{"id":16762,"date":"2016-02-05T10:56:45","date_gmt":"2016-02-05T15:56:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santiago-carta-de-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:56:45","modified_gmt":"2016-02-05T15:56:45","slug":"santiago-carta-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santiago-carta-de-2\/","title":{"rendered":"SANTIAGO (CARTA DE)"},"content":{"rendered":"<p>El saludo puesto al comienzo de esta carta designa a su autor con el nombre de Santiago (1,1). El Nuevo Testamento recuerda al menos tres personajes con este nombre: dos pertenecientes al grupo de los Doce (Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de Juan, martirizado por Herodes Agripa hacia el a\u00f1o 42: Hch 12,1; y Santiago, hijo de Alfeo: Mc 3,17) y otro Santiago llamado nhermano del Se\u00f1or\u00bb (Mt 13,55. Mc 6,3; G\u00e1l 1, 19). Este \u00faltimo era un personaje importante que. aun sin ser ap\u00f3stol, ocup\u00f3 un lugar de primer plano en la Iglesia de Jerusal\u00e9n (Hch 12,17. 15.13-21. 21,17. 1 Cor 15,7). Hay dificultades en identificar al autor de esta carta con este \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb, ya que tanto el estilo como el vocabulario suponen un profundo conocimiento del griego, algo que resulta dif\u00ed\u00adcil de concebir en un jud\u00ed\u00ado de Galilea de origen popular. Las hip\u00f3tesis sobre la identidad del autor oscilan entre los que piensan que Santiago de Jerusal\u00e9n es el autor real de la carta y pone su fecha no despu\u00e9s del a\u00f1o 70, y la gran mayor\u00ed\u00ada que apelan al fen\u00f3meno de la pseudoepigraf\u00ed\u00ada, desplazando la fecha de composici\u00f3n a finales del siglo 1 o comienzos del 11. Es dif\u00ed\u00adcil establecer el lugar de su redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>La carta se sit\u00faa en los l\u00ed\u00admites de dos mentalidades culturales, la jud\u00ed\u00ada y la helenista. El autor conoce bien el Antiguo Testamento y escribe en un griego excelente. Adem\u00e1s, el escrito, aunque se presenta con una direcci\u00f3n y un saludo (cf. 1,1), t\u00ed\u00adpicos del g\u00e9nero literario epistolar, asume en realidad un tono homil\u00e9tico, conteniendo un material paren\u00e9tico de car\u00e1cter general y de frases sapienciales. El texto se presenta de forma muy fluida con una sucesi\u00f3n de temas (gozo, oraci\u00f3n, riqueza y pobreza, actitud frente al mundo, unci\u00f3n de los enfermos, etc.) y responde a diversas exigencias, expresi\u00f3n de esa vida cotidiana que ha de vivir el cristiano. Esta l\u00f3gica forma parte de la tradici\u00f3n sapiencial, en cuyo surco se coloca el autor. La teolog\u00ed\u00ada de la carta de Santiago tiene como objetivo la concreci\u00f3n de la vida cristiana en sus m\u00faltiples aspectos. Hay que observar que en el texto, entre 108 verbos, hay unos 54 que son imperativos; queda as\u00ed\u00ad palpable su finalidad \u00e9tica. El criterio que determina la vida cristiana en su concreci\u00f3n se sit\u00faa siempre dentro del hombre: la fe, el amor, la sabidur\u00ed\u00ada. Sin una transcripci\u00f3n de los mismos en el plano de la actividad, estos valores carecen de sentido; y al contrario, un obrar sin motivaciones profundas ser\u00ed\u00ada algo totalmente vac\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>El trozo de la carta que ha suscitado mayor inter\u00e9s, pol\u00e9micas y discusiones- es aquel en el que Santiago afirma que la fe sin obras est\u00e1 muerta (2,14-26), hasta el punto de que Lutero la defini\u00f3 como carta de paja por no hablar de Cristo y sobre todo por contradecir a las afirmaciones paulinas sobre la justificaci\u00f3n: \u00abel hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe\u00bb (2,24). La perspectiva de Santiago es que la fe por s\u00ed\u00ad sola es incapaz de dar la salvaci\u00f3n. No se niega la importancia de la fe, va que lo que es objeto del debate no en la fe en s\u00ed\u00ad misma: lo que se sostiene es que la fe sola, sin las obras, es in\u00fatil. Pablo polemiza con los judeocristianos que buscaban en las obras la seguridad de la salvaci\u00f3n, poniendo su confianza en las obras que cumpl\u00ed\u00adan m\u00e1s bien que en la cruz de Jesucristo. Santiago no polemiza contra la justificaci\u00f3n mediante la fe, sino contra la pretensi\u00f3n de una justificaci\u00f3n sin una vida comprometida. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n Pablo habla de \u00abla fe que act\u00faa mediante la caridad\u00bb (G\u00e1l 5,6).<\/p>\n<p>R. Chiarazzo<\/p>\n<p>Bibl.: R, Fabris, Santiago (Carta de), en NDTB, 1771-1779; F Dumortier, La carta de Santiago Verbo Divino, Estella 31993; O, Knoch, carta de Santiago. Comentario para la lectura espiritual, Herder Barcelona 1969; E, H, Maly Ep\u00ed\u00adstolas de Santiago, Judas y Pedro, Sal Terrae, Santander 1966.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Origen hist\u00f3rico: 1. La autoridad can\u00f3nica de Santiago; 2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n. II. Origen literario: 1. Objetivo y destinatarios; 2. Ambiente religioso y cultural; 3. G\u00e9nero literario y estructura. III. Mensaje teol\u00f3gico y espiritual: 1. La sabidur\u00ed\u00ada de lo alto; 2. Fe y obras; 3. La oraci\u00f3n eficaz y salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por la carta que en la lista de libros sagrados figura con el nombre de Santiago se suscit\u00f3 en la \u00e9poca moderna, en tiempos de la reforma, cuando por motivos pol\u00e9micos Mart\u00ed\u00adn Lutero rechaz\u00f3 este escrito porque estar\u00ed\u00ada en contradicci\u00f3n con la doctrina de Pablo sobre el papel de la ley y de las obras en la justificaci\u00f3n. Seg\u00fan el reformador, esta carta no da testimonio de Cristo, y por tanto no puede atribuirse al ap\u00f3stol Santiago ni debe figurar entre los libros can\u00f3nicos. En resumen, es una \u00abcarta&#8217; de paja\u00bb (Wittenberg 1522). Esta postura de Lutero frente a la carta de Santiago est\u00e1 motivada eminentemente por prejuicios doctrinales, como se deduce de la confrontaci\u00f3n con el juicio que formulaba el mismo Lutero antes de la pol\u00e9mica con los te\u00f3logos. Los estudios m\u00e1s recientes sobre la carta de Santiago por parte de los reformadores y de los cat\u00f3licos han contribuido a situar en su justa perspectiva este texto del canon cristiano. Sin embargo, quedan por aclarar algunas cuestiones preliminares sobre el origen hist\u00f3rico y literario de la carta para poder situar y apreciar su aportaci\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual espec\u00ed\u00adfica en la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>I. ORIGEN HIST\u00ed\u201cRICO. Aunque el valor de un texto b\u00ed\u00adblico no depende de su autenticidad -atribuci\u00f3n a un personaje hist\u00f3rico del grupo de los ap\u00f3stoles o disc\u00ed\u00adpulos-, sin embargo es importante definir en la medida de lo posible el problema de su origen para leerlo en laperspectiva hist\u00f3rica y teol\u00f3gica m\u00e1s coherente con la intenci\u00f3n del autor.<\/p>\n<p>1. LA AUTORIDAD CAN\u00ed\u201cNICA DE SANTIAGO. Hasta alrededor del siglo ni existen algunas dudas o incertidumbres sobre la autoridad can\u00f3nica de esta carta, relacionadas en parte con la asignaci\u00f3n del escrito a Santiago \u00abap\u00f3stol\u00bb. La carta falta en el Canon de Muratori, atribuido a Hip\u00f3lito de Roma (por el 180 d.C.). Tambi\u00e9n es desconocida en las Iglesias de Africa (Tertuliano); hay que esperar a los siglos iv-v en Occidente para que la carta sea conocida y acogida con seguridad como can\u00f3nica (Ambrosiaster, en Roma; Hilario de Poitiers). Bajo la influencia de san Jer\u00f3nimo, tambi\u00e9n san Agust\u00ed\u00adn reconoci\u00f3 la canonicidad de la carta. Sin embargo, Jer\u00f3nimo todav\u00ed\u00ada sabe que existen algunas dudas y perplejidades sobre la autenticidad de Sant (De vir. ill. 2). Los primeros testimonios seguros sobre la autoridad can\u00f3nica de Sant se encuentran en el siglo iii en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada, donde Or\u00ed\u00adgenes, bajo la influencia de su maestro Clemente, menciona la carta como texto can\u00f3nico: le siguen a continuaci\u00f3n los dem\u00e1s escritores y maestros de aquella Iglesia (Atanasio, Cirilo). En las Iglesias de Siria y Palestina aparecen algunas incertidumbres en los siglos iv-v, probablemente por la influencia de Teodoro Mopsuesteno, que discute la canonicidad de todas las cartas no paulinas. Esta situaci\u00f3n sobre la acogida o el rechazo de la carta de Santiago en las Iglesias de Oriente es presentada sint\u00e9ticamente por Eusebio de Cesarea, el cual, despu\u00e9s de referir la historia del martirio de Santiago, \u00abhermano de Jes\u00fas\u00bb, recoge esta informaci\u00f3n: \u00abSe le atribuye la primera de las cartas llamadas cat\u00f3licas. Pero hay que observar que esa ep\u00ed\u00adstola no es aut\u00e9ntica. En efecto, muy pocos de los antiguos la mencionan&#8230; Pero sabemos que tambi\u00e9n esas cartas son le\u00ed\u00addas junto con las dem\u00e1s en un gran n\u00famero de Iglesias\u00bb (Hist. Eccl. II, 23,24b-25; cf III, 25,3).<\/p>\n<p>2. AUTOR, TIEMPO Y LUGAR DE COMPOSICI\u00ed\u201cN. En el t\u00ed\u00adtulo de la carta el autor se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abSantiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Se\u00f1or\u00bb (Stg 1:1). Pero este dato no resuelve el problema de la identificaci\u00f3n de este personaje, ya que hay al menos cinco personas m\u00e1s o menos importantes que llevan este nombre en el NT. Procediendo por exclusi\u00f3n, quedar\u00ed\u00adan dos: Santiago hijo de Alfeo, perteneciente al grupo de los doce ap\u00f3stoles (Mat 10:3), y Santiago hermano del Se\u00f1or, citado varias veces en el NT (Mat 13:55 par; Heb 12:17; 1Co 15:7; G\u00e1l 1:19). En la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica occidental los dos personajes que llevan el mismo nombre se identifican, por lo que Santiago hermano del Se\u00f1or es considerado como ap\u00f3stol. Sin embargo, esta identificaci\u00f3n no tiene un serio fundamento en los textos del NT, en donde se distingue entre el grupo de los doce ap\u00f3stoles y el de los \u00abhermanos del Se\u00f1or\u00bb (cf Mar 3:21-23 par; lCor 15,5-7). Pero, dada la poca importancia de Santiago hijo de Alfeo queda como figura autorizada \u00abel hermano del Se\u00f1or\u00bb, conocido en la tradici\u00f3n sucesiva como \u00abel justo\u00bb, primer obispo de Jerusal\u00e9n, matado por los jud\u00ed\u00ados en el 62 d.C. (cf Hist. Ecc1. II, 1,2-3; 23,4-18; Flavio Josefo, Ant. XX, 9,1, \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 197-203).<\/p>\n<p>Existen, sin embargo, notables dificultades para atribuir el escrito del canon cristiano al Santiago hist\u00f3rico, hermano del Se\u00f1or. Ante todo, el vocabulario y el estilo griego, que suponen un buen conocimiento de esta lengua, mientras que el hermano del Se\u00f1or, como los dem\u00e1s parientes suyos, seg\u00fan el testimonio de Eusebio de Cesarea, pertenecer\u00ed\u00adan a la clase popular. No obstante, podr\u00ed\u00ada pensarse siempre en la intervenci\u00f3n de un secretario-redactor. En este caso nuestra carta ser\u00ed\u00ada el escrito cristiano m\u00e1s antiguo, anterior a la muerte de Santiago. Pero hay otros datos internos de la carta que no avalan esta hip\u00f3tesis. En primer lugar, la falta de toda referencia al v\u00ed\u00adnculo de parentesco y al papel tan conocido de Santiago en la primera Iglesia a prop\u00f3sito de la ley y de las observancias jud\u00ed\u00adas. Finalmente, los v\u00ed\u00adnculos y afinidades literarias y tem\u00e1ticas que revela nuestro escrito con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y con la par\u00e9nesis cristiana invitan a reconsiderar su origen hist\u00f3rico. De aqu\u00ed\u00ad la hip\u00f3tesis de que nuestro escrito haya sido puesto bajo la autoridad de este personaje importante de la primera generaci\u00f3n cristiana para recomendar una instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n dirigidas a grupos cristianos que viven en un contexto greco-helenista. Esta hip\u00f3tesis no excluye, sin embargo, que el autor pueda apelar a la tradici\u00f3n y al ambiente hist\u00f3rico y religioso presidido por Santiago, hermano del Se\u00f1or, cabeza de la primera comunidad de Jerusal\u00e9n. En la carta \u00e9l se presenta como un \u00abmaestro\u00bb que se dirige con cierta autoridad a los destinatarios, proponiendo su ense\u00f1anza y su exhortaci\u00f3n como un dato seguro y tradicional (cf Stg 3:1-2).<\/p>\n<p>Con esta hip\u00f3tesis sobre el autor se relaciona tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n del ambiente de origen y del tiempo de composici\u00f3n. Entre las diversas localidades que se disputan el origen de Sant, la que goza de cierto consentimiento es el \u00e1rea siropalestina. No se puede excluir un posible origen egipcio, dada la afinidad literaria y cultural de la carta con aquel ambiente y el testimonio antiguo de su recepci\u00f3n. La fecha de composici\u00f3n debi\u00f3 de ser despu\u00e9s del 70 d.C., cuando los grupos cristianos est\u00e1n ya fuera de la influencia jud\u00ed\u00ada. La carta existe ciertamente y es conocida a finales del siglo 1, ya que el autor de la carta de Judas puede apelar al prestigio de su autor.<\/p>\n<p>II. ORIGEN LITERARIO. Si las dificultades de aceptaci\u00f3n de la carta de Santiago en la antig\u00fcedad guardan relaci\u00f3n con su autenticidad apost\u00f3lica, en la \u00e9poca moderna, por el contrario, el debate ha versado sobre su g\u00e9nero literario, el objetivo y los destinatarios de este escrito. La afinidad de la carta con las homil\u00ed\u00adas de la sinagoga jud\u00ed\u00ada, por una parte, y los contactos con las formas expresivas del ambiente helenista (diatriba estoica), por otra, han planteado la pregunta sobre la relaci\u00f3n de Santiago con estos dos ambientes. Por tanto, es de importancia fundamental determinar la fisonom\u00ed\u00ada literaria de este escrito y sus relaciones con el ambiente para captar en toda su importancia el mensaje que transmite a los lectores.<\/p>\n<p>1. OBJETIVO Y DESTINATARIOS. El escrito puesto bajo el nombre y la autoridad de Santiago se presenta como una c\u00e1lida exhortaci\u00f3n dirigida a los destinatarios, los cuales son interpelados varias veces por el autor como \u00abhermanos m\u00ed\u00ados\u00bb, \u00abqueridos hermanos\u00bb, \u00abqueridos\u00bb (13 veces). El texto, que prefiere las formas verbales del imperativo y el estilo vivaz del debate y de la dramatizaci\u00f3n, ha sugerido diversas hip\u00f3tesis sobre sus objetivos y sus destinatarios. Estos son designados en el saludo inicial con un formulario de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada: \u00abLas doce tribus dispersas por el mundo\u00bb (Stg 1:1). Resulta dif\u00ed\u00adcil pensar en la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada. Al contrario, sobre la base de su comparaci\u00f3n con otros escritos cristianos, los destinatarios se pueden identificar con los judeo-cristianos, asimilados al pueblo de Dios, el verdadero Israel, que viven ahora dispersos fuera de Palestina. El acento particular que se pone a continuaci\u00f3n en la relaci\u00f3n entre ricos y pobres, entre opresores injustos y oprimidos-explotados (Stg 2:1-13; Stg 5:1-6), ha sugerido la hip\u00f3tesis de que los cristianos destinatarios de la carta pertenec\u00ed\u00adan a clases pobres proletarias o a grupos minoritarios nost\u00e1lgicos del estatuto de los \u00abpobres\u00bb b\u00ed\u00adblicos. En realidad, el texto no admite estas determinaciones tan concretas, ya que el autor, seg\u00fan los modelos de la \u00e9poca, recurre a f\u00f3rmulas gen\u00e9ricas o estereotipadas, que tienen sus ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica apocal\u00ed\u00adptica y sapiencial. La preocupaci\u00f3n del autor es poner en guardia a sus interlocutores contra la ilusi\u00f3n de un cristianismo que caiga en un verbalismo abstracto y est\u00e9ril. Al insistir en la tradici\u00f3n paren\u00e9tica cristiana, que se inserta en la b\u00ed\u00adblica sapiencial y prof\u00e9tica, Santiago invita a los cristianos al compromiso pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>2. AMBIENTE RELIGIOSO Y CULTURAL. Para encontrar las ra\u00ed\u00adces culturales y religiosas del escrito de Santiago hay que tener en cuenta ante todo su recurso masivo a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica veterotestamentaria. En la carta de Santiago encontramos cuatro citas b\u00ed\u00adblicas expresas (Stg 2:8 = Lev 19:18; Lev 2:23 = G\u00e9n 15:6; G\u00e9n 4:6 =  Pro 3:34; Pro 5:20 = Pro 10:2) y 42 alusiones. Las referencias al texto b\u00ed\u00adblico se hacen a partir de la versi\u00f3n greco-alejandrina de los LXX, con una preferencia particular por los libros sapienciales y los salmos. Tampoco faltan contactos con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada tanto de los escritores como de los textos ap\u00f3crifos. De manera especial se observan algunas relaciones con el ambiente alejandrino (Fil\u00f3n). M\u00e1s que de una verdadera dependencia literaria hay que hablar de una afinidad tem\u00e1tica que remite a la misma matriz cultural.<\/p>\n<p>Lo mismo hay que decir de los v\u00ed\u00adnculos de la carta de Santiago con el ambiente greco-helenista. Como se ha dicho anteriormente, Santiago se distingue por el buen nivel de la lengua griega y el parentesco con los modelos literarios de la diatriba c\u00ed\u00adnico-estoica. Probablemente es la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada con la sinagoga la que sirve de enlace entre el texto de Santiago y el ambiente greco-helenista.<\/p>\n<p>Pero lo que mejor define la fisonom\u00ed\u00ada cristiana de nuestro escrito es su estrecha relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, en particular con la tradici\u00f3n de los l\u00f3ghia (serm\u00f3n de la monta\u00f1a, de Mateo). Tampoco para esta relaci\u00f3n se puede pensar en una dependencia literaria de uno de los evangelios, sino m\u00e1s bien en el conocimiento de un ambiente religioso cultural cercano. Por el contrario, resulta impresionante el paralelismo de Santiago con la primera carta de \/ Pedro. Se han se\u00f1alado por lo menos ocho o nueve pasajes paralelos entre los dos escritos. Est\u00e1n dispuestos en el mismo orden y ata\u00f1en particularmente al material paren\u00e9tico. Pero incluso en este caso, dada la utilizaci\u00f3n distinta del material com\u00fan, no se trata de dependencia literaria, sino de una referencia a la misma tradici\u00f3n paren\u00e9tica.<\/p>\n<p>En el debate hist\u00f3rico sobre Santiago, que tuvo su momento m\u00e1s candente en el tiempo de la reforma, la atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 al texto de Santiago relativo a la feobras y al pasaje correspondiente de Pablo (Stg 2:14-26; cf Rom 3:28). Un examen m\u00e1s atento de los textos excluye la hip\u00f3tesis de que se trate de una relaci\u00f3n directa, correctiva y pol\u00e9mica de Santiago frente a Pablo. Los dos autores, al tratar este tema, dependen de una tradici\u00f3n catequ\u00e9tica com\u00fan.<\/p>\n<p>Finalmente, hay que se\u00f1alar el parentesco especial de Santiago con los escritos apost\u00f3licos de los siglos I y II: la primera carta de Clemente, la Didaj\u00e9, el Pastor de Hermas y el Pseudo-Bernab\u00e9.<\/p>\n<p>Partiendo de esta rese\u00f1a de conjunto sobre las relaciones entre la carta de Santiago y los textos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y judeo-cristiana, se puede reconstruir el ambiente religioso-cultural en que madur\u00f3 nuestro escrito. Santiago se encuentra dentro de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial que, a trav\u00e9s de la literatura paren\u00e9tica y moral de la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada, pas\u00f3 luego a la tradici\u00f3n cristiana. Gracias a la mediaci\u00f3n de este mismo ambiente, Santiago acoge la influencia del mundo greco-helenista. Pero la marca espec\u00ed\u00adfica de nuestro texto procede de la tradici\u00f3n cristiana, que tiene su punto de renovaci\u00f3n en el mensaje hist\u00f3rico de Jes\u00fas y se prolonga en la catequesis y en la par\u00e9nesis vinculada al momento bautismal.<\/p>\n<p>3. GENERO LITERARIO Y ESTRUCTURA. La primera impresi\u00f3n que suscita la lectura del texto de Santiago es la de un mont\u00f3n casual de sentencias o aforismos, reunidos entre s\u00ed\u00ad mediante los artificios literarios de la aliteraci\u00f3n, del enlace tem\u00e1tico o l\u00e9xico. De aqu\u00ed\u00ad las diversas hip\u00f3tesis o intentos realizados por algunos autores de encontrar el c\u00f3digo secreto seg\u00fan el cual se habr\u00ed\u00ada organizado el material heterog\u00e9neo de este texto.<\/p>\n<p>Para algunos, Sant ser\u00ed\u00ada un poema did\u00e1ctico; para otros, un comentario midr\u00e1sico sobre el salmo 10,1-5 o un discurso testamentario sobre el modelo de los Testamentos de los 12 patriarcas. Es verdad que el texto, aunque tiene la forma externa de una carta, est\u00e1 m\u00e1s cerca del serm\u00f3n o de la homil\u00ed\u00ada que de una verdadera carta. Pero tras un examen m\u00e1s atento y teniendo en cuenta los modelos de la homil\u00ed\u00ada sinagogal, as\u00ed\u00ad como los procedimientos habituales de la ret\u00f3rica greco-helenista, se puede reconstruir el desarrollo literario y tem\u00e1tico de nuestro texto. Despu\u00e9s de la brev\u00ed\u00adsima dedicatoria -remitente, destinatarios, saludo-, el texto prosigue con una sucesi\u00f3n de varias unidades literarias y tem\u00e1ticas. Se puede observar una mayor coherencia en la parte central, articulada en dos peque\u00f1os \u00abtratados\u00bb sobre el tema de laacogida de los pobres y del uso-abuso de la lengua, con el que se une el tema de la verdadera o falsa sabidur\u00ed\u00ada. Por otro lado, las partes extremas se parecen m\u00e1s bien a una colecci\u00f3n de instrucciones y exhortaciones: la primera relacionada con la catequesis bautismal (Stg 1:18.21), y la segunda m\u00e1s bien con el reglamento para la vida de la comunidad (Stg 5:7-20). Teniendo en cuenta estas grandes subdivisiones, es posible presentar esta estructura:<br \/>\n1\u00c2\u00ba. Acogida y actuaci\u00f3n de la palabra (Stg 1:2-27). Esta primera parte se desarrolla en torno a dos temas destacados: la existencia cristiana, que alcanza su madurez y su plenitud a trav\u00e9s de las pruebas, y el compromiso de llevar a la pr\u00e1ctica la fe cristiana. As\u00ed\u00ad pues, el texto se puede subdividir en estas subsecciones: a) perseverancia en las pruebas (Stg 1:2-18); b) actuaci\u00f3n de la palabra (Stg 1:19-27).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 La fe activa y la verdadera sabidur\u00ed\u00ada (Stg 2:1-4, 12). Esta parte central de la carta, siguiendo el modelo de los tratados de la sinagoga y del \u00abdebate\u00bb de la filosof\u00ed\u00ada popular, se distribuye a su vez en peque\u00f1as unidades tem\u00e1ticas: a) acogida de los pobres (Stg 2:1-13); b) unidad vital entre fe y obras (Stg 2:14-26); c) advertencias sobre los abusos en el hablar (Stg 3:1-12); d) instrucci\u00f3n sobre la falsa y la verdadera sabidur\u00ed\u00ada (Stg 3:13-18); e) exhortaci\u00f3n a la opci\u00f3n radical entre Dios y el mundo (Stg 4:1-12).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 Las relaciones justas entre ricos y pobres, regla de la comunidad (,20). Esta \u00faltima parte, inspirada por un lado en el modelo prof\u00e9tico y por otro en las colecciones de normas para la comunidad, se desarrolla en dos momentos: a) el riesgo de la falsa seguridad de los ricos (,6); b) instrucciones y normas pastorales para la comunidad (Stg 5:7-20). En resumen, el texto de Santiago se presenta como una instrucci\u00f3n de estilo catequ\u00ed\u00adstico y paren\u00e9tico, ligada probablemente al bautismo y a la vida de la comunidad, seg\u00fan el modelo b\u00ed\u00adblico-sapiencial.<\/p>\n<p>III. MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO Y ESPIRITUAL. La carta de Santiago, m\u00e1s que un tratado teol\u00f3gico, propone un proyecto de vida cristiana, inspirado en la tradici\u00f3n catequ\u00e9tica y paren\u00e9tica del NT. El mensaje teol\u00f3gico.y espiritual aparece en su recurso a las f\u00f3rmulas tradicionales para motivar las exhortaciones y normas pr\u00e1cticas. El autor, aun dentro de su sobriedad teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica, tiene conciencia de la eficacia salv\u00ed\u00adfica del acontecimiento fundante, vivido de nuevo en la experiencia bautismal y abierto a su cumplimiento final o escatol\u00f3gico. Estos elementos teol\u00f3gicos est\u00e1n presentes en el trasfondo del discurso, orientado decididamente al compromiso pr\u00e1ctico. La fe, que acoge la palabra de Dios y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, tiene que hacerse activa y perseverante en la vida. En torno a este tema central es posible reconstruir el mensaje caracter\u00ed\u00adstico de Santiago.<\/p>\n<p>1. LA SABIDUR\u00ed\u008dA DE LO ALTO. La parte central de la carta est\u00e1 dominada por la preocupaci\u00f3n de poner en guardia a los lectores frente al riesgo de caer en un cristianismo meramente te\u00f3rico y verbal. Esto vale en especial para los \u00abmaestros\u00bb responsables de la comunidad. Todo el cap\u00ed\u00adtulo 3 est\u00e1 consagrado a estas advertencias. Despu\u00e9s de recordar los peligros del abuso en el hablar, seg\u00fan el modelo b\u00ed\u00adblico-sapiencial, nuestro autor propone el criterio de discernimiento frente a los dos proyectos o m\u00e9todos de vida cristiana. Este criterio se toma de la praxis de la vida, en la que se traduce la verdadera \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb. La parte positiva es presentada con un lenguaje tradicional como la \u00abverdadera sabidur\u00ed\u00ada\u00bb opuesta a la \u00abfalsa sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, que obedece a criterios humanos ego\u00ed\u00adstas y malvados. Con el estilo t\u00ed\u00adpico del predicador o del maestro en los debates, Santiago se dirige as\u00ed\u00ad a sus lectores: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es sabio y experimentado entre vosotros? Que muestre, con su buena conducta, su dulzura y su sabidur\u00ed\u00ada. Pero si ten\u00e9is en vuestros corazones envidia amarga y esp\u00ed\u00adritu de contradicci\u00f3n, no presum\u00e1is ni mint\u00e1is contra la verdad. Esta sabidur\u00ed\u00ada no viene de arriba, sino que es terrena, sensual, endemoniada; pues donde hay envidia y esp\u00ed\u00adritu de contradicci\u00f3n, all\u00ed\u00ad hay desorden y toda clase de obras malas\u00bb (Stg 3:13-16).<\/p>\n<p>En este punto se introduce la verdadera sabidur\u00ed\u00ada, que es don de Dios, seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La caracterizan ocho cualificaciones, que recuerdan las de los atributos de la caridad, don del Esp\u00ed\u00adritu, en la tradici\u00f3n paren\u00e9tica paulina: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada de arriba, por el contrario, es ante todo pura, pac\u00ed\u00adfica, condescendiente, conciliadora, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial, sin hipocres\u00ed\u00ada. El fruto de la justicia se siembra en la paz para los que obran la paz\u00bb (Stg 3:17-18). Ya desde el comienzo de su instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n Santiago se dirige a los destinatarios invit\u00e1ndoles a pedir a Dios con confianza y perseverancia el don de la sabidur\u00ed\u00ada: \u00abSi alguno de vosotros est\u00e1 falto de sabidur\u00ed\u00ada, que se la pida a Dios -que a todos da con generosidad y sin echarlo en cara-, y le ser\u00e1 concedida\u00bb (Stg 1:5). Esta sabidur\u00ed\u00ada es la condici\u00f3n para vivir en fidelidad a Dios incluso en medio de las pruebas y llegar a la \u00abperfecci\u00f3n\u00bb, que consiste en la \u00abcorona de gloria\u00bb (cf Stg 1:2-4.12).<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada de arriba, don de Dios, fuente y condici\u00f3n de una existencia cristiana plenamente lograda, coincide con lo que Santiago, en la instrucci\u00f3n bautismal, llama \u00abla palabra de la verdad\u00bb, mediante la cual han sido engendrados los creyentes y que permanece en ellos como fuerza salv\u00ed\u00adfica. En efecto, la palabra de la verdad es la palabra sembrada en los creyentes, pero que ha de ser acogida en un compromiso de vida coherente: \u00abPor eso, alejad de vosotros todo vicio y toda manifestaci\u00f3n de malicia, y recibid con docilidad la palabra que ha sido plantada en vosotros y que puede salvaros\u00bb(Stg 1:21). Esta palabra, que ha sido puesta en la intimidad como dinamismo de salvaci\u00f3n, ha de concretarse en una praxis coherente para llegar a la bienaventuranza final: \u00abCumplid la palabra y no os content\u00e9is s\u00f3lo con escucharla, enga\u00f1\u00e1ndoos a vosotros mismos&#8230; Pero el que considera atentamente la ley perfecta de la libertad y persevera en ella, no como oyente olvidadizo, sino como un activo cumplidor, ser\u00e1 dichoso en practicarla\u00bb ( Stg 1:22.25).<\/p>\n<p>Es altamente sugestiva esta definici\u00f3n que da Santiago de la \u00abpalabra de la verdad\u00bb, palabra plantada en los creyentes: \u00abLey perfecta de la libertad\u00bb. Seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, a la que hace eco la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada antigua, la ley puesta en el coraz\u00f3n, en el cual est\u00e1 condensada la voluntad de Dios, es fuente de libertad y se les da a los que viven en la libertad. Esto vale ahora para la palabra evang\u00e9lica, que est\u00e1 en el comienzo del proceso de los regenerados. En ella se manifiesta plenamente y se concentra la voluntad de Dios. Efectivamente, Santiago, al volver sobre el compromiso de llevar a la pr\u00e1ctica la fe -acogida de los pobres en la comunidad-, presenta la ley perfecta como \u00abley regia\u00bb, que tiene como contenido expl\u00ed\u00adcito el amor al pr\u00f3jimo (Stg 2:8). Y sobre la base de esta ley, en conformidad con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, se llevar\u00e1 a cabo el juicio final para la salvaci\u00f3n. Santiago concluye entonces su exhortaci\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u00abHablad y obrad como quien debe ser juzgado por una ley de libertad\u00bb (Stg 2:12).<\/p>\n<p>2. FE Y OBRAS. Este tema estuvo en el centro del debate y de las controversias en tiempos de la reforma. Pero en un examen desapasionado del texto de Santiago, confrontado con los paralelos de san Pablo, se puede observar la distinta perspectiva teol\u00f3gica de los dos autores y valorar su aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y complementaria. La preocupaci\u00f3n de Santiago es la de recomendar una fe cristiana activa. S\u00f3lo cuando la fe va unida con una praxis correspondiente, alcanza la eficacia salv\u00ed\u00adfica final. Seg\u00fan estilo del debate, Santiago se dirige a los destinatarios con estas palabras: \u00abHermanos, \u00bfde qu\u00e9 le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? Si un hermano o una hermana est\u00e1n desnudos y les falta el alimento cotidiano, y uno de vosotros les dice: `Id en paz, calentaos y alimentaos&#8217;, sin darles lo necesario para el cuerpo, \u00bfde qu\u00e9 sirve esto? Lo mismo es la fe: si no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed\u00ad misma\u00bb (Stg 2:14-17). La salvaci\u00f3n que menciona Santiago corresponde a la que est\u00e1 al final, aun cuando se haya inaugurado en la generaci\u00f3n bautismal mediante la palabra de verdad. Para que pueda desembocar en la salvaci\u00f3n o vida final, la fe tiene que ejercerse de modo coherente en las obras dictadas por la ley \u00abregia\u00bb o \u00abperfecta\u00bb del amor. Efectivamente, en el debate posterior el autor muestra c\u00f3mo una fe te\u00f3rica o puramente verbal no puede poner en contacto salv\u00ed\u00adfico con Dios. En apoyo de esta afirmaci\u00f3n aduce el ejemplo del justo y creyente Abrah\u00e1n, que llev\u00f3 a cumplimiento su fe por medio de la obra querida por Dios: la ofrenda de su hijo: \u00abAbrah\u00e1n, nuestro padre, \u00bfno fue justificado por las obras cuando ofreci\u00f3 a su hijo Isaac sobre el altar? T\u00fa ves que la fe cooperaba con las obras y que la fe se hizo perfecta con las obras. Se cumpli\u00f3 la Escritura que dec\u00ed\u00ada: `Abrah\u00e1n crey\u00f3 en Dios y le fue tenido como justicia y fue llamado amigo de Dios\u00bb&#8216; (Stg 2:21-22). Al final, el predicador y maestro cristiano puede concluir, recogiendo los t\u00e9rminos esenciales del discurso: \u00abVeis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no s\u00f3lo por la fe\u00bb (Stg 2:24). Este problema de las relaciones entre la \/ fe y las \/ obras a prop\u00f3sito de la justificaci\u00f3n no puede menos de recordar la exposici\u00f3n m\u00e1s amplia de las cartas de \/ Pablo a los \/ Romanos y a los \/ G\u00e1latas. Pero la perspectiva de Santiago es distinta, ya que \u00e9l en este texto, a diferencia de Pablo, no habla nunca de las \u00abobras de la \/ ley\u00bb. La justificaci\u00f3n de que habla Santiago coincide con el resultado final del proceso salv\u00ed\u00adfico, mientras que para Pablo la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb, en los contextos anteriormente mencionados, se refiere al paso de la condici\u00f3n del pecado a la de \/ \u00abjusticia\u00bb, que tiene lugar gracias a la iniciativa de Dios, acogida en la fe.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN EFICAZ Y SALV\u00ed\u008dFICA. La carta de Santiago destaca entre las dem\u00e1s exhortaciones las que se dirigen a trazar un proyecto religioso genuino y activo. Desde el principio invita a los cristianos a rezar con firme confianza y con perseverancia (cf Stg 1:5-8). Tampoco el que busca la verdadera religiosidad, la que es pura y &#8216;agradable a Dios Padre, no puede enga\u00f1arse con un verbalismo vac\u00ed\u00ado y est\u00e9ril, sino que ha de comprometerse en una praxis caracterizada por el amor a los pobres: \u00abLa pr\u00e1ctica religiosa pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en visitar a los hu\u00e9rfanos y a las viudas en sus tribulaciones y en guardarse de los vicios del mundo\u00bb (Stg 1:27).<\/p>\n<p>El autor vuelve de nuevo sobre el tema de la oraci\u00f3n hacia el final del escrito en la instrucci\u00f3n que dirige a la comunidad. Junto a la exhortaci\u00f3n a la caridad paciente y magn\u00e1nima -motivo que recorre toda la carta como un hilo conductor-, las \u00faltimas instrucciones se reservan para la oraci\u00f3n. En cualquier situaci\u00f3n, tanto en el gozo como en el dolor, tanto en la salud como en la enfermedad, el cristiano puede recurrir a la oraci\u00f3n: \u00ab\u00bfEst\u00e1 afligido alguno de vosotros? Que rece. \u00bfEst\u00e1 alegre? Que cante. \u00bfEst\u00e1 enfermo? Que llame a los presb\u00ed\u00adteros de la Iglesia para que recen por \u00e9l y lo unjan con aceite en nombre del Se\u00f1or. La oraci\u00f3n hecha con fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or lo restablecer\u00e1 y le ser\u00e1n perdonados los pecados que haya cometido\u00bb (Stg 5:13-15). En este texto es donde la tradici\u00f3n cat\u00f3lica fundamenta el sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos para dar un significado salv\u00ed\u00adfico a la prueba de la enfermedad.<\/p>\n<p>En resumen, el peque\u00f1o escrito de Santiago tiene una inmediata actualidad para descubrir las ra\u00ed\u00adces de un proyecto cristiano que conjugue armoniosamente la fe y el compromiso activo.<\/p>\n<p>BIBL.: AMPHOUx C.B., Langue de l\u00e9pitre de Jacques. Eludes slructurales, en \u00abRHPR\u00bb 53 (1973) 7-45; ID, Vers une description linguistique de 1 \u00e9p\u00ed\u00adtre de Jacques, en \u00abNTS\u00bb 25 (1978) 58-92; BALZ H., SCHRAGE W., Le lettere cattoliche. 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La autoridad can\u00f3nica de Santiago; 2. Autor, tiempo y lugar de composicion.il. Origen literario: 1. Objetivo y destinatarios; 2. Ambiente religioso y cultural; 3. G\u00e9neroliterarioyestructura.lll. Mensaje teol\u00f3gico y espiritual: 1. La sabidur\u00ed\u00ada de lo alto; 2. Fe y obras; 3. La oraci\u00f3n eficaz y salv\u00ed\u00adfica.<br \/>\nEl inter\u00e9s por la carta que en la lista de libros sagrados figura con el nombre de Santiago se suscit\u00f3 en la \u00e9poca moderna, en tiempos de la reforma, cuando por motivos pol\u00e9micos Mart\u00ed\u00adn Lutero rechaz\u00f3 este escrito porque estar\u00ed\u00ada en contradicci\u00f3n con la doctrina de Pablo sobre el papel de la ley y de las obras en la justificaci\u00f3n. Seg\u00fan el reformador, esta carta no da testimonio de Cristo, y por tanto no puede atribuirse al ap\u00f3stol Santiago ni debe figurar entre los libros can\u00f3nicos. En resumen, es una \u2020\u0153carta de paja (Wittenberg 1522). Esta postura de Lutero frente a la carta de Santiago est\u00e1 motivada eminentemente por prejuicios doctrinales, como se deduce de la confrontaci\u00f3n con el juicio que formulaba el mismo Lutero antes de la pol\u00e9mica con los te\u00f3logos. Los estudios m\u00e1s recientes sobre la carta de Santiago por parte de los reformadores y de los cat\u00f3licos han contribuido a situar en su justa perspectiva este texto del canon cristiano. Sin embargo, quedan por aclarar algunas cuestiones preliminares sobre el origen hist\u00f3rico y literario de la carta para poder situar y apreciar su aportaci\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual espec\u00ed\u00adfica en la tradici\u00f3n cristiana.<br \/>\n3045<br \/>\n1. ORIGEN HISTORico.<br \/>\nAunque el valor de un texto b\u00ed\u00adblico no depende de su autenticidad -atribuci\u00f3n a un personaje hist\u00f3rico del grupo de los ap\u00f3stoles o disc\u00ed\u00adpulos-, sin embargo es importante definir en la medida de lo posible el problema de su origen para leerlo en la perspectiva hist\u00f3rica y teol\u00f3gica m\u00e1s coherente con la intenci\u00f3n del autor.<\/p>\n<p>3046<br \/>\n1. LA AUTORIDAD CANON ICA DE Santiago.<br \/>\nHasta alrededor del siglo iv existen algunas dudas o incer-tidumbres sobre la autoridad can\u00f3nica de esta carta, relacionadas en parte con la asignaci\u00f3n del escrito a Santiago \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122. La carta falta en el Canon de Muratori, atribuido a Hip\u00f3lito de Roma (por el 180 d.C). Tambi\u00e9n es desconocida en las Iglesias de Africa (Tertuliano); hay que esperar a los siglos iv-v en Occidente para que la carta sea conocida y acogida con seguridad como can\u00f3nica (Ambrosiaster, en Roma; Hilario de Poitiers). Bajo la influencia de san Jer\u00f3nimo, tambi\u00e9n san Agust\u00ed\u00adn reconoci\u00f3 la canonicidad de la carta. Sin embargo, Jer\u00f3nimo todav\u00ed\u00ada sabe que existen algunas dudas y perplejidades sobre la autenticidad de Jc (De vir. iii. 2). Los primeros testimonios seguros sobre la autoridad can\u00f3nica de Jc se encuentran en el siglo II? en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada, donde Or\u00ed\u00adgenes, bajo la influencia de su maestro Clemente, menciona la carta como texto can\u00f3nico: le siguen a continuaci\u00f3n los dem\u00e1s escritores y maestros de aquella Iglesia (Atana-sio, Cirilo). En las Iglesias de Siria y Palestina aparecen algunas incerti-dumbres en los siglos iv-v, probablemente por la influencia de Teodoro Mopsuesteno, que discute la canonicidad de todas las cartas no paulinas. Esta situaci\u00f3n sobre la acogida o el rechazo de la carta de Santiago en las Iglesias de Oriente es presentada sint\u00e9ticamente por Eusebio de Ces\u00e1rea, el cual, despu\u00e9s de referir la historia del martirio de Santiago, \u2020\u0153hermano de Jes\u00fas\u2020\u009d, recoge esta informaci\u00f3n: \u2020\u0153Se le atribuye la primera de las cartas llamadas cat\u00f3licas. Pero hay que observar que esa ep\u00ed\u00adstola no es aut\u00e9ntica. En efecto, muy pocos de los antiguos la mencionan&#8230; Pero sabemos que tambi\u00e9n esas cartas son le\u00ed\u00addas junto con las dem\u00e1s en un gran n\u00famero de Iglesias\u2020\u009d (Hist. Ecci. II, 23,24b-25; cf III, 25,3).<br \/>\n3047<br \/>\n2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n.<br \/>\nEn el t\u00ed\u00adtulo de la carta el autor se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como \u2020\u0153Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Se\u00f1or\u2020\u009d (St 1,1). Pero este dato no resuelve el problema de la identificaci\u00f3n de este personaje, ya que hay al menos cinco personas m\u00e1s o menos importantes que llevan este nombre en el NT. Procediendo por exclusi\u00f3n, quedar\u00ed\u00adan dos: Santiago hijo de Alfeo, perteneciente al grupo de los doce ap\u00f3stoles (Mt 10,3), y Santiago hermano del Se\u00f1or, citado varias veces en el NT (Mt 13,55 par; Hch 12,17; ico 15,7; Ga 1,19). En la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica occidental los dos personajes que llevan el mismo nombre se identifican, por lo que Santiago hermano del Se\u00f1or es considerado como ap\u00f3stol. Sin embargo, esta identificaci\u00f3n no tiene un serio fundamento en los textos del NT, en donde se distingue entre el grupo de los doce ap\u00f3stoles y el de los \u2020\u0153hermanos del Se\u00f1or\u2020\u009d (Mc 3,21-23 par; ico 15,5-7). Pero, dada la poca importancia de Santiago hijo de Alfeo queda como figura autorizada \u2020\u0153el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d, conocido en la tradici\u00f3n sucesiva como \u2020\u0153el justo\u2020\u009d, primer obispo de Jerusal\u00e9n, matado por los jud\u00ed\u00ados en el 62 d.C. (cf Hist. Ecci. II, 1,2-3; 23,4-18; Flavio Josefo,\/k<\u00ed\u00ad. XX, 9,1, \u00c2\u00a7 197-203).\nExisten, sin embargo, notables dificultades para atribuir el escrito del canon cristiano al Santiago hist\u00f3rico, hermano del Se\u00f1or. Ante todo, el vocabulario y el estilo griego, que suponen un buen conocimiento de esta lengua, mientras que el hermano del Se\u00f1or, como los dem\u00e1s parientes suyos, seg\u00fan el testimonio de Eusebio de Ces\u00e1rea, pertenecer\u00ed\u00adan a la clase popular. No obstante, podr\u00ed\u00ada pensarse siempre en la intervenci\u00f3n de un secretario-redactor. En este caso nuestra carta ser\u00ed\u00ada el escrito cristiano m\u00e1s antiguo, anterior a la muerte de Santiago. Pero hay otros datos internos de la carta que no avalan esta hip\u00f3tesis. En primer lugar, la falta de toda referencia al v\u00ed\u00adnculo de parentesco y al papel tan conocido de Santiago en la primera Iglesia a prop\u00f3sito de la ley y de las observancias jud\u00ed\u00adas. Finalmente, los v\u00ed\u00adnculos y afinidades literarias y tem\u00e1ticas que revela nuestro escrito con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y con la par\u00e9nesis cristiana invitan a reconsiderar su origen hist\u00f3rico. De aqu\u00ed\u00ad la hip\u00f3tesis de que nuestro escrito haya sido puesto bajo la autoridad de este personaje importante de la primera generaci\u00f3n cristiana para recomendar una instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n dirigidas a grupos cristianos que viven en un contexto greco-helenista. Esta hip\u00f3tesis no excluye, sin embargo, que el autor pueda apelar a la tradici\u00f3n y al ambiente hist\u00f3rico y religioso presidido por Santiago, hermano del Se\u00f1or, cabeza de la primera comunidad de Jerusa-l\u00e9n. En la carta \u00e9l se presenta como un \u2020\u0153maestro\u2020\u009d que se dirige con cierta autoridad a los destinatarios, proponiendo su ense\u00f1anza y su exhortaci\u00f3n como un dato seguro y tradicional (St 3,1-2).\nCon esta hip\u00f3tesis sobre el autor se relaciona tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n del ambiente de origen y del tiempo de composici\u00f3n. Entre las diversas localidades que se disputan el origen de Jc, la que goza de cierto consentimiento es el \u00e1rea siropalestina. No se puede excluir un posible origen egipcio, dada la afinidad literaria y cultural de la carta con aquel ambiente y el testimonio antiguo de su recepci\u00f3n. La fecha de composici\u00f3n debi\u00f3 de ser despu\u00e9s del 70 d.C., cuando los grupos cristianos est\u00e1n ya fuera de la influencia jud\u00ed\u00ada. La carta existe ciertamente y es conocida a finales del siglo i, ya que el autor de la carta de Judas puede apelar al prestigio de su autor.\n3048\nII. ORIGEN LITERARIO.\nSi las dificultades de aceptaci\u00f3n de la carta de Santiago en la antig\u00fcedad guardan relaci\u00f3n con su autenticidad apost\u00f3lica, en la \u00e9poca moderna, por el contrario, el debate ha versado sobre su g\u00e9nero literario, el objetivo y los destinatarios de este escrito. La afinidad de la carta con las homil\u00ed\u00adas de la sinagoga jud\u00ed\u00ada, por una parte, y los contactos con las formas expresivas del ambiente helenista (diatriba estoica), por otra, han planteado la pregunta sobre la relaci\u00f3n de Santiago con estos dos ambientes. Por tanto, es de importancia fundamental determinar la fisonom\u00ed\u00ada literaria de este escrito y sus relaciones con el ambiente para captar en toda su importancia el mensaje que transmite a los lectores.\n3049\n1. Objetivo y destinatarios.\nEl escrito puesto bajo el nombre y la autoridad de Santiago se presenta como una c\u00e1lida exhortaci\u00f3n dirigida a los destinatarios, los cuales son interpelados varias veces por el autor como \u2020\u0153hermanos m\u00ed\u00ados, \u2020\u0153queridos hermanos, \u2020\u0153queridos\u2020\u009d (13 veces). El texto, que prefiere las formas verbales del imperativo y el estilo vivaz del debate y de la dramatizaci\u00f3n, ha sugerido diversas hip\u00f3tesis sobre sus objetivos y sus destinatarios. Estos son designados en el saludo inicial con un formulario de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Las doce tribus dispersas por el mundo\u2020\u2122 (St 1,1). Resulta dif\u00ed\u00adcil pensar en la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada. Al contrario, sobre la base de su comparaci\u00f3n con otros escritos cristianos, los destinatarios se pueden identificar con los judeocristianos, asimilados al pueblo de Dios, el verdadero Israel, que viven ahora dispersos fuera de Palestina. El acento particular que se pone a continuaci\u00f3n en la relaci\u00f3n entre ricos y pobres, entre opresores injustos y oprimidos-explotados (St 2,1-13; St 5,1-6), ha sugerido la hip\u00f3tesis de que los cristianos destinatarios de la carta pertenec\u00ed\u00adan a clases pobres proletarias o a grupos minoritarios nost\u00e1lgicos del estatuto de los \u2020\u0153pobres\u2020\u2122 b\u00ed\u00adblicos. En realidad, el texto no admite estas determinaciones tan concretas, ya que el autor, seg\u00fan los modelos de la \u00e9poca, recurre a f\u00f3rmulas gen\u00e9ricas o estereotipadas, que tienen sus ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica apocal\u00ed\u00adptica y sapiencial. La preocupaci\u00f3n del autor es poner en guardia a sus interlocutores contra la ilusi\u00f3n de un cristianismo que caiga en un verbalismo abstracto y est\u00e9ril. Al insistir en la tradici\u00f3n paren\u00e9tica cristiana, que se inserta en la b\u00ed\u00adblica sapiencial y prof\u00e9tica, Santiago invita a los cristianos al compromiso pr\u00e1ctico.\n3050\n2. Ambiente religioso y cultural.\nPara encontrar las ra\u00ed\u00adces culturales y religiosas del escrito de Santiago hay que tener en cuenta ante todo su recurso masivo a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica veterotestamentaria. En la carta de Santiago encontramos cuatro citas b\u00ed\u00adblicas expresas (St 2,8 - Lv 19,18; Lv 2,23 = Gn 15,6; Gn 4,6 = Pr 3,34; Pr 5,20 = Pr 10,2) y 42- alusiones. Las referencias al texto b\u00ed\u00adblico se hacen a partir de la versi\u00f3n greco-alejandrina de los LXX, con una preferencia particular por los libros sapienciales y los salmos. Tampoco faltan contactos con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada tantq de los escritores como de los textos ap\u00f3crifos. De manera especial se observan algunas relaciones con el ambiente alejandrino (Fil\u00f3n). M\u00e1s que de una verdadera dependencia literaria hay que hablar de una afinidad tem\u00e1tica que remite a la misma matriz cultural.\nLo mismo hay que decir de los v\u00ed\u00adnculos de la carta de Santiago con el ambiente greco-helenista. Como se ha dicho anteriormente, Santiago se distingue por el buen nivel de la lengua griega y el parentesco con los modelos literarios de la diatriba c\u00ed\u00adnico-estoica. Probablemente es ladi\u00e1s-pora jud\u00ed\u00ada con la sinagoga la que sirve de enlace entre el texto de Santiago y el ambiente greco-helenista.\nPero lo que mejor define la fisonom\u00ed\u00ada cristiana de nuestro escrito es su estrecha relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, en particular con la tradici\u00f3n de los I\u00f3ghia (serm\u00f3n de la monta\u00f1a, de Mateo). Tampoco para esta relaci\u00f3n se puede pensar en una dependencia literaria de uno de los evangelios, sino m\u00e1s bien en el conocimiento de un ambiente religioso cultural cercano. Por el contrario, resulta impresionante el paralelismo de Santiago con la primera carta de \/ Pedro. Se han se\u00f1alado por lo menos ocho o nueve pasajes paralelos entre los dos escritos. Est\u00e1n dispuestos en el mismo orden y ata\u00f1en particularmente al material paren\u00e9tico. Pero incluso en este caso, dada la utilizaci\u00f3n distinta del material com\u00fan, no se trata de dependencia literaria, sino de una referencia a la misma tradici\u00f3n paren\u00e9tica.\nEn el debate hist\u00f3rico sobre Santiago, que tuvo su momento m\u00e1s candente en el tiempo de la reforma, la atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 al texto de Santiago relativo a la fe-obras y al pasaje correspondiente de Pablo St 2,14-26; Rm 3,28). Un examen m\u00e1s atento de los textos excluye la hip\u00f3tesis de que se trate de una relaci\u00f3n directa, correctiva y pol\u00e9mica de Santiago frente a Pablo. Los dos autores, al tratar este tema, dependen de una tradici\u00f3n catequ\u00e9tica com\u00fan.\nFinalmente, hay que se\u00f1alar el parentesco especial de Santiago con los escritos apost\u00f3licos de los siglos i y \u00ed\u00adi: la primera carta de Clemente, la Didaj\u00e9, el Pastor de Hermas y el Pseudo-Bernab\u00e9.\nPartiendo de esta rese\u00f1a de conjunto sobre las relaciones entre la carta de Santiago y los textos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y judeo-cristiana, se puede reconstruir el ambiente religioso-cultural en que madur\u00f3 nuestro escrito. Santiago se encuentra dentro de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial que, a trav\u00e9s de la literatura paren\u00e9-tica y moral de la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada, pas\u00f3 luego a la tradici\u00f3n cristiana. Gracias a la mediaci\u00f3n de este mismo ambiente, Santiago acoge la influencia del mundo greco-helenista. Pero la marca espec\u00ed\u00adfica de nuestro texto procede de la tradici\u00f3n cristiana, que tiene su punto de renovaci\u00f3n en el mensaje hist\u00f3rico de Jes\u00fas y se prolonga en la catequesis y en la par\u00e9nesis vinculada al momento bautismal.\n3051\n3. G\u00e9nero literario y estructura.\nLa primera impresi\u00f3n que suscita la lectura del texto de Santiago es la de un mont\u00f3n casual de sentencias o aforismos, reunidos entre s\u00ed\u00ad mediante los artificios literarios de la aliteraci\u00f3n, del enlace tem\u00e1tico o l\u00e9xico. De aqu\u00ed\u00ad las diversas hip\u00f3tesis o intentos realizados por algunos autores de encontrar el c\u00f3digo secreto seg\u00fan el cual se habr\u00ed\u00ada organizado el material heterog\u00e9neo de este texto.\nPara algunos, Jc ser\u00ed\u00ada un poema did\u00e1ctico; para otros, un comentario midr\u00e1sico sobre el salmo 10,1-5 o un discurso testamentario sobre el modelo de los Testamentos de los 12 patriarcas. Es verdad que el texto, aunque tiene la forma externa de una carta, est\u00e1 m\u00e1s cerca del serm\u00f3n o de la homil\u00ed\u00ada que de una verdadera carta. Pero tras un examen m\u00e1s atento y teniendo en cuenta los modelos de la homil\u00ed\u00ada sinagogal, as\u00ed\u00ad como los procedimientos habituales de la ret\u00f3rica greco-helenista, se puede reconstruir el desarrollo literario y tem\u00e1tico de nuestro texto. Despu\u00e9s de la brev\u00ed\u00adsima dedicatoria -remitente, destinatarios, saludo-, el texto prosigue con una sucesi\u00f3n de varias unidades literarias y tem\u00e1ticas. Se puede observar una mayor coherencia en la parte central, articulada en dos peque\u00f1os \u2020\u0153tratados\u2020\u009d sobre el tema de la acogida de los pobres y del uso-abuso de la lengua, con el que se une el tema de la verdadera o falsa sabidur\u00ed\u00ada. Por otro lado, las partes extremas se parecen m\u00e1s bien a una colecci\u00f3n de instrucciones y exhortaciones: la primera relacionada con la catequesis bautismal (St 1,18; St 1,21), y la segunda m\u00e1s bien con el reglamento para la vida de la comunidad (St 5,7-20). Teniendo en cuenta estas grandes subdivisiones, es posible presentar esta estructura:\n3052\n1. r A cogida y actuaci\u00f3n de la palabra (St 1,2-27). Esta primera parte se desarrolla en torno a dos temas destacados: la existencia cristiana, que alcanza su madurez y su plenitud a trav\u00e9s de las pruebas, y el compromiso de llevar a la pr\u00e1ctica la fe cristiana. As\u00ed\u00ad pues, el texto se puede sub-dividir en estas subsecciones: a) perseverancia en las pruebas (St 1,2-18); b) actuaci\u00f3n de la palabra (St 1,19-27).\n2 La fe activa yla verdadera sabidur\u00ed\u00ada (Jc 2,1-4,12). Esta parte central de la carta, siguiendo el modelo de los tratados de la sinagoga y del \u2020\u0153debate\u2020\u2122 de la filosof\u00ed\u00ada popular, se distribuye a su vez en peque\u00f1as unidades tem\u00e1ticas: a) acogida de los pobres (St 2,1-13); b) unidad vital entre fe y obras (St 2,14-26); c) advertencias sobre los abusos en el hablar (St 3,1-12); d) instrucci\u00f3n sobre la falsa y la verdadera sabidur\u00ed\u00ada (St 3,13-18); Aexhortaci\u00f3n a la opci\u00f3n radical entre Dios y el mundo (St 4,1-12).\n3053\n3.\u00c2\u00b0 Las relaciones justas entre ricos ypobres, regla dela comunidad(Jc 4,13-5,20). Esta \u00faltima parte, inspirada por un lado en el modelo prof\u00e9tico y por otro en las colecciones de normas para la comunidad, se desarrolla en dos momentos: a) el riesgo de la falsa seguridad de los ricos (Jc 4,13-5,6); b) instrucciones y normas pastorales para la comunidad (St 5, 7-20). En resumen, el texto de Santiago se presenta como una instrucci\u00f3n de estilo catequ\u00ed\u00adstico y paren\u00e9tico, ligada probablemente al bautismo y a la vida de la comunidad, seg\u00fan el modelo b\u00ed\u00adblico-sapiencial.\n3054\nIII. MENSAJE TEOLOGico Y ESPIRITUAL.\nLa carta de Santiago, m\u00e1s que un tratado teol\u00f3gico, propone un proyecto de vida cristiana, inspirado en la tradici\u00f3n catequ\u00e9tica y paren\u00e9tica del NT. El mensaje teol\u00f3gico y espiritual aparece en su recurso a las f\u00f3rmulas tradicionales para motivar las exhortaciones y normas pr\u00e1cticas. El autor, aun dentro de su sobriedad teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica, tiene conciencia de la eficacia salv\u00ed\u00adfica del acontecimiento fundante, vivido de nuevo en la experiencia bautismal y abierto a su cumplimiento final o escatol\u00f3gico. Estos elementos teol\u00f3gicos est\u00e1n presentes en el trasfondo del discurso, orientado decididamente al compromiso pr\u00e1ctico. La fe, que acoge la palabra de Dios y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, tiene que hacerse activa y perseverante en la vida. En torno a este tema central es posible reconstruir el mensaje caracter\u00ed\u00adstico de Santiago.\n3055\n1. La sabidur\u00ed\u00ada de lo alto.\nLa parte central de la carta est\u00e1 dominada por la preocupaci\u00f3n de poner en guardia a los lectores frente al riesgo de caer en un cristianismo meramente te\u00f3rico y verbal. Esto vale en especial para los \u2020\u0153maestros\u2020\u009d responsables de la comunidad. Todo el cap\u00ed\u00adtulo 3 est\u00e1 consagrado a estas advertencias. Despu\u00e9s de recordar los peligros del abuso en el hablar, seg\u00fan el modelo b\u00ed\u00adblico-sapiencial, nuestro autor propone el criterio de discernimiento frente a los dos proyectos o m\u00e9todos de vida cristiana. Este criterio se toma de la praxis de la vida, en la que se traduce la verdadera \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. La parte positiva es presentada con un lenguaje tradicional como la \u2020\u0153verdadera sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d opuesta a la \u2020\u0153falsa sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d, que obedece a criterios humanos ego\u00ed\u00adstas y malvados. Con el estilo t\u00ed\u00adpico del predicador o del maestro en los debates, Santiago se dirige as\u00ed\u00ad a sus lectores: \u2020\u02dccQui\u00e9n es sabio y experimentado entre vosotros? Que muestre, con su buena conducta, su dulzura y su sabidur\u00ed\u00ada. Pero si ten\u00e9is en vuestros corazones envidia amarga y esp\u00ed\u00adritu de contradicci\u00f3n, no presum\u00e1is ni mint\u00e1is contra la verdad. Esta sabidur\u00ed\u00ada no viene de arriba, sino que es terrena, sensual, endemoniada; pues donde hay envidia y esp\u00ed\u00adritu de contradicci\u00f3n, all\u00ed\u00ad hay desorden y toda clase de obras malas\u2020\u009d (St 3,13-16).\nEn este punto se introduce la verdadera sabidur\u00ed\u00ada, que es don de Dios, seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La caracterizan ocho cualificaciones, que recuerdan las de los atributos de la caridad, don del Esp\u00ed\u00adritu, en la tradici\u00f3n paren\u00e9tica paulina: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada de arriba, por el contrario, es ante todo pura, pac\u00ed\u00adfica, condescendiente, conciliadora, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial, sin hipocres\u00ed\u00ada. El fruto de la justicia se siembra en la paz para los que obran la paz\u2020\u009d (St 3,17-18). Ya desde el comienzo de su instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n Santiago se dirige a los destinatarios invit\u00e1ndoles a pedir a Dios con confianza y perseverancia el don de la sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Si alguno de vosotros est\u00e1 falto de sabidur\u00ed\u00ada, que se la pida a Dios\n-que a todos da con generosidad y sin echarlo en cara-, y le ser\u00e1 concedida\u2020\u009d (St 1,5). Esta sabidur\u00ed\u00ada es la condici\u00f3n para vivir en fidelidad a Dios incluso en medio de las pruebas y llegar a la \u2020\u0153perfecci\u00f3n\u2020\u009d, que consiste en la \u2020\u0153corona de gloria\u2020\u009d (St 1,2-4; St 1,12).\nLa sabidur\u00ed\u00ada de arriba, don de Dios, fuente y condici\u00f3n de una existencia cristiana plenamente lograda, coincide con lo que Santiago, en la instrucci\u00f3n bautismal, llama \u2020\u0153la palabra de la verdad\u2020\u009d, mediante la cual han sido engendrados los creyentes y que permanece en ellos como fuerza salv\u00ed\u00adfica. En efecto, la palabra de la verdad es la palabra sembrada en los creyentes, pero que ha de ser acogida en un compromiso de vida coherente: \u2020\u0153Por eso, alejad de vosotros todo vicio y toda manifestaci\u00f3n de malicia, y recibid con docilidad la palabra que ha sido plantada en vosotros y que puede salvaros\u2020\u009d (St 1,21). Esta palabra, que ha sido puesta en la intimidad como dinamismo de salvaci\u00f3n, ha de concretarse en una praxis coherente para llegar a la bienaventuranza final: \u2020\u0153Cumplid la palabra y no os content\u00e9is s\u00f3lo con escucharla, enga\u00f1\u00e1ndoos a vosotros mismos... Pero el que considera atentamente la ley perfecta de la libertad y persevera en ella, no como oyente olvidadizo, sino como un activo cumplidor, ser\u00e1 dichoso en practicarla\u2020\u009d St 1,22; St 1,25).\nEs altamente sugestiva esta definici\u00f3n que da Santiago de la \u2020\u0153palabra de la verdad\u2020\u009d, palabra plantada en los creyentes: \u2020\u0153Ley perfecta de la libertad\u2020\u009d. Seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, a la que hace eco la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada antigua, la ley puesta en el coraz\u00f3n, en el cual est\u00e1 condensada la voluntad de Dios, es fuente de libertad y se les da a los que viven en la libertad. Esto vale ahora para la palabra evang\u00e9lica, que est\u00e1 en el comienzo del proceso de los regenerados. En ella se manifiesta plenamente y se concentra la voluntad de Dios. Efectivamente, Santiago, al volver sobre el compromiso de llevar a la pr\u00e1ctica la fe -acogida de los pobres en la comunidad-, presenta la ley perfecta como \u2020\u0153ley regia\u2020\u009d, que tiene como contenido expl\u00ed\u00adcito el amor al pr\u00f3jimo (St 2,8). Y sobre la base de esta ley, en conformidad con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, se llevar\u00e1 a cabo el juicio final para la salvaci\u00f3n. Santiago concluye entonces su exhortaci\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Hablad y obrad como quien debe ser juzgado por una ley de libertad\u2020\u009d (St 2,12).\n3056\n2. Fe y obras.\nEste tema estuvo en el centro del debate y de las controversias en tiempos de la reforma. Pero en un examen desapasionado del texto de Santiago, confrontado con los paralelos de san Pablo, se puede observar la distinta perspectiva teol\u00f3gica de los dos autores y valorar su aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y complementaria. La preocupaci\u00f3n de Santiago es la de recomendar una fe cristiana activa. S\u00f3lo cuando la fe va unida con una praxis correspondiente, alcanza la eficacia salv\u00ed\u00adfica final. Seg\u00fan estilo del debate, Santiago se dirige a los destinatarios con estas palabras: \u2020\u0153Hermanos, \u00bfde qu\u00e9 le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? Si un hermano o una hermana est\u00e1n desnudos y les falta el alimento cotidiano, y uno de vosotros les dice: \u2020\u02dcId en paz, calentaos y alimentaos\u2020\u2122, sin darles lo necesario para el cuerpo, \u00bfde qu\u00e9 sirve esto? Lo mismo es la fe: si no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed\u00ad misma\u2020\u009d (St 2,14-17). La salvaci\u00f3n que menciona Santiago corresponde a la que est\u00e1 al final, aun cuando se haya inaugurado en la generaci\u00f3n bautismal mediante la palabra de verdad. Para que pueda desembocar en la salvaci\u00f3n o vida final, la fe tiene que ejercerse de modo coherente en las obras dictadas por la ley \u2020\u0153regia\u2020\u009d o \u2020\u0153perfecta\u2020\u009d del amor. Efectivamente, en el debate posterior el autor muestra c\u00f3mo una fe te\u00f3rica o puramente verbal no puede poner en contacto salv\u00ed\u00adfico con Dios. En apoyo de esta afirmaci\u00f3n aduce el ejemplo del justo y creyente Abrah\u00e1n, que llev\u00f3 a cumplimiento su fe por medio de la obra querida por Dios: la ofrenda de su hijo: \u2020\u0153Abrah\u00e1n, nuestro padre, \u00bfno fue justificado por las obras cuando ofreci\u00f3 a su hijo Isaac sobre el altar? T\u00fa ves que la fe cooperaba con las obras y que la fe se hizo perfecta con las obras. Se cumpli\u00f3 la Escritura que dec\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcAbrah\u00e1n crey\u00f3 en Dios y le fue tenido como justicia y fue llamado amigo de Dios\u2020\u009d (St 2,21-22). Al final, el predicador y maestro cristiano puede concluir, recogiendo los t\u00e9rminos esenciales del discurso: \u2020\u0153Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no s\u00f3lo por la fe\u2020\u009d (St 2,24 ). Este problema de las relaciones entre la \u00c2\u00a1fe y las \u00c2\u00a1 obras a prop\u00f3sito de la justificaci\u00f3n no puede menos de recordar la exposici\u00f3n m\u00e1s amplia de las cartas de \u00c2\u00a1 Pablo a los \u00c2\u00a1 Romanos y a los \u00c2\u00a1 G\u00e1-latas. Pero la perspectiva de Santiago es distinta, ya que \u00e9l en este texto, a diferencia de Pablo, no habla nunca de las \u2020\u0153obras de la \u00c2\u00a1ley\u2020\u009d. La justificaci\u00f3n de que habla Santiago coincide con el resultado final del proceso salv\u00ed\u00adfico, mientras que para Pablo la \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d, en los contextos anteriormente mencionados, se refiere al paso de la condici\u00f3n del pecado a la de \u00c2\u00a1 \u2020\u0153justicia\u2020\u009d, que tiene lugar gracias a la iniciativa de Dios, acogida en la fe.\n3057\n3. La oraci\u00f3n eficaz y salv\u00ed\u00adfica.\nLa carta de Santiago destaca entre las dem\u00e1s exhortaciones las que se dirigen a trazar un proyecto religioso genuino y activo. Desde el principio invita a los cristianos a rezar con firme confianza y con perseverancia (St 1,5-8). Tampoco el que busca la verdadera religiosidad, la que es pura y agradable a Dios Padre, no puede enga\u00f1arse con un verbalismo vac\u00ed\u00ado y est\u00e9ril, sino que ha de comprometerse en una praxis caracterizada por el amor a los pobres: \u2020\u0153La pr\u00e1ctica religiosa pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en visitar a los hu\u00e9rfanos y a las viudas en sus tribulaciones y en guardarse de los vicios del mundo\u2020\u009d (St 1,27).\nEl autor vuelve de nuevo sobre el tema de la oraci\u00f3n hacia el final del escrito en la instrucci\u00f3n que dirige a la comunidad. Junto a la exhortaci\u00f3n a la caridad paciente y magn\u00e1nima -motivo que recorre toda la carta como un hilo conductor-, las \u00faltimas instrucciones se reservan para la oraci\u00f3n. En cualquier situaci\u00f3n, tanto en el gozo como en el dolor, tanto en la salud como en la enfermedad, el cristiano puede recurrir a la oraci\u00f3n: \u2020\u0153,Est\u00e1 afligido alguno de vosotros? Que rece. \u00bfEst\u00e1 alegre? Que cante. \u00bfEst\u00e1 enfermo? Que llame a los presb\u00ed\u00adteros de la Iglesia para que recen por \u00e9l y lo unjan con aceite en nombre del Se\u00f1or. La oraci\u00f3n hecha con fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or lo restablecer\u00e1 y le ser\u00e1n perdonados los pecados que haya cometido\u2020\u009d (St 5,13-15). En este texto es donde la tradici\u00f3n cat\u00f3lica fundamenta el sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos para dar un significado salv\u00ed\u00adfico a la prueba de la enfermedad.\nEn resumen, el peque\u00f1o escrito de Santiago tiene una inmediata actualidad para descubrir las ra\u00ed\u00adces de un proyecto cristiano que conjugue armoniosamente la fe y el compromiso activo.\n3058\nBIBL.: Amphoux C.B., Langue de I\u2020\u2122\u00e9pitre de Jacques. Eludes structurales, en \u2020\u0153RHPR\u2020\u009d 53 (1973) 7-45; Id, Ven une description linguistique de I\u2020\u2122\u00e9pitre de Jacques, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d 25 (1978) 58-92; BaIz H., Schrage W., Le \u00c2\u00a1enere catloliche. 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