{"id":16742,"date":"2016-02-05T10:56:06","date_gmt":"2016-02-05T15:56:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/razon-fe\/"},"modified":"2016-02-05T10:56:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:56:06","slug":"razon-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/razon-fe\/","title":{"rendered":"RAZON \/ FE"},"content":{"rendered":"<p>La cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n raz\u00f3n-fe se plantea en un doble nivel: dentro del nivel espec\u00ed\u00adfico de fe y raz\u00f3n y en el \u00e1mbito de sus relaciones tal como se han desarrollado en la historia. En el primer nivel la fe se considera como acto del hombre que compromete la globalidad de su existencia en la apertura al acontecimiento de la revelaci\u00f3n y que no puede aislarse de todos los d\u00e9m\u00e1s actos que forman la existencia. En este contexto, una fe no razonable ser\u00ed\u00ada una no-fe, inadecuada a la estructura del ser humano. Al propio tiempo, la raz\u00f3n se caracteriza por una capacidad de comprensi\u00f3n sistem\u00e1tica de la realidad y por la posibilidad de la posesi\u00f3n cognoscitiva de la verdad. Una raz\u00f3n que se plantease la hip\u00f3tesis de un principio distinto de ella concebir\u00ed\u00ada una l\u00f3gica no objetiva y, por tanto, no racional. En \u00faltimo an\u00e1lisis, la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n fe-raz\u00f3n parece como si se detuviera ante el dilema de la incompatibilidad entre la certeza de la fe y la problematicidad de la raz\u00f3n, entre \u00fana forma de saber que no acepta que se la ponga en crisis (la fe) y un saber dispuesto en l\u00ed\u00adnea de principio a poner en crisis sus propios presupuestos.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, la raz\u00f3n y la fe han dibujado toda una multiplicidad de figuras: desde el encuentro entre fe y raz\u00f3n que en la cultura medieval llev\u00f3 al nacimiento de la teolog\u00ed\u00ada como ciencia de la fe, hasta la idea propia del renacimiento del valor original del hombre y el optimismo cognoscitivo de la Ilustraci\u00f3n que expropia la racionalidad de la fe en un racionalismo que se enfrentar\u00e1 con el tradicionalismo, defensor ac\u00e9rrimo de la desconfianza en las capacidades de la raz\u00f3n; desde la sospecha de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y exclusiva que prescinde de los fen\u00f3menos y experiencias no controlables, insinuando la duda de la irrelevancia y de la insensatez de la fe o releg\u00e1ndola en lo indecible, hasta una nueva relaci\u00f3n entre la fe Y la raz\u00f3n caracterizadas por una tar\u00e9a hermen\u00e9utica que parece acercar entre s\u00ed\u00ad a la teolog\u00ed\u00ada y a la filosof\u00ed\u00ada. Si la crisis hist\u00f3rico-filos\u00f3fica inaugurada por la Ilustraci\u00f3n hab\u00ed\u00ada declarado que la religi\u00f3n y la fe eran una ilusi\u00f3n, una proyecci\u00f3n y una ideolog\u00ed\u00ada, poniendo en cuesti\u00f3n el car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada (secularizaci\u00f3n), la crisis del fin de la modernidad ha sancionado la relativizaci\u00f3n y la diferenciaci\u00f3n del saber, que lleva consigo el fracaso de la raz\u00f3n, entendida como raz\u00f3n constructora del propio objeto dentro del saber totalizante del sujeto, abriendo una nueva etapa en la relaci\u00f3n raz\u00f3n-fe. Testigos de ello son la crisis de la raz\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-positiva, la de la raz\u00f3n hist\u00f3rico-dial\u00e9ctica absoluta y ut\u00f3pica, hasta el racionalismo cr\u00ed\u00adtico introducido por K. Popper.<\/p>\n<p>El desarrollo hist\u00f3rico de la cuesti\u00f3n parte del contexto del Nuevo Testamento: la fe es portadora de una sabidur\u00ed\u00ada necia (1 Cor 1,24), que rompe en la \u00abraz\u00f3n\u00bb de la cruz la pretensi\u00f3n de unos \u00absistemas m\u00e1ximos\u00bb. Esto no significa renunciar a la inteligencia de la fe, sino ir hasta el fondo de la responsabilidad apolog\u00e9tica, hasta aquel \u00abdar raz\u00f3n\u00bb (1 Pe 3,15) que connota el hecho cristiano y que muestra c\u00f3mo la fe termina en el conocimiento (Jn 17 3) de la revelaci\u00f3n, cuy a verdad reivindica la fe como forma cognoscitiva. Ya san Agust\u00ed\u00adn vislumbra la circularidad entre el creer y el comprender, definiendo la fe como cum assensu cogitare. Pero es Anselmo de Aosta el padre de una relaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n en el \u00e1mbito de una teolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica; es emblem\u00e1tica su fides quaerens intellectum: la inteligencia de la fe en el uso de la raz\u00f3n no llega a 1ugares extra\u00f1os a ella, sino que se traduce en el puro pensar la fe misma.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino establece una distinci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n en el contexto de la diferencia entre la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada: aun dentro de su afinidad, estas dos disciplinas se distinguen por su autonom\u00ed\u00ada cognoscitiva.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n se ve limitada al \u00e1mbito de los praeambula fidei, mientras que la fe tiene la tarea de explicitar lo que era intr\u00ed\u00adnsecamente evidente en el desiderium naturale videndi Deum. Si con Lutero se da una radicalizaci\u00f3n de la sola fides revisada y conegida por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, el Vaticano I en la Dei Filius confirma la distinci\u00f3n y autonom\u00ed\u00ada entre la fe y la raz\u00f3n como dos \u00e1mbitos gnoseol\u00f3gicos, afirmando su car\u00e1cter complementario y su armon\u00ed\u00ada substancial.<\/p>\n<p>A partir de la modernidad, la reflexi\u00f3n se establece inicialmente en un dualismo: Kant habla de \u00abfe doctrinal\u00bb y de \u00abfe racional\u00bb; Hegel, aun afirmando la superioridad de la fe sobre el entendimiento en cuanto que mira a la totalidad, reconcili\u00f3 la fe y la raz\u00f3n a trav\u00e9s de \u00abla fatiga del concepto\u00bb; K. Jaspers separa a la fe revelada de la fe filos\u00f3fica, ya que una se basa en la revelaci\u00f3n Y la otra en la b\u00fasqueda problem\u00e1tica; Heidegger afirma que para la fe no tiene sentido una interrogaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y que la filosof\u00ed\u00ada cristiana es algo as\u00ed\u00ad como \u00abun hierro de madera\u00bb.<\/p>\n<p>En este \u00e1mbito es a la teolog\u00ed\u00ada fundamental en su dimensi\u00f3n apolog\u00e9tica a la que le corresponde subrayar la racionabilidad de la fe, partiendo del dato de la revelaci\u00f3n como autocomunicaci\u00f3n gratuita de Dios y de la fe como respuesta libre del hombre, en consonancia con el car\u00e1cter de verdadero saber de la verdad de Dios. La teolog\u00ed\u00ada fundamental, al superar el planteamiento de la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica que fundamentaba la verdad de la fe en las pruebas racionales e hist\u00f3ricas del acontecimiento de la revelaci\u00f3n, muestra que la fe es apertura a la realidad abierta por la revelaci\u00f3n en el horizonte de la verdad y del sentido de la existencia, ofreciendo a la raz\u00f3n la posibilidad de abrirse a la alteridad de Dios, Si \u00abrevelaci\u00f3n es orientaci\u00f3n\u00bb (E, Rosenstock), la fe en la afirmaci\u00f3n del Dios de Jesucristo puede ofrecer a la raz\u00f3n la posibilidad de encontrarse a s\u00ed\u00ad misma, ya que la abre a la escucha de aquel sentido y de aquella verdad que atestiguan una realidad que trasciende al hombre. De este manera, P. Rousselot percibe la fe como un acto global, en el que la raz\u00f3n y la fe se integran y completan mutuamente : la raz\u00f3n evite que se haga da\u00f1o a su actividad racional y la fe permite a la raz\u00f3n una mirada m\u00e1s profunda. K. Rahner afirma que la fe permite al hombre madurar las estructuras trascendentales que constituyen el horizonte cognoscitivo y existencial del ser humano. El mundo que Dios ha abierto en la revelaci\u00f3n y ha anticipado en la historia, y que sigue estando disponible en la fe, evita el riesgo de una construcci\u00f3n racional aut\u00f3noma del propio objeto y act\u00faa dentro de la raz\u00f3n en el movimiento de la trascendencia; H. U von Balthasar destaca c\u00f3mo la revelaci\u00f3n es algo muy distinto de los datos mundanos y de las necesidades previas del hombre.<\/p>\n<p>Es el Amor absoluto, cuya \u00abforma\u00bb exige la atenci\u00f3n de la raz\u00f3n, que no puede captar su evidencia m\u00e1s que en la fe, que le permite una profundizaci\u00f3n de la raz\u00f3n misma.. Por eso el hombre no experimenta el encuentro con la revelaci\u00f3n como algo a\u00f1adido a su propio ser, sino como su misma autenticidad.<\/p>\n<p>C Dotolo<\/p>\n<p>Bibl.: H. Verweven, Raz\u00f3n y fe, en DTF 1100-1106; W Pannenberg, Teor\u00ed\u00ada de la ciencia y teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1981; R.-Fisichella, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada fundamental, Verbo Divino, Estella 1993; J Alfaro, Revelaci\u00f3n, fe y teolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; B. Lonergan, M\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n raz\u00f3n-fe se plantea en un doble nivel: dentro del nivel espec\u00ed\u00adfico de fe y raz\u00f3n y en el \u00e1mbito de sus relaciones tal como se han desarrollado en la historia. 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