{"id":16818,"date":"2016-02-05T10:58:34","date_gmt":"2016-02-05T15:58:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento\/"},"modified":"2016-02-05T10:58:34","modified_gmt":"2016-02-05T15:58:34","slug":"trento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento\/","title":{"rendered":"TRENTO"},"content":{"rendered":"<p>Con el concilio de Trento guarda relaci\u00f3n uno de los per\u00ed\u00adodos m\u00e1s tristes y dolorosos de la cristiandad. La crisis interna de la Iglesia, de car\u00e1cter sobre todo moral, que duraba hac\u00ed\u00ada ya largo tiempo (cisma de Occidente y conciliarismo), alcanza su cima en los comienzos del siglo XVI con la cr\u00ed\u00adtica radical hecha por Lutero a la estructura misma de la Iglesia y a algunas verdades de fondo de la fe cat\u00f3lica. Este movimiento de protesta, en el que converg\u00ed\u00adan adem\u00e1s tensiones de car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico, llev\u00f3 a varias regiones del norte de Alemania a separarse de la Iglesia de Roma.<\/p>\n<p>Solamente un concilio ecum\u00e9nico podr\u00ed\u00ada afrontar e intentar resolver problemas tan graves. La duraci\u00f3n de los trabajos conciliares, as\u00ed\u00ad como las muchas dificultades que los acompa\u00f1aron, son una buena muestra de la amplitud y el significado de las cuestiones que hubo que tratar.<\/p>\n<p>Movido por las peticiones que proced\u00ed\u00adan de varias partes, el papa Pablo III (1534- 1549), a pesar del miedo que ten\u00ed\u00ada de tomar tal decisi\u00f3n, convoc\u00f3 por primera vez el concilio en Mantua en 1537 para trasladarlo inmediatamente despu\u00e9s a Vicenza. La fallida adhesi\u00f3n de los protestantes alemanes, que en 1531 se hab\u00ed\u00adan coaligado pol\u00ed\u00adtica y militarmente en la liga de Esmalcalda contra el emperador Carlos Y hizo que se retrasara la apertura del concilio hasta otra fecha m\u00e1s oportuna.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, el fracaso de los intentos emprendidos por el emperador por recobrar la unidad mediante coloquios informales, es decir, sin tener que recurrir a un concilio, hizo comprender la necesidad absoluta de convocar una asamblea conciliar, para la que se escogi\u00f3 en 1542 la ciudad de Trento. S\u00f3lo despu\u00e9s de tres a\u00f1os se pudo abrir oficialmente el concilio, a saber, en el 1545, a\u00f1o en que el emperador comenz\u00f3 tambi\u00e9n la guerra contra la liga de Esmalcalda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos a\u00f1os (sesiones I-VIII), los trabajos se suspendieron en 1547 debido a una epidemia, y el concilio se desplaz\u00f3 a Bolonia (sesiones IX-XI). Quiz\u00e1s tambi\u00e9n debido a la derrota militar que hab\u00ed\u00adan sufrido, los pr\u00ed\u00adncipes alemanes aceptaron participar en el concilio con la condici\u00f3n de que se volviera a Trento, bajo la autoridad del emperador y no del papa, que entre tanto era Julio III (1550-1555). Se acept\u00f3 esta condici\u00f3n en 1 551 y el concilio volvi\u00f3 a Trento (sesiones XII-XVI). Pero el ataque militar a las tropas imperiales por parte de los protestantes, aliados por entonces con Francia, motiv\u00f3 al a\u00f1o siguiente la suspensi\u00f3n de los trabajos.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os posteriores marcaron una gran expansi\u00f3n del protestantismo calvinista en Francia; y el riesgo de que Francia se separase de Roma movi\u00f3 al nuevo papa, P\u00ed\u00adoI V (1559-1565), a reemprender las sesiones conciliares (1561) a fin de tratar las \u00faltimas cuestiones todav\u00ed\u00ada en suspenso y poder cerrar definitivamente los trabajos, tal como ocurri\u00f3 el a\u00f1o despu\u00e9s (sesiones XVII-XXV) .<\/p>\n<p>Como se hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado ya en la apertura, los objetivos y los resultados de la asamblea ecum\u00e9nica m\u00e1s larga y m\u00e1s laboriosa de la historia de los concilios pueden reducirse a dos.<\/p>\n<p>El primer fin era de car\u00e1cter dogm\u00e1tico: responder sistem\u00e1ticamente a las posiciones her\u00e9ticas de los protestantes. Entre los muchos decretos emanados, hay que recordar sobre todo el de la justificaci\u00f3n, aparecido en la primera secci\u00f3n, y el de los sacramentos. En el primero, caracterizado por un profundo equilibrio teol\u00f3gico, se establece la cooperaci\u00f3n de la voluntad humana con la gracia divina en el proceso de la justificaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n total del hombre una vez justificado. Respecto a los diversos documentos sobre los sacramentos, hay que notar el esfuerzo particular del concilio sobre la teolog\u00ed\u00ada sacramental en general (como, por ejemplo, el n\u00famero de sacramentos, su naturaleza, su forma, la gracia que en ellos se confiere), para explicitar y sistematizar lo que hasta entonces se hab\u00ed\u00ada cre\u00ed\u00addo en la fe de la Iglesia, pero que estaba todav\u00ed\u00ada por expresar dogm\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>La segunda finalidad del concilio, que revest\u00ed\u00ada la misma importancia que los problemas dogm\u00e1ticos, era la reforma \u00abin capite et in membris\u00bb de la Iglesia. En el centro se pone ante todo la reforma de la curia romana, la obligaci\u00f3n de residencia por parte de los obispos, la formaci\u00f3n m\u00e1s esmerada del clero mediante la instituci\u00f3n de centros de estudio (seminarios en cada di\u00f3cesis), la creaci\u00f3n de s\u00ed\u00adnodos diocesanos. En la base de esta reforma se afirm\u00f3 un principio muchas veces olvidado o marginado: la importancia primordial de la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>Aunque el concilio no fue capaz de reducir la ruptura producida en el tejido de la Iglesia debida a la separaci\u00f3n protestante, constituy\u00f3 sin embargo una importante toma de conciencia de la Iglesia cat\u00f3lica sobre su amplio patrimonio dogm\u00e1tico todav\u00ed\u00ada incierto e impl\u00ed\u00adcito, y sobre todo un v\u00e1lido est\u00ed\u00admulo para intentar una profunda renovaci\u00f3n de orden moral y pastoral, cuyos abundantes frutos de santidad a finales del siglo XVI representan una prueba segura de la validez del concilio.<\/p>\n<p>L. Padovese<\/p>\n<p>Bibl.: G, Alberigo (ed.), Historia de los concilios ecum\u00e9nicos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993, 279-312; H, Jedin, Historia del concilio de Trento, 5 vols., Pamplona, 1972-1985; J M. Rovira Belloso, Trento. Una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, Herder, Barcelona 1979.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con el concilio de Trento guarda relaci\u00f3n uno de los per\u00ed\u00adodos m\u00e1s tristes y dolorosos de la cristiandad. 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