{"id":16975,"date":"2016-02-05T11:03:47","date_gmt":"2016-02-05T16:03:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:47","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:47","slug":"catequesis-e-inculturacion-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS E INCULTURACION DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>EN LATINOAMERICA<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Desde hace quinientos a\u00f1os. II. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas: 1. De Medell\u00ed\u00adn a Puebla; 2. Santo Domingo y la catequesis kerigm\u00e1tica, inculturada y misionera. III. Las Semanas latinoamericanas de catequesis: 1. Quito: la comunidad catequizadora en el presente y futuro de Am\u00e9rica latina; 2. Hacia una catequesis inculturada: la Semana de Caracas.<\/p>\n<p>I. Desde hace quinientos a\u00f1os<br \/>\nPodemos considerar como un primer intento de inculturaci\u00f3n de la catequesis, el esfuerzo que realizaron los primeros evangelizadores por hacer comprensible la doctrina cristiana a los pobladores originarios de nuestras tierras latinoamericanas.<\/p>\n<p>a) El esfuerzo de De Acosta. Jos\u00e9 De Acosta era misionero jesuita. En 1576, De Acosta elabor\u00f3 un tratado sobre la evangelizaci\u00f3n y conversi\u00f3n de los ind\u00ed\u00adgenas titulado De procuranda 1ndorum Salute, que sirvi\u00f3 de base a su propuesta de reforma de los m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n presentada en el III Concilio limense, esforz\u00e1ndose por imponer la charitas como principio del encuentro misionero con los ind\u00ed\u00adgenas.<br \/>\nb) El III Concilio limense recogi\u00f3 las inquietudes de De Acosta, que tambi\u00e9n las ten\u00ed\u00adan la mayor\u00ed\u00ada de los misioneros. Produjo un material catequ\u00e9tico de una riqueza incalculable, recogido en la obra Catecismo para indios, como instrumento de evangelizaci\u00f3n y medio de cristianizaci\u00f3n. En ella se pueden encontrar, junto a principios de pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, informaci\u00f3n sobre las costumbres y ritos de los ind\u00ed\u00adgenas, sermonario para la predicaci\u00f3n, gu\u00ed\u00ada para la confesi\u00f3n y estudios filol\u00f3gicos sobre reforma de lenguas ind\u00ed\u00adgenas. Salvando las distancias, podemos considerar este Catecismo limense como un incipiente compendio de pastoral catequ\u00e9tica inculturada.<\/p>\n<p>II. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas<br \/>\n1. DE MEDELL\u00ed\u008dN A PUEBLA. Son estos dos acontecimientos de la vida eclesial de Am\u00e9rica latina los que han marcado, sin duda, el pensamiento teol\u00f3gico y la praxis pastoral de la Iglesia cat\u00f3lica en nuestros pa\u00ed\u00adses y, de forma particular, la inculturaci\u00f3n de la catequesis.<\/p>\n<p>a) Medell\u00ed\u00adn. Como prioridades de la renovaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica para nuestro continente, la Asamblea de Medell\u00ed\u00adn plantea la exigencia de que la catequesis se funde en una teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, fiel a la transmisi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico, no s\u00f3lo en su contenido doctrinal, sino \u00absobre todo (fiel) a la realidad vital encarnada en los hechos de la vida del hombre de hoy\u00bb (Medell\u00ed\u00adn 8, 6).<\/p>\n<p>En este sentido, la catequesis debe asumir, como contenido, \u00ablas situaciones hist\u00f3ricas y las aspiraciones aut\u00e9nticamente humanas del hombre y de la mujer de Latinoam\u00e9rica, interpretadas a la luz de las experiencias vivenciales del pueblo de Israel, de Cristo y de la comunidad eclesial\u00bb (Ib).<\/p>\n<p>La catequesis no puede desconocer la necesidad de cambio social que exige el momento hist\u00f3rico actual, marcado por una situaci\u00f3n de necesidad e injusticias. Por ello, ser\u00e1 tarea de la catequesis ayudar a la evoluci\u00f3n integral del hombre y la mujer latino-americanos, orient\u00e1ndolos para que sean fieles al evangelio (Ib 8, 7).<\/p>\n<p>El pluralismo cultural y ling\u00fc\u00ed\u00adstico de nuestros pueblos exige de la catequesis una encarnaci\u00f3n en esta realidad, adaptando sus contenidos y m\u00e9todos a la diversidad de lenguas y mentalidades, as\u00ed\u00ad como a la variedad de situaciones y culturas (Ib 8, 8).<\/p>\n<p>Finalmente, las conclusiones de este apartado recogen algunas propuestas que marcan las l\u00ed\u00adneas para una catequesis inculturada, sobre todo en los siguientes puntos: \u00abb) evitar toda dicotom\u00ed\u00ada o dualismo entre lo natural y lo sobrenatural; c) guardar fidelidad al mensaje revelado, encarnado en los hechos actuales; d) orientar y promover, a trav\u00e9s de la catequesis, la evoluci\u00f3n integral del hombre y los cambios sociales; e) respetar, en la unidad, el pluralismo de situaciones, y k) adaptar el lenguaje eclesial al hombre de hoy, salvando la integridad del mensaje\u00bb (Ib 8, 17).<\/p>\n<p>b) Puebla. Las conclusiones de la Conferencia de Puebla fueron publicadas con el t\u00ed\u00adtulo: La evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica latina. El apartado tercero del cap\u00ed\u00adtulo III, nn. del 977 al 1011, est\u00e1 dedicado a la catequesis.<\/p>\n<p>Pero ya en su cap\u00ed\u00adtulo segundo, el Documento de Puebla plantea la pregunta: \u00bfqu\u00e9 es evangelizar? Y se\u00f1ala los signos de una aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n: una vida de profunda comuni\u00f3n eclesial; la fidelidad a los signos de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en los pueblos y en las culturas, que sean expresi\u00f3n de las leg\u00ed\u00adtimas aspiraciones de los hombres; la preocupaci\u00f3n porque la palabra de verdad llegue al coraz\u00f3n de los hombres y se vuelva vida; el aporte positivo a la edificaci\u00f3n de la comunidad; el amor preferencial y la solicitud por los pobres y necesitados; la santidad del evangelizador (Puebla 378-384).<\/p>\n<p>Analizando el desarrollo de la catequesis desde Medell\u00ed\u00adn, apunta algunos aspectos positivos que son signos de una mayor inculturaci\u00f3n: el esfuerzo por integrar vida y fe, historia humana e historia de la salvaci\u00f3n, situaci\u00f3n humana y doctrina revelada (Ib 979); una educaci\u00f3n sobre el sentido cr\u00ed\u00adtico constructivo de la persona y de la comunidad en una visi\u00f3n cristiana (Ib 982); el redescubrimiento de su dimensi\u00f3n comunitaria (Ib 983); una progresiva toma de conciencia de que la catequesis es un proceso din\u00e1mico, gradual y permanente de la educaci\u00f3n en la fe (Ib 984).<\/p>\n<p>En definitiva, a la catequesis le toca la tarea de \u00abiluminar con la palabra de Dios las situaciones humanas y los acontecimientos de la vida, para hacer descubrir en ellos la presencia o ausencia de Dios\u00bb (Ib 997).<\/p>\n<p>2. SANTO DOMINGO Y LA CATEQUESIS KERIGM\u00ed\u0081TICA, INCULTURADA Y MISIONERA. Sobre la catequesis dice el Documento de Santo Domingo:<br \/>\n\u00abLa nueva evangelizaci\u00f3n debe acentuar una catequesis kerigm\u00e1tica y misionera. Se requieren, para la vitalidad de la comunidad eclesial, m\u00e1s catequistas y agentes pastorales dotados de un s\u00f3lido conocimiento de la Biblia que los capacite para leerla, a la luz de la Tradici\u00f3n y del magisterio de la Iglesia, y para iluminar, desde la palabra de Dios, su propia realidad personal, comunitaria y social. Ellos ser\u00e1n instrumentos especialmente eficaces de la inculturaci\u00f3n del evangelio. Nuestra catequesis ha de tener un itinerario continuado que abarque desde la infancia a la edad adulta, utilizando los medios m\u00e1s adecuados para cada edad y situaci\u00f3n. Los catecismos son subsidios muy importantes para la catequesis; son a la vez camino y fruto de un proceso de inculturaci\u00f3n de la fe\u00bb (Santo Domingo 49).<\/p>\n<p>Esta inculturaci\u00f3n del evangelio se refiere no s\u00f3lo al mensaje, sino a toda la vida comunitaria de la Iglesia; por ello es necesario \u00abrealizar una pastoral urbanamente inculturada en relaci\u00f3n a la catequesis, a la liturgia y a la organizaci\u00f3n de la Iglesia. La Iglesia deber\u00e1 inculturar el evangelio en la ciudad y en el hombre urbano. Discernir sus valores y antivalores; captar su lenguaje y sus s\u00ed\u00admbolos. El proceso de inculturaci\u00f3n abarca el anuncio, la asimilaci\u00f3n y la re-expresi\u00f3n de la fe\u00bb (Ib 256).<\/p>\n<p>III. Las Semanas latinoamericanas de catequesis<br \/>\n1. QUITO: LA COMUNIDAD CATEQUIZADORA EN EL PRESENTE Y FUTURO DE AMERICA LATINA. Este es el t\u00ed\u00adtulo de las conclusiones de la I Semana, publicaci\u00f3n conocida como Documento de Quito. El objetivo de este encuentro era realizar una lectura catequ\u00ed\u00adstica del Documento de Puebla.<\/p>\n<p>En el apartado cuarto, Acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica de la comunidad, aun sin usar el t\u00e9rmino, desarrolla algunos rasgos de una catequesis inculturada.<\/p>\n<p>En este sentido, expone que la comunidad catequizadora debe asumir las culturas y la religiosidad popular hasta el punto de considerar que no puede haber una educaci\u00f3n de la fe aut\u00e9ntica, profunda y seria, mientras que la catequesis no estudie, discierna y asuma las culturas de los pueblos latinoamericanos. Por ello, la comunidad catequizadora debe estar en una permanente escucha, admiraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n de todo lo justo, lo noble y lo bueno que existe en las culturas ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanas, as\u00ed\u00ad como en las subculturas campesinas, urbanas, obreras, juveniles y de la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. En todos estos espacios hay una palabra de Dios con la que la catequesis debe sintonizar (cf Quito 4,2).<\/p>\n<p>Asimismo la catequesis debe asumir el lenguaje del pueblo latinoamericano, su manera propia de expresarse, sencilla, directa, festiva, espont\u00e1nea, centrada en la propia experiencia.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo esta tarea, es necesario que la comunidad catequizadora se preocupe por escoger y formar como catequistas a sus mejores miembros, pues ser catequista exige vivir la fe, participando en la vida de nuestros pueblos, en profunda comuni\u00f3n con la comunidad cristiana. Su formaci\u00f3n debe enfatizar el servicio fiel a la palabra de Dios, capacit\u00e1ndolos para leer, en atenta escucha, la intervenci\u00f3n de Dios dentro de la compleja historia del pueblo latinoamericano (cf Ib 5).<\/p>\n<p>2. HACIA UNA CATEQUESIS INCULTURADA: LA SEMANA DE CARACAS. El objetivo de este encuentro se centr\u00f3 en reasumir todo el camino andado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, en el trabajo catequ\u00e9tico en todo el continente, integrando la reflexi\u00f3n de la Conferencia de Santo Domingo sobre la nueva evangelizaci\u00f3n y la inculturaci\u00f3n del evangelio y, de este modo, proponer las l\u00ed\u00adneas que deben enmarcar la catequesis inculturada.<\/p>\n<p>Es una realidad que, a lo largo de todos estos a\u00f1os, de forma progresiva aunque lenta, la catequesis en Am\u00e9rica latina ha sufrido una profunda renovaci\u00f3n, hasta adquirir el papel de protagonista que hoy tiene en la evangelizaci\u00f3n del continente.<\/p>\n<p>Los rasgos de esta renovaci\u00f3n, que lo son, a su vez, de la inculturaci\u00f3n, se recogen en las conclusiones, publicadas con el t\u00ed\u00adtulo de Hacia una catequesis inculturada, que se conoce tambi\u00e9n como Documento de Caracas.<\/p>\n<p>a) Las im\u00e1genes de Jes\u00fas inculturadas en nuestro pueblo. El punto de partida es la constataci\u00f3n de c\u00f3mo la catequesis centrada en la persona de Jesucristo, promovida en los \u00faltimos a\u00f1os, nos ha ayudado a descubrir las im\u00e1genes de Jes\u00fas inculturadas en nuestro pueblo y en sus manifestaciones culturales, lo que a su vez se convierte en un recurso precioso para nuestra catequesis inculturada: hablar no de un Jes\u00fas abstracto, sino del Jes\u00fas que cada pueblo reconoce como propio (Caracas 35-56).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, la catequesis tiene como objetivo llevar a un encuentro vital con la persona de Jes\u00fas (Ib 41) a trav\u00e9s de un itinerario permanente que desembocar\u00e1, de forma integrada, en la adhesi\u00f3n personal a Jesucristo y al compromiso de inculturar a Cristo en todos los ambientes de la vida cotidiana (Ib 42).<\/p>\n<p>\u00abA trav\u00e9s de ese itinerario, se va realizando el proceso de inculturaci\u00f3n del evangelio como Jes\u00fas lo realiz\u00f3 con sus oyentes: itinerario que parte del anuncio de la buena noticia del Reino, se promueve con el testimonio alegre, y termina con la transformaci\u00f3n de la realidad, en el horizonte de la plenitud del Reino anunciado\u00bb (Ib 43).<\/p>\n<p>Para ello la catequesis debe tener en cuenta las im\u00e1genes de Jes\u00fas inculturadas en nuestro pueblo. Entre todas ellas resalta la del Cristo sufriente. \u00abEl Cristo sufriente resalta como respuesta al sufrimiento del pueblo latinoamericano, lo que hace que la religiosidad popular tenga predilecci\u00f3n por im\u00e1genes como el Nazareno, el Crucificado, el Cristo de los azotes&#8230;\u00bb (Ib 50). \u00abM\u00e1s recientemente, como resultado del desarrollo de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n, ha aparecido una imagen de Cristo liberador, que manifiesta la solidaridad de Dios con el pobre\u00bb (Ib 54).<\/p>\n<p>b) Principios de inculturaci\u00f3n utilizados por Jes\u00fas. A partir de aqu\u00ed\u00ad, el documento presenta algunos principios de inculturaci\u00f3n usados por Jes\u00fas como mod\u00e9licos para nuestra actividad catequ\u00e9tica: \u00abEl reto que tenemos por delante es grande: presentar a Jes\u00fas y su buena noticia a trav\u00e9s de una catequesis inculturada, es decir, optando por el respeto y aceptaci\u00f3n de la gente de nuestro pueblo y su cultura, como hizo el mismo Jes\u00fas, asumiendo su religiosidad para, desde ah\u00ed\u00ad, hacer posible el encuentro personal de cada uno con Jesucristo\u00bb (Ib 57).<\/p>\n<p>Y es que la inculturaci\u00f3n es un proceso que depende no de principios o normas, sino de la acci\u00f3n y actitud de sus agentes. Por ello es necesario que los catequistas asuman una actitud aut\u00e9nticamente inculturadora. Deben presentarse, como dice el documento: \u00aben silencio y con los pies descalzos. Actuar como hizo el Esp\u00ed\u00adritu Santo en el misterio de la encarnaci\u00f3n, sin imposici\u00f3n, sin irrupci\u00f3n violenta, respetando el proceso personal de la vida de Mar\u00ed\u00ada, respondiendo a sus interrogantes, esperando su respuesta\u00bb (Ib 58).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nuestro lenguaje debe ser como el de Jes\u00fas, que hablaba \u00abno con palabras rebuscadas ni en lenguaje sublime; lo hac\u00ed\u00ada con el lenguaje popular y las palabras aprendidas de sus padres, y con gestos concretos de acogida, atenci\u00f3n y servicio\u00bb (Ib 60).<\/p>\n<p>Como Jes\u00fas, tenemos que aprender el uso y el significado de los utensilios y elementos comunes que el pueblo maneja, y hacerlos parte de la presentaci\u00f3n del mensaje: \u00abJes\u00fas conoc\u00ed\u00ada para qu\u00e9 sirve la sal, la levadura y el aceite, el vino y la harina, la red y las barcas de pescadores, la l\u00e1mpara que se enciende a la ca\u00ed\u00adda del sol; y son estos los signos y los recursos que \u00e9l us\u00f3 para dar a entender que las cosas tienen que cambiar si realmente queremos hacer las cosas como Dios manda\u00bb (Ib 63).<\/p>\n<p>Entrar en comuni\u00f3n con los sentimientos del pueblo o del grupo que se catequiza es otro de los principios clave de la inculturaci\u00f3n que Jes\u00fas nos ofrece: \u00abSe alegr\u00f3 con la fiesta de las bodas de Can\u00e1, ofreci\u00f3 el mejor vino, goz\u00f3 la fragancia del perfume que derram\u00f3 en sus pies Mar\u00ed\u00ada, comparti\u00f3 la comida y el descanso con sus doce amigos, a los que ense\u00f1\u00f3 a lavar los pies. Abraz\u00f3 a los ni\u00f1os, toc\u00f3 a los leprosos y se compadeci\u00f3 de todos. Llor\u00f3 por la muerte de su amigo L\u00e1zaro, se entristeci\u00f3 por el joven que fue vencido por su ego\u00ed\u00adsmo y no fue capaz de dejar sus riquezas para seguirlo\u00bb (Ib 64).<\/p>\n<p>Y es que, para poder inculturar el evangelio, es necesario estar encarnado en el grupo o en el pueblo que se evangeliza. Y no podremos encarnarnos en el grupo o en el pueblo si no somos capaces de encarnarnos en Jes\u00fas, como \u00e9l se encarn\u00f3 en nosotros. En este sentido se expresa el Documento de Caracas cuando propone: \u00abLos catequistas debemos aprender de Jes\u00fas, que tan bien nos habl\u00f3 de las cosas de su Padre con su vida y con su palabra, a transformarnos en \u00e9l, para poder llevarlo al coraz\u00f3n y a la cultura de nuestro pueblo\u00bb (Ib 68).<\/p>\n<p>c) Lecciones de nuestra historia para la inculturaci\u00f3n. Pasa el documento al an\u00e1lisis de algunos datos de la memoria hist\u00f3rica de la inculturaci\u00f3n de la catequesis, con el fin de aprender lecciones de la historia, lo que ya es, en s\u00ed\u00ad, uno de los principales criterios de la inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ello propone \u00abformar a los catequistas en mentalidad de proceso: nada empieza ahora, ni conmigo&#8230; Nuestra Iglesia latinoamericana tiene un largo recorrido; y la fe llega hasta nosotros a trav\u00e9s de una cadena de testigos. Asimismo exige del catequista estar ubicado hist\u00f3ricamente en su pueblo y su cultura\u00bb (Ib 80).<\/p>\n<p>Es importante recordar c\u00f3mo \u00ablos grandes evangelizadores defendieron los derechos y la dignidad de los abor\u00ed\u00adgenes y censuraron los atropellos cometidos contra los indios en la \u00e9poca de la conquista\u00bb (Ib 73).<\/p>\n<p>Ellos deben ser, para nosotros, ejemplo a seguir: \u00abEn cuanto a la inculturaci\u00f3n del evangelio destacamos el esfuerzo hecho por los misioneros, que apreciaron las culturas ind\u00ed\u00adgenas y estudiaron sus lenguas frente a la mentalidad com\u00fan de la \u00e9poca. Formaron misioneros ind\u00ed\u00adgenas que propagaron el evangelio en sus propios pueblos\u00bb (Ib 74).<\/p>\n<p>d) Fundamentos teol\u00f3gicos de la inculturaci\u00f3n de la catequesis. La tercera parte del Documento de Caracas est\u00e1 dedicada a exponer los fundamentos teol\u00f3gicos de la catequesis inculturada.<\/p>\n<p>El punto de partida es el misterio de la encarnaci\u00f3n, \u00abparadigma de la inculturaci\u00f3n del evangelio\u00bb (Ib 88). En base a la manifestaci\u00f3n definitiva de Dios en la historia del hombre, se van definiendo los fundamentos teol\u00f3gicos de la inculturaci\u00f3n de la catequesis: \u00abA lo largo de toda su existencia, Jesucristo va asumiendo la carne humana en las circunstancias concretas de la vida. A trav\u00e9s de todas ellas nos va evangelizando\u00bb (Ib).<\/p>\n<p>La primera consecuencia es que, en cuanto al \u00e1mbito de la catequesis, esta inculturaci\u00f3n o encarnaci\u00f3n \u00abcrea y fortalece permanentemente la Iglesia particular, con rostro propio y en comuni\u00f3n con toda la Iglesia\u00bb (Ib 94). La gran preocupaci\u00f3n de toda Iglesia particular es que el evangelio sea realmente anunciado, vivido y celebrado en ese \u00e1mbito socio-cultural en que ella peregrina (cf EN 62).<\/p>\n<p>Por otra parte, la base para extraer los criterios teol\u00f3gicos para la catequesis inculturada, nos la ofrece el n\u00famero 53 de Catechesi tradendae, que dice: \u00abDe la catequesis podemos decir que est\u00e1 llamada a llevar la fuerza del evangelio al coraz\u00f3n de la cultura y de las culturas\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto al m\u00e9todo, el Documento de Caracas se\u00f1ala cuatro criterios fundamentales: 1) la b\u00fasqueda e identificaci\u00f3n con Cristo, Dios encarnado en el hombre; 2) el car\u00e1cter situacional de la catequesis, que incluye el ver, juzgar, actuar, revisar y celebrar; 3) salir al encuentro del catequizando, partir de su realidad y de sus preocupaciones, usar su mismo lenguaje; 4) catequesis como proceso permanente, sistem\u00e1tico y gradual, que ofrece al hombre latinoamericano, en cada momento de su vida, los medios para adecuar su fe a las nuevas situaciones existenciales.<\/p>\n<p>Finalmente, en cuanto al contenido, debe incluir, dentro de la s\u00ed\u00adntesis de fe propuesta por la Catechesi tradendae y encarnada en ella: la promoci\u00f3n humana, la espiritualidad del acompa\u00f1amiento, las riquezas religiosas y espirituales de las diversas culturas del continente y las leg\u00ed\u00adtimas aspiraciones de los hombres y pueblos de Am\u00e9rica latina, en cuanto a la construcci\u00f3n de una sociedad igualitaria, fraterna, justa y libre, de acuerdo con el proyecto del reino de Dios (cf Caracas 108-116).<\/p>\n<p>e) Propuestas concretas para la incultu raci\u00f3n de la catequesis en Am\u00e9rica latina. La \u00faltima parte del Documento presenta una serie de propuestas para la inculturaci\u00f3n de la catequesis en cada uno de los elementos que intervienen en el proceso: los instrumentos (catecismos, manuales, subsidios&#8230;), los catequistas y su formaci\u00f3n, los contenidos, m\u00e9todos, procesos, etapas y evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, en cuanto a los catecismos e instrumentos para la catequesis, propone \u00abestudiar en las Iglesias particulares pluri\u00e9tnicas la conveniencia de formular un catecismo b\u00e1sico para cada etnia o para cada cultura inter\u00e9tnica, con los contenidos fundamentales para incorporar a sus bautizados en la plena vida eclesial, tomando en cuenta los temas clave de su cultura\u00bb (Ib 119).<\/p>\n<p>Por otra parte, la Biblia debe pasar a ser \u00abel libro por excelencia de la educaci\u00f3n de la fe\u00bb (Ib 123), ya que la catequesis es, ante todo y sobre todo, parte del ministerio de la Palabra.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los medios de comunicaci\u00f3n social deben ser utilizados adecuadamente en la catequesis, ya que ellos son veh\u00ed\u00adculos de inculturaci\u00f3n (cf Ib 134).<\/p>\n<p>Pero el principal medio para hacer posible la catequesis inculturada ser\u00e1 prestar una atenci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima a la formaci\u00f3n de los catequistas (cf Ib 136). Con este fin, se propone, como primer paso, \u00abeducar a los catequistas en la renuncia de s\u00ed\u00ad mismos y en el af\u00e1n de servicio, a ejemplo de nuestros m\u00e1rtires, para conocer cr\u00ed\u00adticamente, amar, vivir y transformar por el evangelio la realidad del pueblo o grupo sociocultural en que han de actuar\u00bb (Ib 137). La austeridad de vida, la sencillez del lenguaje y la profundidad cuestionadora en el testimonio de vida, todo ello entroncado en las bienaventuranzas evang\u00e9licas, debe ser tarjeta de presentaci\u00f3n del catequista (cf Ib 138). Pero, sobre todo, el catequista debe \u00abdejarse cuestionar por Jesucristo, quien act\u00faa desde dentro del pueblo, parte de las realidades de vida sentidas por la gente y est\u00e1 atento a los peque\u00f1os acontecimientos\u00bb (Ib 141).<\/p>\n<p>Referente a los contenidos de la catequesis, el Documento de Caracas apunta como necesario \u00abacentuar la opci\u00f3n de Jesucristo por los pobres y sencillos, por los enfermos, los pecadores, los postergados, como la mujer y los ni\u00f1os, y los marginados como los leprosos, los extranjeros y publicanos, que nos llama a una forma cristiana de presencia en el mundo\u00bb (Ib 148).<\/p>\n<p>Es asimismo necesario \u00absubrayar la imagen de Jes\u00fas evangelizador y profeta que anuncia el reinado de Dios y denuncia la iniquidad a partir de la renuncia de s\u00ed\u00ad, en lo cual la Iglesia ha de serle fiel\u00bb (Ib 150).<\/p>\n<p>Por otra parte, para equilibrar la imagen sufriente y muriente de Cristo, tan arraigada en nuestros pueblos, es necesario \u00abreexpresar en forma adecuada la imagen de Jesucristo resucitado, cercano, viviente, comprometedor al enviarnos a cooperar en la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb (Ib 151).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe incluirse como contenido de la catequesis inculturada el \u00abdiscernir desde la fe las situaciones humanas, para detectar la presencia o ausencia de Dios en ellas y as\u00ed\u00ad asimilarlas en la catequesis\u00bb (Ib 155), con el fin de \u00abpresentar el paso de situaciones menos humanas a m\u00e1s humanas, como manifestaciones de la acci\u00f3n de Dios con nuestra participaci\u00f3n en la historia\u00bb (Ib 158).<\/p>\n<p>A la hora de presentar a los testigos de la fe, la catequesis debe hacerlo desde los modelos aut\u00f3ctonos. Por ello se propone: \u00abincorporar el testimonio de los m\u00e1rtires, ap\u00f3stoles, santos y beatos de Am\u00e9rica latina y el Caribe en nuestra catequesis, para tender a una espiritualidad encamada en nuestra historia y realidad\u00bb (Ib 160).<\/p>\n<p>En cuanto a la metodolog\u00ed\u00ada, la catequesis debe asumir la pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. \u00abJes\u00fas parte de las realidades sentidas por la gente, utiliza el lenguaje de los peque\u00f1os y va a lo esencial, siendo modelo de pedagog\u00ed\u00ada para la catequesis inculturada\u00bb (Ib 91; cf Ib 163).<\/p>\n<p>Para ello, debemos \u00abapoyar los procedimientos dialogales que reconocen todo lo verdadero y bueno que hay en el otro y desechar los impositivos, al compartir la riqueza del evangelio y de las culturas con que entramos en contacto\u00bb (Ib 173).<\/p>\n<p>Asimismo es de vital importancia \u00abrespetar el ritmo de asimilaci\u00f3n de la fe en las personas y comunidades, para permitir el cambio de sus h\u00e1bitos mentales y pr\u00e1cticos hasta vivir una cultura cristiana\u00bb (Ib 174).<\/p>\n<p>Ante la realidad de la fuerza que tienen en Am\u00e9rica latina y el Caribe las sectas religiosas y cultos ancestrales, as\u00ed\u00ad como la presencia de la New Age, lo que ha originado situaciones de sincretismo entre la religi\u00f3n cat\u00f3lica y esas otras creencias, el documento propone, como tarea de la catequesis inculturada, \u00abacompa\u00f1ar procesos que ayuden a rescatar todo lo compatible con el evangelio y a redimir o superar lo que est\u00e9 marcado por el pecado y la ignorancia\u00bb (Ib 177).<\/p>\n<p>Debe ser criterio fundamental de la catequesis inculturada asumir, tanto en sus objetivos como en sus contenidos y metodolog\u00ed\u00ada, la promoci\u00f3n humana, como lo propuso la Conferencia de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Para ello se plantea, entre otras cosas, \u00abpromover, mediante la catequesis, de acuerdo a la doctrina social de la Iglesia, la dignidad de la persona humana, su igualdad, solidaridad y subsidiaridad, su obligaci\u00f3n y derecho a la educaci\u00f3n y al trabajo, su responsabilidad ante Dios, ante s\u00ed\u00ad misma y ante la sociedad, la funci\u00f3n y rectas formas de propiedad de los bienes de la tierra&#8230;\u00bb (Ib 186). Asimismo, sin dejar de lado a otros grupos y situaciones, es conveniente \u00abpriorizar la catequesis de j\u00f3venes y adultos orient\u00e1ndolos a participar en las decisiones transformadoras de la familia, de la sociedad y de la cultura seg\u00fan el evangelio\u00bb (Ib 187). Y en este mismo sentido, \u00abprivilegiar en la catequesis a la familia y a las peque\u00f1as comunidades, en las cuales la interacci\u00f3n personalizante favorece la encarnaci\u00f3n de la fe en la vida cotidiana\u00bb (DC 202).<\/p>\n<p>Es lo que se puede recoger aqu\u00ed\u00ad; pero el Documento de Caracas toca otros muchos aspectos, tambi\u00e9n interesantes, para el avance de la catequesis. Por eso se recomienda su lectura.<\/p>\n<p>BIBL.: CANSI B., Inculturagdo, endoculturac\u00e1o da Igreja e catequese, Medell\u00ed\u00adn 79 (1994) 397-412; CASTRO QUIROGA L. A., Am\u00e9rica latina: inculturazione e catechesi, Catechesi missionaria 1 (1992) 31-37; DE ACOSTA J., De procuranda indorum salute. Educaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n, CSIC, Madrid 1987; DECATCELAM, Hacia una catequesis inculturada. Memorias de la II Semana latinoamericana de catequesis, Caracas-Venezuela, septiembre 1994, CELAM, Bogot\u00e1 1995; L\u00ed\u00adneas comunes de catequesis para Am\u00e9rica latina, CELAM, Bogot\u00e1 1986; La comunidad catequizadora en el presente y futuro de Am\u00e9rica latina, CELAM, Bogot\u00e1 1983; Hacia una catequesis inculturada, CELAM, Bogot\u00e1 1995; Fos5ION A., Catequesis y cultura: el proceso de inculturaci\u00f3n, Medell\u00ed\u00adn 72 (1992) 819-824; GARC\u00ed\u008dA AHUMADA E., Inculturaci\u00f3n de la catequesis, Didascalia 1 (1994) 4-12; IRARR\u00ed\u0081ZAVAL D., Inculturaci\u00f3n latinoamericana de la catequesis, Teolog\u00ed\u00ada y vida 4 (1989) 270-298; MERLOS F., La catequesis latinoamericana de cara a las culturas amerindias, a la religiosidad popular y a la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Medell\u00ed\u00adn 72 (1992) 787-794; Lectura catequ\u00e9tica del Documento de Santo Domingo, Medell\u00ed\u00adn 76 (1993) 557-578; VIOLA R., Inculturaci\u00f3n y m\u00e9todos catequ\u00ed\u00adsticos, Medell\u00ed\u00adn 61 (1990) 97-104.<\/p>\n<p>Juan Manuel Ben\u00ed\u00adtez Hern\u00e1ndez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN LATINOAMERICA SUMARIO: I. Desde hace quinientos a\u00f1os. II. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas: 1. De Medell\u00ed\u00adn a Puebla; 2. Santo Domingo y la catequesis kerigm\u00e1tica, inculturada y misionera. III. Las Semanas latinoamericanas de catequesis: 1. Quito: la comunidad catequizadora en el presente y futuro de Am\u00e9rica latina; 2. Hacia una catequesis inculturada: la Semana de Caracas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS E INCULTURACION DE LA FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}