{"id":16963,"date":"2016-02-05T11:03:19","date_gmt":"2016-02-05T16:03:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acogida-de-la-palabra\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:19","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:19","slug":"acogida-de-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acogida-de-la-palabra\/","title":{"rendered":"ACOGIDA DE LA PALABRA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Referencias fundamentales para la acogida de la Palabra: 1. La Palabra del Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu, en la comunidad; 2. Palabra y vida. II. Proceso pastoral en la acogida de la Palabra: 1. Apertura a la Palabra; 2. Educar en y desde la Palabra; 3. Celebrar y vivir la Palabra.<\/p>\n<p>1. Referencias fundamentales para la acogida de la Palabra<br \/>\n1. LA PALABRA DEL PADRE, EN EL ESP\u00ed\u008dRITU, EN LA COMUNIDAD. El encuentro y la acogida permanentes de la Palabra han de hacer referencia necesaria a las fuentes que dan existencia e identidad a la misma. La palabra de Dios se hizo carne y como tal se manifiesta en la persona y en el acontecimiento de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu es la fuente de inteligencia, aceptaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de la Palabra. En la comunidad eclesial, la Palabra se hace experiencia y proyecto de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La Palabra se hizo carne. Dios Padre se nos ha manifestado en su Hijo Jes\u00fas. El es su Palabra. En \u00e9l Dios mismo se ha hecho carne, historia y aventura humanas para incorporarnos a su designio de salvaci\u00f3n. En la persona y en el acontecimiento de Jes\u00fas, Dios ha pronunciado toda su Palabra. En Jes\u00fas, la Palabra es iniciativa, revelaci\u00f3n, proyecto y vida. El es la Palabra. Nadie puede acoger la palabra de Dios si no es en Jes\u00fas 1. El conocimiento, la adhesi\u00f3n y el seguimiento de Jes\u00fas necesitan el testimonio del Esp\u00ed\u00adritu y la experiencia de la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>b) La Palabra en el Esp\u00ed\u00adritu. Toda atracci\u00f3n, testimonio y ense\u00f1anza es don del Padre (Jn 6,44-45). El Esp\u00ed\u00adritu es el maestro de la verdad completa (Jn 16,13), el int\u00e9rprete y el testigo (Jn 14,26)2. La Palabra es instrumento del Esp\u00ed\u00adritu y, como \u00e9l mismo, es fuego, luz, fuerza e impulso. Es preciso abrirse al Esp\u00ed\u00adritu, pedir el don del Esp\u00ed\u00adritu para poder acoger la Palabra, para poder ser acogidos por la Palabra. S\u00f3lo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo podemos pronunciar la palabra: \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb (lCor 12,3).<br \/>\nc) La Palabra en la comunidad. La Palabra, como el Se\u00f1or Jes\u00fas, est\u00e1 viva y presente en la comunidad eclesial hasta el fin del mundo (Mt 28,20) 3. Por ello, la palabra de Dios es palabra actual. En fidelidad a la fe apost\u00f3lica, la comunidad vive la Palabra en referencia a la historia como acontecimiento. La comunidad se hace presente, como mensaje y como acontecimiento. La comunidad hace hist\u00f3rica la Palabra. La fidelidad a la Palabra pasa por la acogida comprometida de la historia humana. La relaci\u00f3n Palabra-historia prolonga el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n. La comunidad es el seno donde el Esp\u00ed\u00adritu hace carne la Palabra. La comunidad vive la Palabra como experiencia y como oferta universales. La fidelidad a la Palabra brota de la vivencia de la comuni\u00f3n eclesial y de la solidaridad con el Reino entre los perdidos 4.<br \/>\n2. PALABRA Y VIDA. En la Palabra, el Padre se nos manifiesta como tal, crea con nosotros relaciones nuevas, nos propone un proyecto de vida nueva, se nos entrega por amor, nos comunica su misma vida. Acoger la Palabra implica entrar en la din\u00e1mica de encuentro, alianza y transformaci\u00f3n de la propia vida personal y social.<\/p>\n<p>a) La Palabra anuncia un acontecimiento de vida. Es una noticia nueva y buena. En Jes\u00fas hemos encontrado al Padre, su amor, su reino, su herencia y su vida. En Jes\u00fas hemos recibido el Esp\u00ed\u00adritu, entra\u00f1as de Dios. En Jes\u00fas hemos formado comunidad de hermanos solidarios. En Jes\u00fas hemos recuperado identidad, coraz\u00f3n y relaciones nuevas5. Desde estas, la Palabra ajusta nuestra vida a los valores del Reino. La Palabra, pues, nos manifiesta lo que somos. Desde ah\u00ed\u00ad, deberemos discernir permanentemente lo que hemos de hacer. La acogida de la Palabra supera el \u00e1mbito de la \u00e9tica. Se enra\u00ed\u00adza en la nueva condici\u00f3n de nuestra identidad. En este sentido la acogida de la Palabra hace referencia a la fidelidad al don recibido y, al mismo tiempo, a la tarea hist\u00f3rica de la praxis cristiana. La Palabra ha de ser acogida en esta doble dimensi\u00f3n.<br \/>\nb) La Palabra denuncia acontecimientos de muerte. Jes\u00fas encontr\u00f3 la oposici\u00f3n a las palabras y a las obras de su Padre (Jn 10,25-27). La Palabra es denuncia del pecado porque es profec\u00ed\u00ada de la vida. Todo lo que conduce al hombre a la muerte es pecado. Muerte es cuanto impide al hombre ser y vivir como hijo del Padre y hermano solidario de sus hermanos. La palabra de Jes\u00fas discierne el coraz\u00f3n con sus planteamientos, actitudes y opciones. Denuncia la falsedad, el ego\u00ed\u00adsmo, la ley y los sistemas opresores. Especialmente es defensora de los d\u00e9biles, desde la justicia liberadora del Padre.<\/p>\n<p>La comunidad, abierta al Esp\u00ed\u00adritu, deber\u00e1 vivir la Palabra en su radicalidad prof\u00e9tica, sin reducirla a mera doctrina moralizante o a ideolog\u00ed\u00adas interesadas6.<\/p>\n<p>c) La Palabra pronuncia un mensaje de salvaci\u00f3n. Jes\u00fas se presenta como el enviado del Padre. Nos propone el reinado de Dios, anunci\u00e1ndolo e invit\u00e1ndonos a entrar en \u00e9l. El Reino se realiza y se manifiesta en la pascua. El Se\u00f1or resucitado y exaltado es el reino de Dios. El Resucitado es el gran testigo de la Palabra: el testimonio es que Dios nos ha dado la vida eterna en su Hijo (cf lJn 5,9-13). En la comunidad, la Palabra desvela la naturaleza peculiar de la salvaci\u00f3n cristiana: victoria sobre la muerte, vida nueva en Cristo, identidad de hijos y de hermanos, relaciones de amor nuevo, herencia del Esp\u00ed\u00adritu, transformaci\u00f3n de la realidad seg\u00fan el plan de Dios, solidaridad y esperanza para los perdidos, bienaventuranza y alegr\u00ed\u00ada en plenitud&#8230; Este mensaje lo acogemos como acontecimiento y utop\u00ed\u00ada al mismo tiempo.<br \/>\nd) La Palabra propone un proyecto de vida nueva. \u00abLa palabra de la predicaci\u00f3n, propuesta con poder y escuchada en la fe y en el Esp\u00ed\u00adritu, es una palabra eficaz y reveladora que, en la an\u00e1mnesis, hace realmente presente la historia salv\u00ed\u00adfica y promete ya realmente al hombre el futuro salv\u00ed\u00adfico absoluto\u00bb7. La Palabra se traduce en un proyecto de vida que responde a las exigencias del seguimiento a Jes\u00fas. La referencia de la Palabra a la vida es omnicomprensiva y globalizante. La acogida de la Palabra debe evitar reduccionismos. La Palabra no puede reducirse a creencias o a preceptos. Es ante todo un acontecimiento y un proyecto de vida. Toda la existencia personal y social del creyente est\u00e1 informada con la absoluta novedad de este acontecimiento. Esta novedad del Esp\u00ed\u00adritu se opone a los criterios e intereses de la carne (Rom 8,1-18). Para poder hacer un proyecto de vida nueva, desde la Palabra, es necesario el discernimiento cristiano en la oraci\u00f3n y en la atenci\u00f3n a las instancias de la historia. S\u00f3lo desde el Esp\u00ed\u00adritu y desde los pobres, podemos acoger la Palabra como vocaci\u00f3n prof\u00e9tica y samaritana. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad la pobreza ser\u00e1 libertad, la justicia ser\u00e1 misericordia y la cruz sabidur\u00ed\u00ada y poder de Dios.<\/p>\n<p>e) La Palabra promueve la salvaci\u00f3n. La Palabra convoca a la comunidad (He 2,37-41; 1Jn 1,1-3). La Palabra hace presente a Cristo entre los hermanos8. Los hermanos se reconocen como tales en la medida en que oyen la Palabra y la cumplen (Lc 8,21). La Palabra hace posible el gesto sacramental, su significaci\u00f3n y eficacia salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La Palabra discierne, estimula y convierte el coraz\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo: la Palabra purifica (Jn 15,3)9. La permanencia en la Palabra da garant\u00ed\u00ada a la oraci\u00f3n (Jn 15,7). El Padre ama al que guarda su Palabra: la fidelidad a la Palabra es signo del amor (Jn 14,23). Dios habita en quien ama y guarda su Palabra; le da su Esp\u00ed\u00adritu para que pueda entender y hacer memoria del Se\u00f1or (Jn 14,23-27).<\/p>\n<p>La comunidad proclama la salvaci\u00f3n proponiendo la Palabra y confirm\u00e1ndola con prodigios (Mc 16,20). Los signos de la koinon\u00ed\u00ada y de la diakon\u00ed\u00ada cristianas son manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n promovida por la Palabra.<\/p>\n<p>II. Proceso pastoral en la acogida de la Palabra<br \/>\nEn el seguimiento de Jes\u00fas, el disc\u00ed\u00adpulo vive abierto a la palabra del Maestro; el proceso de crecimiento en la vida cristiana viene determinado por la acogida progresiva de la Palabra. Distinguimos tres etapas fundamentales:<br \/>\na) Apertura a la Palabra. La evangelizaci\u00f3n es una etapa determinada por la propuesta de la Palabra y la apertura inicial a ella, asumiendo un cambio progresivo del coraz\u00f3n y de la mente. La apertura a la Palabra necesita un proceso hasta llegar a aceptar el evangelio de Jes\u00fas como Buena Noticia de salvaci\u00f3n.<br \/>\nb) Educar en y desde la Palabra. El catecumenado para la iniciaci\u00f3n cristiana centra la catequesis en una profundizaci\u00f3n de la Palabra y en una adhesi\u00f3n progresiva a ella. Esta educaci\u00f3n implica un proceso de incorporaci\u00f3n de toda la vida en el acontecimiento y en las exigencias de la Palabra. Los sacramentos de iniciaci\u00f3n son signos de la acogida de la Palabra y de la eficacia de la misma.<br \/>\nc) Celebrar y vivir la Palabra. Es la tarea fundamental de la comunidad y, en ella, de todo creyente. Celebrar la Palabra como don y vivirla como tarea. Celebrarla y vivirla desde Jes\u00fas y desde la historia con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Nos detenemos a considerar la acogida de la Palabra en cada una de estas tres etapas.<\/p>\n<p>1. APERTURA A LA PALABRA. Esta inicial apertura se refiere a la etapa de la evangelizaci\u00f3n. Es fundamental como proceso personalizado. Quien no haya sido adecuadamente evangelizado, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 ser catequizado como seguidor de Jes\u00fas. He aqu\u00ed\u00ad algunos supuestos de la apertura inicial a la Palabra:<br \/>\na) Convocar a la experiencia. La apertura a la Palabra requiere la superaci\u00f3n de los bloqueos que impiden el desarrollo de la dimensi\u00f3n trascendente de la persona. Para ello nada mejor que ciertas experiencias mayores que aportan vivencias de encuentro, solidaridad, gratuidad, interioridad, etc. La evangelizaci\u00f3n como tarea pastoral, adem\u00e1s de la propuesta de la Palabra, exige la roturaci\u00f3n, limpieza y abono del terreno en el que sembrar la semilla (Mt 13,1-9). Son necesarias experiencias que ablanden el coraz\u00f3n y abran los ojos y los o\u00ed\u00addos (Mt 13,15).<br \/>\nLas experiencias de solidaridad en la vida y en el trabajo de los pobres provocan la apertura del coraz\u00f3n samaritano, en el que surgen sentimientos e interrogantes determinados.<\/p>\n<p>Se trata, en fin, de abrir el coraz\u00f3n a la inteligencia de una propuesta que trasciende lo inmediato, y nos urge a un sentido ulterior y definitivo de la existencia. Se trata de inducir desde la experiencia, la inquietud y la b\u00fasqueda 10.<\/p>\n<p>a) Provocar la b\u00fasqueda. La labor evangelizadora ha de promover el encuentro comunitario de aquellos que, desde experiencias similares, necesitan y quieren iniciar un proceso de b\u00fasqueda desde un camino nuevo. La comunicaci\u00f3n de vida, la solidaridad en la ayuda rec\u00ed\u00adproca, la formaci\u00f3n y reflexi\u00f3n en grupo ayudan extraordinariamente a profundizar y a estimularse mutuamente. Nuevas experiencias compartidas ayudar\u00e1n a progresar en este camino de b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>b) Testificar con la propia vida. Es en este proceso de b\u00fasqueda donde la comunidad debe aportar su testimonio creyente. El testimonio, como todo signo, ha de ser relativo a la necesidad y capacidad del destinatario. En primer lugar, el testimonio se ofrece en la participaci\u00f3n e integraci\u00f3n de las experiencias de vida. Ah\u00ed\u00ad es donde se manifiestan valores, actitudes y opciones determinadas, vividas desde la solidaridad y la alegr\u00ed\u00ada. El testimonio de la alegr\u00ed\u00ada vivida en la comunidad es fundamental para desvelar el amor y la unidad que nacen del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (Jn 15,8-17; 17,20-23). Pero es el testimonio del servicio gratuito y permanente el que mejor es percibido por quien busca un nuevo sentido a la vida desde la experiencia de la limitaci\u00f3n.<br \/>\nLa comunidad debe proyectar la Palabra sobre el tel\u00f3n del propio testimonio. Tambi\u00e9n el reconocimiento de la propia debilidad es humilde testimonio de la necesidad que todos tenemos de ser salvados.<\/p>\n<p>En la evangelizaci\u00f3n, la tarea del catequista-educador ha de ser fundamentalmente prof\u00e9tica11.<\/p>\n<p>c) Suscitar la pregunta. La pregunta surge en un coraz\u00f3n abierto y en b\u00fasqueda cuando el testimonio cristiano provoca el interrogante y la sospecha de que algo nuevo acontece. Es est\u00e9ril pretender dar respuestas a quien no pregunta. Es sembrar junto al camino (Mt 13,4). Ante todo, es preciso trabajar el coraz\u00f3n y la mente para que surja la pregunta sobre instancias \u00faltimas y fundamentales. La comunidad debe aportar un testimonio tal que sea considerada como el sujeto apto a quien hace la pregunta.<\/p>\n<p>La Palabra es respuesta de sentido y salvaci\u00f3n para quien se interroga sobre su propia identidad y sobre la superaci\u00f3n de la muerte y del pecado. El hombre busca respuesta al sentido de su finitud y a sus aspiraciones de libertad, justicia y felicidad. La experiencia creyente de la comunidad ser\u00e1 el veh\u00ed\u00adculo que una la pregunta del hombre a la respuesta de la Palabra12.<\/p>\n<p>La pregunta surge entre el testimonio y el anuncio evangelizadores.<\/p>\n<p>e) Anunciar la Palabra. La apertura a la Palabra se hace expl\u00ed\u00adcita mediante el anuncio de la misma13. El anuncio ofrece un encuentro, una propuesta, una oferta amorosa, un acontecimiento transformante, una iniciativa salv\u00ed\u00adfica, un amor nuevo. La Palabra anunciada se hace carne, historia, referencia personal, invitaci\u00f3n comunitaria, relaciones nuevas, prospectiva de libertad liberada, compromiso solidario.<\/p>\n<p>Anunciar la Palabra en la Iglesia es anunciar una herencia compartida en comuni\u00f3n, una experiencia configurada en fraternidad y en solidaridad desde un mismo Esp\u00ed\u00adritu. Anunciar la Palabra es anunciar a Jes\u00fas y, en \u00e9l, anunciar un hombre nuevo, una comunidad de hijos y hermanos, una tarea de liberaci\u00f3n desde el amor del Padre com\u00fan.<\/p>\n<p>El anuncio es invitaci\u00f3n a incorporarse a una vida nueva personal y comunitaria. El anuncio solicita la entrega del coraz\u00f3n en la conversi\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>2. EDUCAR EN Y DESDE LA PALABRA. Es la tarea fundamental de la Iglesia: \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados en todos los pueblos\u00bb (Mt 28,19). La catequesis tiene como objetivo educar a la acogida de la Palabra como proyecto de vida. Pero es preciso hacer notar que la acogida de la Palabra es adhesi\u00f3n personal del coraz\u00f3n bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. La comunidad ha de testificar y anunciar, pero no puede transformar el coraz\u00f3n, que es parcela de la libertad y de la gracia (cf 1Cor 3,6). Esta limitaci\u00f3n de la comunidad en la transmisi\u00f3n de la Palabra no disminuye lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo la importancia de su tarea educadora. He aqu\u00ed\u00ad los aspectos m\u00e1s importantes de la misma:<br \/>\na) Interiorizar la Palabra. Sembrar en terreno apropiado no basta. Es necesario que la semilla se enra\u00ed\u00adce, crezca y d\u00e9 su fruto. La interiorizaci\u00f3n de la Palabra es una dimensi\u00f3n fundamental de la acogida. Interiorizar supone valorar y admirar el don que se nos ofrece, acogerlo como salvaci\u00f3n propia y en referencia a la existencia cotidiana, agradecer y vivir el gozo de la iniciativa del Se\u00f1or. La interiorizaci\u00f3n de la Palabra nos remite a la historia personal y social; implica la sinceridad del coraz\u00f3n, la b\u00fasqueda de silencio y la comunicaci\u00f3n en la fe14.<br \/>\nSer\u00e1 preciso ense\u00f1ar a meditar la Palabra, a contemplarla como acontecimiento, a celebrarla. Como Mar\u00ed\u00ada, el creyente se hace contemplativo de la Palabra (Lc 2,19), adem\u00e1s de siervo de la misma (Lc 1,38).<\/p>\n<p>Orar desde la Palabra. Es otra tarea fundamental de aprendizaje catecumenal. Jes\u00fas es el maestro de la oraci\u00f3n. El nos ha dado ejemplo de oraci\u00f3n y la palabra de su oraci\u00f3n en el Padrenuestro. La comunidad transmite al catec\u00fameno la oraci\u00f3n de Jes\u00fas; le introduce en ella y le ense\u00f1a a orar desde ella. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas nos ense\u00f1a a buscar la voluntad del Padre y a pedirle el Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad deseamos y buscamos el Reino manifestado en el pan, en el perd\u00f3n solidario y en la libertad sobre la injusticia y el pecado.<\/p>\n<p>Orar desde la Palabra es sumergir en ella toda la aventura humana, discerniendo y asumiendo nuevos compromisos. Orar desde la Palabra es tambi\u00e9n alabar y dar gracias a trav\u00e9s de ella. Orar desde la Palabra es encuentro fraterno en el Se\u00f1or, haciendo comuni\u00f3n en su voluntad.<\/p>\n<p>Para educar a la acogida de la Palabra es ineludible ense\u00f1ar a orar desde la Palabra.<\/p>\n<p>c) Comunicar la vida en referencia a la Palabra. La Palabra est\u00e1 viva en la comunidad por la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Este concede sus dones para hacer carne la Palabra en la fraternidad solidaria.<br \/>\nDesde la pluralidad de los dones del Esp\u00ed\u00adritu, surge la comunicaci\u00f3n en la comunidad. Todo carisma es dado en funci\u00f3n de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n. La comunicaci\u00f3n de vida es actitud y actividad esencial en la comunidad. La diversidad de situaciones y acontecimientos encuentran referencia com\u00fan en la Palabra para un discernimiento y vivencia acordes con el Esp\u00ed\u00adritu. A trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n, la comunidad sirve a la Palabra y la Palabra sirve como instrumento del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Por medio de la Palabra, la comunicaci\u00f3n de vida se convierte en profec\u00ed\u00ada entre los hermanos (1Cor 14,1.3-5). Toda exhortaci\u00f3n, consuelo y orientaci\u00f3n, como respuesta a la comunicaci\u00f3n de los hermanos, es tambi\u00e9n ejercicio prof\u00e9tico en la comunidad15.<\/p>\n<p>Ense\u00f1ar a comunicar desde la Palabra en referencia a la vida concreta, es la gran tarea que la comunidad tiene respecto a sus catec\u00famenos.<\/p>\n<p>d) Discernir espiritualmente desde la Palabra. La Palabra, testificada y propuesta por la Iglesia, es la referencia objetiva de todo discernimiento en el Esp\u00ed\u00adritu. El discernimiento espiritual es necesario, personal y comunitariamente, como camino de toda opci\u00f3n o decisi\u00f3n desde la fe. El discernimiento es tambi\u00e9n tarea que afecta al proceso catecumenal en el seno de la comunidad.<\/p>\n<p>La Palabra no es un instrumento para argumentar decisiones coyunturales. Es la instancia fundamental en la que informar los planteamientos, las actitudes y las opciones que inspiran nuestras decisiones y nuestra conducta. La Palabra no omite la necesaria reflexi\u00f3n y discernimiento entre lo que somos y lo que hacemos.<\/p>\n<p>Hemos de evitar una lectura sesgada y sectaria de la Palabra, causa y efecto de la instrumentalizaci\u00f3n de la misma16. La comuni\u00f3n eclesial y la iniciativa plural del Esp\u00ed\u00adritu en ella son imprescindibles para el discernimiento desde la Palabra. La comunidad debe aportar a sus catec\u00famenos el servicio del te\u00f3logo y del catequista que ayudan al conocimiento, profundizaci\u00f3n y encarnaci\u00f3n de la Palabra.<\/p>\n<p>En las asambleas lit\u00fargicas, en las reuniones de comunicaci\u00f3n y de formaci\u00f3n, en la revisi\u00f3n de compromisos, en la participaci\u00f3n en la oraci\u00f3n comunitaria o en la homil\u00ed\u00ada dialogada, etc., la comunidad se refiere a la Palabra como realidad viva que discierne y juzga17.<\/p>\n<p>e) Ajustar la vida a la Palabra. Buscamos la justicia del Reino (Mt 6,33) cuando ajustamos nuestra conducta a las exigencias de la Palabra. Ciertamente la Palabra no es un c\u00f3digo moral, pero nos manifiesta el proyecto de Dios en Jes\u00fas y nos convoca a su seguimiento. El seguimiento de Jes\u00fas nos impulsa a ir, venderlo todo, darlo a los pobres y seguirle (cf Mt 19,21). Desde Jes\u00fas y desde los pobres, la Palabra nos propone un reajuste de nuestra vida18. Tantas realidades que, en otras referencias, se hacen imprescindibles, se convierten en a\u00f1adiduras. La Palabra ajusta la vida transformando el coraz\u00f3n. La mansedumbre y la humildad del coraz\u00f3n nos asemejan a Jes\u00fas y nos capacitan para tomar su carga (Mt 11,29).<\/p>\n<p>El nuevo mandamiento del amor (Jn 15,12-14) es el criterio para ajustar nuestra vida: un amor en referencia al amor de Jes\u00fas, un amor hasta dar la vida, un amor vinculado a las necesidades y situaciones del pr\u00f3jimo (Lc 10,33-38; Mt 25,35-37), un amor manifestado en la unidad de los hermanos (Jn 17,20-25), un amor alimentado por la Palabra y el Pan, un amor enraizado y estimulado por el Esp\u00ed\u00adritu. Desde este amor ha de ser reinterpretada y vivida la ley, superada la competencia, sustituido el poder por el servicio, ejercida la autoridad como ministerio, significados la persona y sus derechos, etc.<\/p>\n<p>El proceso catecumenal descubre los nuevos retos de la conversi\u00f3n desde una educaci\u00f3n en y desde la Palabra19.<\/p>\n<p>3. CELEBRAR Y VIVIR LA PALABRA. El cristiano ha consagrado su vida al seguimiento evang\u00e9lico de Jes\u00fas. Mediante los compromisos adquiridos en el bautismo, en la confirmaci\u00f3n y en la eucarist\u00ed\u00ada, vive permanentemente abierto a la palabra de Dios. El creyente es siempre un caminante. Ha de discernir los acontecimientos, a veces conflictivos, desde la Palabra. Esta le acrecienta en la fe en el Se\u00f1or y enciende su coraz\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu (Lc 24,25-28.32). La Palabra queda confirmada en la fracci\u00f3n del Pan y en el testimonio de la comunidad (Lc 24,30-36).<\/p>\n<p>La acogida permanente de la Palabra por parte de la comunidad, implica celebrarla como fuente y est\u00ed\u00admulo de la comuni\u00f3n y del servicio cristianos20.<\/p>\n<p>a) Celebrar la Palabra. La comunidad se realiza y se significa como cuerpo de Cristo en la asamblea eucar\u00ed\u00adstica. En ella celebra y vive la comuni\u00f3n en el Pan compartido (ICor 10,16-21). Toda celebraci\u00f3n comunitaria es convocatoria en la gracia de Jes\u00fas, en el amor del Padre y en la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (2Cor 13,13). La comunidad se re\u00fane para confesar su fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas, desde la proclamaci\u00f3n de la Palabra. Desde esta reconocemos el designio del Padre y asumimos agradecidos el don del Esp\u00ed\u00adritu21.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Palabra se inicia en la oraci\u00f3n y concluye en la oraci\u00f3n. La Palabra es introducida con devoci\u00f3n y culto; es proclamada con solemnidad; es interiorizada en el silencio y en la oraci\u00f3n responsorial; es proyectada, como profec\u00ed\u00ada en la homil\u00ed\u00ada. Ella nos abre a la profesi\u00f3n de la fe y a la oraci\u00f3n en la comuni\u00f3n eclesial. La Palabra se hace acontecimiento en el Sacramento.<\/p>\n<p>Desde la Palabra aprendemos a orar con alabanzas, con acci\u00f3n de gracias, con intercesi\u00f3n. Siempre hacemos memoria, proclamando el acontecimiento y el don de la salvaci\u00f3n. Es importante que la comunidad cuide los signos que manifiestan no s\u00f3lo la proclamaci\u00f3n de la Palabra, sino tambi\u00e9n su aceptaci\u00f3n humilde y gozosa.<\/p>\n<p>La Palabra se celebra en referencia al camino de la historia. El Se\u00f1or, peregrino y presente entre nosotros, nos desvela el verdadero sentido de nuestro acontecer. Este es el objetivo de la celebraci\u00f3n: que la comunidad recupere para s\u00ed\u00ad misma y para cada hermano el verdadero sentido de la vida y del camino.<\/p>\n<p>b) La Palabra, fuente de comuni\u00f3n. La comunidad, convocada y reunida en el Se\u00f1or, se convierte ella misma en Palabra, en manifestaci\u00f3n de la iniciativa de Dios. La comuni\u00f3n cristiana es, al mismo tiempo, fruto y seno de la Palabra.<\/p>\n<p>En la comuni\u00f3n cristiana la Palabra se hace convocatoria, reconciliaci\u00f3n, memoria actual, oraci\u00f3n y gozo de fraternidad. Desde la Palabra la comuni\u00f3n se manifiesta en el lavatorio de los pies y en la fracci\u00f3n del Pan.<\/p>\n<p>La comunidad se identifica y se vincula a trav\u00e9s del relato de la Palabra. Este relato es narrado y celebrado de forma festiva, mediante los diversos signos que constituyen un subrayado de la Palabra22.<\/p>\n<p>La fraternidad de las comunidades cristianas es una prolongaci\u00f3n celebrativa de la Palabra. Vivir y manifestarse como hermanos es instaurar la Palabra en las relaciones; es actualizar el servicio como primera consigna evang\u00e9lica; es proclamar la paternidad universal del Padre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La Palabra es fuente de comuni\u00f3n. La comuni\u00f3n cristiana es acontecimiento y signo de la Palabra.<\/p>\n<p>c) La Palabra, impulso a la diacon\u00ed\u00ada. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres\u00bb (Is 61,1-3; Lc 4,18). La Palabra del Se\u00f1or es profec\u00ed\u00ada y acontecimiento de liberaci\u00f3n para los oprimidos. Por ello es impulso de toda diacon\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>La Palabra se hace carne en el pan eucar\u00ed\u00adstico haci\u00e9ndose cuerpo unificado y reconciliado entre todos los miembros, especialmente con aquellos que m\u00e1s necesitan amor y liberaci\u00f3n. La koinon\u00ed\u00ada en el pan necesariamente reclama y exige la diacon\u00ed\u00ada en el cuerpo. Partir el pan significa y realiza la uni\u00f3n del cuerpo.<\/p>\n<p>La causa de los pobres y su liberaci\u00f3n est\u00e1n necesariamente unidas a la proclamaci\u00f3n y a la aceptaci\u00f3n de la Palabra como Buena Noticia23. No existe celebraci\u00f3n de la Palabra sin comuni\u00f3n y sin diacon\u00ed\u00ada cristianas. La proclamaci\u00f3n y la acogida de la Palabra se realizan en y desde la historia compartida, y se prolongan en la solidaridad activa.<\/p>\n<p>Evangelizaci\u00f3n y diacon\u00ed\u00ada son dimensiones de la misi\u00f3n cristiana24. Su \u00ed\u00adntima vinculaci\u00f3n es necesaria para hacer aceptable la Palabra. Su \u00ed\u00adntima uni\u00f3n es signo de que la Comunidad acepta adecuadamente la Palabra.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. E. SCHILLEBEECKX, Cristo y los cristianos, Cristiandad, Madrid 1983, 342-361. -2.  DV 5, 7. -3.  L. MALDONADO, La comunidad cristiana, San Pablo, Madrid 1992, 13-17. -4. M. LEGIDO, Fraternidad en el mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 250-257. -5. DV 2. -6. VS 28-35. -7. K. RAHNER, Presencia del Se\u00f1or en el culto, en La nueva comunidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970, 20. -8. AA.VV., De dos en dos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981, 223-241. -9. J. L. PEREZ ALVAREZ, Acercamiento a los j\u00f3venes desde la palabra de Dios, en Juventud y compromiso de la fe, CCS, Madrid 1975, 80-83. -10 ID, Dios me dio hermanos, CCS, Madrid 1994, 183-190. &#8211; 11. Ib, 194-198. -12. R. TONELLI, Pastoral juvenil, CCS, Madrid 1985, 91. -13. F. CGUDREAU, \u00bfEs posible ense\u00f1ar la fe?, Marova, Madrid 1976, 152. -14. B. CALATI, Pa-labra de Dios: M\u00e9todos y formas de la lectio divina, en S. DE FIORES-T. GOFFI (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 1478-1480. &#8211; 15 L. MALDONADO, La comunidad cristiana, San Pablo, Madrid 1992, 17-30. -16. EN 17. &#8211; 17. O. CulMANN, Cristo y el tiempo, Herder, Barcelona 1967, 202. -18. VS 88s. -19. E. ALBERICH, Catequesis y praxis eclesial, CCS, Madrid 1983, 94-97. -20. E. SCHILLEBEECKX, Cristo, sacramento del encuentro con Dios, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1968, 143-148. -21. E. ALBERICH, o.c., 69-71. -22. J. ALDAZ\u00ed\u0081BAL, Celebraci\u00f3n y vivencia de la fe: iniciaci\u00f3n de los j\u00f3venes en el lenguaje simb\u00f3lico, Misi\u00f3n joven 227 (1995) 23-32. -23.  EN 34. -24. Y. M. CONGAR, Un pueblo mesi\u00e1nico. La Iglesia, sacramento de la salvaci\u00f3n. Salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1975, 207-222.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la consignada en notas: AA.VV., Comentario al Nuevo Testamento, Casa de la Biblia, Madrid 1996; D&#8217;ARc J., Caminos a trav\u00e9s de la Biblia, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1996; DUQUOC C., La palabra de Dios, en Iniciaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1984; FERRER F., Palabras hechas amistad, Narcea. Madrid 1996; FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS F., Interpelado por la Palabra, Narcea, Madrid 1980; GEVAERT J., La dimensi\u00f3n experiencial de la catequesis, CCS, Madrid 1985; Hu-BAUT M., Orar las par\u00e1bolas. Acoger el reino de Dios, Sal Tcrrae, Santander 1995; MARTINI C. M., \u00bf Qu\u00e9 debemos hacer?, PPC, Madrid 1995; WALGRAVE J. H., Palabra de Dios s~ existencia cristiana, Marova, Madrid 1971.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis P\u00e9rez \u00ed\u0081lvarez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Referencias fundamentales para la acogida de la Palabra: 1. La Palabra del Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu, en la comunidad; 2. Palabra y vida. II. Proceso pastoral en la acogida de la Palabra: 1. Apertura a la Palabra; 2. Educar en y desde la Palabra; 3. Celebrar y vivir la Palabra. 1. Referencias fundamentales &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acogida-de-la-palabra\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abACOGIDA DE LA PALABRA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16963","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16963","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16963"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16963\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16963"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16963"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16963"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}