{"id":16734,"date":"2016-02-05T10:55:51","date_gmt":"2016-02-05T15:55:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicoanalisis-y-teologia\/"},"modified":"2016-02-05T10:55:51","modified_gmt":"2016-02-05T15:55:51","slug":"psicoanalisis-y-teologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicoanalisis-y-teologia\/","title":{"rendered":"PSICOANALISIS Y TEOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>Cuando se habla de psicoan\u00e1lisis se piensa sobre todo en el m\u00e9todo terap\u00e9utico empleado por S. Freud para la soluci\u00f3n de los conflictos psicol\u00f3gicos, originados seg\u00fan \u00e9l como expresi\u00f3n de deseos inconscientes, de pulsiones afectivas, de traumatismos ps\u00ed\u00adquicos sufridos en los primeros per\u00ed\u00adodos de la infancia del individuo, con sus procesos de condenaci\u00f3n, represi\u00f3n, desplazamiento y figuraci\u00f3n simb\u00f3lica. M\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la terapia, el psicoan\u00e1lisis de Freud quiso ser, sin embargo, un m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n de otros hechos culturales, en los que ve\u00ed\u00ada ciertas analog\u00ed\u00adas con la histeria, la paranoia o la neurosis obsesiva: la poes\u00ed\u00ada, la novela el drama, el arte, el chiste, la biograf\u00ed\u00ada y -\u00bfc\u00f3mo no?- la religi\u00f3n. La religi\u00f3n no ser\u00ed\u00ada m\u00e1s que la represi\u00f3n ilusoria de unos instintos b\u00e1sicos del ser humano: una ilusi\u00f3n como la de la proyecci\u00f3n vac\u00ed\u00ada de los anhelos del hombre (Feuerbach) o el opio servido por las clases dirigentes para la resignaci\u00f3n de las masas (Marx). En el terreno moral, Freud dilu\u00ed\u00ada en el inconsciente gran parte de la responsabilidad humana: denunciaba la (\u00bb falsa conciencia\u00bb que promov\u00ed\u00ada seg\u00fan \u00e9l una \u00e9tica basada en el miedo y el disimulo; denunciaba a la autoridad religiosa que se complac\u00ed\u00ada en fomentar los tab\u00faes sexuales, para manejar de este modo las conciencias y sus decisiones. Finalmente, la ex\u00e9gesis psicoanal\u00ed\u00adtica de los textos b\u00ed\u00adblicos (gran parte de los disc\u00ed\u00adpulos de Freud eran jud\u00ed\u00ados como su maestro, aficionados a la lectura de la Biblia) desconcertaba a los biblistas, acostumbrados a una lectura muy distinta de la Escritura, y escandalizaba a los te\u00f3logos que ve\u00ed\u00adan sus dogmas tachados de ser productos neur\u00f3ticos de un psiquismo habitado por deseos inconscientes de poder, de sexo o de tener.<\/p>\n<p>Era natural que ante este nuevo \u00bb maestro de la sospecha\u00bb se levantara el recelo de los te\u00f3logos y del Magisterio eclesial, recelo que ha durado hasta fechas muy recientes: todav\u00ed\u00ada en 1972, Pablo VI consideraba el psicoan\u00e1lisis tan peligroso como las drogas o la pornograf\u00ed\u00ada, \u00abfango que amenaza con contaminar al hombre de nuestro tiempo\u00bb. Las cosas han ido cambiando poco a poco. Las teor\u00ed\u00adas freudianas m\u00e1s radicales han sido duramente criticadas, no s\u00f3lo en el terreno terap\u00e9utico, sino en el ideol\u00f3gico: se ha denunciado la ilegitimidad de extrapolar la visi\u00f3n psicoanal\u00ed\u00adtica a terrenos que no eran de su competencia; se ha redimensionado el papel del inconsciente en el psiquismo humano; se ha superado en gran parte la obsesi\u00f3n npansexualista\u00bb\u00bb del freudismo Y se ha reconocido el valor de otras f\u00daerzas instintivas positivas, especialmente en el inconsciente colectivo (Jung). Por su parte, muchos cristianos han experimentado en su propia vida, no s\u00f3lo la posibilidad de ser al mismo tiempo creyentes y personas psicoanalizadas, sino el gozo de saborear una vivencia religiosa m\u00e1s limpia y sin sospechas despu\u00e9s de haber pasado por el crisol del psicoan\u00e1lisis. En este nuevo clima se comprende que algunos te\u00f3logos hayan visto la posibilidad de recurrir a las leg\u00ed\u00adtimas adquisiciones del psicoan\u00e1lisis para la comprensi\u00f3n de una verdad venida de Dios, pero transmitida y acogida por personas en las que el inconsciente ejerce una influencia que hoy todos reconocen Y que por ello han podido desvirtuar y falsear la verdad que acog\u00ed\u00adan. Si con K. Rahner se ha podido hablar de una \u00abprecomprensi\u00f3n\u00bb que hace al hombre oyente virtual de la Palabra, \u00bfpor que no de una \u00absubcomprensi\u00f3n\u00bb\u00bb que impone a la Palabra de Dios unos m\u00f3dulos hermen\u00e9uticos inadecuados? La misma Pontificia Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica, en un documento del 15 de abril de 1993, reconoce adem\u00e1s que el psicoan\u00e1lisis aporta \u00bb una nueva comprensi\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo\u00bb, que \u00abayuda a descodificar el lenguaje humano de la revelaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Se abren entonces dos caminos de colaboraci\u00f3n entre el psicoan\u00e1lisis y la teolog\u00ed\u00ada. El primero, de revisi\u00f3n de algunos conceptos teol\u00f3gicos, que convendr\u00e1 \u00abpsicoanalizar\u00bb y purificar de toda posible ganga humana para que se adecuen a la verdad de Dios. El campo de trabajo en este sentido es abundante : habr\u00e1 que pensar en un \u00bb Dios diferente \u00bb del Dios paternalista, celoso, masculino, aplastante; el misterio trinitario no se presentar\u00e1 tanto como algo \u00abfascinosum et tremendum \u00ab\u00bb, sino como el seno en que vivimos nuestra existencia de hijos; la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas no ser\u00e1 s\u00f3lo un hecho biol\u00f3gico, sino la expresi\u00f3n del \u00abhombre nuevo\u00bb, el \u00abinconsciente\u00bb de Jes\u00fas, su vivencia de la paternidad y de la maternidad, su peculiar \u00bb soliaaridad \u00ab\u00bb con los hu\u00e9rfanos, ser\u00e1 tambi\u00e9n objeto de la atenci\u00f3n del te\u00f3logo: la tr\u00ed\u00adada culpa-pecado-salvaci\u00f3n tendr\u00e1 que analizarse seg\u00fan los nuevos planteamientos; habr\u00e1 que integrar el inconsciente de la visi\u00f3n cristiana del hombre: los temas de la sexualidad, de la bisexualidad, del Npecado original \u00ab\u00bb como instinto de mal y de muerte, del mal como patolog\u00ed\u00ada, de la \u00abredenci\u00f3n\u00bb\u00bb por el sacrificio del Hijo, no podr\u00e1n estudiarse ya sin tener en cuenta los datos del psicoan\u00e1lisis; habr\u00e1 que revisar hasta qu\u00e9 punto hemos hecho del cristianismo una religi\u00f3n del miedo, del pecado, en lugar de una religi\u00f3n del gozo y de la realizaci\u00f3n del hombre: como hemos hecho de la eucarist\u00ed\u00ada m\u00e1s un \u00bb sacrificio \u00ab\u00bb que una \u00abcomuni\u00f3n\u00bb) o del sacramento de la \u00abpenitencia\u00bb\u00bb Y de la (\u00abconfesi\u00f3n\u00bb algo muy distinto del sacramento de la \u00ab(reconc\u00ed\u00adliaci\u00f3n\u00bb\u00bb: habr\u00e1 que hacer una interpretaci\u00f3n psicoanal\u00ed\u00adtica de la historia de la Iglesia; habr\u00e1 que ver hasta qu\u00e9 punto la autoridad en la Iglesia ha acudido a los m\u00e9todos de represi\u00f3n para imponerse: ser\u00e1 interesante definir en su verdadero significado la religiosidad popular&#8230;<\/p>\n<p>El segundo camino de colaboraci\u00f3n entre la teolog\u00ed\u00ada y el psicoan\u00e1lisis, de car\u00e1cter m\u00e1s positivo Y en contacto especialmente con las Concepciones de G. Jung, buscar\u00e1 en el inconsciente colectivo, oculto e inaccesible, los arquetipos que dan origen a los mitos Y a los s\u00ed\u00admbolos a los que apela el hombre para acercarse al misterio de Dios. Es el terreno en el que deber\u00e1 moverse la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos, por una parte, y la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, por otro. La Biblia, como cualquier texto literario, puede ser objeto de una lectura psicoanal\u00ed\u00adtica. En la Biblia hay mitos, poes\u00ed\u00ada, s\u00ed\u00admbolos apocal\u00ed\u00adpticos, im\u00e1genes arquet\u00ed\u00adpicas, que encuentran su explicaci\u00f3n en el recurso al inconsciente individual o colectivo.<\/p>\n<p>M\u00e1s en general hemos de comprender que el psicoan\u00e1lisis es toda una nueva ideolog\u00ed\u00ada que impregna nuestra cultura: todos sabemos hasta qu\u00e9 punto el inconsciente, fuera de nuestra voluntad, de nuestro conocimiento Y de nuestro control, nos habita y nos determina. Hoy no podemos pensar en el hombre como se pensaba antes de Freud. El te\u00f3logo ha de ser consciente de que hace teolog\u00ed\u00ada bajo la influencia de todo un mundo de prejuicios y conflictos interiores, que condicionan su manera de pensar. Su hermen\u00e9utica del texto b\u00ed\u00adblico Y del pensamiento teol\u00f3gico a lo largo de la historia deber\u00e1 tener en cuenta ese substrato inconsciente sobre el hagi\u00f3grafo o el te\u00f3logo de profesi\u00f3n han levantado su interpretaci\u00f3n de la Palabra de Dios. Unos &#8216;ejemplos: el autor yahvista y el autor sacerdotal escriben- movidos- no tanto por opciones ideol\u00f3gicas, sino por motivos preconceptuales; ser\u00e1 preciso tener en cuenta el psicoan\u00e1lisis del convertido a la hora de captar la postura de Pablo o de Agust\u00ed\u00adn; la teolog\u00ed\u00ada de Or\u00ed\u00adgenes se comprende mejor al recordar su autocastraci\u00f3n; el vac\u00ed\u00ado del sentimiento familiar de Francisco de As\u00ed\u00ads explica su especial afecto por \u00bb el hermano sol\u00bb o \u00abel hermanolobo\u00bb; el estudio psicoanal\u00ed\u00adtico que ha hecho recientemente de K. Barth el doctor Schildmann ha puesto en evidencia el trasfondo demasiado \u00abtemperamental\u00bb de sus posiciones.<\/p>\n<p>Muchos de estos puntos y . a han sido tratados, con mayor o menor profundidad, por te\u00f3logos y por psicoanalistas. Pero todav\u00ed\u00ada queda un gran espacio en el que el di\u00e1logo psicoan\u00e1lisis-teolog\u00ed\u00ada puede resultar fecundo.<\/p>\n<p>A. Ortiz Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Bibl.: H. Zahrnt (ed.), Jes\u00fas de Nazaret y Sigmund Freud, Verbo Divino, Estella 1974; A. Ple, Freud y la religi\u00f3n, BAC, Madrid 1970; P. F Villamarzo, Psicoan\u00e1lisis: religi\u00f3n y moral, Madrid 1977; C. Dom\u00ed\u00adnguez Moreno, El psicoan\u00e1lisis freudiano de la religi\u00f3n, San Pablo, Madrid 1991; A. Vergote, Psicolog\u00ed\u00ada religiosa, Taurus, Barcelona 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se habla de psicoan\u00e1lisis se piensa sobre todo en el m\u00e9todo terap\u00e9utico empleado por S. 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