{"id":16831,"date":"2016-02-05T10:58:59","date_gmt":"2016-02-05T15:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vision-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:58:59","modified_gmt":"2016-02-05T15:58:59","slug":"vision-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vision-de-dios\/","title":{"rendered":"VISION DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Al hablar de visi\u00f3n de Dios podr\u00ed\u00ada pensarse en una cuesti\u00f3n abstracta y sin inter\u00e9s alguno de actualidad. Sin embargo, el que mire al sentido m\u00e1s profundo de la vida humana lograr\u00e1 darse cuenta de que nos encontramos ante un problema que la raz\u00f3n no puede eludir sin comprometer la plena respuesta que hay que dar a los \u00faltimos interrogantes de la existencia. Se trata del problema de Dios en su inter\u00e9s m\u00e1s profundamente humano.<\/p>\n<p>Por eso mismo los fil\u00f3sofos se preguntan por la posibilidad de ver a Dios, es decir, de entrar en contacto personal con \u00e9l, mientras que los te\u00f3logos investigan c\u00f3mo es posible esa visi\u00f3n, dado que por la revelaci\u00f3n saben ya que estamos llamados a ver a Dios \u00abcara a cara&#8230;, tan perfectamente como yo soy conocido\u00bb (1 Cor 13,12). \u00abLo veremos tal como es\u00bb (cf. 1 Jn 3,2).<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed\u00ad del conocimiento (visi\u00f3n mediata) de Dios a trav\u00e9s de las criaturas, que es el conocimiento de Dios por demostraci\u00f3n, ni de un conocimiento innato que algunos creen que es posible afirmar como presupuesto de todo conocimiento intelectual, ni tampoco del conocimiento obscuro a trav\u00e9s de la fe. Se trata m\u00e1s bien de la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica sobre la esencia de la bienaventuranza en el encuentro inmediato con Dios, que es el destino final querido por el mismo Dios para los hombres.<\/p>\n<p>Ya en el Antiguo Testamento se percibe que la comuni\u00f3n de vida con Dios es el destino del hombre: \u00abMe ense\u00f1ar\u00e1s el camino de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre\u00bb (Sal 16,1 1); \u00abyo, en la justicia, contemplar\u00e9 tu rostro. al despertar me hartar\u00e9 de tu imagen\u00bb (Sal 17,15). Y es tambi\u00e9n \u00e9ste el mensaje de salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00addo por Jes\u00fas, que cuando se va al Padre dice a los suyos:<br \/>\n\u00abEn la casa de mi Padre hay muchas mansiones. Voy a prepararos un lugar&#8230; Volver\u00e9 y os tomar\u00e9 conmigo, para que donde est\u00e9 yo, est\u00e9is tambi\u00e9n vosotros\u00bb (Jn l4,2s)~ Es el premio final de los justos: \u00abSiervo bueno y fiel&#8230;; entra en el gozo de tu se\u00f1or\u00bb (Mt 25,21.23). En esta promesa de Jes\u00fas se habla de una comunidad de vida con Dios, que no puede menos de realizar se mediante el contacto espiritual del conocimiento y del amor.<\/p>\n<p>En la Biblia la expresi\u00f3n \u00abver a Dios\u00bb (TheOr7 horar7) tiene sin duda un significado gradual. As\u00ed\u00ad Jacob puede decir: (\u2020\u0153He visto a Dios cara a cara\u00bb (Gn 32,31), mientras que Juan asegura que \u00aba Dios nadie lo ha visto\u00bb (Jn 1,18). La de Jacob habr\u00ed\u00ada sido tan s\u00f3lo una experiencia mediata y obscura de su presencia, Es el Nuevo Testamento el que expresa con toda claridad la visi\u00f3n de Dios como experiencia inmediata en la vida eterna. Lo veremos cara a cara tal como es.<\/p>\n<p>El Magisterio de la Iglesia explica c\u00f3mo la fe del \u00abcredo\u00bb en la \u00abvida del mundo venidero\u00bb es la felicidad de la visi\u00f3n y gozo de Dios (Const. Benedictus Deus, de Benedicto XII: DS 1000), Y el concilio de Florencia define que \u00ablas almas&#8230; son recibidas inmediatamente en el cielo y ven claramente a Dios uno y trino, tal como es\u00bb (DS 1305).<\/p>\n<p>Es un dato de experiencia universal que la felicidad del hombre no se encuentra en esta vida ni en los placeres de este mundo, ya que todo es caduco y limitado. San Agust\u00ed\u00adn expres\u00f3 esta realidad en una frase genial que define a la humanidad: \u00abNos has hecho, Se\u00f1or, para ti y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u00bb (Conf\u00e9siones,I, 1).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que lo que se llama \u00abvisi\u00f3n (inmediata) de Dios\u00bb afecta a la totalidad del hombre con todas sus facultades espirituales. Contemplar , amar y gozar de Dios significa alcanzar el sentido \u00faltimo y definitivo de la vida humana en la victoria, sobre todo lo que en este mundo la corroe y la corrompe espiritual y f\u00ed\u00adsicamente: la mentira, el odio, el dolor la misma muerte. Es llegar a la verdad, al amor, a la vida sin muerte, es decir, a la felicidad que colma todos nuestros deseos. Es en cierto modo hacerse \u00abcomo Dios\u2020\u009d por concesi\u00f3n liberal de su amor y omnipotencia. El hombre es admitido en la intimidad vital del misterio trinitario como hijo del Padre en uni\u00f3n con Cristo, Hijo por naturaleza, y participando del don de amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que sella esa uni\u00f3n de una manera inefable.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada, en el an\u00e1lisis sutil que lleva a cabo de esta visi\u00f3n y bienaventuranza, habla de una luz sobrenatural, lumen gloriae, mediante la cual el esp\u00ed\u00adritu queda preparado para entrar en este contacto maravilloso con la esencia divina y participar de la vida trinitaria; es una cuesti\u00f3n secundaria saber si la funci\u00f3n m\u00e1s radical en este contacto con Dios pertenece al entendimiento o a la voluntad, es decir, si la esencia de la gloria eterna consiste en la visi\u00f3n o en el amor La idea de los te\u00f3logos franciscanos lo centra todo en el amor, mientras que el conocimiento o visi\u00f3n es el presupuesto necesario, y el gozo o funci\u00f3n es la consecuencia. Por otra parte, es evidente que el hombre glorificado no dejar\u00e1 nunca de ser limitado en su ser y en sus actos. Pero en ellos experimentar\u00e1 a Dios precisamente en su esencia y en su vida \u00ed\u00adntima. Ser\u00e1 una vida de comuni\u00f3n con Dios como fin supremo, m\u00e1s all\u00e1 del cual es imposible desear algo m\u00e1s, ya que ser\u00e1 \u00e9l para siempre la fuente inagotable de felicidad: la vida eterna.<\/p>\n<p>B. Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Bibl.: J M, Alonso, Ontolog\u00ed\u00ada. No\u00e9tica de la visi\u00f3n beata seg\u00fan santo Tom\u00e1s de Aquino, en Theologie in Geschichte und Gegenwart (Festschrif M. Schmaus), M\u00fanich 1957.. J L. Ruiz de la Pe\u00f1a, La otra dimensi\u00f3n, Sal Terrae, 41991, 227-271; H. KUng, \u00bfVida eterna\u00c2\u00a0? Cristiandad, Madrid 1983; Ch, A. Bernard, Contemplaci\u00f3n, en NDE, 249-261.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Aspectos generales<br \/>\nEn la terminolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica se entiende generalmente por v. de D. la totalidad de la salvaci\u00f3n consumada (aunque con cierta acentuaci\u00f3n excesiva del momento intelectual en esta salvaci\u00f3n \u00fanica y total) en la experiencia plena y definitiva de la comunicaci\u00f3n inmediata de Dios, en la que la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios llega a su absoluta y plena realizaci\u00f3n. En cuanto esa voluntad absoluta (gracia eficaz de la salvaci\u00f3n consumada que va ya impl\u00ed\u00adcita en la predestinaci\u00f3n) alcanza al individuo como miembro de la humanidad redimida en Cristo y por Cristo, el concepto de v. de D. implica concretamente (aunque no formalmente) tambi\u00e9n la unidad de los redimidos en el reino consumado de Dios, en el \u00abcielo\u00bb como comunidad de los bienaventurados entre s\u00ed\u00ad y con el Se\u00f1or glorificado, o sea, la consumaci\u00f3n de la -> comuni\u00f3n de los santos.<\/p>\n<p>Como consumaci\u00f3n definitiva e irreversible de la acci\u00f3n de Dios en el hombre y en la libertad humana (la cual quiere libremente lo definitivo), la v. de D. es la \u00abvida eterna\u00bb. En cuanto la diferencia de \u00abtiempo\u00bb (en la medida en que puede y debe pensarse) entre la consumaci\u00f3n del hombre particular en su dimensi\u00f3n espiritual y personal y la consumaci\u00f3n en su dimensi\u00f3n corporal no tiene, a la postre, gran trascendencia, pues la Escritura se refiere siempre a la consumaci\u00f3n \u00fanica y total del hombre, vi\u00e9ndola desde distintas perspectivas, unas veces como \u00ab-> resurrecci\u00f3n de la carne\u00bb (1 Cor 15), otras veces como \u00abestar con Cristo\u00bb (Flp 2, 23) en la \u00abv. de D. cara a cara\u00bb (1 Cor 13, 12); se puede, en consecuencia, incluir tambi\u00e9n la consumaci\u00f3n de la corporeidad del hombre en el concepto concreto de v. de D., sobre todo porque es una cuesti\u00f3n teol\u00f3gicamente abierta la de si la v. de D. \u00abcrece\u00bb por la glorificaci\u00f3n corporal del hombre, es decir, queda tambi\u00e9n determinada concretamente por \u00e9sta. Con todo ello no se pone en duda que deba afirmarse, con Benedicto xii (Dz 530), que quien est\u00e1 libre de culpa y de reato de culpa (pena de sentido del -> pecado) entra \u00absin demora\u00bb en la visi\u00f3n inmediata de Dios.<\/p>\n<p>II. La gratuidad de la visi\u00f3n de Dios<br \/>\nLa v. de D., como libre comunicaci\u00f3n personal de Dios mismo y como punto culminante de la -> gracia sobrenatural, es decir, no debida a ninguna criatura espiritual ya previamente a un eventual pecado, es simplemente indebida (Dz 475), es el milagro del amor radical de Dios, amor que sus destinatarios no pueden exigir ni por razones de justicia o equidad ni por su constituci\u00f3n esencial, en el sentido de que el creador de esta esencia no podr\u00ed\u00ada negarle razonablemente su realizaci\u00f3n y consumaci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n 1 Tim 6, 16; Jn 1, 16; 6, 41; Mt 11, 27; 1 Cor 2, 11: todo esto no podr\u00ed\u00ada decirse si la v. de D. fuera la consumaci\u00f3n natural del esp\u00ed\u00adritu humano). Ciertamente la v. de D. es la m\u00e1s perfecta realizaci\u00f3n de una criatura espiritual, en cuanto \u00e9sta tiene una apertura simplemente ilimitada al ser, a la verdad y al valor. Pero como esta \u00abtrascendentalidad\u00bb ilimitada del hombre tiene tambi\u00e9n un sentido y una funci\u00f3n aun cuando no quede consumada por la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, a saber, la libre constituci\u00f3n de una vida espiritual e intercomunicativa dotada de sentido a trav\u00e9s de una historia orientada a la posesi\u00f3n definitiva de tal vida, todo lo cual no es posible sin esa -> trascendencia; consecuentemente, la comunicaci\u00f3n consumada de Dios mismo a una criatura espiritual como tal (como \u00abnaturaleza\u00bb), por un lado, es libre gracia y, por otro (a la postre s\u00f3lo ella) puede ser la consumaci\u00f3n de la criatura espiritual. Esa gratuidad de la v. de D. no pone en duda que en el orden f\u00e1ctico de la realidad la criatura espiritual ha sido querida libremente por Dios porque \u00e9l quer\u00ed\u00ada comunicarse libremente a s\u00ed\u00ad mismo; o sea, no pone en duda que hay naturaleza porque hab\u00ed\u00ada de darse la gracia, de modo que, por consiguiente, en toda criatura libre se da una ordenaci\u00f3n indestructible a la v. de D. (un \u00abexistencial sobrenatural\u00bb), con lo cual la aspiraci\u00f3n m\u00e1s alta de la criatura espiritual, el \u00faltimo sentido y el fin del drama de su historia est\u00e1n precisamente en la v. de Dios.<\/p>\n<p>III. Esencia de la visi\u00f3n de Dios<br \/>\n1. Por lo que se refiere a la esencia \u00faltima de la v. de D. (en sentido estricto) hemos de advertir lo siguiente. a) Hay que partir de que la esencia espec\u00ed\u00adfica del esp\u00ed\u00adritu creado es el conocimiento y el amor espirituales en una unidad radical y en un condicionamiento mutuo (del mismo modo que verum et bonum son propiedades trascendentales del ser y del ente como tales, las cuales no pueden separarse entre s\u00ed\u00ad ni coinciden simplemente; y del mismo modo que hay dos [ni m\u00e1s ni menos] \u00abprocesiones\u00bb necesarias en Dios: como palabra de la verdad y fuerza del amor), y por cierto en la intercomunicaci\u00f3n de personas espirituales. b) Hay que tener en cuenta que \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, y precisamente como definitiva, significa la perfecci\u00f3n de la persona espiritual como tal e \u00ed\u00adntegramente y, por consiguiente, ante todo en su esencia espec\u00ed\u00adfica que la distingue de los entes infraespirituales. c) Debe pensarse que, si dicha perfecci\u00f3n del hombre consiste en la comunicaci\u00f3n de Dios mismo por la gracia, esa perfecci\u00f3n ya desde el principio de su concepto no puede prescindir de que Dios es necesariamente el trino, de que la  ->  Trinidad econ\u00f3mica es la inmanente, cosa que queda confirmada por toda la estructura cristol\u00f3gica y pneumatol\u00f3gica de la historia de la -> salvaci\u00f3n (B), cuya consumaci\u00f3n es la v. de D. Por ello, la doctrina de la v. de D. debe de antemano poner de manifiesto su aspecto trinitario; cuando se habla de una \u00abparticipaci\u00f3n en la naturaleza divina\u00bb, no puede ignorarse que \u00e9sta existe necesariamente en tres maneras distintas de subsistencia y que se comunica para que haya una relaci\u00f3n inmediata entre Dios y la persona espiritual de la criatura, y, por consiguiente, una relaci\u00f3n inmediata de la criatura con Dios corno Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>2. Con todo, es cierto que por la esencia de la cosa (el conocimiento del esp\u00ed\u00adritu personal, que debe expresarse, como m\u00e1s f\u00e1cilmente describe al esp\u00ed\u00adritu es por el conocimiento mismo) la v. de D. puede describirse de la mejor manera desde su aspecto intelectual. Por esto ya en la Escritura es descrita como un conocer a Dios tal como \u00e9l es, cara a cara, sin espejo ni imagen, como visi\u00f3n en contraposici\u00f3n a la esperanza (1 Jn 3, 2; 1 Cor 13, 12; cf. Mt 5, 8; 18, 10; 2 Cor 5, 7). El paralelismo de ese conocimiento con el ser conocido por Dios (1 Cor 13, 12) acent\u00faa el car\u00e1cter personal de la aceptaci\u00f3n mutua del amor y de la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, a diferencia de una toma de conocimiento puramente objetivista. En correspondencia con esto, Benedicto xii describe (Dz 530) la v. de D. como visio intuitiva et facialis de la esencia divina, visi\u00f3n cuya peculiaridad consiste (a diferencia de un conocimiento an\u00e1logo de Dios, que est\u00e1 mediado por el conocimiento de un ser finito y distinto de Dios) en el hecho de que ning\u00fan objeto distinto de Dios media este conocimiento, sino que la esencia divina misma se muestra inmediatamente, clara y abiertamente (Dz 530; cf. tambi\u00e9n Dz 693).<\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n teol\u00f3gica a\u00f1ade a esto con raz\u00f3n que la determinaci\u00f3n real ontol\u00f3gica de la capacidad creada de conocimiento, por la cual \u00e9sta debe ser actuada para el conocimiento inmediato de la divinidad, tiene que ser Dios mismo, que en una manera cuasiformal cumple la funci\u00f3n necesaria de una species impressa para el conocimiento. Si, y en la medida en que, aqu\u00ed\u00ad se requiere adem\u00e1s una determinaci\u00f3n creada, ontol\u00f3gicamente real, del esp\u00ed\u00adritu (el lumen gloriae como perfecci\u00f3n del h\u00e1bito de la fe: Dz 475), su relaci\u00f3n con la comunicaci\u00f3n cuasi-formal de Dios mismo en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica ha de concebirse como la relaci\u00f3n entre la -> gracia \u00abcreada\u00bb y la \u00abincreada\u00bb. Naturalmente, la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica no suprime el car\u00e1cter incomprensible de Dios (Dz 428 1782); es m\u00e1s bien la experiencia inmediata y la afirmaci\u00f3n amorosa de Dios como ser incomprensible, cuyo misterio no es solamente la limitaci\u00f3n del conocimiento finito, sino tambi\u00e9n su \u00faltimo fundamento positivo y su fin supremo.<\/p>\n<p>La felicidad de la v. de D. es la \u00abext\u00e1tica\u00bb supresi\u00f3n y elevaci\u00f3n del conocimiento permanente en la beatitud del amor. En cuanto Dios es el origen y la finalidad de toda realidad extradivina, en \u00e9l son contempladas y amadas tambi\u00e9n todas las realidades, en tanto \u00e9stas \u00abafectan\u00bb a cada hombre (cf. TOM\u00ed\u0081S, ST lll q. 10 a. 2).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: C. Gutberlet, Die nat\u00fcrliche Erkenntnis der Seligen: PhJ 16 (1903) 125-138 269-277; G. Hoffmann, Der Streit \u00fcber die selige Schau Gottes 1331-1338 (Mr 1917); E. Comner, Zur Theologie der visio beatifica: DTh 5 (1918) 288-320; A. v. Zychlinski, Die species impressa und expressa beim beseligenden Schauakt nach der Lehre des hl. Thomas von Aquin (Br 1918); J. V. Walshe, The Vision Beatific (NY 1926); A. Michel, Intuitive Vision: DThC VII 2361-2394; H. Eger, Die Eschatologie Augustins (Greifswald 1933); R. Garrigou-Lagrange, La possibilit\u00e9 de la vision b\u00e9atifique peut-elle se d\u00e9montrer?: RThom 16 (1933) 669-688; E. Brisbois, Le d\u00e9sir de voir Dieu et la m\u00e9taphysique du vouloir selon saint Thomas: NRTh 63 (1936) 978-989 1089-1113; R. Me\u00dfner, Schauendes und begriffliches Erkennen nach Duns Scouts (Fr 1942); R. Garrigou-Lagrange, L&#8217;altra vita (Brescia 1947); P. Bastable, Desire for God (Lo 1947); L. S. Roy, D\u00e9sir naturel de voir Dieu (Montr\u00e9al 1948); K. Rahner, Die ewige Bedeutung der Menschheit Jesu f\u00fcr unser Gottesverh\u00e4ltnis: GuL 26 (1953) 279-288 = Escritos III 47-60; N. Wicki, Die Lehre von der himmlischen Seligkeit in der mittelalterlichen Scholastik von Petrus Lombardus bis Thomas von Aquin (Fr 1954) (bibl.); K. Foster, Die Verteidigung der Lehre des hl. Thomas von der Gottesschau durch Johannes Capreolus (Mn 1955); idem: LThK2 1 585-591 (bibl.); J. M. Alonso, Ontolog\u00ed\u00ada, No\u00e9tica de la Visi\u00f3n Beata seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino: Theologie in Geschichte und Gegenwart (Festschrift Schmaus) (Mn 1957); Schmaus D IV\/2; H. U. v. 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