{"id":16797,"date":"2016-02-05T10:57:54","date_gmt":"2016-02-05T15:57:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-natural\/"},"modified":"2016-02-05T10:57:54","modified_gmt":"2016-02-05T15:57:54","slug":"teologia-natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-natural\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA NATURAL"},"content":{"rendered":"<p>Bas\u00e1ndose en la capacidad que tiene el hombre de conocer naturalmente a Dios (Sab 3,1-9; Rom 1,18-21), la teolog\u00ed\u00ada natural o teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica es el estudio cr\u00ed\u00adtico y sistem\u00e1tico del problema de Dios, de su existencia, de sus atributos, de sus relaciones con las criaturas, pero hecho tan s\u00f3lo con las facultades humanas o naturales.<\/p>\n<p>El primer ejemplo de teolog\u00ed\u00ada natural lo encontramos en Arist\u00f3teles, en su Metaf\u00ed\u00adsica, donde se habla en dos ocasiones de una theologik\u00e9 epist\u00e9me o theologik\u00e9 philosoph\u00ed\u00ada para indicar, entre las ciencias teor\u00e9ticas, aquella ciencia, distinta de la filosof\u00ed\u00ada natural o f\u00ed\u00adsica y de la matem\u00e1tica, que se ocupa de \u00ablo que es\u00bb, del ser y que se remonta desde sus diversos grados a la causa primera, explicaci\u00f3n de todo (motor inm\u00f3vil). En la antig\u00fcedad, este concepto de teolog\u00ed\u00ada marcadamente filos\u00f3fico se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n en el estoicismo, con la creencia en la presencia en el mundo de la acci\u00f3n de un Logos divino universal, y en el neoplatonismo, con la nostalgia humana del retorno a lo Uno, principio de origen del mundo.<\/p>\n<p>A partir de la Edad Media, sobe todo con santo Tom\u00e1s de Aquino, que distingue claramente entre lo que puede conocerse de Dios ,,1umine rationis naturalis\u00bb y lumine divinae revelationis\u00bb (5. Th. 1, q. 1, a. 1), la teolog\u00ed\u00ada natural ser\u00e1 considerada cada vez m\u00e1s como un modo imperfecto, incompleto, preparatorio para el conocimiento de Dios por revelaci\u00f3n. Pero este equilibrio, por as\u00ed\u00ad decirlo, entre la teolog\u00ed\u00ada natural y la teolog\u00ed\u00ada sobrenatural, elaborado por santo Tom\u00e1s, quedar\u00e1 roto sucesivamente en el curso de la historia, primero por la Reforma, esc\u00e9ptica ante una posibilidad filos\u00f3fica de conocer a Dios, y luego por el de\u00ed\u00adsmo ilustrado, con su pretensi\u00f3n de encerrar a la religi\u00f3n en los l\u00ed\u00admites solamente de la raz\u00f3n humana, excluyendo toda forma de revelaci\u00f3n sobrenatural. El concilio Vaticano I, contra estas dos corrientes opuestas, es decir el fide\u00ed\u00adsmo y el racionalismo, definir\u00e1 la existencia de una teolog\u00ed\u00ada natural, pero sin precisar ni su alcance ni su contenido (cf DS 3004, 3026).<\/p>\n<p>Actualmente, respecto a esta disciplina se advierte cierto distanciamiento por parte de numerosos fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos, que sostienen que, al tratar del problema de Dios, es m\u00e1s teolog\u00ed\u00ada que filosof\u00ed\u00ada. De todas formas, la existencia de una teolog\u00ed\u00ada natural, claramente distinta de la teolog\u00ed\u00ada qua tale, basada en la revelaci\u00f3n, se afirma normalmente en el \u00e1mbito cat\u00f3lico como una refexi\u00f3n imprescindible sobre los presupuestos necesarios para comprender la fe en general.<\/p>\n<p>G. 0cchipinti<\/p>\n<p>Bibl.: K. Rahner, Oyente de la Palabra. Herder Barcelona 1967. A, Gonz\u00e1lez \u00ed\u0081lvarez, Teolog\u00ed\u00ada natural, Madrid 1949. H, K\u00fang, \u00bfExiste Dios\u00c2\u00a0?, Cristiandad, Madrid 1979; X, Zubiri, Naturaleza, historia, Dios, Alianza Editorial, Madrid 91987; \u00ed\u008dd\u00bb El hombre Dios Alianza Editorial, Madrid 1984;, Monn, Para decir Dios, Verbo Divino, Estella 21992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Aspecto filos\u00f3fico<br \/>\n1. Historia de la teolog\u00ed\u00ada natural<br \/>\nLa problem\u00e1tica objetiva, en extremo compleja, de la t.n. (o de la teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica) se ve clara mediante una mirada cr\u00ed\u00adtica a algunos aspectos de su historia. La teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica tradicional, de orientaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y apolog\u00e9tica, cuyo ideario escol\u00e1stico fue organizado al comienzo de la edad moderna en la disciplina de la t.n., pregunta &#8211; y eso desde los primeros apologistas del s. II &#8211; \u00absi\u00bb existe Dios; con ello da por supuesto, irreflexivamente, que se entiende \u00abqu\u00e9 cosa\u00bb sea Dios, y da por aclarado c\u00f3mo haya de entenderse la realidad total para que pueda razonablemente preguntarse por \u00e9l. Hist\u00f3ricamente, la pregunta abreviada de la t.n. tradicional tuvo por efecto que se pensara pod\u00ed\u00ada preguntarse por Dios como por un objeto metaf\u00ed\u00adsico particular entre otros, y as\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n de Dios (de manera general desde Ch. Wolff, + 1754) se releg\u00f3 a la metaf\u00ed\u00adsica especial, en vez de tratarse en la metaf\u00ed\u00adsica general, como es lo originario objetiva e hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>En esta transposici\u00f3n de la dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, era obvio que se asignara a Dics un lugar particular en el \u00e1mbito del ser, a saber, la trascendencia entendida como un m\u00e1s all\u00e1 sin referencia alguna (-> de\u00ed\u00adsmo), y que su acci\u00f3n, no obstante la cr\u00ed\u00adtica de Kant, se pensara impl\u00ed\u00adcitamente a la manera de una causa particular cient\u00ed\u00adfico-natural (cf. las pruebas de la existencia de Dios basadas en las ciencias naturales, como el comienzo del mundo, el aumento de la entrop\u00ed\u00ada). De esta decadencia de la cuesti\u00f3n de Dios se aleja la moderna t.n. por el retorno a las fuentes escol\u00e1sticas, particularmente a Tom\u00e1s, y por la interpretaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica a la luz del pensamiento moderno, sobre todo a la luz del pensamiento trascendental y existencial ontol\u00f3gico. Sin embargo, ante la profundizada problem\u00e1tica filos\u00f3fica de las bases, todav\u00ed\u00ada le queda la tarea de reflexionar, antes de todo responder y demostrar, sobre el horizonte de inteligencia, sobre el sentido y el campo ling\u00fc\u00ed\u00adstico de la metaf\u00ed\u00adsica, y de presentar su cuesti\u00f3n fundamental, la cuesti\u00f3n del ser y de Dios, en una explicaci\u00f3n hermen\u00e9utica fundamental, como una cuesti\u00f3n primigenia, llena de sentido y necesaria.<\/p>\n<p>2. La posibilidad de la teolog\u00ed\u00ada natural<br \/>\na) Apertura del horizonte bajo el que se pregunta. La cuesti\u00f3n sobre el ser y sobre Dios recibi\u00f3 su impulso y direcci\u00f3n, a la postre, de la cuesti\u00f3n del hombre sobre si mismo, pues el hombre s\u00f3lo es \u00e9l mismo en la apertura al ser en general y, en ella, a la raz\u00f3n absoluta del todo. Esta relaci\u00f3n fundamental &#8211; filos\u00f3fico-religiosa &#8211; del hombre con lo absoluto es interpretada en sus dos polos, el hombre y el ser absoluto, por la metaf\u00ed\u00adsica y la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica. Si el origen y el sentido del hombre y del mundo que le corresponde se determinan por la relaci\u00f3n con lo incondicionado (o absoluto), en consecuencia el hombre tiene que conocer lo incondicionado mismo, para que as\u00ed\u00ad pueda comprender su propio destino y el del mundo. Por eso, la pregunta del hombre sobre c\u00f3mo \u00e9l haya de entenderse a s\u00ed\u00ad mismo, en la que entra la pregunta sobre su inteligencia del mundo, apunta a la cuesti\u00f3n sobre Dios, y hasta es en su n\u00facleo esta cuesti\u00f3n misma. Esa pregunta \u00fanica, con muchos estratos, se le plantea necesariamente al hombre; pues, como ser espiritual inacabado, \u00e9l mismo es radicalmente la b\u00fasqueda de lo incondicionado que lo llene y le d\u00e9 la salvaci\u00f3n, y tiene que decidirse ineludiblemente ante lo absoluto por la determinaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la libertad consciente de s\u00ed\u00ad misma, la cual incluye el momento de una interpretaci\u00f3n te\u00f3rica de s\u00ed\u00ad misma y del mundo.<\/p>\n<p>b) La base de metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento. El conocimiento humano, especialmente el metaf\u00ed\u00adsico, como interrogante y finito que es, no puede constituir productivamente su objeto por la espontaneidad aut\u00f3noma del sujeto; s\u00f3lo entra en contacto cognoscente con la realidad en la medida en que se deja determinar por \u00e9sta misma en una experiencia intuitiva. Por eso, tambi\u00e9n el conocimiento filos\u00f3fico de Dios debe apoyarse completamente en la revelaci\u00f3n de Dios, que se manifiesta libremente a s\u00ed\u00ad mismo en la experiencia humana. La t.n. en su estricta forma tradicional, mirando a la posibilidad de controlar y comunicar el pensamiento, no comienza su demostraci\u00f3n de la existencia de Dios por la -> experiencia religiosa o existencial (cf. posibilidad de conocer a -> Dios, -> existencia), sino por un fen\u00f3meno diario, indubitable, p. ej., el cambio, o, como prueba puramente metaf\u00ed\u00adsica o trascendental en el sentido m\u00e1s estricto, por la estructura necesaria del ente inmediatamente experimentado como tal, o del esp\u00ed\u00adritu que experimenta. En tal caso, la presencia de Dios est\u00e1 tan oculta en el fundamento emp\u00ed\u00adrico de la prueba, que apenas puede mostrarse por un an\u00e1lisis de la experiencia, y as\u00ed\u00ad s\u00f3lo es demostrable con evidencia por una conclusi\u00f3n racional, que se basa en la intuici\u00f3n de la dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Pero el plus de dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica respecto de la experiencia dada sensiblemente s\u00f3lo puede verse y demostrarse como verdadero y real, si no procede solamente de la espontaneidad subjetiva del pensamiento humano, que conf\u00ed\u00ada libremente o afirma con necesidad, sino que se debe por completo al encuentro recipiente y cognoscente con la realidad misma y, consiguientemente, con la experiencia (-> metaf\u00ed\u00adsica). S\u00ed\u00adguese que la actividad constructiva y demostrante del pensamiento metaf\u00ed\u00adsico, en an\u00e1lisis y abstracci\u00f3n, s\u00ed\u00adntesis y conclusi\u00f3n, no hace m\u00e1s que abrir y esclarecer reflejamente el espacio de la percepci\u00f3n espiritual receptiva, sin ir m\u00e1s all\u00e1 del mismo (aunque s\u00ed\u00ad va m\u00e1s all\u00e1 de lo que es accesible en forma inmediata y expl\u00ed\u00adcita a la mirada que se centra directamente en la experiencia). Mas como los principios de conclusi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica no s\u00f3lo son ontol\u00f3gicamente v\u00e1lidos, sino tambi\u00e9n necesarios para el pensamiento, o sea, pertenecen a la esencia del pensamiento, la experiencia en que se funda un principio no se a\u00f1ade exterior y casualmente al pensamiento, sino que le antecede como su origen.<\/p>\n<p>Esta -> experiencia trascendental es la claridad primigenia de la realizaci\u00f3n espiritual de s\u00ed\u00ad mismo y del ser; en tal experiencia la conciencia humana llega a s\u00ed\u00ad misma en cuanto se ve en el todo de la realidad y experimenta c\u00f3mo ella y la totalidad del mundo est\u00e1n fundadas en el absoluto y son llamadas por el (-> irracionalismo). Esa experiencia fundamental, para su propio esclarecimiento y para su apropiaci\u00f3n personal refleja, impulsa desde s\u00ed\u00ad misma hacia el pensamiento que la analiza expl\u00ed\u00adcitamente seg\u00fan su esencia y realidad. El pensamiento se articula primeramente como pregunta; pero, como pregunta sobre el fundamento \u00faltimo, el sentido absoluto y la verdad incondicionada, ya de antemano esboza formalmente la \u00fanica respuesta adecuada. Sin embargo, la respuesta s\u00f3lo se halla expresamente cuando el pensamiento, y en el la experiencia fundamental, se encuentra con el objeto concreto mundano &#8211; que puede ser el pensamiento -, descubre en virtud de su propia claridad los estratos m\u00e1s profundos del mismo, que no son directamente denominables en la mera experiencia objetiva, a saber, su naturaleza contingente y su fundamentaci\u00f3n por parte de Dios, y ah\u00ed\u00ad siente concretamente su propia confirmaci\u00f3n y plenitud. Por eso, la cuesti\u00f3n sobre el fundamento es desde luego una estructura de pregunta dada necesariamente &#8211; a priori &#8211; en el hombre, pero su esencia y din\u00e1mica est\u00e1n constituidas por la precedente experiencia del fundamento incondicionado, y se acredita en cl encuentro intelectual con el mundo. A causa de la tensi\u00f3n del conocimiento entre la experiencia y el concepto reflejo, la t.n. se encuentra esencialmente en un doble peligro: o bien, por raz\u00f3n de la cercan\u00ed\u00ada a la experiencia, el de descuidar el rigor del an\u00e1lisis y de la s\u00ed\u00adntesis l\u00f3gicos y conceptuales, mediatos y con ello positivamente mediadores, limit\u00e1ndose, p. ej., a la indicaci\u00f3n existencial; o bien, por raz\u00f3n del desarrollo l\u00f3gico formal, el de olvidarse de preparar la posibilidad de inteligencia ontol\u00f3gica y existencial del concepto por la interpretaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica de la experiencia.<\/p>\n<p>3. El desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada natural<br \/>\na) La interpretaci\u00f3n del sentido del ser. En la experiencia fundamental, en el aspecto ontol\u00f3gico y en el de la metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento, la afecci\u00f3n por parte del -> absoluto es el fundamento de la apertura del hombre al todo de la realidad o al -> ser en general; mientras que, en el aspecto de la teor\u00ed\u00ada del conocimiento, para el conocimiento expreso y expl\u00ed\u00adcito, que retorna a tientas a su origen, el ser como horizonte ontol\u00f3gico del mundo est\u00e1 dado antes que el ser subsistente. De donde se sigue que io absoluto s\u00f3lo puede alcanzarse en el conocimiento reflejo por el espacio ontol\u00f3gico ilimitado de la realidad o del ser como un todo; en caso contrario, s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada pensado como ente supremo que, junto con los otros entes finitos, participar\u00ed\u00ada de un mismo ser &#8211; a saber de un ser un\u00ed\u00advoco, con car\u00e1cter l\u00f3gico de tipo racionalista &#8211; en lugar de fundar con su donaci\u00f3n, por fundamentarse a s\u00ed\u00ad mismo sin origen, el espacio de la -> participaci\u00f3n para todo lo finito. Si, pues, la t.n. no es una disciplina filos\u00f3fica independiente, sino, como interpretaci\u00f3n del ser de cara a su fundamento absoluto, s\u00f3lo el desarrollo \u00faltimo de la ontolog\u00ed\u00ada, o sea de la interpretaci\u00f3n del ser en su sentido universal, y si juntamente con ella forma la metaf\u00ed\u00adsica general; s\u00ed\u00adguese que su primera tarea ser\u00e1 esclarecer, en unidad con la ontolog\u00ed\u00ada y la -> antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, el sentido del ser. La interpretaci\u00f3n del sentido del ser decide si Dios puede ser conocido, en qu\u00e9 aspecto y en qu\u00e9 medida.<\/p>\n<p>Como quiera que la -> trascendencia de Dios no puede ser exhaustivamente captada en la inteligencia y comprensi\u00f3n finita, sin duda cambiar\u00e1 hist\u00f3ricamente la inteligencia fundamental del ser, y as\u00ed\u00ad aparecer\u00e1n nuevos aspectos en la imagen de Dios, con lo cual tambi\u00e9n se modificar\u00e1n an\u00e1logamente la imagen del hombre, que es la base emp\u00ed\u00adrica del conocimiento de Dios (eomo el lugar preferido de la revelaci\u00f3n de Dios en el mundo), el principio de la ascensi\u00f3n a Dios (consiguientemente, la definici\u00f3n de la relaci\u00f3n entre -> Dios y el mundo), y la concepci\u00f3n de las \u00abpruebas\u00bb de la existencia de Dios. As\u00ed\u00ad, p. ej., el poder y la unidad, la verdad y la bondad (-> trascendentales), el fundamento y el fin, el sentido y la perfecci\u00f3n, la beatitud, la justicia, el amor o la llamada, pueden venir a ser clave de la inteligencia del ser y de Dios, cuyos distintos aspectos, sin embargo, se mantienen trabados, m\u00e1s all\u00e1 de una mediaci\u00f3n conceptual formal, por la mismidad del Dios incondicionado, que aparece en los diversos modos de experiencia. La -> historia e historicidad de la inteligencia del ser, que antecede a la metaf\u00ed\u00adsica misma, pide de la t.n. que, a pesar de la necesaria indagaci\u00f3n de las fundamentales estructuras permanentes, sin embargo, por raz\u00f3n de su propia inteligibilidad y eficacia, trate de hablar partiendo de la actual inteligencia del ser y as\u00ed\u00ad acierte a la vez con el punto de partida en la experiencia y con la inteligencia hist\u00f3rica que el hombre tiene de si mismo en un determinado momento.<\/p>\n<p>b) La construcci\u00f3n sistem\u00e1tica de la t.n. explica finalmente el car\u00e1cter incondicional del ser por la triple y \u00fanica v\u00ed\u00ada (-> analog\u00ed\u00ada del ser de la negaci\u00f3n, afirmaci\u00f3n y referencia al -> misterio (teolog\u00ed\u00ada negativa), por la referencia a su centro y fundamento en el ser subsiste e incondicional de Dios. La demostraci\u00f3n de la realidad de Dios incluye ya en principio toda la definici\u00f3n filos\u00f3fica de la naturaleza y del obrar de Dios. La construcci\u00f3n tradicional de la t.n. (1.\u00c2\u00b0, existencia de Dios; 2\u00c2\u00b0, naturaleza de Dios; 3\u00c2\u00b0, obrar de Dios) puede tener ventajas did\u00e1cticas para la articulaci\u00f3n conceptual, pero oscurece la radical unidad del conocimiento filos\u00f3fico de Dios, para el que la esencia y existencia de Dios s\u00f3lo son accesibles como una unidad a partir de sus obras, de sus efectos finitos. Por eso, el empe\u00f1o central de la t.n. debe dirigirse a la prueba de la existencia de Dios, se\u00f1aladamente a sus fundamentos; y no al ancho despliegue de las consecuencias l\u00f3gicas. En estas pruebas Dios no s\u00f3lo se acepta, p. ej., seg\u00fan el modelo de la explicaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-natural, como posible fundamento hipot\u00e9tico de explicaci\u00f3n, sino que es conocido tambi\u00e9n como condici\u00f3n necesaria, sin la cual lo finito mismo no podr\u00ed\u00ada existir.<\/p>\n<p>Las pruebas metaf\u00ed\u00adsicas de la existencia de ->Dios reconocen como finito y contingente (-> contingencia) al ente concreto por raz\u00f3n de su diferencia ontol\u00f3gica respecto de la esencia infinita e incondicionada del ser, y, por tanto, como ontol\u00f3gicamente secundario y fundado por otro (-> causalidad), que, como raz\u00f3n o fundamento adecuado, tiene que ser \u00e9l mismo infinito e incondicionado. Las formas de la demostraci\u00f3n meta-f\u00ed\u00adsica var\u00ed\u00adan no s\u00f3lo por el punto emp\u00ed\u00adrico de partida para probar la contingencia, sino, sobre todo, de acuerdo con el distinto acento de la inteligencia del ser, por la diversa fundamentaci\u00f3n de lo finito por parte de Dios, la cual no debe pensarse \u00fanicamente a manera de causa eficiente.<\/p>\n<p>Comoquiera que la contingencia y la fundamentaci\u00f3n de lo finito s\u00f3lo pueden conocerse por la espont\u00e1nea e impl\u00ed\u00adcita aprehensi\u00f3n previa del ser y de Dios por parte del esp\u00ed\u00adritu humano, la prueba metaf\u00ed\u00adsica implica &#8211; bajo el aspecto de la metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento &#8211; un factor trascendental, y as\u00ed\u00ad en ra\u00ed\u00adz es personal, incluso cuando se parte de lo infrapersonal. Y a la inversa, la presencia precisamente del ser incondicionado, el cual se abre a la metaf\u00ed\u00adsica y no puede reducirse al hombre, es lo que posibilita la prueba trascendental, que presenta a Dios como la condici\u00f3n de posibilidad de la acci\u00f3n espiritual humana y posibilita la ascensi\u00f3n a Dios mismo partiendo de la inmanencia de la conciencia y del concepto de Dios. La prueba metaf\u00ed\u00adsica y la trascendental se complementan, y as\u00ed\u00ad se implican mutuamente.<\/p>\n<p>4. El sentido de la teolog\u00ed\u00ada natural<br \/>\nLa filosof\u00ed\u00ada no lleva al hombre por vez primera y de modo fundamental ante Dios, ni, por ende, ante el \u00e1mbito esencial de su ser humano, pues \u00e9l se experimenta ya siempre como tocado constitutivamente en el fondo de su vida por Dios, y desenvuelve esta experiencia espont\u00e1nea, aunque todav\u00ed\u00ada imperfecta, en las formas del entender expl\u00ed\u00adcito mediante el lenguaje y el concepto. El conocer te\u00f3rico es, por tanto, un factor originario y esencial en la vida humana misma, que busca comprenderse y dirigirse reflejamente. El hombre quiere saber reflejamente que con su fe en Dios est\u00e1 en la verdad y, como ser social, quiere comunicar de manera inteligible y fundada su visi\u00f3n creyente del mundo. Tiene que poderse entender racionalmente a s\u00ed\u00ad mismo y al mundo en su relaci\u00f3n con Dios, si no quiere que su fe escape al encuentro o confrontaci\u00f3n con el mundo y se deslice as\u00ed\u00ad hacia lo sentimental o a un existencialismo inaut\u00e9ntico. Si la experiencia fundamental est\u00e1 oculta y el comprender espont\u00e1neo es a\u00fan imperfecto; si, por otra parte, se impone al hombre la tarea de configurar responsablemente, es decir, a ciencia y conciencia, su propia vida, y si \u00e9l sabe que esta configuraci\u00f3n se pone en peligro por la ideolog\u00ed\u00ada y el error; s\u00ed\u00adguese el deber y la necesidad de llevar hasta el fin, es decir, de desarrollar filos\u00f3ficamente, el entender espont\u00e1neo mediante el empe\u00f1o expreso de asegurar el conocimiento de la esencia y del sentido de la realidad. En lo cual el conocimiento de Dios mismo es el cumplimiento de la din\u00e1mica del conocimiento dentro de la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La t.n. plenamente desarrollada no es el caso normal de este saber necesario, sino que representa su roboraci\u00f3n y correcci\u00f3n cient\u00ed\u00adficas, las cuales tienen gran importancia para el hombre moderno, que se gu\u00ed\u00ada por la reflexi\u00f3n, est\u00e1 marcado por la ciencia y se halla expuesto al pluralismo de las concepciones del -> mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo, una t.n. que se entiende rectamente a s\u00ed\u00ad misma no transmite al hombre una seguridad objetiva (como, p. ej., en la prueba matem\u00e1tica), en que por su saber sobre Dios pudiera asegurarse contra la exigencia del Dios real. La fuerza y el rigor de la prueba metaf\u00ed\u00adsica, en que se reflejan indirectamente la incondicionalidad, la validez universal y el car\u00e1cter ineludible de la exigencia de Dios, dependen de intuiciones fundamentales, cuya evidencia s\u00f3lo se abre por la entrega total de la persona humana, por su receptividad purificadora en la voluntad moral (-> voluntarismo) y por la apertura existencial a lo infinito o incondicionado.<\/p>\n<p>II. La teolog\u00ed\u00ada natural ante la teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n<br \/>\nEl magisterio eclesi\u00e1stico (Dz 1622 1650 1670 1785 1806 2145; cf. tambi\u00e9n 1786), apoyado en la Escritura (sobre todo Sab 13, 1-9; Rom 1, 18-21) y la tradici\u00f3n, sostiene la posibilidad de un conocimiento natural de Dios y, por tanto, un doble conocimiento de Dios, uno apoyado en la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y otro fundado inmediatamente en la intuici\u00f3n racional; sus elaboraciones cient\u00ed\u00adficas son la teolog\u00ed\u00ada (de la revelaci\u00f3n) y la t.n. Esta duplicidad s\u00f3lo es posible y tiene sentido si las dos especies de conocimiento de Dios se completan en unidad arm\u00f3nica. Si la teolog\u00ed\u00ada no ha de caer, por obra de la t.n., en una pretensi\u00f3n extra\u00f1a a su naturaleza, el principio estructural de esta unidad debe esbozarse desde la teolog\u00ed\u00ada como fin y cumplimiento y, por tanto, desde la estructura de la comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo por la gracia.<\/p>\n<p>Como y porque la gracia tiene car\u00e1cter de revelaci\u00f3n, la naturaleza humana orientada a la gracia, y en consecuencia a Dios, es esp\u00ed\u00adritu inteligente, -> potencia obediencial, pues de lo contrario la gracia no podr\u00ed\u00ada llegar al destinatario en su car\u00e1cter de revelaci\u00f3n. Por eso el esp\u00ed\u00adritu humano, que por el conocimiento est\u00e1 referido al Dios que libremente puede comunicarse a s\u00ed\u00ad mismo, es la condici\u00f3n de posibilidad de la -> gracia y la -> revelaci\u00f3n (-> teolog\u00ed\u00ada trascendental), condici\u00f3n que \u00e9sta libera en su derecho propio. Esa referencia trascendental del esp\u00ed\u00adritu humano a Dios como principio sin principio &#8211; y as\u00ed\u00ad, sin duda, a Dios Padre &#8211; funda e inicia el conocimiento natural expl\u00ed\u00adcito de Dios, aprehensible tambi\u00e9n filos\u00f3ficamente, si bien la totalidad efectiva y concreta de tal conocimiento, por raz\u00f3n de la universal oferta de la gracia que Dios hace, pueda ya estar influida por \u00e9sta.<\/p>\n<p>El conocimiento natural de Dios no brota de las fuerzas propias de la criatura, que, a base de un ser natural previo, com\u00fan a Dios y a ella, tratara de dominar la trascendencia de Dios (K. Barth; teolog\u00ed\u00ada -> dial\u00e9ctica), sino que ha de entenderse como condici\u00f3n y factor interno de la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica del Padre en Cristo. La trascendencia incomprensible de Dios aqu\u00ed\u00ad conocida, su acci\u00f3n universal y su personalidad son el fundamento y el horizonte permanentes y suprahist\u00f3ricos (por m\u00e1s que su conocimiento est\u00e9 matizado hist\u00f3ricamente) a partir de los cuales son posibles y pueden esperarse una acci\u00f3n y una aparici\u00f3n de Dios dentro de la historia, por las que, sin embargo, \u00e9l no se diluye en la historia. Este primer estrato permanente del conocimiento divino se funda en la libre acci\u00f3n creadora de Dios, por la que \u00e9l se revela a s\u00ed\u00ad mismo, y, por tanto, ya en el Logos, en que todo fue creado, y esto no s\u00f3lo por lo que se refiere a los entes mundanos, desde los cuales es conocido Dios, sino tambi\u00e9n por lo que respecta a la potencia cognosctiva del hombre, cuyo acto de conocimiento es posibilitado por Dios.<\/p>\n<p>La progresiva manifestaci\u00f3n de Dios en la historia de la -> salvaci\u00f3n, se\u00f1aladamente en el AT, no debe ser interpretada (en el tratado teol\u00f3gico De Deo uno) como repetici\u00f3n o ilustraci\u00f3n del conocimiento natural y metaf\u00ed\u00adsico de Dios (de la t.n.), sino como historia de la manifestaci\u00f3n de Dios que prepara inmediatamente la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Cristo. En tal manifestaci\u00f3n Dios aparece no s\u00f3lo en su propia esencia, metaf\u00ed\u00adsicamente cognoscible, sino que adem\u00e1s, en su obrar hist\u00f3rico, \u00e9l muestra qui\u00e9n quiere ser libremente para el hombre.<\/p>\n<p>Partiendo de la m\u00faltiple gradaci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n \u00fanica de Dios, que se despliega hist\u00f3ricamente, se determina el lugar teol\u00f3gico de la t.n. Esta se presenta como una funci\u00f3n esencial preteol\u00f3gica de la teolog\u00ed\u00ada misma. Por tanto, ha de ocupar un puesto central en la formaci\u00f3n de los te\u00f3logos, para abarcar as\u00ed\u00ad la manifestaci\u00f3n total de Dios e introducir adecuadamente en la fe por la predicaci\u00f3n (acceso a la -> fe [A]).<\/p>\n<p>Como introducci\u00f3n preparatoria y remota a la revelaci\u00f3n de Cristo, no debe presentarse en oposici\u00f3n expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita (por el horizonte de inteligencia) con la imagen de Dios contenida en la revelaci\u00f3n, sino que la prepara mediante un concepto filos\u00f3fico de Dios, el cual est\u00e1 por lo menos abierto a una posible revelaci\u00f3n. Pero la t.n. no puede predeterminar la revelaci\u00f3n y marcarle l\u00ed\u00admites, p. ej., haci\u00e9ndose &#8211; en forma racionalista &#8211; base cerrada de la religi\u00f3n (racional), o anticipando el contenido de la revelaci\u00f3n mediante lo naturalmente cognoscible. Por eso, la imagen de Dios de la t.n. (como imagen abstracta, relativamente indeterminada todav\u00ed\u00ada, que mantiene abierta la fundamental pregunta existencial de hombre por la salvaci\u00f3n o la gracia de Dios) debe distinguirse precisamente de la imagen de Dios dada en la fe, de suerte que, por raz\u00f3n de esta diferencia, en que se atestigua la libertad de la revelaci\u00f3n, el Dios de la filosof\u00ed\u00ada no es a\u00fan el Dios de la fe (cf. tambi\u00e9n Filosof\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de conocimiento de -> Dios, pruebas de la existencia de ->Dios, -> metaf\u00ed\u00adsica, filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n. &#8211; P. Descoqs, Praelectiones theologiae naturalis, 2 vols. (P 1932-35) (bibl.); M. Chossat &#8211; X. Moisant, Dieu: DThC IV 756-1296; P. Tillich, Biblische Religion und die Frage nach dem Sein (St 1956); G. Colombo, La cognoscibilit\u00e1 di Dio nell&#8217;insegnamento del Magisterio ecclesiastico: SC 85 (1957) 325-391; W. Schulz, Der Gott der neuzeitlichen Metaphysik (Pfullingen 1957 y frec.); J. Ratzinger, Der Gott des Glaubens und der Gott der Philosophen (Mn 1960); J. F. Donceel, Natural Theology (NY 1962); E. Przywara, Religionsphilosophische Schriften (Schriften II) (Ei 1962); K. Rahner, Oyente de la palabra (Herder Ba 1967); W. Brugger, Theologia naturalis (Ba &#8211; Fr 21964) (bibl.); E. Coreth. Metaf\u00ed\u00adsica (Ariel Ba 1966); B. Weite, Heilsverst\u00e4ndnis (Fr 1966); J. B. Lotz, Der Mensch im Sein (Fr 1967); K. Riesenhuber, Existenzerfahrung und Religion (Mz 1968); A. Gonz\u00e1lez \u00ed\u201elvarez, Teolog\u00ed\u00ada natural (Ma 1949).<\/p>\n<p>Klaus Riesenhuber<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La <em>teologia naturalis<\/em> tal como ahora se entiende es una teolog\u00eda construida aparte de la revelaci\u00f3n. Jam\u00e1s ha existido en la iglesia en forma pura, ya que ella est\u00e1 claramente comprometida en alg\u00fan grado con la revelaci\u00f3n. As\u00ed que, el papel que se le ha dado en la teolog\u00eda cristiana ha sido subsidiario y, usualmente, preparatorio para la teolog\u00eda de la revelaci\u00f3n. Esto es as\u00ed, sea como \u00abpre\u00e1mbulos\u00bb en Tom\u00e1s de Aquino (<em>Summa Theol.<\/em>, I, q. 2, art. 2), o como analog\u00eda, por ejemplo, en Butler (<em>The Analogy of Religion, Natural and Revealed, to the Constitution and Course of Nature<\/em>). Desde el siglo diecis\u00e9is se la usa casi universalmente como introducci\u00f3n a la dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La base para la teolog\u00eda natural en la iglesia es una supuesta cualidad en el hombre que le capacita para conocer a Dios como Creador, si es que no como Redentor. Se supone que, al menos, la teolog\u00eda natural nos capacita para saber que Dios existe y, en cierta medida, c\u00f3mo es \u00e9l o por lo menos c\u00f3mo no es \u00e9l. Este conocimiento rudimentario ser\u00e1, entonces, el punto de partida para un entendimiento m\u00e1s pleno de Dios y, por tanto, de la relaci\u00f3n divino-humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Barth atac\u00f3, en este siglo veinte, radicalmente la teolog\u00eda natural: \u00abYo soy un reconocido oponente de la teolog\u00eda natural\u00bb (<em>The Knowledge of God and the Service of God<\/em>, London, 1938, p. 6). Esto se debe a que ella desvirt\u00faa el car\u00e1cter completo y \u00fanico de Cristo como la revelaci\u00f3n de Dios. Para Barth no existe otra fuente de conocimiento de Dios que Jesucristo como es presentado en las Escrituras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda natural busca apoyo escritural principalmente en Ro. 1:18ss.; Hch. 14:15\u201317 y 17:22ss. en el NT y en ciertos salmos \u00abnaturales\u00bb (p. ej., 19, 104) y Job en el AT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Revelaci\u00f3n Natural<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, I, 2, secciones 23\u201324; E. Brunner y Karl Barth, <em>Natural Theology<\/em>; H.L. Mansel, <em>The Limits of Religious Thought<\/em>; C.C.J. Webb, <em>Studies in the History of Natural Theology<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T.H.L. Parker<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (604). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bas\u00e1ndose en la capacidad que tiene el hombre de conocer naturalmente a Dios (Sab 3,1-9; Rom 1,18-21), la teolog\u00ed\u00ada natural o teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica es el estudio cr\u00ed\u00adtico y sistem\u00e1tico del problema de Dios, de su existencia, de sus atributos, de sus relaciones con las criaturas, pero hecho tan s\u00f3lo con las facultades humanas o naturales. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-natural\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEOLOGIA NATURAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16797","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16797"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16797\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}