{"id":16754,"date":"2016-02-05T10:56:30","date_gmt":"2016-02-05T15:56:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanos-carta-a-los-3\/"},"modified":"2016-02-05T10:56:30","modified_gmt":"2016-02-05T15:56:30","slug":"romanos-carta-a-los-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanos-carta-a-los-3\/","title":{"rendered":"ROMANOS (CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>Carta de Pablo a la Iglesia de Roma, que Pablo no hab\u00ed\u00ada fundado, pero que se dispon\u00ed\u00adan a visitar (cf. especialmente 15,22-29). Han surgido dudas sobre la pertenencia del c. 16 (especialmente 16,25-27) a la carta original. Romanos constituye la exposici\u00f3n m\u00e1s amplia y org\u00e1nica del evangelio de Pablo, rec\u00f3giendo temas de G\u00e1l, pero evitando la pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>El saludo inicial (1,1 -7) est\u00e1 muy desarrollado; despu\u00e9s de la acci\u00f3n de gracias (1 ,8- 15) se propone el tema: la justicia de Dios se ha manifestado en el evangelio y es acogida por la fe, tanto por los jud\u00ed\u00ados como por los griegos (1,16s). Este tema se desarrolla hasta el cap\u00ed\u00adtulo 11 : mientras que no es dif\u00ed\u00adcil reconocer en 1 -8 y 9- 11 dos secciones, dentro de la secci\u00f3n 1 -8 se discute sobre la funci\u00f3n del c. 5 (articulaciones propuestas: 1, 18-5,21\/6-8; 1-4\/5-8; 1,18-5,11\/5,12-8,39). En todo caso, se puede presentar su contenido general: ning\u00fan hombre, jud\u00ed\u00ado o griego, puede ser justo ante Dios (1,183,20), si no acoge la justificaci\u00f3n por medio de la fe en Cristo (3,21-4,25); el justificado, libre del pecado, de la muerte y de la ley (5-7), vive en el Esp\u00ed\u00adritu como hijo de Dios, dirigido hacia la salvaci\u00f3n futura (c. 8). Los cap\u00ed\u00adtulos 9- 1 1 tratan de la situaci\u00f3n de 1srael: su desobediencia ha abierto la puerta a la obediencia de los paganos; la elecci\u00f3n de Dios no ha sido desmentida y Pablo espera el retorno de Israel; sobre todo ello resplandece la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>La parte paren\u00e9tica, despu\u00e9s de la exhortaci\u00f3n a ofrecer la propia existencia como sacrificio a Dios (12,2s), toca los temas de los carismas (12,3-8), de la caridad (12,9-21 y 13,8-10), de las autoridades civiles (13,1 -7) y del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (13,1 1-14); finalmente invita a los fuertes en la fe a que no sean un obst\u00e1culo para los que son todav\u00ed\u00ada d\u00e9biles y vacilantes (14,1-15,13). Finalmente, Pablo habla de sus proyectos y de su propio ministerio 15,14-33). Siguen los saludos (16,1 123) y la doxolog\u00ed\u00ada final (16,25-27).<\/p>\n<p>F Manini<\/p>\n<p>Bibl.: U. Vaoni, Romanos (carta a los), en NDTB, 1699-1707. U. Wilckens, La Carta a los Romanos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; Ch, Perrot, La Carta a los Romanos. Verbo Divino, Estella 1994; St, Lyonnet, Historia de la salvaci\u00f3n en la Carta a los Romanos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Ocasi\u00f3n de la carta, destinatarios, fecha de composici\u00f3n. II. La estructura literaria. III. El mensaje teol\u00f3gico de fondo: 1. Parte dogm\u00e1tica: a) Situaci\u00f3n de pecado, b) La justificaci\u00f3n en virtud de la fe, c) El comportamiento del justificado, d) El problema de los jud\u00ed\u00ados; 2. Parte exhortativa.<\/p>\n<p>I. OCASI\u00ed\u201cN DE LA CARTA, DESTINATARIOS, FECHA DE COMPOSICI\u00ed\u201cN. Mientras que las otras cartas que con seguridad son de ! Pablo fueron enviadas todas ellas a comunidades fundadas por \u00e9l y con referencias precisas a problemas y situaciones, la carta a los Romanos es de m\u00e1s amplios vuelos. Pablo no s\u00f3lo no fund\u00f3 la comunidad cristiana de Roma, sino que tampoco la hab\u00ed\u00ada visitado; s\u00f3lo la conoce de o\u00ed\u00addas.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n que le impulsa a escribir es curiosa. Pablo proyecta un gran viaje misionero a Espa\u00f1a (cf Rom 15:23-24). Para dirigirse a Espa\u00f1a pasar\u00e1 por Roma. As\u00ed\u00ad tendr\u00e1 ocasi\u00f3n de conocer personalmente a esta comunidad, de la que tanto oye hablar. Y con aquella espontaneidad y confianza rec\u00ed\u00adproca que un\u00ed\u00ada entre s\u00ed\u00ad a todos los cristianos en una \u00fanica familia de hermanos aun antes de conocerse, Pablo siente a prop\u00f3sito de la comunidad cristiana de Roma que tiene algo que decir y que aprender. La carta representa, pues, el comienzo de un intercambio de fe (cf Rom 1:11-12), que se continuar\u00e1 y completar\u00e1 luego, cuando Pablo est\u00e9 presente en persona en Roma. En este intercambio Pablo no olvida la vocaci\u00f3n de fondo de anunciador del evangelio, que le hace deudor de todos (cf Rom 11:14). Aunque al escribir a los romanos no les lleva el primer anuncio del evangelio, Pablo hace de \u00e9l objeto de una reflexi\u00f3n atenta y profunda, no condicionada, como ocurre en general, por problemas contingentes que resolver. Reflexiona sobre el evangelio como tal. Esto le lleva a una profundidad y a una amplitud que no tiene paralelo en sus otros escritos; la carta a los Romanos es la m\u00e1s teol\u00f3gica de las cartas paulinas, en el sentido preciso de una reflexi\u00f3n extensa y profunda. No sorprende que haya tenido un influjo cada vez m\u00e1s decisivo en el desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia: desde san Agust\u00ed\u00adn, que recibi\u00f3 de la lectura de la carta a los Romanos el \u00faltimo impulso a la conversi\u00f3n, hasta nuestros d\u00ed\u00adas \u00ablas grandes horas de la historia de la Iglesia han sido las grandes horas de la carta a los Romanos\u00bb (Althaus). Aunque dedicado a una reflexi\u00f3n sobre el evangelio, en este di\u00e1logo ideal con la comunidad de Roma no olvida Pablo los aspectos pr\u00e1cticos. En la segunda parte de la carta, como veremos al hablar de la estructura, el discurso se hace concreto, hasta afrontar, aunque sin entrar en detalles minuciosos, problemas de comportamiento como la relaci\u00f3n entre \u00abfuertes\u00bb y \u00abd\u00e9biles\u00bb -pr\u00e1cticamente, los cristianos maduros y los que se encuentran, en cambio, en los comienzos- en lo que se refiere a las prescripciones de la ley jud\u00ed\u00ada (cf Rom 14:1-15, 23).<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n compon\u00ed\u00ada la comunidad cristiana de Roma? Deb\u00ed\u00ada de haber un porcentaje de origen jud\u00ed\u00ado. Nos lo dice la presencia documentada en Roma en tiempo de Pablo de una colonia jud\u00ed\u00ada numerosa y activa -al menos 50.000 miembros con hasta 13 sinagogas- y el hecho de que justamente el anuncio del evangelio desencaden\u00f3 inquietudes y contrastes entre los jud\u00ed\u00ados romanos, hasta el punto de que Claudio, ya en el a\u00f1o 49, los expuls\u00f3 de la ciudad. Aunque no se puede presumir que el anuncio cristiano fuera acogido por los jud\u00ed\u00ados como una conversi\u00f3n en masa, ciertamente hizo presa en ellos, y un cierto n\u00famero, que por lo dem\u00e1s no se puede precisar, debi\u00f3 adherirse a \u00e9l. Teniendo presente este componente judeo-cristiano en el \u00e1mbito de la comunidad de Roma, se explica, ya sea la prolongada insistencia por parte de Pablo en el caso de los \u00abfuertes\u00bb y de los \u00abd\u00e9biles\u00bb en el sentido indicado, ya el espacio dedicado a la reflexi\u00f3n de car\u00e1cter teol\u00f3gico sobre la actividad de los jud\u00ed\u00ados (cf Rom 9-11).<\/p>\n<p>Aunque presente, y quiz\u00e1 en proporci\u00f3n considerable, el elemento cristiano jud\u00ed\u00ado no deb\u00ed\u00ada de constituir la mayor\u00ed\u00ada. El discurso de Pablo supone en general cristianos provenientes del paganismo. Estos dos or\u00ed\u00adgenes diversos entra\u00f1aban tensiones y planteaban tambi\u00e9n problemas espec\u00ed\u00adficos de comportamiento; pero, lejos de dividir a la comunidad en dos facciones, hac\u00ed\u00ada de ella una Iglesia viva, en la cual hab\u00ed\u00ada que vivir y gustar juntos la novedad, para unos y para otros, del evangelio de Cristo.<\/p>\n<p>Las indicaciones cronol\u00f3gicas que el mismo Pablo nos proporciona en el cuerpo de la carta nos permiten situarla en el tiempo con una cierta precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pablo se encuentra en el final de su tercer viaje misionero, en Corinto; est\u00e1 a punto de partir para Jerusal\u00e9n (cf Rom 15:25). Estamos, pues, con toda probabilidad en el invierno del a\u00f1o 57\/58.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n del texto de la carta obtenemos un detalle interesante. Pablo conf\u00ed\u00ada la carta para que la lleve a Roma a Febe, conocida por su actividad de \u00abdiaconisa\u00bb ejercida en la iglesia de Cencreas, uno de los dos puertos de la Corinto de entonces.<\/p>\n<p>II. LA ESTRUCTURA LITERARIA. No existen dudas sobre la autenticidad paulina del conjunto de la carta a los Romanos. Alg\u00fan problema plantea la pertenencia originaria a la carta tanto de b,1-33, como (sobre todo) de 16,1-23 por las incertidumbres que sobre ellos encontramos en la tradici\u00f3n manuscrita. La doxolog\u00ed\u00ada final, 16,25-27, aunque exquisitamente paulina como contenido, presenta particularidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y tal discontinuidad en la tradici\u00f3n manuscrita que hacen considerarla como una adici\u00f3n redaccional posterior.<\/p>\n<p>Echando una mirada a la carta en su conjunto, destacan dos bloques literarios, que constituyen las dos grandes partes en que se divide la carta. Despu\u00e9s del saludo (1,1-7) y la acci\u00f3n de gracias (1,8-15), se enuncia el gran tema de fondo: el \u00abevangelio&#8230;\u00bb, fuerza de Dios, que lleva a la salvaci\u00f3n, en el cual \u00abse manifiesta la justicia de Dios\u00bb(1,16-17).<\/p>\n<p>El tema se desarrolla ante todo de manera preferentemente expositiva y reflexiva: tenemos la primera parte, el primer gran bloque literario (1,18-11,36). Tambi\u00e9n el problema de los jud\u00ed\u00ados (9-11) es visto en relaci\u00f3n con su falta de aceptaci\u00f3n del evangelio.<\/p>\n<p>Sigue un segundo bloque literario (12,1-15,13), en el cual prevalece el tono exhortativo. Pablo ve el evangelio aplicado a los diversos aspectos de la vida.<\/p>\n<p>Una mirada m\u00e1s de cerca a la estructura literaria de cada una de estas dos partes permite entrar tambi\u00e9n en el mundo teol\u00f3gico de la carta.<\/p>\n<p>Mientras que la estructura de la segunda parte exhortativa no parece suscitar problemas, ha sido y sigue siendo objeto de disputa la estructura literaria de la primera. Y es que de las opciones que se hagan al respecto depende la explicaci\u00f3n exeg\u00e9tica de muchos puntos importantes. Valorizando algunos indicios literarios precisos que nos presenta el texto, podemos fijar en cuatro fases el movimiento literario de la primera parte: 1,18-2,16; 2,17-5,11; 5,12-8,39; 9,1-11,36. En cada una de estas fases se desarrolla el tema fundamental del evangelio que lleva a la salvaci\u00f3n y a la justificaci\u00f3n mediante un esquema id\u00e9ntico, y que podemos resumir as\u00ed\u00ad: situaci\u00f3n de pecado del hombre, intervenci\u00f3n de Dios mediante el evangelio, situaci\u00f3n de justificaci\u00f3n inicial que sigue. Naturalmente, la vuelta reiterada sobre el esquema lleva a una profundizaci\u00f3n de sus tres componentes, que es diverso en las fases indicadas. En la primera (1,18-2,16) tenemos una exposici\u00f3n impresionante de la situaci\u00f3n de pecado en que se encuentran los hombres de hecho. S\u00f3lo al final se hace alusi\u00f3n a la justificaci\u00f3n y al comportamiento, alusi\u00f3n que, de no tener el resto de la carta, quedar\u00ed\u00ada oscura y casi incomprensible. En la segunda fase (2,17-5,11) se reanuda el discurso sobre la situaci\u00f3n de pecado; pero se insiste sobre todo en el hecho de que la justificaci\u00f3n que lo supera es un don gratuito de Dios, don al cual el hombre se abre s\u00f3lo con la disponibilidad de la fe. Se hace una referencia sugestiva, pero todav\u00ed\u00ada concentrada y sint\u00e9tica, al nuevo tipo de vida que sigue a la justificaci\u00f3n (Rom 5:1-11). En la tercera fase (,39) se parte de nuevo de la situaci\u00f3n de pecado vista desde la \u00f3ptica de una participaci\u00f3n de todos en el pecado de Ad\u00e1n; se insiste en la superaci\u00f3n del pecado, consecuencia justamente de la justificaci\u00f3n, comenzando por el bautismo, y, finalmente, en todo el cap\u00ed\u00adtulo 8, se ilustra el comportamiento t\u00ed\u00adpico del justificado bajo el influjo constante del Esp\u00ed\u00adritu. En la \u00faltima secci\u00f3n (9,1-11,36) trata Pablo el problema del cierre de los jud\u00ed\u00ados a Cristo bajo el mismo aspecto tem\u00e1tico: al no acoger a\u00fan el evangelio -aunque Pablo est\u00e1 seguro de que un d\u00ed\u00ada abandonar\u00e1n esta postura de rechazo-, los jud\u00ed\u00ados permanecen encerrados en su pecaminosidad y prisioneros de su justificaci\u00f3n. Esto se expresa en un comportamiento que de hecho coloca al propio yo en el v\u00e9rtice de la escala de valores. Resulta ya evidente la riqueza teol\u00f3gica, realmente sin precedentes, de esta primera parte. Volveremos luego, al tratar espec\u00ed\u00adficamente de la teolog\u00ed\u00ada de la carta, sobre los principales temas aqu\u00ed\u00ad se\u00f1alados.<\/p>\n<p>La segunda parte, de car\u00e1cter preferentemente exhortativo, como lo hemos destacado antes, presenta un desarrollo m\u00e1s simple. Despu\u00e9s de una exhortaci\u00f3n de fondo sobre la liturgia de la vida (12,1-2), Pablo pasa revista a los varios aspectos de la vida cristiana concreta: el amor y sus implicaciones (12,3-21), la relaci\u00f3n del cristiano con las autoridades civiles paganas, marcada sorprendentemente -alguien ha avanzado dudas sobre la autenticidad paulina del p\u00e1rrafo- por un esp\u00ed\u00adritu de colaboraci\u00f3n que obliga tambi\u00e9n en conciencia (13,1-7); luego se insiste de nuevo, pero acentuando la perspectiva escatol\u00f3gica, en la obligaci\u00f3n del amor (13,8-14). Despu\u00e9s, en un discurso largo y articulado (14,1-15,13) se afronta el tema de los \u00abfuertes\u00bb y de los \u00abd\u00e9biles\u00bb en cuesti\u00f3n de fe: los \u00abfuertes\u00bb -Pablo se coloca entre ellos- por una experiencia de vida eclesial m\u00e1s larga han madurado ya una visi\u00f3n de conjunto del evangelio aplicado a la vida, que les permite moverse con desenvoltura en las varias circunstancias concretas; en cambio, los \u00abd\u00e9biles\u00bb son los que se encuentran en los comienzos. Se trata de caminar juntos; entonces los \u00abfuertes\u00bb, evitando fugas presuntuosas hacia adelante, deber\u00e1n respetar las exigencias de los \u00abd\u00e9biles\u00bb, adapt\u00e1ndose a su ritmo de crecimiento.<\/p>\n<p>En la parte final de la carta vuelve Pablo a hablar de s\u00ed\u00ad mismo, de su actividad, de sus proyectos, interpretando toda su vida como un servicio lit\u00fargico hecho al evangelio (15, 14-33).<\/p>\n<p>En el cap\u00ed\u00adtulo 16 -pertenezca o no a la redacci\u00f3n originaria de la carta- se resalta el c\u00ed\u00adrculo ampl\u00ed\u00adsimo de amigos, colaboradores y colaboradoras de Pablo. Finalmente, la conclusi\u00f3n a\u00f1adida (16,25-27), aunque no directamente paulina, sintetiza todo el movimiento del evangelio: parte de Dios, llega al hombre y lo transforma, refiri\u00e9ndolo luego todo a Dios en forma de alabanza y de celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. EL MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO DE FONDO. Al examinar la estructura literaria de la carta, hemos subrayado reiteradamente el empe\u00f1o con que Pablo, haciendo objeto de una reflexi\u00f3n atenta su experiencia jud\u00ed\u00ada y cristiana, afronta y profundiza una tem\u00e1tica t\u00ed\u00adpicamente teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El argumento de fondo es el evangelio. Para Pablo, el evangelio, seg\u00fan lo explica con detalle en la carta a los G\u00e1latas, es el anuncio de Cristo muerto y resucitado, el cual, como tal, se cruza en el camino del hombre interpel\u00e1ndolo personalmente y poni\u00e9ndolo ante una decisi\u00f3n. Si el hombre acepta el evangelio mediante la apertura incondicional de la fe, se coloca en el camino de la salvaci\u00f3n. Si, en cambio, se cierra al anuncio y lo rechaza, se coloca por el hecho mismo en el camino de la que Pablo llama \u00abperdici\u00f3n\u00bb. Pablo enuncia este argumento justamente al comienzo de la carta (1,16-17).<\/p>\n<p>De este argumento unitario se desarrolla un abanico teol\u00f3gico que toca muchos aspectos de los m\u00e1s importantes del pensamiento de Pablo.<\/p>\n<p>1. PARTE DOGM\u00ed\u0081TICA. El tema del evangelio adopta, como hemos visto antes, una articulaci\u00f3n en tres partes, que aparece, aunque en proporci\u00f3n diversa, en cada una de las cuatro secciones.<\/p>\n<p>a) Situaci\u00f3n de pecado. Pablo mira al hombre con un sentimiento de confianza y simpat\u00ed\u00ada. Pero su capacidad de observaci\u00f3n, sensibilizada por la familiaridad con el AT, no le permite hacerse ilusiones: el hombre es de hecho pecador. Hay en \u00e9l como una insuficiencia radical, por la cual sus opciones, lejos de perfeccionarlo, abren como lagunas en su sistema. El hombre, al pecar, se autolimita.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 es propiamente el pecado del hombre? Pablo intenta descubrir su ra\u00ed\u00adz: hay una \u00abverdad\u00bb (Rom 1:18), propia de Dios y comunicada al hombre, que \u00e9ste tiende de hecho a sofocar (cf Rom 1:18). A consecuencia de esta extra\u00f1a actitud, que debilita en un primer momento la relaci\u00f3n con Dios y termina luego elimin\u00e1ndola del todo, el hombre no se encuentra ya en su mundo propio. Confunde a Dios creador con sus criaturas, cayendo en la idolatr\u00ed\u00ada; se desliza hacia una situaci\u00f3n de comportamiento rec\u00ed\u00adproco que Pablo no vacila en calificar de vergonzosa (cf Rom 1:26-32).<\/p>\n<p>Este discurso, v\u00e1lido en sentido pleno para los gentiles, tiene aplicaci\u00f3n tambi\u00e9n en el mundo jud\u00ed\u00ado. Los jud\u00ed\u00ados viven en una situaci\u00f3n de insuficiencia y son pecadores no menos que los dem\u00e1s, porque, a pesar de tener una ley dada por Dios, de hecho no s\u00f3lo no la observan, sino que hacen incluso de ella un t\u00ed\u00adtulo de orgullo personal, como un trampol\u00ed\u00adn de lanzamiento del propio yo.<\/p>\n<p>Esta condici\u00f3n de insuficiencia pecaminosa asume proporciones hist\u00f3ricas impresionantes: \u00abTodos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios\u00bb (Rom 3:23). Hay en todos una privaci\u00f3n, un vac\u00ed\u00ado de aquella imagen, de aquella \u00abrealidad\u00bb (gloria) de Dios que el hombre, justamente en cuanto tal, est\u00e1 llamado a realizar. Revive en los individuos y a nivel colectivo el Ad\u00e1n que peca (cf Rom 5:12-14). El pecado deja sentir sus consecuencias: el vac\u00ed\u00ado que causa y expresa el pecado es un vac\u00ed\u00ado de muerte. Tambi\u00e9n la muerte f\u00ed\u00adsica es una consecuencia del pecado. Lo es sobre todo, a los ojos de Pablo, la muerte en sentido espiritual, aquella especie de rigidez cadav\u00e9rica moral que le impide al hombre realizar su verdadera identidad ya sea en la relaci\u00f3n con Dios o en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. El hombre implicado en el pecado est\u00e1 en contradicci\u00f3n consigo mismo (cf Rom 7:1-24). Y la ley de Dios, mientras es un hecho externo, en vez de ayudar, aumenta de hecho la entidad del pecado, haciendo tomar conciencia de \u00e9l (cf Rom 7:13).<\/p>\n<p>b) La justificaci\u00f3n en virtud de la fe. El evangelio le permite al hombre superar esta situaci\u00f3n negativa, que de otra forma se har\u00ed\u00ada cr\u00f3nica y sin salida.<\/p>\n<p>Al acoger el anuncio, el hombre es bautizado, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en cristiano. El bautismo establece entre el cristiano y Cristo un lazo estrech\u00ed\u00adsimo de reversibilidad. La muerte de Cristo, con toda la capacidad de destrucci\u00f3n del pecado que le es propia, pasa al cristiano y lo libera de la pecaminosidad; la vitalidad t\u00ed\u00adpica de Cristo resucitado pasa igualmente al cristiano con toda la riqueza contextual que conlleva: el don del Esp\u00ed\u00adritu, la filiaci\u00f3n. Pablo, en el intento de unir en un solo hilo de comprensi\u00f3n en profundidad todos los elementos que van de la liberaci\u00f3n del pecado a la vida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu t\u00ed\u00adpica del cristiano hijo de Dios, habla de \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb (dikaiosyne). La historia de la ex\u00e9gesis, particularmente compleja a este respecto desde el tiempo de la reforma protestante hasta nuestros d\u00ed\u00adas, impone la m\u00e1xima cautela. De todos modos, se puede decir en t\u00e9rminos generales que la justificaci\u00f3n, como la entiende Pablo, es un equilibrio -en la l\u00ed\u00adnea del hebreo sedaqah, del que deriva- realizado por Dios, \u00abjusto y que justifica\u00bb (Rom 3:26), entre la que es la f\u00f3rmula ideal del hombre -imagen de Dios en la forma de Cristo: cf Rom 8,29-y su realidad hist\u00f3rica. Podr\u00ed\u00adamos decir que s\u00f3lo la justificaci\u00f3n actuada le permite al hombre realizarse plenamente tal como es. La justificaci\u00f3n tiene lugar ya ahora, en el presente cristiano, pero s\u00f3lo en estado inicial. El tan deseado equilibrio completo entre el proyecto de Dios relativo al hombre y su actuaci\u00f3n concreta se podr\u00e1 producir solamente a nivel escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Don gratuito de Dios, la justificaci\u00f3n ha de ser aceptada por el hombre. Y la aceptaci\u00f3n es, en sentido afirmativo y exclusivo, la apertura de la fe, mediante la cual el hombre acepta el evangelio sin condiciones. Lo que en el hombre precede a esta apertura carece de importancia. La apertura de la fe -Pablo habla por extenso de ella en la carta a los G\u00e1latas- no es ciertamente f\u00e1cil, de lo cual es una prueba dolorosa la actitud de los jud\u00ed\u00ados, que no aceptaron el evangelio encerr\u00e1ndose en su justicia; ella compromete al hombre en una relaci\u00f3n de confianza total, de v\u00e9rtigo, respecto a Dios, que es el \u00fanico que posee el secreto de la verdadera identidad, de la \u00abjusticia\u00bb de cada hombre. Pablo ilustra la fe en detalle repensando la figura de Abrah\u00e1n, \u00abque crey\u00f3 en el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen\u00bb (Rom 4:17; cf todo el c. 4). [\/ Evangelio II, 1;I Fe; \/ Justicia III, 2; \/ Pecado; \/ Redenci\u00f3n IV; \/ Bautismo IV; \/ Esp\u00ed\u00adritu II, 3-6].<\/p>\n<p>c) El comportamiento del justificado. Una vez que el hombre es liberado de su pecaminosidad, hecho hijo de Dios y guiado por el Esp\u00ed\u00adritu, se encuentra en condiciones de expresarse como tal en un comportamiento nuevo t\u00ed\u00adpico del justificado. Ese comportamiento no es cuantificable en una serie de prescripciones y preceptos justamente porque, en cuanto comportamiento caracter\u00ed\u00adstico de los hijos de Dios animados por el Esp\u00ed\u00adritu, est\u00e1 determinado por el influjo del Esp\u00ed\u00adritu, que tiende a reproducir en el cristiano los rasgos espec\u00ed\u00adficos de Cristo. Con este comportamiento el cristiano tiene autonom\u00ed\u00ada respecto al exigido en el AT; pero recupera, en un contexto nuevo determinado por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, todos los elementos positivos: \u00abNosotros, que vivimos conforme al Esp\u00ed\u00adritu y no conforme a los bajos instintos, podemos practicar la justicia que ordena la ley\u00bb (Rom 8:4). Pablo insiste entonces en la disponibilidad radical al influjo del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abLos que se dejan guiar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios son hijos de Dios\u00bb (Rom 8:14); surge una capacidad de amor, que s\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu puede comunicar: \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que se nos ha dado\u00bb (Rom 5:5). En particular, hay una acci\u00f3n misteriosa del Esp\u00ed\u00adritu que integra y corrige el contenido de nuestra oraci\u00f3n, encuadr\u00e1ndolo en lo absoluto del proyecto de Dios (cf Rom 8:26-27). La presencia actual del Esp\u00ed\u00adritu en la vida del cristiano con la carga de dinamismo que comunica impulsa a mirar al futuro: \u00abEn la esperanza fuimos salvados\u00bb (Rom 8:18). Hay una espera, una tendencia hacia la plenitud escatol\u00f3gica que, pasando a trav\u00e9s del cristiano, se derrama tambi\u00e9n en el ambiente f\u00ed\u00adsico: la plena libertad de los hijos de Dios se realizar\u00e1 al final de los tiempos y tendr\u00e1 su misterioso correlato tambi\u00e9n en el mundo f\u00ed\u00adsico, el cual, superando el estado presente, ser\u00e1 transformado en proporci\u00f3n directa con la nueva condici\u00f3n del hombre (cf Rom 8:19-22).<\/p>\n<p>d) El problema de los jud\u00ed\u00ados. Aunque insertado org\u00e1nicamente en la parte dogm\u00e1tica de la carta, el p\u00e1rrafo de Rom 9-11 merece una atenci\u00f3n particular por un tema que trata de una manera espec\u00ed\u00adfica: \u00bfQu\u00e9 hay del pueblo jud\u00ed\u00ado, que no ha acogido al mes\u00ed\u00adas? Pablo se plantea el problema temblando (cf Rom 9:1-5); y, sin la pretensi\u00f3n de resolverlo todo, hace algunas puntualizaciones de gran inter\u00e9s teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Ante todo, Pablo se preocupa de establecer un punto firme, el pueblo de Dios contin\u00faa, dada la infalibilidad de la palabra de Dios. Dios se ha comprometido y es coherente con su compromiso. Procediendo seg\u00fan su l\u00f3gica incomprensible de amor, Dios, en lugar del pueblo jud\u00ed\u00ado, se ha elegido otro pueblo, el cristiano, constituido por gentiles y jud\u00ed\u00ados que han aceptado a Cristo y realizan la \u00abjusticia, la justicia de la fe, mientras que Israel, persiguiendo la ley de la justicia, no lleg\u00f3 a conseguir esa meta\u00bb (Rom 9:30).<\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados han permanecido extra\u00f1os al movimiento de la fe buscando su propia justicia, derivada de la ejecuci\u00f3n de la ley. Es \u00e9ste el punto decisivo, y Pablo lo reitera con insistencia (cf 10,1-21).<\/p>\n<p>\u00bfHa sido, entonces, repudiado el pueblo de Dios? Pablo no quiere ni siquiera hacerse una pregunta de esta clase; se lo impide el afecto que profesa a sus hermanos jud\u00ed\u00ados y su conocimiento del AT. Si la clausura de los jud\u00ed\u00ados en cierto sentido ha favorecido a los gentiles, habr\u00e1 en el futuro una aceptaci\u00f3n por su parte del mes\u00ed\u00adas, lo cual contribuir\u00e1 al enriquecimiento de todos: \u00abTodo Israel se salvar\u00e1\u00bb (Rom 11:26). Los gentiles convertidos al cristianismo deber\u00e1n recordar siempre que han sido injertados en el olivo del antiguo pueblo jud\u00ed\u00ado, el cual sigue siendo la \u00abra\u00ed\u00adz santa\u00bb (Rom 11:16).<\/p>\n<p>Todo este c\u00famulo de reflexiones le lleva a Pablo a reconsiderar la trascendencia de Dios, el cual est\u00e1 presente y obra en la historia, aunque permaneciendo siempre inaccesible (cf Rom 11:33-36).<\/p>\n<p>En resumen: el hombre, rehecho por Dios que lo \u00abjustifica\u00bb, no s\u00f3lo ha superado el vac\u00ed\u00ado del pecado, sino que se encuentra inserto en un dinamismo nuevo, que alcanza su v\u00e9rtice en la capacidad de amar a Dios con el amor mismo de Dios.<\/p>\n<p>2. PARTE EXHORTATIVA. El dinamismo del amor del que es capaz el cristiano encuentra en la parte exhortativa de la carta toda una serie de ejemplos aplicativos que merecen una atenta consideraci\u00f3n. El cuadro teol\u00f3gico de la vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu se ve enriquecido y precisado. Seguimos el orden de la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pablo exhorta ante todo, apelando directamente al amor de Dios que ha puesto en movimiento la salvaci\u00f3n, a \u00abque ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; \u00e9ste es el culto que deb\u00e9is ofrecer\u00bb (Rom 12:1).<\/p>\n<p>La que en la experiencia del AT -y que Pablo hab\u00ed\u00ada hecho suya con entusiasmo- era la actividad lit\u00fargica del templo y a \u00e9l limitada, se extiende ahora a todo el conjunto de la vida. La oferta sacrificial viva y continuada, constituida por el \u00abcuerpo\u00bb -o sea, en el lenguaje t\u00ed\u00adpico de Pablo, por todas las relaciones concretas de la persona que vive en el tiempo y en el espacio-, se convierte ahora en una verdadera liturgia de toda la existencia. Justamente esta actitud permanente de culto le da a la vida aquel sentido profundo, aquel valor de coherencia, aquella l\u00f3gica que era una aspiraci\u00f3n constante en el ambiente griego, y que en el fondo se encuentra en cada hombre. La vida adquiere sentido y valor en la medida en que es ofrecida a Dios.<\/p>\n<p>La oferta de la vida a Dios no se desvanece en una actitud de un misticismo vago e intimista, y mucho menos saca al hombre de lo que es su realidad. La oferta prolongada por la vida se realiza -se apresura Pablo a precisar- con dos condiciones: la negativa a aceptar del ambiente en el que vive el cristiano aquellas propuestas de valores que van en sentido contrario al evangelio (\u00abNo os acomod\u00e9is a este mundo\u00bb, Rom 12:2a) y, positivamente, una renovaci\u00f3n continua de la mente para poder captar, en lo concreto de la vida, la voluntad de Dios, siempre nueva (\u00abAl contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u00bb Rom 12:2b).<\/p>\n<p>Sobre este fundamento de una liturgia nueva, que abraza toda la existencia proyect\u00e1ndola en la b\u00fasqueda incondicionada de la voluntad de Dios, adquieren relieve e inter\u00e9s las otras puntualizaciones concretas que presenta Pablo.<\/p>\n<p>La voluntad de Dios se descubrir\u00e1 mediante un discernimiento continuo. Pero hay modalidades constantes en las cuales se expresa ya la voluntad de Dios. Pablo recuerda, entre otras modalidades, la convergencia en la unidad cristiana de todos los dones particulares, los \u00abcarismas\u00bb que Dios ha otorgado (Rom 12:3-8). La voluntad de Dios se busca y se encuentra juntos, en la integraci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca.<\/p>\n<p>La constante m\u00e1s importante -hasta el punto de constituir la plenitud de la nueva ley (cf  Rom 13:10)- de la voluntad de Dios respecto al cristiano es \u00abun amor sincero\u00bb (Rom 12:9). Participaci\u00f3n y expresi\u00f3n del amor mismo de Dios, el amor del cristiano tendr\u00e1 una apertura constante a todos, una disponibilidad y una capacidad de acogida sin l\u00ed\u00admites, una creatividad gozosa. Lo mismo que el de Dios, el amor del cristiano no retrocede ante el mal: \u00abNo te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien\u00bb (Rom 12:21).<\/p>\n<p>La voluntad de Dios buscada en lo concreto de la vida impulsa al cristiano a mirar a su alrededor. Ver\u00e1 que vive en un contexto social determinado que, como en el caso de los romanos, est\u00e1 constituido tambi\u00e9n por una organizaci\u00f3n estatal, con una autoridad que es ejercida y que exige de todos contribuciones concretas. El cristiano mira de frente a esta realidad sin escapar verticalmente. Lo que la autoridad estatal, incluso pagana, exige para el bien de todos, encuentra al cristiano plena y activamente disponible (cf Rom 13:1-7) [I Pol\u00ed\u00adtica II, 4].<\/p>\n<p>Volviendo al tema del amor como s\u00ed\u00adntesis de la ley -seguimos en el \u00e1mbito de la voluntad de Dios respecto del hombre-, Pablo hace una aplicaci\u00f3n articulada del mismo a la situaci\u00f3n eclesial de Roma a prop\u00f3sito de los \u00abd\u00e9biles\u00bb y de los \u00abfuert\u00c2\u00b0s\u00bb en la fe. El discurso tiene un planteamiento teol\u00f3gico simple y lineal: \u00abNosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las deficiencias de los d\u00e9biles y no buscar lo que nos agrada a nosotros mismos. Cada uno de nosotros debe procurar agradar a su pr\u00f3jimo para su bien y su robustecimiento en la fe. Porque Cristo no busc\u00f3 lo que le agradaba\u00bb (Rom 15:1-3). El respeto del ritmo de crecimiento propio de la fe ajena es encuadrado en una actitud global de amor, que desplaza hacia el otro el centro de gravedad del inter\u00e9s: el otro es m\u00e1s importante que yo. El amor que se desposee de s\u00ed\u00ad para hacerse don ha sido el amor t\u00ed\u00adpico de Cristo. En el cristiano que ama al otro como otro, determin\u00e1ndose por \u00e9l, revive la opci\u00f3n fundamental de Cristo. En la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios encuentra el cristiano en su camino el ejemplo de Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente, merece una breve reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblica tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo 16, que cierra la carta en la forma que, al menos desde un cierto tiempo en adelante, adquiri\u00f3 y que mantuvo constantemente.<\/p>\n<p>Las recomendaciones de Febe (cf Rom 16:1-2), el elogio conmovido de Aquila y Prisca (Rom 16:3-4), la larga lista de saludos que, lejos de ser una enumeraci\u00f3n \u00e1rida y formal, presenta en cada nombre un rasgo de atenci\u00f3n personal, todo esto nos muestra la amplitud del horizonte humano de Pablo. La viva conciencia de la trascendencia del evangelio y de su misi\u00f3n, la solicitud constante por todas las Iglesias, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tan exigente y profunda como aparece en todas las cartas no le hacen olvidar la amistad, la cual, por el contrario, fue un coeficiente que inspir\u00f3 su actividad y su vida. Pablo, incluso estimulante e inc\u00f3modo, no fue nunca un mis\u00e1ntropo aislado.<\/p>\n<p>BIBL.: BALLARINI T., Carta a los Romanos en Pablo. Vida, apostolado, escritos, Stvdium 1972, 325-463; ELORRIAGA C., La fuerza del evangelio. Sentido de la existencia humana en la carta a los Romanos, Ed. Paulinas, Madrid 1988; FITZMYER J.A., Carta a los Romanos, en Comentario San Jer\u00f3nimo 1V, Cristiandad, Madrid 1972, 101-202; GONZ\u00ed\u0081LEZ Ruiz J.M., La Carta a los Romanos, en El Evangelio de Pablo, Sal Terrae, Santander 19882, 119-152; K\u00ed\u0081SEMANN E., An die R\u00f3mer, Tubinga 1980\u00c2\u00b0 (trad. ingl.: Commentarc on Romans, Gran Rapids, Eerdmans 1980); ID, Puntos fundamentales para la interpretaci\u00f3n de Rom 13, en Ensayos exeg\u00e9ticos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978, 29-50; LYONNET S., Les Epitres de st. Paul aux Galates et aux Romains, Par\u00ed\u00ads 19592; Id., Exegesis epistulae ad Romanos, Roma 1961; SCHLIFR H., La lettera ai Romani, Paideia, Brescia 1982; VANNI U., Lettere al Galati e ai Romani, Ed. Paoline 19836; WILCKENS U., La carta a los Romanos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>U. Vanni<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Rm 1-16<br \/>\nSumario: 1. Ocasi\u00f3n de la carta, destinatarios, fecha de composici\u00f3n. II. La estructura literaria. III. El mensaje teol\u00f3gico de fondo: 1. Parte dogm\u00e1tica: a) Situaci\u00f3n de pecado, b) La justificaci\u00f3n en virtud de la fe, c) El comportamiento del justificado, d)El problema de los jud\u00ed\u00ados; 2. Parte exhortativa.<br \/>\n2897<br \/>\n1. OCASION DE LA CARTA, DESTINATARIOS, FECHA DE COMPOSICION.<br \/>\nMientras que las otras cartas que con seguridad son de \/ Pablo fueron enviadas todas ellas a comunidades fundadas por \u00e9l y con referencias precisas a problemas y situaciones, la carta a los Romanos es de m\u00e1s amplios vuelos. Pablo no s\u00f3lo no fund\u00f3 la comunidad cristiana de Roma, sino que tampoco la hab\u00ed\u00ada visitado; s\u00f3lo la conoce de o\u00ed\u00addas.<br \/>\nLa acci\u00f3n que le impulsa a escribir es curiosa. Pablo proyecta un gran viaje misionero a Espa\u00f1a Rm 15,23-24). Para dirigirse a Espa\u00f1a pasar\u00e1 por Roma. As\u00ed\u00ad tendr\u00e1 ocasi\u00f3n de conocer personalmente a esta comunidad, de la que tanto oye hablar. Y con aquella espontaneidad y confianza rec\u00ed\u00adproca que un\u00ed\u00ada entre s\u00ed\u00ad a todos los cristianos en una \u00fanica familia de hermanos aun antes de conocerse, Pablo siente a prop\u00f3sito de la comunidad cristiana de Roma que tiene algo que decir y que aprender. La carta representa, pues, el comienzo de un intercambio de fe (Rm 1,11-12), que se continuar\u00e1 y completar\u00e1 luego, cuando Pablo est\u00e9 presente en persona en Roma. En este intercambio Pablo no olvida la vocaci\u00f3n de fondo de anunciador del evangelio, que le hace deudor de todos (Rm 11,14). Aunque al escribir a los romanos no les lleva el primer anuncio del evangelio, Pablo hace de \u00e9l objeto de una reflexi\u00f3n atenta y profunda, no condicionada, como ocurre en general, por problemas contingentes que resolver.<br \/>\nReflexiona sobre el evangelio como tal. Esto le lleva a una profundidad y a una amplitud que no tiene paralelo en sus otros escritos; la carta a los Romanos es la m\u00e1s teol\u00f3gica de las cartas paulinas, en el sentido preciso de una reflexi\u00f3n extensa y profunda. No sorprende que haya tenido un influjo cada vez m\u00e1s decisivo en el desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia: desde san Agust\u00ed\u00adn, que recibi\u00f3 de la lectura de la carta a los Romanos el \u00faltimo impulso a la conversi\u00f3n, hasta nuestros d\u00ed\u00adas \u2020\u0153las grandes horas de la historia de la Iglesia han sido las grandes horas de la carta a los Romanos\u2020\u009d (Alt-haus). Aunque dedicado a una reflexi\u00f3n sobre el evangelio, en este di\u00e1logo ideal con la comunidad de Roma no olvida Pablo los aspectos pr\u00e1cticos. En la segunda parte de la carta, como veremos al hablar de la estructura, el discurso se hace concreto, hasta afrontar, aunque sin entrar en detalles minuciosos, problemas de comportamiento como la relaci\u00f3n entre \u2020\u0153fuertes\u2020\u2122 y \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d -pr\u00e1cticamente, los cristianos maduros y los que se encuentran, en cambio, en los comienzos-en lo que se refiere a las prescripciones de la ley jud\u00ed\u00ada (cf Rom 14,1-15,23).<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n compon\u00ed\u00ada la comunidad cristiana de Roma? Deb\u00ed\u00ada de haber un porcentaje de origenjud\u00ed\u00ado. Nos lo dice la presencia documentada en Roma en tiempo de Pablo de una colonia jud\u00ed\u00ada numerosa y activa -al menos 50.000 miembros con hasta 13 sinagogas- y el hecho de que justamente el anuncio del evangelio desencaden\u00f3 inquietudes y contrastes entre los jud\u00ed\u00ados romanos, hasta el punto de que Claudio, ya en el a\u00f1o 49, los expuls\u00f3 de la ciudad. Aunque no se puede presumir que el anuncio cristiano fuera acogido por los jud\u00ed\u00ados como una conversi\u00f3n en masa, ciertamente hizo presa en ellos, y un cierto n\u00famero, que por lo dem\u00e1s no se puede precisar, debi\u00f3 adherirse a \u00e9l. Teniendo presente este componente judeo-cristiano en el \u00e1mbito de la comunidad de Roma, se explica, ya sea la prolongada insistencia por parte de Pablo en el caso de los \u2020\u0153fuertes\u2020\u2122 y de los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d en el sentido indicado, ya el espacio dedicado a la reflexi\u00f3n de car\u00e1cter teol\u00f3gico sobre la actividad de los jud\u00ed\u00ados (Rm 9-11).<\/p>\n<p>Aunque presente, y quiz\u00e1 en proporci\u00f3n considerable, el elemento cristiano-jud\u00ed\u00ado no deb\u00ed\u00ada de constituir la mayor\u00ed\u00ada. El discurso de Pablo supone en general cristianos provenientes del paganismo. Estos dos or\u00ed\u00adgenes diversos entra\u00f1aban tensiones y planteaban tambi\u00e9n problemas espec\u00ed\u00adficos de comportamiento; pero, lejos de dividir a la comunidad en dos facciones, hac\u00ed\u00ada de ella una Iglesia viva, en la cual hab\u00ed\u00ada que vivir y gustar juntos la novedad, para unos y para otros, del evangelio de Cristo.<br \/>\n2898<br \/>\nLas indicaciones cronol\u00f3gicas que el mismo Pablo nos proporciona en el cuerpo de la carta nos permiten situarla en el tiempo con una cierta precisi\u00f3n.<br \/>\nPablo se encuentra en el final de su tercer viaje misionero, en Corinto; est\u00e1 a punto de partir para Jerusal\u00e9n (Rm 15,25). Estamos, pues, con toda probabilidad en el invierno del a\u00f1o 57\/58.<br \/>\nTambi\u00e9n del texto de la carta obtenemos un detalle interesante. Pablo conf\u00ed\u00ada la carta para que la lleve a Roma a Febe, conocida por su actividad de \u2020\u0153diaconisa\u2020\u009d ejercida en la iglesia de Cencreas, uno de los dos puertos de la Corinto de entonces.<br \/>\n2899<br \/>\nII. LA ESTRUCTURA LITERARIA.<br \/>\nNo existen dudas sobre la autenticidad paulina del conjunto de la carta a los Romanos. Alg\u00fan problema plantea la pertenencia originaria a la carta tanto de 15,1-33, como (sobre todo) de 16,1-23 por las incertidumbres que sobre ellos encontramos en la tradici\u00f3n manuscrita. La doxolog\u00ed\u00ada final, 16,25-27, aunque exquisitamente paulina como contenido, presenta particularidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y tal discontinuidad en la tradici\u00f3n manuscrita que hacen considerarla como una adici\u00f3n redaccional posterior.<br \/>\nEchando una mirada a la carta en su conjunto, destacan dos bloques literarios, que constituyen las dos grandes partes en que se divide la carta. Despu\u00e9s del saludo (1,1-7) y la acci\u00f3n de gracias (1,8-15), se enuncia el gran tema de fondo: el \u2020\u0153evangelio&#8230;\u2020\u009d, fuerza de Dios, que lleva a la salvaci\u00f3n, en el cual \u2020\u0153se manifiesta la justicia de Dios\u2020\u009d (1,16-17).<br \/>\nEl tema se desarrolla ante todo de manera preferentemente expositiva y reflexiva: tenemos la primera parte, el primer gran bloque literario (1,18-11,36). Tambi\u00e9n el problema de los jud\u00ed\u00ados (9-1 1) es visto en relaci\u00f3n con su falta de aceptaci\u00f3n del evangelio.<br \/>\nSigue un segundo bloque literario (12,1-15,13), en el cual prevalece el tono exhortativo. Pablo ve el evangelio aplicado a los diversos aspectos de la vida.<br \/>\nUna mirada m\u00e1s de cerca a la estructura literaria de cada una de estas dos partes permite entrar tambi\u00e9n en el mundo teol\u00f3gico de la carta.<br \/>\nMientras que la estructura de la segunda parte exhortativa no parece suscitar problemas, ha sido y sigue siendo objeto de disputa la estructura literaria de la primera. Y es que de las opciones que se hagan al respecto depende la explicaci\u00f3n exeg\u00e9tica de muchos puntos importantes. Valorizando algunos indicios literarios precisos que nos presenta el texto, podemos fijar en cuatro fases el movimiento literario de la primera parte: 1,18-2,16; 2,17-5,11; 5,12-8,39; 9,1-11,36. En cada una de estas fases se desarrolla el tema fundamental del evangelio que lleva a la salvaci\u00f3n y a la justificaci\u00f3n mediante un esquema id\u00e9ntico, y que podemos resumir as\u00ed\u00ad: situaci\u00f3n de pecado del hombre, intervenci\u00f3n de Dios mediante el evangelio, situaci\u00f3n de justificaci\u00f3n inicial que sigue. Naturalmente, la vuelta reiterada sobre el esquema lleva a una profundizaci\u00f3n de sus tres componentes, que es diverso en las fases indicadas. En la primera (1,18-2,16) tenemos una exposici\u00f3n impresionante de la situaci\u00f3n de pecado en que se encuentran los hombres de hecho. S\u00f3lo al final se hace alusi\u00f3n a la justificaci\u00f3n y al comportamiento, alusi\u00f3n que, de no tener el resto de la carta, quedar\u00ed\u00ada oscura y casi incomprensible. En la segunda fase (2,17-5,11) se reanuda el discurso sobre la situaci\u00f3n de pecado; pero se insiste sobre todo en el hecho de que la justificaci\u00f3n que lo supera es un don gratuito de Dios, don al cual el hombre se abre s\u00f3lo con la disponibilidad de la fe. Se hace una referencia sugestiva, pero todav\u00ed\u00ada concentrada y sint\u00e9tica, al nuevo tipo de vida que sigue a la justificaci\u00f3n (Rm 5,1-11).<br \/>\nEn la tercera fase (5,12-8,39) se parte de nuevo de la situaci\u00f3n de pecado vista desde la \u00f3ptica de una participaci\u00f3n de todos en el pecado de Ad\u00e1n; se insiste en la superaci\u00f3n del pecado, consecuencia justamente de la justificaci\u00f3n, comenzando por el bautismo, y, finalmente, en todo el cap\u00ed\u00adtulo 8, se ilustrad comportamiento t\u00ed\u00adpico del justificado bajo el influjo constante del Esp\u00ed\u00adritu. En la \u00faltima secci\u00f3n (9,1-11,36) trata Pablo el problema del cierre de los j ud\u00ed\u00ados a Cristo bajo el mismo aspecto tem\u00e1tico: al no acoger a\u00fan el evangelio -aunque Pablo est\u00e1 seguro de que un d\u00ed\u00ada abandonar\u00e1n esta postura de rechazo-, los jud\u00ed\u00ados permanecen encerrados en su pecaminosidad y prisioneros de su justificaci\u00f3n. Esto se expresa en un comportamiento que de hecho coloca al propio yo en el v\u00e9rtice de la escala de valores. Resulta ya evidente la riqueza teol\u00f3gica, realmente sin precedentes, de esta primera parte. Volveremos luego, al tratar espec\u00ed\u00adficamente de la teolog\u00ed\u00ada de la carta, sobre los principales temas aqu\u00ed\u00ad se\u00f1alados.<br \/>\nLa segunda parte, de car\u00e1cter preferentemente exhortativo, como lo hemos destacado antes, presenta un desarrollo m\u00e1s simple. Despu\u00e9s de una exhortaci\u00f3n de fondo sobre la liturgia de la vida (12,1-2), Pablo pasa revista a los varios aspectos de la vida cristiana concreta: el amor y sus implicaciones (12,3-21), la relaci\u00f3n del cristiano con las autoridades civiles paganas, marcada sorprendentemente -alguien ha avanzado dudas sobre la autenticidad paulina del p\u00e1rrafo- por un esp\u00ed\u00adritu de colaboraci\u00f3n que obliga tambi\u00e9n en conciencia (13,1-7); luego se insiste de nuevo, pero acentuando la perspectiva escatol\u00f3gica, en la obligaci\u00f3n del amor (13,8-14). Despu\u00e9s, en un discurso largo y articulado (14,1-15,13) se afronta el tema de los \u2020\u0153fuertes\u2020\u009d y de los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d en cuesti\u00f3n de fe: los \u2020\u0153fuertes\u2020\u009d -Pablo se coloca entre ellos- por una experiencia de vida eclesial m\u00e1s larga han madurado ya una visi\u00f3n de conjunto del evangelio aplicado a la vida, que les permite moverse con desenvoltura en las varias circunstancias concretas; en cambio, los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d son los que se encuentran en los comienzos. Se trata de caminar juntos; entonces los \u2020\u0153fuertes\u2020\u009d, evitando fugas presuntuosas hacia adelante, deber\u00e1n respetar las exigencias de los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d, adapt\u00e1ndose a su ritmo de crecimiento.<br \/>\nEn la parte final de la carta vuelve Pablo a hablar de s\u00ed\u00ad mismo, de su actividad, de sus proyectos, interpretando toda su vida como un servicio lit\u00fargico hecho al evangelio (15, 14-33).<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 16 -pertenezca o no a la redacci\u00f3n originaria de la carta- se resalta el c\u00ed\u00adrculo ampl\u00ed\u00adsimo de amigos, colaboradores y colaboradoras de Pablo. Finalmente, la conclusi\u00f3n a\u00f1adida (16,25-27), aunque no directamente paulina, sintetiza todo el movimiento del evangelio: parte de Dios, llega al hombre y lo transforma, refiri\u00e9ndolo luego todo a Dios en forma de alabanza y de celebraci\u00f3n.<br \/>\n2900<br \/>\nIII. EL MENSAJE TEOLOGico DE FONDO.<br \/>\nAl examinar la estructura literaria de la carta, hemos subrayado reiteradamente el empe\u00f1o con que Pablo, haciendo objeto de una reflexi\u00f3n atenta su experiencia jud\u00ed\u00ada y cristiana, afronta y profundiza una tem\u00e1tica t\u00ed\u00adpicamente teol\u00f3gica.<br \/>\nEl argumento de fondo es el evangelio. Para Pablo, el evangelio, seg\u00fan lo explica con detalle en la carta a los G\u00e1latas, es el anuncio de Cristo muerto y resucitado, el cual, como tal, se cruza en el camino del hombre interpel\u00e1ndolo personalmente y poni\u00e9ndolo ante una decisi\u00f3n. Si el hombre acepta el evangelio mediante la apertura incondicional de la fe, se coloca en el camino de la salvaci\u00f3n. Si, en cambio, se cierra al anuncio y lo rechaza, se coloca por el hecho mismo en el camino de la que Pablo llama \u2020\u0153perdici\u00f3n\u2020\u009d. Pablo enuncia este argumento justamente al comienzo de la carta (1,16-1 7).<br \/>\nDe este argumento unitario se desarrolla un abanico teol\u00f3gico que toca muchos aspectos de los m\u00e1s importantes del pensamiento de Pablo.<br \/>\n2901<br \/>\n1. Parte dogm\u00e1tica.<br \/>\nEl tema del evangelio adopta, como hemos visto antes, una articulaci\u00f3n en tres partes, que aparece, aunque en proporci\u00f3n diversa, en cada una de las cuatro secciones.<br \/>\n2902<br \/>\na) Situaci\u00f3n de pecado.<br \/>\nPablo mira al hombre con un sentimiento de confianza y simpat\u00ed\u00ada. Pero su capacidad de observaci\u00f3n, sensibilizada por la familiaridad con el AT, no le permite hacerse ilusiones: el hombre es de hecho pecador. Hay en \u00e9l como una insuficiencia radical, por la cual sus opciones, lejos de perfeccionarlo, abren como lagunas en su sistema. El hombre, al pecar, se auto-limita.<br \/>\nPero \u00bfqu\u00e9 es propiamente el pecado del hombre? Pablo intenta descubrir su ra\u00ed\u00adz: hay una \u2020\u0153verdad\u2020\u009d Rm 1,18), propia de Dios y comunicada al hombre, que \u00e9ste tiende de hecho a sofocar (Rm 1,18). A consecuencia de esta extra\u00f1a actitud, que debilita en un primer momento la relaci\u00f3n con Dios y termina luego elimin\u00e1ndola del todo, el hombre no se encuentra ya en su mundo propio. Confunde a Dios creador con sus criaturas, cayendo en la idolatr\u00ed\u00ada; se desliza hacia una situaci\u00f3n de comportamiento rec\u00ed\u00adproco que Pablo no vacila en calificar de vergonzosa (Rm 1,26-32).<br \/>\nEste discurso, v\u00e1lido en sentido pleno para los gentiles, tiene aplicaci\u00f3n tambi\u00e9n en el mundo jud\u00ed\u00ado. Los jud\u00ed\u00ados viven en una situaci\u00f3n de insuficiencia y son pecadores no menos que los dem\u00e1s, porque, a pesar de tener una ley dada por Dios, de hecho no s\u00f3lo no la observan, sino que hacen incluso de ella un t\u00ed\u00adtulo de orgullo personal, como un trampol\u00ed\u00adn de lanzamiento del propio yo.<br \/>\nEsta condici\u00f3n de insuficiencia pecaminosa asume proporciones hist\u00f3ricas impresionantes: \u2020\u0153Todos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios\u2020\u009d (Rm 3,23). Hay en todos una privaci\u00f3n, un vac\u00ed\u00ado de aquella imagen, de aquella \u2020\u0153realidad\u2020\u009d (gloria) de Dios que el hombre, justamente en cuanto tal, est\u00e1 llamado a realizar. Revive en los individuos y a nivel colectivo el Ad\u00e1n que peca (Rm 5, 12-14). El pecado deja sentir sus consecuencias: el vac\u00ed\u00ado que causa y expresa el pecado es un vac\u00ed\u00ado de muerte. Tambi\u00e9n la muerte f\u00ed\u00adsica es una consecuencia del pecado. Lo es sobre todo, a los ojos de Pablo, la muerte en sentido espiritual, aquella especie de rigidez cadav\u00e9rica moral que le impide al hombre realizar su verdadera identidad ya sea en la relaci\u00f3n con Dios o en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. El hombre implicado en el pecado est\u00e1 en contradicci\u00f3n consigo mismo (Rm 7,1-24). Y la ley de Dios, mientras es un hecho externo, en vez de ayudar, aumenta de hecho la entidad del pecado, haciendo tomar conciencia de \u00e9l (Rm 7,13).<br \/>\n2903<br \/>\nb) La justificaci\u00f3n en virtud de la fe.<br \/>\nEl evangelio le permite al hombre superar esta situaci\u00f3n negativa, que de otra forma se har\u00ed\u00ada cr\u00f3nica y sin salida.<br \/>\nAl acoger el anuncio, el hombre es bautizado, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en cristiano. El bautismo establece entre el cristiano y Cristo un lazo estrech\u00ed\u00adsimo de reversibilidad. La muerte de Cristo, con toda la capacidad de destrucci\u00f3n del pecado que le es propia, pasa al cristiano y lo libera de la pe-caminosidad; la vitalidad t\u00ed\u00adpica de Cristo resucitado pasa igualmente al cristiano con toda la riqueza contex-tual que conlleva: el don del Esp\u00ed\u00adritu, la filiaci\u00f3n. Pablo, en el intento de unir en un solo hilo de comprensi\u00f3n en profundidad todos los elementos que van de la liberaci\u00f3n del pecado a la vida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu t\u00ed\u00adpica del cristiano hijo de Dios, habla de \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d (dikaiosyne). La historia de la ex\u00e9gesis, particularmente compleja a este respecto desde el tiempo de la reforma protestante hasta nuestros d\u00ed\u00adas, impone la m\u00e1xima cautela. De todos modos, se puede decir en t\u00e9rminos generales que la justificaci\u00f3n, como la entiende Pablo, es un equilibrio -en la l\u00ed\u00adnea del hebreo sedaqah, del que deriva- realizado por Dios, \u2020\u0153justo y que justifica\u2020\u009d Rm 3,26), entre la que es la f\u00f3rmula ideal del hombre -imagen de Dios en la forma de Cristo: cf Rom 8,29- y su realidad hist\u00f3rica. Podr\u00ed\u00adamos decir que s\u00f3lo lajustificaci\u00f3n actuada le permite al hombre realizarse plenamente tal como es. Lajustificaci\u00f3n tiene lugar ya ahora, en el presente cristiano, pero s\u00f3lo en estado inicial. El tan deseado equilibrio completo entre el proyecto de Dios relativo al hombre y su actuaci\u00f3n concreta se podr\u00e1 producir solamente a nivel es-catol\u00f3gico.<br \/>\nDon gratuito de Dios, la justificaci\u00f3n ha de ser aceptada por el hombre. Y la aceptaci\u00f3n es, en sentido afirmativo y exclusivo, la apertura de la fe, mediante la cual el nombre acepta el evangelio sin condiciones. Lo que en el hombre precede a esta apertura carece de importancia. La apertura de la fe<br \/>\n-Pablo habla por extenso de ella en la carta a los G\u00e1-latas- no es ciertamente f\u00e1cil, de lo cual es una prueba dolorosa la actitud de los jud\u00ed\u00ados, que no aceptaron el evangelio encerr\u00e1ndose en sujusticia; ella compromete al hombre en una relaci\u00f3n de confianza total, de v\u00e9rtigo, respecto a Dios, que es el \u00fanico que posee el secreto de la verdadera identidad, de la \u2020\u0153justicia\u2020\u009d de cada hombre. Pablo ilustra la fe en detalle repensando la figura de Abrah\u00e1n, \u2020\u0153que crey\u00f3 en el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen\u2020\u009d (Rm 4,17 cf todo el ). [1 Evangelio II, 1\/Fe; \u00c2\u00a1Justicia III, 2; \u00c2\u00a1Pecado; \u00c2\u00a1 Redenci\u00f3n IV; \u00c2\u00a1 Bautismo IV; \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu II, 3-6].<br \/>\n2904<br \/>\nc) El comportamiento del justificado.<br \/>\nUna vez que el hombre es liberado de su pecaminosidad, hecho hijo de Dios y guiado por el Esp\u00ed\u00adritu, se encuentra en condiciones de expresarse como tal en un comportamiento nuevo t\u00ed\u00adpico del justificado. Ese comportamiento no es cuantif\u00ed\u00ad-cable en una serie de prescripciones y preceptos justamente porque, en cuanto comportamiento caracter\u00ed\u00adstico de los hijos de Dios animados por el Esp\u00ed\u00adritu, est\u00e1 determinado por el influjo del Esp\u00ed\u00adritu, que tiende a reproducir en el cristiano los rasgos espec\u00ed\u00adficos de Cristo. Con este comportamiento el cristiano tiene autonom\u00ed\u00ada respecto al exigido en el AT; pero recupera, en un contexto nuevo determinado por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, todos los elementos positivos: \u2020\u0153Nosotros, que vivimos conforme al Esp\u00ed\u00adritu y no conforme a los bajos instintos, podemos practicar lajusti-cia que ordena la ley\u2020\u009d Rm 8,4). Pablo insiste entonces en la disponibilidad radical al influjo del Esp\u00ed\u00adritu: \u2020\u0153Los que se dejan guiar por \u00e9l Esp\u00ed\u00adritu de Dios son hijos de Dios\u2020\u009d (Rm 8,14); surge una capacidad de amor, que s\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu puede comunicar: \u2020\u0153El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que se nos ha dado\u2020\u009d (Rm 5,5). En particular, hay una acci\u00f3n misteriosa del Esp\u00ed\u00adritu que integra y corrige el contenido de nuestra oraci\u00f3n, encuadr\u00e1ndolo en lo absoluto del proyecto de Dios (Rm 8,26-27). La presencia actual del Esp\u00ed\u00adritu en la vida del cristiano con la carga de dinamismo que comunica impulsa a mirar al futuro: \u2020\u0153En la esperanza fuimos salvados\u2020\u2122 (Rm 8,18). Hay una espera, una tendencia hacia la plenitud escatol\u00f3gica que, pasando a trav\u00e9s del cristiano, se derrama tambi\u00e9n en el ambiente f\u00ed\u00adsico: la plena libertad de los hijos de Dios se realizar\u00e1 al final de los tiempos y tendr\u00e1 su misterioso correlato tambi\u00e9n en el mundo f\u00ed\u00adsico, el cual, superando el estado presente, ser\u00e1 transformado en proporci\u00f3n directa con la nueva condici\u00f3n del hombre (Rm 8,19-22).<br \/>\n2905<br \/>\nd) El problema de los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\nAunque insertado org\u00e1nicamente en la parte dogm\u00e1tica de la carta, el p\u00e1rrafo de Rom 9-1 1 merece una atenci\u00f3n particular por un tema que trata de una manera espec\u00ed\u00adfica: \u00bfQu\u00e9 hay del pueblo jud\u00ed\u00ado, que no ha acogido al mes\u00ed\u00adas? Pablo se plantea el problema temblando (Rm 9,1-5); y, sin la pretensi\u00f3n de resolverlo todo, hace algunas puntualizaciones de gran inter\u00e9s teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nAnte todo, Pablo se preocupa de establecer un punto firme, el pueblo de Dios contin\u00faa, dada la infalibilidad de la palabra de Dios. Dios se ha comprometido y es coherente con su compromiso. Procediendo seg\u00fan su l\u00f3gica incomprensible de amor, Dios, en lugar del pueblo jud\u00ed\u00ado, se ha elegido otro pueblo, el cristiano, constituido por gentiles y jud\u00ed\u00ados que han aceptado a Cristo y realizan la \u2020\u0153justicia, la justicia de la fe, mientras que Israel, persiguiendo la ley de la justicia, no lleg\u00f3 a conseguir esa meta\u2020\u2122 Rm 9,30).<br \/>\nLos jud\u00ed\u00ados han permanecido extra\u00f1os al movimiento de la fe buscando su propia justicia, derivada de la ejecuci\u00f3n de la ley. Es \u00e9ste el punto decisivo, y Pablo lo reitera con insistencia (cf 10,1-21).<br \/>\n\u00bfHa sido, entonces, repudiado el pueblo de Dios? Pablo no quiere ni siquiera hacerse una pregunta de esta clase; se lo impide el afecto que profesa a sus hermanos jud\u00ed\u00ados y su conocimiento del AT. Si la clausura de los jud\u00ed\u00ados en cierto sentido ha favorecido a los gentiles, habr\u00e1 en el futuro una aceptaci\u00f3n por su parte del mes\u00ed\u00adas, lo cual contribuir\u00e1 al enriquecimiento de todos: \u2020\u0153Todo Israel se salvar\u00e1\u2020\u009d (Rm 11,26). Los gentiles convertidos al cristianismo deber\u00e1n recordar siempre que han sido injertados en el oiivo del antiguo pueblo jud\u00ed\u00ado, el cual sigue siendo la \u2020\u02dcra\u00ed\u00adz santa\u2020\u009d (Rm 11,16).<br \/>\nTodo este c\u00famulo de reflexiones le lleva a Pablo a reconsiderar la trascendencia de Dios, el cual est\u00e1 presente y obra en la historia, aunque permaneciendo siempre inaccesible (Rm 11,33-36).<br \/>\nEn resumen: el hombre, rehecho por Dios que lo \u2020\u0153justifica\u2020\u2122, no s\u00f3lo ha superado el vac\u00ed\u00ado del pecado, sino que se encuentra inserto en un dinamismo nuevo, que alcanza su v\u00e9rtice en la capacidad de amar a Dios con el amor mismo de Dios.<br \/>\n2906<br \/>\n2. Parte exhortativa.<br \/>\nEl dinamismo del amor del que es capaz el cristiano encuentra en la parte exhortativa de la carta toda una serie de ejemplos aplicativos que merecen una atenta consideraci\u00f3n. El cuadro teol\u00f3gico de la vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu se ve enriquecido y precisado. Seguimos el orden de la exposici\u00f3n.<br \/>\nPablo exhorta ante todo, apelando directamente al amor de Dios que ha puesto en movimiento la salvaci\u00f3n, a \u2020\u0153que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; \u00e9ste es el culto que deb\u00e9is ofrecer\u2020\u2122 (Rm 12,1).<br \/>\nLa que en la experiencia del AT -y que Pablo hab\u00ed\u00ada hecho suya con entusiasmo- era la actividad lit\u00fargica del templo y a \u00e9l limitada, se extiende ahora a todo el conjunto de la vida. La oferta sacrificial viva y continuada, constituida por el \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d -o sea, en el lenguaje t\u00ed\u00adpico de Pablo, por todas las relaciones concretas de la persona que vive en el tiempo y en el espacio-, se convierte ahora en una verdadera liturgia de toda la existencia. Justamente esta actitud permanente de culto le da a la vida aquel sentido profundo, aquel valor de coherencia, aquella l\u00f3gica que era una aspiraci\u00f3n constante en el ambiente griego, y que en el fondo se encuentra en cada hombre. La vida adquiere sentido y valor en la medida en que es ofrecida a Dios.<br \/>\nLa oferta de la vida a Dios no se desvanece en una actitud de un misticismo vago e intimista, y mucho menos saca al hombre de lo que es su realidad. La oferta prolongada por la vida se realiza -se apresura Pablo a precisar- con dos condiciones: la negativa a aceptar del ambiente en el que vive el cristiano aquellas propuestas de valores que van en sentido contrario al evangelio (\u2020\u0153No os ac\u00f3mod\u00e9is a este mundo\u2020\u009d, Rm 12,2) y, positivamente, una renovaci\u00f3n continua de la mente para poder captar, en lo concreto de la vida, la voluntad de Dios, siempre nueva (\u2020\u0153Al contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u2020\u009d Rm 12,2).<br \/>\nAeste fundamento de una liturgia nueva, que abraza toda la existencia proyect\u00e1ndola en la b\u00fasqueda incondicionada de la voluntad de Dios, adquieren relieve e inter\u00e9s las otras puntualizaciones concretas que presenta Pablo.<br \/>\nLa voluntad de Dios se descubrir\u00e1 mediante un discernimiento continuo. Pero hay modalidades constantes en las cuales se expresa ya la voluntad de Dios. Pablo recuerda, entre otras modalidades, la convergencia en la unidad cristiana de todos los dones particulares, los \u2020\u0153cansinas\u2020\u009d que Dios ha otorgado Rm 12,3-8). La voluntad de Dios se busca y se encuentra juntos, en la integraci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca.<br \/>\nLa constante m\u00e1s importante -hasta el punto de constituir la plenitud de la nueva ley (Rm 13,10)- de la voluntad de Dios respecto al cristiano es \u2020\u0153un amor sincero\u2020\u009d (Rm 12,9). Participaci\u00f3n y expresi\u00f3n del amor mismo de Dios, el amor del cristiano tendr\u00e1 una apertura constante a todos, una disponibilidad y una capacidad de acogida sin l\u00ed\u00admites, una creatividad gozosa. Lo mismo que el de Dios, el amor del cristiano no retrocede ante el mal: \u2020\u0153No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien\u2020\u009d (Rm 12,21<br \/>\n2907<br \/>\nLa voluntad de Dios buscada en lo concreto de la vida impulsa al cristiano a mirar a su alrededor. Ver\u00e1 que vive en un contexto social determinado que, como en el caso de los romanos, est\u00e1 constituido tambi\u00e9n por una organizaci\u00f3n estatal, con una autoridad que es ejercida y que exige de todos contribuciones concretas. El cristiano mira de frente a esta realidad sin escapar verticalmen-te. Lo que la autoridad estatal, incluso pagana, exige para el bien de todos, encuentra al cristiano plena y activamente disponible (Rm 13,1-7) [1 Pol\u00ed\u00adtica II, 4].<br \/>\nVolviendo al tema del amor como s\u00ed\u00adntesis de la ley -seguimos en el \u00e1mbito de la voluntad de Dios respecto del hombre-, Pablo hace una aplicaci\u00f3n articulada del mismo a la situaci\u00f3n eclesial de Roma a prop\u00f3sito de los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u009d y de los \u2020\u0153fuertes\u2020\u009d en la fe. El discurso tiene un planteamiento teol\u00f3gico simple y lineal: \u2020\u0153Nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las deficiencias de los d\u00e9biles y no buscar lo que nos agrada a nosotros mismos. Cada uno de nosotros debe procurar agradar a su pr\u00f3jimo para su bien y su robustecimiento en la fe. Porque Cristo no busc\u00f3 lo que le agradaba\u2020\u009d (Rm 15,1-3). El respeto del ritmo de crecimiento propio de la fe ajena es encuadrado en una actitud global de amor, que desplaza hacia el otro el centro de gravedad del inter\u00e9s: el otro es m\u00e1s importante que yo. El amor que se desposee de s\u00ed\u00ad para hacerse don ha sido el amor t\u00ed\u00adpico de Cristo. En el cristiano que ama al otro como otro, determin\u00e1ndose por \u00e9l, revive la opci\u00f3n fundamental de Cristo. En la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios encuentra el cristiano en su camino el ejemplo de Cristo.<br \/>\nFinalmente, merece una breve reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblica tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo 16, que cierra la carta en la forma que, al menos desde un cierto tiempo en adelante, adquiri\u00f3 y que mantuvo constantemente.<br \/>\nLas recomendaciones de Febe (Rm 16,1-2), el elogio conmovido de\u00ed\u0081quila y Prisca (16,3-4), la larga lista de saludos que, lejos de ser una enumeraci\u00f3n \u00e1rida y formal, presenta en cada nombre un rasgo de atenci\u00f3n personal, todo esto nos muestra la amplitud del horizonte humano de Pablo. La viva conciencia de la trascendencia del evangelio y de su misi\u00f3n, la solicitud constante por todas las Iglesias, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tan exigente y profunda como aparece en todas las cartas no le hacen olvidar la amistad, la cual, por el contrario, fue un coeficiente que inspir\u00f3 su actividad y su vida. Pablo, incluso estimulante e inc\u00f3modo, no fue nunca un mis\u00e1ntropo aislado.<br \/>\n2908<br \/>\nBIBL.; Ballarini T., Cana a los Romanos en Pablo. Vida, apostolado, escritos, Stvdium 1972, 325-463; Elorriaga C, La fuerza del evangelio. Sentido de la existencia humana en la carta a los Romanos, Ed. Paulinas, Madrid 1988; Fitzmyer JA., Carta a los Romanos, en Comentario San Jer\u00f3nimo IV, Cristiandad, Madrid 1972, 101-202; Gonz\u00e1lez Ruiz J.M.,ie Carla a los Romanos, en El Evangelio de Pablo, Ps Terrae, Santander 1988A, 119-152; Kasemann E., An dic R\u00f3\u2020\u2122mer, Tubinga 1980\u2020\u009d (trad. ingi.: Commentaryon Romans, Gran Rapids, Eerdmans 1980); Id, Puntos fundamentales para la interpretaci\u00f3n de Rom 13, en Ensayos exeg\u00e9ticos, Sig\u00faeme, Salamanca 1978, 29-50; Lvonnet 5., Les Epitres de si. Paul aux Galates el auxRomains, Par\u00ed\u00ads 19592; Id., ExegesisepislulaeadRomanos, Roma 1961; Schlifr H., La leltera ai Romani, Paideia, Brescia 1982; Vanni U., LettereaiGalatie a1Romani, Ed. Paoline 19836; Wilckens U., La cana a los Romanos, Sig\u00faeme, Salamanca 1988.<br \/>\nU. Vanni<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta de Pablo a la Iglesia de Roma, que Pablo no hab\u00ed\u00ada fundado, pero que se dispon\u00ed\u00adan a visitar (cf. especialmente 15,22-29). Han surgido dudas sobre la pertenencia del c. 16 (especialmente 16,25-27) a la carta original. Romanos constituye la exposici\u00f3n m\u00e1s amplia y org\u00e1nica del evangelio de Pablo, rec\u00f3giendo temas de G\u00e1l, pero evitando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanos-carta-a-los-3\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abROMANOS (CARTA A LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16754"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16754\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}