{"id":1690,"date":"2016-02-04T22:56:43","date_gmt":"2016-02-05T03:56:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dios\/"},"modified":"2016-02-04T22:56:43","modified_gmt":"2016-02-05T03:56:43","slug":"dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dios\/","title":{"rendered":"DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Dios    (heb. Kl, Kl\u00e2h, &#8216;El\u00f4h\u00eem, &#8216;El\u00f4ah, YHWH; gr. The\u00f3s).  I. Definici\u00f3n.  La filosof\u00ed\u00ada y la religi\u00f3n afrontan su mayor desaf\u00ed\u00ado en su esfuerzo por definir a Dios.  La filosof\u00ed\u00ada, en su mayor parte, ha igualado a Dios con la \u00abprimera causa\u00bb, \u00abley natural\u00bb, \u00abfuerza c\u00f3smica\u00bb o, en el mejor de los casos, acepta a Dios como la \u00abrealidad \u00faltima\u00bb.  La Biblia atribuye a Dios una personalidad, y lo describe como Creador, Sustentador, Legislador, Juez, Gobernante y Padre (Gen 18:25; Deu 33:2; Psa 103:13; 104:27-29; Isa 40:28; Dan 4:17; Act 17:25-28; Rom 8:15).  La filosof\u00ed\u00ada religiosa lo describe en t\u00e9rminos como \u00abomnipotente\u00bb, \u00abomnisciente\u00bb y \u00abomnipresente\u00bb. palabras que ense\u00f1an ciertas verdades importantes acerca de \u00e9l.  II.  Existencia.  Est\u00e1 universalmente confirmada por su creaci\u00f3n y lo corrobora la naturaleza del hombre (Rom 1:19, 20; 2:14, 15).  Pero este testimonio, aparte de la revelaci\u00f3n que Dios dio de s\u00ed\u00ad mismo en las Escrituras, proporciona s\u00f3lo un concepto limitado y a menudo err\u00f3neo (incluso \u00e9l revela s\u00f3lo lo que necesitamos saber). Pero debemos recurrir a la Biblia para obtener nuestra definici\u00f3n de Dios. Toda especulaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la revelaci\u00f3n es in\u00fatil y aun peligrosa.  III.  Nombres.  Los nombres b\u00e1sicos de Dios son: heb. &#8216;Kl [plural &#8216;El\u00f4h\u00eem], \u00abDios\u00bb; &#8216;Ely\u00f4n [aram. &#8216;Ill\u00e2y\u00e2] \u00abAlt\u00ed\u00adsimo\u00bb; &#8216;El\u00f4ah [aram. &#8216;El\u00e2h], el singular de &#8216;E&#8217;l\u00f4h\u00eem cuando \u00e9ste hace de singular (tiene el mismo significado que &#8216;Kl ); YHWH, \u00abYahwe h\u00bb; gr. The\u00f3s.  Es interesante comprobar ciertas combinaciones en los vers\u00ed\u00adculos b\u00ed\u00adblicos.  Por ejemplo: \u00abYo                        soy el Se\u00f1or [YHWH] tu Dios [&#8216;El\u00f4h\u00eem] Dios [&#8216;Kl ] celoso\u00bb (Deu 5:9); \u00abEntonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alt\u00ed\u00adsimo [&#8216;Kl &#8216;Ely\u00f4n]\u00bb (Gen 14:18); \u00abY plant\u00f3 Abrah\u00e1n . . .  e invoc\u00f3 all\u00ed\u00ad el nombre de Jehov\u00e1 Dios Eterno [YHWH &#8216;Kl &#8216;\u00ed\u201dl\u00e2m]\u00bb (21:33); \u00abY 333 erigi\u00f3 all\u00ed\u00ad un altar, y lo llam\u00f3 El-Elohe-lsrael [&#8216;Kl-&#8216;El\u00f4h\u00ea-Y\u00ee\u00ed\u2018r\u00e2-&#8216;\u00eal]\u00bb (33:20); etc. Para las combinaciones con YHWH v\u00e9ase Jehov\u00e1.  En Exo 3:14 se da una frase muy particular: &#8216;Ehyeh &#8216;\u00c2\u00aasher &#8216;Ehyeh, \u00abYO SOY EL QUE SOY\u00bb; y en Exo 6:2, 3 se ampl\u00ed\u00ada la revelaci\u00f3n anterior (para m\u00e1s detalles, v\u00e9ase CBA 1:179-182).  IV. Car\u00e1cter-Naturaleza.  El Dios de la Biblia se presenta como un Dios de amor (Joh 3:16; 1 Joh 4:7, 8; etc.). Se lo describe como \u00abmisericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebeli\u00f3n y el pecado\u00bb (Exo 34:6, 7), pero tambi\u00e9n como un Dios de justicia \u00abque de ning\u00fan modo tendr\u00e1 por inocente al malvado\u00bb (v 7). Estos 2 aspectos se presentan en la declaraci\u00f3n del NT: \u00abMira, pues, la bondad y la severidad de Dios\u00bb (Rom 11:22).  La Biblia describe a Dios como un ser capaz de crear, de comunicarse, de amar. Su trato con Abrah\u00e1n ilustra esta relaci\u00f3n personal y c\u00e1lida.  Ten\u00ed\u00ada un plan para el patriarca como lo expres\u00f3 en el \u00abpacto\u00bb que hizo con \u00e9l.  Seis veces se repiti\u00f3 ese pacto: 1. Cuando Dios llam\u00f3 a Abrah\u00e1n para dejar su hogar paterno (Gen 12:1-4; Act 7:2, 3). 2. Cuando lleg\u00f3 a la tierra a la que Dios lo hab\u00ed\u00ada llamado (vs 6, 7). 3. Cuando experiment\u00f3 el chasco de la elecci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta de Lot (13:14-17). 4. Cuando necesit\u00f3 que se restaurara su confianza despu\u00e9s de la batalla contra los reyes (15:1, 5, 6). 5. Cuando pec\u00f3 y necesit\u00f3 perd\u00f3n (17:1-8). 6. Cuando demostr\u00f3 su fidelidad en una crisis severa (22:15-18). Tambi\u00e9n otros experimentaron esta clase de amistad (Exo 33:11; Num 14:13, 14; Psa 139:7-10; Isa 40:28, 29; etc.).  El testimonio del AT es significativo y revelador.  En una \u00e9poca en que los dioses de las naciones estaban representados como terrenos y sensuales, los escritores del AT presentan la naturaleza \u00e9tica de Dios (Psa 24:4; Hab 1:13).  Tambi\u00e9n lo vieron como universal y no tribal, y como un Dios en vez de una proliferaci\u00f3n de deidades en competencia (Gen 14:22; Deu 6:5; Isa 45:25; 66:1; Dan 4:17).  La concepci\u00f3n que el hombre ten\u00ed\u00ada del Eterno no pod\u00ed\u00ada estar completa hasta que \u00e9l se revelara a s\u00ed\u00ad mismo en la persona de Jes\u00fas.  \u00abA Dios nadie lo vio jam\u00e1s; el unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l le ha dado a conocer\u00bb (Joh 1:18).  As\u00ed\u00ad, la informaci\u00f3n m\u00e1s completa que el hombre puede encontrar de Dios no est\u00e1 en la naturaleza, o en la experiencia personal, ni siquiera en los rollos de los profetas antiguos, sino en la narraci\u00f3n de los Evangelios y en las ense\u00f1anzas de los ap\u00f3stoles.  Estas revelaciones son las normas mediante las cuales se han de medir todas las dem\u00e1s revelaciones acerca de \u00e9l.  Jes\u00fas, en la instrucci\u00f3n que dio a sus disc\u00ed\u00adpulos, describi\u00f3 esta revelaci\u00f3n (Joh 14:1-10), como tambi\u00e9n lo hizo en la oraci\u00f3n por sus disc\u00ed\u00adpulos (cp 17) y en Heb 1:1-5  Para un mundo que entendi\u00f3 mal al Padre, Jes\u00fas retrat\u00f3 su car\u00e1cter (Mat 5:44, 45; Luk 1:78, 79; 6:35).  En el sacrificio de Cristo se vieron la infinita sabidur\u00ed\u00ada, el amor, la justicia y la misericordia de Dios. La comprensi\u00f3n y el aceptaci\u00f3n de su voluntad no s\u00f3lo informar\u00e1 sino tambi\u00e9n transformar\u00e1 (2Co 3:18; Eph 3:14- 9; Col 1:9-11).  Se presenta a Dios como quien demanda mucho, pero tambi\u00e9n da liberalmente (Mat 16:24; Rom 8:32).  El espera obediencia, pero paga un precio infinito para que la obediencia sea posible (Exo 23:21; Deu 11:27, 28; Isa 5:4; Hos 14:4; Joh 3:16).  Tiene una ley inmutable, pero suministra gracia inagotable (Mat 5:17-19; Rom 5:20; Phi 4:13).  Odia el pecado con aborrecimiento profundo, pero ama al pecador con amor maravilloso (Psa 101:3; Isa 63:9; Jer 31:3; Rom 2:8, 9; 9:25).  El es Creador y Sustentador del universo ilimitado, y sin embargo, es el Padre ansioso que espera en la puerta el regreso del hijo pr\u00f3digo (Psa 33:6, 13, 14; 104:27, 28; Isa 44:22; Luk 15:20).  Desaf\u00ed\u00ada al intelecto del hombre m\u00e1s brillante que el mundo haya conocido, y sin embargo acepta la devoci\u00f3n de un ni\u00f1ito (Job. 36-41; Isa 45:20, 21; Jer 9:12; Psa 103:13; Mat 7:11).  Jes\u00fas se refiri\u00f3 a Dios como misericordioso (Luk 6:36), preocupado por las necesidades humanas (Mat 6:32), generoso (7:11), amante (Joh 3:16), espiritual (4:24).  Ocasionalmente, los escritores b\u00ed\u00adblicos rompen en rapsodias de alabanza al Eterno.  Lo que la prosa del intelecto no puede expresar, la poes\u00ed\u00ada de la alabanza es capaz de pintar.  Despu\u00e9s de describir el plan de Dios para salvar a los hombres, Pablo declara: \u00ab\u00c2\u00a1Oh profundidad de las riquezas de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia de Dios! \u00c2\u00a1Cu\u00e1n insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque \u00bfqui\u00e9n entendi\u00f3 la mente del Se\u00f1or? \u00bfO qui\u00e9n fue su consejero? \u00bfO qui\u00e9n le dio a \u00e9l primero, para que le fuese recompensado?  Porque de \u00e9l, y por \u00e9l, y para \u00e9l, son todas las cosas.  A \u00e9l sea la gloria por los siglos. Am\u00e9n\u00bb (Rom 11:33-36).  Di\u00f3scuros.  V\u00e9ase C\u00e1stor y P\u00f3lux.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn Deus. Ser supremo al que se rinde culto. Deidad. En las Sagradas Escrituras, D. no se manifiesta como una idea, como algo abstracto, ni se trata de demostrar filos\u00f3ficamente su existencia. Como en las religiones monote\u00ed\u00adstas, se cree que D. es \u00fanico, no hay otros fuera de \u00e9l; es el origen de todo cuanto existe, concretamente se le dice en la Biblia \u2020\u0153Creador\u2020\u009d, desde Gn 1, pero el mundo creado no lo es por emanaci\u00f3n, ese mundo depende de D. y es externo a \u00e9l, es decir, D. es trascendente. No se le define mediante un concepto abstracto, no se hacen especulaciones sobre su naturaleza, sino que se le describe por sus atributos perfectos, su infinitud, inmutabilidad, eternidad, bondad,  conocimiento y poder.<\/p>\n<p>Por el contrario D. interviene en el mundo, en la historia, un D. que quiere comunicar a todos los hombres su vida, su amor, para llevarlo todo a la perfecci\u00f3n, \u00e9sta es la inmanencia de D.; a trav\u00e9s de los textos sagrados se habla de \u00e9l como el D. vivo, el Rey eterno, seg\u00fan las palabras del profeta, Jr 10, 10; y las del evangelista, \u2020\u0153no es un D. de muertos, sino de vivos\u2020\u009d, Mc 12, 26-27. Es decir, de \u00e9l procede el ser y toda vida, Gn 2,  7; Jb 34, 14-15; Sal 104 (103), 29-30.  D. se revela a Mois\u00e9s, en la zarza ardiente, dici\u00e9ndole que es el Dios de los Padres, Ex 3, 6, El Sadday, Gn 17, 1, antiguo nombre divino de la \u00e9poca patriarcal; que es Yahv\u00e9h, pero ahora le dice que es Yahv\u00e9h, \u2020\u0153Yo soy el que soy\u2020\u009d, Ex 3, 14, es decir, el \u00fanico verdaderamente existente,  trascendente. Para los israelitas este D. \u00fanico, es el D. de la liberaci\u00f3n y de la Alianza. El D. fuerte y triunfante que rescat\u00f3 para s\u00ed\u00ad a los descendientes de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob de la esclavitud en Egipto y los llam\u00f3 a establecer con \u00e9l una alianza, Ex 15, 19; 18, 3-8; 24, 3-8; Nm 23, 22; 24, 8-9; Dt 26, 5-10. Esto implica para Israel una adhesi\u00f3n y pertenencia incondicional y total a Yahv\u00e9h, por lo que se dice de manera antropom\u00f3rfica en las Escrituras que Yahv\u00e9h es un D. celoso,  Ex 20, 5; 34, 14; Dt 4, 23- 27; 5, 9-10; 6, 14-15; 32, 15-25; Jos 24, 19; Ez 29, 25; Na 1, 2. Por lo anterior, ya en Dt 4, 35 se niega rotundamente la existencia de otros dioses; y en otros sitios de la Escritura se dice,  tambi\u00e9n, que D. es incomparable, 2 S 7, 22; Is 40, 25; 43, 10-11; 44, 6; 45, 5; en el libro del profeta Oseas se lee: \u2020\u0153porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo\u2020\u009d, Os 11, 9, con lo que, adem\u00e1s, se reafirma su trascendencia. De aqu\u00ed\u00ad las palabras del Dec\u00e1logo: \u2020\u0153No habr\u00e1 para ti otros dioses delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d, Ex 20, 3; Dt 5, 7-8. As\u00ed\u00ad como la separaci\u00f3n de Israel de las dem\u00e1s naciones id\u00f3latras que lo circundaban, cuyas costumbres religiosas, en muchos casos, influyeron y penetraron en la vida de los israelitas, al igual que aqu\u00e9llos pueblos que lo dominaron,  como los cananeos, los egipcios, los asirios, los caldeos, Ex 20, 4; Lv 19,  4; 26, 1; Dt 4, 15-20. En la asamblea de Siquem, Josu\u00e9 le dice al pueblo de Israel, cuando \u00e9ste eligi\u00f3 servir a Yahv\u00e9h, \u2020\u0153Entonces quitad de en medio los dioses del extranjero e inclinad vuestro coraz\u00f3n hacia Yahv\u00e9h,   D. de Israel\u2020\u009d, Jos 24, 23. El Se\u00f1or les recuerda constantemente a los israelitas que \u00e9l los sac\u00f3 de Egipto y \u2020\u0153Yo soy Yahv\u00e9h, vuestro D.\u2020\u009d, Jos 24, 17-18; Jc 6, 7-10; 1 S 10, 17-19; 2 S 7, 22-24. Los profetas continuaron con esta predicaci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta, sobre la pureza de la religi\u00f3n, en la \u00e9poca mon\u00e1rquica contra la fuerte influencia del baalismo de los cananeos, 1 R 18; despu\u00e9s del exilio con las s\u00e1tiras de los profetas contra los falsos dioses, Is 41, 21-29; 43, 8-13; 44, 9-20; Dn 14; Ba 6. La idolatr\u00ed\u00ada conduce a los pueblos a la depravaci\u00f3n, como se lee tanto en A.<\/p>\n<p>T. en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada se hace una cr\u00ed\u00adtica a la idolatr\u00ed\u00ada, en sus tres formas, la adoraci\u00f3n de las fuerzas naturales y de los astros, Sb 13, 1-9; el culto a los \u00ed\u00addolos, hechura humana, Sb 13, 10-19; 15, 17; la zoolatr\u00ed\u00ada,  culto a los animales, Sb 15, 18-19; como en el N. T., Rm 1, 18-32.<\/p>\n<p>Yahv\u00e9h entonces es el D. de Israel, mas no un D. de un pueblo, es el D. de todos los pueblos, por ser verdadero, \u00fanico. Es decir, D. es supratemporal y omnipresente. Desde el Gn 1, 1, el D. creador es Se\u00f1or del universo, sin que signifique que hubo una g\u00e9nesis de D., antes de la creaci\u00f3n, como en muchas teogon\u00ed\u00adas antiguas, D. ha sido \u2020\u0153desde siempre hasta siempre\u2020\u009d, como se dice en Sal 90 (89), 2; 93 (92), 2; Ha 1, 12; en Dt 33, 27, de manera figurada se expresa esta eternidad de D., cuando se le llama \u2020\u0153El D. de anta\u00f1o\u2020\u009d; y en el profeta se lee que D. mismo dice \u2020\u0153Yo soy el primero y el \u00faltimo, fuera de m\u00ed\u00ad, no hay ning\u00fan dios\u2020\u009d, Is 44, 6; y  \u2020\u0153Yo soy, yo soy el primero y tambi\u00e9n soy el \u00faltimo\u2020\u009d, Is 48, 12. Su presencia todo lo llena, Is 66, 1; Jr 23, 24; est\u00e1 en todas partes y es D. omnisciente y providente, como lo expresa el salmista, \u2020\u0153Si hasta los cielos subo, all\u00ed\u00ad est\u00e1s t\u00fa, si en el seol me acuesto all\u00ed\u00ad te encuentras. Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo \u00faltimo del mar, tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad tu mano me conduce, tu diestra me aprehende\u2020\u009d, Sal 139 (138), 8-10; Si 16, 17; Am 9, 2-3. Como D. es omnipresente y todo lo escruta, es \u2020\u0153el juez de toda la tierra\u2020\u009d, Gn 18, 25. Otro atributo de Dios es su omnipotencia, es decir, su poder absoluto, cuya manifestaci\u00f3n es la resurrecci\u00f3n de su propio Hijo Jesucristo, Hch 2, 24.<\/p>\n<p>En las Sagradas Escrituras a D. se le describe y se le comprende de manera antropom\u00f3rfica. D. promete y hace pactos con su pueblo,  amenaza, expresa su ira. Es representado como rey, juez y pastor.<\/p>\n<p>D. en las Sagradas Escrituras, es un D. que habla y dialoga con el hombre, lo llama, de ah\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n repetida, \u2020\u0153Dijo D.\u2020\u009d, Gn 1, 3. El llama a cada uno por su nombre y le asigna su misi\u00f3n, su vocaci\u00f3n, Sal 147, 4; D. a Abraham y le promete una posteridad, Gn 12, 1-3; a Mois\u00e9s en la zarza ardiente, Ex 3, 4-12; por intermedio de Mois\u00e9s habla al pueblo de Israel, Ex 19, 3-6; a El\u00ed\u00adas y a los profetas, y les asigna una tarea, 1 R 17, 4; Jr 1, 4-10; Am 3, 7. Esta elocuencia distingue a D. de los falsos dioses, Sal 115 (113 B), 5-7. Sin embargo, D. tambi\u00e9n guarda silencio, como castigo a la desobediencia del hombre a sus preceptos y mandamientos, por su rebeld\u00ed\u00ada, es decir, que cansado D. de hablar a los hombres por medio de sus profetas, sin ser escuchado, ya no los mandar\u00e1,  como en Am 8, 11-12; entonces lo buscar\u00e1n y no lo encontrar\u00e1n, Pr 1, 28; Jr 11, 11; Ez 8, 18; Os 5, 6. En el N. T., D., el mismo del A. T., sigue habl\u00e1ndoles a los hombres, como lo expresa el ap\u00f3stol Pablo, \u2020\u0153Muchas veces y de muchos modos habl\u00f3 Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos \u00faltimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo\u2020\u009d, Hb 1, 1-4. Ya no habla D. por medio de sus portavoces,  los profetas, sino por medio de su propio Hijo encarnado, la manifestaci\u00f3n de D., el Padre, en el mundo finito, contingente, a quien el ap\u00f3stol Juan llama la Palabra, el Logos, en griego, Jn 1, 1-18. Jes\u00fas,  pues, revela el misterio de D., la Palabra de D. Padre, como el mismo Jes\u00fas, lo dice en Jn 14, 24; el Padre de todos, pero ante todo de Jes\u00fas, su Hijo, con quien es uno solo, Jn 10, 30-39; 14, 1-11; 17, 1-3; por esto el Hijo, Jes\u00fas, se dirige a su Padre, como Abb\u00e1, palabra aramea con la que los hijos hablan familiarmente al progenitor, Mc 14, 36. Filius y Logos,  Hijo y Palabra, implican un ser, que es a la vez distinto del Padre e incluso tan pr\u00f3ximo, relacionado con \u00e9l como ser de la misma sustancia,  homoousios en griego, con El. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan la Iglesia cat\u00f3lica,  procede de la mutua relaci\u00f3n amorosa del Padre y del Hijo, aunque en Oriente se dice que s\u00f3lo procede del Padre. Este es el misterio de la Trinidad, tres personas distintas y un solo D. verdadero, esto es, tres modos de ser del mismo y \u00fanico D., tres personas en una misma substancia, del cual encontramos diferentes textos en las Escrituras que manifiestan esta doctrina que m\u00e1s tarde tom\u00f3 cuerpo en la Iglesia.<\/p>\n<p>Habiendo  muerto y resucitado  Jes\u00fas ejerce el poder tanto en el cielo como en la tierra, poder que ha puesto el Padre en su mano, Jn 3, 35; en virtud del cual encomienda a sus disc\u00ed\u00adpulos la misi\u00f3n universal: \u2020\u0153Id,  pues, haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d, Mt 28, 19. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en las ep\u00ed\u00adstolas y en el Apocalipsis se encuentran referencias a las Tres Personas, Hch 10, 38; 20, 28; Rm 1, 4; 15, 16; 1 Co 2, 10-16; 6,  11\/14\/15\/19; 12, 4-6; 2 Co 1, 21-22; Flp 2, 1; Ef 1, 3-14; 2, 18-22; 4, 4-6; 2 Ts 2, 13; Tt 3, 5; Hb 9, 14; 1 P 1, 2; 1 Jn 4, 2; Judas 20, 21; Ap 1, 4 ss; 22, 1. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es la presencia inmanente de D. en el mundo, el Par\u00e1clito, el Abogado, el Consolador, del cual dijo el mismo Hijo que ser\u00ed\u00ada enviado por el Padre a los disc\u00ed\u00adpulos y creyentes, el cual \u2020\u0153os ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u2020\u009d, Jn 14, 26; 16,  13-15. Entonces, todos los que se dejen guiar por el Esp\u00ed\u00adritu Santo son hijos de D. y pueden exclamar, como Jes\u00fas, \u2020\u0153\u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u2020\u009d, Rm 8, 1417; Ga 4, 6-7.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino Trinitas  Trinidad, fue usado por primera vez en el siglo II, por el te\u00f3logo y apologeta Tertuliano. En el siglo IV la doctrina qued\u00f3 fijada,  como la conocemos actualmente, en lo cual tuvo gran influencia San Agust\u00ed\u00adn, obispo de Hipona, con su obra De Trinitate, Sobre la Trinidad.<\/p>\n<p>En los tiempos escatol\u00f3gicos  seg\u00fan el profeta Daniel, D. har\u00e1 surgir un reino que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido, Dn 2, 44; y en su visi\u00f3n del Hijo del hombre, Jes\u00fas, dice que a \u00e9l se le dio el imperio eterno, \u2020\u0153honor y reino y todos los pueblos, naciones y lenguas\u2020\u009d, Dn 7, 14. Esta realeza de que habla el profeta es el eje de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Es el reino de los justos cuyo rey ser\u00e1 D. Esta realeza ha sido comprometida por el pecado del hombre, pero seg\u00fan el mismo or\u00e1culo ser\u00e1 restablecida por el Mes\u00ed\u00adas,  y que Jes\u00fas anuncia como pr\u00f3xima, cuando pide conversi\u00f3n \u2020\u0153porque el Reino de los Cielos ha llegado\u2020\u009d, Mt 4, 17; Lc 4, 43. Aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas enviado por el Padre, realiza su intervenci\u00f3n en el mundo de manera espiritual, Jn 18, 36; contrario a lo que cre\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados, un mes\u00ed\u00adas que les diera la independencia de Roma, Mc 11, 10; Lc 19, 11; Hch 1, 6; y esta no es otra que la redenci\u00f3n, sacar al hombre del reinado de Satan\u00e1s para llevarlo al Reino de los Cielos, Mt 4, 8; 8, 29-34; 12, 25-28. Este Reino de los Cielos se inicia en la tierra, como el grano de la par\u00e1bola,  Mc 4, 26-29; por medio de la Iglesia, Mt 16, 18-19, hasta el juicio de Dios, cuando ser\u00e1n vencidos sus enemigos, cuando Cristo entregue a Dios Padre el Reino, Mt 16, 28; Lc 21, 31; 1 Co 15, 24-28.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., elohim, el, elyon, shadday, yahweh; gr., theos). La Biblia no contiene una definici\u00f3n formal de la palabra Dios; sin embargo el ser y los atributos de Dios aparecen en cada p\u00e1gina. La mejor definici\u00f3n de la palabra en la historia del cristianismo, es decir, en la cultura en la cual la Biblia ha sido una influencia prevaleciente, es la que se encuentra en el Westminster Shorter Catechism (Q4) [Catecismo Abreviado de Westminster]: \u2020\u0153Dios es un Esp\u00ed\u00adritu, infinito, eterno e inmutable, en su ser, sabidur\u00ed\u00ada, poder, santidad, justicia, bondad y verdad.\u2020\u009d Dios es un ser personal no material, consciente de s\u00ed\u00ad mismo y autodeterminante.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en todas partes; todo en todas partes est\u00e1 inmediatamente en su presencia.<\/p>\n<p>Su omnisciencia es todo inclusiva: conoce eternamente lo que ha conocido en el pasado y lo que conocer\u00e1 en el futuro. Su omnipotencia es la habilidad de hacer con poder todo lo que el poder puede hacer, controlando todo el poder que hay o que puede haber.<\/p>\n<p>La santidad es el atributo \u00e9tico central de Dios. Los principios \u00e9ticos b\u00e1sicos est\u00e1n revelados por la voluntad de Dios y derivados de y en base al car\u00e1cter de Dios. Posee toda la l\u00f3gica y la racionalidad. Los axiomas de la l\u00f3gica y de las matem\u00e1ticas no son leyes aparte de Dios a las cuales Dios debe sujetarse. Son atributos de su propio car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Dios es eterno, sin principio ni fin temporal. En sentido figurado \u2020\u0153eterno\u2020\u009d puede designar una calidad de ser apto para la eternidad (como en las palabras vida eterna).<\/p>\n<p>Inmutable, en el lenguaje b\u00ed\u00adblico, se\u00f1ala la autoconstancia perfecta del car\u00e1cter de Dios a lo largo de toda la eternidad y en sus relaciones con sus criaturas. No es contradictorio que Dios realice en tiempo los acontecimientos de su programa redentor La idea de que la inmutabilidad de Dios es una inmobilidad est\u00e1tica (como en el tomismo) es semejante a la idea de falta de limitaci\u00f3n temporal y es contraria al punto de vista b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Dios es conocido supremamente por medio de su Hijo (Heb 1:1 ss.).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, su ser invisible, es decir, su eterno poder y deidad (theiotes en contraste con theotes) se conocen por medio de la creaci\u00f3n (Rom 1:20). Los cielos cuentan la gloria de Dios (Salmo 19; Rom 10:18).<\/p>\n<p>Es habitual hacer una distinci\u00f3n entre revelaci\u00f3n natural, todo lo que Dios ha creado, y revelaci\u00f3n especial, la Biblia.<\/p>\n<p>Se conoce a Dios por fe, m\u00e1s all\u00e1 del sentido cognoscitivo, en comuni\u00f3n con su pueblo. Se le asegur\u00f3 a Mois\u00e9s, guiando a su pueblo en el \u00e9xodo: Mi presencia ir\u00e1 contigo, y te dar\u00e9 descanso. Y Mois\u00e9s respondi\u00f3 : Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aqu\u00ed\u00ad (Exo 33:13-14). La Biblia abunda en invitaciones para buscar y hallar comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Ver el Salmo 27, Isa\u00ed\u00adas 55 y muchas otras invitaciones misericordiosas similares.<\/p>\n<p>La Biblia hace referencia a otros dioses como dioses falsos (Jdg 6:31; 1Ki 18:27; 1Co 8:4-6) o demonios (1Co 10:19-22).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Existencia. La Biblia declara de manera directa, sin pre\u00e1mbulos: \u2020\u0153Hay un solo D.\u2020\u009d (1Ti 2:5). El texto b\u00ed\u00adblico comienza diciendo: \u2020\u0153En el principio cre\u00f3 D.\u2020\u009d (Gen 1:1). De manera que en ning\u00fan momento se da lugar siquiera al pensamiento de su no exis-tencia. Para la Biblia, el negar la existencia de D. es un absurdo, una necedad (\u2020\u0153Dice el necio en su coraz\u00f3n: No hay D.\u2020\u009d [Sal 14:1]). Este ate\u00ed\u00adsmo que describe el Sal. 14 no es simplemente te\u00f3rico, sino m\u00e1s bien habla del que lo manifiesta con sus hechos al vivir sin tomar en cuenta a Dios. La \u2020\u00a2creaci\u00f3n misma es una evidencia de la existencia del Creador, pudi\u00e9ndose entender muchas cosas en cuanto a D. por medio de ella (Rom 1:19-21). En todas partes del mundo, aun cuando se haya ca\u00ed\u00addo en la idolatr\u00ed\u00ada, se encuentra la noci\u00f3n de la existencia de un ser o seres superiores. La gente se plantea que no puede haber un efecto sin causa. Y el orden que se observa en todo lo creado se\u00f1ala que es obra de una inteligencia. Siendo tan inconmensurable esta obra, tambi\u00e9n lo tiene que ser la inteligencia que la hizo.<\/p>\n<p>Por otra parte, el hombre tiene conocimiento instant\u00e1neo de s\u00ed\u00ad mismo, sabe que existe. Est\u00e1 consciente, adem\u00e1s, de que no se hizo a s\u00ed\u00ad mismo. Y siendo el universo tan enorme, sabe que \u00e9ste no es fruto de su trabajo. Esto deber\u00ed\u00ada conducirle de manera natural a la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de que existe otro, que no es \u00e9l. Es contradictorio que siendo el hombre un ser inteligente, se le ocurra que la responsabilidad de su creaci\u00f3n no lo sea. Y siendo un ente moral \u00bfc\u00f3mo puede ser fruto de la amoralidad?<br \/>\nuna cadena de razonamientos, entonces, deber\u00ed\u00adan conducir por lo menos a la noci\u00f3n de que D. es, que existe.<\/p>\n<p>Conocible. Apoelado. El hombre no est\u00e1 condenado a tener s\u00f3lo nociones de la exis-tencia de D. por la v\u00ed\u00ada del razonamiento ante el testimonio de la creaci\u00f3n. El cristianismo ense\u00f1a que es posible llegar m\u00e1s all\u00e1: al conocimiento de Dios. Esto se logra, no por iniciativa humana, sino porque \u00e9l decidi\u00f3 revelarse a s\u00ed\u00ad mismo. Porque \u2020\u0153nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar\u2020\u009d (Mat 11:27; Luc 10:22). Por eso \u2020\u0153al\u00e1bese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov\u00e1, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra\u2020\u009d (Jer 9:24).<\/p>\n<p>Persona. D. es una persona y \u2020\u0153D. es Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Jua 4:24). Como persona, tiene pensamientos, sentimientos y voluntad, atributos que no vemos en la materia. Como esp\u00ed\u00adritu infinito, es imposible de representar en figuras o im\u00e1genes, por lo cual se proh\u00ed\u00adbe terminantemente que se intente hacerlo (Deu 4:15-21), puesto que \u2020\u0153a D. nadie le vio jam\u00e1s\u2020\u009d (Jua 1:18). La Biblia utiliza palabras y frases del lenguaje humano en las cuales atribuye a D. manos, brazo, ojos, etc\u00e9tera. Estas figuras literarias son necesarias para comunicar al hombre diferentes capacidades de acci\u00f3n divina que se asemejan a las humanas o viceversa.<br \/>\nimprescindible entender que todo lo relacionado con los atributos de D. son asuntos del mundo espiritual, donde no rigen las leyes del espacio y del tiempo. Estando nuestras mentes acostumbradas solamente a razonar las cosas que est\u00e1n dentro de esas categor\u00ed\u00adas, es natural que encontremos conceptos espirituales que nos ofrezcan la apariencia de contradicci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. Como hemos visto, D. es una persona. Se nos habla de que D. ama (Apo 3:19); odia (Pro 6:16); siente dolor (Gen 6:6); se enoja (1Re 11:9); siente celos (Deu 6:15), etc\u00e9tera. Pero los pante\u00ed\u00adstas pretenden negar esa realidad, alegando que siendo D. el todo y siendo el todo D., no es posible que pueda llamarse a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153yo\u2020\u009d, ni que nadie pueda llamarlo \u2020\u0153t\u00fa\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Inmanencia. Trascendencia. El mismo problema se enfrenta cuando se piensa en t\u00e9rminos de la inmanencia de D. y su trascendencia. \u2020\u0153Inmanencia\u2020\u009d quiere decir que D. est\u00e1 en todo, que nada existe sin \u00e9l, que \u2020\u0153en \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos\u2020\u009d (Hch 17:28). \u2020\u0153Trascendencia\u2020\u009d quiere decir que D. no se limita ni se agota en su creaci\u00f3n, pues siendo infinito, su existencia va m\u00e1s all\u00e1 de la realidad material que conocemos. Y aun de la que no conocemos. Las Escrituras, sin embargo, est\u00e1n llenas de ejemplos en los cuales D. habla de s\u00ed\u00ad mismo y otros se dirigen a \u00e9l como persona diferenciada (\u2020\u0153Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico D. verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado\u2020\u009d [Jua 17:3]). Esta y muchas otras declaraciones escriturales se\u00f1alan a la personalidad de D., quien no es una mera fuerza o un principio impersonal.<\/p>\n<p>Unidad y Trinidad. \u2020\u00a2Trinidad. Omnipresencia. Omnipotencia. Omnisciencia. La Biblia ense\u00f1a que Dios est\u00e1 en todas partes (\u2020\u0153\u00bfA d\u00f3nde me ir\u00e9 de tu Esp\u00ed\u00adritu? \u00bfY a d\u00f3nde huir\u00e9 de tu presencia?\u2020\u009d [Sal 139:1-12]). \u2020\u0153En \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos\u2020\u009d (Hch 17:28). Es, adem\u00e1s, omnipotente. Y as\u00ed\u00ad se le llama (Gen 28:3; Gen 35:11; Exo 6:3 : Job 6:14, etc\u00e9tera). Eso quiere decir que tiene la capacidad de hacer cuanto quiere (Sal 115:3). Cuando Sara se ri\u00f3 de la promesa de que tendr\u00ed\u00ada un hijo siendo vieja, \u2020\u0153Jehov\u00e1 dijo a Abraham: &#8230; \u00bfHay para D. alguna cosa dif\u00ed\u00adcil?\u2020\u009d (Gen 18:10-14). Job dijo a Dios: \u2020\u0153Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti\u2020\u009d (Job 42:1-2). El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Para D. todo es posible\u2020\u009d (Mat 19:26). \u00e9l es el \u2020\u0153que hace todas las cosas seg\u00fan el designio de su voluntad\u2020\u009d (Efe 1:11). Esa omnipotencia es algo que puede verse tanto en la creaci\u00f3n como en el sostenimiento del universo (Rom 1:20; 2Pe 3:5-7), pues \u00e9l hace ambas cosas. Fue su omnipotencia la que \u2020\u0153oper\u00f3 en Cristo, resucit\u00e1ndole de los muertos y sent\u00e1ndole a su diestra en los lugares celestiales\u2020\u009d (Efe 1:19-23). Por su omnipotencia \u2020\u0153transformar\u00e1 el cuerpo de la humillaci\u00f3n nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya\u2020\u009d (1Co 15:43; Flp 3:21).<br \/>\nser omnipotente tambi\u00e9n es omnisciente, es decir, que no hay nada que pueda escaparse a su conocimiento. \u2020\u0153No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas est\u00e1n desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta\u2020\u009d (Heb 4:13). Leemos en el Sal 147:5 que \u2020\u0153grande es el Se\u00f1or nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito\u2020\u009d. Y en Pro 15:3 que \u2020\u0153los ojos de Jehov\u00e1 est\u00e1n en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos\u2020\u009d. El ap\u00f3stol Juan declara: \u2020\u0153Mayor que nuestro coraz\u00f3n es D., y \u00e9l sabe todas las cosas\u2020\u009d (1Jn 3:20). El conocimiento de D. abarca el futuro, pues \u00e9l dice: \u2020\u0153Anuncio lo por venir desde el principio\u2020\u009d (Isa 46:10). La omnipotencia y la omnisciencia de D. aseguran su \u2020\u00a2Providencia. As\u00ed\u00ad, ni un pajarillo \u2020\u0153cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos est\u00e1n contados\u2020\u009d (Mat 10:29-30).<\/p>\n<p>Santidad. Rectitud. Justicia. D. es santo. \u2020\u0153Porque escrito est\u00e1: Sed santos, porque yo soy santo\u2020\u009d (1Pe 1:16; Luc 5:8; Heb 12:14). Este atributo suyo se repite en las Escrituras de una manera muy enf\u00e1tica. Isa\u00ed\u00adas vio \u2020\u0153al Se\u00f1or sentado en un trono alto y sublime\u2020\u009d, y a los serafines que daban \u2020\u0153voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos; toda la tierra est\u00e1 llena de su gloria\u2020\u009d (Isa 6:1-5). Despu\u00e9s de esto, el profeta llama a D. \u2020\u0153el Santo de Israel\u2020\u009d unas treinta veces. La santidad de D. le separa de todo aquello que es malo o sucio. Por eso, el que quiera tener comuni\u00f3n con \u00e9l ha de ser santo (\u2020\u0153No hag\u00e1is abominables vuestras personas&#8230;. Porque yo soy Jehov\u00e1 vuestro D.; vosotros por tanto os santificar\u00e9is, y ser\u00e9is santos, porque yo soy santo\u2020\u009d [Lev 11:43-44]). \u2020\u0153D. es luz, y no hay ningunas tinieblas en \u00e9l\u2020\u009d (1Jn 1:5). D. el Padre es llamado \u2020\u0153Santo\u2020\u009d (Jua 17:11). D. el Hijo es llamado \u2020\u0153Santo\u2020\u009d (Hch 3:14). D. el Esp\u00ed\u00adritu es llamado \u2020\u0153Santo\u2020\u009d (Efe 4:30). La santidad de D. se manifiesta por su rectitud y su justicia. Ambas cosas surgen al relacionarse D. con sus criaturas, a las cuales hace demandas y leyes justas. \u2020\u0153Justo es Jehov\u00e1 en todos sus caminos\u2020\u009d (Sal 145:17). Habacuc dijo: \u2020\u0153Muy limpio eres de ojos para ver el mal\u2020\u009d (Hab 1:13). \u2020\u0153Porque Jehov\u00e1 es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirar\u00e1 su rostro\u2020\u009d (Sal 11:4-7).<\/p>\n<p>Amor. Misericordia. Gracia. \u2020\u0153D. es amor\u2020\u009d (1Jn 4:8). Eso quiere decir que siempre ha estado y estar\u00e1 inclinado hacia la b\u00fasqueda del bien de sus criaturas por un impulso que nace de s\u00ed\u00ad mismo. La manifestaci\u00f3n suprema de ese amor la encontramos en que dio a su Hijo por nosotros. \u2020\u0153En esto hemos conocido el amor, en que \u00e9l puso su vida por nosotros\u2020\u009d (1Jn 3:16). Se demostr\u00f3 as\u00ed\u00ad, que \u2020\u0153misericordioso y clemente es Jehov\u00e1; lento para la ira, y grande en misericordia\u2020\u009d (Sal 103:8). En el AT se enfatiza, en el car\u00e1cter de D., su misericordia, que es esa permanente actitud en \u00e9l de conmiseraci\u00f3n hacia el pecador, que le conduce a disminuir la pena merecida por los pecados cometidos o a aliviar el sufrimiento y el dolor de los agobiados. En el NT se utiliza el t\u00e9rmino \u2020\u0153gracia\u2020\u009d para se\u00f1alar esa misma cualidad divina, pero acentuando el hecho de que D. concede esa misericordia de manera gratuita. El hombre, por haber pecado, merece el eterno castigo, pero la gracia mueve a D. hacia la b\u00fasqueda de la soluci\u00f3n para ese problema. Y lo hace espont\u00e1nea y gratuitamente. \u2020\u0153Por cuanto todos pecaron, y est\u00e1n destituidos de la gloria de D., siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n que es en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (Rom 3:23-24). En ese amor, misericordia y gracia, D. ofrece perd\u00f3n a todos aquellos que se arrepienten de sus pecados. \u2020\u0153Deje el imp\u00ed\u00ado su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vu\u00e9lvase a Jehov\u00e1, el cual tendr\u00e1 de \u00e9l misericordia, y al D. nuestro, el cual ser\u00e1 amplio en perdonar\u2020\u009d (Isa 55:7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, TRINIDAD<\/p>\n<p>vet, (a) La revelaci\u00f3n de Dios. Ya a partir de su primer rengl\u00f3n, la Biblia habla de Dios (Gn. 1:1). De un extremo al otro, se presenta como la revelaci\u00f3n que El ha dado de S\u00ed\u00ad mismo, revelaci\u00f3n sin la cual nosotros no sabr\u00ed\u00adamos nada suficiente acerca de El. Es cierto que antes de revelarse mediante la palabra escrita, Dios se manifestaba por la obra de la creaci\u00f3n. Esta muestra la gloria, poder y deidad del Creador (Sal. 19:1; Ro. 1:20). Tambi\u00e9n aquellos que no poseen las Escrituras son culpables de no buscar a Dios, de no glorificarle, y de no darle gracias (Hch. 17:27; Ro. 1:20). Pero en ning\u00fan pasaje leemos que nadie entre los hombres llegue a conocer a Dios de una manera concreta mediante la contemplaci\u00f3n de la naturaleza. Lo mismo se puede decir acerca de la conciencia. Los hombres poseen una cierta noci\u00f3n de la voluntad de Dios (Ro. 2:15). De ello es que subsista un m\u00ed\u00adnimo de moralidad en la sociedad humana y que los magistrados sean, a su manera, servidores de Dios (Ro. 13:4). Pero ello no impide que los paganos ignoren las ordenanzas divinas (Sal. 147:20). Como el hombre pecador no busca a Dios (Sal. 14:2; Ro. 3:11), hace falta entonces una revelaci\u00f3n especial en la que Dios toma la iniciativa para que el hombre pueda llegar a conocerle. As\u00ed\u00ad, se revel\u00f3 a los primeros miembros de la humanidad, Ad\u00e1n, Abel, Ca\u00ed\u00adn, No\u00e9. Pero los recuerdos de esta revelaci\u00f3n primitiva quedaron r\u00e1pidamente oscurecidos. Se pudiera pensar que Job y sus amigos, no pertenecientes al pueblo elegido, todav\u00ed\u00ada fueron beneficiarios y depositarios de aquel conocimiento anterior de Dios. Pero los mismos antepasados de Abraham estaban apartados de Dios (Jos. 24:2). Asimismo, las naciones en general son presentadas como alejadas de Dios (Ef. 2:12). En particular, las pretensiones de los fil\u00f3sofos son rechazadas con energ\u00ed\u00ada: el mundo, con su sabidur\u00ed\u00ada, no conoci\u00f3 a Dios (1 Co. 1:21). Como consecuencia, Dios se revel\u00f3, primeramente de una manera directa, a Abraham, Isaac y Jacob, despu\u00e9s con la mediaci\u00f3n de los profetas, desde Mois\u00e9s hasta Malaqu\u00ed\u00adas. Sus escritos son palabra de Dios (Dt. 18:18, 19), una palabra viva (Hch. 7:38). La revelaci\u00f3n culmina en la encarnaci\u00f3n, ya prevista y saludada desde antes por los creyentes del AT y del NT (Jn. 20:30; Ro. 16:26). El resultado es que en tanto que esperamos aquel d\u00ed\u00ada en que el Se\u00f1or, a Su vuelta, nos llevar\u00e1 a la gloria, donde conoceremos como somos conocidos (1 Co. 13:12), no tenemos otra fuente v\u00e1lida de informaci\u00f3n acerca de Dios que la Biblia. Para que podamos llegar a beneficiamos de la revelaci\u00f3n de las Escrituras hace falta, por otra parte, la acci\u00f3n interior del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Vista nuestra naturaleza pecadora, somos impermeables a la verdad, incluso cuando nos es presentada en todo su esplendor. Hay una total incompatibilidad entre la manera de pensar de Dios y la de los hombres (Is. 55:8, 9; 1 Co. 2:14). Es preciso que mediante el Esp\u00ed\u00adritu, el Padre nos ilumine con la verdad, y nos disponga para aceptarla (Mt. 16:17; Jn. 6:45; 1 Co. 2:10; Ef. 1:17, 18). Esta revelaci\u00f3n no comporta ninguna imperfecci\u00f3n. Se puede admitir una cierta gradaci\u00f3n entre la palabra transmitida por los profetas y la del Hijo (He. 1:1). Pero como el mismo Hijo puso Su sello sin reservas de ning\u00fan tipo sobre los escritos del AT (Mt. 5:17), no debemos tampoco nosotros presentar ninguna de nuestra parte. A prop\u00f3sito de esta revelaci\u00f3n se puede hacer la siguiente observaci\u00f3n: Al decirse: \u00abO\u00ed\u00adsteis que fue dicho a los antiguos, mas yo os digo\u00bb (Mt. 5:21, 22, etc.), seg\u00fan los m\u00e1s acreditados exegetas, Jes\u00fas no hablaba aqu\u00ed\u00ad del texto del AT, sino solamente de las interpretaciones tendenciosas por las que los jud\u00ed\u00ados trataban de restringir su alcance (cp. Mt. 15:3-6). Incluso si se quiere interpretar de otro modo los pasajes del serm\u00f3n del monte, no se puede por ello llegar a la conclusi\u00f3n de que la revelaci\u00f3n antigua fuera err\u00f3nea: lo m\u00e1s que se podr\u00ed\u00ada decir es que no hab\u00ed\u00ada sido dada todav\u00ed\u00ada en su plenitud (cp. Mt. 19:8). (b) La unidad de Dios. De principio, Dios aparece como \u00fanico. Si se emplea la misma palabra en el AT y en el NT para designar a Jehov\u00e1 y a los falsos dioses, se da por supuesto que jam\u00e1s los autores sagrados atribuyen a los segundos existencia real. Se trata de vanidades (Sal. 115:8; Is. 44:9; 1 Co. 8:4-6). Con frecuencia se puede ver detr\u00e1s de ellos a los demonios, inspiradores de idolatr\u00ed\u00ada, mediante la cual se hacen dar a s\u00ed\u00ad mismos la honra, en lugar de a Dios (1 Co. 10:19, 20). Con toda certeza, Jehov\u00e1 es el Dios de Israel; pero este v\u00ed\u00adnculo no tiene nada de com\u00fan con las limitaciones que imaginaban los paganos. Para ellos, cada divinidad ten\u00ed\u00ada sus circunscripciones, con fronteras bien delimitadas, fuera de las cuales otras divinidades ejerc\u00ed\u00adan su poder. Nada de esta concepci\u00f3n se halla en los autores sagrados. Jehov\u00e1 es el Dios de los israelitas por Su elecci\u00f3n. En Su soberan\u00ed\u00ada se quiso revelar a ellos (Dt. 4:33- 36). Concluy\u00f3 una alianza con ellos, y los eligi\u00f3 para que fueran Sus testigos. Esto no significa en absoluto que Su autoridad quede confiada a los que formaban parte de esta naci\u00f3n. El es el Se\u00f1or de todas las naciones (Sal. 82:8; 72:11, 17, etc.). En el seno del pueblo de Israel hubo ciertamente los que atribu\u00ed\u00adan una cierta realidad a los falsos dioses hasta el punto de rendirles culto. Incluso dentro de la Iglesia primitiva los hab\u00ed\u00ada que no estaban del todo convencidos de la vanidad de los \u00ed\u00addolos (1 Co. 8:7). Pero esta tendencia no apareci\u00f3 jam\u00e1s entre los instrumentos de la revelaci\u00f3n. Todo lo que se oye acerca del desarrollo progresivo del monote\u00ed\u00adsmo en el AT proviene de una interpretaci\u00f3n inexacta de los textos. Desde la primera l\u00ed\u00adnea de G\u00e9nesis, Dios es uno, Creador de todo el universo. Los Diez Mandamientos, cuya antig\u00fcedad es irrebatible, comienzan con la exclusi\u00f3n de toda falsa deidad (Ex. 20:3). La confesi\u00f3n de fe de Israel se halla en Dt. 6:4. Las afirmaciones de Is. 40-48 son insuperables en su vigor monote\u00ed\u00adsta, pero no aportan nada que sea fundamentalmente in\u00e9dito con respecto a los textos m\u00e1s antiguos. (c) La Trinidad. La unidad de Dios no excluye en absoluto la distinci\u00f3n entre las Personas de la divinidad. Ya el AT deja entrever esta distinci\u00f3n, aunque ciertamente de una manera velada, ya que era sobre todo la unidad de Dios lo que deb\u00ed\u00ada ser destacado frente al polite\u00ed\u00adsmo ambiental. Incluso si no se quiere tener en cuenta la forma plural \u00abElohim\u00bb unida a un verbo en singular, debido a que este hecho recibe varias interpretaciones, hay textos en los que el nombre de Dios es aplicable por adelantado al Mes\u00ed\u00adas (Sal. 45:7-8; Is. 9:5); tambi\u00e9n, siendo que el nombre de \u00abSe\u00f1or\u00bb equivale al nombre inefable de Jehov\u00e1, se ha de considerar el Sal. 11:1. Con Jehov\u00e1 se asocia un Hijo (2 S. 7:14; Pr. 30:4; cp. Sal. 2:12). El pasaje acerca de la Sabidur\u00ed\u00ada en Proverbios (Pr. 8) nos la presenta como un ser personal, y no como una abstracci\u00f3n, hasta tal punto que, desde el mismo marco de referencia del juda\u00ed\u00adsmo, sus fil\u00f3sofos llegaron a la conclusi\u00f3n de la existencia de un mediador, el Logos, entre Dios y el mundo. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios es igualmente mencionado con frecuencia en el AT, y ello en t\u00e9rminos que implican a la vez Su existencia propia y su unidad sustancial con Dios (Gn. 1:2; Sal. 51:13; 2 S. 23:1). Al llegar al NT hallamos all\u00ed\u00ad la doctrina de la Trinidad netamente formulada, aun cuando no se emplee este t\u00e9rmino. De entrada, el NT es tan formal como el AT al afirmar la unidad de Dios (Mr. 12:29; Stg. 2:19). La divinidad del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo no contradice en nada este hecho. Pablo opone el solo Dios y Padre y el solo Se\u00f1or Jesucristo a la multiplicidad de las divinidades y de los se\u00f1or\u00ed\u00ados del paganismo (1 Co. 8:5, 6). As\u00ed\u00ad, en el seno de la esencia divina \u00fanica se pueden distinguir tres Personas que reciben igualmente el nombre de Dios, que en el seno de la Deidad mantienen unas relaciones a nivel interpersonal. Ser\u00ed\u00ada prolijo enumerar todos los pasajes donde este nombre se aplica al Padre. (He aqu\u00ed\u00ad unos como ejemplo: Jn. 20:17; 1 Ts. 1:1; 1 P. 1:2; Stg. 1:27; Jud. 1). El Hijo es llamado Dios por el ap\u00f3stol Juan (Jn. 1:1; 1 Jn. 5:20), por el ap\u00f3stol Pedro (2 P. 1:1), por el ap\u00f3stol Pablo (Tit. 2:13; Ro. 9:5), por el autor de la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos (He. 1:8). El texto m\u00e1s contundente es aquel en el que el mismo Jes\u00fas acepta que se le llame as\u00ed\u00ad (Jn. 20:28). En cuanto al Esp\u00ed\u00adritu Santo, es evidente en base a Hch. 5:3,4 que mentirle a El es lo mismo que mentir a Dios. Ello es debido a que se trata de Dios. Su Personalidad queda tambi\u00e9n evidenciada por cuanto tiene voluntad (He.2:4); se comunica (He.9:8); conduce a los Suyos (G\u00e1.5:18); justifica (1Co.6:11); ense\u00f1a (1Co.2:13); y da testimonio (Ro.8:16), aparte de muchas otras actividades, de las que se mencionan varias principales en Jn.14,15 y 16. Las tres Personas de la Trinidad son mencionadas juntas en la f\u00f3rmula bautismal (Mt. 28:19) y en la bendici\u00f3n apost\u00f3lica (2 Co. 13:13); tambi\u00e9n en 1 Co. 12:4, 6 y en Ef. 4:4-6, de manera que queda implicada su distinci\u00f3n. Esta distinci\u00f3n queda adem\u00e1s posiblemente destacada a\u00fan m\u00e1s claramente en los pasajes en los que las tres Personas aparecen con funciones distintas: Por ejemplo, en el bautismo de Jes\u00fas, el Padre da testimonio del Hijo, sobre quien desciende el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt. 3:16, 17); a su muerte, el Hijo se ofrece al Padre por el Esp\u00ed\u00adritu (He. 9:14); en Pentecost\u00e9s, el Padre env\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu Santo en nombre del Hijo, y el Hijo lo env\u00ed\u00ada de parte del Padre (Jn. 14:26; 15:26). En nuestra experiencia de la salvaci\u00f3n, la distinci\u00f3n entre las Personas se nos hace clara. Somos salvados seg\u00fan la presciencia de Dios Padre. Es el Hijo quien se ofreci\u00f3 en sacrificio para la redenci\u00f3n. Es el Esp\u00ed\u00adritu Santo quien aplica las bendiciones (1 P. 1:2). Pero esta distinci\u00f3n no est\u00e1 limitada a la administraci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, sino que existe desde toda la eternidad en el seno de la esencia divina (Jn. 17:5). Para acabar de precisar esta doctrina, debemos mencionar los textos que destacan la unidad entre las tres Personas; el primer libro en antig\u00fcedad del NT, la 1. Ep\u00ed\u00adstola a los Tesalonicenses, presenta al Padre y al Hijo de tal manera unidos, que el verbo que denota la acci\u00f3n de ellos est\u00e1 en singular, lo que es tan contrario a todas las leyes de la gram\u00e1tica griega como pueda serlo a las de la gram\u00e1tica de la lengua castellana. \u00abMas el Dios y Padre nuestro, y nuestro Se\u00f1or Jesucristo, dirija (sic) nuestro camino\u00bb (1 Ts. 3 11). Jes\u00fas dijo de una manera expl\u00ed\u00adcita: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (Jn. 10:30). Por su parte el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 tan estrechamente unido al Padre y al Hijo que por Su venida al coraz\u00f3n del creyente tambi\u00e9n el Padre y el Hijo vienen a morar all\u00ed\u00ad (Jn. 14:17, 23). La subordinaci\u00f3n del Hijo al Padre y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo al Padre y al Hijo no implican diferencia alguna de esencia entre las tres Personas. Para hacer comprender el misterio de la Trinidad, en ocasiones quiz\u00e1 para hacerlo aceptable al pensamiento humano, los te\u00f3logos han recurrido a diversos argumentos y a diversas comparaciones derivadas del mundo inanimado, y especialmente de la naturaleza humana. Como no hallamos ninguna argumentaci\u00f3n de este g\u00e9nero en la Biblia, no corresponde una discusi\u00f3n de este tema a un diccionario b\u00ed\u00adblico. Sin embargo, los que deseen estudiar a fondo esta cuesti\u00f3n hallar\u00e1n un valioso tratamiento de la misma en la obra de L. S. Chafer, \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb, tomo I, PP. 294-313, y en la obra de F. Lacueva, \u00abUn Dios en tres Personas\u00bb (PP. 125-166). (V\u00e9ase tambi\u00e9n TRINIDAD). (d) Los atributos de Dios. A la pregunta \u00bfqui\u00e9n es Dios? hemos tratado de dar respuesta con la Biblia en la mano: Es Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Tenemos que abordar ahora la cuesti\u00f3n que no puede venir m\u00e1s que en segundo lugar: \u00bfC\u00f3mo es Dios? Aqu\u00ed\u00ad es que deberemos mencionar lo que se denominan los atributos de Dios, esto es, los caracteres por los que se distingue de Sus criaturas. La Biblia no da una lista de Sus atributos como tal, sino que los muestra en actividad, de una manera concreta, en la historia de la revelaci\u00f3n. De pasada se puede constatar que se aplican indiferentemente a las tres Personas divinas. (A) Dios es eterno. Esto no significa s\u00f3lo que Dios haya existido siempre, y que siempre existir\u00e1 (Sal. 90:2; Jn. 1:1; He. 9:14). Quiere decir adem\u00e1s que nuestras nociones del tiempo no le son aplicables (2 P. 3:8). Por otra parte, no debi\u00e9ramos por ello llegar a la conclusi\u00f3n de que el tiempo sea algo irreal o carente de importancia. Nuestros tiempos est\u00e1n en Sus manos, y es a trav\u00e9s del curso de los a\u00f1os que El manifiesta Su obra (Sal. 31:16; Hab. 3:2). Dios permanece invariable (Sal. 102:28; He. 13:8); pero la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n consumadas en el tiempo dan un resultado que cuenta para la eternidad. (B) Dios es omnisciente. (Sal. 139:2-4; Jn. 16:30; 1 Co. 2:10). En virtud de Su eternidad, conoce el porvenir lo mismo que el pasado (Sal. 139:16). No se trata aqu\u00ed\u00ad de un mero conocimiento te\u00f3rico, como si Dios fuera el espectador pasivo de lo que acontece. Cuando leemos, p. ej., que Dios conoce el camino de los justos (Sal. 1:6; 1 Co. 8:3), ello implica que viene a tener conocimiento de Su criatura, y que la admite a Su comuni\u00f3n. Cuando se afirma que El contempla los hechos culpables de los pecadores (Is. 59:15, 16; Lm. 3:36), ello implica que intervendr\u00e1 para castigarlos. (C) Dios es omnipresente. (Sal. 139:7-10; Mt. 18:20; 28:20), pero no en un sentido pante\u00ed\u00adsta, como si no pudiera distinguirse de Su creaci\u00f3n. Por una parte, Dios no se halla limitado a Su universo. Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerle (1 R. 8:27). Por otra parte, Sus criaturas no constituyen parte de la divinidad, sino seres distintos que Dios ha creado ante El. La omnipresencia del Creador hace que no podamos jam\u00e1s hallarnos lejos de El (Hch. 17:28). Personas extraviadas han llegado a creer que a semejanza de las divinidades paganas, Dios ejerc\u00ed\u00ada Su jurisdicci\u00f3n sobre un territorio limitado (Jer. 23:23; Jon. 1:3). Pero la historia de Jon\u00e1s muestra precisamente lo real que es la omnipresencia de Dios. (D) Dios es todopoderoso. (Mt. 19:26; 28:18; Ap. 1:8). Su omnipotencia no es s\u00f3lo algo virtual, sino que es eficaz (Sal. 115:3). No debemos llegar a la conclusi\u00f3n de que todo lo que sucede resulta directamente de su acci\u00f3n. El deja a sus criaturas una responsabilidad real. No es en absoluto el autor del pecado (Hab. 1:13; Stg. 1:13), por bien que sea el hacedor del infortunio (Am. 3:6). En Su soberan\u00ed\u00ada, controla el poder de los malvados y del mismo diablo (Jb. 1-2) y puede tambi\u00e9n sacar bien del mal (Gn. 50:20). Este hecho aparece particularmente en la cruz, que representa el crimen humano por excelencia, as\u00ed\u00ad como la obra maestra de Satan\u00e1s, y que al mismo tiempo constituye el cumplimiento de la parte fundamental del plan de Dios (Hch. 2:23; 4:27, 28). (E) Dios es esp\u00ed\u00adritu. (Jn. 4:24). Esto no le impide manifestarse bajo una forma visible o sensible (teofan\u00ed\u00adas: Gn. 18:1, 2; Ex. 3:2; Jue. 6:11, 12; 1 R. 19:12; Is. 6:1). Pero la misma diversidad de las formas bajo las que apareci\u00f3 nos revela que ninguna de ellas es esencial. En el Sina\u00ed\u00ad, los israelitas no vieron ninguna figura (Dt. 4:15). De la misma manera sucede con las expresiones antropom\u00f3rficas que hallamos especialmente en las primeras p\u00e1ginas de la Biblia y en los libros po\u00e9ticos, que deben tomarse como lo que son: figuras de lenguaje que se acomodan a nuestro vocabulario, y que nos ayudan a comprender de manera m\u00e1s exacta c\u00f3mo es Dios. Mediante la Encarnaci\u00f3n, Dios nos dio en Su Hijo una imagen a la vez perfecta y concreta de S\u00ed\u00ad mismo (Jn. 1:14, 18; Col. 1:16). (F) y (G) Dios es misericordioso y justo. (Sal. 33:4, 5; 103:6-8; 145:17; He. 2:17; 1 Jn. 2:1). Estos dos atributos son mencionados juntos en muchas ocasiones en las Escrituras, y no sin raz\u00f3n, ya que se complementan el uno al otro. Sin misericordia, la justicia ser\u00ed\u00ada implacable, y todos los hombres estar\u00ed\u00adan perdidos; sin justicia, la misericordia ser\u00ed\u00ada una indulgencia culpable hacia el pecado, y el universo se hundir\u00ed\u00ada en la anarqu\u00ed\u00ada. En Su misericordia, Dios ha tenido compasi\u00f3n del pecador, pero en Su justicia solamente le salva quitando de sobre \u00e9l sus pecados. La importancia de estos dos atributos aparece de manera particular en el texto de Ex. 34:4, 6, donde Dios mismo los menciona, al proclamar c\u00f3mo El es. Hallan su expresi\u00f3n suprema en la cruz. El Se\u00f1or quiere comunicarlos a aquellos que son Suyos(Lc. 6:36; 1 Jn. 3:7). (H) Dios es santo. (Jn. 17:11; Hch. 4:27; Jn. 14:26). Los textos que declaran esta realidad del ser de Dios son tan numerosos que ser\u00ed\u00ada prolijo enumerarlos todos. El t\u00e9rmino \u00absanto\u00bb significa \u00abseparado\u00bb, \u00abpuesto aparte\u00bb. Dios se distingue radicalmente de los hombres pecadores. En el AT, la santidad de Dios se hac\u00ed\u00ada patente en la distancia que manten\u00ed\u00ada entre S\u00ed\u00ad y los hombres. S\u00f3lo los sacerdotes pod\u00ed\u00adan ofrecer los sacrificios. El lugar sant\u00ed\u00adsimo era accesible solamente al sumo sacerdote, una vez al a\u00f1o (Lv. 16:2). Las v\u00ed\u00adctimas deb\u00ed\u00adan ser intachables (Lv. 22:20; Mal. 1:13, 14). Estaba prohibido mirar el arca, y con mayor raz\u00f3n tocarla (1 S. 6:19; 2 S. 6:6, 7). No se puede ver el rostro del Se\u00f1or, y seguir vivo (Ex. 33:20). Esta santidad exterior debe ser ilustraci\u00f3n de la santidad moral de Dios, Su horror hacia el pecado y Su perfecci\u00f3n en el bien. Exige la santidad de los adoradores (Lv. 19:2). En el NT, la santidad de Dios se manifiesta por la santidad perfecta del Se\u00f1or Jesucristo (Jn. 8:46; 14:30) y sobre todo por el sacrificio de la cruz (He. 9:22). En el NT hay tambi\u00e9n la consecuencia que los redimidos son santos por su pertenencia a Dios, y que deben comportarse de una manera consiguiente en su conducta por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1 Co. 3:17; 2 Co. 3:18; 1 P. 1:15). (I) Dios es amor. (1 Jn. 4:8; G\u00e1. 2:20; 2 Ti. 1:7). Es este atributo que puede ser considerado tanto en Dios como en nosotros como el v\u00ed\u00adnculo de la perfecci\u00f3n (Col. 3:14). Este amor es el motivo \u00faltimo de las actividades divinas. M\u00e1s all\u00e1 no hay nada. Une entre s\u00ed\u00ad a las Personas de la Trinidad (Jn. 5:20; 14:31). Explica la elecci\u00f3n de Israel (Dt. 7:6-8) dentro de una intenci\u00f3n misericordiosa hacia todas las naciones (Gn. 12:3). Se extiende hacia el mundo y se manifiesta por el don del Hijo unig\u00e9nito y Su muerte por los inicuos (Jn. 3:16; Ro. 5:8; 1 Jn. 4:9, 10). Implica que los redimidos quedan, a su vez, llenos de amor, primero hacia Dios (Mt. 22:37) y por ello hacia sus hermanos (1 Jn. 4:11), e incluso para sus enemigos (Mt. 5:44).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[220]<br \/>\n    Dios es el \u00fanico Se\u00f1or del cielo y de la tierra. Es el punto de partida de toda formaci\u00f3n religiosa del hombre.  El ha de ser la referencia primaria del catequista de todos los niveles y en todas las circunstancias. De Dios sale todo y a El regresa.<\/p>\n<p>    En dos \u00f3pticas diferentes, pero complementarias, se debe presentar la idea de Dios: en la natural y en la sobrenatural.<\/p>\n<p>    1. El Dios de la raz\u00f3n<br \/>\n    El sentido l\u00f3gico y la reflexi\u00f3n, adem\u00e1s de la fe cristiana, nos se\u00f1ala la supremac\u00ed\u00ada, la unidad, el car\u00e1cter misterioso de la idea de Dios. Es la verdad fundamental de todo creyente.<\/p>\n<p>    Su infinita grandeza impide que se pueda entender directamente su esencia, pues escapa nuestra limitada inteligencia.<\/p>\n<p>    1.1. Formas de conocerle<br \/>\n    Nuestro conocimiento natural de Dios se rige por dos criterios: negativo y positivo.<\/p>\n<p>    El primero es previo: negamos en Dios todo lo que suponga limitaci\u00f3n; empleamos para definirle muchos t\u00e9rminos negativos (infinito, inmenso- intemporal, inabarcable, inmutable, etc.)<\/p>\n<p>    El segundo es positivo: tiene que ser totalmente poderoso, sabio, bello, fuerte, bueno, et., pero en grado supremo.<\/p>\n<p>    Nuestra raz\u00f3n nos dice que Dios tiene que existir y ser. Hasta S. Pablo nos lo dice: \u00abLo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se ha hecho visible desde la creaci\u00f3n del mundo, a trav\u00e9s de lo creado. De ah\u00ed\u00ad que no tengan disculpa, pues conociendo a Dios, no la han tributado el honor que se merec\u00ed\u00ada ni las gracias debidas\u00bb. (Rom. 1. 19-21)<\/p>\n<p>    En catequesis es decisivo afianzar el \u00absentido de Dios\u00bb. En todo momento hemos de decir: \u00abDios es Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb. Esta es la expresi\u00f3n con la que recogemos la singular grandeza de Dios, entendiendo por ello que es la fuente de todo poder, de toda dignidad y de toda supremac\u00ed\u00ada. Es Se\u00f1or de lo visible y de invisible. Es el origen de todo.<\/p>\n<p>    1.2. Interrogantes b\u00e1sicos<br \/>\n    El mundo se halla pendiente de Dios. Pero no todos tienen ojos para ver su presencia y la cercan\u00ed\u00ada en el mundo de las cosas, en todos los d\u00ed\u00adas de la vida, en los diversos avatares amargos de la existencia.<\/p>\n<p>    Es f\u00e1cil ver a Dios a en los triunfos y en los d\u00ed\u00adas dichosos. Es f\u00e1cil verle en las noches estrelladas y en los paisajes serenos. Es f\u00e1cil descubrirlo en los gestos heroicos y en las personas santas.<\/p>\n<p>    Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa cuando el momento de la prueba amarga llega? \u00bfQu\u00e9 sucede en tantos corazones, incluso creyentes, cuando parece que Dios se aparta de su camino y el poder del mal les hiere con un poder incontenible?<\/p>\n<p>     Casi todos tenemos experiencias de gente dolorida que ha gritado su desesperaci\u00f3n y su angustia.  \u00bfPor qu\u00e9 Dios permite que muera de manera tan inesperada este ser querido, que tanto bien me hac\u00ed\u00ada, que resultaba imprescindible en mi vida? \u00bfPor qu\u00e9 existen en el mundo tantas guerras, en donde hasta los ni\u00f1os inocentes tienen que pagar la crueldad y la malicia de unos pocos?   \u00bfPor qu\u00e9 Dios, si es bueno, permite desgracias naturales: un terremoto, una peste, el hambre y, con ello, la muerte de muchos seres que \u00e9l ha creado?<br \/>\n    A veces nos desconciertan las palabras y las conclusiones de muchas personas inteligentes, cient\u00ed\u00adficas, profundas, de resonancia social e hist\u00f3rica, que vacilan sobre la existencia de Dios o que llegan a negarla plenamente.<\/p>\n<p>    Muchos pensadores, cient\u00ed\u00adficos, soci\u00f3logos, pol\u00ed\u00adticos, f\u00ed\u00adsicos, m\u00e9dicos, bi\u00f3logos&#8230; dudan de que Dios sea algo o alguien que tiene que ver con ellos o con las ciencias que cultivan.<\/p>\n<p>    Nietzsche escribi\u00f3 en 1882, en su libro \u00abLa Gaya ciencia\u00bb, estas palabras que pueden servir para reflejar el movimiento de \u00abla muerte de Dios\u00bb y hasta para combatir tan desaforada actitud:   \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is o\u00ed\u00addo hablar de aquel hombre loco que, con una linterna encendida en la claridad del mediod\u00ed\u00ada, iba corriendo por la plaza y gritaba: \u00abBusco a Dios\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 arranc\u00f3 una carcajada en los que estaban all\u00ed\u00ad reunidos y no cre\u00ed\u00adan en Dios?   \u00ab\u00bfEs que se ha perdido?\u00bb, dec\u00ed\u00ada uno. \u00ab\u00bfSe ha extraviado como un ni\u00f1o?\u00bb, a\u00f1ad\u00ed\u00ada otro. Y otro comentaba: \u00ab\u00bfEs que se ha escondido o nos tiene miedo?\u00bb<br \/>\n    El hombre loco salt\u00f3 en medio de todos y taladr\u00e1ndolos con su mirada, les dijo: \u00ab\u00bfQue a d\u00f3nde se ha ido? Os lo voy a decir. Lo hemos matado nosotros: vosotros y yo. Todos somos sus asesinos.\u00bfC\u00f3mo hemos hecho esto? \u00bfC\u00f3mo hemos podido vaciar el mar? &#8230; \u00bfHacia d\u00f3nde avanzamos ahora? \u00bfHacia atr\u00e1s, hacia adelante, a un lado, a otro?  \u00bfNo hace m\u00e1s fr\u00ed\u00ado que nunca?\u00bb<\/p>\n<p>      Detr\u00e1s de estos interrogantes se halla el vac\u00ed\u00ado de quien ha perdido a Dios y no sabe explicar la vida y el mundo.<\/p>\n<p> 2. La idea de Dios<br \/>\n    La esencia de Dios es suficiente para explicarse a s\u00ed\u00ad misma. Dios es Dios por s\u00ed\u00ad mismo (a se, aseidad). No se ha hecho a s\u00ed\u00ad mismo; pero su ser se explica por s\u00ed\u00ad mismo, por su sublime grandeza.<\/p>\n<p>    Es la Totalidad, la Santidad, la Perfecci\u00f3n, la Causa suprema de todo lo que existe y puede existir.<\/p>\n<p>    2.1. Necesidad de Dios<br \/>\n    Los hombres siempre han buscado a Dios en sus preocupaciones. Algo les dice en su interior que el mundo no puede ser fruto del azar o ciego resultado de fuerzas o seres c\u00f3smicos.<\/p>\n<p>    Es demasiado bello y admirable el Universo, para no admitir una causa sublime en la explicaci\u00f3n de su existencia, un Ser Supremo, Inteligente, Bello y Bueno, que lo ha creado.<\/p>\n<p>    Lo que pasa es que, siendo el hombre inteligente y libre para pensar, sus pensamientos y sus sentimientos han discrepado al explicar esa realidad divina.<\/p>\n<p>    2.2. Actitudes ante Dios<br \/>\n    Se multiplican sin cesar, precisamente por tratarse de una idea infinita e inabarcable para la mente humana.<\/p>\n<p>   &#8211; Unos hombres miran a Dios como lejano y supremo, distante e inalcanzable.<\/p>\n<p>  *  El \u00abDios lejano\u00bb de Arist\u00f3teles, el que reside en la cumbre de los seres, en el Olimpo, sin bajar a tratar con los hombres, es una forma insuficiente de explicar su realidad.<\/p>\n<p>  * El \u00abDios c\u00f3smico\u00bb y celestial de Newton, el gran Arquitecto del Universo, que \u00abha escrito el libro de la naturaleza con caracteres matem\u00e1ticos\u00bb, es otra manera fr\u00ed\u00ada de pensar en la divinidad.<\/p>\n<p>  * El \u00abDios Etico\u00bb y Providente, Se\u00f1or y ordenador, como le entend\u00ed\u00ada el romano S\u00e9neca o el racionalista Espinoza, es frecuente en muchos pensadores.<\/p>\n<p>  * El \u00abDios Intimo\u00bb, que reside en el fondo del alma, como le agradaba pensar a San Agust\u00ed\u00adn o como tambi\u00e9n prefer\u00ed\u00ada definirle Antonio Rosmini no siempre resulta asequible para todos.<\/p>\n<p> Las ideas sobre Dios se diversifican entre los hombres. Cada uno tiende a fabricarse su propio modo de entenderle, sobre todo si se refugia en su mente y no asume o se adhiere a la palabra revelada por Dios mismo.<\/p>\n<p>    Cada uno se hace su propio Dios:<br \/>\n   &#8211; el \u00abDios sociol\u00f3gico\u00bb de los que prefieren mirarle en los hombres, sobre todo necesitados;<br \/>\n   &#8211; el \u00abDios m\u00ed\u00adtico\u00bb, \u00abm\u00e1gico\u00bb o \u00abc\u00faltico\u00bb, que se refleja en los hombres m\u00e1s primitivos con sus ritos sagrados y animistas y con sus sacrificios;<br \/>\n   &#8211; el \u00abDios ut\u00f3pico y afectivo. Es el que sostienen todos los de\u00ed\u00adstas y naturalistas, como Juan Locke o Rousseau;  &#8211; el \u00abDios rom\u00e1ntico\u00bb, que se refleja en la belleza y grandeza de la naturaleza, como pensaba Schelling;  &#8211; el \u00abDios din\u00e1mico\u00bb de Hegel, generado por la Idea que bulle en la mente del que piensa.<\/p>\n<p>   Estos y muchos m\u00e1s son los retratos de Dios que se han ido describiendo a lo largo de la Historia humana. Todos ellos nos hacen interrogarnos sobre cu\u00e1l podr\u00e1 ser el que m\u00e1s nos atraiga a cada uno de nosotros.<\/p>\n<p> 3. Atributos divinos<\/p>\n<p>     Como no podemos entender con nuestra mente limitada el modo de ser de Dios, que es infinito, tenemos que acudir a las criaturas. Al contemplar las grandezas del universo, de los hombres o de la vida, sospechamos que en Dios tienen que existir en grado supremo las perfecciones que vemos en este mundo.<\/p>\n<p>    Por eso le adornamos de perfecciones en grado sumo. Se prestan para una excelente catequesis, sobre todo de personas j\u00f3venes que sinceramente se preguntan c\u00f3mo es Dios.<\/p>\n<p>    Llamamos atributos a esas cualidades que vemos en este mundo y consideramos en grado infinito pose\u00ed\u00addas por Dios.<\/p>\n<p>    3.1. Atributos esenciales<\/p>\n<p>    Hay unos que dependen de su mismo ser supremo, de su esencia (atributos entitativos):<\/p>\n<p>   &#8211; La unicidad que rechaza todo pluralismo en la idea de Dios. S\u00f3lo uno y \u00fanico.<\/p>\n<p>   &#8211; La eternidad, que elimina toda idea de tiempo, de origen o de final.<\/p>\n<p>   &#8211; la inmensidad, que le pone por encima de todo concepto f\u00ed\u00adsico de lugar o  de extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; La simplicidad, que excluye toda mezcla o composici\u00f3n en \u00e9l.<\/p>\n<p>   &#8211; La inmutabilidad y eterna estabilidad, que se opone a todo cambio en su ser.<\/p>\n<p>   &#8211; La distinci\u00f3n absoluta del mundo y de toda criatura.<\/p>\n<p>    3.2. Atributos operativos<\/p>\n<p>    Otras cualidades o atributos dependen de su obrar, de lo que Dios hace. Son las m\u00e1s f\u00e1ciles de presentar en la catequesis, pues son asequibles para comprender a Dios como ser perfecto, bello, santo, grande, sublime.<\/p>\n<p>     Unos atributos llevan la idea de su obrar interior, \u00abinmanente\u00bb. Es el obrarl que queda en su ser y no sale fuera de El.<\/p>\n<p>   &#8211;  Dios es Inteligencia y se conoce perfectamente y conoce todo.<\/p>\n<p> &#8211;  Dios es Voluntad, es Amor libre, y se ama a s\u00ed\u00ad mismo y ama a los seres que El ha hecho.<\/p>\n<p>      Los que dependen de su inteligencia o conocimiento son los de Sabidur\u00ed\u00ada infinita, su Presciencia, su Omnisciencia total y absoluta.<\/p>\n<p>     Los que expresan su Voluntad divina son su Bondad, su Misericordia, su Generosidad, su Justicia siempre inmensas. Todo lo quiere y lo predestina (predestinaci\u00f3n), aunque sabemos que se adapta a la libertad del hombre, precisamente por ser su voluntad misteriosa.<\/p>\n<p>      Y los que expresan su Actividad poderosa, cuyos efectos vemos nosotros en alguna forma, los que indican acciones que salen de Dios, son su Omnipotencia plena, su autoridad suprema, su Fuerza infinita. Con esa energ\u00ed\u00ada eterna, Dios aparece como Creador de todo, como Conservador de todo, como Omnipresente, como Providente o cuidador amoroso de todo, sobre todo del hombre, que es su criatura singular.<\/p>\n<p>      En catequesis conviene resaltar sobre todo aquellos atributos o cualidades que nos dicen lo que Dios hace con nosotros. Es Creador, Providente, Misericordioso, Amoroso, Omnipresente, Bueno, Justo&#8230; Son rasgos que le definen como Se\u00f1or del Universo, pero Se\u00f1or divino que est\u00e1 presente en nuestras vidas y act\u00faa como tal.<\/p>\n<p>    4. La b\u00fasqueda de Dios<\/p>\n<p>    Dios se manifiesta al que piensa sobre todo en las perfecciones de las criaturas. Es el Ser \u00fanico, que no puede igualar la gloria de su ser infinito con ning\u00fan otro ser divino, pero que la comparte con los hombres a quienes ha puesto inteligencia y libertad.<\/p>\n<p>    4.1. Necesidad de buscar<br \/>\n    Todos los dioses a los que han adorado los hombres y los pueblos han sido enga\u00f1os y meras apariencias. Ni hay ni puede haber otro dios que no sea el Supremo Se\u00f1or del Universo.<\/p>\n<p>    Sus cualidades y su grandeza son tales, que nos preguntamos con raz\u00f3n si nuestra mente limitada y sencilla puede buscar y puede encontrar a ese Dios.<\/p>\n<p>    Cuando hablamos de Dios y pensamos en El, tenemos que saber que est\u00e1 cerca de nosotros. Pero no podemos descubrir su esencia, pues supera nuestra capacidad de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Mas podemos intuir su existencia y su presencia en sus acciones con nosotros: creaci\u00f3n, revelaci\u00f3n, Providencia, etc.<\/p>\n<p>    De lo contrario quedar\u00ed\u00adamos desconcertados, pues s\u00f3lo la existencia de un Creador explica la existencia del universo, de sus leyes magn\u00ed\u00adficas, de sus procesos espectaculares.<\/p>\n<p>   4.2. Variedad de caminos   Los modos de dar esa explicaci\u00f3n var\u00ed\u00adan seg\u00fan las maneras de pensar y de sentir.<\/p>\n<p>    Pero todas confluyen en la idea de un Dios activo, vivo y permanentemente relacionado con los hombres. Ese sentimiento queda reflejado en las palabras del Ap\u00f3stol Pablo en Atenas:<\/p>\n<p>    \u00abAtenienses: mientras paseaba por vuestra ciudad contemplando vuestros monumentos sagrados, he encontrado un altar con esta inscripci\u00f3n: \u00abAl Dios desconocido\u00bb. A ese Dios que ador\u00e1is sin conocerlo es al que yo vengo a anunciar. Ese es el Dios que ha creado el Universo y todo lo que existe.<\/p>\n<p>    Es el Se\u00f1or del cielo y de la tierra, que no habita templos construidos por los hombres&#8230; El no est\u00e1 lejos de nosotros, pues en \u00e9l vivimos, nos movemos y existimos.\u00bb (Hech. 17. 22-28).<\/p>\n<p>     Ese Dios que percibimos a trav\u00e9s de la naturaleza es el que descubren los seres inteligentes y se niegan a admitir los necios e ignorantes. Es un Dios misterioso, poderoso, activo, real.<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s, la raz\u00f3n nos dice que tiene que ser uno y toda idea de multiplicidad en su esencia es inaceptable.<\/p>\n<p>    El polite\u00ed\u00adsmo va contra toda l\u00f3gica. Esa unidad divina es idea compartida por las grandes religiones monote\u00ed\u00adstas de la Historia, hoy extendidas por toda la tierra. Fue el descubrimiento de los mejores pensadores, que superaron tradiciones, mitos, leyendas, mitos, etc y llegaron a sospechar que s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada existir un Ser supremo \u00fanico.<\/p>\n<p>    Las fantas\u00ed\u00adas populares pueden diversificar y multiplicar las divinidades y los modos de ofrecerles cultos. Pero la raz\u00f3n humana termina concluyendo que una cosas son las creencias y otra cosa es la realidad.<\/p>\n<p> 5. Existencia de Dios<br \/>\n    En la catequesis es importante saber plantear con claridad la necesidad de persuadirse con razones s\u00f3lidas de que Dios existe y act\u00faa en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>    Blas Pascal, en sus \u00abPensamientos\u00bb dec\u00ed\u00ada: \u00abNo hay m\u00e1s que tres clases de personas: las que, habiendo encontrado a Dios, le sirven; las que, no habi\u00e9ndolo encontrado, le buscan; y las que viven sin buscarle ni haberle encontrado. Desgraciados andan estos \u00faltimos\u00bb.<\/p>\n<p>    Ha sido tradicional en la catequesis de j\u00f3venes y adultos el dar cierta importancia a los argumentos s\u00f3lidos y serios en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>    5.1. Pruebas insuficientes<br \/>\n    Pero muchas veces las pruebas han resultado fr\u00e1giles y poco persuasivas.<\/p>\n<p>    Unas veces se ha debido a que las razones externas al mismo postulado de la existencia divina no son contundentes y basadas en hecho observables.<\/p>\n<p>    En ocasiones se ha debido a la poca profundidad en los argumentos y al predominio de la subjetividad. Conviene en Catequesis, sobre todo con j\u00f3venes, buscar siempre, en este y en todos los temas, una solidez y objetividad suficientes para que se supere la ambig\u00fcedad.<\/p>\n<p>    Ambas cosas se detectan en las actitudes fide\u00ed\u00adstas y en las tradicionalistas.<\/p>\n<p>    5.2. Fide\u00ed\u00adsmo<br \/>\n    As\u00ed\u00ad acontece cuando se usan argumentos basados en la autoridad misma de Dios: demostrar que Dios existe por que El mismo lo ha dicho. Esta actitud es m\u00e1s de fe que de l\u00f3gica. Se suele denominar \u00abfide\u00ed\u00adsmo\u00bb al tal estilo.<\/p>\n<p>    5.2.1. Su argumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es la siguiente, expuesta de forma concisa y limitada: &#8211; La raz\u00f3n es incapaz de demostrar por s\u00ed\u00ad misma la existencia de Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Demostrar es apoyarse en algo anterior. Pero nada puede haber anterior a Dios, ni cronol\u00f3gica ni entitativamente.<\/p>\n<p> &#8211; Dios es anterior a todo y a todos en el tiempo y en la naturaleza.<\/p>\n<p> &#8211; En consecuencia, no podemos argumentar a partir de nada previo a nuestra idea de Dios para llegar a comprender su existencia.<\/p>\n<p>     5.2.2. Defensores<\/p>\n<p>     Entre los representantes de esta actitud se dieron en la Historia dos estilos.<\/p>\n<p>  *  Unos son fide\u00ed\u00adstas rigurosos: s\u00f3lo la fe nos pueda dar idea de Dios. Luis de Bonald (1754-1840)  y Felicidad de Lamennais (1782-1854) son los representantes de estas posturas. Piensan que no podemos demostrar la existencia de Dios por sola l\u00f3gica. S\u00f3lo por la fe se puede llegar a tener idea de El.<br \/>\n  *  Otros son moderados: por ejemplo, A. Bonetty (+ 1789). Admiten que Dios revel\u00f3 su existencia al principio de la vida humana y tal noticia se ha mantenido por tradici\u00f3n entre los hombres hasta hoy. Se los llama tambi\u00e9n tradicionalistas.<\/p>\n<p>    5.2.3. Cr\u00ed\u00adtica<br \/>\n    Tanto los unos como los otros olvidan el modo de ser de la mente humana que llega desde los efectos a sus causas; puede, pues, la raz\u00f3n observar las cosas que son efectos procedentes de algo, y concluir que tiene que haber una causa \u00faltima que sea origen de todas ellas.<\/p>\n<p>    El Fide\u00ed\u00adsmo es gratuito en sus afirmaciones. Va contra la experiencia misma. El Tradicionalismo agota la confianza en la transmisi\u00f3n de la Historia y supone gratuitamente razones poco persuasivas.<\/p>\n<p>    5.3. El Ontologismo.<\/p>\n<p>    Intenta demostrar la existencia de Dios por la relaci\u00f3n directa que el hombre mantiene con El.<\/p>\n<p>    La mente tiene conocimiento evidente de Dios por cierto contacto experimenta], inmediato, de ser a ser, es decir \u00abontol\u00f3gico\u00bb (ontologismo).<\/p>\n<p>    En consecuencia, la demostraci\u00f3n no es tal; se trata de una supuesta evidencia a partir de su experiencia.<\/p>\n<p>    5.3.1. Argumentos<br \/>\n    Los argumentos que emplea son los siguientes:<\/p>\n<p>   &#8211; Tenemos conocimiento de Dios. Dios es algo infinito y nuestra mente es finita.<\/p>\n<p>   &#8211; No puede \u00e9sta llegar a lo infinito por sus propias fuerzas.<\/p>\n<p>   &#8211; Necesitamos en cierta manera intuir a Dios para conocer que existe.<\/p>\n<p>    Por otra parte, lo primero en el orden del ser tiene que ser lo primero en el orden del conocer. En cierto sentido, pues, vemos a Dios; estamos en contacto con El. No nos damos cuenta porque nos hemos aclimatado a Dios; como no nos damos cuenta de que estamos en el aire pues nos hemos acostumbrado a \u00e9l.<\/p>\n<p>    5.3.2. Representantes<br \/>\n    Los representantes de este \u00abgoloso\u00bb sistema son diversos:<br \/>\n   &#8211; Nicol\u00e1s de Malebranche (1638-1715), defiende que las ideas no nos vienen de las cosas sino de Dios. Si lo infinito no puede venir m\u00e1s que de Dios, la idea de Dios nos llega s\u00f3lo de El.<\/p>\n<p>   &#8211; Vicente Gioberti (1801-1852) afirma que el Ser Primero es la idea m\u00e1s b\u00e1sica que el hombre posee. Tenemos intuici\u00f3n natural del ser.<\/p>\n<p>   &#8211; Antonio Rosmini (1797-1855) cree que el \u00absentimiento\u00bb del ser general e indeterminado que la mente adquiere no es otra cosa que la intuici\u00f3n misma de Dios. En su \u00abNuevo ensayo sobre el origen de las ideas\u00bb reclama la primac\u00ed\u00ada de la intuici\u00f3n afectiva en los referente a la realidad divina.<\/p>\n<p>    5.3.3. Cr\u00ed\u00adtica<\/p>\n<p>      Es sistema \u00abgoloso\u00bb porque no deja de ser ciertamente atractiva la sospecha de que nos hallamos en contacto con Dios mismo.<\/p>\n<p>      Por tanto se supone el descubrimiento misterioso y directo del mismo Ser Supremo por experiencia directa, aunque no tengamos conciencia de esa realidad, de ese \u00abcontacto\u00bb con Dios.<\/p>\n<p>      Si en el terreno de la m\u00ed\u00adstica y de la vida espiritual es leg\u00ed\u00adtimamente defendible, en pedagog\u00ed\u00ada apenas tiene base racional y no es aceptable. A Dios llegamos a trav\u00e9s de las criaturas, no de manera inmediata.<\/p>\n<p>    5.4. Demostraci\u00f3n suficiente<br \/>\n    Si los dos sistemas anteriores no parecen convincentes para admitir reflexivamente la existencia de Dios, hemos de acoger otros m\u00e1s satisfactorios. Por eso han sido tradicionales los de S. Anselmo y los de Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>     5. 5. El argumento ontol\u00f3gico.<\/p>\n<p>    Lo formul\u00f3 San Anselmo en su libro \u00abMonologium\u00bb, comentando el texto de la Escritura: \u00abDijo el necio en su coraz\u00f3n: no hay Dios\u00bb. (Salmo 13. 1 y 52. 1).<\/p>\n<p>    En el intento de perfilar un razonamiento contundente y evidente sobre la existencia divina, lleg\u00f3 a considerar que, por intuici\u00f3n, podemos captar que tiene que existir. Se le llama ontol\u00f3gico, por suponer una intuici\u00f3n esencial (ontol\u00f3gica) de Dios: alude a cierta postura m\u00e1s intuitiva que l\u00f3gicodeductiva.<\/p>\n<p>   5.5.1. Formulaci\u00f3n   Podemos condensar el argumento de San Anselmo con palabras resumidas: &#8211; \u00abExiste aquello mayor que lo cual nada se puede pensar.<\/p>\n<p> &#8211;  Dios es aquello mayor que lo cual nada se puede pensar.<\/p>\n<p>   &#8211;  Luego, Dios tiene que existir necesariamente.\u00bb   El fondo del argumento ontol\u00f3gico es la concepci\u00f3n de Dios como algo m\u00e1s que una idea. Dios no es mero concepto. Dios, ante todo, es Alguien. Y al pensar en Dios no se piensa en algo, sino en Alguien. No se trata de una demostraci\u00f3n, sino de una intuici\u00f3n luminosa que termina con todas las dudas sobre Dios.<\/p>\n<p>    San Anselmo vivi\u00f3 preocupado por descubrir una forma evidente de convencer a todo el que niega la existencia divina. Sabe que est\u00e1 equivocado y se contradice. El que dice: \u00abDios no existe\u00bb, incurre en contradicci\u00f3n. Si tiene la idea de Dios, es porque Dios existe.<\/p>\n<p>   5.5.2. Avatares hist\u00f3ricos<br \/>\n    El argumento anselmiano ha sido muy criticado en la historia de la Filosof\u00ed\u00ada. Los contradictores surgieron ya en el tiempo mismo de San Anselmo.  El monje Gaunil\u00f3n le respond\u00ed\u00ada con el mito de las Islas Afortunadas:<\/p>\n<p>      \u00abExiste aquellas Islas mayor que las cuales, no se puede pensar en otras.<\/p>\n<p>      Las Islas Afortunadas son las mejores que puedo pensar. Luego existen.\u00bb<br \/>\n    San Anselmo le respondi\u00f3 en un malhumorado escrito que el argumento empleado por \u00e9l s\u00f3lo vale para Dios. Las Islas Afortunadas son seres como las otras criaturas: si se puede pensar en algo superior a ellas.<\/p>\n<p>   Dios es ser singular, mayor que el cu\u00e1l nada puede ser pensado.  &#8211;  Santo Tom\u00e1s lo rechazar\u00ed\u00ada un siglo despu\u00e9s, por ser un salto ileg\u00ed\u00adtimo de lo racional a lo real, de lo que se piensa a lo que existe.  &#8211; Kant, Locke, Hume&#8230; y otros tambi\u00e9n lo rechazaron como argumento suficiente para el objetivo que se pretende.<\/p>\n<p>     Pero otros pensadores lo aceptaron y alabaron como forma intuitiva de llegar a la evidencia de la existencia divina.<\/p>\n<p>   &#8211;   Descartes, como consecuencia de su teor\u00ed\u00ada de las ideas claras y distintas, considera la idea de Dios como la m\u00e1s clara y la m\u00e1s discernible, aunque no racionalmente demostrable. Tiene que responder a una realidad, no a una simple idea, pero no es tema de Filosof\u00ed\u00ada sino de Fe.<\/p>\n<p>   &#8211;  Leibniz a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abSi el Ser Necesario es posible, tiene que existir. Es posible, pues algo por encima de la raz\u00f3n nos dice que lo es. Luego el Ser Supremo existe\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211;  Malebranche, Hegel, Brentano y otros muchos manifestaron su simpat\u00ed\u00ada por la argumentaci\u00f3n anselmiana.<\/p>\n<p>5.6. Pruebas o v\u00ed\u00adas tomistas<\/p>\n<p>    Podemos llamarlas tambi\u00e9n argumentos cosmol\u00f3gicos, por colocar el punto de referencia en el Universo. Son muestra clara de confianza en el poder razonador de la mente y, por tanto, en la posibilidad de demostrar la existencia divina arrancando de las criaturas.<\/p>\n<p>    La experiencia \u00ed\u00adntima del hombre le dice que todo lo que ha sido hecho se debe a alguien que es su autor. La mente humana tiene inclinaci\u00f3n natural a buscar las causas arrancando de los efectos producidos por ellas.<\/p>\n<p>    Y estas v\u00ed\u00adas, o formas de reflexionar, siguen un razonamiento que va del efecto a la causa, de lo que captamos en el mundo a la necesidad de buscar un causa que lo explique.<\/p>\n<p>    5.6.1. La estructura<br \/>\n    Cada prueba se perfila como un razonamiento silog\u00ed\u00adstico: a) Alg\u00fan hecho del Universo. Algo experimental en el hombre, que se ve, que se palpa. (Es la \u00abpremisa mayor\u00bb del silogismo.<\/p>\n<p> b) Un principio Universal y b\u00e1sico.  Lo contingente necesita explicaci\u00f3n, y esta explicaci\u00f3n no se puede extender sin fin. (Es \u00abpremisa menor\u00bb del silogismo) c) La conclusi\u00f3n es espont\u00e1nea y natural: la existencia de Dios.<\/p>\n<p>    Podemos, seg\u00fan este esquema, recordar las cinco v\u00ed\u00adas o pruebas.<\/p>\n<p>    5.6.2.<\/p>\n<p>    1\u00c2\u00ba:  El movimiento<br \/>\n    a) Los seres se mueven. Pasan de la potencia al acto. Esto lo estamos palpando constantemente: hay movimiento locativo, lo hay cualitativo, lo hay cuantitativo, lo hay entitativo. Se mueven los astros, se mueven las cosas, se mueven los hombres. Hay movimiento.<\/p>\n<p>    b) Todo lo movido debe su movimiento a algo o alguien que lo mueve: si \u00e9ste no tiene en s\u00ed\u00ad la raz\u00f3n de moverse, es movido por otro, y \u00e9ste lo es por otro, y as\u00ed\u00ad sucesivamente. No se puede proceder en infinito.<\/p>\n<p>    c) Luego, tiene que existir un PRIMER MOTOR que no es movido por nadie y que a su vez mueve a los dem\u00e1s. Ese motor es Dios, el Motor Supremo.<\/p>\n<p>    5.6.3.<\/p>\n<p>    2\u00c2\u00ba: Las causas eficientes.<\/p>\n<p>    a) En el Universo se da orden de causas eficientes: unos seres son causa de otros.<\/p>\n<p>    b) Toda causa, a su vez, es causada, pues no es causa de s\u00ed\u00ad, depende en su ser de otra.  No se puede proceder seg\u00fan una serie infinita de causas, porque si no hay una causa primera, no habr\u00e1 causa segunda ni tampoco la que vemos actuar.<\/p>\n<p>    c) Tiene que existir la PRIMERA CAUSA, no causada por nadie que, a su vez, causa a las dem\u00e1s. Es Dios, Causa Suprema, \u00faltima, de todo.<\/p>\n<p>   5.6.4.  3\u00c2\u00ba: Contingencia de los seres<\/p>\n<p>     a) Existen seres contingentes. Todos los seres que conocemos son contingentes, porque lo mismo que existen pod\u00ed\u00adan no existir. No tienen en s\u00ed\u00ad mismos la raz\u00f3n de su existencia.<\/p>\n<p>     b) Todo lo que no tiene en s\u00ed\u00ad la raz\u00f3n de su existir debe tenerla en otro. No se puede admitir una sucesi\u00f3n infinita de seres contingentes.<\/p>\n<p>     c) Tiene, pues que existir un SER NECESARIO, es decir, un ser que tenga en s\u00ed\u00ad mismo la raz\u00f3n de su existencia.  Ese es Dios.<\/p>\n<p>   5.6.5.<\/p>\n<p>   4\u00c2\u00ba:  Limitaci\u00f3n de perfecciones.<\/p>\n<p>    a) En los seres encontramos diversos grados de perfecci\u00f3n.  Unos son m\u00e1s perfectos.  Otros lo son menos.  Unos tienen m\u00e1s inteligencia, m\u00e1s belleza, m\u00e1s bondad&#8230; que otros.<\/p>\n<p>    b) Los grados de perfecci\u00f3n no se entienden sino por referencia a una perfecci\u00f3n absoluta, es decir, a la Inteligencia, a la Belleza a la Bondad&#8230; absolutas, de las cuales participan las perfecciones limitadas. Esas perfecciones absolutas se identifican y se incluyen en un Ser Supremo.<\/p>\n<p>    c) Luego, ha de existir ese SER SUPREMO, que es Perfecci\u00f3n Absoluta y explica todas las dem\u00e1s perfecciones del universo.<\/p>\n<p>    5.6.6.<\/p>\n<p>     5\u00c2\u00ba:   Orden del cosmos.<\/p>\n<p>    a) Hay orden en la naturaleza no inteligente. La realidad de las cosas naturales, y especialmente los vivientes, ofrece un conjunto ordenado de seres que se mueven para conseguir su fin.<\/p>\n<p>    b) Ese orden, previsi\u00f3n y finalidad en el proceso y evoluci\u00f3n de los seres no inteligentes supone un ser Ordenador.<\/p>\n<p>    c) Ese ORDENADOR supremo es Dios y es el que origina todo orden c\u00f3smico.<\/p>\n<p>    5.6.7. Valoraci\u00f3n<br \/>\n    Estas pruebas son \u00fatiles en la catequesis, sobre todo cuando se trata de intelectuales o de personas con cultura. Pero deben ser tomadas con prudente precauci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Dan argumentos a la mente. Pero la fe en el Dios Padre de Jes\u00fas y nuestro es m\u00e1s una gracia que una conclusi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>    En este tema, como en lo dem\u00e1s que reclaman la fe, el catequista debe ser claro en los planteamientos. Pero debe ser consciente de que sirven m\u00e1s para preparar la mente que para persuadirla. La l\u00f3gica es buena, pero no es suficiente cuando de cosas de Dios se trata.<\/p>\n<p> 6. El Dios de la Revelaci\u00f3n<br \/>\n    Dios se presenta ante la conciencia del hombre como misterio. No ha bastado la raz\u00f3n y casi todos los pueblos han buscado en creencias, mitolog\u00ed\u00adas y tradiciones el sentido y alcance del Hacedor del mundo.<\/p>\n<p>    Eso significa que s\u00f3lo con una fe sincera se puede llegar a descubrir a Dios. La Revelaci\u00f3n sobre el Se\u00f1or del cielo y de la tierra nos permite superar cualquier concepto meramente humano de la divinidad, aunque los intentos han sido muchos.<\/p>\n<p>    Todas las religiones no son otra cosa que intentos de explicar la realidad divina y la respuesta de la necesidad humana a relacionarse con ella, a tenerla propicia y a merecer su protecci\u00f3n y benevolencia.<\/p>\n<p>    A nosotros no interesa la revelaci\u00f3n cristiana, aunque no debemos olvidar el eco divino que hay en las dem\u00e1s religiones, sobre todo en la monote\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>   6.1. El Dios de Israel   Los cristianos damos importancia a la raz\u00f3n y a la reflexi\u00f3n, como caminos firmes para conocer a Dios. Tenemos la convicci\u00f3n de que mejor forma de conocerle es todav\u00ed\u00ada descubrir, profundizar y asumir lo que El mismo ha comunicado.<\/p>\n<p>    Por eso hablamos de la Revelaci\u00f3n divina como del lenguaje y del cauce que nos lleva a conocer a Dios y como del mejor don para profundizar su vida y su misterio.<\/p>\n<p>    Tenemos primero la Revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento, con toda la historia de la comunicaci\u00f3n que Dios quiso mantener con su Pueblo elegido. Preparado por el mismo Dios para encarnarse en medio de los hombres, Israel fue el Pueblo al que se manifest\u00f3, desde Abrah\u00e1n, el verdadero Dios. Pero tambi\u00e9n y sobre todo tenemos la Revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, a la cual llamamos Nueva Alianza.<\/p>\n<p>    6.2. Dios del Antiguo Testamento<\/p>\n<p>    Cuando Dios se revela en el Antiguo Testamento, es interesante comprobar que lo hace con nombres misteriosos, pero expresivos de su acci\u00f3n en este mundo.<\/p>\n<p>    Va manifestando su ser y su nombre a lo largo de una Historia hermosa, que llamamos \u00abHistoria de la Salvaci\u00f3n\u00bb. Durante siglos, va preparando al Pueblo de Israel y se va comunicando como Protector y como Due\u00f1o, como Legislador y como Creador, sobre todo como Exclusivo Rey, Padre y Se\u00f1or del Universo.<\/p>\n<p>    Lo va haciendo cada vez con m\u00e1s claridad a trav\u00e9s de los acontecimientos de ese Pueblo: de sus manifestaciones a los Patriarcas, de las comunicaciones a los Profetas, de las inspiraciones a los Escritores que van dejando mensajes grabados en los Libros considerados como Santos.<\/p>\n<p>    Dios se manifiesta sobre todo en los libros de la Ley, que hoy llamamos Pentateuco. Y se va definiendo m\u00e1s a\u00fan a trav\u00e9s de los mensajes de los Profetas.<\/p>\n<p>   6.3. Los nombres divinos   Es interesante comprobar como los Israelitas daban especial importancia al nombre sagrado de Dios, pues en el secreto y en el misterio de ese nombre encerraban todo el significado y la realidad del mismo ser divino en el que cre\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>   Se suelen atribuir a Dios diversos nombres en los escritos del Antiguo Testamento y en la tradici\u00f3n israelita.<\/p>\n<p>   &#8211; El nombre de \u00abYaweh\u00bb, que significa \u00abEl que es\u00bb, resulta el m\u00e1s usual y el m\u00e1s sagrado. Es el que se mantiene siempre como nombre reservado y misterioso que los israelitas no pod\u00ed\u00adan pronunciar sino con sagrado respeto.<\/p>\n<p>    \u00abMois\u00e9s dijo a Dios: \u00abMira, si yo voy a los israelitas y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, ellos me van a preguntar: \u00bfY c\u00f3mo se llama? \u00bf Qu\u00e9 debo responderles yo?<br \/>\n    Dijo entonces Dios a Mois\u00e9s: Les dir\u00e1s s\u00f3lo: Su nombre es \u00abYo soy\u00bb. Y a\u00f1adir\u00e1s: El \u00abYo soy\u00bb me env\u00ed\u00ada a vosotros. Es el Dios de vuestros padres: de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob.\u00bb Este ser\u00e1 mi nombre para siempre. Lo repetir\u00e9is de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (Ex. 2. 13-16).<\/p>\n<p>   &#8211; Otros nombres se multiplican en las p\u00e1ginas de la Escritura Sagrada.<\/p>\n<p>   &#8211; El (el Fuerte),<br \/>\n   &#8211; Elhoim (el Supremo),<br \/>\n   &#8211; Adona\u00ed\u00ad (el Soberano), tambi\u00e9n resultan familiares, probablemente comunes con el nombre y concepto de la divinidad en diversos grupos y cultos cananeos.<\/p>\n<p>   &#8211; Y tambi\u00e9n Shadai (el Poderoso),<\/p>\n<p>   &#8211; Elyon (el Due\u00f1o)<\/p>\n<p>   &#8211; y Qadosh (el Santo).<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se presenta a Dios por sus obras o acciones: &#8211; El justo \u00abJuez\u00bb, &#8211; el fuerte \u00abDominador\u00bb, &#8211; el siempre \u00abVictorioso,\u00bb &#8211; el realmente \u00abExistente\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; el Protector, el Defensor, &#8211; el Castigador, el Misterioso.<\/p>\n<p>     Por si fueran pocos los nombres directos, tambi\u00e9n los metaf\u00f3ricos se diversifican enormemente en la Biblia. Se le llama Roca, Nube, Aire, Brazo poderoso, Mano extendida, Se\u00f1or y due\u00f1o, Padre de familia, Monta\u00f1a santa, etc. Son met\u00e1foras o figuras concretas que esconden la dificultad para reflejar ideas abstractas.<\/p>\n<p>    Y en ocasiones se le presenta como Esp\u00ed\u00adritu invisible y se le compara con:<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abluz inaccesible\u00bb (Salmo 35.10),<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abverdad inmutable\u00bb (Jer. 10.10),<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abinteligencia clara\u00bb (Salmo 123.2),<\/p>\n<p>   &#8211; \u00absantidad infinita\u00bb (Is. 6.3),<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abbondad inagotable\u00bb  (Job 36.15) etc.<\/p>\n<p>   6.4. Clarificaci\u00f3n progresiva<\/p>\n<p>    Los Profetas van purificando el nombre y el culto de Dios, a medida que van pasando los siglos. Hay un fondo com\u00fan que permanece y es el de la supremac\u00ed\u00ada divina. Pero, desde los tiempos antiguos, se va dando un cambio.<\/p>\n<p>    Al principio los Profetas tienen que luchar contra las supersticiones: el dominio que ejercen \u00ablos altos\u00bb, los \u00e1rboles sagrados, los montes y los altares. Luego surge la unidad que impone el Templo de Israel: entonces la atenci\u00f3n versa sobre la necesidad de unificar el Templo en el lugar elegido por Dios, la ciudad de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>    &#8211; Es interesante la lucha de El\u00ed\u00adas contra el dios fenicio que tanto tentaba a los Israelitas, Baal, en el siglo IX y contra Astart\u00e9, Moloc, y otros en el VIII.<\/p>\n<p>    &#8211; Es impresionante el sentido de liberaci\u00f3n que poco despu\u00e9s ofrece el Profeta Am\u00f3s (3.2; 4. 4-5; 5. 12-24; 6. 1-7; 8. 4-7) y el grito que va lanzando a sus oyentes sobre la necesidad de volver el coraz\u00f3n al Se\u00f1or y de ser justos con los hombres, como es la voluntad divina.<\/p>\n<p>    &#8211; Es luminosa la palabra que ir\u00e1 diciendo tambi\u00e9n el inc\u00f3modo Jerem\u00ed\u00adas, cuando anuncie las exigencias de Dios para obtener el perd\u00f3n (7. 5-7 y 21-24) o cuando condene la idolatr\u00ed\u00ada y la infidelidad del Pueblo (8. 4-17; 23. 16-17).<\/p>\n<p>    &#8211; Y ser\u00e1 ya la figura de un Dios compasivo y protector la que aparezca en los Profetas de la Cautividad (Ezequiel y tambi\u00e9n Ageo o Zacar\u00ed\u00adas) y en los libros redactados despu\u00e9s de la reorganizaci\u00f3n del Templo (los de Daniel, los Sapienciales, otros muchos.)<br \/>\n   Cuando Jes\u00fas llegue en el siglo I, el Pueblo de Israel ha recorrido un largo camino de construcci\u00f3n y de purificaci\u00f3n. Su idea de Dios, al menos en los c\u00ed\u00adrculos selectos del Pueblo, es sumamente limpia, enormemente pura, claramente comprometedora.<\/p>\n<p>    La mejor forma de acercar la mente hacia la idea del Dios de la Revelaci\u00f3n es precisamente seguir ese itinerario b\u00ed\u00adblico que va presentando la acci\u00f3n divina en la historia y en la vida de los hombres. Es importante ense\u00f1ar al ni\u00f1o y al joven a buscar esos textos b\u00ed\u00adblicos que reflejan la figura que los israelitas ten\u00ed\u00adan de Dios. Es la mejor forma de prepararlos para entender el concepto del Padre que Jes\u00fas revel\u00f3 en su anuncio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ejercicio interesante, por ejemplo, ser\u00e1 el mirar el concepto de Dios que aparece en textos tan diversos como \u00e9stos:<br \/>\n    . Salmo 8. 18, 103 y 148. 1-10.<\/p>\n<p>     . Isa\u00ed\u00adas 6. 2-22; 44. 24-28; 45. 9-13.<\/p>\n<p>     . Ez. 14. 2-11 y 43 1-27.<\/p>\n<p>  7. El Dios de Jes\u00fas<\/p>\n<p>   La plenitud de la revelaci\u00f3n sobre Dios llega con la presentaci\u00f3n que Jes\u00fas hace de Dios, su Padre misterioso y del Padre de todos los dem\u00e1s seres humanos. Jes\u00fas multiplica las alusiones a su Padre eterno.<\/p>\n<p>   7.1. Dios como Padre<\/p>\n<p>   Sus palabras, como las recogen los evangelistas, sobre todo Juan, son claras y numerosas: \u00abEl Padre y yo somos una misma cosa (Jn. 10.30). \u00abEl Padre me ha enviado\u00bb (Jn. 12.28), \u00abNadie puede venir a M\u00ed\u00ad si el Padre no se lo concede\u00bb (Jn. 6. 65), \u00abYo hago las obras de mi Padre\u00bb (Jn. 10. 36, \u00abAl que me sirva, mi Padre le honrar\u00e1 (Jn. 12. 26)<br \/>\n   Numerosas veces alude Jes\u00fas a Dios su Padre (En Mt. 21, en Mc. 3 en Lc. 11, en Jn. hasta 116). En los evangelistas reflejan claramente esa dependencia filial. Es la idea m\u00e1s clara que en ellos queda grabada y reflejada en los textos evang\u00e9licos, idea que se complementa con otras 75 veces en los dem\u00e1s escritos del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>    No es f\u00e1cil descifrar el misterio que se esconde bajo esa referencia a Dios Padre y, sobre todo, al hecho de que Jes\u00fas nunca alude a Yaweh, al Se\u00f1or del Templo en la mentalidad de los Jud\u00ed\u00ados de su tiempo.<br \/>\n  Es el fundamento de su original revelaci\u00f3n de Dios y la puerta que abre la nueva visi\u00f3n evang\u00e9lica de Dios.<\/p>\n<p>   7.2 Padre de todos<\/p>\n<p>   La referencia a la paternidad universal de Dios es el complemento de esa otra paternidad suprema divina.<\/p>\n<p>     Hasta 19 veces se le considera a Dios Padre de los hombres: en Mt., 2; en Mc., 5; en Lc. 2; en Jn. 22; en las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo 6..<\/p>\n<p>     Queda clara la visi\u00f3n de un Dios Padre de todos los hombres y c\u00f3mo es la referencia preferida por Jes\u00fas: \u00abVuestro Padre del cielo\u00bb (Mt. 5.16); \u00abDecid: Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u00bb (Mt. 6.9), \u00abSed misericordiosos como vuestro Padre\u00bb (Lc. 6.36), \u00abTu Padre ve el secreto de tu coraz\u00f3n (Mt. 6.18). \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial\u00bb (Mt 4.48), etc.<\/p>\n<p>     A veces la diferencia de la Paternidad divina en relaci\u00f3n a Jes\u00fas y a los disc\u00ed\u00adpulos queda explicitada: \u00abSubo a Mi Padre y a vuestro Padre\u00bb (Jn. 20.17)<br \/>\n   Esta dimensi\u00f3n divina: Padre de Jes\u00fas, padre de todos los hombres, de modo especial de los disc\u00ed\u00adpulos, debe ser resaltada en la catequesis a todas las edades y en todas las circunstancias. Es lo esencial del mensaje cristiano. No basta la idea de un Dios salvador y misericordioso. la filiaci\u00f3n divina que nos otorga el bautismo es esencial al mensaje cristiano.<\/p>\n<p>   7.3. Padre cercano<\/p>\n<p>   Dios no es un ser remoto e inaccesible al estilo de los dioses paganos y antiguos. Es tambi\u00e9n y sobre todo Padre del cielo. Ello significa que los hombres adoramos como a supremo Hacedor de las cosas, pero sobre todo le amamos como a Padre amoroso que nos ha hecho de forma singular. Ante El no somos meras criaturas entre las maravillas del cosmos. Somos frutos singulares de su amor.<br \/>\n  Dios se presenta ante nuestra inteligencia y ante nuestra voluntad como objeto supremo e insustituible de conocimiento admirable y de Amor insuperable.<\/p>\n<p>   7.4. Referencia de vida<\/p>\n<p>   Dios es la santidad por esencia. Todo en El es infinito y perfecto. Eso significa que es misterio de santidad. Por eso todo lo que existe es reflejo de su absoluta perfecci\u00f3n tanto en el orden de las cosas materiales como en el orden espiritual.<\/p>\n<p>    La Santidad de Dios no es una simple cualidad de su esencia divina. Constituye su misma naturaleza. Dios es la perfecci\u00f3n absoluta. Entender a Dios de esta forma y tratar de asemejarse a El es la raz\u00f3n de ser del que cree en Dios<\/p>\n<p>   7.5. Dios amoroso y providente<\/p>\n<p>   Dios se nos presenta como Creador de un mundo en el que se mantiene presente sin cesar. Crea el mundo y cuida de su conservaci\u00f3n, concurriendo en todas sus circunstancias.<\/p>\n<p>    La Providencia divina es el cuidado amoroso que Dios tiene de todas sus criaturas. De manera particular Dios tiene cuidado especial de las criaturas inteligentes y libres, como son los hombres. Dios conoce sus designios y su destino. Incluso podemos decir con claridad que es El quien lo decide<\/p>\n<p>   Se llama predestinaci\u00f3n al misterio encerrado en el conocimiento previo de Dios de lo que va a ser de cada hobre. Este conocimiento no es incompatible con la realidad indiscutible de la libertad humana que hace posible que cada uno sea protagonistas de su vida, de sus opciones y de su destino humano y eterno.<\/p>\n<p>    Los hombres solemos tener, cuando poseemos conciencia sana, cierto sentido de la \u00abpresencia de Dios\u00bb en nuestras vidas. Nuestra imaginaci\u00f3n tiende a situarle en lo alto de los cielos, nuestra afectividad en el centro de nuestro coraz\u00f3n y la solidaridad humana no impulsa a contemplarle entre los hombres con quienes vivimos, sobre todo si son necesitados.<\/p>\n<p>    Esto significa hablar de un Dios vivo.  Equivale a pensar en Dios como alguien personal y tan real y tan cercano que es el \u00fanico que da sentido a la vida humana y a todo lo que existe sobre la tierra.<\/p>\n<p>    Los cristianos sabemos que Dios est\u00e1 en todas partes. Pero nos hemos acostumbrado a hablar de \u00e9l de manera clara para que todos los hombres aprendan tambi\u00e9n a encontrarle.<br \/>\n  &#8211; Dios est\u00e1 en lo alto del cielo, es decir se halla como Creador en el universo. Y nos gusta mirar hacia arriba al pensar en Dios.<br \/>\n  &#8211; Pero sabemos que est\u00e1 dentro de nosotros, sobre todo cuando nos damos cuenta de que somos portadores de su gracia, de su Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\n  &#8211; Y tambi\u00e9n hemos aprendido de Jes\u00fas a ver a Dios en nuestro pr\u00f3jimo, sobre todo en quien tiene necesidad material y espiritual. Los pobres son sacramento, es decir signo sensible de Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Las preguntas del hombre sobre Dios<\/p>\n<p>\tEl  hombre se ha sentido siempre imantado por el tema de \u00abDios\u00bb. En realidad, al preguntarse sobre Dios, se pregunta sobre el origen y la finalidad de s\u00ed\u00ad mismo, de las cosas, de la historia humana. Si no es a la luz de la existencia de Dios, ninguna respuesta es suficiente para acallar sus preocupaciones fundamentales. Se pregunta sobre la existencia, la naturaleza y la trascendencia del \u00abAbsoluto\u00bb, a quien llamamos Dios.<\/p>\n<p>\tEl \u00abmisterio\u00bb del hombre s\u00f3lo encuentra soluci\u00f3n cuando se comienza a abrir al \u00abmisterio\u00bb de Dios. El devenir del mundo y el sentido de la historia que pasa, reclaman un Dios personal y trascendente. La vida viene de Dios, que ha creado las cosas por amor a cada ser humano. La pregunta sobre Dios, que ha brotado siempre del coraz\u00f3n humano, es se\u00f1al del valor trascendente del mismo hombre, cuya vida, sin Dios, ser\u00ed\u00ada un absurdo. Es Dios quien ha dejado sus huellas en la creaci\u00f3n y en el fondo de la conciencia.<\/p>\n<p>\tPara resolver sus problemas fundamentales (sobre su existencia y sobre el m\u00e1s all\u00e1), el hombre busca una autonom\u00ed\u00ada propia digna de su libertad. De la serie de preguntas que se hace sobre s\u00ed\u00ad mismo y sobre el cosmos, emerge siempre la realidad de Dios, aunque no siempre se formule con el concepto o idea de Dios. En su propia interioridad inquieta, el hombre encuentra el deseo de saber sobre Dios.<\/p>\n<p>\tEl hombre se pregunta sobre Dios a partir de la creaci\u00f3n contingente o pasajera (dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica-ontol\u00f3gica) y tambi\u00e9n a partir de su inquietud interior (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica-hist\u00f3rica). Las conquistas cient\u00ed\u00adficas son, de suyo, un nuevo planteamiento sobre el Creador, salvo que el hombre quede ofuscado moment\u00e1neamente por su autosuficiencia. Toda conquista cient\u00ed\u00adfica deja entender un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del tiempo y del espacio, o una unidad inquebrantable que da sentido a todo y a la que tiende todo.<\/p>\n<p>\tEl \u00abnombre\u00bb de Dios y su trascendencia<\/p>\n<p>\tEl \u00abnombre\u00bb de Dios var\u00ed\u00ada en cuanto a las expresiones del lenguaje y seg\u00fan las diversas culturas. Pero si por \u00abnombre\u00bb se entiende su realidad \u00ed\u00adntima y divina, esa realidad no tiene nombre humano, porque es siempre \u00abel Dios escondido\u00bb o trascendente (Is 45,15). Cuando Dios se ha manifestado, ha dejado entender su trascendencia quien dirige la historia de su pueblo, el \u00abSe\u00f1or\u00bb absoluto (\u00abAdonai\u00bb), el \u00abDios vivo\u00bb (Rom 9,26; Mt 22,32; cfr Ex 3,6), \u00abel que es\u00bb y sostiene la existencia, \u00abYahv\u00e9\u00bb (Ex 3,13-15). A veces se invoca el nombre de Dios (en el \u00abjuramento\u00bb) para garantizar una afirmaci\u00f3n o la fidelidad a un compromiso (cfr. 2151-2155). La blasfemia es injuriar a Dios o profanar su santo nombre (cfr. CEC 2148).<\/p>\n<p>\tDios trascendente es inmanente y cercano, \u00abm\u00e1s \u00ed\u00adntimo que mi mayor intimidad\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, Confesiones, 3,6,11). Es el Dios amigo y siempre fiel, porque ama al hombre que es fruto de su \u00abamor eterno\u00bb (Jer 31,3). Es el \u00abmisericordioso y clemente, rico en amor y fidelidad\u00bb (Ex 34,5-6), \u00abrico en misericordia\u00bb (Ef 2,4). Dios es la suma verdad, el sumo bien o suma bondad y la suma belleza, de quien todo depende y hacia quien todo camina. Es eterno, omniponente, omnisciente, providente, justo, omnipresente&#8230;<\/p>\n<p>\tLa fe cristiana<\/p>\n<p>\tLa fe cristiana se expresa comenzando por afirmar a Dios \u00abCreo en Dios\u00bb. Es el Dios \u00fanico, que ha enviado a su Hijo por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo para salvar al mundo. La \u00abunicidad\u00bb de Dios indica el absolutamente \u00abOtro\u00bb, que no tiene igual y que da origen a todo y sostiene todo. Esta unicidad reclama no anteponer nada a \u00e9l. Es \u00e9l quien dirige la historia, haciendo posible la libertad del mismo hombre. \u00abVolveos a m\u00ed\u00ad y ser\u00e9is salvos&#8230; porque yo soy Dios, no existe ning\u00fan otro\u00bb (Is 45,22). S\u00f3lo \u00e9l puede exigir un \u00abamor con todo el coraz\u00f3n\u00bb (Deut 6,4; Mt 22,37).<\/p>\n<p>\tEn la revelaci\u00f3n neotestamentaria, el tema de Dios se resume de modo original \u00abDios es Amor\u00bb (1Jn 4,8.16). El amor que Dios hab\u00ed\u00ada manifestado siempre en el Antiguo Testamento, mostr\u00e1ndose como Padre, madre, esposo, amigo&#8230;, ahora, en Cristo su Hijo, llega a la m\u00e1xima expresi\u00f3n hist\u00f3rica es el Amor. \u00abEn esto hemos conocido lo que es amor en que \u00e9l dio su vida por nosotros\u00bb (1Jn 3,16).<\/p>\n<p>\tTestigos del encuentro con Dios<\/p>\n<p>\tTener \u00absentido\u00bb de Dios equivale a la vivencia de Dios. Al ap\u00f3stol hoy no le preguntan tanto su teor\u00ed\u00ada sobre Dios, sino su \u00abexperiencia\u00bb (cfr. EN 76; RMi 91). No se trata de haber experimentado fen\u00f3menos extraordinarios, sino de la autenticidad de quien vive de la fe en los momentos dif\u00ed\u00adciles. Las religiones no cristianas, por el hecho de creer y orar al mismo Dios, han ido descubriendo que Dios es siempre \u00abmisterio\u00bb, es decir, sorprendente y m\u00e1s all\u00e1 de las teor\u00ed\u00adas, conceptos y previsiones humanas. Esas religiones necesitan encontrar \u00abtestigos\u00bb de la gran sorpresa Dios se ha hecho hombre en Cristo Jes\u00fas, el Se\u00f1or resucitado.<\/p>\n<p>Referencias Ate\u00ed\u00adsmo, agnosticismo, b\u00fasqueda de Dios, conocimiento de Dios, creaci\u00f3n, Dios Amor, Dios Padre, experiencia de Dios, misericordia, misterio, palabra de Dios, providencia, revelaci\u00f3n, ver a Dios.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 2-3; LG 2; GS 19-22, 24; AG 2; CEC 198-231, 268-278.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J.A. GALINDO, Dios no ha muerto (Madrid, San Pablo, 1996); E. J\u00dcNGEL, Dios como misterio del mundo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1984); W. KASPER, El Dios de Jesucristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1985); J. de S. LUCAS, Dios, horizonte del hombre ( BAC, Madrid, 1994); B. De MARGERIE, Les perfections du Dieu de J\u00e9su-Christ (Paris 1981); Y.M. RAGUIN, La profondeur de Dieu (Paris, Descl\u00e9e, 1973); A. TURRADO, Dios en el hombre. Plenitud y tragedia ( BAC, Madrid, 1971); S. VERGES, J.J. DALMAU, Dios revelado por Cristo ( BAC, Madrid, 1969).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Biblia no se esfuerza por probar la existencia de Dios. La da por supuesta como un hecho evidente. La Biblia es una narraci\u00f3n de la intervenci\u00f3n de Dios en la historia humana. Los nombres con que la Biblia designa a Dios, m\u00e1s que descriptivos de su naturaleza, lo son de su manera de actuar. Entre estos nombres hay dos que lo son por excelencia: Yahv\u00e9 (el que es, el que da la vida, siempre fiel, el mismo siempre) y Eloh\u00ed\u00adm (plural intensivo de El, indicador del poder absoluto).<\/p>\n<p>La Biblia afirma el monote\u00ed\u00adsmo. Dios es \u00fanico, \u00abel \u00fanico Se\u00f1or\u00bb. El hombre tiene la grave obligaci\u00f3n de darle culto a El y s\u00f3lo a El, pues el derecho de Yahv\u00e9 a ser \u00abel \u00fanico\u00bb es un derecho absoluto, indeclinable, intangible. Un derecho constitutivo de la misma esencia de Dios; derecho, por eso mismo, sagrado, irrenunciable (Mt 6, 24; Mc 12,29). Este Dios \u00fanico del A. y del N. T. es el Dios de nuestros padres, Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob (Mc 12,26; Lc 20,37).<\/p>\n<p>Dios es esp\u00ed\u00adritu (Jn 4,24). Entre Dios y el hombre hay una distancia insalvable; la misma que media entre el esp\u00ed\u00adritu y la carne, distancia absolutamente irreductible: \u00abYo soy Dios, no un hombre\u00bb (Os 11,9). Hacerle venir, presenciarle en le\u00f1o labrado, piedra esculpida o metal fundido, es minimizarle, reducirle a la nada, pr\u00e1cticamente destruirle. El est\u00e1 lejos, debe estar siempre lejos, en la inaccesible regi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu (Ex 20,4). Con Dios, que es esp\u00ed\u00adritu, el hombre se debe relacionar espiritualmente (Jn 4,24) y en lo secreto (Mt 6,4.18). Dios es omnipotente. Para El todo es posible (Mt 19,26) y nada imposible (Lc 1,37). Es el se\u00f1or de todo, porque con su poder todo lo hizo y con su providencia todo lo mantiene.<\/p>\n<p>Dios es invisible. En el hombre hay una absoluta incapacidad para ver a Dios. Ni le ha visto, ni le puede ver nunca. A Dios nadie le vio jam\u00e1s (Jn 1,18). Las visiones de Mois\u00e9s (Ex 33,11) y de Isa\u00ed\u00adas (Is 6,1) no eran visiones directas de Dios. Dios se apareci\u00f3 a trav\u00e9s de una imagen o de su propia gloria (Jn 12,41). S\u00f3lo Jesucristo ha visto a Dios (Jn 1,18; 6,46); ver a Jesucristo es ver a Dios (Jn 14,9).<\/p>\n<p>Dios es padre, el Padre. La paternidad de Dios es una magna revelaci\u00f3n de Jesucristo descrita por San Juan como por ning\u00fan otro evangelista: paternidad natural de Dios en relaci\u00f3n con su Hijo Unico (Jn 2,16; 5,17.43; 6,32.40; 8,19.49; 10,18.29-37; 12,27-28; 14,2.20-21; 15,1; 16,3.16; 17,1.21.24-25; 20,17); paternidad de Dios en relaci\u00f3n con los hombres (Jn 3,35; 4,21.23; 5,45; 6,27.65; 8,27; 14,6.26.31; 15,16.26; 16,25-27; 20,17; Mt 11,25; Mc 14,36; Lc 10,21; 23,34.46). Las relaciones con Dios han de ser filiales, de absoluta confianza en El (Mt 6,8-9.25-30; 10,29-31; Lc 15).<\/p>\n<p>Dios es santo, el santo (Ap 3,7; 6,10), el padre santo Un 17,11). Porque es el trascendente, el inaccesible, el que vive en una regi\u00f3n pura, incontaminada, adonde no puede llegar el lastre de lo profano y de lo impuro (G\u00e9n 28,16; ISam 6,20; Is 6; 57,15; Os 11,9). Porque irradia santidad y libera a su pueblo y hace de \u00e9l un pueblo de su adquisici\u00f3n, un pueblo santo (N\u00fam 15,40-41; Lev 11,44). Jesucristo es el santo de Dios (Jn 6,69) porque ha sido santificado por El (Jn 10,36) y porque santifica a los hombres (Jn 17,19).<\/p>\n<p>Dios es justo, el justo, el padre justo (Jn 17,25). Aunque en el lenguaje b\u00ed\u00adblico la santidad y la justicia son dos t\u00e9rminos pr\u00e1cticamente equivalentes, la santidad se refiere m\u00e1s a Dios en s\u00ed\u00ad mismo y la justicia a su manera de relacionarse con el mundo. Dios act\u00faa con el hombre como \u00abjuez justo\u00bb (Sal 7,12), que delibera siempre de una manera objetiva, sin equivocarse en sus decisiones (Ap 16,5.7; 19,2).<\/p>\n<p>Dios es amor, el amor mismo (1 Jn 4,8). Sabemos que Dios es amor, porque sus obras est\u00e1n siempre envueltas en amor (Dt 7,6-8). Ama a los suyos con un amor eterno (Jn 13,3). Este amor de Dios se ha manifestado sobre todo en el hecho supremo de la entrega de su Hijo por la salvaci\u00f3n del mundo (Jn 3,16; 4,9-10).<\/p>\n<p>Dios es un obrero, el obrero, porque est\u00e1 siempre en jornada continua de trabajo (Jn 5,7). Comenz\u00f3 trabajando cuando la creaci\u00f3n del mundo (G\u00e9n 31; 2,3; Sal 19,2; 65; Prov 8,22-3 Is 40,21-23) y sigue trabajando (J 5,17), tambi\u00e9n los s\u00e1bados (Jn 5,16 cuidando con su providencia de marcha del mundo. Jesucristo vino al mundo a realizar el trabajo que Dios le encomend\u00f3 (Jn 4,34; 36; 9,4). -> \u00e9; abba; Jehov\u00e1.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Visi\u00f3n general<\/p>\n<p>(-> Yahv\u00e9, monote\u00ed\u00adsmo, Baal). Desde un punto de vista tem\u00e1tico, la aportaci\u00f3n principal de la Biblia a la cultura de la humanidad ha sido el despliegue de su experiencia de Dios. Las religiones orientales (tao\u00ed\u00adsmo, hinduismo, budismo) no se centran en Dios, sino m\u00e1s bien en lo divino, tomado de un modo general, como interioridad espiritual del ser humano. S\u00f3lo las religiones de origen b\u00ed\u00adblico (judaismo, cristianismo e islam) son estrictamente monote\u00ed\u00adstas, en cuanto destacan la experiencia de un Dios que existe por s\u00ed\u00ad mismo y act\u00faa como realidad personal.<\/p>\n<p>(1) Notas principales del Dios b\u00ed\u00adblico. Son tres, (a) Unidad. Frente al polite\u00ed\u00adsmo, el monote\u00ed\u00adsmo afirma \u00c2\u00a1Dios es uno! Tanto el Israel antiguo como el islam moderno han reaccionado contra la multiplicidad de figuras divinas que sacralizan de alg\u00fan modo las fuerzas naturales y vitales. Cristianismo y juda\u00ed\u00adsmo asumen esa herencia: la divinidad no se escinde ni multiplica, no se rompe ni disgrega; s\u00f3lo hay un Dios, un poder sagrado que todo lo funda y dirige con su fuerza. Entendido as\u00ed\u00ad, el monote\u00ed\u00adsmo es la afirmaci\u00f3n de la unidad fundamental, divina, de todo lo que existe. El mismo Dios aparece de esa forma como palabra com\u00fan (en quien todos podemos dialogar) y unidad de sentido que vincula a todos los seres del cielo y de la tierra, (b) Trascendencia. Frente al pante\u00ed\u00adsmo, los monote\u00ed\u00adstas a\u00f1aden \u00c2\u00a1Dios existe en s\u00ed\u00ad mismo, m\u00e1s all\u00e1 de todo lo conocido y lo desconocido! No se confunde con la naturaleza, ni con la vida interior de los seres personales (con el alma, con la idea, con la vida&#8230;). Dios encuentra su sentido y realidad en s\u00ed\u00ad mismo, como distinto de todo lo que existe. Por eso resulta imposible toda experiencia pante\u00ed\u00adsta de inmersi\u00f3n en lo divino (al estilo oriental). Es Dios lo que importa, no la totalidad m\u00e1s o menos difusa de la idea o el valor sagrado general del universo. S\u00f3lo porque Dios existe y porque nos desborda, d\u00e1ndonos sentido (siendo mayor que todo lo que podemos hacer y pensar, imaginar o desear), tiene sentido y puede realizarse libremente el ser humano. S\u00f3lo ese Dios trascendente es Absoluto (realidad original, infinita, definitiva) para jud\u00ed\u00ados, musulmanes y cristianos. Ese Dios les permite rechazar como idol\u00e1tricos los otros absolutos (de tipo estatal o vital, econ\u00f3mico o cultural) que a veces se han querido imponer sobre el mundo, (c) Personalidad. Frente al de\u00ed\u00adsmo, los monote\u00ed\u00adstas afirman \u00c2\u00a1Dios es persona! Llamamos de\u00ed\u00adsmo a una visi\u00f3n filos\u00f3fico-religiosa que concibe a Dios como una especie de ser indiferente, que est\u00e1 arriba, que ha puesto en marcha (como buen relojero) el reloj de la historia, pero luego, en su verdad m\u00e1s honda, se encuentra separado de la vida de los hombres, desinteresado de la misma historia. Pues bien, en contra de eso, el Dios abrah\u00e1mico es persona verdadera, alguien que piensa y desea, un ser cuya presencia y acci\u00f3n experimentan con fuerza los creyentes. Esto significa que el ser humano (siendo personal) aparece especialmente vinculado a Dios, como imagen suya, en di\u00e1logo con \u00e9l. Tambi\u00e9n otras religiones han hablado de un Dios superior que dirige y sustenta la vida de los hombres: as\u00ed\u00ad podemos recordar un tipo de monote\u00ed\u00adsmo antiguo entre diversos pueblos de Africa o de Asia que, en la base de sus creencias, habr\u00ed\u00adan colocado un Dios del cielo, creador y ordenador originario de todo lo que existe. Algo semejante han postulado algunas filosof\u00ed\u00adas o movimientos espirituales. Pero, en sentido estricto, el \u00fanico monote\u00ed\u00adsmo consecuente que ha existido y sigue existiendo en la historia de la humanidad es el de la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que aparece as\u00ed\u00ad como defensora de una teofan\u00ed\u00ada consecuente, superando el nivel de la simple hierofan\u00ed\u00ada de los avataras de lo divino.<\/p>\n<p>(2) Revelaci\u00f3n de Dios: Teofan\u00ed\u00ada. Pertenece a la Biblia no s\u00f3lo la afirmaci\u00f3n de que Dios \u00abes\u00bb, sino tambi\u00e9n el hecho de que se manifiesta de manera providente (cf. Heb 11,6). Sobre esa base distinguimos las formas de manifestaci\u00f3n de Dios, (a) Hierofan\u00ed\u00ada es el nombre propio de la manifestaci\u00f3n de Dios (lo sagrado, hieron) en las religiones c\u00f3smicas. Lo que se desvela no es Dios en sentido personal, sino m\u00e1s bien lo sagrado, los poderes originarios de la naturaleza. En un sentido extenso, todo lo que existe en el mundo es o puede ser hierofan\u00ed\u00ada (sol y luna, cielo y tierra, agua y fuego, nacimiento y muerte&#8230;); todo es manifestaci\u00f3n sagrada, todo es en el fondo religioso, como han visto los antrop\u00f3logos, (b) Avatara es un nombre hind\u00fa que sirve para indicar la manifestaci\u00f3n de lo divino en las religiones m\u00ed\u00adsticas: lo divino, lo b\u00fadico o el tao se expresan en ciertas figuras especiales y de un modo particular en las personas de los grandes iniciados o reveladores del misterio. No es decisivo que ellos (Krisna o Rama, Buda, los Bhodisatvas&#8230;) hubieran existido en un tiempo concreto, pues no son importantes por su historia, sino por la verdad que manifiestan. M\u00e1s que personas en el sentido occidental, son s\u00ed\u00admbolos, figuras excelsas de la hondura sagrada de lo humano. Una y otra vez se manifiestan; siempre que el mundo corre el riesgo de perderse en el vac\u00ed\u00ado y la mentira parece triunfar, se manifiestan ellos, los signos de lo divino. Todos los seres pasan. Pero queda su verdad, la hondura divina de la revelaci\u00f3n que han proclamado, (c) La teofan\u00ed\u00ada estrictamente dicha es la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios, entendido de forma personal. Lo que se man\u00ed\u00adfiesta a trav\u00e9s de la teofan\u00ed\u00ada no es el sentido sagrado del cosmos, ni el valor profundo del esp\u00ed\u00adritu (la divinidad que lo llena todo), sino la palabra y acci\u00f3n concreta del mismo Dios que habla a los hombres, sea de un modo estrictamente humano (a trav\u00e9s de los profetas), sea por medio de unos s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos que el profeta o el pueblo entero descubre como portadores de sentido trascendente (el ritmo de los astros, la tormenta&#8230;). Ciertamente, en un primer momento, la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica asume algunos elementos de las teofan\u00ed\u00adas c\u00f3smicas, pues Dios se manifiesta tambi\u00e9n por ciertos fen\u00f3menos de tipo natural (tormenta, lugares sagrados&#8230;). Pero en su verdad m\u00e1s honda, la Biblia s\u00f3lo reconoce y cultiva un tipo de teofan\u00ed\u00ada prof\u00e9tica: el mismo Dios de la naturaleza habla o se desvela de manera fuerte a trav\u00e9s de las palabras y los gestos de unos hombres y mujeres que escuchan y expresan su voz sobre el mundo.<\/p>\n<p>(3) Elementos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. S\u00f3lo en este contexto podemos hablar de teofan\u00ed\u00ada, destacando sus dos rasgos o supuestos principales, (a) Dios se manifiesta diciendo su Palabra. No es poder inconsciente, ni vida aislada que se desentiende de los seres humanos. Siendo como es un verdadero ser personal, Dios habla, despliega su poder, expresa su voluntad y dialoga con los hombres, (b) Profetas son aquellos que escuchan y transmiten esa Palabra de Dios. Como mediadores de ese di\u00e1logo de los hombres con Dios en la historia, como garantes y testigos de la manifestaci\u00f3n de Dios emergen ellos y definen el sentido de la nueva religi\u00f3n, como saben cristianos, jud\u00ed\u00ados y musulmanes. Las hierofan\u00ed\u00adas son por principio m\u00faltiples y no hay entre ellas ninguna que pretenda ser definitiva. M\u00faltiples tambi\u00e9n son los avataras, sin que ninguna pueda presentarse como norma de todas las restantes. Por el contrario, las teofan\u00ed\u00adas, si es que existen, no pueden ser contradictorias, ni separarse unas de otras, sino que todas forman un tipo de unidad, una historia de la revelaci\u00f3n de Dios. As\u00ed\u00ad lo confiesan los cristianos cuando afirman que de muchas maneras puede revelarse y se ha revelado Dios en otro tiempo, pero b\u00e1sicamente lo ha hecho a trav\u00e9s de los profetas, a\u00f1adiendo que, ahora, en estos tiempos finales, se ha manifestado ya del todo por su Profeta Hijo que es Jes\u00fas (cf. Heb 1,1). Algo semejante dicen los musulmanes cuando afirman que el Dios de los antiguos profetas ha dicho su palabra definitiva por Mahoma. Ciertamente, la Biblia sabe que el mundo es revelaci\u00f3n de Dios, pero ella a\u00f1ade que Dios s\u00f3lo se revela plenamente a trav\u00e9s de la historia de los hombres, en los que se va manifestando como fuente de inspiraci\u00f3n, como palabra de vida (Ley). Llevando hasta el final esa experiencia, los cristianos afirman que Dios se ha encarnado en Jes\u00fas, culminando as\u00ed\u00ad la historia de su palabra, es decir, la historia de su revelaci\u00f3n. Sobre esa base podemos afirmar que la Biblia recoge el testimonio de la historia de Dios con los hombres, un testimonio que jud\u00ed\u00ados y cristianos (y musulmanes) interpretan de formas distintas, aunque no excluyen tes.<\/p>\n<p>Cf. J. M. CASCIARO y J. M. MONFORTE, Dios, el mundo y el hombre en el mensaje de la Biblia, Eunsa, Pamplona 1986; R. OTTO, Lo santo, Alianza, Madrid 1975; G. PARRINDER, Avatar y Encamaci\u00f3n. Un estudio comparativo de las creencias hind\u00faes y cristianas, Paid\u00f3s, Barcelona 1993; X. PIKAZA, Dios jud\u00ed\u00ado, Dios cristiano, Verbo Divino, Estella 1996; Dios es palabra, Sal Terrae, Santander 2003.<\/p>\n<p>DIOS<br \/>\n2. Guerra y paz<\/p>\n<p>(-> violencia, guerra). El tema de Dios en la Biblia est\u00e1 inseparablemente vinculado a la historia de los hombres y de un modo especial a la violencia y a su superaci\u00f3n. Algunos han podido decir que el Dios b\u00ed\u00adblico es un tipo de Jano bifronte, con un rostro pac\u00ed\u00adfico y otro guerrero. En contra de eso, pensamos que el Dios b\u00ed\u00adblico tiene muchos elementos violentos, pero en su principio y en su meta es un Dios de paz. De la paz de Dios nacen los hombres; a la paz, shalom de Dios, caminan, como sabe la bendici\u00f3n sacerdotal: \u00abYahv\u00e9 haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. Yahv\u00e9 levante hacia ti su rostro, y ponga en ti paz\u00bb (Nm 6,25-26). L\u00f3gicamente, el enviado mesi\u00e1nico se llamar\u00e1 \u00abPr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb (Is 9,7-7) y as\u00ed\u00ad se puede a\u00f1adir que Yahv\u00e9 establece la paz (Is 26,12) o, mejor dicho, que \u00e9l mismo es la paz. Pero \u00e9sa es una paz trabajada, costosa, de forma que su despliegue puede precisarse en tres momentos.<\/p>\n<p>(1) Entorno cultural y religioso. Un Dios de guerra. Muchos han puesto en el principio de todas las cosas la guerra, diciendo que ella estaba en Dios y que en el fondo ella misma era Dios. La realidad originaria se entend\u00ed\u00ada como la batalla de dioses (teomaquia) y se expand\u00ed\u00ada como guerra entre los hombres (antropomaquia). As\u00ed\u00ad dec\u00ed\u00adan muchos pueblos del entorno de la Biblia, lo mismo que la filosof\u00ed\u00ada griega. Ellos afirmaban que la guerra es madre c\u00f3smica de dioses que nacieron y existieron en lucha constante, que ha enfrentado y sigue enfrentando a Marduk* con Tiamat, a Baal* con Mot, a Zeus con Khronos. En guerra existen los dioses, de la guerra nacen los hombres, de manera que su destino es luchar sin fin, en un c\u00ed\u00adrculo de eterno retorno de la violencia y la muerte, de la que nace la vida. Dando un paso m\u00e1s, algunos han afirmado que la guerra es el primer principio filos\u00f3fico: \u00abLa guerra es com\u00fan a todas las cosas; la justicia es discordia; y todas las cosas nacieron por la discordia y la necesidad. La guerra es padre y rey de todas las cosas: a unos los muestra como dioses y a otros hombres, a unos los hace esclavos y a otros libres\u00bb (Her\u00e1clito, Fragmentos 80 y 53). Si las cosas se han pensado y dicho de esa forma en los pa\u00ed\u00adses y culturas de su entorno, es normal que la Biblia haya tendido a vincular a Dios con la guerra.<\/p>\n<p>(2) Novedad b\u00ed\u00adblica. Al principio no hay guerra. Pues bien, lo extra\u00f1o no es que exista mucha guerra en la Biblia, sino que en el fondo exista tan poca. En esa l\u00ed\u00adnea, la novedad b\u00e1sica de la Biblia consiste en el descubrimiento de que Dios no es guerra ni hace guerra, de tal forma que su primera palabra dice as\u00ed\u00ad: \u00abAl principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u00bb (Gn 1,1). Las cosas no surgieron de la guerra o lucha de elementos, sino de la palabra y el esp\u00ed\u00adritu de Dios que fue diciendo y suscitando de esa forma todo lo que existe: \u00abY vio Dios que era bueno&#8230; Vio cuanto hab\u00ed\u00ada hecho y todo estaba muy bien&#8230; Concluy\u00e9ronse, pues, los cielos y la tierra y todo su ornamento\u00bb (Gn 1. 32; 2,1-2). Buenos son cielos y tierra: las aguas del alto y la tormenta, los vientos y los fuegos, las plantas o animales de la tierra. Todo es digno de Dios y positivo para el ser humano: no hay destrucci\u00f3n ni guerra originaria. Por eso, la palabra fundadora para el hombre no es \u00abluchad y dominad el mundo por la guerra\u00bb, sino \u00abcreced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla: mandad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todos los vivientes que caminan o reptan por la tierra\u00bb (Gn 1,28). Pues bien, seg\u00fan Gn 1-2 ese crecimiento y dominio del hombre no se realiza por la guerra, ni siquiera por la muerte de animales, pues se supone que los hombres del origen son vegetarianos. Eso significa que al principio no hab\u00ed\u00ada guerra y que, por tanto, ella no es inexorable.<\/p>\n<p>(3) Pero la guerra entr\u00f3 en el mundo y Dios se ha contaminado con ella. La Biblia sabe que el mundo sigue siendo positivo, pero en su entra\u00f1a hay un enigma que est\u00e1 representado por la serpiente (Gn 3,1) del para\u00ed\u00adso. No se sabe de d\u00f3nde viene; est\u00e1 all\u00ed\u00ad, como si fuera una parte del enigma de la realidad, expresi\u00f3n de finitud humana, se\u00f1al de lo m\u00e1s bajo (tierra) y lo m\u00e1s alto (pensamiento). Ciertamente, el principio no es la lucha, la guerra no es destino y madre de los seres. Pero cerca del principio, en el lugar donde se elevan los humanos, en los primeros pasos de la historia que ellos forman (que van haciendo) emerge la amenaza del deseo de poder y violencia, la lucha que define y configura aquello que pudi\u00e9ramos llamar nuestro pecado, tal como comienza en Gn 3 y luego avanza hasta Gn 6. Esta es una guerra teol\u00f3gica: el hombre se eleva frente a Dios para saberse, le niega para afirmarse. De esa forma, en los primeros pasos de la historia, la tierra que pod\u00ed\u00ada volverse para\u00ed\u00adso se hace imagen de la muerte. Esta es una guerra antropol\u00f3gica: combaten mutuamente los humanos, a nivel sexual (Eva-Ad\u00e1n) y fraterno (Abel-Ca\u00ed\u00adn). Condenada al mimetismo de la envidia, la existencia es opresi\u00f3n, sospecha y muerte. Esta es una guerra c\u00f3smica: la misma tierra que pod\u00ed\u00ada parecemos para\u00ed\u00adso (armon\u00ed\u00ada, trabajo y disfmte: Gn 1-2) se vuelve campo de batalla del humano con (contra) las cosas (cf. Gn 3; tema expandido en Gn 4-8). Pues bien, partiendo de eso, seg\u00fan la misma Biblia, los israelitas han proyectado su violencia sobre Dios y as\u00ed\u00ad lo han hecho, de un modo especial al evocar el origen de su historia, que est\u00e1 reflejada en la conquista o posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n. Existieron al principio y existen todav\u00ed\u00ada dos formas de entenderla: una m\u00e1s pac\u00ed\u00adfica, vinculada con un Dios  m\u00e1s pac\u00ed\u00adfico y universal; otra m\u00e1s violenta y nacionalista.<\/p>\n<p>(4) Dos modelos: Dios de la paz, Dios de la guerra. Sobre esa base se puede hablar de los dos rostros de Dios, (a) Dios pac\u00ed\u00adfico, modelo abrah\u00e1mico. Los textos vinculados a la historia de Abrah\u00e1n* y los patriarcas evocan la figura y transmiten el mensaje de un Dios b\u00e1sicamente pac\u00ed\u00adfico, que promete a sus amigos la posesi\u00f3n de la tierra. Abrah\u00e1n escucha la palabra de Dios, penetra en Palestina, sacrifica en sus altares y recibe la certeza de que aquella tierra ser\u00e1 suya, como fuente de bendici\u00f3n fraterna para todos los pueblos de la tierra. Al principio de Israel est\u00e1 la voz de Dios y la obediencia del patriarca. La fe y no las espadas definen al humano sobre el mundo (Gn 12,1-7). (b) Dios guerrero, modelo de Josu\u00e9. Los textos vinculados con esta tradici\u00f3n suponen que Dios mismo es un guerrero que ayuda a los israelitas, mand\u00e1ndoles que destruyan a los enemigos y que pasen por la espada a los habitantes de la tierra de Cana\u00e1n, a los hititas, jeveos, jebuseos&#8230;, destruyendo de ra\u00ed\u00adz su religi\u00f3n y su cultura (cf. Jos 1-12). Ahora quiero acentuar este segundo modelo.<\/p>\n<p>(5) El Dios de la guerra santa. En amplios trechos de la Biblia israelita (de Ex y Jos a Cr, 1 Mac, Jud), la guerra es sacramento religioso de Israel: el mismo Dios combate por los suyos, derrotando a los dioses enemigos con la ruah o Esp\u00ed\u00adritu que ofrece a los combatientes de su guerra santa, una guerra convocada con trompeta de Dios y realizada en pureza religiosa. Los soldados, pose\u00ed\u00addos por la fuerza de Dios, est\u00e1n sacralizados y lo expresan irradiando una especie de terror que atenaza a los violentos enemigos y que a veces se expl\u00ed\u00adcita en los m\u00e1s duros signos de este cosmos (tormenta, oscuridad: cf. 1 Sm 3-5; Dt 20). Dios mismo inspira y sostiene la violencia de su pueblo, como muestran las se\u00f1ales sagradas que acompa\u00f1an al combate: el Arca de Dios, la bendici\u00f3n sacerdotal y el bot\u00ed\u00adn sagrado que se debe ofrecer en sacrificio (cf. Jos 1-11; Je 1-8). Esta guerra nos sit\u00faa en la ra\u00ed\u00adz de la historia israelita, all\u00ed\u00ad donde la fuerza superior de Dios (Gibbor por excelencia) se revela por los gibborim, soldados de su pueblo. Ciertamente, hay otros signos de Dios o sacramentos (sacrificio y cul to, monarqu\u00ed\u00ada y templo), pero el signo de la guerra es uno de los m\u00e1s importantes. En este contexto se pueden trazar cuatro afirmaciones b\u00e1sicas, (a) La historia es conflictiva y, para triunfar como pueblo, Israel debe emplear la guerra, pues Dios mismo es en el fondo un poder guerrero, principio de violencia. (b) Dios influye en el conflicto, defendiendo con armas superiores a sus elegidos, (c) Los guerreros son h\u00e9roes y santos, los primeros sacerdotes de esta historia, (d) La guerra es salvadora, no destino ciego, sino fuente de historia bendita. Exist\u00ed\u00ada guerra santa en casi todos los pueblos del entorno. Pero s\u00f3lo en Israel se hace principio de historia sagrada, en un camino donde pueden destacarse aportaci\u00f3n divina y humana. Donde prevalece la aportaci\u00f3n humana, la guerra es de Dios, pero en ella han de combatir los gibborim con su valent\u00ed\u00ada y t\u00e1cticas marciales (esta visi\u00f3n lleva al conflicto del 67-70 d.C. y al moderno sionismo). Donde prevalece la aportaci\u00f3n divina, el guerrero humano acaba mostr\u00e1ndose pasivo, de manera que al fin debe renunciar a la misma acci\u00f3n violenta (l\u00ed\u00adnea de pacifismo prof\u00e9tico, apocal\u00ed\u00adptica).<\/p>\n<p>(6) Dios guerrero. El libro de las Batallas de Yahv\u00e9. En un momento clave de la liberaci\u00f3n del Exodo, en el gran Canto de Mois\u00e9s (o de Mar\u00ed\u00ada), Yahv\u00e9 aparece como ish ha milhama, \u00abhombre de guerra, fuerte guerrero\u00bb. Se trata, sin duda de una guerra teol\u00f3gica y simb\u00f3lica, que no se realiza b\u00e1sicamente con medios militares, pero ella tiene fuertes connotaciones de violencia. En esa l\u00ed\u00adnea, el libro de Josu\u00e9 ha incluido una teofan\u00ed\u00ada militar, de car\u00e1cter fundacional, en la que el mismo Dios de Mois\u00e9s (Dios de la Ley) aparece como General del pueblo, portador de la espada triunfadora: \u00abY estando Josu\u00e9 ante Jeric\u00f3 levant\u00f3 sus ojos para mirar y he aqu\u00ed\u00ad que estaba ante \u00e9l un Hombre (ish), con la espada desenvainada en su mano. Y Josu\u00e9 fue hasta \u00e9l y le dijo: \u00bfEres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y le contest\u00f3: \u00c2\u00a1No! Yo soy Pr\u00ed\u00adncipe del Ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9. Ahora he venido. Y Josu\u00e9 cay\u00f3 rostro en tierra y le ador\u00f3. Y le dijo: \u00bfQu\u00e9 es lo que mi Se\u00f1or manda a su siervo? Y respondi\u00f3 el Pr\u00ed\u00adncipe del Ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9 a Josu\u00e9: Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar que pisas es santo. Y Josu\u00e9 lo hizo as\u00ed\u00ad\u00bb (Jos 5,13-16).  Todo nos permite suponer que este pasaje est\u00e1 incompleto, como un torso del que se han quitado aspectos que al autor deuteronomista (Pentateuco)* no le importan. Es claro que este Hombre de la Espada es un representante de Dios, como el Angel de Yahv\u00e9 de Ex 3,1-5. Dios se aparec\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad a Mois\u00e9s para revelarle su misterio salvador (su nombre de Yahv\u00e9) y darle el encargo de liberar a su pueblo cautivo en Egipto. Aqu\u00ed\u00ad se muestra ante Josu\u00e9, revel\u00e1ndole su fuerza militar (lleva la espada de su mano) y d\u00e1ndole el encargo de conquistar la tierra. Estamos en un lugar sagrado (como en el caso de Mois\u00e9s, en el Sina\u00ed\u00ad: Ex 3,5), de manera que el vidente tiene que descalzarse; se trata probablemente del santuario de Gilgal*, al lado de Jeric\u00f3, y toda la escena tiene un car\u00e1cter lit\u00fargico. Pero m\u00e1s sagrado que el lugar es el mismo Dios, que ahora aparece como el Hombre de la Espada (en la l\u00ed\u00adnea de Ex 15,3). Es evidente que este Pr\u00ed\u00adncipe del Ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9 se identifica con el mismo Dios, como lo indica Josu\u00e9 al postrarse en su presencia. Esta es la teofan\u00ed\u00ada militar por excelencia. Dios se hab\u00ed\u00ada revelado en el Sina\u00ed\u00ad como presencia salvadora (\u00c2\u00a1Soy el que soy, Yahv\u00e9!: Ex 3-4). Ahora aparece ante Josu\u00e9 como garant\u00ed\u00ada de triunfo militar. De esa forma, la conquista de Jeric\u00f3 con la historia que sigue (todo el libro de Josu\u00e9 y el conjunto de la historia deuteronomista) viene a presentarse como expresi\u00f3n del poder\u00ed\u00ado militar de Yahv\u00e9. La personalidad de Josu\u00e9 queda como eclipsada, pues Dios es realmente quien act\u00faa y vence. En esa l\u00ed\u00adnea, la Biblia ha citado un famoso Libro de las Batallas de Yahv\u00e9 (cf. Nm 21,14), que se ha perdido, pero que podr\u00ed\u00ada ser un buen t\u00ed\u00adtulo para el conjunto de la misma Biblia.<\/p>\n<p>(7) Las guerras de Yahv\u00e9. Teniendo en cuenta esta visi\u00f3n de Dios, podemos recordar los cuatro ciclos principales que definen la historia b\u00e9lica de Israel, (a) Guerras de conquista, recogidas y teologizadas en el Pentateuco (Ex 17,816; Nm 20-24) y sobre todo en los libros de Josu\u00e9 y Jueces; a ese estrato pertenecen muchos textos b\u00e9licos de 1 y 2 Samuel donde Dios aparece tambi\u00e9n luchando por y con su pueblo, (b) Guerras a favor del yahvismo, en tiempos de violentas reformas religiosas, como las de Jeh\u00fa (2 Re 9-10), que ma t\u00f3 a los profetas baalistas, y las de Jos\u00ed\u00adas (2 Re 22-23), que quiso unificar el viejo Israel desde el yahvismo. (c) Contiendas civiles macabeas, que encendieron ideales de sacralidad yahvista (1 y 2 Mac), (d) La guerra que celotas y sicarios iniciaron contra Roma (67 y 70 d.C.), mientras algunos (m\u00e1s apocal\u00ed\u00adpticos) esperaban la victoria como puro don de Dios sin guerra y otros (sobre todo saduceos) eran partidarios de la paz con Roma.<\/p>\n<p>(8) La paz rnesi\u00e1nica. Antiguo Testamento. La aportaci\u00f3n b\u00e1sica de la Biblia no est\u00e1 en el hecho de que ella ha sacralizado la guerra en algunos de sus momentos, sino en el hecho de que en sus testimonios m\u00e1s significativos ella ha defendido la no violencia activa, abierta a la paz o Shalom escatol\u00f3gico. En ese contexto se sit\u00faan algunos de los textos m\u00e1s intensos de las profec\u00ed\u00adas de Si\u00f3n: \u00abAl final de los tiempos estar\u00e1 firme el monte de la casa del Se\u00f1or&#8230; hacia \u00e9l confluir\u00e1n naciones, caminar\u00e1n pueblos numerosos. Dir\u00e1n: venid, subamos al monte del Se\u00f1or; \u00e9l nos instruir\u00e1 en sus caminos y marcharemos por sus sendas&#8230; Ser\u00e1 el \u00e1rbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjar\u00e1n arados, de las lanzas, podaderas. No alzar\u00e1 la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrar\u00e1n para la guerra\u00bb (Is 2,2-5; cf. Miq 4,lss). En esa l\u00ed\u00adnea avanza todo el \u00abLibro del Emmanuel\u00bb (Is 7-12) en el que Isa\u00ed\u00adas expone uno de los ideales m\u00e1s impresionantes de paz de la historia humana (cf. Is 11,1-9). Siguen un esquema parecido los textos del Siervo de Yahv\u00e9 del Segundo Isa\u00ed\u00adas (cf. Is 41-55) y muchos salmos. Tal como la han le\u00ed\u00addo gran parte de los cristianos y jud\u00ed\u00ados, la Biblia ha venido a mostrarse como revelaci\u00f3n de un Dios de paz, testimonio y esperanza de la reconciliaci\u00f3n escatol\u00f3gica. (9) Gracia y paz. Saludo cristiano. Desde esa base, recreada por la experiencia de Jes\u00fas, se entiende el principal saludo cristiano, en el que se vinculan las dos palabras b\u00e1sicas de la revelaci\u00f3n: \u00abGracia y paz a vosotros, de parte de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb. As\u00ed\u00ad ha comenzado Pablo todas sus cartas, as\u00ed\u00ad ha seguido saludando la primera tradici\u00f3n cristiana (Rom 1,7; 1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2; Gal 1,3; Ef 1,2; Flp 1,2; Col 1,2; 1 Pe 1,2; 2 Pe 1,2; etc.). S\u00f3lo la gracia, es decir, la gratuidad, ha hecho posible  el surgimiento de la paz, en Cristo, Mes\u00ed\u00adas de la paz (cf. Flp 4,7; Col 3,15).<\/p>\n<p>Cf. G. BARBAGLIO, Dios \u00bfviolento?, Verbo Divino, Estella 1992; N. K. GOTTWALD, The Tribes of Yahweh, SCM, Londres 1980; A. VAN DER LINGEN, Les Guerres de Yahv\u00e9, LD 139, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1990.<\/p>\n<p>DIOS<br \/>\n3. Dios es Amor<\/p>\n<p>(Yahv\u00e9, amor, Padre, Cruz). Para muchos cristianos, la definici\u00f3n b\u00e1sica de Dios es la que ofrece 1 Jn 4,8, cuando dice Dios es amor. Ciertamente, ella es importante, pero debe entenderse en el trasfondo de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Dios, de la que hemos hablado en la entrada anterior (Dios. 2: Guerra y paz). A fin de precisar mejor el contenido de la afirmaci\u00f3n \u00abDios es amor\u00bb, queremos situarla dentro de una visi\u00f3n de conjunto de la Biblia.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento. Yahv\u00e9: Soy el que soy. Amar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios. La palabra clave sobre Dios en el Antiguo Testamento no es \u00abyo soy el Amor\u00bb, sino \u00abSoy el que Soy\u00bb (Ex 3,14, Yahv\u00e9*), indicando soberan\u00ed\u00ada distante y cercan\u00ed\u00ada liberadora. Dios es alguien a quien no podemos definir con ning\u00fan concepto, ni encerrar en ninguna figura, ni contener en ninguna palabra que le defina, como sabe el dec\u00e1logo*. Pero, al mismo tiempo, Yahv\u00e9 es un Dios cercano, que se manifiesta liberando a los hebreos y ofreci\u00e9ndoles la Ley de su libertad en la monta\u00f1a santa; por eso, ellos deben responderle con amor. El Antiguo Testamento no dice que Dios es amor, pero afirma constantemente que ama a los hombres, especialmente a los israelitas: \u00abNo porque vosotros se\u00e1is m\u00e1s numerosos que todos los pueblos, Yahv\u00e9 os ha querido y os ha escogido, pues vosotros erais el m\u00e1s insignificante de todos los pueblos. Es porque Yahv\u00e9 os ama y guarda el juramento que hizo a vuestros padres, que os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de esclavitud, de mano del fara\u00f3n, rey de Egipto\u00bb (cf. Dt 7,7-8). Desde ah\u00ed\u00ad resulta comprensible la profesi\u00f3n de fe del shem\u00e1*, que es profesi\u00f3n de amor: \u00abAmar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n&#8230;\u00bb (Dt 6,5). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ha unlversalizado esa experiencia, diciendo a Dios: \u00abT\u00fa amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho\u00bb (Sab 11,24).<\/p>\n<p>(2) El amor de Dios en los profetas. El Antiguo Testamento no dice que Dios es amor, pero hace algo m\u00e1s importante: presenta el amor de Dios, no s\u00f3lo de forma liberadora, en l\u00ed\u00adnea social (como en el Exodo), sino tambi\u00e9n de forma \u00ed\u00adntima en la gran sinfon\u00ed\u00ada del amor que es el Cantar de los Cantares y, sobre todo, en los profetas de la intimidad de Dios (Oseas*, Jerem\u00ed\u00adas*, Segundo y Tercer Isa\u00ed\u00adas*). Bastar\u00e1 con evocar algunos textos: \u00abCuando Israel era ni\u00f1o, yo lo am\u00e9, de Egipto yo llam\u00e9 a mi Hijo&#8230; Cuanto m\u00e1s los llamaba, m\u00e1s se alejaban de m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Os 11,1). \u00abCon amor eterno te am\u00e9, te reconstruir\u00e9 y quedar\u00e1s construida&#8230; \u00c2\u00a1Si es mi Hijo querido, Efra\u00ed\u00adn, mi ni\u00f1o, mi encanto! Cada vez que le reprendo me acuerdo de ello, se conmueven mis entra\u00f1as y tengo compasi\u00f3n\u00bb (Jr 31,3.20). \u00abPor amor de Si\u00f3n no callar\u00e9, por amor de Jerusal\u00e9n no descansar\u00e9, Como un Joven se casa con la novia, te desposa El que te construy\u00f3 y como se alegra el Marido con su esposa, se alegrar\u00e1 tu Dios contigo\u00bb (Is 62,1.5). \u00abComo un ni\u00f1o a quien consuela su madre, as\u00ed\u00ad os consolar\u00e9 yo, en Jerusal\u00e9n ser\u00e9is consolados\u00bb (Is 66,13). \u00ab\u00bfOlvidar\u00e1 una Mujer a su criatura, dejar\u00e1 de querer al hijo de su vientre? Pues aunque ella se olvide, yo no me olvidar\u00e9 de ti. En las palmas de mis manos te tengo grabada&#8230;\u00bb (Is 49,15). Esta revelaci\u00f3n prof\u00e9tica del amor de Dios, que viene a mostrarse como madre y como esposo de los hombres, constituye una de las cumbres de la experiencia afectiva de la humanidad. S\u00f3lo en el fondo de esa experiencia, actualizada por Jes\u00fas, Juan podr\u00e1 decir que Dios es amor.<\/p>\n<p>(3) Dios act\u00faa con amor: ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos. La diferencia y singularidad del cristianismo est\u00e1 en la afirmaci\u00f3n de que Dios ha resucitado a Jes\u00fas crucificado, entroniz\u00e1ndole as\u00ed\u00ad (= engendr\u00e1ndole) como su Hijo. Esta es la experiencia que est\u00e1 en el fondo de Rom 1,3 y que Pablo ha tomado como base de su evangelio. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado el amor de Dios, con su palabra y con su vida, siendo ajusticiado por ello. L\u00f3gicamente, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha de entenderse como ratificaci\u00f3n de su mensaje-vida de amor. En la base de esta definici\u00f3n cristiana de Dios hay dos afirmaciones: Dios ha resucitado a Jes\u00fas; Jes\u00fas es Hijo de Dios. Dios no es  simplemente aquel que resucita a los muertos, como confiesan los jud\u00ed\u00ados con Abrah\u00e1n (cf. Rom 4,17) y como testifica Marta, como buena israelita (cf. Jn 11,23), sino que es aquel que \u00abha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos\u00bb (Rom 4,24). Lc ha resucitado ya, ha realizado en plenitud su obra creadora, superando as\u00ed\u00ad a la muerte. Ha resucitado a Jes\u00fas que es Nuestro Se\u00f1or (ton kyrion h\u00e9m\u00f3n). Jes\u00fas es el Kyrios, Se\u00f1or pascual, el verdadero Yahv\u00e9, Dios con nosotros. Dios le ha resucitado de entre los muertos. No ha resucitado por ahora a los muertos y por eso la muerte sigue actuando sobre el mundo: no ha terminado la historia, no ha culminado la creaci\u00f3n, pero en el mismo centro de ella ha resucitado ya a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas de amor.<\/p>\n<p>(4) Dios, Padre del Kyrios, Padre del Hijo. En toda la tradici\u00f3n paulina, que refleja una experiencia muy antigua de la Iglesia, Dios no aparece como Padre de Jes\u00fas-Hijo, sino como Padre de Jes\u00fas -Kyrios. Esta es una afirmaci\u00f3n parad\u00f3jica y extra\u00f1a, porque junto al Padre se espera siempre al Hijo. Y, sin embargo, cuando Pablo dice Padre (refiri\u00e9ndose a Dios) no pone a su lado al Hijo, sino al Kyrios. En el fondo de esta relaci\u00f3n Padre-Kyrios est\u00e1 la experiencia original de los cristianos que descubren a Jes\u00fas como su Kyrios (Se\u00f1or*), como el mismo Yahv\u00e9 del Antiguo Testamento, Dios con nosotros. Pues bien, desde el momento en que se identifica a Jes\u00fas con el Kyrios, y esto no lleva a negar a Dios, sino a confesarle con m\u00e1s fuerza, ese Dios tiene que aparecer ya como Padre. As\u00ed\u00ad tenemos las dos claves de Dios, los dos nombres, siempre vinculados: el Padre (que es Dios sin m\u00e1s, en su trascendencia amorosa) y el Kyrios, que es Jes\u00fas: \u00abGracia y Paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 1,7); \u00abpara que glorifiqu\u00e9is al Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 16,5); \u00abhay un solo Dios, el Padre, y un solo Se\u00f1or, Jesucristo\u00bb (1 Cor 8,6); \u00abEl Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2 Cor 1,31). Esta vinculaci\u00f3n divina entre Dios, que es el Padre, y Jes\u00fas resucitado, que es el Kyrios (Yahv\u00e9) divino, que aparece en los saludos de las cartas paulinas (1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2; Gal 1,3; Ef 1,2; Flp 1,2; Col 1,3&#8230;), constituye el centro y clave de la confesi\u00f3n teol\u00f3gica cristia na. S\u00f3lo en un momento posterior, de una forma consecuente, asumiendo la experiencia de Jes\u00fas, que ha llamado a Dios Padre (Abba*), los cristianos han confesado a Jes\u00fas como Hijo de Dios. Esta es una confesi\u00f3n que aparece ya en el mismo Pablo (Rom 1,4.9; Gal 4,7; 1 Cor 15,28; etc.), pero que se ha desarrollado de un modo especial en el centro de la obra de Juan (cf. Jn 1,34; 11,27; 20,31; 1 Jn 3,8; 4,9-10). Ella aparece tambi\u00e9n en el conjunto de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf. Mc 1,1; 3,11; 15,39; Mt 1,23; 16,16; Lc 1,32.35).<\/p>\n<p>(5) El Dios cristiano. El Dios cristiano es el mismo Dios jud\u00ed\u00ado, que se manifiesta plenamente por Jes\u00fas, el Cristo, a quien los creyentes descubren como el aut\u00e9ntico Se\u00f1or, el Yahv\u00e9, Dios que est\u00e1 presente, confes\u00e1ndole, al mismo tiempo, como Hijo de Dios. De esa manera, ellos plantean desde el principio el misterio y gracia de la vida de Dios, que es Padre y Kyrios, que es Padre e Hijo, sin romper por ello su unidad, pues ellos siguen confesando el mismo shem\u00e1* que los israelitas (\u00abEscucha Israel, Yahv\u00e9 tu Dios es un Dios \u00fanico&#8230;\u00bb: Dt 6,5; Mc 12,29). En este contexto se plantea ya el tema que la Iglesia posterior evocar\u00e1 hablando de la Trinidad, al introducir con Jes\u00fasKyriosAA]o al Esp\u00ed\u00adritu* divino, como aparece ya en los textos del bautismo (Mc 1,10-11), en algunas alabanzas de Pablo (cf. 2 Cor 13,14) y, sobre todo, en el mandato misionero de Mt 28,19, cuando se habla de \u00abbautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Todo esto invita a un gran silencio en el plano de las afirmaciones conceptuales. El cristiano cree en Dios porque Dios ha brillado: se le ha manifestado poderoso y humilde, gratuito y creador, en el rostro de Jes\u00fas, el Cristo (cf. 2 Cor 4,6). Los cristianos no pretenden saber m\u00e1s, pero siendo fieles a la tradici\u00f3n de su Antiguo Testamento (LXX, BH), han encontrado a Dios en Cristo, recibiendo as\u00ed\u00ad nueva capacidad para gozar, sufrir y abrirse a los dem\u00e1s en esperanza creadora. No han intentado separarse de Israel para fundar una religi\u00f3n distinta, pero han descubierto que la m\u00e1s honda verdad israelita se realiza en Cristo. Por eso han terminado separ\u00e1ndose del judaismo hist\u00f3rico, en camino que se abre (quiere abrirse) por Jes\u00fas a todos los humanos (incluidos los mismos jud\u00ed\u00ados).    (6) Dios es amor. El Nuevo Testamento ha interpretado la experiencia de Jes\u00fas como experiencia del amor de Dios. Jes\u00fas habla de Dios como amor, lo presenta como Padre (Abba*) y vincula la llegada de su Reino con el amor al enemigo, el perd\u00f3n y de superaci\u00f3n de todo juicio, pidiendo a los hombres que imiten su gesto, amando a todos, como Dios ama a los buenos y malos y perdona a los pecadores (cf. Mt 5,47; Lc 5,32). Sobre esa base Juan ha podido decir: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que envi\u00f3 a su Hijo unig\u00e9nito, no para condenar el mundo, sino para salvarlo\u00bb (cf. Jn 3,16). Toda la experiencia de Pablo puede condensarse en la palabra en que dice: \u00abMc am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2,20). Dios ama as\u00ed\u00ad por medio de Cristo y lo hace de manera insuperable: \u00abPero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo a\u00fan pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u00bb (Rom 5,8); \u00abEstoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr\u00e1 separar del amor de Dios, que es en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 8,3738). Juan ha seguido avanzando en esa l\u00ed\u00adnea y ha definido a Dios como amor. De las acciones de Dios ha pasado al mismo ser de Dios. Ya no se contenta con decir que Dios \u00abEs el que Es\u00bb (Ex 3,14), ni con decir que ama (como hace Pablo), sino que a\u00f1ade que Dios es amor: \u00abAmados, am\u00e9monos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se mostr\u00f3 el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envi\u00f3 a su Hijo unig\u00e9nito al mundo para que vivamos por \u00e9l. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00e9l nos am\u00f3 a nosotros y envi\u00f3 a su Hijo en expiaci\u00f3n por nuestros pecados. Amados, ya que Dios nos am\u00f3 as\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros. Nadie ha visto a Dios jam\u00e1s. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros&#8230; Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en \u00e9l\u00bb (1 Jn 4,7-12.14). Juan ha sacado as\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n que est\u00e1 en el fondo de toda la experiencia de Jes\u00fas: \u00c2\u00a1Dios es amor! Ciertamente, se pueden decir otras cosas de Dios, afirmando que es Luz* (1 Jn 1,5) y que es Esp\u00ed\u00adritu* (Jn 4,24)\t; pero todas se condensan y culminan en \u00e9sta: Dios es amor. Jes\u00fas no ha querido hablar del Dios poderoso utilizando los medios de poder del mundo, sino dej\u00e1ndose vencer y matar por amor y abriendo as\u00ed\u00ad una brecha por la cual se expresa todo el amor divino. Su muerte ha venido a presentarse as\u00ed\u00ad como experiencia m\u00e1xima de Dios, de manera que ella viene a integrarse en el mismo proceso de la creaci\u00f3n. Desde esta base podemos trazar tres afirmaciones fundamentales, que sirven de ap\u00e9ndice a todo lo anterior, (a) Dios, Amor pleno. No es poder indiferente, que act\u00faa desde arriba, sino debilidad poderosa, amor que act\u00faa encarn\u00e1ndose en la historia de los hombres. As\u00ed\u00ad sufre por Jes\u00fas la muerte, penetrando en el dolor y fracaso de la humanidad. El pr\u00f3logo de Job (no sus poemas dolorosos) supon\u00ed\u00ada que Dios se encuentra arriba, como un monarca fuerte, rodeado de su corte; por el contrario, Job, el hombre sufriente, se hallaba abandonado, fuera de la ciudad, acusado por sus sabios. Pues bien, ahora sabemos, por Jes\u00fas y con Jes\u00fas, que Dios sufre en los que sufren (cf. Mt 25,31-46), penetrando en el dolor y fracaso de la historia, (b) Dios es donaci\u00f3n de amor y as\u00ed\u00ad regala por Jes\u00fas la vida a los que mueren, sin discutir, en principio, si son buenos o malos, si se dan en amor a los dem\u00e1s o si les niegan. De esa forma, m\u00e1s all\u00e1 de la debilidad humana y la violencia del ambiente, se expresa y manifiesta como don de s\u00ed\u00ad, por medio de Jes\u00fas, que se ha entregado por el Reino. A trav\u00e9s de su muerte, toda la vida de Jes\u00fas viene a expresarse como regalo de amor. No retiene nada para s\u00ed\u00ad, sino que todo lo ofrece y se ofrece a los dem\u00e1s, a fin de que ellos sean. Es don originario, vida-regalo, en dolor-amor, por los dem\u00e1s. Desde ah\u00ed\u00ad, podemos a\u00f1adir que Dios es Amor que no tiene ni puede ya nada, porque todo lo ha dado (y se lo quitan) en Cristo, (c) Dios es acogimiento de amor. No libera a Jes\u00fas de la muerte, sino en y por la muerte. No le baja de la cruz, como han pensado millones de musulmanes (que no pueden aceptar a un Dios que permite que su justo Siervo muera fracasado), sino que hace algo mucho m\u00e1s grande: ama a Jes\u00fas de un modo infinito, en la misma Cruz  doliente. Por eso, no lo libera de la muerte, como a Job, devolvi\u00e9ndolo a un tipo de vida particular de triunfador (\u00bfy justo?) sobre el mundo (cf. Job 42), sino que lo acoge amoroso en la muerte, recibi\u00e9ndole as\u00ed\u00ad en la plenitud de su vida, a favor de los dem\u00e1s. Esa culminaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas se expresa como alianza universal de gracia. S\u00f3lo a trav\u00e9s de la muerte a favor de los dem\u00e1s puede el hombre dar todo lo que es y lo que tiene. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde un hombre muere por los dem\u00e1s sabe la Biblia cristiana que hay Dios.<\/p>\n<p>Cf. J. M. CASCIARO y J. M. MONFORTE, Dios, el mundo y el hombre en el mensaje de la Biblia, Eunsa, Pamplona 1986; F. X. DURRWELL, Nuestro Padre. Dios en su misterio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; X. PIKAZA, Dios jud\u00ed\u00ado, Dios cristiano, Verbo Divino, Estella 1996; A. TORRES QUEIRUGA, Del Terror de Isaac al Abba de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 2001; SEMANAS ESTUDIOS TRINITARIOS, La Trinidad en la Biblia; Dios es Padre; Pensar a Dios, Sec. Trinitario, Salamanca 1972, 1991, 1993; J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Dios, nuestro amigo. La Sagrada Escritura, Verbo Divino, Estella 2003; G. E. WRIGHT, El Dios que act\u00faa. Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como narraci\u00f3n, Fax, Madrid 1974; J. BRIEND, Dios en la Escritura, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1996.<\/p>\n<p>DIOS<br \/>\n4. El Canto de Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Las palabras de Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas, en el Magn\u00ed\u00adficat* (Lc 1,46-55) ofrecen un compendio de algunos de los s\u00ed\u00admbolos y nombres fundamentales de Dios, tomados del Antiguo Testamento y aplicados a la novedad del nacimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Vinculaci\u00f3n con el Antiguo Testamento. La m\u00e1s significativa es la referencia al Canto de Ana*, donde se dice: \u00abMi coraz\u00f3n se regocija por Yahv\u00e9, mi poder se exalta por Yahv\u00e9, mi boca se r\u00ed\u00ade de mis enemigos porque celebro tu salvaci\u00f3n. No hay santo como Yahv\u00e9, no hay otro fuera de ti, no hay roca como nuestro Dios\u00bb (cf. 1 Sm 2,1-2). Ana identifica a Yahv\u00e9 con Dios y le presenta como el \u00fanico santo (qaclos) digno de veneraci\u00f3n religiosa, fuente de energ\u00ed\u00ada salvadora. El Dios Yahv\u00e9 es la roca (sur) donde se asienta y recibe su firmeza la existencia. Es el Dios-Unico de la tradici\u00f3n israelita; por eso se a\u00f1ade: \u00abno hay otro fuera de ti\u00bb. En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa el Canto de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(2) Las acciones de Dios. Dios se define, ante todo, a trav\u00e9s de lo que hace. El Dios de Mar\u00ed\u00ada: (a) Dios es aquel que mira (Lc 1,48). Mir\u00f3 en otro tiempo a los hebreos oprimidos en Egipto (Ex 2,25)\t; ahora ha mirado a Mar\u00ed\u00ada y en ella a todos los peque\u00f1os de la tierra. En el principio de su historia salvadora hay una fuerte experiencia de mirada, como sabe el Canto de Mar\u00ed\u00ada: \u00abha mirado la peque\u00f1ez de su sierva&#8230;\u00bb. (b) Dios es aquel que hace cosas grandes, tanto en Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,49) como en todos los hombres (1,51-53). La acci\u00f3n de Dios se opone a las tendencias impositivas y destructoras de los poderosos (soberbia, b\u00fasqueda de poder y de riqueza), viniendo a presentarse como principio de salvaci\u00f3n para los humildes. Mar\u00ed\u00ada descubre y acoge la acci\u00f3n de Dios y as\u00ed\u00ad la expone: \u00abeleva a los peque\u00f1os, a los hambrientos los llena de bienes&#8230;\u00bb, (c) Dios recuerda su palabra V acoge a Israel, su siervo (1,54-55). No comienza una obra nueva, como si debiera hacer en Israel algo exclusivo que no hace en otros pueblos. Ciertamente, Israel ha tenido un pasado distinto, que se expresa en la promesa dada a sus patriarcas; pero su distinci\u00f3n est\u00e1 al servicio de una apertura m\u00e1s fuerte hacia el conjunto de la humanidad. Los tres gestos de Dios (mirar, hacer, recordar) expresan su cuidado a favor de los hombres, desde una perspectiva israelita, que se puede aplicar al conjunto de la humanidad. Mar\u00ed\u00ada unlversaliza as\u00ed\u00ad los motivos del Canto de Ana.<\/p>\n<p>(3) Cuatro nombres directos de Dios. El Magn\u00ed\u00adficat despliega algunos de los nombres m\u00e1s significativos del Dios israelita, (a) Kyrios (1,46). Es la traducci\u00f3n de Yahv\u00e9, nombre que en ese momento los jud\u00ed\u00ados no pueden pronunciar. Propia del Dios Kyrios (Se\u00f1or, El que Es: Ex 3,14) es la grandeza activa y salvadora: inici\u00f3 su salvaci\u00f3n en otro tiempo, a trav\u00e9s de los hebreos, esclavizados en Egipto; ahora la extiende a todos los pueblos, (b) S\u00f3t\u00e9r (1,47). Significa \u00absalvador\u00bb. Ha comenzado a salvar desde el tiempo m\u00e1s antiguo (tema del \u00e9xodo); ahora culmina su tarea al elevar a los peque\u00f1os e invertir las condiciones injustas de la historia, (c) Dynatos (1,49), es decir, Poderoso. El mundo est\u00e1 bajo el falso poder de los orgullosos que son sencillamente potentados destructores (cf. 1,53). Frente a ellos se eleva el verdadero Poder de salvaci\u00f3n que es propio del Dios de Cristo. (d) Hagios (1,49), Santo. Los jud\u00ed\u00ados  acent\u00faan el nombre Yahv\u00e9; los cristianos presentan a Dios como Padre. Pero unos y otros le veneran como Santo* (cf. Is 6,3). Estos son los cuatro nombres directos de Dios, pero el Magn\u00ed\u00adficat contiene tambi\u00e9n otros, de un modo impl\u00ed\u00adcito.<\/p>\n<p>(4) Nombres impl\u00ed\u00adcitos de Dios, (a) Dios es Misericordioso, porque extiende su misericordia por generaciones (1,50). Este t\u00ed\u00adtulo asume la mejor tradici\u00f3n del pacto israelita (cf. Ex 34,6-7) que culmina aqu\u00ed\u00ad, en la acci\u00f3n salvadora iniciada por Cristo, (b) Dios es Fiel, porque recuerda la promesa hecha a Abrah\u00e1n y los patriarcas. Esta fidelidad hecha memoria activa de la misericordia (mn\u00e9sth\u00e9nai eleous: Lc 1.54) define la historia y experiencia israelita (y la cristiana), (c) Dios es Revelador. habl\u00f3 en otro tiempo (elal\u00e9sen: 1.55) y ahora cumple su palabra, en gesto de manifestaci\u00f3n salvadora. (4) Dios de Israel, su siervo (1,54). La Biblia supone que Israel es el pais (siervo querido, hijo o amigo) de Dios, desde el principio de su acci\u00f3n hasta el final del tiempo, conforme a toda la experiencia y teolog\u00ed\u00ada israelita. (5) Dios de Mar\u00ed\u00ada, Dios del Mes\u00ed\u00adas, Dios de los hombres. Mar\u00ed\u00ada se presenta como sierva de Dios (Lc 1,48) en la l\u00ed\u00adnea del Siervo de Yahv\u00e9 de Is 40-55, es decir, como favorita de Dios y portadora de su palabra mesi\u00e1nica. Su Dios es Dios del Mes\u00ed\u00adas: todo lo que el canto proclama es verdad porque Dios se ha expresado por el Cristo, a quien Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 cantando (cf. Lc 1,39-45). A la luz de lo indicado, podemos a\u00f1adir que Dios se revela en fuerte inversi\u00f3n, transformando el esquema actual de vida de los hombres. Se ha cumplido la antigua promesa de Abrah\u00e1n (cf. 1,54-55). Amanece por el Canto de Mar\u00ed\u00ada la luz del Dios que \u00abderriba del trono a los potentados y eleva a los oprimidos\u00bb.<\/p>\n<p>Cf. I. Gom\u00e1, El Magn\u00ed\u00adficat. C\u00e1ntico de Salvaci\u00f3n, BAC, Madrid 1982; D. Ruiz L\u00f3pez, El Magn\u00ed\u00adficat. Un canto para el tercer milenio, BAC, Madrid 2001.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Aquel al que nosotros llamamos Dios, ese ser misterioso e indefinible porque est\u00e1 por encima de toda palabra humana, es el que encierra el secreto, la ra\u00ed\u00adz, la fuerza, la causa, el significado de todas las cosas. Es el que ha escudri\u00f1ado todo el camino de la sabidur\u00ed\u00ada y se la ha otorgado a su siervo Jacob&#8230; Por eso la sabidur\u00ed\u00ada \u00abha aparecido en la tierra y ha vivido entre los hombres\u00bb.  Cuando leemos estas palabras profeticas, escritas cientos de a\u00f1os antes de Cristo, en seguida nos inclinamos a ver en ellas una predicci\u00f3n de la    encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas. En efecto, \u00bfcu\u00e1l es esta sabidur\u00ed\u00ada que ha aparecido en la tierra y ha vivido entre los hombres? Es Jes\u00fas de Nazaret, sabidur\u00ed\u00ada eterna, que ha vivido en medio de nosotros. Por eso, muchos Padres de la Iglesia y muchos exegetas han interpretado este vers\u00ed\u00adculo como una profec\u00ed\u00ada directa de la encarnaci\u00f3n.  Sin embargo, puede que aqu\u00ed\u00ad no se hable s\u00f3lo de la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas, sino de todas esas formas de la revelaci\u00f3n de Dios que culminan en Jes\u00fas, y que constituyen aut\u00e9nticas presencias de la sabidur\u00ed\u00ada y de la verdad de Dios en las realidades y estructuras humanas, por tanto en la ley de Israel (realidad hist\u00f3rica escrita en libros, escrita por hombres, pero en la que resplandece la sabidur\u00ed\u00ada de Dios) y en las estructuras hist\u00f3ricas de este pueblo.  La sabidur\u00ed\u00ada de Dios \u2014que en Jes\u00fas se ha manifestado de manera plena, definitiva, absoluta, luminosa\u2014 sigue extendi\u00e9ndose en las estructuras, en las realidades, en los organismos hist\u00f3ricos de los pueblos.  Esto significa que el hombre puede buscar esta sabidur\u00ed\u00ada y hacerla suya; y toda la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica e hist\u00f3rica, todo el progreso cultural, todo el anhelo hacia la verdad, es b\u00fasqueda y acogida de esta sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>El conocimiento y las relaciones que la humanidad tiene con Dios pueden verse desde tres \u00e1ngulos diferentes: el fenomenol\u00f3gico (\u00bfqu\u00e9 es lo que de hecho ha entendido Y entiende la humanidad con el t\u00e9rmino \u00abDios\u00bb y c\u00f3mo se ha referido a \u00e9l?): el filos\u00f3fico (\u00bfqu\u00e9 ha comprendido y &#8211; dicho la inteligencia humana, en su ejercicio cr\u00ed\u00adtico, de Aquel a quien todos llaman Dios?): y el de la fe, como acogida de la revelaci\u00f3n que Dios ha hecho de s\u00ed\u00ad mismo (\u00bfqu\u00e9 es lo que Dios nos ha dicho de s\u00ed\u00ad y qu\u00e9 es lo que nosotros podemos conocer y decir de \u00e9l, a partir de esa revelaci\u00f3n?- J. Dios en la fenomenologia del hecho religioso.- La experiencia de Dios es un dato original e indiscutible de la experiencia humana. Resulta m\u00e1s plausible aislar la estructura fundamental, com\u00fan a todas las experiencias religiosas (con la \u00abespecificidad\u00bb de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, cristiana e incluso isl\u00e1mica). La creencia religiosa responde a la necesidad de sentido global del hombre y tiene una estructura vertical (en cuanto que divide al mundo en dos esferas, la de lo usagrado\u00bb y la de lo uprofano\u00bb, entre las cuales se da una aut\u00e9ntica \u00abruptura de nivel\u00bb, pero tambi\u00e9n una comunicaci\u00f3n) y otra estructura horizontal, hecha del conjunto de creencias y de ritos que constituyen la fuerza \u00ed\u00adntima de cohesi\u00f3n de la convivencia social. Sobre esta base com\u00fan se distinguen luego (cronol\u00f3gica y fenomenol\u00f3gicamente) diversas especificaciones de la experiencia religiosa. Podr\u00ed\u00adamos reducirlas a tres fundamentales: a) las religiones primitivas o arcaicas, llamadas tambi\u00e9n tradicionales (\u00ed\u0081frica, pueblos amerindios, Australia&#8230;), que conservan m\u00e1s o menos la estructura descrita; b) las religiones del Extremo Oriente, que representan una evoluci\u00f3n peculiar en una direcci\u00f3n que podr\u00ed\u00adamos llamar m\u00ed\u00adstica, en el sentido de que intentan reducir lo profano a lo Absoluto, disolvi\u00e9ndolo en \u00e9l (hinduismo, budismo, tao\u00ed\u00adsmo&#8230;); c) las religiones monote\u00ed\u00adstas (juda\u00ed\u00adsmo, cristianismo, islamismo), que presentan dos novedades peculiares: la afirmaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de Dios en la historia, la fe en un Dios \u00fanico Y &#8211; personal.<\/p>\n<p>2. El conocimiento de Dios en la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica.- La filosof\u00ed\u00ada es una creaci\u00f3n peculiar del genio griego, pero al situarse en el universo cultural occidental, se caracteriza tambi\u00e9n por el encuentro con la tradici\u00f3n judeocristiana. La b\u00fasqueda de Dios constituye su tema original (como cr\u00ed\u00adtica de la religi\u00f3n popular y afirmaci\u00f3n de la arch\u00e9 del cosmos) Y radical (como objeto de la m\u00e1s alta de sus disciplinas, la metaf\u00ed\u00adsica). A lo largo de la evoluci\u00f3n filos\u00f3fica del tema de Dios, podemos distinguir tres etapas fundamentales: la griega precristiana, la cristiana patr\u00ed\u00adstico-medieval, la moderna.<\/p>\n<p>a) En la primera, se identifica a Dios como el principio de la realidad e inteligibilidad de todo cuanto existe, bien sea vi\u00e9ndolo &#8211; en Plat\u00f3n y luego sobre todo en Plotino- como el Uno que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo ser y de toda denominaci\u00f3n; o bien demostr\u00e1ndolo &#8211; en Arist\u00f3teles- como el \u00bb motor inm\u00f3vil\u00bb que mueve como objeto de amor (\u00e9ros) a todas las cosas, conoci\u00e9ndose de modo perfecto solamente \u00e9l a s\u00ed\u00ad mismo; o bien, imagin\u00e1ndolo como \u00abalma\u00bb de vida y de cohesi\u00f3n del cosmos, como en el estoicismo.<\/p>\n<p>b) Con la llegada del cristianismo, la b\u00fasqueda filos\u00f3fica de Dios se entrecruza con dos temas fundamentales derivados de la revelaci\u00f3n: el de la trascendencia absoluta de Dios respecto al mundo, que se deriva de \u00e9l por creaci\u00f3n \u00abde la nada\u00bb. y el de un Dios que es Vida trinitaria y que interact\u00faa en la historia hasta encamarse y morir por los hombres. El primer tema estar\u00e1 en la base del te\u00ed\u00adsmo metaf\u00ed\u00adsico cristiano patr\u00ed\u00adstico y medieval: santo Tom\u00e1s, especialmente, afirmar\u00e1 la posibilidad de la raz\u00f3n humana de afirmar la existencia de Dios como Ipsum Esse per se subsistens. Esta doctrina ser\u00e1 sancionada dogm\u00e1ticamente, sobre la base del testimonio escritur\u00ed\u00adstico (cf. Sab 13,1-9. Rom 1,18-21), por el concilio Vaticano I, en la Dei Filius (DS 3004).<\/p>\n<p>c) En dial\u00e9ctica con la visi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de inspiraci\u00f3n cristiana -pero siempre, en el fondo, remiti\u00e9ndose a la tradici\u00f3n anterior- se mueve la filosof\u00ed\u00ada moderna. Asume concretamente tres direcciones : el de\u00ed\u00adsmo (a partir de la Ilustraci\u00f3n) como afirmaci\u00f3n de un Dios lejos de la creaci\u00f3n y de la historia, que no interviene en ella y sigue siendo incognoscible; el pante\u00ed\u00adsmo o monismo, como afirmaci\u00f3n de la identidad de Dios y de la realidad; y el ate\u00ed\u00adsmo. \u00daltima en orden cronol\u00f3gico, pero importante, es la cr\u00ed\u00adtica dirigida por Heidegger al \u00abdios\u00bb de la onto-teolog\u00ed\u00ada, es decir, a la afirmaci\u00f3n de Dios como origen y garant\u00ed\u00ada de la serie de entes que caen bajo nuestra experiencia.<\/p>\n<p>3. El conocimiento de Dios a partir de su autorrevelaci\u00f3n.- La fe y, en consecuencia, la teolog\u00ed\u00ada cristiana, aunque no infravaloran la aportaci\u00f3n necesaria de la raz\u00f3n, en conformidad con el Vaticano I (~), tienen sin embargo otro punto de partida: la acogida de la autorrevelaci\u00f3n libre e indeducible de s\u00ed\u00ad mismo hecha por Dios a los hombres.<\/p>\n<p>a) La revelaci\u00f3n con que Dios nos habla de s\u00ed\u00ad en el Antiguo Testamento puede leerse diacr\u00f3nicamente en sus diversas fases, o sincr\u00f3nicamente en los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos que nos presenta como propios de Dios. En el primer caso, hay &#8211; que recordar al menos las siguientes etapas: la revelaci\u00f3n del Dios de los Padres (Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob): el momento central de la revelaci\u00f3n del Dios de Mois\u00e9s y del Exodo, con la \u00abentrega\u00bb de su Nombre, Yahveh (cf. Ex 3,1-15), y la consecuencia del \u00abmono-yahvismo\u00bb (cf. Ex 20,1-11); la profundizaci\u00f3n de la identidad de Yahveh como Dios de la santidad (qadosh) y de la misericordia (hesed,. rahamin) en la \u00e9poca de los reyes y de los profetas, con la afirmaci\u00f3n decidida del monote\u00ed\u00adsmo (cf. 1s 40,18-23); entre tanto, cada vez se pone m\u00e1s de manifiesto la realidad de su esp\u00ed\u00adritu (ruah), a trav\u00e9s del cual gu\u00ed\u00ada la historia (profetas), y de la sabidur\u00ed\u00ada con la que cre\u00f3 y orden\u00f3 el mundo (libros sapienciales); finalmente, en la literatura apocal\u00ed\u00adptica, Yahveh se presenta como el Se\u00f1or de la historia y de su cumplimiento.<\/p>\n<p>b) En el Nuevo Testamento, ciertamente, el Dios de Jesucristo es el de los Padres, el de Mois\u00e9s y el de los profetas, pero el mismo Jes\u00fas se presenta como el revelador escatol\u00f3gico de la proximidad de Dios como Padre (Abba), que perdona y libera. Sin embargo, la novedad decisiva est\u00e1 representada por la figura misma de Jes\u00fas &#8211; el Mes\u00ed\u00adas crucificado y resucitado- como Hijo unig\u00e9nito del Padre, as\u00ed\u00ad como por la presencia y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu dado en Pentecost\u00e9s como el Otro enviado por el Padre: en otras palabras, por la imagen trinitaria de Dios, que no contradice, sino que expresa \u00abescatol\u00f3gicamente\u00bb la unidad-unicidad de Dios como Agap\u00e9 (cf. 1 Jn 4,8.16), a partir del acontecimiento pascual de muerteresurrecci\u00f3n-efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Trinidad).<\/p>\n<p>P. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: M. Eliade, Tratado de historia de las religiones, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1974; A. Deissler, La revelaci\u00f3n personal de Dios en el Antiguo Testamento, en MS III 1, 263-311; E, JUngel, Dios, como misterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984; W. Kasper, El Dios de Jesucristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; K, Rahner The\u00f3s en el Nuevo Testamento, en Escritos de teologia, 1, Taurus, Madrid 1963, 93-167.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Premisas: 1. Historia de la religi\u00f3n de Israel y teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica; 2. Cuatro g\u00e9neros principales de palabra de Dios. II. El nombre y los nombres del Dios de la Biblia: 1. &#8216;El y sus derivados: a) Los datos literarios, b) El significado de &#8216;EI-&#8216;Elohim; 2. Yhwh y Abb\u00e1: nombres de revelaci\u00f3n: a) Los datos literarios, b) Origen y significado de Yhwh, c) Origen y significado de Abb\u00e1; 3. \u00abPersonalidad\u00bb de Dios: a) El Dios vivo, b) El Dios que habla, c) El Dios presente y providente, d) El Dios juez y sentido de la historia, e) Dios Trinidad; 4. Actitudes humanas frente a Dios: a) Actitudes de signo negativo, b) Actitudes de signo positivo. III. Tipolog\u00ed\u00adas fundamentales de la revelaci\u00f3n y de la experiencia de Dios: 1. El Dios del nomadismo y de la di\u00e1spora: a) Dios roca y sost\u00e9n, b) El que defiende al pobre, c) El Dios providente, d) \u00abAbb\u00e1, danos el pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb; 2. El Dios de la liberaci\u00f3n y de la alianza: a) Dios libera y une con \u00e9l en alianza, b) El esposo fiel y misericordioso, c) El Dios que perdona y recupera, d) \u00abAbb\u00e1, perdona nuestras ofensas\u00bb; 3. El Dios del \u00abdesierto\u00bb: a) El Dios de Mas\u00e1 y Merib\u00e1, b) El que tienta a su pueblo, c) Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia y teolog\u00ed\u00ada, d) \u00abAbb\u00e1, no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u00bb; 4. El Dios rey y Se\u00f1or de la historia: a) Iniciativa de Dios en escoger y en llamar, b) Yhwh, Se\u00f1or de la historia, c) El que escudri\u00f1a y juzga el coraz\u00f3n humano, d) \u00abAbb\u00e1, venga a nosotros tu reino\u00bb.<\/p>\n<p>I. PREMISAS. Desde siempre la b\u00fasqueda del nombre, del rostro y del misterio divinos ha acompa\u00f1ado el camino del pueblo de Dios, tanto del hebreo como del cristiano: en el intento de entreverlo mejor y de encontrarlo (dimensi\u00f3n cultual y espiritual); para afrontar el di\u00e1logo con otras \u00abreligiones\u00bb (momento apolog\u00e9tico y misionero); a fin de expresar y de orientar de la mejor manera posible el propio \u00abcredo\u00bb y la comprensi\u00f3n de uno mismo en relaci\u00f3n con Dios (investigaci\u00f3n teol\u00f3gica).<\/p>\n<p>1. HISTORIA DE LA RELIGI\u00ed\u201cN DE ISRAEL Y TEOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA. Han sido varias las actitudes y los criterios de aproximaci\u00f3n al tema de Dios a partir de la Biblia. Entre ellos hay dos que parecen caracterizar los estudios y publicaciones m\u00e1s recientes del \u00e1rea cultural y \u00abteol\u00f3gica\u00bb cristiana (o que se refiere a ella): el que busca a Dios a trav\u00e9s del estudio de la \u00abreligi\u00f3n de Israel\u00bb y el que puede calificarse como \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb, aun cuando sus m\u00e9todos y sus realizaciones se manifiestan como bastante distintos y no siempre posibles de clasificar.<\/p>\n<p>Se trata realmente de dos ciencias diferentes, aunque en definitiva son complementarias y se enriquecen mutuamente.<\/p>\n<p>La primera considera a Israel -y al cristianismo apost\u00f3lico- en su experiencia religiosa: prevalece la atenci\u00f3n a la fenomenolog\u00ed\u00ada de esa experiencia, que l\u00f3gicamente estaba motivada y sostenida por una referencia m\u00e1s o menos concreta a Dios. A pesar de ello, el inter\u00e9s es sobre todo por el hombre (o por el pueblo), que vive en cierta relaci\u00f3n con la divinidad, no ya por el Dios al que llega m\u00e1s o menos directamente el mismo Israel o el cristianismo apost\u00f3lico. La opci\u00f3n ideol\u00f3gica y el m\u00e9todo de la \u00abhistoria de la religi\u00f3n\u00bb -que se afianz\u00f3 sobre todo en el mundo alem\u00e1n (como \u00abReligionsgeschichtliche Schule\u00bb) en la segunda mitad del siglo pasado yen los primeros decenios del actual- han influido no s\u00f3lo en una larga serie de investigaciones cient\u00ed\u00adficas sobre el mundo israelita y protocristiano, sino tambi\u00e9n en exposiciones divulgativas y de la llamada \u00abcultura religiosa\u00bb reciente, que legitima la actitud de presunta objetividad y de distanciamiento ante el Dios de la Biblia y de la propuesta cristiana con la referencia a los pasados maestros de la escuela de historia de las religiones.<\/p>\n<p>La \/teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, en sus diferentes caminos de realizaci\u00f3n, se propone, por el contrario, llegar al Dios de Israel, tal como fue vivido y expresado por el pueblo hebreo y por la comunidad apost\u00f3lica. Y de este camino en relaci\u00f3n con Dios son testimonio y documento los escritos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>La diferencia de m\u00e9todo y de objetivos entre estas dos ciencias ata\u00f1e tambi\u00e9n a otros aspectos no secundarios en orden al planteamiento correcto del tema que estamos examinando.<\/p>\n<p>No es ciertamente in\u00fatil, sino que puede incluso resultar complementaria de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre la Biblia (como se ha observado) la investigaci\u00f3n sobre el fen\u00f3meno religioso de Israel y del cristianismo apost\u00f3lico, siempre que no se parta del presupuesto de que Dios es s\u00f3lo el objeto y el producto de la \u00abreligi\u00f3n\u00bbde un hombre o de un pueblo. En un art\u00ed\u00adculo reciente (de 1981) de H. Cazelles en DBS puede verse un balance de las investigaciones pasadas, junto con una presentaci\u00f3n esencial del tema \u00abReligi\u00f3n de Israel\u00bb.<\/p>\n<p>La actitud fundamental de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica puede resumirse de este modo: a trav\u00e9s de la Biblia es posible reconocer el rostro del Dios que busc\u00f3 Israel y que se le revel\u00f3 a Israel. As\u00ed\u00ad pues, a diferencia de los que se limitan a la investigaci\u00f3n sobre la \u00abreligi\u00f3n\u00bb de Israel y del cristianismo de los or\u00ed\u00adgenes -para quienes la Biblia es s\u00f3lo un documento junto a otros (arqueol\u00f3gicos, literarios, etc.) del fen\u00f3meno religioso examinado-, los que estudian el Dios de Israel y del cristianismo consideran la Biblia como documento de un di\u00e1logo posible, bien sea con los autores humanos que all\u00ed\u00ad expresaron una experiencia y un mensaje sobre Dios, bien con el autor divino que les \u00abinspir\u00f3\u00bb y que contin\u00faa as\u00ed\u00ad hablando de s\u00ed\u00ad mismo y de su relaci\u00f3n con los hombres. Luego para llegar a escuchar al interlocutor Dios a trav\u00e9s de la Biblia es necesario captar la intenci\u00f3n de los autores humanos de la misma (como nos ense\u00f1a el Vaticano II: cf DV 11-12).<\/p>\n<p>2. CUATRO GENEROS PRINCIPALES DE PALABRA DE DIOS. En orden al presente art\u00ed\u00adculo -evidentemente de \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb- consideramos \u00fatil y oportuno precisar la manera de asumir la Biblia como documento y fuente de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios. Cabe preguntarse, a la luz de lo dicho hasta ahora: \u00bfEs suficiente -\u00c2\u00a1y hasta necesario e inevitable!- limitarnos a los autores (y te\u00f3logos) inspirados por Dios que redactaron la Biblia (hablando sobre Dios), o ser\u00e1 preciso, al menos en cierta medida, alcanzar la palabra misma de Dios?<br \/>\nEn el primer tipo de recurso a la Biblia se tienen m\u00faltiples posibilidades de llegar a una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios. Y de hecho se han recorrido estos caminos: seg\u00fan la historia de la redacci\u00f3n de los escritos b\u00ed\u00adblicos, seg\u00fan un orden eminentemente \u00absistem\u00e1tico\u00bb (quiz\u00e1 previamente vislumbrado y decidido), atendiendo a criterios m\u00e1s bien filol\u00f3gicos o literarios, etc.<\/p>\n<p>Pero la fe de Israel (y luego la cristiana), al asumir. la Biblia como testimonio e instrumento del Dios-que-habla, propone un camino ulterior de escucha-investigaci\u00f3n sobre Dios, sin renunciar, como es l\u00f3gico, a un uso adecuado de los criterios literarios, ya que sigue siendo verdad que Dios habl\u00f3 y sigue hablando \u00aba los hombres, por medio de hombres y a la manera humana\u00bb (DV 12). Pues bien, Dios se expres\u00f3 fundamentalmente como t\u00f3rah (orientaci\u00f3n de la vida de Israel), como \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb (interpretaci\u00f3n de la historia del pueblo de Dios&#8230; y de la humanidad), como \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb (interpretaci\u00f3n y orientaci\u00f3n sobre la existencia humana) y como \u00abevangelio\u00bb (en la palabra definitiva dicha en Jes\u00fas: \/infra, III).<\/p>\n<p>No le corresponde a este art\u00ed\u00adculo precisar las caracter\u00ed\u00adsticas y la extensi\u00f3n concreta de estos cuatro g\u00e9neros principales de palabra de Dios en cada uno de los escritos b\u00ed\u00adblicos; pero creemos de gran utilidad -en una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios-tener presente y recurrir a este criterio \u00abtradicional\u00bb de atenci\u00f3n al Diosque-habla-de-s\u00ed\u00ad, mientras se examinan y se sintetizan los autores inspirados que (al mismo tiempo) hablan de Dios.<\/p>\n<p>II. EL NOMBRE Y LOS NOMBRES DEL DIOS DE LA BIBLIA. \u00c2\u00a1Hablar de Dios y hablar con Dios! En la historia de la religi\u00f3n hebreo-cristiana, as\u00ed\u00ad como en la de otras religiones (\u00c2\u00a1cf el islam!), se observan reacciones diferentes -de miedo y embarazo por un lado, de confianza y presunci\u00f3n por otro- a la hora de hablar de Dios y de hablar con Dios. La Biblia parece venir en ayuda de los que tienen miedo de hablar de Dios y con Dios, sugiriendo rostros y nombres, orientando hacia experiencias diversas de encuentro con \u00e9l; sin embargo, la misma Biblia es escuela de reticencias y de modestia para el que sintiera la tentaci\u00f3n de falsa competencia y de superficialidad respecto al Dios vivo que se ha revelado: sus nombres ayudan a encontrarle y a hablar con \u00e9l, pero indican tambi\u00e9n un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb, que disuade de dar por cerrado el discurso sobre \u00e9l e invita a detenerse en los umbrales del misterio.<\/p>\n<p>Esta actitud -en continua b\u00fasqueda de un mejor hablar sobre Dios con vistas a llegar al di\u00e1logo con \u00e9l y a la contemplaci\u00f3n en silencio- caracteriza tambi\u00e9n a la teolog\u00ed\u00ada (en su sentido etimol\u00f3gico: discurso sobre Dios) b\u00ed\u00adblica. M\u00e1s a\u00fan, los intentos nunca agotados de captar todo lo que la Biblia dice de Dios (y todo lo que Dios dice de s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de ella) son una confirmaci\u00f3n de los resultados siempre parciales y provisionales de toda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>En el intento de una primera aproximaci\u00f3n al misterio del Dios de la Biblia a trav\u00e9s de los nombres con que se manifest\u00f3 o fue invocado en la Biblia, proponemos un breve itinerario en cuatro etapas o momentos sucesivos.<\/p>\n<p>1. &#8216;EL Y SUS DERIVADOS. Una larga historia caracteriza a este apelativo divino en la Biblia, tambi\u00e9n en dependencia de las diferentes teolog\u00ed\u00adas y experiencias de los sucesivos autores sagrados, adem\u00e1s de las probables preocupaciones apolog\u00e9ticas, lit\u00fargicas y, por as\u00ed\u00ad llamarlas, pedag\u00f3gicas y pastorales de los dirigentes religiosos de Israel.<\/p>\n<p>a) Los datos literarios. &#8216;El aparece unas 240 veces en el AT: en casi todas las teolog\u00ed\u00adas, desde las m\u00e1s antiguas hasta las m\u00e1s recientes. Con mucha mayor frecuencia aparece su forma paralela, Elohim: \u00c2\u00a1unas 2.600 veces! Hay que a\u00f1adir adem\u00e1s las combinaciones de El en formas compuestas distintas: bien en los nombres de personas o de localidades, como Ismael (cf G\u00e9n 16:11), Betel (cf G\u00e9n 28:16-19), o bien en los apelativos divinos unidos a experiencias sobre todo patriarcales, como El Elyon (Dios alt\u00ed\u00adsimo: cf G\u00e9n 14:19-22), El Sadday (Dios omnipotente o de las monta\u00f1as: cf G\u00e9n 17:1), El-`Olam (Dios eterno: cf G\u00e9n 21:23), &#8216;El-Betel (Dios de Betel: cf G\u00e9n 35:7), etc.<br \/>\nb) El significado de El-Elohim. Aunque con matices y acentuaciones distintas, este doble apelativo fundamental con que Israel habla de la divinidad y se dirige a ella manifiesta algunas caracter\u00ed\u00adsticas constantes de significado.<\/p>\n<p>El nombre pertenece a la cultura de la \u00e9poca y del ambiente, cuando los diversos pueblos semitas se refieren a lo divino. Al asumir e ir madurando con el tiempo la lengua de Cana\u00e1n, Israel carga con toda la intensidad y la originalidad de su experiencia religiosa estos nombres (especialmente Elohim), que en la etimolog\u00ed\u00ada original designaban a Dios de forma probablemente vaga y no tan \u00abexperiencial\u00bb.<\/p>\n<p>&#8216;El y Elohim mantienen, sin embargo, cierto valor de universalidad: se designa con respeto al Dios de los otros pueblos (cf Isa 43:12-13); pero sobre todo Israel afirma con fe que Yhwh, su Elohim, es tambi\u00e9n el \u00fanico Elohim para todos los pueblos y el Se\u00f1or de todos (cf Sal 58:12 y Job, como los libros sapienciales en su di\u00e1logo apolog\u00e9tico sobre Dios).<\/p>\n<p>Hay adem\u00e1s un nivel ulterior de comprensi\u00f3n y de utilizaci\u00f3n del apelativo El Elohim, atestiguado por el AT: en las profesiones de fe, cuando al nombre propio y de revelaci\u00f3n, Yhwh, se le a\u00f1ade el de &#8216;El y sobre todo el de Elohim. En semejantes casos, el antiguo apelativo divino se carga de un nuevo sentido: Yhwh es nuestro (vuestro) Dios, con exclusi\u00f3n de cualquier otra divinidad o \u00ed\u00addolo (como en la introducci\u00f3n al dec\u00e1logo: cf Exo 20:2-3; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en el \u00abcredo\u00bb fundamental de Israel, el Sema`, que el mismo Jes\u00fas profes\u00f3: cf Deu 6:4 y Mar 12:29.32); Yhwh es Dios (en el mismo nombre teof\u00f3rico de El\u00ed\u00adas, y sobre todo en el reto del Carmelo: cf 1Re 18:39); m\u00e1s a\u00fan, Yhwh es Dios de toda la tierra (cf 1Re 8:60; Deu 4:35.39). Con un nuevo significado, en orden a la profesi\u00f3n de la fe israel\u00ed\u00adtica, se enriquece la f\u00f3rmula Yhwh Elohim utilizada en G\u00e9n 2:4b-G\u00e9n 3:24 (debida quiz\u00e1 al redactor tard\u00ed\u00ado del texto yahvista antiguo), pero presente adem\u00e1s en otros lugares de la Biblia (cf Exo 9:30; Sal 72:18; etc.).<\/p>\n<p>2. YHWH Y ABB\u00ed\u0081: NOMBRES DE REVELACI\u00ed\u201cN. Si la Biblia atestigua una multiplicidad de apelativos para hablar de su Dios y para dirigirse a \u00e9l, no se puede menos de subrayar un hecho: para Israel el nombre de Yhwh y el de Abb\u00e1 para el cristianismo apost\u00f3lico expresan con claridad la conciencia (de fe) de haberlos recibido por revelaci\u00f3n de parte de Dios. No cabe duda de que es l\u00ed\u00adcito y provechoso buscar la etimolog\u00ed\u00ada, el origen y los contactos de estos nombres divinos con las culturas religiosas contempor\u00e1neas, as\u00ed\u00ad como sus vicisitudes \u00abteol\u00f3gicas\u00bb; de todas formas, parece necesario respetar y destacar su entrada en Israel y en la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas como una sorpresa vivida y una novedad recibida, y no simplemente conquistada a costa de una b\u00fasqueda progresiva.<\/p>\n<p>a) Los datos literarios. Para esta parte remitimos a los instrumentos de investigaci\u00f3n filol\u00f3gica y literaria que se interesan expresamente por este nivel de profundizaci\u00f3n (como el DTAT y el GLNT). Tan s\u00f3lo recordaremos algunos puntos.<\/p>\n<p>Yhwh aparece unas 6.830 veces en el AT (en su secci\u00f3n hebrea); ordinariamente se utiliza en la forma completa de cuatro letras (tetragrama sagrado), aunque se encuentra con menos frecuencia (y quiz\u00e1 era \u00e9sta su formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua) su forma reducida Yah (y Yhw). Esta \u00faltima aparece en los nombres teof\u00f3ricos, que sonaban entonces como profesiones de fe: Zacar\u00ed\u00adas = Zekarya(hu)= Yhwh se ha acordado; Isa\u00ed\u00adas= YeJJaya(hu)=Yhwh ha salvado; etc.<\/p>\n<p>Abb\u00e1, en cuanto a su f\u00f3rmula literaria, es posex\u00ed\u00adlico y arameo; pero no aparece referido a Dios m\u00e1s que con Jes\u00fas (cf Mar 14:36) y debido a su ense\u00f1anza (cf G\u00e1l 4:6; Rom 8:15). Precisando ulteriormente los datos b\u00ed\u00adblicos de que disponemos: en el AT el apelativo de padre (&#8216;ab) se usa de ordinario para las relaciones humanas de paternidad-filiaci\u00f3n (unas 1.180 veces), mientras que para la relaci\u00f3n con Dios s\u00f3lo se dice raras veces a manera de parang\u00f3n (\u00abcomo un padre\u00bb) que Yhwh es padre (cf Sal 103:13; Deu 8:5) o que es misericordioso porque es padre (cf Os 11; Isa 63:15-64, 11). En el NT, debido al anuncio de Jes\u00fas, la categor\u00ed\u00ada y el apelativo de la paternidad se predican frecuentemente de Dios: 254 veces (respecto a las 157 veces en usos no teologales). Los estudios de J. Jeremias (Abb\u00e1) y de W. Marchen (Abb\u00e1, Pire) han contribuido recientemente a iluminar, a trav\u00e9s de la presentaci\u00f3n de la fe del juda\u00ed\u00adsmo en Dios padre, el v\u00ed\u00adnculo de continuidad entre el AT y el NT, pero tambi\u00e9n la absoluta novedad del mensaje de este \u00faltimo sobre Dios Abb\u00e1 respecto a los momentos anteriores de fe en Dios.<\/p>\n<p>b) Origen y significado de Yhwh. Aqu\u00ed\u00ad no interesa directamente el origen etimol\u00f3gico tan discutido del nombre por excelencia del Dios de Israel. Desde el momento que sigue siendo exclusivamente un nombre y un rostro hebreo de Dios, es dentro de esta experiencia y de su teolog\u00ed\u00ada donde hemos de buscarlos y comprenderlos. As\u00ed\u00ad pues, puede ser \u00fatil distinguir tres grandes momentos de la comprensi\u00f3n de este nombre divino.<\/p>\n<p>El momento inicial, cuando Israel tiene conciencia de que se trata de \u00abDios que se revela as\u00ed\u00ad\u00bb, es el acontecimiento de Ex 3. Mois\u00e9s recibe en el Horeb (Sina\u00ed\u00ad) por primera vez la revelaci\u00f3n del nombre: es ciertamente en conexi\u00f3n con un suceso y con un primer significado posible (el que interviene \u00abpara\u00bb liberar a Israel); pero ese nombre desborda enseguida su etimolog\u00ed\u00ada verbal y su significaci\u00f3n hist\u00f3rica inmediata. Las teolog\u00ed\u00adas-redacciones del \/ Pentateuco est\u00e1n preocupadas por afirmar ante todo aquel comienzo sorprendente, aquella \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb: cf Exo 3:13-15; Exo 6:2-3.<\/p>\n<p>A lo largo de su experiencia hist\u00f3rica, debidamente interpretada por sucesivas profec\u00ed\u00adas y teolog\u00ed\u00adas, Israel ir\u00e1 comprendiendo cada vez mejor que el nombre de su Dios se va cargando de ulteriores significados sorprendentes en cada nueva situaci\u00f3n y experiencia con \u00e9l: era, pues, el mismo Yhwh el que hab\u00ed\u00ada llamado y acompa\u00f1ado a los patriarcas hebreos, lo mismo que fue Yhwh el que luego liber\u00f3 a Israel de Egipto y el que se manifest\u00f3 como Se\u00f1or y rey de su pueblo y de la historia humana.<\/p>\n<p>Son especialmente significativos dos momentos tard\u00ed\u00ados de la evoluci\u00f3n religiosa y de la teolog\u00ed\u00ada del pueblo hebreo. 1) Cuando el nombre es sustituido -para no volver a pronunciarse (m\u00e1s que una vez al a\u00f1o, en un momento solemne del culto)- por Ad\u00f3nay, no tanto en el texto escrito (ketiv) como en la pronunciaci\u00f3n (qer\u00e9), o sea, en la lectura. No era solamente una alternativa literaria, sino una interpretaci\u00f3n: se fijaba en cierto modo un significado (y un rostro) al Yhwh de la revelaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica, el de \u00abSe\u00f1or\u00bb (Se\u00f1or m\u00ed\u00ado). 2) Tambi\u00e9n resulta ser una interpretaci\u00f3n -en la l\u00ed\u00adnea de la anterior- la traducci\u00f3n al griego helenista (LXX) del AT: Yhwh se convierte en Kyrios, es decir, tambi\u00e9n \u00abSe\u00f1or\u00bb. Hay que precisar que las sucesivas traducciones y utilizaciones teol\u00f3gicas y lit\u00fargicas no siempre fueron coherentes (cf sin embargo, el arameo mar-an: \u00c2\u00a1Se\u00f1or nuestro!), ya que a veces recurrieron a otros apelativos, como \u00abel Eterno\u00bb, o bien simplemente a su sustituci\u00f3n por \u00abel Nombre\u00bb (cf la expresi\u00f3n: \u00abBendito sea el Nombre!\u00bb), en lugar de Yhwh [! Exodo IV, 1].<\/p>\n<p>c) Origen y significado de Abb\u00e1. Tambi\u00e9n para este rostro de Dios se constata en la Biblia una historia an\u00e1loga a la de Yhwh.<\/p>\n<p>Existe una continuidad de revelaci\u00f3n y de experiencia (es decir, de \u00abdi\u00e1logo\u00bb) entre el AT y el NT: el mismo Jes\u00fas lo hace presente varias veces, refiri\u00e9ndose a muchas de las p\u00e1ginas de la teolog\u00ed\u00ada y de la revelaci\u00f3n antigua. Es suficiente examinar algunos pasajes sobre el Dios de Jesucristo: aquel que \u00abve en lo secreto\u00bb (cf Mat 6:1-18), aquel que est\u00e1 presente y es providente (cf Mat 6:19-34), aquel que es el \u00fanico a quien hay que amar con todo el coraz\u00f3n (cf Mar 12:28-34), etc.<\/p>\n<p>La misma revelaci\u00f3n progresiva (y la expresi\u00f3n teol\u00f3gica) sobre la \u00abpaternidad\u00bb de Dios -aunque relativamente presente en su vocablo espec\u00ed\u00adfico (&#8216;ab = padre)- puede ser considerada como una prehistoria del Abb\u00e1 de Jes\u00fas, tanto en el per\u00ed\u00adodo m\u00e1s estrictamente veterotestamentario (v\u00e9ase, p.ej., el maravilloso Sal 103) como en el juda\u00ed\u00adsmo palestino m\u00e1s reciente (v\u00e9anse algunas p\u00e1ginas del mismo Sir 2:6-18; Sir 23:1-6).<\/p>\n<p>Sin embargo, claramente se subraya en los testimonios apost\u00f3licos que el rostro de Dios Abb\u00e1 es una revelaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas. Algunos autores, como J. Jeremias y W. Marchel, opinan que los diferentes usos del apelativo \u00abpadre\u00bb en la lengua griega del NT (en nominativo, en vocativo y con el adjetivo posesi. vo) traducen probablemente la \u00fanica expresi\u00f3n aramea Abb\u00e1, que utilizaba Jes\u00fas para designar a Dios y para dirigirse a \u00e9l. Es este acontecimiento nuevo y sorprendente para los disc\u00ed\u00adpulos -que ya estaban iniciados en el Dios padre del AT- el que queda registrado e interpretado en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y en los escritos neotestamentarios: ya en un texto misterioso de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf Mat 11:25-27), pero sobre todo en Pablo (cf Rom 8:14-17) y en Juan (cf Jua 8:31-59, y particularmente Jua 17:1-8).<\/p>\n<p>El significado fundamental del apelativo divino Abb\u00e1 es el de fuente de vida y de relaci\u00f3n filial con \u00e9l; para Jes\u00fas ante todo, pero tambi\u00e9n para todos aquellos que por su conversi\u00f3n a la primac\u00ed\u00ada real de Jes\u00fas se hacen disc\u00ed\u00adpulos y hermanos de Jes\u00fas (el Hijo de Dios) y disponibles a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo. A pesar de eso hay que preguntar al mismo Jes\u00fas qu\u00e9 extensi\u00f3n de sentido y de experiencia supone la referencia a Dios Abb\u00e1. Y podemos acercarnos a la penetraci\u00f3n plena, aunque siempre inagotable, del nombre y del rostro de Abb\u00e1 cuando examinamos y acogemos la oraci\u00f3n que ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos como resumen de su mensaje sobre Dios (cf Luc 11:2-4; Mat 6:9-13). Los grandes momentos de la experiencia religiosa cristiana encuentran realmente a Dios Abb\u00e1 como interlocutor y causa original, afirmando la iniciativa soberana de \u00e9l sobre todo, pidiendo su intervenci\u00f3n providencial y constante, apelando a su misericordia inagotable, pidi\u00e9ndole que no lleve a sus hijos al \u00abdesierto\u00bb de la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. \u00abPERSONALIDAD\u00bb DE Dios. Este cap\u00ed\u00adtulo de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es enfocado por los autores de diversas formas y seg\u00fan proporciones diferentes. El hecho parece deberse, al menos en parte, a la diversidad posible y efectiva de las opciones teol\u00f3gicas sistem\u00e1ticas (qu\u00e9 \u00abatributos\u00bb de Dios se intentan buscar y se consideran indispensables), pero adem\u00e1s parece influir no poco el abundante contenido de textos y de temas del mensaje b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>En un examen atento de las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas sobre Dios y su \u00abpersonalidad\u00bb nos encontramos ante todo frente a diversas formas de expresi\u00f3n: intentos humanos de aproximarse al misterio divino. Se\u00f1alemos algunas de esas formas, de las m\u00e1s corrientes.<\/p>\n<p>Los antropomorfismos: manera t\u00ed\u00adpica y frecuent\u00ed\u00adsima de hablar de Dios, acerc\u00e1ndolo a los modelos de la experiencia humana. Lo hacemos por v\u00ed\u00ada anal\u00f3gica, con afirmaciones y precisiones sucesivas, pero no sin un atrevimiento literario y teol\u00f3gico, siempre dispuestos a reconocer, cuando se corre el riesgo de simplificar las cosas, que Dios no es un hombre y que no se porta como los hombres (cf N\u00fam 23:19; Ose 11:9; Isa 40:27-31; Isa 49:13-15; etc.).<\/p>\n<p>La simbolog\u00ed\u00ada:. una ventana abierta al misterio divino, a partir de las referencias a realidades sensibles y concretas. Son sobre todo los poetas y los grandes te\u00f3logos los que recurren a la v\u00ed\u00ada simb\u00f3lica; est\u00e1 bastante presente, por ejemplo, en los escritos de Isa\u00ed\u00adas; pero tambi\u00e9n en las palabras de Jes\u00fas (v\u00e9anse las maravillosas \/\u00bbpar\u00e1bolas\u00bb sobre el reino) [\/S\u00ed\u00admbolo].<\/p>\n<p>En el texto griego del NT, y en dependencia de las posibilidades m\u00e1s evolucionadas de esta lengua, aparece un tercer modo de aproximarse al misterio de Dios: la afirmaci\u00f3n de las m\u00faltiples \u00abrelaciones de causalidad\u00bb (de origen, de finalidad, de eficiencia, de instrumentalidad) entre Dios y el mundo. Un testimonio t\u00ed\u00adpico de este hablar humano sobre Dios (Trinidad) pueden considerarse las f\u00f3rmulas de \u00abcredo\u00bb y de himno recogidas en los escritos apost\u00f3licos (cf 1Co 8:6; Col 1:16; Efe 4:4-6; etc.).<\/p>\n<p>En una mirada de conjunto sobre el AT y el NT, \u00bfcu\u00e1les son entonces los rasgos fundamentales de la \u00abpersonalidad\u00bb de Dios? Es decir, \u00bfqu\u00e9 aparece con mayor frecuencia y coherencia sobre el misterio de Dios, sobre su identidad t\u00ed\u00adpica, la que \u00e9l mismo manifest\u00f3 y que el pueblo de Dios capt\u00f3 y profes\u00f3? Parece que son cinco estas connotaciones, y es posible captarlas en cierto orden sucesivo: Dios es el viviente; se manifiesta a trav\u00e9s de la palabra (y el di\u00e1logo); est\u00e1 presente y providente respecto a la historia humana y c\u00f3smica; ser\u00e1 el fin y el sentido (juez) supremo de la misma; en Jesucristo el Dios \u00fanico se ha revelado tambi\u00e9n como Trinidad. Tan s\u00f3lo proponemos algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El Dios vivo. Una declaraci\u00f3n de Jes\u00fas contra los saduceos de su tiempo, que no cre\u00ed\u00adan en la posibilidad de la resurrecci\u00f3n, puede resumir muy bien la fe del AT y del mensaje cristiano sobre el Dios vivo: \u00abY acerca de la resurrecci\u00f3n de los muertos, \u00bfno hab\u00e9is le\u00ed\u00addo en el libro de Mois\u00e9s, en lo de la zarza, c\u00f3mo le dijo Dios: `Yo soy el Dios de Abrah\u00e1n, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob&#8217;? No es un Dios de muertos, sino de vivos\u00bb (Me 12,26-27). Tenemos aqu\u00ed\u00ad no s\u00f3lo el recuerdo de la constante profesi\u00f3n de fe del pueblo de Dios (cf I Apo 17:1; Eze 33:11; Deu 5:25-26; Dan 14:5.25; etc\u00e9tera), sino tambi\u00e9n la certeza vivida ya por Israel en unDios vivo que es tambi\u00e9n el-que-hace-vivir; sucede ya as\u00ed\u00ad para el primer hombre (cf G\u00e9n 2:7), pero tambi\u00e9n es verdad en cada instante de la existencia humana y c\u00f3smica (cf Job 34:14-15;  Sal 104:29-30).<\/p>\n<p>Y es en esta l\u00ed\u00adnea de \u00abcredo\u00bb en alguien que da la \/ vida al hombre como los textos prof\u00e9ticos y sapienciales confiesan que Yhwh es el que \u00abengendra\u00bb a la manera de un padre o de una madre (aunque este simbolismo parental sirve tambi\u00e9n para hablar de la misericordia y del amor divinos). V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas, como Isa 1:2; Isa 46:3; Isa 63:15-16; Jer 31:20; etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>b) El Dios que habla. \u00abY dijo Dios\u00bb: esta f\u00f3rmula del primer cap\u00ed\u00adtulo de la Biblia, con la que el autor sagrado hizo de la llamada a la existencia de todos los seres creados una gran \/ \u00abvocaci\u00f3n\u00bb, est\u00e1 de alguna forma al comienzo de toda novedad y de toda vicisitud humana, Porque la \/ palabra de Dios llega al hombre y a la historia como llamada y anuncio de un proyecto: as\u00ed\u00ad para Abrah\u00e1n (cf G\u00e9n 12:1-3), para Mois\u00e9s (cf Exo 3:4-12), para Israel (cf Exo 19:3-6), para los profetas (cf l Apo 17:2-4; Jer 1:4-10; etc.). M\u00e1s a\u00fan, Dios asigna el nombre y la tarea (vocaci\u00f3n) a todo (cf Sal 147:4; Isa 40:26; Bar 3:33-35).<\/p>\n<p>Pero el Dios que se manifiesta hablando no s\u00f3lo llama y orienta todo, sino que tambi\u00e9n \u00abdialoga\u00bb con el hombre; y la Biblia es testimonio de un largo di\u00e1logo entablado entre Dios y el hombre, que culmin\u00f3 en la existencia humana del Hijo de Dios (cf Heb 1:1-2; Jua 1:1-18) y sigue siendo todav\u00ed\u00ada \u00abinstrumento\u00bb disponiblepara un di\u00e1logo siempre abierto y actual del hombre con el interlocutor divino.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el Dios vivo es elocuente: \u00e9sa es su nota distintiva respecto a los falsos dioses (cf Sal 115:5-7). Su silencio es castigo para el hombre, punici\u00f3n por el abuso de sus palabras y por la desobediencia e insubordinaci\u00f3n a sus normas (cf Am\u00f3 8:11-12; Isa 28:11-13). Pero tambi\u00e9n a veces Dios se calla para \u00abtentar\u00bb a su pueblo o a los que \u00e9l quiere purificar y consolidar en la fe total en \u00e9l; son entonces tiempos de t \u00abdesierto\u00bb (como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, \/ III, 3; cf el libro de Job).<\/p>\n<p>c) El Dios presente y providente. Con esta f\u00f3rmula nos referimos a esa tercera gran p\u00e1gina b\u00ed\u00adblica sobre Dios, que lo presenta y lo profesa como vecino y envuelto en la historia del hombre y del mundo. Las diferentes teolog\u00ed\u00adas prof\u00e9ticas y apost\u00f3licas ofrecen m\u00faltiples indicaciones en torno a este art\u00ed\u00adculo del \u00abcredo\u00bb hebreo-cristiano.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas subraya -desde la p\u00e1gina sobre la vocaci\u00f3n del profeta (cf Is 6)- las dos manifestaciones fundamentales de la presencia divina en la historia: la \/ santidad y la gloria. Quiz\u00e1 en ning\u00fan otro lugar del AT se alcancen cimas tan altas como las de Isa\u00ed\u00adas en la traducci\u00f3n de esta fe en la presencia y en la intervenci\u00f3n divina dentro de la historia humana y c\u00f3smica: el anuncio de Emanuel (cf Isa 7:14); el or\u00e1culo sobre la \u00abpiedra angular\u00bb en Si\u00f3n (cf Isa 28:16); la simbolog\u00ed\u00ada del alfarero, que luego se recoger\u00e1 en el AT y en el NT (cf Isa 29:16; Isa 45:9-12; Jer 18:1-12; Rom 9:20-21). En un estudio sobre el Segundo Isa\u00ed\u00adas (Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1972, 520-554), P.E. Bonnard ha recogido sesenta y tres expresiones diferentes del comportamiento de Dios con la historia.<\/p>\n<p>Efectivamente, el Dios que habla es presentado por la Biblia al mismo tiempo como el Dios que act\u00faa; y el examen de Bonnard podr\u00ed\u00ada ampliarse a otros muchos escritos b\u00ed\u00adblicos, con no menores resultados en cuanto a la confirmaci\u00f3n del obrar divino. Quiz\u00e1 el acento de algunos te\u00f3logos (pensemos en el Sacerdotal para el AT y en Juan para el NT) puede resultar como preferencial para el Dios-que-habla m\u00e1s que para el Dios-que-act\u00faa; pero en ese caso es la palabra de Dios la que interviene siempre eficaz y \u00aboperante\u00bb dentro de la historia humana y c\u00f3smica.<\/p>\n<p>Jes\u00fas habl\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos de este Dios presente y providente, presentando al Abb\u00e1 cercano y envuelto en todas las vicisitudes de los hombres de una forma que jam\u00e1s hab\u00ed\u00ada conocido y expresado el AT. Se trata de las hermosas p\u00e1ginas tan conocidas sobre la \u00abprovidencia\u00bb divina (cf Mat 6:25-34).<\/p>\n<p>d) El Dios juez y sentido de la historia. La revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo por parte de Dios y la confesi\u00f3n progresiva de fe del pueblo de Dios tienen en el cap\u00ed\u00adtulo de la \u00abescatolog\u00ed\u00ada\u00bb un cuarto gran aspecto del misterio de Dios: el viviente, origen y causa del mundo y de la historia humana con su palabra y su presencia providencial, es esperado como el fin de todo y como su \u00faltimo significado. En efecto, despu\u00e9s de lo que Jesucristo nos ha dicho sobre Dios, no esperamos otra revelaci\u00f3n m\u00e1s que la que resuma y manifieste hasta qu\u00e9 punto nuestra historia pertenec\u00ed\u00ada a un proyecto m\u00e1s profundo de Dios (cf DV 4).<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas m\u00e1s recientes en torno a Dios fin y significado de todo son las que escribe el NT, recurriendo incluso a la posibilidad de la lengua griega de expresar las relaciones de causalidad entre Dios y el mundo (pero teniendo siempre como referencia espl\u00e9ndida el mensaje que nos dej\u00f3 Jes\u00fas); as\u00ed\u00ad en ICor 15,20-28; Rom 11:36; Ap 4-5.<\/p>\n<p>Pero a estas cumbres de la fe y de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un largo itinerario, que se fue abriendo poco a poco al hecho de que todo est\u00e1 orientado hacia Dios. De \u00e9l habl\u00f3 el AT como del vencedor final de la historia (cf Ez 38-39); como del Se\u00f1or que conforta y ofrece un alegre banquete a todos los que le han sido fieles (cf Is 24-27); como del juez que finalmente dar\u00e1 significado y orden a la historia humana (cf Eze 33:10-20); como del que ha de resucitar a todos, pero para un destino diferente seg\u00fan el comportamiento de cada uno en esta tierra (cf Dan 12:1-3; ,23).<\/p>\n<p>e) Dios Trinidad. Si los cuatro cap\u00ed\u00adtulos anteriores sobre la \u00abpersonalidad\u00bb de Dios seg\u00fan la Biblia lo han presentado en su relaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n respecto al hombre y al mundo, este cap\u00ed\u00adtulo del Dios Trinidad remite al \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, a su vida \u00ed\u00adntima y misteriosa. Pero de hecho la Biblia no hace de esto un discurso te\u00f3rico y abstra\u00ed\u00addo de la historia. Todo lo que los destinatarios de la revelaci\u00f3n y de la Biblia llegan a conocer de la intimidad y del inefable vivir de Dios, todo ello hace referencia no s\u00f3lo al saber y al creer, sino tambi\u00e9n al vivir del israelita y del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ya el AT hab\u00ed\u00ada dejado vislumbrar -y en cierto modo buscar y esperar- en el Dios vivo y \u00fanico aquello que luego revel\u00f3 de \u00e9l Jes\u00fas: un Dios que act\u00faa a trav\u00e9s de su \u00abpalabra\u00bb (cf Isa 55:10-11; Sal 147:15; Sab 19:14-16), que habla por medio de su \u00ab\u00e1ngel\u00bb (cf Exo 23:20-23; Jue 2:1), que derrama su \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb y de este modo vivifica la tierra y los hombres (cf G\u00e9n 1:2; N\u00fam 11:24-30; Jue 3:10; Isa 11:2; Joe 3:1-2; Eze 36:26-28;  Eze 37:1-14).<\/p>\n<p>Jes\u00fas revela el misterio del Dios vivo: \u00e9l es Abb\u00e1 para todos los hombres, que se hacen disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas convirti\u00e9ndose al reino de Dios; pero ante todo y de manera \u00fanica y propia es Abb\u00e1 para su Hijo (cf Jua 10:32-39; Jua 14:1-11; Jua 17:1-3; Mar 12:35-37). Lamutua relaci\u00f3n entre Padre e Hijo es el Esp\u00ed\u00adritu, que \u00abprocede\u00bb del Padre y del Hijo y suscita en los hombres una actitud filial para con Dios Padre y de transformaci\u00f3n progresiva del misterio de Cristo muerto y resucitado (cf Jua 3:3-8; Jua 7:37-39; Jua 14:15-17.26; Jua 16:7-15; Rom 8:2-17).<\/p>\n<p>4. ACTITUDES HUMANAS FRENTE A DIOS. El Dios que se revel\u00f3 a Israel y en Jesucristo provoca, seg\u00fan los testimonios de la Biblia, m\u00faltiples actitudes de respuesta: la del \u00abcredo\u00bb, frecuentemente esbozado y dise\u00f1ado, especialmente junto a los santuarios yahvistas y con ocasi\u00f3n de las celebraciones cultuales (tanto en el AT como en el NT); la de la formulaci\u00f3n teol\u00f3gica del misterio de Dios que se ha revelado, de la que son espejo y documento los mismos escritos b\u00ed\u00adblicos redactados bajo la acci\u00f3n inspiradora del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que manifiestan la tradici\u00f3n (o escuela) en que vieron la luz (como, p.ej., los \u00abdocumentos\u00bb del Pentateuco), o bien los autores sagrados que son sus responsables (como, p.ej., Jerem\u00ed\u00adas, Am\u00f3s, o bien Mateo, Lucas, Pablo, etc.).<\/p>\n<p>Pero frente al Dios que se ha revelado, la Biblia nos hace captar otras formas de \u00abrespuesta\u00bb humana, que aqu\u00ed\u00ad podemos resumir simplemente en dos tendencias fundamentales de sentido opuesto: las de tendencia negativa y reductiva y las de acogida o de reconocimiento positivo.<\/p>\n<p>a) Actitudes de signo negativo. No consideramos aqu\u00ed\u00ad la negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios (ate\u00ed\u00adsmo), si es que aparece alguna vez en el mundo b\u00ed\u00adblico; es \u00e9ste un tema de presentaci\u00f3n independiente [\/Ateo]. Los libros sagrados recuerdan adem\u00e1s otras formas de infidelidad y de negaci\u00f3n, al menos parcial, del Dios que se revel\u00f3. A veces se trata s\u00f3lo de \u00abtentaciones\u00bb; pero en otros casos la Biblia registra opciones conscientes y prolongadas en el tiempo, propias y verdaderas situaciones de pecado. Hay que recordar dos de ellas en particular.<\/p>\n<p>La blasfemia: el AT y el NT atribuyen a esta actitud un significado m\u00e1s amplio y grave que la de simple expresi\u00f3n injuriosa contra el nombre (como suena generalmente en la acepci\u00f3n corriente actual). Podemos resumir algunos significados fundamentales de blasfemia contra Dios y contra su nombre en el orden siguiente: 1) cuando los no-israelitas niegan que Yhwh sea fuente de salvaci\u00f3n y de esperanza (cf 2Re 19:3-7.22-24); 2) pero tambi\u00e9n un israelita puede injuriar el nombre maldici\u00e9ndolo; en este caso es reo de muerte (cf Lev 24, l0ss); 3) un significado probable del mandamiento que proh\u00ed\u00adbe mencionar el nombre de Yhwh (cf Exo 20:7; Deu 5:11) es el de apartar el riesgo de ofenderlo y, en cierto modo, de blasfemar contra \u00e9l, comprometi\u00e9ndolo falsa o in\u00fatilmente en los propios juramentos; 4) blasfemia es en tiempos de Jes\u00fas -\u00c2\u00a1por eso le acusaron de blasfemar contra Dios!- el atribuirse prerrogativas propias de Dios (cf Mar 2:7; Jua 10:32-36); 5) pero Jes\u00fas afirma que tambi\u00e9n constituye una blasfemia imperdonable negar que el Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en \u00e9l (cf Mar 3:28-29); 6) y los evangelistas consideran una blasfemia la negaci\u00f3n de Cristo y de su mesianidad mientras est\u00e1 muriendo en la cruz (cf Mar 15:29).<\/p>\n<p>La idolatr\u00ed\u00ada: tambi\u00e9n es \u00e9sta una gran p\u00e1gina, paralela a la de la religiosidad de Israel para con su Yhwh. Adorar solamente a Yhwh, vigilando atentamente para no caminar nunca detr\u00e1s de otras divinidades. El pueblo nacido de la alianza del Sina\u00ed\u00ad pertenece exclusivamente a Yhwh; por eso no debe seguir a otras divinidades (cf Deu 4:3; Deu 1:14; Deu 13:5; Jer 2:2-3; Ose 11:10). Hubo dos tentaciones distintas -pero tambi\u00e9n paralelas- que acompa\u00f1aron a la vida religiosa del antiguo pueblo de Dios: seguir a otras divinidades, las de los pueblos vecinos o las de sus dominadores (cananeos, egipcios, mesopot\u00e1micos, fenicios, etc.) y hacerse im\u00e1genes de Dios, con la pretensi\u00f3n de \u00abtenerlo a su disposici\u00f3n\u00bb y a la medida de la simbolog\u00ed\u00ada figurada (luna divinidad a la medida del hombre!). La pedagog\u00ed\u00ada divina se extiende a lo largo de toda la historia hebreo-b\u00ed\u00adblica: con la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes (cf Exo 20:4-6 y Deu 5:8-10), que se repite a menudo, aparte del dec\u00e1logo, en toda la t\u00f3rah (cf Deu 4:15-20; Exo 34:17); con la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica del per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico, especialmente contra el \u00abbaalismo\u00bb (cf l Re 18); con la burla posex\u00ed\u00adlica de los falsos \u00ed\u00addolos de los pueblos (cf  Isa 41:21-29; Isa 43:8-13; Isa 44:9-20; Dan 14; Bar 6). El pecado de idolatr\u00ed\u00ada lleva a los pueblos a la depravaci\u00f3n moral, como denuncian tanto el AT (cf Sab 13; Sal 115) como el NT (cf Rom 1:18-32). Pero tambi\u00e9n hay formas de idolatr\u00ed\u00ada que acechan la vida de fe de los cristianos (cf lCor 5,9-13; 10,14; 1Jn 5:21); por lo dem\u00e1s, la misma avaricia es idolatr\u00ed\u00ada (cf Efe 5:5; Col 3:5).<\/p>\n<p>b) Actitudes de signo positivo. La acogida del misterio de Dios que se fue revelando progresivamente desde el tiempo de los patriarcas hasta Jes\u00fas de Nazaret, se vive y se traduce en muchas manifestaciones de culto y de vida. La Biblia ofrece la posibilidad de una larga rese\u00f1a de f\u00f3rmulas y de expresiones concretas de l fe en Yhwh. Pero hay sobre todo tres actitudes que resultan significativas y que resumen todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Invocar el nombre: esta expresi\u00f3n est\u00e1 claramente en oposici\u00f3n al abuso del nombre divino, que se prohibe en el mandamiento. Pero nos acercamos a su significado original cuando tenemos en cuenta que no se trata s\u00f3lo de algo meramente formal y externo, sino de una declaraci\u00f3n de pertenencia y de total dependencia de Dios, cuyo nombre se invoca (ese nombre con el que Dios se manifest\u00f3 y se hizo reconocer por Israel: Yhwh). Para la comprensi\u00f3n de esta actitud puede servir el recuerdo de la escena del Carmelo (cf IRe 18,24-29); v\u00e9anse adem\u00e1s otros pasajes prof\u00e9ticos y de los Salmos (cf Jer 14:7-9; Isa 48:1-11; Eze 20:44; Sal 79:6; Sal 99:6; Sal 116:4.13.17). En este contexto se carga de sentido el anuncio de J13,5, que el NT aplicar\u00e1 luego a la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas Se\u00f1or (cf Heb 2:21.36; Heb 3:6.16; Heb 4:8-12).<\/p>\n<p>Buscar (el rostro de) Dios: para recordar una de las p\u00e1ginas significativas de este tipo de experiencia religiosa b\u00ed\u00adblica, se puede acudir a ciertos salmos de desterrados (como Sal 42-43) o, al menos, de personas sedientas de Dios y de su misterio (como Sal 27; 62; 63). Pero esta b\u00fasqueda de Dios -que tiene tantas consonancias, pero tambi\u00e9n peculiaridades, respecto a la b\u00fasqueda religiosa humana- asume acentos muy propios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la experiencia religiosa hebreo-cristiana afirma efectivamente la espontaneidad natural de la sed de Dios, as\u00ed\u00ad como la conciencia de sentirse de hecho buscados y alcanzados por Dios mismo. Las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas que cuentan esta aventura teologal e intentan interpretarla, acentuando unas veces el momento activo y otras el momento pasivo y sorprendente, son numerosas (cf Am\u00f3 5:4-7; Ose 2:16-25; Isa 43:1-13; Isa 55:6-8). No menos significativos y densos en indicaciones teol\u00f3gicas son algunos pasajes neotestamentarios (cf Flp 3:1-16; Jua 1:35-51; Jua 4:4-42; Jua 20:11-18).<\/p>\n<p>La creaturalidad humana frente a Dios: en Rom 1:21 san Pablo afirma que el gran pecado del pueblo fue el de no asumir una actitud de creaturalidad ante el Dios vivo y verdadero: \u00abNo tienen excusa porque, conociendo a Dios, no le glorificaron ni le dieron gracias&#8230;\u00bb Con mucha frecuencia se resume en la Biblia la actitud correcta humana de subordinaci\u00f3n al Se\u00f1or que se revel\u00f3 con las expresiones \u00abglorificar\u00bb y \u00abdar gracias\u00bb. No se trata de expresiones polares comprensivas de todas las dem\u00e1s (adorar, alabar, exaltar), sino que pueden muy bien representar dos momentos significativos del hombre que se ha encontrado con Dios: el de dejar sitio a la \u00abgloria\u00bb de Dios (la palabra hebrea kabod est\u00e1 cargada de un sentido especial que ha perdido en nuestras lenguas modernas) y el de confesar que Dios ha intervenido providencialmente y de forma gratuita en la historia. Para captar el significado b\u00ed\u00adblico de estas expresiones hay que tener presente: 1) el dar gloria a Dios puede referirse a Isa 6:1-4, pero tambi\u00e9n a 1Re 8:10-13 y al texto \u00absacerdotal\u00bb de N\u00fam 9:15-23; un eco interpretativo de todo ello puede verse en 2Co 3:4-18 (cf Jua 1:14; Jua 2:11); 2) el dar gracias a Dios recuerda ante todo las manifestaciones cultuales para con Dios, traducidas en expresiones m\u00faltiples: bendecir, alabar, reconocer y dar gracias. A menudo estas actitudes est\u00e1n marcadas por el gozo y la sorpresa ante la intervenci\u00f3n divina excepcional. V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas como \u00e9stas: 1Sa 2:1-10; 2Sam 22; Sal 107; Luc 1:46-55 (Magn\u00ed\u00adficat); Luc 1:68-79 (Benedictus); Apo 11:17-18 [t Jesucristo; \/Esp\u00ed\u00adritu Santo].<\/p>\n<p>III. TIPOLOG\u00ed\u008dAS FUNDAMENTALES DE LA REVELACION Y DE LA EXPERIENCIA DE DIOS. Yhwh es un Dios vivo y presente en el pueblo hebreo-cristiano; es posible alcanzar su misterio, al menos en algunas de sus manifestaciones y expresiones, a trav\u00e9s de la Biblia, asumida en su significado de libro sagrado (\u00abinspirado\u00bb) de los \u00abprofetas\u00bb (AT) y de los \u00abap\u00f3stoles\u00bb (NT). La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica sobre Dios parte, por consiguiente, de la misma \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb de los diversos autores del libro sagrado hebreo-cristiano; intenta ser la interpretaci\u00f3n fiel y la s\u00ed\u00adntesis actualizante de los mismos.<\/p>\n<p>Pero en este punto cabe preguntar: \u00bfEs posible dar un paso m\u00e1s, a saber: de la investigaci\u00f3n de tipo teol\u00f3gico a la atenci\u00f3n a ese Dios que habla de s\u00ed\u00ad, que se autorrevela, l\u00f3gicamente a trav\u00e9s de la misma Biblia? El objetivo seguir\u00e1 siendo \u00abteol\u00f3gico\u00bb, prolongaci\u00f3n del que se buscaba por la v\u00ed\u00ada que recorr\u00ed\u00adamos en el cap\u00ed\u00adtulo anterior; pero el m\u00e9todo que hemos de seguir y la actitud son diferentes.<\/p>\n<p>Efectivamente, en la experiencia de fe vivida por el mundo israelita y por la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas existen dos notas t\u00ed\u00adpicas de la \u00abaudici\u00f3n\u00bb, distintas y complementarias, que han fundamentado y alimentado las \u00ablecturas\u00bb sinagogales y eclesiales de la Biblia:<br \/>\n&#8211; Dios se ha revelado realmente, en el tiempo que va desde Abrah\u00e1n hasta Jesucristo, seg\u00fan tipolog\u00ed\u00adas y modelos humanos diferentes. Sus citas sucesivas con los hombres -sobre todo con los que fueron los destinatarios privilegiados de su autorrevelaci\u00f3n- correspond\u00ed\u00adan a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en que ellos se encontraban y escuchaban al Dios vivo. Desde la tienda de los patriarcas se vislumbraba y se experimentaba un rostro divino distinto del que constituir\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde la experiencia del \u00e9xodo o la del desierto.<\/p>\n<p>&#8211; Dios habl\u00f3 adem\u00e1s con acentos  y con formas humanas diferentes (cf Heb 1:1-2). En la conciencia y en la profesi\u00f3n de fe del pueblo hebreo- cristiano hay cuatro g\u00e9neros fundamentales de \u00abpalabra\u00bb, que constituyen y caracterizan cuatro actitudes diferentes de \u00abacogida\u00bb: t\u00f3rah, profec\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada y evangelio [\/supra, I, 2]. Este fue el criterio -no sin algunas incertidumbres de opci\u00f3n respecto a cada uno de los escritos-con que primero Israel y m\u00e1s tarde la Iglesia apost\u00f3lica acogieron la \u00abpalabra\u00bb que les dirig\u00ed\u00ada su Dios (cf el aspecto teol\u00f3gico del tema del \u00abca-non\u00bb de las Sagradas Escrituras).<\/p>\n<p>Pues bien, esta \u00abacogida\u00bb o audici\u00f3n sigue todav\u00ed\u00ada, a trav\u00e9s de la Biblia, en la sinagoga jud\u00ed\u00ada y en la liturgia cristiana. Y ese Dios que se revel\u00f3 en otros tiempos -y cuyos acontecimientos y palabras se recogieron en los textos sagrados- puede ser buscado y encontrado de nuevo cada vez que se acoge la Biblia como testimonio privilegiado (inspirado) de su revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, esta audici\u00f3n -para que pueda ser provechosa y aut\u00e9ntica- no tiene que sustraerse a las leyes de la \/hermen\u00e9utica literaria del texto b\u00ed\u00adblico, desde el momento que Dios eligi\u00f3 dirigirse a los hombres \u00abpor medio de hombres y a la manera humana\u00bb (DV 12). Aqu\u00ed\u00ad es donde se coloca, con su propia funci\u00f3n de iluminaci\u00f3n y de disciplina, el momento exeg\u00e9tico y de \u00abteolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u00bb. Pero las comunidades hebrea y cristiana solicitan del servicio exeg\u00e9tico-teol\u00f3gico una atenci\u00f3n m\u00e1s viva (y de fe) respecto al interlocutor divino: Dios habla de s\u00ed\u00ad mismo (y del hombre en relaci\u00f3n con \u00e9l) seg\u00fan g\u00e9neros diferentes de palabra y de invitaci\u00f3n y seg\u00fan modelos y tipolog\u00ed\u00adas de encuentro m\u00faltiples.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son entonces esos nombres y esos rostros del Dios vivo? Con vistas al trabajo teol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n en orden a la vida teologal del pueblo de Dios, \u00bfse puede llegar a una clasificaci\u00f3n de las tipolog\u00ed\u00adas fundamentales, seg\u00fan las cuales se ha revelado Dios?<br \/>\n\u00bfY qu\u00e9 acentos particulares contribuyen a captar y a vivir las diferentes modalidades (t\u00f3rah, profec\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada, evangelio) con que Dios se re-vel\u00f3 a su pueblo a trav\u00e9s de los hombres inspirados?<br \/>\n1. EL DIOS DEL NOMADISMO Y DE LA DI\u00ed\u0081SPORA. Una condici\u00f3n de existencia que nunca lleg\u00f3 a faltar en la historia del pueblo de la Biblia -aunque variaron las circunstancias y quiz\u00e1 las causas inmediatas-es la de la provisionalidad y la movilidad. En todas las fases de su epopeya hist\u00f3rica, desde el tiempo de los patriarcas hasta la \u00e9poca apost\u00f3lica, hay p\u00e1ginas m\u00e1s o menos considerables en que el israelita o el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas viven un di\u00e1logo con Dios en situaci\u00f3n de tienda y de nomadismo.<\/p>\n<p>Pues bien, la Biblia atestigua abundantemente una revelaci\u00f3n divina dentro de esa condici\u00f3n humana. Hay un rostro, hay una identidad divina que se dibujan y se manifiestan a medida que los interlocutores humanos van caminando -m\u00e1s a\u00fan, son \u00abllamados\u00bb a caminar por Dios-por los caminos del nomadismo y de la tienda. \u00bfPero qui\u00e9n es, qu\u00e9 rostro revela el Dios viviente y presente al lado del hombre en condici\u00f3n de provisionalidad?<br \/>\na) Dios roca y sost\u00e9n. Cuando el israelita escuchaba -y escucha- el s\u00e1bado la palabra de Dios como orientaci\u00f3n de su vida, se le advierte repetidas veces que su condici\u00f3n de movilidad no es una fatalidad, sino una vocaci\u00f3n. Y Dios est\u00e1 siempre cerca del hombre que vive esa experiencia como hecho religioso.<\/p>\n<p>El acontecimiento primordial lo presenta el G\u00e9nesis en las p\u00e1ginas relativas a los patriarcas hebreos (cf G\u00e9n 12-36). No se trata de un solo episodio: el examen atento de los textos y de aquella epopeya no permite reconstruir los detalles, pero las p\u00e1ginas del G\u00e9nesis recuerdan cierta-mente un di\u00e1logo ocurrido, un rostro divino encontrado, \u00abrespuestas\u00bb da-das por los patriarcas a trav\u00e9s de actos de culto, de los cuales fueron siempre conmemoraci\u00f3n y garant\u00ed\u00ada los santuarios de la tierra de Palestina (cf G\u00e9n 12:8; G\u00e9n 13:18; G\u00e9n 35:14-15).<\/p>\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n es el Dios que se hizo presente en la tienda de los patriarcas? El mismo con que se encontrar\u00e1 luego Mois\u00e9s en tiempos del \u00e9xodo, como nos asegura siempre la t\u00f3rah (cf Exo 3:6.15; Exo 6:2-4). Su nombre se acerca mucho a la situaci\u00f3n de sus interlocutores n\u00f3madas: Dios alt\u00ed\u00adsimo (El Ely\u00f3n: G\u00e9n 14:18-24), Dios omnipotente (El-Ssadday G\u00e9n 17:1), Dios eterno (&#8216;El-`Olam: G\u00e9n 21:33). Es el Dios de ciertos santuarios, junto a los cuales se detuvieron los patriarcas: Siqu\u00e9n, Betel, Fanuel, etc. Y el encuentro con Dios -en los numerosos di\u00e1logos o apariciones (con acentos teol\u00f3gicos diferentes, seg\u00fan los redactores del texto)- pone cada vez m\u00e1s de relieve un tipo de revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, por parte de Dios: \u00e9l es gu\u00ed\u00ada, sost\u00e9n y \u00abescudo\u00bb (cf G\u00e9n 15:1), amigo que alienta y se conf\u00ed\u00ada. Entre otras varias hay una nota teol\u00f3gica que destaca en el Dios de los patriarcas (y en todas las \u00abtradiciones\u00bb registradas en G\u00e9n 12-36): Dios es el que se compromete por el futuro, es el Dios de las promesas, el Dios de la historia.<\/p>\n<p>Hay otros cap\u00ed\u00adtulos de la t\u00f3rah (Pentateuco) que confirman este rostro del Dios que defiende al desvalido y que se compromete en el tiempo: 1) pensemos en el empleo del tono de promesa y de anuncio cuando Israel es llamado a salir de Egipto (cf Ex 3-4); 2) adem\u00e1s constituye una p\u00e1gina independiente en el cuerpo legislativo de la t\u00f3rah la que se refiere a los deberes de Israel para los que est\u00e1n desplazados y viven provisionalmente en medio del pueblo: la viuda, elhu\u00e9rfano, el forastero y el asalariado, En relaci\u00f3n con ellos, Dios vuelve a declararse sost\u00e9n y defensa, como lo hab\u00ed\u00ada sido con los patriarcas (cf Exo 22:20-26; Deu 24:10-22).<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n una p\u00e1gina de la t\u00f3rah que encuentra aqu\u00ed\u00ad su colocaci\u00f3n m\u00e1s oportuna: la que se refiere a la magia y a la adivinaci\u00f3n. Semejantes pr\u00e1cticas eran una ofensa para el Se\u00f1or del tiempo y de la providencia; un desconfiar de \u00e9l; sustraerse a su plan sorprendente, pero siempre provechoso para el hombre. V\u00e9anse las duras prescripciones de Exo 22:17; Deu 18:9-12; Lev 19:26.31; Lev 20:6.27 (y v\u00e9ase una p\u00e1gina hist\u00f3rica desconcertante: la de Sa\u00fal en Endor,  1Sa 28:3-25).<\/p>\n<p>b) El que defiende al pobre. La palabra divina en cuanto \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb (no pretendemos entrar aqu\u00ed\u00ad en la cuesti\u00f3n de las diferentes asignaciones de algunos escritos, seg\u00fan las ediciones sucesivas de su \u00abcanon\u00bb) considera nuevas formas de provisionalidad humana y, consiguientemente, del Dios que se manifiesta en ella. Recordemos s\u00f3lo algunas p\u00e1ginas principales.<\/p>\n<p>Durante el tiempo de los profetas contin\u00faan a\u00fan ciertas formas menores y parciales de nomadismo: ante todo la de los pobres. Una expresi\u00f3n, que asumir\u00e1 un tono especialmente significativo en labios de Jes\u00fas (cf Mat 26:11), puede caracterizar muy bien la experiencia de Israel durante el per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico y por tanto, de suyo, de la condici\u00f3n sedentaria. Se lee en Deu 15:11 : \u00abNunca faltar\u00e1n pobres en la tierra; por eso te digo: Abre tu mano a tu hermano, al humillado y al pobre de tu tierra\u00bb (el texto forma parte de las prescripciones sobre el a\u00f1o sab\u00e1tico: v\u00e9ase Deu 15:7-11). Los profetas presentan a un Dios que protege a los pobres y que castiga todo abuso de los poderosos de turno: cf I Re 21 (la vi\u00f1a de Nabot); Am\u00f3 2:7; Am\u00f3 5:11-15; Am\u00f3 8:4-8; Miq 2:2; Miq 7:1-7; Isa 1:16-17; Isa 5:8-10).<\/p>\n<p>Pero los profetas predican adem\u00e1s una \u00abpobreza\u00bb como opci\u00f3n espiritual, o mejor dicho, como respuesta a una llamada por parte de Dios: la de ponerse bajo su protecci\u00f3n, la de una condici\u00f3n de desprendimiento incluso de las protecciones humanas y de la tierra. Es ciertamente ejemplar la p\u00e1gina relativa a los recabitas (cf Jer 35). Tampoco carece de sentido y de mensaje -aunque no siempre se la viviera como vocaci\u00f3n- la disposici\u00f3n de que la tribu de Lev\u00ed\u00ad no poseyera un territorio, ya que su herencia ten\u00ed\u00ada que ser el Se\u00f1or; por eso los profetas recuerdan a los levitas la necesidad de superar sus infidelidades (cf Ose 4:4-10; Ose 6:9; Miq 3:11; Jer 6:13-15). Tambi\u00e9n son p\u00e1ginas muy ricas de espiritualidad y de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb las relativas a los \u00abpobres del Se\u00f1or\u00bb (cf Sof 2:3; Sof 3:11-13; Isa 49:13; Isa 62:2; 1Sa 2:1-10) [! Pobreza].<\/p>\n<p>La nueva experiencia de provisionalidad que Israel est\u00e1 llamado a vivir en el tiempo \u00abprof\u00e9tico\u00bb es la del destierro y la di\u00e1spora. Despu\u00e9s de varias desorientaciones y crisis de fe, la palabra prof\u00e9tica por parte de Dios se hace o\u00ed\u00adr; pero no es solamente un castigo de las culpas y de las infidelidades, \u00c2\u00a1sino una \u00abvocaci\u00f3n\u00bb! Bajo esta nueva condici\u00f3n de movilidad hay un plan providencial, y por tanto es posible dialogar con Dios, encontrarlo incluso en las tierras de la di\u00e1spora. Puede verse Jer 24 (las dos cestas de higos y su simbolog\u00ed\u00ada) y 29 (la carta a los deportados de Babilonia). Es este mismo sentido hay que entender tambi\u00e9n Eze 12:1-20; 34-37.<\/p>\n<p>c) El Dios providente. En su multiplicidad de g\u00e9neros literarios, los escritos sapienciales atestiguan una tercera palabra de Dios sobre las situaciones de movilidad (bien sea la de la di\u00e1spora o bien la de otras experiencias m\u00e1s bien personales de provisionalidad): toda forma de ruptura y de p\u00e9rdida de seguridad externa es de hecho vocaci\u00f3n y providencia. Obs\u00e9rvense los hechos siguientes: 1) en la di\u00e1spora y en situaci\u00f3n de minor\u00ed\u00ada el Se\u00f1or llama a hacerse sensibles y abiertos a los nuevos pobres que se descubren (llamada a las \u00abobras de misericordia\u00bb: cf ,10; Sir 29:8-13; Job 24:2-12; Job 31:16-32; Tob 4:7-11; ); 2) pero las diferentes condiciones de provisionalidad son tambi\u00e9n una escuela de desprendimiento de la riqueza y del bienestar, cuando el hombre siente la tentaci\u00f3n de prescindir de Dios en su vida (cf Pro 13:7-8; Pro 15:16; Sir 5:1-11; Sir 11:12-28; Sir 14:3-19). As\u00ed\u00ad se aprende a basarse s\u00f3lo en Dios providente y cercano (cf Job 27:16-19; Sir 34:13-17; Sal 49; 73).<\/p>\n<p>d) \u00abAbb\u00e1, danos el pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb Nos referimos a la palabra de Dios que nos dijo Jes\u00fas (y que nos atestigua todo el NT). No s\u00f3lo Jes\u00fas vivi\u00f3 en el desprendimiento, y durante cierto tiempo, en el destierro, sino que tambi\u00e9n su comunidad inici\u00f3 su camino -como atestiguan especialmente algunos escritos del NT (cf 1Pe; Heb)- bajo el signo de la di\u00e1spora y de la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>A las ense\u00f1anzas m\u00e1s densas de Jes\u00fas sobre la experiencia de Dios desde una condici\u00f3n de provisionalidad pertenecen: 1) la invitaci\u00f3n a basar la propia confianza s\u00f3lo en Dios Abb\u00e1 presente y providente, desprendi\u00e9ndose de los bienes y de la ambici\u00f3n (cf Luc 12:13-24); 2) la exhortaci\u00f3n a no tener miedo cuando nos encontramos en situaciones de minor\u00ed\u00ada y de persecuci\u00f3n (cf Mat 10:26-31); 3) la exigencia de vivir la misi\u00f3n, sin garantizarse el propio futuro econ\u00f3mico y personal (cf Mat 10:5-10).<\/p>\n<p>Los escritos apost\u00f3licos se\u00f1alan con m\u00e1s precisi\u00f3n las actitudes que han de vivir los nuevos disc\u00ed\u00adpulos: fundarse s\u00f3lo en Dios (cf Heb 11); buscar una patria futura, que haga considerar la existencia presente como transitoria (cf l Pe 2,11-12; 5,6-9; Flp 3:18-21; Heb 13:14).<\/p>\n<p>Puede considerarse como v\u00e9rtice de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas la petici\u00f3n que propone a los disc\u00ed\u00adpulos en el Padrenuestro: que sea el Abb\u00e1 el que nos d\u00e9 el pan de cada d\u00ed\u00ada, como hab\u00ed\u00ada hecho providencialmente con Israel en el desierto. Comp\u00e1rense Mat 6:11 y Exo 16:11-26 (y tambi\u00e9n Mat 6:25-34). Verdaderamente aqu\u00ed\u00ad el rostro del Dios presente y providente alcanza una cuma de su autorrevelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL DIOS DE LA LIBERACI\u00ed\u201cN Y DE LA ALIANZA. La tipolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo y de la alianza es la segunda gran tipolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Se trata tambi\u00e9n en este caso de una cita constantemente viva y actual entre Dios y su pueblo, y no s\u00f3lo del recuerdo de un episodio lejano y \u00fanico; es lo que nos lleva a constatar el examen del AT y del NT. De esta experiencia siempre permanente y que se renueva a lo largo de la historia interesan aquellas revelaciones de s\u00ed\u00ad mismo que fue haciendo el Dios de la \/ liberaci\u00f3n y de la \/ alianza desde los tiempos del Sina\u00ed\u00ad hasta el mensaje de Jes\u00fas: \u00bfcu\u00e1l es su nombre?, \u00bfcon qu\u00e9 rostro fue captado y encontrado por sus destinatarios?<br \/>\na) Dios libera y une con \u00e9l en alianza. Al primer tipo fundamental de palabra divina en la Biblia le est\u00e1 reservado ante todo transmitir el recuerdo y el significado del acontecimiento primordial: Yhwh intervino triunfalmente para liberar y rescatar para s\u00ed\u00ad a los descendientes de los patriarcas Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob.<\/p>\n<p>Varios textos -que es posible fechar con cierta aproximaci\u00f3n, en tiempos m\u00e1s lejanos respecto a la redacci\u00f3n actual del Pentateuco- evocan e interpretan aquel doble acontecimiento de liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto y de adhesi\u00f3n libre y total a Yhwh en forma de alianza (cf Deu 26:5-10; N\u00fam 23:22; N\u00fam 24:8-9; etc.). El \u00e9xodo y la alianza son ante todo \u00abvocaciones\u00bb por parte de Dios: cf Exo 18:3-8; Exo 24:3-8.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada, es decir, los nombres y los rostros de Dios, aparece bastante variada en estas p\u00e1ginas ya desde las m\u00e1s arcaicas.<\/p>\n<p>Yhwh es aquel que vence y triunfa, pues de manera inesperada y admirable sumergi\u00f3 en el mar al \u00abcaballo y al caballero\u00bb de los egipcios (cf Exo 15:19).<\/p>\n<p>El tipo de intervenci\u00f3n divina que lleva a Israel desde la esclavitud a la adhesi\u00f3n libre a su Dios se configura como un rescate y una conquista que engendra derechos de exclusividad sobre Israel por parte de Yhwh y de pertenencia total a \u00e9l por parte de los rescatados (cf Exo 12:1-13, 16). En otras \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb m\u00e1s evolucionadas se recurrir\u00e1 al t\u00e9rmino t\u00e9cnico, que indica el rescate-adquisici\u00f3n de esclavos, para calificar la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or en Egipto (ga&#8217; al: cf Exo 6:6; Exo 15:13).<\/p>\n<p>El Dios que hizo salir a Israel y que lo llam\u00f3 a una alianza con \u00e9l afirma adem\u00e1s -con otro antropomorfismo atrevido- que es \u00abceloso\u00bb: no admite una fidelidad parcial y dividida en la espiritualidad israelita. Toda la t\u00f3rah, en sus sucesivas redacciones, predica este rostro divino (cf Exo 20:3-6; Exo 34:14; Jos 24:19; Deu 4:23-27; Deu 5:9-10; Deu 6:14-15; Deu 32:15-25).<\/p>\n<p>Pero hay por lo menos otro rasgo caracter\u00ed\u00adstico y misterioso del Dios del \u00e9xodo-alianza: sus \u00abcelos\u00bb se compaginan con una infinita \/misericordia. El episodio de la revelaci\u00f3n se refiere en Exo 33:18-23 y 34,5-8. Pero la f\u00f3rmula de autopresentaci\u00f3n divina (34,6b-7) aparece con frecuencia, y con diferentes intentos de expresi\u00f3n, a lo largo de todo el Pentateuco (cf Exo 20:5-6 = Deu 5:9-10; N\u00fam 14:18-19; Deu 7:9-10) y en otros lugares del AT (cf Jer 32:18; J12,13; Sal 86:15), sobre todo en el maravilloso salmo 103.<\/p>\n<p>b) El esposo fiel y misericordioso. Yhwh sigue hablando de s\u00ed\u00ad mismo, como Dios de liberaci\u00f3n y de alianza, a trav\u00e9s de los escritos prof\u00e9ticos. Su m\u00faltiple interpretaci\u00f3n de la epopeya hist\u00f3rica del pueblo de Dios nos hace escuchar frecuentemente una palabra divina que no cesa de sorprender, mientras que revela nuevos aspectos del Dios celoso y misericordioso.<\/p>\n<p>Los libros prof\u00e9tico-hist\u00f3ricos (de mano deuteron\u00f3mica) resumen los siglos que van desde el tiempo de Josu\u00e9 hasta el destierro de Babilonia subrayando frecuentemente el doble tema de la infidelidad de Israel y de la fidelidad gratuita de Dios.<\/p>\n<p>Oseas recurre expresamente a la tipolog\u00ed\u00ada familiar para predicar cu\u00e1les son las relaciones que vive Yhwh con el reino de Samaria: un esposo apasionado y traicionado (cf Ose 2:4-20), un padre amoroso no correspondido (cf Ose 11:1-9). Pero en el horizonte de esta revelaci\u00f3n y experiencia de Dios resuenan con energ\u00ed\u00ada los acentos de esperanza y de recuperaci\u00f3n(cf Ose 2:21-25; Ose 11:10-11;  Ose 14:2-9).<\/p>\n<p>De una alianza con Dios como desposorio hablan adem\u00e1s otras profec\u00ed\u00adas: algunas p\u00e1ginas de Jerem\u00ed\u00adas (cf Jer 2:2-3, 5; Jer 30:12-17; Jer 31:3-4); Ezequiel, en textos que afirman que nunca se ha mantenido la fidelidad a Dios por parte de su pueblo (cf Ez 16; 23); el Segundo Isa\u00ed\u00adas, para anunciar un nuevo tipo de relaciones entre Si\u00f3n y el esposo divino (cf Is 54; 60; 62).<\/p>\n<p>Un nuevo \u00e9xodo y una nueva alianza, seg\u00fan los profetas recordados, se deben al hecho de que Yhwh es, al mismo tiempo, misteriosamente \u00abceloso\u00bb como un esposo herido y ofendido (cf Eze 16:38-42; Eze 23:25; Eze 35:11; Eze 36:5-6; Isa 59:17; Isa 63:15; etc.); \u00abmisericordioso\u00bb, como un padre y un madre (cf Ose 1:6-7; Ose 2:25; Jer 12:15; Jer 30:18; Jer 31:20; Isa 49:13-15; Isa 54:6-10; etc.); y \u00abredentor\u00bb (g\u00f3 &#8216;el), que rescata a su pueblo de sus m\u00faltiples cadenas (cf Ose 13:14; Miq 4:10; Jer 31:11; Isa 43:1-2; Isa 44:21-24; Isa 48:20; Isa 60:16; etc.).<\/p>\n<p>c) El Dios que perdona y recupera. La palabra divina bajo la forma de \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb evoca e interpreta la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre Israel y su Dios de maneras diferentes: la fidelidad para con aquel que libera y gu\u00ed\u00ada a su pueblo tiene que manifestarse a trav\u00e9s de la acogida de su ley (cf Sal 119; Si 24; ,4); aparece con frecuencia la invitaci\u00f3n a la confianza en Dios misericordioso, a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas maravillosas de \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de las culpas (cf Sal 25; 51; ,8; Dan 3:26-45; Dan 9:3-19).<\/p>\n<p>Al tipo de palabra de Dios como sabidur\u00ed\u00ada pertenece tambi\u00e9n la esperanza de nuevas intervenciones divinas de liberaci\u00f3n, como en el tiempo de la esclavitud de Egipto. Es lo que se percibe en algunas oraciones, como las de Judit (cf Jdt 9), Ester (cf Est 4), el Sir\u00e1cida (cf Sir 36:1-17). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada evoca los acontecimientos del \u00e9xodo como motivo de esperanza de nuevas salvaciones divinas; en efecto, el Se\u00f1or custodi\u00f3 y gui\u00f3 siempre a su pueblo (cf Sab 10-19).<\/p>\n<p>El Cantar de los Cantares tiene p\u00e1ginas sublimes sobre las vicisitudes de la alianza entre Yhwh y su pueblo: el amor y la intimidad -no sin purificaciones y alternativas fatigosas de fidelidad- entre los dos amados se celebran a trav\u00e9s de la tipolog\u00ed\u00ada esponsal, que ya trataban con gusto los profetas. El horizonte es el de la visi\u00f3n confiada de su posible realizaci\u00f3n y de su continuo crecimiento: Dios esposo no le fallar\u00e1 jam\u00e1s a su esposa amada y su fidelidad lograr\u00e1 vencer las fragilidades temporales de esta \u00faltima.<\/p>\n<p>d) \u00abAbb\u00e1, perdona nuestras ofensas&#8217;: Jes\u00fas se refiri\u00f3 con frecuencia al antiguo modelo de relaciones con Dios, bien sea para denunciar la imposible recuperaci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica en sus expresiones actuales de religiosidad (propuestas y vividas por los escribas y los fariseos) y de culto (especialmente el del templo), bien para anunciar y realizar la instituci\u00f3n de una nueva alianza (en la \u00faltima cena con los disc\u00ed\u00adpulos).<\/p>\n<p>Resulta entonces original\u00ed\u00adsimo el anuncio que Jes\u00fas hace de Dios: \u00e9l es un Padre (m\u00e1s a\u00fan, un Abb\u00e1) misericordioso; y la relaci\u00f3n con \u00e9l engendra confianza y esperanza respecto a la existencia propia, aunque marcada por la infidelidad y el pecado (cf Luc 6:35-38; Luc 15:11-32). Desarrollando una ense\u00f1anza concreta de Jes\u00fas, el NT pone constantemente en evidencia el hecho de que Dios es el \u00abprimero\u00bb en perdonar (en Cristo) y en \u00abre-conciliar\u00bb consigo al mundo (cf 2Co 5:18-21; Rom 5:5-11; Col 1:18-23; Efe 2:4-18).<\/p>\n<p>El nuevo \u00e9xodo consiste ante todo en la liberaci\u00f3n del pecado; pero alcanzar\u00e1 su experiencia suprema al final de los tiempos, en los cielos nuevos y la tierra nueva, cuando Dios sea todo en todos (cf el mensaje del Apocalipsis). Y la nueva alianza, que tendr\u00e1 su cumplimiento en los cielos (cf de nuevo Ap 19-22), se celebra ya en esta tierra a trav\u00e9s de los encuentros de Cristo esposo con los hombres, que se convierten al reino de Dios y forman la Iglesia (cf Mar 2:18-20; 2Co 11:1-4; Efe 5:25-32).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ordena a los disc\u00ed\u00adpulos que se dirijan a Dios, Abb\u00e1 misericordioso, con infinita confianza, para pedirle perd\u00f3n por sus propias infidelidades. De esta manera queda dibujado -en la oraci\u00f3n del Padre-nuestro- el rostro de aquel Dios que se revel\u00f3 como liberador y compa\u00f1ero de una experiencia de intimidad (de alianza esponsal y paternal) con el hombre.<\/p>\n<p>3. EL DIOS DEL\u00bbDESIERTO\u00bb. Desde el tiempo de las peregrinaciones de Israel en el desierto de Sina\u00ed\u00ad, las experiencias religiosas de prueba de la fidelidad a Yhwh marcan con frecuencia el camino del pueblo de Dios. El \u00abdesierto\u00bb no es s\u00f3lo un lugar y un tiempo, sino tambi\u00e9n una especie de cita con Dios por parte de Israel. Los t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos que evocan el desierto son m\u00e1s \u00abteol\u00f3gicos\u00bb que geogr\u00e1ficos; en efecto, se habla de Mas\u00e1 (tentaci\u00f3n, prueba, verificaci\u00f3n) y de Merib\u00e1 (contestaci\u00f3n, rebeli\u00f3n, protesta). \u00c2\u00a1Es el Dios-que-tienta a su pueblo y al hombre! Tal es el rostro que a menudo se se\u00f1ala y se manifiesta en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: uno de los cap\u00ed\u00adtulos m\u00e1s misteriosos y apasionantes de la teolog\u00ed\u00ada hebreo-cristiana sobre el Yhwh del AT y sobre el Abb\u00e1 del NT. Indiquemos algunos de sus rasgos:<br \/>\na) El Dios de Mas\u00e1 y Merib\u00e1. Tambi\u00e9n en este caso la autorrevelaci\u00f3n divina tiene su tarjeta de presentaci\u00f3n en el signo de una t\u00f3rah, de una orientaci\u00f3n fundamental de vida para el pueblo de Dios. Los sucesos de Mas\u00e1 y de Merib\u00e1 se registran con frecuencia -y se repiten- en los cinco primeros libros de la Biblia (v\u00e9anse las secciones de ,27; N\u00fam 11-14; 20-25; ,8; etc.).<\/p>\n<p>Interesa subrayar la frecuencia con que los antiguos redactores de aquellas p\u00e1ginas resumieron los episodios del desierto con la expresi\u00f3n: \u00abDios&#8230; tent\u00f3 a Israel\u00bb (cf Exo 15:25; Exo 16:4; Exo 20:20; Deu 8:2.16; Deu 13:4). Ciertamente, la Biblia dice a veces que tambi\u00e9n Israel rebel\u00e1ndose \u00abtent\u00f3 a Dios\u00bb (cf Exo 17:2.7; N\u00fam 14:2); pero no cabe duda de que la primera f\u00f3rmula es mucho m\u00e1s misteriosa. La prueba de ello es que en algunos casos, en vez del sujeto divino que tienta (como en el episodio de David y del censo que hab\u00ed\u00ada ordenado: cf 2Sa 24:1), se procura sustituirlo por Satan\u00e1s, m\u00e1s f\u00e1cilmente \u00abcomprensible\u00bb como tentador del hombre (cf 1Cr 21:1 : \u00c2\u00a1no es Yhwh, sino Satan\u00e1s el que tent\u00f3 a David!).<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n por parte de Dios no se la ahorr\u00f3 ni siquiera a Abrah\u00e1n (cf G\u00e9n 22:1). Y aqu\u00ed\u00ad precisamente es donde hay que buscar un probable significado de esta automanifestaci\u00f3n de Dios: es \u00e9l quien \u00abllama\u00bb al desierto; es \u00e9l mismo -el que hizo salir a Israel de Egipto (cf Exo 20:2)-el que le hace atravesar tambi\u00e9n el desierto \u00abpara\u00bb tentar a su pueblo: as\u00ed\u00ad Deu 8:2-5. El Dios-que-tienta es el Se\u00f1or de la historia; \u00c2\u00a1y en el tiempo de la tentaci\u00f3n se revela con un solo rostro y un nombre!<br \/>\nb) El que tienta a su pueblo. La revelaci\u00f3n divina de s\u00ed\u00ad mismo como \u00abtentador\u00bb sigue siendo registrada y profundizada por los profetas: 1) la confrontaci\u00f3n con el baalismo de Cana\u00e1n (y las frecuentes ca\u00ed\u00addas en la infidelidad a Dios) se desarrolla en el libro de los \/ Jueces con episodios en los que Yhwh tentaba de \u00e9ste modo a su pueblo (cf Jue 2:22; Jue 3:1.4); 2) tambi\u00e9n la sumisi\u00f3n de Ezequ\u00ed\u00adas frente al poder de Babilonia es transcrita por el libro de las Cr\u00f3nicas como una tentaci\u00f3n por parte de Dios (cf 2Cr 32:31).<\/p>\n<p>La nueva gran p\u00e1gina hist\u00f3rica de \u00abdesierto\u00bb, que los profetas interpretan como \u00abvocaci\u00f3n\u00bb por parte de Dios, es la del destierro. Dios se ha revelado nuevamente, no ya s\u00f3lo como \u00abroca\u00bb en el tiempo del nomadismo y de la di\u00e1spora (\/supra, III, 1 a), sino tambi\u00e9n como aquel que somete a prueba a su pueblo. A trav\u00e9s de los profetas del destierro y de despu\u00e9s del destierro, Israel aprende a buscar a un Dios m\u00e1s grande y misterioso que el que de vez en cuando se asignaba en su religiosidad y en su teolog\u00ed\u00ada. Yhwh es un Dios que provoca \u00abporqu\u00e9s\u00bb, que quedan mucho tiempo sin respuesta, moviendo as\u00ed\u00ad a purificar la capacidad y la confianza superficiales respecto a \u00e9l. V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas maravillosas en los profetas: cf Lam; Isa 58:1-3 (y 59,1-2); Hab 1:2-4.12-17; Mal 1:2-5; ,5; Mal 3:13-18; etc.<\/p>\n<p>c) Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia y teolog\u00ed\u00ada. El estilo misterioso de Dios vuelve a presentarse como experiencia y como interrogante en la palabra divina dirigida a los hombres como \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb: ninguna formulaci\u00f3n (teol\u00f3gica), ninguna s\u00ed\u00adntesis de su misterio es jam\u00e1s adecuada para explicar sus sorpresas desconcertantes en la historia y en la vida de los hombres. Este parece ser el significado profundo de dos grandes libros sapienciales: \/ Job y \/ Qoh\u00e9let. Dios est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1; el encuentro con \u00e9l no repite nunca modelos precedentes; es menester aceptar siempre a un viviente continuamente original, que invita a un profundo sentimiento de humildad y de creaturalidad.<\/p>\n<p>Son numerosos los \/salmos que traducen en plegaria la experiencia del desierto, bien sea comunitaria o bien personal: las s\u00faplicas de los enfermos (cf Sal 6; 22; 31; 41; etc., que aparecen m\u00e1s tarde en los evangelios para interpretar la pasi\u00f3n de Jes\u00fas); las invocaciones de los desterrados (cf Sal 42-43; 102), de los acusados falsamente (cf Sal 7; 26; 35; 109), de los oprimidos (cf Sal 55; 57; 59; 69; etc\u00e9tera). Como se deduce de estas plegarias, Dios es el \u00fanico que salva. El desierto de la prueba afina la fe en Dios; el rostro divino, tan misterioso en determinados momentos, sigue siendo, sin embargo, aquel que busca el orante, como el \u00fanico que puede confortar y sostener su existencia.<\/p>\n<p>d) \u00abAbb\u00e1, no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n&#8217;: Los evangelios se refieren al Dios del desierto y de la tentaci\u00f3n a partir de la experiencia de Jes\u00fas. Hay p\u00e1ginas del NT que mantienen en este sentido un significado inagotable: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu llev\u00f3 a Jes\u00fas al desierto para ser tentado por el diablo\u00bb (Mat 4:1). Y tambi\u00e9n: \u00abJes\u00fas&#8230; fue probado en todo a semejanza nuestra&#8230;\u00bb (Heb 4:15). El significado de aquellas pruebas del desierto, lo mismo que las que Jes\u00fas sufri\u00f3 durante su vida p\u00fablica (cuando la causa inmediata son los hombres que le rodean: cf Mat 16:1-4; Mat 19:1-9; Mat 22:15-22; Mat 22:34-40), es siempre el de alejar-se del proyecto de su Padre respecto a la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n que ha de realizar. Y es en Getseman\u00ed\u00ad (cf Mar 14:32-42) donde Jes\u00fas pronuncia el \u00faltimo s\u00ed\u00ad de total adhesi\u00f3n a la voluntad de Dios, al que invoca seg\u00fan lo recuerda Marcos como a su Abb\u00e1 (Mar 14:36).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad precisamente radica uno de los aspectos totalmente nuevos e inimaginables que Jes\u00fas revela sobre el significado de la experiencia de desierto-tentaci\u00f3n: el rostro y el nombre de Dios que \u00abllama\u00bb al desierto, m\u00e1s a\u00fan, que \u00abinduce (hace entrar) en la tentaci\u00f3n\u00bb, es el rostro y el nombre paternal del Abb\u00e1. \u00bfPor qu\u00e9? Para tomar conciencia de la propia fragilidad y recurrir a \u00e9l para ser liberados del maligno. Esta es la actitud que se le sugiere al disc\u00ed\u00adpulo en la pen\u00faltima petici\u00f3n del Padrenuestro, la oraci\u00f3n en que Jes\u00fas resume las experiencias fundamentales de encuentro entre el Abb\u00e1 que est\u00e1 en los cielos y los que acogen su mensaje sobre Dios (cf Mat 6:13).<\/p>\n<p>4. EL DIOS REY Y SE\u00ed\u2018OR DE LA HISTORIA. La tipolog\u00ed\u00ada del \/\u00bbreino\u00bb de Dios, entendido como su iniciativa \u00fanica sobre la historia humana y sobre el cosmos, llena toda la Biblia desde las primeras p\u00e1ginas hasta el Apocalipsis. El Dios vivo y presente. se ha revelado constantemente como Se\u00f1or, hasta el punto de que Israel asign\u00f3 de buen grado al misterioso nombre divino de Yhwh, como su traducci\u00f3n m\u00e1s adecuada, los nombres de Ad\u00f3nay (en hebreo) y de Kyrios (en griego), que indican precisamente el sentido de se\u00f1or\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>a) Iniciativa de Dios en escoger y en llamar. Las primeras p\u00e1ginas de la Biblia se abren con el Dios creador, y por consiguiente Se\u00f1or del universo. Pero en el orden de la revelaci\u00f3n y de la experiencia, la \u00abprimeridad\u00bb de Dios es captada por Israel a trav\u00e9s de otras muchas p\u00e1ginas. Lejana en el tiempo -aunque siempre nueva y actual- est\u00e1 para el pueblo de Dios la experiencia de la \/elecci\u00f3n y de la vocaci\u00f3n: \u00c2\u00a1todo comienza por esa iniciativa de Dios! Y cuando Dios llama, \u00abda un nombre\u00bb y un sentido a la existencia del hombre. V\u00e9anse p\u00e1ginas como las de G\u00e9n 16:11; G\u00e9n 17:5.15; G\u00e9n 32:29; etc. El Deuteronomio recoge estas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica (cf Deu 4:32-39; Deu 7:6-10).<\/p>\n<p>Otra de las sorpresas vividas por Israel desde los a\u00f1os m\u00e1s remotos -y fijada por escrito de m\u00faltiples maneras teol\u00f3gicas- es la de haber encontrado en su Dios a un combatiente y a un guerrillero; solo y por s\u00ed\u00ad mismo, Yhwh vence en batalla y gu\u00ed\u00ada a su pueblo (las \u00abguerras de Yhwh\u00bb): cf Exo 14:1-15, 21; Exo 17:8-16; N\u00fam 22-24; Deu 20:2-4; etc.<\/p>\n<p>Esta iniciativa regia de Dios se traduce teol\u00f3gicamente con diversos recursos literarios por el \u00faltimo autor (el \u00absacerdotal\u00bb) del Pentateuco; los acontecimientos hist\u00f3ricos son anunciados y descritos antecedentemente por Dios (cf G\u00e9n 1; Exo 6:2-12; Exo 7:1-13; Exo 9:8-12); cuando el Se\u00f1or manda algo, el hombre no tiene nada que objetar ni que responder con palabras, sino que ha de ejecutar sus \u00f3rdenes (cf G\u00e9n 17; Exo 7:6-7; Exo 16:4-16).<\/p>\n<p>b) Yhwh, Se\u00f1or de la historia. En el segundo modelo fundamental de palabra divina, la profec\u00ed\u00ada, se encuentran numerosos textos de revelaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n prof\u00e9tica sobre el se\u00f1or\u00ed\u00ado divino.<\/p>\n<p>Un acontecimiento decisivo en orden a la experiencia del rostro soberano de Dios es en primer lugar la elecci\u00f3n de la \u00abcasa de David\u00bb como signo del reinado divino sobre el pueblo de Dios. La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n a \/David se mostrar\u00e1 cargada de mensaje teol\u00f3gico: de esta manera Yhwh tomaba en sus manos la historia de los descendientes de los patriarcas. Los textos prof\u00e9ticos interpretativos se van redactando sucesivamente, con diferentes acentos, hasta abrirse cada vez m\u00e1s a unas perspectivas mesi\u00e1nicas: cf 2Sam 7; lCr\u00f3n 17; Sal 2; 72; 89; 110; etc.<\/p>\n<p>Una p\u00e1gina igualmente densa de contenido sobre el estilo misterioso de Dios, Se\u00f1or \u00fanico de la historia, es la de \/El\u00ed\u00adas en el monte Horeb (cf I Apo 19:1-18): el profeta compren-de m\u00e1s tarde -despu\u00e9s de haber pasado Yhwh (vi\u00e9ndolo \u00abde espaldas\u00bb)- que Dios conduce la historia de una manera muy distinta de como \u00e9l la conceb\u00ed\u00ada. Precisamente por eso la historia contin\u00faa, aunque los hombres pasen. El mismo El\u00ed\u00adas ser\u00e1 sustituido por Eliseo.<\/p>\n<p>Los profetas de la realeza divina son sobre todo Am\u00f3s (el Se\u00f1or es como un le\u00f3n que ruge), Miqueas (el Se\u00f1or juzga a Samaria y a Jerusal\u00e9n), Isa\u00ed\u00adas (el Se\u00f1or reina y su \u00abgloria\u00bb llena toda la tierra). Cada uno de ellos requerir\u00ed\u00ada un examen atento y una intensa mirada de fe ante el dens\u00ed\u00adsimo mensaje que transmiten. El m\u00e1s rico de todos ellos es probable-mente Isa\u00ed\u00adas (a trav\u00e9s del desarrollo de su \u00abescuela\u00bb): el libro del Emanuel (Isa 6:12), las im\u00e1genes vibrantes sobre la iniciativa real de Dios (como la del alfarero: cf Isa 29:15-16), su presentaci\u00f3n de Dios como del Se\u00f1or a cuyo servicio hemos de ponernos con la actitud del siervo descrito en la segunda parte de Isa\u00ed\u00adas (cf Isa 42:1-4; Isa 49:1-5; Isa 50:4-9; Isa 52:13-53, 12).<\/p>\n<p>En orden a la revelaci\u00f3n de la realeza divina ocupa una funci\u00f3n singular la \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb de tipo apocal\u00ed\u00adptico: Yhwh reasumir\u00e1 la historia humana y c\u00f3smica, poniendo de manifiesto su profundo sentido y el proyecto con que la conduc\u00ed\u00ada. Quedar\u00e1 finalmente claro a los ojos de todos sus fieles el orden de Dios, por encima del desorden y de la perversidad de los hombres (cf Is 24-27; Ez 38-39; Daniel).<\/p>\n<p>c) El que escudri\u00f1a y juzga el coraz\u00f3n humano. Los escritos de g\u00e9nero sapiencial, interesados por la autorrevelaci\u00f3n de la realeza y de la primac\u00ed\u00ada de Dios, presentan el rostro divino como el \u00fanico que sondea, discierne y juzga a los hombres, separando a los rectos de los imp\u00ed\u00ados. A diferencia de todo lo que consiguen hacer los jueces humanos, Dios atribuye con absoluta imparcialidad los m\u00e9ritos y responsabilidades, retribuyendo a cada uno seg\u00fan sus obras (cf Sab 2-5; Sir 17:13-19; Sal 49; 73).<\/p>\n<p>Como suced\u00ed\u00ada ya con la tipolog\u00ed\u00ada divina de la misericordia (cf Exo 34:6-7), tambi\u00e9n para la de la realeza aparece con frecuencia en el AT y en el NT -especialmente en los textos de reflexi\u00f3n sapiencial- una f\u00f3rmula que suena m\u00e1s o menos como una definici\u00f3n de Dios: \u00c2\u00a1Dios es el que escudri\u00f1a los pensamientos humanos! No hay nada que escape a su mirada, nada que sea impenetrable a sus ojos; ni siquiera lo m\u00e1s rec\u00f3ndito (y que seg\u00fan la simbolog\u00ed\u00ada hebrea se proyecta y se vive en los \u00abri\u00f1ones\u00bb: las pasiones, los deseos humanos m\u00e1s profundos y casi inconscientes). Pues bien, Yhwh \u00absondea y prueba los corazones (= las intenciones) y los ri\u00f1ones (= las aspiraciones)\u00bb de los hombres. Esta f\u00f3rmula aparece de forma id\u00e9ntica -o parcialmente modificada-ya en Jer 11:20; Jer 12:2-3; Jer 17:10; Jer 20:12; 1Re 8:38-40; Dan 13:42-44. Pero v\u00e9ase adem\u00e1s en Job 7:17-18; Sab 1:6; Sal 17:3; Sal 26:2; Sal 33:13-15; Sal 139:23 (cf Apo 2:23).<\/p>\n<p>Dios es Se\u00f1or de la historia humana y del cosmos. La \u00faltima secci\u00f3n del libro del Sir\u00e1cida exalta la manifestaci\u00f3n de la iniciativa divina en la creaci\u00f3n y en la historia de Israel a trav\u00e9s de su \u00abgloria\u00bb (cf Sir 42:15-50, 21).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s son numerosas las composiciones salm\u00f3dicas que traducen en plegaria la celebraci\u00f3n de la realeza divina en sus m\u00faltiples expresiones (cf Sal 47; 93; 94; etc.), o bien profesan su presencia y providencia al lado del hombre (cf Sal 139).<\/p>\n<p>d) \u00abAbb\u00e1, venga a nosotros tu reino\u00bb La palabra divina, que se ha hecho \u00abevangelio\u00bb por medio del Verbo encarnado, revela finalmente ulteriores connotaciones del rostro soberano de Dios. A las gentes de Galilea Jes\u00fas les pidi\u00f3 sobre todo la conversi\u00f3n a la iniciativa soberana de Dios, ya a punto de realizarse, como primer paso para comprender luego las dem\u00e1s novedades sorprendentes de su mensaje sobre Dios y sobre el hombre (cf Mar 1:14-15). En la vida y en la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb de sus destinatarios encuentra Jes\u00fas una \u00abreligiosidad\u00bb que no deja ya ning\u00fan sitio a la primac\u00ed\u00ada divina; denuncia una relaci\u00f3n con Dios animada ahora m\u00e1s por una mentalidad de contrato y de derechos adquiridos que por el agradecimiento por todo lo que \u00e9l conced\u00ed\u00ada gratuitamente con su misericordia, con su providencia y con sus intervenciones en la historia (cf Luc 11:37-54; Luc 18:9-14; etc.).<\/p>\n<p>A los que daban el paso de la conversi\u00f3n al reino de Dios y le segu\u00ed\u00adan, Jes\u00fas les propon\u00ed\u00ada una espiritualidad de obediencia y de servicio total a Dios, el Padre: sin pretensi\u00f3n alguna de ser recompensados seg\u00fan una contabilidad de m\u00e9ritos presente en el mundo jud\u00ed\u00ado de la \u00e9poca; contentos, de trabajar por el Se\u00f1or y de estar a, su servicio. V\u00e9anse sobre todo ciertas \u00abpar\u00e1bolas\u00bb (que constitu\u00ed\u00adan la f\u00f3rmula predilecta de Jes\u00fas para revelar a las gentes los misterios de su Padre): los obreros de la vi\u00f1a (,16); siempre dispuestos y fieles y al servicio del Se\u00f1or (Luc 12:35-48); simplemente siervos (Luc 17:7-10); siervos que hacen rendir a los dones recibidos en inter\u00e9s exclusivo de su Se\u00f1or (cf Luc 19:11-28).<\/p>\n<p>De esta manera hab\u00ed\u00ada vivido el mismo Jes\u00fas en la obediencia y en els servicio a Dios, el Abb\u00e1 (cf Mat 11:25 26; Mat 26:36-46; Jua 5:19-20; Jua 17:4). Y en la \/oraci\u00f3n con que resume para. sus disc\u00ed\u00adpulos las actitudes fundamentales que hay que vivir en la relaci\u00f3n con Dios, Jes&#8217;\u00ed\u00ads les invita a pedir que venga su reino, es decir (como lo desarrolla Mateo respecto a Lucas), que se haga su voluntad as\u00ed\u00ad en la tierra como en el cielo (cf Mat 6:10).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Dio nella Bibbia e nene culture ad essa contemporanee e connesse, Elle Di Ci, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1980; AA.VV., \u00abQuaerere Deum\u00bb (Atti della XXV Settimana Biblica del\/A.B.L), Paidea, Brescia 1980; AA.VV., Mysterium Salutis (a cargo de J. Feiner y M. Loehrer) II, Madrid 19772 (especialmente las aportaciones de A. Deissler y J. Pfammatter); ASENSIO F., Trayectoria teol\u00f3gica de la vida en el Antiguo Testamento y su proyecci\u00f3n en el Nuevo, CSIC, Madrid 1968; BESNARD A.M., Le myst\u00e9re du Nom, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1962; BONNARD P.E., Le Second Isate. Son disciple et ses \u00e9diteurs. 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El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19832; JENNI E., Yahwe, en DTMAT I, 967-975; KLEINKNECHT H., QUELL G., STAUFFER E., the\u00f3s, en GLNT IV, 1968, 317-464; RENAUD, Je suis un Dieu jaloux, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1963; RINGGREEN H., Ab, en Grande Lessico dell&#8217;Antico Testamento 1, Paideia, Brescia, 5-40; SCHMIDT, &#8216;El, en DTMAT I, 228-237; ID, &#8216;Elohim en ib, 242-262; SCHNEIDER J., The\u00f3s, en DCBNT, 487-499; SCHRENK G., QUELL G., pat\u00e9r, en GLNT IX, 1974, 1111-1306; WESTERMANN C., Teologia dellAntico Testamento, Paideia, Brescia 1983.<\/p>\n<p>A. Marangon<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<\/p>\n<p>I. El Dios de la revelaci\u00f3n:<br \/>\n1. El problema de Dios;<br \/>\n2. El debate actual;<br \/>\n3. L\u00f3gica del te\u00ed\u00adsmo cristiano;<br \/>\n4. El Dios de la revelaci\u00f3n;<br \/>\n5. La fe de la Iglesia cat\u00f3lica (F.A. Pastor).<br \/>\nII. Pruebas de la existencia de Dios<br \/>\nI. Reflexiones previas;<br \/>\n2. Tipos fundamentales de pruebas de la existencia de Dios (H. Verweyen).<\/p>\n<p>I. El Dios de la revelaci\u00f3n<br \/>\nI. EL PROBLEMA DE DIOS. a) La teolog\u00ed\u00ada cristiana. Un lenguaje teol\u00f3gico sobre la afirmaci\u00f3n de Dios nace del encuentro entre la cultura filos\u00f3fica griega y el mensaje religioso del cristianismo. En los primeros l apologetas cristianos surge un intento de recepci\u00f3n sistem\u00e1tica del concepto filos\u00f3fico de Dios. El cristianismo proclamaba que el Dios desconocido y misterioso, creador del mundo, era el mismo Dios de Abrah\u00e1n y Padre de Jes\u00fas, \u00fanico Dios vivo y verdadero, revelado en la alianza y Se\u00f1or de la historia universal, objeto trascendente del sentimiento religioso de todos los pueblos y principio \u00faltimo de toda realidad (He 17,23ss; Rom 1,18ss).Con ayuda de la filosof\u00ed\u00ada griega, particularmente del platonismo y del estoicismo, los primeros pensadores cristianos pudieron describir el alma como realidad singular, espiritual e inmortal; acentuaron el car\u00e1cter ext\u00e1tico de la experiencia religiosa y se\u00f1alaron los atributos determinantes de la realidad divina, en cuanto \u00fanica y \u00faltima, espiritual y trascendente, eterna y providente, oponi\u00e9ndose al pante\u00ed\u00adsmo materialista de los estoicos y al de\u00ed\u00adsmo indiferente de los epic\u00fareos (Justino, Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Clemente de Roma). La confrontaci\u00f3n del monote\u00ed\u00adsmo cristiano con el dualismo gn\u00f3stico (Valentino, Marci\u00f3n, Celso) llev\u00f3 a la formulaci\u00f3n ortodoxa del lenguaje del primer art\u00ed\u00adculo de la fe, afirmando la absoluta singularidad y unidad de la monarqu\u00ed\u00ada divina al identificar inequ\u00ed\u00advocamente al Dios creador de la vieja alianza con el Dios salvador y Padre de Jes\u00fas, de la alianza nueva (Ireneo, Tertuliano, Or\u00ed\u00adgenes).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada cristiana de Alejandr\u00ed\u00ada o Capadocia, Dios emerge como realidad absoluta e infinita, trascendente y superesencial, de quien procede la realidad de la multiplicidad creada. A trav\u00e9s del orden natural o del orden salv\u00ed\u00adfico, la luz divina todo lo ilumina. La presencia de Dios llena el universo y la historia. El hombre, en cuanto creatura, puede unirse al Creador no s\u00f3lo por la \u00abv\u00ed\u00ada cataf\u00e1tica\u00bb de la afirmaci\u00f3n de los nombres divinos, sino sobre todo por la \u00abv\u00ed\u00ada apof\u00e1tica\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada negativa y por la \u00abv\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica\u00bb de la uni\u00f3n ext\u00e1tica (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Gregorio de Nisa, Dionisio). La teolog\u00ed\u00ada latina subraya no s\u00f3lo la trascendencia ontol\u00f3gica de la realidad divina, sino sobre todo la incomprensibilidad del designio salv\u00ed\u00adfico de la voluntad de Dios, absolutamente libre y omnipotente. Como amor absoluto, en su voluntad salv\u00ed\u00adfica imperscrutable,Dios atrae hacia s\u00ed\u00ad el universo, revelando su misericordia infinita y su gracia predestinante en la elecci\u00f3n y en la alianza, en el esplendor de la creaci\u00f3n y en el misterio de la historia salutis. El hombre religioso busca y encuentra la verdad infinita no s\u00f3lo contemplando los vestigia Dei en la creaci\u00f3n sensible, sino principalmente por la \u00abv\u00ed\u00ada interior\u00bb, donde la verdad divina se revela de forma iluminante, inmediata e incondicionada como verdad amada, absoluta y cierta (Ambrosio, Victorino, Agust\u00ed\u00adn). La Iglesia antigua, en sus I s\u00ed\u00admbolos de fe, no s\u00f3lo afirmaba al Dios \u00fanico y viviente como realidad absoluta, sino tambi\u00e9n como realidad personal, en su identidad de creador del universo y Se\u00f1or de la historia, bienhechor omnipotente y Padre santo (DS 125,150). A1 negar un concepto de Dios comprensible y finito (DS 410), la comunidad creyente afirmaba a Dios como esencialmente incomprensible y misterioso, infinito e inefable, fundamento y abismo, Padre ing\u00e9nito, origen sin origen y principium si ne principio de toda realidad, creada e increada, visible e invisible.<\/p>\n<p>Con la recepci\u00f3n del aristotelismo, la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica puede elaborar, en alternativa a la v\u00ed\u00ada contemplativa del \u00abdescenso\u00bb del infinito al finito, t\u00ed\u00adpica del platonismo agustiniano (Anselmo, Bernardo, Buenaventura), una v\u00ed\u00ada \u00abdeductiva\u00bb del finito al infinito, de la creatura al Creador, a trav\u00e9s de la analog\u00ed\u00ada del ser (Tom\u00e1s de Aquino). Supuesta una antropolog\u00ed\u00ada de la abertura humana a la trascendencia en el dinamismo de la verdad y del bien y supuesta la ontolog\u00ed\u00ada de la causalidad, se torna posible la legitimaci\u00f3n l\u00f3gica de la afirmaci\u00f3n de Dios en su realidad absoluta y en su realidad personal, es decir, en los atributos de su ser subsistente y en las perfecciones de su vivir eterno y espiritual: actual\u00ed\u00adsimo y omniperfecto en su ser, eterno y omnipresente en su vivir, omnisciente y omnipotente en su actuar. Su sabidur\u00ed\u00ada y bondad act\u00faan concordemente, en el orden de la naturaleza, como creaci\u00f3n y providencia, y en el orden de la salvaci\u00f3n, como gracia y predestinaci\u00f3n. En la perspectiva escol\u00e1stica se unifican la concepci\u00f3n del platonismo cristiano de un Dios origen y meta del universo en cuanto sumo bien, con la ontolog\u00ed\u00ada de la causalidad del aristotelismo, afirmando a Dios como primera causa eficiente y necesaria para la universalidad de las creaturas y causa final \u00faltima de su dinamismo, que s\u00f3lo hallar\u00e1 su perfecci\u00f3n y consumaci\u00f3n en una participaci\u00f3n de la beatitud divina. No s\u00f3lo la teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n la Iglesia medieval, en sus declaraciones dogm\u00e1ticas, mantiene vivo el horizonte del misterio al afirmar al Dios uno y \u00fanico, verdadero y santo, eterno e inmutable, como \u00abincomprensible, omnipotente e inefable\u00bb; con todo, el lenguaje sobre Dios ser\u00e1 posible por v\u00ed\u00ada de la participaci\u00f3n creatural, ya que entre creatura y creador existen \u00absemejanza y desemejanza\u00bb, aunque la desemejanza sea \u00absiempre mayor\u00bb (DS 806; cf 800) (t Analog\u00ed\u00ada). Por tanto, la teolog\u00ed\u00ada y la Iglesia hablar\u00e1n siempre de un Deus semper maior.<\/p>\n<p>b) La raz\u00f3n y la fe. Tanto la v\u00ed\u00ada \u00abapof\u00e1tica\u00bb y m\u00ed\u00adstica del platonismo cristiano como la v\u00ed\u00ada especulativa y \u00abdial\u00e9ctica\u00bb del aristotelismo cristiano deben confrontarse con la nueva perspectiva met\u00f3dica de la raz\u00f3n aut\u00f3noma, que busca en la matem\u00e1tica y en la ciencia del universo la posibilidad de una nueva teolog\u00ed\u00ada racional (Descartes, Leibniz, Newton). La nueva religi\u00f3n racional se enfrenta a la fe revelada como instancia cr\u00ed\u00adtica en la esfera teor\u00e9tica; a su vez, en la esfera pr\u00e1ctica, como instancia \u00e9tica, la religi\u00f3n racional polemiza con la intolerancia, el fanatismo y la superstici\u00f3n, presentes en las religiones hist\u00f3ricas (Diderot, Voltaire, Hume). En alternativa a las religiones hist\u00f3ricas y a la positividad de la revelaci\u00f3n cristiana, el racionalismo teol\u00f3gico defiende la universalidad de la religi\u00f3n de raz\u00f3n y afirma a Dios como el art\u00ed\u00adfice del universo, garante de las leyes matem\u00e1ticas que lo rigen; defiende tambi\u00e9n el primado de la raz\u00f3n moral sobre la fe religiosa, que se convierte en mero corolario de la eticidad (Schaftesbury, Rousseau). Con el racionalismo, la teolog\u00ed\u00ada parec\u00ed\u00ada disolverse en una filosof\u00ed\u00ada panteistizante de la naturaleza omniperfecta (Spinoza, Lessing), o en una religi\u00f3n de raz\u00f3n como b\u00fasqueda popular de la honestidad moral (Kant). En alternativa al racionalismo, el fide\u00ed\u00adsmo cristiano (Lutero, Pascal, Jacobi) considera la dificultad de afirmar con certeza al infinito partiendo de la opacidad de la finitud. Dios no se revela como evidente a \u00abla luz de la raz\u00f3n\u00bb, sino s\u00f3lo a \u00abla luz de la fe\u00bb. La historia de la salvaci\u00f3n es una teofan\u00ed\u00ada del Dios misterioso de Abrah\u00e1n, y no del dios racional de los fil\u00f3sofos. Adem\u00e1s, s\u00f3lo la revelaci\u00f3n conoce el misterio del hombre, como finitud nost\u00e1lgica del infinito y como alienaci\u00f3n necesitada de la correcci\u00f3n y de la gracia. Ya el racionalismo teol\u00f3gico era consciente de la imposibilidad de afirmar el Dios de la fe en su sublimidad esencial por la v\u00ed\u00ada de una fe racional pura. El fide\u00ed\u00adsmo teol\u00f3gico es plenamente consciente de la originalidad del Dios de la fe en su inmanencia y trascendencia, en su personalidad e incondicionalidad.<\/p>\n<p>Tanto en el racionalismo cuanto en el fide\u00ed\u00adsmo, las afirmaciones teol\u00f3gicas son fundamentales a partir de la subjetividad humana, como inteligencia cr\u00ed\u00adtica, como voluntad \u00e9tica o como sentimiento creyente. Pero para la raz\u00f3n aut\u00f3noma de la modernidad resulta siempre problem\u00e1tico tanto el antropomorfismo religioso cuanto el personalismo b\u00ed\u00adblico. La dificultad de pensar el absoluto como infinito y simult\u00e1neamente como personal se agudiza en el idealismo filos\u00f3fico (Fichte, Hegel); buscando una superaci\u00f3n del hiato entre subjetividad y objetividad, entre la idea y la realidad, entre el yo y el mundo, el idealismo afirmar\u00e1 la orientaci\u00f3n del sujeto finito hacia el objeto infinito, que posteriormente ser\u00e1 reconocido como sujeto absoluto (Schelling). En la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre finito e infinito, el idealismo sufre la seducci\u00f3n del principio de identidad. Dada su convicci\u00f3n de la inobjetivabilidad del infinito y de la aconceptualidad del absoluto, el idealismo teol\u00f3gico parece condenado a un total apofatismo. La \u00fanica v\u00ed\u00ada de mediaci\u00f3n consiste en la elaboraci\u00f3n del sentimiento subjetivo de dependencia radical en relaci\u00f3n a la realidad divina, reconociendo a Dios como fundamento absoluto de donde tal dependencia deriva (Schleiermacher). El riesgo de la teolog\u00ed\u00ada idealista, fascinada por el principio de identidad, consiste en perder la noci\u00f3n de la diferencia entre realidad condicionada y fundamento incondicionado, derivando hacia una forma de monismo pante\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>En alternativa al idealismo rom\u00e1ntico surge un pensamiento de car\u00e1cter existencial, que valoriza al hombre en su concreticidad de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, de sentimiento y raz\u00f3n, de instintualidad y normatividad, de alienaci\u00f3n y angustia, de socialidad e historicidad (Feuerbach, Marx). Tal movimiento, cuando entra en rivalidad con la religi\u00f3n y la fe, puede derivar hacia una forma de nihilismo o de ate\u00ed\u00adsmo postulatorio, as\u00ed\u00ad como hacia un naturalismo y pesimismo existencial (Schopenhauer, Nietzsche). Con todo, la \u00f3ptica existencial puede ayudar a profundizar el universo de la fe cuando se elabora la conciencia de la diferencia cualitativamente infinita entre el hombre concreto en su finitud y alienaci\u00f3n, en su desesperaci\u00f3n y pecado, y el absoluto en cuanto Dios personal de santidad (Kierkegaard). Para superar racionalismo y fide\u00ed\u00adsmo, pante\u00ed\u00adsmo y ate\u00ed\u00adsmo, el cristianismo eclesial deber\u00e1 proponer una nueva metodolog\u00ed\u00ada de la dial\u00e9ctica entre la raz\u00f3n, contemplativa y cr\u00ed\u00adtica, y la fe en el Dios de la religi\u00f3n y de la revelaci\u00f3n. El concilio Vaticano I tendr\u00e1 que confrontarse con tal problem\u00e1tica. Integrando la doble instancia de la l raz\u00f3n y de la fe, el magisterio eclesial deber\u00e1 reafirmar el \u00abte\u00ed\u00adsmo cristiano\u00bb frente a la duda del agnosticismo y escepticismo religioso, o frente a la negaci\u00f3n de Dios como realidad absoluta y como realidad personal, en las diversas formas de ate\u00ed\u00adsmo y pante\u00ed\u00adsmo (DS 30013005). Entre Dios y el mundo se da una diferencia cualitativamente infinita, como entre Creador y creatura; pero entre el Dios misterioso de la creaci\u00f3n y el Dios revelado como Se\u00f1or de la historia de la salvaci\u00f3n.se da una identidad profunda, como secularmente ha afirmado el primer art\u00ed\u00adculo de la fe.<\/p>\n<p>2. EL DEBATE ACTUAL. Apofatismo y catafatismo, racionalismo y fide\u00ed\u00adsmo, idealismo y existencialismo siguen confront\u00e1ndose en el presente debate, confluyendo hacia direcciones opuestas y contrastantes: la de las teolog\u00ed\u00adas de la trascendencia y la de las teolog\u00ed\u00adas de la inmanencia.<\/p>\n<p>1) Teolog\u00ed\u00adas de la trascendencia. En campo protestante, la superaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada liberal, con su reducci\u00f3n del cristianismo a un te\u00ed\u00adsmo \u00e9tico y su proclividad hacia un racionalismo pante\u00ed\u00adsta, llegar\u00e1 con la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, que revaloriza el momento trascendente de la experiencia religiosa, el personalismo de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y el cristocentrismo escatol\u00f3gico en la fe y en la teolog\u00ed\u00ada. El conocimiento de Dios s\u00f3lo es posible en Cristo, su palabra divina, que llega a nosotros a trav\u00e9s de la Escritura y de la predicaci\u00f3n eclesial. El Dios de Abrah\u00e1n y de Jes\u00fas se revela a s\u00ed\u00ad mismo como el Dios que nos ama en la libertad. El encuentro con el Dios de la fe no puede realizarse por la v\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica de la analog\u00ed\u00ada entis, sino s\u00f3lo por la v\u00ed\u00ada parad\u00f3jica de la analogia fidei, en el encuentro con la gracia divina que justifica al pecador (l K. Barth). El encuentro con la palabra divina de salvaci\u00f3n, en el kerygma, significa tambi\u00e9n el descubrimiento de la propia existencia, cuando se acepta vivirla en la autenticidad y en la fe. La cruz nos revela el sentido de la autenticidad personal. El programa de una teolog\u00ed\u00ada de la palabra debe integrarse con el uso de una hermen\u00e9utica existencial y de una lectura desmitificadora (l R. Bultmann).<\/p>\n<p>Si la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica subrayaba el hiato entre el \u00abDios escondido\u00bb de la religi\u00f3n, que pod\u00ed\u00ada conducir a la impiedad, y el \u00abDios revelado\u00bb, que conduce a la justificaci\u00f3n por la fe y en la gracia, el m\u00e9todo de correlaci\u00f3n acent\u00faa la identidad profunda entre el Dios de la experiencia de la trascendencia en la dimensi\u00f3n de lo incondicionado y el Dios de la irrupci\u00f3n de lo sagrado en la experiencia de la revelaci\u00f3n cristiana. Si la revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica acontece en Cristo, su relevancia religiosa se verifica s\u00f3lo en la resonancia existencial de los grandes s\u00ed\u00admbolos cristianos mediante un encuentro de la experiencia personal con la misma revelaci\u00f3n. La realidad humana se encuentra amenazada, \u00f3nticamente por la muerte, \u00e9ticamente por el mal moral, espiritualmente par el absurdo. En efecto, la condici\u00f3n humana se caracteriza por su finitud esencial, su alienaci\u00f3n existencial y su ambig\u00fcedad vital. Dios s\u00f3lo se revela de modo significativo en la confrontaci\u00f3n met\u00f3dica entre tal condici\u00f3n humana y los s\u00ed\u00admbolos cristianos, como irrupci\u00f3n del sentido incondicionado y \u00faltimo de toda realidad (l P. Tillich). Entre finito e infinito, entre el hombre y Dios, existen una tensi\u00f3n m\u00e1xima y una correlaci\u00f3n profunda: Dios es para el hombre fundamento y abismo. Aunque la teolog\u00ed\u00ada se ocupe fundamentalmente del Dios de la revelaci\u00f3n de la fe, s\u00f3lo podr\u00e1 abordar satisfactoriamente la tem\u00e1tica creyente desde la perspectiva de lo incondicionado y lo sagrado, que invade el mundo de la relatividad y profanidad, como fundamento del ser y del sentido \u00faltimo de la realidad. S\u00f3lo desde el \u00abDios escondido\u00bb se puede afirmar al \u00abDios revelado\u00bb; s\u00f3lo desde el Dios de la religi\u00f3n se puede entender el Dios de la fe.<\/p>\n<p>En campo cat\u00f3lico, la superaci\u00f3n de la crisis modernista, con su \u00e9nfasis en el inmanentismo religioso, supuso la recuperaci\u00f3n, junto al momento l\u00f3gico y mediato, tambi\u00e9n del momento m\u00ed\u00adstico e inmediato en la experiencia religiosa (l M. Blondel, l A. Gardeil). La llamada nouvelle th\u00e9ologie intent\u00f3 un movimiento de renovaci\u00f3n, orientado en diversas direcciones: recuperaci\u00f3n del momento m\u00ed\u00adstico en la experiencia religiosa, atenci\u00f3n al Dios viviente de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, contacto con la espiritualidad apof\u00e1tica de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, atenci\u00f3n a la actualizaci\u00f3n de la historia salutis en la acci\u00f3n lit\u00fargica, acogida del anhelo religioso de las grandes religiones orientales, confrontaci\u00f3n cultural con el problema religioso en el mundo de la secularidad y del humanismo ateo (l H. de Lubac, J. Dani\u00e9lou, ! H.U. von Balthasar). La sensibilidad al Dios de la trascendencia y de la m\u00ed\u00adstica no impidi\u00f3 la elaboraci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada de la cultura y de la historia, del trabajo y de las realidades terrestres, de la pol\u00ed\u00adtica y de lo temporal, subrayando la perspectiva te\u00f3noma para el creyente inmerso en el mundo de la secularidad y la profanidad (M.D. Chenu, G. Thils, J. Maritain). A la b\u00fasqueda del Dios viviente, en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la m\u00ed\u00adstica cristiana, en la doxolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica y en la tradici\u00f3n teol\u00f3gica (E. Przywara, ! R. Guardini, H. Rahner, J.A. Junmann), el m\u00e9todo trascendental (1 M\u00e9todo: teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica) a\u00f1ade una elaboraci\u00f3n teor\u00e9tica de la reflexi\u00f3n creyente en la perspectiva del giro antropol\u00f3gico de la modernidad, asociando gnoseolog\u00ed\u00ada trascendental y ontolog\u00ed\u00ada existencial a la perenne meditaci\u00f3n del misterio cristiano. Un an\u00e1lisis de car\u00e1cter trascendental sobre las condiciones necesarias a priori en el mismo sujeto que conoce descubre al hombre como \u00abesp\u00ed\u00adritu en el mundo\u00bb, en su estructura de libertad consciente y en su ubicaci\u00f3n espacio-temporal, y como \u00aboyente de la palabra\u00bb, abierto a una posible revelaci\u00f3n divina e inmerso en el horizonte divino del misterio. El hombre se encuentra, pues, ante Dios como \u00abmisterio santo\u00bb, descubri\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo en su estructura creatural e hist\u00f3rica, espiritual y abierta a la trascendencia, como un ser angustiado en su finitud, inmerso en un mundo resistente a la gracia e invitado por la misma gracia victoriosa, como objeto y destinatario de la autocomunicaci\u00f3n divina. Al hablar de esta gracia victoriosa, que envuelve el mundo y la historia humana, como de un aut\u00e9ntico \u00abexistencial sobrenatural\u00bb, se afirma una determinaci\u00f3n ontol\u00f3gica positiva sobre el hombre hist\u00f3rico en cuanto objeto de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios (\/K. Raliner). El hombre abierto al misterio, destinatario de una posible autocomunicaci\u00f3n divina, que supera y repara el mal en la historia y recupera la dimensi\u00f3n sobrenatural del designio divino, recibe en la historia salutis de la revelaci\u00f3n y de la gracia la autocomunicaci\u00f3n libre de la misericordia del Padre, que se revela como absoluta verdad en el Hijo, mediador absoluto, y como bondad santificante en el Esp\u00ed\u00adritu divino.<\/p>\n<p>2) Teolog\u00ed\u00adas de la inmanencia. En campo protestante, acentuando la dimensi\u00f3n de inmanencia en la experiencia religiosa, la teolog\u00ed\u00ada de la secularizaci\u00f3n busca un lenguaje \u00abmundano\u00bb sobre Dios para explicar al hombre secular el mensaje cristiano. La salvaci\u00f3n ser\u00e1 anunciada como liberaci\u00f3n, y Cristo ser\u00e1 proclamado como Se\u00f1or del mundo en cuanto paradigma del comportamiento solidario. Desaparece una imagen supuestamente \u00abreligiosa\u00bb de Dios, concebida meramente como deus ex machina, al cual apelar en situaciones extremas de la existencia humana. Los te\u00f3logos de la secularizaci\u00f3n proponen la aceptaci\u00f3n de Dios desde la realidad de la autonom\u00ed\u00ada del mundo vivida en un horizonte de fe. El creyente vive en medio de la provocaci\u00f3n de la secularizaci\u00f3n, en un mundo que parece funcionar perfectamente etsi deus non daretur. El Dios de la fe se revela en la teolog\u00ed\u00ada de la cruz, manifest\u00e1ndose como el Dios \u00abque nos abandona\u00bb. En la humillaci\u00f3n de Jes\u00fas, la revelaci\u00f3n proclama no un Dios de potencia, que resuelve m\u00e1gicamente los problemas humanos, sino un Dios de impotencia, afirmado en la paradoja de la fe (D. Bonhtiffer, F. Gogarten). Numerosos creyentes, al no poder vivir serenamente su fe en la forma convencional, pasan por una crisis de autenticidad humana y de sinceridad religiosa. En alternativa al cristianismo convencional, los te\u00f3logos de la secularizaci\u00f3n procuran superar toda comprensi\u00f3n antropom\u00f3rfica de la experiencia religiosa y del lenguaje teol\u00f3gico, aceptando el programa de la demitizaci\u00f3n y la cr\u00ed\u00adtica de la superstici\u00f3n. Igualmente, procuran descubrir la dimensi\u00f3n de profundidad y ultimidad, donde el hombre se abre al infinito. Viendo al pr\u00f3jimo como \u00abhermano\u00bb y como \u00abvicario\u00bb de Jes\u00fas, se revaloriza la praxis cristiana de la mutua responsabilidad y solidaridad (J.A.T. Robinson, H.E. Cox, D. S611e). Para los te\u00f3logos de la \u00abmuerte de Dios\u00bb; el eclipse de lo sagrado en la cultura secular s\u00f3lo puede ser elaborado teol\u00f3gicamente sustituyendo las categor\u00ed\u00adas de la trascendencia del platonismo cristiano o la dial\u00e9ctica de la contingencia del aristotelismo teol\u00f3gico por una confrontaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica con el hecho religioso, incluso con la realidad de la irreligiosidad. La crisis del te\u00ed\u00adsmo convencional ser\u00e1 superada acentuando la concentraci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica; igualmente deber\u00e1 acentuarse la dimensi\u00f3n de la praxis, aceptando el compromiso fraterno y la dimensi\u00f3n social e hist\u00f3rica. El Dios de la trascendencia se eclipsa; pero se revela el Dios de la inmanencia, manifestado en Cristo y en la historia (G. Vahanian, P.M. von Buren, T.J.J. Altizer, W. Hamilton, H. Braun). La dimensi\u00f3n de la historia y del futuro es tambi\u00e9n revalorizada en la teolog\u00ed\u00ada de la esperanza (J. Moltmann), acentuando la tensi\u00f3n del \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb y la dial\u00e9ctica del novum como tensi\u00f3n entre posibilidad y evento. La categor\u00ed\u00ada del futuro es fundamental para la existencia humana individual y social. El hombre vive en la dimensi\u00f3n de la esperanza, y la comunidad vive en la perspectiva de la \u00abutop\u00ed\u00ada\u00bb. La revelaci\u00f3n no debe ser pensada como epifan\u00ed\u00ada del eterno presente, sino como manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica del Dios que viene, es decir, del Dios de la esperanza y del futuro.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en campo cat\u00f3lico la teolog\u00ed\u00ada ha sentido la necesidad de confrontarse con el desaf\u00ed\u00ado de la secularizaci\u00f3n y con la urgencia de buscar un nuevo paradigma teol\u00f3gico ante la secularidad (E. Schillebeeck, P. Schoonenberg, H. K\u00fcng, L. Dewart) intentando nuevos caminos. As\u00ed\u00ad esta teolog\u00ed\u00ada de la modernidad procura integrar las exigencias de racionalidad cr\u00ed\u00adtica de la cultura secular y la tradici\u00f3n creyente de la comunidad cristiana, proponiendo vivir la experiencia de Dios en el fondo de la conciencia del ser, apelando a una \u00abconfianza de fondo\u00bb como base de la afirmaci\u00f3n creyente, superando todo esquema de rivalidad entre libertad creada y libertad omnipotente o buscando en el empe\u00f1o \u00e9tico el nuevo paradigma de la trascendencia en el horizonte del futuro. El proceso de \u00abmundanizaci\u00f3n\u00bb, o afirmaci\u00f3n de lo secular en su autonom\u00ed\u00ada, aparece como forma leg\u00ed\u00adtima de liberaci\u00f3n de una heteronom\u00ed\u00ada opresiva. En su opacidad mundana y en su ambig\u00fcedad hist\u00f3rica, el mundo manifiesta, sobre todo, los vestigia hominis. S\u00f3lo en cuanto realidad creatural y en una perspectiva trascendental, el mundo puede detectar los vestigia Dei. La afirmaci\u00f3n de lo secular y lo mundano es vista como corolario de la experiencia cristiana en una consideraci\u00f3n del mundo como creaci\u00f3n y como alianza, como obra divina y como destinatario de la historia de la salvaci\u00f3n (J.B. Metz).<\/p>\n<p>En el contexto hist\u00f3rico concreto de la Am\u00e9rica Latina, ante la b\u00fasqueda de una nueva emancipaci\u00f3n para las clases populares y las razas y culturas subalternas, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n descubre la relevancia pol\u00ed\u00adtica del Dios de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica como Dios libertador de los oprimidos y como Dios de la religi\u00f3n prof\u00e9tica, es decir, un Dios de santidad y justicia, que condena la injusticia social y los pecados contra la fraternidad igual que los pecados contra la idolatr\u00ed\u00ada (G. Guti\u00e9rrez, H. Assmann, J.L. Segundo). A trav\u00e9s de la historia de la salvaci\u00f3n, Dios se manifiesta como Se\u00f1or de la esperanza y del futuro y como Dios de la liberaci\u00f3n de los oprimidos y humillados. En la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica del significado de la revelaci\u00f3n, el pobre se torna un \u00ablugar epist\u00e9mico\u00bb privilegiado, y el \u00abparadigma del \u00e9xodo\u00bb ilumina la reflexi\u00f3n creyente sobre la actualidad hist\u00f3rica (L. Boff, C. Boff, E. Dussel). A la hora de leer el significado total del mensaje cristiano en un continente ensombrecido por una forma de pobreza infrahumana, el evangelio del reino divino, como momento de liberaci\u00f3n y esperanza para los condenados y oprimidos de la historia, se torna una especie de \u00abcanon en el canon\u00bb que permite denunciar el contraste entre la realidad social conflictiva y el ideal cristiano de la fraternidad.<\/p>\n<p>3. L\u00ed\u201cGICA DEL TE\u00ed\u008dSMO CRISTIANO. 1) Posibilidad de una teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. El problema de la afirmaci\u00f3n de Dios, principalmente considerado a la luz del primer art\u00ed\u00adculo de la fe cristiana, no puede prescindir de la cuesti\u00f3n del mejor m\u00e9todo para analizar el lenguaje religioso tratando de descubrir el sentido y el significado del lenguaje cristiano sobre Dios, su articulaci\u00f3n l\u00f3gica y su significaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Por ello ser\u00e1 necesario explicitar algunos presupuestos metodol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>a) El lenguaje sobre Dios. El \/lenguaje teol\u00f3gico del te\u00ed\u00adsmo cristiano puede ser considerada como una expresi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de la afirmaci\u00f3n de Dios en la perspectiva del primer art\u00ed\u00adculo de la fe. En efecto, la fe en Dios, como creador omnipotente y padre misericordioso, constituye la afirmaci\u00f3n fundamental de la profesi\u00f3n creyente, no s\u00f3lo para la comuni\u00f3n cat\u00f3lica, sino tambi\u00e9n para todas las confesiones cristianas y, en cierto modo, tambi\u00e9n para las grandes religiones monote\u00ed\u00adstas. La secularizaci\u00f3n, al denunciar una comprensi\u00f3n m\u00ed\u00adtica, antropom\u00f3rfica, ingenua o supersticiosa del lenguaje creyente, ha provocado la crisis del lenguaje religioso convencional. La mejor respuesta a tal provocaci\u00f3n se encuentra en la comprensi\u00f3n del significado exacto del lenguaje de la fe.<\/p>\n<p>b) El m\u00e9todo teor\u00e9tico. Importantes conceptos de l\u00f3gica y de teor\u00ed\u00ada de la ciencia, de filosof\u00ed\u00ada del lenguaje y de teor\u00ed\u00ada de la comunicaci\u00f3n podr\u00ed\u00adan ser aplicados \u00fatilmente para la construcci\u00f3n de una teor\u00ed\u00ada general del lenguaje sobre Dios. Superando una metodolog\u00ed\u00ada puramente empirista e ingenuamente positivista, el m\u00e9todo teor\u00e9tico debe proponer las hip\u00f3tesis preliminares y la axiom\u00e1tica general, las reglas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y los teoremas teol\u00f3gicos que mejor puedan expresar el sentido religioso, la significaci\u00f3n teor\u00e9tica y la relevancia pr\u00e1ctica del lenguaje cristiano sobre Dios.<\/p>\n<p>c) Una teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. En cuanto teor\u00ed\u00ada, deber\u00e1 proceder met\u00f3dicamente, a partir de hip\u00f3tesis preliminares, posteriormente sometidas aun proceso de verificaci\u00f3n y corroboraci\u00f3n. Las hip\u00f3tesis generales de comprensi\u00f3n del lenguaje de la fe ser\u00e1n verificadas en una confrontaci\u00f3n con la experiencia cristiana normativa, objetivada en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Ulteriormente, tales hip\u00f3tesis podr\u00e1n ser corroboradas al confrontarlas con las soluciones y f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas del lenguaje ortodoxo de la tradici\u00f3n eclesial. La inteligencia del problema deber\u00e1 preceder parcialmente a la soluci\u00f3n teol\u00f3gica del mismo, equilibrando \u00fatilmente la tensi\u00f3n de la inteligencia que busca la fe (intellectus quaerens fidem) con el impulso de la fe hacia la comprensi\u00f3n de su propia l\u00f3gica Vides quaerens intellectum).<\/p>\n<p>d) Kerygma y Logos. El discurso teol\u00f3gico no puede prescindir del uso de la raz\u00f3n l\u00f3gica, que busca la inteligencia de la fe; pero tampoco puede olvidar el testimonio de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica o el de la tradici\u00f3n ortodoxa. La tensi\u00f3n entre \u00abteolog\u00ed\u00ada apolog\u00e9tica\u00bb, o dialogal, y \u00abteolog\u00ed\u00ada kerygm\u00e1tica\u00bb, de obediencia a la fe, no debe resolverse en una alternativa reductiva y excluyente. Para realizar su particular diacon\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada no puede renal ciar al di\u00e1logo con la situaci\u00f3n cultural y social; pero tampoco debe renunciar a escuchar el evangelio de la fe y la tradici\u00f3n de la misma fe de la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>2) Hip\u00f3tesis preliminares sobre el te\u00ed\u00adsmo. Sobre la cuesti\u00f3n de una posibilidad de la afirmaci\u00f3n religiosa y de la confesi\u00f3n de fe, as\u00ed\u00ad como de su ulterior elaboraci\u00f3n teor\u00e9tica en un sistema teol\u00f3gico, fundamentalmente se proponen cuatro hip\u00f3tesis alternativas:<br \/>\na) Hip\u00f3tesis primera: La afirmaci\u00f3n de Dios no es posible ni en la inmanencia de la historia ni en la trascendencia del esp\u00ed\u00adritu. La realidad de Dios no puede ser encontrada, por ser inexistente o incognoscible tanto en cuanto realidad absoluta cuanto c\u00f3mo realidad personal. Tal es la respuesta del ate\u00ed\u00adsmo y del antite\u00ed\u00adsmo, del agnosticismo y, parcialmente, del pante\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>b) Hip\u00f3tesis segunda: La afirmaci\u00f3n de Dios s\u00f3lo es posible en la trascendencia al mundo. Tal es la respuesta de la vivencia m\u00ed\u00adstica de la religi\u00f3n y de la teolog\u00ed\u00ada contemplativa, que subrayan el car\u00e1cter trascendente de la experiencia religiosa, vivida principalmente como encuentro de la santidad de Dios y como presencia del misterio.<\/p>\n<p>c) Hip\u00f3tesis tercera: La afirmaci\u00f3n de Dios s\u00f3lo es posible como compromiso \u00e9tico en la inmanencia hist\u00f3rica. Tal es la respuesta de la vivencia prof\u00e9tica de la religi\u00f3n y de las teolog\u00ed\u00adas de la praxis, que tienden a subrayar exclusivamente la dimensi\u00f3n \u00e9tica de la experiencia religiosa vivida como un encuentro, individual y social, con la justicia de Dios, reprobadora del mal, en el individuo y en la sociedad.<\/p>\n<p>d) Hip\u00f3tesis cuarta: La experiencia religiosa del cristianismo supone la s\u00ed\u00adntesis dial\u00e9ctica de trascendencia e inmanencia de la realidad de Dios en la vida del creyente. El dilema que propone exclusivamente fe vertical o fraternidad horizontal como alternativas \u00fanicas de la opci\u00f3n religiosa contribuye a reducir y empobrecer la complejidad y riqueza de la experiencia religiosa cristiana, caracterizada por la tensi\u00f3n entre contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica y exigencia \u00e9tica, que encontrar\u00e1 su s\u00ed\u00adntesis y superaci\u00f3n en la experiencia de la misericordia de Dios a la luz misteriosa de la cruz y de la gracia.<\/p>\n<p>3) Axiom\u00e1tica general. La denominaci\u00f3n de axiomas se reservar\u00e1 para algunos postulados de car\u00e1cter fundamental y general referentes a la l\u00f3gica de la afirmaci\u00f3n creyente y a la estructura de significado en la afirmaci\u00f3n religiosa. Entre tales axiomas, se proponen los siguientes:<br \/>\na) Axioma fundamental: \u00abEl Dios revelado es el Dios escondido\u00bb. Este axioma ecuaciona la antinomia fundamental del lenguaje teol\u00f3gico cristiano, es decir, la tensi\u00f3n entre revelaci\u00f3n divina y misterio de Dios. En otras palabras, el Dios que se revela como misericordioso y fiel en la historia salutis es el mismo Dios velado y escondido, creador del universo, referente \u00faltimo de la realidad contingente, que habita en la luz inaccesible del misterio. El axioma fundamental formula la equivalencia del deus revelatus y el deus absconditus.<\/p>\n<p>b) Axioma gnoseol\u00f3gico: \u00abEl Dios conocido es el Dios incomprensible\u00bb. Este axioma ecuaciona, en el plano teor\u00e9tico de la verdad, la antinomia no\u00e9tica propia de la afirmaci\u00f3n de Dios, es decir, la tensi\u00f3n entre cognoscibilidad de Dios e incomprensibilidad divina. En tanto se puede hablar de la cognoscibilidad de Dios en cuanto Dios es afirmado como misterio incomprensible. El segundo axioma afirma la equivalencia l\u00f3gica entre el deus cognoscibilis y el deus incomprehensibilis. Esto significa que Dios infinito es afirmado por el hombre trascendiendo los l\u00ed\u00admites de su propia finitud, dando raz\u00f3n al enunciado ftnitum capax infiniti.<\/p>\n<p>c) Axioma ontol\u00f3gico: \u00abEl Dios inmanente es el Dios trascendente\u00bb. En lenguaje ret\u00f3rico, el axioma expresa la tensi\u00f3n entre \u00abproximidad\u00bb y \u00abdistancia\u00bb en la experiencia religiosa. El Dios de la alianza y de la elecci\u00f3n, de la predestinaci\u00f3n y de la gracia es id\u00e9ntico al Dios de la creaci\u00f3n, metatemporal y metaespacial, trascendente al mundo. La inmanencia divina en la realidad y en la historia no niega, sino que supone la trascendencia divina. El tercer axioma enuncia la l\u00f3gica de la equivalencia entre inmanencia y trascendencia en el lenguaje cristiano sobre Dios.<\/p>\n<p>d) Axioma de la identidad: \u00abDios es Dios y s\u00f3lo el Se\u00f1or es Dios\u00bb. El cuarto axioma enuncia, en el plano teor\u00e9tico de la verdad, la absoluta singularidad de Dios en su identidad. La comprensi\u00f3n de la realidad divina bajo el principio de identidad s\u00f3lo puede acontecer en la forma l\u00f3gica de una tautolog\u00ed\u00ada; pero, como se ha observado, se trata de una \u00abtautolog\u00ed\u00ada significante\u00bb. Solus deus est deus, proclama el monote\u00ed\u00adsmo exclusivo de la religi\u00f3n prof\u00e9tica, enunciando la monarqu\u00ed\u00ada divina sobre la religi\u00f3n y la historia.<\/p>\n<p>e) Axioma de la realidad: \u00abDios necesariamente debe ser pensado como realidad\u00bb. El quinto axioma formula, en el plano teor\u00e9tico de la realidad, la necesidad de Dios como absoluta e incondicionada. En la ontolog\u00ed\u00ada del summun esse coinciden idea y ser, potencia y acto, existencia y esencia. La traducci\u00f3n l\u00f3gica del quinto axioma requiere el uso del llamado \u00abcuantificador existencial\u00bb, dado que se habla siempre del ipsum esse per se subsistens.<\/p>\n<p>f) Axioma \u00e9tico: \u00abEl Dios de la confianza es el Dios del temor, y viceversa\u00bb. La realidad divina no s\u00f3lo se revela como absoluta y necesaria, trascendente e incondicionada, sino tambi\u00e9n como personal y espiritual, inteligente y libre. El sexto axioma expresa el doble aspecto del fascinans y del tremendum de la experiencia del misterio numinoso, en cuanto encuentro con el Dios del \u00abtemor y temblor\u00bb y con el Dios de \u00abfidelidad\u00bb y \u00abesperanza\u00bb. El presente axioma enuncia, en el plano pr\u00e1ctico y pragm\u00e1tico, la tensi\u00f3n m\u00e1xima provoca da en el creyente por la polaridad espiritual del amor Dei y del timorDei.<\/p>\n<p>g) Axioma de la relaci\u00f3n: \u00abEl lenguaje teol\u00f3gico supone la relaci\u00f3n religiosa entre el hombre y Dios\u00bb. El axioma s\u00e9ptimo subraya el car\u00e1cter relacional de la experiencia religiosa, subyacente al lenguaje sobre Dios. En el lenguaje de la fe carecer\u00ed\u00ada de sentido hablar del objeto de la religi\u00f3n, olvidando el sujeto religioso; tanto m\u00e1s que Dios trasciende el esquema sujeto-objeto, siendo ontol\u00f3gicamente el sujeto absoluto, reconocido como realidad personal. El presente axioma, al sustituir la l\u00f3gica silog\u00ed\u00adstica por la l\u00f3gica bivalente, permite entender de forma m\u00e1s adecuada, por ejemplo, el lenguaje b\u00ed\u00adblico sobre la justicia y misericordia de Dios.<\/p>\n<p>h) Axioma conclusivo: \u00abEl Dios santo y eterno se revela como se\u00f1or de la alianza y padre de fidelidad y bondad\u00bb. El axioma octavo afirma la identificaci\u00f3n entre el Dios encontrado en la teofan\u00ed\u00ada sacral, en la vivencia sacramental o en el \u00e9xtasis m\u00ed\u00adstico con el Dios de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que proclama su justicia y fidelidad anunciando la victoria de la gracia sobre el mal y sobre el pecado. El axioma conclusivo reviste una gran significaci\u00f3n ecum\u00e9nica: el Dios buscado en las religiones hist\u00f3ricas o en la espiritualidad personal es el mismo que se revela en la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la epifan\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica que da origen al cristianismo.<\/p>\n<p>4) Reglas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. Como reglas se proponen algunas indicaciones generales de car\u00e1cter formal, referentes al lenguaje religioso, particularmente en la teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>a) Regla fundamental: \u00abEl lenguaje sobre Dios no debe olvidar que su referente es siempre el Dios inefable\u00bb. Esta regla afirma la paradoja b\u00e1sica del lenguaje religioso al recordar que la teolog\u00ed\u00ada pretende hablar de un Dios imposible de circunscribir adecuadamente en un discurso. El lenguaje teol\u00f3gico s\u00f3lo puede existir conciliando afirmaci\u00f3n y misterio. La inefabilidad de Dios es la versi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de su misterio e incomprensibilidad, de su infinita trascendencia e inaferrable libertad, de la santidad de su justicia y de la eternidad de su fidelidad y bondad.<\/p>\n<p>b) Regla del uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico: \u00abEl lenguaje cristiano sobre Dios no puede reducirse a un \u00fanico tipo de uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico\u00bb. Por ejemplo, el lenguaje de la doxolog\u00ed\u00ada c\u00faltica ser\u00e1 prevalentemente expresivo de la esperanza cristiana; el uso de la analog\u00ed\u00ada en teolog\u00ed\u00ada ser\u00e1 tendencialmente informativo; el lenguaje de un s\u00ed\u00admbolo de fe o de una declaraci\u00f3n dogm\u00e1tica manifestar\u00e1 un uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico preferentemente normativo.<\/p>\n<p>c) Regla del significado: \u00abLa hermen\u00e9utica del lenguaje sobre Dios debe atender a la m\u00faltiple relevancia semi\u00f3tica de tal lenguaje. En el lenguaje teol\u00f3gico no s\u00f3lo interesan el estudio del material significante o la sintaxis l\u00f3gica del discurso, sino tambi\u00e9n su significado te\u00f3rico y su significaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>d) Regla de las funciones: \u00abEn la interpretaci\u00f3n del sentido del lenguaje religioso ser\u00e1 \u00fatil una consideraci\u00f3n de las diversas funciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas presentes en todo proceso de comunicaci\u00f3n\u00bb. El lenguaje sobre<br \/>\nDios supone una comunidad creyente y sirve como medio de comunicaci\u00f3n de un mensaje, dentro de un complejo proceso de aceptaci\u00f3n y recepci\u00f3n de la fe. Tambi\u00e9n en la comunicaci\u00f3n religiosa, como dial\u00e9ctica de revelaci\u00f3n y fe, de proclamaci\u00f3n y conversi\u00f3n, de recepci\u00f3n y transmisi\u00f3n, est\u00e1n presentes las funciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas fundamentales de todo proceso comunicativo: emisi\u00f3n y recepci\u00f3n, mensaje y referente, c\u00f3digo y contacto.<\/p>\n<p>e) Regla de la analog\u00ed\u00ada: \u00abLa existencia del lenguaje doxol\u00f3gico y del lenguaje ortodoxo legitima el uso de la analog\u00ed\u00ada en el discurso sobre Dios\u00bb. El lenguaje sobre Dios proclama al creyente la realidad suprema como revelada y misteriosa, afirmable e inefable, singular en su identidad e inaferrable en su libertad, objeto de amor infinito y de temor incondicionado. El lenguaje sobre Dios ser\u00e1 positivo o \u00abcataf\u00e1tico\u00bben cuanto afirma las perfecciones de Dios a trav\u00e9s de los nombres divinos; ser\u00e1 tambi\u00e9n negativo o \u00abapof\u00e1tico\u00bb en cuanto niega en Dios las imperfecciones de la finitud o de la contradicci\u00f3n y en cuanto corrige ilimitadamente el sentido de la proposici\u00f3n creyente. El lenguaje de la analog\u00ed\u00ada, que participa de esta dial\u00e9ctica de afirmaci\u00f3n, negaci\u00f3n y correcci\u00f3n de sentido, no debe ser pensado como v\u00ed\u00ada media entre equivocidad y univocidad, sino como una forma moderada de equivocidad y, por tanto, como una forma moderada de apofatismo.<\/p>\n<p>f) Regla de la paradoja: \u00abEl lenguaje sobre Dios expresa el car\u00e1cter parad\u00f3jico de la afirmaci\u00f3n creyente\u00bb. Lo parad\u00f3jico se encuentra en el interior de toda analog\u00ed\u00ada. En la analog\u00ed\u00ada del ser, la tensi\u00f3n entre creatura y creador, finito e infinito, condicionado e incondicionado, necesariamente deber\u00e1 encontrar un lenguaje donde lo incondicionado se expresa a trav\u00e9s de formas condicionadas y, por tanto, en forma objetivamente parad\u00f3jica. En la analog\u00ed\u00ada de la fe, s\u00f3lo un lenguaje parad\u00f3jico puede expresar la tensi\u00f3n entre revelaci\u00f3n de la gracia y justificaci\u00f3n del pecador, por ser ambas totalmente inmerecidas y, por tanto, l\u00f3gicamente inesperadas. En la analog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo o de la imagen, el cristianismo mismo aparece como religi\u00f3n parad\u00f3jica en su teolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n y de la cruz. El reino de Dios elige a los humildes para confundir a los sabios, y la cruz es, l\u00f3gicamente, locura y esc\u00e1ndalo. El lenguaje cristiano sobre Dios se limita a mostrar el car\u00e1cter parad\u00f3jico del mismo cristianismo.<\/p>\n<p>5) Teoremas teol\u00f3gicos. A diferencia de las reglas, referentes al aspecto formal del lenguaje religioso cristiano, los teoremas se refieren al contenido del lenguaje cristiano sobre Dios en la perspectiva del primer art\u00ed\u00adculo de la fe.<\/p>\n<p>a) Teorema fundamental: \u00abDios se revela a todos los hombres, aun permaneciendo incomprensible misterio, estrictamente inefable\u00bb. El primer teorema se refiere a la posibilidad real de una afirmaci\u00f3n de Dios y a los l\u00ed\u00admites de tal afirmaci\u00f3n. El teorema, que tiene como referente el \u00abDios revelado\u00bb, propone, bajo la forma de un enunciado complejo, tres cuestiones de gnoseolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica fundamental: la cuesti\u00f3n de la posibilidad real de la afirmaci\u00f3n de Dios por la raz\u00f3n humana, como afirmaci\u00f3n necesariamente posible in se y universalmente posible quoad nos; la cuesti\u00f3n de la incomprensibilidad divina; la cuesti\u00f3n de la inefabilidad de Dios y, por tanto, de la limitaci\u00f3n de todo posible lenguaje teol\u00f3gico. Del primer teorema se deriva un corolario pr\u00e1ctico fundamental: todo lenguaje teol\u00f3gico supone una experiencia religiosa de car\u00e1cter numinoso como encuentro personal con el Dios de la fe, incomprensible e inefable.<\/p>\n<p>b) Teorema de la santidad divina: \u00abDios se revela como ser infinitamente santo, necesario y omniperfecto, absolutamente singular y \u00fanico\u00bb. El segundo teorema se refiere a la realidad divina en cuanto ser. Bajo la forma de un enunciado complejo, el teorema responde a tres cuestiones referentes al ser divino: su infinita santidad, su incondicionada necesidad y omniperfecci\u00f3n, su absoluta singularidad y unicidad. Del segundo teorema se deriva un corolario pr\u00e1ctico, referente al momento sacramental del acto creyente, en cuanto la experiencia religiosa significa tambi\u00e9n el encuentro existencial con la santidad de Dios.<\/p>\n<p>c) Teorema de la presencia divina: \u00abDios se revela como viviente eterno, omnipresente e inmenso; la presencia divina se manifiesta como espiritual y personal\u00bb. El tercer teorema se refiere al \u00abDios revelado\u00bb en cuanto viviente. Bajo la forma de un enunciado complejo, el teorema responde a tres cuestiones referentes a la vida divina como eterna presencia: su eternidad; su omnipresencia; su car\u00e1cter espiritual o personal. Tambi\u00e9n del tercer teorema puede deducirse un corolario pr\u00e1ctico: en la confrontaci\u00f3n existencial con la presencia de Dios, el creyente experimenta el momento m\u00ed\u00adstico de la vivencia religiosa.<\/p>\n<p>d) Teorema de la justicia divina: \u00abDios se revela como omnisciente y omnipotente, tambi\u00e9n en su justicia y en su juicio de reprobaci\u00f3n del mal\u00bb. El cuarto teorema afronta tres cuestiones decisivas referentes al \u00abDios revelado\u00bb, no s\u00f3lo como realidad absoluta y suprema, sino tambi\u00e9n como realidad espiritual y personal, es decir, inteligente y libre: la cuesti\u00f3n de la infinita inteligencia y omnisciencia de Dios; la cuesti\u00f3n de su divina voluntad, como absolutamente libre y omnipotente; finalmente, la cuesti\u00f3n de su justicia, como omnisciente y omnipotente, tambi\u00e9n en su juicio sobre el mal. Igualmente, del cuarto teorema se deduce un corolario pr\u00e1ctico: el creyente vive el momento \u00e9tico de la experiencia religiosa cuando se confronta personalmente con la justicia de Dios.<\/p>\n<p>e) Teorema de la fidelidad divina: \u00abDios se revela como creador bueno en su providencia misteriosa y santa; como se\u00f1or fiel en su alianza universal de salvaci\u00f3n; como padre misericordioso, lleno de fidelidad y bondad\u00bb. El quinto teorema se refiere a la realidad divina en cuanto actuante en el orden de la creaci\u00f3n y en el de la salvaci\u00f3n, aludiendo a tres cuestiones fundamentales: la acci\u00f3n creadora y providente de Dios; su voluntad salv\u00ed\u00adfica universal y su predestinaci\u00f3n al bien; su comportamiento salv\u00ed\u00adfico en la historia de la salvaci\u00f3n. Del presente teorema se deduce el siguiente corolario: en la confrontaci\u00f3n existencial con la fidelidad misericordiosa de Dios, que inmerecidamente concede la gracia de la justificaci\u00f3n al pecador, el creyente convertido puede. vivir el momento parad\u00f3jico de la experiencia religiosa cristiana.<\/p>\n<p>f) Corolario religioso: En los teoremas precedentes ha sido impl\u00ed\u00adcitamente confirmada la compleja estructura del acto religioso cristiano en cuanto confrontaci\u00f3n del creyente con el misterio de Dios, en su inefable santidad y presencia, en su justicia y fidelidad misericordiosa. En el cristianismo, el acto religioso, como dial\u00e9ctica de revelaci\u00f3n y fe, posee una gran complejidad y no puede ser reducido a un \u00fanico principio: a la irrupci\u00f3n de lo incondicionado en lo sagrado, como revelaci\u00f3n o como teofan\u00ed\u00ada, responde la adoraci\u00f3n m\u00ed\u00adstica de la presencia divina como expresi\u00f3n del momento fascinante de la experiencia religiosa; pero se manifiesta tambi\u00e9n la exigencia incondicionada de la justicia divina como tensi\u00f3n de infinito temor y como norma moral. Si la vivencia m\u00ed\u00adstica puede ser considerada bajo el principio de identidad, en cuanto tensi\u00f3n del finito al infinito, la vivencia \u00e9tica s\u00f3lo puede ser considerada bajo el principio de diferencia, como expresi\u00f3n de la tensi\u00f3n entre la santidad divina y la alienaci\u00f3n del pecador. La tensi\u00f3n entre m\u00ed\u00adstica y \u00e9tica o la dial\u00e9ctica de identidad y diferencia se resuelven de forma parad\u00f3jica en la teolog\u00ed\u00ada de la gracia.<\/p>\n<p>4. EL DIOS DE LA REVELACI\u00ed\u201cN. 1) La fe en Dios. Examinemos primeramente las etapas fundamentales de la explicitaci\u00f3n de la fe en Dios en la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica:<br \/>\na) Henote\u00ed\u00adsmo arcaico. La religiosidad b\u00ed\u00adblica primitiva reconoce un Dios misterioso, universal y ben\u00e9volo (El), se\u00f1or de la naturaleza y del mundo (G\u00e9n 33,20), y el Dios que se revela a Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, Dios de los padres, que protege a sus adoradores (G\u00e9n 30,43). Tal polaridad se resuelve claramente en una identificaci\u00f3n, en tiempos hist\u00f3ricos, entre el Dios escondido del mundo y el Se\u00f1or de los patriarcas revelado en la historia. Sucesivamente, la teolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo y de la alianza, propia del yavismo mosaico, proclama una monolatr\u00ed\u00ada de liberaci\u00f3n hist\u00f3rica y fidelidad \u00e9tica. La fe religiosa del yavismo se encuentra en el origen de la experiencia hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n de la esclavitud (Ex 3,7). Esta vinculaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre trascendencia religiosa e inmanencia salv\u00ed\u00adfica, t\u00ed\u00adpica del te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico, implica una concepci\u00f3n personal de lo sagrado, as\u00ed\u00ad como una teolog\u00ed\u00ada de la esperanza y del futuro (Ex 6,7). La teolog\u00ed\u00ada de la alianza impide oponer falsamente religi\u00f3n c\u00faltica y religi\u00f3n \u00e9tica (Ex 20,3ss). La religi\u00f3n de la alianza expresa claramente la valencia religiosa de la cuesti\u00f3n \u00e9tica y subraya el momento personal en el encuentro con Dios, en la dial\u00e9ctica existencial de la confianza y el temor (Ex 20,18ss).<\/p>\n<p>b) La teolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica. Los profetas transmiten el or\u00e1culo divino y la norma \u00e9tica de la religi\u00f3n de la alianza. Como expresi\u00f3n de la conciencia \u00e9tica y del sentimiento de diferencia, los profetas proclaman el adviento del juicio divino sobre la iniquidad humana (Am 5,18ss; Is 5,16). La eventual punici\u00f3n divina no adquiere nunca una valencia demon\u00ed\u00adaca, sino que est\u00e1 condicionada por la voluntad de la santidad de Dios de destruir el mal y la injusticia (Am 8,4ss). La dial\u00e9ctica de los profetas contrapone un momento ideal en la relaci\u00f3n religiosa; vista como alianza en la historia (Os 12,10; Jer 2,7), a un momento real de contradicci\u00f3n moral, vista como apostas\u00ed\u00ada (Os 4,2; Jer 3,lss). La pol\u00e9mica prof\u00e9tica no concluye en este momento negativo, sino que invita a una conversi\u00f3n, es decir, a un retorno a la dimensi\u00f3n del incondicionado, posibilitado por la paradoja de la fidelidad de Dios (Am 5,15; Is 12,2; Jer 31,31). Con los profetas, el lenguaje religioso afirma un te\u00ed\u00adsmo trascendente y personal, es decir, un monote\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico expl\u00ed\u00adcito (Is 43,10-11). Contra toda tentaci\u00f3n polite\u00ed\u00adsta, el profeta usa el arma de la iron\u00ed\u00ada (Is 44,8-9). El Se\u00f1or revelado a Israel se identifica con el Dios \u00fanico y universal, creador trascendente-y se\u00f1or incomparable del futuro, Dios justo y salvador de todas las naciones (Is 45,12-13.21-22).<\/p>\n<p>c) Teolog\u00ed\u00ada sapiencial y apocal\u00ed\u00adptica. Para los sabios de Israel, el principio de la sabidur\u00ed\u00ada coincide con el temor de Dios, identificado con un conocimiento pr\u00e1ctico de la voluntad divina (Prov 1,7; 2,5). La reflexi\u00f3n sapiencial no olvida la dimensi\u00f3n contemplativa de la experiencia religiosa en cuanto admiraci\u00f3n de la gloria de Dios revelada en las obras de la creaci\u00f3n (Si 42,15ss) y en la historia de la salvaci\u00f3n (Si 44,1ss). La teolog\u00ed\u00ada sapiencial medita tambi\u00e9n sobre el silencio de Dios, confront\u00e1ndose con la cuesti\u00f3n del mal y con el sufrimiento del justo (Job 42,3.6). El sabio llega a interrogarse sobre el problema de la posibilidad de constatar, partiendo de la belleza y potencia del mundo como efecto creado, la omnipotencia e inteligencia del art\u00ed\u00adfice divino como principio creador (Sab 13,1-9). A su vez, el profetismo apocal\u00ed\u00adptico mantiene vivo el inter\u00e9s por la relaci\u00f3n entre Dios y la historia (Dan 10,21; 11,40; 12,1). El alt\u00ed\u00adsimo gu\u00ed\u00ada infrustrablemente el curso de la historia y juzga escatol\u00f3gicamente individuos y naciones (Dan 10,13-14). La teolog\u00ed\u00ada apocal\u00ed\u00adptica de la historia es el corolario del monote\u00ed\u00adsmo: un decreto divino inmutable predetermina la historia, que es una, como Dios es \u00fanico (Dan 7,22; 8,13-14).<\/p>\n<p>d) El mensaje de Jes\u00fas. El Dios del reino pr\u00f3ximo, anunciado por Jes\u00fas, es el mismo Dios de los padres y Se\u00f1or de la alianza (Me 12,26.29). El mensaje religioso de Jes\u00fas anuncia a Dios como Padre (Mt 6,6.9), manifestando una conciencia singular de su relaci\u00f3n filial, hecha de confianza ilimitada en la bondad divina omnipotente (Me 14,36). El evangelio proclama tambi\u00e9n el l reino de Dios como Se\u00f1or \u00fanico y exclusivo (Mt 6,24). El disc\u00ed\u00adpulo debe buscar exclusivamente el cumplimiento de la voluntad divina siguiendo el designio de la providencia (Mt 6,10.32). Seg\u00fan la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, sobre el mundo condicionado por la finitud y alienaci\u00f3n, dominado por la iniquidad y el mal, se anuncia el adviento de la monarqu\u00ed\u00ada divina como potencia salv\u00ed\u00adfica (Me 1,15), hecha presente en el ministerio humilde de Jes\u00fas, maestro de la nueva ley y profeta del benepl\u00e1cito divino, taumaturgo de la vida y exorcista del mal (Me 1,21ss), justo perseguido injustamente y siervo de la reconciliaci\u00f3n con Dios (Me 1,11).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ense\u00f1a los misterios del designio divino y la perfecci\u00f3n de la divina observancia (Mt 11,27; 5,17). La nueva praxis del disc\u00ed\u00adpulo deber\u00e1 imitar la perfecci\u00f3n divina, particularmente la misericordia de Dios, que deber\u00e1 traducirse en bondad fraterna, incluso con relaci\u00f3n a los propios enemigos (Mt 5,48; Le 6,36).<\/p>\n<p>e) Teolog\u00ed\u00ada del cristianismo primitivo. La comunidad de los primeros disc\u00ed\u00adpulos fundamenta su esperanza en una teolog\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n: confiando en el Dios de la resurrecci\u00f3n y de la vida, Padre omnipotente de Jes\u00fas (He 2,22-24), la comunidad toda se siente agraciada con la nueva justicia de la fe y espera en su propia resurrecci\u00f3n (Rom 3,2425; 1Cor 15,20). La comunidad creyente profesa un panente\u00ed\u00adsrno escatol\u00f3gico: la potencia divina someter\u00e1 todas las fuerzas adversas, a trav\u00e9s del dominio mesi\u00e1nico del Hijo, a la soberan\u00ed\u00ada del Padre (1Cor 15,28). Para la teolog\u00ed\u00ada paulina, el Dios desconocido puede ser reconocido a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n y de la conciencia moral (Rom 1,19-20; 2,14-15), aunque los hombres, inexcusablemente, no reconozcan ni adoren a su creador. La palabra de la cruz adquiere un significado revelatorio: Dios Padre se revela como justo y justificante de cuantos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, viv\u00ed\u00adan en la impiedad (Rom 3,25). El evangelio es la proclamaci\u00f3n del amor paterno de Dios, revelado en la cruz de Jes\u00fas, esc\u00e1ndalo y locura para la l\u00f3gica de los sabios de este mundo (1 Cor 1,23). A su vez, para la teolog\u00ed\u00ada joanea, el conocimiento verdadero de Dios es mediado por la acci\u00f3n reveladora de Jes\u00fas, palabra eterna del Padre (Jn 10,14-1, cf 1 14), y por la acci\u00f3n iluminante del Esp\u00ed\u00adritu, doctor de la comunidad y acusador del mundo (Jn 14,16-17; 16,7-8). El conocimiento divino no es fruto de pura reflexi\u00f3n, sino que requiere la praxis de la caridad (Un 4,16). Conocer a Dios es guardar sus mandamientos, particularmente el mandamiento nuevo del amor (Un 2,5). Tal deber\u00e1 ser la respuesta b\u00e1sica del creyente al amor del Padre, revelado en el don de Jes\u00fas (Jn 3,16; 17,25-26).<\/p>\n<p>2) El te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico. Analizemos la afirmaci\u00f3n de Dios en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica como tensi\u00f3n entre misterio y teofan\u00ed\u00ada, historia y trascendencia, exclusividad y universalidad, incondicionalidad y personalidad.<\/p>\n<p>a) Epifan\u00ed\u00ada del misterio. En la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la dial\u00e9ctica de revelaci\u00f3n y misterio determina el car\u00e1cter fascinante y tremendo de la vivencia religiosa (Is 45,15). La experiencia teof\u00e1nica se resuelve en una epifan\u00ed\u00ada velada del misterio (2Cor 5,7). A esta tensi\u00f3n religiosa fundamental corresponde la polaridad b\u00e1sica del lenguaje del te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico como dial\u00e9ctica de un Dios que se revela y esconde: el Dios revelado en el henote\u00ed\u00adsmo primitivo (Ex 6,2-3), en el culto monol\u00e1trico (Dt 6,4), en el monote\u00ed\u00adsmo prof\u00e9tico (Is 6,3) o en la meditaci\u00f3n sapiencial (Sab 13,5) se manifiesta a trav\u00e9s del mundo como creaci\u00f3n y a trav\u00e9s de la historia como salvaci\u00f3n (He 17,24.31). Pero el Dios \u00abdesconocido\u00bb(He 17,23) permanece invisible e inaccesible (Rom 1,20; Jn 1,18; 1Tiin 6,16). Por tanto, el lenguaje sobre Dios s\u00f3lo expresa una situaci\u00f3n religiosa b\u00e1sicamente inefable.<\/p>\n<p>b) Historia y trascendencia. El te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico se caracteriza por su convicci\u00f3n de una comuni\u00f3n con el Dios trascendente realizada en la inmanencia de la historia. La instituci\u00f3n de la alianza constituye el paradigma de tal tipo de relaci\u00f3n religiosa (Ex 19,4-6). Esta categor\u00ed\u00ada fundamental domina toda la historia de la fe de Israel y condiciona teol\u00f3gicamente todas sus tradiciones: creaci\u00f3n y elecci\u00f3n (G\u00e9n 2,16-17; 9,9; 17,4), revelaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (Ex 3,12-14), reino y gracia (Is 52,7-9; 54,7-8). La comunidad escatol\u00f3gica de la nueva alianza vive una intensa y definitiva experiencia de comuni\u00f3n con Dios (Un 1,3); en ella se radicaliza la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre historia y trascendencia. El Dios \u00fanico se hace presente en Jes\u00fas (Col 1,13-15). La santidad y gloria del Padre se revela en el Hijo (Jn 1,18). La gracia divina nos vivifica en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,26-27; Jn 14,17), Jes\u00fas es mediador de la revelaci\u00f3n definitiva (Heb 1,2) y mediador tambi\u00e9n de la nueva alianza de salvaci\u00f3n (Heb 9,15).<\/p>\n<p>c) La identidad de Dios. En el te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico la cuesti\u00f3n b\u00e1sica del creyente con relaci\u00f3n a Dios era su identidad. El Dios de la alianza y de la piedad religiosa de Israel se identificaba con el creador del universo y con el rey eterno (Sal 121,2; 47,3; 146,10). A diferencia del polite\u00ed\u00adsmo ambiental (Jos 24 2), de la henolatr\u00ed\u00ada primitiva (G\u00e9n 15,1), la fe de Israel fue vivida como monolatr\u00ed\u00ada exclusiva (Dt 12,2) y como monote\u00ed\u00adsmo expl\u00ed\u00adcito (Is 46,9-10). El monote\u00ed\u00adsmo salv\u00ed\u00adfico de Israel es, a la vez, nacional y universal, comunitario y personal. El horizonte religioso del te\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico nos permite comprender la originalidad del mensaje cristiano. El Dios del reino pr\u00f3ximo, anunciado por Jes\u00fas, es el mismo Dios de los padres y de la alianza (Mt 22,32.37). El mensaje de Jes\u00fas anuncia a Dios como padre compasivo y como se\u00f1or exclusivo (Mt 6,6.24). El reino divino, anunciado por Jes\u00fas en sus p\u00e1rabolas, es Dios mismo en su santidad y potencia, en su justicia y bondad (Mt 18,23ss; Le 15,11 ss).<\/p>\n<p>d) Dios como realidad. A trav\u00e9s de la identidad fundamental del Dios misterioso, creador del mundo, con el Se\u00f1or de la alianza, revelado en la historia (Sal 95,3-7), el creyente se torna consciente de la realidad divina. Como el Se\u00f1or de la historia es creador del mundo, puede ser contemplado a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n. Por ello se juzga inexcusable la idolatr\u00ed\u00ada (Sal 10,4; 14,1; cf 19,2; 33,6). La revelaci\u00f3n de la realidad de Dios puede ser vivida de formas diversas: como afirmaci\u00f3n de la posibilidad de una interrogaci\u00f3n religiosa sobre la realidad \u00faltima, como fundante de toda realidad creada (Rom 1,20; Sab 13,4); como vivencia religiosa de la conciencia del deber moral y como imperativo \u00e9tico incondicionado (Sal 51,4; Rom 2,14); como revelaci\u00f3n de una potencia salv\u00ed\u00adfica incondicionada de liberaci\u00f3n y redenci\u00f3n en la historia (Ex 3,12); como experiencia de lo divino, que en la paradoja de la cruz y de la gracia se revela y se esconde (1Cor 1,23; Flp 2,8).<\/p>\n<p>e) Un monote\u00ed\u00adsmo salv\u00ed\u00adfico. En la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la afirmaci\u00f3n de Dios asume la forma de un te\u00ed\u00adsmo exclusivo, trascendente y personal, universal, y salv\u00ed\u00adfico (Is 45,14.18.22). Dios se revela como uno y \u00fanico (Ex 20,3; Dt 6,4), santo y eterno (Is 6,3; Jer 10,10). La realidad divina es absolutamente singular y omniperfecta, trascendente y omnipresente (Is 40,22; Jer 23,24). Dios es misterio de santidad inaccesible (Ex 33,19; Ez 10,18ss). Alt\u00ed\u00adsimo en su majestad y gloria (Ez 11,22-23; Is 59,19), trascendente al espacio y al tiempo, a la naturaleza y a la historia (Sal 90,2; 139,7ss), Dios, como viviente eterno, domina la tierra y llena el cielo con su omnipresencia salv\u00ed\u00adfica (Job 11,710; Prov 15,3). El Dios vivo y verdadero se revela siempre no s\u00f3lo como realidad absoluta e incondicionada, sino tambi\u00e9n como realidad personal: Dios es el santo de Israel y el Se\u00f1or de la alianza (1Sam 6,20; Ex 20, lss), redentor de la servidumbre y libertador de la esclavitud (Ex 6,5-6), art\u00ed\u00adfice del universo y alfarero del mundo (G\u00e9n l,lss; Sab 13,5). Como creador y como aliado, su presencia es una potencia personal y salv\u00ed\u00adfica, a la cual puede apelarse en la oraci\u00f3n de s\u00faplica (Sab 9,lss). A diferencia de los \u00ed\u00addolos ciegos, sordos, mudos, impotentes, Dios permanece siempre fiel y veraz, firme en su prop\u00f3sito e inmutable en su identidad, omnipotente y omnisciente en su creaci\u00f3n y providencia, en la elecci\u00f3n y en la gracia (Sal 136,5; 135,6). El Dios vivo, omnisciente y omnipotente, es tambi\u00e9n el Se\u00f1or justo y fiel, compasivo y misericordioso. Dios se revela como justo en cuanto es fiel a su alianza de salvaci\u00f3n (Is 45,8; 51,7). Dios es justo porque salva, revelando su justicia en la defensa de los pobres y perseguidos (Sal 10,17-18; 18,3-4). Dios es el Se\u00f1or de la esperanza y hace justicia al humillado (Is 33,5; 51,6-7). Dios es celoso del bien y su ira contrasta el mal (Ex 20,5; Dt 4,24). En el horizonte religioso de la alianza, el comportamiento divino se caracteriza por la fidelidad de su amor y benevolencia (Ex 34,6; Dt 7,9); Dios es constante en su misericordia y compasi\u00f3n (Sal 25,10-11; 89,3).<\/p>\n<p>En la comunidad escatol\u00f3gica de la nueva alianza, Jes\u00fas actualiza el imperativo monol\u00e1trico (Me 12,2930). Jes\u00fas ense\u00f1a tambi\u00e9n a venerar el nombre divino, expresi\u00f3n de su inaccesible santidad (Mt 6,9; cf 5,33ss). Sobre todo, Jes\u00fas ense\u00f1a la confianza en la providencia divina, que no abandona a sus criaturas (Mt 6,25ss). El Padre es el se\u00f1or del cielo y de la tierra (Le 10,21). El Dios vivo y padre de Jes\u00fas (Mt 16,16) se identifica con el creador omnipotente y omnisciente en su providencia salv\u00ed\u00adfica (Mt 6,26; 10,29). Con la revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica se desvela definitivamente el plan divino: Dios ha creado el mundo para salvarlo en Cristo (Ef 3,8-11; Col 1,26-27). El Padre de Jes\u00fas nos adopta y santifica en el Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 4,4-7). En la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas afirma el designio divino como absolutamente libre y lleno de amor, orientado hacia el triunfo divino de su misericordia y perd\u00f3n (Mt 18, 14.35). En la cruz de Jes\u00fas se revela el amor definitivo del Padre (Jn 3,1617). El monote\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico se confirma no s\u00f3lo como un te\u00ed\u00adsmo trascendente y personal, sino tambi\u00e9n como un te\u00ed\u00adsmo de fidelidad y bondad: se afirma definitivamente la monarqu\u00ed\u00ada compasiva del Padre (1Jn 4,9.19).<\/p>\n<p>5. LA FE DE LA IGLESIA CAT\u00f3LICA. 1) Identidad y diferencia. En todos los s\u00ed\u00admbolos de la Iglesia antigua se afirma como primera proposici\u00f3n creyente la fe en el \u00fanico Dios padre y creador. As\u00ed\u00ad sucede en las f\u00f3rmulas m\u00e1s arcaicas (DS 1-6) en el llamado s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico (DS 10, 40ss, 60), as\u00ed\u00ad como en los s\u00ed\u00admbolos sinodales de Nicea (DS 125) y Constantinopla (DS 150). Relevante aparece la declaraci\u00f3n sinodal antiorigenista, reprobando toda negaci\u00f3n de la divina infinitud e incomprensibilidad y, por tanto, afirmando un apofatismo primordial en el lenguaje sobre Dios (DS 410). Importantes son tambi\u00e9n las afirmaciones de una monarqu\u00ed\u00ada divina coexistente con una triplicidad hipost\u00e1tica (DS 112-115) y de la igualdad interpersonal en la \u00fanica esencia divina indivisa (DS 71-76). Inicialmente, el lenguaje de la ortodoxia eclesial profesa su fe en el \u00fanico Dios Padre omnipotente, creador de la realidad visible e invisible del universo (DS 13-19, 25-30), identificando as\u00ed\u00ad, contra todo dualismo gn\u00f3stico, al Dios creador y providente de la antigua alianza con el Padre misericordioso de la nueva. El Dios ing\u00e9nito y eterno, infinito e incomprensible, creador omnipotente, es identificado cada vez m\u00e1s n\u00ed\u00adtidamente con el Padre santo del Hijo eterno divino, inspirador activo del Esp\u00ed\u00adritu par\u00e1clito y juez omnisciente de la historia (DS 139, 441, 451 s, 490, 525, 617). El rey de los siglos, inmortal e invisible (DS 16, 21s, 29), es origen sin origen y principio sin principio de la vida intradivina y de la historia de la salvaci\u00f3n (DS 71, 284, 470, 485, 525s).<\/p>\n<p>En el Occidente latino, el magisterio eclesial propone constantemente la doctrina del primer art\u00ed\u00adculo de la fe, defendi\u00e9ndola contra toda interpretaci\u00f3n her\u00e9tica. Los concilios Carisiaco (DS 623) y Valentino (DS 626s, 633) rechazaron diversos errores sobre la presciencia y predestinaci\u00f3n de Dios en relaci\u00f3n a una necesidad teol\u00f3gica del mal. Tambi\u00e9n el concilio Senonense rechaz\u00f3 como her\u00e9ticas algunas proposiciones de Pedro Abelardo referentes a la necesidad en el comportamiento divino, tanto en relaci\u00f3n al bien, por lo cual Dios no habr\u00ed\u00ada podido obrar en el mundo mejor de lo que obr\u00f3, cuanto en relaci\u00f3n al mal, que Dios mismo no podr\u00ed\u00ada impedir (DS 726s). El concilio Remense (DS 745) critic\u00f3 el lenguaje teol\u00f3gico de Gilberto de Poitiers por distinguir con distinci\u00f3n real la esencia divina, en cuanto realidad sustancial, y la trinidad en Dios, en cuanto realidad tripersonal.<\/p>\n<p>Los albigenses y c\u00e1taros renovaron la herej\u00ed\u00ada dualista distinguiendo un Dios creador, principio del mal, y un Dios salvador, principio del bien, separando insanablemente antigua y nueva alianza. Contra tal afirmaci\u00f3n, el concilio Lateranense IV reafirm\u00f3 la unicidad de la monarqu\u00ed\u00ada divina, confesando \u00abun solo y \u00fanico Dios verdadero, eterno, inmenso e inmutable, incomprensible, omnipotente e inefable\u00bb (DS 800). El concilio rechaz\u00f3 tambi\u00e9n la doctrina pante\u00ed\u00adsta de Amalrico de Bena, que identificaba Dios y el todo universal (DS 808). La teor\u00ed\u00ada anal\u00f3gica del concilio aparece como un intento de mediaci\u00f3n entre una teolog\u00ed\u00ada de la identidad y una teolog\u00ed\u00ada de la diferencia: entre Creador y criatura existe una dial\u00e9ctica de semejanza y desemejanza, donde la desemejanza es siempre mayor, coloc\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la doctrina conciliar en la proximidad de una posici\u00f3n moderadamente apof\u00e1tica (DS 806).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el concilio Lugdunense II reafirm\u00f3 la doctrina de la unidad y unicidad de Dios contra todo dualismo teol\u00f3gico y contra todo pesimismo c\u00f3smico (DS 851). Igualmente, el concilio Florentino confirm\u00f3 la doctrina de la unidad de la monarqu\u00ed\u00ada divina (DS 1330-36 ).Juan XXII, en la constituci\u00f3n In agro dominico, conden\u00f3 diversas proposiciones del maestro Eclchart, que parec\u00ed\u00adan afirmar la eternidad del mundo, la unicidad personal de Dios y la imposibilidad de hablar de la bondad divina (DS 951ss, 973s, 978).<\/p>\n<p>En los albores de la modernidad, el concilio Tridentino proclam\u00f3 su fe, partiendo de la f\u00f3rmula niceno-constantinopolitana, manifestando su fidelidad a la tradici\u00f3n eclesial (DS 1862). A trav\u00e9s de tales s\u00ed\u00admbolos de fe, definiciones teol\u00f3gicas y declaraciones dogm\u00e1ticas, el magisterio eclesial protestaba la fe de la Iglesia cat\u00f3lica, proclamando la convicci\u00f3n creyente de una profunda identidad entre el Dios misterioso, creador y providente, manifestado en el AT, y el Dios revelado en el NT como se\u00f1or de la historia salv\u00ed\u00adfica y padre de bondad y misericordia; simult\u00e1neamente, el magisterio afirmaba la insalvable diferencia entre Dios y el mundo, el Creador y la creaci\u00f3n. Durante el primer milenio, el peligro para la fe deriva de una p\u00e9rdida de la conciencia de la identidad de Dios, creador y padre, negando la monarqu\u00ed\u00ada divina al admitir una diarqu\u00ed\u00ada suprema, es decir, un doble principio \u00faltimo del mal y del bien, de la creaci\u00f3n de la materia y de la salvaci\u00f3n del alma, de las tinieblas y de la luz, de la antigua y de la nueva alianza. Durante el segundo milenio cristiano, el riesgo de negar el primer art\u00ed\u00adculo de la fe viene tambi\u00e9n de una p\u00e9rdida de la conciencia de la diferencia entre criatura y creador, finito e infinito, mundo y Dios, como sucede tanto en el pante\u00ed\u00adsmo cuanto en el ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>En la modernidad, adem\u00e1s, abandonando el modelo de integraci\u00f3n profunda entre raz\u00f3n y fe, t\u00ed\u00adpico del platonismo cristiano, as\u00ed\u00ad como el modelo de subordinaci\u00f3n moderada de la raz\u00f3n a la fe, t\u00ed\u00adpico del aristotelismo escol\u00e1stico, se desemboca en modelos de exagerada subordinaci\u00f3n de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica a la forma convencional de vivir la fe tradicional, como en el fide\u00ed\u00adsmo; o, por el contrario, se subordina la religiosidad y la fe al control de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, con el riesgo de racionalismo. Ambos errores son rechazados por el magisterio, que reafirma la utilidad teol\u00f3gica de una integraci\u00f3n de las exigencias de la fe con el m\u00e9todo racional. Durante los pontificados de Gregorio XVI y de P\u00ed\u00ado IX fueron rechazados los errores fide\u00ed\u00adstas de L.E. Bautain (DS 2751-56, 2765-68) y de A. Bonnety (DS 2811-14), as\u00ed\u00ad como las tesis racionalistas de A. G\u00fcnther (DS 282829) y de I. Froschammer (DS 285357). El magisterio contrarresta tambi\u00e9n la tendencia al pante\u00ed\u00adsmo absoluto, esencial o evolutivo, defendiendo la libertad divina en su creaci\u00f3n y providencia, as\u00ed\u00ad como la infinita diferencia entre el mundo y Dios (DAS 2841-47, 2901-05).<\/p>\n<p>2) La afirmaci\u00f3n de Dios. En el contexto de la crisis religiosa de la cultura secular, el magisterio del concilio Vaticano I adquiere una significaci\u00f3n relevante al rechazar, como errores contra la fe, t ate\u00ed\u00adsmo y pante\u00ed\u00adsmo, i agnosticismo y de\u00ed\u00adsmo, l fide\u00ed\u00adsmo y I racionalismo (DS 302124). La doctrina conciliar reafirm\u00f3 tambi\u00e9n la realidad e identidad de Dios y su diferencia esencial del mundo, confirmando la fidelidad al lenguaje religioso de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica cat\u00f3lica (DS 3001-03). Una importancia particular debe ser atribuida a la ense\u00f1anza sobre una posibilidad real de la afirmaci\u00f3n de Dios, partiendo de la realidad creada, por medio de la \u00abluz natural de la raz\u00f3n humana\u00bb y tambi\u00e9n por la \u00abluz de la fe\u00bb a partir de la revelaci\u00f3n divina (DS 3004-05; cf 3026-27). Ante el desaf\u00ed\u00ado moderno de la incredulidad y del ate\u00ed\u00adsmo, la doctrina del magisterio sobre la afirmaci\u00f3n de Dios a la luz del primer art\u00ed\u00adculo de la fe propone la superaci\u00f3n del nihilismo y de la indiferencia religiosa, anatematizando el ate\u00ed\u00adsmo teor\u00e9tico y toda negaci\u00f3n del monote\u00ed\u00adsmo cristiano (DS 3021). La condenaci\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo y la propuesta de un te\u00ed\u00adsmo legitimable racionalmente no equivale a la aceptaci\u00f3n de una forma de racionalismo teol\u00f3gico. El magisterio supone siempre una noci\u00f3n de Dios como misterio absoluto y santo, trascendente y personal, incomprensible e inefable, tanto en su realidad cuanto en su autocomunicaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Igualmente, la afirmaci\u00f3n de un \u00abconocimiento natural de Dios\u00bb como precondici\u00f3n del acto de fe, superando la tesis del fide\u00ed\u00adsmo, no significa negar la influencia positiva de la comunidad creyente con su tradici\u00f3n de fe y su cultura de la religiosidad. Mucho menos significa negar la relevancia del hecho religioso o la utilidad de la revelaci\u00f3n cristiana e incluso su necesidad moral, para que \u00abuniversalmente, con certeza y sin error\u00bb, puedan ser conocidas y aceptadas las verdades referentes a la actitud religiosa y al comportamiento moral del hombre (DS 3032, 3041).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el magisterio papal subraya la posibilidad de una afirmaci\u00f3n de Dios. Con ocasi\u00f3n de la crisis modernista, P\u00ed\u00ado X indic\u00f3 en la v\u00ed\u00ada de la causalidad el itinerario de una demostrabilidad de la realidad de Dios, superando una forma de religiosidad reducida al inmanentismo de la subjetividad y al individualismo de la conciencia interior (DS 3538; cf 3420 y 3475-77). Posteriormente, tomando posici\u00f3n en el debate eclesial sobre la nouvelle th\u00e9ologie, tambi\u00e9n P\u00ed\u00ado XII propuso la tesis tradicional de una posibilidad real de la afirmaci\u00f3n de Dios por la luz de la raz\u00f3n, llegando a una aceptaci\u00f3n de su existencia como realidad \u00fanica y trascendente, absoluta y personal (DS 3875; cf 3892). Por otra parte, la afirmaci\u00f3n de una posible culpabilidad del ate\u00ed\u00adsmo no implica una exclusi\u00f3n de la misteriosa providencia salv\u00ed\u00adfica divina de quienes, desconociendo a Dios sin culpa, a su modo lo buscan (DS 3869-72).<\/p>\n<p>Para el concilio Vaticano II es tambi\u00e9n determinante la cuesti\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la afirmaci\u00f3n de Dios. Sobre el problema del ate\u00ed\u00adsmo aparece una referencia significativa en la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual al constatar la gravedad del fen\u00f3meno en cuanto negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de una posibilidad real de afirmaci\u00f3n de Dios. La p\u00e9rdida por el hombre de su conciencia de la trascendencia lo condena a permanecer como un problema no resuelto. Aunque frecuentemente m\u00e1s que negar al \u00abDios.del evangelio\u00bb, lo que se desea es negar una caricatura falsa y perversa de lo divino (GS 19). M\u00e1s dram\u00e1tica es la situaci\u00f3n de quienes parecen haber perdido la misma inquietud religiosa o la de los que atribuyen un valor incondicionado a los bienes terrestres. Otras veces la intenci\u00f3n no es tanto la de negar a Dios, sino la de afirmar al hombre en su responsable autonom\u00ed\u00ada, defendiendo una leg\u00ed\u00adtima emancipaci\u00f3n de toda forma de opresi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de una vivencia de la religi\u00f3n como heteronom\u00ed\u00ada. No raramente, la b\u00fasqueda de una liberaci\u00f3n hist\u00f3rica se circunscribe al horizonte terreno, limit\u00e1ndose meramente a un actuar en la esfera social, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica (GS 20). Por otra parte, la religi\u00f3n no debe constituir un pretexto para una alienaci\u00f3n irresponsable de los problemas de la justicia interhumana. Pero la lucha en la inmanencia hist\u00f3rica del vivir humano no debe olvidar la dimensi\u00f3n profunda de la inquietud religiosa ni la abertura existencial a la trascendencia y al Dios de la fe (GS 21).<\/p>\n<p>Aunque la doctrina conciliar aluda a una posible culpabilidad moral del ate\u00ed\u00adsmo, no profundiza ulteriormente la cuesti\u00f3n; pero no deja de reconocer una participaci\u00f3n en la responsabilidad de la incredulidad de los ateos, incluso por una influencia negativa de los creyentes, en la medida en que son inconsecuentes con su vivencia religiosa (GS 19). La cuesti\u00f3n de la posibilidad de un ate\u00ed\u00adsmo inculpable en la esfera teor\u00e9tica de la conciencia refleja, si coincidiese con una vida \u00e9ticamente honesta, encuentra un eco en algunos documentos conciliares. En efecto, no puede considerarse excluido del reino de Dios a quien vive una vida recta, aunque no llegue a una afirmaci\u00f3n teor\u00e9tica expl\u00ed\u00adcita del acto religioso, pues su honestidad moral no acontec\u00e9 sin la gracia divina y los elementos de verdad y justicia presentes en tal forma de vida constituyen una verdadera \u00abpreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb (LG 16). La doctrina conciliar afirma tambi\u00e9n que Dios puede atraer a la fe, de forma misteriosa, a cuantos inculpablemente desconocen el ev\u00e1rigelio, dada su voluntad salv\u00ed\u00adfica universal (AG 7).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s ha sido m\u00e9rito de la doctrina conciliar el constatar la realidad del acontecimiento religioso y la positividad de la experiencia de lo sagrado como b\u00fasqueda constante de lo divino, que encontrar\u00e1 en las grandes religiones hist\u00f3ricas sus formas de expresi\u00f3n m\u00e1s significativas, sea en la experiencia religiosa del momento m\u00ed\u00adstico en la adoraci\u00f3n del misterio divino, sea en la vivencia de la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica y de la fe abrah\u00e1mica. Con ello se reconoce el valor teol\u00f3gico de la experiencia religiosa de Dios como creador providente y padre misericordioso. En la experiencia religiosa, los creyentes se debaten sobre las m\u00e1ximas cuestiones existenciales del ser y del vivir, del mal y del bien, del sufrimiento y la felicidad, del deseo de Dios y del temor religioso (NA 1). El magisterio conciliar reconoce la presencia de numerosos valores espirituales, morales y culturales en los adeptos de las religiones no cristianas, en las cuales pueden encontrar una v\u00ed\u00ada de purificaci\u00f3n y un refugio \u00e9tico, la suprema iluminaci\u00f3n del \u00e1nimo y un camino de liberaci\u00f3n de las pasiones humanas y del ego\u00ed\u00adsmo mundano (NA 2). En las grandes religiones monote\u00ed\u00adstas, como el l islam o el \/juda\u00ed\u00adsmo, se adora al \u00fanico Dios vivo y eterno, creador providente del universo, protector de Abrah\u00e1n y de los creyentes, Se\u00f1or omnipotente y misericordioso de una alianza de salvaci\u00f3n en la historia que culminar\u00e1 en el acontecimiento cristiano (NA 3-4).<\/p>\n<p>Particularmente significativa es la doctrina conciliar sobre la revelaci\u00f3n divina, donde se propone el misterio del Dios de la revelaci\u00f3n y de la fe, que quiso revelarse a s\u00ed\u00ad mismo y manifestar su designio de salvaci\u00f3n movido por su sabidur\u00ed\u00ada y bondad. De este modo se afirma la fe en un Dios invisible y misericordioso que habla a los hombres convid\u00e1ndolos a una participaci\u00f3n misteriosa en su vida y en su beatitud infinita. La manifestaci\u00f3n del misterio y del designio de Dios acontece en las palabras y en los hechos de la historia de la revelaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, que culminar\u00e1 en Cristo, mediador y plenitud de la misma revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica escatol\u00f3gica (DV 1). El Dios de la creaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las obras creadas, ofrece un perenne testimonio de s\u00ed\u00ad. A cuantos perseveran en la pr\u00e1ctica del bien, el Dios de la salvaci\u00f3n ofrece la vida eterna. A trav\u00e9s de la historia de la elecci\u00f3n y alianza con el pueblo de la promesa, el Dios de la revelaci\u00f3n se manifest\u00f3 a la humanidad como \u00fanico Dios vivo y verdadero, creador ben\u00e9volo del mundo y juez justo de la historia universal (DV 2-3). La revelaci\u00f3n de Dios culmin\u00f3 en la manifestaci\u00f3n de su Hijo eterno, palabra divina encarnada para nuestra iluminaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu divino, testimonio de la presencia de la gracia, que nos libra del mal y nos da la vida eterna en la comuni\u00f3n consumada con el amor infinito (DV 4). A1 Padre, que se revela en su Hijo Jesucristo, el creyente, movido por la luz y gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, debe prestar un asentimiento de entendimiento y voluntad total y libre (DV S). En la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad y de su voluntad de salvaci\u00f3n universal se revela el designio misterioso de Dios. Por ello, la revelaci\u00f3n divina ofrece al creyente un conocimiento religioso universal y f\u00e1cil, infalible y cierto, sobre Dios mismo como principio y fin del universo, fundamento del ser y del sentido de la realidad contingente e hist\u00f3rica (DV 6).<\/p>\n<p>Los documentos conciliares manifiestan una continuidad doctrinal con el magisterio precedente, reafirmando su fe en el Dios \u00fanico, revelado y misterioso, salvando la unidad y singularidad de la monarqu\u00ed\u00ada del Dios vivo y eterno, Padre omnipotente, principium sine principio (AG 2) y origen sin origen de la vida intradivina y de la historia de la salvaci\u00f3n, absolutamente diferente y distinto del mundo creado; que restaura el universo por la acci\u00f3n redentora en su Hijo Jesucristo y lo santifica definitivamente por el don escatol\u00f3gico de su Esp\u00ed\u00adritu divino (LG 2-4).<\/p>\n<p>BIBL.:1) AULEN G., Das christliche Gottesbild in Vergangenheit und Gegenwart, G\u00fcttersloh 1930; JOLIVET R., Le Dieu des philosophes et des savants, Par\u00ed\u00ads 1956; MIEGGE M. 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Pastor<\/p>\n<p>II. Pruebas de la existencia de Dios<br \/>\n1. REFLEXIONES PREVIAS. a) Si todo hombre es responsable ante Dios, entonces la raz\u00f3n humana, por su disposici\u00f3n esencial, ha de tener acceso al conocimiento de Dios. Desarrollar este \u00abconocimiento natural de Dios\u00bb de forma filos\u00f3fica y refleja es la finalidad propia de las \u00abpruebas de la existencia de Dios\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abpruebas de la existencia de Dios\u00bb tiene como justificaci\u00f3n que aquella disposici\u00f3n natural no es cuesti\u00f3n de mero sentimiento, sino precisamente de la raz\u00f3n, por lo cual debe poder desarrollarse con rigor racional. Su l\u00ed\u00admite le viene por principio a la expresi\u00f3n \u00abpruebas de la existencia de Dios\u00bb de que el conocimiento de Dios s\u00f3lo tiene lugar en libertad, y en este sentido no es \u00abdemostrable\u00bb. Por un lado, se supone un acto de libertad humana que puede negarse tambi\u00e9n a Dios; por otro, el conocimiento de Dios -igual que el conocimiento de una persona- s\u00f3lo es posible gracias a una libertad que se me abre, por lo cual la actualizaci\u00f3n de la \u00abdisposici\u00f3n natural\u00bb a conocer a Dios est\u00e1 ligada a una libre condescendencia de su parte (\/ ANSELMO DE CANTERBURY, Prosl. 1).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de este l\u00ed\u00admite de principio, las pruebas de la existencia de Dios tropiezan en varios aspectos con dificultades de comprensi\u00f3n hist\u00f3ricamente condicionadas.<\/p>\n<p>b) Los intentos de demostrar la existencia de Dios se remontan a los comienzos de la filosof\u00ed\u00ada occidental (y tambi\u00e9n oriental). Con rigor sistem\u00e1tico se desarrollan por primera vez cuando la teolog\u00ed\u00ada reconoce a la filosof\u00ed\u00ada como disciplina que se sit\u00faa frente a ella con relativa independencia, al menos en el aspecto metodol\u00f3gico. Tal es el caso en el Occidente cristiano desde principios de la escol\u00e1stica (l Raz\u00f3n y fe). En la \u00e9poca de la ilustraci\u00f3n las pruebas de la existencia de Dios sirven a menudo para intentar fundamentar una religi\u00f3n universal de la raz\u00f3n prescindiendo (en parte de forma hostil) de las religiones constituidas de modo hist\u00f3rico-positivo, incurriendo as\u00ed\u00ad por parte de la teolog\u00ed\u00ada en la sospecha de ser una empresa descaminada. Como elemento de reanimaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada escol\u00e1stica apoyada por el magisterio cat\u00f3lico, las pruebas de la existencia de Dios fueron consideradas adem\u00e1s reaccionarias frente al pensamiento moderno, y desde entonces no gozan de buena fama en el aspecto teol\u00f3gico y filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>c) Junto a estas dificultades debidas a condicionamientos hist\u00f3ricos, los intentos de establecer las pruebas de la existencia de Dios tropiezan tambi\u00e9n con hostilidad e incomprensi\u00f3n a causa de la evidencia que les sirve respectivamente de base. En una \u00e9poca en que el hombre se sab\u00ed\u00ada seguro en un mundo ordenado por el Logos divino, pudieron contar con gran aceptaci\u00f3n las pruebas de la existencia de Dios que part\u00ed\u00adan de la experiencia del mundo. Ante un mundo visto m\u00e1s bien como una amenaza y abandonado a s\u00ed\u00ad mismo, el sujeto moderno busc\u00f3 cada vez m\u00e1s v\u00ed\u00adas de conocimiento racional de Dios en las que aquel orden c\u00f3smico no sirve ya de premisa. Pero tambi\u00e9n las v\u00ed\u00adas que parten de la experiencia personal del yo aparecen obstruidas en la medida en que el sujeto se vuelve extra\u00f1o a s\u00ed\u00ad mismo. La cuesti\u00f3n de la validez de las pruebas de la existencia de Dios est\u00e1 ligada de la manera m\u00e1s estrecha a las posibilidades que surgen en cada momento (o parecen excluirse) de una \u00abfilosofia primera\u00bb, o sea, de un pensamiento que no se siente s\u00f3lo fragmentado o incluso manipulado, sino que puede expresarse en el horizonte de un amplio proyecto de sentido.<\/p>\n<p>2.. TIPOS FUNDAMENTALES DE PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS. En la sucinta panor\u00e1mica siguiente s\u00f3lo se pueden abordar las pruebas \u00abcl\u00e1sicas\u00bb de la existencia de Dios, es decir, los argumentos que, por su fuerza de persuasi\u00f3n, han desafiado constantemente al pensamiento. Se puede establecer una primera divisi\u00f3n desde su respectivo punto de partida, que, por un lado, reside en la experiencia del mundo y, por otro, en el descubrimiento del hombre de s\u00ed\u00ad mismo. Esta divisi\u00f3n la sugiere tambi\u00e9n la argumentaci\u00f3n de los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos de la carta a los Romanos (cf Rom 1,19s; 2,14s).<\/p>\n<p>a) Experiencia del mundo como punto de partida. Kant, en una divisi\u00f3n de las pruebas de la existencia de Dios, menciona dos clases de argumentos que parten de nuestra experiencia del mundo sensible, a saber: el argumento \u00abf\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico\u00bb (llamado tambi\u00e9n teleol\u00f3gico) y el argumento \u00abcosmol\u00f3gico\u00bb. El primero parte de una \u00abexperiencia determinada y de la particular condici\u00f3n de nuestro mundo sensible as\u00ed\u00ad conocido; el segundo tiene por base una \u00abexperiencia indeterminada\u00bb (cf KrV, B 618s). Por razones hist\u00f3ricas y sistem\u00e1ticas se recomienda seguir esta divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>1) El argumento teleol\u00f3gico o f\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico. Kant consider\u00f3 el argumento \u00abf\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico\u00bb como el \u00abm\u00e1s antiguo, m\u00e1s claro y m\u00e1s apropiado para la raz\u00f3n com\u00fan del hombre\u00bb (cf KrY, B 651). En efecto en Occidente es posible remontarse hasta S\u00f3crates (cf HWP 3,820), y est\u00e1 tambi\u00e9n muy difundido en la filosof\u00ed\u00ada india (cf TRE 13,751). Esta prueba, que de una naturaleza razonablemente ordenada (\u00abteleol\u00f3gica2) concluye la existencia de una inteligencia divina, se encuentra en una forma m\u00e1s sencilla en Tom\u00e1s de Aquino (S. Th. 1, 2,3, \u00abquinta v\u00ed\u00ada\u00bb), donde s\u00f3lo se supone que en el mundo sensible algunos seres que no est\u00e1n dotados de raz\u00f3n obran siempre, o al menos frecuentemente, por un fin. En cambio, en la ilustraci\u00f3n se toma a menudo como punto de partida el orden del mundo como un todo, por analog\u00ed\u00ada con el mecanismo de un reloj. Todav\u00ed\u00ada en el agn\u00f3stico Hume, e incluso en Kant dentro de la cr\u00ed\u00adtica de principio de todas las pruebas de la existencia de Dios hechas desde la raz\u00f3n te\u00f3rica, el argumento goza de gran estima; pero en una visi\u00f3n evolucionista del mundo pierde su aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) El argumento cosmol\u00f3gico. La prueba de Dios cosmol\u00f3gica, transmitida ante todo por Arist\u00f3teles a trav\u00e9s de eruditos musulmanes y jud\u00ed\u00ados al Occidente cristiano, ejerci\u00f3 un gran influjo, especialmente por sus formulaciones en las tres \u00abv\u00ed\u00adas\u00bb del Aquinate. Al tener por base s\u00f3lo una \u00abexperiencia indeterminada\u00bb (seg\u00fan Kant) del mundo sensible, no se puede realizar tan f\u00e1cilmente por esta abstracci\u00f3n como el argumento teleol\u00f3gico; pero a causa de la base m\u00e1s amplia de experiencia parece tambi\u00e9n menos impugnable. La idea central es que el ser contingente, para una explicaci\u00f3n suficiente de su existencia, necesita un ser necesario. Su formulaci\u00f3n l\u00f3gicamente m\u00e1s convincente se encuentra, sin duda, en la versi\u00f3n que ha dado Tom\u00e1s de Aquino en la \u00abprimera v\u00ed\u00ada\u00bb de la Summa Theologica a la \u00abprueba tomada del movimiento\u00bb: lo que de una mera posibilidad llega a la realizaci\u00f3n de esta posibilidad, necesita para ello un \u00absuplemento de energ\u00ed\u00ada\u00bb. Si ese aumento se transmite por algo que s\u00f3lo transmite esta \u00abenerg\u00ed\u00ada\u00bb, pero no la tiene de por s\u00ed\u00ad originariamente, entonces el supuesto de una serie indefinida de tales \u00abmanos transmisoras\u00bb sencillamente no responde a la pregunta inicial sobre el origen del aumento de realidad. Una respuesta suficiente s\u00f3lo se puede obtener de un \u00abprimer motor\u00bb, cuya pura realidad no est\u00e1 unida a ninguna simple posibilidad. La evidencia de esta demostraci\u00f3n supone tambi\u00e9n un m\u00ed\u00adnimo de orientaci\u00f3n del sentido del movimiento. En el contexto de una visi\u00f3n de la naturaleza, donde los cambios se entienden s\u00f3lo como desplazamientos de energ\u00ed\u00ada dentro de un cuanto de energ\u00ed\u00ada que permanece constante, dif\u00ed\u00adcilmente resulta convincente la idea.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las dificultades indicadas en el contexto de los actuales paradigmas de explicaci\u00f3n de la naturaleza, hay que notar brevemente los problemas filos\u00f3ficos de principio de la argumentaci\u00f3n teleol\u00f3gica y la cosmol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3) Problemas fundamentales de la pruebas de la existencia de Dios que parten de la experiencia del mundo. Si partiendo de la experiencia del mundo la huella conduce a Dios, entonces hay que considerar el mundo b\u00e1sicamente ordenado, no carente de sentido. Ya la visi\u00f3n de los trastornos parciales sensibles, de los cuales no se puede hacer responsable a ninguna libertad finita (malum physicum), plantea el problema de la teodicea, al que no se puede dar respuesta con los medios de la raz\u00f3n te\u00f3rica. A este problema puede escapar la contemplaci\u00f3n de la naturaleza mediante la reducci\u00f3n de sus perspectivas a lo meramente cuantificable, eliminando la categor\u00ed\u00ada de lo sensible (lo \u00abc\u00f3smico\u00bb en el significado originario). Pero con ello desaparecen tambi\u00e9n de su horizonte, como se ha indicado antes, las pruebas \u00abcosmol\u00f3gica\u00bb o \u00abteleol\u00f3gica\u00bb de la existencia de Dios. Sin embargo, tambi\u00e9n despu\u00e9s del fin de una metaf\u00ed\u00adsica que parte de un mundo debidamente ordenado ser\u00e1 posible seguir refiri\u00e9ndose al fen\u00f3meno de la belleza de la naturaleza que irrumpe a veces a la manera de un rayo, que dif\u00ed\u00adcilmente se ajusta a una consideraci\u00f3n cuantificadora y por lo menos puede mantener viva la pregunta sobre Dios.<\/p>\n<p>Un defecto de principio de las pruebas de la existencia de Dios que parten de la experiencia del mundo es que generalmente no inducen al sujeto mismo a la reflexi\u00f3n. En consecuencia, por un lado, no se distingue qu\u00e9 parte de su experiencia hay que atribuir realmente a la realidad que descubre en su experiencia y qu\u00e9 parte hay que considerar como inversi\u00f3n de su propia precomprensi\u00f3n. La raz\u00f3n, que trasciende los objetos que encuentra remont\u00e1ndose a sus causas supremas, \u00bfes ya trascendida en este trascender, o debe comprenderse a s\u00ed\u00ad misma como algo \u00faltimo frente a todo este mundo de objetos con sus causas supremas e, incluso, \u00faltimamente como la fuente de la constituci\u00f3n del \u00abmundo absolutamente\u00bb?<\/p>\n<p>b) Autodescubrimiento como punto de partida. 1. El argumento ontol\u00f3gico. La inclusi\u00f3n de la prueba de la existencia de Dios designada por Kant como \u00abontol\u00f3gica\u00bb entre los argumentos subjetivo-l\u00f3gicos requiere una explicaci\u00f3n m\u00e1s puntual. No todas las formulaciones de esta prueba de la existencia de Dios parten de la subjetividad. Por ejemplo, partiendo del concepto del \u00abente perfect\u00ed\u00adsimo\u00bb (Descartes) o \u00abreal\u00ed\u00adsimo\u00bb (Kant) se concibe a Dios de forma absolutamente objetivo-te\u00f3rica. S\u00f3lo la forma m\u00e1s originaria del argumento, como se encuentra en ! Anselmo de Canterbury (Prosl. 2-4), puede designarse como \u00absubjetivo-te\u00f3rica\u00bb, pues la expresi\u00f3n \u00abaquello por encima de lo cual no es posible pensar nada m\u00e1s grande\u00bb (id quo nihil maius cogitar\u00c2\u00a1 potest\u00bb) expresa a Dios a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n sobre las supremas posibilidades de la misma raz\u00f3n humana. El pensamiento en la formaci\u00f3n de este concepto no se enfrenta con Dios como con un \u00ablo m\u00e1s grande\u00bb (con ello subsiste la tentaci\u00f3n de rebasar una vez m\u00e1s con un \u00abn+1\u00bb cualquier concreci\u00f3n previamente concebida de este \u00abm\u00e1s grande\u00bb, igual que en la serie potencialmente indefinida de los n\u00fameros naturales en matem\u00e1ticas). M\u00e1s bien la raz\u00f3n, al gustar (como el doctor Fausto en el pacto con Mefist\u00f3feles) su propia dignidad de trascender, que no puede detenerse en nada dado objetivamente, percibe una infinitud y trascendencia completamente distintas, que no encuentran sitio en el \u00e1mbito de las posibilidades de proyecci\u00f3n del pensamiento. Este concepto de Dios no se descubre por proyecci\u00f3n (Feuerbach) partiendo de la experiencia de objetos o de sus cualidades, sino que s\u00f3lo puede comprenderse como raz\u00f3n \u00faltima de toda capacidad humana de proyecci\u00f3n (cf m\u00e1s adelante).<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica de la \u00abprueba ontol\u00f3gica de la existencia de Dios\u00bb va dirigida ante todo contra el hecho de concluir de un mero concepto una existencia real: algo que existe ser\u00ed\u00ada \u00abm\u00e1s grande\u00bb que algo meramente pensado. Por eso la expresi\u00f3n \u00ab&#8230; quo nihil maius&#8230;\u00bb incluir\u00ed\u00ada la existencia de lo aqu\u00ed\u00ad pensado; si no, no concluir\u00ed\u00ada. Kant (como ya de modo parecido Gaunilo y m\u00e1s tarde Frege, Scholz y Russell) objet\u00f3 que la afirmaci\u00f3n de la existencia se mueve en un plano completamente distinto al de la predicaci\u00f3n conceptual; por tanto, no se puede deducir en forma conceptual-anal\u00ed\u00adtica. El l\u00ed\u00admite de esta cr\u00ed\u00adtica est\u00e1 en la generalizaci\u00f3n de una l\u00f3gica obtenida de objetos contingentes (cf la indignaci\u00f3n de Hegel a prop\u00f3sito del ejemplo de Kant de los \u00abcien t\u00e1leros\u00bb). Anselmo afirma la \u00ed\u00adndole apod\u00ed\u00adctica de su conclusi\u00f3n exclusivamente en relaci\u00f3n con su concepto de Dios -y Kant admite al menos para esta formaci\u00f3n conceptual del \u00abyo pienso\u00bb la evidencia simult\u00e1nea de la facticidad de este yo (cf KrV, B 157). Habr\u00e1 que conceder a Anselmo que la existencia de Dios se concibe necesariamente en la formaci\u00f3n del concepto por \u00e9l formulado (cf Prosl. 3). Pero no se ve con ello claramente por qu\u00e9 esta necesidad l\u00f3gica debe encontrar correspondencia en la realidad. Este defecto s\u00f3lo se supera en el argumento l\u00f3gico-trascendental.<\/p>\n<p>2. El argumento l\u00f3gico-trascendental. En la expresi\u00f3n \u00abprueba l\u00f3gico-trascendental de la existencia de Dios\u00bb agrupamos varias formas de argumentaci\u00f3n, que, por lo dem\u00e1s, han recibido diversas denominaciones (p.ej., prueba de la existencia de Dios \u00abno\u00e9tica\u00bb, \u00abnool\u00f3gica\u00bb, \u00abideol\u00f3gica\u00bb, \u00abantropol\u00f3gica\u00bb, \u00abtrascendental&#8217;. La forma primigenia del argumento se encuentra ya en t Agust\u00ed\u00adn (cf en particular De libero arbitrio II, 3-15).<\/p>\n<p>Como punto de partida adopta Agust\u00ed\u00adn la certeza del propio ser consciente asegurada en la duda met\u00f3dica (\u00absi fallor, sum&#8217;. Esta raz\u00f3n consciente de s\u00ed\u00ad misma se reconoce superior a sus percepciones sensibles y al \u00absentido interior\u00bb que las coordina, puesto que juzga todo esto. La cuesti\u00f3n de si hay todav\u00ed\u00ada algo superior y, a distinci\u00f3n de la raz\u00f3n humana, inmutable, se reduce a preguntar por algo a cuyo juicio est\u00e1 sometida la misma raz\u00f3n. En esto -o en \u00abalgo que se encuentra a\u00fan por encima\u00bb- hay que reconocer a Dios, \u00abquo nullus est superior\u00bb. Esta realidad inmutable y de validez general, a cuyo juicio se somete la raz\u00f3n, la ve dada Agust\u00ed\u00adn en el \u00abn\u00famero y la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb. El \u00abn\u00famero\u00bb es, para \u00e9l, el supremo valor normativo en el \u00e1mbito de lo est\u00e9tico, igual que la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb constituye la pauta en el \u00e1mbito de la b\u00fasqueda de la felicidad.<\/p>\n<p>Otra forma m\u00e1s desarrollada de este tipo de argumentaci\u00f3n la ha presentado Descartes (Meditaci\u00f3n III). Partiendo igualmente del terreno de la evidencia \u00abyo pienso\/ yo soy\u00bb, que ninguna duda puede conmover, busca Descartes un contenido de este pensamiento, que no puede referirse m\u00e1s que a Dios. Entre todos los contenidos del pensamiento, s\u00f3lo la idea de Dios llena esta condici\u00f3n. No puede llegar a la raz\u00f3n por un procedimiento a posteriori; ni tampoco se la puede conseguir por la negaci\u00f3n de lo finito. El concepto \u00abfinito\u00bb supone m\u00e1s bien el concepto de lo infinito en la \u00f3ptica l\u00f3gico-trascendental, lo mismo que ya la duda misma universal -el punto de partida de las \u00abMeditaciones sobre la filosof\u00ed\u00ada primera&#8217;!- tiene esta idea de algo incondicional como condici\u00f3n de su posibilidad.<\/p>\n<p>Lo fascinante de este tipo de argumentaci\u00f3n est\u00e1 en el nexo inseparable entre el concepto de Dios y la certeza de la existencia, que no se da en la \u00abprueba ontol\u00f3gica de la existencia de Dios\u00bb: la raz\u00f3n se reconoce a s\u00ed\u00ad misma, incluso en sus realizaciones aparentemente m\u00e1s descaminadas, como marcada en lo m\u00e1s hondo por un ser incondicionado.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en este caso s\u00f3lo se podr\u00e1 hablar de una prueba real de la existencia de Dios con reservas. Pues el ineludible problema de teodicea que se plantea a partir de la experiencia del mundo, s\u00f3lo en apariencia se supera en la duda met\u00f3dica con la eliminaci\u00f3n de todos los factores emp\u00ed\u00adricos de inseguridad. En realidad, \u00abla prueba l\u00f3gico-trascendental de la existencia de Dios\u00bb no es otra cosa que la formulaci\u00f3n m\u00e1s concluyente de la situaci\u00f3n del absurdo (en el sentido de A. Camus): la certeza fatal de \u00abS\u00ed\u00adsifo\u00bb por la idea de un ser incondicionado, pero que aparece como irrealizable. Por m\u00e1s que haya que referir necesariamente esta idea tambi\u00e9n a \u00abDios\u00bb, ser\u00ed\u00ada \u00abmejor para Dios que no existiera\u00bb, puesto que S\u00ed\u00adsifo no puede ver en tal \u00abmaldici\u00f3n de Dios\u00bb ning\u00fan sentido. Sin embargo, el autodescubrimiento del hombre realizado en el argumento l\u00f3gico-trascendental mantiene viva con mayor intensidad que la experiencia del mundo la pregunta sobre un posible sentido a pesar de la situaci\u00f3n de absurdo, y por tanto sobre \u00abalgo por encima de lo cual no se puede concebir nada m\u00e1s grande\u00bb.<\/p>\n<p>3) La prueba moral de la existencia de Dios. Kant dio por terminada la lista de las pruebas de la existencia de Dios realizadas (pero no concluyentes) por la raz\u00f3n te\u00f3rica con los argumentos f\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico, cosmol\u00f3gico y ontol\u00f3gico. No consider\u00f3 la posibilidad de una prueba de la existencia del Dios l\u00f3gico-trascendental, aunque era evidente al preguntar de d\u00f3nde le viene a la idea de Dios su car\u00e1cter regulador de todos los usos de la raz\u00f3n (cf KrY, 8,380,384-386).<\/p>\n<p>Sin embargo, bas\u00e1ndose en la raz\u00f3n moral-pr\u00e1ctica, Kant desarroll\u00f3 un argumento independiente, que \u00e9l mismo design\u00f3 como \u00abprueba moral de la existencia de Dios\u00bb (KU 87). El argumento presenta varias versiones, de las cuales s\u00f3lo convence la \u00faltima (en la Cr\u00ed\u00adtica del juicio y La religi\u00f3n dentro de los l\u00ed\u00admites de la raz\u00f3n pura).<\/p>\n<p>El supuesto del conocimiento de la necesidad de este \u00abpostulado de la existencia de Dios\u00bb es, primero, la evidencia de un deber incondicional en el cual la raz\u00f3n individual se sabe obligada por la \u00abpura raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb (no, p.ej., por Dios como legislador heter\u00f3nomo). Pero el deber incondicional exige no s\u00f3lo una conciencia en consonancia con \u00e9l, sino tambi\u00e9n su realizaci\u00f3n en el mundo sensible. La configuraci\u00f3n general del mundo sensible seg\u00fan la ley moral que obliga a todos los hombres es la meta de la pura raz\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Pero el mundo sensible obedece en realidad a su propia ley natural, por lo cual el curso de las cosas s\u00f3lo rara vez parece estar conforme con las leyes de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. Si, pues, la obligaci\u00f3n del hombre de promover el fin \u00faltimo no ha de ser absurda por no responder en principio ning\u00fan poder a este deber, entonces el hombre ha de aceptar como garante de una armon\u00ed\u00ada entre la ley de la libertad y la ley de la naturaleza en definitiva posible a Dios como la fuente \u00faltima de ambas normativas. Estructuralmente afines a la prueba moral de la existencia de Dios de Kant son los intentos contempor\u00e1neos de concebir a Dios, partiendo de la idea de una solidaridad universal, como el horizonte \u00faltimo de esta idea, en particular la aproximaci\u00f3n desde la perspectiva te\u00f3rico-comunicativa a la teolo g\u00ed\u00ada fundamental de H. Peukert.<\/p>\n<p>El fundamento de la prueba moral de la existencia de Dios no es una certeza indubitable, sino un hecho de libertad absolutamente comprometida. Lo que el argumento parece perder de esta manera en \u00abfuerza demostrativa\u00bb, lo gana, por otro lado, respecto a la afirmaci\u00f3n hecha al principio de que el conocimiento real de Dios s\u00f3lo se puede alcanzar en una realizaci\u00f3n de libertad.<br \/>\nBas\u00e1ndose en el argumento desarrollado por Kant, se puede dar una respuesta filos\u00f3fica al problema de la teodicea. Seg\u00fan esto, Dios aparece en el horizonte del hombre en la medida en que \u00e9ste se compromete con una solidaridad incondicional respecto a otros hombres y no rompe este compromiso ni siquiera a la vista del aparente absurdo de la existencia que se manifiesta en el sufrimiento de v\u00ed\u00adctimas inocentes. Esta solidaridad constante ante el espect\u00e1culo de un aniquilamiento incomprensible es como firmar un cheque en blanco que s\u00f3lo Dios puede pagar.<\/p>\n<p>BIBL.: Indicaciones generales: CLAYTON J., Gottesbeweise II-III, en TRE724-784; $CftLUTEa D., Gottesbeweise, en HWP III, 818-830. En relaci\u00f3n m\u00e1s directa con nuestro art\u00ed\u00adculo: ALBRECHT M., Kants Antinomie derpraktischen Vernunft, Hildesheim-Nueva York 1978; ALQme F., La d\u00e9couverte m\u00e9taphysique de Iltomme chez Descartes, Par\u00ed\u00ads 1950; Hua>:a H., Die Got tesidee bel Immanuel Kant, en \u00abThPh\u00bb 55 (1980) I-43; KIENZLER K., Glauben und Denken bel Anselm von Canterbury, Friburgo 1981; NEUMANN W.M., Die Stellungdes Gottesbeweises in Augustins De libero arbitrio, Hildesheim 1986; Peu KfiRT H., Wissenschaftstheorie-Handlungstheorie-Fundamentale Theologie, Frankfurt 19782; Roets J., Theologie und Metaphysik. Der ontologisehe Gottesbeweis urid seine Kritiker, G\u00fctersloh 1987; SEII)L H. (ed.), 77zomas von Aquin, Die Gottesbeweise in der \u00abSumme gegen die Heiden\u00bbund der \u00abSumme der 7heologie\u00bb; Hamburgo 19862; SPLETT J., \u00dcber die Mdglichkeit, Gott heute zu denken, en HFTh I, 136-155; VsaweveN H., Nach Gott fiagen. Anselms Gottesbegriff als Aleitung, Essen 1978; In, Kants Gottespostulat und das Problem sinnlosen leidens, en \u00abThPh\u00bb 62 (1987) 580-587; WEISSMAHR B., Teolog\u00ed\u00ada natural, Barcelona 1986; WELTE $., Filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, Barcelona 1982; WrnTee A., Der Gottserweis aus praktischer Vernunft. Das Argument Kants und seine Tragj\u00fchigkeit vor dem Hintergrund der Vernunftkritik, en KREMER K. (ed.), Um M\u00e1glichkeit oder Unm\u00f3glichkeit nat\u00fcrlicher Gotteserkentnis heute, Leiden 1985, 109-178.<\/p>\n<p>H. Verweyen<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Cualquier cosa que se adore puede denominarse un dios, puesto que el adorador le atribuye un poder superior al suyo y la venera. Una persona incluso puede hacer de su vientre un dios. (Ro 16:18; Flp 3:18, 19.) En la Biblia se mencionan muchos dioses (Sl 86:8; 1Co 8:5, 6), pero al mismo tiempo dice que los dioses de las naciones son dioses in\u00fatiles. (Sl 96:5; v\u00e9ase DIOSES Y DIOSAS.)<\/p>\n<p>T\u00e9rminos hebreos. Entre las palabras hebreas que se traducen \u2020\u0153Dios\u2020\u009d se encuentra \u00c2\u00b4El, que probablemente signifique \u2020\u0153Poderoso; Fuerte\u2020\u009d (G\u00e9 14:18); se emplea para referirse a Jehov\u00e1, a otros dioses e incluso a hombres. Tambi\u00e9n se usa mucho en nombres propios compuestos, como Eliseo (Dios Es Salvaci\u00f3n) y Miguel (\u00bfQui\u00e9n Es Como Dios?). En algunos lugares aparece el t\u00e9rmino \u00c2\u00b4El acompa\u00f1ado del art\u00ed\u00adculo definido (ha\u00c2\u00b7\u00c2\u00b4El, literalmente, \u2020\u0153el Dios\u2020\u009d) para referirse a Jehov\u00e1, con el objeto de distinguirlo de otros dioses. (G\u00e9 46:3; 2Sa 22:31; v\u00e9ase NM, ap\u00e9ndices 1F y 1G, p\u00e1g. 1566.)<br \/>\nEn Isa\u00ed\u00adas 9:6 a Jes\u00fas se le llama en t\u00e9rminos prof\u00e9ticos \u00c2\u00b4El Guib\u00c2\u00b7b\u00f3hr, \u2020\u0153Dios Poderoso\u2020\u009d (no \u00c2\u00b4El Schad\u00c2\u00b7d\u00e1i, Dios Todopoderoso, expresi\u00f3n que se aplica a Jehov\u00e1 en G\u00e9nesis 17:1).<br \/>\nEl plural \u00c2\u00b4e\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm se emplea para referirse a otros dioses, como ocurre en Exodo 15:11 (\u2020\u0153dioses\u2020\u009d), pero tambi\u00e9n se usa como plural mayest\u00e1tico y de excelencia, por ejemplo, en el Salmo 89:6: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n puede parecerse a Jehov\u00e1 entre los hijos de Dios [bi\u00c2\u00b7ven\u00e9h \u00c2\u00b4E\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm]?\u2020\u009d. Aqu\u00ed\u00ad, como en muchos otros lugares, la forma plural se utiliza para referirse a una sola persona, conclusi\u00f3n que sustenta el que la Septuaginta griega traduzca \u00c2\u00b4E\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm por la forma singular The\u00c2\u00b7\u00f3s, y la Vulgata latina, por Deus.<br \/>\nLa palabra hebrea \u00c2\u00b4elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm (dioses) parece derivarse de una ra\u00ed\u00adz cuyo significado es \u2020\u0153ser fuerte\u2020\u009d. Es la forma plural de \u00c2\u00b4el\u00f3h\u00c2\u00b7ah (dios). Aunque a veces con la forma plural se alude a una pluralidad de dioses (G\u00e9 31:30, 32; 35:2), se emplea con m\u00e1s frecuencia como plural mayest\u00e1tico, de dignidad y excelencia. En las Escrituras se usa con referencia al propio Jehov\u00e1, a los \u00e1ngeles, a \u00ed\u00addolos (tanto en singular como en plural) y al hombre.<br \/>\nCuando \u00c2\u00b4Elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm se utiliza con referencia a Jehov\u00e1, tiene el sentido de plural mayest\u00e1tico, de dignidad y excelencia. (G\u00e9 1:1.) A este respecto, una obra comenta lo siguiente: \u2020\u0153Elohim \u2020\u02dces uno de estos plurales de abstracci\u00f3n del que el hebreo y otras lenguas sem\u00ed\u00adticas proporcionan muchos ejemplos, y su empleo corriente con verbos y cualificaciones en singular deber\u00ed\u00ada bastar para que no se reconociese en ello un vestigio de polite\u00ed\u00adsmo\u2020\u2122. \u2020\u02dcEs un plural de plenitud y fuerza y de poder\u2020\u2122 o un plural de intensidad sem\u00ed\u00adtico, para recalcar enf\u00e1ticamente la idea trascendental de divinidad con todo lo que ella incluye. [&#8230;] Elohim es el Creador de todas las cosas, el Dios \u00fanico, Se\u00f1or del universo\u2020\u009d. (Biblia Comentada, Profesores de Salamanca, vol. 1, p\u00e1gs. 47, 48.)<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo \u00c2\u00b4Elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm singulariza el poder de Jehov\u00e1 como el Creador. Aparece 35 veces en el relato de la creaci\u00f3n, y en cada uno de los casos el verbo que determina la acci\u00f3n est\u00e1 en singular. (G\u00e9 1:1\u20132:4.) En \u00e9l residen la suma y sustancia de los poderes infinitos.<br \/>\nEn el Salmo 8:5 el t\u00e9rmino \u00c2\u00b4elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm se usa tambi\u00e9n con referencia a los \u00e1ngeles, un uso que Pablo refrenda en Hebreos 2:6-8 al citar ese mismo pasaje. En G\u00e9nesis 6:2, 4 y Job 1:6; 2:1, se les llama ben\u00e9h ha\u00c2\u00b7\u00c2\u00b4Elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm, \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d (Val), o \u2020\u0153hijos del Dios verdadero\u2020\u009d (NM). Por otra parte, el Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de Koehler y Baumgartner (1958), en la p\u00e1gina 134 los define como \u2020\u0153seres divinos (individuales), dioses\u2020\u009d, y en la p\u00e1gina 51 se refiere a \u2020\u0153los dioses (individuales)\u2020\u009d, despu\u00e9s de lo cual cita G\u00e9nesis 6:2; Job 1:6; 2:1; 38:7. En consecuencia, en el Salmo 8:5 \u00c2\u00b4elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm se traduce \u2020\u0153\u00e1ngeles\u2020\u009d (LXX), y tambi\u00e9n \u2020\u0153los que tienen parecido a Dios\u2020\u009d (NM).<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00c2\u00b4elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm se usa tambi\u00e9n para referirse a los \u00ed\u00addolos. A veces este plural significa sencillamente \u2020\u0153dioses\u2020\u009d. (Ex 12:12; 20:23.) En otras ocasiones es un plural mayest\u00e1tico que hace referencia a un solo dios o diosa. Sin embargo, es evidente que las deidades as\u00ed\u00ad aludidas no eran tr\u00ed\u00adadas. (1Sa 5:7b [Dag\u00f3n]; 1Re 11:5 [la \u2020\u0153diosa\u2020\u009d Astoret]; Da 1:2b [Marduk].)<br \/>\nEn el Salmo 82:1, 6 \u2014Salmo que Jes\u00fas cit\u00f3 en Juan 10:34, 35\u2014 se usa \u00c2\u00b4elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm para referirse a criaturas humanas, los jueces de Israel, a quienes se pod\u00ed\u00ada llamar dioses por el puesto que ocupaban como representantes y voceros de Jehov\u00e1. De modo parecido, a Mois\u00e9s se le dijo que sirviese de \u2020\u0153Dios\u2020\u009d a su hermano Aar\u00f3n y ante Fara\u00f3n. (Ex 4:16, nota; 7:1.)<br \/>\nHay un buen n\u00famero de casos en la Biblia en los que \u00c2\u00b4Elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm aparece antecedido del art\u00ed\u00adculo definido ha. (G\u00e9 5:22.) F. Zorell dice respecto a esta construcci\u00f3n: \u2020\u0153En las Santas Escrituras, esta expresi\u00f3n designa principalmente al \u00fanico Dios verdadero, Jahv\u00e9; [&#8230;] \u2020\u02dcJahv\u00e9 es el [\u00fanico] Dios [verdadero]\u2020\u2122, Dt 4:35; 4:39; Jos 22:34; 2Sa 7:28; 1Re 8:60, etc.\u2020\u009d. (Lexicon Hebraicum Veteris Testamenti, Roma, 1984, p\u00e1g. 54.) (Los corchetes son del autor.)<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego equivalente. En la Septuaginta, as\u00ed\u00ad como en las Escrituras Griegas Cristianas, el t\u00e9rmino griego acostumbrado para \u00c2\u00b4El y \u00c2\u00b4Elo\u00c2\u00b7h\u00ed\u00adm es the\u00c2\u00b7\u00f3s.<\/p>\n<p>El Dios verdadero Jehov\u00e1. El Dios verdadero no es un Dios innominado. Su nombre es Jehov\u00e1. (Dt 6:4; Sl 83:18.) El es Dios debido a que es el Creador. (G\u00e9 1:1; Rev 4:11.) El Dios verdadero es real (Jn 7:28), una persona (Hch 3:19; Heb 9:24); no es una ley natural que act\u00fae sin un legislador vivo ni tampoco una fuerza ciega que produzca algo determinado por medio de accidentes. Respecto a la persona de Dios, el Diccionario Enciclop\u00e9dico Salvat (1967, vol. 4, p\u00e1g. 635) dice en el art\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Dios\u2020\u009d: \u2020\u0153Supremo Ser, criador del Universo, que lo conserva y rige por su providencia. [&#8230;] Es un ser real, viviente, personal, distinto del mundo, cuya existencia es absolutamente necesaria. [&#8230;] Una inteligencia sapient\u00ed\u00adsima que todo lo ordena con miras a un fin. [&#8230;] Todos los pueblos, primitivos o modernos, [&#8230;] han cre\u00ed\u00addo en la divinidad. Testimonio tan universal y constante no puede menos de ser voz de la verdad\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Pruebas de la existencia del \u2020\u0153Dios vivo\u2020\u009d. El orden, el poder y la complejidad de la creaci\u00f3n, tanto macrosc\u00f3pica como microsc\u00f3pica, as\u00ed\u00ad como la relaci\u00f3n de Dios con su pueblo a lo largo de la historia, prueban la realidad de la existencia de Dios. Al investigar lo que se podr\u00ed\u00ada llamar el \u2020\u0153Libro de la creaci\u00f3n divina\u2020\u009d, los cient\u00ed\u00adficos aprenden mucho, y solo se puede aprender de un libro que sea producto de la preparaci\u00f3n y el pensamiento inteligente del autor.<br \/>\nEn contraste con los dioses inanimados de las naciones, a Jehov\u00e1 se le llama \u2020\u0153el Dios vivo\u2020\u009d. (Jer 10:10; 2Co 6:16.) En todas partes hay testimonio de su actividad y grandeza: \u2020\u0153Los cielos est\u00e1n declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansi\u00f3n est\u00e1 informando\u2020\u009d. (Sl 19:1.) Los hombres no tienen ninguna raz\u00f3n o excusa v\u00e1lida para negar a Dios, ya que \u2020\u0153lo que puede conocerse acerca de Dios est\u00e1 entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. Porque las cualidades invisibles de \u00e9l se ven claramente desde la creaci\u00f3n del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables\u2020\u009d. (Ro 1:18-20.)<br \/>\nLa Biblia dice que Jehov\u00e1 Dios vive desde tiempo indefinido hasta tiempo indefinido, para siempre (Sl 90:2, 4; Rev 10:6), que es el Rey de la eternidad, incorruptible, invisible y el \u00fanico Dios verdadero. (1Ti 1:17.) No ha existido ning\u00fan dios antes que El. (Isa 43:10, 11.)<\/p>\n<p>Infinito, pero abordable. El Dios verdadero es infinito y su total comprensi\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la mente del hombre. La criatura humana jam\u00e1s podr\u00ed\u00ada esperar llegar a ser igual a su Creador ni comprender a cabalidad Su mente (Ro 11:33-36); no obstante, El puede ser hallado y suministra a los que le adoran todo lo necesario para su bienestar y felicidad. (Hch 17:26, 27; Sl 145:16.) Dios tiene todo el poder y la completa disposici\u00f3n para dar d\u00e1divas buenas y dones a sus criaturas, como dijo el disc\u00ed\u00adpulo Santiago: \u2020\u0153Toda d\u00e1diva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes, y con \u00e9l no hay la variaci\u00f3n del giro de la sombra\u2020\u009d. (Snt 1:17.) Jehov\u00e1 siempre act\u00faa seg\u00fan sus propias normas justas, haciendo todas las cosas sobre una base legal. (Ro 3:4, 23-26.) Por esta raz\u00f3n, todas sus criaturas pueden tener absoluta confianza en El, sabiendo que siempre act\u00faa en armon\u00ed\u00ada con los principios que ha establecido. Dios no cambia (Mal 3:6), y no hay \u2020\u0153variaci\u00f3n\u2020\u009d en El en cuanto a la aplicaci\u00f3n de sus principios. Tampoco es parcial (Dt 10:17, 18; Ro 2:11), y es imposible que mienta. (N\u00fa 23:16, 19; Tit 1:1, 2; Heb 6:17, 18.)<\/p>\n<p>Sus atributos. El Dios verdadero no es omnipresente, pues se dice que tiene una ubicaci\u00f3n concreta. (1Re 8:49; Jn 16:28; Heb 9:24.) Su trono est\u00e1 en el cielo. (Isa 66:1.) Como Dios Todopoderoso, es omnipotente. (G\u00e9 17:1; Rev 16:14.) \u2020\u0153Todas las cosas est\u00e1n desnudas y abiertamente expuestas a los ojos de [El]\u2020\u009d, y Dios es \u2020\u0153Aquel que declara desde el principio el final\u2020\u009d. (Heb 4:13; Isa 46:10, 11; 1Sa 2:3.) Su poder y conocimiento se extienden a todas partes y alcanzan toda regi\u00f3n del universo. (2Cr 16:9; Sl 139:7-12; Am 9:2-4.)<br \/>\nEl Dios verdadero es esp\u00ed\u00adritu, no carne (Jn 4:24; 2Co 3:17), aunque a veces asemeje sus atributos de vista, poder y otros a facultades humanas. De forma que habla de manera figurada de su \u2020\u0153brazo\u2020\u009d (Ex 6:6), sus \u2020\u0153ojos\u2020\u009d y sus \u2020\u0153o\u00ed\u00addos\u2020\u009d (Sl 34:15), y se\u00f1ala que, como el Creador de los ojos y o\u00ed\u00addos humanos, puede ver y o\u00ed\u00adr. (Sl 94:9.)<br \/>\nAlgunos de los principales atributos de Dios son el amor (1Jn 4:8), la sabidur\u00ed\u00ada (Pr 2:6; Ro 11:33), la justicia (Dt 32:4; Lu 18:7, 8) y el poder. (Job 37:23; Lu 1:35.) El es un Dios de orden y de paz. (1Co 14:33.) Es completamente santo, limpio y puro (Isa 6:3; Hab 1:13; Rev 4:8), feliz (1Ti 1:11) y misericordioso. (Ex 34:6; Lu 6:36.) En las Escrituras se mencionan muchas otras cualidades que conforman su personalidad.<\/p>\n<p>Su posici\u00f3n. Jehov\u00e1 es el Soberano Supremo del universo, el Rey eterno. (Sl 68:20; Da 4:25, 35; Hch 4:24; 1Ti 1:17.) La posici\u00f3n de su trono es suprema. (Eze 1:4-28; Da 7:9-14; Rev 4:1-8.) El es la Majestad (Heb 1:3; 8:1), el majestuoso Dios, el Majestuoso. (1Sa 4:8; Isa 33:21.) Es la Fuente de toda vida. (Job 33:4; Sl 36:9; Hch 17:24, 25.)<\/p>\n<p>Su justicia y gloria. El Dios verdadero es un Dios justo. (Sl 7:9.) Es el glorioso Dios. (Sl 29:3; Hch 7:2.) Disfruta de eminencia sobre todo (Dt 33:26); se viste de eminencia y fuerza (Sl 93:1; 68:34), con dignidad y esplendor. (Sl 104:1; 1Cr 16:27; Job 37:22; Sl 8:1.) \u2020\u0153Su actividad es dignidad y esplendor mismos.\u2020\u009d (Sl 111:3.) Hay gloria y esplendor en su gobernaci\u00f3n real. (Sl 145:11, 12.)<\/p>\n<p>Su prop\u00f3sito. Dios tiene un prop\u00f3sito que va a realizar y que no se puede frustrar. (Isa 46:10; 55:8-11.) Este prop\u00f3sito es, seg\u00fan se expresa en Efesios 1:9, 10: \u2020\u0153Reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, por mediaci\u00f3n de Cristo, todas las criaturas racionales llegar\u00e1n a estar en plena armon\u00ed\u00ada con Dios. (Comp\u00e1rese con Mt 6:9, 10.) Por ser Jehov\u00e1 el Creador, nadie \u2014ni ning\u00fan otro dios\u2014 ha existido antes que El; por lo tanto, es \u2020\u0153el primero\u2020\u009d y \u2020\u02dcdespu\u00e9s de \u00e9l no habr\u00e1 dios alguno\u2020\u2122, porque la gente de las naciones jam\u00e1s podr\u00e1 encontrar a otro dios real y vivo que sea capaz de profetizar. (Isa 44:6; 43:10; 46:9, 10.) Como el Alfa y la Omega (Rev 22:13), es el \u00fanico Dios Todopoderoso, y conducir\u00e1 a feliz t\u00e9rmino la cuesti\u00f3n surgida en torno a su soberan\u00ed\u00ada, quedando as\u00ed\u00ad vindicado para siempre como el \u00fanico Dios Todopoderoso. (Rev 1:8; 21:5, 6.) Nunca olvida o abandona sus prop\u00f3sitos o sus pactos, lo que le convierte en un Dios confiable y leal. (Sl 105:8.)<\/p>\n<p>Un Dios comunicativo. Debido a que tiene un gran amor a sus criaturas, ofrece muchas oportunidades para que le conozcan y sepan de sus prop\u00f3sitos. En tres ocasiones se ha o\u00ed\u00addo su propia voz en la Tierra. (Mt 3:17; 17:5; Jn 12:28.) Tambi\u00e9n se ha comunicado por medio de \u00e1ngeles (Lu 2:9-12; Hch 7:52, 53) y a trav\u00e9s de hombres, como Mois\u00e9s, a quienes dio instrucciones y revelaciones, y de manera especial por medio de su Hijo Jesucristo. (Heb 1:1, 2; Rev 1:1.) El medio de comunicaci\u00f3n con los que forman parte de su pueblo es Su Palabra escrita, que los capacita para estar completamente equipados como sus siervos y ministros, y los instruye en el camino de la vida. (2Pe 1:19-21; 2Ti 3:16, 17; Jn 17:3.)<\/p>\n<p>Contraste con los dioses de las naciones. Del Dios verdadero, el Creador de los gloriosos cuerpos celestes, emana una gloria y un resplandor que la vista humana no puede resistir, pues Jehov\u00e1 mismo dijo: \u2020\u0153Ning\u00fan hombre puede verme y sin embargo vivir\u2020\u009d. (Ex 33:20.) Solo los \u00e1ngeles, criaturas esp\u00ed\u00adritus, pueden contemplar su rostro en un sentido literal. (Mt 18:10; Lu 1:19.) Sin embargo, como muestra de bondad amorosa a los seres humanos, Dios les permite ver sus excelentes cualidades por medio de su Palabra, donde se revela a s\u00ed\u00ad mismo mediante su Hijo Cristo Jes\u00fas. (Mt 11:27; Jn 1:18; 14:9.)<br \/>\nEn el libro de Revelaci\u00f3n Dios nos da una idea del efecto de su presencia. El ap\u00f3stol Juan tuvo una visi\u00f3n que le revel\u00f3 el efecto de contemplarle en su trono. Dios no ten\u00ed\u00ada la apariencia de un ser humano, pues su figura no le ha sido revelada al hombre, como m\u00e1s tarde dijo Juan mismo: \u2020\u0153A Dios ning\u00fan hombre lo ha visto jam\u00e1s\u2020\u009d. (Jn 1:18.) M\u00e1s bien, se le representa con la apariencia de gemas sumamente pulidas, preciosas, brillantes y hermosas, gemas que atraen la vista y provocan una deleitable admiraci\u00f3n. Su \u2020\u02dcapariencia era semejante a una piedra de jaspe y a una piedra preciosa de color rojo, y alrededor del trono hab\u00ed\u00ada un arco iris de apariencia semejante a una esmeralda\u2020\u2122 (Rev 4:3); todos estos detalles hacen que la apariencia de Dios sea hermosa y agradable a la vista y que provoque admiraci\u00f3n. Tambi\u00e9n hay gloria alrededor de su trono y un ambiente de calma y serenidad. Esto es lo que indica la presencia de un arco iris perfecto, de color esmeralda, que, adem\u00e1s, evoca la calma agradable y silenciosa que sigue a una tormenta. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 9:12-16.)<br \/>\nPor lo tanto, qu\u00e9 diferente es el Dios verdadero de los dioses de las naciones, a quienes a menudo se representa como grotescos, enojados, feroces, implacables, inmisericordes, caprichosos al bendecir o maldecir, horripilantes, diab\u00f3licos y dispuestos a torturar a criaturas terrestres (almas humanas) en un \u2020\u02dcinfierno\u2020\u2122.<\/p>\n<p>\u2020\u0153Un Dios que exige devoci\u00f3n exclusiva.\u2020\u009d \u2020\u0153Aunque hay aquellos que son llamados \u2020\u02dcdioses\u2020\u2122, sea en el cielo o en la tierra, as\u00ed\u00ad como hay muchos \u2020\u02dcdioses\u2020\u2122 y muchos \u2020\u02dcse\u00f1ores\u2020\u2122, realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre.\u2020\u009d (1Co 8:5, 6.) Jehov\u00e1 es el Dios Todopoderoso, el \u00fanico Dios verdadero y quien con todo derecho exige devoci\u00f3n exclusiva. (Ex 20:5.) Sus siervos no deben permitir que otras personas ocupen en su coraz\u00f3n y acciones el lugar que le corresponde a Dios. Asimismo, El requiere que sus adoradores le adoren con esp\u00ed\u00adritu y con verdad. (Jn 4:24.) Es el \u00fanico por el que deben sentir reverencia respetuosa. (Isa 8:13; Heb 12:28, 29.)<br \/>\nEntre los otros poderosos a los que se llama \u2020\u0153dioses\u2020\u009d en la Biblia est\u00e1 Jesucristo, quien es \u2020\u0153el dios unig\u00e9nito\u2020\u009d. No obstante, \u00e9l mismo fue claro al decir: \u2020\u0153Es a Jehov\u00e1 tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a \u00e9l a quien tienes que rendir servicio sagrado\u2020\u009d. (Jn 1:18; Lu 4:8; Dt 10:20.) Los \u00e1ngeles son \u2020\u0153los que tienen parecido a Dios\u2020\u009d, pero uno de ellos impidi\u00f3 que Juan le adorase, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ten cuidado! \u00c2\u00a1No hagas eso! [&#8230;] Adora a Dios\u2020\u009d. (Sl 8:5; Heb 2:7; Rev 19:10.) A los hombres poderosos de los hebreos se les llamaba \u2020\u0153dioses\u2020\u009d (Sl 82:1-7); pero Dios no se hab\u00ed\u00ada propuesto que ning\u00fan hombre recibiese adoraci\u00f3n. Cuando Cornelio empez\u00f3 a rendir homenaje a Pedro, el ap\u00f3stol le detuvo con las palabras: \u2020\u0153Lev\u00e1ntate; yo mismo tambi\u00e9n soy hombre\u2020\u009d. (Hch 10:25, 26.) Ciertamente, no deben adorarse los dioses falsos que los hombres han inventado y formado a trav\u00e9s de los siglos desde la rebeli\u00f3n en Ed\u00e9n. La ley mosaica da una advertencia en\u00e9rgica en contra de abandonar a Jehov\u00e1 para volverse a esos dioses falsos. (Ex 20:3-5.) Jehov\u00e1, el Dios verdadero, no tolerar\u00e1 indefinidamente la rivalidad de los dioses falsos que nada valen. (Jer 10:10, 11.)<br \/>\nDespu\u00e9s del reinado milenario de Cristo, durante el que reducir\u00e1 a la nada toda autoridad y poder en oposici\u00f3n a Dios, Cristo le entregar\u00e1 el reino a su Dios y Padre, quien entonces llegar\u00e1 a ser \u2020\u0153todas las cosas para con todos\u2020\u009d. (Ro 8:33; 1Co 15:23-28.) Con el tiempo, todos los vivientes reconocer\u00e1n la soberan\u00ed\u00ada de Dios y alabar\u00e1n su nombre constantemente. (Sl 150; Flp 2:9-11; Rev 21:22-27; v\u00e9ase JEHOV\u00ed\u0081.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Premisas: 1. Historia de la religi\u00f3n de Israel y teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica; 2. Cuatro g\u00e9neros principales de palabra de Dios. II. El nombre ylos nombres del Dios de \u00c2\u00a1a Biblia: 1. ?1 y sus derivados: a) Los datos literarios, b) El significado de ??-??????; 2. Yhwh y Abb\u00e1: nombres de revelaci\u00f3n: a) Los datos literarios, b) Origen y significado de Yhwh, c) Origen y significado de Abb\u00e1; 3. \u2020\u0153Personalidad\u2020\u009d de Dios: a) El Dios vivo, b) El Dios que habla, c) El Dios presente y providente, d) El Dios juez y sentido de la historia, e) Dios Trinidad; 4. Actitudes humanas frente a Dios: a) Actitudes de signo negativo, b) Actitudes de signo positivo. III. Tipolog\u00ed\u00adas fundamentales de la revelaci\u00f3n y de la experiencia de Dios: 1. El Dios de! nomadismo y de la di\u00e1spora: a) Dios roca y sost\u00e9n, b) El que defiende al pobre, c) El Dios providente, d) \u2020\u0153Abb\u00e1, danos el pan de cada d\u00ed\u00ada; 2. El Dios de la liberaci\u00f3n y de la alianza: a) Dios libera y une con \u00e9l en alianza, b) El esposo fiel y misericordioso, c) El Dios que perdona y recupera, d) \u2020\u0153Abb\u00e1, perdona nuestras ofensas; 3. El Dios del \u2020\u0153desierto\u2020\u2122: a) El Dios de Masa y Merib\u00e1, b) El que tienta a su pueblo, c) Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia y teolog\u00ed\u00ada, d) \u2020\u0153Abb\u00e1, no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u2020\u2122; 4. El Dios rey y Se\u00f1or de la historia: a) Iniciativa de Dios en escoger y en llamar, b) Yhwh, Se\u00f1or de la historia, c) El que escudri\u00f1a y juzga el coraz\u00f3n humano, d) \u2020\u0153Abb\u00e1, venga a nosotros tu reino\u2020\u2122.<br \/>\n754<br \/>\n1. PREMISAS.<br \/>\nDesde siempre la b\u00fasqueda del nombre, del rostro y del misterio divinos ha acompa\u00f1ado el camino del pueblo de Dios, tanto del hebreo como del cristiano: en el intento de entreverlo mejor y de encontrarlo (dimensi\u00f3n cultual y espiritual); para afrontar el di\u00e1logo con otras \u2020\u0153religiones\u2020\u009d (momento apolog\u00e9tico y misionero); a fin de expresar y de orientar de la mejor manera posible el propio \u2020\u0153credo\u2020\u009d y la comprensi\u00f3n de uno mismo en relaci\u00f3n con Dios (investigaci\u00f3n teol\u00f3gica).<br \/>\n755<br \/>\n1. Historia de la religi\u00f3n de Israel y teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Han sido varias las actitudes y los criterios de aproximaci\u00f3n al tema de Dios a partir de la Biblia. Entre ellos hay dos que parecen caracterizar los estudios y publicaciones m\u00e1s recientes del \u00e1rea cultural y \u2020\u0153teol\u00f3gica\u2020\u009d cristiana (o que se refiere a ella): el que busca a Dios a trav\u00e9s del estudio de la \u2020\u0153religi\u00f3n de Israel\u2020\u009d y el que puede calificarse como \u2020\u0153teo-log\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u2122, aun cuando sus m\u00e9todos y sus realizaciones se manifiestan como bastante distintos y no siempre posibles de clasificar.<br \/>\nSe trata realmente de dos ciencias diferentes, aunque en definitiva son complementarias y se enriquecen mutuamente.<br \/>\nLa primera considera a Israel -y al cristianismo apost\u00f3lico- en su experiencia religiosa: prevalece la atenci\u00f3n a la fenomenolog\u00ed\u00ada de esa experiencia, que l\u00f3gicamente estaba motivada y sostenida por una referencia m\u00e1s o menos concreta a Dios. A pesar de ello, el inter\u00e9s es sobre todo por el hombre (o por el pueblo), que vive en cierta relaci\u00f3n con la divinidad, no ya por el Dios al que llega m\u00e1s o menos directamente el mismo Israel o el cristianismo apost\u00f3lico. La opci\u00f3n ideol\u00f3gica y el m\u00e9todo de la \u2020\u0153historia de la religi\u00f3n\u2020\u009d -que se afianz\u00f3 sobre todo en el mundo alem\u00e1n (como \u2020\u0153Religionsgeschichtliche Schule\u2020\u009d) en la segunda mitad del siglo pasado y en los primeros decenios del actual- han influido no s\u00f3lo en una larga serie de investigaciones cient\u00ed\u00adficas sobre el mundo israelita y pro-tocristiano, sino tambi\u00e9n en exposiciones divulgativas y de la llamada \u2020\u0153cultura religiosa\u2020\u009d reciente, que legitima la actitud de presunta objetividad y de distanciamiento ante el Dios de la Biblia y de la propuesta cristiana con la referencia a los pasados maestros de la escuela de historia de las religiones.<br \/>\nLa \u00c2\u00a1teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, en sus diferentes caminos de realizaci\u00f3n, se propone, por el contrario, llegar al Dios de Israel, tal como fue vivido y expresado por el pueblo hebreo y por la comunidad apost\u00f3lica. Y de este camino en relaci\u00f3n con Dios son testimonio y documento los escritos b\u00ed\u00adblicos.<br \/>\nLa diferencia de m\u00e9todo y de objetivos entre estas dos ciencias ata\u00f1e tambi\u00e9n a otros aspectos no secundarios en orden al planteamiento correcto del tema que estamos examinando.<br \/>\n756<br \/>\nNo es ciertamente in\u00fatil, sino que puede incluso resultar complementaria de la investigaci\u00f3n teo-l\u00f3gica sobre la Biblia (como se ha observado) la investigaci\u00f3n sobre el fen\u00f3meno religioso de Israel y del cristianismo apost\u00f3lico, siempre que no se parta del presupuesto de que Dios es s\u00f3lo el objeto y el producto de la \u2020\u0153religi\u00f3n\u2020\u009d de un hombre o de un pueblo. En un art\u00ed\u00adculo reciente (de 1981) de H. Ca-zelles en DBS puede verse un balance de las investigaciones pasadas, junto con una presentaci\u00f3n esencial del tema \u2020\u0153Religi\u00f3n de Israel\u2020\u009d.<br \/>\nLa actitud fundamental de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica puede resumirse de este modo: a trav\u00e9s de la Biblia es posible reconocer el rostro del Dios que busc\u00f3 Israel y que se le revel\u00f3 a Israel. As\u00ed\u00ad pues, a diferencia de los que se limitan a la investigaci\u00f3n sobre la \u2020\u0153religi\u00f3n\u2020\u009d de Israel y del cristianismo de los or\u00ed\u00adgenes -para quienes la Biblia es s\u00f3lo un documento junto a otros (arqueol\u00f3gicos, literarios, etc.) del fen\u00f3meno religioso examinado-, los que estudian el Dios de Israel y del cristianismo consideran la Biblia como documento de un di\u00e1logo posible, bien sea con los autores humanos que all\u00ed\u00ad expresaron una experiencia y un mensaje sobre Dios, bien con el autor divino que les \u2020\u0153inspir\u00f3\u2020\u009d y que contin\u00faa as\u00ed\u00ad hablando de s\u00ed\u00ad mismo y de su relaci\u00f3n con los hombres. Luego para llegar a escuchar al interlocutor Dios a trav\u00e9s de la Biblia es necesario captar la intenci\u00f3n de los autores humanos de la misma (como nos ense\u00f1a el Vaticano II:<br \/>\nDV 11-12).<br \/>\n757<br \/>\n2. Cuatro g\u00e9neros principales de palabra de Dios.<br \/>\nEn orden al presente art\u00ed\u00adculo -evidentemente de \u2020\u0153teo-log\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica\u2020\u009d- consideramos \u00fatil y oportuno precisar la manera de asumir la Biblia como documento y fuente de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios. Cabe preguntarse, a la luz de lo dicho hasta ahora: \u00bfEs suficiente -iy hasta necesario e inevitable!- limitarnos a los autores (y te\u00f3logos) inspirados por Dios que redactaron la Biblia (hablando sobre Dios), o ser\u00e1 preciso, al menos en cierta medida, alcanzar la palabra misma de Dios?<br \/>\nEn el primer tipo de recurso a la Biblia se tienen m\u00faltiples posibilidades de llegar a una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios. Y de hecho se han recorrido estos caminos: seg\u00fan la historia de la redacci\u00f3n de los escritos b\u00ed\u00adblicos, seg\u00fan un orden eminentemente \u2020\u0153sistem\u00e1tico\u2020\u009d (quiz\u00e1 previamente vislumbrado y decidido), atendiendo a criterios m\u00e1s bien filol\u00f3gicos o literarios, etc.<br \/>\nPero la fe de Israel (y luego la cristiana), al asumir la Biblia como testimonio e instrumento del Dios-que- habla, propone un camino ulterior de escucha-investigaci\u00f3n sobre Dios, sin renunciar, como es l\u00f3gico, a un uso adecuado de los criterios literarios, ya que sigue siendo verdad que Dios habl\u00f3 y sigue hablando \u2020\u0153a los hombres, por medio de hombres y a la manera humana\u2020\u009d (DV 12). Pues bien, Dios se expres\u00f3 fundamentalmente como t\u00f3rah (orientaci\u00f3n de la vida de Israel), como \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (interpretaci\u00f3n de la historia del pueblo de Dios&#8230; y de la humanidad), como \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d (interpretaci\u00f3n y orientaci\u00f3n sobre la existencia humana) y como \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d (en la palabra definitiva dicha en Jes\u00fas: \u00c2\u00a1 \u00c2\u00a1nfra, III).<br \/>\nNo le corresponde a este art\u00ed\u00adculo precisar las caracter\u00ed\u00adsticas y la extensi\u00f3n concreta de estos cuatro g\u00e9neros principales de palabra de Dios en cada uno de los escritos b\u00ed\u00adblicos; pero creemos de gran utilidad<br \/>\n-en una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios- tener presente y recurrir a este criterio \u2020\u0153tradicional\u2020\u009d de atenci\u00f3n al Dios-que-habla-de-s\u00ed\u00ad, mientras se examinan y se sintetizan los autores inspirados que (al mismo tiempo) hablan de Dios.<\/p>\n<p>758<br \/>\nII. EL NOMBRE Y LOS NOMBRES DEL DIOS DE LA BIBLIA.<br \/>\nfiHablar de Dios y hablar con Dios! En la historia de la religi\u00f3n hebreo-cristiana, as\u00ed\u00ad como en la de otras religiones (icf el islam!), se observan reacciones diferentes -de miedo y embarazo por un lado, de confianza y presunci\u00f3n por otro- a la hora de hablar de Dios y de hablar con Dios. La Biblia parece venir en ayuda de los que tienen miedo de hablar de Dios y con Dios, sugiriendo rostros y nombres, orientando hacia experiencias diversas de encuentro con \u00e9l; sin embargo, la misma Biblia es escuela de reticencias y de modestia para el que sintiera la tentaci\u00f3n de falsa competencia y de superficialidad respecto al Dios vivo que se ha revelado: sus nombres ayudan a encontrarle y a hablar con \u00e9l, pero indican tambi\u00e9n un \u2020\u0153m\u00e1s all\u00e1, que disuade de dar por cerrado el discurso sobre \u00e9l e invita a detenerse en los umbrales del misterio.<br \/>\nEsta actitud -en continua b\u00fasqueda de un mejor hablar sobre Dios con vistas a llegar al di\u00e1logo con \u00e9l y a la contemplaci\u00f3n en silencio- caracteriza tambi\u00e9n a la teolog\u00ed\u00ada (en su sentido etimol\u00f3gico: discurso sobre Dios) b\u00ed\u00adblica. M\u00e1s a\u00fan, los intentos nunca agotados de captar todo lo que la Biblia dice de Dios (y todo lo que Dios dice de s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de ella) son una confirmaci\u00f3n de los resultados siempre parciales y provisionales de toda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nEn el intento de una primera aproximaci\u00f3n al misterio del Dios de la Biblia a trav\u00e9s de los nombres con que se manifest\u00f3 o fue invocado en la Biblia, proponemos un breve itinerario en cuatro etapas o momentos sucesivos.<br \/>\n759<br \/>\n1. Ely sus derivados.<br \/>\nUna larga historia caracteriza a este apelativo divino en la Biblia, tambi\u00e9n en dependencia de las diferentes teolog\u00ed\u00adas y experiencias de los sucesivos autores sagrados, adem\u00e1s de las probables preocupaciones apolog\u00e9ticas, lit\u00fargicas y, por as\u00ed\u00ad llamarlas, pedag\u00f3gicas y pastorales de los dirigentes religiosos de Israel.<br \/>\n760<br \/>\na) Los datos literarios.<br \/>\n\u2020\u02dcEl aparece unas 240 veces en el AT: en casi todas las teolog\u00ed\u00adas, desde las m\u00e1s antiguas hasta las m\u00e1s recientes. Con mucha mayor frecuencia aparece su forma paralela, \u2020\u02dcElohim: \u00c2\u00a1unas 2.600 veces! Hay que a\u00f1adir adem\u00e1s las combinaciones de \u2020\u02dcEl en formas compuestas distintas: bien en los nombres de personas o de localidades, como Ismael (Gn 16,11), Betel (Gn 28,16-19), o bien en los apelativos divinos unidos a experiencias sobre todo patriarcales, como \u2020\u02dcEl-\u2020\u2122Elyon (Dios alt\u00ed\u00adsimo: Gn 14,19-22), ??-Sadday (Dios omnipotente o de las monta\u00f1as: Gn 17,1), \u2020\u02dcEl-\u2020\u2122OIam (Dios eterno: Gn 21,23), \u2020\u02dcEl-Betel (Dios de Betel:<br \/>\nGn 35,7), etc.<br \/>\n761<br \/>\nb) El significado de \u2020\u02dcEl- \u2020\u02dcElohim.<br \/>\nAunque con matices y acentuaciones distintas, este doble apelativo fundamental con que Israel habla de la divinidad y se dirige a ella manifiesta algunas caracter\u00ed\u00adsticas constantes de significado.<br \/>\nEl nombre pertenece a la cultura de la \u00e9poca y del ambiente, cuando los diversos pueblos semitas se refieren a lo divino. Al asumir e ir madurando con el tiempo la lengua de Cana\u00e1n, Israel carga con toda la intensidad y la originalidad de su experiencia religiosa estos nombres (especialmente \u2020\u02dcElohim), que en la etimolog\u00ed\u00ada original designaban a Dios de forma probablemente vaga y no tan \u2020\u0153experienciar.<br \/>\n\u2020\u02dcEly \u2020\u02dcElohim mantienen, sin embargo, cierto valor de universalidad: se designa con respeto al Dios de los otros pueblos (Is 43,12-13); pero sobre todo Israel afirma con fe que Yhwh, su \u2020\u02dcElohim, es tambi\u00e9n el \u00fanico \u2020\u02dcElohim para todos los pueblos y el Se\u00f1or de todos (SaI 58,12 y Jb, como los libros sapienciales en su di\u00e1logo apolog\u00e9tico sobre Dios).<br \/>\nHay adem\u00e1s un nivel ulterior de comprensi\u00f3n y de utilizaci\u00f3n del apelativo \u2020\u02dcEl- \u2020\u02dcElohim, atestiguado por el AT: en las profesiones de fe, cuando al nombre propio y de revelaci\u00f3n, Yhwh, se le a\u00f1ade el de \u2020\u02dcEl y sobre todo el de \u2020\u02dcElohim. En semejantes casos, el antiguo apelativo divino se carga de un nuevo sentido: Yhwh es nuestro (vuestro) Dios, con exclusi\u00f3n de cualquier otra divinidad o \u00ed\u00addolo (como en la introducci\u00f3n al dec\u00e1logo: Ex 20,2-3 as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en el \u2020\u0153vcredo\u2020\u009d fundamental Israel, el Serna\u2020\u2122, que el mismo Jes\u00fas profes\u00f3: Dt 6,4 y Mc 12,29; Mc 12,32); Yhwh es Dios (en el mismo nombre teof\u00f3rico de Elias, y sobre todo en el reto del Carmelo: IR 18,39); m\u00e1s a\u00fan, Yhwh es Dios de toda la tierra (IR 8,60; Dt 4,35; Dt 4,39). Con un nuevo significado, en orden a la profesi\u00f3n de la fe israel\u00ed\u00adtica, se enriquece la f\u00f3rmula Yhwh-\u2020\u2122Elohirn utilizada en Gen 2,4b-3,24 (debida quiz\u00e1 al redactor tard\u00ed\u00ado del texto yahvista antiguo), pero presente adem\u00e1s en otros lugares de la Biblia (Ex 9,30; Sal 72,18 etc. ).<br \/>\n762<br \/>\n2. Yhwh y Abb\u00e1: nombres de revelaci\u00f3n.<br \/>\nSi la Biblia atestigua una multiplicidad de apelativos para hablar de su Dios y para dirigirse a \u00e9l, no se puede menos de subrayar un hecho: para Israel el nombre de Yhwh y el de Abb\u00e1 para el cristianismo apost\u00f3lico expresan con claridad la conciencia (de fe) de haberlos recibido por revelaci\u00f3n de parte de Dios. No cabe duda de que es l\u00ed\u00adcito y provechoso buscar la etimolog\u00ed\u00ada, el origen y los contactos de estos nombres divinos con las culturas religiosas contempor\u00e1neas, as\u00ed\u00ad como sus vicisitudes \u2020\u0153teol\u00f3gicas\u2020\u009d; de todas formas, parece necesario respetar y destacar su entrada en Israel y en la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas como una sorpresa vivida y una novedad recibida, y no simplemente conquistada a costa de una b\u00fasqueda progresiva.<br \/>\n763<br \/>\na) Los datos literarios.<br \/>\nPara esta parte remitimos a los instrumentos de investigaci\u00f3n filol\u00f3gica y literaria que se interesan expresamente por este nivel de profundizaci\u00f3n (como el DTATy el GLNT). Tan s\u00f3lo recordaremos algunos puntos.<br \/>\nYhwh aparece unas 6.830 veces en el AT (en su secci\u00f3n hebrea); ordinariamente se utiliza en la forma completa de cuatro letras (tetragra-ma sagrado), aunque se encuentra con menos frecuencia (y quiz\u00e1 era \u00e9sta su formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua) su forma reducida Yah (y Yhw). Esta \u00faltima aparece en los nombres teof\u00f3-ricos, que sonaban entonces como profesiones de fe: Zacar\u00ed\u00adas = Ze-karya(hu)=Yhwh se ha acordado; Isa\u00ed\u00adas = Yesaya(hu) = Yhwh ha salvado; etc.<br \/>\nAbb\u00e1, en cuanto a su f\u00f3rmula literaria, es posex\u00ed\u00adlico y arameo; pero no aparece referido a Dios m\u00e1s que con Jes\u00fas (Mc 14,36) y debido a su ense\u00f1anza (Ga 4,6; Rrn 8,15). Precisando ulteriormente los datos b\u00ed\u00adblicos de que disponemos: en el AT el apelativo de padre (\u2020\u02dcab) se usa de ordinario para las relaciones humanas de paternidad-filiaci\u00f3n (unas 1.180 veces), mientras que para la relaci\u00f3n con Dios s\u00f3lo se dice raras veces a manera de parang\u00f3n (\u2020\u0153como un padre\u2020\u009d) que Yhwh es padre (Sal 103,13; Dt 8,5) o que es misericordioso porque es padre (Os lIls 63,15-64,11). En el NT, debido al anuncio de Jes\u00fas, la categor\u00ed\u00ada y el apelativo de la paternidad se predican frecuentemente de Dios: 254 veces (respecto a las 157 veces en usos no teologales). Los estudios de JL Jerem\u00ed\u00adas (Abb\u00e1) y de W. Marchen (Abb\u00e1, Pere) han contribuido recientemente a iluminar, a trav\u00e9s de la presentaci\u00f3n de la fe del judaismo en Dios padre, el v\u00ed\u00adnculo de continuidad entre el AT y el NT, pero tambi\u00e9n la absoluta novedad del mensaje de este \u00faltimo sobre Dios Abb\u00e1 respecto a los momentos anteriores de fe en Dios.<br \/>\n764<br \/>\nb) Origen y significado de Yh wh.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad no interesa directamente el origen etimol\u00f3gico tan discutido del nombre por excelencia del Dios de Israel. Desde el momento que sigue siendo exclusivamente un nombre y un rostro hebreo de Dios, es dentro de esta experiencia y de su teolog\u00ed\u00ada donde hemos de buscarlos y comprenderlos. As\u00ed\u00ad pues, puede ser \u00fatil distinguir tres grandes momentos de la comprensi\u00f3n de este nombre divino.<br \/>\nEl momento inicial, cuando Israel tiene conciencia de que se trata de \u2020\u0153Dios que se revela as\u00ed\u00ad\u2020\u009d, es el acontecimiento de Ex 3. Mois\u00e9s recibe en el Horeb (Sina\u00ed\u00ad) por primera vez la revelaci\u00f3n del nombre: es ciertamente en conexi\u00f3n con un suceso y con un primer significado posible (el que interviene \u2020\u0153para\u2020\u009d liberar a Israel); pero ese nombre desborda enseguida su etimolog\u00ed\u00ada verbal y su significaci\u00f3n hist\u00f3rica inmediata. Las teolog\u00ed\u00adas-redacciones del \/ Pentateuco est\u00e1n preocupadas por afirmar ante todo aquel comienzo sorprendente, aquella \u2020\u0153revelaci\u00f3n\u2020\u009d: cf Ex 3,13-15; 6,2-3.<br \/>\nA lo largo de su experiencia hist\u00f3rica, debidamente interpretada por sucesivas profec\u00ed\u00adas y teolog\u00ed\u00adas, Israel ir\u00e1 comprendiendo cada vez mejor que el nombre de su Dios se va cargando de ulteriores significados sorprendentes en cada nueva situaci\u00f3n y experiencia con \u00e9l: era, pues, el mismo Yhwh el que hab\u00ed\u00ada llamado y acompa\u00f1ado a los patriarcas hebreos, lo mismo que fue Yhwh el que luego liber\u00f3 a Israel de Egipto y el que se manifest\u00f3 como Se\u00f1or y rey de su pueblo y de la historia humana.<br \/>\nSon especialmente significativos dos momentos tard\u00ed\u00ados de la evoluci\u00f3n religiosa y de la teolog\u00ed\u00ada del pueblo hebreo. 1) Cuando el nombre es sustituido -para no volver a pronunciarse (m\u00e1s que una vez al a\u00f1o, en un momento solemne del culto)- por \u2020\u02dcAd\u00f3nay, no tanto en el texto escrito (ketiv) como en la pronunciaci\u00f3n (qer\u00e9), o sea, en la lectura. No era solamente una alternativa literaria, sino una interpretaci\u00f3n: se fijaba en cierto modo un significado (y un rostro) al Yhwh de la revelaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica, el de \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d (Se\u00f1or m\u00ed\u00ado). 2) Tambi\u00e9n resulta ser una interpretaci\u00f3n -en la l\u00ed\u00adnea de la anterior- la traducci\u00f3n al griego helenista (LXX) del AT: Yhwh se convierte en Kyrios, es decir, tambi\u00e9n \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d. Hay que precisar que las sucesivas traducciones y utilizaciones teol\u00f3gicas y lit\u00fargicas no siempre fueron coherentes (cf sin embargo, el arameo mar-an: Se\u00f1or nuestro!), ya que a veces recurrieron a otros apelativos, como \u2020\u0153el Eterno\u2020\u009d, o bien simplemente a su sustituci\u00f3n por \u2020\u0153el Nombre\u2020\u009d (cf la expresi\u00f3n: \u2020\u0153Bendito sea el Nombre!\u2020\u009d), en lugar de Yhwh [1 Exodo IV, 11.<br \/>\n765<br \/>\nc) Origen y significado de Abb\u00e1.<br \/>\nTambi\u00e9n para este rostro de Dios se constata en la Biblia una historia an\u00e1loga a la de Yhwh.<br \/>\nExiste una continuidad de revelaci\u00f3n y de experiencia (es decir, de \u2020\u0153di\u00e1logo\u2020\u009d) entre el AT y el NT: el mismo Jes\u00fas lo hace presente varias veces, refiri\u00e9ndose a muchas de las p\u00e1ginas de la teo-log\u00ed\u00ada y de la revelaci\u00f3n antigua. Es suficiente examinar algunos pasajes sobre el Dios de Jesucristo: aquel que \u2020\u0153ve en lo secreto\u2020\u009d (Mt 6,1-18), aquel que est\u00e1 presente y es providente (Mt 6,19-34), aquel que es el \u00fanico a quien hay que amar con todo el coraz\u00f3n (Mc 12,28-34), etc.<br \/>\nLa misma revelaci\u00f3n progresiva (y la expresi\u00f3n teol\u00f3gica) sobre la \u2020\u0153paternidad\u2020\u009d de Dios -aunque relativamente presente en su vocablo espec\u00ed\u00adfico (\u2020\u02dcab = padre)- puede ser considerada como una prehistoria del Abb\u00e1 de Jes\u00fas, tanto en el per\u00ed\u00adodo m\u00e1s estrictamente veterotesta-mentario (v\u00e9ase, p.ej., el maravilloso SaI 103) como en el judaismo palestino m\u00e1s reciente (v\u00e9anse algunas p\u00e1ginas del mismo Si 2,6-18; Si 23,1-6).<br \/>\nSin embargo, claramente se subraya en los testimonios apost\u00f3licos que el rostro de Dios Abb\u00e1 es una revelaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas. Algunos autores, como J. Jerem\u00ed\u00adas y W. Marchel, opinan que los diferentes usos del apelativo \u2020\u0153padre\u2020\u009d en la lengua griega del NT (en nominativo, en vocativo y con el adjetivo posesi-\u2020\u2122 yo) traducen probablemente la \u00fanica expresi\u00f3n aramea Abb\u00e1, que utilizaba Jes\u00fas para designar a Dios y para dirigirse a \u00e9l. Es este acontecimiento nuevo y sorprendente para los disc\u00ed\u00adpulos -que ya estaban iniciados en el Dios padre del AT- el que queda registrado e interpretado en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y en los escritos neotestamentarios: ya en un texto misterioso de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mt 11,25-27), pero sobre todo en Pablo (Rm 8,14-17) y en Juan (cf Jn 8,31-59, y particularmente Jn 17,1-8).<br \/>\nEl significado fundamental del apelativo divino Abb\u00e1 es el de fuente de vida y de relaci\u00f3n filial con \u00e9l; para Jes\u00fas ante todo, pero tambi\u00e9n para todos aquellos que por su conversi\u00f3n a la primac\u00ed\u00ada real de Jes\u00fas se hacen disc\u00ed\u00adpulos y hermanos de Jes\u00fas (el Hijo de Dios) y disponibles a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo. A pesar de eso hay que preguntar al mismo Jes\u00fas qu\u00e9 extensi\u00f3n de sentido y de experiencia supone la referencia a Dios Abb\u00e1. Y podemos acercarnos a la penetraci\u00f3n plena, aunque siempre inagotable, del nombre y del rostro de Abb\u00e1 cuando examinamos y acogemos la oraci\u00f3n que ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos como resumen de su mensaje sobre Dios (Lc 11,2-4; Mt 6,9-13). Los grandes momentos de la experiencia religiosa cristiana encuentran realmente a Dios Abb\u00e1 como interlocutor y causa original, afirmando la iniciativa soberana de \u00e9l sobre todo, pidiendo su intervenci\u00f3n providencial y constante, apelando a su misericordia inagotable, pidi\u00e9ndole que no lleve a sus hijos al \u2020\u0153desierto\u2020\u009d de la tentaci\u00f3n.<br \/>\n766<br \/>\n3. \u2020\u0153Personalidad\u2020\u009d de Dios.<br \/>\nEste cap\u00ed\u00adtulo de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es enfocado por los autores de diversas formas y seg\u00fan proporciones diferentes. El hecho parece deberse, al menos en parte, a la diversidad posible y efectiva de las opciones teol\u00f3gicas sistem\u00e1ticas (qu\u00e9 \u2020\u0153atributos\u2020\u009d de Dios se intentan buscar y se consideran indispensables), pero adem\u00e1s parece influir no poco el abundante contenido de textos y de temas del mensaje b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nEn un examen atento de las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas sobre Dios y su \u2020\u0153personalidad\u2020\u009d nos encontramos ante todo frente a diversas formas de expresi\u00f3n: intentos humanos de aproximarse al misterio divino. Se\u00f1alemos algunas de esas formas, de las m\u00e1s corrientes.<br \/>\nLos antropomorfismos: manera t\u00ed\u00adpica r y frecuent\u00ed\u00adsima de hablar de Dios, acerc\u00e1ndolo a los modelos de la experiencia humana. Lo hacemos por v\u00ed\u00ada anal\u00f3gica, con afirmaciones y precisiones sucesivas, pero no sin un atrevimiento literario y teol\u00f3gico, siempre dispuestos a reconocer, cuando se corre el riesgo de simplificar las cosas, que Dios no es un hombre y que no se porta como los hombres (cf N\u00fam 23,19; Os 11,9; Is 40,27-31; Is 49,13-15 etc. ). &#8230; La simbolog\u00ed\u00ada: una ventana abierta al misteriff divino, a partir de las referencias a realidades sensibles y concretas. Son sobre todo los poetas y los grandes te\u00f3logos los que recurren a la v\u00ed\u00ada simb\u00f3lica; est\u00e1 bastante presente, por ejemplo, en los escritos de Isa\u00ed\u00adas; pero tambi\u00e9n en las palabras de Jes\u00fas (v\u00e9anse las maravillosas \u00c2\u00a1\u2020\u0153par\u00e1bolas\u2020\u009d sobre el reino) [1 S\u00ed\u00admbolo].<br \/>\nEn el texto griego del NT, y en dependencia de las posibilidades m\u00e1s evolucionadas de esta lengua, aparece un tercer modo de aproximarse al misterio de Dios: la afirmaci\u00f3n de las m\u00faltiples \u2020\u0153relaciones de causalidad\u2020\u009d (de origen, de finalidad, de eficiencia, de instrumentalidad) entre Dios y el mundo. Un testimonio t\u00ed\u00adpico de este hablar humano sobre Dios (Trinidad) pueden considerarse las f\u00f3rmulas de \u2020\u0153credo\u2020\u009d yde himno recogidas en los escritos apost\u00f3licos (lCo 8,6; Col 1,16; Ef 4,4-6 etc. ).<br \/>\nEn una mirada de conjunto sobre el AT y el NT, \u00bfcu\u00e1les son entonces los rasgos fundamentales de la \u2020\u0153personalidad\u2020\u009d de Dios? Es decir, \u00bfqu\u00e9 aparece con mayor frecuencia y coherencia sobre el misterio de Dios, sobre su identidad t\u00ed\u00adpica, la que \u00e9l mismo manifest\u00f3 y que el pueblo de Dios capt\u00f3 y profes\u00f3? Parece que son cinco estas connotaciones, y es posible captarlas en cierto orden sucesivo: Dios es el viviente; se manifiesta a trav\u00e9s de la palabra (y el di\u00e1logo); est\u00e1 presente y providente respecto a la historia humana y c\u00f3smica; ser\u00e1 el fin y el sentido (juez) supremo de la misma; en Jesucristo el Dios \u00fanico se ha revelado tambi\u00e9n como Trinidad. Tan s\u00f3lo proponemos algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n.<br \/>\n767<br \/>\na) El Dios vivo.<br \/>\nUna declaraci\u00f3n de Jes\u00fas contra los saduceos de su tiempo, que no cre\u00ed\u00adan en la posibilidad de la resurrecci\u00f3n, puede resumir muy bien la fe del AT y del mensaje cristiano sobre el Dios vivo: \u2020\u0153Y acerca de la resurrecci\u00f3n de los muertos, \u00bfno hab\u00e9is le\u00ed\u00addo en el libro de Mois\u00e9s, en lo de la zarza, c\u00f3mo le dijo Dios:<br \/>\n\u2020\u02dcYo soy el Dios de Abrah\u00e1n, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob\u2020\u2122? No es un Dios de muertos, sino de vivos\u2020\u009d (Mc 12,26-27). Tenemos aqu\u00ed\u00ad no s\u00f3lo el recuerdo de la constante profesi\u00f3n defe del pueblo de Dios (IR 17,1; Ez 33,11; Dt 5,25-26; Dn 14,5; Dn 14,25 etc\u00e9tera), sino tambi\u00e9n la certeza vivida ya por Israel en unDios vivo que es tambi\u00e9n el-que-hace-vivir; sucede ya as\u00ed\u00ad para el primer hombre (Gn 2,7), pero tambi\u00e9n es verdad en cada instante de la existencia humana y c\u00f3smica (Jb 34,14-15; Sal 104,29-30).<br \/>\nY es en esta l\u00ed\u00adnea de \u2020\u0153credo\u2020\u009d en alguien que da la \u00c2\u00a1vida al hombre como los textos prof\u00e9ticos y sapienciales confiesan que Yhwh es el que \u2020\u0153engendra\u2020\u009d a la manera de un padre o de una madre (aunque este simbolismo parental sirve tambi\u00e9n para hablar de la misericordia y del amor divinos). V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas, como lsl,2; 46,3; 63,15-16; Jer 31,20; etc\u00e9tera.<br \/>\n768<br \/>\nb) El Dios que habla.<br \/>\n\u2020\u0153Y dijo Dios\u2020\u009d: esta f\u00f3rmula del primer cap\u00ed\u00adtulo de la Biblia, con la que el autor sagrado hizo de la llamada a la existencia de todos los seres creados una gran \u00c2\u00a1 \u2020\u0153vocaci\u00f3n\u2020\u009d, est\u00e1 de alguna forma al comienzo de toda novedad y de toda vicisitud humana, Porque la \u00c2\u00a1 palabra de Dios llega al hombre y a la historia como llamada y anuncio de un proyecto: as\u00ed\u00ad para Abrah\u00e1n (Gn 12,1-3), para Mois\u00e9s (Ex 3,4-12), para Israel Ex 19,3-6), para los profetas (IR 17,2-4; Jr 1,4-10 etc. ). M\u00e1s a\u00fan, Dios asigna el nombre y la tarea (vocaci\u00f3n) a todo (Sal 147,4; Is 40,26; Ba 3,33-35).<br \/>\nPero el Dios que se manifiesta hablando no s\u00f3lo llama y orienta todo, sino que tambi\u00e9n \u2020\u0153dialoga\u2020\u009d con el hombre; y la Biblia es testimonio de un largo di\u00e1logo entablado entre Dios y el hombre, que culmin\u00f3 en la existencia humana del Hijo de Dios (Hb 1,1-2; Jn 1,1-18) y sigue siendo todav\u00ed\u00ada \u2020\u0153instrumento\u2020\u009d disponible para un di\u00e1logo siempre abierto y actual del hombre con el interlocutor divino.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el Dios vivo es elocuente: \u00e9sa es su nota distintiva respecto a los falsos dioses (Sal 115,5-7). Su silencio es castigo para el hombre, punici\u00f3n por el abuso de sus palabras y por la desobediencia e insubordinaci\u00f3n a sus normas (Am 8,11-12; 1s28,I1-13). Pero tambi\u00e9n a veces Dios se calla para \u2020\u0153tentar\u2020\u009d a su pueblo o a los que \u00e9l quiere purificar y consolidar en la fe total en \u00e9l; son entonces tiempos de \u00c2\u00a1 \u2020\u0153desierto\u2020\u009d (como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, \u00c2\u00a1 III, 3; cf el libro de Jb).<\/p>\n<p>769<br \/>\nc) El Dios presente y providente.<br \/>\nCon esta f\u00f3rmula nos referimos a esa tercera gran p\u00e1gina b\u00ed\u00adblica sobre Dios, que lo presenta y lo profesa como vecino y envuelto en la historia del hombre y del mundo. Las diferentes teolog\u00ed\u00adas prof\u00e9ticas y apost\u00f3licas ofrecen m\u00faltiples indicaciones en torno a este art\u00ed\u00adculo del \u2020\u0153credo\u2020\u009d hebreo-cristiano.<br \/>\nLa tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas subraya -desde la p\u00e1gina sobre la vocaci\u00f3n del profeta (Is 6)- las dos manifestaciones fundamentales de la presencia divina en la historia: la \/ santidad y la gloria. Quiz\u00e1 en ning\u00fan otro lugar del AT se alcancen cimas tan altas como las de Isa\u00ed\u00adas en la traducci\u00f3n de esta fe en la presencia y en la intervenci\u00f3n divina dentro de la historia humana y c\u00f3smica: el anuncio de Emanuel Is 7,14); el or\u00e1culo sobre la \u2020\u0153piedra angular\u2020\u009d en Si\u00f3n (Is 28,16); la simbolog\u00ed\u00ada del alfarero, que luego se recoger\u00e1 en el AT y en el NT (Is 29,16; Is 45,9-12; Jr 18,1-12; Rm 9,20-21). En un estudio sobre el Segundo Isa\u00ed\u00adas (Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1972, 520-554), P.E. Bonnard ha recogido sesenta y tres expresiones diferentes del comportamiento de Dios con la historia.<br \/>\nEfectivamente, el Dios que habla es presentado por la Biblia al mismo tiempo como el Dios que act\u00faa; y el examen de Bonnard podr\u00ed\u00ada ampliarse a otros muchos escritos b\u00ed\u00adblicos, con no menores resultados en cuanto a la confirmaci\u00f3n del obrar divino. Quiz\u00e1 el acento de algunos te\u00f3logos (pensemos en el Sacerdotal para el AT y en Juan para el NT) puede resultar como preferencial para el Dios-que-habla m\u00e1s que para el Dios-que-act\u00faa; pero en ese caso es la palabra de Dios la que interviene siempre eficaz y \u2020\u0153operante\u2020\u009d dentro de la historia humana y c\u00f3smica.<br \/>\nJes\u00fas habl\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos de este Dios presente y providente, presentando al Abb\u00e1 cercano y envuelto en todas las vicisitudes de los hombres de una forma que jam\u00e1s hab\u00ed\u00ada conocido y expresado el AT. Se trata de las hermosas p\u00e1ginas tan conocidas sobre la \u2020\u0153providencia\u2020\u009d divina (Mt 6,25-34).<br \/>\n770<br \/>\nd) El Dios juez y sentido de la historia.<br \/>\nLa revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo por parte de Dios y la confesi\u00f3n progresiva de fe del pueblo de Dios tienen en el cap\u00ed\u00adtulo de la \u2020\u0153escatolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d un cuarto gran aspecto del misterio de Dios: el viviente, origen y causa del mundo y de la historia humana con su palabra y su presencia providencial, es esperado como el fin de todo y como su \u00faltimo significado. En efecto, despu\u00e9s de lo que Jesucristo nos ha dicho sobre Dios, no esperamos otra revelaci\u00f3n m\u00e1s que la que resuma y manifieste hasta qu\u00e9 punto nuestra historia pertenec\u00ed\u00ada a un proyecto m\u00e1s profundo de Dios (DV 4).<br \/>\nLas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas m\u00e1s recientes en torno a Dios fin y significado de todo son las que escribe el NT, recurriendo incluso a la posibilidad de la lengua griega de expresar las relaciones de causalidad entre Dios y el mundo (pero teniendo siempre como referencia espl\u00e9ndida el mensaje que nos dej\u00f3 Jes\u00fas); as\u00ed\u00ad en iCo 15,20-28; Rom 11,36; Ap 4-5.<br \/>\nPero a estas cumbres de la fe y de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un largo itinerario, que se fue abriendo poco a poco al hecho de que todo est\u00e1 orientado hacia Dios. De \u00e9l habl\u00f3 el AT como del vencedor final de la historia (Ez 38-39); como del Se\u00f1or que conforta y ofrece un alegre banquete a todos los que le han sido fieles (Is 24-27); como del juez que finalmente dar\u00e1 significado y orden a la historia humana (Ez 33,10-20); como del que ha de resucitar a todos, pero para un destino diferente seg\u00fan el comportamiento de cada uno en esta tierra (Dn 12,1-3 Sg 4,20-5,23).<br \/>\n771<br \/>\ne) Dios Trinidad.<br \/>\nSilos cuatro cap\u00ed\u00adtulos anteriores sobre la \u2020\u0153personalidad\u2020\u009d de Dios seg\u00fan la Biblia lo han presentado en su relaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n respecto al hombre y al mundo, este cap\u00ed\u00adtulo del Dios Trinidad remite al \u2020\u0153en s\u00ed\u00ad\u2020\u2122, a su vida \u00ed\u00adntima y misteriosa. Pero de hecho la Biblia no hace de esto un discurso te\u00f3rico y abstra\u00ed\u00addo de la historia. Todo lo que los destinatarios de la revelaci\u00f3n y de la Biblia llegan a conocer de la intimidad y del inefable vivir de Dios, todo ello hace referencia no s\u00f3lo al saber y al creer, sino tambi\u00e9n al vivir del israelita y del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas.<br \/>\nYa el AT hab\u00ed\u00ada dejado vislumbrar -y en cierto modo buscar y esperar- en el Dios vivo y \u00fanico aquello que luego revel\u00f3 de \u00e9l Jes\u00fas: un Dios que act\u00faa a trav\u00e9s de su \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (Is 55,10-11; SaI 147,15; Sb 19,14-16), que habla por medio de su \u2020\u0153\u00e1ngel\u2020\u009d (Ex 23,20-23; Jc 2,1), que derrama su \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d y de este modo vivifica la tierra y los hombres (Gn 1,2 N\u00fam Gn 11,24-30; Jc 3,10; Is 11,2; JI 3,1-2; Ez 36,26-28; Ez 37,1-14<br \/>\nJes\u00fas revela el misterio del Dios vivo: \u00e9l es Abb\u00e1 para todos los hombres, que se hacen disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas convirti\u00e9ndose al reino de Dios; pero ante todo y de manera \u00fanica y propia es Abb\u00e1 para su Hijo Jn 10,32-39; Jn 14,1-11; Jn 17,1-3; Mc 12,35-37). La mutua relaci\u00f3n entre Padre e Hijo es el Esp\u00ed\u00adritu, que \u2020\u0153procede\u2020\u009d del Padre y del Hijo y suscita en los hombres una actitud filial para con Dios Padre y de transformaci\u00f3n progresiva del misterio de Cristo muerto y resucitado (Jn 3,3-8; Jn 7,3 7-39; Jn 14,15-17; Jn 14,26; Jn 16,7-15; Rm 8,2-17).<br \/>\n772<br \/>\n4. Actitudes humanas frente a Dios.<br \/>\nEl Dios que se revel\u00f3 a Israel y en Jesucristo provoca, seg\u00fan los testimonios de la Biblia, m\u00faltiples actitudes de respuesta: la del \u2020\u0153credo\u2020\u009d, frecuentemente esbozado y dise\u00f1ado, especialmente junto a los santuarios yahvistas y con ocasi\u00f3n de las celebraciones cultuales (tanto en el AT como en el NT); la de la formulaci\u00f3n teol\u00f3gica del misterio de Dios que se ha revelado, de la que son espejo y documento los mismos escritos b\u00ed\u00adblicos redactados bajo la acci\u00f3n inspiradora del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que manifiestan la tradici\u00f3n (o escuela) en que vieron la luz (como, p.ej., los \u2020\u0153documentos\u2020\u009d del Pentateuco), o bien los autores sagrados que son sus responsables (como, p.ej., Jerem\u00ed\u00adas, Amos, o bien Mateo, Lucas, Pablo, etc.).<br \/>\nPero frente al Dios que se ha revelado, la Biblia nos hace captar otras formas de \u2020\u0153respuesta\u2020\u009d humana, que aqu\u00ed\u00ad podemos resumir simplemente en dos tendencias fundamentales de sentido opuesto: las de tendencia negativa y reductiva y las de acogida o de reconocimiento positivo.<br \/>\n773<br \/>\na) Actitudes de signo negativo.<br \/>\nNo consideramos aqu\u00ed\u00ad la negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios (ate\u00ed\u00adsmo), si es que aparece alguna vez en el mundo b\u00ed\u00adblico; es \u00e9ste un tema de presentaci\u00f3n independiente [1 Ateo]. Los libros sagrados recuerdan adem\u00e1s otras formas de infidelidad y de negaci\u00f3n, al menos parcial, del Dios que se revel\u00f3. A veces se trata s\u00f3lo de \u2020\u0153tentaciones\u2020\u009d; pero en otros casos la Biblia registra opciones conscientes y prolongadas en el tiempo, propias y verdaderas situaciones de pecado. Hay que recordar dos de ellas en particular.<br \/>\nLa blasfemia: el AT y el NT atribuyen a esta actitud un significado m\u00e1s amplio y grave que la de simple expresi\u00f3n injuriosa contra el nombre (como suena generalmente en la acepci\u00f3n corriente actual). Podemos resumir algunos significados fundamentales de blasfemia contra Dios y contra su nombre en el orden siguiente: 1) cuando los no-israelitas niegan que Yhwh sea fuente de salvaci\u00f3n y de esperanza 2R 19,3-7; 2R 19,22-24); 2) pero tambi\u00e9n un israelita puede injuriar el nombre maldici\u00e9ndolo; en este caso es reo de muerte (cf Lev 24,lOss); 3) un significado probable del mandamiento que prohibe mencionar el nombre de Yhwh (Ex 20,7; Dt 5,1; Dt 1) es el de apartar el riesgo de ofenderlo y, en cierto modo, de blasfemar contra \u00e9l, comprometi\u00e9ndolo falsa o in\u00fatilmente en los propios juramentos; 4) blasfemia es en tiempos de Jes\u00fas -ipor eso le acusaron de blasfemar contra Dios!- el atribuirse prerrogativas propias de Dios (Mc 2,7; Jn 10,32-36); 5) pero Jes\u00fas afirma que tambi\u00e9n constituye una blasfemia imperdonable negar que el Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en \u00e9l (Mc 3,28-29); 6) y los evangelistas consideran una blasfemia la negaci\u00f3n de Cristo y de su mesianidad mientras est\u00e1 muriendo en la cruz (Mc 15,29).<br \/>\nLa idolatr\u00ed\u00ada: tambi\u00e9n es \u00e9sta una gran p\u00e1gina, paralela a la de la religiosidad de Israel para con su Yhwh. Adorar solamente a Yhwh, vigilando atentamente para no caminar nunca detr\u00e1s de otras divinidades. El pueblo nacido de la alianza del Sina\u00ed\u00ad pertenece exclusivamente a Yhwh; por eso no debe seguir a otras divinidades :(Dt 4,3; Dt 1,14; Dt 13,5; Jr 2,2-3 Os til, Os 1). Hubo dos tentaciones distin-\u00ed\u00adas -pero tambi\u00e9n paralelas- que acompa\u00f1aron a la vida religiosa del antiguo pueblo de Dios: seguir a otras divinidades, las de los pueblos vecinos o las de sus dominadores (ca-naneos, egipcios, mesopot\u00e1micos, fenicios, etc.) y hacerse im\u00e1genes de Dios, con la pretensi\u00f3n de \u2020\u0153tenerlo a su disposici\u00f3n\u2020\u009d y a la medida de la simbolog\u00ed\u00ada figurada (iuna divinidad a;la medida del hombre!). La pedagog\u00ed\u00ada divina se extiende a lo largo de toda la historia hebreo-b\u00ed\u00adblica: con la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes (Ex 20,4-6 y Dt 5,8-10), que se repite a menudo, aparte del dec\u00e1logo, en toda la t\u00f3rah (Dt 4,15-20; Ex 34,17); con la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica del per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico, especialmente contra el \u2020\u0153baalismo\u2020\u009d (IR 18); con la burla posex\u00ed\u00adlica de los falsos \u00ed\u00addolos de los pueblos (Is 41,21-29; Is 43,8-13; Is 44,9-20; Dn 14; Ba 6). El pecado de idolatr\u00ed\u00ada lleva a los pueblos a la depravaci\u00f3n moral, como denuncian tanto el AT (Sb 13; SaI 115) como el NT (Rm 1,18-32). Pero tambi\u00e9n hay formas de idolatr\u00ed\u00ada que acechan la vida de fe de los cristianos (1Co 5,9-13; ICo 10,14 ICo 5,21); por lo dem\u00e1s, la misma avaricia es idolatr\u00ed\u00ada (Ef 5,5; Col 3,5).<br \/>\n774<br \/>\nb) Actitudes de signo positivo.<br \/>\nLa acogida del misterio de Dios que se fue revelando progresivamente desde el tiempo de los patriarcas hasta Jes\u00fas de Nazaret, se vive y se traduce en muchas manifestaciones de culto y de vida. La Biblia ofrece la posibilidad de una larga rese\u00f1a de f\u00f3rmulas y de expresiones concretas de \u00c2\u00a1fe en Yhwh. Pero hay sobre todo tres actitudes que resultan significativas y que resumen todas las dem\u00e1s.<br \/>\nInvocar el nombre: esta expresi\u00f3n est\u00e1 claramente en oposici\u00f3n al abuso del nombre divino, que se prohibe en el mandamiento. Pero nos acercamos a su significado original cuando tenemos en cuenta que no se trata s\u00f3lo de algo meramente formal y externo, sino de una declaraci\u00f3n de pertenencia y de total dependencia de Dios, cuyo nombre se invoca (ese nombre con el que Dios se manifest\u00f3 y se hizo reconocer por Israel: Yhwh). Para la comprensi\u00f3n de esta actitud puede servir el recuerdo de la escena del Carmelo (IR 18,24-29); v\u00e9anse adem\u00e1s otros pasajes prof\u00e9ticos y de los Salmos (Jr 14,7-9; Is 48,1-11; Ez 20,44; SaI 79,6; SaI 99,6; SaI 116,4; SaI 116,13; SaI 116,17). En este contexto se carga de sentido el anuncio de JI 3,5, que el NT aplicar\u00e1 luego a la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas Se\u00f1or (Hch 2,21; Hch 2,36; Hch 3,6; Hch 3,16; Hch 4,8-12).<br \/>\nBuscar (el rostro de) Dios: para recordar una de las p\u00e1ginas significativas de este tipo de experiencia religiosa b\u00ed\u00adblica, se puede acudir a ciertos salmos de desterrados (como SaI 42-43) o, al menos, de personas sedientas de Dios y de su misterio (como SaI 27; SaI 62; SaI 63). Pero esta b\u00fasqueda de Dios<br \/>\n-que tiene tantas consonancias, pero tambi\u00e9n peculiaridades, respecto a la b\u00fasqueda religiosa humana- asume acentos muy propios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la experiencia religiosa hebreo-cristiana afirma efectivamente la espontaneidad natural de la sed de Dios, as\u00ed\u00ad como la conciencia de sentirse de hecho buscados y alcanzados por Dios mismo. Las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas que cuentan esta aventura teologal e intentan interpretarla, acentuando unas veces el momento activo y otras el momento pasivo y sorprendente, son numerosas (Am 5,4-7; Os 2,16-25; Is 43,1-13; Is 55,6-8). No menos significativos y densos en indicaciones teol\u00f3gicas son algunos pasajes neotesta-mentarios (Flp 3,1-16; Jn 1,35-51; Jn 4,4-42;Jn 20,11-18).<br \/>\nLa creaturalidad humana frente a Dios: en Rom 1,21 san Pablo afirma que el gran pecado del pueblo fue el de no asumir una actitud de creaturalidad ante el Dios vivo y verdadero: \u2020\u0153No tienen excusa porque, conociendo a Dios, no le glorificaron ni le dieron gracias&#8230;\u2020\u2122 Con mucha frecuencia se resume en la Biblia la actitud correcta humana de subordinaci\u00f3n al Se\u00f1or que se revel\u00f3 con las expresiones \u2020\u0153glorificar\u2020\u009d y \u2020\u0153dar gracias\u2020\u2122. No se trata de expresiones polares comprensivas de todas las dem\u00e1s (adorar, alabar, exaltar), sino que pueden muy bien representar dos momentos significativos del hombre que se ha encontrado con Dios: el de dejar sitio a la \u2020\u0153gloria\u2020\u009d de Dios (la palabra hebrea kabod est\u00e1 cargada de un sentido especial que ha perdido en nuestras lenguas modernas) y el de confesar que Dios ha intervenido<br \/>\nprovidencialmente y de forma gratuita en la historia. Para captar el significado b\u00ed\u00adblico de estas expresiones hay que tener presente: 1) el dar gloria a Dios puede referirse a Is 6,1-4, pero tambi\u00e9n a 1 R 8,10-13 y al texto \u2020\u0153sacerdotal\u2020\u009d de N\u00fam 9,15-23; un eco interpretativo de todo ello puede verse en 2Co 3,4-<br \/>\n18 (Jn 1,14; Jn 2,11); 2) el dar gracias a Dios recuerda ante todo las manifestaciones cultuales para con Dios, traducidas en expresiones m\u00faltiples: bendecir, alabar, reconocer y dar gracias. A menudo estas actitudes est\u00e1n marcadas por el gozo y la sorpresa ante la intervenci\u00f3n divina excepcional. V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas como \u00e9stas: 1S 2,1-10; 2S 22; Ps 107; Lc 1,46-55 (Magn\u00ed\u00adficat); 1,68-79 (Benedictus); Ap 11,17-18 [\/Jesucristo; \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu Santo].<br \/>\n775<br \/>\nIII. TIPOLOGIAS FUNDAMENTALES DE LA REVELACION Y DE LA EXPERIENCIA D&#038; DIOS.<br \/>\nYhwh es un Dios vivo y presente en el pueblo hebreo-cristiano; es posible alcanzar su misterio, al menos en algunas de sus manifestaciones y expresiones, a trav\u00e9s de la Biblia, asumida en su significado de libro sagrado (\u2020\u0153inspirado\u2020\u009d) de los \u2020\u0153profetas\u2020\u009d (AT) y de los \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d (NT). La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica sobre Dios parte, por consiguiente, de la misma \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d de los diversos autores del libro sagrado hebreo-cristiano; intenta ser la interpretaci\u00f3n fiel y la s\u00ed\u00adntesis actualizante de los mismos.<br \/>\nPero en este punto cabe preguntar: \u00bfEs posible dar un paso m\u00e1s, a saber: de la investigaci\u00f3n de tipo teol\u00f3gico a la atenci\u00f3n a ese Dios que habla de s\u00ed\u00ad, que se autorrevela, l\u00f3gicamente a trav\u00e9s de la misma Biblia? El objetivo seguir\u00e1 siendo \u2020\u0153teol\u00f3gico\u2020\u009d, prolongaci\u00f3n del que se buscaba por la v\u00ed\u00ada que recorr\u00ed\u00adamos en el cap\u00ed\u00adtulo anterior; pero el m\u00e9todo que hemos de seguir y la actitud son diferentes.<\/p>\n<p>Efectivamente, en la experiencia de fe vivida por el mundo israelita y por la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas existen dos notas t\u00ed\u00adpicas de la \u2020\u0153audici\u00f3n\u2020\u2122, distintas y complementarias, que han fundamentado y alimentado las \u2020\u0153lecturas\u2020\u009d sinagogales y eclesiales de la Biblia:<br \/>\n&#8211; Dios se ha revelado realmente, en el tiempo que va desde Abrah\u00e1n hasta Jesucristo, seg\u00fan tipolog\u00ed\u00adas y modelos humanos diferentes. Sus citas sucesivas con los hombres -sobre todo con los que fueron los destinatarios privilegiados de su auto-rrevelaci\u00f3n- correspond\u00ed\u00adan a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en que ellos se encontraban y escuchaban al Dios vivo. Desde la tienda de los patriarcas se vislumbraba y se experimentaba un rostro divino distinto del que constituir\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde la experiencia del \u00e9xodo o la del desierto.<br \/>\n&#8211; Dios habl\u00f3 adem\u00e1s con acentos y con formas humanas diferentes (Hb 1,1-2). En la conciencia y en la profesi\u00f3n de fe del pueblo hebreo-cristiano hay cuatro g\u00e9neros fundamentales de \u2020\u0153palabra, que constituyen y caracterizan cuatro actitudes diferentes de acogida: t\u00f3rah, profec\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada y evangelio [1 supra, 1, 2]. Este fue el criterio -no sin algunas incertidumbres de opci\u00f3n respecto a cada uno de; los escritos- con que primero Israel y m\u00e1s tarde la Iglesia apost\u00f3lica acogieron la \u2020\u0153pala-tora\u2020\u2122 que les dirig\u00ed\u00ada su Dios (cf el \u00c2\u00a1aspecto teol\u00f3gico del tema del \u2020\u0153cati\u00f3n\u2020\u009d de las Sagradas Escrituras). &#8211; Pues bien, esta \u2020\u0153acogida\u2020\u009d o audici\u00f3n sigue todav\u00ed\u00ada, a trav\u00e9s de la Biblia, en la sinagoga jud\u00ed\u00ada yen la liturgia cristiana. Y ese Dios que se revel\u00f3 en otros tiempos -y cuyos acontecimientos y palabras se recogieron en los textos sagrados- puede ser buscado y encontrado de nuevo cada vez que se acoge la Biblia como testimonio privilegiado (inspirado) de su rebelaci\u00f3n.<br \/>\nL\u00f3gicamente, esta audici\u00f3n -para que pueda ser provechosa y aut\u00e9ntica- no tiene que sustraerse a las leyes de la \/ hermen\u00e9utica literaria del texto b\u00ed\u00adblico, desde el momento que Dios eligi\u00f3 dirigirse a los hombres \u2020\u0153por medio de hombres y a la manera humana\u2020\u009d (DV 12). Aqu\u00ed\u00ad es donde se coloca, con su propia funci\u00f3n de iluminaci\u00f3n y de disciplina, el momento exeg\u00e9tico y de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Pero las comunidades hebrea y cristiana solicitan del servicio exeg\u00e9tico-teol\u00f3gico una atenci\u00f3n m\u00e1s viva (y de fe) respecto al interlocutor divino: Dios habla de s\u00ed\u00ad mismo !j(y del hombre en relaci\u00f3n con \u00e9l) se-:g\u00fan g\u00e9neros diferentes de palabra y de invitaci\u00f3n y seg\u00fan modelos y tipo-dog\u00ed\u00adas de encuentro m\u00faltiples.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1les son entonces esos nombres y esos rostros del Dios vivo? Con vistas al trabajo teol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n en orden a la vida teologal del pueblo de Dios, \u00bfse puede llegar a una clasificaci\u00f3n de las tipolog\u00ed\u00adas fundamentales, seg\u00fan las cuales se ha revelado Dios?<br \/>\n\u00bfY qu\u00e9 acentos particulares contribuyen a captar y a vivir las diferentes modalidades (t\u00f3rah, profec\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada, evangelio) con que Dios se revel\u00f3 a su pueblo a trav\u00e9s de los hombres inspirados?<br \/>\n776<br \/>\n1. El Dios del nomadismo y de la di\u00e1spora.<br \/>\nUna condici\u00f3n de existencia que nunca lleg\u00f3 a faltar en la historia del pueblo de la Biblia -aunque vanaron las circunstancias y quiz\u00e1 las causas inmediatas- es la de la provisionalidad y la movilidad. En todas las fases de su epopeya hist\u00f3rica, desde el tiempo de los patriarcas hasta la \u00e9poca apost\u00f3lica, hay p\u00e1ginas m\u00e1s o menos considerables en que el israelita o el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas viven un di\u00e1logo con Dios en situaci\u00f3n de tienda y de nomadismo.<br \/>\nPues bien, la Biblia atestigua abundantemente una revelaci\u00f3n divina dentro de esa condici\u00f3n humana. Hay un rostro, hay una identidad divina que se dibujan y se manifiestan a medida que los interlocutores humanos van caminando -m\u00e1s a\u00fan, son \u2020\u0153llamados\u2020\u009d a caminar por Dios- por los caminos del nomadismo y de la tienda. \u00bfPero qui\u00e9n es, qu\u00e9 rostro revela el Dios viviente y presente al lado del hombre en condici\u00f3n de provisionalidad?<br \/>\n777<br \/>\na) Dios roca y sost\u00e9n.<br \/>\nCuando el israelita escuchaba -y escucha- el s\u00e1bado la palabra de Dios como orientaci\u00f3n de su vida, se le advierte repetidas veces que su condici\u00f3n de movilidad no es una fatalidad, sino una vocaci\u00f3n. Y Dios est\u00e1 siempre cerca del hombre que vive esa experiencia como hecho religioso.<br \/>\nEl acontecimiento primordial lo presenta el G\u00e9nesis en las p\u00e1ginas relativas a los patriarcas hebreos Gn 12-36). No se trata de un solo episodio: el examen atento de los textos y de aquella epopeya no permite reconstruir los detalles, pero las p\u00e1ginas del G\u00e9nesis recuerdan ciertamente un di\u00e1logo ocurrido, un rostro divino encontrado, respuestas\u2020\u2122 dadas por los patriarcas a trav\u00e9s de actos de culto, de los cuales fueron siempre conmemoraci\u00f3n y garant\u00ed\u00ada los santuarios de la tierra de Palestina (Gn 12,8; Gn 13,18; Gn 35, 14-15).<\/p>\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n es el Dios que se hizo presente en la tienda de los patriarcas? El mismo con que se encontrar\u00e1 luego Mois\u00e9s en tiempos del \u00e9xodo, como nos asegura siempre la t\u00f3rah (Ex 3,6; Ex 3,15; Ex 6,2-4). Su nombre se acerca mucho a la situaci\u00f3n de sus interlocutores n\u00f3madas: Dios alt\u00ed\u00adsimo (\u2020\u02dcEI-\u2020\u2122Ely\u00f3n: Gen 14,18-24), Dios omnipotente (\u2020\u02dcEl-Sadday. Gen 17,1), Dios eterno (??-\u2020\u02dcOlam: Gn 21,33). Es el Dios de ciertos santuarios, junto a los cuales se detuvieron los patriarcas: Siqu\u00e9n, Betel, Fanuel, etc. Y el encuentro con Dios -en los numerosos di\u00e1logos o apariciones (con acentos teol\u00f3gicos diferentes, seg\u00fan los redactores del texto)- pone cada vez m\u00e1s de relieve un tipo de revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, por parte de Dios: \u00e9l es gu\u00ed\u00ada, sost\u00e9n y \u2020\u0153escudo\u2020\u009d (Gn 15,1), amigo que alienta y se conf\u00ed\u00ada. Entre otras varias hay una nota teol\u00f3gica que destaca en el Dios de los patriarcas (y en todas las \u2020\u0153tradiciones\u2020\u009d registradas en Gn 12-36): Dios es el que se compromete por el futuro, es el Dios de las promesas, el Dios de la historia.<br \/>\nHay otros cap\u00ed\u00adtulos de la t\u00f3rah (Pentateuco) que confirman este rostro del Dios que defiende al desvalido y que se compromete en el tiempo: 1) pensemos en el empleo del tono de promesa y de anuncio cuando Israel es llamado a salir de Egipto (Ex 3-4); 2) adem\u00e1s constituye una p\u00e1gina independiente en el cuerpo legislativo de la t\u00f3rah la que se refiere a los deberes de Israel para los que est\u00e1n desplazados y viven provisionalmente en medio del pueblo: la viuda, el hu\u00e9rfano, el forastero y el asalariado. En relaci\u00f3n con ellos, Dios vuelve a declararse sost\u00e9n y defensa, como lo hab\u00ed\u00ada sido con los patriarcas (Ex 22,20-26;<br \/>\nDt 24,10-22).<br \/>\nHay tambi\u00e9n una p\u00e1gina de la t\u00f3rah que encuentra aqu\u00ed\u00ad su colocaci\u00f3n m\u00e1s oportuna: la que se refiere a la magia y a la adivinaci\u00f3n. Semejantes pr\u00e1cticas eran una ofensa para el Se\u00f1or del tiempo y de la providencia; un desconfiar de \u00e9l; sustraerse a su plan sorprendente, pero siempre provechoso para el hombreA V\u00e9anse las duras prescripciones de Ex 22,17; Dt 18,9-12; Lev 19,26.31; 20,6.27 (y v\u00e9ase una p\u00e1gina hist\u00f3rica desconcertante: la de Sa\u00fal en Endor, IS 28,3-25).<br \/>\n778<br \/>\nb) El que defiende al pobre.<br \/>\nLa palabra divina en cuanto \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (no pretendemos entrar aqu\u00ed\u00ad en la cuesti\u00f3n de las diferentes asignaciones de algunos escritos, seg\u00fan las ediciones sucesivas de su \u2020\u0153canon\u2020\u009d) considera nuevas formas de provisiona-lidad humana y, consiguientemente, del Dios que se manifiesta en ella. Recordemos s\u00f3lo algunas p\u00e1ginas principales.<br \/>\nDurante el tiempo de los profetas contin\u00faan a\u00fan ciertas formas menores y parciales de nomadismo: ante todo la de los pobres. Una expresi\u00f3n, que asumir\u00e1 un tono especialmente significativo en labios de Jes\u00fas Mt 26,11), puede caracterizar muy bien la experiencia de Israel durante el per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico y por tanto, de suyo, de la condici\u00f3n sedentaria. Se lee en Dt 15,11: \u2020\u0153Nuncafaltar\u00e1n pobresen la tierra; poresote digo: Abre tu mano a tu hermano, al humillado y al pobre de tu tierra\u2020\u009d (el texto forma parte de las prescripciones sobre el a\u00f1o sab\u00e1tico: v\u00e9ase Dt 15,7-11). Los profetas presentan a un Dios que protege a los pobres y que castiga todo abuso de los poderosos de turno: cf 1 R 21 (la vi\u00f1a de Nabot); Am 2,7; 5,11- 15; 8,4-8; Miq 2,2; 7,1-7; Is 1,16-17; 5,8-10).<br \/>\nPero los profetas predican adem\u00e1s una \u2020\u0153pobreza\u2020\u009d como opci\u00f3n espiritual, o mejor dicho, como respuesta a una llamada por parte de Dios: la de ponerse bajo su protecci\u00f3n, la de una condici\u00f3n de desprendimiento incluso de las protecciones humanas y de la tierra. Es ciertamente ejemplar la p\u00e1gina relativa a los recabitas (Jr35). Tampoco carece de sentido y de mensaje -aunque no siempre se la viviera como vocaci\u00f3n- la disposici\u00f3n de que la tribu de Lev\u00ed\u00ad no poseyera un territorio, ya que su herencia ten\u00ed\u00ada que ser el Se\u00f1or; por eso los profetas recuerdan a los levitas la necesidad de superar sus infidelidades (Os 4,4-10; Os 6,9 Miq Os 3,11; Jr6,13-15). Tambi\u00e9n son p\u00e1ginas muy ricas de espiritualidad y de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d las relativas a los \u2020\u0153pobres del Se\u00f1or\u2020\u009d (So 2,3; So 3,11-13; Is 49,13; Is 62,2; IS 2,1-10) [\/Pobreza].<br \/>\nLa nueva experiencia de provisio-nalidad que Israel est\u00e1 llamado a vivir en el tiempo \u2020\u0153prof\u00e9tico\u2020\u009d es la del destierro y la di\u00e1spora. Despu\u00e9s de varias desorientaciones y crisis de fe, la palabra prof\u00e9tica por parte de Dios se hace o\u00ed\u00adr; pero no es solamente un castigo de las culpas y de las infidelidades, 5iflO una \u2020\u0153vocaci\u00f3n\u2020\u009d! Bajo esta nueva condici\u00f3n de movilidad hay un plan providencial, y por tanto es posible dialogar con Dios, encontrarlo incluso en las tierras de la di\u00e1spora. Puede verse Jer 24 (las dos cestas de higos y su simbolog\u00ed\u00ada) y 29 (la carta a los deportados de Babilonia). Es este mismo sentido hay que entender tambi\u00e9n Ez 12,1-20; 34-37.<br \/>\n779<\/p>\n<p>c) El Dios providente.<br \/>\nEn su multiplicidad de g\u00e9neros literarios, los escritos sapienciales atestiguan una tercera palabra de Dios sobre las situaciones de movilidad (bien sea la de la di\u00e1spora o bien la de otras experiencias m\u00e1s bien personales de provisionalidad): toda forma de ruptura y de p\u00e9rdida de seguridad externa es de hecho vocaci\u00f3n y providencia. Obs\u00e9rvense los hechos siguientes: 1) en la di\u00e1spora y en situaci\u00f3n de minor\u00ed\u00ada el Se\u00f1or llama a hacerse sensibles y abiertos a los nuevos pobres que se descubren (llamada a las \u2020\u0153obras de misericordia\u2020\u009d: cf Si 3,29-4,10; 29,8-13; Jb 24,2-12;Jb 31,16-32; Tb 4,7-11); 2) pero las diferentes condiciones de provisionalidad son tambi\u00e9n una escuela de desprendimiento de la riqueza y del bienestar, cuando el hombre siente la tentaci\u00f3n de prescindir de Dios en su vida(Pr 13,7-8 15,16;5i5,1-11; Pr 11,12-28; Pr 14,3-19). As\u00ed\u00ad se aprende a basarse s\u00f3lo en Dios providente y cercano (Jb 27,16-19; Si 34,13-1 7; Sal 49; Sal 73).<br \/>\n780<br \/>\nd) \u2020\u0153Abb\u00e1, danos el pan de cada d\u00ed\u00ada\u2020\u009d.<br \/>\nNos referirnos a la palabra de Dios que nos dijo Jes\u00fas (y que nos atestigua todo el NT). No s\u00f3lo Jes\u00fas vivi\u00f3 en el desprendimiento, y durante cierto tiempo, en el destierro, sino que tambi\u00e9n su comunidad inici\u00f3 su camino -como atestiguan especialmente algunos escritos del NT (cf 1 P; Heb)- bajo el signo de la di\u00e1spora y de la persecuci\u00f3n.<br \/>\nA las ense\u00f1anzas m\u00e1s densas de Jes\u00fas sobre la experiencia de Dios desde una condici\u00f3n de provisionalidad pertenecen: 1) la invitaci\u00f3n a basar la propia confianza s\u00f3lo en Dios Abb\u00e1 presente y providente, desprendi\u00e9ndose de los bienes y de la ambici\u00f3n (Lc 12,13-24); 2) la exhortaci\u00f3n a no tener miedo cuando nos encontramos en situaciones de minor\u00ed\u00ada y de persecuci\u00f3n (Mt 10,26-31); 3) la exigencia de vivir la misi\u00f3n, sin garantizarse el propio futuro econ\u00f3mico y personal (Mt 10,5-10).<br \/>\nLos escritos apost\u00f3licos se\u00f1alan con m\u00e1s precisi\u00f3n las actitudes que han de vivir los nuevos disc\u00ed\u00adpulos:<br \/>\nfundarse s\u00f3lo en Dios (Hb 11); buscar una patria futura, que haga considerar la existencia presente como transitoria (1 P IP 2,11-12 1 P IP 5,6-9; Flp 3,18-21; Hb 13,14).<br \/>\nPuede considerarse como v\u00e9rtice de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas la petici\u00f3n que propone a los disc\u00ed\u00adpulos en el Padrenuestro: que sea el Abb\u00e1 el que nos d\u00e9 el pan de cada d\u00ed\u00ada, como hab\u00ed\u00ada hecho providencialmente con Israel en el desierto. Comp\u00e1rense Mt 6,11 y Ex 16,11-26 (y tambi\u00e9n Mt 6,25-34). Verdaderamente aqu\u00ed\u00ad el rostro del Dios presente y providente alcanza una cima de su autorrevelaci\u00f3n.<br \/>\n781<br \/>\n2. El Dios de la liberaci\u00f3n y DE LA alianza.<br \/>\nLa tipolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo y de la alianza es la segunda gran tipolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Se trata tambi\u00e9n en este caso de una cita constantemente viva y actual entre Dios y su pueblo, y no s\u00f3lo del recuerdo de un episodio lejano y \u00fanico; es lo que nos lleva a constatar el examen del AT y del NT. De esta experiencia siempre permanente y que se renueva a lo largo de la historia interesan aquellas revelaciones de s\u00ed\u00ad mismo que fue haciendo el Dios de la \u00c2\u00a1liberaci\u00f3n y de la \u00c2\u00a1 alianza desde los tiempos del Sina\u00ed\u00ad hasta el mensaje de Jes\u00fas: \u00bfcu\u00e1l es su nombre?, \u00bfcon qu\u00e9 rostro fue captado y encontrado por sus destinatarios?<br \/>\n782<br \/>\na) Dios libera y une con \u00e9l en alianza.<br \/>\nAl primer tipo fundamental de palabra divina en la Biblia le est\u00e1 reservado ante todo transmitir el recuerdo y el significado del acontecimiento primordial: Yhwh intervino triunfalmente para liberar y rescatar para s\u00ed\u00ad a los descendientes de los patriarcas Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob.<br \/>\nVarios textos -que es posible fechar con cierta aproximaci\u00f3n, en tiempos m\u00e1s lejanos respecto a la redacci\u00f3n actual del Pentateuco- evocan e interpretan aquel doble acontecimiento de liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto y de adhesi\u00f3n libre y total a Yhwh en forma de alianza (Dt 26,5-10 N\u00fam Dt 23,22; Dt 24,8-9 etc. ). El \u00e9xodo y la alianza son ante todo \u2020\u0153vocaciones\u2020\u009d por parte de Dios: cf Ex 18,3-8; 24,3-8.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada, es decir, los nombres y los rostros de Dios, aparece bastante variada en estas p\u00e1ginas ya desde las m\u00e1s arcaicas.<br \/>\nYhwh es aquel que vence y triunfa, pues de manera inesperada y admirable sumergi\u00f3 en el mar al<br \/>\ncaballo y al caballero de los egipcios (Ex 15,19).<br \/>\nEl tipo de intervenci\u00f3n divina que lleva a Israel desde la esclavitud a la adhesi\u00f3n libre a su Dios se configura como un rescate y una conquista que engendra derechos de exclusividad sobre Israel por parte de Yhwh y de pertenencia total a \u00e9l por parte de los rescatados (cf Ex 12,1-13,16). En otras \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas m\u00e1s evolucionadas se recurrir\u00e1 al t\u00e9rmino t\u00e9cnico, que indica el rescate-adquisici\u00f3n de esclavos, para calificar la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or en Egipto (ga\u2020\u2122al: Ex 6,6; Ex 15,13).<br \/>\nEl Dios que hizo salir a Israel y que lo llam\u00f3 a una alianza con \u00e9l afirma adem\u00e1s -con otro antropomorfismo atrevido- que es \u2020\u0153celoso: no admite una fidelidad parcial y dividida en la espiritualidad israelita. Toda la t\u00f3rah, en sus sucesivas redacciones, predica este rostro divino (Ex 20,3-6; Ex 34,14; Jos 24,19; Dt 4,23-27; Dt 5,9-10; Dt 6,14-15; Dt 32,15-25).<br \/>\nPero hay por lo menos otro rasgo caracter\u00ed\u00adstico y misterioso del Dios del \u00e9xodo-alianza: sus \u2020\u0153celos\u2020\u009d se compaginan con una infinita \/ misericordia. El episodio de la revelaci\u00f3n se refiere en Ex 33,18-23 y 34,5-8. Pero la f\u00f3rmula de autopresentaci\u00f3n divina (34,6b-7) aparece con frecuencia, y con diferentes intentos de expresi\u00f3n, a lo largo de todo el Pentateuco (Ex 20,5-6 = Dt 5,9-10 N\u00fam Dt 14,18-19; Dt 7,9-10) y en otros lugares del AT (Jr 32,18; JI 2,13; Sal 86,15), sobre todo en el maravilloso salmo 103.<br \/>\n783<br \/>\nb) El esposo fiel y misericordioso.<br \/>\nYhwh sigue hablando de s\u00ed\u00ad mismo, como Dios de liberaci\u00f3n y de alianza, a trav\u00e9s de los escritos prof\u00e9ticos. Su m\u00faltiple interpretaci\u00f3n de la epopeya hist\u00f3rica del pueblo de Dios nos hace escuchar frecuentemen-ife una palabra divina que no cesa de sorprender, mientras que revela nuevos aspectos del Dios celoso y misericordioso.<br \/>\nLos libros prof\u00e9tico-hist\u00f3ricos (de mano deuteron\u00f3mica) resumen los siglos que van desde el tiempo de Josu\u00e9 hasta el destierro de Babilonia subrayando frecuentemente el doble tema de la infidelidad de Israel y de la fidelidad gratuita de Dios.<br \/>\nOseas recurre expresamente a la tipolog\u00ed\u00ada familiar para predicar cu\u00e1les son las relaciones que vive Yhwh con el reino de Samar\u00ed\u00ada: un esposo apasionado y traicionado (Os 2,4-20), un padre amoroso no correspondido (Os 11,1-9). Pero en el horizonte de esta revelaci\u00f3n y experiencia de Dios resuenan con energ\u00ed\u00ada los acentos de esperanza y de recuperaci\u00f3n (Os 2,21-25; Os 11,10-11; Os 14,2-9).<br \/>\nDe una alianza con Dios como desposorio hablan adem\u00e1s otras profec\u00ed\u00adas: algunas p\u00e1ginas de Jerem\u00ed\u00adas (cf Jer 2,2-3,5; 30,12-17; 31,3-4); Eze-quiel, en textos que afirman que nunca se ha mantenido la fidelidad a Dios por parte de su pueblo (Ez 16; Ez 23); el Segundo Isa\u00ed\u00adas, para anunciar un nuevo tipo de relaciones entre Si\u00f3n y el esposo divino (Is 54; Is 60; Is 62).<br \/>\nUn nuevo \u00e9xodo y una nueva alianza, seg\u00fan los profetas recordados, se deben al hecho de que Yhwh es, al mismo tiempo, misteriosamente \u2020\u0153celoso como un esposo herido y ofendido (Ez 16,38-42; Ez 23,25; Ez 35,11; Ez 36,5-6; Is 59,17; Is 63,15 etc. ); \u2020\u0153misericordioso\u2020\u2122, como un padre y un madre (Os 1,6-7; Os 2,25; Jr 12,15; Jr 30,18; Jr 31,20; Is 49,13-15; Is 54,6-10 etc. ); y \u2020\u0153redentor\u2020\u009d (go \u2020\u02dcel), que rescata a su pueblo de sus m\u00faltiples cadenas (Os 13,14 Miq Os 4,10; Jr 31,11; Is 43,1-2; Is 44,2 1-24; Is 48,20; Is 60,16 etc. ).<br \/>\n784<br \/>\nc) El Dios que perdona y recupera.<br \/>\nLa palabra divina bajo la forma de \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d evoca e interpreta la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre Israel y su Dios de maneras diferentes: la fidelidad para con aquel que libera y gu\u00ed\u00ada a su pueblo tiene que manifestarse a trav\u00e9s de la acogida de su ley (Sal 119; Si 24 Bar 3,9-4,4); aparece con frecuencia la invitaci\u00f3n a la confianza en Dios misericordioso, a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas maravillosas de \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d de las culpas (Sal 25; Sal 51 Bar 1,15-3,8; Dn 3,26-45;Dn 9,3-19).<br \/>\nAl tipo de palabra de Dios como sabidur\u00ed\u00ada pertenece tambi\u00e9n la esperanza de nuevas intervenciones divinas de liberaci\u00f3n, como en el tiempo de la esclavitud de Egipto. Es lo que se percibe en algunas oraciones, como las de Judit (Jdt 9), Ester (cf Est4),elSir\u00e1cida(Si 36,1-17). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada evoca los acontecimientos del \u00e9xodo como motivo de esperanza de nuevas salvaciones divinas; en efecto, el Se\u00f1or custodi\u00f3 y gui\u00f3 siempre a su pueblo (Sb 10-19).<br \/>\nEl Cantar de los Cantares tiene p\u00e1ginas sublimes sobre las vicisitudes de la alianza entre Yhwh y su pueblo: el amor y la intimidad -no sin purificaciones y alternativas fatigosas de fidelidad- entre los dos amados se celebran a trav\u00e9s de la tipolog\u00ed\u00ada esponsal, que ya trataban con gusto los profetas. El horizonte es el de la visi\u00f3n confiada de su posible realizaci\u00f3n y de su continuo crecimiento: Dios esposo no le fallar\u00e1 jam\u00e1s a su esposa amada y su fidelidad lograr\u00e1 vencer las fragilidades temporales de esta \u00faltima.<br \/>\n785<br \/>\nd) \u2020\u0153Abb\u00e1, perdona nuestras ofensas<br \/>\nJes\u00fas se refiri\u00f3 con frecuencia al antiguo modelo de relaciones con Dios, bien sea para denunciar la imposible recuperaci\u00f3n de la alianza si-na\u00ed\u00adtica en sus expresiones actuales de religiosidad (propuestas y vividas por los escribas y los fariseos) y de culfo\u2020\u009d (especialmente el del templo), bien para anunciar y realizar la instituci\u00f3n de una nueva alianza (en la \u00faltima cena con los disc\u00ed\u00adpulos).<br \/>\nResulta entonces original\u00ed\u00adsimo el anuncio que Jes\u00fas hace de Dios: \u00e9l es un Padre (m\u00e1s a\u00fan, un Abb\u00e1) misericordioso; y la relaci\u00f3n con \u00e9l engendra confianza y esperanza respecto a la existencia propia, aunque marcada por la infidelidad y el pecado (Lc 6,35-38; Lc 15,11-32). Desarrollando una ense\u00f1anza concreta de Jes\u00fas, el NT pone constantemente en evidencia el hecho de que Dios es el \u2020\u0153primero\u2020\u2122 en perdonar(en Cristo)yen \u2020\u0153reconciliar consigoal mundo (2Co 5,18-21;Rm 5,5-11; Col 1,18-23; Ef 2,4-18).<br \/>\nEl nuevo \u00e9xodo consiste ante todo en la liberaci\u00f3n del pecado; pero alcanzar\u00e1 su experiencia suprema al final de los tiempos, en los cielos nuevos y la tierra nueva, cuando Dios sea todo en todos (cf el mensaje del Apocalipsis). Y la nueva alianza, que tendr\u00e1 su cumplimiento en los cielos (cf de nuevo Ap 19-22), se celebra ya en esta tierra a trav\u00e9s de los encuentros de Cristo esposo con los hombres, que se convierten al reino de Dios y forman la Iglesia (Mc 2,18-20; 2Co 11,1-4; Ef 5,25-32).<br \/>\nJes\u00fas ordena a los disc\u00ed\u00adpulos que se dirijan a Dios, Abb\u00e1 misericordioso, con infinita confianza, para pedirle perd\u00f3n por sus propias infidelidades. De esta manera queda dibujado-en la oraci\u00f3n del Padrenuestro- el rostro de aquel Dios que se revel\u00f3 como liberador y compa\u00f1ero de una experiencia de intimidad (de alianza esponsal y paternal) con el hombre.<br \/>\n786<br \/>\n3. El Dios del \u2020\u0153desierto\u2020\u009d.<br \/>\nDesde el tiempo de las peregrinaciones de Israel en el desierto de Sina\u00ed\u00ad, las experiencias religiosas de prueba de la fidelidad a Yhwh marcan con frecuencia el camino del pueblo de Dios. El \u2020\u0153desierto\u2020\u2122 no es s\u00f3lo un lugar y un tiempo, sino tambi\u00e9n una especie de cita con Dios por parte de Israel. Los t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos que evocan el desierto son m\u00e1s \u2020\u0153teol\u00f3gicos\u2020\u009d que geogr\u00e1ficos; en efecto, se habla de Masa (tentaci\u00f3n, prueba, verificaci\u00f3n) y de Merib\u00e1 (contestaci\u00f3n, rebeli\u00f3n, protesta). \u00c2\u00a1Es el Dios-que-tienta a su pueblo y al hombre! Tal es el rostro que a menudo se se\u00f1ala y se manifiesta en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: uno de los cap\u00ed\u00adtulos m\u00e1s misteriosos y apasionantes de la teolog\u00ed\u00ada hebreo-cristiana sobre el Yhwh del AT y sobre el Abb\u00e1 del NT. Indiquemos algunos de sus rasgos:<br \/>\n787<br \/>\na) El Dios de Mas\u00f3 y Merib\u00e1.<br \/>\nTambi\u00e9n en este caso la autorrevela-ci\u00f3n divina tiene su tarjeta de presentaci\u00f3n en el signo de una t\u00f3rah, de una orientaci\u00f3n fundamental de vida para el pueblo de Dios. Los sucesos de Masa y de Merib\u00e1 se registran con frecuencia -y se repiten- en los cinco primeros libros de la Biblia (v\u00e9anse las secciones de Ex 15,22-18,27; N\u00fam 11-14; 20-25; Dt 1,6-4,8; etc.).<br \/>\nInteresa subrayar la frecuencia con que los antiguos redactores de aquellas p\u00e1ginas resumieron los episodios del desierto con la expresi\u00f3n: \u2020\u0153Dios&#8230; tent\u00f3 a Israel\u2020\u009d (Ex 15,25; Ex 16,4; Ex 20,20; Dt 8,2; Dt 8,16; Dt 13,4). Ciertamente, la Biblia dice a veces que tambi\u00e9n Israel rebel\u00e1ndose \u2020\u0153tent\u00f3 a Dios\u2020\u009d Ex 17,2; Ex 17,7 N\u00fam Ex 14,2); pero no cabe duda de que la primera f\u00f3rmula es mucho m\u00e1s misteriosa. La prueba de ello es que en algunos casos, en vez del sujeto divino que tienta (como en el episodio de David y del censo que hab\u00ed\u00ada ordenado: 2S 24,1), se procura sustituirlo por Satan\u00e1s, m\u00e1s f\u00e1cilmente \u2020\u0153comprensible\u2020\u009d como tentador del hombre (cf ICr\u00f3n 21,1: \u00c2\u00a1no es Yhwh, sino Satan\u00e1s el que tent\u00f3 a David!).<br \/>\nLa tentaci\u00f3n por parte de Dios no se la ahorr\u00f3 ni siquiera a Abrah\u00e1n (Gn 22,1). Y aqu\u00ed\u00ad precisamente es donde hay que buscar un probable significado de esta automanifesta-ci\u00f3n de Dios: es \u00e9l quien \u2020\u0153llama\u2020\u2122 al desierto; es \u00e9l mismo -el que hizo salir a Israel de Egipto (Ex 20,2)- el que le hace atravesar tambi\u00e9n el desierto \u2020\u0153para\u2020\u009d tentar a su pueblo: as\u00ed\u00ad Dt 8,2-5. El Dios-que-tienta es el Se\u00f1or de la historia; \u00c2\u00a1y en el tiempo de la tentaci\u00f3n se revela con un solo rostro y un nombre!<br \/>\n788<br \/>\nb) El que tienta a su pueblo.<br \/>\nLa revelaci\u00f3n divina de s\u00ed\u00ad mismo como \u2020\u0153tentador\u2020\u009d sigue siendo registrada y profundizada por los profetas:<br \/>\n1) la confrontaci\u00f3n con el baalismo de Ca-na\u00e1n (y las frecuentes ca\u00ed\u00addas en la infidelidad a Dios) se desarrolla en el libro de los \/ Jueces con episodios en los que Yhwh tentaba de \u00e9ste modo a su pueblo Jc 2,22; Jc 3,1; Jc 3,4); 2) tambi\u00e9n la sumisi\u00f3n de Ezequ\u00ed\u00adas frente al poder de Babilonia es transcrita por el libro de las Cr\u00f3nicas como una tentaci\u00f3n por parte de Dios (2Cr 32,31).<br \/>\nLa nueva gran p\u00e1gina hist\u00f3rica de \u2020\u0153desierto\u2020\u2122, que los profetas interpretan como \u2020\u0153vocaci\u00f3n\u2020\u009d por parte de Dios, es la del destierro. Dios se ha revelado nuevamente, no ya s\u00f3lo como \u2020\u0153roca\u2020\u009d en el tiempo del nomadismo y de la di\u00e1spora (1 supra, III, la), sino tambi\u00e9n como aquel que somete a prueba a su pueblo. A trav\u00e9s de los profetas del destierro y de despu\u00e9s del destierro, Israel aprende a buscar a un Dios m\u00e1s grande y misterioso que el que de vez en cuando se asignaba en su religiosidad y en su teolog\u00ed\u00ada. Yhwh es un Dios que provoca \u2020\u0153porqu\u00e9s\u2020\u2122, que quedan mucho tiempo sin respuesta, moviendo as\u00ed\u00ad a purificar la capacidad y la confianza superficiales respecto a \u00e9l. V\u00e9anse algunas p\u00e1ginas maravillosas en los profetas:<br \/>\ncf Lam; 1s58,1-3 (y 59,1-2); Ha 1,2-4.12-1 7; Mal 1,2-5; 2,17-3,5; 3,13-18; etc.<br \/>\n789<br \/>\nc) Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia y teolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl estilo misterioso de Dios vuelve a presentarse como experiencia y como interrogante en la palabra divina dirigida a los hombres como \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d: ninguna formulaci\u00f3n (teol\u00f3gica), ninguna s\u00ed\u00adntesis de su misterio es jam\u00e1s adecuada para explicar sus sorpresas desconcertantes en la historia y en la vida de los hombres. Este parece ser el significado profundo de dos grandes libros sapienciales: \/ Jb y \/ Qoh\u00e9let. Dios est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1; el encuentro con \u00e9l no repite nunca modelos precedentes; es menester aceptar siempre a un viviente continuamente original, que invita a un profundo sentimiento de humildad y de creatu-ralidad.<br \/>\nSon numerosos los \/ salmos que traducen en plegaria la experiencia del desierto, bien sea comunitaria o bien personal: las s\u00faplicas de los enfermos (Sal 6; Sal 22; Sal 31; Sal 41 etc., que aparecen m\u00e1s tarde en los evangelios para interpretar la pasi\u00f3n Jes\u00fas); las invocaciones de los desterrados (Sal 42-43; Sal 102), de los acusados falsamente (Sal 7; Sal 26; Sal 35; Sal 109), de los oprimidos (Sal 55; Sal 57; Sal 59; Sal 69 etc\u00e9tera). Como se deduce de estas plegarias, Dios es el \u00fanico que salva. El desierto de la prueba afina la fe en Dios; el rostro divino, tan misterioso en determinados momentos, sigue siendo, sin embargo, aquel que busca el orante, como el \u00fanico que puede confortar y sostener su existencia.<br \/>\n790<br \/>\nd) \u2020\u0153Abba, no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u2020\u009d.<br \/>\nLos evangelios se refieren al Dios del desierto y de la tentaci\u00f3n a partir de la experiencia de Jes\u00fas. Hay p\u00e1ginas del NT que mantienen en este sentido un significado inagotable: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu llev\u00f3 a Jes\u00fas al desierto para ser tentado por el diablo\u2020\u009d (Mt 4,1). Y tambi\u00e9n: \u2020\u0153Jes\u00fas&#8230; fue probado en todo a semejanza nuestra&#8230;\u2020\u009d (Hb 4,15). El significado de aquellas pruebas del desierto, lo mismo que las que Jes\u00fas sufri\u00f3 durante su vida p\u00fablica (cuando la causa inmediata son los hombres que le rodean: Mt 16,1-4; Mt 19,1-9; Mt 22,15-22; Mt 22,34-40), es siempre el de alejarse del proyecto de su Padre respecto a la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n que ha de realizar. Y es en Getseman\u00ed\u00ad (Mc 14,32-42) donde Jes\u00fas pronuncia el \u00faltimo s\u00ed\u00ad de total adhesi\u00f3n a la voluntad de Dios, al que invoca seg\u00fan lo recuerda Marcos como a su Abb\u00e1 (14,36).<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad precisamente radica uno de los aspectos totalmente nuevos e inimaginables que Jes\u00fas revela sobre el significado de la experiencia de desierto-tentaci\u00f3n: el rostro y el nombre de Dios que \u2020\u0153llama\u2020\u009d al desierto, m\u00e1s a\u00fan, que \u2020\u0153induce (hace entrar) en la tentaci\u00f3n\u2020\u009d, es el rostro y el nombre paternal del Abb\u00e1. \u00bfPor qu\u00e9? Para tomar conciencia de la propia fragilidad y recurrir a \u00e9l para ser liberados del maligno. Esta es la actitud que se le sugiere al disc\u00ed\u00adpulo en la pen\u00faltima petici\u00f3n del Padrenuestro, la oraci\u00f3n en que Jes\u00fas resume las experiencias fundamentales de encuentro entre el Abb\u00e1 que est\u00e1 en los cielos y los que acogen su mensaje sobre Dios (Mt 6,13).<br \/>\n791<\/p>\n<p>4. El Dios rey y Se\u00f1or de la historia.<br \/>\nLa tipolog\u00ed\u00ada del \u00c2\u00a1\u2020\u0153reino\u2020\u009d de Dios, entendido como su iniciativa \u00fanica sobre la historia humana y sobre el cosmos, llena toda la Biblia desde las primeras p\u00e1ginas hasta el Apocalipsis. El Dios vivo y presente se ha revelado constantemente como Se\u00f1or, hasta el punto de que Israel asign\u00f3 de buen grado al misterioso nombre divino de Yhwh, como su traducci\u00f3n m\u00e1s adecuada, los nombres de Ad\u00f3nay (en hebreo) y de Kyrios (en griego), que indican precisamente el sentido de se\u00f1or\u00ed\u00ado.<br \/>\n792<br \/>\na) Iniciativa de Dios en escoger y en llamar.<br \/>\nLas primeras p\u00e1ginas de la Biblia se abren con el Dios creador, y por consiguiente Se\u00f1or del universo. Pero en el orden de la revelaci\u00f3n y de la experiencia, la \u2020\u0153primeridad\u2020\u2122 de Dios es captada por Israel a trav\u00e9s de otras muchas p\u00e1ginas. Lejana en el tiempo -aunque siempre nueva y actual- est\u00e1 para el pueblo de Dios la experiencia de la \u00c2\u00a1 elecci\u00f3n y de la -vocaci\u00f3n: \u00c2\u00a1todo comienza por esa iniciativa de Dios! Y cuando Dios llama, \u2020\u0153da un nombre\u2020\u2122 y un sentido a la existencia del hombre. V\u00e9anse p\u00e1ginas como las de Gen 16,11; 17,5.15; 32,29; etc. El Deuteronomio recoge estas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica (Dt4,32-39; Dt 7,6-10).<br \/>\nOtra de las sorpresas vividas por Israel desde los a\u00f1os m\u00e1s remotos -y fijada por escrito de m\u00faltiples maneras teol\u00f3gicas- es la de haber encontrado en su Dios a un combatiente y a un guerrillero; solo y por s\u00ed\u00ad mismo, Yhwh vence en batalla y gu\u00ed\u00ada a su pueblo (las \u2020\u0153guerras de Yhwh): cf Ex 14,1-15,21; 17,8-16; N\u00fam 22-24; Dt 20,2-4; etc.<br \/>\nEsta iniciativa regia de Dios se traduce teol\u00f3gicamente con diversos recursos literarios por el \u00faltimo autor (el \u2020\u0153sacerdotal\u2020\u2122) del Pentateuco; los acontecimientos hist\u00f3ricos son anunciados y descritos antecedentemente por Dios (Gn 1; Ex 6,2-12; Ex 7,1-13; Ex 9,8-12); cuando el Se\u00f1or manda algo, el hombre no tiene nada que objetar ni que responder con palabras, sino que ha de ejecutar sus \u00f3rdenes Gn 17; Ex 7,6-7; Ex 16,4-16).<br \/>\n793<br \/>\nb) Yhwh, Se\u00f1or de la historia.<br \/>\nEn el segundo modelo fundamental de palabra divina, la profec\u00ed\u00ada, se encuentran numerosos textos de revelaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n prof\u00e9tica sobre el se\u00f1or\u00ed\u00ado divino.<br \/>\nUn acontecimiento decisivo en orden a la experiencia del rostro soberano de Dios es en primer lugar la elecci\u00f3n de la \u2020\u0153casa de David\u2020\u009d como signo del reinado divino sobre el pueblo de Dios. La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n a \u00c2\u00a1 David se mostrar\u00e1 cargada de mensaje teol\u00f3gico: de esta manera Yhwh tomaba en sus manos la historia de los descendientes de los patriarcas. Los textos prof\u00e9ticos interpretativos se van redactando sucesivamente, con diferentes acentos, hasta abrirse cada vez m\u00e1s a unas perspectivas me-si\u00e1nicas: cf 2S 7; ICr\u00f3n 17; Ps2; 72; 89; 110; etc.<br \/>\nUna p\u00e1gina igualmente densa de contenido sobre el estilo misterioso de Dios, Se\u00f1or \u00fanico de la historia, es la de \u00c2\u00a1 Elias en el monte Horeb (IR 19,1-18): el profeta comprende m\u00e1s tarde -despu\u00e9s de haber pasado Yhwh (vi\u00e9ndolo \u2020\u0153de espaldas\u2020\u009d)- que Dios conduce la historia de una manera muy distinta de como \u00e9l la conceb\u00ed\u00ada. Precisamente por eso la historia contin\u00faa, aunque los hombres pasen. El mismo Elias ser\u00e1 sustituido por El\u00ed\u00adseo.<br \/>\nLos profetas de la realeza divina son sobre todo Amos (el Se\u00f1or es como un le\u00f3n que ruge), Miqueas (el Se\u00f1or juzga a Samar\u00ed\u00ada y a Jerusal\u00e9n), Isa\u00ed\u00adas (el Se\u00f1or reina y su \u2020\u0153gloria\u2020\u009d llena toda la tierra). Cada uno de ellos requerir\u00ed\u00ada un examen atento y una intensa mirada de fe ante el dens\u00ed\u00adsimo mensaje que transmiten. El m\u00e1s rico de todos ellos es probablemente Isa\u00ed\u00adas (a trav\u00e9s del desarrollo de su \u2020\u0153escuela\u2020\u2122): el libro del Emanuel (Is 6,12), las im\u00e1genes vibrantes sobre la iniciativa real de Dios (como la del alfarero: 1s29,15-16 ), su presentaci\u00f3n de Dios como del Se\u00f1or a cuyo servicio hemos de ponernos con la actitud del siervo descrito en la segunda parte de Isa\u00ed\u00adas (Is 42,1-4; 1s49,1-5; 1s50,4-9 52,13-53,12).<br \/>\nEn orden a la revelaci\u00f3n de la realeza divina ocupa una funci\u00f3n singular la \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d de tipo apocal\u00ed\u00adptico:<br \/>\nYhwh reasumir\u00e1 la historia humana y c\u00f3smica, poniendo de manifiesto su profundo sentido y el proyecto con que la conduc\u00ed\u00ada. Quedar\u00e1 finalmente claro a los ojos de todos sus fieles el orden de Dios, por encima del desorden y de la perversidad de los hombres (Is 24-27; Ez 38-39 Daniel).<\/p>\n<p>794<br \/>\nc) El que escudri\u00f1a y juzga el coraz\u00f3n humano.<br \/>\nLos escritos de g\u00e9nero sapiencial, interesados por la auto-rrevelaci\u00f3n de la realeza y de la primac\u00ed\u00ada de Dios, presentan el rostro divino como el \u00fanico que sondea, discierne y juzga a los hombres, separando a los rectos de los imp\u00ed\u00ados. A diferencia de todo lo que consiguen hacer los jueces humanos, Dios atribuye con absoluta imparcialidad los m\u00e9ritos y responsabilidades, retribuyendo a cada uno seg\u00fan sus obras Sb 2-5; Si 17,13-19; Sal 49; Sal 73).<br \/>\nComo suced\u00ed\u00ada ya con la tipolog\u00ed\u00ada divina de la misericordia (Ex 34,6-7), tambi\u00e9n para la de la realeza aparece con frecuencia en el AT y en el NT -especialmente en los textos de reflexi\u00f3n sapiencial- una f\u00f3rmula que suena m\u00e1s o menos como una definici\u00f3n de Dios: Dios es el que escudri\u00f1a los pensamientos humanos! No hay nada que escape a su mirada, nada que sea impenetrable a sus ojos; ni siquiera lo m\u00e1s rec\u00f3ndito (y que seg\u00fan la simbolog\u00ed\u00ada hebrea se proyecta y se vive en los \u2020\u0153r\u00ed\u00ad\u00f1ones\u2020\u009d: las pasiones, los deseos humanos m\u00e1s profundos y casi inconscientes). Pues bien, Yhwh \u2020\u0153sondea y prueba los corazones (=las intenciones) y los r\u00ed\u00ad\u00f1ones (=las aspiraciones)\u2020\u009d de los hombres. Esta f\u00f3rmula aparece de forma id\u00e9ntica-o parcialmente modificada-ya en Jer 11,20; 12,2-3; 17,10; 20,12; 1R 8,38-40; Dan 13,42-44. Pero v\u00e9ase adem\u00e1s en Jb 7,17-18; Sg 1,6; Ps 17,3; 26,2; 33,13-15; 139,23 (Ap 2,23).<br \/>\nDios es Se\u00f1or de la historia humana y del cosmos. La \u00faltima secci\u00f3n del libro del Sir\u00e1cida exalta la manifestaci\u00f3n de la iniciativa divina en la creaci\u00f3n y en la historia de Israel a trav\u00e9s de su \u2020\u0153gloria\u2020\u009d (cf Si<br \/>\n42,15-50,21).<br \/>\nAdem\u00e1s son numerosas las composiciones salm\u00f3dicas que traducen en plegaria la celebraci\u00f3n de la realeza divina en sus m\u00faltiples expresiones (Sal 47; Sal 93; Sal 94 etc. ), o bien profesan su presencia y providencia al lado del hombre (Sal 139).<br \/>\n795<br \/>\nd) \u2020\u0153Abb\u00e1, venga a nosotros tu reino\u2020\u009d.<br \/>\nLa palabra divina, que se ha hecho \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d por medio del Verbo encarnado, revela finalmente ulteriores connotaciones del rostro soberano de Dios. A las gentes de Galilea Jes\u00fas les pidi\u00f3 sobre todo la conversi\u00f3n a la iniciativa soberana de Dios, ya a punto de realizarse, como primer paso para comprender luego las dem\u00e1s novedades sorprendentes de su mensaje sobre Dios y sobre el hombre (Mc 1,14-15). En la vida y en la \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d de sus destinatarios encuentra Jes\u00fas una \u2020\u0153religiosidad\u2020\u009d que no deja ya ning\u00fan sitio a la primac\u00ed\u00ada divina; denuncia una relaci\u00f3n con Dios animada ahora m\u00e1s por una mentalidad de contrato y de derechos adquiridos que por el agradecimiento por todo lo que \u00e9l conced\u00ed\u00ada gratuitamente con su misericordia, con su providencia y con sus intervenciones en la historia (Lc 11,37-54; Lc 18,9-14 etc. ).<br \/>\nA los que daban el paso de la conversi\u00f3n al reino de Dios y le segu\u00ed\u00adan, Jes\u00fas les propon\u00ed\u00ada una espiritualidad de obediencia y de servicio total a Dios, el Padre: sin pretensi\u00f3n alguna de ser recompensados seg\u00fan una contabilidad de m\u00e9ritos presente en el mundo jud\u00ed\u00ado de la \u00e9poca; contentos de trabajar por el Se\u00f1or y de estar a su servicio. V\u00e9anse sobre todo ciertas \u2020\u0153par\u00e1bolas\u2020\u009d (que constitu\u00ed\u00adan la f\u00f3rmula predilecta de Jes\u00fas para revelar a las gentes los misterios de su Padre): los obreros de la vi\u00f1a (Mt 19,30-20,16); siempre dispuestos y fieles y al servicio del Se\u00f1or(Lc 12,35-48); simplemente siervos Lc 17,7-10); siervos que hacen rendir a los dones recibidos en inter\u00e9s exclusivo de su Se\u00f1or(Lc 19,11-28).<br \/>\nDe esta manera hab\u00ed\u00ada vivido el mismo Jes\u00fas en la obediencia y en el servicio a Dios, el Abb\u00e1<br \/>\nMt 11,25-26; Mt 26,36-46; Jn 5,19-20; Jn 17,4). Y en la \/ oraci\u00f3n con que resume para sus disc\u00ed\u00adpulos las actitudes fundamentales que hay que vivir en la relaci\u00f3n con Dios, Jes\u00fas les invita a pedir que venga su reino, es decir (como lo desarrolla Mateo respecto a Lucas), que se haga su voluntad as\u00ed\u00ad en la tierra como en el cielo (Mt 6,10).<br \/>\n796<br \/>\nBIBL.: AA.W., Dio nella Bibbia e nelle culture ad essa contemporanee e connesse, Elle Di Ci, LeumannTur\u00ed\u00adn 1980; AA.W., \u2020\u0153Quaere-re Deum\u2020\u009d (Atti della XXV Settimana B\u00ed\u00adblica dell\u2020\u2122A.B.L), Paidea, Brescia 1980;<br \/>\nAA.W., Mysierium Salutis (a cargo de J. Feiner y M. Loehrer) II, Madrid 19772 (especialmente las<br \/>\naportaciones de A. Deissler y J. Pfammatter); Asensio F., Trayectoria teol\u00f3gica de la vida en el Antiguo<br \/>\nTestamento y su proyecci\u00f3n en el Nuevo, CSIC, Madrid 1968; Besnard AM., Le myst\u00e9re du Nom, Du Cerf,<br \/>\nPar\u00ed\u00ads 1962; Bonnard P.E., Le Secondlsa\u2020\u2122ie. Son disciple et ses \u00e9di-teurs. 1s40-66, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1972; Cazelles H., Religi\u00f3n d\u2020\u2122Israel, en \u2020\u0153DBS\u2020\u009d X (1981) 240-277; Deissler ?., L\u2020\u2122annuncio deIl\u2020\u2122Antico Testamento,<br \/>\nPaideia, Brescia 1980; Deissler ?., Schnackenburg R., Dios, en Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (ed. J.B.<br \/>\nBauer), Barcelona 1967, 273-295; Dubarle A.M., La manifestation natu-relle de Dieu d\u2020\u2122apres<br \/>\nI\u2020\u2122Ecriture, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1976; FoersterW., Queli G., kyrios, en GLNTV, 1969, 1341-1498; Guillet J., Dios en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (a cargo de X. L\u00e9on-Dufour), Barcelona 1980,241-250; lersel B. van,<br \/>\nEl Dios de los padres, Verbo Divino, Estella 1970; lmschoot P. van, Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento<br \/>\n(Dios). Madrid 1969; Jacob E., Le Dieu Vivant, Delachaux et Niesti\u00e9, Neuch\u00e1tel 1971; Jerem\u00ed\u00adas J., Abb\u00e1.<br \/>\nEl mensaje centraldeiNuevo Testamento, Sig\u00faeme, Salamanca 19832; Jenni E., Yahwe, en DTMA?<br \/>\n1,967-975; Kleink-necht H., QuelI G., Stauffer E., the\u00f3s, en GLNTIV, 1968, 317-464; Renaud, Je suis un<br \/>\nDieujaloux, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1963; Ringgreen H., Ab, en Grande Lessico deIl\u2020\u2122Antico Testamento 1, Paideia,<br \/>\nBrescia, 5-40; Schmidt, \u2020\u02dcEl, en DTMA??, 228-237; Id, \u2020\u02dcElohim en ib, 242-262; Schneider J., The\u00f3s, en<br \/>\nDCBNT, 487-499; SchrenkG., QuelI G., pat\u00e9r, en GLNTIX, 1974,11)1-1306; Westermann C, Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\ndeIl\u2020\u2122Antico Testamento, Paideia, Brescia 1983.<br \/>\nA. Mar ang\u00f3n<br \/>\n797<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>A) Dios en el hombre y en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>B) Posibilidad de conocer a Dios.<\/p>\n<p>C) Pruebas de la existencia de Dios.<\/p>\n<p>D) Atributos de Dios.<\/p>\n<p>E) La comunicaci\u00f3n de Dios mismo al hombre.<\/p>\n<p>F) Relaci\u00f3n entre Dios y el mundo.<\/p>\n<p>A) DIOS EN EL HOMBRE Y EN SI MISMO<\/p>\n<p>I. La cuesti\u00f3n de Dios y la revelaci\u00f3n<br \/>\nLa existencia misma del hombre incluye una tendencia a un -> absoluto en ser, sentido, verdad y vida, que la revelaci\u00f3n cristiana describe con el concepto \u00abDios\u00bb (filosof\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n). La realidad asida en ese concepto es, seg\u00fan la mente cristiana, un dato primigenio del car\u00e1cter trascendental del esp\u00ed\u00adritu humano, que hemos de afirmar, por m\u00e1s que en la historia de la religi\u00f3n no est\u00e9 claro el origen de la idea de D. Aqu\u00ed\u00ad siguen contraponi\u00e9ndose una teor\u00ed\u00ada puramente evolucionista, a partir de nociones muy primitivas, y la teor\u00ed\u00ada de un primer monote\u00ed\u00adsmo (fe en un D. sumo). Una prueba exacta del proceso de nacimiento y desarrollo no es posible a ninguna de las dos teor\u00ed\u00adas, si bien habla en favor de un monote\u00ed\u00adsmo original el hecho de que la explicaci\u00f3n de la fe en D. partiendo de la naturaleza, de la magia y del animismo no es evidente. La fe en una revelaci\u00f3n primitiva en que se comunic\u00f3 al hombre un saber (irreflexivo) sobre un ser personal divino, no es asequible por el m\u00e9todo de la historia de la religi\u00f3n y no puede probarse ni impugnarse a base de esta ciencia.<\/p>\n<p>El pensamiento cristiano no est\u00e1 ligado absolutamente a las conclusiones de la historia de la religi\u00f3n, que llevan siempre consigo cierta ambivalencia; pues est\u00e1 persuadido de que con la revelaci\u00f3n del AT aparece una nueva conciencia de D. Esta de ning\u00fan modo puede deducirse de algo anterior, aunque tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de lo nuevo, pueden mostrarse las vinculaciones con las antiguas ideas sobre D. y, por eso, cabe hablar de un \u00abdesarrollo\u00bb del monote\u00ed\u00adsmo veterotestamentario. El que el hombre haya de hablar de D., (el cual, seg\u00fan la doctrina revelada y las experiencias de los esp\u00ed\u00adritus m\u00e1s profundos de la humanidad, es precisamente el inefable, no es un objeto ni puede objetivarse), a primera vista y propiamente constituye una \u00abtarea imposible\u00bb. Mas, por otra parte, el hombre tiene que acometer esa tarea, pues la cuesti\u00f3n de D. que va implicada en la existencia humana y determina el car\u00e1cter problem\u00e1tico de \u00e9sta, no puede pasarse por alto con el silencio. Esto tiene que reconocerlo hoy a su modo hasta el ate\u00ed\u00adsmo militante, que, al negar a D., da testimonio de lo ineludible de la cuesti\u00f3n de D.; o, de lado cristiano, el movimiento extremo de \u00abla muerte de D.\u00bb , que sustituye la idea de un Dios personal, considerada inaceptable, por la conciencia normativa de la libertad humana que aparece en Jes\u00fas. Tampoco la filosof\u00ed\u00ada moderna que conscientemente piensa en forma inmanente ha podido descartar esta cuesti\u00f3n, aun cuando desde\u00f1a el concepto de D. y pone en su lugar el principio del universo (G. Bruno), el esp\u00ed\u00adritu absoluto (G.W.F. Hegel), la vida que vibra en s\u00ed\u00ad misma (F. Nietzsche) o el car\u00e1cter supramundano (transcendencia) del poder del ser que limita al hombre (M. Heidegger). Aun frente al decidido ate\u00ed\u00adsmo de J: P. Sartre hemos de resaltar c\u00f3mo \u00e9l tiene que plantear la cuesti\u00f3n de D., para poder hacer inteligible la tit\u00e1nica decisi\u00f3n humana por la libertad absoluta.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de esta cuesti\u00f3n de D., que va aneja a la existencia humana, s\u00f3lo es posible remitiendo a la constituci\u00f3n responsiva del hombre, que est\u00e1 fundamentalmente bajo el llamamiento de Dios, y se halla orientado por su o\u00ed\u00addo a la primigenia palabra divina.<\/p>\n<p>Un pensamiento filos\u00f3fico puramente \u00abte\u00f3rico\u00bb no podr\u00e1 desde luego poner nunca en plena evidencia si este llamamiento viene realmente de algo extrahumano y absoluto, o es s\u00f3lo un eco a la voz del ser humano, que, por su finitud y fragilidad, no hace aqu\u00ed\u00ad sino moverse dentro de un c\u00ed\u00adrculo irrompible donde est\u00e1 cautivo y en un mon\u00f3logo sin t\u00e9rmino. Por eso, en definitiva, el hombre s\u00f3lo est\u00e1 cierto de D. al aceptar una -> revelaci\u00f3n, en que \u00e9l se le manifiesta con libertad completa en su propio poder y hace con ello que el llamamiento humano pase a ser di\u00e1logo entre D. y el hombre.<\/p>\n<p>Claro que, al admitir la relaci\u00f3n entre D. y el hombre en un contexto efectivo de historia e historicidad, se plantear\u00e1 la nueva cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 D., en su obrar, y en su ser, sigue present\u00e1ndose al hombre como un interrogante problem\u00e1tico. Eso est\u00e1 relacionado con la recta inteligencia de la revelaci\u00f3n que, ni considerada desde el punto de vista del D. absoluto, ni vista desde el hombre finito, es capaz de ofrecer un esclarecimiento pleno del misterio de Dios. Aun para los profetas y ap\u00f3stoles, testigos propiamente dichos de la revelaci\u00f3n, el Dios revelarte sigue a la vez envuelto en su rec\u00f3ndita esencia. As\u00ed\u00ad, desde los padres griegos y la \u00abteolog\u00ed\u00ada negativa\u00bb que ellos inauguraron, pasando por Agust\u00ed\u00adn, los m\u00ed\u00adsticos alemanes, Nicol\u00e1s de Cusa (Dialogus de Deo abscondito) y Lutero, hasta Pascal y Newman; la oscuridad de la revelaci\u00f3n de D. ha sido un tema constante de un pensamiento sobre Dios guiado por la revelaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que incluso el pueblo escogido por la revelaci\u00f3n divina pudiera preguntar, significativamente, por el nombre de D., pregunta que no nac\u00ed\u00ada de curiosidad intelectual, sino del deseo de cerciorarse de la presencia activa y auxiliante de Dios en la oscuridad de la fe y en las v\u00ed\u00adas de la historia, para la cual, el Dios inmutable, a pesar de la m\u00e1s \u00ed\u00adntima cercan\u00ed\u00ada, tiene que permanecer transcendente a la vez (cf. Ex 3, 1-15).<\/p>\n<p>II. Pruebas de la existencia de Dios y car\u00e1cter misterioso del mismo<br \/>\nEl hecho de que el hombre viva siempre el misterio de Dios en una especie de ausencia del mismo D. y, tambi\u00e9n por eso, haya de preguntar por \u00e9l, tiene su raz\u00f3n \u00faltima en el alejamiento de Dios originado por el pecado y en la consiguiente perturbaci\u00f3n de su conocimiento (cf. Rom 1, 18-21; cf. tambi\u00e9n &#8211;>pecado original). Esta perturbaci\u00f3n, sin embargo, no va tan lejos que no quede en el hombre un punto de enlace para el llamamiento de Dios que viene del orden de la creaci\u00f3n (&#8211;> naturaleza y gracia, ->potencia obediencial). Ese punto de apoyo es indispensable hasta para la comunicaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n \u00absobrenatural\u00bb (en cuanto garantiza la responsabilidad personal en la recepci\u00f3n de la palabra divina), pero no debe explicarse como camino de un conocimiento natural de Dios con igual rango que el conocimiento de la revelaci\u00f3n por la fe (Dz 1785; cf. tambi\u00e9n &#8211;> teolog\u00ed\u00ada natural).<\/p>\n<p>Con esta no evidencia de D. que procede de muchas razones, est\u00e1 tambi\u00e9n relacionado el hecho de que, desde muy antiguo, el pensamiento cristiano se ha ocupado de la posibilidad de probar naturalmente la existencia de D.; y esa interrogaci\u00f3n reflexiva ha sido recogida y reconocida por la teolog\u00ed\u00ada cristiana bajo la forma de pruebas de la existencia de D. Ahora bien, en muchos aspectos estas \u00abpruebas de la existencia de D.\u00bb se han tornado problem\u00e1ticas al hombre moderno, incluso al hombre religioso, aunque nada menos que Hegel (si bien partiendo de su idea filos\u00f3fica de la divinidad) consideraba como < prejuicio de formaci\u00f3n\" la aversi\u00f3n a las pruebas de la existencia de D. Este tenaz prejuicio procede en no peque\u00f1a parte de una mala inteligencia de la especial estructura y finalidad de estas pruebas, que, en su formulaci\u00f3n hist\u00f3rica (cf. p. ej., las cinco v\u00ed\u00adas de Tom\u00e1s de Aquino, ST i q. 2 a. 3) son de todo punto atacables en sus pormenores; pero no debieran abandonarse en lo fundamental como indicios de lo que subyace como absoluto en todos los fen\u00f3menos contingentes del mundo, y que se hace sentir particularmente en un imperativo absoluto que afecta al hombre. En otro caso, la fe cristiana en Dios se expondr\u00ed\u00ada a la sospecha de una ilusi\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada se evadir\u00ed\u00ada deslealmente de la cuesti\u00f3n postrera de la verdad respecto de su m\u00e1s alto \"objeto\".\n\nIII. El problema teol\u00f3gico del ate\u00ed\u00adsmo\nEl car\u00e1cter oculto y no evidente del D. de la revelaci\u00f3n, juntamente con la perturbaci\u00f3n del conocimiento humano y la quebrada orientaci\u00f3n de la voluntad a lo absolutamente bueno, ofrecen tambi\u00e9n las bases para juzgar el fen\u00f3meno de la negaci\u00f3n de D. y del --> ate\u00ed\u00adsmo en el mundo. Este fen\u00f3meno negativo es atribuido hoy d\u00ed\u00ada en muchos casos a una deficiencia de la predicaci\u00f3n cristiana sobre D. y a la ausencia de testimonios vivos que despierten la fe en \u00e9l. Con todo, sin que podamos poner un momento en tela de juicio esta falta de fe pr\u00e1ctica en Dios, es evidente que el problema se capta superficialmente si se despacha el ate\u00ed\u00adsmo como mera consecuencia de una deficiencia en la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la fe en D. En tal caso, el ate\u00ed\u00adsmo podr\u00ed\u00ada interpretarse tambi\u00e9n como mero te\u00ed\u00adsmo mal entendido y como cr\u00ed\u00adtica a una anacr\u00f3nica imagen de D., cr\u00ed\u00adtica que tender\u00ed\u00ada precisamente a una realizaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica de la fe. Esta posibilidad puede desde luego concederse cuando el hombre, negando externa y verbalmente a Dios, mantiene un principio o valor absoluto, aun cuando dote a algo derivado y relativo con el car\u00e1cter de lo absoluto. Pareja posibilidad hay que reconocerla sobre todo, cuando, como sucede en algunas formas religiosas del oriente, el absoluto aceptado y venerado no est\u00e1 sometido, por falta de una teolog\u00ed\u00ada te\u00f3rica y refleja, a una fundamentaci\u00f3n doctrinal, de forma que no puede plantearse siquiera adecuadamente la cuesti\u00f3n del te\u00ed\u00adsmo o ate\u00ed\u00adsmo. A esta concepci\u00f3n corresponde aquella afirmaci\u00f3n, entre otras, del concilio Vaticano ii seg\u00fan la cual tambi\u00e9n en las religiones no cristianas hay una \u00bb percepci\u00f3n de un poder oculto\u00bb, la cual \u00abno raras veces implica el reconocimiento de un Dios supremo y hasta de un padre\u00bb (Declaraci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n de la Iglesia con las religiones no cristianas, n .o 2), aunque lo significado no reciba una adecuada expresi\u00f3n personal. Un correctivo del personalismo mantenido te\u00f3ricamente se halla aqu\u00ed\u00ad frecuentemente en la piedad popular pr\u00e1ctica, que, en la formaci\u00f3n de un culto a dioses o esp\u00ed\u00adritus, se crea un sustitutivo del apersonalismo monol\u00f3g\u00ed\u00adco que no satisface al hombre como persona. Para que pareja actitud pudiera pasar como \u00abte\u00ed\u00adsmo enmascarado\u00bb, habr\u00ed\u00ada que preguntar tambi\u00e9n si de \u00e9l resultan una total entrega de la voluntad y el reconocimiento de normas \u00e9ticas absolutas, que se realicen en la postura del hombre en cuesti\u00f3n ante el mundo y en una religiosidad que afecte al hombre en el centro de su ser y lo impulse a la actitud de la adoraci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n teolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n). Pero no ser\u00e1 \u00e9ste el caso en un ate\u00ed\u00adsmo que desarrolle una alt\u00ed\u00adsima reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre s\u00ed\u00ad mismo y piense, p. ej., al estilo del \u00abate\u00ed\u00adsmo postulatorio\u00bb de N. Hartmann, que precisamente por la dignidad de la persona moral debe rechazar la existencia de un centro absoluto de valores. Tampoco puede interpretarse como un te\u00ed\u00adsmo mal entendido aquel virulento ate\u00ed\u00adsmo moderno que, apoy\u00e1ndose en la dial\u00e9ctica hegeliana de \u00abse\u00f1or y esclavo\u00bb, ve expresada en todo te\u00ed\u00adsmo la insoportable heteronom\u00ed\u00ada de la conciencia desgraciada, la cual s\u00f3lo puede ser superada por el reconocimiento de la divinidad y humanidad del esp\u00ed\u00adritu en su evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque en el juicio fundamental de un ate\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico y que reflexiona sobre s\u00ed\u00ad mismo puede demostrarse por deducci\u00f3n transcendental que \u00e9l, con la negaci\u00f3n de una realidad, incondicional y absoluta, implica su afirmaci\u00f3n entre sus presupuestos y se halla as\u00ed\u00ad en contradicci\u00f3n consigo mismo; sin embargo, desde el punto de vista de la oposici\u00f3n subjetiva del hombre, hay que ver cumplido ah\u00ed\u00ad el hecho del ate\u00ed\u00adsmo. Esto es v\u00e1lido tambi\u00e9n en el caso de que (desde el punto de vista de la fe cristiana en D.) hay que admitir adem\u00e1s que no puede haber argumento l\u00f3gico alguno que pruebe la no existencia de Dios, y que, por ende, la convicci\u00f3n subjetiva de esa no existencia s\u00f3lo puede ser aparente (y en general una prueba de la no existencia de un ente s\u00f3lo es concluyente cuando cabe demostrar eta forma de una demonstratio ab absurdo el car\u00e1cter contradictorio de la existencia afirmada), y que el ate\u00ed\u00adsmo es objetivamente infundado, y no puede, consiguientemente, destruir la constituci\u00f3n objetiva y \u00f3ntica del hombre en su orientaci\u00f3n a Dios y en la imagen divina que lleva. Pero querer hablar por eso de la imposibilidad del ate\u00ed\u00adsmo significar\u00ed\u00ada desconocer que el hombre constituido como ser finito puede negar, en una decisi\u00f3n de su voluntad finita, este orden objetivo del que puede, de hecho, evadirse. Ello funda suficientemente la realidad del ate\u00ed\u00adsmo. Aqu\u00ed\u00ad hay que considerar adem\u00e1s que en este punto nunca se trata \u00fanicamente de un juicio intelectual, pues tambi\u00e9n est\u00e1 siempre en obra una decisi\u00f3n de la voluntad. Por ah\u00ed\u00ad puede reconocerse que el ate\u00ed\u00adsmo no es un problema exclusivamente intelectual, concepci\u00f3n que llevar\u00ed\u00ada, a la postre, a la teor\u00ed\u00ada del puro error de la raz\u00f3n, y, con ello, de hecho, a la impugnaci\u00f3n de la posibilidad de un ate\u00ed\u00adsmo formal. Como quiera que en \u00e9l se trata tambi\u00e9n de una claudicaci\u00f3n moral, que tiene su ra\u00ed\u00adz en la cerraz\u00f3n del hombre en s\u00ed\u00ad mismo y en el hecho de que \u00e9l concede un valor absoluto a su finitud; la negaci\u00f3n de D. debe juzgarse como un \u00abaprisionar\u00bb voluntariamente (Rom 1, 18) la idea y experiencia de D. que invade al hombre, y por tanto hay que tomar en serio su car\u00e1cter de pecado y culpa. Lo cual no significa que el grado de culpa pueda afirmarse y fijarse desde fuera para cada caso.<\/p>\n<p>IV. El problema del hablar de Dios<br \/>\nPero el interrogar sobre D. no es el fin \u00faltimo del esfuerzo teol\u00f3gico. Este radica m\u00e1s bien en el recto hablar sobre D., que en el fondo tambi\u00e9n es una meta buscada por el llamamiento divino. Ahora bien, este hablar aspira al familiar di\u00e1logo personal con el t\u00fa absoluto de D., que se consumar\u00e1 en la visi\u00f3n inmediata del mismo. As\u00ed\u00ad, el problema del preguntar por D. pasa al del recto hablar sobre \u00e9l y a \u00e9l. La problem\u00e1tica nace de que nuestros conceptos y palabras, dada su limitaci\u00f3n y su orientaci\u00f3n a objetos finitos, no pueden asir lo divino, que por esencia es ilimitado y no es un objeto, que precede a toda determinaci\u00f3n y, como D. divino, es precisamente el firmamento originario que envuelve todo pensar y hablar acerca de \u00e9l. La primitiva teolog\u00ed\u00ada cristiana (fuertemente marcada particularmente por el Pseudo-Dionisio), fundada en la experiencia viva de que D. es absolutamente diferente y no es un objeto, lleg\u00f3 al reconocimiento de una aut\u00e9ntica inefabilidad de D. y a no admitir m\u00e1s que los predicados negativos sobre \u00e9l. Obraba ah\u00ed\u00ad como trasfondo el principio agustiniano de que D. es sabido y reconocido m\u00e1s por un no saber que por un temerario intento humano de saber, el cual s\u00f3lo puede conducir a un D. hechura del hombre. Pero el programa de una \u00abteolog\u00ed\u00ada negativa\u00bb nunca fue ejecutado seriamente, pues, llevado a sus \u00faltimas consecuencias, conducir\u00ed\u00ada a un silencio total sobre Dios, que contradecir\u00ed\u00ada a la teleolog\u00ed\u00ada de la cuesti\u00f3n de D. ing\u00e9nita en el hombre.<\/p>\n<p>Esto hemos de decir tambi\u00e9n sobre una forma moderna de teolog\u00ed\u00ada negativa que, bien sea por motivos de oculto agnosticismo, o bien por un pensamiento extremadamente actualista y existencialista, s\u00f3lo admite aquellos enunciados teol\u00f3gicos que se hagan en forma de una interpretaci\u00f3n existencial del hombre afectado por la fe. En esa forma de enunciados meramente indirectos, donde D. es reconocido solamente como el origen de mi inquietud (H. Braun), \u00e9l ya no aparece como el que existe por s\u00ed\u00ad mismo. Aqu\u00ed\u00ad se llega incluso a sugerir directamente que se olvide la palabra \u00abDios\u00bb (P. Tillich), y que tanto el t\u00e9rmino como las consecuencias deducidas de \u00e9l por la religiosidad te\u00ed\u00adsta, sean formulados nuevamente para el hombre moderno en forma \u00abno religiosa\u00bb. Aunque tras este programa se esconde la problem\u00e1tica aut\u00e9ntica de la relaci\u00f3n entre la inmanencia y la trascendencia divina, problem\u00e1tica que una fe no reflexiva desvirt\u00faa ileg\u00ed\u00adtimamente al inclinar el fiel de la balanza hacia el segundo polo de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica; sin embargo, en este nuevo planteamiento radical la dial\u00e9ctica entre el aspecto mundano y el trascendente de la fe en D. ha quedado de nuevo desplazada hacia el otro extremo. Corremos as\u00ed\u00ad el peligro de que la teolog\u00ed\u00ada como palabra sobre D. desemboque en una \u00bb pistolog\u00ed\u00ada\u00bb o doctrina sobre el hombre afectado por la fe, en una interpretaci\u00f3n existencial del hombre donde ya no se puede decir si ella necesita de un D. objetivo y que est\u00e1 realmente enfrente, ni si llega en absoluto al reconocimiento de un D. personal.<\/p>\n<p>Esto hay que decir igualmente de aquellos autores seg\u00fan los cuales D. s\u00f3lo se hace evento en el encuentro entre hombres, neg\u00e1ndose, por tanto, a \u00abhablar sin m\u00e1s de un D. personal\u00bb (J.A.T. Robinson). Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 tambi\u00e9n en el fondo el reproche de que ni siquiera la categor\u00ed\u00ada de lo personal es adecuada para D., pues \u00e9l ser\u00ed\u00ada concebido a la manera de un \u00abser supremo\u00bb por encima del hombre y de su mundo. Que aqu\u00ed\u00ad va entra\u00f1ada una contradicci\u00f3n en el propio pensamiento, se ve claro por las soluciones propuestas como sustituci\u00f3n, en las cuales la experiencia de D. es equiparada con el hecho de que el hombre \u00abse siente aceptado\u00bb, o con la vivencia del poder obligante del incondicional a la luz del amor sin reservas al mundo y al pr\u00f3jimo. Ese \u00absentirse aceptado\u00bb como experiencia de la persona humana presupone, lo mismo que la vivencia de lo incondicional, una persona que acepta y pone lo condicionado. As\u00ed\u00ad, para el hombre personal, D. no puede ser menos que persona, si el hombre no quiere alzarse como \u00fanica grandeza absoluta reconocida.<\/p>\n<p>Al hablar de D., el hombre est\u00e1 obligado a retener la categor\u00ed\u00ada de lo personal tambi\u00e9n en virtud de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, aun cuando aqu\u00ed\u00ad no se use formalmente el concepto de persona. Pero, en forma impl\u00ed\u00adcita, \u00e9ste se halla evidentemente contenido en lo que all\u00ed\u00ad se dice sobre el \u00abnombre\u00bb de D. y el uso de los nombres divinos, sancionado por D. mismo (cf. entre otros textos Ex 3, 14; 6, 3; Is 42, 8). La sagrada Escritura, por una parte, pone de manifiesto que D. no puede ser designado ni entendido a base de un solo nombre, idea que la tradici\u00f3n resalt\u00f3 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s al hablar de los muchos nombres divinos o del \u00abinnominado\u00bb (cf. tambi\u00e9n Dz 428 ); pero, por otra parte, muestra con la misma claridad que, en el nombre, D. se manifiesta como realidad formal, subjetiva e individual, como un \u00abyo\u00bb sumamente concreto y dotado de suprema dignidad, y que, en cuanto tal, establece con los hombres una relaci\u00f3n personal, la cual &#8211; ontol\u00f3gicamente considerada- posibilita en absoluto el fen\u00f3meno de la personalidad humana y de la relaci\u00f3n interhumana. Este car\u00e1cter personal se expresa, sobre todo, en el pronombre personal \u00abyo\u00bb, que la Escritura aplica innumerables veces a D. El miedo a trasladar a Dios la categor\u00ed\u00ada de lo personal identifica, precipitadamente, ese procedimiento con la conversi\u00f3n de D. en un objeto. Pero este peligro no existe cuando se reconoce que tampoco la personalidad de D. es una designaci\u00f3n un\u00ed\u00advoca, pues tal denominaci\u00f3n no delimita a D. como un \u00abyo\u00bb muy poderoso, pero, a la postre, limitado, no lo circunscribe como un sujeto que est\u00e9 enfrente de manera fija; sino que mira a Dios como la raz\u00f3n universal de toda personalidad y como la totalidad del propio poder, de la propia pertenencia y de la propia responsabilidad. As\u00ed\u00ad entendida, la personalidad divina sigue siendo lo que envuelve la estructura yo-t\u00fa del hombre en su relaci\u00f3n a D. y, con ello, supera tambi\u00e9n la funci\u00f3n de ser solamente la absoluta raz\u00f3n \u00f3ntica de la existencia personal del hombre y de su referencia al otro.<\/p>\n<p>V. Las maneras de hablar de Dios<br \/>\nLas dificultades que aqu\u00ed\u00ad surgen son las del recto pensar y hablar sobre Dios. La tradicional teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica ha buscado salir de estas dificultades por la doctrina de la analog\u00ed\u00ada de todo hablar sobre D. (analog\u00ed\u00ada del ser). En ella se da por supuesto que D. es totalmente -> distinto de lo que pueden asir nuestros conceptos y palabras. Partiendo de esta posici\u00f3n negativa, que encierra en s\u00ed\u00ad, sin embargo, la conciencia t\u00e1cita de la singularidad de Dios, el esp\u00ed\u00adritu se determina a dar el paso de articular el conocimiento positivo ah\u00ed\u00ad contenido mediante conceptos que, si bien por su naturaleza s\u00f3lo anal\u00f3gicamente pueden aprehender lo divino (cf. Dz 432), sin embargo, dan a nuestro hablar la direcci\u00f3n hacia el misterio de D. y le confieren por ello un aut\u00e9ntico sentido. As\u00ed\u00ad los enunciados sobre el ser personal de D. o sobre sus atributos tocan una verdadera realidad de D., pero no pueden aceptar ni expresar, por raz\u00f3n de la disparidad en medio de la semejanza, el modo de esta realidad. De lo contrario, el hablar sobre D. carecer\u00ed\u00ada completamente de fin y sentido y se parar\u00ed\u00ada en un agnosticismo perfecto que, en la cuesti\u00f3n de D., lleva siempre al ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Mas como el pensamiento anal\u00f3gico, a pesar de la desigualdad en la semejanza, tiende a definir a Dios con precisi\u00f3n y a delimitar en su singularidad al que lo envuelve todo, o incluso a deslindar partes del que, por su esencia, es indivisible; en el hablar sobre D. se requiere un complemento mediante los predicados dial\u00e9cticos, los cuales, por raz\u00f3n de la grandeza de lo divino, no lo miran desde un solo punto y direcci\u00f3n, sino desde muchos puntos, incluso antit\u00e9ticos, y en direcciones diversas. Ya el pensamiento anal\u00f3gico, al resaltar la semejanza en la disparidad, contiene en s\u00ed\u00ad un factor dial\u00e9ctico. Por otra parte, los predicados dial\u00e9cticos que, p. ej., presentan la divinidad de D. a par como oculta y manifiesta, transcendente e inmanente, absoluta y momento de la historia, teoc\u00e9ntrica y antropoc\u00e9ntrica; no pueden prescindir del ingrediente anal\u00f3gico en sus respectivas denominaciones. Esto puede llevar adem\u00e1s a que los predicados sobre D., referidos siempre a una determinada forma de pensar, sean mejor conocidos en su insuficiencia y queden abiertos para ser completados por otra forma de pensar.<\/p>\n<p>VI. La revelaci\u00f3n hist\u00f3rica como garant\u00ed\u00ada de nuestro hablar sobre Dios<br \/>\nAunque de este modo el hombre s\u00f3lo puede pensar sobre D. mediatamente y s\u00f3lo puede hablar de \u00e9l con palabras imperfectas, sin embargo, la palabra salida de D. mismo por la &#8211;> revelaci\u00f3n hace posible y necesaria una teolog\u00ed\u00ada. Por la revelaci\u00f3n, D. mismo se ha introducido en la palabra humana y la ha capacitado permanentemente para expresarlo. De este modo, lo que para una teolog\u00ed\u00ada -> dial\u00e9ctica hay de escandaloso en la -> analog\u00ed\u00ada del ser queda superado gracias a la -> analog\u00ed\u00ada de la fe, en que Dios mismo, desde arriba, escoge y capacita la palabra creada como expresi\u00f3n parab\u00f3lica de su misterio. La alta pretensi\u00f3n que supone la posibilidad afirmada de un certero hablar de Dios por parte del esp\u00ed\u00adritu creado, no debe rebatirse con el reproche de que as\u00ed\u00ad D. queda deformado y desvirtuado antropom\u00f3rficamente (-> antropomorfismo); m\u00e1s bien se deber\u00ed\u00ada tomar igualmente en serio el hecho de que, por la creaci\u00f3n y la gracia, el hombre es un ser \u00abteom\u00f3rfico\u00bb que est\u00e1 llamado a hablar de D. y con D.<\/p>\n<p>Mas si ese hablar no quiere perder su objeto, que es el D. absoluto, ha de permanecer en la ruta por la que D. mismo en la revelaci\u00f3n se ha acercado al hombre, o sea, debe estar en conformidad con la revelaci\u00f3n. Ahora bien, el D. de la revelaci\u00f3n no es una idea abstracta o el ser supremo, sino el Se\u00f1or que en la historia se inclina hacia el hombre, le concede su gracia y lo salva. Y la conformidad de los enunciados sobre D. con la revelaci\u00f3n no s\u00f3lo exige que toda palabra religiosa y cristiana acerca de \u00e9l se pronuncie a base del testimonio normativo de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que en el -> dogma y el magisterio de la Iglesia logra una forma de expresi\u00f3n en consonancia con el tiempo; sino que exige tambi\u00e9n que las afirmaciones sobre el \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb metaf\u00ed\u00adsico de Dios y su deducci\u00f3n desde un concepto clave no tengan la primac\u00ed\u00ada, la cual corresponde a las acciones salv\u00ed\u00adficas dirigidas al hombre en las que el D. de la revelaci\u00f3n se muestra en su conversi\u00f3n al mundo en su santidad y justicia, en su pro me.<\/p>\n<p>Pero la forma plena del acercamiento de D. al mundo, el verdadero ser de D. para \u00abcon nosotros\u00bb, se ha revelado en el Hijo encarnado, en ->Jesucristo. Esto significa que un hablar de D. conforme con la revelaci\u00f3n ha de estar referido siempre al D. sumamente concreto, al que se hizo evento en la aparici\u00f3n del Dios-hombre. As\u00ed\u00ad, la imagen de D. conforme con la revelaci\u00f3n ha de brillar siempre bajo la luz que viene de Cristo. Lo que el amor, la verdad, la santidad y la justicia de D. significan, en una forma de hablar concorde con la revelaci\u00f3n ha de leerse en la \u00abfaz de Cristo\u00bb (2 Cor 4, 6). Cf. tambi\u00e9n &#8211;> hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, &#8211;> Escritura, -> teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>VII. El ser \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb de Dios y su ser \u00abpara nosotros\u00bb: el concepto de Dios<br \/>\nEsto lleva luego el pensamiento creyente a la cuesti\u00f3n de si los enunciados sobre un \u00abser en s\u00ed\u00ad\u00bb de D. y, por ende, un hablar ontol\u00f3gico y metaf\u00ed\u00adsico sobre D. en categor\u00ed\u00adas \u00f3nticas son imposibles y, por tanto, deben ser rechazados. Aqu\u00ed\u00ad debiera ya exhortarnos a la precauci\u00f3n lo que dice la Escritura, la cual da a entender que en el obrar de Dios en el mundo se manifiesta tambi\u00e9n un ser divino que puede y debe ser hecho objeto de enunciados por parte de una fe refleja (teol\u00f3gica); pues D. no se agota con su relaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n y su significaci\u00f3n para el hombre. Semejante concepci\u00f3n puramente funcional de Dios, que pretendiera eliminar totalmente el \u00abser en s\u00ed\u00ad\u00bb de D., a la postre habr\u00ed\u00ada de convertir a D. en hechura del hombre. Tampoco el D. revelador en la antigua alianza es un mero auxilio para la vida y existencia de su pueblo. El preguntar retrospectivo sobre el \u00abser en s\u00ed\u00ad\u00bb de Dios, que se anuncia ya en el uso b\u00ed\u00adblico de los llamados atributos absolutos de Dios, los cuales no pueden deducirse de la mera relaci\u00f3n al mundo, sino que la superan (cf. entre otros lugares N\u00fam 23, 19; Sal 102, 28), no s\u00f3lo tiende a evitar que el car\u00e1cter mundano y humano de D. manifestado en la acci\u00f3n hist\u00f3rica caiga en el peligro de una interpretaci\u00f3n antropom\u00f3rfica (en la cual D. a la postre ser\u00ed\u00ada simplemente un demiurgo m\u00e1s alto o un esp\u00ed\u00adritu c\u00f3smico superior), sino que sirve tambi\u00e9n para reconocer y adorar el misterio profund\u00ed\u00adsimo de Dios, el cual no radica \u00fanicamente en su acci\u00f3n dentro del mundo por su gracia y misericordia, sino que adem\u00e1s radica en su ser, que no se agota ni puede agotarse con dicha acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este punto para un hablar cristiano sobre D. en conformidad con la revelaci\u00f3n, es indiscutible que a los atributos que han actuado en la historia de D. con la humanidad se les debe dar la primac\u00ed\u00ada sobre los derivados de su esencia metaf\u00ed\u00adsica; y as\u00ed\u00ad se hablar\u00e1 preferentemente del se\u00f1or\u00ed\u00ado de D. en el acontecer de la creaci\u00f3n y de la alianza, de aquel amor, de aquella gloria, santidad y paternidad que impresionaron al hombre b\u00ed\u00adblico. Claro que al proclamar estos atributos, con indudable fundamento b\u00ed\u00adblico y referidos a nosotros en la revelaci\u00f3n, se plantear\u00e1 la cuesti\u00f3n hermen\u00e9utica de si esa referencia suya a la existencia humana puede mostr\u00e1rsele claramente al hombre actual en su nueva situaci\u00f3n sociol\u00f3gica, de si a trav\u00e9s de ellos la teolog\u00ed\u00ada en su funci\u00f3n de predicar es capaz de afectar a la existencia humana. Aqu\u00ed\u00ad ser\u00e1 ineludible una traducci\u00f3n; pero \u00e9sta, como aut\u00e9ntica traducci\u00f3n, tiene como presupuestos el atenerse al original y el reconocer a la vez una inalienable comunidad en el esp\u00ed\u00adritu. Trasladado a lo ontol\u00f3gico, este principio significa que dicha traducci\u00f3n no puede olvidar el presupuesto de que D. no cambia, aunque cambie el pensamiento humano; e incluso el concepto mismo de Dios, aun cuando se transforme en una nueva imagen del mundo e inteligencia del ser, lleva en s\u00ed\u00ad algo inmutable, a lo que corresponde en lo humano mismo algo permanente. Si no se deja a salvo este supuesto y se afirma, p. ej., con D. Bonhoeffer, que el hombre moderno se ha hecho formalmente ateo y no conoce ya ning\u00fan a priori religioso; entonces no queda para los atributos mencionados ning\u00fan punto de apoyo en el hombre, y es imposible una traducci\u00f3n, pues se ha perdido la inteligencia de la lengua original. Pero, en tal caso, no s\u00f3lo es superfluo pasar a D. \u00abde contrabando\u00bb (Bonhoeffer) para ponerlo como \u00abtapagujeros\u00bb en las situaciones l\u00ed\u00admite y sin salida del hombre, sino que se hace tambi\u00e9n imposible confrontar al hombre con D. en su \u00ablugar m\u00e1s fuerte\u00bb, es decir, \u00bb en medio de la vida\u00bb, en su \u00absalud, fuerza, seguridad y sencillez\u00bb; pues, en esta concepci\u00f3n, el hombre entiende su mayor\u00ed\u00ada de edad transcendental y radicalmente, y as\u00ed\u00ad \u00e9l ya no puede considerarse como el ser necesitado de Dios. Una \u00absinceridad intelectual de la predicaci\u00f3n cristiana sobre D.\u00bb as\u00ed\u00ad entendida se ver\u00ed\u00ada forzada, de ser consecuente, a sacar la conclusi\u00f3n contra s\u00ed\u00ad misma y eliminar totalmente la causa de D. de la conciencia del hombre.<\/p>\n<p>Donde ese entusiasmo por lo negativo es reconocido en su insuficiencia, ser\u00e1 tambi\u00e9n posible se\u00f1alar en la nueva imagen del mundo el lugar existencial de los conceptos b\u00ed\u00adblicos. En tal caso, el D. que se revela como Se\u00f1or en la historia de la alianza, no acarrea la minor\u00ed\u00ada d\u00e9 edad y la esclavitud del hombre, sino que trae una llamada a la comunidad con \u00e9l; y en ella, ciertamente no reina una paridad de derechos, pero, precisamente por la conciencia de la distancia infinita, el hombre experimenta su grandeza que se levanta hacia lo infinito de D. Entonces la santidad de D. se hace inteligible para el hombre como la plenitud que recubre su necesidad y miseria, como la gracia que juzga su pecado, pero eleva a la vez, como el poder que lo obliga a la m\u00e1s profunda reverencia; y la paternidad de Dios no podr\u00e1 tergiversarse como la instauraci\u00f3n de una autoridad externa y heter\u00f3noma, sino que se ver\u00e1 en ella la ra\u00ed\u00adz trascendente de la vida, el fundamento que posibilita la libertad y la dignidad humanas y que capacita al hombre para alcanzar, precisamente como mandatario de D., su plena grandeza de criatura en el orden emp\u00ed\u00adrico.<\/p>\n<p>El amor singular de D. que se revela en la paternidad y que, seg\u00fan 1 Jn 4, 8, puede entenderse como la afirmaci\u00f3n decisiva del NT acerca de la esencia divina, puede tambi\u00e9n tomarse en absoluto como trasunto del obrar divino sobre el mundo, que alcanza su revelaci\u00f3n suprema en la entrega del Hijo para la expiaci\u00f3n del pecado (Jn 3, 16). Ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se manifiesta inmediatamente la referencia al mundo de este atributo esencial de Dios, que saca a la luz el evangelio en su acci\u00f3n reveladora, y se manifiesta como el poder que afecta al hombre en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo. La forma de amor misericordioso que acepta la muerte y la supera, proyecta tambi\u00e9n luz sobre el enigma fundamental de la existencia humana, que va dado con el -> mal. C\u00f3mo en el amor misericordioso realiza D. algo m\u00e1s alto que el amor guiado por la estima de un valor y que el de amistad (aqu\u00ed\u00ad es de considerar la distinci\u00f3n entre eros y agape), se ve claro en el poder\u00ed\u00ado con que \u00e9l, si no esclarece plenamente el oscuro misterio del pecado, por lo menos lo penetra con sus rayos y hace surgir muchos puntos luminosos en esta oscuridad. Lo cual tiene validez, no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a la econom\u00ed\u00ada objetiva de la salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la experiencia subjetiva del hombre redimido, que percibe en lo m\u00e1s profundo el poder con que este amor borra los pecados en la situaci\u00f3n del hijo pr\u00f3digo (Lc 15, 11-32).<\/p>\n<p>El amor de Dios que en la resistencia del pecado brilla con toda su grandeza, parece perder toda su soberan\u00ed\u00ada cuando, al final de la historia, el misterio de la iniquidad desemboca en el misterio de la reprobaci\u00f3n (&#8211;> infierno). Aqu\u00ed\u00ad parece que el amor de D. no logra imponerse frente al pecado y que esa realidad activa de D. queda desvirtuada en su capacidad de llegar a la meta. La hip\u00f3tesis de una doble predestinaci\u00f3n divina, por la que unos son destinados a la salvaci\u00f3n eterna y -> otros a la perdici\u00f3n (-> calvinismo), mermar\u00ed\u00ada ya en su primer momento la autenticidad de este amor de D. que lo abarca todo. Y tampoco ser\u00ed\u00ada una soluci\u00f3n el que, en una segunda edici\u00f3n de la doctrina de la &#8211;> apocat\u00e1stasis, se afirmara que al final el poder divino absorber\u00e1 el mal.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad K. Barth reconoce francamente el peligro de merma en la libertad y el car\u00e1cter gratuito del amor divino, y el de que \u00e9ste se convierta en un poder c\u00f3smico de orden natural. De todos modos, una fe convencida de la sabidur\u00ed\u00ada infinita y de la finalidad del amor de Dios que brilla en la revelaci\u00f3n no podr\u00e1 desde luego discutir el fen\u00f3meno de la reprobaci\u00f3n al margen de este amor y sin tenerlo en cuenta. Comprobar\u00e1 m\u00e1s bien c\u00f3mo la libertad inherente a ese amor tampoco puede suprimir en el hombre y en el pecador la decisi\u00f3n libre, y c\u00f3mo lo \u00fanico que puede es llamarlo reiteradamente. En tal caso, el misterio de la p\u00e9rdida del fin bienaventurado no puede atribuirse a la deficiencia o al enfriamiento del amor divino para con determinados hombres, sino a un amor que reconoce siempre la libertad de la criatura y sufre pacientemente el endurecimiento del pecador. As\u00ed\u00ad, en el misterio del alejamiento definitivo de Dios, el amor de Dios se muestra como un amor que respeta la total libertad de decisi\u00f3n del hombre y sufre su resistencia, a la manera como Cristo en la cruz no s\u00f3lo super\u00f3 el pecado del que se convirti\u00f3, sino que sufri\u00f3 tambi\u00e9n el del no convertido y obstinado. Seg\u00fan esto, tambi\u00e9n el misterio de la reprobaci\u00f3n est\u00e1 comprendido en el amor divino, por m\u00e1s que s\u00f3lo pueda ya revelarse a los r\u00e9probos en el oscuro resplandor de su desordenado amor propio y endurecimiento.<\/p>\n<p>La oscuridad de este misterio recibe ya cierta iluminaci\u00f3n en las experiencias hist\u00f3ricas que tiene el hombre del amor de Dios, as\u00ed\u00ad cuando \u00e9l conoce que en la revelaci\u00f3n del amor divino se muestra tambi\u00e9n la justicia de Dios, la justicia con que el Santo tiene que rechazar el mal, al cual el hombre se adhiere, y abandonarlo a su propia nada. Tampoco la justicia divina, que seg\u00fan el expresivo lenguaje del AT. se revela en la ira y el celo de Dios (Ex 32, 11; 34, 14, etc.), puede considerarse -teol\u00f3gicamente hablando- como un camino secundario de las disposiciones divinas, como un camino independiente de la corriente universal del amor divino, aun cuando la plena armonizaci\u00f3n ideal de ambos conceptos sea imposible para la inteligencia humana. Pero \u00e9sta puede reconocer que Dios debe medir y juzgar seg\u00fan la medida de su amor el amor finito del hombre y sus manifestaciones deficientes. Todo amor humano pide que se guarden la medida y el orden; ahora bien, la medida del amor que se exige al hombre es el amor de Dios, y en esa medida se descubren tambi\u00e9n las deficiencias y las formas falsas. El hombre experimenta el no cumplimiento de esta medida que se le exige como justicia y juicio punitivo de D. Pero aqu\u00ed\u00ad hemos de tener en cuenta que para el hombre en el estado de vida, como lo muestra ejemplarmente la historia de la salvaci\u00f3n, todo juicio divino lleva siempre consigo una oferta de -> salvaci\u00f3n. Por eso, el concepto b\u00ed\u00adblico de justicia de D. puede tambi\u00e9n significar aquella constancia, inherente a la esencia divina, con que \u00e9l impone en el mundo su deseo de salvaci\u00f3n y de amor, y con ello se hace justicia a s\u00ed\u00ad mismo, es decir, logra el triunfo de su gracia. Pero con esto se afirma a la vez que, en el reverso de esta justicia divina que impone la salud, va tambi\u00e9n la funci\u00f3n diacr\u00ed\u00adtica, que act\u00faa como juicio y condenaci\u00f3n all\u00ed\u00ad donde el hombre se opone a la gracia divina y se obstina en esta determinaci\u00f3n. Por eso la justicia de Dios puede mirarse tambi\u00e9n como un factor de su amor vertido hacia el mundo y, con ello, impuesto como medida al hombre. As\u00ed\u00ad considerado el amor, permanece siempre el principio universal y rector de la acci\u00f3n divina en el mundo; por lo que el hombre que busca seriamente su salvaci\u00f3n eterna puede convencerse de que la justicia de D. jam\u00e1s se opondr\u00e1 a su amor y el m\u00e1s grande amor tiene siempre junto a s\u00ed\u00ad la claridad suma del juicio.<\/p>\n<p>Como inclinaci\u00f3n viva a un ser querido, el amor s\u00f3lo alcanza su plena realizaci\u00f3n cuando es aceptado y correspondido por el amado. As\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n el amor de Dios, que carece totalmente de concupiscencia y necesidad, tiende objetivamente a la respuesta amorosa de la criatura, que despierta y provoca el amor mismo de Dios. Esto acaece en el hombre primeramente en el acto de amor a Dios, que va inseparablemente unido al acto de -> amor al pr\u00f3jimo (cf. Mt 25, 40; 1 Jn 4, 20). La raz\u00f3n de esta unidad no radica s\u00f3lo en la din\u00e1mica inherente al verdadero amor a D., que debe abrazar tambi\u00e9n todo lo que D. ha creado. Se funda m\u00e1s profundamente en el car\u00e1cter cohumano de cada hombre, en virtud del cual no es posible la realizaci\u00f3n del propio yo sin incluir al t\u00fa. Por eso, el amor perfecto a Dios como acto sumo de la propia realizaci\u00f3n del hombre s\u00f3lo puede llevarse a cabo juntamente con el amor al pr\u00f3jimo, o falla juntamente con \u00e9l. Pero de ah\u00ed\u00ad resulta tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n, contra una interpretaci\u00f3n del amor de D. puramente existencial y antropoc\u00e9ntrica, de que el acto del amor humano de D. no es id\u00e9ntico con el acto del amor al pr\u00f3jimo, y de que el amor de D. no se realiza \u00fanicamente en el acontecer interhumano del amor. La inversi\u00f3n propuesta por L. Feuerbach de la frase contenida en 1 Jn 4, 16, convirti\u00e9ndola en esta otra: \u00abEl amor es Dios\u00bb, que hace de la intangible subjetividad de Dios un predicado humano, conduce a una religiosidad puramente horizontal, que, llevada a sus \u00faltimas consecuencias, no puede ya mantener a Dios como realidad, y pronto podr\u00ed\u00ada prescindir tambi\u00e9n del nombre de D. En el fondo destruye tambi\u00e9n la particular cualidad del amor cristiano al pr\u00f3jimo, que procede de que Dios, anteriormente a todo amor humano, se da al hombre en gracia incomprensible, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad lo capacita para amar al pr\u00f3jimo de un modo que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de toda consideraci\u00f3n utilitaria o de toda raz\u00f3n human\u00ed\u00adstica. S\u00f3lo el que ha experimentado antes el amor de D. en Cristo, puede amar desinteresadamente y sin reservas al pr\u00f3jimo como imagen de D.<\/p>\n<p>Una interpretaci\u00f3n puramente horizontal del amor de D., que implique una total reducci\u00f3n de la transcendencia divina a la inmanencia humana, le est\u00e1 vedada al pensamiento cristiano por otra raz\u00f3n m\u00e1s, que apunta al misterio de la ->Trinidad. A saber, el amor de D. al mundo no puede entenderse como un movimiento natural y forzoso hacia la criatura, si no se quiere que Dios aparezca como ser necesitado y dependiente. Ahora bien, esta impresi\u00f3n s\u00f3lo puede evitarse si el ser divino es tambi\u00e9n independiente de la referencia al mundo y es cre\u00ed\u00addo en s\u00ed\u00ad mismo como movimiento de amor, que s\u00f3lo puede darse entre personas. As\u00ed\u00ad, el reconocimiento de D. como el amor que, en su esencia, no depende del mundo, conduce a la admisi\u00f3n de relaciones personales dentro del ser divino (ad intra), las cuales constituyen el misterio de la Trinidad. Naturalmente, esta conclusi\u00f3n s\u00f3lo es posible a base de una revelaci\u00f3n divina positiva sobre las tres personas de D., la cual se halla en la historia de la salvaci\u00f3n. Sobre todo el NT nos da a conocer c\u00f3mo el ser de D.,&#8217; que mira al mundo y crea la salvaci\u00f3n eterna, alcanza en jesucristo, el Hijo del Padre, su perfecta revelaci\u00f3n y c\u00f3mo, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, esa revelaci\u00f3n se torna en el mundo realidad constante que abraza y penetra al hombre. As\u00ed\u00ad el hecho mismo de la revelaci\u00f3n muestra una fijaci\u00f3n personal del obrar de D. en el principio sin principio del amor, que es el Padre, en el fruto perfecto de este amor, que es el Hijo, y en la interioridad pneum\u00e1tica donde se actualiza constantemente la obra salv\u00ed\u00adfica, que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual, como verdad (Jn 14, 17 ), caridad (Rom 5, 5) y santidad (1 Pe 1, 15), transmite permanentemente la revelaci\u00f3n como principio de vida. En este sentido, la fe trinitaria es aut\u00e9ntico kerygma b\u00ed\u00adblico, aunque ella no puede demostrarse por enunciados trinitarios filol\u00f3gicamente inatacables. Una fundamental conciencia trinitaria, que se expresa en muchas formulaciones trinas, est\u00e1 evidentemente contenida en el NT (cf. 2 Cor 13, 13; 1 Cor 12, 4ss; Ef 1, 3; 1 Pe 1, 2). En ella se despliega la plenitud de la revelaci\u00f3n dada con Cristo, tanto hacia atr\u00e1s, hacia el origen de la revelaci\u00f3n, oculto para nosotros, como hacia adelante, hacia el poder revelador del Esp\u00ed\u00adritu Santo que habita en nosotros. As\u00ed\u00ad considerado, el misterio de la Trinidad no es un mysterium logicum, que s\u00f3lo forzar\u00ed\u00ada a una sumisi\u00f3n de la raz\u00f3n, sino que es el misterio de la redenci\u00f3n completa, en que el misterioso \u00abDios sobre nosotros\u00bb (el Padre) se hace \u00abDios con nosotros\u00bb (el Hijo encarnado, -> Jesucristo) y \u00abDios en nosotros\u00bb (Esp\u00ed\u00adritu Santo: &#8211;>gracia).<\/p>\n<p>Desde luego, semejante explicaci\u00f3n de la Trinidad, que se gu\u00ed\u00ada por el aspecto salv\u00ed\u00adfico de los testimonios de la revelaci\u00f3n, pudiera producir la impresi\u00f3n de que aqu\u00ed\u00ad no se conserva y asegura la verdadera personalidad de los principios que act\u00faan en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. De hecho, una doctrina clara sobre esos principios s\u00f3lo es posible desarrollando el tratado de la \u00abTrinidad inmanente\u00bb y empleando conceptos ontol\u00f3gicos (substancia, relaci\u00f3n, propiedad). Esta doctrina, que se elabor\u00f3 en las luchas cristol\u00f3gicas y trinitarias de la era patr\u00ed\u00adstica, no es una mera adici\u00f3n externa al kerygma del NT, centrado esencialmente en la historia de la salvaci\u00f3n (cf. p. ej., Dz 39s); y, en realidad, ya las primeras controversias trinitarias persegu\u00ed\u00adan un inter\u00e9s soteriol\u00f3gico o salv\u00ed\u00adfico. Es efectivamente evidente que, una econom\u00ed\u00ada trina que no se fundara en las relaciones inmanentes de las tres personas divinas y en su unidad de esencia, pronto aparecer\u00ed\u00ada como una triplicidad y una econom\u00ed\u00ada aparente. La estructura trina de la historia y de la realidad salv\u00ed\u00adfica (que no ha de entenderse s\u00f3lo como sucesi\u00f3n temporal del obrar de las tres personas), de no afirmar una trinidad inmanente de tres personas iguales en esencia, habr\u00ed\u00ada de interpretarse \u00fanicamente como la manifestaci\u00f3n del D. uno bajo figuras distintas (-> modalismo). Esa econom\u00ed\u00ada aparente nunca podr\u00ed\u00ada sustentar el contenido de realidad y de salvaci\u00f3n que encierra el acontecer salv\u00ed\u00adfico de la creaci\u00f3n, redenci\u00f3n y escatolog\u00ed\u00ada, operado por el Padre, el I\u00fcjo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. En virtud de este pensamiento pudo concluir Or\u00ed\u00adgenes: \u00ab(El creyente) no alcanzar\u00e1 la salvaci\u00f3n eterna, si la Trinidad no es completa.\u00bb<br \/>\nLa salvaci\u00f3n y su fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica quedan completas con el hecho de la inhabitaci6n de la Trinidad en el justo (-> justificaci\u00f3n, -> gracia). Se tiende cada vez m\u00e1s a explicar este hecho afirmando una vinculaci\u00f3n de las tres personas divinas seg\u00fan su peculiaridad personal con el hombre en gracia. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad halla el ser divino ad intra, por medio de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de D. en el mundo, su perfecta correspondencia en el hombre, en quien se produce una imitaci\u00f3n de la vida trinitaria. De este modo, el misterio del D. infinito se prosigue en el misterio del hombre finito; la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb se torna \u00abantropolog\u00ed\u00ada\u00bb, sin que la una se disuelva en la otra, ni se pueda esgrimir la una contra la otra.<\/p>\n<p>Leo Schejfczyk<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><el (lae , 410), \"dios\". Este t\u00e9rmino fue la forma m\u00e1s com\u00fan de denominar a una divinidad en el Oriente Medio antiguo. Aunque muy a menudo aparece solo, <el se combinaba tambi\u00e9n con otras palabras para formar un t\u00e9rmino compuesto referente a la deidad o para identificar de alguna manera la naturaleza y las funciones del \"dios\". De ah\u00ed\u00ad que la expresi\u00f3n <el elohim yishrael (\"Dios, el Dios de Israel\"; Gen 33:20) identifique las actividades espec\u00ed\u00adficas del Dios de Israel. En la antig\u00fcedad, se cre\u00ed\u00ada que conocer el nombre de una persona le otorgaba poder sobre ella. Se consideraba que el conocimiento del car\u00e1cter y atributos de los \"dioses\" paganos permitir\u00ed\u00ada a los adoradores manipular o influir en las deidades en formas m\u00e1s eficaces que si sus nombres permanecieran desconocidos. Hasta cierto punto, la ambig\u00fcedad del t\u00e9rmino <el frustraba a las personas que esperaban obtener de alg\u00fan modo poder sobre la divinidad, porque el nombre pr\u00e1cticamente no indicaba cosa alguna sobre el car\u00e1cter del \"dios\". Esto se ajusta en particular a <El, principal \"dios\" cananeo. Los antiguos semitas se manten\u00ed\u00adan espantados ante los poderes superiores de los dioses y hac\u00ed\u00adan cuanto estuviera a su alcance para propiciarlos. Generalmente asociaban a las divinidades con la manifestaci\u00f3n y uso de un enorme poder. Tal vez esto se refleje en la curiosa frase hebrea: \"Poder [<el] hay en mi mano\" (Gen 31:29 rv-95, rvr; \"tengo poder\" lba, rva; \"podr\u00ed\u00ada hacerte mal\" bj; bla; cf. Deu 28:32). Algunas frases hebreas en los Salmos asocian a <el con aspectos impresionantes de la naturaleza, como los cedros del L\u00ed\u00adbano (Psa 80:10) o monta\u00f1as (Psa 36:6). En estos casos, es clara la connotaci\u00f3n de magnificencia y majestad. Los nombres compuestos con <el eran comunes en el Oriente Medio durante el segundo milenio a.C. Metusael (Gen 4:18) e Ismael (Gen 16:11) son dos nombres que provienen de un per\u00ed\u00adodo muy temprano. Durante el per\u00ed\u00adodo mosaico, <el era sin\u00f3nimo del Se\u00f1or que libr\u00f3 a los israelitas de la esclavitud de Egipto y les ayud\u00f3 a vencer en batalla (Num 24:8). Esta tradici\u00f3n del <el hebraico como un \"Dios\" que se revela a s\u00ed\u00ad mismo en poder y establece relaci\u00f3n de pacto con su pueblo es muy prominente tanto en la poes\u00ed\u00ada (Psa 7:11; 85.8) como en la profec\u00ed\u00ada (Isa 43:12; 46.9). Los israelitas hac\u00ed\u00adan uso com\u00fan del nombre de <el para denotar la provisi\u00f3n o el poder sobrenatural. Esto era a la vez normal y leg\u00ed\u00adtimo, puesto que el pacto entre Dios e Israel aseguraba a un pueblo obediente y santo que las fuerzas creativas del universo le sostendr\u00ed\u00adan y proteger\u00ed\u00adan en todo momento. A la inversa, si desobedec\u00ed\u00adan y apostataban, estas mismas fuerzas les castigar\u00ed\u00adan severamente. <elah (Hl;a\u00ed\u201d , 426), \"dios\". Este vocablo arameo equivale al t\u00e9rmino hebreo <elo\u00ed\u2020ah. Es una expresi\u00f3n general para \"Dios\" en los pasajes arameos del Antiguo Testamento y tambi\u00e9n una forma cognada del vocablo <allah, que los \u00e1rabes usan para hablar de Dios. El t\u00e9rmino se emplea ampliamente en Esdras: aparece no menos de 43 veces entre Esd 4.24 y 7.26. En cada caso, se refiere al \"Dios\" del pueblo jud\u00ed\u00ado, fuese o no un jud\u00ed\u00ado el que lo usara. Este es el caso cuando el gobernador de la provincia de \"M\u00e1s All\u00e1 del R\u00ed\u00ado\" (es decir, al oeste del r\u00ed\u00ado Eufrates) le habl\u00f3 a Dar\u00ed\u00ado el rey acerca de \"la casa del gran Dios\" (Esd 5.8). Asimismo, Ciro instruy\u00f3 a Sesbasar, gobernador, \"que la casa de Dios sea reedificada\" (Esd 5.15) en Jerusal\u00e9n. Aunque los persas sin duda no adoraban al \"Dios\" de Israel, le otorgaban la dignidad que correspond\u00ed\u00ada al \"Dios de los cielos\" (Esd 6.10). Lo hac\u00ed\u00adan en parte por superstici\u00f3n; aunque la naturaleza pluralista del reci\u00e9n conquistado Imperio Persa exig\u00ed\u00ada que honrasen a los dioses de los pueblos conquistados, en aras de la paz y de la armon\u00ed\u00ada social. Cuando Esdras usa el t\u00e9rmino <elah, a menudo especifica el Dios de los jud\u00ed\u00ados. Habla, por ejemplo, del \"Dios de Israel\" (5.1; 6.14), el \"Dios del cielo\" (5.12; 6.9) y el \"Dios de Jerusal\u00e9n\" (7.19). Asocia adem\u00e1s a \"Dios\" con su casa en Jerusal\u00e9n (5.17; 6.3). En el decreto de Artajerjes se habla del \"sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios de los cielos\" (7.12, 21). Esta designaci\u00f3n parecer\u00ed\u00ada extra\u00f1a viniendo de un rey persa pagano, si no fuese por la pol\u00ed\u00adtica de tolerancia religiosa que practic\u00f3 la dinast\u00ed\u00ada Aquem\u00e9nide. En otras partes de Esdras, <elah se asocia con el templo, tanto en su construcci\u00f3n (5.2, 13) como un edificio concluido y consagrado para el culto divino (6.16). En el \u00fanico vers\u00ed\u00adculo de Jerem\u00ed\u00adas escrito en arameo (10.11), el vocablo <elah se encuentra en su forma plural para describir a los \"dioses\" que nada tuvieron que ver con la creaci\u00f3n del universo. Aunque estos \"dioses\" falsos los adoraban naciones paganas (y hasta reverenciados por algunos hebreos en el cautiverio babil\u00f3nico), esas deidades acabar\u00ed\u00adan pereciendo porque no eran eternas. El libro de Daniel se vale de <elah para hablar tanto de los \"dioses\" paganos, como del \u00fanico \"Dios\" verdadero. Los sacerdotes caldeos dijeron a Nabucodonosor: \"Adem\u00e1s, el asunto que el rey demanda es dif\u00ed\u00adcil, y no hay delante del rey quien lo pueda declarar, salvo los dioses, cuya morada no est\u00e1 con los mortales\" (Dan 2:11 rva). Los caldeos se refirieron a esos \"dioses\" cuando informaron que Sadrac, Mesac y Abed-nego rehusaban participar en idolatr\u00ed\u00ada en la llanura de Dura (Dan 3:12). Daniel enumera estos \"dioses\" cuando conden\u00f3 el abandono de Nabucodonosor por el culto al \u00fanico y verdadero \"Dios\" de Israel (Dan 5:23). En Dan 3:25, el t\u00e9rmino se refiere a un ser o mensajero divino enviado a proteger a los tres j\u00f3venes hebreos (Dan 3:28). En Dan 4:8-9, 18; y 5.11, aparece la frase \"esp\u00ed\u00adritu de los dioses santos\" (rv, rva, rv-95, lba, bla; \"Dios Santo\" nrv). Las menciones restantes de <elah se refieren al \"Dios\" viviente a quien Daniel adora\". <elo\u00ed\u2020ah (H'\/la\u00ed\u201d , 433), \"dios\". Este nombre hebreo para \"Dios\" corresponde al t\u00e9rmino arameo <elah y al ugar\u00ed\u00adtico il (o trat\u00e1ndose de una diosa, ilt). El origen del t\u00e9rmino se desconoce y se usa pocas veces en las Escrituras como un apelativo divino. Por cie___, su distribuci\u00f3n en los varios libros de la Biblia es curiosamente desigual. Aparece <elo\u00ed\u2020ah 40 veces en Job entre 3.4 y 40.2; en el resto del Antiguo Testamento el t\u00e9rmino no se usa m\u00e1s de 15 veces. Algunos eruditos consideran que el vocablo <elo\u00ed\u2020ah es la versi\u00f3n singular de la forma plural com\u00fan <elo\u00ed\u2020h\u00e9\u00ed\u2020m, plural de majestad. Se suele pensar que <elo\u00ed\u2020ah es vocativo, con el significado de \"Oh Dios\". Pero no est\u00e1 muy claro por qu\u00e9 se necesit\u00f3 tener una forma vocativa especial para dirigirse a Dios, puesto que el plural <elo\u00ed\u2020h\u00e9\u00ed\u2020m se traduce a menudo como vocativo cuando el adorador se dirige directamente a Dios, como en Psa 79:1: Es obvio que hay una relaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica entre <elo\u00ed\u2020ah y <elo\u00ed\u2020h\u00e9\u00ed\u2020m, pero no es f\u00e1cil precisarlo. El vocablo <elo\u00ed\u2020ah predomina m\u00e1s en la poes\u00ed\u00ada que en la prosa, lo que es particularmente cierto en Job. Algunos eruditos han sugerido que el autor de Job escogi\u00f3 a prop\u00f3sito una descripci\u00f3n de la divinidad que evitara las asociaciones hist\u00f3ricas que se encuentran en frases como \"el Dios de Betel\" (Gen 31:13) o \"Dios de Israel\" (Exo 24:10). Pero aun el libro de Job no es hist\u00f3ricamente neutral, puesto que en la introducci\u00f3n se mencionan lugares y personas (cf. Job 1:1, 15, 17). Tal vez el autor consider\u00f3 que <elo\u00ed\u2020ah fuese un t\u00e9rmino adecuado a lo po\u00e9tico y por consiguiente lo us\u00f3 consecuentemente. Esto, al parecer, es el caso tambi\u00e9n en Psa 18:31, donde encontramos <elo\u00ed\u2020ah en lugar de <el, como en el pasaje paralelo en 2Sa 22:32). Tambi\u00e9n aparece <elo\u00ed\u2020ah como un t\u00e9rmino para \"Dios\" (Psa 50:22; 139.19; y Pro 30:5). Aunque <elo\u00ed\u2020ah como nombre divino apenas se usa fuera de Job, su historia literaria se extiende desde a lo menos el segundo milenio a.C. (como en Deu 32:15) hasta el siglo V a.C. (como en Neh 9:17). <el shadday (yD'v' lae , 410, 7706), \"Dios Todopoderoso\". La combinaci\u00f3n de <el con un t\u00e9rmino calificativo representa una tradici\u00f3n religiosa que quiz\u00e1s estuvo presente entre los israelitas desde el tercer milenio a.C. Algunos siglos despu\u00e9s, shadday aparece en nombres personales hebreos tales como Zurisadai (Num 1:6) y Amisadai (Num 1:12). El uso m\u00e1s antiguo del apelativo como t\u00ed\u00adtulo de divinidad (\"Dios Todopoderoso\") se encuentra en Gen 17:1, cuando \"Dios\" se identifica con Abraham. Lamentablemente, no se encuentra ninguna explicaci\u00f3n del nombre; tampoco las indicaciones que se dan \"camina delante de m\u00ed\u00ad y s\u00e9 perfecto\" no aclaran el significado de shadday. Los estudiosos han intentado entender el nombre relacion\u00e1ndolo con el t\u00e9rmino ac\u00e1dico shadu (\"monta\u00f1a\"); porque \"Dios\" revel\u00f3 su gran poder con fen\u00f3menos relacionados con monta\u00f1as como erupciones volc\u00e1nicas o tal vez porque se le consideraba fuerte e inmutable como las \"monta\u00f1as eternas\" en la bendici\u00f3n de Jacob (Gen 49:26 rva). Por cierto que un aspecto importante de la religi\u00f3n mesopot\u00e1mica fue la asociaci\u00f3n de la divinidad con montes. Se cre\u00ed\u00ada que los \"dioses\" prefer\u00ed\u00adan morar sobre los picos de los montes y los templos que los sumerios construyeron en forma de torres escalonadas, los zigurats, eran montes artificiales con prop\u00f3sitos c\u00falticos. Se acostumbraba construir un peque\u00f1o templo en la c\u00faspide del zigurat para que la deidad patronal descendiera del cielo a morar all\u00ed\u00ad. Los hebreos comenzaron su propia tradici\u00f3n de la revelaci\u00f3n a partir de los montes poco despu\u00e9s del \u00e9xodo, pero para entonces el nombre <el shadday se hab\u00ed\u00ada reemplazado por el tetragrama Yahveh (Exo 3:15; 6.3). <El shadday fue el nombre de \"Dios\" que los patriarcas usaron en relaci\u00f3n con el pacto hasta el tiempo de Mois\u00e9s, cuando se dio una nueva revelaci\u00f3n (Exo 6:3). El pacto abrah\u00e1mico se caracteriz\u00f3 por un grado de aproximaci\u00f3n entre \"Dios\" y los protagonistas humanos que sobresale en la historia de los hebreos. El \"Dios Todopoderoso\" se revel\u00f3 como una deidad poderosa capaz de realizar todo lo que se propone. Sin embargo, el grado de intimidad entre <el shadday y los patriarcas en varias etapas de su peregrinaje demuestra que el pacto involucr\u00f3 el cuidado y amor de Dios para la creciente familia que El escogi\u00f3, protegi\u00f3 y prosper\u00f3. Condujo a la familia del pacto de lugar en lugar, estando claramente presente con ellos en todo momento. Las formulaciones del pacto muestran que Dios no estaba preocupado con ritos c\u00falticos ni celebraciones orgi\u00e1sticas. M\u00e1s bien demand\u00f3 un grado de obediencia tal que permitir\u00ed\u00ada a Abraham y a sus descendientes caminar en su presencia, y tener vidas morales y espirituales sin tacha (Gen 17:1). Por tanto, el verdadero servicio a <el shadday no fue c\u00faltico ni ritualista, sino de car\u00e1cter moral y \u00e9tico. Durante el temprano per\u00ed\u00adodo mosaico, el nuevo nombre redentor de \"Dios\" y la formulaci\u00f3n del pacto sina\u00ed\u00adtico hizo que <el shadday pasara a ser casi obsoleto como apelativo de divinidad. M\u00e1s adelante, en el Antiguo Testamento, el nombre aparece unas 35 veces, la mayor\u00ed\u00ada en Job. De vez en cuando el nombre se usa como sin\u00f3nimo del tetragrama Jahveh (Rt 1.21; Psa 91:1-2) para subrayar el poder y la fuerza de \"Dios\" en la forma usual. <el >o\u00ed\u2020lam (\u00c2\u00b5l;\/[ lae , 410, 5769), \u00abDios de la eternidad; Dios eterno; Dios sempiterno\u00bb. Hay formas relacionadas con el t\u00e9rmino >o\u00ed\u2020lam en varias lenguas del Oriente Medio antiguo; todas se refieren a la extensi\u00f3n del tiempo o al tiempo muy distante. La idea parece ser cuantitativa en vez de metaf\u00ed\u00adsica. Por eso, en la literatura ugar\u00ed\u00adtica, >bd >lm significa \u00abesclavo permanente\u00bb; el t\u00e9rmino >lm (al igual que el hebreo >o\u00ed\u2020lam) expresa un per\u00ed\u00adodo inmensurable o de larga duraci\u00f3n. \u00danicamente en contados pasajes po\u00e9ticos, como Psa 90:2, se juzga que estas categor\u00ed\u00adas temporales no alcanzan a describir la naturaleza de la existencia de \u00abDios\u00bb como <el >o\u00ed\u2020lam. En estos casos, se considera que el Creador ha sido \u00abdesde la eternidad hasta la eternidad\u00bb; pero aun este uso de >o\u00ed\u2020lam expresa la idea de una existencia continua y mensurable en vez de una condici\u00f3n idependiente de consideraciones temporales. El nombre de <el >o\u00ed\u2020lam se asoci\u00f3 predominantemente con Beerseba (Gen 21:21-34). El asentamiento de Beerseba se fund\u00f3 quiz\u00e1s en la Edad de Bronce temprana, y la narraci\u00f3n de G\u00e9nesis explica que el t\u00e9rmino significa \u00abpozo del juramento\u00bb (Gen 21:31). Sin embargo, tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada significar \u00abpozo de los siete\u00bb, debido a los siete corderos que se apartaron como testigos del juramento. Abraham plant\u00f3 un \u00e1rbol conmemorativo en Beerseba e invoc\u00f3 el nombre del Se\u00f1or como <el >o\u00ed\u2020lam. El hecho que Abraham permaneciera muchos d\u00ed\u00adas en la tierra de los \u00abfilisteos\u00bb parece sugerir que asociaba continuidad y estabilidad con <el >o\u00ed\u2020lam, quien no lo limitaba las vicisitudes del tiempo. Aunque Beerseba tal vez fuera en su origen un lugar en que los cananeos adoraban, el local se asoci\u00f3 m\u00e1s tarde con la veneraci\u00f3n al Dios de Abraham. M\u00e1s tarde Jacob viaj\u00f3 a Beerseba para ofrecer sacrificios al Dios de su padre Isaac. Sin embargo, no ofreci\u00f3 sacrificios a <el >o\u00ed\u2020lam por nombre; y aunque tuvo una visi\u00f3n de Dios, no recibi\u00f3 una revelaci\u00f3n que este fuese el Dios que Abraham vener\u00f3 en Beerseba. Es m\u00e1s, Dios omiti\u00f3 mencionar el nombre de Abraham declarando que era el Dios del padre de Jacob. G\u00e9nesis 21.33 es el \u00fanico lugar en el Antiguo Testamento en el que aparece el t\u00ed\u00adtulo de <el >o\u00ed\u2020lam. Isa\u00ed\u00adas 40.28 es el \u00fanico caso donde >o\u00ed\u2020lam se usa junto con un nombre que significa \u00abDios\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n SE\u00ed\u2018OR.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>theos (qevo\u00bb, 2316). (A) En el polite\u00ed\u00adsmo de los griegos, denotaba a un dios o deidad (p.ej., Act 14:11; 19.26; 28.6; 1Co 8:5; Gl 4.8). (B) (1) De ah\u00ed\u00ad, la palabra fue tomada por los jud\u00ed\u00ados y retenida por los cristianos para denotar al Dios \u00fanico y verdadero. En la LXX theos traduce, con pocas excepciones, a las palabras hebreas Elohim y Jehov\u00e1, indicando la primera su poder y preeminencia, y la segunda su existencia inoriginada, inmutable, eterna y autosustentante. En el NT se afirman estos y todos los otros atributos divinos. A El se ascriben, p.ej., su unidad o monismo (p.ej., Mc 12.29; 1Ti 2:5); existencia propia no originada (Joh 5:26); inmutabilidad (Jam 1:17); eternidad (Rom 1:20); universalidad (Mat 10:29; Act 17:26-28); poder infinito (Mat 19:26); conocimiento infinito (Act 2:23; 15.18; Rom 11:33); poder creador (Rom 11:36; 1Co 8:6; Eph 3:9; Rev 4:11; 10.6); santidad absoluta (1Pe 1:15; 1 Joh 1:5); justicia (Joh 17:25); fidelidad (1Co 1:9; 10.13; 1Th 5:24; 2Th 3:3; 1 Joh 1:9); amor (1 Joh 4:8,16); misericordia (Rom 9:15,18); veracidad (Tit 1:2; Heb 6:18). V\u00e9ase BUENO, C, N\u00c2\u00ba 2 (b). (2) Tambi\u00e9n se afirman o indican los atributos divinos de Cristo de una manera patente (p.ej., Mat 20:18-19; Joh 1:1-3; 1.18; 5.22-29; 8.58; 14.6; 17.22-24; 20.28; Rom 1:4; 9.5; Phi 3:21; Col 1:15; 2.3; Tit 2:13; Heb 1:3; 13.8; 1 Joh 5:20; Rev 22:12,13). (3) Tambi\u00e9n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (p.ej., Mat 28:19; Luk 1:35; Joh 14:16; 15.26; 16.7; Rom 8:9,26; 1Co 12:11; 2Co 13:14). (4) Theos se usa: (a) con el art\u00ed\u00adculo definido; (b) sin \u00e9l. \u00abLa lengua castellana puede tener necesidad o no del art\u00ed\u00adculo en la traducci\u00f3n. Pero esto no es as\u00ed\u00ad en la lengua griega. As\u00ed\u00ad, en Act 27:23 (\u00abel Dios de quien yo soy\u00bb, lit.), el art\u00ed\u00adculo se\u00f1ala al Dios especial al que Pablo pertenece, y tiene que ser preservado en castellano. En el vers\u00ed\u00adculo que sigue de inmediato a este (jo theos) no precisamos de este art\u00ed\u00adculo en castellano\u00bb (adaptado de A. T. Robertson, Grammar of Greek, N.T., p. 758). En cuanto a esto \u00faltimo, es usual emplear el art\u00ed\u00adculo con un nombre propio, cuando se menciona por segunda vez. Hay, naturalmente, excepciones a ello, como cuando la ausencia del art\u00ed\u00adculo sirve para acentuar o para precisar, el car\u00e1cter o la naturaleza de lo que se expresa en el nombre. Un caso notable de ello se halla en Joh 1:1, \u00aby el Verbo era Dios\u00bb; habiendo aqu\u00ed\u00ad un doble \u00e9nfasis sobre theos, por la ausencia del art\u00ed\u00adculo y por la posici\u00f3n enf\u00e1tica en la estructura de la oraci\u00f3n. Traducirlo literalmente como \u00abun dios era el Verbo\u00bb es totalmente enga\u00f1oso. Adem\u00e1s, el hecho de que \u00abel Verbo\u00bb es el sujeto de la oraci\u00f3n ejemplifica la norma de que el sujeto debe ser determinado por su posesi\u00f3n de art\u00ed\u00adculo cuando el predicado carece de \u00e9l. En Rom 7:22, en la frase \u00abla ley de Dios\u00bb, ambos nombres tienen el art\u00ed\u00adculo; en el v. 25, ninguno de ellos lo tiene. Esto est\u00e1 de acuerdo con una norma general de que si hay dos nombres unidos por el caso genitivo (el caso posesivo, \u00abde\u00bb), o bien ambos nombres poseen el art\u00ed\u00adculo, o ambos carecen de \u00e9l. Aqu\u00ed\u00ad, en el primer caso, ambos nombres, \u00abDios\u00bb y \u00abla ley\u00bb, son definidos, en tanto que en el v. 25 la palabra \u00abDios\u00bb no es simplemente titular, destacando la ausencia del art\u00ed\u00adculo su car\u00e1cter de dador de la Ley. All\u00ed\u00ad donde se aplican dos o m\u00e1s calificativos a la misma persona o cosa, por lo general un art\u00ed\u00adculo sirve para los dos (siendo la excepci\u00f3n cuando un segundo art\u00ed\u00adculo destaca diferentes aspectos de la misma persona o sujeto; p.ej., Rev 1:17). En Tit 2:13 se traduce correctamente \u00abgran Dios y Salvador Jesucristo\u00bb. Moulton (Prol., p. 84) muestra, a base de escritos en papiros de la temprana era cristiana, que entre los cristianos de habla hel\u00e9nica esta era una \u00abf\u00f3rmula corriente\u00bb aplicada a Cristo. Igualmente sucede en 2Pe 1:1 (cf. 1.11; 3.18). En los siguientes t\u00ed\u00adtulos Dios es descrito por ciertos de sus atributos; el Dios de gloria (Act 7:2); de paz (Rom 15:33; 16.20; Phi 4:9; 1Th 5:23; Heb 13:20); de amor y paz (2Co 13:11); de paciencia y consolaci\u00f3n (Rom 15:5); de toda consolaci\u00f3n (2Co 1:3); de esperanza (Rom 15:13); de toda gracia (1Pe 5:10). Estos le describen, no en distinci\u00f3n de otras personas, sino como la fuente de todas estas bendiciones; de ah\u00ed\u00ad el empleo del art\u00ed\u00adculo determinado. En frases como \u00abel Dios de una persona\u00bb (p.ej., Mat 22:32), la expresi\u00f3n marca la relaci\u00f3n que aquella persona tiene con Dios, y Dios con \u00e9l. (5) En los siguientes pasajes se usa el caso nominativo en lugar del vocativo, y siempre con el art\u00ed\u00adculo: Mc 15.34; Luk 18:11,13; Joh 20:28; Act 4:24 en algunos mss.; Heb 1:8; 10.7. (5) La frase \u00ablas cosas de Dios\u00bb, traducida literalmente, o de otras maneras, se usa: (a) de sus intereses (Mat 16:23; Mc 8.33); (b) de sus consejos (1Co 2:11); (c) de cosas que le son debidas (Mat 22:21; Mc 12.17; Luk 20:25). La frase \u00ablo que a Dios se refiere\u00bb (Rom 15:17; Heb 2:17; 5.1), describe, en los pasajes en Heb el servicio sacrificial del sacerdote; en el pasaje en Ro, el ministerio del evangelio como ofrenda a Dios. (C) Esta palabra se usa de los jueces divinamente designados en Israel, como representantes de la autoridad de Dios (Joh 10:34, citado del Psa 82:6), lo cual indica que el mismo Dios juzga a aquellos a los que El ha designado. La aplicaci\u00f3n de este t\u00e9rmino al diablo (2Co 4:4), y al vientre (Phi 3:19), sit\u00faa a estos pasajes bajo (A). Notas: (1) Daimonion, demonio (v\u00e9ase DEMONIO, A, N\u00c2\u00ba 2) se traduce \u00abdioses\u00bb, en el plural, en Act 17:18; (2) filotheos, amador de Dios (2Ti 3:4);\u00c2\u00b6 v\u00e9ase AMADOR; (3) theodidaktos, ense\u00f1ado de Dios (theos, Dios, y didaktos, ense\u00f1ado), aparece en 1Th 4:9, lit.: \u00abde Dios ense\u00f1ados\u00bb, y se traduce \u00abaprendido de Dios\u00bb; en tanto que los misioneros hab\u00ed\u00adan ense\u00f1ado a los convertidos a que se amaran unos a otros, era el mismo Dios quien hab\u00ed\u00ada sido el maestro de ellos. Cf. Joh 6:45; v\u00e9ase APRENDER;\u00c2\u00b6 (4) el verbo theomaqueo aparece en algunos mss. en Act 23:9, de resistir a Dios: \u00abno resistamos a Dios\u00bb; v\u00e9ase la Nota que sigue; (5) theomacos, adjetivo que lit. significa \u00abluchadores contra Dios\u00bb (theos, Dios, y maque, lucha), aparece en Act 5:39; v\u00e9ase LUCHAR\u00c2\u00b6; (6) theopneustos, inspirado por Dios (theos, Dios, pneo, respirar); se usa en 2Ti 3:16, de las Escrituras, distingui\u00e9ndolas de los escritos no inspirados. La Biblia de Reina (1569) dice \u00abToda Escritura inspirada\u00bb, y da la nota al margen: \u00abDada por Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb; en la RVR77 se da la nota aclaratoria: \u00abLit., dada por el aliento de Dios\u00bb;\u00c2\u00b6 (7) theosebes denota \u00abreverenciador de Dios\u00bb (theos, Dios; sebomai, v\u00e9ase ADORAR, A, N\u00c2\u00ba 3), y se traduce \u00abtemeroso de Dios\u00bb en Joh 9:31 (VM: \u00abteme a Dios\u00bb);\u00c2\u00b6 (cf. teosebeia, piedad (1Ti 2:10);\u00c2\u00b6 (8) theostuges, (de theos, Dios, y stugeo, aborrecer, que no se halla en el NT, aunque s\u00ed\u00ad su adjetivo derivado, stugetos; v\u00e9ase ABORRECER, C), se usa en Rom 1:30  \u00ababorrecedores de Dios\u00bb (RV, RVR, RVR77); v\u00e9ase ABORRECER, B, etc.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(Theos)<\/p>\n<p>   Se menciona 548 veces a Dios en el corpus paulino. Excepto cuando se atribuye este t\u00ed\u00adtulo a Jes\u00fas (Rom 9,5), Theos  designa al Dios que se revel\u00f3 a Israel, pero la experiencia cristiana lleva al ap\u00f3stol a insistir en el t\u00ed\u00adtulo de Padre. Se\u00f1or (Kyrios)  no se utiliza para Dios (Padre) m\u00e1s que en las citas del Antiguo Testamento; en todos los dem\u00e1s casos, designa a Cristo. Lo que caracteriza a Dios es que no solamente es el Dios de los padres, como en el Antiguo Testamento, sino el Dios y Padre de Jesucristo (2 Cor 1,3; 11,31&#8230;). La fe de Israel ve\u00ed\u00ada ante todo en Dios a aquel que lo hab\u00ed\u00ada hecho salir de Egipto (Ex 20,2). Para Pablo, Dios es el que resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos (1 Cor 6,14; Gal 1,1&#8230;) por la acci\u00f3n de su esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,11). En las cartas pastorales, Dios recibir\u00e1 tambi\u00e9n la denominaci\u00f3n de Salvador (1 Tim 1,1; 2,3; 4,10; Tit 1,3).<\/p>\n<p>   No hay m\u00e1s que un solo Dios:  Pablo recoge esta f\u00f3rmula del Credo jud\u00ed\u00ado (1 Cor 8,6; Gal 3,20; cf. igualmente Ef 4,6; 1 Tim 2,5). Pero conviene observar un deslizamiento significativo: como Dios es \u00fanico, no s\u00f3lo es el Dios de Israel, sino tambi\u00e9n el de las naciones (Rom 3,30). Ante un auditorio pagano, Pablo denunciaba con vigor el culto a los falsos dioses (1 Cor 8,4) y sus \u00ed\u00addolos (1 Tes 1,9). Como buen jud\u00ed\u00ado, siente horror ante todas las manifestaciones de idolatr\u00ed\u00ada (Rom 1,22s; 1 Cor 6,9; 10,7); el culto que se da a los dioses del paganismo se dirige en realidad a los demonios (1 Cor 10,19s).<\/p>\n<p>   Dios es el creador del universo (Rom 1,25). Lo afirma una vez m\u00e1s Ef 3,9, pero es la Carta a los Colosenses la que precisa el papel de Cristo en la creaci\u00f3n: Todo ha sido creado por \u00e9l y para \u00e9l  (Col 1,15-16). En una argumentaci\u00f3n de tipo filos\u00f3fico, Pablo reconoce que, por su raz\u00f3n, los hombres deber\u00ed\u00adan haber reconocido la existencia de Dios (1 Cor 1,21; Rom 1,20 con el empleo del t\u00e9rmino theiot\u00e9s,  deidad), pero en su pecado se alejaron del verdadero Dios para adorar a los \u00ed\u00addolos (Rom 1,1.21-23). Las cartas pastorales insistir\u00e1n en el misterio de Dios, inmortal e invisible  (1 Tim 1,17), el \u00fanico que posee la inmortalidad y que habita en una luz inaccesible  (1 Tim 6,16).<\/p>\n<p>   M\u00e1s que la creaci\u00f3n como tal, Pablo destaca el designio eterno de Dios: A los que conoci\u00f3 de antemano, los destin\u00f3 tambi\u00e9n desde el principio a reproducir la imagen de su Hijo  (Rom 8,29; cf. el desarrollo de este tema en Ef 1,3s). As\u00ed\u00ad explota la libertad de Dios, tanto en el acto de la creaci\u00f3n (Rom 9,19-21) como en el de la salvaci\u00f3n. No es leg\u00ed\u00adtima ninguna contestaci\u00f3n de la criatura respecto a su Creador (Rom 9,19-24).<\/p>\n<p>   Ante todo Dios es conocido por su palabra, absolutamente cierta. Pablo recoge constantemente los textos b\u00ed\u00adblicos que refieren las promesas de Dios a su pueblo, los or\u00e1culos y las exhortaciones de los profetas. Todas las promesas de Dios han encontrado su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb definitivo en Jesucristo (2 Cor 1,20). Porque Dios no miente (Tit 1,2s). Todos tendr\u00e1n que dar cuenta de sus actos cuando venga el juicio de Dios (Rom 2,2s; 3,6; 1 Cor 5,13). Se alcanzar\u00e1 la meta final de la historia cuando Cristo haya acabado de triunfar sobre las fuerzas del mal, para poner el reino en manos de su Padre. Entonces Dios ser\u00e1 todo en todos  (1 Cor 15,28).<\/p>\n<p>   Pablo no intent\u00f3 nunca hacer una lista de los atributos de Dios, ni de sus acciones. Recoge las expresiones tradicionales del Antiguo Testamento: poder, c\u00f3lera, justicia, severidad&#8230;, pero acent\u00faa todo lo que manifiesta el amor (agap\u00e9),  la misericordia (eleos),  la gracia (charis).  Aunque Pablo siente un temor religioso ante el car\u00e1cter impenetrable de los caminos de Dios (Rom 11,34), habla ante todo de Dios Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo  (2 Cor 1,3), paciente (Rom 2,4), fiel para con todos y contra todo (1 Cor 1,9; 10,13; 1 Tes 5,24; 2 Tes 3,3), amigo de los hombres (propio de Tit 3,4).<\/p>\n<p>E. Co.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>La Biblia no contiene tratado alguno sobre Dios. No se retira ni se distancia como para describir un objeto, no nos invita a hablar de Dios, sino a escucharle cuando habla y a responderle confesando su gloria y sir-vi\u00e9ndole. A condici\u00f3n de permanecer en la obediencia y en la acci\u00f3n de gracias, es posible formular lo que de s\u00ed\u00ad mismo dice Dios en la Biblia. Dios no habla de s\u00ed\u00ad de la misma manera en el AT y en el NT, cuando se dirige a nosotros por sus profetas y cuando nos habla nor su Hijo (Heb 1,1s). En \u00e9ste m\u00e1s que en ning\u00fan otro asunto se impone en forma rigurosa la distinci\u00f3n entre el AT y el NT, ya que \u00abnadie vio jam\u00e1s a Dios; s\u00f3lo lo ha dadb a conocer el Hijo \u00fanico que est\u00e1 en el seno del Padre\u00bb (Jn 1,18). As\u00ed\u00ad como hay que desechar la oposici\u00f3n her\u00e9tica entre el Dios vindicativo del AT y el Dios de bondad del NT, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n hay que mantener que s\u00f3lo *Jes\u00fas nos descubre el secreto del \u00fanico Dios de los dos Testamentos.<\/p>\n<p>AT. I. DIOS ES PRIMERO. Desde \u00abel principio\u00bb (G\u00e9n 1,1; Jn 1,1) existe Dios, y su existencia se impone como un hecho inicial, que no tiene necesidad de ninguna explicaci\u00f3n. Dios no tiene origen ni devenir; el AT ignora las teogon\u00ed\u00adas que, en las religiones del antiguo Oriente, explican la construcci\u00f3n del mundo por la g\u00e9nesis de los dioses. Dado que s\u00f3lo \u00e9l es \u00abel primero y el \u00faltimo\u00bb (Is 41,4; 44,6; 48,12), el mundo entero es obra suya, es \u00abcreaci\u00f3n\u00bb suya.<\/p>\n<p>Siendo Dios el primero, no tiene que presentarse, se impone al esp\u00ed\u00adritu del hombre por el mero hecho de ser Dios. En ninguna parte se supone un descubrimiento de Dios, un proceder progresivo del hombre que le conduzca a establecer \u00absu existencia. Conocerle es ser conocido (cf. Am 3,2) y descubrirle en la ra\u00ed\u00adz de la propia existencia ; huir de \u00e9l es todav\u00ed\u00ada sentirse perseguido por su mirada (G\u00e9n 3,10; Sal 139,7).<\/p>\n<p>Como Dios es primero, tan luego se da a conocer se acusan francamente su personalidad, sus reacciones, sus designios. Por poco que todav\u00ed\u00ada se sepa de \u00e9l, desde el instante en que se le descubre se sabe que Dios quiere algo preciso y que sabe exactamente ad\u00f3nde va y lo que hace.<\/p>\n<p>Esta anterioridad absoluta de Dios est\u00e1 expresada en las tradiciones del Pentateuco en dos formas complementarias. La tradici\u00f3n llamada yahvista pone en escena a Yahveh desde el comienzo del mundo, y ya mucho antes del episodio de la zarza ardiente lo muestra persiguiendo su \u00fanico *designio. Las tradiciones eloh\u00ed\u00adstas subrayan, por el contrario, la novedad que aporta la revelaci\u00f3n del *nombre divino a Mois\u00e9s, pero marcan al mismo tiempo que con vocablos diversos, que son casi siempre ep\u00ed\u00adtetos del nombre divino El, se hab\u00ed\u00ada dado ya Dios a conocer. En efecto, Mois\u00e9s no puede reconocer a Yahveh como el verdadero Dios si no ten\u00ed\u00ada ya, en forma oscura, pero neta, conocimiento de Dios. Esta identidad del Dios de la raz\u00f3n y del Dios de la *revelaci\u00f3n, esta prioridad de Dios, presente al esp\u00ed\u00adritu del hombre desde su primer despertar, est\u00e1. indicada a todo lo largo de la Biblia por la identificaci\u00f3n inmediata y constante entre Yahveh y Eloh\u00ed\u00adm, entre el Dios que se revela a Israel y el Dios que pueden nombrar las *naciones.<\/p>\n<p>Por eso, todas las veces que Yahveh se revela present\u00e1ndose, se nombra y se define pronunciando el nombre de El\/Eloh\u00ed\u00adm, con todo lo que evoca : \u00abel Dios de tu padre\u00bb (Ex 3,6), \u00abel Dios de vuestros padres\u00bb (Ex 3,15), \u00abvuestro Dios\u00bb (Ex 6,7), \u00abDios de ternura y de piedad\u00bb (Ex 34,6), \u00abtu Dios\u00bb (Is 41,10; 43,3), o sencillamente \u00abDios\u00bb (lRe 18,21. 36s). Entre el nombre de Dios y el de Yahveh se establece una relaci\u00f3n viva, una dial\u00e9ctica : el Dios de Israel, para poder revelarse como Yahveh, se afirma como Dios, pero revel\u00e1ndose como Yahveh dice en forma absolutamente nueva qui\u00e9n es Dios y qu\u00e9 es.<\/p>\n<p>II. EL, ELOH\u00ed\u008dM, YAHVEH. En la pr\u00e1ctica, El es el equivalente arcaico y po\u00e9tico de Eloh\u00ed\u00adm; como Eloh\u00ed\u00adm, como nuestra palabra Dios, El es a la vez nombre com\u00fan, que designa la divinidad en general, y nombre propio, que designa la persona \u00fanica y definitiva, que es Dios. Eloh\u00ed\u00adm es plural; no un plural mayest\u00e1tico, ignorado por el hebreo, como tampoco una supervivencia polite\u00ed\u00adsta, inveros\u00ed\u00admil para la mentalidad israelita en un punto tan sensible, sino probablemente resto de una concepci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica com\u00fan, que percibe lo di-vino como una pluralidad de fuerzas. 1. El. El es conocido y adorado fuera de Israel. Como nombre com\u00fan designa la divinidad en casi todo el mundo sem\u00ed\u00adtico; como nombre propio es el de un gran dios, que parece haber sido dios supremo en el sector oeste de este mundo, en particular en Fenicia y en Cana\u00e1n. \u00bfFue El desde los or\u00ed\u00adgenes sem\u00ed\u00adticos un dios com\u00fan, supremo y \u00fanico, cuya religi\u00f3n, pura, pero fr\u00e1gil, habr\u00ed\u00ada sido m\u00e1s tarde eclipsada por un polite\u00ed\u00adsmo m\u00e1s seductor y corrompido? \u00bfFue m\u00e1s bien el dios jefe y gu\u00ed\u00ada de los diferentes clanes semitas, dios \u00fanico para cada clan, pero in-capaz de hacer prevalecer su unicidad cuando tropezaba con otros grupos, y luego degradado como una de las figuras del pante\u00f3n pagano? Esta historia es oscura, pero lo cierto es que los patriarcas nombran a su Dios El con diferentes ep\u00ed\u00adtetos, El \u00abEly\u00f3n (G\u00e9n 14,22), El R\u00f3i (16,13), El \u00ed\u2018addai (17,1; 35,11; 48,3), El Betel (35,7), El Olam (21,33), y que, en particular en el caso de El `Ely\u00f3n, el dios de Melquisedec, rey de Salem, este El es presentado como id\u00e9ntico con el Dios de Abraham (14,20ss). Estos hechos muestran no s\u00f3lo que el Dios de Israel es el \u00ab*juez de toda la tierra\u00bb (18,25), sino tambi\u00e9n que es susceptible de ser re-conocido y adorado efectivamente como el verdadero Dios aun fuera del pueblo elegido.<\/p>\n<p>Sin embargo, este reconocimiento es excepcional; en la mayor\u00ed\u00ada de los casos los dioses de las naciones no son dioses (Jer 2,11; 2Re 19,18). El\/Eloh\u00ed\u00adm no es pr\u00e1cticamente re-conocido como el verdadero Dios sino revel\u00e1ndose a su pueblo con el nombre de Yahveh. La personalidad \u00fanica de Yahveh da al rostro divino, siempre m\u00e1s o menos p\u00e1lido y constantemente desfigurado por los diversos paganismos, una consistencia y una vida que se imponen.<\/p>\n<p>2. Yahveh. En Yahveh revela Dios lo que hace y lo que es, su nombre y su acci\u00f3n. Su acci\u00f3n es maravillosa, inaudita, y su nombre, misterioso. Al paso que las manifestaciones de El a los patriarcas sobrevienen en un pa\u00ed\u00ads familiar, en formas sencillas y pr\u00f3ximas, Yahveh se revela a Mois\u00e9s en el marco salvaje del *desierto y en el desamparo del exilio, en la figura temerosa del *fuego (Ex 3,1-15). La revelaci\u00f3n complementaria de Ex 33,18-23; 34,1-7 no es menos terror\u00ed\u00adfica. Sin embargo, este Dios de santidad devoradora es un Dios de fidelidad y de salvaci\u00f3n. Se acuerda de Abraham y de sus descendientes (3,6), est\u00e1 atento a la miseria de los hebreos en Egipto (3,7), resuelto a liberarlos (3,8) y a hacer su felicidad. El nombre de Yahveh, con el que se manifiesta, responde a la obra que tiene entre manos. Sin duda alguna este nombre comporta un *misterio; por s\u00ed\u00ad mismo dice algo inaccesible: \u00abYo soy quien soy\u00bb (3,14); nadie puede forzarlo y ni siquiera penetrarlo. Pero dice tambi\u00e9n algo positivo, una *presencia extraordinariamente activa y atenta, un *poder invulnerable y liberador, una promesa inviolable : \u00abYo soy.\u00bb El verbo ser, al que ciertamente hace alusi\u00f3n el nombre de Yahveh, si ya no expresa inmediatamente el concepto metaf\u00ed\u00adsico de la existencia absoluta, designa en todo caso una existencia siempre presente y eficaz, un adesse m\u00e1s bien que un esse. Pero esta presencia abarca al universo desde su primero hasta su \u00faltimo d\u00ed\u00ada, y unifica el pasado, el presente y el futuro: \u00abEl que desde el principio llam\u00f3 a las gene-raciones, yo, Yahveh, que era al principio, y soy el mismo siempre y ser\u00e9 en los \u00faltimos tiempos\u00bb (Is 41, 4). As\u00ed\u00ad, a condici\u00f3n de no olvidar el acento de presencia salv\u00ed\u00adfica y personal, la traducci\u00f3n de los LXX, \u00abel que es\u00bb, y la traducci\u00f3n francesa adoptada por las versiones jud\u00ed\u00adas l&#8217;Eternel (el Eterno), son equivalen-tes sugestivos.<\/p>\n<p>Los nombres de El\/Eloh\u00ed\u00adm muestran el nexo que puede relacionar con el verdadero Dios las religiones naturales; el nombre de Yahveh, por el contrario, no se revel\u00f3 sino a Israel y s\u00f3lo tiene sentido para el pueblo que hizo la experiencia de su conducta. Por eso, si es leg\u00ed\u00adtimo tratar de precisar lo que fue la religi\u00f3n de los patriarcas y la fisonom\u00ed\u00ada del Dios al que adoraban, es vano preguntarse si el Dios Yahveh era conocido antes de Mois\u00e9s. Si su mismo nombre se hallara en otras religiones, s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada tratarse de una continuidad material: Yahveh no se revela sino en su iniciativa \u00fanica y sobrenatural, el gesto por el que rescata a Israel y crea su pueblo.<\/p>\n<p>III. DIOS HABLA DE S\u00ed\u008d MISMO. Yahveh es el eco, repetido por los hombres en tercera persona, de la *revelaci\u00f3n hecha por Dios en primera persona: ehyeh, \u00abyo soy\u00bb. Este nombre que lo dice todo, Dios mismo lo comenta constantemente con las diversas f\u00f3rmulas que da de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>1. Dios viviente. La f\u00f3rmula \u00abVivo yo\u00bb en la boca de Dios es quiz\u00e1s una creaci\u00f3n tard\u00ed\u00ada de Ezequiel; en todo caso es el eco de una f\u00f3rmula muy antigua y muy popular de la fe de Israel: \u00abVive Yahveh\u00bb (Jue 8,19; IRe 17,1&#8230;). Expresa seguramente la impresi\u00f3n que tiene el hombre frente a Yahveh, impresi\u00f3n de una presencia extraordinariamente activa, de una espontaneidad inmediata y total \u00abque no se fatiga ni se cansa\u00bb (Is 40,28), \u00abque no duerme ni dormita\u00bb (Sal 121,4). Su lenguaje en el Horeb, en el momento en que revela su nombre, traduce sin duda esta intensidad de *vida, esta atenci\u00f3n a su obra: \u00abHe visto&#8230; he prestado o\u00ed\u00addos&#8230; conozco&#8230; estoy resuelto&#8230; te env\u00ed\u00ado\u00bb (Ex 3,7-10); el \u00abYo soy\u00bb, preparado por estas expresiones no puede ser menos din\u00e1mico que ellas.<\/p>\n<p>2. Dios santo. \u00abLo juro por mi santidad\u00bb (Am 4,2), \u00abYo soy el Santo\u00bb (Os 11,9). Esta vitalidad irresistible, y sin embargo totalmente interior, este ardor que devora y hace vivir a la vez, es la *santidad. Dios es santo (Is 6,3), su nombre es santo (Am 2,7; Lev 20,3; Is 17,15&#8230;) y la irradiaci\u00f3n de su santidad santifica a su pueblo (Ex 19,6). Su santidad abre ante Dios un abismo infranqueable a toda criatura ; ninguna puede afrontar su proximidad, el firmamento vacila, las *monta\u00f1as se derriten (Jue 5,4s; Ex 19,16&#8230;) y toda *carne tiembla, no s\u00f3lo el hombre pecador que se ve perdido, sino hasta los serafines inflamados, indignos de parecer ante Dios (Is 6,2).<\/p>\n<p>3. \u00abYo soy un Dios celoso\u00bb (Ex 20,5). El *celo intransigente de Dios es otro aspecto de su intensidad interior. Es la pasi\u00f3n que pone en todo lo que hace y en todo lo que toca. No puede soportar que una mano extra\u00f1a venga a profanar las cosas que le importan, las cosas que su atenci\u00f3n \u00absantifica\u00bb y hace sagradas. No puede soportar que de-caiga ninguna de sus empresas (cf. Ex 32,12; Ez 36,22&#8230;), no puede \u00abceder a nadie su gloria\u00bb (Is 48,11).<\/p>\n<p>4. \u00abNo tendr\u00e1s otros dioses fuera de m\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 20,3). La intransigencia de Dios tiene por objeto esencial a \u00ablos otros dioses\u00bb. El monote\u00ed\u00adsmo israelita no es fruto de una reflexi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, de una integraci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, ni de una evoluci\u00f3n religiosa. Es una afirmaci\u00f3n de la fe y es tan antiguo en Israel como la fe, es decir, como la certeza de su elecci\u00f3n, de haber sido escogido entre todos los pueblos por Dios, de quien son todos los pueblos. Este monote\u00ed\u00adsmo de la fe pudo durante largo tiempo conciliarse con representaciones que implicaban la existencia de \u00abotros dioses\u00bb, por ejemplo, de Kam\u00f33 en Moab (Jue 11,23s), o la imposibilidad de adorar a Yahveh fuera de las fronteras de \u00absu heredad\u00bb (ISa 26,19). Pero desde los or\u00ed\u00adgenes no puede Yahveh soportar una presencia concurrente, y toda la historia de Israel es un despliegue de sus *victorias sobre sus rivales, los dioses de Egipto, los Baales de Cana\u00e1n, las divinidades imperiales de Asur y de Babilonia, hasta el triunfo definitivo que pone en evidencia la nada de los falsos dioses. Triunfo que se alcanza a veces con milagros, pero que es constantemente el triunfo de la fe. Jerem\u00ed\u00adas, que anuncia la ruina total de Jud\u00e1 y de Jerusal\u00e9n, nota con el tono de una mera observaci\u00f3n que los dioses de las naciones \u00abno son siquiera dioses\u00bb (Jer 2,11), sino \u00abseres inexistentes\u00bb (5,7). En pleno exilio, frente a los prestigios de la *idolatr\u00ed\u00ada, del seno de un pueblo vencido y deshonrado irrumpen las afirmaciones definitivas: \u00abAntes de m\u00ed\u00ad no hubo dios alguno, y ninguno habr\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed\u00ad; yo, yo soy Yahveh, y fuera de m\u00ed\u00ad no hay salvador\u00bb (Is 43,10s&#8230;). El recuerdo del Horeb parece evidente, y es significativa la continuidad espiritual entre textos tan profundamente diferentes: Yahveh es el \u00fanico Dios porque es el \u00fanico capaz de salvar, \u00abel primero y el \u00faltimo\u00bb, siempre presente, siempre atento. Si la idolatr\u00ed\u00ada le hiere \u00abmortalmente\u00bb, es que pone en tela de juicio su capacidad y su voluntad de *salud, es que niega que est\u00e9 siempre presente y activo, que sea realmente Yahveh.<\/p>\n<p>5. \u00abYo soy Dios y no hombre\u00bb (Os 11,9). Dios es absolutamente diferente del hombre ; es *esp\u00ed\u00adritu, y el hombre es *carne (cf. Is 31,3), fr\u00e1gil y perecedero como la hierba (Is 40,7s). Esta diferencia es tan radical que el hombre la interpreta siempre falsamente. En el *poder de Dios ve la *fuerza eficaz, pero no la *fidelidad del coraz\u00f3n (cf. N\u00fam 23,19), en su *santidad s\u00f3lo ve distancia infranqueable, sin sospechar que es a la vez proximidad y ternura: \u00abYo soy el santo en medio de ti y no me complazco en destruir\u00bb (Os 11,9). La trascendencia incomprensible de Dios hace que sea al mismo tiempo \u00abel alt\u00ed\u00adsimo\u00bb en su \u00ab*morada elevada y santa\u00bb, y el \u00abque habita con el hombre contrito y humillado\u00bb (Is 57,15). Es el todopoderoso y el Dios de los pobres, hace resonar su voz en el estruendo de la tormenta (Ex 19,18ss) y en el murmullo de la brisa (lRe 19,12), es invisible y ni siquiera Mois\u00e9s vio su *rostro (Ex 33,23), pero al recurrir, para revelarse, a los reflejos del coraz\u00f3n humano, descubre su propio coraz\u00f3n; prohibe toda representaci\u00f3n de \u00e9l, toda *imagen de la que el hombre pudiera hacer un *\u00ed\u00addolo adorando la obra de sus manos, pero se ofrece a nuestra imaginaci\u00f3n con los rasgos m\u00e1s concretos; es el \u00abcompletamente otro\u00bb que desborda toda comparaci\u00f3n (Is 40,25), pero en todas par-tes est\u00e1 en su casa y en modo alguno es para nosotros un extra\u00f1o; sus reacciones y su comportamiento se traducen por nuestros gestos m\u00e1s familiares : \u00abmodela\u00bb con sus manos la arcilla de que saldr\u00e1 el hombre (G\u00e9n 2,7), acerroja tras No\u00e9 la puerta del arca (G\u00e9n 7,16) para estar seguro de que no se ha de perder ninguno de sus moradores ; tiene el \u00ed\u00admpetu triunfal del jefe de *guerra (Ex 15,3&#8230;) y la solicitud del *pastor por sus animales (Ez 34,16); tiene el universo en su mano y tiene para el min\u00fasculo Israel el apego de un vi\u00f1ador a su *vi\u00f1a (Is 5,1-7), la ternura del padre (Os 11,1) y de. la madre (Is 49,15), la pasi\u00f3n del hombre que ama (Os 2,16s). Los antropomorfismos pueden ser ingenuos, pero siempre expresan en forma pro-funda un rasgo esencial del verdadero Dios : si cre\u00f3 al hombre a su *imagen, es capaz de revelarse a trav\u00e9s de las reacciones del hombre. Sin genealog\u00ed\u00ada, sin esposa, sin sexo, si es diferente de nosotros, no es que sea menos hombre que nosotros, sino que, por el contrario, es en perfecci\u00f3n el ideal del hombre que nos-otros so\u00f1amos: \u00abDios no es un hombre para mentir ni un hijo de hombre para retractarse\u00bb (N\u00fam 23,19). Dios nos supera siempre, y siempre en la direcci\u00f3n en que menos lo esper\u00e1bamos.<\/p>\n<p>IV. LOS NOMBRES DADOS A DIOS POR EL HOMBRE. El Dios del AT se revela finalmente en el comportamiento de los que le conocen y en los nombres que le dan. A primera vista se cree poder distinguir los t\u00ed\u00adtulos oficiales, empleados en el culto comunitario, y los ep\u00ed\u00adtetos creados por la piedad personal. En realidad se descubren los mismos ep\u00ed\u00adtetos, con las mismas resonancias, en la oraci\u00f3n colectiva y en la oraci\u00f3n individual. Dios es tanto \u00abla *roca de Israel\u00bb (G\u00e9n 49,24; 2Sa 23,3&#8230;) como \u00abmi roca\u00bb (Sal 18,3s; 144,1) o sencilla-mente \u00abroca\u00bb (Sal 18,32), \u00abmi escudo\u00bb (Sal 18,3; 144,2) y \u00abnuestro escudo\u00bb (Sal 84,10; 89,19), \u00abel *pastor de su pueblo\u00bb (Miq 7,14&#8230;) y \u00abmi pastor\u00bb (Sal 23,1). Signo de que el encuentro con Dios es personal y vivo.<\/p>\n<p>Estos ep\u00ed\u00adtetos son de una sencillez sorprendente, est\u00e1n tomados de las realidades familiares, de la vida cotidiana. La Biblia ignora las interminables letan\u00ed\u00adas de Egipto o de Babilonia, los t\u00ed\u00adtulos que se multiplican en torno a las divinidades paganas. El Dios de Israel es infinita-mente grande, pero est\u00e1 siempre al alcance de la mano y de la voz; es el alt\u00ed\u00adsimo (&#8216;ely\u00f3n), el eterno Colom), el santo, pero al mismo tiempo .\u00bbel Dios que me ve\u00bb (El R\u00f3i, G\u00e9n 16, 13). Casi todos sus nombres lo definen por su relaci\u00f3n con los suyos: \u00abel terror de Isaac\u00bb (G\u00e9n 31,42.53), \u00abel fuerte de Jacob\u00bb (49,24), el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Ex 3,6), el Dios de Israel, nuestro Dios, mi Dios, mi Se\u00f1or. Incluso el ep\u00ed\u00adteto \u00abel santo\u00bb, que lo aparta ri-gurosamente de toda carne, se con-vierte en sus labios en \u00abel santo de Israel\u00bb (Is 1,4&#8230;) haciendo de esta santidad algo que pertenece al pueblo de Dios. En esta posesi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca aparece el misterio de la alianza y el anuncio de la relaci\u00f3n que une con su Hijo \u00fanico al Dios de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>NT. I. ACCESO A DIOS EN JESUCRISTO. En *Jes\u00fas se revel\u00f3 Dios en forma definitiva y total: habi\u00e9ndonos hecho el don de su propio Hijo, no tiene ya nada que reservarse y no puede ya menos de dar (cf. Rom 8, 32). La certeza fundamental de la Iglesia, el descubrimiento que ilumina todo el NT es que con la vida, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha realizado Dios su gesto supremo, y que ahora ya todo hombre puede tener acceso a \u00e9l. Este gesto \u00fanico y definitivo puede adoptar nombres diversos seg\u00fan las perspectivas. Las f\u00f3rmulas m\u00e1s arcaicas proclaman sencillamente: \u00abA este Jes\u00fas crucificado&#8230; Dios lo ha hecho Se\u00f1or y Cristo&#8230; la promesa es para vosotros, para vuestros hijos y para los que est\u00e1n lejos\u00bb (Act 2,36-39). \u00abPor \u00e9l, arrepentimiento y remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (Act 5,31). Estas expresiones parecen modestas, pero, aunque menos expl\u00ed\u00adcitas, llevan ya tan lejos como las f\u00f3rmulas m\u00e1s plenas de Pablo sobre el \u00ab*misterio de Dios, que es Cristo\u00bb (Col 1,27; 2,2), \u00aben quien tenemos&#8230; acceso al Padre\u00bb (Ef 2,18; 3,12) o como las de Juan: \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s; el *Hijo \u00fanico que est\u00e1 en el seno del Padre lo ha dado a conocer\u00bb (Jn 1,18). Desde el primer d\u00ed\u00ada sabe la fe cristiana que sobre el *Hijo del hombre se abrieron los cielos (Act 7,56; Jn 1,51; cf. Mc 1,10), morada de Dios. Bajo formas variadas y nombres diversos, \u00abrevelaci\u00f3n de la justicia de Dios\u00bb (Rom 3,21), \u00ab*reconciliaci\u00f3n\u00bb (Rom 5,11; Ef 2,16), \u00abirradiaci\u00f3n de la *gloria de Dios sobre nuestros rostros\u00bb (2Cor 3,18), \u00abconocimiento de Dios\u00bb (Jn 17,3), el fondo de la experiencia cristiana es id\u00e9ntico: Dios est\u00e1 a nuestro alcance ; con una demostraci\u00f3n inaudita de poder y de amor, se ofrece en la persona de Cristo a quien quiera acogerle.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad es una misma cosa adherirse a Jesucristo en la *fe y *conocer al verdadero Dios: \u00abla vida eterna es&#8230; conocer al \u00fanico Dios verdadero y a su enviado, Jesucristo\u00bb (Jn 17,3). Ante el hecho de Jesucristo, el hombre que llega a la fe, ya venga del juda\u00ed\u00adsmo o del paganismo, ya haya sido formado por la raz\u00f3n o por la tradici\u00f3n de Israel, descubre el verdadero semblante y la presencia viva de Dios.<\/p>\n<p>II. REVELACI\u00ed\u201cN DEL VERDADERO DIOS, EN JESUCRISTO. 1. El id\u00f3latra. El id\u00f3latra, enfrentado por Pablo con el Evangelio (Rom 1,16s), descubre en \u00e9l, en Cristo, el verdadero semblante de Dios y el de su propio pecado. El Evangelio de Cristo desenmascara a la vez la perversi\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada pagana que \u00abtrueca la gloria del Dios incorruptible por la imagen de un ser perecedero\u00bb (Rom 1,23); la ra\u00ed\u00adz de esta perversi\u00f3n, \u00abla preferencia dada a la criatura sobre el Creador\u00bb (1,25), \u00abel negarse a darle gloria\u00bb (1,21); y su remate fatal, la degradaci\u00f3n del hombre y la muerte (1,32). \u00abRenunciando a los ido los&#8230; para esperar a Jesucristo\u00bb, des-cubre el pagano \u00abal Dios vivo y verdadero\u00bb (1Tes 1,9);. vuelve a hallar en el *rostro de Cristo la *gloria de Dios (2Cor 4,6), de la que estaba apartado (Rom 3,23).<\/p>\n<p>2. Para el pagano que *busca a Dios a tientas (Act 17,27) y por la sabidur\u00ed\u00ada es capaz de alcanzar a Dios (lCor 1,21; Rom 1,20), el des-cubrimiento que hace en Cristo no es menos nuevo, ni es menos profundo el cambio. En el Dios de Jesucristo reconoce, s\u00ed\u00ad, la \u00abnaturaleza\u00bb divina, el ser eterno, inalterable, todopoderoso, omnisciente, infinitamente bueno y deseable; pero estos atributos no tienen ya la luz igual y lejana de la evidencia metaf\u00ed\u00adsica, sino el esplendor fulgurante y misterioso de las iniciativas, por las que Dios ha manifestado su *gracia y vuelto hacia nosotros su *rostro (cf. N\u00fam 6,25). Su omnisciencia se convierte en la mirada personal que nos sigue en lo secreto (Mt 6,4ss) y escudri\u00f1a el fondo de los corazones (Lc 16,15); su omnipotencia es su capacidad de \u00absuscitar de estas piedras hijos de Abraham\u00bb (Mt 3,9), \u00abde llamar la nada a la existencia\u00bb (Rom 4,17), ya se trate de hacer surgir la creaci\u00f3n, de hacer que nazca un hijo a Abraham o de resucitar de entre los muertos al se\u00f1or Jes\u00fas (Rom 4,24); su eternidad es la fidelidad de su *pa-labra y la solidez de su *promesa, es \u00abel reino que Dios prepara a los suyossdesde la fundaci\u00f3n del mundo\u00bb (Mt 25,34); su bondad es la maravilla inaudita de que \u00abDios nos haya *amado el primero\u00bb (lJn 4,10.19) cuando \u00e9ramos sus enemigos (Rom 5,10). El *conocimiento natural de Dios que, por muy real que sea, no es al fin y al cabo m\u00e1s que un cono-cimiento m\u00e1s profundo de este mundo, la revelaci\u00f3n de Jesucristo lo sustituye por la presencia inmediata, el abrazo personal del Dios vivo. Porque conocer a Dios es ser conocido por \u00e9l (G\u00e1l 4,9).<\/p>\n<p>3. El jud\u00ed\u00ado, que aguardaba a Dios, lo conoc\u00ed\u00ada ya. En la elecci\u00f3n le hab\u00ed\u00ada hecho Dios oir su *vocaci\u00f3n; en la *alianza hab\u00ed\u00ada tomado por su cuenta su existencia; por sus *profetas le hab\u00ed\u00ada realmente dirigido la palabra (Heb 1,1); delante de \u00e9l era Dios un ser vivo que lo invitaba al di\u00e1logo. Pero hasta d\u00f3nde deb\u00ed\u00ada llegar este di\u00e1logo, hasta qu\u00e9 compromiso por parte de Dios y qu\u00e9 res-puesta por parte del hombre, todo esto no puede decirlo el AT. Persiste cierta distancia entre el Se\u00f1or y sus m\u00e1s fieles servidores. Dios es un \u00abDios de ternura y de piedad\u00bb (Ex 34,6), tiene la pasi\u00f3n del esposo y la ternura de un padre, pero tras estas im\u00e1genes, que son capaces de dar indefinidamente p\u00e1bulo \u00e1 nuestros sue\u00f1os, aunque todav\u00ed\u00ada nos di-simulan la realidad, \u00bfcu\u00e1l es el secreto que nos reserva?<\/p>\n<p>El secreto se revela en Jesucristo. Ante \u00e9l se opera un *juicio, la divisi\u00f3n de los corazones. Los que se niegan a creer en Jes\u00fas, por mucho que digan de su Padre : \u00abEs nuestro Dios\u00bb, no lo conocen y s\u00f3lo profieren una mentira (Jn 8,54s; cf. 8,19). A los que creen no los detiene ya secreto alguno, o, mejor dicho, \u00e9stos han entrado en el secreto, en el misterio impenetrable de Dios, se hallan como en su casa en este misterio, oyen al Hijo de Dios hacerles la confidencia: \u00abTodo lo que he o\u00ed\u00addo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (Jn 15,15). Ya nada de figuras, nada de par\u00e1bolas; Jes\u00fas habla del Padre con toda claridad (16,25). Ya no hay que hacerle preguntas (16,23), ya no hay inquietudes (14,1), los disc\u00ed\u00adpulos \u00abhan visto al Padre\u00bb (14,7). 4. Dios es amor. Tal es el secreto (1Jn 4,8.16), al que no se tiene acceso sino por Jesucristo, \u00abreconociendo\u00bb en \u00e9l \u00abel amor que Dios nos tiene\u00bb (4,16). El AT hab\u00ed\u00ada podido presentir que siendo el *amor el gran mandamiento (Dt 6,5; Mt 22,37) y el valor supremo (Cant 8,6s), deb\u00ed\u00ada ser la definici\u00f3n m\u00e1s exacta de Dios (cf. Ex 34,6). Pero todav\u00ed\u00ada se trataba de un lenguaje creado por el hombre, de im\u00e1genes que hab\u00ed\u00ada que traducir. En Jesucristo, Dios mismo nos da la prueba decisiva, exenta de todo equ\u00ed\u00advoco, de que el acontecimiento de que depende el destinodel mundo, es un gesto de su amor. Al entregar Dios a la muerte por nosotros a \u00absu Hijo muy amado\u00bb (Mc 1,11; 12,6), nos demostr\u00f3 (Rom 5,8) que su actitud definitiva para con nosotros consiste en \u00abamar al mundo\u00bb (Jn 3,16) y que con este gesto supremo e irrevocable nos ama con el amor mismo con que ama a su Hijo \u00fanico y nos hace capaces de amarle con el amor que tiene a su Hijo; nos hace don del amor que une al. Padre y al Hijo y que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>III. LA GLORIA DE Dios EN EL ROSTRO DE JESUCRISTO. La certeza cristiana de ser admitidos en el secreto mismo de Dios no se basa en una deducci\u00f3n : el razonamiento puede explicarse as\u00ed\u00ad : \u00abEl, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico, \u00bfc\u00f3mo no nos dar\u00e1 todo?\u00bb (Rom 8,32), pero su fuerza no viene de nuestra l\u00f3gica, sino de la revelaci\u00f3n absoluta que, para nos-otros, que vivimos en la carne, constituye la presencia del Verbo, que vive en la carne. Realmente. en Cristo \u00abapareci\u00f3 el amor de Dios hacia el hombre\u00bb (Tit 3,4). Aquel al que \u00abnadie ha visto nunca\u00bb (Jn 1,18), Jes\u00fas-no s\u00f3lo nos lo describi\u00f3 y pint\u00f3, no s\u00f3lo nos dio una idea exacta de \u00e9l. Siendo \u00e9l el \u00abresplandor de la gloria de Dios y figura de su sustancia\u00bb (Heb 1,3), nos lo hizo *ver y en cierto modo nos lo hizo sensible : \u00abel que me ha visto, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9). No se trata s\u00f3lo de una reproducci\u00f3n, incluso perfecta, de un doble id\u00e9ntico con el original. Jes\u00fas, siendo el Hijo \u00fanico, estando en el *Padre y poseyendo en s\u00ed\u00ad al Padre (14,40), no puede decir una palabra, no puede hacer un gesto sin tornarse al Padre, sin recibir de \u00e9l su impulso y orientar conforme a \u00e9l toda su acci\u00f3n (5,19s.30). Como no puede hacer nada sin mirar al Padre, no puede decir lo que \u00e9l mismo es sin referirse al Padre (Mt 11,27). Como fuente de todo lo que hace y de todo lo que es, hay la presencia y el amor de su Padre; ah\u00ed\u00ad est\u00e1 el secreto de su personalidad, de la *gloria que irradia su rostro (2Cor 4,6) y caracteriza todos sus gestos.<\/p>\n<p>IV. EL DIOS DE NUESTRO SE\u00ed\u2018OR JESUCRISTO. El Dios de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es su Padre; y Jes\u00fas, cuando se dirige a \u00e9l, lo hace con la familiaridad y el arranque del hijo: Abba. Pero es tambi\u00e9n su Dios, porque el Padre, que posee la divinidad sin recibirla de ning\u00fan otro, la da entera a su Hijo, al que engendra desde toda la eternidad, y-al Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el que los dos se unen. As\u00ed\u00ad Jes\u00fas nos revela la identidad del *Padre y de Dios,. del misterio divino y del misterio trinitario. Tres veces repite Pablo la f\u00f3rmula que expresa esta revelaci\u00f3n : \u00abel Dios y Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 15,6; 2Cor 11,31; Ef 1,3). Cristo nos revela la Trinidad divina por el \u00fanico camino que nos es, si podemos decirlo as\u00ed\u00ad, accesible, al que Dios nos ha predestinado cre\u00e1ndonos a su *imagen, el camino de la dependencia filial.<\/p>\n<p>Como el Hijo delante de su Padre es el ejemplar perfecto de la criatura delante de Dios, nos revela en el Padre la figura perfecta del Dios que se da a conocer a la recta sabidur\u00ed\u00ada y que se revel\u00f3 a Israel. El Dios de Jesucristo posee con una plenitud y con una originalidad que el hombre no podr\u00ed\u00ada imaginar, los rasgos que revelaba de s\u00ed\u00ad mismo en el AT. Es para Jes\u00fas, como no lo es para ninguno de nosotros, \u00abel primero y el \u00faltimo\u00bb, aquel de quien viene Cristo y al que retorna, el que todo lo explica y de quien todo desciende, cuya voluntad debe cumplirse a toda costa y que siempre basta. Es el santo, el \u00fanico bueno, el \u00fanico Se\u00f1or. Es el \u00fanico, al lado del cual nada cuenta; y Jes\u00fas, para mostrar lo que vale, \u00aba fin de que sepa el mundo que \u00e9l ama a su Padre\u00bb (Jn 14,31), sacrifica todos los esplendores de la creaci\u00f3n y afronta el poder de Sat\u00e1n, el horror de la cruz. Dios es el Dios vivo, siempre activo, atento a todas sus criaturas, apasionado por todos sus hijos, y su ardor devora a Jes\u00fas en tanto no haya entregado el Reino a su Padre (Lc 12,50).<\/p>\n<p>V. DIOS ES ESP\u00ed\u008dRITU. Este encuentro del Padre y del Hijo se hace en el *Esp\u00ed\u00adritu Santo. En el Esp\u00ed\u00adritu oye Jes\u00fas al Padre decirle \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb y recibe su gozo (Mc 1,10). En el Esp\u00ed\u00adritu hace que vuelva a elevarse al Padre su gozo de ser su Hijo (Lc 10,21s). Como no puede unirse al Padre sino en el Esp\u00ed\u00adritu, no puede revelar al Padre sin revelar al mismo tiempo al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Jesucristo, revelando que el Esp\u00ed\u00adritu es una persona divina, por el mismo hecho revela tambi\u00e9n que \u00abDios es esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Jn 4,24) y lo que esto significa. Si el Padre y el Hijo se unen en el Esp\u00ed\u00adritu, no se u\u00f1en para gozar el uno del otro en la posesi\u00f3n, sino en el *don; es que su uni\u00f3n es un don y produce un don. Pero si el Esp\u00ed\u00adritu, que es don, *sella as\u00ed\u00ad la uni\u00f3n del Padre y del Hijo, esto indica que en su esencia son don de s\u00ed\u00ad mismos, que su esencia com\u00fan consiste en darse, en existir en el otro y en hacer que exista el otro. Ahora bien, este poder de vida, de comunicaci\u00f3n y de libertad, es el *esp\u00ed\u00adritu. Dios es esp\u00ed\u00adritu quiere decir que es a la vez omnipotencia y omni-disponibilidad, afirmaci\u00f3n soberana de s\u00ed\u00ad mismo y desasimiento total; quiere decir que al tomar posesi\u00f3n de sus criaturas las hace existir en toda su originalidad. Es algo muy distinto de no estar hecho de materia, es escapar a todas las barreras, a todos los retraimientos, es ser eternamente y en cada instan-te fuerza nueva e intacta, de vida y de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Esposo &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Jes\u00fas &#8211; Nombre &#8211; Padre &#8211; Presencia de Dios &#8211; Se\u00f1or.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Puesto que el tema <em>Dios<\/em> es inmanejablemente extenso, este art\u00edculo simplificar\u00e1 las cosas mediante una divisi\u00f3n entre los datos b\u00edblicos y los problemas filos\u00f3ficos que ellos suscitan. Por cierto, esta divisi\u00f3n es ligeramente arbitraria. La teolog\u00eda b\u00edblica debe sistematizar su material hasta alg\u00fan punto y la teolog\u00eda sistem\u00e1tica, si es definidamente cristiana, constantemente apela al texto de las Escrituras. Sin embargo, hay una diferencia. La teolog\u00eda b\u00edblica est\u00e1 m\u00e1s cerca del texto en su desarrollo cronol\u00f3gico y es m\u00e1s f\u00e1cil de entender; la teolog\u00eda sistem\u00e1tica sigue un orden l\u00f3gico, saca implicaciones, y puede llegar a ser altamente t\u00e9cnica.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Teolog\u00eda b\u00edblica.<\/li>\n<li><em>Los nombres de Dios<\/em>. La primera palabra que se traduce \u00abDios\u00bb en el AT es <em>\u02be\u0113l\u014dh\u00eem<\/em>. Es tambi\u00e9n la m\u00e1s general y la menos espec\u00edfica en significado. As\u00ed corresponder\u00eda a <em>zeos<\/em> en griego y a <em>Dios<\/em> o <em>Divinidad<\/em> en castellano. A diferencia de <em>Jehov\u00e1<\/em>, explicada m\u00e1s abajo, <em>\u02be\u0113l\u014dh\u00eem<\/em> se puede usar para referirse a dioses paganos (Gn. 31:30; Ex. 12:12).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado este uso, y puesto que es un sustantivo en plural, algunos cr\u00edticos han visto en ello una indicaci\u00f3n de un polite\u00edsmo original. Esta teor\u00eda no est\u00e1 bien fundada porque la forma singular, <em>\u02be\u0115l\u00f4ah<\/em>, es po\u00e9tica y rara. En prosa hay que usar el plural sea en sentido polite\u00edsta o monote\u00edsta, porque no hay otra palabra adecuada. Por lo tanto, su uso no puede probar un polite\u00edsmo subyacente en la religi\u00f3n b\u00edblica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, algunos cristianos han explicado el plural como una anticipaci\u00f3n de la Trinidad. Pero, repito, sin un singular usado con frecuencia, nadie en tiempos del AT podr\u00eda haber desarrollado ideas trinitarias a partir de la palabra solamente. El plural sugerir\u00eda polite\u00edsmo con m\u00e1s facilidad que el trinitarianismo si no fuera por ciertas ayudas distintas de la palabra misma cuando se usa con un verbo en singular. Esto no quiere decir que los materiales del AT no pueden ayudar para notar algunas distinciones dentro de la Divinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma plural se entiende mejor como una indicaci\u00f3n de plenitud de poder. Aunque la etimolog\u00eda es oscura, la palabra podr\u00eda haber procedido de alguna ra\u00edz que significara \u00abfuerte\u00bb. Su singular po\u00e9tico, <em>\u02be\u0115l\u00f4ah<\/em>, parece indicar un objeto de terror. En todo caso, este nombre se usa principalmente en conexi\u00f3n con el gobierno de Dios sobre el mundo y la humanidad en general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra palabra, <em>\u02be\u0113l<\/em>, que no est\u00e1 relacionada directamente con <em>\u02be\u0113l\u014dh\u00eem<\/em>, aparece m\u00e1s de 200 veces, principalmente en Job, Salmos e Isa\u00edas. Con frecuencia es acompa\u00f1ada por alguna palabra descriptiva o en combinaciones tales como <em>El-Shaddai<\/em>, Dios Todopoderoso, o <em>El-Elyon<\/em>, Dios Alt\u00edsimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con este nombre m\u00e1s general de Dios est\u00e1 <em>yahveh<\/em>, el m\u00e1s espec\u00edfico. Algunas versiones tratan de apegarse a la pronunciaci\u00f3n original, y escriben \u00abYav\u00e9\u00bb o \u00abYahveh\u00bb, pero la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> registra \u00abJehov\u00e1\u00bb. La forma usada por la RV60 se explica de la siguiente manera: Antes del tiempo de Cristo, los jud\u00edos desarrollaron un temor supersticioso a pronunciar el nombre <em>yahveh<\/em>. As\u00ed que, cada vez que encontraban la palabra en el texto b\u00edblico la pronunciaban en forma distinta. Para esto tomaron las cuatro consonantes hebreas <em>yhvh<\/em> y les adaptaron las vocales de la palabra hebrea <em>adonai<\/em>. Siguiendo esta pr\u00e1ctica, los masoretas introdujeron al texto b\u00edblico las formas <em>yehovi<\/em> y <em>yehovah<\/em>, que se esperaba se leyeran <em>adonai<\/em>, y no Jehov\u00e1. As\u00ed es como la RV60 sali\u00f3 con la palabra Jehov\u00e1, que no es la mejor opci\u00f3n. Hoy en d\u00eda, la <em>Biblia Hebraica Stutgarttensia<\/em> usa la forma <em>yehwah<\/em> que sigue el patr\u00f3n de las vocales de la palabra aramea <em>sema<\/em> (= nombre).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ex. 3:13\u201315 se da una explicaci\u00f3n b\u00e1sica del nombre: \u00abYo soy el que soy,\u00bb o, mejor a\u00fan, \u00abSer\u00e9 el que ser\u00e9\u00bb. Los jud\u00edos helenistas equivocadamente identificaban a YHVH con el Ser Puro de la filosof\u00eda griega. Completamente a la inversa, mientras Elohim designa la acci\u00f3n universal de Dios, JHVH es el nombre usado en conexi\u00f3n con la elecci\u00f3n de Dios del pueblo del pacto, su revelaci\u00f3n a \u00e9l, en el cuidado especial que tiene por ellos. Es el nombre que casi siempre se usa en sus teofan\u00edas, y casi siempre la revelaci\u00f3n es \u00abla palabra de JHVH\u00bb. O, m\u00e1s brevemente, JHVH es el nombre redentor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica alta con frecuencia ha tratado de sostener que un autor no pod\u00eda, posiblemente, haber usado ambos nombres de Dios, y que por lo tanto, el primer cap\u00edtulo de G\u00e9nesis fue escrito por un individuo y el cap\u00edtulo dos por otro. No es necesaria la teor\u00eda de los dos autores para explicar el uso de los dos nombres. El primer cap\u00edtulo nos habla de la relaci\u00f3n general de Dios con el mundo, y luego, el segundo comienza a relatar el cuidado especial de Dios para con los hombres que por la ca\u00edda de Ad\u00e1n pronto estuvieron necesitados de la redenci\u00f3n. Dios en su sabidur\u00eda proporcion\u00f3 estos dos nombres como un m\u00e9todo conveniente de resumir lo que las Escrituras ense\u00f1an acerca de Dios: <em>\u02be\u0113l\u014dh\u00eem<\/em>, su obra de creaci\u00f3n; y Jehov\u00e1 su obra de redenci\u00f3n.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><em>Dios como creador<\/em>. La Biblia se inicia con el relato de la creaci\u00f3n del universo por Dios. El primer cap\u00edtulo de G\u00e9nesis da la impresi\u00f3n de que, aparte de Dios mismo, todo lo que existe ha sido creado. S\u00f3lo Dios existe por s\u00ed mismo. Nada m\u00e1s existe por derecho propio, independientemente, o sin principio. Esta impresi\u00f3n inicial es corroborada por muchos pasajes posteriores. Neh. 9:6 afirma: \u00abT\u00fa solo eres Jehov\u00e1; t\u00fa hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ej\u00e9rcito, la tierra y todo lo que est\u00e1 en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y t\u00fa vivificas todas estas cosas, y los ej\u00e9rcitos de los cielos te adoran\u00bb. Cf. Ex. 20:11; Is. 42:5; Jn. 1:3; Heb. 3:4. etc.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las expresiones de las Escrituras acerca de la extensi\u00f3n del acto creativo de Dios son tan exhaustivas que podemos decir que Dios cre\u00f3 todas las cosas <em>ex nihilo<\/em>, de la nada. Dios cre\u00f3 en forma absoluta antes que comenzara cualquier proceso natural. No hizo uso de materiales previamente existentes para formar el mundo, a la manera del escultor que de un feo pedazo de piedra hace una hermosa estatua; sino que \u00abPor la palabra de Jehov\u00e1 fueron hechos los cielos, y todo el ej\u00e9rcito de ellos por el aliento de su boca\u00bb (Sal. 33:6); y \u00abDios dijo: Sea la luz; y fue la luz\u00bb (Gn. 1:3), \u00abPorque \u00e9l dijo y fue hecho\u00bb (Sal. 33:9). Esto se llama com\u00fanmente (v\u00e9ase) creaci\u00f3n <em>fiat<\/em>. Esto no quiere decir que despu\u00e9s de hacer que existiera el universo, Dios no haya usado sustancias previamente creadas para completar su creaci\u00f3n. Por ejemplo, la Biblia espec\u00edficamente afirma que \u00abDios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que hablar y crear son acciones voluntarias, el primer cap\u00edtulo de G\u00e9nesis ense\u00f1a la personalidad de Dios. Dios no es una primera causa f\u00edsica, inanimada, mec\u00e1nica. Tampoco es un principio descriptivo abstra\u00eddo de los fen\u00f3menos de la naturaleza. \u00c9l prepar\u00f3 las partes del universo para que cumplan un prop\u00f3sito (Gn. 1:14, 16, 26, 28). La inteligencia y la volici\u00f3n son atributos de la personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las religiones han preservado alguna noci\u00f3n de un Dios personal. En los tiempos modernos aun algunos pante\u00edstas como Spinoza y Hegel, aun cuando negaban la creaci\u00f3n e identificaban como una misma cosa a Dios y el universo, consideraban su Todo o Absoluto como un ser vivo. En la antig\u00fcedad, Arist\u00f3teles ense\u00f1\u00f3 que el Primer Motor piensa. Todos estos puntos de vista muestran un trazo de personalidad, pero solamente un trazo. Spinoza negaba que Dios tuviera voluntad, y Arist\u00f3teles negaba que Dios conociera la historia. En realidad, los polite\u00edstas parecen tener una mejor apreciaci\u00f3n de la personalidad, aun cuando sus personas divinas son m\u00e1s limitadas y humanas que divinas. Adem\u00e1s, se podr\u00eda decir, que una creaci\u00f3n universal presupone, no el polite\u00edsmo, sino la unidad de la Divinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay niveles o grados de idolatr\u00eda pagana. Los efesios (Hch. 19:35) cre\u00edan que Diana misma viv\u00eda arriba. Se supon\u00eda que J\u00fapiter hab\u00eda arrojado a la tierra una imagen de madera de Diana. En los d\u00edas de Pablo, los plateros efesios hab\u00edan desarrollado un oficio lucrativo haciendo peque\u00f1as r\u00e9plicas de esta imagen. As\u00ed los efesios distingu\u00edan claramente entre la diosa y las im\u00e1genes. Pero, en otros casos, la depravaci\u00f3n de la mente id\u00f3latra era tal, aunque su psicolog\u00eda es un enigma para nosotros, que se hac\u00eda completamente confusa la distinci\u00f3n entre el \u00eddolo inanimado y el dios o diosa. De alg\u00fan modo se identificaban las dos cosas como una sola. Cuando hac\u00edan esta identificaci\u00f3n debe de haber sido muy mordaz el sarcasmo del Salmista cuando dice: \u00abSus \u00eddolos \u2026 tienen boca pero no hablan; ojos tienen, pero no ven; \u2026 los que los hacen son semejantes a ellos\u00bb (Sal. 115:4\u20138). Cf. Is. 44:17; 45:20; 46:7. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Dioses<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con el paganismo antiguo y el pante\u00edsmo moderno, las Escrituras atribuyen a Dios una personalidad completa. El no solamente cre\u00f3 todas las cosas, no s\u00f3lo controla el universo, no s\u00f3lo piensa y conoce, no s\u00f3lo oye las oraciones de su pueblo, sino que muy particularmente y de un modo que es imposible en los sistemas de Spinoza y Hegel, \u00e9l habla al hombre. Conocemos la naturaleza y los atributos de Dios no por un estudio cient\u00edfico de la naturaleza, sino por una revelaci\u00f3n verbal (v\u00e9ase). La idea de revelaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n divina del conocimiento, as\u00ed como la justicia y el amor por los cuales esa revelaci\u00f3n distingue tan agudamente a Dios de las imaginaciones de los paganos, alcanza su m\u00e1s clara expresi\u00f3n en las obras de providencia y redenci\u00f3n. Sin embargo, por un momento es necesario considerar m\u00e1s detenidamente lo referente a la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Dios ha creado todas las cosas de la nada, sencillamente por su palabra, su <em>fiat<\/em>, su mandamiento, es conclusi\u00f3n l\u00f3gica que \u00e9l es omnipotente. No se puede concebir un poder mayor, ni una tarea que sea tan imposible. El concepto b\u00edblico de Dios Todopoderoso difiere radicalmente del paganismo y la idolatr\u00eda. Donde hay muchos dioses cada uno limita al otro. Puesto que ninguno de ellos es creador de todos, ninguno de ellos tiene todo el control.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or Dios Todopoderoso, creador de los cielos y la tierra, tiene un poder y control que es universal en alcance y total en profundidad. La omnipotencia, vista primero en la creaci\u00f3n, se declara y ejemplifica a trav\u00e9s de toda la Biblia. Todos los milagros vienen al caso. Cuando Abraham desesperaba ya de tener un hijo por medio de su esposa Sara, Dios introdujo la promesa diciendo: \u00abYo soy el Dios todopoderoso\u00bb y \u00ab\u00bfHay para Dios alguna cosa dif\u00edcil?\u00bb (Gn. 17:1; 18:14). Porque crey\u00f3 esto, Abraham estuvo dispuesto m\u00e1s adelante a sacrificar a Isaac \u00abpensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos\u00bb (Heb. 11:19). Despu\u00e9s de Abraham, estuvieron los tratos de Mois\u00e9s con Fara\u00f3n, el agua en el desierto, la captura de Jeric\u00f3, las obras de El\u00edas, la sombra de Ezequ\u00edas, y los milagros de Cristo y los ap\u00f3stoles. A la inversa, los ataques que los autores hacen contra los milagros uniformemente, aunque no siempre de manera expl\u00edcita, est\u00e1n basados en un rechazo <em>a priori<\/em> de la omnipotencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estos ejemplos de omnipotencia hay muchas declaraciones doctrinales o abstractas de ella. \u00abYo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti\u00bb (Job. 42:2). \u00abTodo lo que Jehov\u00e1 quiere, lo hace en los cielos y en la tierra\u00bb (Sal. 135:6). \u00abEl hace seg\u00fan su voluntad en el ej\u00e9rcito del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: \u00bfQu\u00e9 haces?\u00bb (Dn. 4:35). \u00abQue hace todas las cosas seg\u00fan el designio de su voluntad\u00bb (Ef. 1:11). Cf. Dt. 32:39; 1 Cr. 29:12; Sal. 62:11; Is. 45:5\u20137; Jer. 32:27; Mt. 19:26; Ro. 9:18\u201324; etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la omnisciencia, como la omnipotencia est\u00e1n involucrada en la creaci\u00f3n. Una no puede ser separada de la otra. Por lo menos, si un Dios omnipotente pudiera tenerse por ignorante de algo, a\u00fan podr\u00eda aprenderlo; de otro modo, habr\u00eda algo que no podr\u00eda hacer. Pero aun una ignorancia moment\u00e1nea ser\u00eda una limitaci\u00f3n moment\u00e1nea de la omnipotencia. Por lo tanto, los dos atributos son inseparables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La omnisciencia est\u00e1 m\u00e1s particularmente relacionada con la creaci\u00f3n en que las obras de creaci\u00f3n y de providencia siguen un plan eternamente existente en la mente divina. El control de todas las cosas presupone el conocimiento de todas las cosas. \u00abConocidas para Dios son todas sus obras desde el principio del mundo\u00bb (Hch. 15:18). Este conocimiento incluye hasta los m\u00e1s m\u00ednimos detalles: \u00abAun vuestros cabellos est\u00e1n todos contados\u00bb (Mt. 10:30). Las acciones que involucran la voluntad y el prop\u00f3sito (Ef. 1:11), puesto que inician una serie de hechos encadenados entre s\u00ed, exigen el conocimiento del futuro. Isa\u00edas se refiere a Dios como el \u00abque anunci\u00f3 el porvenir desde el principio\u00bb (Is. 46:10). Sin que exista el conocimiento y el control de todo el futuro y sus detalles no puede haber una profec\u00eda digna de confianza. De aqu\u00ed que todas las predicciones de las Escrituras ilustran este punto. Otras pocas declaraciones de omnisciencia son: \u00abTodas las cosas est\u00e1n desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta\u00bb (Heb. 4:13). \u00abEl que hizo el o\u00eddo, \u00bfno oir\u00e1? El que form\u00f3 el ojo, \u00bfno ver\u00e1?\u00bb (Sal. 94:9). \u00abLos ojos de Jehov\u00e1 est\u00e1n en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos\u00bb (Pr. 15:3). Cf. Sal. 139:1\u20136, 12; 147:5; Pr. 15:11; 1 Jn. 3:20.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creaci\u00f3n ejemplifica otra de las prerrogativas divinas. En realidad es un aspecto de la omnipotencia, aun cuando com\u00fanmente no se piensa en ese sentido. En el relato de G\u00e9nesis, Dios es presentado no solamente como el creador del universo f\u00edsico sino tambi\u00e9n como el creador de las distinciones morales. Cuando Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n y Eva y los puso en el huerto, les hizo ciertas demandas. Ad\u00e1n ten\u00eda que cultivar el huerto; con una excepci\u00f3n, Ad\u00e1n y Eva iban a comer del fruto de los \u00e1rboles; y ellos deb\u00edan reproducirse y poblar la tierra. Este \u00abpacto de obras,\u00bb que inclu\u00eda la amenaza de un castigo por la desobediencia, es la legislaci\u00f3n moral original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prohibici\u00f3n de comer del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal demuestra la esencia m\u00e1s profunda de la obligaci\u00f3n moral. Fue una prueba de pura obediencia a la autoridad divina. Si Dios hubiera mandado a Ad\u00e1n que no diera muerte a Eva, \u00e9l podr\u00eda haber obedecido porque ella era hermosa, o podr\u00eda haber desobedecido porque ella era una arp\u00eda. En cualquiera de esos casos su acci\u00f3n habr\u00eda tenido motivos compuestos. Pero el \u00e1rbol era tan indiferente como un objeto puede ser. No pod\u00eda haber otros motivos involucrados sino solamente la obediencia al Creador. Lo bueno o lo malo era un asunto de pura legislaci\u00f3n divina. Nada hab\u00eda en el \u00e1rbol en s\u00ed que hiciera que comerlo fuese malo. Dios podr\u00eda haber escogido otro \u00e1rbol. En forma similar, el ritual mosaico se hizo obligatorio por legislaci\u00f3n divina. Las designaciones del tabern\u00e1culo y los detalles de los sacrificios podr\u00edan haber sido completamente diferentes. Eran lo que eran, y deb\u00edan ser observados solamente por su imposici\u00f3n divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos devotos que han crecido bajo el cuidado y la amonestaci\u00f3n del Se\u00f1or, imbuidos con los principios de la monogamia, la honestidad y la verdad, a veces piensan que estas obligaciones son independientes de la voluntad divina. Suponen que Dios no podr\u00eda haber creado una raza para la cual fuera beneficiosa la poligamia; escapa a la atenci\u00f3n de ellos que Dios podr\u00eda haber hecho a los hombres como \u00e1ngeles, sin casamiento, de modo que los mandamientos quinto y s\u00e9ptimo habr\u00edan quedado nulos y sin raz\u00f3n de ser. Sin embargo, los no cristianos nos recuerdan que Dios podr\u00eda haber aprobado la destrucci\u00f3n de los enfermos y de los ancianos, y podr\u00eda no haber aprobado la propiedad privada. Nosotros debemos recordarles por nuestra parte que, aunque Dios podr\u00eda haberlo hecho as\u00ed, realmente no lo hizo. Los mandamientos para este mundo est\u00e1n establecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerar la moralidad como establecida en forma independiente de Dios es incongruente con el concepto de omnipotencia. Plat\u00f3n y Leibniz trataron de concebir a Dios como subordinado a principios morales independientes. As\u00ed, ellos limitaron a Dios por una realidad externa a \u00e9l. Tal punto de vista no tiene cabida en la Biblia. La norma moral m\u00e1s alta es la ley de Dios. Es el mandamiento de Dios lo que hace que un acto sea bueno o malo. Esto queda establecido a trav\u00e9s de las Escrituras por la amenaza de un castigo, como en el caso de Ad\u00e1n; por la promesa de una recompensa, como en el caso de Abraham y muchos otros, y por la insistencia constante en la obediencia a los preceptos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n las filosof\u00edas seculares no logran resolver el problema de la \u00e9tica por medio de la apelaci\u00f3n a un imperativo categ\u00f3rico, al mejor bienestar de la mayor\u00eda, o a los valores pretendidamente descubiertos en la experiencia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Dios como redentor<\/em>. Hasta aqu\u00ed Dios ha sido considerado solamente como Creador. La teolog\u00eda b\u00edblica revela mucho m\u00e1s acerca de Dios como Redentor. Naturalmente las dos actividades con frecuencia exhiben los mismos atributos divinos. Por ejemplo, el plan b\u00edblico de redenci\u00f3n necesariamente presupondr\u00eda la personalidad de Dios; algunos planes concebibles aun cuando involucren el futuro podr\u00edan no necesariamente requerir omnisciencia y omnipotencia; pero no cabe duda de que el plan b\u00edblico s\u00ed requiere tales atributos. Al mismo tiempo, la redenci\u00f3n revela mucho m\u00e1s que estos atributos en particular.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un factor, obvio, pero solamente impl\u00edcito en el relato de la creaci\u00f3n, que, aunque expl\u00edcito y enfatizado en el plan de redenci\u00f3n, no siempre resulta tan obvio a la mente pecadora. Es la soberan\u00eda divina sobre todo, la soberan\u00eda absoluta. As\u00ed como no hubo fuerza externa alguna que impulsara o motivara a Dios a crear, as\u00ed tambi\u00e9n la iniciaci\u00f3n de la redenci\u00f3n est\u00e1 en la decisi\u00f3n divina solamente. Cuando Ad\u00e1n viol\u00f3 el pacto de obras, Dios con perfecta justicia podr\u00eda haber ejecutado inmediatamente todo el castigo. El no ten\u00eda obligaci\u00f3n alguna de volverle a hablar. Tampoco Ad\u00e1n busc\u00f3 a Dios ni le rog\u00f3 que lo visitara. Antes al contrario, Ad\u00e1n trat\u00f3 de evitar el encuentro. \u00abNo hay quien busque a Dios \u2026 ni siquiera uno\u00bb (Sal. 14:2; 53:2; Ro. 3:11\u201312). La iniciativa es de Dios solamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abraham es otro ejemplo. Dios llam\u00f3 al id\u00f3latra Abram; Abram no busc\u00f3 a Dios. Dios podr\u00eda haber llamado a otro ciudadano de Ur, o podr\u00eda haber llamado a un egipcio. La iniciativa y la elecci\u00f3n fue enteramente de Dios. \u00abBienaventurado el que t\u00fa escogieres y atrajeres a ti\u00bb (Sal. 65:4). \u00abNo me elegisteis vosotros a m\u00ed, sino que yo os eleg\u00ed a vosotros\u00bb (Jn. 15:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta iniciativa es amor, atributo divino que impregna enf\u00e1ticamente tanto el AT como el NT. Este amor no lo motiva ninguna dignidad que haya en el objeto de \u00e9l. Dios no ama a nadie debido a lo que es, sino a pesar de lo que es. Los m\u00e9ritos del hombre son \u00abcomo trapos de inmundicia\u00bb (Is. 64:6). El hombre es enemigo de Dios (Col. 1:21); sin embargo, \u00absiendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios\u00bb (Ro. 5:10). \u00abDios encarece su amor para con nosotros, en que siendo a\u00fan pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u00bb (Ro. 5:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienquiera que trace una ant\u00edtesis entre un Dios airado del AT y un Dios de amor distinto del NT, demuestra estar ciego a las palabras de la Escritura. El amor y la elecci\u00f3n divinos se combinan con la indignidad humana en los vers\u00edculos: \u00abJehov\u00e1 tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial \u2026 No por ser vosotros m\u00e1s que todos los pueblos os ha querido Jehov\u00e1 sino por cuanto os am\u00f3 \u2026\u00bb. (Dt. 7:6\u20138). \u00abEn su amor y en su clemencia los redimi\u00f3\u00bb (Is. 63:9). \u00abCuando Israel era muchacho, yo lo am\u00e9 \u2026 Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor\u00bb (Os. 11:1, 4). \u00abCon amor eterno te he amado \u2026\u00bb. (Jer. 31:3). Y el amor, la clemencia y las tiernas misericordias que se presentan en los Salmos son demasiado numerosas para mencionarlas. Todas se resumen en la afirmaci\u00f3n, \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn. 4:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en el AT como en el NT, el amor de Dios se representa bajo dos figuras de lenguaje. A veces Dios es el padre de sus hijos; otras veces es el marido de una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paternidad de Dios (v\u00e9ase) es una idea important\u00edsima. Muestra el amor de Dios por sus hijos. Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos a orar: \u00abPadre nuestro \u2026\u00bb. (Mt. 6:6, 8, 9). Las aves del cielo no siembran ni siegan, pero \u00abvuestro padre celestial las alimenta \u2026\u00bb. pero vuestro Padre celestial sabe que ten\u00e9is necesidad de todas estas cosas\u00bb (Mt. 6:26, 32). \u00abSi vosotros, siendo malos sab\u00e9is dar buenas d\u00e1divas a vuestros hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 buenas cosas a los que le pidan?\u00bb (Mt. 7:11). Cf. Mt. 10:20, 29; 13:43; 18:14; 23:9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como todos los conceptos b\u00edblicos importantes, la paternidad de Dios ha sido tergiversada. En primer lugar, Dios ha sido considerado como el Padre de todos los hombres. Esta interpretaci\u00f3n errada confunde la relaci\u00f3n del Creador con la criatura y la relaci\u00f3n entre Dios como redentor y los elegidos. Puesto que el evangelio requiere que los hombres hayan nacido de nuevo, es evidente que el nacimiento natural no es suficiente para entrar en la familia de Dios. Las Ep\u00edstolas tambi\u00e9n usan la idea de adopci\u00f3n (v\u00e9ase). \u00abNo los que son hijos seg\u00fan la carne son los hijos de Dios\u00bb (Ro. 9:8). \u00abLos que son guiados por el Esp\u00edritu de Dios, \u00e9stos son hijos de Dios. Pues \u2026 hab\u00e9is recibido el esp\u00edritu de adopci\u00f3n, por el cual clamamos: \u00a1Abba, Padre!\u00bb (Ro. 8:15). Cf. Ro. 9:4; G\u00e1. 4:5; Ef. 1:5. Adem\u00e1s, Jes\u00fas reprendi\u00f3 a los jud\u00edos incr\u00e9dulos: \u00abVosotros sois de vuestro padre el diablo\u00bb (Jn. 8:44). As\u00ed que la idea de una paternidad universal de Dios es contradictoria con la Escritura y destruye la gracia y la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo error acerca de la paternidad de Dios es el que la convierte en una nueva idea que por primera vez es enunciada por Jes\u00fas en el Nuevo Testamento. A la inversa, la paternidad de Dios es una idea del AT, y la identidad esencial del mensaje de ambos testamentos no debe ser rota. \u00ab\u00c9l me clamar\u00e1: Mi Padre eres t\u00fa\u00bb (Sal. 89:26). \u00abT\u00fa eres nuestro Padre\u00bb (Is. 63:16; 64:8). \u00abMe llamar\u00e9is: Padre m\u00edo\u00bb (Jer. 3:19). Cf. 2 S. 7:14; 1 Cr. 29:10; Mal. 1:6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Usualmente la paternidad de Dios est\u00e1 relacionada con los redimidos en forma individual y distributiva; pero cuando se considera colectivamente el pueblo o la iglesia, Dios es representado como marido o esposo. La figura del matrimonio es una aplicaci\u00f3n particular de la noci\u00f3n siempre presente del pacto (v\u00e9ase). Dios hizo un pacto con No\u00e9, Abraham, David y con la simiente de ellos despu\u00e9s de ellos. Cuando se considera esta posteridad como una naci\u00f3n, Dios es representado como el marido; la naci\u00f3n, como la esposa, y los individuos, como los hijos. La interpretaci\u00f3n del pacto como un v\u00ednculo matrimonial es especialmente prominente en Oseas; pero tambi\u00e9n aparece en Is. 54:1; 62:5; Jer. 31:32; Ez. 16:8. Sin embargo, no es una invenci\u00f3n posterior de la era prof\u00e9tica. Impl\u00edcitamente est\u00e1 bajo la condenaci\u00f3n de la idolatr\u00eda como \u00abfornicar en pos de otros dioses\u00bb (Ex. 34:15, 16; Lv. 17:7; Nm. 15:39; Dt. 31:16). Por esta raz\u00f3n, el culto a dioses extra\u00f1os, como el adulterio, es una violaci\u00f3n de la ley. Han sido quebrantadas las condiciones del contrato (Os. 4:1; 8:1; Am. 2:4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto agudiza el concepto de Dios como Dios celoso. Por extra\u00f1o que parezca a la mente moderna, el celo es uno de los atributos que la Biblia atribuye a Dios. Ex. 34:15, 16, citado m\u00e1s arriba, se introduce con el mandamiento: \u00abNo te has de inclinar a ning\u00fan otro dios, pues Jehov\u00e1, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es\u00bb (Ex. 34:14). Por cierto, esta idea est\u00e1 engastada en el Dec\u00e1logo (Ex. 20:5). Cf. Dt. 4:24; Nah. 1:2. Este concepto de celo est\u00e1 en armon\u00eda con la soberan\u00eda de Dios. Toda atribuci\u00f3n de las prerrogativas divinas a otro es una violaci\u00f3n del primer mandamiento que es el b\u00e1sico. \u00abYo Jehov\u00e1 \u2026 y a otro no dar\u00e9 mi gloria\u00bb (Is. 42:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, la idea del pacto retiene la misma importancia (G\u00e1. 3:6ss.), pero su aparici\u00f3n en la forma de un voto matrimonial no resulta tan prominente. Sin embargo, se dice que la iglesia es la esposa de Cristo (2 Co. 11:2; Ap. 21:2; 22:17). No son tan completamente expl\u00edcitos Mt. 25:1\u201313; Jn. 3:29; G\u00e1. 4:26\u201328; Ef. 5:23\u201325.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pacto interpretado como un contrato matrimonial enfatiza otro aspecto de la naturaleza de Dios. Por mucho que el contrato matrimonial pueda reflejar el amor entre las partes, es al mismo tiempo una obligaci\u00f3n legal. La violaci\u00f3n resulta en la posibilidad de castigo. M\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n del pacto, el hombre adem\u00e1s est\u00e1 sujeto a las leyes de Dios, y la infracci\u00f3n de ellas lleva consigo castigo. As\u00ed, la Escritura representa al hombre como que est\u00e1 bajo la ira y la maldici\u00f3n de un Dios justo. El concepto cristiano de Dios, el plan de redenci\u00f3n y aun el amor de Dios, no se pueden entender sin el atributo de la justicia. Por lo tanto, Dios no es de un car\u00e1cter que s\u00f3lo perdona y olvida. El perd\u00f3n solo podr\u00eda ser injusto. Y cuando un juez humano da libertad a un criminal culpable, el acto de misericordia podr\u00eda en alguna forma justificarse por la presi\u00f3n de las circunstancias, pero el car\u00e1cter estricto de la ley ha sido ignorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Dios es justo, su plan de redenci\u00f3n debe mantener la majestad de la ley. Son incompatibles la justicia y el simple descarte del pecado. Por lo tanto, la sentencia debe ser ejecutada. Debe haber una expiaci\u00f3n (v\u00e9ase) o satisfacci\u00f3n. \u00c9sta era la ense\u00f1anza del ritual mosaico; este ritual tambi\u00e9n ense\u00f1aba que Dios provee un sustituto para sufrir el castigo. Por lo tanto, la expiaci\u00f3n es una expresi\u00f3n de amor y de justicia. Con el prop\u00f3sito de realizar la redenci\u00f3n, Dios puso a Jesucristo para que fuese un sacrificio propiciatorio con el fin de declarar, publicar y ejemplificar su justicia; de modo que Dios, al justificar al pecador pueda seguir siendo justo al hacerlo (Ro. 3:25\u201326; 5:8; 2 Co. 5:21; 1 P. 1:18\u201319; 1 Jn. 2:2 etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crucifixi\u00f3n de Cristo como sacrificio del Cordero de Dios para satisfacer la justicia del Padre, muestra un rasgo m\u00e1s de la deidad. Al principio se se\u00f1al\u00f3 la personalidad de Dios. Ahora es evidente que Dios no es una Persona, sino m\u00e1s de una. Si el Hijo es enviado desde el cielo, mientras el Padre no es enviado; si el Padre ama al Hijo y el Hijo ama al Padre; si el Hijo se sacrifica y paga un rescate al Padre, se sigue que el Padre y el Hijo son personas diferentes. As\u00ed, con el material b\u00edblico que hay en cuanto al Esp\u00edritu Santo, el concepto de Dios es el concepto de una Trinidad (v\u00e9ase).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una velada anticipaci\u00f3n de la Trinidad se puede encontrar en las apariciones del \u00c1ngel de Jehov\u00e1 a los patriarcas. Dado que se usa el art\u00edculo definido, este \u00e1ngel debe ser en alg\u00fan modo diferente de otros \u00e1ngeles. Cuando el \u00c1ngel le apareci\u00f3 a Agar, ella lo llam\u00f3 Jehov\u00e1 y le habl\u00f3 como a Dios (Gn. 16:7\u201313). En una aparici\u00f3n a Abraham, el \u00c1ngel se llama a s\u00ed mismo Jehov\u00e1 (Gn. 22:11\u201315). Cuando el Angel habl\u00f3 a Jacob, nuevamente se llam\u00f3 a s\u00ed mismo Dios (Gn. 31:11). Los pasajes indican una unidad entre el \u00c1ngel y el Dios que lo env\u00eda, pero al mismo tiempo muestra una diferencia. Ninguno de estos pasajes, ni los posteriores concernientes al Rey venidero, un Mes\u00edas, un Siervo sufriente, fueron suficientemente expl\u00edcitos como para producir un concepto trinitario en la mente de los israelitas. El NT aclara lo que est\u00e1 oscuro en el AT. Todos los pasajes que ense\u00f1an la divinidad de Cristo tienen relaci\u00f3n con la doctrina de la Trinidad (Mt. 11:25\u201327; Jn. 1:1, 14; Ro. 9:5; Fil. 2:6; Col. 1:13\u201319; 2:9, etc.). La conocid\u00edsima bendici\u00f3n (2 Co. 13:14) ser\u00eda incongruente si las tres Personas no fueran iguales en poder y gloria en la \u00fanica Divinidad.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Teolog\u00eda filos\u00f3fica.<\/li>\n<li><em>Teolog\u00eda propia<\/em>. La primera mitad de este art\u00edculo ha sido un breve resumen de lo que la Biblia dice acerca de Dios. Sus afirmaciones son enga\u00f1osamente sencillas en forma; las ideas son profundas y sus implicaciones han confundido a muchas mentes, devotas o irreligiosas. Por lo tanto, el m\u00e9todo descriptivo de la teolog\u00eda b\u00edblica debe dar paso a un an\u00e1lisis m\u00e1s sistem\u00e1tico y filos\u00f3fico. Pero, otra vez, as\u00ed como el resumen descriptivo fue breve, as\u00ed tambi\u00e9n esta secci\u00f3n apenas puede indicar el trabajo de siglos en cuanto a estos problemas. Se mencionar\u00e1n solamente tres tipos de problemas: teolog\u00eda propia, ciencia, y \u00e9tica.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que la Biblia en todo lugar afirma la existencia de Dios, la primera pregunta de la teolog\u00eda sistem\u00e1tica o filos\u00f3fica tiene que ver con la prueba de esta afirmaci\u00f3n. \u00bfDepende nuestra creencia en la existencia de Dios solamente de la autoridad de las Escrituras, o depende de alguna suerte de prueba? En el segundo caso, \u00bfes la \u00abprueba\u00bb una experiencia m\u00edstica directa de Dios, o es un proceso silog\u00edstico que comienza con la observaci\u00f3n de la naturaleza?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda tomista de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, derivada de Arist\u00f3teles, comienza con la experiencia sensorial de cuerpos en movimiento, y, por medio de una intrincada serie de argumentos, llega a la conclusi\u00f3n de que existe un Movedor Inamovible, Dios. El lenguaje de Tomas de Aquino indica que \u00e9l pensaba que todo el argumento era v\u00e1lido y que la conclusi\u00f3n necesariamente se derivaba de las premisas. Los fil\u00f3sofos David Hume e Immanuel Kant alegaban que el \u00abargumento cosmol\u00f3gico\u00bb era una falacia. Algunos te\u00f3logos protestantes parecen aceptar el argumento, mientras otros reconocen que no es \u00abmatem\u00e1tico\u00bb (estrictamente l\u00f3gico); pero que es de alg\u00fan valor. Este autor cree que el argumento carece de valor porque (1) es circular, en que la existencia misma de Dios se usa para negar una serie infinita de causas, lo cual se hace necesario para probar la existencia de Dios; (2) sus premisas usan la palabra existencia en un sentido espacio temporal, mientras que la conclusi\u00f3n usa la palabra en un sentido diferente; y (3) un argumento de efecto a causa puede asignar a la causa solamente atributos suficientes para dar raz\u00f3n del efecto por medio del cual la causa es conocida, y esto nos dar\u00eda un Dios que no es omnipotente, omnisciente ni perfectamente justo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Anselmo, al comienzo del siglo XII, dio forma al argumento ontol\u00f3gico para probar la existencia de Dios. No est\u00e1 basado en una observaci\u00f3n de la naturaleza sino en un an\u00e1lisis del concepto de Dios. Como un hombre que niega que el tri\u00e1ngulo tiene 180 grados sencillamente no entiende el significado del tri\u00e1ngulo, as\u00ed el que niega la existencia de Dios no ha captado el concepto de Dios. Dios, como el ser del que uno mayor no se puede concebir, no se puede concebir como inexistente; porque si se pudiera concebir que no existe, seria posible concebir la existencia de un ser mayor que Dios; pero, concebir un ser mayor que el ser de quien no se puede concebir uno mayor es una contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Immanuel Kant tampoco le gust\u00f3 el argumento ontol\u00f3gico, pero detr\u00e1s estaba su prejuicio de que Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo que los conceptos humanos pueden captar, lo cual en s\u00ed tambi\u00e9n es una idea muy vulnerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil discutir una seguridad m\u00edstica de la existencia de Dios, porque el misticismo es una palabra completamente ambigua. En forma amplia se podr\u00eda referir al hecho de saltar hacia una conclusi\u00f3n por medio de una corazonada; en el sentido m\u00e1s estricto de un trance no racional, no tiene algo inteligible que comunicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, si los argumentos racionales no demuestran la existencia de Dios (como uno demuestra un teorema de geometr\u00eda por medio de inferencias v\u00e1lidas a partir de axiomas), debemos aceptar la existencia de Dios sobre la sola base de la autoridad b\u00edblica, o debemos aceptarla como el primer principio indemostrable de nuestro pensamiento, y estas dos cosas podr\u00edan ser la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos fil\u00f3sofos virtualmente implican que la existencia de Dios no es un problema tan importante como se piensa com\u00fanmente. Spinoza y otros pante\u00edstas identifican el universo con Dios. Concedemos que el universo existe. El profesor H.N. Wieman ha definido a Dios como \u00abese car\u00e1cter de acontecimientos a los que el hombre debe ajustarse a s\u00ed mismo con el fin de lograr el m\u00e1s grande de los bienes y evitar el m\u00e1s grande de los males\u00bb. Concedemos nuevamente que los acontecimientos tienen un car\u00e1cter. Y as\u00ed, por medio de una suerte de argumento ontol\u00f3gico, esto es, por definici\u00f3n, Dios debe existir. El ate\u00edsmo ha llegado a ser imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, la pregunta importante no es, \u00bfHay Dios?, sino \u00bfQu\u00e9 es Dios? Y esto nos lleva de regreso a la descripci\u00f3n de la teolog\u00eda b\u00edblica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las pruebas de la existencia de Dios han sido prominentes en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica, son s\u00f3lo parte de un problema m\u00e1s general: \u00bfPuede ser conocido Dios? Algunos fil\u00f3sofos seculares, por ejemplo, Kant y Spencer, han afirmado la existencia de entidades incognoscibles. Se puede pensar en un absoluto filos\u00f3fico tan trascendente que est\u00e1 fuera del alcance del pensamiento. O, como en el caso de Tom\u00e1s de Aquino, la mente humana tomando como punto de partida la experiencia sensorial, podr\u00eda ser completamente incapaz de conocer mucho, si es que puede conocer algo, de un Ser eterno. O, m\u00e1s popularmente, la mente finita no puede captar al Dios infinito, sencillamente porque lo finito no puede captar lo infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes afirman la existencia de objetos incognoscibles parecen contradecirse a s\u00ed mismos, porque si el objeto fuera completamente incognoscible, uno no podr\u00eda saber que existe o que es incognoscible. Entonces, este tipo de filosof\u00eda tambi\u00e9n cae usualmente bajo la sospecha de hacer que todo conocimiento sea imposible, aun el conocimiento de la aritm\u00e9tica y del clima. As\u00ed, tenemos que el escepticismo es autodestructivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes, a la manera de Tom\u00e1s de Aquino, basan el conocimiento en la experiencia sensorial encuentran que es necesario asignar un papel importante a los cuadros o im\u00e1genes visuales. Algunos fil\u00f3sofos han ense\u00f1ado que todo conocimiento est\u00e1 formado por im\u00e1genes sensoriales. Si as\u00ed fuera, el hombre jam\u00e1s podr\u00eda tener un concepto de Dios, porque Dios no es un objeto perceptible por los sentidos y no es posible formarse una imagen de \u00e9l. Entonces un creyente en Dios debe rechazar el empirismo y encontrar alguna base <em>a priori<\/em> de conocimiento, o debe luchar, como Tom\u00e1s lo hizo (con tan poco \u00e9xito), por establecer un puente sobre el abismo que hay entre los conceptos abstra\u00eddos de la sensaci\u00f3n y el conocimiento del Esp\u00edritu sin tiempo ni espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposibilidad de conocer lo que Dios es tambi\u00e9n ha sido argumentado a partir de una teor\u00eda de la definici\u00f3n. Cuando se define un manzano o una ardilla, se los pone en un g\u00e9nero. El manzano pertenece a la especie de las ros\u00e1ceas; y la ardilla, a la de los roedores. Pero Dios no pertenece a g\u00e9nero alguno. \u00ab\u00bfA qu\u00e9, pues, me har\u00e9is semejante o me comparar\u00e9is? dice el Santo\u00bb (Is. 40:18, 25). Puesto que el conocimiento de lo que una cosa es, es su definici\u00f3n, se deduce que Dios no puede ser conocido. El te\u00edsta, para evitar esta conclusi\u00f3n debe producir una teor\u00eda de definici\u00f3n que sea diferente; y se debe enfatizar su conveniencia se\u00f1alando que si solamente se pueden conocer las especies y definirlas, los g\u00e9neros, especialmente los g\u00e9neros o el g\u00e9nero m\u00e1s alto, permanecen desconocidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero puede lo finito tener esperanzas de captar lo infinito? La negaci\u00f3n de esto huye al enfrentar las matem\u00e1ticas ordinarias. Se pueden entender perfectamente bien las series infinitas; su infinitud no nos impide conocer la ley de su construcci\u00f3n, su suma o l\u00edmite cuando tienen un l\u00edmite, \u00aby muchos otros hechos prometedores acerca del cuadrado de la hipotenusa\u00bb. Cualquiera que sea el caso, no es la infinitud de Dios lo que nos impide conocerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plat\u00f3n y Hegel estructuraron teor\u00edas del conocimiento que, si se llevan a su extremo l\u00f3gico, implican que el hombre debe ser omnisciente o completamente ignorante. Si cada punto de conocimiento est\u00e1 tan \u00edntimamente conectado con cada parte del resto que su naturaleza no se puede ver si no es en su relaci\u00f3n con el todo, entonces o lo sabemos todo, o no sabemos nada. Plat\u00f3n y Hegel lo pasaron muy preocupados tratando de eludir este dilema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, Mois\u00e9s dijo: \u00abLas cosas secretas pertenecen a Jehov\u00e1 nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y nuestros hijos para siempre\u00bb (Dt. 29:29). La Biblia, por lo tanto, aqu\u00ed y en todo lugar, supone que nosotros podemos conocer algunas verdades sin necesidad de conocer todas las verdades. En consecuencia, nos incumbe desarrollar una epistemolog\u00eda en que las relaciones no sean tales que nos enfrenten con la disyuntiva de una total ignorancia o de omnisciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta epistemolog\u00eda podr\u00eda seguir el punto de vista de Agust\u00edn de que Cristo es la luz de todo hombre: esto es, la humanidad posee como una dote <em>a priori<\/em> por lo menos los rudimentos del conocimiento; de modo que cuando alguien conoce algo, est\u00e1 en contacto con Dios que es la verdad. O la epistemolog\u00eda requerida podr\u00eda ser m\u00e1s esc\u00e9ptica en comparaci\u00f3n con la geometr\u00eda y la ciencia e insistir sencillamente que Dios, siendo omnipotente, por una revelaci\u00f3n verbal puede hacer comprensibles sus verdades a los hombres. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Epistemolog\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para un diccionario de este tipo, estos temas son demasiado t\u00e9cnicos para seguir m\u00e1s adelante. El prop\u00f3sito aqu\u00ed s\u00f3lo puede ser llamar la atenci\u00f3n a algunos de los problemas m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo veinte, la discusi\u00f3n sobre nuestro conocimiento de Dios ha asumido una forma diferente, y, debido a su oportunidad, no est\u00e1 fuera de lugar una menci\u00f3n especial de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reacci\u00f3n contra el racionalismo ambicioso de Hegel y la posterior desilusi\u00f3n con el optimismo de la teolog\u00eda modernista, en estos d\u00edas han producido la as\u00ed llamada escuela de la neortodoxia (v\u00e9ase). Barth y Brunner ense\u00f1an que el lenguaje racional expresa el conocimiento abstracto de las cosas, mientras que hay otro tipo de conocimiento que no se puede captar en forma de conceptos. Esta es una confrontaci\u00f3n directa con una persona. Por lo tanto, los conceptos b\u00edblicos, sin tomar en cuenta los errores hist\u00f3ricos que la cr\u00edtica destructiva podr\u00eda alegar, no puede ser conocimiento de Dios. Los conceptos intelectuales son solo se\u00f1aladores, no pueden ser la verdad real. Cuando hablamos acerca de Dios, no estamos hablando acerca de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barth, en particular, sostiene que toda expresi\u00f3n religiosa es figurada o simb\u00f3lica. La l\u00f3gica y las matem\u00e1ticas son sencillamente elaboraciones humanas, y quiz\u00e1s todo esto permita un sentido literal; pero todo lenguaje acerca de Dios es una par\u00e1bola. Dado que la interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola en s\u00ed misma ser\u00eda una par\u00e1bola (porque \u00e9ste tambi\u00e9n ser\u00eda lenguaje religioso), o, en otras palabras, puesto que la interpretaci\u00f3n de un s\u00edmbolo ser\u00eda simb\u00f3lica en s\u00ed misma, \u00bfno se sigue que es imposible el conocimiento literal de Dios? No s\u00f3lo eso, pero si no hay una norma literal por la cual probar lo adecuado de las par\u00e1bolas y s\u00edmbolos, el Cor\u00e1n parecer\u00eda ser tan satisfactorio como la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema hegeliano, con su Absoluto completamente cognoscible y su rechazo previo de la idea de creaci\u00f3n, es una forma de pante\u00edsmo. El principio divino no est\u00e1 fuera del universo. Sin duda el universo depende de \u00e9l, pero tambi\u00e9n \u00e9l depende del universo, como un \u00e1rbol depende de sus hojas y las hojas dependen del \u00e1rbol. As\u00ed, el Absoluto (o Dios) es un principio inmanente y no uno trascendente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al oponerse al pante\u00edsmo como destructor de la verdadera religi\u00f3n y de la sencilla adoraci\u00f3n, como ciega a la realidad del mal en la naturaleza humana, y como menospreciadora de la gracia libre, la neortodoxia enfatiza la trascendencia de Dios y niega su inmanencia. En un tiempo algunos de ellos designaban a Dios como el Enteramente Otro. Pero esto pone a Dios completamente fuera del mundo, niega la imagen de Dios en la cual el hombre fue creado, y reduce todo el problema religioso en una paradoja sin soluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo ortodoxo no ve conflicto entre la inmanencia y la trascendencia. La soberan\u00eda del <em>fiat<\/em> creador es evidencia de la trascendencia y, debido a la creaci\u00f3n, el poder de Dios se extiende a todo lugar. Esto es la inmanencia. En efecto, en lugar de decir que Dios est\u00e1 en el mundo, es mejor decir que el mundo est\u00e1 en Dios, porque en \u00e9l vivimos, nos movemos y tenemos el ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baste esto como un ejemplo de la problem\u00e1tica de la teolog\u00eda propia. La Trinidad y otros temas se discuten en art\u00edculos separados.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Ciencia<\/em>. El siguiente tipo de problema es cient\u00edfico. Con el surgimiento de la moderna ciencia mecanicista en el siglo diecisiete, se comenz\u00f3 a cuestionar la posibilidad de los milagros; y con la aceptaci\u00f3n popular de la evoluci\u00f3n (v\u00e9ase) desde mediados del siglo diecinueve, se ha atacado con fuerza cualquier punto de vista te\u00edsta del mundo. Lo que antes hab\u00eda sido especulaci\u00f3n naturalista, ahora se presentaba como un resultado seguro de la infalible ciencia.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristiano podr\u00eda replicar que los evolucionistas no han presentado una prueba emp\u00edrica de que la vida surgi\u00f3 espont\u00e1neamente de la materia inanimada. Tambi\u00e9n podr\u00eda hacer notar que el operacionalismo ya no mira la ciencia como infalible o como descriptiva de la realidad antecedente; al mismo tiempo, podr\u00eda reconocer humildemente que estaba equivocado al suponer que las especies de Linneo eran la creaci\u00f3n especial de G\u00e9nesis. Y, finalmente, podr\u00eda muy bien haber reclamado que, as\u00ed como sus opositores encubiertamente suponen la falsedad del te\u00edsmo a fin de minar la creaci\u00f3n y los milagros (y de ese modo incurren en petici\u00f3n de principio), estos \u00faltimos puntos no se pueden discutir en forma provechosa hasta que no se hayan puesto al descubierto todas las presuposiciones.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>\u00c9tica<\/em>. Adem\u00e1s de la teolog\u00eda propia y la ciencia, hay una tercera \u00e1rea en la que surgen problemas a partir del te\u00edsmo: el campo de la moralidad y el mal.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto b\u00edblico de Dios como Creador soberano, y, en algunos casos, todos los conceptos de Dios, han sido repudiados debido a la manifiesta maldad en el mundo. Al principio de la historia cristiana se hizo la objeci\u00f3n: Dios quiere pero no puede erradicar el mal, o \u00e9l puede, pero no quiere hacerlo; en el primer caso, \u00e9l es bueno, pero no omnipotente; y en el segundo caso, podr\u00eda ser omnipotente pero no podr\u00eda ser bueno. En la historia moderna, John Stuart Mill, aun m\u00e1s que David Hume, atac\u00f3 vigorosamente al cristianismo sobre esta base.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cat\u00f3licos romanos y algunos protestantes han hecho d\u00e9biles r\u00e9plicas tratando de atribuir el mal al resultado del libre albedr\u00edo de Satan\u00e1s o de Ad\u00e1n. Por cierto que esto no responde a la objeci\u00f3n, porque si Dios es omnipotente, todav\u00eda podr\u00eda erradicar el mal si lo quisiera; en realidad, \u00e9l podr\u00eda haber impedido el mal al principio creando un tipo de mundo diferente o aun no cre\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema es tan fastidioso que muchos cristianos han decidido no pensar en ello con la esperanza de que sus contrarios no lo saquen a luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paradoja de la bondad de Dios y el mal manifiesto, con el agravante de los dolores del infierno para siempre, en parte es el resultado de un tema tomado de la religi\u00f3n pagana natural. El paganismo primitivo miraba generalmente a Dios como un Dios de la naturaleza. A veces Dios es identificado con la naturaleza. Por lo tanto, cuando la reflexi\u00f3n ha avanzado una distancia peque\u00f1a y se capta alguna noci\u00f3n de regularidad en la naturaleza, se concluye que Dios debe tratar a todos por igual. La naturaleza en todo lugar es uniforme. Entonces, si se atribuye bondad a Dios, se sigue que Dios debe ser bueno con todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta imparcialidad divina no solamente entra en conflicto con la idea de la gracia, sino que m\u00e1s fundamentalmente niega la soberan\u00eda divina implicando que las criaturas imponen una obligaci\u00f3n moral sobre el Creador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, las Escrituras ense\u00f1an que Dios es el Alfarero que, de la misma masa de greda, puede hacer un vaso de honra y otro de deshonra. \u00abMira pues, la bondad y la severidad de Dios\u00bb (Ro. 11:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, finalmente, el problema del mal (v\u00e9ase), hasta donde respecta a la conducta del hombre, se centra en la identificaci\u00f3n de lo bueno y lo malo. En la primera parte de este art\u00edculo se mostr\u00f3 que el bien es lo que Dios ordena y el pecado es toda falta de conformidad o transgresi\u00f3n de la ley de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si algunas fases de la teolog\u00eda filos\u00f3fica son molestas cuando confrontamos la incredulidad moderna, \u00e9sta es una en que el enemigo es derrotado con prontitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el modernismo, siguiendo a su fundador, Schleiermacher, repudi\u00f3 las Escrituras para basar su teolog\u00eda en la experiencia, crey\u00f3 que todav\u00eda pod\u00eda preservar los valores cristianos. En su desarrollo, el punto crucial lleg\u00f3 a ser la identificaci\u00f3n de los valores. \u00bfPueden descartarse diversos art\u00edculos del credo como la c\u00e1scara y el envoltorio del cristianismo hecho por la historia, mientras el sentimiento de absoluta dependencia de Schleiermacher preservan lo que es esencial? O, \u00bfdebe este primitivo valor modernista dar lugar al ideal posterior de la integraci\u00f3n de la personalidad? \u00bfHay que abandonar la Trinidad y hay que definir a Dios como \u00abese car\u00e1cter de sucesos a los cuales el hombre debe ajustarse con el fin de lograr el mayor de los beneficios y evitar el mayor de los males\u00bb?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El humanismo se desarroll\u00f3 a partir del modernismo debido a que el modernismo no bas\u00f3 en forma armoniosa sus ideales en la experiencia. El modernismo ten\u00eda un apego incongruente hacia Jes\u00fas. \u00a1Rechazando esta irracionalidad, el humanismo lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que Jes\u00fas no sent\u00eda aprecio por la inteligencia o la ciencia, que no ten\u00eda una teor\u00eda pol\u00edtica, y que su punto de vista del trabajo y las relaciones laborales era positivamente malo! La honestidad exige la aceptaci\u00f3n de otros ideales. La vida cristiana, en el mejor de los casos, es una vida semimoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El humanismo pretende que sus ideales (una sociedad colectivista, la independencia de un Dios imaginario, la seguridad materialista, etc.) se encuentran en la experiencia. Sin embargo, aun los humanistas reconocen que los ideales cambian de era en era. No hay normas absolutas, no hay verdades fijas, no hay principios universales. La \u00e9tica, y por lo tanto, la econom\u00eda, la sociolog\u00eda son relativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia actual esto se reduce a la sencilla pregunta en cuanto a qui\u00e9n ser\u00e1 el que imponga sus ideales sobre una determinada \u00e9poca y sociedad. Los dictadores responden a esto <em>en concreto<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La destrucci\u00f3n socialista de la libertad pol\u00edtica con la brutalidad que los gobiernos totalitarios siempre han ejercido, nos fuerza a considerar un punto que los humanistas no quieren tocar. Sin importar qu\u00e9 conjunto de ideales pueda aceptar un individuo o una sociedad, \u00bfvale la pena tratar de realizarlos? O, en otras palabras, \u00bfvale la pena vivir la vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos de relativa paz, prosperidad y libertad, la pregunta se desecha como tonta o perversa. La vida es agradable. Pero en la teor\u00eda \u00e9tica es fundamental. El solo hecho de que varias personas o un gran n\u00famero de ellas encuentre agradable la vida no hace que sea universalmente digna de vivirse. Esto es sencillamente preferencia personal, no una teor\u00eda normativa. Tomando la posici\u00f3n humanista, \u00bfpor qu\u00e9 no mato a mis mejores amigos y luego de terminar con sus in\u00fatiles esfuerzos me suicido?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El humanismo no tiene respuesta para esto. La \u00fanica teor\u00eda que garantiza los valores de la vida misma y que hace que el suicidio sea inmoral es una teor\u00eda en la que Dios ha prohibido el homicidio y castiga la desobediencia en la vida futura. La \u00e9tica normativa depende de una legislaci\u00f3n soberana y de castigos omnipotentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si otras fases de la teolog\u00eda, la filosof\u00eda y la ciencia a veces son dif\u00edciles de elaborar, por lo menos, aqu\u00ed el te\u00edsmo b\u00edblico es f\u00e1cilmente vindicado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Atributos Divinos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Harris, <em>The Self-Revelation of God<\/em>; <em>God the Creator and Lord of All<\/em>; Carl F. Henry, <em>Notes on the Doctrine of God<\/em>; C. Hodge, <em>Systematic Theology<\/em>, I, pp. 191\u2013441; F.L. Patton, <em>Fundamental Christianity<\/em>, pp. 1\u201395; J. Orr, <em>The Christian View of God and the World<\/em>, pp. 73\u2013115; A. Seth Pringle-Pathison, <em>The Idea of God<\/em>; W.G.T. Shedd, <em>Dogmatic Theology<\/em>, I, pp. 151\u2013546; G. Vos, <em>Biblical Theology<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gordon H. Clark<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (169). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Dios existe, y puede ser conocido. Estas dos afirmaciones forman la base y la inspiraci\u00f3n de todas las religiones. La primera es una afirmaci\u00f3n de fe, la segunda de la experiencia. Como la existencia de Dios no est\u00e1 sujeta a demostraci\u00f3n cient\u00edfica, debe ser un postulado de la fe; y dado que Dios trasciende toda su creaci\u00f3n, s\u00f3lo podemos conocerlo en la medida en que se revela a s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La religi\u00f3n cristiana se distingue en que afirma que se puede conocer a Dios como Dios personal solamente en la revelaci\u00f3n que de s\u00ed mismo hace en las Escrituras. La Biblia no fue escrita para probar que Dios existe, sino para revelarlo por medio de sus actos. Por ello la revelaci\u00f3n b\u00edblica de Dios es de naturaleza progresiva, y alcanza su plenitud en Jesucristo, su Hijo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A la luz de su propia revelaci\u00f3n en las Escrituras, tenemos varias afirmaciones acerca de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Su existencia<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios existe por s\u00ed mismo. Su creaci\u00f3n depende de \u00e9l, pero \u00e9l es completamente independiente de la creaci\u00f3n. No s\u00f3lo tiene vida, sino que sustenta la vida de su universo, y tiene en s\u00ed mismo la fuente de esa vida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este misterio de la existencia de Dios le fue revelado a Mois\u00e9s en \u00e9pocas muy tempranas en la historia b\u00edblica, cuando, en el desierto de Horeb, se encontr\u00f3 con Dios en forma de fuego en una zarza (Ex. 3.2). Lo distintivo de aquel fen\u00f3meno fue que \u201cla zarza ard\u00eda en fuego, \u2026 y \u2026 no se consum\u00eda\u201d (Ex. 3.2). Para Mois\u00e9s esto debe haber significado que el fuego era independiente del medio ambiente; que se autoalimentaba. Tal es Dios en su ser esencial: es completamente independiente del medio o ambiente en que desea hacerse conocer. Esta cualidad del ser de Dios probablemente encuentra expresi\u00f3n en su nombre personal Yahv\u00e9h y en su propia afirmaci\u00f3n \u201cYo soy el que soy\u201d, es decir \u201cYo soy el que tiene ser dentro de s\u00ed mismo\u201d (Ex. 3.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta percepci\u00f3n se insin\u00faa en la visi\u00f3n que Isa\u00edas tuvo de Dios: \u201c\u2026 Dios eterno es Jehov\u00e1, el cual cre\u00f3 los confines de la tierra \u2026 No desfallece, ni se fatiga con cansancio \u2026 \u00c9l da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas\u201d (Is. 40.28\u201329). \u00c9l es el Dador, y todas sus criaturas son los receptores. Cristo dio su m\u00e1s clara expresi\u00f3n a este misterio cuando dijo: \u201cPorque como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n ha dado al Hijo el tener vida en s\u00ed mismo\u201d (Jn. 5.26). Esto hace de la independencia de la vida una cualidad distintiva de la deidad. En toda la Escritura Dios se revela como la fuente de todo lo que existe, animado e inanimado, Creador y Dador de la vida, el \u00fanico que tiene vida en s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Su naturaleza<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En su naturaleza Dios es esp\u00edritu puro. Muy al principio de su revelaci\u00f3n como autor del universo creado, se representa a Dios como el Esp\u00edritu que produjo la luz en medio de las tinieblas y el orden en medio del caos (Gn. 1.2\u20133). A la mujer samaritana Cristo le hizo la siguiente revelaci\u00f3n acerca de Dios como objeto de nuestra adoraci\u00f3n: \u201cDios es Esp\u00edritu; y los que le adoran, en esp\u00edritu y en verdad es necesario que adoren\u201d (Jn. 4.24). Entre estas dos afirmaciones tenemos frecuentes referencias a la naturaleza de Dios como esp\u00edritu puro y esp\u00edritu divino. Se le llama Padre de los esp\u00edritus (He. 12.9), y frecuentemente se usa la combinaci\u00f3n \u201cEsp\u00edritu del Dios vivo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A este respecto debemos distinguir entre Dios y sus criaturas que son espirituales. Cuando decimos que Dios es esp\u00edritu puro lo hacemos para poner de manifiesto que no es parcialmente esp\u00edritu y parcialmente cuerpo, como es el caso del hombre. Es esp\u00edritu simple sin forma ni partes, raz\u00f3n por la cual no tiene presencia f\u00edsica. Cuando la Biblia dice que Dios tiene ojos, o\u00eddos, manos, y pies, lo hace en un intento de trasmitir la idea de que est\u00e1 dotado de las facultades que corresponden a dichos \u00f3rganos, porque si no habl\u00e1ramos de Dios en t\u00e9rminos f\u00edsicos no podr\u00edamos hablar de \u00e9l de ninguna manera. Por cierto que esto no sugiere ninguna imperfecci\u00f3n en Dios. El esp\u00edritu no es una forma limitada o restringida de existencia, sino la unidad perfecta del ser.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando decimos que Dios es esp\u00edritu infinito, nos encontramos completamente fuera del alcance de nuestra experiencia, ya que nosotros estamos limitados con respecto al tiempo y el espacio, como as\u00ed tambi\u00e9n con respecto al conocimiento y el poder. Dios es esencialmente ilimitado, y cada elemento de su naturaleza es ilimitado. Llamamos a su infinitud con respecto al tiempo <i>eternidad<\/i>, con respecto al espacio <i>omnipresencia<\/i>, con respecto al conocimiento <i>omnisciencia<\/i>, y con respecto al poder <i>omnipotencia<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Su infinitud significa tambi\u00e9n que Dios <i>trasciende<\/i> todo su universo. Pone de manifiesto su independencia de todas sus criaturas como esp\u00edritu autoexistente. No est\u00e1 limitado por lo que llamamos la naturaleza, sino infinitamente exaltado por encima de ella. Incluso aquellos pasajes de la Escritura que dan realce a su manifestaci\u00f3n local y temporal tambi\u00e9n nos muestran su exaltaci\u00f3n y omnipotencia ante el mundo como Ser eterno, Creador y Juez soberano (cf. Is. 40.12\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al mismo tiempo la infinitud de Dios expresa su <i>inmanencia<\/i>. Con ello queremos hacer referencia a su presencia en todo lo creado y su poder dentro de su creaci\u00f3n. No se mantinene apartado del mundo, como simple espectador de la obra de sus manos. Est\u00e1 en todo, lo org\u00e1nico y lo inorg\u00e1nico, y act\u00faa desde adentro hacia fuera, desde el centro de cada \u00e1tomo, y desde las m\u00e1s rec\u00f3nditas fuentes del pensamiento, la vida y el sentimiento, como una continua secuencia de causa y efecto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En pasajes como Is. 57 y Hch. 17 tenemos una expresi\u00f3n de la trascendencia y la inmanencia de Dios. En el primero vemos su trascendencia en la expresi\u00f3n \u201cel alto y sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo\u201d, y su imanencia en cuanto \u201chabita \u2026 con el quebrantado y humilde de esp\u00edritu\u201d (Is. 57.15). En el segundo pasaje Pablo se dirige a los atenienses afirmando la trascendencia del \u201cDios que hizo el mundo y todas las cosas que en \u00e9l hay, siendo Se\u00f1or del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues \u00e9l es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas\u201d, y luego afirma su inmanencia como el que \u201cno esta lejos de cada uno de nosostros. Porque en \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos\u201d (Hch. 17.24, 28).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Su car\u00e1cter<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios es personal. Cuando decimos esto afirmarnos que Dios es racional, que tiene conciencia de s\u00ed mismo, que se autodetermina, que es un agente moral inteligente. Como mente suprema es el origen de toda la racionalidad en el universo. Dado que las criaturas racionales creadas por Dios poseen car\u00e1cter propio e independiente, Dios debe poseer un car\u00e1cter que sea divino tanto en su trascendencia como en su inmanencia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <etiqueta id=\"#_ftn345\" name=\"_ftnref345\" title=\"\">AT nos revela un Dios personal en funci\u00f3n de su propia autorrevelaci\u00f3n y de las relaciones entre sus criaturas <\/etiqueta>y \u00e9l, y el NT muestra claramente que Cristo hablaba con Dios en t\u00e9rminos que solo resultan significativos en una relaci\u00f3n de persona a persona. Por ello podemos hablar de ciertas cualidades mentales y morales de Dios en la forma en que lo hacemos del car\u00e1cter humano. Se ha tratado de clasificar los atributos divinos bajo t\u00edtulos como mentales y morales o comunicables e incomunicables, o relacionados y no relacionados. Aparentemente la Escritura no apoya ninguno de estos tipos de clasificaciones y, de todos modos, Dios es infinitamente m\u00e1s grande que la suma de todos sus atributos. Para nosotros los nombres de *Dios son designaci\u00f3n de sus atributos, y resulta significativo que sus nombres aparecen en el contexto de las necesidades de su pueblo. Por lo tanto, parecer\u00eda m\u00e1s acorde con la revelaci\u00f3n b\u00edblica tratar cada atributo como una manifestaci\u00f3n de Dios en la situaci\u00f3n humana que la hizo necesaria: compasi\u00f3n en presencia del sufrimiento, paciencia y tolerancia ante aquello que merece castigo, gracia en presencia de la culpa, misericordia frente a la penitencia, todo lo cual sugiere que los atributos de Dios designan la relaci\u00f3n en la cual \u00e9l se brinda a quienes lo necesitan. En ello encontramos la indudable verdad de que Dios en toda la plenitud de su naturaleza se encuentra en cada uno de sus atributos, de modo que nunca hay m\u00e1s de un atributo que de otro, nunca m\u00e1s amor que justicia, o misericordia que rectitud. Si existe un atributo de Dios que lo comprende todo y se encuentra en todo, ese atributo es su *santidad, rasgo que caracteriza todos los otros atributos divinos: su amor es santo, su compasi\u00f3n es santa, su sabidur\u00eda es santa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Su voluntad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios es soberano. Esto significa que prepara sus propios planes y los lleva a cabo en su propio momento y a su manera. Es simplemente una expresi\u00f3n de su inteligencia, su poder, y su sabidur\u00eda supremos. Significa que la voluntad de Dios no es arbitraria, sino que act\u00faa en completa armon\u00eda con su car\u00e1cter. Es la expresi\u00f3n de su poder y su bondad, por lo que es la meta final de toda la existencia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Debemos hacer, sin embargo, una distinci\u00f3n entre la voluntad de Dios que prescribe lo que debemos hacer nosotros, y la voluntad por la cual determina lo que \u00e9l mismo ha de hacer. Los te\u00f3logos distinguen entre la <i>voluntad decretiva<\/i> de Dios, por medio de la cual decreta todo lo que va a pasar, y su <i>voluntad preceptiva<\/i>, por medio de la cual asigna a sus criaturas los deberes que les corresponden. La voluntad decretiva de Dios siempre se cumple, mientras que a veces se desobedece su voluntad preceptiva.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando consideramos el imperio soberano de la voluntad divina como la base \u00faltima de todo lo que acontece, ya sea activamente, haciendo que ocurra, o pasivamente, permitiendo que suceda, reconocemos la distinci\u00f3n entre la voluntad activa de Dios y su voluntad permisiva. Por lo tanto, debemos atribuir la entrada del pecado en el universo a la voluntad permisiva de Dios, ya que el pecado es una contradicci\u00f3n de su santidad y su bondad. Hay as\u00ed una esfera en la que predomina la voluntad de Dios, y una en la que el hombre tiene libertad para actuar. La Biblia nos muestra ambas en acci\u00f3n. La nota predominante en el AT es la que expresa Nabucodonosor: \u201c\u2026 \u00e9l hace seg\u00fan su voluntad en el ej\u00e9rcito del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: \u00bfQu\u00e9 haces?\u201d (Dn. 4.35). En el NT encontramos un impresionante ejemplo de la voluntad divina resistida por el descreimiento del hombre, cuando Cristo dio expresi\u00f3n a su grito de dolor ante la actitud de Jerusal\u00e9n: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!\u201d (Mt. 23.37). Sin embargo, la soberan\u00eda de Dios nos asegura que un d\u00eda todo se rectificar\u00e1 a fin de que contribuya a su prop\u00f3sito eterno, y que finalmente ser\u00e1 contestada la petici\u00f3n de Cristo: \u201cH\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo.\u201d<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es verdad que no podemos reconciliar la soberan\u00eda de Dios con la responsabilidad del hombre porque no entendemos la naturaleza del conocimiento divino, y porque nos falta la comprensi\u00f3n de todas las leyes que gobiernan la conducta humana. En la Biblia vemos que toda la vida se vive seg\u00fan la voluntad de Dios, quien la sostiene, \u201cen quien vivimos, y nos movemos, y tenemos nuestro ser\u201d, y que de la misma manera en que el ave es libre en el aire y el pez en el mar, el hombre encuentra su verdadera libertad en la voluntad de Dios que lo cre\u00f3 para \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Su subsistencia<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En su vida esencial Dios es una comuni\u00f3n. Esta es quiz\u00e1s la revelaci\u00f3n suprema de Dios que nos ofrecen las Escrituras: que la vida de Dios es, eternamente y dentro de s\u00ed mismo, una comuni\u00f3n de tres personas iguales y a la vez perfectamente distinguibles entre s\u00ed: el Padre, el Hijo, y el Esp\u00edritu, y que en su relaci\u00f3n con su creaci\u00f3n moral Dios es estaba extendiendo esa comuni\u00f3n que esencialmente es propia de s\u00ed mismo. Quiz\u00e1s se pueda inferir esto de la orden divina que expresa la voluntad deliberada de crear al hombre: \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\u201d, que fue expresi\u00f3n de la voluntad de Dios, no solamente de revelarse como comuni\u00f3n, sino tambi\u00e9n de abrir esa vida de comuni\u00f3n a las criaturas morales que hizo a su imagen, y a las que dot\u00f3 para que la disfrutaran. Si bien es cierto que por el pecado el hombre perdi\u00f3 su capacidad de gozar de esa comuni\u00f3n santa, tambi\u00e9n es cierto que Dios quiso que fuera posible devolv\u00e9rsela. En efecto, se ha observado que probablemente fue ese el supremo fin de la redenci\u00f3n, la revelaci\u00f3n de Dios en tres Personas actuando en aras de nuestra restauraci\u00f3n: con amor electivo que nos reclamaba, con amor redentor que nos emancipaba, y con amor regenerador que nos recreaba para la comuni\u00f3n con \u00e9l. (* <span style='text-transform:uppercase'>Trinidad<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. Su paternidad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Como Dios es persona puede tener relaciones personales, la m\u00e1s cercana y tierna de las cuales es la de Padre. Es la designaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan que empleaba Cristo para Dios, y en teolog\u00eda se la reserva especialmente para la primera persona de la Trinidad. En las Escrituras hay cuatro tipos de relaciones en las cuales se aplica a Dios el t\u00e9rmino Padre.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Est\u00e1 <i>la paternidad creadora<\/i>. La relaci\u00f3n fundamental entre Dios y el hombre que cre\u00f3 a su propia imagen encuentra su m\u00e1s completa y adecuada ilustraci\u00f3n en la relaci\u00f3n natural que comprende el don de la vida. Al llamar a su pueblo a la fidelidad a Dios y la consideraci\u00f3n del pr\u00f3jimo, Malaqu\u00edas pregunta \u201c\u00bfNo tenemos todos un mismo Padre? \u00bfNo nos ha creado un mismo Dios?\u201d (Mal. 2.10). Isa\u00edas, cuando pide a Dios que no abandone a su pueblo, exclama: \u201cAhora pues, Jehov\u00e1, t\u00fa eres nuestro padre; nosotros barro, y t\u00fa el que nos formaste\u201d (Is. 64.8). Pero es m\u00e1s particularmente en lo que hace a la naturaleza espiritual del hombre que se afirma esta relaci\u00f3n. En He. se llama a Dios \u201cPadre de los esp\u00edritus\u201d (12.9, y en Nm. \u201cDios de los esp\u00edritus de toda carne (16.22). Cuando Pablo predic\u00f3 desde el monte de Marte, utiliz\u00f3 este argumento para hacer comprender la irracionalidad del hombre racional cuando adora \u00eddolos de madera y piedra, y cita al poeta Arato (\u201cPorque linaje suyo somos\u201d) para indicar que el hombre es criatura de Dios. Por lo tanto el hombre como criatura es la contrapartida de la paternidad general de Dios. Sin el Padre Creador no habr\u00eda raza ni familia humana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Est\u00e1 la <i>paternidad teocr\u00e1tica<\/i>, que es la relaci\u00f3n entre Dios y el pueblo de su pacto, Israel. Como esta es m\u00e1s bien una relaci\u00f3n colectiva y no personal, Israel como pueblo del pacto era la criatura de Dios, y se la intim\u00f3 a reconocer y responder a esa relaci\u00f3n filial: \u201cSi, pues, yo soy Padre, \u00bfd\u00f3nde esta mi honra?\u201d (Mal. 1.6). Pero como la relaci\u00f3n del pacto era redentora en su significado espiritual, podemos considerarla como anticipaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n neotestamentaria de la paternidad divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Luego est\u00e1 la <i>paternidad generativa<\/i>, que pertenece exclusivamente a la segunda persona de la Trinidad, designada como Hijo de Dios e Hijo \u00fanico. Por lo tanto es \u00fanica, y no se aplica a ninguna otra criatura. Mientras estuvo en la tierra Cristo habl\u00f3 con la mayor frecuencia de esta relaci\u00f3n, que era peculiarmente suya. Dios era su Padre por generaci\u00f3n eterna, lo que expresa una relaci\u00f3n esencial e intemporal, que trasciende nuestra comprensi\u00f3n. Es significativo que Jes\u00fas, cuando ense\u00f1aba a los Doce, nunca emple\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cnuestro Padre\u201d como algo com\u00fan a \u00e9l y a sus disc\u00edpulos. En el mensaje de la resurrecci\u00f3n por medio de Mar\u00eda indic\u00f3 dos relaciones diferentes: \u201cMi Padre, y\u2026 vuestro Padre\u201d (Jn. 20.17), pero ambas partes de la afirmaci\u00f3n est\u00e1n relacionadas de tal manera que una se convierte en el fundamento de la otra. Su condici\u00f3n de Hijo, aunque en un nivel totalmente \u00fanico, constitu\u00eda la base para la condici\u00f3n filial de sus disc\u00edpulos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tambi\u00e9n tenemos la <i>paternidad adoptiva<\/i>, que es la relaci\u00f3n redentora que pertenece a todos los creyentes, y en el contexto de la redenci\u00f3n se la considera en dos aspectos, en el de su relaci\u00f3n en Cristo, y en el de la obra regeneradora del Esp\u00edritu Santo en ellos. Esta relaci\u00f3n con Dios es b\u00e1sica para todos los creyentes, como les recuerda Pablo a los cristianos de Galacia: \u201cPues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas\u201d (G\u00e1. 3.26). En esta uni\u00f3n viva con Cristo, se los adopta en la familia de Dios, y se convierten en objeto de la obra regeneradora del Esp\u00edritu Santo, que les otorga la naturaleza de hijos: uno es el aspecto objetivo, el otro el subjetivo. Debido a su nueva condici\u00f3n (justificaci\u00f3n) y relaci\u00f3n (adopci\u00f3n) con Dios Padre en Cristo, llegan a ser coherederos de la naturaleza divina, y nacen en el seno de la familia de Dios. Juan lo aclar\u00f3 perfectamente en el cap\u00edtulo inicial de su evangelio: \u201cMas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (autoridad) de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de var\u00f3n, sino de Dios\u201d (Jn. 1.13). Y as\u00ed reciben todos los privilegios que corresponden a esa relaci\u00f3n filial. La secuencia natural es, por lo tanto: \u201cY si hijos, tambi\u00e9n herederos\u201d (Ro. 8.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La ense\u00f1anza de Cristo sobre la paternidad de Dios claramente restringe la relaci\u00f3n al pueblo creyente. En ning\u00fan caso vemos que considere que esta relaci\u00f3n exista entre Dios y los que no creen. No s\u00f3lo no nos da ning\u00fan indicio de una paternidad redentora de Dios para con todos los hombres, sino que les dice elocuentemente a los jud\u00edos que lo criticaban: \u201cVosotros sois de vuestro padre el diablo\u201d (Jn. 8.44).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si bien es en esta relaci\u00f3n de Padre que el NT nos muestra los aspectos m\u00e1s tiernos del car\u00e1cter de Dios, su amor, su fidelidad, y su cuidado, tambi\u00e9n nos muestra nuestra responsabilidad de manifestar a Dios la reverencia, la confianza, y la obediencia amorosa que los hijos deben manifestar hacia sus padres. Cristo nos ense\u00f1\u00f3 a orar no solamente a \u201cnuestro Padre\u201d sino a \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u201d, inculc\u00e1ndonos de esta manera reverencia y humildad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. H. Esser, H. Seebass, \u201cDios\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). II, pp. 31\u201345; W. H. Schmidt, \u201cDios\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn346\" name=\"_ftnref346\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 242\u2013262; Ringgren, <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>ael&#333;h&#305;&#772;m<\/span><span lang=ES style=''> (\u201cDios, dioses\u201d), <etiqueta id=\"#_ftn347\" name=\"_ftnref347\" title=\"\"><i>\u00b0DTAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 282\u2013302; G. H. Clark, \u201cDios\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn348\" name=\"_ftnref348\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, pp. 157\u2013167; J. Auer, <i>Dios, uno y trino<\/i>, 1982; H. K\u00fcng, \u00bfExiste Dios?, 1979; A. Pink, <i>Los atributos de Dios<\/i>, 1964; id., La soberan\u00eda de Dios, 1966; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 163\u2013262; H. K. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). I, pp. 363\u2013467; L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972, pp. 19\u2013116; R. Schnackenburg, \u201cDios\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn349\" name=\"_ftnref349\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, cols. 273\u2013295; \u00b0J. I. Packer, <i>Hacia el conocimiento de Dios<\/i>, 1979. T. J. Crawford, <i>The Fatherhood of God<\/i>, 1868; J. Orr, <i>The Christian View of God and the World<\/i>, 1908; A. S. Pringle-Pattison, <i>The Idea of God<\/i>, 1917; G. Vos, <i>Biblical Theology<\/i>, 1948; H. Bavinck, <i>The Doctrine of God<\/i>, 1951; J. I. Packer, <i>Knowing God<\/i>, 1973; J. Schneider, C. Brown, J. Stafford Wright, en <etiqueta id=\"#_ftn350\" name=\"_ftnref350\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 66\u201390; H. Kleinknecht, et <etiqueta id=\"#_ftn351\" name=\"_ftnref351\" title=\"\">al., en <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn352\" name=\"_ftnref352\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 65\u2013123.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn353\" name=\"_ftnref353\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.A.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El tema sobre Dios se tratar\u00e1 en los siguientes art\u00edculos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Etimolog\u00eda de la palabra Dios:  Discute el significado de la ra\u00edz del nombre \u201cDios\u201d, el cual se deriva de ra\u00edces g\u00f3ticas y s\u00e1nscritas. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Existencia de Dios:  El ate\u00edsmo dogm\u00e1tico formal se refuta a s\u00ed mismo, y nunca ha ganado el asentimiento razonado de ning\u00fan n\u00famero considerable de hombres.  Ni el polite\u00edsmo podr\u00e1 satisfacer nunca la mente de un fil\u00f3sofo.  Pero hay muchas variedades de lo que puede describirse como ate\u00edsmo virtual, que no pueden descartarse tan f\u00e1cilmente.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Naturaleza y Atributos de Dios:  En este art\u00edculo, procedemos, por un an\u00e1lisis deductivo, a examinar la naturaleza y los atributos de Dios hasta el punto requerido por nuestro alcance filos\u00f3fico limitado. Trataremos por lo tanto la infinitud, la unidad, y la sencillez de Dios, agregando algunas observaciones sobre la personalidad divina.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Relaci\u00f3n de Dios con el Universo:  El mundo es esencialmente dependiente de Dios, y esta dependencia implica (1) que Dios es el Creador del mundo, el productor de toda su substancia; y (2) que su continuidad de ser en cada momento se debe a Su poder sustentador. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Sant\u00edsima Trinidad:  Trinidad es el t\u00e9rmino usado para denotar la doctrina central del cristianismo&#8212;la verdad de que en la unidad de la Divinidad hay tres personas verdaderamente distintas:  el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Atributos Divinos:  Para formar una idea m\u00e1s sistem\u00e1tica de Dios y, hasta donde sea posible, exponer las implicaciones de la verdad, Dios es el Perfect\u00edsimo, esta perfecci\u00f3n infinita es vista, sucesivamente, bajo varios aspectos, cada uno de los cuales es tratado como una perfecci\u00f3n y caracter\u00edstica separada inherente a la Substancia o Esencia Divina.  Cierto grupo de \u00e9stas, de significado supremo, es llamado los Atributos Divinos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  \u00abGod.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. 3 Mar. 2010 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06608a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Armando Llaza Corrales.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios (heb. Kl, Kl\u00e2h, &#8216;El\u00f4h\u00eem, &#8216;El\u00f4ah, YHWH; gr. The\u00f3s). I. Definici\u00f3n. La filosof\u00ed\u00ada y la religi\u00f3n afrontan su mayor desaf\u00ed\u00ado en su esfuerzo por definir a Dios. La filosof\u00ed\u00ada, en su mayor parte, ha igualado a Dios con la \u00abprimera causa\u00bb, \u00abley natural\u00bb, \u00abfuerza c\u00f3smica\u00bb o, en el mejor de los casos, acepta a Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}