{"id":16785,"date":"2016-02-05T10:57:30","date_gmt":"2016-02-05T15:57:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-biblica\/"},"modified":"2016-02-05T10:57:30","modified_gmt":"2016-02-05T15:57:30","slug":"teologia-biblica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-biblica\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA BIBLICA"},"content":{"rendered":"<p>1 Escritura y teolog\u00ed\u00ada escritur\u00ed\u00adstica. La Escritura atestigua y vive la originalidad originante, fundacional y vivificante de la Palabra de Dios-revelaci\u00f3n, que tiene su centro y su v\u00e9rtice en Jes\u00fas, el crucificado resucitado, se\u00f1or del cosmos y de la historia. Pero, al ser una biblioteca concreta. se va expresando a lo largo de varios siglos, de varias lenguas, de varios g\u00e9neros literarios que implican tanto en la fe, don divino, como en la comunidad de fe, fruto de la comuni\u00f3n, Y tambi\u00e9n don divino, una interpretaci\u00f3n del creyente que no puede eludir la fatiga de leer los libros b\u00ed\u00adblicos, con los criterios hist\u00f3rico-literarios con que es posible abrir, leer y comprender cualquier libro antiguo por parte del lector contempor\u00e1neo. Todo ello con la viva conciencia de que son obra del Esp\u00ed\u00adritu, que recuerda y da al Se\u00f1or, a trav\u00e9s de aquellas p\u00e1ginas, que la Iglesia de todos los tiempos nunca ha puesto al mismo nivel de las dem\u00e1s, aunque sean tambi\u00e9n venerables en la medida que est\u00e1n en consonancia con las p\u00e1ginas de la Biblia. Especial veneraci\u00f3n merecen los cuatro evangelios.<\/p>\n<p>2. Epistemologia de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.- El problema sigue abierto: m\u00e1s a\u00fan, s\u00f3lo en este siglo ha sido estudiado con detenci\u00f3n, aunque no se ha llegado todav\u00ed\u00ada a resultados que hayan conseguido un consenso universal. Ha habido intentos en el campo cat\u00f3lico y en el campo protestante que merecen la atenci\u00f3n y sobre cuyo alcance ha escrito p\u00e1ginas muy interesantes G. Segalla en una obra que nos complacemos en citar (La teolog\u00ed\u00ada biblica, Roma 1989, 14-42).<\/p>\n<p>Hay un af\u00e1n por reconocer y subrayar el siguiente deseo: la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica intenta y debe llegar a un modelo unitario, que puede encontrar su unidad en el sujeto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que es el te\u00f3logo, y en la metodolog\u00ed\u00ada, que no puede ser otra m\u00e1s que la de la fe. \u00bb S\u00f3lo una metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica que considere a la Biblia como palabra de Dios dirigida al creyente en la Iglesia puede llegar a una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Pero semejante metodolog\u00ed\u00ada que parte de la fe y llega a la fe, y que considera la tarea de la interpretaci\u00f3n como una tarea eclesial, tendr\u00e1 que valerse de los m\u00e9todos disponibles para estudiar los textos bajo el perfil hist\u00f3rico, literario, hermen\u00e9utico, de manera que sea posible acercarse a la \u00abverdad\u00bb de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Precisamente porque se trata de una metodolog\u00ed\u00ada global, que da motivo y forma y significado a los diversos m\u00e9todos empleados, los relativiza a todos en relaci\u00f3n con el texto, que es lo absoluto&#8230; Por eso no hay que absolutizar la historia en sentido positivista (contra el positivismo de todo tipo); no hay que absolutizar la letra (contra todo tipo de fundamentalismo); no hay que absolutizar ni siquiera el esp\u00ed\u00adritu, apartado de la letra (contra todo misticismo y espiritualismo exot\u00e9rico, peligrosamente abierto al subjetivismo); ni hay &#8211; que absolutizar siquiera el significado (contra toda hermen\u00e9utica absolutizante). De todas formas, la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica tiene que ser hist\u00f3rica (para respetar la relaci\u00f3n de las tradiciones con el referente hist\u00f3rico); tiene que unir \u00abla letra y el esp\u00ed\u00adritu\u00bb, ya que la palabra de Dios se ha encarnado en un texto concreto; y tiene que llegar, m\u00e1s all\u00e1 del sentido, al significado para m\u00ed\u00ad, para la Iglesia, para el mundo. Y todo este proceso metodol\u00f3gico tan complejo tiene que mirar luego a la \u00abverdad\u00bb. qu\u00e9 es lo que el Dios vivo, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. me quiere decir de s\u00ed\u00ad mismo, de su misterio, de su misericordia y justicia con el hombre; qu\u00e9 es lo que dice del hombre, de la historia del mundo\u00bb. Y a\u00f1adimos nosotros: qu\u00e9 es lo que dice de la acci\u00f3n de la Iglesia de cada uno de los creyentes en orden a dar a conocer sobre todas las cosas a Jes\u00fas de Nazaret, Se\u00f1or, revelador del Padre y donante generoso del Esp\u00ed\u00adritu; y proponer, facilitar, promover aquellas condiciones hist\u00f3ricas y aquellos dinamismos vitales que dejen sitio y faciliten una vida en la fe, visible y significativa\u00bb Concluyamos la cita: \u00bb Esta \u00abverdad\u00bb tiene que buscarse como \u00abverdad org\u00e1nica\u00bb, es decir, como verdad \u00fanica en la verdad de sus expresiones hist\u00f3ricas; una verdad que se pone de manifiesto \u00faltimamente en Jesucristo. A esta verdad \u00faltima, cristol\u00f3gico-escatol\u00f3gica, aunque basada en la creaci\u00f3n, es a la que debe acercarse toda obra de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, mostrando por medio de argumentos al \u00fanico Dios vivo que se nos revela ya en el Antiguo Testamento y de forma completa en su Hijo Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>3. Criterios.- De aqu\u00ed\u00ad se deduce cu\u00e1nta es la importancia que tiene el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, el \u00bb centro\u00bb, pac\u00ed\u00adficamente pose\u00ed\u00addo y vivido por los creyentes sencillos, por la Iglesia entera como tal, aunque no siempre de forma cr\u00ed\u00adtica. En segundo lugar, la unidad de la Biblia es constitutiva y se verifica como significado de la relaci\u00f3n con los diversos datos, externos a la misma teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, como la vida de la comunidad y consiguientemente la misma acci\u00f3n pastoral. Hay en la Biblia una unidad que fundamenta y promueve una unidad en la historia y en la vida de cada creyente. En tercer lugar, hemos de convencernos de que \u00abla historia sigue siendo, por un lado, el elemento absolutamente imprescindible de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y, por otro lado, no permite nunca elaborar un sistema definitivo de verdades en el sentido de una l\u00f3gica que excluya nuestra correcci\u00f3n dentro de las tensiones.<\/p>\n<p>L, Pacomio<\/p>\n<p>Bibl.: J. J. Ferrero Blanco, Iniciaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1967. P Grelot, Biblia y teolog\u00ed\u00ada, Herder, Barcelona 1979; E. Rasci, La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: renovaci\u00f3n e influjo en la formaci\u00f3n teol\u00f3gica, en R. Latourelle, Vaticano II Problemas y perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989, 10211068.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Historia: 1. Los comienzos: Biblia y teolog\u00ed\u00ada; 2. De la teolog\u00ed\u00ada a la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica; 3. De la doctrina a la historia (Gabler y Bauer); 4. De la historia a su interpretaci\u00f3n (F.Ch. Baur); 5. De la historia a la historia religiosa; 6. De la historia religiosa al \u00abkerigma\u00bb; 7. Del \u00abkerigma\u00bb al pluralismo metodol\u00f3gico. II. M\u00e9todo: 1. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico; 2. El m\u00e9todo teol\u00f3gico; 3. Principio hermen\u00e9utica y estructura. III. Teolog\u00ed\u00ada del AT.: orientaciones actuales: 1. Crisis de la teolog\u00ed\u00ada del AT; 2. M\u00e9todos en uso: a) El m\u00e9todo descriptivo, b) El m\u00e9todo dogm\u00e1tico-did\u00e1ctico, c) El m\u00e9todo diacr\u00f3nico, d) El m\u00e9todo selectivo del centro tem\u00e1tico; 3. Conclusi\u00f3n. IV. Teolog\u00ed\u00ada del NT: orientaciones actuales: 1. La orientaci\u00f3n hist\u00f3ricokerigm\u00e1tica; 2. La orientaci\u00f3n de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb; 3. La orientaci\u00f3n hist\u00f3rico-positiva; 4. La orientaci\u00f3n sistem\u00e1tica; 5. Antiguo y Nuevo Testamento. V. \u00bfHacia una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica?<\/p>\n<p>I. HISTORIA. Para saber enseguida de qu\u00e9 se trata, comenzamos con una definici\u00f3n provisional de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: es \u00abla comprensi\u00f3n unitaria expresada en una s\u00ed\u00adntesis doctrinal, cr\u00ed\u00adtica, org\u00e1nica y progresiva de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Biblia (o bien del AT y del NT) en torno a categor\u00ed\u00adas propias, a la luz de la fe personal y eclesial\u00bb. Para comprender sus problemas debemos ante todo conocer su historia.<\/p>\n<p>1. LOS COMIENZOS: BIBLIA Y TEOLOG\u00ed\u008dA. El camino hacia la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica lo prepararon los humanistas (Lorenzo Valla, Erasmo), que propiciaron la vuelta a los textos originales de la Biblia. Sobre la onda del humanismo, Lutero pudo proponer su principio de la \u00absola Scriptura\u00bb, que dio el impulso decisivo. Pero \u00e9l, aunque escribi\u00f3 traducciones y comentarios a la Biblia, no compuso nunca una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. S\u00f3lo despu\u00e9s de unos cien a\u00f1os se lleg\u00f3 a la palabra.<\/p>\n<p>Los antecesores de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica fueron obras que pulularon entre los a\u00f1os 1500 y 1700, llamadas \u00abCollegia biblica\u00bb. Eran prontuarios de pasajes escritur\u00ed\u00adsticos organizados seg\u00fan las tesis del s\u00ed\u00admbolo de fe luterano o de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Estas obras no practicaban a\u00fan ninguna interpretaci\u00f3n del texto sagrado, sino que eran solamente instrumentos al servicio de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica luterana.<\/p>\n<p>El nombre \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb lo us\u00f3 por primera vez W.J. Christmann en el 1629; pero de su obra nos ha quedado s\u00f3lo el t\u00ed\u00adtulo en los cat\u00e1logos. La primera obra que poseemos con este nombre es la de Henricus a Dienst: Theologia biblica, editada en Denver en el 1643. Pero no se aparta de los \u00abCollegia biblica\u00bb ya mencionados.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la dogm\u00e1tica se vio favorecida por el pietismo a finales del siglo xvlll, en el ambiente de los \u00abCollegia philobiblica\u00bb o \u00abpietatis\u00bb, donde se meditaba con afecto la Biblia. El contacto personal con la escritura se contrapon\u00ed\u00ada a la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, fr\u00ed\u00ada; por lo cual se sinti\u00f3 la necesidad de hacer una teolog\u00ed\u00ada sacada de la \u00absola\u00bb Sagrada Escritura (A.F. B\u00fcsching, Epitome theologiae e solis sacris literis concinnata, Gotinga 1756). De todas formas, ni la pr\u00e1ctica de los \u00abloci theologici\u00bb ni el pietismo distingu\u00ed\u00adan la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la sistem\u00e1tica. Pues los primeros pensaban fundar la teolog\u00ed\u00ada en la Escritura recogiendo los textos que probaban las verdades de la fe; y los segundos identificaban la teolog\u00ed\u00ada con la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que a la postre hab\u00ed\u00ada de sustituir a la dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>2. DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA A LA RAZ\u00ed\u201cN CR\u00ed\u008dTICA. Con el pietismo la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se presentaba como rival de la dogm\u00e1tica y quer\u00ed\u00ada sustituirla. Pero s\u00f3lo con el iluminismo se presenta la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia cr\u00ed\u00adtica de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Las premisas son: el de\u00ed\u00adsmo, para el cual el \u00faltimo juez de la verdad es la raz\u00f3n; y la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, que se sirve de un rico material puesto a disposici\u00f3n por la filolog\u00ed\u00ada y por la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica aplicada a la Biblia; en ella hab\u00ed\u00ada que encontrar la religi\u00f3n racional o seg\u00fan la raz\u00f3n. Lo que en los textos parec\u00ed\u00ada contrario a la raz\u00f3n se atribu\u00ed\u00ada a la mentalidad primitiva y al mito, que revest\u00ed\u00ada las ideas (C.G. Heine para el AT y J.G. Eichhorn para el NT). No ya la teolog\u00ed\u00ada, sino la raz\u00f3n se convert\u00ed\u00ada en el criterio para comprender la Escritura. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica iluminista se fundaba, pues, en la autoridad de la raz\u00f3n m\u00e1s que en la Biblia. Se part\u00ed\u00ada de la convicci\u00f3n de que las verdades de la raz\u00f3n estaban contenidas en la Biblia. El fin era apolog\u00e9tico: hacer que aceptaran el libro sagrado los hombres de cultura, racionalistas, de su tiempo. El producto m\u00e1s refinado de este estadio iluminista es la obra en cuatro vol\u00famenes de G.T. Zachari\u00e1 (1729-1777) titulada Biblische Theologie (Gotinga-Kiel 1771-1775). Zachari\u00e1 refuta el m\u00e9todo precedente de los \u00abdicta probantia\u00bb. No basta citar los textos b\u00ed\u00adblicos. Es preciso interpretarlos de modo que se vea lo que es v\u00e1lido o no en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Hab\u00ed\u00ada comprendido, pues, la necesidad de la interpretaci\u00f3n y asignaba al proceso interpretativo de la Biblia una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica respecto a la teolog\u00ed\u00ada: \u00abPor tanto, olv\u00ed\u00addese por alg\u00fan tiempo el sistema doctrinal de nuestra Iglesia y, a trav\u00e9s de un atento estudio de toda la Escritura, b\u00fasquese determinar nosotros mismos las doctrinas teol\u00f3gicas en ella contenidas; se tendr\u00e1 as\u00ed\u00ad una nueva teolog\u00ed\u00ada&#8230;, la aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb, que se ha de considerar como criterio \u00faltimo de verdad, con el cual confrontar las tesis teol\u00f3gicas. Zachari\u00e1 segu\u00ed\u00ada identificando el contenido de la Biblia con las ense\u00f1anzas de la fe; su inter\u00e9s, aunque cr\u00ed\u00adtico, se centraba todav\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>3. DE LA DOCTRINA A LA HISTORIA (GABLER Y BAUER). El paso metodol\u00f3gico decisivo para el establecimiento de una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, distinta de la sistem\u00e1tica, lo dio J.Ph. Gabler (1753-1826) con su discurso inaugural en la universidad de Altdorf, titulado De justo discrimine theologiae biblicae et dogmaticae regundisque recte utriusque finibus (1787). Su c\u00e9lebre tesis suena as\u00ed\u00ad: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene car\u00e1cter hist\u00f3rico, ya que transmite lo que los hagi\u00f3grafos pensaron sobre las cosas divinas; la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, en cambio, tiene car\u00e1cter did\u00e1ctico, pues ense\u00f1a lo que todo te\u00f3logo seg\u00fan su capacidad o la cultura del tiempo, seg\u00fan las circunstancias, el tiempo, el lugar, las sectas, la escuela y otras cosas por el estilo filosofa sobre las cosas divinas\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, por argumentar hist\u00f3ricamente, permanece en s\u00ed\u00ad siempre igual, aunque es presentada en forma diversa seg\u00fan los varios sistemas; en cambio, la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica est\u00e1 sujeta a las varias mutaciones de las otras disciplinas a las que est\u00e1 ligada. Por eso era preciso separar lo que era humano (teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica) de lo que era divino (teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica), para ponerse al abrigo del ataque de los racionalistas. Adentr\u00e1ndose en el tema espec\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, pon\u00ed\u00ada de relieve la diversidad de tiempos y de autores b\u00ed\u00adblicos, sosteniendo la parte del autor humano, aunque pose\u00ed\u00ada el carisma de la inspiraci\u00f3n. Los autores del A y del NT son colocados ante todo en su secuencia temporal, distinguiendo las concepciones religiosas sucesivas de los patriarcas, de Mois\u00e9s, etc.; s\u00f3lo en un segundo momento se pasaba a una confrontaci\u00f3n para destacar las ense\u00f1anzas comunes a los varios autores, v\u00e1lidas para todos y para todos los tiempos.<\/p>\n<p>G.L. Bauer (1755-1806) es el primero en aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico en la composici\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, aunque no sigue en su estructura la metodolog\u00ed\u00ada propuesta por Gabler. Quiere demostrar la evoluci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n del A al NT, donde alcanza su culminaci\u00f3n con la religi\u00f3n racional. Los diversos autores b\u00ed\u00adblicos son presentados sucesivamente seg\u00fan temas comunes (cristolog\u00ed\u00ada, teolog\u00ed\u00ada, antropolog\u00ed\u00ada) y s\u00f3lo yuxtapuestos los unos a los otros. Por eso a la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria no corresponde la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, como quer\u00ed\u00ada Gabler. Se termina as\u00ed\u00ad teniendo diversas teolog\u00ed\u00adas, yuxtapuestas las unas a las otras, sin relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. En la interpretaci\u00f3n de los textos Bauer no es muy personal; a menudo se contenta con referir de modo ordenado las opiniones de varios autores, quiz\u00e1 por miedo a ser acusado de racionalista. El predominio del m\u00e9todo hist\u00f3rico sobre el teol\u00f3gico, adem\u00e1s de preferir la reconstrucci\u00f3n a la interpretaci\u00f3n, conduce enseguida a la divisi\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada del AT y teolog\u00ed\u00ada del NT (Biblische Theologie des A T, Leipzig 1796; Biblische Theologie des NT, 4 vols., Leipzig 1800-1802). Esta divisi\u00f3n, que rompe la unidad teol\u00f3gica del canon, permanece pr\u00e1cticamente hasta hoy.<\/p>\n<p>El influjo de Gabler y de Bauer fue grande. Despu\u00e9s de ellos hubo quien sigui\u00f3 el m\u00e9todo puramente hist\u00f3rico y quien s\u00f3lo el teol\u00f3gico. Pero las mejores realizaciones se debieron a los que practicaron el m\u00e9todo hist\u00f3rico unido al teol\u00f3gico. El autor m\u00e1s v\u00e1lido fue F.G.C. von C6lln, que escribi\u00f3 una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en dos vol\u00famenes, uno para el AT y otro para el NT, publicada p\u00f3stumamente (Leipzig 1836).<\/p>\n<p>4. DE LA HISTORIA A SU INTERPRETACI\u00ed\u201cN (F.Ch. BAUR). El rico estadio de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica iluminista, aunque propuso y us\u00f3 el m\u00e9todo hist\u00f3rico, iba a\u00fan preferentemente dirigido a la reconstrucci\u00f3n de modo descriptivo, pues no hab\u00ed\u00ada conseguido formular un principio interpretativo unitario. Se hab\u00ed\u00ada dado cuenta de la importancia del ambiente cultural de la Biblia (filolog\u00ed\u00ada, mentalidad, mito&#8230;), pero no de la del ambiente vital, es decir, de la comunidad en la cual y por la cual fueron transmitidos y luego escritos los libros de la Biblia. Fue F.Ch. Baur (1792-1860), fundador de la escuela de Tubinga, el que introdujo en la teolog\u00ed\u00ada del NT un principio unitario: hermen\u00e9utico y estructural. Para comprender la teolog\u00ed\u00ada del NT de Baur hay que tener presente la preparaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica que \u00e9l adquiri\u00f3. Estudi\u00f3 la literatura del NT y la historia del cristianismo primitivo. En cuanto a la literatura, comienza con las cartas de Pablo, reducidas a cuatro (G\u00e1l, Rom, 1-2Cor); Baur separa adem\u00e1s el cuarto evangelio de los otros tres. En cuanto a la historia del cristianismo primitivo, ve su evoluci\u00f3n en forma dial\u00e9ctica seg\u00fan la l\u00f3gica hegeliana: la tendencia petrina del judeocristianismo, la paulina del cristianismo helen\u00ed\u00adstico, la protocat\u00f3lica de s\u00ed\u00adntesis, representada por la literatura juanista. En su Theologie des NT, publicaci\u00f3n p\u00f3stuma (Leipzig 1864), en vez de presentar a los autores el uno despu\u00e9s del otro sin notar las relaciones entre ellos (como hab\u00ed\u00ada hecho Bauer), los presenta en bloques unitarios y en relaci\u00f3n din\u00e1mica entre s\u00ed\u00ad de contraposici\u00f3n o de integraci\u00f3n. La religi\u00f3n de Jes\u00fas, puramente moral, deducida de los evangelios sin\u00f3pticos (especialmente de Mateo), no pertenece, seg\u00fan Baur, a la teolog\u00ed\u00ada del NT, sino a sus premisas. La verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada comienza s\u00f3lo con la fe de los ap\u00f3stoles. Semejante planteamiento continuar\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada liberal e influir\u00e1 tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann. Adem\u00e1s de esta reconstrucci\u00f3n unitaria, tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n lo es; tambi\u00e9n ella se inspira en la filosof\u00ed\u00ada de Hegel, en su concepci\u00f3n positiva de la historia como desarrollo del esp\u00ed\u00adritu humano hacia la conciencia, la libertad y la interiorizaci\u00f3n. En el iluminismo, el ambiente hist\u00f3rico-cultural de la Biblia se conceb\u00ed\u00ada como un revestimiento secundario de las verdades de raz\u00f3n. En cambio, para Baur la reflexi\u00f3n sobre la historia es el medio para alcanzar la verdad, que s\u00f3lo se puede captar en la historia, en la totalidad del desarrollo hist\u00f3rico del esp\u00ed\u00adritu humano. Tambi\u00e9n este principio hermen\u00e9utico encuentra una analog\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann, el cual utiliza como principio hermen\u00e9utico la autocomprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad en la fe.<\/p>\n<p>5. DE LA HISTORIA A LA HISTORIA RELIGIOSA. La segunda mitad del siglo xix est\u00e1 dominada por el romanticismo y por el liberalismo, por las grandes investigaciones hist\u00f3ricas positivas y por el consiguiente nacimiento del m\u00e9todo hist\u00f3rico-religioso (Religionsgeschichte Schule). Omitimos la corriente rom\u00e1ntico-liberal, cuyo mejor producto es la Theologie des NT, de H.J. Holtzmann, en dos vol\u00famenes (Friburgo-Leipzig 1896-97), y nos detenemos en la escuela hist\u00f3rico-religiosa por el influjo que ha ejercido y que sigue ejerciendo en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de nuestro siglo. Iniciadores de esta escuela fueron el te\u00f3logo sistem\u00e1tico E. Troeltsch y el c\u00ed\u00adrculo de Gotinga. Tres son sus principios metodol\u00f3gicos de fondo: el de la cr\u00ed\u00adtica (duda cr\u00ed\u00adtica) y los de la analog\u00ed\u00ada y la correlaci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos entre s\u00ed\u00ad. W. Wrede (1857-1906) lo aplica a la teolog\u00ed\u00ada del NT con su famoso escrito program\u00e1tico Uber die Aufgabe und Methode des sogenannten NT (Gotinga 1897). Critica el m\u00e9todo hist\u00f3rico como se sol\u00ed\u00ada practicar en teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica por estar adulterado por el teol\u00f3gico. En consecuencia, sostiene el m\u00e9todo hist\u00f3rico puro, independiente de los supuestos teol\u00f3gicos de la inspiraci\u00f3n y del canon. La Biblia no contiene una historia de ideas, sino una historia del esp\u00ed\u00adritu y de las experiencias religiosas, una historia de la religi\u00f3n. Por eso no tiene ya sentido hablar de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb ni de \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb. De hecho, las obras de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, fruto de este m\u00e9todo historicista, no llevan ya el t\u00ed\u00adtulo de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, sino el de \u00abreligi\u00f3n\u00bb: \u00abLa religi\u00f3n de Israel\u00bb para el AT y \u00abLa religi\u00f3n de Jes\u00fas y del cristianismo primitivo\u00bb para el NT. Para el AT, los nombres m\u00e1s conocidos son los de A. Eichhorn, H. Gunkel y H. Gressmann. Para el NT, J. Weis, H. Weinel y sobre todo W. Bousset con su obra de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica Kyrios Christ\u00f3s (Gotinga 1913; 19655), en la cual, siguiendo el principio metodol\u00f3gico de Wrede, supera el canon del NT llegando hasta Ireneo, imitado en esto por R. Bultmann. El error del positivismo hist\u00f3rico es pensar ingenuamente que es posible una posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica neutral ante la historia. Semejante ingenuidad ha sido demostrada por la hermen\u00e9utica, que quita la raz\u00f3n a Wrede y confirma la necesidad de unir al m\u00e9todo hist\u00f3rico el teol\u00f3gico para una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>Las obras de este per\u00ed\u00adodo, marcado por el m\u00e9todo hist\u00f3rico-religioso, destacan por la erudici\u00f3n y la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica; en cambio pecan por la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica. Contra la escuela hist\u00f3rico-religiosa y su m\u00e9todo positivista, calificado de \u00abateo\u00bb, combati\u00f3 aisladamente A. Schlatter, revalorizado hoy como exegeta y como te\u00f3logo.<\/p>\n<p>6. DE LA HISTORIA RELIGIOSA AL \u00abKERIGMA\u00bb. Un giro positivo para la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es el marcado por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, iniciada despu\u00e9s de la primera guerra mundial por K. Barth, al cual se adhiri\u00f3 los primeros a\u00f1os tambi\u00e9n R. Bultmann. Es recuperado el m\u00e9todo teol\u00f3gico, a veces de modo radical, respecto al hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. La teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica se sit\u00faa as\u00ed\u00ad en neto contraste con la liberal precedente, que exaltaba la religi\u00f3n, humillando la fe y la teolog\u00ed\u00ada. Esta nueva teolog\u00ed\u00ada, que implica un nuevo m\u00e9todo, que comprende en primer lugar la fe, coloca en el centro la palabra de Dios y el kerigma como mensaje dirigido por Dios al hombre, y no ya en primer lugar como verdad que creer o como historia religiosa que estudiar con el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. La intenci\u00f3n pastoral que anima a este nuevo m\u00e9todo es la de hacer actual la palabra de Dios contenida en la Escritura. Las dos realizaciones de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que dominan el campo a mediados de nuestro siglo son la de G. von Rad para el AT y la de R. Bultmann para el NT, ambas influidas por la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, si bien de modo diverso. Como Von Rad es presentado luego, en t III, 2c, nos limitamos aqu\u00ed\u00ad a exponer la teolog\u00ed\u00ada del NT de R. Bultmann ( Theologie des NT, Tubinga 1948-53; 19777).<\/p>\n<p>Esta resume la mejor tradici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica a partir de la escuela de Tubinga. Al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico m\u00e1s riguroso, que le permite una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la teolog\u00ed\u00ada del NT (de acuerdo en esto con la importancia del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, en contra de K. Barth), une una fuerte sensibilidad hermen\u00e9utica: la autocomprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad en la fe frente al kerigma, utilizando la filosof\u00ed\u00ada de la existencia del primer Heidegger. La fuerza de Bultmann estriba justamente en la interpretaci\u00f3n, en el significado teol\u00f3gico-existencial que consigue sacar a luz. De ese modo interpreta bien muchos textos b\u00ed\u00adblicos, especialmente los de Pablo y de Juan, pero deja otros en la sombra. Es, pues, una teolog\u00ed\u00ada parcial y unilateral; Jes\u00fas como profeta escatol\u00f3gico pertenece s\u00f3lo a las premisas de la teolog\u00ed\u00ada, como en Baur. La verdadera teolog\u00ed\u00ada del NT comienza con el kerigma: el jud\u00ed\u00ado y el helen\u00ed\u00adstico. En realidad, Bultmann la identifica luego con la de Pablo y de Juan. Ya con las cartas deuteropaulinas comienza el declive hacia el protocatolicismo, que se consuma al llegar a Ireneo. Bultmann, pues, presenta la teolog\u00ed\u00ada del NT superando el canon, en lo cual sigue a Bousset. A pesar de los l\u00ed\u00admites y de las cr\u00ed\u00adticas que se pueden formular tanto a nivel de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria como a nivel de interpretaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann sigue siendo hoy una obra cl\u00e1sica, con la cual hay que contar [t luego, IV, 1].<\/p>\n<p>7. DEL \u00abKERIGMA\u00bb AL PLURALISMO METODOL\u00ed\u201cGICO. Se necesitaron quince a\u00f1os para que, despu\u00e9s de Bultmann, apareciese una nueva teolog\u00ed\u00ada del NT. A partir de mediados de los a\u00f1os sesenta comienza de nuevo a pulular una multitud de teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas del A y del NT. Pero, prescindiendo de alguna excepci\u00f3n, a la cantidad no siempre responde la calidad. Por ello se habla de una crisis de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, en el sentido de que se asiste a un caos metodol\u00f3gico y se auspicia desde diversas partes la vuelta a una verdadera teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica integral. Volveremos m\u00e1s adelante sobre este asunto [t luego, V], una vez que hayamos presentado las orientaciones actuales de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT y del NT.<\/p>\n<p>II. METODO. Por la historia brevemente perge\u00f1ada se ve con claridad que el principal problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica ya desde los comienzos lo presenta el m\u00e9todo. De hecho, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se distingui\u00f3 de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica por su m\u00e9todo en el tratamiento de los textos de la Biblia: el m\u00e9todo hist\u00f3rico-literario y el hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. Pero el m\u00e9todo hist\u00f3rico, alrededor de un siglo despu\u00e9s de Gabler, reclam\u00f3, con Wrede en el 1897, derechos absolutos sobre la teolog\u00ed\u00ada hasta el punto de situarse como alternativa del teol\u00f3gico. Con ello se perd\u00ed\u00ada la misma teolog\u00ed\u00ada. Por eso es necesario practicar un equilibrio metodol\u00f3gico entre el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y el teol\u00f3gico al construir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. \u00bfCu\u00e1l es entonces el estatuto de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica? Hay unas premisas que respetar; est\u00e1 la pr\u00e1ctica del doble m\u00e9todo: hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y teol\u00f3gico, y la elecci\u00f3n de un principio hermen\u00e9utico y de una estructura.<\/p>\n<p>1. EL METODO HIST\u00ed\u201cRICO-CRITIco. La exigencia de practicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico al componer una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 hoy fuera de discusi\u00f3n, justamente porque la teolog\u00ed\u00ada es la autocomprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica. Por otra parte, la Biblia es obra de Dios, pero a trav\u00e9s de la obra literaria e hist\u00f3rica de los hagi\u00f3grafos. Por eso la ley de la encarnaci\u00f3n requiere el uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. Hoy no vivimos ya en un ambiente precr\u00ed\u00adtico. Si acaso, la situaci\u00f3n actual es poscr\u00ed\u00adtica, en el sentido de que se relativiza el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y se critica su pretensi\u00f3n absoluta. De modo radical lo rechazan s\u00f3lo los fundamentalistas. Por eso la cuesti\u00f3n versa no tanto sobre el m\u00e9todo cuanto sobre el modo de practicarlo, que a veces atomiza de tal forma el texto que no permite ya su comprensi\u00f3n, o bien acumula hip\u00f3tesis cr\u00ed\u00adticas sin suficiente fundamento, creando confusi\u00f3n. Pero \u00ababusus non tollit usum\u00bb. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico comprende un conjunto de cr\u00ed\u00adticas, de las cuales las m\u00e1s fundamentales son la textual, la literaria y la hist\u00f3rica. Pero hoy la metodolog\u00ed\u00ada se ampl\u00ed\u00ada, y junto al m\u00e9todo diacr\u00f3nico de acercamiento a los textos se va afianzando el sincr\u00f3nico del an\u00e1lisis estructural, que se presta mejor a comprender el texto actual de la Biblia. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico es gen\u00e9tico, y por tanto ayuda a la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero la interpretaci\u00f3n, y con ella el sentido del texto, s\u00f3lo se puede captar mediante una consideraci\u00f3n unitaria del texto, como conjunto estructurado en orden a un fin: un mensaje que transmitir.<\/p>\n<p>2. EL METODO TEOL\u00ed\u201cGICO. Si se quiere hacer teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, habr\u00e1 que apreciar los dos t\u00e9rminos: \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb y \u00abb\u00ed\u00adblica\u00bb. El primero indica la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe como se contiene en la Biblia; el segundo, el \u00e1mbito de la revelaci\u00f3n contenida en los libros sagrados. La categor\u00ed\u00ada de la \u00abhistoria\u00bb no ha de separarse de la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, como ocurri\u00f3 en la metodolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-religiosa; pero tampoco la teolog\u00ed\u00ada se ha de separar de la historia, como ha sucedido en la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica m\u00e1s radical.<\/p>\n<p>De estas premisas generales pasamos a exponer los contenidos del m\u00e9todo teol\u00f3gico. La fe teol\u00f3gica presupone: la revelaci\u00f3n de Dios en la historia, que ha tenido su culminaci\u00f3n y cumplimiento en Cristo, Verbo encarnado; la inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura, que abarca el canon; la relaci\u00f3n de la literatura b\u00ed\u00adblica con la historia de la salvaci\u00f3n all\u00ed\u00ad narrada e interpretada; en la interpretaci\u00f3n, el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico con la tradici\u00f3n viva de la Iglesia y con el magisterio. Estos supuestos del m\u00e9todo teol\u00f3gico no resuelven ciertamente el problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, sino que m\u00e1s bien lo plantean. Deseo recordar aqu\u00ed\u00ad a este respecto s\u00f3lo tres puntos problem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Ante todo el problema de la unidad hist\u00f3rica y teol\u00f3gica, pues el canon es un dato de fe, no una delimitaci\u00f3n de libros, resultado de una cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. La unidad de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica desde que se comenz\u00f3 a aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico se ha convertido en un problema, pues se ha considerado el AT y el NT como dos entidades hist\u00f3ricas separadas, ligadas entre s\u00ed\u00ad por la literatura del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado y la ap\u00f3crifa. Por eso, desde que se comenz\u00f3 a aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico, se dividi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT de la del NT, divisi\u00f3n que continu\u00f3, como se ve tambi\u00e9n por este art\u00ed\u00adculo. Si se pasa luego de la unidad hist\u00f3rica a la teol\u00f3gica, el problema se agudiza a\u00fan m\u00e1s, especialmente para el AT, y en parte tambi\u00e9n para el NT; y mucho m\u00e1s, por supuesto, para la unidad de los dos Testamentos. En realidad, las mejores teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas presentan la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica en t\u00e9rminos de evoluci\u00f3n o proceso hist\u00f3rico y teol\u00f3gico. Para superar esa dificultad se ha buscado un centro unitario del AT (p.ej., la alianza en la teolog\u00ed\u00ada del AT de Eichrodt) y del NT (la persona de Jes\u00fas, la justificaci\u00f3n mediante la fe&#8230;); se trata del problema conocido en el ambiente protestante como b\u00fasqueda del \u00abcentro del canon\u00bb, un centro cr\u00ed\u00adtico que deber\u00ed\u00ada dar unidad al canon. A mi entender, el centro cr\u00ed\u00adtico de una teolog\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica del AT no puede ser m\u00e1s que el NT, el cual apela expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente al AT. El c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico debe moverse, pues, del NT al AT. En el NT el centro es indudablemente la persona de Cristo en su condici\u00f3n divina y humana y en su existencia terrena y celestial.<\/p>\n<p>El segundo problema es la relaci\u00f3n entre historia y verdad trascendente a la historia, pero en ella presente. Mientras que la historia es objeto de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, la verdad trascendente a la historia no puede ser m\u00e1s que objeto de la fe, aunque no es una realidad abstracta, sino de experiencia y de vida: la existencia y la vida nueva en Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente, para la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Biblia es fundamental el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre Biblia y tradici\u00f3n viva. La tradici\u00f3n que transmite y narra la historia sagrada, la palabra de los profetas, las sentencias y las oraciones de los sabios, la palabra de Jes\u00fas y a Jes\u00fas-Palabra, al mismo tiempo la interpreta y la reinterpreta continuamente dentro de un proceso hist\u00f3rico-hermen\u00e9utico que, desde que la Biblia es \u00abcanon\u00bb, tiene en ella su punto de referencia seguro. Luego la tradici\u00f3n interpretadora contin\u00faa tambi\u00e9n hoy. Adem\u00e1s del c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre la Biblia, la tradici\u00f3n y el hoy, hay otro que es muy apreciado por algunos autores recientes (B.S. Childs): el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre el canon como Escritura y cada uno de los libros en \u00e9l contenidos. El contexto m\u00e1s general cn el que habr\u00ed\u00ada que interpretar cada uno de los libros de la Escritura ser\u00ed\u00ada justamente el del canon.<\/p>\n<p>3. PRINCIPIO HERMENEUTICO Y ESTRUCTURA. \u00bfC\u00f3mo intervienen el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y el teol\u00f3gico en la construcci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica? Lo podemos inducir de las mejores teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas ya realizadas en los casi doscientos a\u00f1os de historia de esta disciplina. El problema de fondo es el de la relaci\u00f3n entre reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n. La reconstrucci\u00f3n, si ata\u00f1e a la historia, se vale preferentemente del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, mientras que la interpretaci\u00f3n debe valerse de los dos m\u00e9todos juntamente. La reconstrucci\u00f3n impone tambi\u00e9n la estructura en una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica planteada hist\u00f3ricamente. Pero hay que apresurarse a advertir que la estructura, que sigue la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, es tambi\u00e9n un elemento formal no calificador. En la calificaci\u00f3n de la estructura y de sus partes interviene la interpretaci\u00f3n. Por ejemplo, la obra y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en las teolog\u00ed\u00adas de Bauer (1800), de Jeremias, de Goppelt y de otros muchos son presentadas como fundamento de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del NT, mientras que en las de Baur (1864), de Bultmann, de Conzelmann y de otros son consideradas, en cambio, s\u00f3lo como una premisa de la verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada, que comienza con el kerigma y con la reflexi\u00f3n de fe sobre Jes\u00fas. Las dos valoraciones diversas influyen evidentemente tambi\u00e9n en el juicio teol\u00f3gico del Jes\u00fas terreno, de su predicaci\u00f3n y de su obra. Para Bultmann, por ejemplo, Jes\u00fas es un profeta escatol\u00f3gico, que predica el reino de Dios y permanece en el \u00e1mbito del juda\u00ed\u00adsmo. Desde el punto de vista teol\u00f3gico, que es el \u00abespec\u00ed\u00adfico\u00bb de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, de los dos elementos que entran en su construcci\u00f3n el m\u00e1s importante es sin duda la interpretaci\u00f3n, y por tanto el principio hermen\u00e9utico unitario que anima su estructura. Desde \u00e9sta se puede juzgar si se trata de una comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica o de una interpretaci\u00f3n que se detiene en la historia sin llegar a la fe. Por eso A. Schlatter a una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica que no llega a la fe la califica de \u00abatea\u00bb. Pero tambi\u00e9n cuando el principio hermen\u00e9utico es claramente teol\u00f3gico, se puede examinar cr\u00ed\u00adticamente si es lo bastante comprensivo de fe e historia, de Biblia y tradici\u00f3n interpretativa, de canon y comprensi\u00f3n integral. La relaci\u00f3n entre unidad teol\u00f3gica de fe y pluralidad hist\u00f3rica y teol\u00f3gica dentro del canon ser\u00e1 siempre una relaci\u00f3n en tensi\u00f3n, como la que se da entre teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y teol\u00f3gica sistem\u00e1tica. Pero, en todo caso, la b\u00fasqueda de la unidad oculta que, teol\u00f3gicamente hablando, depende de Dios, autor de esta historia y autor literario de la historia narrada, es condici\u00f3n imprescindible de la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica. Cuanto m\u00e1s se consigue, no tanto afirmar cuanto mostrar y demostrar cr\u00ed\u00adticamente la continuidad, los hilos ocultos que unen acontecimientos tan diversos y lejanos, libros y concepciones tan diversos y lejanos entre s\u00ed\u00ad en el tiempo y en el g\u00e9nero, tanto m\u00e1s se contribuye a la interpretaci\u00f3n y comprensi\u00f3n propiamente teol\u00f3gica de la Biblia, y por tanto a una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. El \u00abc\u00f3mo\u00bb depende, obviamente, de la genialidad de los exegetas y de los te\u00f3logos, que tienen por cometido interpretar la Biblia para la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>G. Segalla<\/p>\n<p>III. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL AT: ORIENTACIONES ACTUALES. 1. CRISIS DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA DEL AT. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica ha cumplido ya doscientos a\u00f1os, pues naci\u00f3 en el 1787 con la obra de J.Ph. Gabler [t supra, I, 3]. Mas, parad\u00f3jicamente, hoy no existe consenso entre los exegetas sobre ninguno de los problemas fundamentales que plantea. Ning\u00fan per\u00ed\u00adodo de su historia ha visto una crisis tan generalizada y profunda. No obstante, desde el 1969 hasta hoy han visto la luz al menos una quincena de obras de \u00abTeolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb. Un interesante art\u00ed\u00adculo de G. Hasel en la prestigiosa revista Zeitschrift f\u00fcr Alttestamentliche Wissenschaft (93 [1981] 165-183) documenta tanto la proliferaci\u00f3n fren\u00e9tica de \u00abteolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas\u00bb como la crisis de este ramo del saber teol\u00f3gico. Obviamente, la crisis no se puede superar multiplicando fren\u00e9ticamente los intentos, repitiendo surcos ya trazados con variaciones superficiales, sino revisando el problema metodol\u00f3gico [l supra, II]. Pues la ra\u00ed\u00adz del problema es la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo o de la fundamentaci\u00f3n hermen\u00e9utica; pero la I hermen\u00e9utica es problema filos\u00f3fico-teol\u00f3gico. Puesto que se trata de \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb, donde el adjetivo no es m\u00e1s que una determinaci\u00f3n material del sustantivo, dir\u00ed\u00ada que se le pide al biblista que sea simplemente \u00abte\u00f3logo\u00bb. Pues lo que es fundamental para la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es que sea verdaderamente teolog\u00ed\u00ada. Los principios de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no deben contradecir a principios de la teolog\u00ed\u00ada sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>La \u00abcrisis\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, reconocida por todos y visible en diversos niveles, requiere, pues, un repensamiento del problema del m\u00e9todo antes incluso que de sus contenidos. A este problema vamos a dedicar nuestra atenci\u00f3n. Partiremos de un an\u00e1lisis de los m\u00e9todos practicados y hechos valer en las obras publicadas, para dar una valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de ellos. No intentaremos aqu\u00ed\u00ad una propuesta positiva nueva, sino que nos bastar\u00e1 con informar sobre el problema hoy fundamental para cualquier intento de escribir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>2. METODOS EN USO. Cada \u00abTeolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb, entre las publicadas, propone un m\u00e9todo m\u00e1s o menos elaborado, m\u00e1s o menos explicitado. En las p\u00e1ginas que siguen intentaremos una agrupaci\u00f3n o esquematizaci\u00f3n en cuatro m\u00e9todos principales. Se trata, obviamente, de una clasificaci\u00f3n que obedece a razones did\u00e1cticas y que puede que no haga perfectamente justicia a las obras a las cuales se hace referencia; pero ello nos permite no demorarnos demasiado. Para cada uno de los \u00abtipos\u00bbconsiderados citaremos una obra \u00abmuestra\u00bb. Estos cuatro modelos sirven sobre todo para discernir las l\u00ed\u00adneas de tendencia, sin pretender ser una definici\u00f3n rigurosa adecuada.<\/p>\n<p>a) El m\u00e9todo descriptivo. Es un m\u00e9todo que define a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como disciplina hist\u00f3rica, mientras que concibe la dogm\u00e1tica como disciplina sistem\u00e1tica. Seg\u00fan este m\u00e9todo, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene como cometido recoger con cuidado los conceptos y los t\u00e9rminos, las opiniones y las ideas de los autores sagrados.<\/p>\n<p>1) La \u00abTeolog\u00ed\u00ada del A T\u00bbde E. Jacob ( Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, Marova 1969). El autor da esta definici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada del AT: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento puede ser definida como la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de las nociones religiosas espec\u00ed\u00adficas que se hallan en el conjunto del Antiguo Testamento y que constituyen su unidad profunda\u00bb. Notemos: el campo de investigaci\u00f3n es el AT; la teolog\u00ed\u00ada es una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de nociones; las nociones que son objeto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica son las que constituyen la unidad profunda del AT. Se trata, como dice el autor, de una \u00abciencia descriptiva\u00bb. No es una historia de Israel; la piedad, las instituciones religiosas y la \u00e9tica no forman parte del \u00e1mbito espec\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada del AT; no es una historia de la religi\u00f3n de Israel. La teolog\u00ed\u00ada del AT \u00abno tratar\u00e1 m\u00e1s que de Dios y de su relaci\u00f3n con el hombre y el mundo\u00bb. La unidad profunda del AT se ve alrededor del tema de la presencia y de la acci\u00f3n de Dios. Sin embargo, Jacob va mucho m\u00e1s all\u00e1 para encontrar la unidad del AT cuando afirma: \u00abUna teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento que no est\u00e9 fundamentada en ciertos vers\u00ed\u00adculos aislados, sino en el conjunto del AT, no puede ser sino una cristolog\u00ed\u00ada, porque es en Cristo donde se ha reunido y llevado a la perfecci\u00f3n lo que en la antigua alianza se ha manifestado. (&#8230;) Una afirmaci\u00f3n as\u00ed\u00ad no significa en absoluto que no debamos considerar el AT m\u00e1s que a la luz de su cumplimiento. (&#8230;) Fuera del principio de unidad de los dos Testamentos y a fortiori de la unidad interna del AT mismo, no es posible hablar de una teolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb. Pero no se pone en pr\u00e1ctica ning\u00fan intento de lectura unitaria de la Biblia en clave cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Jacob afirma que se podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n hablar, en vez de teolog\u00ed\u00ada, de \u00abfenomenolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb. Admite \u00e9l usar el t\u00e9rmino \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, pero lo entiende en \u00absentido amplio\u00bb. La \u00abteolog\u00ed\u00ada en sentido estricto\u00bb es la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, a la cual el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico procura los \u00abmateriales b\u00e1sicos\u00bb.<\/p>\n<p>2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. En la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia descriptiva parece estar subyacente la distinci\u00f3n entre \u00ablo que el texto significaba\u00bb, objeto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, y \u00ablo que el texto significa\u00bb, objeto de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. La intencionalidad encarnada literariamente en el texto b\u00ed\u00adblico no puede variar con los tiempos: lo que el texto \u00absignificaba\u00bb para la comunidad creyente que lo acogi\u00f3 y lo ha transmitido no puede ser diverso de lo que el texto \u00absignifica\u00bb para los creyentes de hoy.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nos parece que est\u00e1 en juego el sentido de teolog\u00ed\u00ada, que no es simplemente una ciencia hist\u00f3rica descriptiva, sino inteligencia de las razones l\u00f3gicas de la fe b\u00ed\u00adblica, \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb del sentido del texto b\u00ed\u00adblico frente a la instancia cr\u00ed\u00adtica. La teolog\u00ed\u00ada no es simple reexposici\u00f3n ordenada y diligente de las \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb contenidas en la Biblia, sino b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de las razones l\u00f3gicas de las diferentes teolog\u00ed\u00adas e inteligencia de su rec\u00ed\u00adproco nexo o coherencia dentro del discurso b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>No logramos evitar la impresi\u00f3n de que la noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como disciplina puramente descriptiva e hist\u00f3rica tiende a considerar la revelaci\u00f3n como doctrina. Jacob, en efecto, define la teolog\u00ed\u00ada del AT como \u00abexposici\u00f3n sistem\u00e1tica de nociones religiosas\u00bb; para \u00e9l, el AT contiene una doctrina consiguiente a una revelaci\u00f3n divina. La teolog\u00ed\u00ada del AT no har\u00ed\u00ada m\u00e1s que exponer, con orden y sistem\u00e1ticamente, la doctrina difundida y esparcida en el AT.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en juego el sentido de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, que Jacob est\u00e1 incluso dispuesto a olvidar en favor de \u00abfenomenolog\u00ed\u00ada\u00bb. Para nosotros, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del testimonio-mediaci\u00f3n can\u00f3nico-normativa de la revelaci\u00f3n en la Biblia. Ello supone que una teolog\u00ed\u00ada del AT no puede prescindir de su centro, que es Jesucristo. La \u00abverdad\u00bb del AT no es distinta, por incompleta y en camino que est\u00e9, de la verdad de Jesucristo, cumplimiento del AT.<\/p>\n<p>b) El m\u00e9todo dogm\u00e1tico-did\u00e1ctico. Hemos adoptado esta formulaci\u00f3n para designar un m\u00e9todo que toma de la dogm\u00e1tica el esquema de tratamiento y sigue el planteamiento de los manuales, o sea una l\u00ed\u00adnea did\u00e1ctica. Muchas teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, tanto del AT como del NT, son exposiciones sistem\u00e1ticas de las ideas de la Biblia sobre Dios, hombre, pecado y salvaci\u00f3n. El orden y el esquema expositivo se toman no de la Biblia misma, sino de los manuales de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>1) La \u00abTeolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb de M. Garc\u00ed\u00ada Cordero. Este m\u00e9todo lo sigue M. Garc\u00ed\u00ada Cordero (Teolog\u00ed\u00ada de la Biblia, Antiguo Testamento, Madrid 1970). Para \u00e9l la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es teolog\u00ed\u00ada positiva, que ordena y sistematiza datos b\u00ed\u00adblicos en un conjunto doctrinal, teniendo en cuenta tanto el proceso evolutivo ideol\u00f3gico ascendente de la historia de la salvaci\u00f3n como la unidad doctrinal de la Biblia.<\/p>\n<p>El esquema de la obra de Cordero se articula en cuatro partes: 1) las creencias: trata de Dios, de los \u00e1ngeles y de la antropolog\u00ed\u00ada; 2) las esperanzas: trata de la espera mesi\u00e1nica, del reino de Dios y de la escatolog\u00ed\u00ada; 3) las obligaciones religiosas y morales: trata de la moral del AT; 4) ca\u00ed\u00adda y rehabilitaci\u00f3n del hombre: trata del pecado, de la conversi\u00f3n, del perd\u00f3n de los pecados: el esquema evoca las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad), con la adici\u00f3n sobre el pecado y la penitencia. La sistematizaci\u00f3n se toma siguiendo la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, no de la Biblia misma.<\/p>\n<p>2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Ya por la brev\u00ed\u00adsima alusi\u00f3n hecha se puede comprender que este m\u00e9todo es insatisfactorio, puesto que toma de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica lo que en cambio deber\u00ed\u00ada pedir a la Biblia misma. La unidad teol\u00f3gica del AT se da por supuesta m\u00e1s bien que probarla y demostrarla; sin embargo, nos parece que la intenci\u00f3n de indagar sobre la coherencia l\u00f3gica del pensamiento del AT est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de una correcta noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Pero, sustancialmente, Cordero, con cuantos siguen este m\u00e9todo, no abandona el terreno de la teolog\u00ed\u00ada entendida como disciplina hist\u00f3rica y descriptiva, aunque toma prestados de la dogm\u00e1tica los esquemas de pensamiento y el planteamiento formal del tratamiento. Esto no significa que la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica deba operar exclusivamente con categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, a menos de caer en un biblismo radical y repetitivo. Ni siquiera las \u00abcategor\u00ed\u00adas\u00bb b\u00ed\u00adblicas pueden rehuir la criba cr\u00ed\u00adtica del te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico, el cual justamente mediante esta cr\u00ed\u00adtica intenta encontrar la revelaci\u00f3n, con la cual ellas no se identifican perfectamente. Las categor\u00ed\u00adas y el lenguaje b\u00ed\u00adblicos son parte del testimonio can\u00f3nico de la revelaci\u00f3n; por eso no se los podr\u00e1 dejar nunca a un lado, sino que tambi\u00e9n sobre ellos ha de ejercerse la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene por objeto la revelaci\u00f3n divina mediata y testimoniada normativamente -pero de modo hist\u00f3ricamente situado- por la Biblia; y, a su vez, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 siempre hist\u00f3ricamente situada, y por ello est\u00e1 siempre abierta a revisiones.<\/p>\n<p>c) El m\u00e9todo diacr\u00f3nico. Es el m\u00e9todo que abandona los par\u00e1metros de los conceptos escol\u00e1sticos, no para limitarse a una simple exposici\u00f3n de la historia de la religi\u00f3n de Israel ni para seguir el proyecto irrealizable de una exacta cronolog\u00ed\u00ada del desarrollo de las ideas del AT. Es el m\u00e9todo que nace del ejercicio exeg\u00e9tico del llamado an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rico de la Biblia, que ha asumido plenamente en ex\u00e9gesis la categor\u00ed\u00ada epocal de la historia.<\/p>\n<p>1) La \u00abTeolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb de G. von Rad. Se trata de una obra que ha marcado una cesura epocal, de modo que los a\u00f1os de la teolog\u00ed\u00ada del AT se cuentan seg\u00fan \u00abantes\u00bb y \u00abdespu\u00e9s\u00bb de Von Rad; es actualmente la obra m\u00e1s eminente y significativa de nuestra disciplina; para algunos es incluso la realizaci\u00f3n de un sue\u00f1o acariciado largo tiempo. En tales elogios hay su parte de ret\u00f3rica encomi\u00e1stica; pero ciertamente la obra de G. von Rad Teolog\u00ed\u00ada del AT (2 vols., S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19825) es un punto de referencia ineludible.<\/p>\n<p>El objeto esencial de una teolog\u00ed\u00ada del AT es la palabra viva de Yhwh tal como, en el mensaje de sus grandes obras, fue dirigida a Israel. Las grandes obras de Dios descubren y transmiten un mensaje en el cual resuena la palabra de Yhwh. Es obvio entonces que la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene su punto de partida y su centro en la acci\u00f3n en la cual se ha revelado Yhwh. Las acciones hist\u00f3ricas de Yhwh no pod\u00ed\u00adan captarse y expresarse sino mediante la fe y las profesiones de fe, primero en f\u00f3rmulas breves y luego en sumarios de la historia salv\u00ed\u00adfica de car\u00e1cter confesional que narraban en contextos m\u00e1s vastos la acci\u00f3n de Dios en la historia. As\u00ed\u00ad Israel elabor\u00f3 un conjunto de testimonios de su fe, en los cuales narraba las acciones hist\u00f3ricas de Yhwh.<\/p>\n<p>Por tanto, para Von Rad la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede limitarse a exponer el pensamiento prescindiendo de la historia. Pero el orden de la exposici\u00f3n no ser\u00e1 el cronol\u00f3gico de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, sino la sucesi\u00f3n de los acontecimientos tal como los ha visto la fe de Israel, o sea la sucesi\u00f3n de los hechos y las conexiones internas que el mismo Israel ha dispuesto. Por eso el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico intentar\u00e1 identificarse \u00ed\u00adntegramente con la mentalidad teol\u00f3gica israelita, evitando reconstruir l\u00ed\u00adneas ideales de conexi\u00f3n y contextos sistem\u00e1ticos all\u00ed\u00ad donde el mismo Israel no los ha visto o no los ha subrayado.<\/p>\n<p>El cometido de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica parece definirse por su funci\u00f3n puramente hist\u00f3rico-descriptiva, y por ello -como dice Von Rad- la forma m\u00e1s leg\u00ed\u00adtima para tratar del AT bajo el aspecto teol\u00f3gico es siempre la de repetir sus narraciones (die Nacherzdhlung) o repetir adecuadamente sus testimonios.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico debe tener siempre presente, instruido por la ex\u00e9gesis cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rica, cu\u00e1nto difieren entre s\u00ed\u00ad los testimonios aducidos por las diversas unidades literarias, de modo que no existe una s\u00ed\u00adntesis ni en la mente de los autores sagrados ni en los textos del AT. Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica deber\u00e1 renunciar a una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica u org\u00e1nica, porque un mundo conceptual religioso situado a posteriori en un contexto org\u00e1nico no ser\u00ed\u00ada m\u00e1s que una abstracci\u00f3n, ya que jam\u00e1s existi\u00f3 en Israel de esa manera completa y sistem\u00e1tica. Adem\u00e1s, a diferencia del NT, el AT no tiene un centro, dado que la manifestaci\u00f3n de Jesucristo es el verdadero fin de la historia de Israel con Dios. Pero ese fin es \u00abextr\u00ed\u00adnseco\u00bb al AT y no se puede tomar como criterio para la reconstrucci\u00f3n y la exposici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada del AT. Puesto que el \u00fanico principio unitario y el \u00fanico elemento de continuidad es el pueblo de Israel en su testimonio hist\u00f3rico de fe, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no podr\u00e1 sino asumir la forma de una Nacherzdhlung de los testimonios de Israel. Semejante noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica supone que es evidente que desde el principio al fin Israel parte del supuesto de la preeminencia del \u00abhecho\u00bb respecto al \u00abl\u00f3gos\u00bb, es decir, mira preferentemente a coordinar e interpretar teol\u00f3gicamente el material transmitido, dando siempre la prioridad a la coherencia hist\u00f3rica m\u00e1s que a la l\u00f3gico-teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La obra de Von Rad es una teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas (vol. I) y prof\u00e9ticas (vol. II) de Israel. La expresi\u00f3n \u00abteolog\u00ed\u00ada de las tradiciones\u00bb es usada a menudo por el mismo Von Rad para definir su empresa teol\u00f3gica. Pues para \u00e9l el objeto que la teolog\u00ed\u00ada tiene como mira no es el mundo religioso de Israel, ni sus condiciones espirituales, ni el conjunto de su fe, sino solamente lo que el mismo Israel directamente dijo de Yhwh. Los salmos, los libros sapienciales, los cuerpos legislativos no se han de considerar como tradiciones; constituyen la respuesta que dio Israel a la revelaci\u00f3n de Yhwh, son la expresi\u00f3n de la situaci\u00f3n en la que Israel se vio colocado por la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. La obra de Von Rad es grandiosa y se ha impuesto como un resultado en muchos aspectos estimable. Sin embargo, \u00e9l mismo admite que \u00abparece que la enojosa cuesti\u00f3n del enfoque de una teolog\u00ed\u00ada del AT sigue a\u00fan abierta y que hay que hacer y aclarar a\u00fan muchas cosas antes de poder escribir debidamente esa teolog\u00ed\u00ada\u00bb. Adem\u00e1s confiesa que su teolog\u00ed\u00ada del AT no es \u00abcompleta en todos los sentidos\u00bb. Estas declaraciones animan, a pesar de la mole y la genialidad de la obra realizada, a hacer un an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico de la misma. Obviamente, nos limitamos, igual que para las otras propuestas, a alguna breve anotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante todo, Von Rad vacila vagamente, con perplejidad, oscuridad y reflexiones, entre kerigma e historia, sin llegar a una reconciliaci\u00f3n satisfactoria de los dos aspectos. De hecho, quiz\u00e1 sea verdad que Von Rad ha dado la preferencia al kerigma respecto a la historia. La raz\u00f3n de fondo, a mi entender, est\u00e1 en la no resuelta ambig\u00fcedad del concepto de \/revelaci\u00f3n. La \u00abverdad\u00bb de la revelaci\u00f3n no equivale a las \u00abverdades reveladas\u00bb ni se identifica con la \u00abverdad\u00bb (= realidad) de los hechos hist\u00f3ricos, sino que es la transparencia y la presencia de la salvaci\u00f3n divina en el mismo coraz\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos. Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que se fija como objeto la verdad de la revelaci\u00f3n, no se propone como alternativa a la historia ni es s\u00f3lo ciencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En cuanto Nacherzdhlung, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de Von Rad no es m\u00e1s que la historia de la fe vivida y proclamada por Israel, reexposici\u00f3n de las teolog\u00ed\u00adas contenidas en la Biblia, y no teolog\u00ed\u00ada o reflexi\u00f3n sobre la Biblia. Von Rad llega incluso a comparar al te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico con el egipt\u00f3logo o el romanista, que estudian la historia de Egipto o de Roma. Mas esto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, es coherente con la noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia puramente hist\u00f3rico-descriptiva, que renarra las teolog\u00ed\u00adas contenidas en la Biblia. Y a esa noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica parece corresponder coherentemente el concepto de revelaci\u00f3n como \u00abdoctrina revelada\u00bb que hay que volver a proponer y a exponer. De ese modo Von Rad parece renunciar propiamente a hacer teolog\u00ed\u00ada, puesto que evita preguntarse por la verdad, es decir, por el sentido y el valor, por las razones l\u00f3gicas e hist\u00f3ricas de la fe israelita. En este sentido nos parece aceptable la severa cr\u00ed\u00adtica de C.A. Keller, el cual dice: \u00abEn el fondo, el libro de Von Rad no es una teolog\u00ed\u00ada, sino una `Einleitung&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, Von Rad asume como \u00abcentro\u00bb de su teolog\u00ed\u00ada \u00c2\u00a1la falta de un centro en el AT! En realidad, el principio de su exposici\u00f3n es la tradici\u00f3n kerigm\u00e1tica en su sucesi\u00f3n hist\u00f3rica. Por eso la teolog\u00ed\u00ada de Von Rad tiende a presentarse como una fenomenolog\u00ed\u00ada del pensamiento religioso de Israel.<\/p>\n<p>Finalmente, Von Rad auspicia, aunque es dif\u00ed\u00adcil de imaginar, una teolog\u00ed\u00ada de la Biblia (AT y NT juntos), observando que \u00abes consolador que hoy se la pida con mayor insistencia cada vez\u00bb. Para que sea consoladora, es preciso que la insistencia sea razonable y est\u00e9 justificada. Pero \u00bfc\u00f3mo puede estar justificada si todas las premisas puestas conducen a negar su legitimidad, dado que -como afirma Von Rad- \u00abes preciso atenerse al criterio de explicar cada texto lo m\u00e1s claramente posible seg\u00fan su ratio interna al AT\u00bb? \u00bfO bien la ratio interna al AT puede coordinarse con la ratio cristoc\u00e9ntrica, con lo cual es concebible y realizable el proyecto de una teolog\u00ed\u00ada de toda la Biblia? Es el problema de la unidad de los dos Testamentos, que Von Rad advierte, pero que afronta s\u00f3lo como ap\u00e9ndice de su obra [\/ luego, V].<\/p>\n<p>d) El m\u00e9todo selectivo del centro tem\u00e1tico. Definimos as\u00ed\u00ad el m\u00e9todo que, al no aceptar el principio hist\u00f3rico-gen\u00e9tico ni un planteamiento sistem\u00e1tico tomado de la dogm\u00e1tica, busca en el mismo AT un \u00abtema\u00bb que sea central y permita una exposici\u00f3n unitaria y din\u00e1mica del pensamiento del AT. En su ra\u00ed\u00adz, tambi\u00e9n ese m\u00e9todo es esencialmente descriptivo, porque no hace m\u00e1s que presentar la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb contenida en el AT.<\/p>\n<p>1) La \u00abTeolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb de W. Eichrodt (Theologie des Alten Testament, Gotinga, I, 19674; II-I11, 19747; trad. esp., 2 vols., Cristiandad, 1975). Para Eichrodt, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene como cometido comprender el mundo de fe veterotestamentario en su unidad estructural e interpretar su significado m\u00e1s profundo teniendo presente por un lado la religi\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses circunstantes y por otro su relaci\u00f3n sustancial con el NT. No basta, seg\u00fan el autor, el m\u00e9todo seguido normalmente por la ciencia veterotestamentaria, a saber: un procedimiento de g\u00e9nesis hist\u00f3rica. Por eso hemos de intentar hacer una secci\u00f3n de las categor\u00ed\u00adas veterotestamentarias que permita tener una panor\u00e1mica exhaustiva y distinguir las realidades esenciales de las marginales, poniendo de manifiesto las columnas sustentadoras y toda la estructura. Por tanto, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico no se considera in\u00fatil ni se descuida; incluso nos basamos en sus resultados. Pero en lugar del an\u00e1lisis gen\u00e9tico entra la s\u00ed\u00adntesis sistem\u00e1tica y ordenada de la fe de Israel, no seg\u00fan esquemas dogm\u00e1ticos, sino siguiendo la dial\u00e9ctica que se filtra del mismo AT. As\u00ed\u00ad pues, hay que articular juntamente el principio hist\u00f3rico y el sistem\u00e1tico en torno al tema que permita captar la unidad de todo el AT, a saber: la idea de alianza. No el t\u00e9rmino berit, que en muchos textos no est\u00e1 presente, sino la idea o contenido de la alianza es el centro unificador. Para Eichrodt, el concepto de alianza en sentido amplio compendia la conciencia b\u00e1sica de Israel acerca de su particular relaci\u00f3n con Dios. \u00abAlianza\u00bb es, pues, m\u00e1s que un concepto preciso; es un \u00abmovimiento vital\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque se limita al AT, Eichrodt escribe: \u00abLo que a nosotros nos interesa es una exposici\u00f3n de las ideas y de la fe veterotestamentaria que tenga siempre presente que la religi\u00f3n del AT, con toda su indiscutible singularidad, s\u00f3lo puede ser entendida en su esencia a partir del cumplimiento que encuentra en Cristo\u00bb. Por tanto, el contenido central del NT reconduce al testimonio de Dios en el antiguo pacto.<\/p>\n<p>2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. La teolog\u00ed\u00ada del AT de Eichrodt se apoya en tres pilares: a) comprender significa reducir a unidad; b) el AT se puede reducir a unidad encontrando un centro unificador; c) la alianza es una categor\u00ed\u00ada que unifica el AT.<\/p>\n<p>Si, como lo admite el mismo Eichrodt, Jesucristo es el \u00fanico sujeto omnicomprensivo de toda la revelaci\u00f3n divina, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica regional del AT no puede constituirse si no es teniendo como centro a Jesucristo. Pero el cristocentrismo de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no parece en absoluto operante en el planteamiento de Eichrodt. En efecto, sostiene \u00e9l que es preciso usar categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas internas a la dial\u00e9ctica del AT, y por este motivo escoge la categor\u00ed\u00ada de alianza, no tanto como \u00abcifra\u00bb expresiva de la autorrevelaci\u00f3n de Dios en Cristo, sino solamente en el sentido veterotestamentario. Por consiguiente, tampoco Eichrodt escapa a la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada como disciplina hist\u00f3rica y descriptiva. \u00abAlianza\u00bb es una \u00absupercategor\u00ed\u00ada\u00bb veterotestamentaria, supuesta por Eichrodt como idea \u00fanica y un\u00ed\u00advoca, cuando en realidad en el AT hay formas y sentidos diferentes y varios de \u00abalianza\u00bb. Por otra parte, la revelaci\u00f3n no es una masa enorme de verdades o doctrinas que el te\u00f3logo simplemente ha de \u00abreducir a unidad\u00bb orden\u00e1ndolas y disponi\u00e9ndolas alrededor de una idea central. En pos de Eichrodt, una multitud de biblistas ha propuesto otros \u00abtemas\u00bb como centro unificador del AT: el dominio de Dios (L. Kdhler), el reino de Dios (G. Klein), la elecci\u00f3n (H. Wildberger), Yhwh (W. Zimmerli), el libro del Deuteronomio (S. Herrmann), el primer mandamiento (H. Schmidt), la realeza de Yhwh (J.L. McKenzie), etc\u00e9tera. Es obvio que no existe consenso entre los estudiosos.<\/p>\n<p>3. CONCLUSI\u00ed\u201cN. En los proyectos de \u00abTeolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb a los que se ha hecho alusi\u00f3n en un r\u00e1pido \u00abmuestrario\u00bb, ha resultado dominante, y hasta integrante, la categor\u00ed\u00ada epocal de \u00abhistoria\u00bb, que se ha afirmado como horizonte imprescindible, y por tanto como la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n. Consiguientemente se ha impuesto, sobre todo dependiendo del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico de la ex\u00e9gesis y debido especialmente a G. von Rad, la exigencia de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que tenga en cuenta la diferencia de \u00e9poca entre el AT y el NT; se ha legitimado as\u00ed\u00ad la elaboraci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada separada del AT. Y otra consecuencia: se ha asignado a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica una tarea hist\u00f3rico-descriptiva o de narraci\u00f3n de las tradiciones hist\u00f3ricas, prof\u00e9ticas y sapienciales de Israel.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los varios intentos de discernir un centro del AT suponen la concepci\u00f3n del AT como una \u00abhistoria\u00bb separada del NT, o por lo menos un trozo de historia aut\u00f3nomo, que solamente luego en el giro hist\u00f3rico llevado a cabo por Jesucristo ha sido asumido juntamente con la \u00abhistoria\u00bb del NT, dando as\u00ed\u00ad lugar a la historia de la salvaci\u00f3n. En este sentido ha ejercido una funci\u00f3n hegem\u00f3nica la categor\u00ed\u00ada de \u00abhistoria\u00bb separada de la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Se ha afirmado tambi\u00e9n, por parte de varios autores, el cristocentrismo de la revelaci\u00f3n. Pero la realizaci\u00f3n de tal concepci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica, al menos en las teolog\u00ed\u00adas del AT, se ha entendido de modo extr\u00ed\u00adnseco: Jesucristo es el \u00abt\u00e9rmino\u00bb al que tiende el AT, el cual tendr\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo su inteligibilidad intr\u00ed\u00adnseca. El principio de inteligibilidad teol\u00f3gica est\u00e1 tomado del AT.<\/p>\n<p>Volvamos a las observaciones hechas al principio: la crisis de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es una crisis que se refiere ante todo al m\u00e9todo. Mientras no se aclare esta cuesti\u00f3n b\u00e1sica, es est\u00e9ril multiplicar las tentativas de publicar obras \u00abnuevas\u00bb de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede seguir siendo exposici\u00f3n o compilaci\u00f3n de las \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb contenidas en la Biblia, si bien este trabajo que compendia los resultados de la labor exeg\u00e9tica es un momento necesario e importante. Es preciso que sea de veras \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, saber auto-cr\u00ed\u00adtico de la fe. Puesto que la fe es hacer propia la fe b\u00ed\u00adblica en la revelaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es un momento de la teolog\u00ed\u00ada sin m\u00e1s en cuanto comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del saber de la fe b\u00ed\u00adblica. Lo que especifica a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la referencia exclusiva a los textos b\u00ed\u00adblicos, comprendidos a partir de la verdad de Jesucristo como punto omnicomprensivo de la revelaci\u00f3n, y por tanto de toda la Escritura. Esto no significa una nivelaci\u00f3n de AT y NT, porque el cristiano acoge el AT por Jes\u00fas, el cual revela y funda la identidad propia del AT justamente en cuanto \u00abantiguo\u00bb, y al mismo tiempo manifiesta e instituye el lazo org\u00e1nico del AT con el NT. Sin embargo, nos parece leg\u00ed\u00adtimo hacer una \u00abteolog\u00ed\u00ada del AT\u00bb entendida como delimitaci\u00f3n o regionalizaci\u00f3n funcional, an\u00e1logamente a \u00abcircunscripciones regionales\u00bb del saber teol\u00f3gico, tales como la eclesiolog\u00ed\u00ada, la cristolog\u00ed\u00ada, la antropolog\u00ed\u00ada, etc. De esa manera podr\u00ed\u00ada tener espacio y sentido destacar la peculiar perspectiva de cada uno de los libros o corrientes de pensamiento dentro de la misma Biblia.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>IV. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL NT. ORIENTACIONES ACTUALES. Para una gu\u00ed\u00ada breve dentro de las teolog\u00ed\u00adas m\u00e1s recientes del NT, tomamos como criterio de calificaci\u00f3n el principio hermen\u00e9utico elegido por los autores al construir su teolog\u00ed\u00ada. Pues bien, desde este punto de vista podemos distinguir cinco metodolog\u00ed\u00adas diversas, para cada una de las cuales tomamos en consideraci\u00f3n la obra o las obras m\u00e1s importantes: 1) la hist\u00f3rico-kerigm\u00e1tica; 2) la de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb; 3) la hist\u00f3rico-positiva; 4) la sistem\u00e1tica; 5) y, finalmente, alg\u00fan intento de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que comprende AT y NT.<\/p>\n<p>1. LA ORIENTACI\u00ed\u201cN HIST\u00ed\u201cRICO-KERIGM\u00ed\u0081TICA. Esta primera orientaci\u00f3n arranca de la Teolog\u00ed\u00ada del NT de R. Bultmann [\/ supra, I, 6], la cual ha dominado hasta el punto de hacer desistir durante quince a\u00f1os de todo intento ulterior. En efecto, hay que llegar de los a\u00f1os cincuenta a 1967, con H. Conzelmann, para encontrar una nueva \u00abTeolog\u00ed\u00ada del NT\u00bb. Conzelmann, disc\u00ed\u00adpulo de Bultmann, intenta poner al d\u00ed\u00ada y en parte corregir la obra de su gran maestro. Revaloriza los elementos hist\u00f3ricos del mensaje del NT, abandonando como \u00fanico principio interpretativo el de la comprensi\u00f3n de la fe en sentido existencial, que arrancar\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada -seg\u00fan \u00e9l- de un \u00abesquema pietista\u00bb. Los componentes hist\u00f3ricos los saca a la luz la \u00abhistoria de la tradici\u00f3n\u00bb, que recupera las primitivas confesiones de fe cristol\u00f3gica y el credo. As\u00ed\u00ad pues, Conzelmann vuelve al objeto, es decir, al texto, y consiguientemente de la antropolog\u00ed\u00ada a la cristolog\u00ed\u00ada. Pero semejante vuelta a la historia se queda s\u00f3lo a mitad de camino, porque no alcanza al mensaje del Jes\u00fas terreno, si bien Conzelmann revaloriza la teolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos utilizando los resultados de la cr\u00ed\u00adtica redaccional, de la que fue uno de sus iniciadores. A diferencia de Bultmann, hace que la teolog\u00ed\u00ada comience con el kerigma de la comunidad primitiva y coloca \u00abel desarrollo de la Iglesia primitiva\u00bb no despu\u00e9s de Juan, como en Bultmann, sino despu\u00e9s de Pablo y en conexi\u00f3n con \u00e9l, sobre todo para evitar una negativa prejuzgada sobre esta literatura epistolar.<\/p>\n<p>No obstante, Conzelmann sigue dependiendo de su maestro: por su precomprensi\u00f3n luterana; por el consiguiente escepticismo respecto al Jes\u00fas hist\u00f3rico, que permanece a\u00fan entre las premisas de la teolog\u00ed\u00ada, y por la unilateralidad de la interpretaci\u00f3n kerigm\u00e1tica, que entra\u00f1a la desvalorizaci\u00f3n de Hechos y Apocalipsis. Pero hay que afirmar positivamente que la elecci\u00f3n kerigm\u00e1tica le permite resolver a su modo el problema fundamental de toda teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: unir en armon\u00ed\u00ada reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n, salvaguardando as\u00ed\u00ad la unidad teol\u00f3gica dentro de la variedad hist\u00f3rica. En efecto, \u00e9l encuentra la unidad hermen\u00e9utica y estructural justamente en el kerigma. A pesar de sus limitaciones hermen\u00e9uticas y teol\u00f3gicas, su intento de unificar la teolog\u00ed\u00ada del NT alrededor del kerigma es digno de la m\u00e1xima consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA ORIENTACI\u00ed\u201cN DE \u00abHISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN\u00bb. Esta segunda orientaci\u00f3n hermen\u00e9utica contempla la unidad de la teolog\u00ed\u00ada del NT no en el kerigma, sino sobre el fondo de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb. Tiene una larga historia a sus espaldas, que se remonta a la escuela de Erlangen, y en particular a J. Ch. K. von Hoffman (1810-1877). Los dos autores recientes m\u00e1s conocidos que han elegido esta orientaci\u00f3n son O. Cullmann y L. Goppelt. La teolog\u00ed\u00ada del NT como \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb tiene en com\u00fan tres principios: 1) la Biblia, A y NT, se considera en su aspecto unitario; 2) se la interpreta como historia de la salvaci\u00f3n, por lo cual se coloca en primer plano la obra de Dios en la historia, mientras que pasa a segundo plano el aspecto doctrinal; 3) se coloca en el centro la persona de Jes\u00fas, cumplimiento de la promesa, en el cual se concentra pasado (AT) y futuro (escatolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Aunque O. Cullmann es el m\u00e1s conocido representante de esta orientaci\u00f3n, no ha escrito una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada del NT, sino una teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n (Historia de la salvaci\u00f3n, Barcelona 1968) con resultados interesantes a nivel hermen\u00e9utico, pero decepcionantes en la perspectiva de una presentaci\u00f3n global de la fe neotestamentaria. En efecto, las tres primeras partes de la obra intentan aclarar la terminolog\u00ed\u00ada y establecer una confrontaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica con otras interpretaciones, principalmente con R. Bultmann y su escuela (pp. 13-186). S\u00f3lo la cuarta parte profundiza el tema central con una ex\u00e9gesis teol\u00f3gica de los cuatro momentos principales de la revelaci\u00f3n neotestamentaria (Jes\u00fas, la Iglesia primitiva, Pablo y Juan), mientras que la quinta propone una disposici\u00f3n sugestiva para una teolog\u00ed\u00ada fundamental (pp. 285-327). Mas, a mi entender, la verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada de Cullmann es la cristolog\u00ed\u00ada de sus dos obras m\u00e1s importantes: Cristo y el tiempo y Cristolog\u00ed\u00ada del NT (Estela, 1968, y S\u00ed\u00adgueme, 19804, respectivamente).<\/p>\n<p>L. Goppelt ha dejado una teolog\u00ed\u00ada del NT \u00abincompleta\u00bb, acabada y editada por su disc\u00ed\u00adpulo Roloff (Teolog\u00ed\u00ada del NT, 2 vols., Brescia, 1982-83), quiz\u00e1 la mejor escrita hasta ahora, al menos en lo que se refiere a la primera parte. Trazando al principio la historia de la disciplina, \u00e9l mismo se coloca en la orientaci\u00f3n de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb, y se propone unir una seria cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica con un profundo esfuerzo de comprensi\u00f3n del NT que permita llegar a un di\u00e1logo cr\u00ed\u00adtico entre la hermen\u00e9utica hist\u00f3rica (J. Jeremias) y la existencial (R. Bultmann). De este modo quiere ligar profundamente a la vez reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n en un sano equilibrio. En el fundamento de la teolog\u00ed\u00ada del NT est\u00e1 no s\u00f3lo la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Jeremias), sino toda la obra de Jes\u00fas en su significado teol\u00f3gico. Pero el punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada del NT sigue siendo el kerigma de la muerte y resurrecci\u00f3n (1Co 15:1-5). Ese kerigma se desarrolla luego en dos direcciones: la una hacia atr\u00e1s, hacia el Jes\u00fas terreno (Heb 10:37-41), fundamento hist\u00f3rico-teol\u00f3gico del kerigma, y la otra, en cambio, en direcci\u00f3n a la vida de la Iglesia con la profundizaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada y la soteriolog\u00ed\u00ada del kerigma. El kerigma pascual, que consiste en la continuaci\u00f3n de la obra de Jes\u00fas con la resurrecci\u00f3n, no encuentra modelo alguno en el ambiente religioso circunstante, jud\u00ed\u00ado y grecorromano. Es absolutamente \u00fanico. El anuncio y la obra de salvaci\u00f3n de Jes\u00fas son continuamente puestos en relaci\u00f3n por Goppelt entre s\u00ed\u00ad y sobre todo con la persona de Jes\u00fas, por lo cual la salvaci\u00f3n tiene lugar siempre por una relaci\u00f3n estrechamente personal con Jes\u00fas. Precisamente bas\u00e1ndose en esta tesis fundamental postula Goppelt la continuaci\u00f3n de la relaci\u00f3n personal con Jes\u00fas tambi\u00e9n en el tiempo de la Iglesia, hecha posible por la muerte y resurrecci\u00f3n y por la presencia \u00abespiritual\u00bb consiguiente del Se\u00f1or resucitado en la comunidad y en los sacramentos. En coherencia con el principio hist\u00f3ricohermen\u00e9utico, la estructura de la teolog\u00ed\u00ada del NT parte de su fundaci\u00f3n (la obra de Jes\u00fas en su significado teol\u00f3gico: desde la venida del reino a pentecost\u00e9s); luego pasa a su punto central: el kerigma como principio de la reflexi\u00f3n de fe sobre la obra de Jes\u00fas, para considerar luego c\u00f3mo la tradici\u00f3n de Jes\u00fas es recibida y desarrollada por Pablo (Ef y las cartas pastorales no ser\u00ed\u00adan de Pablo) y por los escritos pospaulinos. Pablo no es le\u00ed\u00addo en clave antropol\u00f3gica existencial (Bultmann) ni sobre el fondo de una \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb entendida en su relaci\u00f3n con el AT (Rom 4), como hacen K\u00fcmmel y Ridderbos, sino como desarrollo de la tradici\u00f3n de Cristo en su acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, acogido e interpretado.<\/p>\n<p>La gran teolog\u00ed\u00ada del NT del americano G.E. Ladd (Grand Rapids, 1974), aunque intenta seguirla orientaci\u00f3n culmanniana de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb, vuelve en realidad a la teolog\u00ed\u00ada descriptiva de tipo doctrinal, rechazando el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, unido a un escaso esfuerzo de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA ORIENTACI\u00ed\u201cN HIST\u00ed\u201cRICO-POSITIVA. Agrupamos bajo este t\u00ed\u00adtulo gen\u00e9rico aquellas teolog\u00ed\u00adas del NT que siguen una exposici\u00f3n hist\u00f3rica, fund\u00e1ndola en el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, y no en el kerigma ni en una concepci\u00f3n unitaria de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb. Por encima del m\u00e9todo todav\u00ed\u00ada no cualificante, las opciones hermen\u00e9uticas son diversas en los varios autores que se pueden colocar en esta orientaci\u00f3n. Nos detenemos en los que consideramos los dos exponentes principales: K\u00fcmmel y Jeremias.<\/p>\n<p>W.G. K\u00fcmmel escribe una teolog\u00ed\u00ada del NT seg\u00fan los principales testimonios del NT: Jes\u00fas, Pablo y Juan (Teolog\u00ed\u00ada del NT, Brescia 1976). Aparece en primer plano una pol\u00e9mica intencional con Bultmann y la escuela kerigm\u00e1tica, en que evita cuidadosamente la terminolog\u00ed\u00ada de la hermen\u00e9utica existencial, comenzando por la palabra kerigma. Se atiene con rigor al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico para volver al mensaje del Jes\u00fas hist\u00f3rico y a la tradici\u00f3n de la Iglesia primitiva. En semejante orientaci\u00f3n, en la que se da la preferencia a la reconstrucci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, el problema crucial es el de la unidad teol\u00f3gica de los escritos del NT, discutida ya por Lutero: \u00abEl cometido de una teolog\u00ed\u00ada del NT s\u00f3lo puede ser&#8230; el de hacer hablar antes de nada a cada uno de los autores seg\u00fan su lenguaje, y s\u00f3lo en un segundo momento preguntarse por la unidad que de ah\u00ed\u00ad puede seguirse, o tambi\u00e9n comprobar las diferencias no conciliables\u00bb. Esta unidad o centro del NT la descubre K\u00fcmmel en un tema teol\u00f3gico principal, que aparece en los tres testimonios principales del NT: \u00abEllos est\u00e1n de acuerdo en anunciar que Dios hizo comenzar en Jesucristo la salvaci\u00f3n prometida para el fin del mundo; que Dios en este acontecimiento de Cristo ha venido a nuestro encuentro y que quiere encontrarnos como Padre que intenta librarnos de la esclavitud del mundo y hacernos capaces de un amor efectivo. Que ese centro del NT es cierto no lo puede establecer el historiador&#8230;\u00bb, sino el creyente. As\u00ed\u00ad pues, la salvaci\u00f3n presente y futura es el verdadero centro del NT, tesis querida de K\u00fcmmel. De todos modos, se queda uno perplejo al ver a Jes\u00fas puesto entre los testimonios principales, junto con Pablo y Juan. Adem\u00e1s, el af\u00e1n del historiador por la reconstrucci\u00f3n disminuye el inter\u00e9s por la verdadera y aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>J. Jeremias s\u00f3lo tuvo ocasi\u00f3n de escribir la primera parte de su teolog\u00ed\u00ada del NT, pero para \u00e9l la m\u00e1s importante y decisiva: La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19804). Lo que para Bultmann es s\u00f3lo un presupuesto hist\u00f3rico de la teolog\u00ed\u00ada del NT, es en cambio para Jeremias su centro: la predicaci\u00f3n y el mensaje del Jes\u00fas hist\u00f3rico. El principio teol\u00f3gico-hermen\u00e9utico que le gu\u00ed\u00ada se expresa en una obra poco voluminosa: II problema del Ges\u00fa storico (Brescia 1964). Evangelio de Jes\u00fas y kerigma en la Iglesia se consideran, respectivamente, como llamada de Dios y respuesta a \u00e9l: \u00abEsta respuesta procede siempre en doble direcci\u00f3n: es adoraci\u00f3n laudativa de Dios y es testimonio ante el mundo. La respuesta est\u00e1 inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, pero no es parte de la llamada. El elemento decisivo es la llamada, no la respuesta. El testimonio multiforme de fe de la comunidad primitiva, de Pablo, de Juan&#8230;, se debe medir por la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. En nuestra protesta contra la planificaci\u00f3n de evangelio y kerigma entra el concepto de revelaci\u00f3n. Seg\u00fan el testimonio del NT, el L\u00f3gos encarnado, y s\u00f3lo \u00e9l, es la revelaci\u00f3n de Dios. La predicaci\u00f3n de la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes, por el contrario, es el testimonio, inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu, de la revelaci\u00f3n. El testimonio de la Iglesia no es \u00e9l mismo revelaci\u00f3n\u00bb (p. 39). Jeremias parece identificar aqu\u00ed\u00ad revelaci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada, cerrando adem\u00e1s la revelaci\u00f3n con el Jes\u00fas terreno. Pero puede que s\u00f3lo intente poner de manifiesto la importancia fundamental de una teolog\u00ed\u00ada del NT, pues la segunda parte (nunca realizada) se concibe como respuesta a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y v\u00e1lida en cuanto respuesta (p. 355 de la Teolog\u00ed\u00ada del NT, 4.a ed.). El principio teol\u00f3gico en el cual se funda es el de la encarnaci\u00f3n, pero entendido de modo m\u00e1s riguroso incluso que en el evangelio de Juan, en el cual Jes\u00fas preanuncia la continuaci\u00f3n y el cumplimiento de \u00absu\u00bb revelaci\u00f3n mediante el Par\u00e1clito. Es importante tener presente el principio teol\u00f3gico-hermen\u00e9utico de Jeremias, que permite comprender su gigantesco esfuerzo por aprontar un instrumento cr\u00ed\u00adtico riguroso con el que poder llegar a la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, \u00abporque nada ni nadie m\u00e1s que el Hijo del hombre, que su palabra&#8230; pueden conferir plenitud de autoridad a nuestra predicaci\u00f3n\u00bb (Las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 1976, 142). Con las debidas reservas sobre su radicalidad teol\u00f3gica, hay que tener presente de todas formas la protesta de Jeremias contra la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica del NT.<\/p>\n<p>4. LA ORIENTACI\u00ed\u201cN SISTEM\u00ed\u0081TICA. El que estructura la teolog\u00ed\u00ada del NT por grandes temas, en general se inspira en los tratados de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Existe, pues, el peligro de que se pierda ya sea la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, ya la verdadera y aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n. Por eso es la m\u00e1s problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>La obra reciente m\u00e1s significativa en esta l\u00ed\u00adnea es la teolog\u00ed\u00ada del NT del exegeta cat\u00f3lico K.H. Schelkle, en cuatro partes y cinco vol\u00famenes (cuatro en la ed. espa\u00f1ola, Herder, Barcelona 1975-1978). Las grandes tem\u00e1ticas son las siguientes: I. Creaci\u00f3n: mundo, tiempo, hombre. II. Dios estaba en Cristo, que incluye la teolog\u00ed\u00ada trinitaria en la cristolog\u00ed\u00ada. III. Ethos cristiano, organizado en 25 temas que cubren el \u00e1rea de la moral fundamental y especial. IV. Consumaci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, o sea escatolog\u00ed\u00ada presente y futura; la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos y la Iglesia: eclesiolog\u00ed\u00ada y sacramentos. Cada una de las cinco partes podr\u00ed\u00ada consider\u00e1rsela como independiente, pues han sido publicadas en tiempos diversos y con diversas modalidades. Una reflexi\u00f3n metodol\u00f3gica y te\u00f3rica se registra s\u00f3lo en el volumen III (pp. 13-38: versi\u00f3n ligeramente diversa de un art\u00ed\u00adculo precedente). Una tesis teol\u00f3gica sirve de gu\u00ed\u00ada a esta obra: \u00abLa Escritura es palabra de Dios\u00bb. \u00abHabr\u00e1 que definir una teolog\u00ed\u00ada del NT como una `palabra acerca de Dios&#8217; sobre la base de la palabra con que Dios se revela en la nueva alianza, que incluye asimismo la antigua alianza, y que est\u00e1 consignada en el libro del NT como testimonio de esa revelaci\u00f3n\u00bb (III, p. 14). Del hecho de ser el NT \u00abpalabra de Dios\u00bb o \u00abtestimonio de la palabra\u00bb deriva su unidad fundamental, dentro de la variedad de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y de los autores. Esa unidad no es s\u00f3lo de pensamiento, sino de \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb dentro del NT en su relaci\u00f3n con el AT. Esta b\u00fasqueda de una unidad din\u00e1mica aparece sobre todo en el volumen I. Pero luego cada volumen tiene su principio hermen\u00e9utico de unidad: en el 1 son la creaci\u00f3n y el Dios creador, que superan las tensiones negativas, presentes en el mundo, con la apertura a la redenci\u00f3n, y por tanto a la cristolog\u00ed\u00ada, tema del volumen sucesivo. En el II el centro lo ocupa Cristo, en el cual encuentra unidad la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica del Dios trino. En el III, el principio hermen\u00e9utico del \u00e9thos cristiano es la obediencia de la fe. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es discernirlo en los vol\u00famenes IV y V. La unidad del conjunto es m\u00e1s teol\u00f3gica que hermen\u00e9utica. Aunque \u00fatil como t\u00e9rmino inmediato de confrontaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, no corresponde, sin embargo, a un proyecto ideal de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que en la estructura y en el principio hermen\u00e9utico debe inspirarse en el NT y en su ambiente vital, y no en la teolog\u00ed\u00ada posterior. Las teolog\u00ed\u00adas de este g\u00e9nero acaban siendo una \u00abteolog\u00ed\u00ada seg\u00fan la Biblia\u00bb m\u00e1s que una \u00abteolog\u00ed\u00ada de la Biblia\u00bb; esta distinci\u00f3n de Wrede la ha recogido y tematizado Ebeling.<\/p>\n<p>5. ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO. Para concluir, deseo aludir brevemente a los intentos de una teolog\u00ed\u00ada de la Biblia que comprenden A y NT.<\/p>\n<p>H. Clavier, profesor calvinista de la universidad de Estrasburgo, al t\u00e9rmino de su larga carrera, en el 1976, realiz\u00f3 un proyecto acariciado desde los a\u00f1os de su juventud: escribir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT y del NT siguiendo las grandes corrientes de pensamiento presentes en la Biblia: la arcaica o m\u00ed\u00adtica, la m\u00ed\u00adstica, la prof\u00e9tica y la cultual. La tesis hermen\u00e9utica, o sea, la intenci\u00f3n, es poner de manifiesto la unidad y la variedad del pensamiento b\u00ed\u00adblico (Les vari\u00e9t\u00e9s de la pens\u00e9e biblique et le probl\u00e9me de son unit\u00e9, Leiden 1976). La unidad es contemplada en la persona de Jes\u00fas, cumplimiento del AT y centro del NT. La variedad, presente en las corrientes de pensamiento que atraviesan los dos Testamentos, se exagera por una dedicaci\u00f3n puntillosa a una ciencia hist\u00f3rica positivista que es ya un sue\u00f1o del pasado a la luz de la actual conciencia hermen\u00e9utica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de Clavier es significativa s\u00f3lo como testimonio de una etapa ya pasada: la dominada por la b\u00fasqueda afanosa de la objetividad hist\u00f3rica mediante una cr\u00ed\u00adtica elevada a dogma. Pero la precomprensi\u00f3n calvinista de Clavier es harto evidente en su \u00e1spera pol\u00e9mica anticat\u00f3lica, que est\u00e1 fuera de moda. Sin embargo, plantea problemas reales sobre la unidad y la variedad del pensamiento b\u00ed\u00adblico, aunque responde de un modo err\u00f3neo.<\/p>\n<p>M\u00e1s modesto, aunque m\u00e1s sugestivo, es el intento de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de S. Terrien (The Elusive Presence, Towards a New Biblical Theology, Nueva York &#8211; San Francisco &#8211; Londres 1978). Terrien contempla la continuidad, y por tanto la unidad entre AT y NT, en el \u00abDeus absconditus atque praesens\u00bb experimentado en la fe. La descubre en las apariciones de Dios a los patriarcas, en la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, en la presencia de Dios en el templo, en las visiones prof\u00e9ticas, en las expresiones de la presencia de Dios contenidas en los salmos y en los libros sapienciales, en la expectativa de una epifan\u00ed\u00ada de Yhwh hasta en la presencia de Dios en la Palabra, lo mismo en el AT que en el NT, que alcanza su culminaci\u00f3n en el relato de la transfiguraci\u00f3n, en la experiencia de Pablo en el camino de Damasco y en las expresiones neotestamentarias sobre la glorificaci\u00f3n del nombre de Dios (el nuevo templo, el templo del Esp\u00ed\u00adritu, el templo de su cuerpo).<\/p>\n<p>Como se puede ver, hay una variedad de metodolog\u00ed\u00adas al componer una teolog\u00ed\u00ada del NT. Mas en estos \u00faltimos a\u00f1os ha surgido una exigencia com\u00fan: la de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que sea verdaderamente teolog\u00ed\u00ada de toda la Biblia y que haga ver su unidad din\u00e1mica.<\/p>\n<p>V. \u00bfHACIA UNA TEOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA? En los a\u00f1os setenta comienza una nueva orientaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Se empieza a pensar (el primero fue Von Rad en la \u00faltima parte de su Teolog\u00ed\u00ada del AT) [\/ supra, III, Ic] que la divisi\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada del AT y del NT, que se remonta, con Gabler y Bauer, a los comienzos mismos de la disciplina [\/ supra, I, 3], ha sido un camino equivocado, por lo que es preciso emprender uncamino nuevo. A Von Rad se asocian Schlier, Kraus, Goppelt y otros muchos. Una aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada de la Biblia deber\u00ed\u00ada expresar el proceso de tradici\u00f3n que lleva desde el AT a los umbrales del NT; o bien deber\u00ed\u00ada ser una teolog\u00ed\u00ada del NT abierta al AT que intente unir tradiciones e interpretaciones de las tradiciones del AT y del NT. Ante esta exigencia se han formulado tres respuestas diversas. Dado que los estudiosos del AT est\u00e1n a\u00fan lejos de estar de acuerdo sobre un centro, y por tanto sobre la unidad del AT, ese proyecto no se podr\u00e1 pensar m\u00e1s que a partir del NT. Las premisas teol\u00f3gicas las hemos recordado ya al hablar del m\u00e9todo [I supra, II]: el canon b\u00ed\u00adblico \u00fanico, aunque distinto, y la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, que tiene su cumplimiento en Cristo.<\/p>\n<p>La escuela bultmanniana (Gr\u00e1sser, Strecker, Becker, Schmithals, Klein), en cambio, aunque no excluye el proyecto en principio, sostiene que no es factible. En realidad, tiende a situar dial\u00e9cticamente AT y NT: el AT como ley es superado en el NT; como historia del hombre que intenta salvarse as\u00ed\u00ad mismo, es negado mediante la justificaci\u00f3n por la fe en Cristo; las mismas promesas del AT no se habr\u00ed\u00adan cumplido. El NT respecto al AT es superaci\u00f3n m\u00e1s bien que cumplimiento. El lazo hist\u00f3rico del NT con el AT pasa m\u00e1s bien a trav\u00e9s de la literatura jud\u00ed\u00ada intertestamentaria (hay que recordar aqu\u00ed\u00ad que los protestantes, siguiendo la tradici\u00f3n humanista, tienen para el AT el canon breve, con lo cual excluyen del canon la literatura veterotestamentaria m\u00e1s cercana al NT).<\/p>\n<p>A la escuela bultmanniana se opone la escuela de Tubinga (H. Gese y P. Stuhlmacher), la cual sostiene, en cambio, la posibilidad del proyecto, considerando no tanto las estructuras ontol\u00f3gicas semejantes cuanto el proceso de la revelaci\u00f3n que termina en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. En esta concepci\u00f3n, el AT ser\u00ed\u00ada una prehistoria del NT. Se han realizado intentos partiendo de cada uno de los temas ideol\u00f3gicos, como la ley, la justicia, la redenci\u00f3n, pero sin gran \u00e9xito.<\/p>\n<p>H. H\u00fcbner, en un art\u00ed\u00adculo aparecido en Kerygma und Dogma (1981, 1-19), ha propuesto un camino m\u00e1s largo, pero seg\u00fan \u00e9l m\u00e1s seguro: partir de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de las teolog\u00ed\u00adas del NT sobre el AT. Y ha aducido dos ejemplos concretos: las citas del AT en Mateo, donde el AT es concebido como promesa que se cumple en el NT, y el tratamiento del AT en la carta a los Romanos de Pablo, donde \u00e9ste no s\u00f3lo acepta el AT como Escritura, sino en parte tambi\u00e9n como \u00abley\u00bb (mientras que en la carta a los G\u00e1latas lo rechazaba de manera absoluta como \u00abley\u00bb). O. Merk, en su art\u00ed\u00adculo de la Theologische Realenzyklopadie, de 1980, ha sugerido tambi\u00e9n el m\u00e9todo de los peque\u00f1os pasajes con el estudio de concepciones comunes y de temas que enlazaban a ambos Testamentos (fidelidad de Dios, unicidad de Dios, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el \u00fanico modo de llegar a una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica global parece ser hacer una teolog\u00ed\u00ada del AT partiendo del Nuevo. Tendr\u00ed\u00adamos as\u00ed\u00ad \u00abuna teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria del AT\u00bb, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de H. H\u00fcbner, justificada teol\u00f3gicamente por el hecho de ser Cristo el cumplimiento de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios al hombre. En todo caso -como lo sostiene A. Bonora en este mismo art\u00ed\u00adculo- existe la posibilidad y la legitimidad de una teolog\u00ed\u00ada del AT independiente [\/supra, III, 3].<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os naci\u00f3 una revista que debate el problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: Horizons in Biblical Theology (Pittsburgh, 1979ss). Ya es significativo que todos los exegetas, cualquiera que sea su tendencia, si son creyentes, sientan la exigencia teol\u00f3gica de superar la divisi\u00f3n entre A y NT, creada por el uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, y que se orienten a dar la raz\u00f3n al canon b\u00ed\u00adblico y a la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, que ha le\u00ed\u00addo siempre el AT a la luz del Nuevo, y viceversa. Quiz\u00e1 sea \u00e9ste el cometido que tiene ante s\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica actual. Ser\u00ed\u00ada ya un avance que en las futuras teolog\u00ed\u00adas del NT hubiese al menos un cap\u00ed\u00adtulo que tratase la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria del AT [\/ Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica; \/ Escritura].<\/p>\n<p>G. Segalla<br \/>\nBIBL.: I-II: BOERS H., What is New Testament Theology?, Filadelfia 1979; FERRERO BLANCO J.J., Iniciaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Barcelona 1967; HAACKER y otros, Biblische Theologie heute, Neukirchen 1977; HARRINGTON W.J., The Path of Biblical Theology, Dubl\u00ed\u00adn 1973; HASEL G., New Testament Theology, Basic Issues in the Current Debate, Grand Rapids (Michigan) 1978; KRAUS H.J., La teologia biblica. 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Eine Hermeneutik, Gotinga 1979.<\/p>\n<p>III: BEAUCHAMP P., Th\u00e9ologie biblique, en Initiation \u00e1 la pratique de la th\u00e9ologie I, Par\u00ed\u00ads 1982, 185-232; BLENKINSOPP J., Old Testament Theology and the Jewish-Christian Connection, en \u00abJournal for the Studie of the Old Testament\u00bb28 (1984) 3-15; CoLoMBo G., \u00abDogmatice\u00bbe \u00abbiblica\u00bb, en \u00abRBit\u00bb 21 (1973) 241-278; EICHRODT W., Teolog\u00ed\u00ada del AT, Cristiandad, Madrid 1975; FESroRAllI F., Rassegna di teologia de\/1&#8217;AT, en \u00abRBit\u00bb 10 (1962) 297-316; 12 (1964) 27-48; ID, Teologia biblica: problema e riflessioni, en Teologia 1 (1976) 135-149; HASEL G.F., Old Testament Theology. 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Toward e New Biblical Theology, Nueva York 1978; WESTERMANN C., Theologie des Alten Testaments in Grundz\u00fcgen, Gotinga 1978 (trad. ital., Paideia, Brescia 1983); ID, Che cosa dice 1 Antico Testamento su Dio?, Queriniana, Brescia 1982.<\/p>\n<p>IV. BULTMANN R., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; CULLMANN O., Il mistero della redenzione nella storia, Bolonia 1966 (Historia de la salvaci\u00f3n, Pen\u00ed\u00adnsula 1968); CONZELMANN H., Teolog\u00ed\u00ada del NT, Brescia 1972; GOPPELT L., Teolog\u00ed\u00ada del NT, Brescia, I, 1982; II, 1983; GRECH P., Le ideefondamentali el NT, M\u00f3dena 1968; LOHSE E., Grundriss der Neutestamentlichen Theologie, Stuttgart 1974; JEREMIAS J., Teolog\u00ed\u00ada del NT I. 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Neues Testament, en Theologische Realenzyklop\u00e1die VI, Berl\u00ed\u00adn-Nueva York 1980; 469-472; STUHLMACHER P., Schriftauslegung auf dem Wege zur Biblichen Theologie, Gotinga 1975.<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Historia: 1. Los comienzos: Biblia y teolog\u00ed\u00ada; 2. De la teolog\u00ed\u00ada a la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica; 3. De la doctrina a la historia (Gabler y Bauer); 4. De la historia a su interpretaci\u00f3n (F.Ch. Baur); 5. De la historia a la historia religiosa; 6. De la historia religiosa al \u2020\u0153kerigma\u2020\u009d; 7. Del \u2020\u0153kerigma\u2020\u009d al pluralismo metodol\u00f3gico. II. M\u00e9todo: 1. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico; 2. El m\u00e9todo teol\u00f3gico; 3. Principio hermen\u00e9utico y estructura. III. Teolog\u00ed\u00ada delAT: orientaciones actuales: 1. Crisis de la teolog\u00ed\u00ada del AT; 2. M\u00e9todos en uso: a) El m\u00e9todo descriptivo, b) El m\u00e9todo dogm\u00e1tico-did\u00e1ctico, c) El m\u00e9todo dia-cr\u00f3nico, d) El m\u00e9todo selectivo del centro tem\u00e1tico; 3. Conclusi\u00f3n. IV. Teolog\u00ed\u00ada del NT: orientaciones actuales: 1. La orientaci\u00f3n hist\u00f3ricokerigm\u00e1tica; 2. La orientaci\u00f3n de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d; 3. La orientaci\u00f3n hist\u00f3rico-positiva; 4. La orientaci\u00f3n sistem\u00e1tica; 5. Antiguo y Nuevo Testamento. V. \u00bfHacia una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica?<br \/>\n3143<br \/>\n1. HISTORIA.<br \/>\nPara saber enseguida de qu\u00e9 se trata, comenzamos con una definici\u00f3n provisional de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: es \u2020\u0153la comprensi\u00f3n unitaria expresada en una s\u00ed\u00adntesis doctrinal, cr\u00ed\u00adtica, org\u00e1nica y progresiva de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Biblia (o bien del AT y del NT) en torno a categor\u00ed\u00adas propias, a la luz de la fe personal y eclesial\u2020\u009d. Para comprender sus problemas debemos ante todo conocer su historia.<br \/>\n3144<br \/>\n1. Los comienzos: Biblia y teolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl camino hacia la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica lo prepararon los humanistas (Lorenzo Valla, Erasmo), que propiciaron la vuelta a los textos originales de la Biblia. Sobre la onda del humanismo, Lutero pudo proponer su principio de la \u2020\u0153sola Scriptura\u2020\u009d, que dio el impulso decisivo. Pero \u00e9l, aunque escribi\u00f3 traducciones y comentarios a la Biblia, no compuso nunca una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. S\u00f3lo despu\u00e9s de unos cien a\u00f1os se lleg\u00f3 a la palabra.<br \/>\nLos antecesores de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica fueron obras que pulularon entre los a\u00f1os 1500 y 1700, llamadas \u2020\u0153Collegia b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d. Eran prontuarios de pasajes escritur\u00ed\u00adsticos organizados seg\u00fan las tesis del s\u00ed\u00admbolo de fe luterano o de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Estas obras no practicaban a\u00fan ninguna interpretaci\u00f3n del texto sagrado, sino que eran solamente instrumentos al servicio de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica luterana.<br \/>\nEl nombre \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d lo us\u00f3 por primera vez W. J. Christmann en el 1629; pero de su obra nos ha quedado s\u00f3lo el t\u00ed\u00adtulo en los cat\u00e1logos. La primera obra que poseemos con este nombre es la de Henricus a Dienst: Theologia b\u00ed\u00adblica, editada en Denver en el 1643. Pero no se aparta de los \u2020\u0153Collegia b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d ya mencionados.<br \/>\nLa separaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la dogm\u00e1tica se vio favorecida por el pietismo a finales del siglo xviii, en el ambiente de los \u2020\u0153Collegia philobiblica\u2020\u009d o \u2020\u0153pietatis\u2020\u009d, donde se meditaba con afecto la Biblia. El contacto personal con la escritura se contrapon\u00ed\u00ada a la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, fr\u00ed\u00ada; por lo cual se sinti\u00f3 la necesidad de hacer una teolog\u00ed\u00ada sacada de la \u2020\u0153sola\u2020\u009d Sagrada Escritura (A.F. B\u00fc-sching, Epitome theologiae e solis sa-cris literis concinnata, Gotinga 1756). De todas formas, ni la pr\u00e1ctica de los \u2020\u0153loci theologici\u2020\u009d ni el pietismo distingu\u00ed\u00adan la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la sistem\u00e1tica. Pues los primeros pensaban fundar la teolog\u00ed\u00ada en la Escritura recogiendo los textos que probaban las verdades de la fe; y los segundos identificaban la teolog\u00ed\u00ada con la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que a la postre hab\u00ed\u00ada de sustituir a la dogm\u00e1tica.<br \/>\n3145<br \/>\n2. De la teolog\u00ed\u00ada a la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica.<br \/>\nCon el pietismo la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se presentaba como rival de la dogm\u00e1tica y quer\u00ed\u00ada sustituirla. Pero s\u00f3lo con el iluminismo se presenta la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia cr\u00ed\u00adtica de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Las premisas son: el de\u00ed\u00adsmo, para el cual el \u00faltimo juez de la verdad es la raz\u00f3n; y la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, que se sirve de un rico material puesto a disposici\u00f3n por la filolog\u00ed\u00ada y por la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica aplicada a la Biblia; en ella hab\u00ed\u00ada que encontrar la religi\u00f3n racional o seg\u00fan la raz\u00f3n. Lo que en los textos parec\u00ed\u00ada contrario a la raz\u00f3n se atribu\u00ed\u00ada a la mentalidad primitiva y al mito, que revest\u00ed\u00ada las ideas (C.G. Heme para el AT y J.G. Eichhorn para el NT). No ya la teolog\u00ed\u00ada, sino la raz\u00f3n se convert\u00ed\u00ada en el criterio para<br \/>\ncomprender la Escritura. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica iluminista se fundaba, pues, en la autoridad de la raz\u00f3n m\u00e1s que en la Biblia. Se part\u00ed\u00ada de la convicci\u00f3n de que las verdades de la raz\u00f3n estaban contenidas en la Biblia. El fin era apolog\u00e9tico: hacer que aceptaran el libro sagrado los hombres de cultura, racionalistas, de su tiempo. El producto m\u00e1s refinado de este estadio iluminista es la obra en cuatro vol\u00famenes de G.T. Zachari\u00e1 (1729-1 777) titulada Biblische Theo-logie (Gotinga-Kiel 1771-1 775). Zachari\u00e1 refuta el m\u00e9todo precedente de los \u2020\u0153dicta probantia\u2020\u009d. No basta citar los textos b\u00ed\u00adblicos. Es preciso interpretarlos de modo que se vea lo que es v\u00e1lido o no en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Hab\u00ed\u00ada comprendido, pues, la necesidad de la interpretaci\u00f3n y asignaba al proceso interpretativo de la Biblia una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica respecto a la teolog\u00ed\u00ada:<br \/>\n\u2020\u0153Por tanto, olv\u00ed\u00addese por alg\u00fan tiempo el sistema doctrinal de nuestra Iglesia y, a trav\u00e9s de un atento estudio de toda la Escritura, b\u00fasquese determinar nosotros mismos las doctrinas teol\u00f3gicas en ella contenidas; se tendr\u00e1 as\u00ed\u00ad una nueva teolog\u00ed\u00ada&#8230;, la aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d, que se ha de considerar como criterio \u00faltimo de verdad, con el cual confrontar las tesis teol\u00f3gicas. Zachari\u00e1 segu\u00ed\u00ada identificando el contenido de la Biblia con las ense\u00f1anzas de la fe; su inter\u00e9s, aunque cr\u00ed\u00adtico, se centraba todav\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica.<br \/>\n3146<br \/>\n3. De la doctrina a la historia (Gabler y Bauer).<br \/>\nEl paso metodol\u00f3gico decisivo para el establecimiento de una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, distinta de la sistem\u00e1tica, lo dio J.Ph. Gabler (1753-1826) con su discurso inaugural en la universidad de Altdorf, titulado De justo discrimine theologiae biblicae et dogmaticae regundisque recle utrius que finibus (1787). Su c\u00e9lebre tesis suena as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene car\u00e1cter hist\u00f3rico, ya que transmite lo que los hagi\u00f3grafos pensaron sobre las cosas divinas; la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, en cambio, tiene car\u00e1cter did\u00e1ctico, pues ense\u00f1a lo que todo te\u00f3logo seg\u00fan su capacidad o la cultura del tiempo, seg\u00fan las circunstancias, el tiempo, el lugar, las sectas, la escuela y otras cosas por el estilo filosofa sobre las cosas divinas\u2020\u009d. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, por argumentar hist\u00f3ricamente, permanece en s\u00ed\u00ad siempre igual, aunque es presentada en forma diversa seg\u00fan los varios sistemas; en cambio, la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica est\u00e1 sujeta a las varias mutaciones de las otras disciplinas a las que est\u00e1 ligada. Por eso era preciso separar lo que era humano (teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica) de lo que era divino (teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica), para ponerse al abrigo del ataque de los racionalistas. Adentr\u00e1ndose en el tema espec\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, pon\u00ed\u00ada de relieve la diversidad de tiempos y de autores b\u00ed\u00adblicos, sosteniendo la parte del autor humano, aunque pose\u00ed\u00ada el carisma de la inspiraci\u00f3n. Los autores del A y del NT son colocados ante todo en su secuencia temporal, distinguiendo las concepciones religiosas sucesivas de los patriarcas, de Mois\u00e9s, etc.; s\u00f3lo en un segundo momento se pasaba a una confrontaci\u00f3n para destacar las ense\u00f1anzas comunes a los varios autores, v\u00e1lidas para todos y para todos los tiempos.<br \/>\nG.L. Bauer (1755-1 806) es el primero en aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico en la composici\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, aunque no sigue en su estructura la metodolog\u00ed\u00ada propuesta por Gabler. Quiere demostrar la evoluci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n del A al NT, donde alcanza su culminaci\u00f3n con la religi\u00f3n racional. Los diversos autores b\u00ed\u00adblicos son presentados sucesivamente seg\u00fan temas comunes (cristolog\u00ed\u00ada, teolog\u00ed\u00ada, antropolog\u00ed\u00ada) y s\u00f3lo yuxtapuestos los unos a los otros. Por eso a la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria no corresponde la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, como quer\u00ed\u00ada Gabler. Se termina as\u00ed\u00ad teniendo diversas teolog\u00ed\u00adas, yuxtapuestas las unas a las otras, sin relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. En la interpretaci\u00f3n de los textos Bauer no es muy personal; a menudo se contenta con referir de modo ordenado las opiniones de varios autores, quiz\u00e1 por miedo a ser acusado de racionalista. El predominio del m\u00e9todo hist\u00f3rico sobre el teol\u00f3gico, adem\u00e1s de preferir la reconstrucci\u00f3n a la interpretaci\u00f3n, conduce enseguida a la divisi\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada del AT y teolog\u00ed\u00ada del NT (Biblische Theolo-gie des AT, Leipzig 1796; Biblische Theologie des NT, 4 vols., Leipzig 1800-1 802). Esta divisi\u00f3n, que rompe la unidad teol\u00f3gica del canon, permanece pr\u00e1cticamente hasta hoy.<br \/>\nEl influjo de Gabler y de Bauer fue grande. Despu\u00e9s de ellos hubo quien sigui\u00f3 el m\u00e9todo puramente hist\u00f3rico y quien s\u00f3lo el teol\u00f3gico. Pero las mejores realizaciones se debieron a los que practicaron el m\u00e9todo hist\u00f3rico unido al teol\u00f3gico. El autor m\u00e1s v\u00e1lido fue F.G.C. von Col\u00ed\u00adn, que escribi\u00f3 una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en dos vol\u00famenes, uno para el AT y otro para el NT, publicada postumamente (Leipzig 1836).<br \/>\n3147<br \/>\n4. De la historia a su interpretaci\u00f3n (F.Ch. Baur).<br \/>\nEl rico estadio de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica iluminista, aunque propuso y us\u00f3 el m\u00e9todo hist\u00f3rico, iba a\u00fan preferentemente dirigido a la reconstrucci\u00f3n de modo descriptivo, pues no hab\u00ed\u00ada conseguido formular un principio interpretativo unitario. Se hab\u00ed\u00ada dado cuenta de la importancia del ambiente cultural de la Biblia (filolog\u00ed\u00ada, mentalidad, mito&#8230;), pero no de la del ambiente vital, es decir, de la comunidad en la cual y por la cual fueron transmitidos y luego escritos los libros de la Biblia. Fue F.Ch. Baur (1792-1 860), fundador de la escuela de Tu-binga, el que introdujo en la teolog\u00ed\u00ada del NT un principio unitario: herme-n\u00e9utico y estructural. Para comprender la teolog\u00ed\u00ada del NT de Baur hay que tener presente la preparaci\u00f3n hist\u00f3rico- cr\u00ed\u00adtica que \u00e9l adquiri\u00f3. Estudi\u00f3 la literatura del NT y la historia del cristianismo primitivo. En cuanto a la literatura, comienza con las cartas de Pablo, reducidas a cuatro (Gal, Rom, l-2Co); Baur separa adem\u00e1s el cuarto evangelio de los otros tres. En cuanto a la historia del cristianismo primitivo, ve su evoluci\u00f3n en forma dial\u00e9ctica seg\u00fan la l\u00f3gica hegelia-na: la tendencia petrina del judeo-cris\u00fcanismo, la paulina del cristianismo helen\u00ed\u00adstico, la protocat\u00f3lica de s\u00ed\u00adntesis, representada por la literatura juanista. En su Theologie des NT, publicaci\u00f3n postuma (Leipzig 1864), en vez de presentar a los autores el uno despu\u00e9s del otro sin notar las relaciones entre ellos (como hab\u00ed\u00ada hecho Bauer), los presenta en bloques unitarios y en relaci\u00f3n din\u00e1mica entre s\u00ed\u00ad de contraposici\u00f3n o de integraci\u00f3n. La religi\u00f3n de Jes\u00fas, puramente moral, deducida de los evangelios sin\u00f3pticos (especialmente de Mateo), no pertenece, seg\u00fan Baur, a la teolog\u00ed\u00ada del NT, sino a sus premisas. La verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada comienza s\u00f3lo con la fe de los ap\u00f3stoles. Semejante planteamiento continuar\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada liberal e influir\u00e1 tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann. Adem\u00e1s de esta reconstrucci\u00f3n unitaria, tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n lo es; tambi\u00e9n ella se inspira en la filosof\u00ed\u00ada de Hegel, en su concepci\u00f3n positiva de la historia como desarrollo del esp\u00ed\u00adritu humano hacia la conciencia, la libertad y la interiorizaci\u00f3n. En el iluminismo, el ambiente hist\u00f3rico-cultural de la Biblia se conceb\u00ed\u00ada como un revestimiento secundario de las verdades de raz\u00f3n. En cambio, para Baur la reflexi\u00f3n sobre la historia es el medio para alcanzar la verdad, que s\u00f3lo se puede captar en la historia, en la totalidad del desarrollo hist\u00f3rico del esp\u00ed\u00adritu humano. Tambi\u00e9n este principio hermen\u00e9utico encuentra una analog\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann, el cual utiliza como principio hermen\u00e9utico la<br \/>\nautocomprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad en la fe.<br \/>\n3148<br \/>\n5. DE LA HISTORIA A LA HISTORIA religiosa.<br \/>\nLa segunda mitad del siglo XIX est\u00e1 dominada por el romanticismo y por el liberalismo, por las grandes investigaciones hist\u00f3ricas positivas y por el consiguiente nacimiento del m\u00e9todo hist\u00f3rico-religio-so (Religionsgeschichte Schule). Omitimos la corriente rom\u00e1ntico-liberal, cuyo mejor producto es la Theologie des NT, de H.J. Holtzmann, en dos vol\u00famenes (Friburgo-Leipzig 1896-97), y nos detenemos en la escuela hist\u00f3rico-religiosa por el influjo que ha ejercido y que sigue ejerciendo en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de nuestro siglo. Iniciadores de esta escuela fueron el te\u00f3logo sistem\u00e1tico E. Troeltsch y el c\u00ed\u00adrculo de Gotinga. Tres son sus principios metodol\u00f3gicos de fondo: el de la cr\u00ed\u00adtica (duda cr\u00ed\u00adtica) y los de la analog\u00ed\u00ada y la correlaci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos entre s\u00ed\u00ad. W. Wrede (1857-1 906) lo aplica a la teolog\u00ed\u00ada del NTcon su famoso escrito program\u00e1tico \u00dcber die Aufgabe und Methode des sogenannten NT (Gotinga 1897). Critica el m\u00e9todo hist\u00f3rico como se sol\u00ed\u00ada practicar en teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica por estar adulterado por el teol\u00f3gico. En consecuencia, sostiene el m\u00e9todo hist\u00f3rico puro, independiente de los supuestos teol\u00f3gicos de la inspiraci\u00f3n y del canon. La Biblia no contiene una historia de ideas, sino una historia del esp\u00ed\u00adritu y de las experiencias religiosas, una historia de la religi\u00f3n. Por eso no tiene ya sentido hablar de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d ni de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d. De hecho, las obras de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, fruto de este m\u00e9todo historicista, no llevan ya el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d, sino el de \u2020\u0153religi\u00f3n\u2020\u009d: \u2020\u0153La religi\u00f3n de Israel\u2020\u009d para el AT y \u2020\u0153La religi\u00f3n de Jes\u00fas y del cristianismo primitivo\u2020\u009d para el NT. Para el AT, los nombres m\u00e1s conocidos son los de A. Eichhorn, H. Gunkel y H. Gressmann. Para el NT, J. Weis, H. Weinel y sobre todo W. Bousset con su obra de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica Kyrios Christ\u00f3s (Gotinga 1913; 19655), en la cual, siguiendo el principio metodol\u00f3gico de Wrede, supera el canon del NT llegando hasta Ireneo, imitado en esto por R. Bultmann. El error del positivismo hist\u00f3rico es pensar ingenuamente que es posible una posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica neutral ante la historia. Semejante ingenuidad ha sido demostrada por la hermen\u00e9utica, que quita la raz\u00f3n a Wrede y confirma la necesidad de unir al m\u00e9todo hist\u00f3rico el teol\u00f3gico para una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nLas obras de este per\u00ed\u00adodo, marcado por el m\u00e9todo hist\u00f3rico-religioso, destacan por la erudici\u00f3n y la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica; en cambio pecan por la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica. Contra la escuela hist\u00f3rico- religiosa y su m\u00e9todo positivista, calificado de \u2020\u0153ateo\u2020\u009d, combati\u00f3 aisladamente A. Schlatter, revalorizado hoy como exegeta y como te\u00f3logo.<br \/>\n3149<br \/>\n6. De la historia religiosa al \u2020\u0153kerigma\u2020\u009d.<br \/>\nUn giro positivo para la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es el marcado por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, iniciada despu\u00e9s de la primera guerra mundial por K. Barth, al cual se adhiri\u00f3 los primeros a\u00f1os tambi\u00e9n R. Bultmann. Es recuperado el m\u00e9todo teol\u00f3gico, a veces de modo radical, respecto al hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. La teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica se sit\u00faa as\u00ed\u00ad en neto contraste con la liberal precedente, que exaltaba la religi\u00f3n, humillando la fe y la teolog\u00ed\u00ada. Esta nueva teolog\u00ed\u00ada, que implica un nuevo m\u00e9todo, que comprende en primer lugar la fe, coloca en el centro la palabra de Dios y el kerigma como mensaje dirigido por Dios al hombre, y no ya en primer lugar como verdad que creer o como historia religiosa que estudiar con el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. La intenci\u00f3n pastoral que anima a este nuevo m\u00e9todo es la de hacer actual la palabra de Dios contenida en la Escritura. Las dos realizaciones de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que dominan el campo a mediados de nuestro siglo son la de G. von Rad para el AT y la de R. Bultmann para el NT, ambas influidas por la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, si bien de modo diverso. Como Von Rad es presentado luego, en \/ III, 2c, nos limitamos aqu\u00ed\u00ad a exponer la teolog\u00ed\u00ada del NT de R. Bultmann(Theologie des NT, Tu-binga 1948-53; 1977\u2020\u2122).<br \/>\nEsta resume la mejor tradici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica a partir de la escuela de Tubinga. Al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico m\u00e1s riguroso, que le permite una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la teolog\u00ed\u00ada del NT (de acuerdo en esto con la importancia del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, en contra de K. Barth), une una fuerte sensibilidad hermen\u00e9utica:<br \/>\nla auto-comprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad en la fe frente al kerigma, utilizando la filosof\u00ed\u00ada de la existencia del primer Heidegger. La fuerza de Bultmann estriba justamente en la interpretaci\u00f3n, en el significado teol\u00f3gico- existencial que consigue sacar a luz. De ese modo interpreta bien muchos textos b\u00ed\u00adblicos, especialmente los de Pablo y de Juan, pero deja otros en la sombra. Es, pues, una teolog\u00ed\u00ada parcial y unilateral; Jes\u00fas como profeta escatol\u00f3-gico pertenece s\u00f3lo a las premisas de la teolog\u00ed\u00ada, como en Baur. La verdadera teolog\u00ed\u00ada del NT comienza con el kerigma: el jud\u00ed\u00ado y el helen\u00ed\u00adstico. En realidad, Bultmann la identifica luego con la de Pablo y de Juan. Ya con las cartas deuteropaulinas comienza el declive hacia el<br \/>\nprotocatolicismo, que se consuma al llegar a Ireneo. Bultmann, pues, presenta la teolog\u00ed\u00ada del NT superando el canon, en lo cual sigue a Bousset. A pesar de los l\u00ed\u00admites y de las cr\u00ed\u00adticas que se pueden formular tanto a nivel de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria como a nivel de interpretaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann sigue siendo hoy una obra cl\u00e1sica, con la cual hay que contar [1 luego, IV, 11.<br \/>\n3150<br \/>\n7. DeI \u2020\u0153kerigma\u2020\u2122 al pluralisMO metodol\u00f3gico.<br \/>\nSe necesitaron quince a\u00f1os para que, despu\u00e9s de Bultmann, apareciese una nueva teolog\u00ed\u00ada del NT. A partir de mediados de los a\u00f1os sesenta comienza de nuevo a pulular una multitud de teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas del A y del NT. Pero, prescindiendo de alguna excepci\u00f3n, a la cantidad no siempre responde la calidad. Por ello se habla de una crisis de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, en el sentido de que se asiste a un caos metodol\u00f3gico y se auspicia desde diversas partes la vuelta a una verdadera teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica integral. Volveremos m\u00e1s adelante sobre este asunto [\/luego, V], una vez que hayamos presentado las orientaciones actuales de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT y del NT.<br \/>\n3151<br \/>\nII. METODO.<br \/>\nPor la historia brevemente perge\u00f1ada se ve con claridad que el principal problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica ya desde los comienzos lo presenta el m\u00e9todo. De hecho, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se distingui\u00f3 de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica por su m\u00e9todo en el tratamiento de los textos de la Biblia: el m\u00e9todo hist\u00f3rico-literario y el hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. Pero el m\u00e9todo hist\u00f3rico, alrededor de un siglo despu\u00e9s de Gabler, reclam\u00f3, con Wrede en el 1897, derechos absolutos sobre la teolog\u00ed\u00ada hasta el punto de situarse como alternativa del teol\u00f3gico. Con ello se perd\u00ed\u00ada la misma teolog\u00ed\u00ada. Por eso es necesario practicar un equilibrio metodol\u00f3gico entre el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y el teol\u00f3gico al construir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. \u00bfCu\u00e1l es entonces el estatuto de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica? Hay unas premisas que respetar; est\u00e1 la pr\u00e1ctica del doble m\u00e9todo: hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y teol\u00f3gico, y la elecci\u00f3n de un principio hermen\u00e9utico y de una estructura.<br \/>\n3152<br \/>\n1. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico.<br \/>\nLa exigencia de practicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico al componer una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 hoy fuera de discusi\u00f3n, justamente porque la teolog\u00ed\u00ada es la autocomprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica. Por otra parte, la Biblia es obra de Dios, pero a trav\u00e9s de la obra literaria e hist\u00f3rica de los hagi\u00f3grafos. Por eso la ley de la encarnaci\u00f3n requiere el uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. Hoy no vivimos ya en un ambiente precr\u00ed\u00adtico. Si acaso, la situaci\u00f3n actual es poscr\u00ed\u00adtica, en el sentido de que se relativiza el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y se critica su pretensi\u00f3n absoluta. De modo radical lo rechazan s\u00f3lo los fundamentalistas. Por eso la cuesti\u00f3n versa no tanto sobre el m\u00e9todo cuanto sobre el modo de practicarlo, que a veces atomiza de tal forma el texto que no permite ya su comprensi\u00f3n, o bien acumula hip\u00f3tesis cr\u00ed\u00adticas sin suficiente fundamento, creando confusi\u00f3n. Pero \u2020\u0153abusus non tollit usum\u2020\u2122. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico comprende un conjunto de cr\u00ed\u00adticas, de las cuales las m\u00e1s fundamentales son la textual, la literaria y la hist\u00f3rica. Pero hoy la metodolog\u00ed\u00ada se ampl\u00ed\u00ada, y junto al m\u00e9todo diacr\u00f3nico de acercamiento a los textos se va afianzando el sincr\u00f3nico del an\u00e1lisis estructural, que se presta mejor a comprender el texto actual de la Biblia. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico es gen\u00e9tico, y por tanto ayuda a la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3ri-co-literaria de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero la interpretaci\u00f3n, y con ella el sentido del texto, s\u00f3lo se puede captar mediante una consideraci\u00f3n unitaria del texto, como conjunto estructurado en orden a un fin: un mensaje que transmitir.<br \/>\n3153<br \/>\n2. El m\u00e9todo teol\u00f3gico.<br \/>\nSi se quiere hacer teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, habr\u00e1 que apreciar los dos t\u00e9rminos: \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d y \u2020\u0153b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d. El primero indica la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe como se contiene en la Biblia; el segundo, el \u00e1mbito de la revelaci\u00f3n contenida en los libros sagrados. La categor\u00ed\u00ada de la \u2020\u0153historia\u2020\u009d no ha de separarse de la \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d, como ocurri\u00f3 en la metodolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-religiosa; pero tampoco la teolog\u00ed\u00ada se ha de separar de la historia, como ha sucedido en la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica m\u00e1s radical.<br \/>\nDe estas premisas generales pasamos a exponer los contenidos del m\u00e9todo teol\u00f3gico. La fe teol\u00f3gica presupone: la revelaci\u00f3n de Dios en la historia, que ha tenido su culminaci\u00f3n y cumplimiento en Cristo, Verbo encarnado; la inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura, que abarca el canon; la relaci\u00f3n de la literatura b\u00ed\u00adblica con la historia de la salvaci\u00f3n all\u00ed\u00ad narrada e interpretada; en la interpretaci\u00f3n, el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico con la tradici\u00f3n viva de la Iglesia y con el magisterio. Estos supuestos del m\u00e9todo teol\u00f3gico no resuelven ciertamente el problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, sino que m\u00e1s bien lo plantean. Deseo recordar aqu\u00ed\u00ad a este respecto s\u00f3lo tres puntos problem\u00e1ticos.<br \/>\nAnte todo el problema de la unidad hist\u00f3rica y teol\u00f3gica, pues el canon es un dato de fe, no una delimitaci\u00f3n de libros, resultado de una cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. La unidad de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica desde que se comenz\u00f3 a aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico se ha convertido en un problema, pues se ha considerado el AT y el NT como dos entidades hist\u00f3ricas separadas, ligadas entre s\u00ed\u00ad por la literatura del judaismo tard\u00ed\u00ado y la ap\u00f3crifa. Por eso, desde que se comenz\u00f3 a aplicar el m\u00e9todo hist\u00f3rico, se dividi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT de la del NT, divisi\u00f3n que continu\u00f3, como se ve tambi\u00e9n por este art\u00ed\u00adculo. Si se pasa luego de la unidad hist\u00f3rica a la teol\u00f3gica, el problema se agudiza a\u00fan m\u00e1s, especialmente para el AT, y en parte tambi\u00e9n para el NT; y mucho m\u00e1s, por supuesto, para la unidad de los dos Testamentos. En realidad, las mejores teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas presentan la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica en t\u00e9rminos de evoluci\u00f3n o proceso hist\u00f3rico y teol\u00f3gico. Para superar esa dificultad se ha buscado un centro unitario del AT (p.ej., la alianza en la teolog\u00ed\u00ada del AT de Eichrodt) y del NT (la persona de Jes\u00fas, la justificaci\u00f3n mediante la fe&#8230;); se trata del problema conocido en el ambiente protestante como b\u00fasqueda del \u2020\u0153centro del canon\u2020\u009d, un centro cr\u00ed\u00adtico que deber\u00ed\u00ada dar unidad al canon. A mi entender, el centro cr\u00ed\u00adtico de una teolog\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica del AT no puede ser m\u00e1s que el NT, el cual apela expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente al AT. El c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico debe moverse, pues, del NT al AT. En el NT el centro es indudablemente la persona de Cristo en su condici\u00f3n divina y humana y en su existencia terrena y celestial.<br \/>\n3154<br \/>\nEl segundo problema es la relaci\u00f3n entre historia y verdad trascendente a la historia, pero en ella presente. Mientras que la historia es objeto de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, la verdad trascendente a la historia no puede ser m\u00e1s que objeto de la fe, aunque no es una realidad abstracta, sino de experiencia y de vida: la existencia y la vida nueva en Cristo.<br \/>\nFinalmente, para la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Biblia es fundamental el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre Biblia y tradici\u00f3n viva. La tradici\u00f3n que transmite y narra la historia sagrada, la palabra de los profetas, las sentencias y las oraciones de los sabios, la palabra de Jes\u00fas y a Jes\u00fas-Palabra, al mismo tiempo la interpreta y la reinterpreta continuamente dentro de un proceso hist\u00f3rico-hermen\u00e9uti-co que, desde que la Biblia es \u2020\u0153canon\u2020\u009d, tiene en ella su punto de referencia seguro. Luego la tradici\u00f3n interpretadora contin\u00faa tambi\u00e9n hoy. Adem\u00e1s del c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre la Biblia, la tradici\u00f3n y el hoy, hay otro que es muy apreciado por algunos autores recientes (B.S. Childs): el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico entre el canon como Escritura y cada uno de los libros en \u00e9l contenidos. El contexto m\u00e1s general en el que habr\u00ed\u00ada que interpretar cada uno de los libros de la Escritura ser\u00ed\u00ada justamente el del canon.<br \/>\n3155<br \/>\n3. Principio hermen\u00e9utico y estructura.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo intervienen el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico y el teol\u00f3gico en la construcci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica? Lo podemos inducir de las mejores teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas ya realizadas en los casi doscientos a\u00f1os de historia de esta disciplina. El problema de fondo es el de la relaci\u00f3n entre reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n. La reconstrucci\u00f3n, si ata\u00f1e a la historia, se vale preferentemente del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, mientras que la interpretaci\u00f3n debe valerse de los dos m\u00e9todos juntamente. La reconstrucci\u00f3n impone tambi\u00e9n la estructura en una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica planteada hist\u00f3ricamente. Pero hay que apresurarse a advertir que la estructura, que sigue la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, es tambi\u00e9n un elemento formal no calificador. En la calificaci\u00f3n de la estructura y de sus partes interviene la interpretaci\u00f3n. Por ejemplo, la obra y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en las teolog\u00ed\u00adas de Bauer (1800), de Jerem\u00ed\u00adas, de Goppelt y de otros muchos son presentadas como fundamento de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del NT, mientras que en las de Baur (1864), de Bultmann, de Conzelmann y de otros son consideradas, en cambio, s\u00f3lo como una premisa de la verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada, que comienza con el kerigma y con la reflexi\u00f3n de fe sobre Jes\u00fas. Las dos valoraciones diversas influyen evidentemente tambi\u00e9n en el juicio teol\u00f3gico del Jes\u00fas terreno, de su predicaci\u00f3n y de su obra. Para Bultmann, por ejemplo, Jes\u00fas es un profeta escatol\u00f3gico, que predica el reino de Dios y permanece en el \u00e1mbito del judaismo. Desde el punto de vista teol\u00f3gico, que es el \u2020\u0153espec\u00ed\u00adfico\u2020\u009d de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, de los dos elementos que entran en su construcci\u00f3n el m\u00e1s importante es sin duda la interpretaci\u00f3n, y por tanto el principio hermen\u00e9utico unitario que anima su estructura. Desde \u00e9sta se puede juzgar si se trata de una comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la fe b\u00ed\u00adblica o de una interpretaci\u00f3n que se detiene en la historia sin llegar a la fe. Por eso A. Schlatter a una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica que no llega a la fe la califica de \u2020\u0153atea\u2020\u009d. Pero tambi\u00e9n cuando el principio hermen\u00e9utico es claramente teol\u00f3gico, se puede examinar cr\u00ed\u00adticamente si es lo bastante comprensivo de fe e historia, de Biblia y tradici\u00f3n interpretativa, de canon y comprensi\u00f3n integral. La relaci\u00f3n entre unidad teol\u00f3gica de fe y pluralidad hist\u00f3rica y teol\u00f3gica dentro del canon ser\u00e1 siempre una relaci\u00f3n en tensi\u00f3n, como la que se da entre teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y teol\u00f3gica sistem\u00e1tica. Pero, en todo caso, la b\u00fasqueda de la unidad oculta que, teol\u00f3gicamente hablando, depende de Dios, autor de esta historia y autor literario de la historia narrada, es condici\u00f3n imprescindible de la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica. Cuanto m\u00e1s se consigue, no tanto afirmar cuanto mostrar y demostrar cr\u00ed\u00adticamente la continuidad, los hilos ocultos que unen acontecimientos tan diversos y lejanos, libros y concepciones tan diversos y lejanos entre s\u00ed\u00ad en el tiempo y en el g\u00e9nero, tanto m\u00e1s se contribuye a la interpretaci\u00f3n y comprensi\u00f3n propiamente teol\u00f3gica de la Biblia, y por tanto a una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. El \u2020\u0153c\u00f3mo\u2020\u009d depende, obviamente, de la genialidad de los exegetas y de los te\u00f3logos, que tienen por cometido interpretar la Biblia para la Iglesia de hoy.<br \/>\nG. Sega\/lo<br \/>\n3156<br \/>\nIII. TEOLOGIA DEL AT: ORIENTACIONES ACTUALES.<br \/>\n3157<br \/>\n1. Crisis de la teolog\u00ed\u00ada del AT.<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica ha cumplido ya doscientos a\u00f1os, pues naci\u00f3 en el 1787 con la obra de J.Ph. Gabler [1 supra. 1, 3]. Mas, parad\u00f3jicamente, hoy no existe consenso entre los exegetas sobre ninguno de los problemas fundamentales que plantea. Ning\u00fan per\u00ed\u00adodo de su historia ha visto una crisis tan generalizada y profunda. No obstante, desde el 1969 hasta hoy han visto la luz al menos una quincena de obras de \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada del AT\u2020\u009d. Un interesante art\u00ed\u00adculo de G. Hasel en la prestigiosa revista Zeitschriftf\u00fcr Alttestamentliche Wis-senschaft(93 [1981] 165-1 83) documenta tanto la proliferaci\u00f3n fren\u00e9tica de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas\u2020\u009d como la crisis de este ramo del saber teol\u00f3gico. Obviamente, la crisis no se puede superar multiplicando fren\u00e9ticamente los intentos, repitiendo surcos ya trazados con variaciones superficiales, sino revisando el problema metodol\u00f3gico [\/supra, II]. Pues la ra\u00ed\u00adz del problema es la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo o de la fundamentaci\u00f3n hermen\u00e9utica; pero la \/ hermen\u00e9utica es problema filos\u00f3fico-teol\u00f3gico. Puesto que se trata de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d, donde el adjetivo no es m\u00e1s que una determinaci\u00f3n material del sustantivo, dir\u00ed\u00ada que se le pide al biblista que sea simplemente \u2020\u0153te\u00f3logo\u2020\u009d. Pues lo que es fundamental para la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es que sea verdaderamente teolog\u00ed\u00ada. Los principios de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no deben contradecir a principios de la teolog\u00ed\u00ada sin m\u00e1s.<br \/>\nLa \u2020\u0153crisis\u2020\u009d de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, reconocida por todos y visible en diversos niveles, requiere, pues, un repensamiento del problema del m\u00e9todo antes incluso que de sus contenidos. A este problema vamos a dedicar nuestra atenci\u00f3n. Partiremos de un an\u00e1lisis de los m\u00e9todos practicados y hechos valer en las obras publicadas, para dar una valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de ellos. No intentaremos aqu\u00ed\u00ad una propuesta positiva nueva, sino que nos bastar\u00e1 con informar sobre el problema hoy fundamental para cualquier intento de escribir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo.<br \/>\n3158<br \/>\n2. M\u00e9todos en uso.<br \/>\nCada \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada del AT\u2020\u009d, entre las publicadas, propone un m\u00e9todo m\u00e1s o menos elaborado, m\u00e1s o menos explicitado. En las p\u00e1ginas que siguen intentaremos una agrupaci\u00f3n o esquematiza-ci\u00f3n en cuatro m\u00e9todos principales. Se trata, obviamente, de una clasificaci\u00f3n que obedece a razones did\u00e1cticas y que puede que no haga perfectamente justicia a las obras a las cuales se hace referencia; pero ello nos permite no demoramos demasiado. Para cada uno de los \u2020\u0153tipos\u2020\u009d considerados citaremos una obra \u2020\u0153muestra\u2020\u2122. Estos cuatro modelos sirven sobre todo para discernir las l\u00ed\u00adneas de tendencia, sin pretender ser una definici\u00f3n rigurosa adecuada.<br \/>\n3159<br \/>\na) El m\u00e9todo descriptivo.<br \/>\nEs un m\u00e9todo que define a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como disciplina hist\u00f3rica, mientras que concibe la dogm\u00e1tica como disciplina sistem\u00e1tica. Seg\u00fan este m\u00e9todo, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene como cometido recoger con cuidado los conceptos y los t\u00e9rminos, las opiniones y las ideas de los autores sagrados.<br \/>\n1) La\u2020\u009d Teolog\u00ed\u00ada delA Tde E. Jacob (Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento, Marova 1969). El autor da esta definici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada del AT: \u2020\u0153La teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento puede ser definida como la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de las nociones religiosas espec\u00ed\u00adficas que se hallan en el conjunto del Antiguo Testamento y que constituyen su unidad profunda\u2020\u009d. Notemos: el campo de investigaci\u00f3n es el AT; la teolog\u00ed\u00ada es una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de nociones; las nociones que son objeto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica son las que constituyen la unidad profunda del AT. Se trata, como dice el autor, de una \u2020\u0153ciencia descriptiva\u2020\u009d. No es una historia de Israel; la piedad, las instituciones religiosas y la \u00e9tica no forman parte del \u00e1mbito espec\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada del AT; no es una historia de la religi\u00f3n de Israel. La teolog\u00ed\u00ada del AT \u2020\u0153no tratar\u00e1 m\u00e1s que de Dios y de su relaci\u00f3n con el hombre y el mundo\u2020\u009d. La unidad profunda del AT se ve alrededor del tema de la presencia y de la acci\u00f3n de Dios. Sin embargo, Jacob va mucho m\u00e1s all\u00e1 para encontrar la unidad del AT cuando afirma: \u2020\u0153Una teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento que no est\u00e9 fundamentada en ciertos vers\u00ed\u00adculos aislados, sino en el conjunto del AT, no puede ser sino una cristolog\u00ed\u00ada, porque es en Cristo donde se ha reunido y llevado a la perfecci\u00f3n lo que en la antigua alianza se ha manifestado. (&#8230;) Una afirmaci\u00f3n as\u00ed\u00ad no significa en absoluto que no debamos considerar el AT m\u00e1s que a la luz de su cumplimiento. (&#8230;) Fuera del principio de unidad de los dos Testamentos y afortiori de la unidad interna del AT mismo, no es posible hablar de una teolog\u00ed\u00ada del AT\u2020\u009d. Pero no se pone en pr\u00e1ctica ning\u00fan intento de lectura unitaria de la Biblia en clave cristol\u00f3gica.<br \/>\nJacob afirma que se podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n hablar, en vez de teolog\u00ed\u00ada, de \u2020\u0153fenomenolog\u00ed\u00ada del AT\u2020\u009d. Admite \u00e9l usar el t\u00e9rmino \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d, pero lo entiende en \u2020\u0153sentido amplio\u2020\u009d. La \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada en sentido estricto\u2020\u009d es la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, a la cual el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico procura los \u2020\u0153materiales b\u00e1sicos\u2020\u009d.<br \/>\n3160<br \/>\n2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. En la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia descriptiva parece estar subyacente la distinci\u00f3n entre \u2020\u02dclo que el texto significaba\u2020\u009d, objeto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, y \u2020\u0153lo que el texto significa\u2020\u009d, objeto de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. La intencionalidad encarnada literariamente en el texto b\u00ed\u00adblico no puede variar con los tiempos: lo que el texto \u2020\u0153significaba\u2020\u009d para la comunidad creyente que lo acogi\u00f3 y lo ha transmitido no puede ser diverso de lo que el texto \u2020\u0153significa\u2020\u009d para los creyentes de hoy.<br \/>\nAdem\u00e1s, nos parece que est\u00e1 en juego el sentido de teolog\u00ed\u00ada, que no es simplemente una ciencia hist\u00f3rica descriptiva, sino inteligencia de las razones l\u00f3gicas de la fe b\u00ed\u00adblica, \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d del sentido del texto b\u00ed\u00adblico frente a la instancia cr\u00ed\u00adtica. La teolog\u00ed\u00ada no es simple reexposici\u00f3n ordenada y diligente de las \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas\u2020\u009d contenidas en la Biblia, sino b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de las razones l\u00f3gicas de las diferentes teolog\u00ed\u00adas e inteligencia de su rec\u00ed\u00adproco nexo o coherencia dentro del discurso b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nNo logramos evitar la impresi\u00f3n de que la noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como disciplina puramente descriptiva e hist\u00f3rica tiende a considerar la revelaci\u00f3n como doctrina. Jacob, en efecto, define la teolog\u00ed\u00ada del AT como \u2020\u0153exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de nociones religiosas\u2020\u009d; para \u00e9l, el AT contiene una doctrina consiguiente a una revelaci\u00f3n divina. La teolog\u00ed\u00ada del AT no har\u00ed\u00ada m\u00e1s que exponer, con orden y sistem\u00e1ticamente, la doctrina difundida y esparcida en el AT.<br \/>\nEst\u00e1 enjuego el sentido de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d, que Jacob est\u00e1 incluso dispuesto a olvidar en favor de \u2020\u0153fenomenolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Para nosotros, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del testimonio-mediaci\u00f3n can\u00f3nico-nor-mativa de la revelaci\u00f3n en la Biblia. Ello supone que una teolog\u00ed\u00ada del AT no puede prescindir de su centro, que es Jesucristo. La \u2020\u0153verdad\u2020\u009d del AT no es distinta, por incompleta y en camino que est\u00e9, de la verdad de Jesucristo, cumplimiento del AT.<br \/>\n3161<br \/>\nb) El m\u00e9todo dogm\u00e1tico-did\u00e1ctico.<br \/>\nHemos adoptado esta formulaci\u00f3n para designar un m\u00e9todo que toma de la dogm\u00e1tica el esquema de<br \/>\ntratamiento y sigue el planteamiento de los manuales, o sea una l\u00ed\u00adnea did\u00e1ctica. Muchas teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, tanto del AT como del NT, son exposiciones sistem\u00e1ticas de las ideas de la Biblia sobre Dios, hombre, pecado y salvaci\u00f3n. El orden y el esquema expositivo se toman no de la Biblia misma, sino de los manuales de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica.<br \/>\n1) La \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada delAT\u2020\u009d de M. Garc\u00ed\u00ada Cordero. Este m\u00e9todo lo sigue M. Garc\u00ed\u00ada Cordero (Teolog\u00ed\u00ada de la Biblia, Antiguo Testamento, Madrid 1970). Para \u00e9l la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es teolog\u00ed\u00ada positiva, que ordena y sistematiza datos b\u00ed\u00adblicos en un conjunto doctrinal, teniendo en cuenta tanto el proceso evolutivo ideol\u00f3gico ascendente de la historia de la salvaci\u00f3n como la unidad doctrinal de la Biblia.<br \/>\nEl esquema de la obra de Cordero se articula en cuatro partes: 1) las creencias: trata de Dios, de los \u00e1ngeles y de la antropolog\u00ed\u00ada; 2) las esperanzas: trata de la espera mesi\u00e1nica, del reino de Dios y de la escatolog\u00ed\u00ada; 3) las obligaciones religiosas y morales: trata de la moral del AT; 4) ca\u00ed\u00adda y rehabilitaci\u00f3n del hombre: trata del pecado, de la conversi\u00f3n, del perd\u00f3n de los pecados: el esquema evoca las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad), con la adici\u00f3n sobre el pecado y la penitencia. La sistematizaci\u00f3n se toma siguiendo la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, no de la Biblia misma.<br \/>\n2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Ya por la brev\u00ed\u00adsima alusi\u00f3n hecha se puede comprender que este m\u00e9todo es msatisfactorio, puesto que toma de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica lo que en cambio deber\u00ed\u00ada pedir a la Biblia misma. La unidad teol\u00f3gica del AT se da por supuesta m\u00e1s bien que probarla y demostrarla; sin embargo, nos parece que la intenci\u00f3n de indagar sobre la coherencia l\u00f3gica del pensamiento del AT est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de una correcta noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Pero, sus-tancialmente, Cordero, con cuantos siguen este m\u00e9todo, no abandona el terreno de la teolog\u00ed\u00ada entendida como disciplina hist\u00f3rica y descriptiva, aunque toma prestados de la dogm\u00e1tica los esquemas de pensamiento y el planteamiento formal del tratamiento. Esto no significa que la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica deba operar exclusivamente con categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, a menos de caer en un biblismo radical y repetitivo. Ni siquiera las \u2020\u0153categor\u00ed\u00adas\u2020\u009d b\u00ed\u00adblicas pueden rehuir la criba cr\u00ed\u00adtica del te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico, el cual justamente mediante esta cr\u00ed\u00adtica intenta encontrar la revelaci\u00f3n, con la cual ellas no se identifican perfectamente. Las categor\u00ed\u00adas y el lenguaje b\u00ed\u00adblicos son parte del testimonio can\u00f3nico de la revelaci\u00f3n; por eso no se los podr\u00e1 dejar nunca a un lado, sino que tambi\u00e9n sobre ellos ha de ejercerse la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene por objeto la revelaci\u00f3n divina mediata y testimoniada normativamente -pero de modo hist\u00f3ricamente situado- por la Biblia; y, a su vez, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 siempre hist\u00f3ricamente situada, y por ello est\u00e1 siempre abierta a revisiones.<br \/>\n3162<br \/>\nc) El m\u00e9todo diacr\u00f3nico.<br \/>\nEs el m\u00e9todo que abandona los par\u00e1metros de los conceptos escol\u00e1sticos, no para limitarse a una simple exposici\u00f3n de la historia de la religi\u00f3n de Israel ni para seguir el proyecto irrealizable de una exacta cronolog\u00ed\u00ada del desarrollo de las ideas del AT. Es el m\u00e9todo que nace del ejercicio exe-g\u00e9tico del llamado an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rico de la Biblia, que ha asumido plenamente en ex\u00e9gesis la categor\u00ed\u00ada epocal de la historia.<br \/>\n1) La \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada deIAT\u2020\u009d de G. von Rad. Se trata de una obra que ha marcado una cesura epocal, de modo que los a\u00f1os de la teolog\u00ed\u00ada del AT se cuentan seg\u00fan \u2020\u0153antes\u2020\u009d y \u2020\u0153despu\u00e9s\u2020\u009d de Von Rad; es actualmente la obra m\u00e1s eminente y significativa de nuestra disciplina; para algunos es incluso la realizaci\u00f3n de un sue\u00f1o acariciado largo tiempo. En tales elogios hay su parte de ret\u00f3rica encomi\u00e1stica; pero ciertamente la obra de G. vonRad Teolog\u00ed\u00ada deIAT(2 vols., Sig\u00faeme, Salamanca 19825) es un punto de referencia ineludible.<br \/>\nEl objeto esencial de una teolog\u00ed\u00ada del AT es la palabra viva de Yhwh tal como, en el mensaje de sus grandes obras, fue dirigida a Israel. Las grandes obras de Dios descubren y transmiten un mensaje en el cual resuena la palabra de Yhwh. Es obvio entonces que la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene su punto de partida y su centro en la acci\u00f3n en la cual se ha revelado Yhwh. Las acciones hist\u00f3ricas de Yhwh no pod\u00ed\u00adan captarse y expresarse sino mediante la fe y las profesiones de fe, primero en f\u00f3rmulas breves y luego en sumarios de la historia salv\u00ed\u00adfica de car\u00e1cter confesional que narraban en contextos m\u00e1s vastos la acci\u00f3n de Dios en la historia. As\u00ed\u00ad Israel elabor\u00f3 un conjunto de testimonios de su fe, en los cuales narraba las acciones hist\u00f3ricas de Yhwh.<br \/>\nPor tanto, para Von Rad la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede limitarse a exponer el pensamiento prescindiendo de la historia. Pero el orden de la exposici\u00f3n no ser\u00e1 el cronol\u00f3gico de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, sino la sucesi\u00f3n de los acontecimientos tal como los ha visto la fe de Israel, o sea la sucesi\u00f3n de los hechos y las conexiones internas que el mismo Israel ha dispuesto. Por eso el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico intentar\u00e1 identificarse \u00ed\u00adntegramente con la mentalidad teol\u00f3gica israelita, evitando reconstruir l\u00ed\u00adneas ideales de conexi\u00f3n y contextos sistem\u00e1ticos all\u00ed\u00ad donde el mismo Israel no los ha visto o no los ha subrayado.<br \/>\nEl cometido de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica parece definirse por su funci\u00f3n puramente hist\u00f3rico-descriptiva, y por ello -como dice Von Rad- la forma m\u00e1s leg\u00ed\u00adtima para tratar del AT bajo el aspecto teol\u00f3gico es siempre la de repetir sus narraciones (dic Nacherz\u00e1hlung) o repetir adecuadamente sus testimonios.<br \/>\nEl te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico debe tener siempre presente, instruido por la ex\u00e9gesis cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rica, cu\u00e1nto difieren entre s\u00ed\u00ad los testimonios aducidos por las diversas unidades literarias, de modo que no existe una s\u00ed\u00adntesis ni en la mente de los autores sagrados ni en los textos del AT. Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica deber\u00e1 renunciar a una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica u org\u00e1nica, porque un mundo conceptual religioso situado aposteriorien un contexto org\u00e1nico no ser\u00ed\u00ada m\u00e1s que una abstracci\u00f3n, ya que jam\u00e1s existi\u00f3 en Israel de esa manera completa y sistem\u00e1tica. Adem\u00e1s, a diferencia del NT, el AT no tiene un centro, dado que la manifestaci\u00f3n de Jesucristo es el verdadero fin de la historia de Israel con Dios. Pero ese fin es \u2020\u0153extr\u00ed\u00adnseco\u2020\u009d al AT y no se puede tomar como criterio para la reconstrucci\u00f3n y la exposici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada del AT. Puesto que el \u00fanico principio unitario y el \u00fanico elemento de continuidad es el pueblo de Israel en su testimonio hist\u00f3rico de fe, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no podr\u00e1 sino asumir la forma de una Nacherz\u00e1hlungde los testimonios de Israel. Semejante noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica supone que es evidente que desde el principio al fin Israel parte del supuesto de la preeminencia del \u2020\u0153hecho\u2020\u009d respecto al \u2020\u0153l\u00f3gos\u2020\u009d, es decir, mira preferentemente a coordinar e interpretar teol\u00f3gicamente el material transmitido, dando siempre la prioridad a la coherencia hist\u00f3rica m\u00e1s que a la l\u00f3gico-teol\u00f3gica.<br \/>\n3163<br \/>\nLa obra de Von Rad es una teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas (vol. 1) y prof\u00e9ticas (vol. II) de Israel. La expresi\u00f3n \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones\u2020\u009d es usada a menudo por el mismo Von Rad para definir su empresa teol\u00f3gica. Pues para \u00e9l el objeto que la teolog\u00ed\u00ada tiene como mira no es el mundo religioso de Israel, ni sus condiciones espirituales, ni el conjunto de su fe, sino solamente lo que el mismo Israel directamente dijo de Yhwh. Los salmos, los libros sapienciales, los cuerpos legislativos no se han de considerar como tradiciones; constituyen la respuesta que dio Israel a la revelaci\u00f3n de Yhwh, son la expresi\u00f3n de la situaci\u00f3n en la que Israel se vio colocado por la revelaci\u00f3n.<br \/>\n2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. La obra de Von Rad es grandiosa y se ha impuesto como un resultado en muchos aspectos estimable. Sin embargo, \u00e9l mismo admite que \u2020\u0153parece que la enojosa cuesti\u00f3n del enfoque de una teolog\u00ed\u00ada del AT sigue a\u00fan abierta y que hay que hacer y aclarar a\u00fan muchas cosas antes de poder escribir debidamente esa teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Adem\u00e1s confiesa que su teolog\u00ed\u00ada del AT no es \u2020\u0153completa en todos los sentidos\u2020\u009d. Estas declaraciones animan, a pesar de la mole y la genialidad de la obra realizada, a hacer un an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico de la misma. Obviamente, nos limitamos, igual que para las otras propuestas, a alguna breve anotaci\u00f3n.<br \/>\nAnte todo, Von Rad vacila vagamente, con perplejidad, oscuridad y reflexiones, entre kerigma e historia, sin llegar a una reconciliaci\u00f3n satisfactoria de los dos aspectos. De hecho, quiz\u00e1 sea verdad que Von Rad ha dado la preferencia al kerigma respecto a la historia. La raz\u00f3n de fondo, a mi entender, est\u00e1 en la no resuelta ambig\u00fcedad del concepto de \/ revelaci\u00f3n. La \u2020\u0153verdad\u2020\u009d de la revelaci\u00f3n no equivale a las \u2020\u0153verdades reveladas\u2020\u009d ni se identifica con la \u2020\u0153verdad\u2020\u009d (= realidad) de los hechos hist\u00f3ricos, sino que es la transparencia y la presencia de la salvaci\u00f3n divina en el mismo coraz\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos. Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que se fija como objeto la verdad de la revelaci\u00f3n, no se propone como alternativa a la historia ni es s\u00f3lo ciencia hist\u00f3rica.<br \/>\nEn cuanto Nacherzdhlung la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de Von Rad no es m\u00e1s que la historia de la fe vivida y proclamada por Israel, reexposici\u00f3n de las teolog\u00ed\u00adas contenidas en la Biblia, y no teolog\u00ed\u00ada o reflexi\u00f3n sobre la Biblia. Von Rad llega incluso a comparar al te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico con el egipt\u00f3logo o el romanista, que estudian la historia de Egipto o de Roma. Mas esto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, es coherente con la noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia puramente hist\u00f3rico-descriptiva, que renarra las teolog\u00ed\u00adas contenidas en la Biblia. Y a esa noci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica parece corresponder coherentemente el concepto de revelaci\u00f3n como \u2020\u0153doctrina revelada\u2020\u009d que hay que volver a proponer y a exponer. De ese modo Von Rad parece renunciar propiamente a hacer teolog\u00ed\u00ada, puesto que evita preguntarse por la verdad, es decir, por el sentido y el valor, por las razones l\u00f3gicas e hist\u00f3ricas de la fe israelita. En este sentido nos parece aceptable la severa cr\u00ed\u00adtica de C.A. Keller, el cual dice: \u2020\u0153En el fondo, el libro de Von Rad no es una teolog\u00ed\u00ada, sino una \u2020\u02dcEinleitung\u2020\u009d.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, Von Rad asume como \u2020\u0153centro\u2020\u009dde su teolog\u00ed\u00ada ilafalta de un centro en el AT! En realidad, el principio de su exposici\u00f3n es la tradici\u00f3n kerigm\u00e1tica en su sucesi\u00f3n hist\u00f3rica. Por eso la teolog\u00ed\u00ada de Von Rad tiende a presentarse como una fenomenolog\u00ed\u00ada del pensamiento religioso de Israel.<br \/>\nFinalmente, Von Rad auspicia, aunque es dif\u00ed\u00adcil de imaginar, una teolog\u00ed\u00ada de la Biblia (AT y NT juntos), observando que \u2020\u0153es consolador que hoy se la pida con mayor insistencia cada vez\u2020\u009d. Para que sea consoladora, es preciso que la insistencia sea razonable y est\u00e9 justificada. Pero \u00bfc\u00f3mo puede estar justificada si todas las premisas puestas conducen a negar su legitimidad, dado que -como afirma Von Rad- \u2020\u0153es preciso atenerse al criterio de explicar cada texto lo m\u00e1s claramente posible seg\u00fan su ratio interna al AT\u2020\u2122? \u00bfO bien la ratio interna al AT puede coordinarse con la ratio cristoc\u00e9ntrica, con lo cual es concebible y realizable el proyecto de una teolog\u00ed\u00ada de toda la Biblia? Es el problema de la unidad de los dos Testamentos, que Von Rad advierte, pero que afronta s\u00f3lo como ap\u00e9ndice de su obra [1 luego, V].<br \/>\n3164<br \/>\nd) El m\u00e9todo selectivo del centro tem\u00e1tico. Definimos as\u00ed\u00ad el m\u00e9todo que, al no aceptar el principio hist\u00f3rico-gen\u00e9tico ni un planteamiento sistem\u00e1tico tomado de la dogm\u00e1tica, busca en el mismo AT un \u2020\u0153tema\u2020\u009d que sea central y permita una exposici\u00f3n unitaria y din\u00e1mica del pensamiento del AT. En su ra\u00ed\u00adz, tambi\u00e9n ese m\u00e9todo es esencialmente descriptivo, porque no hace m\u00e1s que presentar la \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d contenida en el<br \/>\nAT.<br \/>\n1) La \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada del A T\u2020\u009d de W. Eichrodt (Theologie des Alten Testament, Gotinga, 1, 19674; 11-111, 19747; trad. esp., 2 vols., Cristiandad, 1975). Para Eichrodt, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene como cometido comprender el mundo de fe veterotestamenta-rio en su unidad estructural e interpretar su significado m\u00e1s profundo teniendo presente por un lado la religi\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses circunstantes y por otro su relaci\u00f3n sustancial con el NT. No basta, seg\u00fan el autor, el m\u00e9todo seguido normalmente por la ciencia veterotestamentaria, a saber:<br \/>\nun procedimiento de g\u00e9nesis hist\u00f3rica. Por eso hemos de intentar hacer una secci\u00f3n de las categor\u00ed\u00adas vetero-testamentarias que permita tener una panor\u00e1mica exhaustiva y distinguir las realidades esenciales de las marginales, poniendo de manifiesto las columnas sustentadoras y toda la estructura. Por tanto, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico no se considera in\u00fatil ni se descuida; incluso nos basamos en sus resultados. Pero en lugar del an\u00e1lisis gen\u00e9tico entra la s\u00ed\u00adntesis sistem\u00e1tica y ordenada de la fe de Israel, no seg\u00fan esquemas dogm\u00e1ticos, sino siguiendo la dial\u00e9ctica que se filtra del mismo AT. As\u00ed\u00ad pues, hay que articular juntamente el principio hist\u00f3rico y el sistem\u00e1tico en torno al tema que permita captar la unidad de todo el AT, a saber:<br \/>\nla idea de alianza. No el t\u00e9rmino ber\u00ed\u00adt, que en muchos textos no est\u00e1 presente, sino la idea o contenido de la alianza es el centro unificador. Para Eichrodt, el concepto de alianza en sentido amplio compendia la conciencia b\u00e1sica de Israel acerca de su particular relaci\u00f3n con Dios. \u2020\u0153Alianza\u2020\u009d es, pues, m\u00e1s que un concepto preciso; es un \u2020\u0153movimiento vital\u2020\u009d.<br \/>\nAunque se limita al AT, Eichrodt escribe: \u2020\u0153Lo que a nosotros nos interesa es una exposici\u00f3n de las ideas y de la fe veterotestamentaria que tenga siempre presente que la religi\u00f3n del AT, con toda su indiscutible singularidad, s\u00f3lo puede ser entendida en su esencia a partir del cumplimiento que encuentra en Cristo\u2020\u009d. Por tanto, el contenido central del NT re-conduce al testimonio de Dios en el antiguo pacto.<br \/>\n2) Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. La teolog\u00ed\u00ada del AT de Eichrodt se apoya en tres pilares: a) comprender significa reducir a unidad; b) el AT se puede reducir a unidad encontrando un centro unificador; c) la alianza es una categor\u00ed\u00ada que unifica el AT.<br \/>\nSi, como lo admite el mismo Eichrodt, Jesucristo es el \u00fanico sujeto om-nicomprensivo de toda la revelaci\u00f3n divina, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica regional del AT no puede constituirse si no es teniendo como centro a Jesucristo. Pero el cristocentrismo de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no parece en absoluto operante en el planteamiento de Eichrodt. En efecto, sostiene \u00e9l que es preciso usar categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas internas a la dial\u00e9ctica del AT, y por este motivo escoge la categor\u00ed\u00ada de alianza, no tanto como \u2020\u0153cifra\u2020\u009d expresiva de la autorrevelaci\u00f3n de Dios en Cristo, sino solamente en el sentido vete-rotestamentario. Por consiguiente, tampoco Eichrodt escapa a la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada como disciplina hist\u00f3rica y descriptiva. \u2020\u0153Alianza\u2020\u009d es una \u2020\u0153supercategor\u00ed\u00ada\u2020\u009d veterotesta-mentaria, supuesta por Eichrodt como idea \u00fanica y un\u00ed\u00advoca, cuando en realidad en el AT hay formas y sentidos diferentes y varios de \u2020\u0153alianza\u2020\u009d. Por otra parte, la revelaci\u00f3n no es una masa enorme de verdades o doctrinas que el te\u00f3logo simplemente ha de \u2020\u0153reducir a unidad\u2020\u009d orden\u00e1ndDIAS y disponi\u00e9ndDIAS alrededor de una idea central. En pos de Eichrodt, una multitud de biblistas ha propuesto otros \u2020\u0153temas\u2020\u009d como centro unificador del AT: el dominio de Dios (L. K\u00f3hler), el reino de Dios (G. Klein), la elecci\u00f3n (H. Wildber-ger), Yhwh (vv. Zimmerli), el libro del Deuteronomio (5. Herrmann), el primer mandamiento (H. Schmidt), la realeza de Yhwh (J.L. McKenzie), etc\u00e9tera. Es obvio que no existe consenso entre los estudiosos.<br \/>\n3165<br \/>\n3. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nEn los proyectos de \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d a los que se ha hecho alusi\u00f3n en un r\u00e1pido \u2020\u0153muestrario\u2020\u009d, ha resultado dominante, y hasta integrante, la categor\u00ed\u00ada epocal de \u2020\u0153historia\u2020\u009d, que se ha afirmado como horizonte imprescindible, y por tanto como la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n. Consiguientemente se ha impuesto, sobre todo dependiendo del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico de la ex\u00e9gesis y debido especialmente a G. von Rad, la exigencia de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que tenga en cuenta la diferencia de \u00e9poca entre el AT y el NT; se ha legitimado as\u00ed\u00ad la elaboraci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada separada del AT. Y otra consecuencia: se ha asignado a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica una tarea hist\u00f3rico-descriptiva o de narraci\u00f3n de las tradiciones hist\u00f3ricas, prof\u00e9ticas y sapienciales de Israel.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los varios intentos de discernir un centro del AT suponen la concepci\u00f3n del AT como una \u2020\u0153historia separada del NT, o por lo menos un trozo de historia aut\u00f3nomo, que solamente luego en el giro hist\u00f3rico llevado a cabo por Jesucristo ha sido asumido juntamente con la \u2020\u02dchistoria del NT, dando as\u00ed\u00ad lugar a la historia de la salvaci\u00f3n. En este sentido ha ejercido una funci\u00f3n hegem\u00f3nica la categor\u00ed\u00ada de \u2020\u0153historia\u2020\u2122 separada de la \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u2122.<br \/>\nSe ha afirmado tambi\u00e9n, por parte de varios autores, el cristocentrismo de la revelaci\u00f3n. Pero la realizaci\u00f3n de tal concepci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica, al menos en las teolog\u00ed\u00adas del AT, se ha entendido de modo extr\u00ed\u00adnseco: Jesucristo es el \u2020\u0153t\u00e9rmino\u2020\u009d al que tiende el AT, el cual tendr\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo su inteligibilidad intr\u00ed\u00adnseca. El principio de inteligibilidad teol\u00f3gica est\u00e1 tomado del AT.<br \/>\nVolvamos a las observaciones hechas al principio: la crisis de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es una crisis que se refiere ante todo al m\u00e9todo. Mientras no se aclare esta cuesti\u00f3n b\u00e1sica, es est\u00e9ril multiplicar las tentativas de publicar obras \u2020\u0153nuevas\u2020\u009d de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede seguir siendo exposici\u00f3n o compilaci\u00f3n de las \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas\u2020\u009d contenidas en la Biblia, si bien este trabajo que compendia los resultados de la labor exeg\u00e9tica es un momento necesario e importante. Es preciso que sea de veras \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d, es decir, saber autocr\u00ed\u00adtico de la fe. Puesto que la fe es hacer propia la fe b\u00ed\u00adblica en la revelaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es un momento de la teolog\u00ed\u00ada sin m\u00e1s en cuanto comprensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del saber de la fe b\u00ed\u00adblica. Lo que especifica a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la referencia exclusiva a los textos b\u00ed\u00adblicos, comprendidos a partir de la verdad de Jesucristo como punto omnicomprensivo de la revelaci\u00f3n, y por tanto de toda la Escritura. Esto no significa una nivelaci\u00f3n de AT y NT, porque el cristiano acoge el AT por Jes\u00fas, el cual revela y funda la identidad propia del AT justamente en cuanto \u2020\u0153antiguo\u2020\u009d, y al mismo tiempo manifiesta e instituye el lazo org\u00e1nico del AT con el NT. Sin embargo, nos parece leg\u00ed\u00adtimo hacer una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada del AT\u2020\u009d entendida como delimitaci\u00f3n o regionalizaci\u00f3n funcional, an\u00e1logamente a \u2020\u0153circunscripciones regionales\u2020\u009d del saber teol\u00f3gico, tales como la eclesiolog\u00ed\u00ada, la cristolog\u00ed\u00ada, la antropolog\u00ed\u00ada, etc. De esa manera podr\u00ed\u00ada tener espacio y sentido destacar la peculiar perspectiva de cada uno de los libros o corrientes de pensamiento dentro de la misma Biblia.<br \/>\nA. Bonora<br \/>\n3166<br \/>\nIV. TEOLOGIA DEL NT. ORIENTACIONES ACTUALES.<br \/>\nPara una gu\u00ed\u00ada breve dentro de las teolog\u00ed\u00adas m\u00e1s recientes del NT, tomamos como criterio de calificaci\u00f3n el principio hermen\u00e9utico elegido por los autores al construir su teolog\u00ed\u00ada. Pues bien, desde este punto de vista podemos distinguir cinco metodolog\u00ed\u00adas diversas, para cada una de las cuales tomamos en consideraci\u00f3n la obra o las obras m\u00e1s importantes: 1) la hist\u00f3rico-kerigm\u00e1tica; 2) la de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d; 3) la hist\u00f3rico-positiva; 4) la sistem\u00e1tica; 5) y, finalmente, alg\u00fan intento de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que comprende AT y NT.<br \/>\n3167<br \/>\n1. La orientaci\u00f3n hist\u00f3rico-kerigm\u00e1tica.<br \/>\nEsta primera orientaci\u00f3n arranca de la Teolog\u00ed\u00ada del NTde R. Bultmann [1 supra, 1, 6], la cual ha dominado hasta el punto de hacer desistir durante quince a\u00f1os de todo intento ulterior. En efecto, hay que llegar de los a\u00f1os cincuenta a 1967, con H. Conzelmann, para encontrar una nueva \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada del NT\u2020\u009d. Conzelmann, disc\u00ed\u00adpulo de Bultmann, intenta poner al d\u00ed\u00ada y en parte corregir la obra de su gran maestro. Revaloriza los elementos hist\u00f3ricos del mensaje del NT, abandonando como \u00fanico principio interpretativo el de la comprensi\u00f3n de la fe en sentido existencial, que arrancar\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada -seg\u00fan \u00e9l- de un \u2020\u0153esquema pietista\u2020\u009d. Los componentes hist\u00f3ricos los saca a la luz la \u2020\u0153historia de la tradici\u00f3n\u2020\u009d, que recupera las primitivas confesiones de fe cristol\u00f3gica y el credo. As\u00ed\u00ad pues, Conzelmann vuelve al objeto, es decir, al texto, y consiguientemente de la antropolog\u00ed\u00ada a la cristolog\u00ed\u00ada. Pero semejante vuelta a la historia se queda s\u00f3lo a mitad de camino, porque no alcanza al mensaje del Jes\u00fas terreno, si bien Conzelmann revaloriza la teolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos utilizando los resultados de la cr\u00ed\u00adtica redaccional, de la que fue uno de sus iniciadores. A diferencia de Bultmann, hace que la teolog\u00ed\u00ada comience con el kerigma de la comunidad primitiva y coloca \u2020\u0153el desarrollo de la Iglesia primitiva\u2020\u009d no despu\u00e9s de Juan, como en Bultmann, sino despu\u00e9s de Pablo y en conexi\u00f3n con \u00e9l, sobre todo para evitar una negativa prejuzgada sobre esta literatura epistolar.<br \/>\nNo obstante, Conzelmann sigue dependiendo de su maestro: por su pre-comprensi\u00f3n luterana; por el consiguiente escepticismo respecto al Jes\u00fas hist\u00f3rico, que permanece a\u00fan entre las premisas de la teolog\u00ed\u00ada, y por la unilateralidad de la interpretaci\u00f3n kerigm\u00e1tica, que entra\u00f1a la desvalorizaci\u00f3n de Hechos y Apocalipsis. Pero hay que afirmar positivamente que la elecci\u00f3n kerigm\u00e1tica le permite resolver a su modo el problema fundamental de toda teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: unir en armon\u00ed\u00ada reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n, salvaguardando as\u00ed\u00ad la unidad teol\u00f3gica dentro de la variedad hist\u00f3rica. En efecto, \u00e9l encuentra la unidad hermen\u00e9utica y estructural justamente en el kerigma. A pesar de sus limitaciones hermen\u00e9uticas y teol\u00f3gicas, su intento de unificar la teolog\u00ed\u00ada del NT alrededor del kerigma es digno de la m\u00e1xima consideraci\u00f3n.<br \/>\n3168<br \/>\n2. La orientaci\u00f3n de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122.<br \/>\nEsta segunda orientaci\u00f3n hermen\u00e9utica contempla la unidad de la teolog\u00ed\u00ada del NT no en el kerigma, sino sobre el fondo de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122. Tiene una larga historia a sus espaldas, que se remonta a la escuela de Erlangen, yen particular a J.Ch.K. von Hoffman (1810-1877). Los dos autores recientes m\u00e1s conocidos que han elegido esta orientaci\u00f3n son O. Cullmann y L. Goppelt. La teolog\u00ed\u00ada del NT como \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d tiene en com\u00fan tres principios: 1) la Biblia, A y NT, se considera en su aspecto unitario; 2) se la interpreta como historia de la salvaci\u00f3n, por lo cual se coloca en primer plano la obra de Dios en la historia, mientras que pasa a segundo plano el aspecto doctrinal; 3) se coloca en el centro la persona de Jes\u00fas, cumplimiento de la promesa, en el cual se concentra pasado (AT) y futuro (escatolog\u00ed\u00ada).<br \/>\nAunque O. Cullmann es el m\u00e1s conocido representante de esta orientaci\u00f3n, no ha escrito una verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada del NT, sino una teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n (Historia de la salvaci\u00f3n, Barcelona 1968) con resultados interesantes a nivel hermen\u00e9utico, pero decepcionantes en la perspectiva de una presentaci\u00f3n global de la fe neotes-tamentaria. En efecto, las tres primeras partes de la obra intentan aclarar la terminolog\u00ed\u00ada y establecer una confrontaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica con otras interpretaciones, principalmente con R. Bultmann y su escuela (pp. ?? 86). S\u00f3lo la cuarta parte profundiza el tema central con una ex\u00e9gesis teol\u00f3gica de los cuatro momentos principales de la revelaci\u00f3n neotestamen-taria (Jes\u00fas, la Iglesia primitiva, Pablo y Juan), mientras que la quinta propone una disposici\u00f3n sugestiva para una teolog\u00ed\u00ada fundamental (pp. 285-327). Mas, a mi entender, la verdadera y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada de Cullmann es la cristolog\u00ed\u00ada de sus dos obras m\u00e1s impoitantes: Cristo y el tiempo y Cristolog\u00ed\u00ada deI NT (Estela, 1968, y Sig\u00faeme, 19804, respectivamente).<br \/>\nL. Goppelt ha dejado una teolog\u00ed\u00ada del NT \u2020\u0153incompleta\u2020\u2122, acabada y editada por su disc\u00ed\u00adpulo Roloff (Teolog\u00ed\u00ada deI NT, 2 vols., Brescia, 1982-83), quiz\u00e1 la mejor escrita hasta ahora, al menos en lo que se refiere a la primera parte. Trazando al principio la historia de la disciplina, \u00e9l mismo se coloca en la orientaci\u00f3n de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122, y se propone unir una seria cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica con un profundo esfuerzo de comprensi\u00f3n del NT que permita llegar a un di\u00e1logo cr\u00ed\u00adtico entre la hermen\u00e9utica hist\u00f3rica (J. Jerem\u00ed\u00adas) y la existencial (R. Bultmann). De este modo quiere ligar profundamente a la vez reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n en un sano equilibrio. En el fundamento de la teolog\u00ed\u00ada del NT est\u00e1 no s\u00f3lo la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Jerem\u00ed\u00adas), sino toda la obra de Jes\u00fas en su significado teol\u00f3gico. Pero el punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada del NT sigue siendo el kerigma de la muerte y resurrecci\u00f3n (1Co 15,1-5). Ese kerigma se desarrolla luego en dos direcciones: la una hacia atr\u00e1s, hacia el Jes\u00fas terreno (Hch 10,37-41), fundamento hist\u00f3rico-teol\u00f3gico del kerigma, y la otra, en cambio, en direcci\u00f3n a la vida de la Iglesia con la profundizaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada y la soteriolog\u00ed\u00ada del kerigma. El kerigma pascual, que consiste en la continuaci\u00f3n de la obra de Jes\u00fas con la resurrecci\u00f3n, no encuentra modelo alguno en el ambiente religioso circunstante, jud\u00ed\u00ado y grecorromano. Es absolutamente \u00fanico.<br \/>\n3169<br \/>\nEl anuncio y la obra de salvaci\u00f3n de Jes\u00fas son continuamente puestos en relaci\u00f3n por Goppelt entre s\u00ed\u00ad y sobre todo con la persona de Jes\u00fas, por lo cual la salvaci\u00f3n tiene lugar siempre por una relaci\u00f3n estrechamente personal con Jes\u00fas. Precisamente bas\u00e1ndose en esta tesis fundamental postula Goppelt la continuaci\u00f3n de la relaci\u00f3n personal con Jes\u00fas tambi\u00e9n en el tiempo de la Iglesia, hecha posible por la muerte y resurrecci\u00f3n y por la presencia \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d consiguiente del Se\u00f1or resucitado en la comunidad y en los sacramentos. En coherencia con el principio hist\u00f3rico-hermen\u00e9utico, la estructura de la teolog\u00ed\u00ada del NT parte de su fundaci\u00f3n (la obra de Jes\u00fas en su significado teol\u00f3gico: desde la venida del reino a Pentecost\u00e9s); luego pasa a su punto central: el kerigma como principio de la reflexi\u00f3n de fe sobre la obra de Jes\u00fas, para considerar luego c\u00f3mo la tradici\u00f3n de Jes\u00fas es recibida y desarrollada por Pablo (Ep y las cartas pastorales no ser\u00ed\u00adan de Pablo) y por los escritos pospaulinos. Pablo no es le\u00ed\u00addo en clave antropol\u00f3gica existen-cial (Bultmann) ni sobre el fondo de una \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d entendida en su relaci\u00f3n con el AT (Rm 4), como hacen K\u00fcmmel y Ridder-bos, sino como desarrollo de la tradici\u00f3n de Cristo en su acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, acogido e interpretado.<br \/>\nLa gran teolog\u00ed\u00ada del NT del americano G.E. Ladd (Grand Rapids, 1974), aunque intenta seguir la orientaci\u00f3n culmanniana de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122, vuelve en realidad a la teolog\u00ed\u00ada descriptiva de tipo doctrinal, rechazando el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00ad-tico, unido a un escaso esfuerzo de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3170<br \/>\n3. La orientaci\u00f3n hist\u00f3rico-positiva.<br \/>\nAgrupamos bajo este t\u00ed\u00adtulo gen\u00e9rico aquellas teolog\u00ed\u00adas del NT que siguen una exposici\u00f3n hist\u00f3rica, fund\u00e1ndola en el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, y no en el kerigma ni en una concepci\u00f3n unitaria de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d. Por encima del m\u00e9todo todav\u00ed\u00ada no cualificante, las opciones hermen\u00e9uticas son diversas en los varios autores que se pueden colocar en esta orientaci\u00f3n. Nos detenemos en los que consideramos los dos exponentes principales: K\u00fcmmel y Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nW.G. K\u00fcmmel escribe una teolog\u00ed\u00ada del NT seg\u00fan los principales testimonios del NT: Jes\u00fas, Pablo y Juan (Teolog\u00ed\u00ada del NT, Brescia 1976). Aparece en primer plano una pol\u00e9mica intencional con Bultmann y la escuela kerigm\u00e1tica, en que evita cuidadosamente la terminolog\u00ed\u00ada de la hermen\u00e9utica existencial, comenzando por la palabra kerigma. Se atiene con rigor al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico para volver al mensaje del Jes\u00fas hist\u00f3rico y a la tradici\u00f3n de la Iglesia primitiva. En semejante orientaci\u00f3n, en la que se da la preferencia a la reconstrucci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, el problema crucial es el de la unidad teol\u00f3gica de los escritos del NT, discutida ya por Lutero: \u2020\u0153El cometido de una teolog\u00ed\u00ada del NT s\u00f3lo puede ser&#8230; el de hacer hablar antes de nada a cada uno de los autores seg\u00fan su lenguaje, y s\u00f3lo en un segundo momento preguntarse por la unidad que de ah\u00ed\u00ad puede seguirse, o tambi\u00e9n comprobar las diferencias no conciliables\u2020\u009d. Esta unidad o centro del NT la descubre K\u00fcmmel en un tema teol\u00f3gico principal, que aparece en los tres testimonios principales del NT: \u2020\u0153Ellos est\u00e1n de acuerdo en anunciar que Dios hizo comenzar en Jesucristo la salvaci\u00f3n prometida para el fin del mundo; que Dios en este acontecimiento de Cristo ha venido a nuestro encuentro y que quiere encontrarnos como Padre que intenta librarnos de la esclavitud del mundo y hacernos capaces de un amor efectivo. Que ese centro del NT es cierto no lo puede establecer el historiador&#8230;\u2020\u009d, sino el creyente. As\u00ed\u00ad pues, la salvaci\u00f3n presente y futura es el verdadero centro del NT, tesis querida de K\u00fcmmel. De todos modos, se queda uno perplejo al ver a Jes\u00fas puesto entre los testimonios principales, junto con Pablo y Juan. Adem\u00e1s, el af\u00e1n del historiador por la reconstrucci\u00f3n disminuye el inter\u00e9s por la verdadera y aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nJ. Jerem\u00ed\u00adas s\u00f3lo tuvo ocasi\u00f3n de escribir la primera parte de su teolog\u00ed\u00ada del NT, pero para \u00e9l la m\u00e1s importante y decisiva: La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Sig\u00faeme, Salamanca 19804). Lo que para Bultmannes s\u00f3lo un presupuesto hist\u00f3rico de la teolog\u00ed\u00ada del NT, es en cambio para Jerem\u00ed\u00adas su centro: la predicaci\u00f3n y el mensaje del Jes\u00fas hist\u00f3rico. El principio teol\u00f3gico-hermen\u00e9utico que le gu\u00ed\u00ada se expresa en una obra poco voluminosa: liproblema del Ges\u00fa sto-rico (Brescia 1964). Evangelio de Jes\u00fas y kerigma en la Iglesia se consideran, respectivamente, como llamada de Dios y respuesta a \u00e9l: \u2020\u0153Esta respuesta procede siempre en doble direcci\u00f3n: es adoraci\u00f3n laudativa de Dios y es testimonio ante el mundo. La respuesta est\u00e1 inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, pero no es parte de la llamada. El elemento decisivo es la llamada, no la respuesta. El testimonio multiforme de fe de la comunidad primitiva, de Pablo, de Juan&#8230;, se debe medir por la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. En nuestra protesta contra la planificaci\u00f3n de evangelio y kerigma entra el concepto de revelaci\u00f3n. Seg\u00fan el testimonio del NT, el Lagos encarnado, y s\u00f3lo \u00e9l, es la revelaci\u00f3n de Dios. La predicaci\u00f3n de la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes, por el contrario, es el testimonio, inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu, de la revelaci\u00f3n. El testimonio de la Iglesia no es \u00e9l mismo revelaci\u00f3n\u2020\u009d (p. 39). Jerem\u00ed\u00adas parece identificar aqu\u00ed\u00ad revelaci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada, cerrando adem\u00e1s la revelaci\u00f3n con el Jes\u00fas terreno. Pero puede que s\u00f3lo intente poner de manifiesto la importancia fundamental de una teolog\u00ed\u00ada del NT, pues la segunda parte (nunca realizada) se concibe como respuesta a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y v\u00e1lida en cuanto respuesta (p. 355 de la Teolog\u00ed\u00ada del NT, 4.a ed.). El principio teol\u00f3gico en el cual se funda es el de la encarnaci\u00f3n, pero entendido de modo m\u00e1s riguroso incluso que en el evangelio de Juan, en el cual Jes\u00fas preanuncia la continuaci\u00f3n y el cumplimiento de \u2020\u0153su\u2020\u009d revelaci\u00f3n mediante el Par\u00e1clito. Es importante tener presente el principio teol\u00f3gico-hermen\u00e9utico de Jerem\u00ed\u00adas, que permite comprender su gigantesco esfuerzo por aprontar un instrumento cr\u00ed\u00adtico riguroso con el que poder llegar a la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, \u2020\u0153porque nada ni nadie m\u00e1s que el Hijo del hombre, que su palabra&#8230; pueden conferir plenitud de autoridad a nuestra predicaci\u00f3n\u2020\u009d (Laspar\u00e1bolasde Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 1976, 142). Con las debidas reservas sobre su radicalidad teol\u00f3gica, hay que tener presente de todas formas la protesta de Jerem\u00ed\u00adas contra la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica del NT.<br \/>\n3171<br \/>\n4. La orientaci\u00f3n sistem\u00e1tica.<br \/>\nEl que estructura la teolog\u00ed\u00ada del NT por grandes temas, en general se inspira en los tratados de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Existe, pues, el peligro de que se pierda ya sea la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, ya la verdadera y aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n. Por eso es la m\u00e1s problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>La obra reciente m\u00e1s significativa en esta l\u00ed\u00adnea es la teolog\u00ed\u00ada del NT del exegeta cat\u00f3lico K.H. Schelkle, en cuatro partes y cinco vol\u00famenes (cuatro en la ed. espa\u00f1ola, Herder, Barcelona 1975-1 978). Las grandes tem\u00e1ticas son las siguientes: 1. Creaci\u00f3n: mundo, tiempo, hombre. II. Dios estaba en Cristo, que incluye la teolog\u00ed\u00adaA trinitaria en la cristolog\u00ed\u00ada. III. Ethos cristiano, organizado en 25 temas, que cubren el \u00e1rea de la moral fundamental y especial. IV. Consumaci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, o sea escatolog\u00ed\u00ada presente y futura; la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos y la Iglesia: eclesiolog\u00ed\u00ada y sacramentos. Cada una de las cinco partes podr\u00ed\u00ada consider\u00e1rsela como independiente, pues han sido publicadas en tiempos diversos y con diversas modalidades. Una reflexi\u00f3n metodol\u00f3gica y te\u00f3rica se registra s\u00f3lo en el volumen III (pp. 13-38: versi\u00f3n ligeramente diversa de un art\u00ed\u00adculo precedente. Una tesis teol\u00f3gica sirve de gu\u00ed\u00ada a esta obra: \u2020\u0153La Escritura es palabra de Dios\u2020\u009d. \u2020\u0153Habr\u00e1 que definir una teolog\u00ed\u00ada del NT como una \u2020\u02dcpalabra acerca de Dios\u2020\u2122 sobre la base de la palabra con que Dios se revela en la nueva alianza, que incluye asimismo la antigua alianza, y que est\u00e1 consignada en el libro del NT como testimonio de esa revelaci\u00f3n\u2020\u009d (III, p. 14). Del hecho de ser el NT \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153testimonio de la palabra\u2020\u009d deriva su unidad fundamental, dentro de la variedad de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y de los autores. Esa unidad no es s\u00f3lo de pensamiento, sino de \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d dentro del NT en su relaci\u00f3n con el AT. Esta b\u00fasqueda de una unidad din\u00e1mica aparece sobre todo en el volumen 1. Pero luego cada volumen tiene su principio hermen\u00e9utico de unidad: en el 1 son la creaci\u00f3n y el Dios creador, que superan las tensiones negativas, presentes en el mundo, con la apertura a la redenci\u00f3n, y por tanto a la cristolog\u00ed\u00ada, tema del volumen sucesivo. En el II el centro lo ocupa Cristo, en el cual encuentra unidad la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica del Dios trino. En el III, el principio hermen\u00e9utico del \u00e9thos cristiano es la obediencia de la fe. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es discernirlo en los vol\u00famenes IV y V. La unidad del conjunto es m\u00e1s teol\u00f3gica que hermen\u00e9utica. Aunque \u00fatil como t\u00e9rmino inmediato de confrontaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, no corresponde, sin embargo, a un proyecto ideal de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que en la estructura y en el principio hermen\u00e9utico debe inspirarse en el NT y en su ambiente vital, y no en la teolog\u00ed\u00ada posterior. Las teolog\u00ed\u00adas de este g\u00e9nero acaban siendo una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada seg\u00fan la Biblia\u2020\u009d m\u00e1s que una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada de la Biblia\u2020\u009d; esta distinci\u00f3n de Wrede la ha recogido y tematizado Ebeling.<br \/>\n3172<br \/>\n5. Antiguo y Nuevo Testamento.<br \/>\nPara concluir, deseo aludir brevemente a los intentos de una teolog\u00ed\u00ada de la Biblia que comprenden A y NT.<br \/>\nH. Clavier, profesor calvinista de la universidad de Estrasburgo, al t\u00e9rmino de su larga carrera, en el 1976, realiz\u00f3 un proyecto acariciado desde los a\u00f1os de su juventud: escribir una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT y del NT siguiendo las grandes corrientes de pensamiento presentes en la Biblia: la arcaica o m\u00ed\u00adtica, la m\u00ed\u00adstica, la prof\u00e9-tica y la cultual. La tesis hermen\u00e9utica, o sea, la intenci\u00f3n, es poner de manifiesto la unidad y la variedad del pensamiento b\u00ed\u00adblico (Les variet\u00e9s de la pens\u00e9e biblique et le probl\u00e9me de son unit\u00e9, Leiden 1976). La unidad es contemplada en la persona de Jes\u00fas, cumplimiento del AT y centro del NT. La variedad, presente en las corrientes de pensamiento que atraviesan los dos Testamentos, se exagera por una dedicaci\u00f3n puntillosa a una ciencia hist\u00f3rica positivista que es ya un sue\u00f1o del pasado a la luz de la actual conciencia hermen\u00e9utica. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de Clavier es significativa s\u00f3lo como testimonio de una etapa ya pasada: la dominada por la b\u00fasqueda afanosa de la objetividad hist\u00f3rica mediante una cr\u00ed\u00adtica elevada a dogma. Pero la precom-prensi\u00f3n calvinista de Clavier es harto evidente en su \u00e1spera pol\u00e9mica anticat\u00f3lica, que est\u00e1 fuera de moda. Sin embargo, plantea problemas reales sobre la unidad y la variedad del pensamiento b\u00ed\u00adblico, aunque responde de un modo err\u00f3neo.<br \/>\nM\u00e1s modesto, aunque m\u00e1s sugestivo, es el intento de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de 5. Terrien (The Elusive Presence, Towards a New Biblical Theology, Nueva York &#8211; San Francisco &#8211; Londres 1978). Terrien contempla la continuidad, y por tanto la unidad entre AT y NT, en el \u2020\u0153Deus absconditus atque praesens\u2020\u009d experimentado en la fe. La descubre en las apariciones de Dios a los patriarcas, en la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, en la presencia de Dios en el templo, en las visiones prof\u00e9ticas, en las expresiones de la presencia de Dios contenidas en los salmos y en los libros sapienciales, en la expectativa de una epifan\u00ed\u00ada de Yhwh hasta en la presencia de Dios en la Palabra, lo mismo en el AT que en el NT, que alcanza su culminaci\u00f3n en el relato de la transfiguraci\u00f3n, en la experiencia de Pablo en el camino de Damasco y en las expresiones neotestamen-tarias sobre la glorificaci\u00f3n del nombre de Dios (el nuevo templo, el templo del Esp\u00ed\u00adritu, el templo de su cuerpo).<br \/>\nComo se puede ver, hay una variedad de metodolog\u00ed\u00adas al componer una teolog\u00ed\u00ada del NT. Mas en estos \u00faltimos a\u00f1os ha surgido una exigencia com\u00fan: la de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que sea verdaderamente teolog\u00ed\u00ada de toda la Biblia y que haga ver su unidad din\u00e1mica.<\/p>\n<p>3173<br \/>\nV. \u00bfHACIA UNA TEOLOGIA BIBLICA?<br \/>\nEn los a\u00f1os setenta comienza una nueva orientaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Se empieza a pensar (el primero fue Von Rad en la \u00faltima parte de su Teolog\u00ed\u00ada delAT) [Isupra, III, le] que la divisi\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada del AT y del NT, que se remonta, con Gabler y Bauer, a los comienzos mismos de la disciplina [1 supra, 1, 3], ha sido un camino equivocado, por lo que es preciso emprender un camino nuevo. A Von Rad se asocian Schlier, Kraus, Goppelt y otros muchos. Una aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada de la Biblia deber\u00ed\u00ada expresar el proceso de tradici\u00f3n que lleva desde el AT a los umbrales del NT; o bien deber\u00ed\u00ada ser una teolog\u00ed\u00ada del NT abierta al AT que intente unir tradiciones e interpretaciones de las tradiciones del AT y del NT. Ante esta exigencia se han formulado tres respuestas diversas. Dado que los estudiosos del AT est\u00e1n a\u00fan lejos de estar de acuerdo sobre un centro, y por tanto sobre la unidad del AT, ese proyecto no se podr\u00e1 pensar m\u00e1s que a partir del NT. Las premisas teol\u00f3gicas las hemos recordado ya al hablar del m\u00e9todo [1 supra, II]: el canon b\u00ed\u00adblico \u00fanico, aunque distinto, y la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, que tiene su cumplimiento en Cristo.<br \/>\nLa escuela bultmanniana (Gr\u00e1sser, Strecker, Becker, Schmithals, Klein), en cambio, aunque no excluye el proyecto en principio, sostiene que no es factible. En realidad, tiende a situar dial\u00e9cticamente AT y NT: el AT como ley es superado en el NT; como historia del hombre que intenta salvarse a s\u00ed\u00ad mismo, es negado mediante la justificaci\u00f3n por la fe en Cristo; las mismas promesas del AT no se habr\u00ed\u00adan cumplido. El NT respecto al AT es superaci\u00f3n m\u00e1s bien que cumplimiento. El lazo hist\u00f3rico del NT con el AT pasa m\u00e1s bien a trav\u00e9s de la literatura jud\u00ed\u00ada intertestamentaria (hay que recordar aqu\u00ed\u00ad que los protestantes, siguiendo la tradici\u00f3n hu-manista, tienen para el AT el canon breve, con lo cual excluyen del canon la literatura veterotestamentaria m\u00e1s cercana al NT).<br \/>\nA la escuela bultmanniana se opone la escuela de Tubinga (H. Gese y P. Stuhlmacher), la cual sostiene, en cambio, la posibilidad del proyecto, considerando no tanto las estructuras ontol\u00f3gicas semejantes cuanto el proceso de la revelaci\u00f3n que termina en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. En esta concepci\u00f3n, el AT ser\u00ed\u00ada una prehistoria del NT. Se han realizado intentos partiendo de cada uno de los temas ideol\u00f3gicos, como la ley, la justicia, la redenci\u00f3n, pero sin gran \u00e9xito.<br \/>\nH. H\u00fcbner, en un art\u00ed\u00adculo aparecido en Kerygma und Dogma (1981, 1-19), ha propuesto un camino m\u00e1s largo, pero seg\u00fan \u00e9l m\u00e1s seguro: partir de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de las teolog\u00ed\u00adas del NT sobre el AT. Y ha aducido dos ejemplos concretos: las citas del AT en Mateo, donde el AT es concebido como promesa que se cumple en el NT, y el tratamiento del AT en la carta a los Romanos de Pablo, donde \u00e9ste no s\u00f3lo acepta el AT como Escritura, sino en parte tambi\u00e9n como \u2020\u0153ley\u2020\u009d (mientras que en la carta a los G\u00e1latas lo rechazaba de manera absoluta como \u2020\u0153ley\u2020\u009d). O. Merk, en su art\u00ed\u00adculo de la Theo-logische Realenzyklopadie, de 1980, ha sugerido tambi\u00e9n el m\u00e9todo de los peque\u00f1os pasajes con el estudio de concepciones comunes y de temas que enlazaban a ambos Testamentos (fidelidad de Dios, unicidad de Dios, etc\u00e9tera).<br \/>\n3174<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el \u00fanico modo de llegar a una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica global parece ser hacer una teolog\u00ed\u00ada del AT partiendo del Nuevo. Tendr\u00ed\u00adamos as\u00ed\u00ad \u2020\u0153una teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria del AT\u2020\u009d, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de H. H\u00fcbner, justificada teol\u00f3gicamente por el hecho de ser Cristo el cumplimiento de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios al hombre. En todo caso -como lo sostiene A. Bonora en este mismo art\u00ed\u00adculo- existe la posibilidad y la legitimidad de una teolog\u00ed\u00ada del AT independiente [1 supra, III, 3].<br \/>\nHace unos a\u00f1os naci\u00f3 una revista que debate el problema de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: Horizonsin Biblical Theo-logy (Pittsburgh, 1979ss). Ya es significativo que todos los exegetas, cualquiera que sea su tendencia, si son creyentes, sientan la exigencia teol\u00f3gica de superar la divisi\u00f3n entre A y NT, creada por el uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, y que se orienten a dar la raz\u00f3n al canon b\u00ed\u00adblico y a la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, que ha le\u00ed\u00addo siempre el AT a la luz del Nuevo, y viceversa. Quiz\u00e1 sea \u00e9ste el cometido que tiene ante s\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica actual. Ser\u00ed\u00ada ya un avance que en las futuras teolog\u00ed\u00adas del NT hubiese al menos un cap\u00ed\u00adtulo que tratase la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria del AT [1 Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica; \/ Escritura].<br \/>\nG. Sega\/lo<br \/>\nBIBL.: MI: Boers H., Whatis New Testament Theology?, Filadelfia 1979; Ferrero Blanco J.J., Iniciaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Barcelona 1967; Haacker y otros, Biblische Theologie heu-te, Neukirchen 1977; Harrington W.J., The Path of Biblical Theology, Dubl\u00ed\u00adn 1973; Hasel G., New Testament Theology, Basic \u00ed\u00adssues in the Current Debate, Grand Rapids (Michigan) 1978; Kraus H.J., La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Storia e problem\u00e1tica, Brescia 1979; Maier G., Das Ende derhistorisch-kritischen Methode, Wuppertal 19782; Merk O., Biblische Theologie des Neuen Testaments in ihrerAnfangszeit, Marburgo 1972; Id, Biblische Theologie II. Neues Testament, en TheohgischesRealenzyklopadieVl, Berl\u00ed\u00adn-Nueva York 1980, 455-477; Morgan R. (ed.), The Nature of New Testament Theology, Londres 1973; Segalla G., Introduzione a\/la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica<br \/>\ndeINTI. Storia, Mil\u00e1n 1980; II. 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La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, Sig\u00faeme, Salamanca 19804; KOmmeI<br \/>\nW.G., La teolog\u00ed\u00ada del NT: Ges\u00fa-Paolo-Giovan-ni, Brescia 1976; Penna R., Saggio sulla teolog\u00ed\u00ada del NT, en<br \/>\nII messagio della salvezza y, Tur\u00fai 1968, 1138-131 1 ;SchelkleK., Teolog\u00ed\u00ada del NT, Herder, Barcelona<br \/>\n1975; Schnackenburg R., La teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, DDB, Bilbao 1967; Segalla G., Rassegna di<br \/>\nTeolog\u00ed\u00ada del NT, en \u2020\u0153Studia Patavina\u2020\u009d 16(1969)131-149; Id, Orientamentiermeneuticinelle \u2020\u0153Teologie del<br \/>\nNT\u2020\u009d, en \u2020\u0153Studia Patavina\u2020\u009d 16(1969)305-317; Id, Quindiciannidi Teologie del NT, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 27(1979)359-<br \/>\n395.<br \/>\nV: H\u00fcbner H., Biblische Theologie und Theologie des Neuen Testaments, en \u2020\u0153Kerygma und Dogma\u2020\u009d 27 (1981)1-17; Merk O., Biblische Theologie. II. Neues Testament, en Theologische RealenzyklopadieVl, Berl\u00ed\u00adn-Nueva York 1980; 469-472; Stuhlmacher P., Schriftauslegungaufdem Wege zurBiblichen Theologie Gotinga 1975.<br \/>\n3175<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Antiguo Testamento<br \/>\n1. Datos hist\u00f3ricos<br \/>\nDurante m\u00e1s de un milenio la actividad teol\u00f3gica cristiana es eminentemente, casi exclusivamente b\u00ed\u00adblica. En el s. xii, con Pedro Lombardo y los Victorinos, comienza a practicarse una teolog\u00ed\u00ada que es menos b\u00ed\u00adblica. A mediados del xiri se queja Bacon de que al Liber historiarum (PETRUS COMESTOR) haya sucedido el Liber sententiarum como libro de texto. Pero ense\u00f1ar teolog\u00ed\u00ada es todav\u00ed\u00ada explicar la Escritura: magister theologiae legit sacram paginam. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Tom\u00e1s; pero su compendio o summa prepara el advenimiento de una ciencia teol\u00f3gica independiente, que se ir\u00e1 distanciando de la Escritura. Aunque la -> reforma protestante proclama la primac\u00ed\u00ada de la Escritura, sus tratados teol\u00f3gicos son bastante especulativos. Por su parte Melchor Cano dicta el m\u00e9todo teol\u00f3gico en su De locis theologicis: la Escritura es el primer lugar o topos donde se encuentran argumentos para la controversia y la disputa escol\u00e1stica. El triunfo del g\u00e9nero \u00abcontroversia\u00bb en teolog\u00ed\u00ada relega la \u00abEscritura\u00bb a un puesto secundario, y la ciencia teol\u00f3gica cada vez siente menos necesidad de ser b\u00ed\u00adblica. La primera reacci\u00f3n protestante contra una teolog\u00ed\u00ada demasiado especulativa sucede en los c\u00ed\u00adrculos ortodoxos del s. xvi: Cocceius (Koch) patrocina y practica una teolog\u00ed\u00ada de las alianzas (theologia foederalis). En el s. xvini, en vez de dicta probantia, se buscan dicta improbantia contra la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica. A J.P. Gables se debe el primer anuncio program\u00e1tico de la nueva disciplina: Oratio de iusto discrimine theologiae biblicae et dogmaticae regendisque recte utriusque finibus (ALTDORF 1787). La t. b. es hist\u00f3rica y presenta las ideas de los autores b\u00ed\u00adblicos, la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica es did\u00e1ctica y presenta el pensamiento teol\u00f3gico actual; ambas se complementan.<\/p>\n<p>Este concepto de la t. b., como ciencia hist\u00f3rica descriptiva, triunfa en el -> racionalismo, y desemboca en el g\u00e9nero \u00abhistoria de la religi\u00f3n de Israel\u00bb, que es la negaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada. La descripci\u00f3n puede ser sistem\u00e1tica o cronol\u00f3gica; unos extractan lo racional de la biblia, otros auscultan el sentimiento y vivencia de los autores b\u00ed\u00adblicos; unos describen simplemente, otros construyen seg\u00fan esquemas filos\u00f3ficos, sobre todo hegelianos. La excepci\u00f3n de algunos trabajos cat\u00f3licos (como Steudel [1840], H\u00e4vernick [1848], Oehler [1845 y 1873], J.C.F. Hofmann [1841 y 1852]) no cambia el panorama.<\/p>\n<p>La culminaci\u00f3n del estudio cr\u00ed\u00adtico de la Biblia (Wellhausen) permite una nueva ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica, m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica, y robustece el m\u00e9todo racionalista, puramente descriptivo, de la religi\u00f3n de Israel: Smend, Giesebrecht, Marti, Budde, etc. La llamada de atenci\u00f3n de K. Barth y la situaci\u00f3n de la primera posguerra preparan la vuelta a la t. b.: primero un par de art\u00ed\u00adculos (Steuernagel, Eissfeldt), el ensayo de H\u00e4nel, el magisterio de Procksch (cuya obra se publica p\u00f3stumamente en 1949); el a\u00f1o 1933 ven la luz p\u00fablica la breve obra de Sellin y el primer volumen de la obra monumental de Eichrodt; siguen K\u00f6hler (1936), el segundo volumen de Eichrodt (1939) y Heinisch (1940). En nuestra posguerra florece la disciplina: O.J. Baab (1949), Procksch (1949), Th.C. Vriezeh (1949), G.e. Wright (1952, E. Jacob (1955), von Rad (1958 y 1960), G.A.F. Knight (1958), etc. Eichrodt y von Rad dominan actualmente el campo y representan las dos tendencias fundamentales en cuanto al sistema. Eichrodt quiere un sistema intelectual riguroso: toma como punto de partida la alianza, hecho hist\u00f3rico y constitutivo, sus estatutos, sus \u00f3rganos, su plenitud (en el segundo volumen no sabe mantener la vigorosa unidad del primero). Von Rad niega la posibilidad del sistema, porque lo constitutivo de la vida religiosa de Israel es lo din\u00e1mico, la continua actualizaci\u00f3n de sus tradiciones; por eso el te\u00f3logo s\u00f3lo puede \u00abvolver a contar\u00bb (nacherz\u00e4hlen); y el lector asiste a un desfile de te\u00f3logos del AT; el yahvista, el deuteronomista, Isa\u00ed\u00adas, Sofon\u00ed\u00adas. Vriezen construye un orden m\u00e1s conceptual: Dios; hombre; relaci\u00f3n entre Dios y el hombre; relaci\u00f3n entre los hombres; Dios, hombre y universo en el presente y el futuro.<\/p>\n<p>2. Cuestiones de m\u00e9todo<br \/>\no) Como teolog\u00ed\u00ada, la t. b. parte de la fe. Esto no significa que pretenda encontrar en el AT esta fe en su estado actual &#8211; puesto que la revelaci\u00f3n tiene historia y el dogma tiene evoluci\u00f3n -, sino que toma la fe como contexto vital, como luz y orientaci\u00f3n, como fuerza que incita a buscar. La teolog\u00ed\u00ada del AT quiere comprender y organizar la revelaci\u00f3n de Dios sucedida en la econom\u00ed\u00ada hist\u00f3rica de la antigua alianza y registrada en los libros can\u00f3nicos del AT. Siendo dicha revelaci\u00f3n esencialmente hist\u00f3rica, y siendo la historia medio de revelaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada del AT debe mostrar esa dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n: por eso utiliza los resultados del an\u00e1lisis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, para referir el proceso de la revelaci\u00f3n a sus coordinadas hist\u00f3ricas. La historia del AT no es simplemente sucesi\u00f3n, sino movimiento hacia: la direcci\u00f3n es constitutiva del movimiento. Por tanto, la teolog\u00ed\u00ada del AT no debe describir el proceso de la revelaci\u00f3n en t\u00e9rminos puros de desarrollo gen\u00e9tico, ni le basta una visi\u00f3n profana del progreso o evoluci\u00f3n de las doctrinas. M\u00e1s bien debe reconocer la direcci\u00f3n del movimiento por el punto de llegada y de atracci\u00f3n: Cristo como cumbre y s\u00ed\u00adntesis de la revelaci\u00f3n. La referencia din\u00e1mica a Cristo es constitutiva de una teolog\u00ed\u00ada completa del AT.<\/p>\n<p>El AT, como orden salv\u00ed\u00adfico de Dios traducido en palabras, tiene una referencia intr\u00ed\u00adnseca a la vida religiosa; a la vida de Israel como \u00bb ->  pueblo de Dios\u00bb. La palabra es factor activo, parte de dicha historia; es expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de esa vida. Por esto la teolog\u00ed\u00ada del AT no ser\u00e1 un simple recuento de teor\u00ed\u00adas o pensadores aislados. La econom\u00ed\u00ada del AT, al hacerse palabra de Dios por el carisma de la -> inspiraci\u00f3n, adquiere todas las cualidades de dicha palabra. Una de ellas es la de poder hablar al hombre de cualquier generaci\u00f3n en el contexto de la fe: \u00abLa palabra de Dios dura de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.\u00bb Por eso la teolog\u00ed\u00ada del AT debe manifestar este valor din\u00e1mico. As\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada del AT parte de la fe y retorna a la fe, como toda teolog\u00ed\u00ada verdadera.<\/p>\n<p>b) Como t. b\u00ed\u00adblica se distingue de la dogm\u00e1tica, porque su materia son los documentos del AT: las formulaciones de la fe hasta el presente y las elaboraciones de la dogm\u00e1tica son luz y orientaci\u00f3n, no materia de estudio. S\u00f3lo secundariamente la teolog\u00ed\u00ada del AT compara sus resultados y f\u00f3rmulas con las f\u00f3rmulas de la dogm\u00e1tica. Su tarea no es suministrar \u00abargumentos\u00bb a una teolog\u00ed\u00ada concebida como dial\u00e9ctica (con influjo de la ret\u00f3rica): controversia y disputa. Por su car\u00e1cter temporal, con la revelaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada en proceso, la f\u00f3rmula del AT no es siempre un\u00ed\u00advocamente reductible a la formulaci\u00f3n moderna; ni la t. b. debe intentar dicho trabajo. La colaboraci\u00f3n ha de suceder en otro plano m\u00e1s profundo: ser\u00e1 el puente entre ex\u00e9gesis y teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica. Primero porque selecciona: la ex\u00e9gesis debe atender a m\u00faltiples factores, la teolog\u00ed\u00ada selecciona los resultados \u00abteol\u00f3gicos\u00bb; segundo porque reflexiona, haciendo preguntas, sacando consecuencias, elaborando nuevas formulaciones m\u00e1s rigurosas o simplificadas; tercero porque organiza, en s\u00ed\u00adntesis parciales y aun totales. Los resultados de esta actividad los debe aprovechar la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, que a su vez suministra preguntas fecundas y ofrece orientaciones gen\u00e9ricas al te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>c) La teolog\u00ed\u00ada del AT es una parte de la t. b.: el concepto de parte no es puramente cuantitativo, sino esencialmente cualitativo: tal es la relaci\u00f3n de los dos testamentos, como econom\u00ed\u00ada y como libro. El NT utiliza generosamente el Antiguo: como prueba mesi\u00e1nica, como ilustraci\u00f3n, para desentra\u00f1ar el misterio de Cristo. Este uso no siempre equivale a una interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del texto citado, en su sentido primigenio. Pero el -> Nuevo Testamento es el punto de llegada del gran movimiento que es el Antiguo Testamento: de donde se sigue la necesidad de tener presente el NT al elaborar la teolog\u00ed\u00ada del Antiguo; y a la vez, la necesidad de una cr\u00ed\u00adtica diferenciada.<\/p>\n<p>d) Teolog\u00ed\u00ada en el AT. El AT, adem\u00e1s de contener revelaci\u00f3n de Dios en estado nativo, incluye tambi\u00e9n mucha reflexi\u00f3n teol\u00f3gica humana sobre dicha revelaci\u00f3n; reflexi\u00f3n aut\u00e9ntica en cuanto palabra de Dios. Podemos hablar de una actividad teol\u00f3gica en el seno del AT, de una preocupaci\u00f3n teol\u00f3gica de muchos hagi\u00f3grafos por comprender cada vez m\u00e1s el sentido de los hechos de salvaci\u00f3n. Es muy dif\u00ed\u00adcil separar ambos planos, revelaci\u00f3n inmediata y reflexi\u00f3n humana, y quiz\u00e1s no sea siempre necesario. Pero siempre es necesario estudiar las t\u00e9cnicas de los autores en la transmisi\u00f3n del mensaje divino: sea un or\u00e1culo prof\u00e9tico o una meditaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>En el instrumental del te\u00f3logo inspirado podemos se\u00f1alar, los s\u00ed\u00admbolos. Una gran cantidad de literatura prof\u00e9tica es poes\u00ed\u00ada, que utiliza el s\u00ed\u00admbolo como medio natural de comprensi\u00f3n y expresi\u00f3n; tambi\u00e9n Ios libros narrativos pueden dar constancia de instituciones que funcionan con valor simb\u00f3lico. Bastantes de estos s\u00ed\u00admbolos se fijan y se enriquecen en la tradici\u00f3n. Menos fijeza que los s\u00ed\u00admbolos tienen los temas, y son recurso m\u00e1s f\u00e1cil de ordenaci\u00f3n para el investigador (Guillet). Tambi\u00e9n existe un repertorio de conceptos que se van espiritualizando o fijando o cambiando, o se relacionan en constelaciones: los diccionarios de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica explotan estos conceptos (Kittel, Bauer, L\u00e9on-Dufour). Es frecuente encontrar en el AT unidades literarias construidas con fuerte estructura: \u00e9sta puede ser puramente formal; pero muchas veces es significativa, tiene sentido teol\u00f3gico. Por eso es capital descubrir, analizar y exponer estas estructuras, que muestran al nivel del libro inspirado (sentido literal) internas relaciones en el misterio de la salvaci\u00f3n; p. ej., Dt 26 construido con la palabra clave \u00abentrar\u00bb, los montajes conc\u00e9ntricos en poes\u00ed\u00ada y prosa, las narraciones con estribillos, los esquemas de g\u00e9neros literarios utilizados en materia propia o transferidos a materia ajena. En tales estructuras, g\u00e9neros, y en otras secciones encontramos f\u00f3rmulas fijas o ligeramente variables, que pueden poseer o adquirir un significado teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La voluntad constructiva de muchos hagi\u00f3grafos, m\u00e1s las ideas dominantes de otros, revelan s\u00ed\u00adntesis parciales en el seno del AT, que la t. b. puede exponer fielmente. Pero la s\u00ed\u00adntesis total ha de ser obra del investigador, y por eso habr\u00e1 diversas teolog\u00ed\u00adas del AT: lo importante es que el sistema no sea enteramente ajeno al libro inspirado, artificialmente sobrepuesto, sino que de alg\u00fan modo proceda de las l\u00ed\u00adneas maestras de la revelaci\u00f3n consignada en el AT.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. OBRAS GENERALES ANTIGUAS Y MODERNAS: R. Smend, Atl. Religionsgeschichte (Fr &#8211; L 1893, 21899); B. Stade &#8211; A. Bertholet, Theologie des AT, 2 vols. (T 1905-11); K. Mart\u00ed\u00ad, Geschichte der israelitischen Religion ( = 5. edic. de A. Kayser: Theologie des AT) (Str 1907); F. Giesebrecht, Grundz\u00fcge der israelitischen Religionsgeschichte (L &#8211; B 1904, -i908); E. Kautzsch, Theologie des AT (T 1911); K. Budde, Die Religion des Volkes Israel bis zur Verbannung (Gie &#8216;1912); R. Kittel, Die Religion des Volkes Israel (L 1921, 21929); E. K\u00f6nig, Theologie des AT (1922, St &#8216;1923); E. Sellin, Theologie des AT (L 1933); Eichrodt I-III, I (St &#8211; G\u00f6 71962), 11-1I1 (51964); L. K\u00f6hler, Theologie des AT (1936, T 51953); Heinisch ThAT; O. J. Baab, The Theology of the OT (Nashville 1949); Procksch; Imschoot; E. Jacob, Theologie de 1&#8217;Ancien Testament (Neuch\u00e1tel 1955); Th. C. Vriezen, Theologie des AT in Grundz\u00fcgen (Wageningen &#8211; Neukirchen 1956); Rad; G. A. F. Knight, Christian Theology of the OT (Lo 1959).<\/p>\n<p>2. CONTENIDO Y METODO: H. Gre\u00dfmann: ZAW 42 (1924) 1-33; C. Steuernagel: ZAW (Beih. 41) (1925) 266-273; O. Ei\u00dffeldt: ZAW 44 (1926) 1-12; W. Eichrodt: ZAW 47 (1929) 83-91; G. v. Rad: ThLZ 68 (1943) 225-234; H. H. Rowley, The Re-Discovery of the OT (Lo 1945); F. V. Filson: ThLZ 75 (1950) 71-80 (bibl.); N. W. Porteous: OTS 8 (1950) 1-14; F. Baumg\u00e4rtel: ThLZ 76 (1951) 257-272, 79 (1954) 199-212, 86 (1961) 801ss 895ss; idem, Verhei\u00dfung (G\u00fc 1952); G. E. Wright, God Who Acts (Lo 1952); G. v. Rad: EvTh 12 (1952) 17-33, 13 (1953) 406-413; F. M. Braun: RThom 61 (1953) 221-253; H. H. Rowley, The Unity of the Bible (Lo 1953) (bibl.); J. Boisset y otros, Le Probleme Biblique (P 1955); G. Ebeling: JThS NS 6 (1955) 210-225; J. J. Stamm: EvTh 16 (1956) 387-395; H. W. Wolff: EvTh 16 (1956) 337-370; R. de Vaux: ZAW 68 (1956) 225ss; J. Hempel: RGG&#8217; I 1256-1259 (bibl.); idem: BiOr 16 (1958) 206-214; W. Eichrodt: VT Suppl. 4 (1957) 161-180; H. Gross: TThZ 67 (1958) 355-363; V. Hamp: LThK2 II 439-444; idem: BZNF 2 (1958) 303ss; L. Alonso-Sch\u00f6kel, Argument d&#8217;Ecriture et th\u00e9ologie biblique dans 1&#8217;enseignement th\u00e9ologique: NRTh 81 (1959) 337-354; idem: StdZ 172 (1962-63) 34-51; Probleme all. Hermeneutik (Theologische B\u00fccherei 11) (Mn 1960); R. C. Dentan, Preface to OT Theology 1 (NY 21963) 15-83; idem, Part II: The Nature and Method of the Discipline (NY 21963) 87-125; K. Fr\u00f6r, Bibl. Hermeneutik (Mn 21964); G. T. Montagne, Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de lo secular (S Terrae Sant 1969); M. Garc\u00ed\u00ada-Cordero, Teolog\u00ed\u00ada de la Biblia (Ed. Cat\u00f3lica, I Antiguo Testamento Ma 1970); A. Gonz\u00e1lez Lamadrid, Teolog\u00ed\u00ada de la historia deuteronomista; cuadernos de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, n.\u00bb 3 (Casa de la Bibl. Ma 1970); Van Imschoot, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento (Fax Ma 1970); E. Jacob, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento (Marova Ma 1969).<\/p>\n<p>Luis Alonso-Sch\u00f6kel<br \/>\nII. Nuevo Testamento<br \/>\nSon todav\u00ed\u00ada muy discrepantes las concepciones sobre la edificaci\u00f3n concreta de una tea logia del NT. Sin embargo podr\u00ed\u00ada encontrar un amplio asentimiento la afirmaci\u00f3n program\u00e1tica de que la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria tiene \u00abel cometido de destacar, ordenar y presentar en su coherencia interna los pensamientos teol\u00f3gicos que expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente est\u00e1n expresados en el NT\u00bb (H. SCHLIER: LThK2 II 448).<\/p>\n<p>1. Historia de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria<br \/>\nEl proceso que llev\u00f3 al desarrollo de una teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria tuvo lugar primero exclusivamente en el campo protestante (cf. H. RIESENFELD 1259s; H. SCHLIER, 1. c. 444-447). La relativamente tard\u00ed\u00ada participaci\u00f3n cat\u00f3lica se explica entre otras cosas por el hecho de que aquel proceso originariamente estuvo impulsado muy fuertemente por tendencias antidogm\u00e1ticas. El inter\u00e9s cat\u00f3lico por la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, que se vio fortalecido ante todo por la invitaci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica Divino afflarte Spiritu a elaborar el contenido teol\u00f3gico de los textos y libros particulares, se manifest\u00f3 generalmente en una orientaci\u00f3n progresivamente teol\u00f3gica de los comentarios y especialmente en el hecho de que, tomando ejemplo de muchos trabajos protestantes, aparecieron primero muchas monograf\u00ed\u00adas sobre conceptos y temas neotestamentarios teol\u00f3gicamente importantes (reino de Dios, Iglesia, redenci\u00f3n, agape), despu\u00e9s algunas exposiciones parciales de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, principalmente de la paulina (p. ej., F. Prat, L. Cerfaux), y, finalmente, tambi\u00e9n algunas exposiciones generales. Incluso, junto a los \u00abdiccionarios teol\u00f3gicos\u00bb, aparecieron aunque con menores pretensiones &#8211; diccionarios b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicos (J.B. Bauer; X. L\u00e9on-Dufour, entre otros; sobre el trabajo b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico de ambas confesiones, cf. R. SCHNACKENBURG, especialmente 37-42; W.G. K\u00fcm-MEL: RGG3 I 1227-1250). En el campo cat\u00f3lico, hasta ahora han intentado una exposici\u00f3n general de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria: en el mundo de lengua francesa A. Lemonnyer (1928, 2.a ed. de L. Cerfaux 1963) y J. Bonsirven (1951); y en el \u00e1mbito de lengua alemana, M. Meinertz (1950). El progreso que ha habido desde entonces queda documentado por el esbozo cr\u00ed\u00adticamente m\u00e1s logrado de la \u00abteolog\u00ed\u00ada neotestamentaria\u00bb de R. Schnackenburg (1963, 21965).<\/p>\n<p>2. La teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria como disciplina independiente<br \/>\nComo intento de una reflexi\u00f3n met\u00f3dica sobre la revelaci\u00f3n de Cristo testimoniada en el NT y sobre la fe subordinada a ella, la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria presupone los resultados particulares de la explicaci\u00f3n de cada texto y de cada grupo de textos. La teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria comparte con la ex\u00e9gesis la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cient\u00ed\u00adficos y del progreso de sus conocimientos objetivos. As\u00ed\u00ad como la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, que lucha por la comprensi\u00f3n global de un escrito o de un grupo de escritos, es capaz de proteger a la ex\u00e9gesis contra el aislamiento y la acentuaci\u00f3n excesiva de un lugar particular, del mismo modo una ex\u00e9gesis progresiva podr\u00e1 ejercer una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica frente al intento de un esbozo teol\u00f3gico total. La teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria de ning\u00fan modo se distingue de la -> dogm\u00e1tica, que esclarece el caudal total de la fe de la Iglesia, por la renuncia a la raz\u00f3n, al pensamiento que fundamenta, saca conclusiones y ordena categorialmente, pero s\u00ed\u00ad se distingue de ella por el hecho de que se mantiene conscientemente en el marco de los hechos y temas del NT, de sus maneras de pensar y expresarse, de sus im\u00e1genes y conceptos, que no coinciden necesariamente con los de la posterior teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica. De la peculiaridad insinuada de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria se deduce ya su l\u00ed\u00admite indiscutible, pero tambi\u00e9n la especial ventaja de esta disciplina. Medida con el desarrollo teol\u00f3gico posterior, la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria es \u00abtodav\u00ed\u00ada una teolog\u00ed\u00ada inicial, germinal, no desarrollada; pero posee la fuerza de la ra\u00ed\u00adz y la fecundidad de la fuente\u00bb (R. SCHNACKENBURG 14).<\/p>\n<p>3. Diferencia de m\u00e9todos y tendencias<br \/>\nEn las exposiciones globales m\u00e1s recientes se reflejan la diferencia de m\u00e9todos y las oposiciones de la restante investigaci\u00f3n neo-testamentaria. Con sus ventajas y desventajas, tales exposiciones manifiestan la dificultad que implica el cometido de desarrollar objetivamente una teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria. Obras escritas bajo la perspectiva de la historia de las religiones (la de H. WEINEL, p. ej., con el subt\u00ed\u00adtulo La religi\u00f3n de Jes\u00fas y la del cristianismo primitivo, 1911, T 41928), acentuando la dependencia del cristianismo en su origen respecto de la historia del esp\u00ed\u00adritu y de la religi\u00f3n en el mundo circundante, tend\u00ed\u00adan a relativizar la revelaci\u00f3n neotestamentaria para reducirla a \u00abuna expresi\u00f3n, ligada al tiempo, de convicciones antiqu\u00ed\u00adsimas de la humanidad\u00bb (R. SCHNACKENBURG 26ss).<\/p>\n<p>Autores que, reconociendo el car\u00e1cter de revelaci\u00f3n y de fe que tiene el mensaje neotestamentario, opusieron a tales intentos una descripci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-positiva de las distintas \u00abformas doctrinales\u00bb de los grupos particulares de escritos neotestamentarios (como A. Schlatter y Th. Zahn), sucumbieron, lo mismo que las exposiciones descriptivas, las cuales siguen lo m\u00e1s posible el transcurso \u00abhist\u00f3rico\u00bb (las de J. Bonsirven y M. Meinertz), al peligro de descubrir muy deficientemente los problemas hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos. E. Stauffer, que (contra R. Bultmann) combate en favor de una \u00abteolog\u00ed\u00ada real\u00bb, es decir, de una \u00abteolog\u00ed\u00ada cristoc\u00e9ntrica hist\u00f3rica\u00bb, y O. Cullmann, como representante principal de una \u00abteolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb con la correspondencia de \u00abpromesa y cumplimiento\u00bb, ponen como base concepciones que en gran parte son esquematizaciones insostenibles y que muchas veces no diferencian suficientemente el estado real de las cosas. La Teolog\u00ed\u00ada del NT de Bultmann, que une a la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rico-religiosa con presupuestos filos\u00f3ficos existenciales, y que a partir del NT quiere resaltar y hacer palabra viva el desarrollo de la autointeligencia creyente de la Iglesia primitiva y su significaci\u00f3n para el hombre de hoy, ha logrado un an\u00e1lisis excelente de muchos conceptos fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada de Pablo y de Juan y ha demostrado contundentemente c\u00f3mo el logro y la realizaci\u00f3n de la verdadera comprensi\u00f3n de la existencia humana es un componente esencial del concepto neotestamentario de fe, pero no ha hecho justicia plena a \u00e9sta. La problem\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada existencial de Bultmann, experimentada tambi\u00e9n por sus disc\u00ed\u00adpulos, se muestra, p. ej., en el hecho de que \u00e9l, debido a su principio hermen\u00e9utico (-> hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica), s\u00f3lo ha sido capaz de descubrir el verdadero kerygma cristiano en Pablo y en Juan (\u00abrevisado\u00bb).<\/p>\n<p>4. El cometido primario<br \/>\nPuesto que el NT consta de una serie de escritos y grupos de escritos que por su forma literaria, su origen, su intenci\u00f3n, su contenido y su significaci\u00f3n son muy distintos, es cometido indiscutible de una teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria destacar el contenido teol\u00f3gico de los escritos particulares, o de los grupos de escritos, y describirlo adecuadamente. En conjunto este cometido no ofrece grandes dificultades, especialmente en las cartas paulinas (reconocidas como aut\u00e9nticas en la forma en que las poseemos, o en sus partes constitutivas esenciales). El conocimiento seguro de los rasgos esenciales del devenir espiritual y de la obra de Pablo facilita la comprensi\u00f3n de ciertos temas fundamentales de su teolog\u00ed\u00ada (como -> obras meritorias y -> justificaci\u00f3n, -> gracia y -> fe, la necesidad universal de la -> redenci\u00f3n y su plenitud superabundante de -> gracia, la acentuaci\u00f3n de la -> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, entendida como nueva creaci\u00f3n escatol\u00f3gica, el Cristo glorificado como Se\u00f1or de los fieles y de la Iglesia, que por el Pneuma es un poder operante, de la vida y produce una nueva criatura: cf. teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo).<\/p>\n<p>Si durante largo tiempo parec\u00ed\u00ada suficiente la distinci\u00f3n de tres tipos teol\u00f3gicos principales, a saber, adem\u00e1s de la teolog\u00ed\u00ada paulina, la de la carta a los Hebreos (que interpreta la muerte de Jes\u00fas ante todo desde el punto de vista del sumo sacerdocio de Cristo) y la de Juan; hoy se ofrece un cuadro m\u00e1s rico y diferenciado. Tanto las ep\u00ed\u00adstolas deuteropaulinas, que posiblemente comprenden tambi\u00e9n Col &#8211; con su pleno desarrollo de la significaci\u00f3n de Cristo para el cosmos, la Iglesia y la humanidad entera [Col y Ef], y con su preocupaci\u00f3n por la conservaci\u00f3n del depositum fidei y por el fortalecimiento de la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica [cartas pastorales]) -, como tambi\u00e9n las \u00abep\u00ed\u00adstolas cat\u00f3licas\u00bb, que, con una apelaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita o al menos impl\u00ed\u00adcita a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, intentan igualmente solucionar problemas del tiempo postapost\u00f3lico, amenazado por doctrinas err\u00f3neas cada vez m\u00e1s fuertes (cf. tambi\u00e9n 1 Jn; fe y obras [Sant]; acreditaci\u00f3n del estado cristiano frente a err\u00f3neas doctrinas gn\u00f3stico-libertinas [Jds] y frente a los que discuten la expectaci\u00f3n de la parus\u00ed\u00ada [2 Pe] en un mundo que se ha hecho ya hostil [1 Pe]); adquieren significaci\u00f3n teol\u00f3gica independiente, precisamente tambi\u00e9n desde el punto de vista de una Iglesia que despu\u00e9s de la muerte de los ap\u00f3stoles existe en un mundo todav\u00ed\u00ada subsistente (cf. tambi\u00e9n el Ap con sus intereses de proclamaci\u00f3n cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gicamente importantes).<\/p>\n<p>Desde que el m\u00e9todo cr\u00ed\u00adtico de las fuentes y el de la historia de las formas quedaron adecuadamente complementados por el m\u00e9todo de la historia de la redacci\u00f3n, junto a Jn, que con su cristolog\u00ed\u00ada altamente desarrollada incluye (interpretando) todo el camino de Cristo y, especialmente, la acci\u00f3n actual del glorificado en la palabra del Jes\u00fas terreno, tambi\u00e9n los -> sin\u00f3pticos se han dado a conocer m\u00e1s y m\u00e1s como obras teol\u00f3gicas de alto rango. No en \u00faltimo t\u00e9rmino la circunstancia de que el trabajo de los dos grandes evangelistas &#8211; a diferencia del primer escrito evang\u00e9lico de Mc &#8211; se puede medir y controlar en buena parte por las fuentes que ellos usan (Mc y la fuente de los logia), trajo consigo que se vieran antes los intereses teol\u00f3gicos de los dos sin\u00f3pticos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados, primero el de Lucas, que quiere ofrecer una exposici\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Jes\u00fas que asegure la fe y la vida cristianas, y describe a Jes\u00fas ante todo como el verdadero y prometido portador de la salvaci\u00f3n para toda la humanidad que sufre por el pecado, la enfermedad y la miseria. Por la continuaci\u00f3n de la obra de Lc en Act, se subraya la significaci\u00f3n ejemplar de la vida de Jes\u00fas para el tiempo postapost\u00f3lico y se describe la carrera victoriosa e indetenible de la Iglesia, carrera que comenz\u00f3 con los ap\u00f3stoles pertrechados de Esp\u00ed\u00adritu. El escrito doctrinal de Mt, acentuadamente apolog\u00e9tico y catequ\u00e9tico, presenta a Jes\u00fas ante todo como el Hijo de Dios y el Mes\u00ed\u00adas prometido, que primeramente fue enviado a su pueblo, pero, habiendo sido desconocido culpablemente por \u00e9ste, pas\u00f3 a ser el proclamador de la voluntad definitiva de Dios que llama al seguimiento, el fundador y maestro del verdadero Israel, del nuevo pueblo de Dios que abarca a todas las naciones, de la Iglesia.<\/p>\n<p>Ya el libro de W. Wrede sobre el Misterio del Mes\u00ed\u00adas en Mc, todav\u00ed\u00ada no discutido completamente, hab\u00ed\u00ada planteado la cuesti\u00f3n de las intenciones \u00abteol\u00f3gicas\u00bb del primero de los evangelistas, que quieren presentar a Jes\u00fas como misterioso Hijo de Dios, como el proclamador que act\u00faa en la fuerza y autoridad de Dios y que prepara a sus disc\u00ed\u00adpulos para su misi\u00f3n en el mundo; como el Hijo de Dios \u00abcuyo misterio no es reconocido por el mundo y s\u00f3lo es aceptado en la fe por los disc\u00ed\u00adpulos en el seguimiento de la cruz\u00bb (R. PESCH 824). Nuevos trabajos permiten concluir una alta actividad teol\u00f3gica por parte del creador del genus Evangelium (cf., adem\u00e1s de la bibliograf\u00ed\u00ada citada por R. SCHNACKENBURG 78ss, E. SCHWEIZER, Mk en NTD 1 [1967], y R. PESCH, Naherwartungen, Tradition und Redaktion in Mk 13 [tesis Fr 1967]).<\/p>\n<p>5. Cuestiones fundamentales y consecuencias<br \/>\nPor el hecho de resaltar el contenido teol\u00f3gico esencial de los escritos o grupos de escritos particulares del NT no se ha articulado todav\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria seg\u00fan lo exige nuestro disciplina, al menos por su nombre. De cara a esta finalidad se plantean cuestiones contestadas distintamente y, en parte, carentes todav\u00ed\u00ada de una soluci\u00f3n aut\u00e9ntica, especialmente por lo que se refiere al contenido objetivo y a su estructuraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Todos los escritos neotestamentarios presuponen un proceso de tradici\u00f3n m\u00e1s o menos largo, en su mayor parte s\u00f3lo oral, pero en parte tambi\u00e9n escrita. Hab\u00ed\u00ada teolog\u00ed\u00ada paulina, aunque en forma menos desarrollada, ya antes de la redacci\u00f3n de 1 Tes en el a\u00f1o 52; y hubo afirmaciones teol\u00f3gicas sobre el acontecer de Cristo ya antes de Pablo, tal como \u00e9ste lo confirma clar\u00ed\u00adsimamente con la paradosis de 1 Cor 15,3ss, que sirve de base a su teolog\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n (1 Cor 15). A la vista del estado de las fuentes, la elaboraci\u00f3n de antiguas tradiciones de fe que determinan la teolog\u00ed\u00ada en su progresivo desarrollo, de f\u00f3rmulas de fe, de enunciados a manera de credo y de fragmentos lit\u00fargicos, se presenta como un cometido dif\u00ed\u00adcil (principalmente en los Evangelios sin\u00f3pticos), pero en buena parte ya resuelto felizmente. En consecuencia, el esfuerzo por descifrar la originaria proclamaci\u00f3n apost\u00f3lica de la salvaci\u00f3n, con su posible (y diferenciador) desarrollo ulterior en el \u00e1mbito palestino y en el no palestino, como estrato m\u00e1s antiguo de una teolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica originaria, se tiene sin discusi\u00f3n por una empresa leg\u00ed\u00adtima de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria.<\/p>\n<p>b) La cuesti\u00f3n m\u00e1s discutida es la de si la historia o al menos la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas ha de incluirse en la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria o no. Mientras que J. Bonsirven y M. Meinertz todav\u00ed\u00ada tratan despreocupadamente en primer lugar la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas (Meinertz: doctrina, historia y persona de Jes\u00fas; Bonsirven eso mismo junto con el Cristo de Jn), autores m\u00e1s recientes, debido al conocimiento entre tanto seguro de que ya en los sin\u00f3pticos la tradici\u00f3n de Jes\u00fas y la interpretaci\u00f3n pospascual est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente enlazadas y fusionadas, llegan a otras sugerencias. Seg\u00fan Schlier, aunque la vida (la palabra y la obra) y la muerte de Jes\u00fas sean directa o indirectamente la fuente de toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de los autores neotestamentarios, y aunque se pudieran reconstruir hist\u00f3ricamente \u00abrasgos decisivos de la historia de Jes\u00fas\u00bb, el esfuerzo por lograr una teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria puede (e incluso debe) por motivos teol\u00f3gicos prescindir de tales reconstrucciones. De otro modo surgir\u00ed\u00ada la impresi\u00f3n de que se da un Jes\u00fas distinto del presente en la palabra proclamadora de la Iglesia, \u00abde que, junto a las \u00fanicas interpretaciones leg\u00ed\u00adtimas del rema Xristou que dan los cuatro evangelios, hay todav\u00ed\u00ada otra interpretaci\u00f3n, la de la imagen hist\u00f3rica que se hace el investigador a partir de dicha historia\u00bb (Besinnung 28 A 3; cf. adem\u00e1s 12ss). Schlier (a diferencia de Bultmann) explica la historia de Jes\u00fas como \u00abpresupuesto\u00bb, pero no como parte de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria. R. Schnackenburg, considerando que esto es s\u00f3lo \u00abuna verdad a medias\u00bb, quiere &#8211; sin duda con intenci\u00f3n mediadora &#8211; anteponer a la siguiente teolog\u00ed\u00ada de cada sin\u00f3ptico (19-32, 51-73) el mensaje de Jes\u00fas y los hechos salv\u00ed\u00adficos de su vida \u00abseg\u00fan los Evangelios sin\u00f3pticos\u00bb como un estrato bastante confuso y dif\u00ed\u00adcilmente aislable \u00abde la proclamaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada comunes del cristianismo originario\u00bb (las cuales \u00abesencialmente\u00bb coinciden con el originario kerygma apost\u00f3lico, que debe tratarse previamente).<\/p>\n<p>De todos modos, en este procedimiento no puede aceptarse sin m\u00e1s el intento de demostrar una identidad material, expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita, entre el Cristo que predica y el predicado despu\u00e9s de pascua. En primer lugar porque no puede infravalorarse el progreso indiscutible de la revelaci\u00f3n de Cristo, sobre todo por lo que se refiere a la significaci\u00f3n reveladora de la \u00abexperiencia\u00bb pascual. A partir de esa experiencia, con ayuda de la Escritura y en di\u00e1logo con la historia, se hace expl\u00ed\u00adcita la significaci\u00f3n del acontecer total de Jes\u00fas, que culmina en la milagrosa acci\u00f3n divina de la resurrecci\u00f3n del crucificado, para Jes\u00fas mismo y para el nuevo punto de apoyo de la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Israel y en las naciones. Y en segundo lugar porque, ante el hecho de la firme fe apost\u00f3lica en que Dios respondi\u00f3 con un nuevo acto revelador al ajusticiamiento del plenipotenciario proclamador escatol\u00f3gico del incipiente reino de Dios, podemos mantenernos abiertos no s\u00f3lo para la problem\u00e1tica de los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n para la que se refiere a la comprensi\u00f3n exacta de la muerte de Jes\u00fas y a su expectaci\u00f3n del futuro (parus\u00ed\u00ada para el juicio, exaltaci\u00f3n a una existencia, igual a la de Dios en el tiempo intermedio).<\/p>\n<p>c) La dificultad mayor para la teolog\u00ed\u00ada del NT, que en concreto todav\u00ed\u00ada est\u00e1 por elaborar, surge de una indiscutible pluralidad de teolog\u00ed\u00adas distintas. Seg\u00fan H. Schlier, \u00abuna exposici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria propiamente ofrece s\u00f3lo cierto n\u00famero de fragmentos teol\u00f3gicos muy distintos formalmente y en cuanto al contenido, los cuales, por lo dem\u00e1s, apenas pueden compararse en lo que se refiere a su extensi\u00f3n, al grado de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y a la importancia interna\u00bb (Besinnung 30). Las dos peculiaridades de la teolog\u00ed\u00ada del NT, la pluralidad y el car\u00e1cter fragmentario, que se limita a ciertos aspectos y renuncia a una nivelaci\u00f3n sistematizadora, est\u00e1n fundadas en varios factores; no s\u00f3lo en la diferencia de origen, de experiencia, de escuela, del horizonte de pensamiento y de concepci\u00f3n de cada uno de los autores; sino tambi\u00e9n en el car\u00e1cter ocasional de sus escritos, que como tales proclaman la fe en una situaci\u00f3n determinada y toman posici\u00f3n ante necesidades, cuestiones y dificultades concretas. Los escritos mismos est\u00e1n condicionados a su vez por el distinto nivel espiritual y por las situaciones cambiantes de los receptores del mensaje salv\u00ed\u00adfico, o sea, de los destinatarios de cada escrito. As\u00ed\u00ad se plantea la cuesti\u00f3n met\u00f3dica de c\u00f3mo y hasta qu\u00e9 punto debe hacerse visible la unidad, sobre todo la unidad material, de esas teolog\u00ed\u00adas distintas (cf. sobre esto especialmente H. SCHLIER, Besinnung 19 29s; R. SCHNACKENBURG 17ss).<\/p>\n<p>El procedimiento m\u00e1s recomendable (cf. R. SCHNACKENBURG 18s) parece ser el que en lo posible quiere mostrar por lo menos la unidad de trasfondo \u00abmediante algunos grandes temas, p. ej., Dios, reino de Dios, Jesucristo, su muerte y resurrecci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia, la fe, la vida nueva, etc.\u00bb (H. SCHLIER 19), o bien mediante sectores parciales, como la cristolog\u00ed\u00ada, la eclesiolog\u00ed\u00ada, la doctrina sobre el estado de salvaci\u00f3n de los cristianos, etc. (R. SCHNACKENBURG 134-147). Pero ha de mantenerse como principio reconocido que la peculiaridad aqu\u00ed\u00ad observada de cada teolog\u00ed\u00ada no puede difuminarse a favor de una unidad superficial, o que la teolog\u00ed\u00ada de un escrito o de un grupo de escritos del NT no puede convertirse, expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente, en norma para censurar las restantes concepciones teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>d) Tambi\u00e9n ha de establecerse como principio que la relaci\u00f3n entre la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria y la sistem\u00e1tica, principalmente la dogm\u00e1tica, debe estar determinada por la funci\u00f3n de un mutuo preguntarse, estimularse y examinarse cr\u00ed\u00adticamente. La teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica puede incitar a la neotestamentaria a una interrogaci\u00f3n m\u00e1s diferenciada de los textos. Y del testimonio de una \u00abteolog\u00ed\u00ada originaria\u00bb, normativa para el desarrollo ulterior del caudal de la fe, la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica puede esperar para s\u00ed\u00ad misma m\u00faltiples est\u00ed\u00admulos, p. ej., la reflexi\u00f3n sobre conceptos o hechos b\u00ed\u00adblicos fundamentales, ocultos u olvidados durante largo tiempo, una llamada de atenci\u00f3n sobre enfoques no aprovechados o no agotados, pero, a veces, tambi\u00e9n ciertas \u00abLagunas\u00bb. Sin embargo, a este respecto no deber\u00ed\u00ada olvidarse el l\u00ed\u00admite que se pone a la funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y normativa (frente a la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, que vierte todo el caudal de fe de la Iglesia en conceptos actuales) de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, o de las teolog\u00ed\u00adas neotestamentarias particulares, por causa del mencionado condicionamiento hist\u00f3rico de sus afirmaciones teol\u00f3gicas, que no pueden sistematizarse con excesiva precipitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: a) TEOLOG\u00ed\u008dA DEL NT: A. Schlafter, 2 vols. (St 21922-23); Th. Zahn (L 1928); F. B\u00fcchsel (G\u00fc &#8216;1948); Stauffer; Feine ThNT; Meinertz; Bonsirven NT; Buhmann; A. Lemonnyer &#8211; L. Cerfaux (P 1963); Schelkle, 4 vols. (Her-der Ba 197ss) b) SOBRE EL ESTADO DE LA INVESTIGACI\u00ed\u201cN: W. G. K\u00fcmmel: RGG3 I 1235-1251; K\u00fcmmel; H. Riesenfeld: RGG&#8217; II 1259-1962; H. Schlier: LThK2 I 444-449; R. Schnackenburg, 1967). c) SOBRE LA PROBLEM\u00ed\u0081TICA EN TORNO A LA TEOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA: W. Hillmann, WiWei 14 (1951) 56-67; S. Lyonnet: VD 34 (1956) 142-153; K. Rahner: LThK2 II 449 ss; H. Schlier: Besinnung auf das NT (Fr 1964) 7-24 25-35. d) OTROS TRABAJOS DE TEOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA: F. Prat, La teolog\u00ed\u00ada de san Pablo, 2 vols. (M\u00e9xico 1947); L. Cerfaux, Jesucristo en san Pablo (Descl\u00e9e Bit); O. Cullmann, El Nuevo Testamento (Taurus Ma 1971); idem, Cris-to y el tiempo (Estela Ba 1968); WBB; R. Pesch, Bibel, NT: SDG I 738-747; BThWB; S. Schulz, Die Stunde der Botschaft. Einf\u00fchrung in die Theologie der vier Evangelisten (H 1967).<\/p>\n<p>Anton V\u00f6gtle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque la frase \u00abteolog\u00eda b\u00edblica\u00bb hoy se usa en un sentido m\u00e1s especializado, tambi\u00e9n tiene otros significados m\u00e1s generales que merecen mencionarse. En primer lugar, es obvio que ante todo se\u00f1ala a la verdadera teolog\u00eda del Antiguo y Nuevo Testamentos en la forma de una exposici\u00f3n directa. En un sentido m\u00e1s general, se podr\u00eda decir que cualquier teolog\u00eda que saca sus materiales de la Biblia y que trata de ser fiel a la norma b\u00edblica es una teolog\u00eda b\u00edblica. Para ser un te\u00f3logo b\u00edblico no es necesario que uno sea parte de alg\u00fan movimiento en particular que pudiera adoptar este titulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, tenemos que reconocer que en la teolog\u00eda moderna existe un movimiento distintivo que usualmente se describe a s\u00ed mismo como Teolog\u00eda B\u00edblica. Este movimiento o tendencia no consiste exclusivamente en exposici\u00f3n, ni tampoco tiene una constituci\u00f3n formal como una escuela, ni rechaza tampoco a otras escuelas como si \u00e9stas no fuesen b\u00edblicas. Es este movimiento el que requiere una evaluaci\u00f3n particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su origen es diverso. Uno de los factores contribuyentes m\u00e1s importantes ha sido una fuerte concentraci\u00f3n en los estudios lexicogr\u00e1ficos, la cual viene desde sus comienzos experimentales al comienzo de este siglo hasta el diluvio de investigaci\u00f3n detallada que ha producido obras tan valiosas como el gran <em>Theologisches W\u00f6rterbuch zum Neuen Testament<\/em>, editado por G. Kittel y G. Friedrich. Esta es verdaderamente una forma de ex\u00e9gesis y exposici\u00f3n directa; y, totalmente aparte de la interpretaci\u00f3n, la luz positiva que ha sido arrojada sobre muchas palabras y frases b\u00edblicas importantes, es una ganancia grande y permanente para cualquier forma de teolog\u00eda b\u00edblica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la mano con esta paciente y positiva labor se da tambi\u00e9n una cr\u00edtica y rechazo a la manera errada en que el sector liberal entend\u00eda la Biblia, y especialmente el NT, error que lleg\u00f3 a su m\u00e1xima expresi\u00f3n en los escritos de Weiss y especialmente Schweitzer. Nadie puede tomar en serio las sugerencias extremistas de \u00e9ste \u00faltimo, pero la forma tan alarmante en que \u00e9l coloc\u00f3 su cr\u00edtica revel\u00f3 lo absolutamente in\u00fatil que era pretender que el Jes\u00fas liberal fuera realmente el Jes\u00fas hist\u00f3rico del NT. De esta manera, la exposici\u00f3n fue reorientada hacia su verdadera labor, esto es, la de redescubrir, hasta donde fuese posible, lo que Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles\u2014y, por cierto, los escritores del AT tambi\u00e9n\u2014realmente dijeron, m\u00e1s bien que lo que nosotros pensamos que dijeron o deber\u00edan haber dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, para lograr este fin se ha visto que debemos interpretar las detalladas afirmaciones y libros de la Biblia en t\u00e9rminos de su propio trasfondo y presuposiciones, m\u00e1s bien que en los que podamos sacar de otras fuentes. \u00c9ste es el punto enfatizado particularmente por Hoskyns y Daves en su fecundo libro, <em>The Riddle of the New Testament<\/em>, lo que ha sido seguido por eruditos como William Manson y Matthew Black en penetrantes estudios. Pero esto ha llevado a un nuevo entendimiento de la interrelaci\u00f3n que tienen los Testamentos y los libros que est\u00e1n dentro de ellos, de tal forma que los estudios anal\u00edticos del siglo pasado est\u00e1n dando lugar a un enfoque sint\u00e9tico mucho m\u00e1s rico como el conseguido, por ejemplo, por A.M. Hunter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento del estudio exeg\u00e9tico y expositivo es una parte b\u00e1sica y esencial de la nueva teolog\u00eda b\u00edblica. Pero est\u00e1 acompa\u00f1ado por una reorientaci\u00f3n teol\u00f3gica ligada directamente en sus or\u00edgenes y desarrollo con la obra de Karl Barth. Barth, por supuesto, hace un uso extensivo del estudio b\u00edblico m\u00e1s directo, pero lo hace como un te\u00f3logo dogm\u00e1tico. En lugar del liberalismo antiguo y fundamentalmente equivocado, \u00e9l trata de llevar a cabo una reconstrucci\u00f3n de la teolog\u00eda en base a fundamentos genuinamente b\u00edblicos, tanto en contenido como en m\u00e9todo. Y mientras los diferentes te\u00f3logos que se han entregado a seguir esta nueva teolog\u00eda b\u00edblica distan mucho de estar de acuerdo en sus conclusiones generales o detalladas, sin embargo, bien puede decirse que todos comparten con Barth este enfoque y prop\u00f3sito general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos dedicar algo de espacio para tratar el genuino beneficio que ha sido otorgado a toda la labor b\u00edblica y teol\u00f3gica a trav\u00e9s de este movimiento general y dentro de \u00e9l. Ya nos hemos referido a la importancia del estudio lexicogr\u00e1fico, as\u00ed que no necesitamos elaborar este punto. Sin embargo, toda futura exposici\u00f3n y teolog\u00eda deber\u00e1, con toda seguridad, tomar en cuenta el nuevo entendimiento que nos ha llegado a trav\u00e9s de toda esta detallada investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevamente, es un beneficio evidente el haber desenmascarado todas las suposiciones extrab\u00edblicas que tanto condicionan nuestra lectura de la Biblia. Para ser realmente b\u00edblicos en nuestra teolog\u00eda, deberemos tomar la Biblia tal como realmente es. Debemos aceptarla en sus propios t\u00e9rminos. Debemos ver y estudiar y establecer las cosas sobre su propia base y desde su propio punto de vista. No debemos forzarla a entrar dentro de un esquema filos\u00f3fico extra\u00f1o a ella. Debemos ser genuinamente hist\u00f3ricos, adoptando su propio enfoque y moldeando nuestra teolog\u00eda en conformidad con el patr\u00f3n que ella impone.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro beneficio es el haber recapturado el sentido de unidad de la Biblia en medio de toda la diversidad que claramente despliega. Este sentido se presenta en forma m\u00e1s plena en algunos representantes de esta nueva corriente que en otros. La b\u00fasqueda de una teolog\u00eda juanina o sin\u00f3ptica como opuesta a la teolog\u00eda paulina todav\u00eda tiene sus atractivos. Sin embargo, el impulso de la Biblia misma est\u00e1, sin ninguna duda, dirigido hacia la unidad, y los mejores exponentes de la teolog\u00eda b\u00edblica muestran muy pocos o ning\u00fan rastro de estar tratando con tradiciones divergentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima ganancia, ya que no podemos hablar de discernimientos individuales, est\u00e1 en el redescubrimiento de la pertinencia y poder de los grandes te\u00f3logos b\u00edblicos del pasado, tales como los padres y los reformadores. Los estudios de los padres y de los reformadores han contribuido al movimiento como un todo, pero lo han podido hacer s\u00f3lo porque ellos mismos han sido entendidos en una manera que dif\u00edcilmente hubiera sido posible en los siglos dieciocho y diecinueve. En otras palabras, hemos entrado en una era de teolog\u00eda genuina, en la cual puede darse una propia evaluaci\u00f3n y uso de toda nuestra herencia teol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a estos logros tan positivos, el movimiento de la teolog\u00eda b\u00edblica debe ser bienvenido. Con todo, existen ciertos rasgos menos satisfactorios en la corriente moderna, los cuales nos llaman a tener precauci\u00f3n y a corregir lo malo, si es que vamos a lograr el prop\u00f3sito que se busca. Enumeraremos brevemente los errores m\u00e1s generales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, puede cuestionarse si el movimiento realmente ha logrado obtener un concepto genuinamente b\u00edblico sobre la inspiraci\u00f3n b\u00edblica. Una cosa es romper con las formulaciones tradicionales, o enfatizar aspectos que han sido descuidados, pero muchas de las exposiciones indican claramente que hay una actitud evasiva en cuanto al punto de lo que la Biblia reclama para s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra vez, existe confusi\u00f3n en cuanto a la confiabilidad hist\u00f3rica de la Biblia. Podr\u00eda concederse que la Biblia no afirma haber escrito una clase de historia como la que escribieron historiadores del siglo diecinueve y que gran parte de su material es po\u00e9tico, etc. Pero un n\u00famero demasiado grande de escritores de esta nueva corriente persiste en juzgar la Biblia con normas que no son b\u00edblicas, y en grados diferentes se puede notar que se pone en duda la historicidad de lo que la Biblia claramente quiere que se tome como hechos reales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercero, existe una notable vacilaci\u00f3n para aceptar lo que es obviamente el punto de vista b\u00edblico en cuanto al asunto de los milagros. Los grados en que esta actitud se manifiesta var\u00eda mucho, pero con frecuencia se levanta en alguna forma. Este punto est\u00e1 obviamente ligado a los dos anteriores, en especial con el \u00faltimo. No podemos tratar de obtener una teolog\u00eda b\u00edblica genuina a menos que aceptemos, p. ej., el punto de vista del NT sobre que Cristo naci\u00f3 de una virgen y de que su tumba qued\u00f3 vac\u00eda. No es bueno arreglar esferas de influencia entre un mundo cient\u00edfico de hechos y un mundo teol\u00f3gico de la encarnaci\u00f3n y la resurrecci\u00f3n. Si la Palabra se hizo carne, y si la resurrecci\u00f3n significa la resurrecci\u00f3n del cuerpo, entonces la obra de Dios es una obra en la historia. Por tanto, en este punto es que debemos escoger entre una comprensi\u00f3n materialista o una b\u00edblica. Uno de los rasgos que m\u00e1s desalientan a muchos que profesan esta senda, es la renuencia que tienen para hacer esta elecci\u00f3n, y aun cuando el camello es tragado, parece un in\u00fatil y constante esfuerzo por colar los mosquitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdadera teolog\u00eda b\u00edblica no puede ser una mera descripci\u00f3n. Tampoco puede ir de la mano con un punto de vista tan diferente en cuanto a otras cosas. Ella llama a todos los que van tras ella a que se entreguen incondicionalmente, tanto a la ex\u00e9gesis objetiva de la Escritura en t\u00e9rminos de s\u00ed misma como a una prontitud para aceptar de todo coraz\u00f3n su ense\u00f1anza. El no lograr un compromiso en uno o en ambos puntos es la raz\u00f3n de por qu\u00e9 tanto de lo que ha sido llamado teolog\u00eda b\u00edblica est\u00e1 bajo la continua amenaza de convertirse en lo opuesto, tal como se ve en Bultmann y sus asociados y disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfExistir\u00e1 alg\u00fan camino hacia una teolog\u00eda b\u00edblica genuina que pueda revitalizar nuestro pensamiento y acciones? Parece que el camino est\u00e1 en esta direcci\u00f3n: todos los te\u00f3logos debieran estar juntos en la intensificaci\u00f3n y continuaci\u00f3n de la obra exeg\u00e9tica. Todos deben unirse en la investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza de la Biblia tal como estas cosas realmente aparecen frente a nosotros. Todos deben unirse en estudios de teolog\u00eda hist\u00f3rica. Todos deben estar preparados para detectar y corregir sus prejuicios en metodolog\u00eda, enfoque, puntos de vista, materia que se trate y formulaciones, cambi\u00e1ndolo por lo que realmente se encuentra en las Escrituras. Todos deben estar dispuestos a aceptar la ense\u00f1anza que se da tal como realmente es dada, no importa cu\u00e1n extra\u00f1a y dif\u00edcil pudiera parecer a veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay mucho que aprender del movimiento moderno como una buena contribuci\u00f3n en esta esfera. Y el movimiento moderno mismo tiene mucho que aprender. Pero no ser\u00eda imposible que pudi\u00e9ramos llegar a la verdadera meta, si lo hacemos con una discusi\u00f3n e interacci\u00f3n paciente y humilde, ya que tenemos la Biblia como blanco com\u00fan y el deseo com\u00fan de conseguir una teolog\u00eda genuinamente b\u00edblica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (601). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Escritura y teolog\u00ed\u00ada escritur\u00ed\u00adstica. 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