{"id":1696,"date":"2016-02-04T22:56:56","date_gmt":"2016-02-05T03:56:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/disposicion\/"},"modified":"2016-02-04T22:56:56","modified_gmt":"2016-02-05T03:56:56","slug":"disposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/disposicion\/","title":{"rendered":"DISPOSICION"},"content":{"rendered":"<p>Pro 16:1 del hombre son las d del coraz\u00f3n; mas<\/p>\n<hr>\n<p>Disposici\u00f3n    (gr. diatague, \u00abordenanza\u00bb, \u00abdirecci\u00f3n\u00bb).  En el pasaje de Act 7:53 el m\u00e1rtir Esteban se refiere a la transmisi\u00f3n de \u00abla ley\u00bb por medio de \u00e1ngeles.  En Rom 13:2 el ap\u00f3stol Pablo alude a la resistencia de un cristiano a la ordenaci\u00f3n de los hechos por parte de Dios.  Divinidad.  V\u00e9ase Deidad.  Divisa.  V\u00e9ase Ense\u00f1a.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan la fe cat\u00f31ica, a pesar de que la justificaci6n es un don, supone en el adulto una disposici\u00f3n voluntaria, es decir, una libre cooperaci\u00f3n con la gracia, que se expresa ante todo en un asentimiento a lo que Dios revela, unido al temor, a la esperanza, a un comienzo de amor y al prop6sito de recibir los sacramentos y de observar los mandamientos. Esta convicci6n se hizo m\u00e1s profunda sobre todo en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f31ica posterior al concilio de Trento, donde se rechaz6 tanto la tesis protestante de la justificaci\u00f3n por la sola fe como la convicci6n luterana de la imposibilidad absoluta para el pecador de disponerse aut\u00f3nomamente a la salvaci\u00f3n. El hombre, seg\u00fan los reformadores, no puede realizar actos que lo acerquen a Dios; puede vivir solamente la llamada fe fiducial, es decir, el abandono total y confiado y la espera de la misericordia de Dios. La fe fiducial es don de Dios, gracias al cual el hombre hace suya la justicia de Cristo; despu\u00e9s del pecado original, las obras  del hombre son pecaminosas; por eso no tienen valor con fines a la justificaci6n.<\/p>\n<p>En el concilio de Trento se denuncian como err6neas las siguientes afirmaciones: a) en la justificaci6n, el hombre es puramente pasivo y no coopera en ella para nada; b) el hOmbre es justificado por la sola fe, con la que cree y conf\u00ed\u00ada que, por la justicia de c:risto que se le imputa, se le perdonan los pecados; c) antes de la justificaci6n, el hombre no es capaz ni de desear la gracia ni de realizar actos que lo dispongan a ella. En contra de estas afirmaciones, los Padres tridentinos definen que, despu\u00e9s del pecado original, no se extingue el libre albedr\u00ed\u00ado ni es solamente capaz de pecar; de aqu\u00ed\u00ad se deduce la posibilidad de cooperar con la gracia, disponi\u00e9ndose as\u00ed\u00ad a la justificaci6n. Al tratar luego de la preparaci6n a la justificaci6n, el concilio de Trento recuerda ante todo la iniciativa y la prioridad de Dios, para afirmar luego la necesidad de la cooperaci6n del hombre. Despu\u00e9s de rechazar como falsa la opini6n seg\u00fan la cual todo lo que hace el hombre antes de la justificaci6n es pecado, los Padres tridentinos se\u00f1alan los actos que preparan para la justificaci6n, que puede poner al hombre bajo la influencia de la gracia (cf. DS 1526): a) la fe entendida como respuesta a Dios que se revela, con la que libremente nos orientamos hacia Dios, aceptando que es verdad todo lo que \u00e9l ha revelado y prometido, y sobre todo que \u00e9l nos salva por medio de Jesucristo; b) el impulso que nace de la conciencia de la propia condici\u00f3n de pecado y del temor a la justicia  divina; c) la esperanza de que Dios se mostrar\u00e1 propicio, por causa de Cristo; d) un comienzo de amor, con el que se ama a Dios como fuente de toda justicia y se rechaza el pecado como realidad odiosa; e) el prop6sito de recibir el bautismo, de comenzar una nueva vida y de observar los mandamientos divinos. Estos actos no tienen por qu\u00e9 verificarse necesariamente todos juntos ni seg\u00fan el orden indicado; pero algunos de ellos est\u00e1n siempre presentes, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, en el hombre que alcanza la justificaci6n. El concilio de Trento a\u00f1ade que los actos dispositivos tienen adem\u00e1s una incidencia positiva en relaci6n con la riqueza de la justificaci6n, que se da a los individuos \u00bb seg\u00fan la medida que el Esp\u00ed\u00adritu Santo concede a cada uno como \u00e9l quiere y seg\u00fan la disposici6n y la cooperaci6n del mismo\u00bb (DS 1529).<\/p>\n<p> G. M. Salvati<\/p>\n<p> Bibl.: J L. Segundo, Gracia y condici\u00f3n humana, Buenos Aires 1969; P. Fransen, Desarrollo hist\u00f3rico de la doctrina de la gracia, en MS, IV12, 6511-730; M. Flick &#8211; Z. Alszeghv El evangelio de la gracia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967 209-258; J Auer, El evangelio de la gracia, Herder, Barcelona 1975, 252278.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nEn un ente que llega a ser, el cual adquiere nuevos estados, determinaciones y propiedades (&#8211;> existencial, -> h\u00e1bito), se requieren (en su propio ser interno o en sus circunstancias externas) ciertos presupuestos para que \u00e9l pueda recibir lo nuevo que se le a\u00f1ade. Estos presupuestos se llaman d. respecto de la nueva determinaci\u00f3n, con relaci\u00f3n a la cual la d. se comporta como \u00abpotencia\u00bb del \u00abacto\u00bb (en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra). -Esto puede darse en todos los \u00f3rdenes de la realidad: d. f\u00ed\u00adsica, jur\u00ed\u00addica, moral. El condicionamiento entre )a d. y el \u00abacto\u00bb a veces nace de la esencia de ambas cosas (p. ej., los conocimientos matem\u00e1ticos para la soluci\u00f3n de una determinada operaci\u00f3n aritm\u00e9tica, pero igualmente puede haber sido establecido por decisi\u00f3n jur\u00ed\u00addica (p. ej., una determinada edad para recibir la consagraci\u00f3n episcopal); es tambi\u00e9n posible que la d. exija el acto (una prestaci\u00f3n de orden econ\u00f3mico exige la retribuci\u00f3n) o no lo exija (para recibir las \u00f3rdenes sagradas se requiere una edad determinada, pero \u00e9sta no da ning\u00fan derecho a ellas). La d. puede existir siempre o bien producirse de nuevo. Es posible que esta producci\u00f3n de la d. sea un deber moral o, por el contrario, dependa del libre arbitrio. La d. ora es causada por el acto al que ella dispone, ora por otro principio. La ausencia de una d. o la imposibilidad de producirla puede ser causa de que el acto no se produzca o condicionar la imposibilidad de alcanzarlo. Mas no hemos de olvidar que Dios, como causa omnipotente que se halla fuera de las cosas finitas y temporales, puede siempre producir una d., si \u00e9l quiere absolutamente el acto al que \u00e9sta debe conducir. (Dios es capaz, p. ej., de producir el arrepentimiento como d. para el perd\u00f3n de un pecado personal.) La doctrina de la necesidad de una d. para una gracia determinada (justificaci\u00f3n) en nada limita, por tanto, la soberan\u00ed\u00ada y el poder de la gracia divina.<\/p>\n<p>II. Disposici\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de la gracia<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica la doctrina de la d. tiene un importante campo de aplicaci\u00f3n en lo relativo a la -> gracia y la -> justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por la naturaleza misma de la cosa (de la persona libre y de la justificaci\u00f3n), en el hombre inmediatamente capaz del uso de su raz\u00f3n y de su libertad se requieren incondicionalmente (Dz 797ss 814 817 819 898) ciertos actos libres de orden salv\u00ed\u00adfico (actos de fe, de esperanza, de arrepentimiento) para alcanzar la justificaci\u00f3n (gracia santificante). Pero la primera gracia preveniente, que por primera vez hace posible esas disposiciones salv\u00ed\u00adficas (gracia sobrenaturalmente elevante) y produce de hecho estos actos libres (gracia eficaz), no depende de ninguna d. moral del hombre. Dios tambi\u00e9n puede darla libremente al pecador que no ha hecho ning\u00fan m\u00e9rito para obtenerla. No se da un \u00abm\u00e9rito moral\u00bb de orden natural como d. para la gracia salv\u00ed\u00adfica (&#8211;> pelagianismo; Dz 811, 813). El primer movimiento salv\u00ed\u00adfico del hombre hacia Dios, que luego dispone para el resto del camino de la salvaci\u00f3n humana, se produce sin que \u00e9l presuponga ninguna d. moral en el hombre, se produce por la libre iniciativa de la gracia de Dios, que \u00e9l concede en virtud de su universal voluntad salv\u00ed\u00adfica. Con ello, todo el camino salv\u00ed\u00adfico (a pesar del &#8211;> m\u00e9rito) se fundamenta hasta su final en este principio que Dios ha creado por su gracia y que no tiene ning\u00fan presupuesto religioso o moral en el hombre. Mas una vez que, bajo el influjo de la gracia divina, se ha realizado libremente un acto salv\u00ed\u00adfico, su intensidad, es decir, su profundidad y decisi\u00f3n existenciales, que pueden crecer, sirve de \u00abmedida\u00bb para la ulterior operaci\u00f3n de la gracia (Dz 799).<\/p>\n<p>III. Disposici\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos<br \/>\nEl concepto de d. se aplica adem\u00e1s en la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos. El hombre (adulto) debe disponerse para la recepci\u00f3n del sacramento y de la gracia sacramental, puesto que los sacramentos, aun revistiendo el car\u00e1cter de un opus operatum, sin embargo no son causas que act\u00faan m\u00e1gicamente (Dz 799 819 849 898). Es decir, el hombre no s\u00f3lo debe tener la intenci\u00f3n de recibir los sacramentos, sino que, para su recepci\u00f3n fruct\u00ed\u00adfera, necesita adem\u00e1s una d.: fe, esperanza y, por lo menos, un germen de amor (-> arrepentimiento). Esta d., que en \u00faltimo t\u00e9rmino depende de la gracia eficaz, dada libremente por Dios, pero a la vez se produce con libertad por parte del hombre, es la medida (no la causa) de la gracia comunicada en el sacramento como causa instrumental (Dz 799). Sin embargo debe tenerse en cuenta c\u00f3mo el sacramento (en cuanto acto religioso y en virtud de la gracia ofrecida a trav\u00e9s de \u00e9l) puede profundizar esta disposici\u00f3n misma (o incluso crearla por primera vez), y as\u00ed\u00ad la gracia ofrecida encuentra en el sacramento la medida de su aceptaci\u00f3n en la d. Es una tarea urgente de la teolog\u00ed\u00ada sacramental y de la predicaci\u00f3n acerca de los sacramentos el elaborar m\u00e1s claramente la unidad entre la acci\u00f3n objetiva de la gracia de Dios en el hombre a trav\u00e9s de los sacramentos y la actividad subjetiva del hombre (su d.) bajo la operaci\u00f3n de la gracia. No podemos limitarnos a determinar en forma casu\u00ed\u00adstica el grado m\u00ed\u00adnimo de d. necesaria en cada uno de los sacramentos y fomentar as\u00ed\u00ad el prejuicio de que todo, lo restante lo hace el sacramento o su recepci\u00f3n frecuente (eucarist\u00ed\u00ada, sacramento de la penitencia). Donde no crece ,la participaci\u00f3n moral y personal del hombre en la realizaci\u00f3n del sacramento (o sea, la d.), deja de tener sentido la progresiva frecuencia en la recepci\u00f3n de los sacramentos. En los sacramentos que pueden ser recibidos v\u00e1lidamente pero sin fruto (sacramentos que confieren un car\u00e1cter sacramental: Dz 852; matrimonio: Dz 2238), la disposici\u00f3n puede suplirse o profundizada personalmente despu\u00e9s de la recepci\u00f3n del sacramento, con lo cual tambi\u00e9n se hace posible o profundiza el efecto del sacramento. Es importante saber esto, sobre todo por la pr\u00e1ctica del bautismo de ni\u00f1os; y, adem\u00e1s, la pastoral deber\u00ed\u00ada fomentar la revivificaci\u00f3n de la gracia sacramental (del bautismo; de la ordenaci\u00f3n sacerdotal: 1 Tim 4, 14; 2 Tim 1, 6; del matrimonio) profundizando la actitud interna del hombre en relaci\u00f3n con el sacramento (ya realizado, pero permanente) mediante la predicaci\u00f3n, la meditaci\u00f3n y las pr\u00e1cticas piadosas (renovaci\u00f3n de las promesas del bautismo, p. ej., el s\u00e1bado santo; ejercicios espirituales para matrimonios; celebraci\u00f3n de jubileos sacerdotales, etc.). Todo esto no es un \u00abcomo si\u00bb, sino un crecimiento real en la gracia sacramental.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pro 16:1 del hombre son las d del coraz\u00f3n; mas Disposici\u00f3n (gr. diatague, \u00abordenanza\u00bb, \u00abdirecci\u00f3n\u00bb). En el pasaje de Act 7:53 el m\u00e1rtir Esteban se refiere a la transmisi\u00f3n de \u00abla ley\u00bb por medio de \u00e1ngeles. 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