{"id":16739,"date":"2016-02-05T10:56:01","date_gmt":"2016-02-05T15:56:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/qohelet\/"},"modified":"2016-02-05T10:56:01","modified_gmt":"2016-02-05T15:56:01","slug":"qohelet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/qohelet\/","title":{"rendered":"QOHELET"},"content":{"rendered":"<p>Etimologia y presentaci\u00f3n,- La palabra Qoh\u00e9let se deriva del hebreo qahal, \u00abasamblea\u00bb, y significa \u00abhombre de asamblea\u00bb, aquel que convoca la asamblea o que habla en ella. De aqu\u00ed\u00ad la traducci\u00f3n griega \u00e9kkl\u00e9siast\u00e9s, de &#8216;ekkl\u00e9s\u00ed\u00ada (asamblea), y la trasliteraci\u00f3n latina Ecclesiastes.<\/p>\n<p>Lo que precedido por el art\u00ed\u00adculo podr\u00ed\u00ada ser solamente un nombre de funci\u00f3n, se ha usado casi siempre sin art\u00ed\u00adculo, acabando por convertirse en un nombre propio. De este modo se precisa la identidad propia de Qoh\u00e9let: se trata de un sabio -recordemos que la sabidur\u00ed\u00ada en el ambiente semita es esencialmente pr\u00e1ctica, que procura guiar al hombre en sus opciones concretas- que escribe con una sensibilidad y un estilo argumentativo decididamente originales.<\/p>\n<p>Qok\u00e9let se hace preguntas sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre la existencia o no de una l\u00f3gica en lo que ocurre en el mundo; estas preguntas, en el contexto cultural veterotestamentario, no encuentran una respuesta satisfactoria, lo cual pone de relieve los l\u00ed\u00admites del conocimiento humano.<\/p>\n<p>Y es precisamente esta limitaci\u00f3n cognoscitiva lo que suscita en Qok\u00e9let acentos ir\u00f3nicos y desilusionados a prop\u00f3sito de una cierta sabiduria tradicional, de la que a veces cita algunas sentencias para refutarlas a continuaci\u00f3n a partir de la experiencia.<\/p>\n<p>Por el tipo de reflexiones que lo componen, este libro ha sido colocado en la tercera secci\u00f3n de la Biblia hebrea, entre los kettubim (\u00abescritos\u00bb), y en la Biblia griega -como en la versi\u00f3n latina- entre los \u00absapienciales\u00bb (Job, Salmos, Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Cantar, Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico).<\/p>\n<p>Qoh\u00e9let se lee en la liturgia hebrea durante la fiesta de SukkOt (o de las \u00abchozas\u00bb), que se celebra en oto\u00f1o al terminar la cosecha, como invitaci\u00f3n a gozar de los bienes sin olvidarse de la mano de Dios que los ha dado y que los puede quitar seg\u00fan su voluntad impenetrable.<\/p>\n<p>Fecha de composici\u00f3n.- El texto de Qok\u00e9let no puede ser anterior al siglo VI a.C., ya que contiene algunas palabras arameas y persas, ni posterior al siglo 11 a.C., dado que se encuentra un fragmento en un manuscrito de Qumr\u00e1n, cuya graf\u00ed\u00ada es t\u00ed\u00adpica de aquel tiempo.<\/p>\n<p>La \u00e9poca m\u00e1s probable en la que situar el texto de Qok\u00e9let (a pesar de otras autorizadas opiniones contrarias) es la persa, cuando Palestina formaba parte de la satrap\u00ed\u00ada del otro lado del r\u00ed\u00ado (Ecl 2,8; 5,7 mencionan la medina, t\u00e9rmino que en la Biblia indica casi siempre la satrap\u00ed\u00ada persa), es decir, antes de pasar al control de los Tolomeos de Egipto en el 323 a.C.<\/p>\n<p>Estructura basada en el an\u00e1lisis ret\u00f3rico.- Puede proponerse esta estructura:<br \/>\n1,1 : t\u00ed\u00adtulo del libro 1,2: tema 1,3-11: preludio 1,12-2,16: d\u00ed\u00adptico: lo absurdo del obrar humano 1,12-15: introducci\u00f3n 1,16-2,1 1: primer cuadro: lo absurdo en el exceso 2,12-26: segundo cuadro: lo absurdo de la muerte 3,1-4,3: referencia al hombre y a Dios ante la muerte y la malicia:<br \/>\n3,1 &#8211; 18: perspectiva teol\u00f3gica 3,19-4,3: perspectiva antropol\u00f3gica 4,4-16: el hombre reacciona ante sus limitaciones 4,4-6: diligente o perezoso 4,7-8: diligente, pero sin herederos 4,9-12: solo o en compa\u00f1\u00ed\u00ada 4,13-16: uno en lugar de otro 4,17-6,9: relaci\u00f3n con Dios y relaci\u00f3n con los bienes 4,17-5,6: relaci\u00f3n con Dios 5,7-1 1: la avaricia 5,12- 16: el riesgo de perderlo todo 5, 1 7 &#8211; 19: el don de Dios : pasarlo bien y no pensar en morir 6,1 -9: el destino de la muerte y lo absurdo del af\u00e1n por vivir 6,10-10,4: l\u00ed\u00admites del conocimiento humano 6,10-7 14: la condici\u00f3n humana y la sabidur\u00ed\u00ada in\u00fatil 7,15-29: la sabidur\u00ed\u00ada desconcertada ante la malicia y la mujer 8,1 -8: sabidur\u00ed\u00ada cortesana que no vale para la vida 8,9-15: maldad sin castigo y retribuci\u00f3n desmentida 8,16-17: una sabidur\u00ed\u00ada imposible 9,1 1-12: incompetencia humana y muerte en acecho 9,13-10,4: casos de fracaso en la sabidur\u00ed\u00ada 10,5-12,8: exhortaci\u00f3n a obrar 10,5-20: el poder y sus riesgos 1 1 ,1 -6: la ignorancia y la necesidad de obrar 1 1,7-12,8: la vida y su curso hacia la muerte 12,9-11: datos biogr\u00e1ficos y valoraci\u00f3n de la obra de Qoh\u00e9let 12,12-14: exhortaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>P. Papone<\/p>\n<p>Bibl.: J V\u00ed\u00adlchez, Eclesiast\u00e9s o Qoh\u00e9let Verbo Divino, Estella 1994; G. Ravasi, aoh\u00e9let, en NDTB, 1580-1588: L. Alonso Schokel, Eclesiast\u00e9s y Sabiduria, Cristiandad, Madrid 1975; R. Michaud, aoh\u00e9let y el helenismo, Verbo Divino, Estella 1988: A. Barucq, Eclesiast\u00e9s. Qoh\u00e9let, FAX, Madrid 1971: J Ellul, La raz\u00f3n de ser. Meditaci\u00f3n sobre el Eclesiast\u00e9s, Herder, Barcelona 1989, G. von Rad, La Sabidur\u00ed\u00ada de Israel, Cnstiandad, Madrid 1985.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El rostro secreto de Qoh\u00e9let. II. Una obrita sapiencial atormentada y serena. III. \u00abHabel habal\u00eem&#8217;; vanidad de vanidades: un mensaje escandaloso: 1. La tesis fundamental y el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n; 2. El esc\u00e1ndalo de Dios; 3. El esc\u00e1ndalo del hombre y de la historia. IV. Interpretaci\u00f3n de Qoh\u00e9let: 1. \u00bfUn intelectual cr\u00ed\u00adtico?; 2. \u00bfUn m\u00ed\u00adstico o un asceta?; 3. Una palabra par\u00e1dojica de Dios en su silencio.<\/p>\n<p>I. EL ROSTRO SECRETO DE QOHELET. \u00abMucha gente necesita cierto n\u00famero de lugares comunes para repet\u00ed\u00adrselos mutuamente como papagayos, con los movimientos afectados, los engallamientos y los gui\u00f1os de ojo de aquel p\u00e1jaro. Mas no se alimentan los papagayos con el vino arom\u00e1tico del Eclesiast\u00e9s o del libro de Job&#8230; Ellos dir\u00e1n siempre: La vanidad de las vanidades no tiene ya secretos para nosotros&#8230; Los pasajes m\u00e1s amargos del Eclesiast\u00e9s o de Job no nos dicen nada de nuevo\u00bb. Estas palabras de G. Bernanos en Los grandes cementerios bajo la luna expresan sugestivamente la fuerza de este peque\u00f1o libro b\u00ed\u00adblico, recorrido por un mensaje de protesta pero tradicional, corrosivo pero sereno.<\/p>\n<p>El autor se presenta con un pseud\u00f3nimo, Qoh\u00e9let, t\u00ed\u00adtulo que indica una funci\u00f3n oficial que ha de definirse tomando por base la ra\u00ed\u00adz qhl, que en hebreo remite a la \u00abasamblea\u00bb, a la ekkles\u00ed\u00ada, como se traducir\u00e1 en griego y en lat\u00ed\u00adn. El autor se presenta, pues, como el \u00abpresidente de asamblea\u00bb (\u00bflit\u00fargica, sapiencial, popular?). Jer\u00f3nimo en la Vulgata tradujo este t\u00ed\u00adtulo por Eclesiast\u00e9s, mientras que Lutero preferir\u00e1 la versi\u00f3n Predicador, por m\u00e1s que el serm\u00f3n contenido en estas p\u00e1ginas parece muy poco \u00abeclesi\u00e1stico\u00bb y sus demostraciones, definidas por un exegeta \u00abcalidosc\u00f3pico\u00bb, siembran m\u00e1s deseo y desconcierto que paz y serenidad.<\/p>\n<p>A este sabio, siguiendo la pauta tan alabada por la literatura sapiencial, le gusta ocultarse bajo el disfraz de Salom\u00f3n, perfecto rey y sabio perfecto. Mas su rostro real permanece para nosotros completamente secreto. Un redactor final ha querido trazar en un ep\u00ed\u00adlogo al volumen una biograf\u00ed\u00ada convencional de Qoh\u00e9let (12,9-14). Pero se trata de una alabanza gen\u00e9rica que intenta suavizar el esc\u00e1ndalo que el libro pod\u00ed\u00ada en ciertos aspectos suscitar, alegando una improbable definici\u00f3n de su contenido sustancial: \u00abFin del discurso. Todo est\u00e1 dicho. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque en eso consiste ser hombre. Dios nos pedir\u00e1 cuentas de todas nuestras acciones, buenas o malas, aun de las que hayamos hecho en secreto\u00bb (12,13-14).<\/p>\n<p>Este redactor puede haber dejado huellas tambi\u00e9n dentro de la obra, que en alg\u00fan pasaje parece justamente en tensi\u00f3n. Sin embargo, en estos pasajes no se debe pensar en la presencia casi de dos voces contradictorias entre s\u00ed\u00ad, y mucho menos llegar al resultado de un exegeta (Podechard), el cual llegaba a suponer hasta cuatro manos diversas en el libro. En realidad, las declaraciones antit\u00e9ticas que constelan el escrito y que a menudo se juntan sin empacho por parte del autor, las mismas correcciones de aforismos m\u00e1s o menos cl\u00e1sicos a primera vista compartidos (4,9-12; 8,12-14), el uso de la t\u00e9cnica del \u00abs\u00ed\u00ad&#8230; pero\u00bb (3,11; 8,12-14) son \u00abincoherencias y contradicciones internas queridas, inseparables de la naturaleza del poeta\u00bb (Lys), de la estructura misma de su mensaje provocador.<\/p>\n<p>Qoh\u00e9let (= Qo) permanece misterioso tambi\u00e9n por edad. Las flexiones aramaizantes del texto, la presencia de un fondo jud\u00ed\u00ado, el \u00abterminus ad quem\u00bb de los fragmentos de la cuarta cueva de Qumr\u00e1n (150-100 a.C.) invitan a colocar la obra en torno al 250-200 a.C. Pero no faltan voces disidentes, como la de Dahood (Canaanite-Phoenician Influence in Qohelet, en \u00abBib\u00bb 33 [1952] 30-52; 191-221), que ve en la lengua de Qo reliquias de un dialecto norpalestinense, af\u00ed\u00adn al fenicio, por lo cual habr\u00ed\u00ada que retrotraer la fecha del texto.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, un rostro secreto; y, sin embargo, parad\u00f3jicamente, este sabio an\u00f3nimo es quiz\u00e1 el m\u00e1s autobiogr\u00e1fico de todos los sabios b\u00ed\u00adblicos: hasta 85 veces repite al principio de sus reflexiones la palabra yo, poni\u00e9ndola como signo de su libertad, de su conciencia. Por eso el enigma del rostro de Qoh\u00e9let s\u00f3lo puede descifrarse en contacto con su palabra.<\/p>\n<p>II. UNA OBRITA SAPIENCIAL ATORMENTADA Y SERENA. No hay duda; algunas p\u00e1ginas de este librito de doce escuetos cap\u00ed\u00adtulos parece que est\u00e1n sencillamente en la l\u00ed\u00adnea de las colecciones de los \/ Proverbios. Nos encontramos, en efecto, con mesalim tradicionales y lapidarios t\u00ed\u00adpicos de la literatura sapiencial, construidos seg\u00fan la t\u00e9cnica cl\u00e1sica del paralelismo (4,4; 8,10.14&#8230;). Encontramos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad los binomios proverbiales del \u00absabio\u00bb y del \u00abnecio\u00bb, del \u00abjusto\u00bb y del \u00abmalvado\u00bb. Se acepta el m\u00e9todo de la observaci\u00f3n experimental de la existencia como fuente de sabidur\u00ed\u00ada (4,1-8; 8,16-17). No faltan los paralelismos antit\u00e9ticos que oponen radicalmente tipos o experiencias (\u00abmejor que&#8230;\u00bb: 4,13; 6,9; 7,1-8). El autor sabe tambi\u00e9n contemplar el cosmos intuyendo sus leyes f\u00ed\u00adsicas, la mec\u00e1nica celeste, los reg\u00ed\u00admenes hidrogr\u00e1ficos, los ciclos generacionales (1,4-7).<\/p>\n<p>Su visi\u00f3n escatol\u00f3gica es en la pr\u00e1ctica, a pesar de la brutalidad de la formulaci\u00f3n, la de la antigua sabidur\u00ed\u00ada de Israel, que ve\u00ed\u00ada el fin del hombre como un fluir desdichado hacia el abismo del le &#8216;o1, los infiernos, lugar espectral de \u00abpolvo\u00bb y de silencio, y por tanto de nada (3,19-20). La sabidur\u00ed\u00ada oriental y la b\u00ed\u00adblica hab\u00ed\u00adan conocido, por otra parte, formulaciones pesimistas respecto a la historia (pensemos en Job). Por eso debemos reconocer, con G. von Rad, que \u00abQoh\u00e9let es mucho menos no-tradicionalista de lo que parece a primera vista\u00bb. En 1875, uno de los primeros representantes de la ex\u00e9gesis cient\u00ed\u00adfica moderna, F. Delitzsch, llegaba a definir el contenido \u00faltimo de Qo como \u00abla quintaesencia de la piedad hebrea\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que reconocer con no menor decisi\u00f3n que este material previsto y tradicional est\u00e1 recorrido por un alma nueva; est\u00e1 invadido por un tormento indescriptible, que, sin embargo, no es puramente rom\u00e1ntico, como lo ha supuesto alg\u00fan lector expeditivo. Bajo la corteza ir\u00f3nica e indiferente de su estilo, Qo esconde un ansia viva; las tesis tradicionales y estereotipadas son le\u00ed\u00addas con ojos nuevos y penetrantes. En estas p\u00e1ginas se siente circular el pensamiento de un autor genial y original, esc\u00e9ptico pero no fatalista, sarc\u00e1stico pero no indiferente. Es un artista tan creador que consigue imprimir en la misma superficie literaria de su obra la laceraci\u00f3n interior que le atormenta: a p\u00e1rrafos literariamente aristocr\u00e1ticos y refinados hace que sucedan l\u00ed\u00adneas banales, redactadas en un lenguaje dialectal, lleno de idiotismos, descuidado, como para hacer vislumbrar lo absurdo tambi\u00e9n del arte y de escribir bien.<\/p>\n<p>A esta ambivalencia responde tambi\u00e9n la impostaci\u00f3n del volumen, o sea su estructura, que en la historia de la ex\u00e9gesis ha sido sometida a muchas radiograf\u00ed\u00adas literarias en busca de una hipot\u00e9tica l\u00f3gica. Por un lado, en efecto, parece que, como en otros textos sapienciales, el autor ha querido proceder de modo libre y ramificado, siguiendo s\u00f3lo afinidades espont\u00e1neas entre un tema y otro o entre una asonancia verbal y su correspondiente fon\u00e9tico (Prov). Mas, por otro, nos percatamos de que la libertad de Qo nace de una exigencia m\u00e1s profunda e interior; por lo cual no tiene sentido planificar, organizar, excavar: \u00abConsagr\u00e9 mi coraz\u00f3n a investigar y a observar con sabidur\u00ed\u00ada todo lo que se hace bajo los cielos&#8230; He visto todo lo que se hace bajo el sol, y he aqu\u00ed\u00ad que todo es vanidad y dar caza al viento&#8230; Porque cuanta m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada, m\u00e1s pesadumbre; y cuanta m\u00e1s ciencia, m\u00e1s dolor\u00bb (1,13-14.18). Hay, pues, rigor y sentido de lo in\u00fatil, hay un proyecto; pero tambi\u00e9n conciencia de que no lleva a ninguna parte.<\/p>\n<p>En este sentido podemos tambi\u00e9n intentar identificar un esquema estructural m\u00ed\u00adnimo en el cual se colocan las reflexiones; pero debemos recordar siempre que, en definitiva, es secundario, como lo atestiguan tambi\u00e9n las m\u00faltiples tesis sugeridas por los estudiosos. Nosotros, para simplificar la cuesti\u00f3n, optamos por un plan estructural sugerido por uno de los mejores comentaristas de Qo, el franc\u00e9s D. Lys.<\/p>\n<p>Primera secci\u00f3n: La condici\u00f3n humana (1,1-4,3): se trata de una colecci\u00f3n de observaciones experimentales muy acres sobre el humano existir y sobre sus penalidades. Dos son las pistas seguidas: a) balance general (1,1-2,26); b) el destino final (3,1-4,3).<\/p>\n<p>Segunda secci\u00f3n: Reflexiones sobre la condici\u00f3n humana. (4,4-12,8): se trata de una serie de reflexiones sobre los estados de la existencia antes registrados y sobre otras situaciones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se pueden distinguir dos trayectorias: a) las paradojas de la existencia (4,4-6,9); b) la moral de la existencia (6,10-12,8).<\/p>\n<p>Ahora s\u00f3lo nos queda penetrar en el coraz\u00f3n del mensaje de Qo. Como escrib\u00ed\u00ada un exegeta, A. Maillot, \u00abde su lectura no se sale indemne, sino adulto o prontos a serlo\u00bb.<\/p>\n<p>III. \u00abHABEL HABALIM\u00bb, VANIDAD DE VANIDADES: UN MENSAJE ESCANDALOSO. Qo afronta con originalidad y sin prejuicios toda la compleja problem\u00e1tica puesta sobre el tapete por la literatura sapiencial, a saber: la cuesti\u00f3n de las relaciones frecuentemente misteriosas y parad\u00f3jicas que unen a Dios, al mundo y al hombre en un c\u00ed\u00adrculo riguroso. Mientras que la sabidur\u00ed\u00ada tradicional (Prov) se deten\u00ed\u00ada feliz en la vida presente como \u00fanica riqueza y se abandonaba al orden sabio del cosmos creado por Dios, Qo se alza escrutando en la vida terrena, id\u00e9ntica para el necio y el sabio, el color de la miseria y del absurdo m\u00e1s que el del gozo y la armon\u00ed\u00ada. La paz de la sabidur\u00ed\u00ada ortodoxa tradicional queda desvanecida, aunque Qo se mueva en el mismo terreno experimental frecuentado por ella.<\/p>\n<p>1. LA TESIS FUNDAMENTAL Y EL METODO DE INVESTIGACI\u00ed\u201cN. Los ojos del que ha sido definido con cierta impropiedad el \u00abMontaigne hebreo\u00bb se fijan en un mundo en el cual lo relativo parece ser lo \u00fanico absoluto; la miseria y la insatisfacci\u00f3n el \u00fanico pan de la existencia humana. Ese es el contenido de la famosa declaraci\u00f3n que recoge en inclusi\u00f3n la obra entera (1,2 y 12,8), y la incrusta sistem\u00e1ticamente (2,1.11.17.19.23; 4,4.8; 8,10; 11,10) con una \u00fanica tesis desconcertante y anticonformista: \u00abTodo es vanidad, todo es hebel\u00bb. El t\u00e9rmino hebreo es sumamente sugestivo: alude a la transitoriedad del soplo, del vapor que se disipa, del viento impalpable. Estamos, pues, ante el descubrimiento de la absoluta inconsistencia de todas las realidades c\u00f3smicas y humanas; nos adentramos en un mundo hecho de vac\u00ed\u00ado, de absurdo, en cierto sentido de nada. Es m\u00e1s, Qo quiere exasperar esta observaci\u00f3n adoptando el superlativo habel habalim, el c\u00e9lebre \u00abvanitas vanitatum\u00bb, equivalente a una \u00abnada infinita\u00bb (vers. de C. Ceronetti). Estamos casi en un mundo de apariencias, de sombras inconsistentes; aunque con indiferencia, la protesta de Qo es radical y denuncia todos los sistemas tranquilizadores. \u00abAn\u00e1lisis l\u00facido de la condici\u00f3n humana -escribe el citado Lys-, libro de preguntas, Qo cuestiona a fondo no tanto la doctrina tradicional cuanto m\u00e1s bien a s\u00ed\u00ad mismo y la cultura\u00bb.<\/p>\n<p>Para confirmar esta tesis fundamental, Qo no recurre a procedimientos in\u00e9ditos, sino que se sit\u00faa en el cauce metodol\u00f3gico de la antigua sabidur\u00ed\u00ada. La teolog\u00ed\u00ada .de la alianza como esquema interpretativo de lo real y de la historia hab\u00ed\u00ada usado el binomio \u00abfidelidad-bendici\u00f3n\u00bb o el paralelo negativo \u00abinfidelidad-maldici\u00f3n\u00bb. De manera similar, la ideolog\u00ed\u00ada sapiencia) hab\u00ed\u00ada usado el esquema retribucionista \u00abdelito-castigo\u00bb\/\u00bbbien-premio\u00bb. Estos modelos hermen\u00e9uticos eran vistos en acci\u00f3n en el mismo centro de lo real y de la condici\u00f3n humana. Pues bien, Qo no condena estos esquemas como se ha dicho [\/ supra, II], \u00e9l es tradicionalista; no estima productivo explorar otros m\u00e9todos de b\u00fasqueda u otras propuestas. Pero justamente aplicando esos esquemas Qo se da cuenta de que el sentido de la realidad permanece desconocido y de que las respuestas decisivas est\u00e1n dolorosamente ausentes.<\/p>\n<p>Y entonces, conociendo la inutilidad de buscar otros caminos, que terminar\u00ed\u00adan siempre en el mismo resultado y en el mismo naufragio en un sustancial sinsentido, Qo se limita s\u00f3lo a registrar -a \u00abver\u00bb, como repite hasta 37 veces en el libro (\u00abhe visto\u00bb: 3,10.16; 6,1; 7,15; 8,9&#8230;)-, a examinar esta masa absurda de acontecimientos en los que estamos cogidos, sabiendo que a esto est\u00e1 condenado el hombre: \u00abNo se sacia el ojo de ver, ni el o\u00ed\u00addo se harta de o\u00ed\u00adr&#8230; Y consagr\u00e9 mi coraz\u00f3n a investigar y a observar con sabidur\u00ed\u00ada todo lo que se hace bajo los cielos. Es \u00e9sta una penosa ocupaci\u00f3n que Dios ha dado a los hijos del hombre para que trabajen en ella\u00bb (1,18.13). Justamente por este modo moderno y provocativo de concebir la hokmah, la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb cl\u00e1sica, Lys prefiere traducir el t\u00e9rmino en Qo por \u00abfilosof\u00ed\u00ada\u00bb. Ante el objetivo de la mente de Qo pasan los mil rostros de la existencia. Pero la reflexi\u00f3n \u00abfilos\u00f3fica\u00bb de Qo parece que no encuentra salida.<\/p>\n<p>2. EL ESC\u00ed\u0081NDALO DE Dios. A. Barucq ha escrito que \u00abel problema de Dios no interesa al autor en cuanto problema de Dios, sino solamente en cuanto problema que se interfiere en el del hombre\u00bb. Dios es reconocido por Qo como creador y juez (3,17; 11,9); pero su obra contiene en s\u00ed\u00ad tal grado de incomprensi\u00f3n que hace vana no s\u00f3lo la protesta, sino cualquier intento de comprensi\u00f3n: \u00abEl hombre no puede enfrentarse con lo que es m\u00e1s fuerte que \u00e9l\u00bb (6,10), y \u00abcomo t\u00fa no sabes por qu\u00e9 camino entra el esp\u00ed\u00adritu en los huesos en el seno de una mujer encinta, as\u00ed\u00ad no conoces la obra de Dios, que hace todas las cosas\u00bb (11,5). As\u00ed\u00ad pues, todo di\u00e1logo con Dios, se acaba o en la pregunta o en la resignaci\u00f3n impotente del hombre; o bien en el silencio de Dios que, aun no siendo ausencia total, en definitiva casi equivale a ella.<\/p>\n<p>Dios ha predeterminado un eje sobre el cual el disco monocorde de los acontecimientos debe girar en un movimiento circular que repite siempre la misma nota: \u00abNo hay nada nuevo bajo el sol\u00bb. Por eso Qo abandona la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la historia entendida como un proyecto divino en progresivo desarrollo lineal. Resulta entonces muy extra\u00f1a, por no decir absurda, la definici\u00f3n de Qo como texto mesi\u00e1nico (Hertzberg). La historia no es direccional para Qo, sino una c\u00e1rcel de la cual es imposible salir. Es ejemplar la descripci\u00f3n de esta original visi\u00f3n c\u00ed\u00adclica de la historia ofrecida en 3,1-15, p\u00e1gina c\u00e9lebre, marcada por el ritmo de siete pares de \u00abmomentos\u00bb y de \u00abtiempos\u00bb que se repiten perennemente sin variantes y novedades. Dios le ha dado el sentido de lo eterno al hombre (3,11: quiz\u00e1 se pueda traducir tambi\u00e9n \u00abel sentido del conjunto\u00bb); sin embargo, \u00e9ste no puede ni comprender su destino ni intuir un sentido en la existencia. Dios le ha dado acci\u00f3n e inteligencia; sin embargo, ha estructurado ya todo el ser y toda la historia de manera definitiva, de modo que \u00abnada se puede a\u00f1adir ni de ello se puede nada quitar\u00bb (3,14).<\/p>\n<p>3. EL ESC\u00ed\u0081NDALO DEL HOMBRE Y DE LA HISTORIA. Qo incoa un dur\u00ed\u00adsimo proceso a la vida. En 2,17 exclama tr\u00e1gicamente: \u00abDetesto la vida\u00bb porque es una sombra absurda (6,12), incomparablemente peor que la muerte (4,2-3; 6,3-4). \u00abYo digo que el abortivo es m\u00e1s feliz que el hombre; en las tinieblas viene y en las tinieblas se va; tambi\u00e9n su nombre queda perdido en las tinieblas&#8230; M\u00e1s vale el d\u00ed\u00ada de la muerte que el d\u00ed\u00ada del nacimiento\u00bb (6,3-4; 7,1). El t\u00e9rmino de nuestros d\u00ed\u00adas es el \u00abpolvo\u00bb, es decir la nada del se&#8217;ol, destino que compartimos con los animales cuando Dios aparta de nosotros su soplo creador (3,18-21; 12,7). Por otra parte, es \u00e9sta tambi\u00e9n la ense\u00f1anza tradicional.<\/p>\n<p>Qo incoa tambi\u00e9n un \u00e1spero proceso contra la felicidad, que, seg\u00fan el dogma de la retribuci\u00f3n, era se\u00f1al transparente de la justicia de la persona y de la bendici\u00f3n divina. Para Qo, en cambio, adem\u00e1s de imposible (6,3-6), la felicidad es ciega y no tiene sentido. Es in\u00fatil, ante el enigma de la historia que nos lleva al absurdo o por lo menos a la repetici\u00f3n mon\u00f3tona, embriagarse de esperanza: toda b\u00fasqueda de la ra\u00ed\u00adz de las cosas y del sentido de la historia est\u00e1 condenada al fracaso, y el sabio no tiene ninguna ventaja sobre el necio (5,8; cf 7,23-28). En este punto avanza Qo repetidamente una indicaci\u00f3n que algunos han tomado err\u00f3neamente por una propuesta de cu\u00f1o hedonista o epic\u00fareo (2,24-26; 3,12-13; 5,17-19; 8,15; 9,7-10): en este universo roto y sin centro el hombre debe saber recoger con mucho realismo las peque\u00f1as y sencillas alegr\u00ed\u00adas que Dios siembra en \u00e9l. En realidad, no es \u00e9sta una proposici\u00f3n de vida global; es s\u00f3lo una invitaci\u00f3n realista a no perder tambi\u00e9n las pocas briznas de paz y de alegr\u00ed\u00ada que casualmente se entrelazan con el abundante dolor y el sinsentido fundamental de la existencia.<\/p>\n<p>El proceso de Qo se extiende tambi\u00e9n a la sociedad, en la cual el hombre enloquece como en una jungla (4,1-3): el trabajo fren\u00e9tico (1,13), la capitalizaci\u00f3n (5,12-14), el activismo y el placer (2,1-11.17-26) no tienen sentido; s\u00f3lo son un \u00abseguir el viento\u00bb. La pregunta fundamental es siempre \u00e9sta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 provecho saca el hombre de tanto trabajar?\u00bb (3,9). En el atardecer de la vida, el hombre no encuentra en sus manos m\u00e1s que viento, nada, hebel.<\/p>\n<p>Representativo es el final, encantador pero dram\u00e1tico, de la obra (12,1-7), centrado todo \u00e9l en la meditaci\u00f3n del esc\u00e1ndalo de la vida; meditaci\u00f3n realizada desde el \u00e1ngulo de visi\u00f3n m\u00e1s genuino, el del ocaso, de la ancianidad y de la muerte. La disoluci\u00f3n del ser humano es analizada a trav\u00e9s de una serie de met\u00e1foras. Ante todo, meteorol\u00f3gicas: la tarda edad y la estaci\u00f3n invernal de las lluvias y de las nubes (12,2). Dom\u00e9sticas y fisiol\u00f3gicas: el organismo senil es representado como un inmenso palacio en ruinas, en el cual los custodios (los brazos), los guardianes (las piernas), las mujeres que muelen (los dientes) se inmovilizan; las mujeres que miran por las ventanas (ojos), el alboroto de los p\u00e1jaros y los acentos de los cantos (o\u00ed\u00addos) irremediablemente se apagan. Met\u00e1foras vegetales: seg\u00fan la medicina popular se describen los s\u00ed\u00adntomas del organismo decr\u00e9pito, en el cual aparecen debilidades y v\u00e9rtigos, las canas semejantes a la flor del almendro, el artritismo que nos hace muy distintos del saltar\u00ed\u00adn saltamontes y la impotencia sexual representada por la alcaparra, considerada un afrodis\u00ed\u00adaco. Met\u00e1foras tambi\u00e9n dom\u00e9sticas, pero de corte m\u00e1s f\u00fanebre; todo se rompe: la l\u00e1mpara, el c\u00e1ntaro y la polea del pozo. Todo se ha acabado y la \u00fanica meta es ya el polvo. Tal es la verdadera fisonom\u00ed\u00ada de la vida, y no ciertamente el ilusorio par\u00e9ntesis de la juventud (11,7ss).<\/p>\n<p>IV. INTERPRETACI\u00ed\u201cN DE QOHELET. Un texto tan provocativo, \u00bfc\u00f3mo puede ser considerado tranquilamente \u00abpalabra de Dios\u00bb? Y, sin embargo, no hubo jam\u00e1s vacilaciones sobre la canonicidad de la obra, que, entre otras cosas, entr\u00f3 en las Megill\u00f3t, los cinco rollos sagrados de la liturgia, paralelos a la fundamental t\u00f3rah, y que se destin\u00f3 al leccionario de la solemnidad de las caba\u00f1as. Lo mismo puede decirse de la tradici\u00f3n cristiana, la cual, sin embargo, se esforz\u00f3 en interpretarlo de un modo m\u00e1s inofensivo de lo que el libro suena.<\/p>\n<p>1. \u00bfUN INTELECTUAL CR\u00ed\u008dTICO? Para algunos exegetas, tambi\u00e9n contempor\u00e1neos, Qo es menos provocador de lo que parece. Pues, por un lado, como se ha dicho, est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea dogm\u00e1tica sapiencial tradicional, y, por otro, recoge ciertas instancias de la sabidur\u00ed\u00ada pesimista oriental, que tiene como portaestandarte el c\u00e9lebre Canto del arpista (2000 a.C.), de origen egipcio. La oscuridad del destino humano, la muerte que se cierne sobre una existencia amarga y sin paz, la ausencia de justicia en la sociedad, la invitaci\u00f3n a disfrutar de las peque\u00f1as alegr\u00ed\u00adas de la vida (\u00abPasa un d\u00ed\u00ada feliz, olvida el af\u00e1n\u00bb) son motivos que afloran tambi\u00e9n en Qo.<\/p>\n<p>Para otros Qo, a trav\u00e9s de una infiltraci\u00f3n de elementos estoicos, epic\u00fareos y esc\u00e9pticos del helenismo, habr\u00ed\u00ada corregido la visi\u00f3n tradicional de la historia b\u00ed\u00adblica introduciendo el sistema c\u00ed\u00adclico, heterog\u00e9neo y extra\u00f1o a ella. Por tanto, un intelectual cr\u00ed\u00adtico, pero sereno; incluso \u00abun predicador de goces\u00bb, como alguno ha escrito. Pero esta lectura no atiende a la fuerza explosiva de las disonancias, que, aunque minoritarias a nivel cuantitativo, son en realidad explosivas respecto al sistema general que Qo adopta de la sabidur\u00ed\u00ada tradicional.<\/p>\n<p>2. \u00bfUN M\u00ed\u008dSTICO O UN ASCETA? Es sobre todo la patr\u00ed\u00adstica, seguida por la tradici\u00f3n cristiana posterior, la que intenta orientar en un sentido completamente distinto el mensaje de la obra. Ya Gregorio Magno en sus Di\u00e1logos reduc\u00ed\u00ada los pasajes escabrosos a otras tantas objeciones de adversarios increyentes, a los cuales opon\u00ed\u00ada Qo la ense\u00f1anza ortodoxa del temor de Dios y de la observancia de los mandamientos (12,13).<\/p>\n<p>En cambio, la Edad Media, siguiendo una intuici\u00f3n de Gregorio Taumaturgo (270 d.C.), ley\u00f3 el libro como una exhortaci\u00f3n asc\u00e9tica a la huida del mundo y a la vida mon\u00e1stica. El desenlace de la obra es entonces casi m\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>En realidad, la Imitaci\u00f3n de Cristo completaba la \u00abvanitas vanitatum\u00bb del Eclesiast\u00e9s con una adici\u00f3n muy diferente y significativa: \u00abpraeter amare Deum et illi soli servire\u00bb. El mensaje del libro se transformaba en un canto del amor de Dios, superior a toda alegr\u00ed\u00ada humana; es m\u00e1s, el desprendimiento, el descubrimiento de la inconsistencia de las cosas y de los afectos terrenos permit\u00ed\u00adan vislumbrar cada vez mejor el esplendor de lo eterno y de lo infinito. Mas, como es evidente, en Qo falta justamente la segunda parte de este aserto: la vida est\u00e1 vac\u00ed\u00ada, pero Dios est\u00e1 lejano y misterioso, y el hombre se halla prisionero de sus l\u00ed\u00admites y de su miseria.<\/p>\n<p>3. UNA PALABRA PARAD\u00ed\u201cJICA DE DIOS EN SU SILENCIO. La palabra de Qo se ha de interpretar a la luz de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios dentro de la historia y de los l\u00ed\u00admites del hombre. Una Palabra que se hace carne, que se hace sufrimiento, ansia, duda, pregunta. Osar\u00ed\u00adamos decir que en la misma crisis de fe, en el mismo silencio total, Dios puede esconder parad\u00f3jicamente su presencia, su revelaci\u00f3n, su palabra. El terreno humano en el que parece m\u00e1s f\u00e1cil la apostas\u00ed\u00ada o el vac\u00ed\u00ado puede ser misteriosamente fecundado por Dios, que con estas p\u00e1ginas no ha vacilado en revelarse a trav\u00e9s de las tinieblas de un hombre que busca desconsolado, de un hombre en crisis. El silencio de Dios y de la vida no es necesariamente una maldici\u00f3n, sino una ocasi\u00f3n parad\u00f3jica de encuentro por caminos sorprendentes, aunque por ahora no visibles y comprensibles.<\/p>\n<p>La palabra de Qo se ha de interpretar tambi\u00e9n a la luz de la progresividad pedag\u00f3gica de la revelaci\u00f3n de Dios, la cual, aunque tiene una l\u00f3gica de fondo lineal, pasa por etapas lentas de realizaci\u00f3n, por paradas y esperas. En este sentido puede decirse que para el cristiano la palabra de Qo es como un \u00ed\u00adndice que apunta hacia la plenitud de Cristo, en el cual la tensi\u00f3n de la b\u00fasqueda y de las preguntas del autor veterotestamentario encontrar\u00e1 finalmente una respuesta conclusiva sin evasiones. Pues Dios no permanecer\u00e1 indiferente en sus cielos ni hablar\u00e1 a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de voces humanas, sino que \u00abse har\u00e1 voz humana, l\u00ed\u00admite, pobreza, fragilidad, pregunta, anhelo, interrogante a Dios mismo en el Hijo, verdadero hombre\u00bb (Berdiaev).<\/p>\n<p>BIBL.: BAC, Biblia comentada, IV. Sapienciales, 852ss, 19672; BARUCQ A., Eccl\u00e9siaste, Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1968; ID, Qohelet, en \u00abDBS\u00bb IX (1977) 609-674; BONORA A., Esperienza e timor di Dio in Qohelet, en \u00abTeologia\u00bb 6 (1981) 171-182; ID, Qohelet, la gioia e la fatica di vivere, Queriniana, Brescia 1987, CASTELLINO G.R., Qohelet and his Wisdom, en \u00abCBQ\u00bb 30 (1968) 15-28; CAZELLES H., Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al AT I. Eclesiast\u00e9s, Herder, Barcelona 1981, 678-692; DAHOOD M., Qohelet and Northwest Semitic Philology, en \u00abBib\u00bb 43 (1962) 349-365; Eclesiast\u00e9s, Qohelet, Fax, Madrid 1971; Di FoNzo, L., Ecclesiaste, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1967; EATON M.A., Ecclesiastes, 2 vols., Inter-Varsity Press, Downers Grove 1983; GINSBERG H.L., Studies in Kohelet, Jewish Theological Seminary of America, Nueva York 1950; GLASSER E., Le proc\u00e9s du bonheur par Qoh\u00e9let, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1970; GORDIS R., Kohelet. 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II. Una obrita sapiencial atormentada y serena. III. \u2020\u0153Habel habalim\u2020\u009d, vanidad de vanidades: un mensaje escandaloso: 1. La tesis fundamental y el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n; 2. El esc\u00e1ndalo de Dios; 3. El esc\u00e1ndalo del hombre y de la historia. IV. Interpretaci\u00f3n de Qoh\u00e9let 1. \u00bfUn intelectual cr\u00ed\u00adtico?; 2. \u00bfUn m\u00ed\u00adstico o un asceta?; 3. Una palabra parad\u00f3jica de Dios en su silencio.<br \/>\n2702<br \/>\n1. EL ROSTRO SECRETO DE QOHELET.<br \/>\n\u2020\u0153Mucha gente\u2020\u2122necesita cierto n\u00famero de lugares comunes para repet\u00ed\u00adrselos mutuamente como papagayos, con los movimientos afectados, los engallamientos y los gui\u00f1os de ojo de aquel p\u00e1jaro. Mas no se alimentan los papagayos con el vino arom\u00e1tico del Eclesiast\u00e9s o del libro de Jb&#8230; Ellos dir\u00e1n siempre: La vanidad de las vanidades no tiene ya secretos para nosotros&#8230; Los pasajes m\u00e1s amargos del Eclesiast\u00e9s o de Jb no nos dicen nada de nuevo\u2020\u009d. Estas palabras de G. Bernanos en Los grandes cementerios bajo la luna expresan sugestivamente la fuerza de este peque\u00f1o libro b\u00ed\u00adblico, recorrido por un mensaje de protesta pero tradicional, corrosivo pero sereno.<br \/>\nEl autor se presenta con un pseud\u00f3nimo, Qoh\u00e9let, t\u00ed\u00adtulo que indica una funci\u00f3n oficial que ha de definirse tomando por base la ra\u00ed\u00adz qhl, que en hebreo remite a la \u2020\u0153asamblea\u2020\u009d, a la ekkles\u00ed\u00ada, como se traducir\u00e1 en griego y en lat\u00ed\u00adn. El autor se presenta, pues, como el \u2020\u0153presidente de asamblea\u2020\u009d (,Iit\u00fargica, sapiencial, popular?). Jer\u00f3nimo en la Vulg\u00e1ta tradujo este t\u00ed\u00adtulo por Eclesiast\u00e9s, mientras que Lutero preferir\u00e1 la versi\u00f3n Predicador, por m\u00e1s que el serm\u00f3n contenido en estas p\u00e1ginas parece muy poco \u2020\u0153eclesi\u00e1stico\u2020\u009d y sus demostraciones, definidas por un exegeta \u2020\u0153calidosc\u00f3pico\u2020\u009d, siembran m\u00e1s deseo y desconcierto que paz y serenidad.<br \/>\nA este sabio, siguiendo la pauta tan alabada por la literatura sapiencial, le gusta ocultarse bajo el disfraz de Salom\u00f3n, perfecto rey y sabio perfecto. Mas su rostro real permanece para nosotros completamente secreto. Un redactor final ha querido trazar en un ep\u00ed\u00adlogo al volumen una biograf\u00ed\u00ada convencional de Qoh\u00e9let (12,9-14). Pero se trata de una alabanza gen\u00e9rica que intenta suavizar el esc\u00e1ndalo que el libro pod\u00ed\u00ada en ciertos aspectos suscitar, alegando una improbable definici\u00f3n de su contenido sustancial: \u2020\u0153Fin del discurso. Todo est\u00e1 dicho. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque en \u00e9so consiste ser hombre. Dios nos pedir\u00e1 cuentas de todas nuestras acciones, buenas o malas, aun de las que hayamos hecho en secreto\u2020\u009d (12,13-14).<br \/>\nEste redactor puede haber dejado huellas tambi\u00e9n dentro de la obra, que en alg\u00fan pasaje parece justamente en tensi\u00f3n. Sin embargo, en estos pasajes no se debe pensar en la presencia casi de dos voces contradictorias entre s\u00ed\u00ad, y mucho menos llegar al resultado de un exegeta (Podechard), el cual llegaba a suponer hasta cuatro manos diversos en el libro. En realidad, las declaraciones antit\u00e9ticas que constelan el escrito y que a menudo se juntan sin empacho por parte del autor, las mismas correcciones de aforismos m\u00e1s o menos cl\u00e1sicos a primera vista compartidos (4,9-12; 8,12-14), el uso de la t\u00e9cnica del \u2020\u0153s\u00ed\u00ad&#8230; pero\u2020\u009d (3,11; 8,12-14) son \u2020\u0153incoherencias y contradicciones internas queridas, inseparables de la naturaleza del poeta\u2020\u009d (Lys), de la estructura misma de su mensaje provocador.<br \/>\nQoh\u00e9let (= Qo) permanece misterioso tambi\u00e9n por edad. Las flexiones aramaizantes del texto, la presencia de un fondo jud\u00ed\u00ado, el \u2020\u0153termi-nus ad quem\u2020\u009d de los fragmentos de la cuarta cueva de Qumr\u00e1n (150- 100 a.C.) invitan a colocar la obra en torno al 250-200 a.C. Pero no faltan voces disidentes, como la de Dahood (Canaanite-Phoenician Influence in Qoh\u00e9let, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 33 [1952] 30-52; 191-221), que ve en la lengua de Qo reliquias de un dialecto norpalesti-nense, af\u00ed\u00adn al fenicio, por lo cual habr\u00ed\u00ada que retrotraer la fecha del texto.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, un rostro secreto; y, sin embargo, parad\u00f3jicamente, este sabio an\u00f3nimo es quiz\u00e1 el m\u00e1s autobiogr\u00e1fico de todos los sabios b\u00ed\u00adblicos: hasta 85 veces repite al principio de sus reflexiones lapalabrajo, poni\u00e9ndola como signo de su libertad, de su conciencia. Por eso el enigma del rostro de Qoh\u00e9let s\u00f3lo puede descifrarse en contacto con su palabra.<br \/>\n2703<br \/>\nII. UNA OBRITA SAPIENCIAL ATORMENTADA Y SERENA.<br \/>\nNo hay duda; algunas p\u00e1ginas de este librito de doce escuetos cap\u00ed\u00adtulos parece que est\u00e1n sencillamente en la l\u00ed\u00adnea de las colecciones de los \/ Proverbios. Nos encontramos, en efecto, con mesalim tradicionales y lapidarios t\u00ed\u00adpicos de la literatura sapiencial, construidos seg\u00fan la t\u00e9cnica cl\u00e1sica del paralelismo (4,4; 8,10.14&#8230;). Encontramos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad los binomios proverbiales del \u2020\u0153sabio\u2020\u009d y del \u2020\u0153necio\u2020\u009d, del \u2020\u0153justo\u2020\u009d y del \u2020\u0153malvado\u2020\u009d. Se acepta el m\u00e9todo de la observaci\u00f3n experimental de la existencia como fuente de sabidur\u00ed\u00ada (4,1-8; 8,16-1 7). No faltan los paralelismos antit\u00e9ticos que oponen radicalmente tipos o experiencias (\u2020\u0153mejor que&#8230;\u2020\u009d: 4,13; 6,9; 7,1-8). El autor sabe tambi\u00e9n contemplar el cosmos intuyendo sus leyes f\u00ed\u00adsicas, la mec\u00e1nica celeste, los reg\u00ed\u00admenes hidrogr\u00e1ficos, los ciclos generacionales (1,4-7).<br \/>\nSu visi\u00f3n escatol\u00f3gica es en la pr\u00e1ctica, a pesar de la brutalidad de la formulaci\u00f3n, la de la antigua sabidur\u00ed\u00ada de Israel, que ve\u00ed\u00ada el fin del hombre como un fluir desdichado hacia el abismo del Se\u2020\u2122ol, los infiernos, lugar espectral de \u2020\u0153polvo\u2020\u009d y de silencio, y por tanto de nada (3,19-20). La sabidur\u00ed\u00ada oriental y la b\u00ed\u00adblica hab\u00ed\u00adan conocido, por otra parte, formulaciones pesimistas respecto a la historia (pensemos en Jb). Por eso debemos reconocer, con G. von Rad, que \u2020\u0153Qoh\u00e9let es mucho menos notradicionalista de lo que parece a primera vista\u2020\u009d. En 1875, uno de los primeros representantes de la ex\u00e9gesis cient\u00ed\u00adfica moderna, F. Delitzsch, llegaba a definir el contenido \u00faltimo de Qo como \u2020\u0153la quintaesencia de la piedad hebrea\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que reconocer con no menor decisi\u00f3n que este material previsto y tradicional est\u00e1 recorrido por un alma nueva; est\u00e1 invadido por un tormento indescriptible, que, sin embargo, no es puramente rom\u00e1ntico, como lo ha supuesto alg\u00fan lector expeditivo. Bajo la corteza ir\u00f3nica e indiferente de su estilo, Qo esconde un ansia viva; las tesis tradicionales y estereotipadas son le\u00ed\u00addas con ojos nuevos y penetrantes. En estas p\u00e1ginas se siente circular el pensamiento de un autor genial y original, esc\u00e9ptico pero no fatalista, sar-c\u00e1stico pero no indiferente. Es un artista tan creador que consigue imprimir en la misma superficie literaria de su obra la laceraci\u00f3n interior que le atormenta: a p\u00e1rrafos literariamente aristocr\u00e1ticos y refinados hace que sucedan l\u00ed\u00adneas banales, redactadas en un lenguaje dialectal, lleno de idiotismos, descuidado, como para hacer vislumbrar lo absurdo tambi\u00e9n del arte y de escribir bien.<br \/>\nA esta ambivalencia responde tambi\u00e9n la impostaci\u00f3n del volumen, o sea su estructura, que en la historia de la ex\u00e9gesis ha sido sometida a muchas radiograf\u00ed\u00adas literarias en busca de una hipot\u00e9tica l\u00f3gica. Por un lado, en efecto, parece que, como en otros textos sapienciales, el autor ha querido proceder de modo libre y ramificado, siguiendo s\u00f3lo afinidades espont\u00e1neas entre un tema y otro o entre una asonancia verbal y su correspondiente fon\u00e9tico (Pr). Mas, por otro, nos percatamos de que la libertad de Qo nace de una exigencia m\u00e1s profunda e interior; por lo cual no tiene sentido planificar, organizar, excavar: \u2020\u0153Consagr\u00e9 mi coraz\u00f3n a investigar y a observar con sabidur\u00ed\u00ada todo lo que se hace bajo los cielos&#8230; Ac visto todo lo que se hace bajo el sol, y he aqu\u00ed\u00ad que todo es vanidad y dar caza al viento&#8230; Porque cuanta m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada, m\u00e1s pesadumbre; y cuanta m\u00e1s ciencia, m\u00e1s dolor\u2020\u009d (1,13-14.18). Hay, pues, rigor y sentido de lo in\u00fatil, hay un proyecto; pero tambi\u00e9n conciencia de que no lleva a ninguna parte.<br \/>\nEn este sentido podemos tambi\u00e9n intentar identificar un esquema estructural m\u00ed\u00adnimo en el cual se colocan las reflexiones; pero debemos recordar siempre que, en definitiva, es secundario, como lo atestiguan tambi\u00e9n las m\u00faltiples tesis sugeridas por los estudiosos. Nosotros, para simplificar la cuesti\u00f3n, optamos por un plan estructural sugerido por uno de los mejores comentaristas de Qo, el franc\u00e9s D. Lys.<br \/>\nPrimera secci\u00f3n: La condici\u00f3n humana (1,1-4,3): se trata de una colecci\u00f3n de observaciones experimentales muy acres sobre el humano existir y sobre sus penalidades. Dos son las pistas seguidas: a) balance general (1,1-2,26); b) el destino final (3,1-4,3).<br \/>\nSegunda secci\u00f3n: Reflexiones sobre la condici\u00f3n humana. (4,4-12,8): se trata de una serie de reflexiones sobre los estados de la existencia antes registrados y sobre otras situaciones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se pueden distinguir dos trayectorias: a) las paradojas de la existencia (4,4-6,9); b) la moral de la existencia (6,10- 12,8).<br \/>\nAhora s\u00f3lo nos queda penetrar en el coraz\u00f3n del mensaje de Qo. Como escrib\u00ed\u00ada un exegeta, A. Maillot, \u2020\u0153de su lectura no se sale indemne, sino adulto o prontos a serlo\u2020\u009d.<br \/>\nIII. \u2020\u0153HABEL HABALIM\u2020\u009d, VANIDAD DE VANIDADES: UN MENSAJE ESCANDALOSO<br \/>\nQo afronta con originalidad y sin prejuicios toda la compleja problem\u00e1tica puesta sobre el tapete por la literatura sapiencial, a saber: la cuesti\u00f3n de las relaciones frecuentemente misteriosas y parad\u00f3jicas que unen a Dios, al mundo y al hombre en un c\u00ed\u00adrculo riguroso. Mientras que la sabidur\u00ed\u00ada tradicional (Pr) se deten\u00ed\u00ada feliz en la vida presente como \u00fanica riqueza y se abandonaba al orden sabio del cosmos creado por Dios, Qo se alza escrutando en la vida terrena, id\u00e9ntica para el necio y el sabio, el color de la miseria y del absurdo m\u00e1s que el del gozo y la armon\u00ed\u00ada. La paz de la sabidur\u00ed\u00ada ortodoxa tradicional queda desvanecida, aunque Qo se mueva en el mismo terreno experimental frecuentado por ella.<br \/>\n2704<br \/>\n1. La tesis fundamental y el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n.<br \/>\nlos ojos del que ha sido definido con cierta impropiedad el \u2020\u0153Montaigne hebreo\u2020\u009d se fijan en un mundo en el cual lo relativo parece ser lo \u00fanico absoluto; la miseria y la insatisfacci\u00f3n el \u00fanico pan de la existencia humana. Ese es el contenido de la famosa declaraci\u00f3n que recoge en inclusi\u00f3n la obra entera (1,2 y 12,8), y la incrusta sistem\u00e1ticamente (2,1.11 .17.19.23; 4,4.8; 8,10; 11,10) con una \u00fanica tesis desconcertante y anticonformista: \u2020\u0153Todo es vanidad, todo es hebel\u2020\u009d. El t\u00e9rmino hebreo es sumamente sugestivo: alude a la transitoriedad del soplo, del vapor que se disipa, del viento impalpable. Estamos, pues, ante el descubrimiento de la absoluta inconsistencia de todas las realidades c\u00f3smicas y humanas; nos adentramos en un mundo hecho de vac\u00ed\u00ado, de absurdo, en cierto sentido de nada. Es m\u00e1s, Qo <juiere exasperar esta observaci\u00f3n adoptando el superlativo ha bel ha-baum, el c\u00e9lebre \u2020\u0153vanitas vanitatum\u2020\u009d, equivalente a una \u2020\u0153nada infinita\u2020\u009d (vers. de C. Ceronetti). Estamos casi en un mundo de apariencias, de sombras inconsistentes; aunque con indiferencia, la protesta de Qo es radical y denuncia todos los sistemas tranquilizadores. \u2020\u0153An\u00e1lisis l\u00facido de la condici\u00f3n humana -escribe el citado Lys-, libro de preguntas, Qo cuestiona a fondo no tanto la doctrina tradicional cuanto m\u00e1s bien a s\u00ed\u00ad mismo y la cultura\u2020\u009d.\nPara confirmar esta tesis fundamental, Qo no recurre a procedimientos in\u00e9ditos, sino que se sit\u00faa en el cauce metodol\u00f3gico de la antigua sabidur\u00ed\u00ada. La teolog\u00ed\u00ada de la alianza como esquema interpretativo de lo real y de la historia hab\u00ed\u00ada usado el binomio \u2020\u0153fidelidad-bendici\u00f3n\u2020\u009d o el paralelo negativo \u2020\u0153infidelidad- maldici\u00f3n\u2020\u009d. De manera similar, la ideolog\u00ed\u00ada sapiencial hab\u00ed\u00ada usado el esquema retribucionista \u2020\u0153delito-castigo\u2020\u009d\/\u2020\u009dbien-premio\u2020\u009d. Estos modelos hermen\u00e9uticos eran vistos en acci\u00f3n en el mismo centro de lo real y de la condici\u00f3n humana. Pues bien, Qo no condena estos esquemas como se ha dicho [1 supra, II], \u00e9l es tradiciona-lista; no estima productivo explorar otros m\u00e9todos.de b\u00fasqueda u otras propuestas. Pero justamente aplicando esos esquemas Qo se da cuenta de que el sentido de la realidad permanece desconocido y de que las respuestas decisivas est\u00e1n dolorosamen-te ausentes.\nY entonces, conociendo la inutilidad de buscar otros caminos, que terminar\u00ed\u00adan siempre en el mismo resultado y en el mismo naufragio en un sustancial sinsentido, Qo se limita s\u00f3lo a registrar -a \u2020\u0153ver\u2020\u009d, como repite hasta 37 veces en el libro (\u2020\u0153he visto\u2020\u009d: 3,10.16; 6,1; 7,15; 8,9...)-, a examinar esta masa absurda de acontecimientos en los que estamos cogidos, sabiendo que a esto est\u00e1 condenado el hombre: \u2020\u0153No se sacia el ojo de ver, ni el o\u00ed\u00addo se harta de o\u00ed\u00adr... Y consagr\u00e9 mi coraz\u00f3n a investigar y a observar con sabidur\u00ed\u00ada todo lo que se hace bajo los cielos. Es \u00e9sta una penosa ocupaci\u00f3n que Dios ha dado a los hijos del hombre para que trabajen en ella\u2020\u009d (1,18.13). Justamente por este modo moderno y provocativo de concebir la hokmah, la \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d cl\u00e1sica, Lys prefiere traducir el t\u00e9rmino en Qo por \u2020\u0153filosof\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Ante el objetivo de la mente de Qo pasan los mil rostros de la existencia. Pero la reflexi\u00f3n \u2020\u0153filos\u00f3fica\u2020\u009d de Qo parece que no encuentra salida.\n2705\n2. El esc\u00e1ndalo de Dios.\nA. Barucq ha escrito que \u2020\u0153el problema de Dios no interesa al autor en cuanto problema de Dios, sino solamente en cuanto problema que se interfiere en el del hombre\u2020\u009d. Dios es reconocido por Qo como creador y juez (3,17; 11,9); pero su obra contiene en s\u00ed\u00ad tal grado de incomprensi\u00f3n que hace yana no s\u00f3lo la protesta, sino cualquier intento de comprensi\u00f3n: \u2020\u0153El hombre no puede enfrentarse con lo que es m\u00e1s fuerte que \u00e9l\u2020\u009d (6,10), y \u2020\u0153como t\u00fa no sabes por qu\u00e9 camino entra el esp\u00ed\u00adritu en los huesos en el seno de una mujer encinta, as\u00ed\u00ad no conoces la obra de Dios, que hace todas las cosas\u2020\u009d(l 1,5). As\u00ed\u00ad pues, todo di\u00e1logo con Dios, se acaba o en la pregunta o en la resignaci\u00f3n impotente del hombre; o bien en el silencio de Dios que, aun no siendo ausencia total, en definitiva casi equivale a ella.\nDios ha predeterminado un eje sobre el cual el disco monocorde de los acontecimientos debe girar en un movimiento circular que repite siempre la misma nota: \u2020\u0153No hay nada nuevo bajo el sol\u2020\u009d. Por eso Qo abandona la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la historia entendida como un proyecto divino en progresivo desarrollo lineal. Resulta entonces muy extra\u00f1a, por no decir absurda, la definici\u00f3n de Qo como texto mesi\u00e1nico (Hertzberg). La historia no es direceional para Qo, sino una c\u00e1rcel de la cual es imposible salir. Es ejemplar la descripci\u00f3n de \u00e9sta original visi\u00f3n c\u00ed\u00adclica de la historia ofrecida en 3,1-15, p\u00e1gina c\u00e9lebre, marcada por el ritmo de siete pares de \u2020\u0153momentos\u2020\u009d y de \u2020\u0153tiempos\u2020\u009d que-se repiten perennemente sin variantes y novedades. Dios le ha dado el sentido de lo eterno al hombre (3,11: quiz\u00e1 se pueda traducir tambi\u00e9n \u2020\u0153el sentido del conjunto\u2020\u009d); sin embargo, \u00e9ste no puede ni comprender su destino ni intuir un sentido en la existencia. Dios le ha dado acci\u00f3n e inteligencia; sin embargo, ha estructurado ya todo el ser y toda la historia de manera definitiva, de modo que \u2020\u0153nada se puede a\u00f1adir ni de ello se puede nada quitar\u2020\u009d (3,14).\n2706\n3. El esc\u00e1ndalo del hombre y de la historia.\nQo incoa un dur\u00ed\u00adsimo proceso a la vida. En 2,17 exclama tr\u00e1gicamente: \u2020\u0153Detesto la vida\u2020\u009d porque es una sombra absurda (6,12), incomparablemente peor que la muerte;(4,2-3; 6,3-4). \u2020\u0153Yo digo que el abortivo es m\u00e1s feliz que el hombre; en las tinieblas viene y en las tinieblas se va; tambi\u00e9n su nombre queda perdido en las tinieblas... M\u00e1s vale el d\u00ed\u00ada de la muerte que el d\u00ed\u00ada del nacimiento\u2020\u009d (6,3-4; 7,1). El t\u00e9rmino de nuestros d\u00ed\u00adas es el \u2020\u0153polvo\u2020\u009d, es decir la nada del se\u2020\u2122oI, destino que compartimos con los animales cuando Dios aparta de nosotros su soplo creador (3,18-21; 12,7). Por otra parte, es \u00e9sta tambi\u00e9n la ense\u00f1anza tradicional.\nQo incoa tambi\u00e9n un \u00e1spero proceso contra la felicidad, que, seg\u00fan el dogma de la retribuci\u00f3n, era se\u00f1al transparente de la justicia de la. persona y de la bendici\u00f3n divina. Para Qo, en cambio, adem\u00e1s de imposible (6,3-6), la felicidad es ciega y no tiene sentido. Es in\u00fatil, ante el enigma de la historia que nos lleva al absurdo o por lo menos a la repetici\u00f3n mon\u00f3tona, embriagarse de esperanza: toda b\u00fasqueda de la ra\u00ed\u00adz de las cosas y del sentido de la historia est\u00e1 condenada al fracaso, y el sabio no tiene ninguna ventaja sobre el necio (5,8; cf 7,23-28). En este punto avanza Qo repetidamente una indicaci\u00f3n que algunos han tomado err\u00f3neamente por una propuesta de cu\u00f1o hedonista o epic\u00fareo (2,24-26; 3,12-13; 5,17-19; 8,15; 9,7-10): en este universo roto y sin centro el hombre debe saber recoger con mucho realismo las peque\u00f1as y sencillas alegr\u00ed\u00adas que Dios siembra en \u00e9l. En realidad, no es \u00e9sta una proposici\u00f3n de vida global; es s\u00f3lo una invitaci\u00f3n realista a no perder tambi\u00e9n las pocas briznas de paz y de alegr\u00ed\u00ada que casualmente se entrelazan con el abundante dolor y el sinsenti-do fundamental de la existencia.\nEl proceso de Qo se extiende tambi\u00e9n a la sociedad, en la cual el hombre enloquece como en una jungla (4,1-3): el trabajo fren\u00e9tico (1,13), la capitalizacAn (5,12-14), el activismo yel placer (2,1-11.17-26) no tienen sentido; s\u00f3lo son un \u2020\u0153seguir el viento. La pregunta fundamental es siempre \u00e9sta: \u2020\u0153,Qu\u00e9 provecho saca el hombre de tanto trabajar?\u2020\u009d (3,9). En el atardecer de la vida, el hombre no encuentra en sus manos m\u00e1s que viento, nada, he bel.\nRepresentativo es el final, encantador pero dram\u00e1tico, de la obra (12,1 -7), centrado todo \u00e9l en la meditaci\u00f3n del esc\u00e1ndalo de la vida; meditaci\u00f3n realizada desde el \u00e1ngulo de visi\u00f3n m\u00e1s genuino, el del ocaso, de la ancianidad y de la muerte. La disoluci\u00f3n del ser humano es analizada a trav\u00e9s de una serie de met\u00e1foras. Ante todo, meteorol\u00f3gicas: la tarda edad y la estaci\u00f3n invernal de las lluvias y de las nubes (12,2). Dom\u00e9sticas y fisiol\u00f3gicas: el organismo senil es representado como un inmenso palacio en ruinas, en el cual los custodios (los brazos), los guardianes (las piernas), las mujeres que muelen (los dientes) se inmovilizan; las mujeres que miran por las ventanas (ojos), el alboroto de los p\u00e1jaros y los acentos de los cantos (o\u00ed\u00addos) irremediablemente se apagan. Met\u00e1foras vegetales: seg\u00fan la medicina popular se describen los s\u00ed\u00adntomas del organismo decr\u00e9pito, en el cual aparecen debilidades y v\u00e9rtigos, las canas semejantes a la flor del almendro, el artritismo que nos hace muy distintos del saltar\u00ed\u00adn saltamontes y la impotencia sexual representada por la alcaparra, considerada un afrodis\u00ed\u00adaco. Met\u00e1foras tambi\u00e9n dom\u00e9sticas, pero de corte m\u00e1s f\u00fanebre; todo se rompe: la l\u00e1mpara, el c\u00e1ntaro y la polea del pozo. Todo se ha acabado y la \u00fanica meta es ya el polvo. Tal es la verdadera fisonom\u00ed\u00ada de la vida, y no ciertamente el ilusorio par\u00e9ntesis de lajuventud (ll,7ss)\n2707\nIV. INTERPRETACION DE QOHELET.\nUn texto tan provocativo, \u00bfc\u00f3mo puede ser considerado tranquilamente \u2020\u0153palabra de Dios? Y, sin embargo, no hubo jam\u00e1s vacilaciones sobre la canonicidad de la obra, que, entre otras cosas, entr\u00f3 en las Megil\u00f3t, los cinco rollos sagrados de la liturgia, paralelos a la fundamental t\u00f3rah, y que se destin\u00f3 al leccionario de la solemnidad de las cabanas. Lo mismo puede decirse de la tradici\u00f3n cristiana, la cual, sin embargo, se esforz\u00f3 en interpretarlo de un modo m\u00e1s inofensivo de lo que el libro suena.\n2708\n1. \u00bfUn intelectual cr\u00ed\u00adtico?\nPara algunos exegetas, tambi\u00e9n contempor\u00e1neos, Qo es menos provocador de lo que parece. Pues, por un lado, como se ha dicho, est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea dogm\u00e1tica sapiencial tradicional, y, por otro, recoge ciertas instancias de la sabidur\u00ed\u00ada pesimista oriental, que tiene como portaestandarte el c\u00e9lebre Canto del arpista (2000 a.C), de origen egipcio. La oscuridad del destino humano, la muerte que se cierne sobre una existencia amarga y sin paz, la ausencia de justicia en la sociedad, la invitaci\u00f3n a disfrutar de las peque\u00f1as alegr\u00ed\u00adas de la vida (Pasa un d\u00ed\u00ada feliz, olvida el af\u00e1n\u2020\u2122) son motivos que afloran tambi\u00e9n en Qo.\nPara otros Qo, a trav\u00e9s de una infiltraci\u00f3n de elementos estoicos, epic\u00fareos y esc\u00e9pticos del helenismo, habr\u00ed\u00ada corregido la visi\u00f3n tradicional de la historia b\u00ed\u00adblica introduciendo el sistema c\u00ed\u00adclico, heterog\u00e9neo y extra\u00f1o a ella. Por tanto, un intelectual cr\u00ed\u00adtico, pero sereno; incluso \u2020\u0153un predicador de goces\u2020\u2122, como alguno ha escrito. Pero esta lectura no atiende a la fuerza explosiva de las disonancias, que, aunque minoritarias a nivel cuantitativo, son en realidad explosivas respecto al sistema general que Qo adopta de la sabidur\u00ed\u00ada tradicional.\n2709\n2. \u00bfUn m\u00ed\u00adstico o un asceta?\nEs sobre todo la patr\u00ed\u00adstica, seguida por la tradici\u00f3n cristiana posterior, la que intenta orientar en un sentido completamente distinto el mensaje de la obra. Ya Gregorio Magno en sus Di\u00e1logos reduc\u00ed\u00ada los pasajes escabrosos a otras tantas objeciones de adversarios increyentes, a los cuales opon\u00ed\u00ada Qo la ense\u00f1anza ortodoxa del temor de Dios y de la observancia de los mandamientos (12,13).\n\nEn cambio, la Edad Media, siguiendo una intuici\u00f3n de Gregorio Taumaturgo (270 d.C), ley\u00f3 el libro como una exhortaci\u00f3n asc\u00e9tica a la huida del mundo y a la vida mon\u00e1stica. El desenlace de la obra es entonces casi m\u00ed\u00adstico.\nEn realidad, la Imitaci\u00f3n de Cristo completaba la \u2020\u0153vanitas vanitatum del Eclesiast\u00e9s con una adici\u00f3n muy diferente y significativa: \u2020\u0153praeter amare Deum et illi soli servir\u00e9. El mensaje del libro se transformaba en un canto del amor de Dios, superior a toda alegr\u00ed\u00ada humana; es m\u00e1s, el desprendimiento, el descubrimiento de la inconsistencia de las cosas y de los afectos terrenos permit\u00ed\u00adan vislumbrar cada vez mejor el esplendor de lo eterno y de lo infinito. Mas, como es evidente, en Qo falta justamente la segunda parte de este aserto: la vida est\u00e1 vac\u00ed\u00ada, pero Dios est\u00e1 lejano y misterioso, y el hombre se halla prisionero de sus l\u00ed\u00admites y de su miseria.\n2710\n3. Una palabra parad\u00f3jica de Dios en su silencio.\nLa palabra de Qo se ha de interpretar a la luz de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios dentro de la historia y de los l\u00ed\u00admites del hombre. Una Palabra que se hace carne, que se hace sufrimiento, ansia, duda, pregunta. Osar\u00ed\u00adamos decir que en la misma crisis de fe, en el mismo silencio total, Dios puede esconder parad\u00f3jicamente su presencia, su revelaci\u00f3n, su palabra. El terreno humano en el que parece m\u00e1s f\u00e1cil la apostas\u00ed\u00ada o el vac\u00ed\u00ado puede ser misteriosamente fecundado por Dios, que con estas p\u00e1ginas no ha vacilado en revelarse a trav\u00e9s de las tinieblas de un hombre que busca desconsolado, de un hombre en crisis. El silencio de Dios y de la vida no es necesariamente una maldici\u00f3n, sino una ocasi\u00f3n parad\u00f3jica de encuentro por caminos sorprendentes, aunque por ahora no visibles y comprensibles.\nLa palabra de Qo se ha de interpretar tambi\u00e9n a la luz de la progre-sividad pedag\u00f3gica de la revelaci\u00f3n de Dios, la cual, aunque tiene una l\u00f3gica de fondo lineal, pasa por etapas lentas de realizaci\u00f3n, por paradas y esperas. En este sentido puede decirse que para el cristiano la palabra de Qo es como un \u00ed\u00adndice que apunta hacia la plenitud de Cristo, en el cual la tensi\u00f3n de la b\u00fasqueda y de las preguntas del autor veterotestamen-tario encontrar\u00e1 finalmente una respuesta conclusiva sin evasiones. Pues Dios no permanecer\u00e1 indiferente en sus cielos ni hablar\u00e1 a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de voces humanas, sino que \u2020\u0153se har\u00e1 voz humana, l\u00ed\u00admite, pobreza, fragilidad, pregunta, anhelo, interrogante a Dios mismo en el Hijo, verdadero hombre\u2020\u009d (Berdiaev).\n2711\nBIBL.: BAC, Biblia comentada, IV. 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