{"id":16777,"date":"2016-02-05T10:57:15","date_gmt":"2016-02-05T15:57:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socia-del-redentor-cooperadora-en-la-redencion\/"},"modified":"2016-02-05T10:57:15","modified_gmt":"2016-02-05T15:57:15","slug":"socia-del-redentor-cooperadora-en-la-redencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socia-del-redentor-cooperadora-en-la-redencion\/","title":{"rendered":"SOCIA DEL REDENTOR \/ COOPERADORA EN LA REDENCION"},"content":{"rendered":"<p>La primera expresi\u00f3n fue utilizada por el Vaticano II para indicar la participaci\u00f3n activa de Mar\u00ed\u00ada en la realizaci\u00f3n de la obra redentora del hijo Jes\u00fas: \u00abgenerosa socia\u00bb (LG 61; pero ya antes hab\u00ed\u00ada aparecido en la Murtificentissimus Deus, de p\u00ed\u00ado XII). La segunda es la forma substantivada de la forma verbal empleada tambi\u00e9n por el concilio en el n\u00famero indicado para expresar la misma verdad mariana (\u00abcooperata est\u00bb = cooper\u00f3).<\/p>\n<p>El Vaticano II emple\u00f3 varios t\u00ed\u00adtulos marianos que expresan la funci\u00f3n singular de Mar\u00ed\u00ada en la obra de salvaci\u00f3n realizada por Dios Padre por medio de Cristo en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu: abogada, auxiliadora, socorredora, mediadora (cf. LG 62), pero no hizo suyo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abcorredentora\u00bb, ya presente en dos manuscritos de Salzburgo del siglo xv y valorado cada vez m\u00e1s ampliamente por la reflexi\u00f3n mariol\u00f3gica, especialmente en los decenios anteriores a la celebraci\u00f3n del concilio, ni la categor\u00ed\u00ada de \u00abcorredenci\u00f3n\u00bb, acogida va en algunos documentos del Magisterio romano (Le\u00f3n XIII en 1894 y 1895; san p\u00ed\u00ado X en 1904; Benedicto XV en 1918; p\u00ed\u00ado XI en 1935; p\u00ed\u00ado XII en 1943, 1954 y 1956). Los motivos de este abandono fueron de car\u00e1cter ecum\u00e9nico (los protestantes no aceptan de ninguna manera que se hable de \u00abcorredenci\u00f3n\u00bb de Mar\u00ed\u00ada o de otros al lado de la redenci\u00f3n del \u00fanico Mediador Jesucristo) y pastoral (los Padres conciliares quisieron evitar t\u00e9rminos que pudieran resultar equ\u00ed\u00advocos, dado que necesitan aclaraciones teol\u00f3gicas complejas para poder ser entendidos en su sentido exacto y aceptable). La literatura mariol\u00f3gica posconciliar para indicar la participaci\u00f3n activa de Mar\u00ed\u00ada en la realizaci\u00f3n del misterio de la redenci\u00f3n, prefiere recurrir a t\u00e9rminos como Nueva Eva, Matenlidad espiritual, Cooperadora. El contenido teol\u00f3gico de todos estos t\u00e9rminos es l\u00f3gicamente derivado; guarda relaci\u00f3n con la verdad principal de la figura, misi\u00f3n y obra redentoras de Jesucristo, Expongamos a continuaci\u00f3n la funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada que en ellos se expresa.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica mariana, especialmente en los \u00faltimos decenios que precedieron al Vaticano II, hab\u00ed\u00ada distinguido con claridad dos momentos y dos aspectos distintos de la participaci\u00f3n activa de Mar\u00ed\u00ada en la obra redentora de su Hijo Jesucristo. El concilio, por su parte, aunque no recogi\u00f3 la terminolog\u00ed\u00ada t\u00e9cnica ya en uso en la reflexi\u00f3n mariol\u00f3gica anterior, los hizo suyos y los propuso a la teolog\u00ed\u00ada y a la piedad cristianas (cf. LG 61 -62).<\/p>\n<p>El primero es el de la asociaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la realizaci\u00f3n\/constituci\u00f3n de la obra redentora realizada por Jesucristo. El concilio, con un lenguaje m\u00e1s din\u00e1mico, m\u00e1s narrativo y m\u00e1s atento al compromiso subjetivo personal de Mar\u00ed\u00ada en la obra de la redenci\u00f3n, expone esta participaci\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u00abLa sant\u00ed\u00adsima Virgen, predestinada, junto con la encarnaci\u00f3n del Verbo, desde toda la eternidad, para Madre de Dios, por designio de la divina Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del divino Redentor y en forma singular la generosa compa\u00f1era entre todas las criaturas y la humilde esclava del Se\u00f1or. Concibiendo a Cristo, engendr\u00e1ndolo, aliment\u00e1ndolo, present\u00e1ndolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras \u00e9l mor\u00ed\u00ada en la cruz, cooper\u00f3 en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, esperanza y la encendida caridad, en la restauraci\u00f3n de la vida sobrenatural de las almas. Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia\u00bb (LG 61). Se trata de la maternidad de Mar\u00ed\u00ada respecto a los hombres en el plano objetivo de la realizaci\u00f3n del acontecimiento de la salvaci\u00f3n en Jesucristo y por Jesucristo, dispuesta por la Providencia divina. El segundo aspecto es el de la cooperaci\u00f3n efectiva de Mar\u00ed\u00ada, siempre por pura disposici\u00f3n divina, a la acogida fructuosa por parte de la Iglesia como comunidad de los creyentes y de los sujetos humanos en su -individualidad, del don (de los frutos) de la redenci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n (perd\u00f3n del pecado y- vida divina) que Dios concede a los -hombres mediante su Esp\u00ed\u00adritu en Jesucristo y por Jesucristo Salvador y \u00fanico Mediador en el curso del tiempo. Exponiendo este segundo aspecto, ense\u00f1a el concilio: \u00aby esta maternidad de Mar\u00ed\u00ada perdura sin cesar en la econom\u00ed\u00ada de la gracia, desde el momento en que prest\u00f3 fiel asentimiento en la anunciaci\u00f3n y lo mantuvo sin vacilaci\u00f3n al pie de la cruz, hasta la consumaci\u00f3n perfecta de todos los elegidos.<\/p>\n<p>Pues, una vez recibida en los cielos, no dej\u00f3 su oficio salvador, sino que contin\u00faa alcanz\u00e1ndonos por su m\u00faltiple intercesi\u00f3n los dones de la salvaci\u00f3n eterna. Con amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que todav\u00ed\u00ada peregrinan y se debaten entre peligros y angustias hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la sant\u00ed\u00adsima Virgen en la Iglesia es invocada con los t\u00ed\u00adtulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora&#8230; La Iglesia no duda en atribuir a Mar\u00ed\u00ada este oficio subordinado, lo experimenta continuamente y lo recomienda al coraz\u00f3n de los fieles, para que, apoyados en esta protecci\u00f3n maternal, se unan m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente al Mediador y Salvador\u00bb (LG 63). La consecuci\u00f3n de una uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima con Cristo Mediador y Salvador y en \u00e9l y por \u00e9l con el Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo es, por consiguiente, el fin de esta cooperaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la redenci\u00f3n de los hombres. Este segundo aspecto en particular es el que se designa como \u00bb maternidad espiritual \u00bb universal de Mar\u00ed\u00ada. La tradici\u00f3n de la Iglesia lo ve fundamentado en las palabras de Jes\u00fas a su madre al pie de la cruz: \u00abMujer, ah\u00ed\u00ad tienes a tu hijo\u00bb (Jn 19,27).<\/p>\n<p>Una exacta comprensi\u00f3n de este sentido de fe de la Iglesia y de esta doctrina teol\u00f3gica sobre la misi\u00f3n Y la persona de Mar\u00ed\u00ada, aunque recomienda evitar t\u00e9rminos y expresiones capaces de engendrar la confusi\u00f3n en el plano de la doctrina y desviaciones en el de la piedad, exige ver a la Madre de Jes\u00fas \u00ed\u00adntima y admirablemente asociada a su misi\u00f3n redentora y salv\u00ed\u00adfica, aunque siempre gracias a \u00e9l, en \u00e9l, por debajo de \u00e9l y con vistas a \u00e9l.<\/p>\n<p>En efecto, la salvaci\u00f3n es s\u00f3lo obra de Dios Padre, que por medio de su Hijo Jesucristo, \u00fanico mediador entre Dios y los hombres, con la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu Santo, intenta atraer y llamar a s\u00ed\u00ad a todos los hombres.<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada divina ha querido implicar de manera singular a Mar\u00ed\u00ada en la realizaci\u00f3n y en la \u00abaplicaci\u00f3n\u00bb de la salvaci\u00f3n a los hombres. Esta asociaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada no perjudica a la suficiencia y a la eficacia de la obra redentora de Cristo, sino que m\u00e1s bien la promueve (cf. LG 9); se trata sin embargo de una implicaci\u00f3n totalmente gratuita por parte de Dios, que valoriza hasta el m\u00e1ximo la funci\u00f3n y la persona de la Madre del Salvador y le da a una Mujer el papel de Nueva Eva, Madre de los vivientes, en el plano de la vida del esp\u00ed\u00adritu, como se empe\u00f1aron en subrayar los Padres, a partir de san Ireneo. El problema del modo de representar la asociaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a la redenci\u00f3n realizada y dada por Jesucristo a los hombres sus hermanos a lo largo del tiempo, en su Esp\u00ed\u00adritu, es un problema importante, ya que la mayor parte de las veces muchos sienten dificultades y vacilan en reconocer esta funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, por el hecho de que se expone el contenido de esta doctrina en t\u00e9rminos demasiado antropom\u00f3rficos y objetivistas.<\/p>\n<p>Se podr\u00ed\u00ada expresar la asociaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como madre a la obra redentora del Hijo, especialmente en el tiempo que va desde la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas al cumplimiento de la historia, en estos t\u00e9rminos; por la relaci\u00f3n singul atque la une al Hijo y la misi\u00f3n insigne recibida de \u00e9l, Mar\u00ed\u00ada cooper\u00f3 en la salvaci\u00f3n de los hombres y sigue cooperando en ella en cuanto que, con su vida de fe (\u00abdisc\u00ed\u00adpula del Se\u00f1or\u00bb) y por la abundancia de la vida divina que recibi\u00f3 (\u00abllena de gracia\u00bb) en su vivir hist\u00f3rico, se comprometi\u00f3 activamente para que se realizase el acontecimiento de la salvaci\u00f3n de la humanidad Jesucristo, y cuida ahora en su situaci\u00f3n de vida gloriosa para que la Iglesia y cada uno de los hombres acojan a 1~ largo de los tiempos con la m\u00e1s amplia disponibilidad de fe y de amor el don de vida que les ofrece Jesucristo, de manera que se realice en ellos en una medida cada vez m\u00e1s abundante y profunda la conformaci\u00f3n con su Hijo, substancia de la vida cristiana y comienzo de la vida eterna.<\/p>\n<p>G. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: S. Meo, Nueva Eva, 11. La Corredentora, en NDM, 1479-1486; T. F Ossanna, Madre Nuestra, en NDM, 1200-1212; M, Llamera, El m\u00e9rito material corredentivo de Mar\u00ed\u00ada, en Estudios Marianos 11 (1851) 81-140; S, de Fiores, Mar\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991; Concilio Vaticano II, Lumen gentium VIII.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera expresi\u00f3n fue utilizada por el Vaticano II para indicar la participaci\u00f3n activa de Mar\u00ed\u00ada en la realizaci\u00f3n de la obra redentora del hijo Jes\u00fas: \u00abgenerosa socia\u00bb (LG 61; pero ya antes hab\u00ed\u00ada aparecido en la Murtificentissimus Deus, de p\u00ed\u00ado XII). La segunda es la forma substantivada de la forma verbal empleada tambi\u00e9n por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socia-del-redentor-cooperadora-en-la-redencion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOCIA DEL REDENTOR \/ COOPERADORA EN LA REDENCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16777\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}