{"id":16972,"date":"2016-02-05T11:03:41","date_gmt":"2016-02-05T16:03:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado-e-inspiracion-catecumenal\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:41","slug":"catecumenado-e-inspiracion-catecumenal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado-e-inspiracion-catecumenal\/","title":{"rendered":"CATECUMENADO E INSPIRACION CATECUMENAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Catecumenado: 1. Constantes de la evangelizaci\u00f3n; 2. Catequesis cristiana primitiva; 3. La instituci\u00f3n del catecumenado; 4. Restauraci\u00f3n del catecumenado; 5. Etapas del catecumenado; 6. Discernimiento; 7. Reuni\u00f3n catecumenal; 8. Pedagog\u00ed\u00ada catecumenal. II. Inspiraci\u00f3n catecumenal: 1. Catequesis, proceso catecumenal; 2. Dimensiones y tareas; 3. Adultos, j\u00f3venes y ni\u00f1os; 4. Evangelizaci\u00f3n de los bautizados.<\/p>\n<p>I. Catecumenado<br \/>\nLa palabra catecumenado procede del verbo griego katech\u00e9in, que significa resonar, hacer sonar en los o\u00ed\u00addos y, por extensi\u00f3n, instruir, catequizar. As\u00ed\u00ad, catec\u00fameno es el que est\u00e1 siendo instruido, catequizado; m\u00e1s en concreto, el que est\u00e1 siendo iniciado en la escucha de la palabra de Dios. La definici\u00f3n m\u00e1s antigua de catequista tiene tambi\u00e9n el mismo significado. Catequista es el que instruye en la Palabra (cf G\u00e1l 6,6; CF 31) al disc\u00ed\u00adpulo o catec\u00fameno.<\/p>\n<p>El catecumenado conecta con esta experiencia fundamental: Dios habla hoy. Y se pone al servicio de ella. En la Biblia, el mayor problema religioso del hombre no est\u00e1 en si Dios existe o no existe, sino en si Dios habla o no habla. Para quien le busca, quiz\u00e1s a tientas (cf He 17,27), la respuesta no est\u00e1 en las nubes de los razonamientos te\u00f3ricos. La respuesta es la experiencia de fe (cf EN 46), como escucha de la palabra de Dios en el fondo de la historia.<\/p>\n<p>En sentido estricto, el catecumenado \u00abes la instituci\u00f3n de la Iglesia al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana de los adultos reci\u00e9n convertidos que se preparan para recibir el bautismo\u00bb (CC Anexo 17; cf CAd Anexo 11; CCE 1230).<\/p>\n<p>El catecumenado cristaliza como instituci\u00f3n eclesial en la Iglesia del siglo III, pero recoge la herencia de un proceso de evangelizaci\u00f3n que se remonta a la misi\u00f3n apost\u00f3lica y a la misi\u00f3n del mismo Jes\u00fas (Jn 20,21). En funci\u00f3n de esta evangelizaci\u00f3n originaria ha de ser entendido el catecumenado posterior. Por ello, m\u00e1s que la instituci\u00f3n catecumenal como tal, interesa el proceso de evangelizaci\u00f3n que la instituci\u00f3n pretende desarrollar. Esta evangelizaci\u00f3n tiene unas constantes que aparecen, de una u otra forma, en cualquier experiencia de fe (cf IC 121).<\/p>\n<p>1. CONSTANTES DE LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. La evangelizaci\u00f3n es un proceso vivo y complejo, con elementos diversos que es preciso integrar, con constantes vitales que hay que cuidar (cf EN 24; CC 21; DGC 46), si queremos transmitir todos el mismo evangelio en la diversidad de tiempos, situaciones y culturas (cf Mc 2,1-12; He 2,36-47; AG 11-15; CCE 1229; DGC 32 y 38).<\/p>\n<p>Cuando evangeliza, Jes\u00fas anuncia (con palabras y con obras) que el reino de Dios est\u00e1 en acci\u00f3n. Anuncia una Palabra que se cumple, una Palabra acompa\u00f1ada de se\u00f1ales y signos: ense\u00f1a y cura, dice y hace. A la pregunta de los disc\u00ed\u00adpulos de Juan, responde con el lenguaje de los hechos (cf Mt 11,5; Lc 7,22; DGC 38). Evangelizar es sembrar la Palabra en el campo de la historia (cf Mt 13,3; He 8,4; Tes 2,13).<\/p>\n<p>Junto a la acci\u00f3n de Dios, Jes\u00fas anuncia la necesaria conversi\u00f3n del hombre (cf Mc 1,15; He 2,38; y DGC 53 y 85). Su programa aparece proclamado en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Es la carta magna de la comunidad cristiana. El evangelio es anunciado como gracia a quienes, por s\u00ed\u00ad mismos, ni siquiera pueden cumplir la ley.<\/p>\n<p>Jes\u00fas evangeliza con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cf Lc 4,14). Y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es una realidad que brota a raudales como fruto de su Pascua, seg\u00fan su promesa (cf Jn 15,26-27; 16,7-15; He 2,38). La experiencia de fe se hace posible en la din\u00e1mica del Esp\u00ed\u00adritu. La evangelizaci\u00f3n apost\u00f3lica apela a la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu como a un hecho al que se puede remitir: \u00ablo que est\u00e1is viendo y oyendo\u00bb (He 2,33). Si el mensaje parece incre\u00ed\u00adble, lo cierto es que es anunciado en medio de un reto: \u00absomos testigos\u00bb (2,32), y, adem\u00e1s, cualquiera puede serlo (cf DGC 43).<\/p>\n<p>El perd\u00f3n, la amnist\u00ed\u00ada, la justificaci\u00f3n es parte esencial de la buena noticia del evangelio. Quien comienza a creer y comienza a cambiar, ya est\u00e1 juzgado favorablemente por Dios (Jn 3,18). Es el caso del paral\u00ed\u00adtico (Mc 2,5). Lo proclama Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (He 2,38). Lo proclama tambi\u00e9n Pablo (Rom 8,21).<\/p>\n<p>A petici\u00f3n de uno de sus disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas les ense\u00f1a a orar (cf Lc 11,1-13; DGC 85). El disc\u00ed\u00adpulo dialoga con Dios, con un Dios vivo que dialoga con el hombre. La oraci\u00f3n culmina en la celebraci\u00f3n de las maravillas de Dios: \u00abJam\u00e1s hemos visto cosa igual\u00bb (Mc 2,12).<\/p>\n<p>Para llevar adelante su misi\u00f3n, Jes\u00fas no se identifica con ninguno de los grupos sociales y religiosos de su tiempo: saduceos, fariseos, esenios, escribas. Jes\u00fas anuncia el evangelio a los pobres, la muchedumbre sometida por los poderosos. Su ense\u00f1anza no es abstracta: donde hay opresi\u00f3n, hay Palabra de liberaci\u00f3n. Como aquel d\u00ed\u00ada, en la sinagoga de Nazaret (cf Lc 4,18-19; DGC 103).<\/p>\n<p>Cuando evangeliza, Jes\u00fas no est\u00e1 solo, comparte su misi\u00f3n. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1n los doce (Mt 10,1) y, m\u00e1s all\u00e1 de este c\u00ed\u00adrculo \u00ed\u00adntimo, est\u00e1 el grupo que sigue a Jes\u00fas (Mt 8,22), est\u00e1n los setenta y dos (Lc 10,1), est\u00e1n las mujeres que acompa\u00f1an a Jes\u00fas (Lc 8,1-3). La comunidad es la nueva familia del disc\u00ed\u00adpulo, el lugar donde recibe la ense\u00f1anza especial del evangelio, el centro de operaciones desde donde se difunde el evangelio recibido. En los Hechos de los ap\u00f3stoles, quien se convierte a Cristo se incorpora a la comunidad (cf He 2,47; DGC 84 y 86).<\/p>\n<p>Jes\u00fas comienza a evangelizar en la periferia del mundo jud\u00ed\u00ado, en Galilea, pero su destino final es Judea, Jerusal\u00e9n, el templo. El templo est\u00e1 manchado y debe ser purificado; m\u00e1s a\u00fan, debe ser sustituido (cf Jn 2,13.22; 4,24). La denuncia del templo determina el proceso contra Jes\u00fas. Se le condena como blasfemo (Mt 26,65), como subversivo (Mt 27,37). Evangelizar significa tambi\u00e9n participar del proceso que a Cristo le lleva a la cruz (cf lCor 1,23).<\/p>\n<p>Lo que pas\u00f3 despu\u00e9s es proclamado por Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s como el centro del mensaje cristiano: \u00abTenga, pues, todo Israel la certeza de que Dios ha&#8217; constituido se\u00f1or y mes\u00ed\u00adas a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado\u00bb (He 2,36; cf DGC 41). El reino de Dios se manifiesta ahora en la persona de Jes\u00fas, constituido Se\u00f1or de la historia. \u00c2\u00a1Lo mismo que Dios!<br \/>\n2. CATEQUESIS CRISTIANA PRIMITIVA. La catequesis de Jes\u00fas y de los doce es fundamental en el desarrollo de las primeras comunidades. Adem\u00e1s, es modelo permanente para la catequesis de todos los tiempos. El anuncio del evangelio, con sus constantes, es la semilla de la catequesis. Los disc\u00ed\u00adpulos van por todas partes anunciando la buena nueva de la Palabra. Se distinguen ya unas etapas. El objetivo es hacer disc\u00ed\u00adpulos, ense\u00f1ando todo el evangelio a los hombres. El catequista aparece como el que instruye en la Palabra. La catequesis (principalmente de adultos) se realiza por inmersi\u00f3n en la vida de la comunidad.<\/p>\n<p>La Iglesia naciente recibe del Se\u00f1or resucitado la misi\u00f3n de hacer disc\u00ed\u00adpulos de todos los pueblos. Los disc\u00ed\u00adpulos son enviados a evangelizar. No se trata s\u00f3lo de una evangelizaci\u00f3n primera, sino, al menos, de una evangelizaci\u00f3n b\u00e1sica, fundamental (cf DGC 67). Han de hacer disc\u00ed\u00adpulos \u00abbautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado\u00bb (Mt 28,19-20; cf DGC 34 y 82). He aqu\u00ed\u00ad, de forma concisa y lapidaria, una s\u00ed\u00adntesis de la iniciaci\u00f3n cristiana primitiva y, por tanto, de la catequesis correspondiente (originariamente, posbautismal).<\/p>\n<p>El proceso de evangelizaci\u00f3n tiene unas etapas que es preciso identificar. Comienza con el anuncio primero del evangelio (siembra de la Palabra) y se cumple de forma b\u00e1sica y fundamental en la catequesis (crecimiento y maduraci\u00f3n que produce fruto). La relaci\u00f3n que se da entre anuncio misionero y catequesis es profunda. Son como el grano y la espiga (cf Mc 4,1-20; DGC 15, 17 y 31).<\/p>\n<p>La catequesis, para bautizados o para quienes se preparan a recibir el bautismo, implica una entrega viva del evangelio, y de todo el evangelio, a los hombres: \u00abLa catequesis no es otra cosa que el proceso de transmisi\u00f3n del evangelio tal como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica de m\u00faltiples formas\u00bb (DGC 105; cf 30, 66, 78 y 111).<\/p>\n<p>En la Iglesia naciente, se distingue entre el anuncio del evangelio a los no cristianos (kerigma) y la ense\u00f1anza dada a los nuevos convertidos, en la que se explican las Escrituras a la luz de los hechos cristianos (didaj\u00e9): \u00abEran constantes en escuchar la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles\u00bb (He 2,42) aquellos que previamente hab\u00ed\u00adan acogido el anuncio del evangelio. Ciertamente, la iniciaci\u00f3n cristiana es entonces algo m\u00e1s que ense\u00f1anza. Es tambi\u00e9n comuni\u00f3n, fracci\u00f3n del pan, oraci\u00f3n, temor ante los prodigios y se\u00f1ales, comunicaci\u00f3n de bienes, agregaci\u00f3n a la comunidad (cf 2,42-47). Es decir, iniciaci\u00f3n a la vida cristiana total (cf DGC 63).<\/p>\n<p>Desde los or\u00ed\u00adgenes se distinguen dos clases de creyentes: los ni\u00f1os (los que no hablan) y los adultos (los cristianos maduros). Por ello puede decir Pedro: \u00abComo ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos apeteced la leche espiritual no adulterada, para que alimentados con ella crezc\u00e1is en orden a la salvaci\u00f3n\u00bb (lPe 2,2; cf Heb 5,12). Hay clara conciencia de que la evangelizaci\u00f3n se realiza en un proceso de crecimiento y de maduraci\u00f3n, ya fuera antes o despu\u00e9s del bautismo.<\/p>\n<p>En la Iglesia naciente se bautiza enseguida. La experiencia de fe es rica y abundante. Los Hechos de los ap\u00f3stoles nos hablan de la celebraci\u00f3n del bautismo tras la primera experiencia del Esp\u00ed\u00adritu. Es lo que sucede en casa de Cornelio (cf He 10,44-48). Sin embargo, la situaci\u00f3n religiosa y pol\u00ed\u00adtica adversa (y otros problemas) conducen a veces al abandono de la fe. Ello ir\u00e1 aconsejando prudencia y no bautizar a nadie hasta que no haya dado se\u00f1ales suficientes de que ha madurado el proceso de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre los testimonios m\u00e1s antiguos de la catequesis cristiana primitiva (fuera del Nuevo Testamento) es preciso citar, entre otros, la Didaj\u00e9 o Doctrina de los ap\u00f3stoles (siglo I); la Apolog\u00ed\u00ada 1, de Justino (siglo II); la Demostraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, de san Ireneo (hacia 115-203); finalmente, el Pastor de Hermas (hacia el 140, en Roma), que -sin utilizar todav\u00ed\u00ada la palabra catecumenado- manifiesta la existencia de un tiempo de preparaci\u00f3n al bautismo: los candidatos son iniciados en la Palabra y han de dar pruebas de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA INSTITUCI\u00ed\u201cN DEL CATECUMENADO. Los trabajos de Clemente (en Alejandr\u00ed\u00ada, a finales del siglo II) testimonian claramente el uso de la palabra catec\u00fameno y la pr\u00e1ctica catecumenal. La estructura es muy flexible. Hay mezcla de paganos y ne\u00f3fitos. El proceso dura unos tres a\u00f1os. En El pedagogo, cada detalle concreto de la vida diaria es puesto en confrontaci\u00f3n con el evangelio.<\/p>\n<p>En el norte de Africa, Tertuliano (hacia el 160-220) escribe su Tratado del bautismo. La iniciaci\u00f3n bautismal es la \u00fanica entrada en la \u00fanica fe por sucesivas etapas: paganos, catec\u00famenos y fieles. Se requiere, por tanto, un tiempo en el que se consolide y verifique la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, de Hip\u00f3lito de Roma, una obra escrita hacia el 215, presenta una organizaci\u00f3n del catecumenado caracterizada por una fuerte estructura. Se distinguen dos etapas: la preparaci\u00f3n remota al bautismo (durante unos tres a\u00f1os) y la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima (que coincide con la cuaresma). En esta etapa, los candidatos al bautismo, hasta ahora oyentes (audientes), se llaman elegidos (electi). Or\u00ed\u00adgenes (hacia el 185-254) es el primer catequista que conocemos con precisi\u00f3n. Principalmente en su obra Contra Celso encontramos detalles sobre la estructura de la catequesis y la organizaci\u00f3n del catecumenado. Distingue claramente tres etapas catecumenales: la probaci\u00f3n precatecumenal, la probaci\u00f3n catecumenal y la probaci\u00f3n penitencial posbautismal. Distingue tambi\u00e9n entre oyentes y elegidos.<\/p>\n<p>Desde comienzos del siglo III, la estructura del catecumenado ya est\u00e1 determinada en sus l\u00ed\u00adneas esenciales. El siglo IV, fecundo en obras catequ\u00e9ticas de gran envergadura, no har\u00e1 m\u00e1s que llevarlas a su plena expansi\u00f3n. En Oriente contamos con Cirilo de Jerusal\u00e9n (18 Catequesis pronunciadas a lo largo de la cuaresma y de la semana de pascua del a\u00f1o 348), Teodoro de Mdpsuestia (16 Homil\u00ed\u00adas catequ\u00e9ticas pronunciadas en Antioqu\u00ed\u00ada hacia el 392), Juan Cris\u00f3stomo (8 Catequesis escritas probablemente hacia el 390) y el Itinerario de Egeria (informaci\u00f3n preciosa sobre la preparaci\u00f3n al bautismo en Jerusal\u00e9n, a finales del siglo IV).<\/p>\n<p>En Occidente contamos con Ambrosio (De Mysteriis, catequesis sobre los sacramentos en funci\u00f3n de una tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, escritas en Mil\u00e1n hacia el 390-391; tambi\u00e9n el tratado De sacramentis, escrito con notas tomadas de catequesis habladas) y con Agust\u00ed\u00adn (algunos sermones prebautismales y, sobre todo, De Catechizandis Rudibus, librito capital sobre el modo de catequizar, enviado hacia el 400 al di\u00e1cono Deogracias, que lleva la catequesis en Cartago y se encuentra muy desalentado). El texto de san Agust\u00ed\u00adn sigue la historia de la salvaci\u00f3n, cuya narraci\u00f3n (m\u00e1s breve o m\u00e1s larga) siempre ha de ser completa: \u00abMas no por eso debemos exponer detenidamente todo el Pentateuco, los libros de los Jueces y de los Reyes, los de Esdras y todo el Evangelio y los Hechos de los ap\u00f3stoles, pues ni hay tiempo para ello ni es necesario. M\u00e1s bien hay que recorrer por encima las cosas principales y destacar lo m\u00e1s admirable y lo que se oye con m\u00e1s gusto; que esto no conviene mostrarlo para quitarlo en seguida de la vista, sino que hay que detenerse en ello, y darle vueltas para que haga impresi\u00f3n en el \u00e1nimo de los oyentes. Las otras cosas pueden recorrerse r\u00e1pidamente. De este modo no fatigaremos al oyente queriendo moverle, ni le confundiremos queriendo instruirle\u00bb (De Catechizandis Rudibus, III, 5).<\/p>\n<p>Durante los siglos IV y V, las circunstancias cambian con la conversi\u00f3n de los emperadores. Se constituye una cristiandad. Se desarrolla el per\u00ed\u00adodo cuaresmal, en detrimento del catecumenado propiamente dicho. Finalmente, el siglo VI s\u00f3lo conserva ritos m\u00e1s o menos condensados, y el bautismo de ni\u00f1os se impone sobre el catecumenado.<\/p>\n<p>En el siglo VI el catecumenado queda reducido a la cuaresma y, adem\u00e1s, queda situado en la primera parte de la misa. Con ello la Iglesia ya no tiene otro espacio de acogida que la misa misma, y los catec\u00famenos deben adaptarse al sistema de una comunidad preestablecida. Posteriormente hasta se perder\u00e1 la conciencia de que la cuaresma tuvo algo que ver con el catecumenado. Con la situaci\u00f3n de cristiandad se pierde -a gran escala- el proceso de evangelizaci\u00f3n y catequizaci\u00f3n de los adultos, predominando decisivamente la masificaci\u00f3n, el cultualismo y la fijaci\u00f3n infantil de la catequesis.<\/p>\n<p>4. RESTAURACI\u00ed\u201cN DEL CATECUMENADO. La restauraci\u00f3n del catecumenado ha ido madurando lentamente en la Iglesia, tanto en tierras de misi\u00f3n como en pa\u00ed\u00adses de vieja cristiandad. Su necesidad se ha ido haciendo sentir en el contexto de una progresiva secularizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>A partir de 1878 el cardenal Lavigerie, fundador de los Padres Blancos, introduce en \u00ed\u0081frica el catecumenado en sentido estricto. A ejemplo suyo, por aproximaciones sucesivas y con fortuna diversa, la primera mitad de nuestro siglo conoce una expansi\u00f3n del catecumenado en algunas Iglesias j\u00f3venes de \u00ed\u0081frica y de Asia. Dentro de Europa es en Francia donde revive primero el redescubrimiento del catecumenado, vinculado a la urgencia de la misi\u00f3n. M\u00e1s concretamente, las primeras iniciativas surgen en los a\u00f1os cincuenta en Lyon; despu\u00e9s en Par\u00ed\u00ads, bajo el impulso de testigos como F. Coudreau. De esta manera, una red catecumenal se extiende primero en Francia y despu\u00e9s en B\u00e9lgica (Bruselas y Amberes) y en Suiza (Ginebra). A trav\u00e9s de Estrasburgo se tejen v\u00ed\u00adnculos con Alemania Federal y desde Lyon se establecen relaciones con la comunidad anglicana, y posteriormente con la Iglesia cat\u00f3lica inglesa. Despu\u00e9s, Par\u00ed\u00ads conecta con Lisboa y se establecen intercambios con Madrid (Secretariado nacional de catequesis). Finalmente, a trav\u00e9s del secretariado de la Conferencia episcopal holandesa se establecen relaciones de cara a la implantaci\u00f3n en los Pa\u00ed\u00adses Bajos. M\u00e1s recientemente, se incorporan a la tarea catecumenal Italia (Roma, Mil\u00e1n, N\u00e1poles) y Albania (Tirana).<\/p>\n<p>En pa\u00ed\u00adses de vieja cristiandad (como Espa\u00f1a, Portugal e Italia, y tambi\u00e9n en Latinoam\u00e9rica) el catecumenado tiende a realizarse con adultos bautizados, con vistas a una conversi\u00f3n y reiniciaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica (neocatecumenados, catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal con j\u00f3venes y adultos, procesos de evangelizaci\u00f3n en comunidades eclesiales de base). En estos casos, \u00abpreferimos hablar de catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal m\u00e1s que de catecumenado en sentido estricto\u00bb (CC Anexo 17; cf CCE 1231).<\/p>\n<p>El Vaticano II (1962-1965) ordena la restauraci\u00f3n del catecumenado (cf SC 64). El catecumenado \u00abno es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino una formaci\u00f3n y noviciado convenientemente prolongado de la vida cristiana, en que los disc\u00ed\u00adpulos se unen con Cristo, su Maestro. In\u00ed\u00adciense, pues, los catec\u00famenos convenientemente en el misterio de la salvaci\u00f3n, en el ejercicio de las costumbres evang\u00e9licas y en los ritos que han de celebrarse en los tiempos sucesivos; introd\u00fazcanse en la vida de fe, de la liturgia y de la caridad del pueblo de Dios\u00bb (AG 14).<\/p>\n<p>Asimismo, el Vaticano II prescribi\u00f3 la revisi\u00f3n del Ritual del bautismo de adultos, teniendo en cuenta la restauraci\u00f3n del catecumenado. En cumplimiento de esta orientaci\u00f3n conciliar, la Congregaci\u00f3n para el culto divino public\u00f3 en 1972 el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA), una aportaci\u00f3n decisiva a la restauraci\u00f3n actual del catecumenado (sobre lo previsto al respecto en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico, cf cc. 206, 788, 851 y 865).<\/p>\n<p>5. ETAPAS DEL CATECUMENADO. Recogiendo la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, el Ritual se\u00f1ala las distintas etapas que se suceden en el proceso catecumenal:<br \/>\na) El precatecumenado. En esta etapa se hace la evangelizaci\u00f3n, o sea, se anuncia abiertamente y con decisi\u00f3n al Dios vivo y a Jesucristo. De esta primera evangelizaci\u00f3n, llevada a cabo con la ayuda de Dios, brotan la fe y la conversi\u00f3n inicial, as\u00ed\u00ad como la verdadera voluntad de seguir a Cristo (cf RICA 9, 10, 11, 68; DGC 88; IC 24). La fase precatecumenal concluye con la entrada en el catecumenado.<\/p>\n<p>b) El catec\u00famenado propiamente dicho. Comienza la iniciaci\u00f3n en la escucha de la palabra de Dios (cf RICA 14-20), la catequesis integral. La etapa catecumenal se prolonga cuanto sea necesario para que madure la conversi\u00f3n y la fe de los catec\u00famenos; si fuera preciso, por varios a\u00f1os. En determinados casos, puede abreviarse (cf RICA 98). La etapa concluye con la celebraci\u00f3n de la elecci\u00f3n. La elecci\u00f3n es como el eje de todo el catecumenado. Para ser elegidos, se requiere la fe iluminada y la voluntad deliberada de recibir los sacramentos de la Iglesia (cf RICA 133-142; DGC 88; IC 25-26; 121).<br \/>\nc) La purificaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n. Esta etapa coincide tradicionalmente con el tiempo de cuaresma y est\u00e1 dedicada a una preparaci\u00f3n m\u00e1s intensa de los sacramentos de iniciaci\u00f3n. Los elegidos (o iluminados) son invitados a permanecer vigilantes, a orar, a purificar y renovar sus corazones por la conversi\u00f3n y a asistir asiduamente a la catequesis, camino que lleva a la plenitud de la Pascua. Es una fase breve, pero muy intensa (cf RICA 21-25; IC 27; 122). En ella se celebran los escrutinios (discernimiento), los exorcismos (superaci\u00f3n de resistencias) y las entregas (del credo y del padrenuestro).<\/p>\n<p>Desde la antig\u00fcedad, las entregas del credo y del padrenuestro pertenecen a la fase final del catecumenado (cf RICA 53 y 181). La entrega del s\u00ed\u00admbolo es un acto fundamental que contiene todo el significado de la catequesis: se celebra la transmisi\u00f3n de la fe (cf 1Cor 15,3), de toda la fe de la Iglesia, resumida en el credo. Su formulaci\u00f3n puede variar, pero el s\u00ed\u00admbolo constituye siempre un conjunto elemental y completo del mensaje cristiano. La entrega del credo es un momento apropiado para hacer una catequesis intensiva sobre el mismo. Al entregar el padrenuestro, la Iglesia celebra la iniciaci\u00f3n a la oraci\u00f3n de los nuevos creyentes. El padrenuestro es la oraci\u00f3n modelo de los cristianos, que ponen su confianza en el Padre, porque son hijos (cf Rom 8,14-27 y G\u00e1l 4,4-7). La entrega del padrenuestro es un momento apropiado para hacer una catequesis intensiva sobre la oraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>d) La mistagogia. La \u00faltima etapa, tradicionalmente realizada en el tiempo pascual, se dedica a la catequesis mistag\u00f3gica, es decir, a la profundizaci\u00f3n en la nueva experiencia de los sacramentos y de la comunidad. Es la etapa de los ne\u00f3fitos (cf RICA 37-40; IC 29-30; 123).<\/p>\n<p>En el catecumenado antiguo, \u00abla formaci\u00f3n propiamente catecumenal se realiza mediante una catequesis b\u00ed\u00adblica, centrada en la narraci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n; la preparaci\u00f3n inmediata al bautismo, por medio de una catequesis doctrinal, que explica el s\u00ed\u00admbolo y el padrenuestro, reci\u00e9n entregados, con sus implicaciones morales, y la etapa que sigue a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, mediante una catequesis mistag\u00f3gica, que ayuda a interiorizarlos y a incorporarse en la comunidad. Esta concepci\u00f3n sigue siendo un foco de luz para el catecumenado actual y para la misma catequesis de iniciaci\u00f3n\u00bb (DGC 89).<\/p>\n<p>Como dice el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, \u00abhoy, en todos los ritos latinos y orientales, la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos comienza con su entrada en el catecumenado, para alcanzar su punto culminante en una sola celebraci\u00f3n de los tres sacramentos del bautismo, de la confirmaci\u00f3n y de la eucarist\u00ed\u00ada. En los ritos orientales la iniciaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os comienza con el bautismo, seguido inmediatamente por la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada, mientras que en el rito romano se contin\u00faa durante unos a\u00f1os de catequesis, para acabar m\u00e1s tarde con la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada, cima de su iniciaci\u00f3n cristiana\u00bb (CCE 1233).<\/p>\n<p>6. DISCERNIMIENTO. En la fase final del catecumenado se hace un discernimiento (escrutinios) para verificar la autenticidad del proceso realizado por el catec\u00fameno: es decir, si realmente ha pasado de la sed al agua de la vida, como la samaritana (Jn 4,5-42); de la ceguera a la luz, como el ciego de nacimiento (Jn 9,1-41); de la muerte a la vida, como L\u00e1zaro (Jn 11,1-45). Al final, es preciso: discernir si se ha cumplido el proceso catecumenal; garantizar y celebrar la superaci\u00f3n de resistencias; ver si se producen, entre otros, frutos tan importantes, como la confesi\u00f3n de fe, la oraci\u00f3n cristiana, el testimonio, las se\u00f1ales del evangelio, el amor fraterno.<\/p>\n<p>Junto a los escrutinios se celebran los exorcismos. El tiempo de preparaci\u00f3n al bautismo es un tiempo de lucha, de tentaci\u00f3n, de superaci\u00f3n de resistencias. A la luz de la Palabra, en actitud de oraci\u00f3n y con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, el discernimiento puede desenmascarar la tentaci\u00f3n. La comunidad cristiana es consciente de que Cristo es m\u00e1s fuerte que los poderes del mal (cf Mt 12,22-32).<\/p>\n<p>En general, el significado fundamental del discernimiento es el de probar, examinar, verificar. Desde el punto de vista cristiano, el discernimiento tiene por objeto conocer la voluntad de Dios (cf Rom 12,2), que se manifiesta en su Palabra y se acoge con docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica catecumenal supone una iniciaci\u00f3n en la palabra de Dios, viva y actual, escuchada en las circunstancias ordinarias de la vida. Esta escucha de la palabra de Dios, dicha hoy, se realiza a la luz de la palabra de Dios dicha ya, recogida en la Escritura y en la tradici\u00f3n viva de la Iglesia.<\/p>\n<p>Si Dios habla (de la forma que sea), el creyente ha de escuchar. Ello supone un discernimiento realizado a distintos niveles (personal, pastoral, comunitario) y tambi\u00e9n la acogida de algo que, por encima de todo, es don de Dios, no producto del hombre. Ciertamente, toda Escritura es inspirada por Dios y \u00fatil para educar en la fe (2Tim 3,16-17), pero hay situaciones cuyo contexto manifiesta significativamente que Dios sigue hablando, o que Cristo se mete en la conversaci\u00f3n, como sucedi\u00f3 a los caminantes de Ema\u00fas (cf Lc 24,32). Frente a la alucinaci\u00f3n (individual y enfermiza), la experiencia de fe puede ser percibida y discernida por muchos hermanos a la vez (cf 1Cor 15,6). La comunidad ayuda a objetivar y a verificar qu\u00e9 relaci\u00f3n se da entre la escucha de la palabra de Dios y la realidad.<\/p>\n<p>La palabra de Dios trasciende todo m\u00e9todo: se cumple en la din\u00e1mica del Esp\u00ed\u00adritu. Se requiere una actitud de escucha y un fiel discernimiento, que respete la iniciativa de Dios y acoja en cada caso el don de Dios, m\u00e1s all\u00e1 de todo racionalismo (que considerara imposible q\u00fae Dios hable hoy), m\u00e1s all\u00e1 de todo iluminismo (que ofreciera una falsa iluminaci\u00f3n o una nueva revelaci\u00f3n) y m\u00e1s all\u00e1 de toda manipulaci\u00f3n (que pretendiera falsamente hacerle hablar a Dios).<\/p>\n<p>La catequesis ha de ayudar a discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa el creyente junto con sus contempor\u00e1neos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios (cf GS 11 y DGC 32).<\/p>\n<p>Es fundamental discernir la propia vocaci\u00f3n. Dios llama a cada persona con una vocaci\u00f3n particular. Lo que es bueno para uno no es bueno para otro y lo que es mejor para uno no siempre lo es para otro. Cada cual tiene su gracia (1Cor 7,7). La vocaci\u00f3n supone un cambio en el rumbo de la vida: la llamada de Dios sorprende al hombre en su tarea habitual y le orienta hacia un destino que s\u00f3lo Dios conoce (cf G\u00e9n 22,1). La vocaci\u00f3n es la llamada que hace Jes\u00fas para reunir a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abVenid conmigo\u00bb (Mc 1,17), les dice. Ciertamente, muchos no responden: \u00abmuchos son los llamados, pero pocos los escogidos\u00bb (Mt 22,14). Seguir a Jes\u00fas no es s\u00f3lo asumir su doctrina, sino compartir su misi\u00f3n y su destino (cf Mc 10,21; Mt 16,24). Una de las tareas de la catequesis es iniciar en el estilo de vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La Iglesia naciente vive la condici\u00f3n cristiana como una vocaci\u00f3n. San Pablo llama a los cristianos \u00absantos por vocaci\u00f3n\u00bb (Rom 1,7). Dado que la vocaci\u00f3n cristiana nace del Esp\u00ed\u00adritu, que es uno, hay en medio de esta \u00fanica vocaci\u00f3n diversidad de dones, de servicios y de operaciones, pero en esta variedad no hay, en definitiva, m\u00e1s que un solo cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu (lCor 12,4-13). A los pastores de la Iglesia corresponde especialmente el discernimiento de carismas. A ellos compete sobre todo no apagar el Esp\u00ed\u00adritu, sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno (lTes 5,21), a fin de que todos los carismas cooperen, en su diversidad y complementariedad, al bien com\u00fan (cf lCor 12,7; CCE 801).<\/p>\n<p>Se distingue entre discernimiento y evaluaci\u00f3n de la catequesis. El discernimiento (m\u00e1s espiritual, individualizado y de car\u00e1cter m\u00e1s religioso) se centra en el proceso interior de maduraci\u00f3n en la fe (cambio personal, superaci\u00f3n de resistencias a la acci\u00f3n de Dios, llamadas que el catec\u00fameno va escuchando, nuevos caminos que se le abren). La evaluaci\u00f3n (m\u00e1s exterior y grupal) se refiere al desarrollo de la acci\u00f3n catequizadora en el grupo y trata de analizar hasta qu\u00e9 punto se est\u00e1n logrando las metas propuestas, la pedagog\u00ed\u00ada que se est\u00e1 utilizando, la din\u00e1mica relacional y, en general, todos los elementos que forman parte de la acci\u00f3n catequizadora. Es esencial al discernimiento y a la evaluaci\u00f3n que se hagan en un clima alentador y esperanzador (cf CAd, Anexo 36).<\/p>\n<p>7. REUNI\u00ed\u201cN CATECUMENAL. Todo el proceso catecumenal pasa por la reuni\u00f3n catecumenal, o comunitaria. No podemos olvidar que el lugar originario de la catequesis es la reuni\u00f3n de la comunidad. San Pablo consider\u00f3 importante lo que pasa en ella. Por eso escribe a los corintios: \u00abCuando os reun\u00ed\u00ads, unos pueden cantar, otros ense\u00f1ar, otros manifestar una revelaci\u00f3n, otros hablar en lenguas extra\u00f1as y otros interpretarlas. Pero que sea para aprovechamiento de todos\u00bb (1Cor 14,26; cf DGC 140-144).<\/p>\n<p>No podemos ignorar las cuestiones o situaciones de los participantes, si no queremos responder a preguntas que no se hacen o a problemas que no existen. Por ejemplo, en el encuentro de Pedro y Cornelio se asume el interrogante (cf He 10,21-29). Esto supuesto, con la adaptaci\u00f3n necesaria en cada caso, puede utilizarse el esquema de reuni\u00f3n que Pablo propone a la comunidad de Corinto. En \u00e9l se conjugan diversos elementos: 1) oraci\u00f3n (a partir de aquello que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n y que est\u00e1 en relaci\u00f3n con los acontecimientos personales, sociales o eclesiales); 2) ense\u00f1anza (escucha de la palabra de Dios dicha ya, recogida en la Escritura y en la tradici\u00f3n viva de la Iglesia); 3) revelaci\u00f3n (escucha de la palabra de Dios dicha hoy en una circunstancia concreta); 4) discurso en lenguas (comunicaci\u00f3n realizada en otros lenguajes, que necesitan interpretaci\u00f3n para poder ser entendidos).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede utilizarse el siguiente esquema, semejante al de \u00abver-juzgar-actuar\u00bb, incluyendo expl\u00ed\u00adcitamente la dimensi\u00f3n actual de la Palabra y la oraci\u00f3n: 1) informaci\u00f3n (de lo m\u00e1s importante, acontecido desde la \u00faltima reuni\u00f3n); 2) escucha de la Palabra (dicha ya o dicha hoy); 3) oraci\u00f3n (desde lo escuchado, desde lo vivido, con un salmo, con propias palabras, con una canci\u00f3n); 4) acci\u00f3n, que brota de la escucha de la palabra de Dios en una situaci\u00f3n concreta (cf Mc 8,21; Sant 1,22).<\/p>\n<p>No todos los elementos se dan en todas las reuniones, ni tampoco se dan necesariamente todos desde el principio. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, en un momento dado, a petici\u00f3n de uno de sus disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas les ense\u00f1a a orar (cf Lc 11,1). Es fundamental la participaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n, realizada libremente al nivel que cada uno quiera expresarse. Recordemos aqu\u00ed\u00ad que, originariamente, homil\u00ed\u00ada significa conversaci\u00f3n; no es un mon\u00f3logo, sino un di\u00e1logo. Si hay silencio, hay que ver lo que significa. Puede significar bloqueo, tensi\u00f3n, falta de comunicaci\u00f3n; pero tambi\u00e9n reflexi\u00f3n, escucha, contemplaci\u00f3n. En muchos casos, en el silencio se gesta la Palabra.<\/p>\n<p>8. PEDAGOG\u00ed\u008dA CATECUMENAL. POCO a poco, dentro de su sencillez, se puede ir comprendiendo la complejidad, la riqueza y la variedad de la pedagog\u00ed\u00ada catecumenal. He aqu\u00ed\u00ad algunas claves m\u00e1s importantes. Es una pedagog\u00ed\u00ada de la escucha de la palabra de Dios que se hace acontecimiento. Es una pedagog\u00ed\u00ada de la relaci\u00f3n, de la comunicaci\u00f3n, del grupo. De la experiencia humana com\u00fan y de la experiencia de fe. De la informaci\u00f3n y documentaci\u00f3n necesaria (datos objetivos: doctrinales, cient\u00ed\u00adficos, jur\u00ed\u00addicos, etc). Del discernimiento personal, pastoral, comunitario. De la acci\u00f3n (compromiso, testimonio, liberaci\u00f3n). De la confesi\u00f3n de fe, recapitulada en el s\u00ed\u00admbolo de la fe. De la oraci\u00f3n (conversaci\u00f3n con un Dios que habla) y de la celebraci\u00f3n de la fe (dimensi\u00f3n festiva de la palabra de Dios cumplida en los acontecimientos).<\/p>\n<p>Es muy importante el papel de quien lleva el grupo, de quien instruye en la Palabra. Su funci\u00f3n es la de ser gu\u00ed\u00ada. Cuando Felipe oye al eunuco leer \u00e1l profeta Isa\u00ed\u00adas, le dice: \u00ab\u00bfEntiendes lo que est\u00e1s leyendo?\u00bb. Y \u00e9l le responde: \u00ab\u00bfC\u00f3mo lo voy a entender si alguien no me lo explica?\u00bb. Felipe le gu\u00ed\u00ada no s\u00f3lo en el sentido de las Escrituras, sino tambi\u00e9n en el sentido de los acontecimientos. Todo lo que ha sucedido ese d\u00ed\u00ada tiene una clave: la buena nueva de Jes\u00fas (cf He 8,30-35).<\/p>\n<p>II. Inspiraci\u00f3n catecumenal<br \/>\nLa restauraci\u00f3n moderna del catecumenado ha ido favoreciendo la inspiraci\u00f3n catecumenal de toda catequesis. Se dice en el s\u00ed\u00adnodo de 1977: \u00abEl modelo de toda catequesis es el catecumenado bautismal\u00bb (MPD 8; cf prop. 30). La inspiraci\u00f3n catecumenal supone hacer de la catequesis un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana integral, es decir, una iniciaci\u00f3n en las dimensiones fundamentales de la vida cristiana: en el conocimiento del misterio de Cristo, en la vida evang\u00e9lica, en la oraci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la fe, en el compromiso misionero (CC 83-85).<\/p>\n<p>1. CATEQUESIS, PROCESO CATECUMENAL. En sentido restringido, la catequesis es la ense\u00f1anza elemental de la fe. En sentido pleno, es la iniciaci\u00f3n cristiana integral, es decir, \u00abiniciaci\u00f3n no s\u00f3lo en la doctrina, sino tambi\u00e9n en la vida y culto de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como en su misi\u00f3n en el mundo\u00bb (CC 79; DGC 63; cf IC 17-18).<\/p>\n<p>La catequesis renovada, que ahora y siempre necesita la Iglesia, implica la promoci\u00f3n del sentido pleno: \u00abLa catequesis no consiste \u00fanicamente en ense\u00f1ar la doctrina, sino en iniciar a toda la vida cristiana\u00bb (CT 33). Seg\u00fan esto, la catequesis debe tener una inspiraci\u00f3n catecumenal. El nuevo Directorio general para la catequesis constata (y acoge) la evoluci\u00f3n posconciliar del concepto de catequesis (DGC 35).<\/p>\n<p>Entre el catecumenado bautismal y la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal hay una diferencia esencial: haber recibido (o no) los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. Supuesta esta diferencia, he aqu\u00ed\u00ad algunos elementos del catecumenado bautismal que deben ser fuente de inspiraci\u00f3n para la catequesis posbautismal.<\/p>\n<p>El catecumenado: 1) recuerda constantemente a toda la Iglesia la importancia fundamental de la funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n, con los factores b\u00e1sicos que la constituyen: la catequesis y los sacramentos correspondientes; 2) es responsabilidad de toda la comunidad cristiana (cf AG 14d): la instituci\u00f3n catecumenal acrecienta en la Iglesia la conciencia de su funci\u00f3n maternal; 3) est\u00e1 impregnado por el misterio de la pascua de Cristo, centro del mensaje cristiano; 4) es lugar inicial de inculturaci\u00f3n, en el que los catec\u00famenos son acogidos integralmente, con sus v\u00ed\u00adnculos culturales. Una catequesis viva participa de esta funci\u00f3n de incorporar a la catolicidad de la Iglesia las semillas de la Palabra esparcidas en individuos y pueblos; 5) proporciona a la catequesis posbautismal una din\u00e1mica y unas caracter\u00ed\u00adsticas configuradoras: la intensidad e integridad de la formaci\u00f3n; su car\u00e1cter gradual, con etapas definidas; su vinculaci\u00f3n a ritos, s\u00ed\u00admbolos y signos, especialmente b\u00ed\u00adblicos y lit\u00fargicos; su constante referencia a la comunidad cristiana (cf DGC 90).<\/p>\n<p>2. DIMENSIONES Y TAREAS. Una catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal inicia en todas las dimensiones de la vida cristiana, lo que supone las correspondientes tareas (cf IC 121).<\/p>\n<p>La catequesis inicia en la palabra viva de Dios, \u00abla palabra del reino\u00bb (Mt 13,19), palabra sembrada en el campo de la historia: \u00abel campo es el mundo\u00bb (13,38). Es una ense\u00f1anza especial. El disc\u00ed\u00adpulo entra dentro del misterio anunciado a la muchedumbre por medio de par\u00e1bolas: \u00abDios, que habl\u00f3 en otro tiempo, sigue hablando\u00bb (DV 8). M\u00e1s a\u00fan, y es fundamental: quien escucha la Palabra se encuentra con Cristo. Toda la Escritura da testimonio de \u00e9l (Jn 5,39). Por ello, \u00abdesconocer la Escritura es desconocer a Cristo\u00bb (DV 25). En el proceso catecumenal, los catec\u00famenos reciben el evangelio (Sagrada Escritura) y su expresi\u00f3n eclesial que es el s\u00ed\u00admbolo de la fe (credo).<\/p>\n<p>La catequesis inicia en la justicia nueva del evangelio (cf Mt 5,1-48), es decir, promueve un proceso de conversi\u00f3n. Para empezar, basta la conversi\u00f3n inicial. Con la gracia de Dios, el nuevo convertido emprende un camino espiritual, por el que pasa del hombre viejo al hombre nuevo: \u00abTrayendo consigo este tr\u00e1nsito un cambio progresivo de sentimientos y de costumbres, debe manifestarse con sus consecuencias sociales y desarrollarse paulatinamente durante el catecumenado\u00bb (AG 13).<\/p>\n<p>Si la catequesis inicia en la Palabra (di\u00e1logo de Dios con el hombre), inicia tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n (di\u00e1logo del hombre con Dios). El disc\u00ed\u00adpulo ora como Jes\u00fas: en secreto (Mt 6,6), en grupo o comunidad (Mt 11,25), con pocas palabras (Mt 6,7), desde situaciones concretas (Lc 6,12), con palabras tomadas de los salmos (cf Mt 27,46; Lc 23,46; Jn 11,41), seg\u00fan el modelo que nos ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas, es decir, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu del padrenuestro (cf Lc 11,2-4). Asimismo, la catequesis inicia en la celebraci\u00f3n viva de la fe. La Palabra anunciada y escuchada es tambi\u00e9n celebrada (sacramentos).<\/p>\n<p>La catequesis inicia en el compromiso misionero: nace de la confesi\u00f3n de fe y conduce a la confesi\u00f3n de fe. Quien ha sido evangelizado, evangeliza a su vez. Jes\u00fas, que sigue evangelizando, comparte su misi\u00f3n con los disc\u00ed\u00adpulos enviados a hacer disc\u00ed\u00adpulos (cf Mc 16,20).<\/p>\n<p>La catequesis hace disc\u00ed\u00adpulos integrados en comunidades vivas. La adhesi\u00f3n al evangelio no puede quedarse en algo abstracto y desencarnado: \u00abse revela concretamente por medio de una entrada visible en una comunidad de fieles\u00bb (EN 23). En nuestro tiempo, volvemos a recordar la funci\u00f3n central de la comunidad como origen, lugar y meta de la catequesis (CC 253; cf DGC 253-254, 261, 263-264). Como era en el principio (cf He 2,42).<\/p>\n<p>La catequesis es iniciaci\u00f3n cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana. Esto no excluye que \u00abrazones de m\u00e9todo o de pedagog\u00ed\u00ada\u00bb aconsejen organizar la comunicaci\u00f3n del mensaje \u00abde un modo m\u00e1s bien que de otro\u00bb (CT 31). Por lo dem\u00e1s, \u00abla variedad en los m\u00e9todos es un signo de vida y de riqueza\u00bb (CT 51). Los m\u00e9todos han de ser abiertos y flexibles: Dios habla de muchas maneras.<\/p>\n<p>3. ADULTOS, J\u00ed\u201cVENES Y NI\u00ed\u2018OS. En pleno posconcilio, el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica record\u00f3 a los past\u00f3res la prioridad de la catequesis de adultos, \u00abla forma principal de catequesis\u00bb (DCG 20; cf CT 43; IC 111ss). Promoviendo la prioridad de la catequesis de adultos, volvemos a las fuentes: nos acercamos a aquellos tiempos en que los destinatarios de la catequesis eran, en principio, adultos que, a su vez, catequizan a los ni\u00f1os en las familias cristianas.<\/p>\n<p>a) Adultos. En Espa\u00f1a, las orientaciones pastorales sobre la catequesis han sido concebidas desde el modelo de la catequesis de adultos, \u00abel proceso paradigm\u00e1tico en el que los dem\u00e1s deben inspirarse\u00bb (CC 237). En nuestra situaci\u00f3n se hace \u00abm\u00e1s necesario que nunca el que los ni\u00f1os y j\u00f3venes, para poder afirmarse en su fe, puedan referirse a los adultos, a comunidades cristianas vivas que den testimonio de la misma\u00bb (CC 237).<\/p>\n<p>Asimismo, entre nosotros se ha recordado justamente la funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n propia de la catequesis. Ahora bien, no podemos olvidar que es preciso profundizar, consolidar, alimentar y hacer cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s madura la fe, pues, de otro modo, corre el riesgo de morir por asfixia o por inanici\u00f3n (EN 54). Dice Juan Pablo II: \u00abPara que sea eficaz, la catequesis ha de ser permanente\u00bb (CT 43; cf DGC 51). No es que el cristiano tenga que estar toda la vida en proceso catequ\u00e9tico, pero s\u00ed\u00ad debe estar toda la vida en una comunidad donde sigue madurando y profundizando la fe en todas las situaciones de la vida.<\/p>\n<p>La catequesis de adultos, para ser fiel al hombre de hoy, \u00abha de tener muy en cuenta las experiencias vividas, los condicionamientos y los desaf\u00ed\u00ados con que tales adultos se encuentran, as\u00ed\u00ad como sus m\u00faltiples interrogantes y necesidades de cara a la fe\u00bb (DGC 172). Se deben tener en cuenta las diversas situaciones religiosas de los hombres y las mujeres de hoy: \u00abEn (consecuencia, cabe distinguir entre: 1) adultos creyentes, que viven con coherencia su opci\u00f3n de fe y desean sinceramente profundizar en ella; 2) adultos bautizados que no recibieron una catequesis adecuada; o que no han culminado realmente la iniciaci\u00f3n cristiana; o que se han alejado de la fe, hasta el punto de que han de ser considerados cuasi-catec\u00famenos; 3) adultos no bautizados que necesitan, en sentido propio, un verdadero catecumenado. 4) Tambi\u00e9n debe hacerse menci\u00f3n de aquellos adultos que provienen de confesiones cristianas no en plena comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (DGC 172).<\/p>\n<p>b) En cuanto a los j\u00f3venes, hay que considerar las luces y sombras de su condici\u00f3n de vida, tal y como se dan en las distintas regiones y ambientes: el cambio cultural y social que viven, el alargamiento de la etapa antes de tomar parte en las responsabilidades de los adultos, el tiempo de espera, a veces de desencanto y de insatisfacci\u00f3n, incluso de angustia y de marginaci\u00f3n; en muchos se descubre una fuerte tendencia a la b\u00fasqueda de sentido de la vida, a la solidaridad, al compromiso social, e incluso a la misma experiencia religiosa. Hay que considerar las diferentes situaciones religiosas: j\u00f3venes no bautizados;j\u00f3yenes bautizados que no han realizado el proceso catequ\u00e9tico ni completado la iniciaci\u00f3n cristiana; j\u00f3venes que atraviesan crisis de fe; otros con posibilidades de hacer una opci\u00f3n de fe o que la han hecho y esperan ser ayudados (cf DGC 182-184).<\/p>\n<p>c) En la adolescencia, etapa vital que conduce a la pubertad, en muchos casos \u00abno se tienen suficientemente en cuenta las dificultades, necesidades, capacidades humanas y espirituales de los preadolescentes\u00bb. Adem\u00e1s, muchos \u00abal recibir el sacramento de la confirmaci\u00f3n, concluyen tambi\u00e9n el proceso de iniciaci\u00f3n sacramental, y suele producirse un alejamiento casi total de la pr\u00e1ctica de la fe. Es necesario tomar en cuenta con seriedad este hecho\u00bb (DGC 181).<br \/>\nd) Por lo que se refiere a la infancia, aparecen en muchos casos \u00abni\u00f1os con graves carencias, en la medida en que les falta un apoyo religioso familiar adecuado, o por no tener una verdadera familia, o por no frecuentar la escuela, o por condiciones de inestabilidad social o de inadaptaci\u00f3n, o por otras causas ambientales. Muchos no est\u00e1n siquiera bautizados; otros no realizan el camino de iniciaci\u00f3n. Corresponde a la comunidad cristiana suplir, con generosidad y de modo realista, estas carencias, tratando de dialogar con las familias, proponiendo formas apropiadas de educaci\u00f3n escolar y llevando a cabo una catequesis proporcionada a las posibilidades y necesidades concretas de esos ni\u00f1os\u00bb (DGC 180; sobre el ritual de la iniciaci\u00f3n de los ni\u00f1os en edad catequ\u00e9tica, cf RICA 306-313; IC 134-138).<\/p>\n<p>4. EVANGELIZACI\u00ed\u201cN DE LOS BAUTIZADOS. La progresiva toma de conciencia de que es preciso evangelizar a los bautizados es nota caracter\u00ed\u00adstica del tiempo posconciliar. Es este un problema que repercute de lleno en la catequesis (de una forma especial en la catequesis de adultos) y que se afronta con tratamiento catecumenal en el contexto actual de progresiva secularizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>El problema, planteado ya en la II Conferencia general del episcopado latinoamericano (Medell\u00ed\u00adn, 1968), fue recogido en el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica: \u00abMuch\u00ed\u00adsimas veces la situaci\u00f3n real en que se encuentra un gran n\u00famero de fieles pide necesariamente una cierta forma de evangelizaci\u00f3n de los bautizados, que precede a la catequesis\u00bb. Esta forma de evangelizaci\u00f3n se concreta en las \u00aborganizaciones catecumenales\u00bb, para quienes -estando bautizados- carecen, sin embargo, de la debida iniciaci\u00f3n cristiana (DCG 19; cf Medell\u00ed\u00adn VIII, 3, 7, 9, 17; Puebla 461, 1007-1008; Santo Domingo 130-131).<\/p>\n<p>El problema fue asumido con car\u00e1cter de urgencia y con tratamiento catecumenal por Pablo VI (cf EN 44 y 52). Con el t\u00ed\u00adtulo de cuasi-catec\u00famenos, Juan Pablo II recoge el problema de la reiniciaci\u00f3n de los bautizados, insuficientemente evangelizados; asimismo, asume la necesidad de una nueva evangelizaci\u00f3n (cf CT 44 y ChL 34).<\/p>\n<p>Haciendo balance del tiempo posconciliar, el s\u00ed\u00adnodo extraordinario (1985), en su relaci\u00f3n final, dice a\u00fan m\u00e1s: \u00abLa evangelizaci\u00f3n de los no creyentes presupone la autoevangelizaci\u00f3n de los bautizados y tambi\u00e9n de los mismos di\u00e1conos, presb\u00ed\u00adteros y obispos\u00bb.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, se reconoce que la mayor\u00ed\u00ada de nuestros cristianos est\u00e1 necesitando el anuncio misionero del evangelio, antes que una catequesis propiamente dicha (CC 48; cf IC 62ss). Algo semejante se dijo en el Congreso de evangelizaci\u00f3n (1985): \u00abPor diversos motivos, nuestro pa\u00ed\u00ads de vieja tradici\u00f3n cristiana, est\u00e1 necesitando una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (Conclusiones 9 y 16).<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis se\u00f1ala la misma direcci\u00f3n: \u00abEstas situaciones de la fe de los cristianos reclaman con urgencia del sembrador el desarrollo de una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 26; IC 124ss).<\/p>\n<p>BIBL.: CONFERENCIA EUROPEA DE CATECUMENADO, Los comienzos de la fe, San Pablo, Madrid 1990; II CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, La Iglesia en la actual transformaci\u00f3n de Am\u00e9rica latina a la luz del Concilio. Conclusiones, San Pablo, Bogot\u00e1 1970; 11I CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, La evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica latina, BAC, Madrid 1979; IV CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Nueva evangelizaci\u00f3n, promoci\u00f3n humana, cultura cristiana, PPC, Madrid 1993; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CULTO DIVINO, Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, Roma 1972; DANIELOU J.-DE CHARLAT R., La catequesis en los primeros siglos, Studium, Madrid 1975; DODD C. H., La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos, Apostolado Prensa, Madrid 1974; FLORIST\u00ed\u0081N C., El catecumenado, PPC, Madrid 1972; L\u00ed\u201cPEZ J., Catecumenado, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991\u00c2\u00b0.<\/p>\n<p>Jes\u00fas L\u00f3pez S\u00e1ez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Catecumenado: 1. Constantes de la evangelizaci\u00f3n; 2. Catequesis cristiana primitiva; 3. La instituci\u00f3n del catecumenado; 4. Restauraci\u00f3n del catecumenado; 5. Etapas del catecumenado; 6. Discernimiento; 7. Reuni\u00f3n catecumenal; 8. Pedagog\u00ed\u00ada catecumenal. II. Inspiraci\u00f3n catecumenal: 1. Catequesis, proceso catecumenal; 2. Dimensiones y tareas; 3. Adultos, j\u00f3venes y ni\u00f1os; 4. Evangelizaci\u00f3n de los bautizados. 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