{"id":16962,"date":"2016-02-05T11:03:17","date_gmt":"2016-02-05T16:03:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-catequizadora\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:17","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:17","slug":"accion-catequizadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-catequizadora\/","title":{"rendered":"ACCION CATEQUIZADORA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: L Introducci\u00f3n. II. Progreso en la acci\u00f3n catequizadora o catequesis: 1. De ense\u00f1anza doctrinal a proceso catequ\u00e9tico de iniciaci\u00f3n; 2. De la etapa comunitario-pastoral a \u00abmomento esencial del proceso de evangelizaci\u00f3n\u00bb; 3. De la catequesis de ni\u00f1os a la \u00abcatequesis de adultos\u00bb. III. Vac\u00ed\u00ados y dificultades de la acci\u00f3n catequizadora: 1. Vac\u00ed\u00ado de acci\u00f3n catequ\u00e9tica; 2. Dificultades en la acci\u00f3n catequizadora. IV. Agentes de la acci\u00f3n catequizadora. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nLa sociedad moderna, impregnada de indiferencia y agnosticismo religiosos, ha puesto en entredicho la capacidad iniciatoria de la catequesis en el tiempo de la cristiandad. Ya en el siglo pasado, J. H. Newman constataba que una simple fe impl\u00ed\u00adcita -es decir, recibida y tenida, m\u00e1s que personalmente asumida y ejercida- conduc\u00ed\u00ada a las personas cultas a la indiferencia y a las personas sencillas a la superstici\u00f3n. La catequesis, realizada en la cristiandad en medio de su acci\u00f3n pastoral, no propici\u00f3 una verdadera iniciaci\u00f3n cristiana. As\u00ed\u00ad, hoy d\u00ed\u00ada, es necesaria una verdadera acci\u00f3n misionera en nuestro propio entorno, seguida de una catequesis de car\u00e1cter iniciatorio-catecumenal, para lograr cristianos fundamentados e iniciados en la fe. De esta forma, la catequesis -dentro del proceso de evangelizaci\u00f3n (cf EN 17-24; AG 11-18)- aparece \u00abtan unida a la acci\u00f3n misionera, fundamentando b\u00e1sicamente lo que all\u00ed\u00ad se inici\u00f3, como a la acci\u00f3n pastoral, que continuar\u00e1 madurando esta formaci\u00f3n b\u00e1sica\u00bb (CAd 45). La catequesis es un elemento integrante de la iniciaci\u00f3n cristiana y esta, en su sentido m\u00e1s estricto, se sit\u00faa en la etapa anterior a la etapa pastoral propiamente dicha. El nuevo Directorio general para la catequesis lo ha expresado claramente: \u00abLa catequesis de iniciaci\u00f3n es el eslab\u00f3n necesario entre la acci\u00f3n misionera, que llama a la fe, y la acci\u00f3n pastoral, que alimenta constantemente a la comunidad cristiana\u00bb (DGC 64; cf IC 41).<\/p>\n<p>La catequesis es probablemente el \u00e1mbito pastoral en que mayores avances se han producido en la Iglesia tras la renovaci\u00f3n del Vaticano II -da la impresi\u00f3n de que el ministerio de la catequesis saca siempre nuevas energ\u00ed\u00adas de los concilios- y esto es esperanzador porque la catequesis es vital para la construcci\u00f3n de la Iglesia, el nervio central de la iniciaci\u00f3n cristiana. Todo grupo humano se ve obligado a cuidar con esmero los cauces de iniciaci\u00f3n de sus nuevos miembros a la ideolog\u00ed\u00ada y vivencia del grupo. As\u00ed\u00ad lo ha hecho la Iglesia desde sus inicios. Los Hechos de los ap\u00f3stoles hablan de la instituci\u00f3n del diaconado como una opci\u00f3n que toman los ap\u00f3stoles con vistas a que ellos pudieran dedicarse al ministerio de la Palabra (cf He 6,4). Este mismo libro narra las primeras experiencias de instrucci\u00f3n cristiana: \u00ab[Apolo] hab\u00ed\u00ada sido instruido [en griego katecheo o catequizar] en el camino del Se\u00f1or\u00bb (He 18,25). La finalidad con la que se escriben los mismos evangelios, todos lo sabemos, es la de poder dar una instrucci\u00f3n m\u00e1s pormenorizada a los nuevos miembros que, no habiendo conocido a Jes\u00fas, desean ingresar en la comunidad. Uno de los momentos m\u00e1s brillantes de la Iglesia de Jes\u00fas lo constituyen los siglos II-V debido al catecumenado, con la catequesis como nervio central, y que dio origen a grandes obispos-catequistas como san Juan Cris\u00f3stomo, san Gregorio Nacianceno, san Agust\u00ed\u00adn, etc. \u00abLos per\u00ed\u00adodos de renovaci\u00f3n de la Iglesia son tambi\u00e9n tiempos fuertes de la catequesis\u00bb (CCE 14).<\/p>\n<p>II. Progreso en la acci\u00f3n catequizadora o catequesis<br \/>\nEn los \u00faltimos 30 a\u00f1os se han producido tres grandes avances en la acci\u00f3n catequizadora en la Iglesia, aunque algunos pa\u00ed\u00adses hab\u00ed\u00adan comenzado la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica antes del Vaticano II: 1) El paso de ser contemplada fundamentalmente como una ense\u00f1anza doctrinal a ser vista como un proceso iniciatorio, de estilo catecumenal, en especial a partir del MPD (1977) y CT (1979). 2) De estar situada en la esfera pastoral a ser un elemento integrante de la acci\u00f3n evangelizadora, \u00abmomento esencial del proceso de evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 63). 3) De estar polarizada en los ni\u00f1os a considerar la catequesis de los adultos como la forma principal de catequesis, punto de referencia de toda experiencia catequizadora.<\/p>\n<p>1. DE ENSE\u00ed\u2018ANZA DOCTRINAL A PROCESO CATEQUETICO DE INICIACI\u00ed\u201cN<br \/>\na) Hitos de la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, del Catecismo de Trento al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. Antes de nada hay que decir que el estilo de catequizar es portador de una imagen de Iglesia. Un catecismo muy doctrinal revela una Iglesia m\u00e1s que preocupada (eso es bueno), obsesionada por guardar fielmente el corpus doctrinae, mientras que un catecismo antropol\u00f3gico refleja m\u00e1s una Iglesia que busca ofrecer el evangelio al hombre de hoy, o un catecismo con un gran talante comunitario expresa una Iglesia deseosa de impulsar la vivencia comunitaria de la fe.<\/p>\n<p>Cuando el concilio de Trento asume la ignorancia religiosa del pueblo cristiano y apuesta por una catequizaci\u00f3n generalizada para todo el pueblo fiel, opta por aceptar el g\u00e9nero catecismo, que viene a ser un resumen de la teolog\u00ed\u00ada de aquel momento eclesial, reforzada por las afirmaciones conciliares; el resumen queda dividido en las cuatro grandes estructuras catequ\u00e9ticas, aunque ordenadas originalmente: lo que hay que creer (el s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles), lo que hay que recibir (los sacramentos), lo que hay que obrar (el dec\u00e1logo) y lo que hay que orar (la oraci\u00f3n dominical). Han sido cuatro siglos de doctrina, presentados pedag\u00f3gicamente tambi\u00e9n en catecismos minores y breves, de forma que los destinatarios pudieran aprenderlos de memoria y asegurar as\u00ed\u00ad la fe tradicional frente a la fe nueva protestante.<\/p>\n<p>Por los a\u00f1os 1940-1950, especialmente en Alemania y Francia -m\u00e1s tarde en Espa\u00f1a-, la catequesis recupera una de las formas m\u00e1s tradicionales de la catequesis -vigente en el Catecumenado bautismal (siglos II-V)-: la narraci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n, que, al decir de san Agust\u00ed\u00adn, \u00abcomienza con la creaci\u00f3n y llega hasta nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 1960-1970, la catequ\u00e9tica francesa, la holandesa y la latinoamericana recuerdan uno de los elementos claves en toda catequizaci\u00f3n: el destinatario de la catequesis y sus circunstancias socio-pol\u00ed\u00adticas y culturales. La historia de la salvaci\u00f3n trata de salvar al ser humano, pero \u00bfc\u00f3mo es este, d\u00f3nde est\u00e1 inmerso, qu\u00e9 espera, qu\u00e9 necesita&#8230;? La catequesis recupera as\u00ed\u00ad otra clave en la catequizaci\u00f3n: la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gico-social.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, a finales de los a\u00f1os 70, la acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica recupera otra de las dimensiones m\u00e1s antiguas de la catequesis catecumenal, la dimensi\u00f3n comunitaria: la catequesis nace de la comunidad, se realiza en la comunidad y prepara a los catequizandos para incorporarlos a la comunidad (cf MPD 77, 13).<\/p>\n<p>A lo largo de esta evoluci\u00f3n, la Iglesia detecta uno de los riesgos de la catequesis: que se desvirt\u00fae la unidad doctrinal y que los catequizandos no logren una s\u00ed\u00adntesis del mensaje cristiano. En casi todas las Iglesias se publican catecismos nacionales incluso para los adultos. Por fin, en 1985, la Iglesia decide elaborar el actual Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE), que se aprob\u00f3 y public\u00f3 en 1992 (FD 4).<\/p>\n<p>b) La acci\u00f3n catequizadora en el nuevo Directorio general para la catequesis (DGC). En 1997, la Iglesia cat\u00f3lica publica el nuevo Directorio general para la catequesis; en \u00e9l la catequesis iniciatoria -de estilo catecumenal- recupera carta de naturaleza: \u00abEl catecumenado bautismal [es el] inspirador de la catequesis en la Iglesia\u00bb (DGC 90).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, seg\u00fan el nuevo Directorio, la catequesis es un proceso iniciatorio inspirado en la catequesis catecumenal, que, en unos casos, prepara para el bautismo y, en otros, como es el caso general de la catequesis de nuestras parroquias, ayuda a los catequizandos de las diversas edades a vivir las virtualidades del bautismo ya recibido (RICA 295). Por ello \u00abla catequesis tiene su origen en la confesi\u00f3n de fe y conduce a la confesi\u00f3n de fe\u00bb (DGC 82).<\/p>\n<p>La Conferencia episcopal espa\u00f1ola ha elaborado los puntos de referencia b\u00e1sicos y el proyecto evangelizador misionero y catecumenal unitario que pide el Directorio, aplic\u00e1ndolos a la realidad de las di\u00f3cesis espa\u00f1olas, en el documento La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, aprobado en su LXX asamblea plenaria el 27 de noviembre de 1998.<\/p>\n<p>Esta recuperaci\u00f3n del car\u00e1cter iniciatorio de la catequesis es uno de los aciertos m\u00e1s destacables de la Iglesia. Con la catequesis iniciatoria posbautismal, no se trata de subsanar la insuficiencia doctrinal de unos cristianos ya iniciados mediante la catequesis doctrinal. Con ella se trata de abordar a los creyentes que han celebrado ya los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, e iniciarlos, introducirlos vitalmente en los misterios que han celebrado. Con todo ello, la Iglesia les ofrece la posibilidad de renovar, al t\u00e9rmino del proceso catequizador, la profesi\u00f3n de fe que en el comienzo de su andadura bautismal no pudieron hacer personalmente.<\/p>\n<p>La catequesis iniciatoria actual recupera del catecumenado aspectos importantes. Sintetizamos aqu\u00ed\u00ad lo que en otras voces del Diccionario se encontrar\u00e1 m\u00e1s anal\u00ed\u00adticamente expuesto. Esos aspectos catecumenales recuperados para la catequesis actual son:<br \/>\n&#8211; La finalidad de la catequesis, que es poner a los catequizandos \u00abno s\u00f3lo en contacto sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (DGC 80). Es una vinculaci\u00f3n vital que conlleva una \u00abvinculaci\u00f3n fundamental a Dios (conversi\u00f3n, metanoia), llevada a cabo en la comuni\u00f3n eclesial (koinon\u00ed\u00ada), para el servicio del mundo (diakon\u00ed\u00ada)\u00bb (CAd 134).<\/p>\n<p>&#8211; Las tareas fundamentales de la catequesis, que son: \u00abayudar a conocer, celebrar, vivir y contemplar el misterio de Cristo\u00bb as\u00ed\u00ad como \u00abiniciar y educar para la vida comunitaria y para la misi\u00f3n\u00bb (DGC 85-86). As\u00ed\u00ad, esta catequesis integral intenta desarrollar todas las dimensiones de la vida de fe. Estas tareas de la catequesis son: 1) La tarea no\u00e9tica, el conocer sapiencial (sapere: saborear), gustando del mensaje cristiano. 2) La tarea celebrativo-lit\u00fargica que impulsa el deseo de vivir y gozar la salvaci\u00f3n que Cristo nos ofrece, especialmente en los sacramentos. 3) La tarea moral o la educaci\u00f3n en las actitudes morales del evangelio. 4) La tarea orante, fruto de la contemplaci\u00f3n del amor y cercan\u00ed\u00ada de Dios que vive el creyente. 5) La tarea comunitaria, pues la catequesis prepara a los catequizandos para vivir su fe en comunidad. 6) La tarea misionera y transformadora de quienes, como Pedro y Juan, no pueden callar \u00ablo que hemos visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (He 4,20); anunciando el mensaje junto al testimonio de vida y estando activamente presentes como cristianos en la sociedad, en la vida profesional, social, etc. (cf IC 42).<\/p>\n<p>&#8211; La eclesialidad de la catequesis. La catequesis no nace de la iniciativa del catequista; es la acci\u00f3n de una Iglesia-Madre que entrega (traditio) a los catec\u00famenos o catequizandos toda la riqueza contenida, tanto en el mensaje y la vida de Jes\u00fas como en la Tradici\u00f3n viva eclesial de veinte siglos. Los catec\u00famenos o catequizandos, a su vez, devuelven (redditio) esa entrega, \u00abenriquecida con los valores de las diferentes culturas\u00bb (DGC 78).<\/p>\n<p>&#8211; El itinerario catequ\u00e9tico-catecumenal desarrolla, en primer lugar, una catequesis b\u00ed\u00adblica (narratio), que trata de introducir a los catec\u00famenos o catequizandos en la din\u00e1mica de la historia de la salvaci\u00f3n; contin\u00faa con una catequesis doctrinal (explanatio), basada fundamentalmente en la explicaci\u00f3n-entrega del credo apost\u00f3lico, y termina con la catequesis mistag\u00f3gica, que ayuda a los catec\u00famenos o catequizandos a gustar y gozar de los misterios salvadores expresados en los s\u00ed\u00admbolos de los sacramentos iniciatorios celebrados. Este itinerario incorpora una catequesis moral o los criterios, actitudes y comportamientos que se desprenden de las otras tres catequesis para la vida.<\/p>\n<p>&#8211; La estructura gradual de la catequesis. Estas etapas (precatecumenado, catecumenado y mistagogia) responden al crecimiento progresivo en la fe de todo aquel que recorre el camino de esta catequesis catecumenal: 1) El tiempo de la precatequesis trata de suscitar la conversi\u00f3n inicial; 2) el catecumenado o catequesis integral propiamente dicha, y 3) el tiempo de la mistagogia, etapa eminentemente espiritual, basada en la vivencia gozosa de los sacramentos iniciatorios celebrados y en la experiencia de vivir en comunidad abierta a las tareas de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; El car\u00e1cter b\u00e1sico o la iniciaci\u00f3n en los fundamentos de la fe. La catequesis iniciatoria introduce en lo \u00abnuclear de la experiencia cristiana, las certezas b\u00e1sicas de la fe\u00bb (DGC 67), proporcionando a los catequizandos la cimentaci\u00f3n suficiente sobre la que deber\u00e1n construir m\u00e1s tarde, en la vida de comunidad, el edificio de su vida cristiana. Este educar en las certezas y convicciones b\u00e1sicas es lo que hace de la catequesis un servicio a la unidad de la fe. La catequesis de la iniciaci\u00f3n proporciona lo com\u00fan cristiano.<\/p>\n<p>&#8211; El car\u00e1cter transitorio o la duraci\u00f3n limitada de la catequesis iniciatoria proviene tambi\u00e9n del catecumenado bautismal, con un principio y un final. Pero ello no impide que quien ha sido catequizado tenga necesidad despu\u00e9s, a lo largo de su vida cristiana, de una catequesis permanente que se realiza en \u00abformas m\u00faltiples\u00bb (cf DGC 69-72).<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis. La catequesis de iniciaci\u00f3n, por ser org\u00e1nica y sistem\u00e1tica, no se reduce a lo meramente circunstancial y ocasional; por ser formaci\u00f3n para la vida cristiana, desborda -incluy\u00e9ndola- la mera ense\u00f1anza; por ser esencial, se centra en lo com\u00fan para el cristiano, sin entrar en las cuestiones disputadas, ni convertirse en investigaci\u00f3n teol\u00f3gica (ni llegar a ninguna especializaci\u00f3n). En fin, por ser iniciaci\u00f3n, incorpora a la comunidad que vive, celebra y testimonia la fe&#8230; \u00abEsta riqueza, inherente al catecumenado de adultos no bautizados, ha de inspirar a las dem\u00e1s formas de catequesis\u00bb (DGC 68).<\/p>\n<p>2. DE LA ETAPA COMUNITARIO-PASTORAL A \u00abMOMENTO ESENCIAL DEL PROCESO DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN\u00bb. De la etapa comunitario-pastoral, la catequesis ha pasado a ser elemento central de la acci\u00f3n evangelizadora, \u00abmomento esencial del proceso de evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 63). La catequesis ha sido considerada durante largo tiempo como una acci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la etapa pastoral o de la vida de la comunidad. La vida parroquial se fundaba b\u00e1sicamente en la catequesis, la misa dominical, las novenas, las procesiones, etc. En los pa\u00ed\u00adses tradicionalmente cristianos, nadie en esos momentos hubiera situado a la catequesis en la esfera de la acci\u00f3n misionera (aun cuando se sab\u00ed\u00ada que la catequesis era uno de los pilares de la acci\u00f3n misionera en \u00abpa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n\u00bb). Situar la acci\u00f3n catequizadora en la etapa comunitario-pastoral conduce a dos situaciones que muchos no aceptar\u00ed\u00adamos hoy: En primer lugar, a que la oferta de la catequesis se haga a los de casa, a los de siempre, como ha ocurrido en muchas experiencias de catequesis de adultos. En segundo lugar, como consecuencia, conduce a una desvalorizaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequizadora, contempl\u00e1ndola como impropia de estos tiempos de misi\u00f3n, en que la Iglesia debe potenciar acciones misioneras. Esta es una de las razones -no la \u00fanica- por la que la catequesis de adultos no ha entrado en bastantes di\u00f3cesis y parroquias: no era una acci\u00f3n en la \u00f3rbita de la misi\u00f3n. Por fin, se ha superado el complejo de estar trabajando con la catequesis al margen del hoy evangelizador de la Iglesia. El nuevo Directorio ha situado la catequesis como \u00abmomento esencial del proceso de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 63), como \u00abeslab\u00f3n necesario entre la acci\u00f3n misionera&#8230; y la acci\u00f3n pastoral\u00bb (DGC 64). Ello supone:<\/p>\n<p>&#8211; Reconocer la referida prioridad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica respecto a las otras acciones evangelizadoras (la misionera y la pastoral) y potenciadora de las mismas (cf CAd 54), ya que ella prepara cristianos adultos en la fe para la vida pastoral en la comunidad y, como consecuencia, ser\u00e1n estos quienes puedan llevar a cabo la acci\u00f3n misionera fuera y dentro de las fronteras de la comunidad (acci\u00f3n misionera): \u00abCuanto m\u00e1s capaz sea la Iglesia de dar prioridad a la catequesis, tanto m\u00e1s encontrar\u00e1 en la catequesis una consolidaci\u00f3n de su vida interna como comunidad de creyentes y de su actividad externa como misionera\u00bb (CT 15).<\/p>\n<p>&#8211; Considerar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica como momento esencial del proceso evangelizador supone, adem\u00e1s, buscar entre los no iniciados o entre aquellos que no tienen suficientemente fundamentada su fe, los destinatarios m\u00e1s id\u00f3neos para la catequizaci\u00f3n. En efecto, situada la catequesis como eslab\u00f3n entre la acci\u00f3n misionera y la acci\u00f3n comunitario-pastoral, y teniendo como objetivo ayudar a madurar en la fe a aquellos en los que se ha despertado la fe inicial y desean fundamentarla, queda claro que su destinatario m\u00e1s id\u00f3neo no debe ser el sujeto activo de la comunidad. Ello no impide reconocer que en el interior de la vida de la comunidad se d\u00e9 el caso de muchos miembros cuya fe no est\u00e1 suficientemente fundamentada -en buena medida son sujetos pasivos de la vida comunitaria-, y que requieren, por tanto, que su iniciaci\u00f3n en la fe sea terminada mediante una buena catequesis.<\/p>\n<p>Resumiendo. Durante mucho tiempo, la catequesis ha sido considerada fundamentalmente como preparaci\u00f3n a la vida sacramental. Pi\u00e9nsese en las familias de los ni\u00f1os que aspiran a celebrar la primera comuni\u00f3n. La catequesis est\u00e1 vinculada a los sacramentos iniciatorios, pero estos son sacramentos que incorporan a la vida de la comunidad a quienes a\u00fan no lo estaban. En este sentido, la catequesis genuinamente iniciatoria est\u00e1 m\u00e1s cerca de la esfera misionera que de la vida comunitaria. \u00abLa iniciaci\u00f3n no es del orden de transmisi\u00f3n de un saber intelectual; es pedagog\u00ed\u00ada de entrada en un misterio\u00bb1.<\/p>\n<p>3. DE LA CATEQUESIS DE NI\u00ed\u2018OS A LA \u00abCATEQUESIS DE ADULTOS\u00bb. De estar polarizada en los ni\u00f1os, la catequesis ha pasado a tener, en \u00abla catequesis de adultos\u00bb, su forma principal. La catequesis de adultos debe ser considerada como la forma principal de catequesis a la que todas las dem\u00e1s, siempre ciertamente necesarias, de alguna manera se ordenan. Esto implica que \u00abla catequesis de las otras edades debe articularse con ella en un proyecto catequ\u00e9tico coherente de pastoral diocesana\u00bb (DGC 59).<\/p>\n<p>Este principio catequ\u00e9tico no tiene a\u00fan visos de llevarse a la realidad en gran parte de la Iglesia. Cuando se habla de catequesis se sigue pensando en los ni\u00f1os. No nos imaginamos una comunidad parroquial sin catequesis de ni\u00f1os, pero no tenemos ning\u00fan sentimiento de culpabilidad pastoral por no ofrecer de manera estable una catequesis sistem\u00e1tica para adultos. Durante el tiempo de la cristiandad la catequesis se polariz\u00f3 en la infancia -no fue as\u00ed\u00ad en la \u00e9poca de los santos Padres- y no es f\u00e1cil superar la influencia de tantos siglos. Hay obispos de regiones pastorales que piden a todas las parroquias \u00abuna catequesis de adultos como oferta institucional permanente\u00bb2.<\/p>\n<p>La prioridad referida de la catequesis de adultos (cf CAd 53-56) no debe quedar en los papeles, sino plasmarse en presupuestos, personal, convocatorias, ofertas, etc. No significa infravalorar la catequesis de ni\u00f1os y j\u00f3venes; es esta la que debe tener en cuenta las l\u00ed\u00adneas de fondo de la catequesis de adultos, lo cual no termina de hacerse realidad. La catequesis de adultos trata de orientarse mirando a la tradici\u00f3n iniciatorio-catecumenal; la catequesis de ni\u00f1os y adolescentes lo hace en un grado much\u00ed\u00adsimo menor.<\/p>\n<p>Entre las importantes mejoras catequ\u00e9ticas, habr\u00ed\u00ada que potenciar la catequesis de adultos j\u00f3venes, muchos de ellos alejados o indiferentes. Esto llevar\u00ed\u00ada a cambiar en algunos hogares el clima religioso familiar; algunos adultos se transformar\u00ed\u00adan en verdadera referencia testimonial, la catequesis en el \u00e1mbito familiar se har\u00ed\u00ada m\u00e1s viable etc&#8230;; lo cual aportar\u00ed\u00ada un gran bien para la vida de fe de las generaciones j\u00f3venes.<\/p>\n<p>III. Vac\u00ed\u00ados y dificultades de la acci\u00f3n catequizadora<br \/>\n1. VAC\u00ed\u008dO DE ACCI\u00ed\u201cN CATEQUETICA. Parece innecesario -y hasta quiz\u00e1s una paradoja- hablar de un vac\u00ed\u00ado de catequesis o acci\u00f3n catequizadora, cuando muchos pastoralistas tienen la sensaci\u00f3n de una inflaci\u00f3n de catequesis. Hay que reconocer que hay etapas de la vida cristiana muy importantes, en las que falta una buena oferta de catequesis iniciatoria y, por tanto, org\u00e1nica y sistem\u00e1tica. Esta se halla presente en la ni\u00f1ez y en la adolescencia, y en ellas con grandes deficiencias. La catequesis de ni\u00f1os se reduce, en muchos casos, a lo que puede realizarse hasta la primera eucarist\u00ed\u00ada. A partir de ah\u00ed\u00ad hay un descenso significativo de ni\u00f1os en la catequesis. Esto trae como consecuencia un vac\u00ed\u00ado de catequesis en el momento en que el ni\u00f1o llega a su adultez infantil (11 a\u00f1os): no ha seguido el proceso catequ\u00e9tico completo y no termina, por tanto, haciendo la confesi\u00f3n bautismal de fe, propia de su edad, que es la meta de toda catequesis.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a la adolescencia, la catequesis est\u00e1 muy condicionada, por una parte, por el cambio antropol\u00f3gico profundo por el que pasan los adolescentes, que exige, las m\u00e1s de las veces, limitarse, en un largo primer momento, a una precatequesis, desbloqueo religioso, etc., y, por otra, por el sacramento de la confirmaci\u00f3n. Una buena parte de los catequistas que trabajan en esta catequesis tienen la impresi\u00f3n de quedarse a mitad de camino de lo que debe ser una iniciaci\u00f3n cristiana, que termina en la comunidad parroquial con la confesi\u00f3n de la fe por parte de los j\u00f3venes, y la confirmaci\u00f3n sacramental por parte de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. DIFICULTADES EN LA ACCI\u00ed\u201cN CATEQUIZADORA. La acci\u00f3n catequizadora no es f\u00e1cil. La catequesis es una acci\u00f3n pedag\u00f3gica relacional, cuyo \u00e9xito depende de la combinaci\u00f3n de una serie de elementos que no siempre est\u00e1n presentes, o no lo est\u00e1n en la medida que la meta de la catequesis lo exigir\u00ed\u00ada. Las dificultades provienen, al menos, de tres factores:<br \/>\na) La falta de concienciaci\u00f3n y preparaci\u00f3n de los responsables de la catequesis o acci\u00f3n catequizadora. La concienciaci\u00f3n de los sacerdotes, en concreto, acerca de la catequesis de adultos, es escasa: pocas parroquias ofrecen para ellos una catequesis de iniciaci\u00f3n, es decir, org\u00e1nica y sistematizada. En cuanto a la preparaci\u00f3n de los catequistas para cualquier edad, su capacitaci\u00f3n sigue siendo la asignatura pendiente del movimiento catequ\u00e9tico. Se gastan much\u00ed\u00adsimos m\u00e1s esfuerzos en elaborar dise\u00f1os, materiales catequ\u00e9ticos, organizaci\u00f3n de los grupos, etc., que en capacitar y atender de cerca a quienes van a animar y dirigir la acci\u00f3n catequizadora.<\/p>\n<p>b) La resistencia interior de los catequizandos para ser catequizados. Para un catequista que trata de ayudar con ilusi\u00f3n a unos hermanos a madurar en el camino de la fe, pocas cosas resultan m\u00e1s gratificantes que encontrarse con hombres y mujeres o j\u00f3venes y ni\u00f1os, que desean acercarse al Se\u00f1or y participar activamente de su discipulado. Pues bien, esta no es, desgraciadamente, la realidad actual. La falta de experiencia cristiana en las familias j\u00f3venes, la no f\u00e1cil disponibilidad al cambio que exige entrar generosamente en el discipulado de Jes\u00fas (\u00abMaestro, te seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb [Mt 8,191), el entorno que rodea a los destinatarios: de tensi\u00f3n, de consumo y bienestar&#8230; todo esto provoca en ellos una especie de resistencia interior ante la oferta catequizadora. Los que trabajan con adolescentes, j\u00f3venes y adultos conocen muy bien la dificultad que entra\u00f1a convocarlos a la catequesis de confirmaci\u00f3n, a los encuentros prematrimoniales y a las reuniones con ocasi\u00f3n de la sacramentalizaci\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<p>c) La complejidad de una buena din\u00e1mica del proceso. Nos fijamos en los siguientes aspectos:<br \/>\n&#8211; La experiencia de encuentro con Jesucristo. \u00abEl fin definitivo de la catequesis es poner a uno no s\u00f3lo en contacto, sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (DGC 80; cf CT 6). \u00abLa catequesis trata de propiciar la vinculaci\u00f3n b\u00e1sica del hombre con Jesucristo\u00bb (CAd 139). Es decir, la fe se apoya b\u00e1sicamente en este encuentro con Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y cuando la catequesis no favorece esta experiencia religiosa de comuni\u00f3n con \u00e9l, se corre el peligro del doctrinalismo. \u00abPara acceder, de esa situaci\u00f3n de fe heredada, pose\u00ed\u00adda, inercial, a una fe personal, es indispensable que el sujeto se despierte a la experiencia de la fe, escuche personalmente el testimonio de la presencia (de Dios) en su interior y en su vida, y consienta a esa presencia, descentr\u00e1ndose en el movimiento de confianza absoluta\u00bb (J. Mart\u00ed\u00adn Velasco, p. 45). Cuando en una persona no se ha producido esa experiencia de encuentro que le ha seducido y que puede producir la conversi\u00f3n a Jes\u00fas, el Se\u00f1or, la incidencia vital de la catequesis en la persona es escasa y se evapora f\u00e1cilmente. Si de algo adolece la catequesis es de una falta de experiencia religiosa.<\/p>\n<p>&#8211; La dificultad de una catequesis integral, en la que se intente desarrollar todas las dimensiones de la vida cristiana como: el conocimiento sapiencial del contenido de la fe, las actitudes morales cristianas, el gusto por la celebraci\u00f3n y la oraci\u00f3n, el cultivo de la vivencia comunitaria, el impulso misionero militante&#8230; Es dif\u00ed\u00adcil promover equilibradamente todas las dimensiones de la fe, pero es preciso intentarlo. Si en un grupo de catequesis se potencia en exceso una dimensi\u00f3n de la fe, sobre las otras, se dar\u00e1 lugar, como consecuencia, a un tipo de creyentes desajustados en su vida cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; El establecer los l\u00ed\u00admites de lo b\u00e1sico, lo fundamental, propio de la catequesis. Es esta caracter\u00ed\u00adstica de buscar lo b\u00e1sico, lo esencial, la que hace que la catequesis sea un servicio a la unidad de la fe. \u00bfCu\u00e1les son esos aspectos nucleares que nunca pueden faltar? \u00bfCon qu\u00e9 densidad los debemos trabajar? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la frontera de lo nuclear y las quaestiones disputatae? En la pr\u00e1ctica no es f\u00e1cil responder. La respuesta a esos interrogantes condiciona en buena parte la duraci\u00f3n del proceso.<\/p>\n<p>El hecho de atender \u00fanicamente a lo b\u00e1sico no quiere significar que estemos pensando en un proceso simple. Las im\u00e1genes utilizadas por los santos Padres al hablar de la naturaleza del catecumenado (gestaci\u00f3n, noviciado, poner fundamentos s\u00f3lidos de un edificio&#8230;) dejan entrever un proceso educativo global, del que pueda salir un cristiano suficientemente cimentado en la fe, que haya superado la minor\u00ed\u00ada de edad y pueda seguir creciendo en su vida cristiana mediante una educaci\u00f3n o catequesis permanente. En nuestro mundo actual habremos de ofrecer un proceso bien estructurado a la luz del catecumenado bautismal, prolongado pero no muy largo, que d\u00e9 al creyente una consistencia de fe suficiente para vivir en el mundo de hoy con la ayuda posterior de una educaci\u00f3n permanente en la vida teologal.<\/p>\n<p>&#8211; La dificultad de un acompa\u00f1amiento individualizado. La catequesis que pretende incorporar a unos creyentes a la vida de la comunidad, no puede menos que utilizar una pedagog\u00ed\u00ada grupal, para vivenciar la dimensi\u00f3n comunitaria de la fe. Esto no obstante, cada componente del grupo (en especial de adolescentes, j\u00f3venes y adultos) necesita por parte del catequista un acompa\u00f1amiento individualizado, que con frecuencia no se puede realizar. Todos los componentes de un grupo maduran personalmente seg\u00fan la calidad de la din\u00e1mica del propio grupo. Pero la madurez individual no depende \u00fanicamente de los condicionamientos positivos grupales. Cada uno tiene sus problemas, que repercuten en su caminar catecumenal, y el catequista debe conocerlos para ayudar personalmente a cada uno a crecer como persona creyente.<\/p>\n<p>&#8211; El acierto de una buena pedagog\u00ed\u00ada. La catequesis actual debe cultivar tres aspectos pedag\u00f3gicos, no f\u00e1ciles de realizar: a) Un \u00abentrenamiento\u00bb integral. La catequesis inicia, ejercita, entrena en conocer el mensaje cristiano y en ponerse a la escucha y en comuni\u00f3n, con Dios y con Jes\u00fas, el Se\u00f1or; inicia, entrena en la oraci\u00f3n y en la celebraci\u00f3n de la fe; en practicar las actitudes morales cristianas; en vivir en comunidad fraterna, y en mejorar nuestra sociedad y comunicar a otros su propia experiencia de disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. b) Cultiva un nuevo estilo de relaci\u00f3n (contenidos, lenguaje&#8230;) respecto de los que vuelven a la fe desde la lejan\u00ed\u00ada de la fe. El catequista cultiva, como Jes\u00fas, la acogida, la confianza en la persona, la paciencia, el respeto a la libertad. Este proceder le hace adoptar un lenguaje para sintonizar la buena nueva de Jes\u00fas con los que \u00abvuelven a la fe\u00bb. c) Un saber combinar la pedagog\u00ed\u00ada grupal con el acompa\u00f1amiento individualizado (cf CC 206-220, sobre la pedagog\u00ed\u00ada divina, para hablar de la pedagog\u00ed\u00ada en la catequesis [cf DGC 137-147]).<\/p>\n<p>&#8211; La inculturaci\u00f3n en el entorno cultural de su tiempo. Una catequesis que desee inculturarse hoy en la sociedad moderna deber\u00e1 ser: una catequesis atenta a la libertad y el desarrollo personal del sujeto; una catequesis en la que los catequizandos puedan hacer una aut\u00e9ntica experiencia eclesial de libertad de expresi\u00f3n, di\u00e1logo y corresponsabilidad (democracia); una catequesis con un buen sentido cr\u00ed\u00adtico hacia dentro y hacia fuera; una catequesis abierta al di\u00e1logo y a la comunicaci\u00f3n (cf A. Fossion, p. 19-52). Los p\u00e1rrafos del nuevo Directorio dedicados a la inculturaci\u00f3n de la catequesis (DGC 109-110, 203-207) son una aportaci\u00f3n muy actual para la comunicaci\u00f3n eficaz del mensaje cristiano al hombre de hoy.<\/p>\n<p>IV. Agentes de la acci\u00f3n catequizadora<br \/>\nLa catequesis es una responsabilidad de toda la comunidad cristiana. Esta deber\u00e1 ense\u00f1ar a sus miembros los aspectos constitutivos y vitales de la propia comunidad. De esta manera, en nuestro caso, las comunidades cristianas podr\u00e1n seguir de cerca \u00abel desarrollo de los procesos catequ\u00e9ticos&#8230; y acoger a los catequizados en un ambiente fraterno, donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido (CT 24)\u00bb (DGC 220; cf IC 14-15).<\/p>\n<p>Un proceso iniciatorio es demasiado importante para la Iglesia como para que el obispo no asuma la \u00abalta direcci\u00f3n de la catequesis\u00bb (CT 63). Toda la documentaci\u00f3n catequ\u00e9tica designa al obispo como el primer responsable de la catequesis en la Iglesia particular.<\/p>\n<p>La catequesis es \u00abun servicio realizado, de modo conjunto, por sacerdotes, religiosos y seglares catequistas, en comuni\u00f3n con el obispo\u00bb (CF 27). Desde quienes, a instancias del obispo y en su nombre, elaboran el \u00abproyecto global de catequesis, articulado y coherente&#8230;, convenientemente ubicado en los planes pastorales diocesanos\u00bb (cf DGC 223, final), hasta el catequista que est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con los catequizandos, hay toda una serie de mediaciones -responsables, a su vez, de la catequesis-, como el presb\u00ed\u00adtero que convoca, los padres que acompa\u00f1an desde el clima familiar de fe, el testimonio de la comunidad etc. que pueden ayudar o dificultar la consecuci\u00f3n de los objetivos propuestos.<\/p>\n<p>Pero los catequistas seglares son el gran agente de la catequizaci\u00f3n. Por ello la comunidad debe cuidar con esmero su designaci\u00f3n. El hecho de contar con un amplio n\u00famero de ni\u00f1os y adolescentes catequizandos ha obligado, muchas veces, a solicitar la colaboraci\u00f3n de laicos creyentes, en los que no se ha discernido con suficiente diligencia la vocaci\u00f3n o carisma catequizador. No es este el camino id\u00f3neo para designar a los catequistas. El ministerio de la catequesis ha de ser entregado a aquellos que, tras un discernimiento personal y comunitario, dan muestras de haber recibido el carisma para catequizar y de haberse preparado para su ejercicio.<\/p>\n<p>Los catequistas laicos no son los sustitutos del sacerdote, ni tampoco sus colaboradores, sino quienes participan de uno de los ministerios m\u00e1s importantes de una Iglesia ministerial. Ellos van a ayudar a iniciarse en la fe a ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos -con la importancia que tiene la iniciaci\u00f3n en todo grupo humano-; en muchos casos, desgraciadamente, ellos van a ser los \u00fanicos mediadores que acerquen a los catequizandos a la experiencia de la fe en el encuentro con Jes\u00fas, el Se\u00f1or. La Iglesia debe velar por su formaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n en las dimensiones de la fe, en la que ellos, a su vez, van a iniciar a otros. El catequista de un grupo, que actu\u00f3 con talante apost\u00f3lico y misionero, con gran amor a la Iglesia y con una s\u00f3lida espiritualidad -oraci\u00f3n y celebraci\u00f3n- es un gran don del Esp\u00ed\u00adritu a su Iglesia.<\/p>\n<p>La importancia del catequista laico y religioso laical ha crecido en la medida en que ha ido disminuyendo el n\u00famero de presb\u00ed\u00adteros. Por eso el nuevo Directorio aconseja que \u00abexista, ordinariamente, un cierto n\u00famero de religiosos y laicos, estable y generosamente dedicados a la catequesis y reconocidos p\u00fablicamente por la Iglesia\u00bb (DGC 231).<\/p>\n<p>Una acci\u00f3n de tal importancia en la Iglesia deber\u00e1 ser tomada con gran responsabilidad en todas las comunidades cristianas. \u00abEn la Iglesia de Jesucristo nadie deber\u00ed\u00ada sentirse dispensado de recibir la catequesis\u00bb (CT 45; cf IC 2). No s\u00f3lo los ni\u00f1os y adolescentes; tambi\u00e9n los j\u00f3venes, los adultos y los mayores. \u00bfQu\u00e9 puede decir de s\u00ed\u00ad misma una comunidad que tenga que responder negativamente ante una demanda de catequizaci\u00f3n por parte de algunos adultos? Una demanda de catequesis desde las diversas edades no es una demanda m\u00e1s. Afecta a lo esencial, a la identidad de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. L. M. CHAUVET, Croissance de I&#8217;Eglise, 108, 45-48. &#8211; 2. OBISPOS DE EUSKALHERRIA, Evangelizar en tiempos de increencia. Carta pastoral de Cuaresma-Pascua de Resurrecci\u00f3n, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1994, 90.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Pero \u00bfexiste la catequesis de adultos?, Sinite 106 (1994) n\u00famero monogr\u00e1fico; cf los art\u00ed\u00adculos de L\u00e1zaro R., Garitano F., Pedrosa V., Florist\u00e1n C. y Gil M. A.; ALBERICHE., Catequesis y praxis eclesial, CCS, Madrid 1983, 38-51, 87-120; COMISI\u00ed\u201cN NACIONAL FRANCESA DE CATEQUESIS, Formaci\u00f3n cristiana de adultos, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1989, 11-18, 51-59, 237-243; Catecumenado de adultos, Mensajero, Bilbao 1996, Pr\u00f3logo, 5-15; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Edice, Madrid 1999; FoSSION A., Cat\u00e9ch\u00e9se et modernit\u00e9, Lumen vitae 51 (1996); GARITANO F., La catequesis de la comunidad cristiana y en la Iglesia local, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1983) 559-577; MART\u00ed\u008dN VELASCO J., La experiencia cristiana de Dios, Trotta, Madrid 1995, 17-87; SEPE C., La catequesis a la luz del jubileo del a\u00f1o 2000, Actualidad catequ\u00e9tica 171 (1996).<\/p>\n<p>F\u00e9lix Garitano Laskurain<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: L Introducci\u00f3n. II. Progreso en la acci\u00f3n catequizadora o catequesis: 1. De ense\u00f1anza doctrinal a proceso catequ\u00e9tico de iniciaci\u00f3n; 2. De la etapa comunitario-pastoral a \u00abmomento esencial del proceso de evangelizaci\u00f3n\u00bb; 3. De la catequesis de ni\u00f1os a la \u00abcatequesis de adultos\u00bb. III. Vac\u00ed\u00ados y dificultades de la acci\u00f3n catequizadora: 1. 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