniciativa de gracia, que lo interpela con aquel grado de vecindad y de intimidad que es el de la encarnaci\u00f3n totalmente gratuita (es notable la expresi\u00f3n de santo Tom\u00e1s de Aquino: la apertura de la potencia obediencial es \u00abcapacitas ad unionem hypostaticam\u00bb S. Th. III, q. 6, a. 4, ad 3; por eso, esta fontalmente presente en la humanidad de Cristo); esa iniciativa se da en un plano de gracia que de hecho estimula al hombre desde dentro a dilatarse y a realizarse en un horizonte y en un nivel de vida \u00absupracreatur\u00e1l\u00bb (\u00absobrenatural\u00bb, sobre las capacidades constitutivas, consecutivas y exigitivas de su realidad de criatura). Precisamente en cuanto que se descubre como compa\u00f1ero de esa iniciativa divina, se expel-imenta con su consistencia ontol\u00f3gica, con su realidad espiritual estructural (creada por Dios), \u00ababierto\u00bb, \u00abcapaz\u00bb de acoger y de hacer florecer en su propia existencia una experiencia de vida que tiene su ra\u00ed\u00adz \u00fanicamente en la pura e indebida benevolencia divina.<\/p>\n<p>Como se ve, en la tem\u00e1tica de la  \u00abpotencia obediencial\u00bb convergen las verdades cristianas m\u00e1s profundas sobre Dios, sobre Jesucristo y sobre el hombre. En ella se centra el don de la gratuidad de la actual situaci\u00f3n existencial en que el hombre est\u00e1 llamado a realizarse por iniciativa totalmente gratuita de Dios, y al mismo tiempo se percibe su gran dignidad de criatura que trasciende la realidad, que linda con el infinito y que est\u00e1 incluso en disposici\u00f3n de ser hecho part\u00ed\u00adcipe del dinamismo de la vida divina, sI y en la medida en que Dios mismo, por pura gracia (dada de hecho en Jesucristo, Verbo encarnado, a todos los hombres creados en \u00e9l y con vistas a \u00e9l), le abre su misterio de verdad y de amor.<\/p>\n<p> G. Iammarrone<\/p>\n<p> Bibl.: R, Fis\u00ed\u00adchella, Potencia obediencial, en  DTF, ,1066-1068; K. Rahner, Potencia obediencial, en SM, Y, 5119-5123; \u00ed\u008dd., Sobre la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada, 1, Taurus, Madrid 1962, 325-347; \u00ed\u008dd., Oyente de la palabra, Herder Barcelona 1967. L. Ladaria, Antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, Roma-Madrid 1983. 141-170.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Con la expresi\u00f3n \u00abpotentia oboedientialis\u00bb la teolog\u00ed\u00ada intenta definir, a la luz del dato revelado, la posibilidad de relaci\u00f3n entre Dios y el hombre: Estamos ante un problema de la relaci\u00f3n naturaleza y gracia. Por una parte, la reflexi\u00f3n deber\u00e1 ser capaz de salvaguardar la libertad del hombre en su situarse ante la revelaci\u00f3n de Dios; por otra, tendr\u00e1 que defender la prioridad, la gratuidad y la trascendencia del obrar de Dios mismo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo ingenuamente se puede pensar que semejante cuesti\u00f3n n\u00f3 tiene nada que ver con 1a teolog\u00ed\u00ada fundamental. Con la \u00abpotentia oboedientialis\u00bb estamos ante una de esas tem\u00e1ticas omnipresentes, aunque no siempre explicitadas, que regulan toda la tradici\u00f3n teol\u00f3gica. La encontramos ante todo en el tema de una fundamentaci\u00f3n antropol\u00f3gica, m\u00e1s tarde pomo factor interno de la revelaci\u00f3n y de la encarnaci\u00f3n, luego en las problem\u00e1ticas sobre el conocimiento \u00abnatural\u00bb de Dios y la fe, en la relaci\u00f3n fe-raz\u00f3n y, finalmente, en las cuestiones de soteriolog\u00ed\u00ada. Por tanto, no se trata de un tema marginal para la teolog\u00ed\u00ada, sino que constituye uno de sus elementos cualificativos.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista formal, como elemento que es ya de uso com\u00fan, con \u00abpotentia oboedientialis\u00bb se designa gen\u00e9ricamente la posibilidad (potentia) que tiene el hombre de poder recibir una determinaci\u00f3n que de suyo no posee, pero que puede s\u00f3lo obediencialmente acoger como don de Dios.<\/p>\n<p>La legitimaci\u00f3n de este dato viene s\u00f3lo como reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. En efecto, se acepta como ya constitutiva la relaci\u00f3n creatural. El sujeto se concibe como criatura, es decir, en una diferencia ontol\u00f3gica con Dios y en dependencia de \u00e9l; en la autoconciencia de no poder encontrar su cumplimiento en s\u00ed\u00ad mismo, sino s\u00f3lo en su relaci\u00f3n con el Creador. M\u00e1s a\u00fan, la reflexi\u00f3n, que es de genuina lectura cat\u00f3lica, se lleva a cabo a la luz del acontecimiento de la encarnaci\u00f3n, por el que se ve hist\u00f3ricamente realizada la relaci\u00f3n arquetipo entre Dios y el hombre en la vida de Jes\u00fas de Nazaret; que se convierte en el lugar de la llamada a la participaci\u00f3n del hombre en la vida divina:<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, en Cristo se tiene la totalidad de la gracia que es otorgada al hombre; por tanto, toda gracia es considerada como cr\u00ed\u00adstica, pero en \u00e9l se verifica tambi\u00e9n de qu\u00e9 manera el hombre es capax Dei.<\/p>\n<p>Toda la reflexi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica est\u00e1 marcada positivamente por esta precomprensi\u00f3n. Se dice que el hombre queda \u00abdivinizado\u00bb, es decir, llamado a participar de la vida de Dios que se ha actuado ya hist\u00f3ricamente en Cristo. Agustin ofrece una primera pista de investigaci\u00f3n cuando trata de la relaci\u00f3n entre el libre albedr\u00ed\u00ado y la gracia. El hombre es libre, pero para obrar por el bien tiene que ser liberado; su disponibilidad a la gracia debe ser completamente obediencial.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s bien en Tom\u00e1s donde por primera vez nos encontramos con la terminolog\u00ed\u00ada t\u00e9cnica de \u00abpotentia oboedientiae\u00bb o \u00abpotentia oboedientialis\u00bb (De Ver. 3,3,3) para indicar una potencia pasiva del alma humana: \u00abEn el alma humana, como en toda criatura, est\u00e1 presente una doble potencia pasiva: una que puede atribuirse a los agentes naturales, la otra que se hace presente por el primer agente, el cual puede llevar (potest reducere) a cualquier cristiano a acciones superiores a las que es llevado por los agentes naturales. Y esta potencia suele llamarse en la criatura potencia obediencial (potentia oboedientialis)\u00bb (S. Th. 111, 11,1).<\/p>\n<p>Posteriormente, el tema sufri\u00f3 interpretaciones diversas, sobre, todo por obra de Molina y de su escuela. M\u00e1s directamente, como un resultado que llega hasta la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, se puede intentar ver la \u00abpotentia oboedientialis\u00bb a la luz de la intuici\u00f3n tomista. En efecto, seg\u00fan Tom\u00e1s, el cumplimiento esencial de la criatura y la gratuidad del don para su cumplimiento no pueden ser considerados como conceptos contradictorios dentro de un sujeto.<\/p>\n<p>Por tanto, hay que valorar ante todo&#8217; la unidad del sujeto humano que se expresa en su cualidad de ser persona. M\u00e1s all\u00e1 de todo dualismo (esp\u00ed\u00adritu-cuerpo, con la consiguiente divisi\u00f3n de trascendencia-inmaneneia o finito-infinito), la realidad de la persona es la que favorece m\u00e1s que cualquier otra, desde el principio, la unidad y la no contradictoriedad de los conceptos y de las caracter\u00ed\u00adsticas ligadas a ellos.<\/p>\n<p>El ser persona, para el sujeto humano, significa autocomprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad y capacidad de autorrealizaci\u00f3n mediante actos de libertad. Hay una apertura infinita en el sujeto, una din\u00e1mica constante de apertura, que est\u00e1 marcada par el deseo de poder alcanzar el objeto del propio conocimiento. Pues bien, precisamente esta tensi\u00f3n y este deseo hacen tomar conciencia de una finitud del propio acto de ser.<\/p>\n<p>Esta misma caracter\u00ed\u00adstica est\u00e1 tambi\u00e9n impresa en la libertad del sujeto, que percibe en s\u00ed\u00ad mismo el deseo. de una libertad cada vez mayor y de una apertura a la libertad infinita. Esta dimensi\u00f3n le permite autodescubrirse como un sujeto disponible para poder desear y realizar actos de libertad y sobre todo el acto supremo de libertad por el que logra su autorrealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La persona es esencialmente libertad; \u00e9sta se expresa como acto supremo precisamente en el momento en que se sit\u00faa ante la opci\u00f3n radical de aceptaci\u00f3n de una libertad mayor que no le pertenece y que no puede pretender, sino s\u00f3lo recibir. Es esto lo que caracteriza al ser personal como aquel que puede realizar hasta el extremo y en correspondencia con su naturaleza unos actos que le pertenecen.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1, en otras palabras, que la autocomprensi\u00f3n \u00faltima que puede tener el sujeto, teol\u00f3gicamente, es la de un ser creado; esto implica que se da una comprensi\u00f3n de una distintio realis con el Creador. El ser creatural, por consiguiente, se encuentra siempre en una condici\u00f3n de relacionalidad, que es visible en su disponibilidad para acoger. En cuanto criatura, no puede pretender, sino s\u00f3lo recibir. Existe, por tanto, a nivel creatural una disponibilidad propia (potentia) para acoger la gracia, y por tanto para entrar en posesi\u00f3n (oboedientia) de una cualidad y caracter\u00ed\u00adstica que de suyo no posee ni puede pretender poseer en virtud de su propia naturaleza creada.<\/p>\n<p>Hacerse consciente de lo que se ha dado ya en la creaci\u00f3n es tambi\u00e9n gracia, llamada a la acogida obediencial que se debe a Dios. En efecto, s\u00f3lo de esta manera es posible ver aquella disponibilidad radical del sujeto ante la revelaci\u00f3n. En resumen, Dios al crear pone el deseo natural dentro de la criatura para que pueda reconocerlo; pero la contingencia del ser creado, que constituye su esencia, requiere que este deseo aparezca en un nivel personal para hacerse totalmente nato pleno de un sujeto hist\u00f3rico. Esto es necesario para que se realice plenamente la paradoja de la relaci\u00f3n entre la trascendencia de Dios y el conocimiento humano. En efecto, Dios puede ser siempre y solamente el primero de esta iniciativa; pero la libertad del hombre no podr\u00e1 estar nunca en disposici\u00f3n de relacionarse personalmente con Dios en virtud de su estructura ontol\u00f3gica, sin que Dios imprima en ella la capacidad tanto para concienciarla como para realizarla.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n creatural, asumida al principio como un a priori de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, supone tambi\u00e9n necesariamente que hay que mantener viva la regla de la l analog\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en este caso.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n no le quita nada a la fuerza de la libertad del sujeto, ya que \u00e9l la realiza precisamente en el momento en que toma conciencia y en que, como persona, se realiza plenamente a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Finalmente, la persona se autocomprende en una realidad hist\u00f3rica. Creemos que no se le quita nada a la densidad del concepto de \u00abpotentia oboedientialis\u00bb si se le inserta en una din\u00e1mica de devenir del ser humano. En el acto creativo de Dios se ve ya el acto de una \u00abpotentia oboedientialis\u00bb que se le da al sujeto como criatura; pero en el desarrollo de su existencia, \u00e9ste toma cada vez. mayor conciencia de su propio ser, hasta llegar a la plenitud de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Pues bien, la \u00abpotentia oboedientialis\u00bb no es extra\u00f1a a esta din\u00e1mica, porque el creyente sabe ante todo que ante la trascendencia de la gracia permanece el estado de pecado y que, a pesar de ello, crece en \u00e9l el deseo de Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la plenitud de la autorrealizaci\u00f3n ser\u00e1 la de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica; es all\u00ed\u00ad donde se tendr\u00e1 el cumplimiento de la participaci\u00f3n en la vida divina, en la que la criatura descubrir\u00e1 la bondad de su opci\u00f3n y verificar\u00e1 el grado m\u00e1s alto de su libertad, pero viendo al mismo tiempo la gratuidad de la llamada con la que se le dio lo que ella no pod\u00ed\u00ada hacer otra cosa m\u00e1s que desear.<\/p>\n<p>BIBL.: 13ALTHASAa H.U. von Der BegriJfder Natur in der Theologie, en \u00abZKTh\u00bb 75 (1953) 45264; In, Spiritus Creator. Saggi Teologice III, 13r\/e&#8217;~scia 1972; In, Teodram\u00e1tica 11, Madrid 1991; V AanEIL A., Le d\u00e9sir naturel de voir Dieu, en \u00abRTh\u00bb 31 (1926) 381-410; In, La vitalic\u00e9 de la vision) devine et tes actes surnaturels, en ib, 477489; IK., Oyente de la Palabra, Barcelona 1967; In, Potencia obediencia!, en VV.AA., Sacramentum Mundi V, Barcelona 19772, 519-523; In, Sobre la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada I, Madrid 1962, 325-347; In, Naturaleza y gracia, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada IV, Madrid 1962, 215-243 Rousser,oT, Los ojos de la fe I-II, Barcelona 1988.<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto formal. La expresi\u00f3n misma aparece ya (en un sentido algo m\u00e1s amplio) en Tom\u00e1s de Aquino y Pedro de Tarantasia, mientras que en la primera escol\u00e1stica no era todav\u00ed\u00ada usual. De manera muy general significa la posibilidad que la criatura tiene, aceptando obedientemente la disposici\u00f3n y el poder operante de Dios, de recibir una determinaci\u00f3n de su ser, en orden a la cual no posee una \u00abpotencia\u00bb tal que aqu\u00e9lla le sea \u00abdebida\u00bb, es decir, que dicha potencia sin la determinaci\u00f3n que la actualiza careciera de sentido y, por tanto, sin \u00e9sta no pudiera producirla un creador sabio. Ese concepto se emplea sobre todo para formular con m\u00e1s precisi\u00f3n conceptual la relaci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia en el orden -> sobrenatural: la naturaleza es p. o. para la -> gracia sobrenatural, indebida a la criatura, como comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo.<\/p>\n<p>2. Contenido material del concepto. a) El concepto de p. o. indica, pues, que un verdadero cumplimiento de la esencia (acto de la potencia) es indebido a la misma, es decir, que \u00e9sta no puede contar con \u00e9l ni reclamarlo, sino s\u00f3lo aceptarlo \u00abobedientemente\u00bb (p. o. para el acto). Naturalmente, la legitimidad de tal concepto s\u00f3lo es cognoscible partiendo del hecho revelado de que Dios, por la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo puede ser la perfecci\u00f3n de la criatura espiritual, que por tanto est\u00e1 abierta para ello y, sin embargo, debe aceptar esa perfecci\u00f3n como gracia indebida a ella. En consecuencia, este concepto s\u00f3lo tiene un campo de aplicaci\u00f3n leg\u00ed\u00adtima en la relaci\u00f3n entre naturaleza y gracia (y, por ende, tambi\u00e9n en la uni\u00f3n hipost\u00e1tica). Lo cual no excluye que tal concepto tenga analog\u00ed\u00ada con el concepto de la trascendencia de s\u00ed\u00ad mismo, en la que cada grado del mundo creado, a causa de hallarse \u00e9ste en devenir, por la din\u00e1mica de Dios se eleva y suprime esencialmente en el grado inmediato superior (relaci\u00f3n entre -> Dios y el mundo, -> evoluci\u00f3n). Sin embargo, esta trascendencia de s\u00ed\u00ad mismo, que va aneja a una concepci\u00f3n evolutiva del mundo, se distingue de la p. o. en sentido cl\u00e1sico por el hecho de que implica una supresi\u00f3n de la esencia anterior en la nueva (materia, vida, esp\u00ed\u00adritu); mientras que la p. o. significa precisamente una posibilidad de trascendencia de s\u00ed\u00ad mismo hacia la inmediatez de Dios que no suprime la esencia del hombre. El concepto de p. o. puede hacerse humanamente comprensible por la experiencia del amor entre dos personas: cada una recibe el amor de la otra como plenitud de su existencia y, sin embargo, como don indebido que no puede exigir.<\/p>\n<p>b) La p. o. del hombre (o de otra criatura espiritual) para la -> gracia no puede ser una determinada potencia de car\u00e1cter regional o particular en \u00e9l. No s\u00f3lo lo proh\u00ed\u00adbe la esencia de la gracia como comunicaci\u00f3n de Dios, que de suyo reclama necesariamente al hombre entero, sino que eso est\u00e1 tambi\u00e9n excluido por el concepto mismo de p. o. Pues una potencia particular, ordenada de antemano \u00fanicamente a la actualizaci\u00f3n por la gracia, carecer\u00ed\u00ada de sentido sin esta actualizaci\u00f3n y, consiguientemente, no ser\u00ed\u00ada ya \u00abobediencial\u00bb. De donde se sigue que la p. o. ha de ser id\u00e9ntica con la esencia espiritual y personal del hombre en general.<\/p>\n<p>Por su trascendentalidad ilimitada en el conocimiento y la libertad, esta esencia puede ser potencia para la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, pues as\u00ed\u00ad es capaz de recibir tal comunicaci\u00f3n, sin que por ella quede suprimida y deje de ser esencia humana y creada. Dicha esencia es mera p. obediencial, porque esta trascendentalidad natural ilimitada en el conocimiento y la libertad como condici\u00f3n de posibilidad de la personalidad e historia de la libertad, tiene tambi\u00e9n un acto y, por tanto, un sentido sin la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, a saber, cuando la referencia a Dios que se da en ella s\u00f3lo se actualizara como mera condici\u00f3n del encuentro cognoscitivo y activo con el mundo (contorno social y material). Si se reconoce, por otra parte, esta trascendentalidad como lo material de la p. o., en tal caso se ve claro tambi\u00e9n que la gracia es plenitud de la naturaleza espiritual y no algo, por tanto, que se a\u00f1adiera caprichosa y \u00abextr\u00ed\u00adnsecamente\u00bb a la esencia del hombre; es decir, que la naturaleza no es, consiguientemente, simple \u00abpotencia\u00bb para la gracia en el sentido de una mera non-repugnantia negativa, como se expone con frecuencia en la teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente. Frente a esta mala inteligencia de la p. o., mantiene su derecho la doctrina de Tom\u00e1s sobre el desiderium naturale de la visi\u00f3n de Dios. La plenitud de la esencia y su gratuidad no son conceptos contradictorios en la esencia espiritual.<\/p>\n<p>c) En cuanto las potencias espirituales particulares (entendimiento y voluntad) participan de la trascendentalidad ilimitada de la esencia humana y la realizan, puede naturalmente hablarse tambi\u00e9n de p. o. de estas potencias particulares para la gracia sobrenatural. Y en cuanto tales potencias ofrecen un aspecto pasivo y activo a la vez, no debe rechazarse de antemano como absurdo el concepto de una p. o. activa. Pero, rectamente entendida, \u00e9sta no significa, como en algunos te\u00f3logos molinistas, que el hombre pueda realizar una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adficamente importante que no proceda de una potencia elevada ya por la gracia; significa m\u00e1s bien que \u00e9l recibe esta elevaci\u00f3n como acto (-> gracia y libertad).<\/p>\n<p>3. El concepto de p. o. puede aplicarse tambi\u00e9n con pleno sentido a la relaci\u00f3n de la naturaleza humana de -> Jesucristo con la uni\u00f3n hipost\u00e1tica (-> encarnaci\u00f3n). La naturaleza humana es una p. o. para la radical manifestaci\u00f3n de Dios que se actualiza en Jesucristo (cf. RAHNER V 181-219: La cristolog\u00ed\u00ada dentro de una visi\u00f3n evolutiva del mundo).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. -> gracia y -> naturaleza y gracia. &#8211; Adem\u00e1s: J. v. Kuhn, Natur und \u00dcbernatur (T 1864); K. v. Schdzler, Natur und \u00dcbernatur (Mz 1865); M. Limbourg, \u00fcber die potentia oboedientialis: ZKTh 16 (1892) 231-272; R. Martin, De potentia passiva hominis ad gratiam et de potentia oboedientiali: EThL 1 (1924) 352 ss; D&#8217;Al\u00e9s &#8211; A. Gardeil, Autour de la puissance ob\u00e9dientielle: RThom 9 (1926) 526-527; J. Sestill, De natura Deo subiecta in ordine ad supematuralia quid Augustinus concinente Thoma senserit: DTh(P) 30 (1927) 57-93; A. Gardeil, La structure analogique de l&#8217;inteliect, fondement de la puissance obediendelle au surnaturel: RThom 10 (1927) 3-19; R. Garrigou-Lagrange, L&#8217;app\u00e9tit naturel et la puissance ob\u00e9dientielle: RThom 11 (1928) 474-478; G. Lapona, Les notions d&#8217;app\u00e9tit naturel et puissance ob\u00e9dientielle chez St. Thomas: EThL 5 (1928) 257-277; P. Balzaretti, De natura appetitus naturalis: Angelicum 6 (1929) 352-386 519-544; H. Lange, De gratia (Fr 1929) espec. 525; A. M. Pirotta, Disputatio de potentia oboedientiali: DTh(P) 32 (1929) 574-585, 33 (1930) 125-148 360-575; M. Blonde&#8217;, Le probl\u00e9me de la philosophie catholique (P 1932); A. Darmet, Les notions de raison s\u00e9minale et de puissance ob\u00e9dientielle chez St. Thomas et St. Augustin (Belley 1934); A. Rainer, De possibilitate videndi Deum per essentiam: DTh(P) 39 (1936) 307-330 409-429, 40 (1937) 3-21 113-128; W. R. O&#8217;Connor, The Natural Desire for God in St. Thomas: New Scholasticism 14 (Wa 1940) 213-267; V. D. Carro, La distinci\u00f3n del orden natural y sobrenatural, seg\u00fan S. Tom\u00e1s y su trascendencia en la Teolog\u00ed\u00ada y en el Derecho: CTom 62 (1942) 274-306; H. Bouillard, Conversion et Gr\u00e1ce chez St. Thomas d&#8217;Aquin (Th\u00e9ologie 1) (P 1944) 80 ss; E. Elorduy, La potencia obediencial en Su\u00e1rez: Las Ciencias 9 (Ma 1944) 815-833; L.-B. Gillon, Aux origines de la puissance ob\u00e9dientielle: RThom 47 (1947) 304-310; V. de Broglie, De fine ultimo humanae vitae (P 1948) 245-264; Y. Fr\u00e9nand, Esprit et Gr\u00e1ce sanctifiante: La pens\u00e9e cathol. 5 (P 1948) 25-47; H. de Lubac, St. Thomas. Compendium theologiae c. 104: RSR 36 (1949) 300-305; Scheeben I; Auer II 186-191; G. Ca\u00ed\u00add Ulloa, Intomo all&#8217;apertura dell&#8217;ordine naturale a quello sopranaturale: Sapienza 5 (1952) 242-256; H. U. v. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de la expresi\u00f3n latina medieval potentia oboedientialis, que puede entenderse como \u00abcapacidad\u00bb, \u00abapertura\u00bb para acoger. 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