{"id":16974,"date":"2016-02-05T11:03:45","date_gmt":"2016-02-05T16:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-de-caracter-misionero\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:45","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:45","slug":"catequesis-de-caracter-misionero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-de-caracter-misionero\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS DE CARACTER MISIONERO"},"content":{"rendered":"<p>(Catequesis kerigm\u00e1tica)<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Catequesis de car\u00e1cter misionero: memoria: 1. Catequesis y misi\u00f3n al encuentro; 2. Catequesis y misi\u00f3n en el magisterio de la Iglesia universal; 3. La catequesis de car\u00e1cter misionero en la catequ\u00e9tica espa\u00f1ola; 4. El acento misionero en la catequesis latinoamericana; 5. Catequesis de car\u00e1cter misionero y \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb. II. Catequesis de car\u00e1cter misionero: prospectiva: 1. Ajustes de vocabulario; 2. Acentos da una catequesis de car\u00e1cter misionero; 3. Destinatarios de la catequesis de car\u00e1cter misionero; 4. El catequista para una catequesis de car\u00e1cter misionero; 5. Proyectos catequ\u00e9ticos de car\u00e1cter misionero.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis (1997) ve el momento presente como un tiempo de misi\u00f3n (DGC 241) y destaca \u00abel car\u00e1cter misionero de la catequesis actual y su tendencia a asegurar la adhesi\u00f3n en la fe por parte de los catec\u00famenos y los catequizandos en medio de un mundo donde el sentido religioso se oscurece\u00bb (DGC 29). Recoge as\u00ed\u00ad el sentir del movimiento catequ\u00e9tico de los \u00faltimos tiempos que, a trav\u00e9s de formulaciones diversas, ha tratado de describir y dar respuesta a esta honda inquietud. Haremos memoria de todo ese proceso. Pero el Directorio no se limita a constatar un hecho. Darle a la catequesis \u00abun acentuado car\u00e1cter misionero\u00bb (DGC 33) es, sobre todo, un reto para el futuro. De ahora en adelante, la catequesis, \u00abjunto a su funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n, debe asumir frecuentemente tareas misioneras\u00bb (DGC 52), especialmente en la evangelizaci\u00f3n de los j\u00f3venes y de los adultos (cf DGC 185 y 276).<\/p>\n<p>I. Catequesis de car\u00e1cter misionero: memoria<br \/>\n1. CATEQUESIS Y MISI\u00ed\u201cN AL ENCUENTRO. La relaci\u00f3n entre catequesis y misi\u00f3n ha recorrido ya un largo camino en las Iglesias de antigua tradici\u00f3n cristiana. Se observa, al principio, un doble movimiento: de la catequesis a la misi\u00f3n y de la misi\u00f3n a la catequesis. La constataci\u00f3n de que tambi\u00e9n los pa\u00ed\u00adses cristianos est\u00e1n llegando a ser pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n y que, por tanto, requieren una acci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente misionera, marca el inicio de la relaci\u00f3n entre catequesis y misi\u00f3n. Contribuyeron a ello las iniciativas de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica, especialmente la JOC desde 1924, y el movimiento de los sacerdotes obreros, seguidas de la reflexi\u00f3n de Henry Godin, Fernand Boulard y otros.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1950, grandes pastoralistas, sobre todo franceses (A. R\u00e9tif, P. A. Li\u00e9g\u00e9, A. M. Henry&#8230;), tienen la aguda conciencia de encontrarse ante nuevas situaciones que exigen respuestas de estilo misionero. Se piensa que una de ellas puede ser una catequesis renovada. As\u00ed\u00ad, Li\u00e9g\u00e9 sugiere un tipo de catequesis que no se separe jam\u00e1s de la evangelizaci\u00f3n primera y J. Dimnet afirma que hay que hacer un esfuerzo misionero en el mismo coraz\u00f3n de la catequesis1. Esta impregnaci\u00f3n misionera de la catequesis se concretar\u00e1 en Francia (Par\u00ed\u00ads y Lyon) con la instauraci\u00f3n del catecumenado para los adultos no suficientemente evangelizados.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica europea, que se inici\u00f3 con la llamada catequesis kerigm\u00e1tica, suscita el acercamiento del mundo de las misiones a la catequesis. Las revistas misioneras se abren a las cuestiones catequ\u00e9ticas, se organizan centros de formaci\u00f3n catequ\u00e9tica en los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n, se dedican semanas de misionolog\u00ed\u00ada a la catequesis&#8230;<\/p>\n<p>Menci\u00f3n especial merecen algunos catequetas misioneros, como J. Hofinger, organizador del Congreso internacional de Eichst\u00e1tt (1960), en el que se valoran las posibilidades misioneras de la renovaci\u00f3n kerigm\u00e1tica, pero se reconoce que, a pesar de sus ventajas sobre los catecismos neoescol\u00e1sticos, no responde a las necesidades de los territorios de misi\u00f3n; o como A. Nebreda, promotor del Congreso internacional de Bangkok (1962), donde se intentan bosquejar las etapas que un adulto tendr\u00ed\u00ada que recorrer para acceder a la fe y al bautismo: se habla de preevangelizaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n y catequesis.<\/p>\n<p>El concepto de misi\u00f3n comienza a modificarse y no queda ya restringido a ciertos \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos: \u00abNo son los territorios, sino los hombres y los espacios humanos dentro de la Iglesia los que definen las situaciones misioneras en las que se ejerce la \u00fanica misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb2. Se habla ya de pastoral misionera, en un sentido amplio.<\/p>\n<p>2. CATEQUESIS Y MISI\u00ed\u201cN EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA UNIVERSAL. A partir del Vaticano II, se renueva la eclesiolog\u00ed\u00ada, y en ella se integra plenamente la misionolog\u00ed\u00ada. Las misiones se conciben desde la misi\u00f3n de la Iglesia, como quehacer de todo el pueblo de Dios. En el decreto Ad gentes se afirma con vigor que \u00abla Iglesia, por su propia naturaleza, es misionera\u00bb (AG 2). Y es precisamente en este documento, el m\u00e1s catequ\u00e9tico de todo el Concilio, donde se inicia, a nivel oficial, lo que podr\u00ed\u00adamos llamar la legitimaci\u00f3n del uso del calificativo misionero, aplicado a tareas pastorales en las Iglesias tradicionalmente cristianas: hay situaciones que requieren de nuevo la acci\u00f3n misionera (cf AG 6).<\/p>\n<p>En el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (1971) se reconoce que la catequesis \u00abcon frecuencia se dirige a hombres que, aunque pertenezcan a la Iglesia, nunca dieron, de hecho, una verdadera adhesi\u00f3n personal al mensaje de la revelaci\u00f3n. Esto significa que la evangelizaci\u00f3n puede preceder o acompa\u00f1ar, seg\u00fan las circunstancias, al acto de catequesis propiamente dicho\u00bb (DCG 18).<\/p>\n<p>Gran importancia tuvo para este tema la publicaci\u00f3n en 1972 del Ritual para la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA) por parte de la Congregaci\u00f3n para el culto divino. En los Praenotanda del cap\u00ed\u00adtulo IV, se dan pistas para la catequizaci\u00f3n de aquellos adultos que, aunque bautizados de ni\u00f1os, no han tenido una conveniente iniciaci\u00f3n cristiana. Una catequesis especial, puesto que la conversi\u00f3n se funda en el bautismo ya recibido (RICA 295). El s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1974 se dedica a la evangelizaci\u00f3n. Pablo VI recoge admirablemente la reflexi\u00f3n sinodal en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, en la que la evangelizaci\u00f3n se entiende como la totalidad de la misi\u00f3n de la Iglesia. En este documento se nos invita a prestar atenci\u00f3n a \u00abtoda una gran muchedumbre, hoy d\u00ed\u00ada muy numerosa, de bautizados, que en gran medida no han renegado de su bautismo, pero est\u00e1n totalmente al margen del mismo y no lo viven\u00bb (EN 56).<\/p>\n<p>La respuesta catequ\u00e9tica a este problema fue recogida en el s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1977, donde se declara misionera toda catequesis (cf MPD 17). Juan Pablo II, en la exhortaci\u00f3n Catechesi tradendae, fruto de este s\u00ed\u00adnodo, tras analizar aquellas situaciones de nuestra catequesis que detectan \u00abel hecho de que a veces la primera evangelizaci\u00f3n no ha tenido lugar\u00bb, indica c\u00f3mo \u00abla catequesis debe -a menudo preocuparse no s\u00f3lo de alimentar y ense\u00f1ar la fe, sino de suscitarla continuamente con la ayuda de la gracia, de abrir el coraz\u00f3n, de preparar una adhesi\u00f3n global a Jesucristo en aquellos que est\u00e1n a\u00fan en el umbral de la fe\u00bb (CT 19).<\/p>\n<p>3. LA CATEQUESIS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO EN LA CATEQUETICA ESPA\u00ed\u2018OLA. Los obispos espa\u00f1oles recogen todo este sentir del magisterio de la Iglesia universal. En el documento La catequesis de la comunidad, se plantea la necesidad de una catequesis de talante misionero, o catequesis acentuadamente misionera, para aquellos cristianos que, aunque vinculados a la Iglesia, est\u00e1n necesitados de una conversi\u00f3n inicial. Ser\u00ed\u00ada distinta de una catequesis en sentido propio, ya que esta supone la conversi\u00f3n, pero tambi\u00e9n distinta del primer anuncio, dirigido a quienes se sienten desvinculados de la Iglesia o han perdido la fe (cf CC 173). Se reconoce que la funci\u00f3n misionera no es propia de la catequesis, pero al mismo tiempo se constata que \u00abla situaci\u00f3n concreta de muchos cristianos est\u00e1 pidiendo una fuerte carga de primera evangelizaci\u00f3n en la actividad catequ\u00e9tica propiamente dicha\u00bb (CC 49).<\/p>\n<p>En el documento Catequesis de adultos se recoge esta inquietud misionera en la llamada precatequesis. La expresi\u00f3n se inspira en el precatecumenado que la Iglesia establece para los no creyentes. Se describe como un momento de b\u00fasqueda para aquellos bautizados que, alejados de la fe, se interesan por el evangelio; o para quienes, desde una religiosidad quiz\u00e1 superficial, necesitan purificar y madurar sus planteamientos religiosos. Precatequesis y primer anuncio se conciben como dos momentos distintos de la propuesta del evangelio (cf CAd 204-213).<\/p>\n<p>Entre un documento episcopal y otro, se da en la Iglesia espa\u00f1ola una amplia reflexi\u00f3n sobre el tema a lo largo de la d\u00e9cada de 1980. La dimensi\u00f3n misionera de la catequesis estuvo especialmente presente en el Congreso de evangelizaci\u00f3n (1985) y en el de Parroquia evangelizadora (1988). Planes de acci\u00f3n de la comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis, como los del trienio 1984-87, 1987-90 y 1990-93, han incorporado esta preocupaci\u00f3n a sus objetivos y l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n. A ello se han dedicado jornadas nacionales de directores diocesanos de catequesis: La catequesis en una situaci\u00f3n misionera (1988), La catequesis de talante misionero con cristianos bautizados pero alejados de la fe y vida cristiana (1989), Una formaci\u00f3n de catequistas que eduque el sentido misionero (1990). En 1999 se public\u00f3 el documento La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (IC), aprobado en asamblea plenaria el 27 de noviembre de 1998, con el que la Conferencia episcopal ha querido adaptar el RICA a la realidad espa\u00f1ola. Lo misionero en catequesis ha sido, tambi\u00e9n, objeto especial de estudio por parte de te\u00f3logos y catequetas3.<\/p>\n<p>4. EL ACENTO MISIONERO EN LA CATEQUESIS LATINOAMERICANA. Muy en l\u00ed\u00adnea con los congresos catequ\u00e9tico-misioneros de Eichst\u00e1tt y Bangkok, se celebr\u00f3 en 1968 la Semana internacional de catequesis de Medell\u00ed\u00adn (Colombia), momento decisivo para la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, especialmente en su vertiente antropol\u00f3gica. Pero importante tambi\u00e9n para el acento misionero de la misma, como puso de relieve A. Nebreda: el problema de la catequesis es un problema de conversi\u00f3n (no podemos darla por supuesta) y es, tambi\u00e9n, un problema de precatequesis4. La II Conferencia general del episcopado latino-americano, celebrada igualmente en Medell\u00ed\u00adn, d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, afirma que la catequesis \u00abdebe ser eminentemente evangelizadora, sin presuponer una realidad de fe antes de oportunas constataciones\u00bb (Medell\u00ed\u00adn 8-9).<\/p>\n<p>En 1979 se re\u00fane en Puebla (M\u00e9xico) la III Conferencia de obispos de Am\u00e9rica latina. El discurso de Puebla es m\u00e1s integrador que el de Medell\u00ed\u00adn: en el centro no est\u00e1 ya el hombre-en-situaci\u00f3n, sino la Fe del hombre-en-situaci\u00f3n. Puebla no fue una asamblea para la catequesis, sino para la evangelizaci\u00f3n. Pero es en ese contexto donde se propugna una catequesis de nueva evangelizaci\u00f3n para las nuevas situaciones (Puebla 252); un proceso de reinformaci\u00f3n catequ\u00e9tica (Puebla 329) para aquellos bautizados que viven un catolicismo popular debilitado (Puebla 333); una catequesis, en fin, prof\u00e9tica (Puebla 803).<\/p>\n<p>El acento misionero est\u00e1 muy presente en la catequesis de Am\u00e9rica latina: aparece en distintos documentos, como las L\u00ed\u00adneas comunes de orientaci\u00f3n para la catequesis en Am\u00e9rica latina (1985), y es lenguaje bastante com\u00fan entre los catequetas del continente5.<\/p>\n<p>Juan Pablo II hace, precisamente en Am\u00e9rica latina, su llamada a la nueva evangelizaci\u00f3n: \u00abnueva en su ardor, en sus m\u00e9todos, en su expresi\u00f3n\u00bb (Hait\u00ed\u00ad 1983). En 1992, la IV Conferencia episcopal latinoamericana, reunida en Santo Domingo, traza su plan pastoral de futuro sobre estos tres objetivos: nueva evangelizaci\u00f3n, promoci\u00f3n humana y cultura cristiana: la nueva evangelizaci\u00f3n ha de ser el elemento englobante para entender en su verdadera dimensi\u00f3n la promoci\u00f3n humana, e impregnar con la luz del evangelio las culturas de los pueblos latinoamericanos. El plan tiene en cuenta una catequesis de acento misionero: \u00abKerigma y catequesis. Desde la situaci\u00f3n generalizada de muchos bautizados de Am\u00e9rica latina, que no dieron su adhesi\u00f3n personal a Jesucristo por la conversi\u00f3n primera, se impone, en el ministerio prof\u00e9tico de la Iglesia, de modo prioritario y fundamental, la proclamaci\u00f3n vigorosa del anuncio de Jes\u00fas muerto y resucitado, ra\u00ed\u00adz de toda evangelizaci\u00f3n, fundamento de toda promoci\u00f3n humana y principio de toda aut\u00e9ntica cultura cristiana\u00bb (Santo Domingo 33).<\/p>\n<p>5. CATEQUESIS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO Y \u00abNUEVA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN\u00bb. De hablar de pastoral misionera se ha pasado a hablar de nueva evangelizaci\u00f3n. En este proceso no hay discontinuidad, sino universalizaci\u00f3n en cuanto a pueblos y ambientes. La nueva evangelizaci\u00f3n es un plan org\u00e1nico de toda la Iglesia y significa dar un paso adelante en la evangelizaci\u00f3n, entrar en una nueva etapa de dinamismo misionero (ChL 35). La Redemptoris missio le marca espacio en la totalidad de la misi\u00f3n de la Iglesia: Situada entre la misi\u00f3n ad gentes para los no cristianos y la atenci\u00f3n pastoral a los cristianos (en la que se integran la catequesis de iniciaci\u00f3n y la educaci\u00f3n permanente de la fe), la nueva evangelizaci\u00f3n se dirige a aquellos bautizados que viven alejados de la fe. Esta distinci\u00f3n no anula la interdependencia: la misi\u00f3n ad gentes sirve de modelo a la nueva evangelizaci\u00f3n y esta, a su vez, ha de impregnar con su ardor la atenci\u00f3n pastoral a los cristianos (cf RMi 33-34).<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n aparece hoy como un proyecto pastoral tan necesario como ambiguo. No faltan voces cr\u00ed\u00adticas que advierten la posibilidad de que sea entendida en sentido restauracionista por algunos sectores eclesiales6. En este caso, una catequesis de car\u00e1cter misionero no tendr\u00ed\u00ada cabida.<\/p>\n<p>Pero no es as\u00ed\u00ad como debe entenderse: \u00abEsta pastoral evangelizadora responde a una nueva situaci\u00f3n: crisis de fe, abandono de la Iglesia, indiferencia religiosa. Requiere actitudes nuevas: recuperar la conciencia misionera. Tiene objetivos nuevos: anuncio primero del evangelio, llamada a la conversi\u00f3n a Jesucristo, despertar de la fe. Se dirige a nuevas personas: las que han abandonado la comunidad cristiana. Obliga a revisar los contenidos de nuestra pastoral: todas las actividades han de adquirir un tono evangelizador y centrarse en lo fundamental del anuncio de fe. Obliga a revisar la vida y los comportamientos de las comunidades cristianas: revitalizaci\u00f3n de la comunidad, del testimonio y del compromiso transformador. Obliga a incorporar nuevos m\u00e9todos: encuentro con personas alejadas y propuesta cordial de la fe. Parte de una experiencia eclesial nueva: una Iglesia que trata de recuperar el esp\u00ed\u00adritu de sus or\u00ed\u00adgenes y lo que es esencial a su ser, el anuncio de Jesucristo\u00bb7. La nueva evangelizaci\u00f3n, vista as\u00ed\u00ad, puede ser el horizonte pastoral desde el que plantear hoy una catequesis de talante misionero.<\/p>\n<p>II. Catequesis de car\u00e1cter misionero: prospectiva<br \/>\nLa historia recorrida nos ofrece los materiales suficientes como para reconducir el tema de la catequesis de car\u00e1cter misionero hacia sus posibilidades operativas de cara al futuro.<\/p>\n<p>1. AJUSTES DE VOCABULARIO. Aunque la cuesti\u00f3n conceptual no ha de ser lo m\u00e1s importante, s\u00ed\u00ad que conviene una m\u00ed\u00adnima precisi\u00f3n, para que conserven su genuinidad las distintas acciones eclesiales. Nunca ha dejado de preocupar cierta ambig\u00fcedad de vocabulario en el tema de los posibles acentos misioneros de la catequesis: unas veces por su indefinici\u00f3n y, otras, por miedo a invadir territorios que no le son propios8. La ambig\u00fcedad contin\u00faa. Y es que no es f\u00e1cil definir los confines entre las distintas tareas de evangelizaci\u00f3n (cf RMi 34), ni reducir la misi\u00f3n a una \u00fanica y un\u00ed\u00advoca l\u00ed\u00adnea de acci\u00f3n y a un determinado modelo hist\u00f3rico, como nos hace ver el sugestivo estudio de S. Dianich (1988).<\/p>\n<p>Recientes documentos del Magisterio, especialmente la Redemptoris missio (1990) y el Directorio general para la catequesis (1997), nos ofrecen una visi\u00f3n m\u00e1s estructurada de la evangelizaci\u00f3n, que permite precisar mejor la terminolog\u00ed\u00ada misionera.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n constituye la misi\u00f3n esencial de la Iglesia (cf EN 14). Esta misi\u00f3n \u00abes \u00fanica e id\u00e9ntica en todas partes y bajo cualquier condici\u00f3n, aunque no se ejerza del mismo modo seg\u00fan las circunstancias\u00bb (AG 6). De ah\u00ed\u00ad que, en la misma evangelizaci\u00f3n, se den modalidades y grados diferentes:<br \/>\na) Las modalidades de la evangelizaci\u00f3n \u00abno nacen de razones intr\u00ed\u00adnsecas a la misi\u00f3n misma, sino de las diversas circunstancias en las que esta se desarrolla\u00bb (RMi 33). Estas circunstancias son las \u00abdiferentes situaciones socio-religiosas\u00bb (DGC 58) con las que ha de enfrentarse: Primera situaci\u00f3n: pueblos, grupos humanos y contextos socioculturales donde se desconoce a Cristo y su evangelio (cf RMi 33); la evangelizaci\u00f3n se realiza aqu\u00ed\u00ad seg\u00fan la modalidad de la misi\u00f3n ad gentes. Segunda situaci\u00f3n: comunidades cristianas s\u00f3lidamente asentadas, fervientes en la fe y en la vida, testigos del evangelio en su ambiente y comprometidas en la misi\u00f3n universal (cf RMi 33); la evangelizaci\u00f3n se realiza aqu\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia. Tercera situaci\u00f3n: se trata de una situaci\u00f3n intermedia, en la que \u00abgrupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de su fe, o incluso no se consideran ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio\u00bb (RMi 33); esta situaci\u00f3n requiere una nueva evangelizaci\u00f3n (cf DGC 25-26).<\/p>\n<p>b) El proceso evangelizador se estructura por etapas o momentos esenciales, de modo gradual (DGC 47): \u00abla acci\u00f3n misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa; la acci\u00f3n catequ\u00e9tico-iniciatoria para los que optan por el evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciaci\u00f3n, y la acci\u00f3n pastoral para los fieles cristianos ya maduros, en el seno de la comunidad cristiana\u00bb (DGC 49). Esta gradualidad se realiza de forma distinta en cada una de las situaciones anteriormente descritas:<br \/>\nEn la situaci\u00f3n que postula la misi\u00f3n ad gentes, la acci\u00f3n misionera (en sentido estricto) se realiza por medio de una evangelizaci\u00f3n primera, dirigida a los no cristianos, invit\u00e1ndolos a la conversi\u00f3n, y la acci\u00f3n catequ\u00e9tica tiene lugar, ordinariamente, dentro del catecumenado bautismal (cf DGC 58). Ambas acciones son modelo esencial e inspirador de las otras formas de evangelizaci\u00f3n y catequesis, y en ning\u00fan momento deber\u00e1n ser suplantadas por estas (cf DGC 59).<\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n que postula la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, tienen lugar procesos de iniciaci\u00f3n cristiana para ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, as\u00ed\u00ad como diversas modalidades de formaci\u00f3n cristiana para los adultos (cf DGC 58).<\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n que postula una nueva evangelizaci\u00f3n, \u00abel primer anuncio y una catequesis fundante constituyen la opci\u00f3n prioritaria\u00bb (DGC 58).<\/p>\n<p>Esta estructuraci\u00f3n nos permite precisar mejor el uso del calificativo misionero aplicado al campo de la catequesis:<br \/>\nEn primer lugar, parece lo m\u00e1s adecuado reservar la expresi\u00f3n catequesis misionera para aquella que se realiza en la misi\u00f3n ad gentes, por ser el paradigma de todas las dem\u00e1s (cf DGC 90).<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis utiliza la expresi\u00f3n dinamismo misionero de la catequesis (cf DGC 59, 86) para indicar el influjo que la misi\u00f3n ad gentes debe ejercer en toda catequesis: urgiendo \u00abuna catequesis evangelizadora, es decir, una catequesis llena de savia evang\u00e9lica y con un lenguaje adaptado a los tiempos y a las personas\u00bb (DGC 194); promoviendo la animaci\u00f3n misionera en las Iglesias de antigua cristiandad (cf RM 66); suscitando la vocaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente misionera (ChL 35) de llevar el evangelio a cuantos no conocen todav\u00ed\u00ada a Cristo; educando el sentido misionero en orden a la evangelizaci\u00f3n y a la edificaci\u00f3n de la Iglesia (cf DGC 86).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, de acuerdo con el Directorio, sugerimos la expresi\u00f3n catequesis de car\u00e1cter misionero para referirnos a las distintas modalidades catequ\u00e9ticas propias de aquella situaci\u00f3n en la que se requiere una nueva evangelizaci\u00f3n. Dentro de esta situaci\u00f3n destaca especialmente la acci\u00f3n de primer anuncio a bautizados faltos de una verdadera conversi\u00f3n, pero con un cierto inter\u00e9s o inquietud hacia el evangelio. El nuevo Directorio general para la catequesis prefiere llamar a esta acci\u00f3n catequesis kerigm\u00e1tica (DGC 62), aunque reconoce que puede ser tambi\u00e9n designada como precatequesis (cf DGC 62, 117).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n catequesis kerigm\u00e1tica no se refiere aqu\u00ed\u00ad al per\u00ed\u00adodo o etapa particular del movimiento catequ\u00e9tico que, hacia la mitad del siglo XX y principalmente en los pa\u00ed\u00adses germ\u00e1nicos, propugn\u00f3 una revisi\u00f3n de los contenidos, superando la ense\u00f1anza \u00e1rida y abstracta por una presentaci\u00f3n m\u00e1s vital e hist\u00f3rica del mensaje cristiano9. Quiere, m\u00e1s bien, poner de relieve tanto el acento de primer anuncio (kerigma) que ha de tener esta catequesis como la vuelta a las fuentes de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica para recuperar su fuerza misionera, su capacidad de adaptaci\u00f3n a culturas diversas y su concentraci\u00f3n en lo esencial.<\/p>\n<p>La catequesis kerigm\u00e1tica, como \u00abpropuesta de la buena nueva en orden a una opci\u00f3n s\u00f3lida de fe\u00bb (DGC 62), se define por su contenido. Comprende una explanaci\u00f3n del evangelio (RICA 11) a quienes, ya tocados por el anuncio inicial, muestran inter\u00e9s por conocerlo mejor con vistas a su opci\u00f3n creyente. Se trata de una catequesis que, por ir dirigida a personas que no viven el evangelio, debe presentar con toda su fuerza el anuncio de Jesucristo y la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n: anuncio de lo nuclear cristiano y, al mismo tiempo, respuesta a las dudas, problemas y cuestiones que plantea una reorientaci\u00f3n global de la vida.<\/p>\n<p>Con algunas variantes, e inspirados en el kerigma primitivo, se han propuesto s\u00ed\u00adntesis diversas de aquellos contenidos que no deber\u00ed\u00adan faltar en esta catequesis. He aqu\u00ed\u00ad un ejemplo:<br \/>\n\u00abLa invitaci\u00f3n a reconocer la existencia de un Dios creador y padre, salvador y providente; el anuncio de la salvaci\u00f3n que Dios ofrece al hombre por medio de su Hijo Jesucristo; la posibilidad de dar plenitud al hombre desde la fe en Jesucristo; la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n, a la adhesi\u00f3n a Dios y a la confesi\u00f3n de fe: la atenci\u00f3n a los interrogantes, b\u00fasquedas, dificultades y esperanzas que vive el hombre de hoy\u00bb10.<\/p>\n<p>A la catequesis kerigm\u00e1tica deber\u00e1 seguir una catequesis de iniciaci\u00f3n o reiniciaci\u00f3n en \u00abun proyecto evangelizador misionero y catecumenal unitario\u00bb (DGC 277).<\/p>\n<p>Todo lo que a continuaci\u00f3n se sugiere sobre los acentos, los destinatarios, el catequista y los proyectos de una catequesis de talante misionero, tiene su aplicaci\u00f3n m\u00e1s inmediata y directa en la llamada catequesis kerigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>2. ACENTOS DE UNA CATEQUESIS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO. Entre otras caracter\u00ed\u00adsticas, se destacan algunas de las que califican especialmente esta modalidad de catequesis: Una catequesis de conversi\u00f3n: que necesita un tiempo de b\u00fasqueda en el que, por la moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y el anuncio del kerigma, se prepare una conversi\u00f3n a\u00fan inicial, pero portadora ya de una adhesi\u00f3n a Cristo y una voluntad de seguirle (cf DGC 56). Una catequesis fundante: que se centra en lo nuclear cristiano, y responde a las dudas, problemas y cuestiones que plantea una orientaci\u00f3n global de la vida. Una catequesis inculturada: que ofrece el mensaje reflexionado y expresado con las propias categor\u00ed\u00adas vivenciales y culturales de sus destinatarios (cf EN 63). Una catequesis apolog\u00e9tica: que deshace malentendidos, quita prejuicios, corrige deformaciones y, sobre todo, presenta la oferta cristiana como significativa y razonable (cf DGC 110). Una catequesis comprometida: que anuncia el amor de Dios desde el compromiso por el hombre; el anuncio de Dios m\u00e1s cre\u00ed\u00adble hoy ser\u00e1 \u00abel luchar contra los males evitables que tienen su origen en la injusticia de los hombres, y la compasi\u00f3n, el servicio y la solidaridad con los que sufren males inevitables\u00bb11.<\/p>\n<p>3. DESTINATARIOS DE LA CATEQUESIS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO. Se trata de una catequesis que ha de gravitar sobre el mundo de los adultos y de los j\u00f3venes. Teniendo en cuenta, sobre todo, situaciones como estas: J\u00f3venes que llegan a la preparaci\u00f3n para la confirmaci\u00f3n sin que esta sea la culminaci\u00f3n de un adecuado proceso de iniciaci\u00f3n cristiana, que debi\u00f3 comenzar en la catequesis infantil (cf DGC 185); aquellos que, viviendo en una situaci\u00f3n de indiferencia religiosa, participan en alg\u00fan encuentro presacramental: preparaci\u00f3n al matrimonio, bautismo o primera comuni\u00f3n de los hijos (cf DGC 258); adultos que, tras alg\u00fan encuentro ocasional, estar\u00ed\u00adan dispuestos a iniciar una catequesis posbautismal a modo de catecumenado (ChL 61), pero les falta una adhesi\u00f3n personal a la fe (cf DGC 172 y 258).<\/p>\n<p>4. EL CATEQUISTA PARA UNA CATEQUESIS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO. El catequista ideal para este tipo de catequesis deber\u00e1 ser, como en los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n, un ap\u00f3stol laico de frontera. He aqu\u00ed\u00ad algunas actitudes espec\u00ed\u00adficas: 1) Ardor misionero: nacido de la compasi\u00f3n evang\u00e9lica del buen Pastor que, dejando las noventa y nueve, sale a buscar la oveja perdida (cf Lc 15,4). \u00c2\u00a1Tal vez hoy con las proporciones invertidas!; 2) Madurez de fe y testimonio: si no hay otra forma de evangelizar m\u00e1s que transmitiendo a otros \u00abla propia experiencia de fe\u00bb (EN 46); si el hombre de hoy \u00abescucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an\u00bb (EN 41), el catequista deber\u00e1 introducir la narraci\u00f3n de la propia fe y el testimonio de la propia vida en el interior de su acci\u00f3n misionera; 3) Presencia e integraci\u00f3n: el catequista deber\u00e1 hacerse presente en su mundo concreto e integrarse en su cultura; tener sentido de Iglesia y tomar parte en la vida de su comunidad; saberse situar en el momento actual de la catequesis; 4) Capacidad comunicadora: desde la convicci\u00f3n de que \u00abel lugar misionero por excelencia es aquel en el que se practica una buena comunicaci\u00f3n humana lo m\u00e1s pr\u00f3xima posible al encuentro\u00bb12; 5) Acompa\u00f1amiento espiritual: para poder hacer una lectura sapiencial de la existencia, y no s\u00f3lo explicar una doctrina; para ir dando respuesta a las cuestiones vitales y de actualidad; para ayudar a discernir los signos de los tiempos e interpretar cr\u00ed\u00adticamente los acontecimientos.<\/p>\n<p>5. PROYECTOS CATEQUETICOS DE CAR\u00ed\u0081CTER MISIONERO. En el campo de la catequesis de car\u00e1cter misionero nos encontramos con m\u00e1s reflexiones te\u00f3ricas que realizaciones pr\u00e1cticas. Esto es debido, principalmente, a que en las Iglesias de antigua cristiandad no se ha tomado conciencia clara de que la pastoral de mantenimiento ya no es suficiente hoy para hacer presente el evangelio en una sociedad indiferente y descre\u00ed\u00adda. La llamada a \u00abpasar de una pastoral de conservaci\u00f3n a una pastoral de misi\u00f3n\u00bb a\u00fan no se ha hecho realidad en la mayor\u00ed\u00ada de nuestras Iglesias. Sin una opci\u00f3n general, clara y decidida, por una pastoral misionera, es muy dif\u00ed\u00adcil poner en marcha acciones catequ\u00e9ticas de car\u00e1cter misionero.<\/p>\n<p>Ha llegado el tiempo de pasar a la acci\u00f3n. Dise\u00f1ar y experimentar nuevos procesos de catequesis de car\u00e1cter misionero, para diferentes edades y situaciones, al servicio de la nueva evangelizaci\u00f3n. Contamos ya con pistas suficientes para ponernos manos a la obra: 1) Las sugerencias del Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, a partir del c. IV, en conexi\u00f3n con el desarrollo de un proceso catecumenal normal (RICA 295-305; cf IC 112-133). Se ofrecen unas posibilidades que a\u00fan no han sido bien aprovechadas13; 2) Los documentos producidos por amplias reflexiones eclesiales de acento misionero (por ejemplo, los congresos espa\u00f1oles de Evangelizaci\u00f3n y Parroquia evangelizadora, o la conferencia latinoamericana de Santo Domingo), desde los que se podr\u00ed\u00adan dise\u00f1ar proyectos operativos de este tipo de catequesis14; 3) La m\u00ed\u00adstica de la nueva evangelizaci\u00f3n, a\u00fan sin explotar y sin aplicar suficientemente; 4) Puede ser una pista la oferta misionera de la Tertio millennio adveniente, los materiales ofrecidos por el comit\u00e9 para el jubileo del a\u00f1o 2000 y los proyectos que, en este sentido, han realizado muchas Iglesias locales15; 5) Los materiales ya elaborados por algunas Iglesias o catequetas, que son muy orientadores, aunque todav\u00ed\u00ada escasos16.<\/p>\n<p>NOTAS: 1 Cf CELAM-CLAF, Evangelizaci\u00f3n y catequesis, Marova, Madrid 1968, 19 y 113. &#8211; 2. M. J. LEGUILLOU, La misi\u00f3n como tarea eclesiol\u00f3gica, Concilium 13 (1966) 447. &#8211; 3. Buen resumen de este per\u00ed\u00adodo y amplia orientaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, en V. M. PEDROSA, Algunas opciones actuales de la catequesis en Espa\u00f1a, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 45-48 (1993) 326-332. &#8211; 4 Cf A. NEBREDA, Catequesis fundamental: precatequesis, en Catequesis y promoci\u00f3n humana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969, 43-70. -5 Cf Actas del Congreso internacional de catequesis de Sevilla (1992), Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 45-48 (1993). &#8211; 6. Cf J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, La evangelizaci\u00f3n hoy, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 45-48 (1993) 357-358; A. GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO, La buena noticia hoy. Hacia una evangelizaci\u00f3n nueva, PPC, Madrid 1995, 8-9. &#8211; 7. OBISPOS DE PAMPLONA Y TUDELA, BILBAO, SAN SEBASTI\u00ed\u0081N Y VITORIA, Evangelizar en tiempos de increencia, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1994, 79. El documento es una atinada aplicaci\u00f3n a nuestras Iglesias locales del proyecto universal para una nueva evangelizaci\u00f3n. &#8211; 8. Sobre la indefinici\u00f3n, cf A. SEUMOIS, Misionera (catequesis), en J. GEVAERT (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 571; J. GEVAERT, Primera evangelizaci\u00f3n, CCS, Madrid 1992, 33-42; O. DEGRDSE, Ad Gentes-Evangelii nuntiandi-Redemptoris missio, Communio 4 (1992) 316. &#8211; 9. E. ALBERICH, Kerigm\u00e1tica (Catequesis), en J. GEVAERT (dir.), o.c., 494-497. &#8211; 10 M. URE\u00ed\u2018A Y OTROS, La catequesis en la evangelizaci\u00f3n, en El sacerdote y la catequesis, Madrid 1992, 106. Ver tambi\u00e9n F. GARITANO, Catequesis misionera con los alejados de la fe, Actualidad catequ\u00e9tica 141 (1989) 63-95. &#8211; 11. OBISPOS DE PAMPLONA Y TUDELA, BILBAO, SAN SEBASTI\u00ed\u0081N Y VITORIA, o.c., 70. -12 V. M. PEDROSA, Le_ relaci\u00f3n interpersonal en la catequesis. Pensamiento catequ\u00e9tico subyacente, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 61 (1997) 62. &#8211; 13 Sobre las posibilidades del RICA para una catequesis de car\u00e1cter misionero, r.f J. A. VELA, Reiniciaci\u00f3n cristiana, Verbo Divino, Estella 1986. &#8211; 14 En este sentido van las sugerencias de J. A. UBIETA, Un dise\u00f1o evangelizador para la transmisi\u00f3n de la fe en nuestro tiempo, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 30 (1989) 233-259. &#8211; 15 CONFERENCIA EPISCOPAL FRANCESA, Proponer la fe en la sociedad actual, Ecclesia 2, 835-36 (1997) 24-49. &#8211; 16. Cf DELEGACI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE C4TEQUESIS DE BILBAO, Evangelizaci\u00f3n de adultos desde una pastoral misionera, 3 vv., Bilbao 1993-1994; B. RODR\u00ed\u008dGUEZ, Salid a los caminos. La evangelizaci\u00f3n de los alejados, San Pablo, Madrid 1994; F. ECHEVARR\u00ed\u008dA, Ser cristiano. El kerigma para bautizados, San Pablo, Madrid 1994.<\/p>\n<p>BIBL.: CA\u00ed\u2018IZARES A., Catequesis misionera, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 1 (1985) 57-71; CAVALLOTTO G.. Catechesi a dimensione missionaria, Via, verit\u00e1 e vira 124 (1989) 36-46; Catechesi missionaria, en Dizionario di missiologia, EDB, Bolonia 1993, 81-88; DIANICH S., Iglesia en misi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; GEVAERT J., Primera evangelizaci\u00f3n, CCS, Madrid 1992; MONTERO M., La catequesis en una pastoral misionera, PPC, Madrid 1988; VELA J. A., Reiniciaci\u00f3n cristiana, Verbo Divino, Estepa 1986.<\/p>\n<p>Manuel Montero Guti\u00e9rrez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Catequesis kerigm\u00e1tica) SUMARIO: I. Catequesis de car\u00e1cter misionero: memoria: 1. Catequesis y misi\u00f3n al encuentro; 2. Catequesis y misi\u00f3n en el magisterio de la Iglesia universal; 3. La catequesis de car\u00e1cter misionero en la catequ\u00e9tica espa\u00f1ola; 4. El acento misionero en la catequesis latinoamericana; 5. Catequesis de car\u00e1cter misionero y \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb. II. Catequesis de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-de-caracter-misionero\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS DE CARACTER MISIONERO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16974","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16974"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16974\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}