{"id":16976,"date":"2016-02-05T11:03:49","date_gmt":"2016-02-05T16:03:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe-en-el-mundo-occidental\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:49","slug":"catequesis-e-inculturacion-de-la-fe-en-el-mundo-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe-en-el-mundo-occidental\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS E INCULTURACION DE LA FE EN EL MUNDO OCCIDENTAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Lo esencial en este tema. II. El proceso de inculturaci\u00f3n de la fe por la catequesis: 1. Trabajo en com\u00fan; 2. Dar y recibir; 3. Un di\u00e1logo intercultural; 4. Singularidad cultural y comuni\u00f3n universal. III. Los desaf\u00ed\u00ados de la inculturaci\u00f3n de la fe en el contexto occidental: 1. Privilegiar la libertad de la persona y la espontaneidad del amor a s\u00ed\u00ad mismo; 2. Asumir los valores de la cultura democr\u00e1tica; 3. Promover que la fe cristiana acompa\u00f1e a la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y a la cultura cient\u00ed\u00adfica; 4. Descubrir el desaf\u00ed\u00ado del di\u00e1logo interreligioso.<\/p>\n<p>I. Lo esencial en este tema<br \/>\nLa fe cristiana se expresa siempre en las culturas humanas. El mensaje de Cristo mismo, desde el principio, estuvo vinculado al mundo b\u00ed\u00adblico y, en concreto, a la civilizaci\u00f3n palestina, aunque nunca se lig\u00f3 con ninguna cultura espec\u00ed\u00adfica. Con el paso del tiempo, las civilizaciones se transforman, y lo mismo ocurre con las expresiones de la fe. \u00abIndependientes con respecto a las culturas, evangelio y evangelizaci\u00f3n no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna\u00bb1. Esta tradici\u00f3n viviente del evangelio, a trav\u00e9s de las distintas culturas, no es algo que resulte obvio; en per\u00ed\u00adodos de cambio, exige una gran iniciativa para superar las rupturas que aparecen entre expresiones de fe heredadas y la cultura que est\u00e1 surgiendo. Es el caso que vivimos: \u00abLa ruptura entre evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas\u00bb2, dec\u00ed\u00ada Pablo VI.<\/p>\n<p>Hoy, el problema de la inculturaci\u00f3n de la fe no es patrimonio exclusivo de las j\u00f3venes Iglesias del tercer mundo. La nueva cultura del viejo occidente cristiano lo est\u00e1 viviendo con intensidad. La fe y la instituci\u00f3n eclesial pasan por una gran prueba. Los catequistas son conscientes de ello, pues viven continuamente la contradicci\u00f3n entre expresiones tradicionales de la fe y su realidad ambiental, a la que aquellas no responden ya. Para muchos de nuestros contempor\u00e1neos -j\u00f3venes o adultos- la fe no es incuestionable, no parece necesaria para vivir ni evidente para la inteligencia. De todos modos, en nuestras sociedades occidentales, tampoco el ate\u00ed\u00adsmo se impone; lo que domina hoy es la perplejidad, el sentimiento de ruptura y desconcierto respecto al lenguaje religioso, que resulta demasiado restringido y limitado para las aspiraciones personales, demasiado marginal para la ciencia. Por eso es muy dif\u00ed\u00adcil el trabajo catequ\u00e9tico, aunque sea muy importante. De suyo, el contexto cultural no es antirreligioso ni anticristiano; comporta m\u00faltiples recursos y valores esenciales para nuevas expresiones de vida, de celebraci\u00f3n y de pensamiento cristiano.<\/p>\n<p>La catequesis es decisiva en la inculturaci\u00f3n de la fe: \u00abPor la catequesis, la fe cristiana se encarna en las culturas\u00bb3. Esta afirmaci\u00f3n alcanza todo su sentido en un per\u00ed\u00adodo de cambio cultural como el que vivimos.<\/p>\n<p>II. El proceso de inculturaci\u00f3n de la fe por la catequesis<br \/>\nAntes de concretar los desaf\u00ed\u00ados que nuestra \u00e9poca plantea a la catequesis, describiremos someramente el desarrollo de la inculturaci\u00f3n. Es decir, el proceso por medio del cual el cristiano vive, se expresa y se comunica en distintos contextos culturales, a la vez que incide en ellos y se enriquece por su contacto.<\/p>\n<p>1. TRABAJO EN COM\u00daN. Los catequistas no son los \u00fanicos agentes de la inculturaci\u00f3n. Con los catequizandos participan en la inculturaci\u00f3n de la fe, creando as\u00ed\u00ad la tradici\u00f3n viviente. Por su parte, en una cultura dada, los catequistas deben discernir, con prudencia, el lenguaje, los valores, las riquezas y aspiraciones en que se pueden apoyar para anunciar el evangelio sin alterarlo. Los catequistas, por su parte, tambi\u00e9n reciben el mensaje, del que est\u00e1n llamados a apropiarse, que tienen que expresar y vivir de un modo nuevo y personal. \u00abAs\u00ed\u00ad, la catequesis ayuda a las culturas a hacer surgir de su tradici\u00f3n viva expresiones originales de vida, de celebraci\u00f3n y de pensamiento cristianos\u00bb4.<\/p>\n<p>2. DAR Y RECIBIR. La relaci\u00f3n entre fe y cultura no se establece ni se realiza en una \u00fanica direcci\u00f3n: \u00abLa verdadera encarnaci\u00f3n de la fe, por la catequesis, implica dar y recibir\u00bb5. El esp\u00ed\u00adritu de Dios no act\u00faa \u00fanicamente en la Iglesia, tambi\u00e9n lo hace en las culturas, que, al recibir el mensaje evang\u00e9lico, lo viven, expresan y celebran con sus propios recursos. Esto \u00abenriquece por igual tanto a la Iglesia como a las diversas culturas\u00bb6. \u00abFe y cultura se estimulan mutuamente; la fe purifica y enriquece la cultura y esta, a su vez, enriquece y purifica la fe, porque el di\u00e1logo libera la fe y la capacita para expresarse con mayor plenitud al trascender los l\u00ed\u00admites que le ha impuesto una cultura espec\u00ed\u00adfica\u00bb7. Tenemos que pensar en lo mucho que han aportado a esta apertura los conocimientos cient\u00ed\u00adficos sobre los or\u00ed\u00adgenes de las especies, el psicoan\u00e1lisis o los nuevos m\u00e9todos de an\u00e1lisis de textos que fecundan la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica contempor\u00e1nea. Este dar y recibir favorece el discernimiento sobre lo que, en una cultura concreta, tiene que encauzarse a partir del evangelio, y tambi\u00e9n lo que esa misma cultura puede aportar de novedad a la comprensi\u00f3n de la fe, al modo de expresarla, vivirla y celebrarla.<\/p>\n<p>3. UN DI\u00ed\u0081LOGO INTERCULTURAL. El proceso de inculturaci\u00f3n no se limita al di\u00e1logo entre fe y cultura. El evangelio anunciado es portador de elementos culturales de los ambientes en los que vivi\u00f3 y se expres\u00f3 a lo largo del tiempo. \u00abEl mensaje evang\u00e9lico se transmite siempre a trav\u00e9s de un di\u00e1logo apost\u00f3lico que est\u00e1 inevitablemente inserto en cierto di\u00e1logo de culturas\u00bb8. Por ejemplo: leer un pasaje del Antiguo Testamento o del evangelio, explicar el s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles, narrar la vida de san Francisco, o informarse sobre las comunidades cristianas de otros ambientes, es adentrarse en contextos culturales distintos. En este sentido, la transmisi\u00f3n de la fe es un factor de di\u00e1logo intercultural y no puede renunciar a \u00abhacer cambiar\u00bb a los catequistas, invit\u00e1ndoles a \u00absalir de su pa\u00ed\u00ads\u00bb para enriquecerlos con el contacto de otras culturas, inspir\u00e1ndose en las expresiones que la misma fe asumi\u00f3 de ellas. La creatividad de la catequesis est\u00e1 siempre en la encrucijada de la tradici\u00f3n y de un contexto cultural concreto.<\/p>\n<p>4. SINGULARIDAD CULTURAL Y COMUNI\u00ed\u201cN UNIVERSAL. De lo dicho m\u00e1s arriba se desprende que la inculturaci\u00f3n de la fe, por la catequesis, tiene una doble exigencia: por una parte, surgen expresiones de fe adaptadas a un contexto cultural y, al mismo tiempo, en esas expresiones singulares se perciben signos de la universalidad de la fe. Por ejemplo, un crucifijo africano muestra la particularidad cultural de la Iglesia africana y es, tambi\u00e9n, signo universal de la fe. Lo mismo ocurre con los diferentes modos de pensamiento, de vida y de celebraci\u00f3n cristianas; son el fruto del evangelio en una cultura concreta, y tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de una comuni\u00f3n universal -transcultural- en nombre del evangelio. Por eso, una de las tareas de la catequesis es dar a conocer la misma fe en Cristo en la diversidad de sus expresiones culturales.<\/p>\n<p>III. Los desaf\u00ed\u00ados de la inculturaci\u00f3n de la fe en el contexto occidental<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 exigencias espec\u00ed\u00adficas tiene este proceso de inculturaci\u00f3n, en nuestro mundo occidental? Podemos destacar cuatro, que corresponden a cuatro rasgos esenciales de nuestra cultura: se trata de una cultura de la persona, una cultura democr\u00e1tica, una cultura cient\u00ed\u00adfica y, por \u00faltimo, una cultura marcada por el pluralismo de las religiones.<\/p>\n<p>1. PRIVILEGIAR LA LIBERTAD DE LA PERSONA Y LA ESPONTANEIDAD DEL AMOR A S\u00ed\u008d MISMO. Nuestra cultura valora la autonom\u00ed\u00ada de la persona, su derecho a la diferencia, su libertad de expresi\u00f3n y de conciencia; promueve la creatividad del individuo, la posibilidad de desarrollarse conforme a su deseo, de trazar su camino personal de existencia y b\u00fasqueda de sentido al abrigo de cualquier afiliaci\u00f3n o adoctrinamiento. Hoy cada persona se siente llamada, y en cierto modo impulsada, por el mismo contexto de su vida, a forjar su identidad, a encontrar su camino en una realidad compleja, sin caminos previamente trazados. Esta estima de la persona puede derivar hacia el individualismo o el hedonismo en el sentido negativo de ambos t\u00e9rminos. A pesar de ello, lo que nuestra cultura destaca justamente es el derecho de la persona a ser ella misma y a disfrutar del placer de vivir.<\/p>\n<p>La importancia que hoy se da a la libertad del individuo modifica profundamente su relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno religioso; la religi\u00f3n se percibe como el espacio de libertad por excelencia. En el pasado, y casi de manera autom\u00e1tica, la familia y el ambiente cultural comunicaban la fe; se viv\u00ed\u00ada normalmente bajo el r\u00e9gimen de la obligaci\u00f3n; los catecismos se elaboraban con un triple \u00abhay que\u00bb: verdades que hay que creer, mandamientos que hay que observar, sacramentos que hay que recibir. Nuestros contempor\u00e1neos han abandonado masivamente la relaci\u00f3n con lo religioso. Para ellos, la fe s\u00f3lo tiene un sentido: vivirla como libre adhesi\u00f3n y experimentarla como un bien. Culturalmente fe y libertad est\u00e1n hoy intr\u00ed\u00adnsecamente unidas. Podemos afirmar que, en este contexto, el futuro del cristianismo depende de su capacidad de aliarse con la capacidad de libre decisi\u00f3n de las personas. El Vaticano II asumi\u00f3 plenamente la libertad religiosa, no s\u00f3lo por razones de oportunismo cultural, sino por la naturaleza de la misma fe y por la dignidad del hombre: en materia religiosa no se puede forzar a nadie para que act\u00fae contra su conciencia9.<\/p>\n<p>La primac\u00ed\u00ada en que nuestra cultura sit\u00faa el desarrollo del hombre, tiene implicaciones inmediatas en la catequesis:<br \/>\na) Ante todo, la catequesis ha de optar por la libertad de los catequizandos, tiene que apoyarse en sus aspiraciones, y estimularlos para que vivan la libertad de adultos en la fe; con respeto y discreci\u00f3n, la catequesis valorar\u00e1 la singularidad de cada persona, sus gustos, sus cuestionamientos, sus talentos, velando para que la din\u00e1mica de grupos -siempre necesaria- no obstaculice la apertura de cada uno a su propia subjetividad y autonom\u00ed\u00ada en la fe10. Pero, en cualquier caso, lo que importa es que los catequizandos puedan realizar, en la misma catequesis, una experiencia de libertad en nombre del evangelio.<\/p>\n<p>b) Por su contenido y su forma, la catequesis deber\u00e1 favorecer la posibilidad de que cada catequizando reconozca la fe como un valor y un camino de desarrollo personal. De hecho, el objetivo de la catequesis es experimentar la vida cristiana como saludable para la existencia personal, descubriendo que, en el fondo, es una manera de amarse a s\u00ed\u00ad mismo. Actualmente en el cristianismo se ignora con frecuencia la legitimidad del amor a s\u00ed\u00ad. \u00bfNo consiste el ideal cristiano en llegar a conciliar tres amores: amor a Dios, amor al pr\u00f3jimo, amor a s\u00ed\u00ad mismo?11. \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Destacar la estrecha articulaci\u00f3n entre estos tres amores y reconciliar el cristianismo con la espontaneidad del amor a s\u00ed\u00ad mismo, en la mentalidad de nuestros contempor\u00e1neos, es uno de los mayores retos de la catequesis de hoy.<br \/>\n2. ASUMIR LOS VALORES DE LA CULTURA DEMOCR\u00ed\u0081TICA. Aunque el ideal quede todav\u00ed\u00ada lejano, las democracias modernas significan un notable progreso en la historia de la humanidad. La democracia reconoce la soberan\u00ed\u00ada del pueblo y los derechos del hombre. Distingue los poderes, garantiza y protege los derechos de cada persona, a la vez que exige el respeto hacia los derechos de los dem\u00e1s. Confiere derechos civiles y pol\u00ed\u00adticos. Ha organizado derechos sociales para que se respete la riqueza producida socialmente y se asegure a todos los ciudadanos condiciones de vida dignas de su ciudadan\u00ed\u00ada. La democracia no suprime las relaciones conflictivas, pero obliga a todos al di\u00e1logo y a dirimir los conflictos bajo los auspicios de la ley de la negociaci\u00f3n y no por la violencia. La democracia no es solamente un c\u00famulo de instituciones y leyes; es un esp\u00ed\u00adritu, una suma de valores, una manera de situarse en sociedad; en resumidas cuentas, una cultura. \u00abLa democracia es una cultura y no s\u00f3lo un conjunto de garant\u00ed\u00adas institucionales\u00bb 12.<\/p>\n<p>En su relaci\u00f3n con la fe cristiana, la cultura democr\u00e1tica, como cualquier otra, puede dar y recibir. Evidentemente, la Iglesia no es una democracia en el sentido pol\u00ed\u00adtico del t\u00e9rmino: es una comunidad que se elige y que vive en nombre del evangelio; pero, situ\u00e1ndonos bajo el enfoque de la inculturaci\u00f3n, la Iglesia tambi\u00e9n tiene que dejarse fecundar por la cultura democr\u00e1tica. Es este un gran desafio: hay que superar el contencioso, todav\u00ed\u00ada muy vivo, entre la Iglesia y el esp\u00ed\u00adritu democr\u00e1tico. Efectivamente, en los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s adelantados democr\u00e1ticamente, el cristianismo encuentra mayor dificultad, sobre todo, en cuanto al modo de ejercer la autoridad. \u00bfQu\u00e9 puede aportar la catequesis a la inculturaci\u00f3n de la fe en una cultura democr\u00e1tica?<br \/>\nPuede ayudar a los catequizandos a descubrir que la vida cristiana es un modo de ser ciudadano, un estilo de asumir la relaci\u00f3n social, reconociendo en ella, gracias a la fe en Jesucristo, el don, misteriosamente presente, de una com\u00fan fraternidad en el nombre de un Dios al que podemos dirigirnos diciendo: \u00abPadre nuestro\u00bb. En nombre de esta fraternidad humana y de la filiaci\u00f3n divina, comunica un compromiso apasionado contra la exclusi\u00f3n, a favor de la justicia social, en pro de la igualdad de los hombres en su diversidad. Se esforzar\u00e1 por manifestar que el Dios Trinidad que habita en el mundo, infunde en la existencia social un esp\u00ed\u00adritu de alianza que re\u00fane a los hombres en una misma dignidad, a la vez que diferencia y personaliza a cada uno de ellos.<\/p>\n<p>En una cultura en la que es muy importante el debate, la catequesis debe ser para los catequizandos una experiencia de di\u00e1logo en el respeto de las reglas \u00e9ticas de la comunicaci\u00f3n humana. Ha de preocuparse por la verdad, en el compartir equitativo de la palabra y en la constante posibilidad de evaluaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del mismo proceso de comunicaci\u00f3n. En otros t\u00e9rminos: es conveniente que los catequizandos sean reconocidos como verdaderos compa\u00f1eros y que en la catequesis puedan vivir el di\u00e1logo fraterno que el Concilio deseaba: \u00abLa verdad se ha de buscar&#8230; con una libre investigaci\u00f3n, con auxilio del magisterio o de la ense\u00f1anza, por medio de la comunicaci\u00f3n y el di\u00e1logo, de suerte que unos expongan a otros la verdad que ya han encontrado&#8230;\u00bb13.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la catequesis, en su mismo funcionamiento, ha de procurar que los catequizandos vivan una aut\u00e9ntica experiencia eclesial de participaci\u00f3n y corresponsabilidad. Es importante que no s\u00f3lo sean destinatarios de la catequesis, sino tambi\u00e9n parte integrante de su organizaci\u00f3n y programaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con estas orientaciones queremos llegar a crear una generaci\u00f3n de cristianos capaz de vivir los valores democr\u00e1ticos en nombre del evangelio. Deseamos aportarles un \u00absuplemento\u00bb de sentido y de exigencia. Ellos, en la misma Iglesia y por su dignidad de bautizados, contribuir\u00e1n a suscitar exigencias de debate, crear\u00e1n un modo participativo de actuar, ofrecer\u00e1n el poder de su libertad y transmitir\u00e1n la calidad de su saber y de sus competencias.<\/p>\n<p>3. PROMOVER QUE LA FE CRISTIANA ACOMPA\u00ed\u2018E A LA RAZ\u00ed\u201cN CR\u00ed\u008dTICA Y A LA CULTURA CIENT\u00ed\u008dFICA. La cultura actual es racional, cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica. En la escuela se forma a los j\u00f3venes para una reflexi\u00f3n t\u00e9cnica y cr\u00ed\u00adtica y para una investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica. Desde temprana edad se ven inmersos en un universo modelado por la t\u00e9cnica. Estos saberes son instrumentos para la acci\u00f3n, para la transformaci\u00f3n del medio y para construir la sociedad. Por eso todas las ciencias y las t\u00e9cnicas son humanas, han sido elaboradas por los hombres y para los hombres. \u00bfPara qu\u00e9 sirven las ciencias? \u00bfA qu\u00e9 preocupaciones humanas intentan responder? \u00bfQu\u00e9 ciudad quieren construir? \u00bfSeg\u00fan qu\u00e9 valores? Estos interrogantes son fundamentales y exigen una articulaci\u00f3n entre ciencia, \u00e9tica y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>En una cultura cient\u00ed\u00adfica, la catequesis se esforzar\u00e1, ante todo, por respetar la inteligencia de los catequizandos. Esto exige proceder con seriedad, con un plan reflexionado, documentado, con rigurosos m\u00e9todos de trabajo de investigaci\u00f3n. Asumir el reto de la inteligencia en la catequesis no quiere decir que haya que moverse en terrenos de elucubraciones intr\u00e9pidas, ni que est\u00e9 reservada a \u00abinteligentes\u00bb; es apelar al ejercicio de la raz\u00f3n del catequizando, sea cual fuere y sean cuales fueren su edad, sus aptitudes o su formaci\u00f3n humana. Lo que importa es que la fe, aunque supere la raz\u00f3n, pueda apoyarse en ella y que el catequizando tenga la experiencia de que la fe es razonable. Si la catequesis renunciara al reto de la inteligencia ser\u00ed\u00ada un drama para la fe.<\/p>\n<p>La catequesis tiene que formar para una reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica en doble sentido: primero, los catequizandos han de establecer cierta distancia cr\u00ed\u00adtica frente a sus representaciones religiosas para verificarlas, y eventualmente transformarlas, confront\u00e1ndolas, con rigor, con el mensaje cristiano, con los textos b\u00e1sicos, con la tradici\u00f3n y con su historia. El segundo aspecto es en sentido inverso: adoptar una actitud cr\u00ed\u00adtica con relaci\u00f3n a la fe cristiana, confront\u00e1ndola con los datos de la experiencia, con las ciencias humanas y los derechos del hombre. Asumiendo este derecho a la vigilancia cr\u00ed\u00adtica de la fe cristiana, podr\u00e1n comprobar su car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico para la existencia humana y apropi\u00e1rselo con toda libertad.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la catequesis ha de intentar situar la fe cristiana en el dominio de lo interdisciplinar, estudi\u00e1ndola con los instrumentos, conceptos y teor\u00ed\u00adas que ofrecen las disciplinas contempor\u00e1neas (ciencias, historia, filosof\u00ed\u00ada), que aportar\u00e1n su sentido peculiar. Por otra parte, hay que considerar la fe cristiana como fuente de sentido, sabidur\u00ed\u00ada y conocimiento para \u00ableer\u00bb los dem\u00e1s saberes culturales e interpretar la existencia humana, enriqueci\u00e9ndola con un sentido suplementario. Es importante que nuevas generaciones de cristianos sean capaces de relacionar los saberes culturales de hoy con los recursos de sentido de la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>4. DESCUBRIR EL DESAF\u00ed\u008dO DEL DI\u00ed\u0081LOGO INTERRELIGIOSO. La actual sociedad secularizada, pluralista y democr\u00e1tica, es tambi\u00e9n plurirreligiosa. Es normal que, en esta cultura, el cristianismo sea como una religi\u00f3n entre otras y se plantee la cuesti\u00f3n de su particularidad y relatividad en relaci\u00f3n a otras religiones.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del pluralismo de las religiones est\u00e1 muy presente entre los j\u00f3venes. La catequesis no puede ignorarlo. Por eso tiene que informar con claridad sobre las diferentes religiones y ha de emprender estudios comparativos para llegar a captar sus especificidades. Pero, sobre todo, tiene que proporcionar a los catequizandos un m\u00e9todo teol\u00f3gicamente apropiado para comprender y vivir, a la luz de la fe, el di\u00e1logo entre religiones. Tambi\u00e9n destacar\u00e1 el convencimiento cristiano que podemos resumir en cuatro puntos: 1) confesi\u00f3n y anuncio de Jesucristo como salvador de la humanidad; 2) reconocimiento de las religiones como camino de salvaci\u00f3n14; 3) posibilidad -sin sincretismo- de enriquecimiento mutuo de las tradiciones religiosas y, por \u00faltimo, en el di\u00e1logo rec\u00ed\u00adproco; 4) mediaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de las ciencias humanas y de los derechos del hombre.<\/p>\n<p>El objetivo es que nazca una nueva generaci\u00f3n de cristianos seguros en la fe y, a la vez, abiertos al di\u00e1logo interreligioso, con vistas a un enriquecimiento mutuo y a la espera de una humanidad m\u00e1s fraterna.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. EN 20. &#8211; 2 Ib. &#8211; 3. MPD 5. &#8211; 4 CT 53. &#8211; 5. MPD 5. &#8211; 6. GS 58. -7. P. ARRUPE, Catequesis e inculturaci\u00f3n. Intervenci\u00f3n en el s\u00ed\u00adnodo de 1977 sobre catequesis, Lumen Vitae 4(1977)449.- 8. CT 53.-9CfDH2.-10La catequesis en la Iglesia hoy es sobre todo grupal. Por el grupo se puede hacer una experiencia comunitaria. Sin embargo, hay que recordar que la din\u00e1mica de grupos, en catequesis, puede ser una fuente de ilusiones y llevar a compromisos de fe ef\u00ed\u00admeros cuando la dimensi\u00f3n personal se ahoga, en cierto modo, por los efectos del grupo. &#8211; 11 Si Dios me ama, soy amable y puedo amarme a m\u00ed\u00ad mismo. Si soy amado y amable, puedo devolver a los dem\u00e1s el amor con el que soy amado. Comprendo, de este modo, que el amor a s\u00ed\u00ad mismo no es ego\u00ed\u00adsmo. El ego\u00ed\u00adsmo es un \u00absin-amor\u00bb a s\u00ed\u00ad y a los dem\u00e1s. Quien no ha sido amado, tiene dificultad para amarse a s\u00ed\u00ad mismo y para amar a los dem\u00e1s. &#8211; 12 A. TOURAINE, Qu&#8217;est-ce que la d\u00e9mocratie?, Fayard, Par\u00ed\u00ads 1994, 181. &#8211; 13 DH 3. &#8211; 14 Los cristianos anuncian la salvaci\u00f3n en Jesucristo, pero no limitan esta salvaci\u00f3n a los miembros de la Iglesia \u00fanicamente. Anuncian una salvaci\u00f3n que desborda las fronteras de la Iglesia.<\/p>\n<p>Andr\u00e9 Fossion<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Lo esencial en este tema. II. El proceso de inculturaci\u00f3n de la fe por la catequesis: 1. Trabajo en com\u00fan; 2. Dar y recibir; 3. Un di\u00e1logo intercultural; 4. Singularidad cultural y comuni\u00f3n universal. III. Los desaf\u00ed\u00ados de la inculturaci\u00f3n de la fe en el contexto occidental: 1. Privilegiar la libertad de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-e-inculturacion-de-la-fe-en-el-mundo-occidental\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS E INCULTURACION DE LA FE EN EL MUNDO OCCIDENTAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16976"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16976\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}