{"id":16979,"date":"2016-02-05T11:03:55","date_gmt":"2016-02-05T16:03:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-liberadora-en-america-latina\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:55","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:55","slug":"catequesis-liberadora-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-liberadora-en-america-latina\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS LIBERADORA EN AMERICA LATINA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Am\u00e9rica latina, continente inc\u00f3modo y desafiante. II. La liberaci\u00f3n, experiencia preteol\u00f3gica: 1. Aspiraci\u00f3n de la humanidad; 2. Praxis hist\u00f3rica de los pueblos; 3. Elemento consustancial al cristianismo. III. La liberaci\u00f3n, con dimensi\u00f3n pastoral: 1. Un viraje significativo; 2. Una teolog\u00ed\u00ada en contexto latinoamericano; 3. Una trayectoria sinuosa; 4. Sus grandes ejes. IV. La catequesis de signo liberador: 1. Su entorno; 2. Su matriz; 3. Su mensaje; 4. Su mediaci\u00f3n; 5. Su pedagog\u00ed\u00ada; 6. Sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>La catequesis de signo liberador se sit\u00faa en el contexto socio-cultural y eclesial de Am\u00e9rica latina, donde se dan cita todas las formas de la pobreza, la marginalidad, la opresi\u00f3n y la dependencia, pero tambi\u00e9n de la esperanza. Se sit\u00faa igualmente en la segunda mitad del siglo XX, momento en el que la Iglesia latinoamericana irrumpe en el escenario teol\u00f3gico universal con una teolog\u00ed\u00ada tendente a clarificar y expresar la \u00fanica fe cristiana en el mundo de los empobrecidos.<\/p>\n<p>En continuidad con el Vaticano II, desde hace a\u00f1os se vive el criterio de que toda acci\u00f3n pastoral, antes de ser un problema pr\u00e1ctico, es un problema teol\u00f3gico. Lo cual implica revisar las mentalidades y hacer nuevos planteamientos e interpretaciones del misterio cristiano, antes de querer dar respuesta pastoral a las situaciones hist\u00f3ricas concretas. En efecto, no parece posible renovar nada significativo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n pastoral, si primeramente no se cuestiona la teolog\u00ed\u00ada que inspira, nutre y sirve de sustento a la praxis. El Concilio, que fue llamado Concilio pastoral, estableci\u00f3 claramente este principio inspirador.<\/p>\n<p>La Iglesia latinoamericana recogi\u00f3 esta herencia con seriedad y compromiso. Se dio a la ardua tarea no s\u00f3lo de revisar su mentalidad teol\u00f3gica sino de iniciar \u00abun nuevo modo de hacer teolog\u00ed\u00ada\u00bb1, reconoci\u00e9ndose sujeto del quehacer teol\u00f3gico y propiciando as\u00ed\u00ad iniciativas, experiencias, rupturas, formas de organizaci\u00f3n; en una palabra, otros modelos de pastoral, surgidos de los nuevos planteamientos que se hac\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>La catequesis, por su parte, en cuanto expresi\u00f3n privilegiada de la pastoral prof\u00e9tica de la Iglesia, se benefici\u00f3 enormemente de este despertar teol\u00f3gico. Tuvo que nutrirse de \u00e9l para ser fiel al misterio de Dios proclamado en el interior del misterio del hombre latinoamericano. Dado que existe una correlaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y catequesis y que toda conmoci\u00f3n en el campo de la teolog\u00ed\u00ada tiene repercusiones igualmente en el terreno de la catequesis2, las Iglesias de Am\u00e9rica latina comprendieron pronto que no s\u00f3lo este ministerio, sino el conjunto de su pastoral, iba a sufrir una sacudida que cambiar\u00ed\u00ada radicalmente su rostro.<\/p>\n<p>I. Am\u00e9rica latina, continente inc\u00f3modo y desafiante<br \/>\nA Am\u00e9rica latina se la viene llamando desde hace algunos a\u00f1os continente de la esperanza. Y no se sabe si ello se refiere a un sue\u00f1o inalcanzable, si es convicci\u00f3n de los que siguen creyendo en ella, o simplemente es la expresi\u00f3n de una cruel iron\u00ed\u00ada que la deja siempre en el umbral de la historia. \u00bfSer\u00e1 que m\u00e1s bien habr\u00ed\u00ada que llamarla continente de la desesperanza?<br \/>\nEs espacio donde resplandece la injusticia en sus formas m\u00e1s perversas. Continente de la riqueza, que genera pobreza como un absurdo de la historia. Realidad geogr\u00e1fica que se define cultural y religiosamente como identidad com\u00fan, pero que se revela demasiado inconsistente en la praxis social y en el concierto de los pueblos del planeta. Lugar donde convergen todas las formas de la dependencia y la desigualdad, cuyos efectos m\u00e1s inmediatos son: la conciencia colectiva de nacidos para perder, de ser espectadores de la historia, zona perif\u00e9rica y conjunto de sociedades reflejo, cuyo mejor destino es la imitaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>En el contexto del llamado nuevo orden internacional, de car\u00e1cter unipolar, modernizante y neoliberal, Am\u00e9rica latina juega el honorable papel de comparsa, proveedora de materias primas baratas, campo de usura para capitales for\u00e1neos, mano de obra regalada, democracias formales como soportes de ese nuevo proyecto planetario, escenario pobre de la m\u00e1s feroz econom\u00ed\u00ada de mercado. En este \u00e1mbito sobresale la cultura de la muerte como colof\u00f3n inevitable: violencia, narcotr\u00e1fico, campa\u00f1as antinatalistas impuestas, guerrilla, violaci\u00f3n de los derechos humanos, deuda externa, delincuencia, administraci\u00f3n de la justicia&#8230;<\/p>\n<p>El continente est\u00e1 marcado por un pluralismo cultural, reconocido hace apenas unos a\u00f1os. Se despej\u00f3 la idea rom\u00e1ntica del monolitismo cultural, producto de una interpretaci\u00f3n miope de la historia y de la realidad. Am\u00e9rica latina, \u00bfexiste como realidad objetiva o s\u00f3lo como concepto acad\u00e9mico o ideol\u00f3gico? -se preguntan algunos-. Por lo dem\u00e1s, experimenta una transici\u00f3n global en lo geopol\u00ed\u00adtico, en lo socioecon\u00f3mico y lo cultural, sin poder alcanzar las condiciones ni la madurez necesarias para enfrentar los desaf\u00ed\u00ados in\u00e9ditos que se le plantean. Su vulnerabilidad salta a la vista.<\/p>\n<p>Hay que subrayar tambi\u00e9n el progresivo deterioro de los niveles econ\u00f3micos de vida, a causa de la creciente e inmoral dependencia financiera y tecnol\u00f3gica, la deuda exterior y las corruptas administraciones p\u00fablicas que flagelan a los m\u00e1s d\u00e9biles. Una situaci\u00f3n donde la participaci\u00f3n democr\u00e1tica carece de sustento y de un proyecto pol\u00ed\u00adtico que busque el bienestar de los menos favorecidos.<\/p>\n<p>Los vicios ancestrales en el ejercicio de la autoridad y la falta de liderazgo pol\u00ed\u00adtico hacen de Am\u00e9rica latina el reino del despojo, presa f\u00e1cil de toda suerte de agresiones externas.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n b\u00e1sica del pueblo no logra ser reconocida efectivamente como un derecho fundamental de todo hombre y de toda mujer, ni como elemento esencial de la dignidad humana, ni clave necesaria de humanizaci\u00f3n. Por un lado se dice que la educaci\u00f3n es el eje central del desarrollo integral de los pueblos; que es un proceso que habilita para ejercitar la capacidad de decisiones y propiciar una amplia participaci\u00f3n social; que forma parte de las culturas y est\u00e1n a su servicio para promoverlas. Por el otro disminuyen los presupuestos econ\u00f3micos para tareas educativas en favor, por ejemplo, del armamentismo. Hay un reforzamiento de los modelos economicistas de educaci\u00f3n, fundados en el lucro, la producci\u00f3n salvaje, el consumo y la acumulaci\u00f3n desenfrenada. Hay una perversa politizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n, que se pone al servicio de los sistemas ideol\u00f3gicos, populistas y demag\u00f3gicos, ignorando la dimensi\u00f3n humanista de la existencia. La educaci\u00f3n es vista a menudo como una parcela de poder que se adquiere para consolidar la situaci\u00f3n establecida o ingresar en ella sin apenas cuestionarla.<\/p>\n<p>Es una fuente inagotable de esclavitudes de todo tipo la incontrolable movilidad humana, generadora de los modernos nomadismos por razones de trabajo, de turismo o de discrepancia pol\u00ed\u00adtica, unida al fen\u00f3meno del urbanismo creciente y an\u00e1rquico, creador de los enormes cinturones de miseria t\u00ed\u00adpicos de las metr\u00f3polis latinoamericanas.<\/p>\n<p>Es bien sabido que entre las causas m\u00e1s relevantes de esta situaci\u00f3n habr\u00e1 que se\u00f1alar el desprecio a la persona humana como filosof\u00ed\u00ada de la vida, la insuficiente educaci\u00f3n b\u00e1sica que est\u00e1 muy lejos de llegar a todos y la injusticia institucionalizada como sustento del andamiaje social3.<\/p>\n<p>II. La liberaci\u00f3n, experiencia preteol\u00f3gica<br \/>\nEs importante subrayar que la liberaci\u00f3n es una realidad impl\u00ed\u00adcita en el contexto latinoamericano antes esbozado brevemente. Su presencia obedece al conjunto de desaf\u00ed\u00ados generados por una situaci\u00f3n potencialmente explosiva, pero al mismo tiempo esperanzadora. De la opresi\u00f3n, de la explotaci\u00f3n, de la dependencia, de la desigualdad, de la pobreza, surge inevitablemente un movimiento que, en su m\u00e1s profunda esencia, apunta a la superaci\u00f3n de todo aquello que impide ser persona. Porque de lo que se trata precisamente es de esto: buscar las condiciones favorables para que la no-persona, el no-hombre, la no-mujer, puedan encontrar est\u00ed\u00admulos para vivir con dignidad. Se trata de recuperar la dignidad que se les niega. Por eso la liberaci\u00f3n tiene que contemplarse en unas dimensiones previas a todo discurso teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1. ASPIRACI\u00ed\u201cN DE LA HUMANIDAD. Independientemente de un credo religioso o pol\u00ed\u00adtico, la liberaci\u00f3n es un poderoso e irresistible anhelo de todo hombre y de toda mujer. Es est\u00ed\u00admulo para sobrevivir y para ser. En la conciencia de la opresi\u00f3n portadora de muerte, en la experiencia de la irritante desigualdad, de la injusticia dominante, del desprecio a los d\u00e9biles, de las dominaciones ideol\u00f3gicas, culturales, pol\u00ed\u00adticas, econ\u00f3micas y religiosas, en la marginalidad de los excluidos del poder, en todo eso se intuye que la dignidad humana y los derechos de cada uno son realidades que no se pueden negociar. Aspirar a la liberaci\u00f3n es camino y clave, no s\u00f3lo de supervivencia, sino de realizaci\u00f3n humana, entendida como el proyecto fundamental de la existencia de los individuos y de los pueblos.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n se da germinalmente en las mismas condiciones que pretenden eliminarla. Las m\u00faltiples esclavitudes que atan los procesos vitales del ser humano lo inducen a reconocer su vocaci\u00f3n irrenunciable a la libertad como presupuesto de toda realizaci\u00f3n humana. La liberaci\u00f3n es dimensi\u00f3n inherente a la existencia4.<\/p>\n<p>2. PRAXIS HIST\u00ed\u201cRICA DE LOS PUEBLOS. En el horizonte hist\u00f3rico de los pueblos se descubren innumerables procesos tendentes a establecer condiciones para un ejercicio sano de la libertad. Esfuerzos individuales y colectivos, b\u00fasquedas y luchas dolorosas, a menudo titubeantes e inciertas, se han constituido en caminos para alcanzar las utop\u00ed\u00adas libertarias, seg\u00fan las diversas interpretaciones que de la libertad se hayan tenido. De ah\u00ed\u00ad la aparici\u00f3n de sociedades esclavistas, democr\u00e1ticas, igualitarias, socialistas, en cuyo seno siempre estuvo la preocupaci\u00f3n por promover la libertad como fundamento insustituible de la convivencia humana. Esta persistencia de la liberaci\u00f3n como praxis hist\u00f3rica de los pueblos de todos los tiempos induce a pensar que debe ser considerada como patrimonio de la humanidad. Ha sido parte sustancial, hilo conductor y meta del proyecto hist\u00f3rico de los grupos humanos. Sin embargo, es necesario reconocer que&#8217; estos procesos de liberaci\u00f3n han dado pie a frecuentes e innumerables conflictos, en los que se han enfrentado distintas concepciones y formas de ejercicio de la propia libertad y de la libertad ajena.<\/p>\n<p>3. ELEMENTO CONSUSTANCIAL AL CRISTIANISMO. La liberaci\u00f3n, m\u00e1s que ser \u00fanicamente una aspiraci\u00f3n y una praxis hist\u00f3rica de los pueblos, incide directamente en la experiencia cristiana como tema fundamental. La libertad del hombre como presupuesto de la fe, y la libertad cristiana como epicentro del seguimiento de Jes\u00fas, son aspectos que anteceden a toda b\u00fasqueda teol\u00f3gica. Se vive existencialmente la vocaci\u00f3n humana a la libertad, culminada por la presencia del Dios que llama al di\u00e1logo salv\u00ed\u00adfico en la libertad.<\/p>\n<p>La divina revelaci\u00f3n se va gestando a trav\u00e9s del empe\u00f1o de Dios por crear al hombre espacios de libertad y senderos de liberaci\u00f3n. Que el hombre sea libre es la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de Dios. Toda forma de esclavitud es su aflicci\u00f3n suprema. Se dir\u00ed\u00ada que la pedagog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n es una escuela para aprender a ser libres bajo la sabidur\u00ed\u00ada del Dios liberador.<\/p>\n<p>Temas tan importantes como la experiencia del \u00e9xodo, del exilio y de los profetas, pasando por los m\u00faltiples clamores de liberaci\u00f3n expresados en los salmos y en los libros sapienciales, hasta llegar al anuncio y la praxis liberadora de Jes\u00fas, que nos dej\u00f3 como mandato supremo el amor fraterno, como esp\u00ed\u00adritu las bienaventuranzas y como tarea su seguimiento radical, resumen lo que sus disc\u00ed\u00adpulos llamar\u00e1n la libertad cristiana5.<\/p>\n<p>III. La liberaci\u00f3n, con dimensi\u00f3n pastoral<br \/>\n1. UN VIRAJE SIGNIFICATIVO. Muchos valores del cristianismo fueron rescatados y actualizados por el Vaticano II. Sus nuevos planteamientos teol\u00f3gicos abarcaron la totalidad de la vida de la Iglesia. Se reconocieron autonom\u00ed\u00adas, se deslindaron cuestiones, se clarificaron ambig\u00fcedades, se redescubrieron esencias, se inauguraron actitudes in\u00e9ditas, se tendieron puentes de di\u00e1logo en todas las direcciones, se dejaron abiertos temas que merec\u00ed\u00adan mayor investigaci\u00f3n. El Concilio se inscribe plenamente en la transici\u00f3n sociocultural de la segunda mitad del presente siglo6.<\/p>\n<p>Una consecuencia inmediata derivada del acontecimiento conciliar ha sido la necesaria contextualizaci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural de la Iglesia en todas sus expresiones: en su liturgia, su teolog\u00ed\u00ada, su pastoral, su espiritualidad, sus procesos, su organizaci\u00f3n, sus instituciones&#8230; A una \u00e9poca en que lo particular y espec\u00ed\u00adfico tend\u00ed\u00ada a diluirse en aras de lo universal, sucede el tiempo en que todo eso debe revalorizarse cuidadosamente para encontrar el equilibrio.<\/p>\n<p>El quehacer teol\u00f3gico en particular, saldr\u00e1 beneficiado con este cambio de actitud, pues terminar\u00e1 una era de importaci\u00f3n y dependencia, para dar paso a otra, marcada por la creatividad teol\u00f3gica7.<\/p>\n<p>2. UNA TEOLOG\u00ed\u008dA EN CONTEXTO LATINOAMERICANO. Hablar de una teolog\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de Am\u00e9rica latina es abordarla como un fen\u00f3meno eclesial con ra\u00ed\u00adces latinoamericanas, surgido en un espacio geogr\u00e1fico y sociocultural determinado, con un m\u00e9todo propio y destinado a dar respuesta a los desaf\u00ed\u00ados peculiares del continente, dentro del universo teol\u00f3gico de la catolicidad.<\/p>\n<p>Una serie de cuestiones fundamentales est\u00e1n en la base del discurso teol\u00f3gico liberador: \u00bfC\u00f3mo ser cristiano en un mundo poblado de miserables? \u00bfDe qu\u00e9 manera expresar la fe en una situaci\u00f3n donde el hombre y la mujer no son vistos ni tratados como personas plenamente humanas? \u00bfC\u00f3mo rendir culto a Dios en una realidad donde las estructuras de injusticia est\u00e1n generando toda clase de esclavitudes, a tal punto de constituirse en expresi\u00f3n de un verdadero pecado social?<br \/>\nEl encuentro de la fe con el mundo de los empobrecidos, t\u00ed\u00adpico de los pa\u00ed\u00adses del sur, es considerado como el verdadero detonante de una reflexi\u00f3n que buscar\u00e1 siempre la gloria de Dios en el hombre viviente. Por eso el tratamiento teol\u00f3gico de la liberaci\u00f3n va a suponer, por una parte, una experiencia solidaria de inserci\u00f3n entre los excluidos, a fin de reconocer en ellos el rostro sufriente de Jes\u00fas, y por la otra, una praxis de compromiso liberador con los pobres para restituir a todo hombre y a toda mujer su inalienable dignidad. \u00abAntes de hacer teolog\u00ed\u00ada es preciso hacer liberaci\u00f3n\u00bb, si no queremos deslizarnos hacia idealismos irrealizables8.<\/p>\n<p>3. UNA TRAYECTORIA SINUOSA. Existen muchos estudios que pretenden hacer un balance hist\u00f3rico de esta forma de hacer teolog\u00ed\u00ada9. Los inicios provienen de diversas intuiciones, pensamientos e iniciativas de personas y de \u00e9pocas que vivieron y anunciaron la fe en su dimensi\u00f3n liberadora. As\u00ed\u00ad, la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de evangelizadores y misioneros que, desde los comienzos, cuestionaron el modo de presencia de la Iglesia y su comportamiento hacia las poblaciones nativas de Am\u00e9rica latina. M\u00e1s recientemente la aparici\u00f3n de inquietudes en el campo social, el redescubrimiento de la dimensi\u00f3n social de la fe y la proclamaci\u00f3n del evangelio como fuerza de cambio. Todo ello, unido a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica acerca de cuestiones que por mucho tiempo parecieron no tener v\u00ed\u00adnculo alguno con la praxis cristiana: las realidades terrenas, la pol\u00ed\u00adtica, el trabajo, la historia, el mundo, el compromiso temporal, la construcci\u00f3n de la ciudad secular, la justicia social como tarea esencialmente cristiana10.<\/p>\n<p>Se dan las primeras tentativas de reflexi\u00f3n y de sistematizaci\u00f3n en los campos de la cristolog\u00ed\u00ada, la eclesiolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad, a fin de responder a las urgencias inmediatas del momento. Estas primeras aproximaciones tem\u00e1ticas se elaboran en base al m\u00e9todo teol\u00f3gico, cient\u00ed\u00adficamente sostenido y capaz de articular coherentemente el proceso teol\u00f3gico liberador: un ver anal\u00ed\u00adtico, un juzgar teol\u00f3gico y un obrar pastoral. El di\u00e1logo con las ciencias anal\u00ed\u00adticas de la realidad, en especial las sociales, ser\u00e1 determinante como mediaci\u00f3n privilegiada del discurso teol\u00f3gico11.<\/p>\n<p>Por su parte, el magisterio de la Iglesia, desde los inicios de esta teolog\u00ed\u00ada y durante su mayor desarrollo y evoluci\u00f3n, no dej\u00f3 de acompa\u00f1arla, ya inspir\u00e1ndola y alent\u00e1ndola, ya invit\u00e1ndola a rectificar y clarificar, ya previni\u00e9ndola contra los excesos que ponen en entredicho aspectos sustanciales de la fe: En este contexto se debe destacar el papel determinante que jug\u00f3 la II Conferencia del episcopado latinoamericano celebrada en Medell\u00ed\u00adn (1968), as\u00ed\u00ad como otros diversos pronunciamientos emanados del magisterio12.<\/p>\n<p>La consolidaci\u00f3n y la difusi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, que abarc\u00f3 un per\u00ed\u00adodo aproximado de tres d\u00e9cadas, modific\u00f3 profundamente el panorama teol\u00f3gico, no s\u00f3lo de Am\u00e9rica latina, sino tambi\u00e9n de la Iglesia universal. Se convirti\u00f3 en instancia inspiradora de las Iglesias particulares y en punto de referencia de muchos procesos pastorales, donde sobresalen las comunidades eclesiales de base como expresi\u00f3n de un nuevo modo de ser Iglesia, esto es, una Iglesia cuya mayor fuerza residir\u00e1 en su capacidad para estar cerca de las luchas de los d\u00e9biles y excluidos de los sistemas establecidos13. De igual modo, se constituy\u00f3 en lugar de encuentro con corrientes teol\u00f3gicas de otras latitudes, en objeto de an\u00e1lisis, en interlocutor v\u00e1lido que pod\u00ed\u00ada sentarse a la mesa de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica y ten\u00ed\u00ada una aportaci\u00f3n original que ofrecer. El universo teol\u00f3gico de la Iglesia se enriquec\u00ed\u00ada con esta interpretaci\u00f3n de la fe, nacida de las entra\u00f1as de la opresi\u00f3n y la injusticia.<\/p>\n<p>Las reacciones, las cr\u00ed\u00adticas, los cuestionamientos y aun las censuras y sospechas suscitadas por la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, provocaron un debate intra y extraeclesial que condujo a tomar posturas contrastantes, a clarificar y madurar cuestiones, a una autocr\u00ed\u00adtica saludable y a una precisi\u00f3n m\u00e1s rigurosa de planteamientos y conceptos.<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar que este debate universal dio pie a ciertos radicalismos conocidos por todos: el de los que aceptaron, a veces acr\u00ed\u00adticamente, todo lo que proven\u00ed\u00ada del discurso liberador y el de los que rechazaron emocionalmente todo lo que tuviese alguna relaci\u00f3n con esta teolog\u00ed\u00ada, sin tomarse la molestia de analizarla para conocerla de cerca.<\/p>\n<p>Es de notar, igualmente, que una consecuencia inmediata de esta situaci\u00f3n fue la diversificaci\u00f3n de las corrientes teol\u00f3gicas inspiradas en la liberaci\u00f3n, de tal forma que no puede hablarse de una, sino de varias teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n14.<\/p>\n<p>Hoy puede decirse que el quehacer teol\u00f3gico de la liberaci\u00f3n y los resultados del mismo han conseguido un espacio en la vida de la Iglesia. Han obligado a mirar la teolog\u00ed\u00ada de otra manera. Han rescatado la tradici\u00f3n de que el quehacer teol\u00f3gico no es patrimonio de grupos privilegiados, sino tarea de la comunidad entera, no importa cu\u00e1les sean sus circunstancias hist\u00f3ricas o socioculturales. Ella es el sujeto colectivo y primordial de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. Sus GRANDES EJES. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n descansa en unos postulados que le permiten expresarse como un cuerpo internamente trabado, capaz de reflejarse en la catequesis y en toda la actividad pastoral de la comunidad cristiana. Estos son algunos de los m\u00e1s importantes:<br \/>\na) La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n tiene su punto de partida en una inserci\u00f3n solidaria en el mundo de los oprimidos por toda clase de injusticias, acompa\u00f1ada por una praxis que busca restaurar la dignidad de los d\u00e9biles. Se funda en una experiencia contemplativa del Dios de la vida y de la misericordia, que sufre en el hermano pobre, desfigurado por el pecado personal, estructural e hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>b) Desde la realidad y desde la \u00f3ptica de los pobres, como lugar teol\u00f3gico, se desencadena un proceso de reinterpretaci\u00f3n del misterio cristiano en su conjunto. La liberaci\u00f3n no es un tema m\u00e1s que la teolog\u00ed\u00ada va a tratar (como podr\u00ed\u00ada ser la teolog\u00ed\u00ada del trabajo, de la historia, de la ecolog\u00ed\u00ada&#8230;), sino un nuevo modo de hacer teolog\u00ed\u00ada, una hermen\u00e9utica diferente de la fe, un estilo de repensarla a partir de lo concreto de la praxis y desde la perspectiva de los pobres.<br \/>\nc) La palabra de Dios y la tradici\u00f3n viva de la Iglesia se leen a la luz del magisterio de la Iglesia, de la fe de todo el pueblo de Dios y de las situaciones de pecado social, derivado de las estructuras de injusticia. El Dios de la vida es el Dios de la liberaci\u00f3n que tiene una conducta y una clara preferencia por las v\u00ed\u00adctimas, por los d\u00e9biles, los sencillos y los excluidos del poder, del dinero y del prestigio.<br \/>\nd) Los disc\u00ed\u00adpulos del Dios de la vida se congregan en la comunidad de los creyentes que viven su existencia cristiana en el seguimiento de Jes\u00fas, paradigma de pobreza, que, con su anuncio, sus gestos, sus obras y el estilo de su vida entera, pone de manifiesto su opci\u00f3n clara y preferente por los pobres, destinatarios privilegiados del Reino, y por eso mismo fuerza liberadora de la historia. Ellos son signo mesi\u00e1nico de la presencia del Reino cumplido en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>e) La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n recoge la tradici\u00f3n prof\u00e9tica que desenmascara todas las formas de idolatr\u00ed\u00ada que pretenden sustituir al Dios vivo. Denuncia todas las opresiones y esclavitudes que desfiguran al hombre y a la mujer, neg\u00e1ndoles su dignidad de personas, de hijos y de hermanos. Anuncia la utop\u00ed\u00ada de Dios revelada en Jes\u00fas, el pobre, que propone el camino liberador de las bienaventuranzas, el de la fuerza en la debilidad, el de la muerte como condici\u00f3n de vida, el de la persecuci\u00f3n y el martirio como certezas para llegar al se\u00f1or\u00ed\u00ado. Su muerte y su resurrecci\u00f3n representan el cumplimiento perfecto y absoluto de la liberaci\u00f3n irreversible de Dios para con su pueblo. Es el sacramento definitivo de la liberaci\u00f3n del Padre, realizada por el Esp\u00ed\u00adritu en la historia, para salvarla de sus m\u00faltiples esclavitudes.<br \/>\nf) La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n tiene un horizonte que consiste en promover un modelo de hombre, de sociedad y de Iglesia fundado en los valores esenciales del evangelio del Reino. El Reino es la realidad central de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, que lo propone como presencia misteriosa, permanente y transformadora de Dios en el mundo, en la historia y en el coraz\u00f3n de todo hombre y de toda mujer. Tiene alcance universal. Se detecta all\u00ed\u00ad donde hay humanidad, historia y cosmos. Es respuesta a necesidades reales y anhelos profundos. Es personal y concreto, interior, espiritual y de car\u00e1cter religioso. Por eso exige conversi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n es liberaci\u00f3n de males estructurales, sociales e hist\u00f3ricos. Concentra su fuerza transformadora y llega a cumplimiento en Jes\u00fas, el ungido del Esp\u00ed\u00adritu. Se expresa en la Iglesia como humilde sacramento que hace cre\u00ed\u00adble la buena nueva. Apunta finalmente a los cielos nuevos y \u00e1 la tierra nueva, donde se consuma en la plenitud escatol\u00f3gica15.<\/p>\n<p>g) Es importante subrayar que la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n debe gran parte de su influencia al m\u00e9todo de que se vale. Con \u00e9l ha intentado articular la vida, la fe y la praxis. A trav\u00e9s de un an\u00e1lisis profundo de los fen\u00f3menos de dependencia, injusticia y opresi\u00f3n, recurriendo a las ciencias sociales, ha intentado desmontar los mecanismos perversos que est\u00e1n en la base de las situaciones que degradan a la persona (mediaci\u00f3n socio-anal\u00ed\u00adtica). Mediante una interpretaci\u00f3n, desde la \u00f3ptica de los pobres, tanto de la Escritura como de la tradici\u00f3n viva unida al magisterio de la Iglesia, pretende alcanzar no s\u00f3lo un nuevo modo de hacer teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n una visi\u00f3n org\u00e1nica del conjunto de los misterios de la fe (la Trinidad, la Iglesia, los sacramentos, la moral, la espiritualidad, Mar\u00ed\u00ada&#8230;), vivida por toda la comunidad como fuerza liberadora que brota de la mayor\u00ed\u00ada de empobrecidos por las situaciones perversas de injusticia. Es clave en este momento el juicio prof\u00e9tico inspirado en el designio de Dios (mediaci\u00f3n hermen\u00e9utica). Finalmente retorna a la realidad con la intenci\u00f3n, la actitud y la decisi\u00f3n de crear condiciones favorables para el compromiso en la construcci\u00f3n de nuevas relaciones, en el cambio de estructuras, en una nueva jerarqu\u00ed\u00ada de valores, en el rescate de la dignidad de los m\u00e1s humillados, mediante la solidaridad, la participaci\u00f3n y la propuesta de alternativas y oportunidades para todos (mediaci\u00f3n pr\u00e1ctica)16.<\/p>\n<p>IV. La catequesis de signo liberador<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en sus distintas concepciones, tendencias y expresiones, es un signo tan relevante del modo latinoamericano de interpretar la fe, que pr\u00e1cticamente se ha convertido en trasfondo de la reciente historia de la Iglesia del continente. Ha tenido y sigue teniendo incidencias pastorales en la mayor parte de las manifestaciones del pueblo de Dios. Su fuerza inspiradora abarca todas las mediaciones salv\u00ed\u00adficas. Es un hecho irreversible. Todo el \u00e1mbito eclesial se ve afectado por esta acci\u00f3n in\u00e9dita del Esp\u00ed\u00adritu. Hay un nuevo lenguaje y una praxis pastoral distinta. Hoy se habla de una Iglesia y una liturgia liberadoras, de un Cristo liberador, de una educaci\u00f3n, una espiritualidad y una pastoral de liberaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Muchos creyentes han redescubierto all\u00ed\u00ad la novedad y la energ\u00ed\u00ada transformadora de su fe. Se han reconciliado con su Iglesia, a la que contemplan como signo de esperanza. Otros tambi\u00e9n han adoptado posturas de condena, de angustia o de alarma, como reacci\u00f3n ante los riesgos que supone ir por caminos no andados. Por su parte, muchos pastores, catequistas y dem\u00e1s agentes pastorales han llegado a una conciencia nueva. Son protagonistas y testigos de que, en muchos casos, se act\u00faa bajo la inspiraci\u00f3n de las corrientes liberadoras al estilo de Am\u00e9rica latina. De ah\u00ed\u00ad surgen unas exigencias que se asumen como desaf\u00ed\u00ados y presupuestos de su quehacer, a saber: clarificar su pensamiento en torno a las cuestiones vinculadas a la liberaci\u00f3n; determinar sus posturas y opciones; realizar una praxis pastoral coherente.<\/p>\n<p>En el marco anteriormente descrito y, a modo de conclusi\u00f3n, proponemos a continuaci\u00f3n un enunciado que expresar\u00e1 globalmente lo que significa hoy en Am\u00e9rica latina la catequesis liberadora. Posteriormente iremos comentando los alcances que tiene cada uno de los incisos de dicho enunciado: \u00abLa catequesis liberadora se inscribe en un contexto latino-americano de pobreza, engendrada por mecanismos de opresi\u00f3n y de injusticia; \/ se sit\u00faa en el marco de la evangelizaci\u00f3n como matriz y sustento de toda acci\u00f3n eclesial; \/ anuncia un mensaje cuya fuerza promueve la dignidad integral de las personas, invit\u00e1ndolas a liberarse de sus esclavitudes, \/ desde una Iglesia, sacramento del Reino, solidaria con las causas de la justicia, \/ a trav\u00e9s del ministerio prof\u00e9tico de hombres y mujeres que practican la pedagog\u00ed\u00ada liberadora de Dios revelada en Jes\u00fas, \/ para edificar al hombre nuevo y a la nueva humanidad seg\u00fan el designio liberador de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>1. Su ENTORNO. La catequesis liberadora se inscribe en un contexto latinoamericano de pobreza engendrada por mecanismos de opresi\u00f3n y de injusticia. Al igual que la teolog\u00ed\u00ada, la catequesis liberadora tiene su punto de origen en la conciencia, el an\u00e1lisis y el reconocimiento de una situaci\u00f3n solidaria de esclavitud como expresi\u00f3n del pecado en todas sus formas: personal, eclesial, estructural, social. Estamos implicados en este juego de fuerzas pecaminosas y perversas. Cada uno es art\u00ed\u00adfice y c\u00f3mplice a la vez. Por eso, en la catequesis liberadora se sostiene que la liberaci\u00f3n no es principalmente un acto para los dem\u00e1s, sino para uno mismo en solidaridad con otros. Este doloroso reconocimiento del pecado personal en el pecado colectivo pone en condiciones de avanzar por los caminos de la conversi\u00f3n. La catequesis de la liberaci\u00f3n comienza por una l\u00facida percepci\u00f3n de la fe, que descubre, en innumerables signos de muerte, la infidelidad al designio del Dios de la vida.<\/p>\n<p>2. Su MATRIZ. Se sit\u00faa en el marco de la evangelizaci\u00f3n como matriz y sustento de toda acci\u00f3n eclesial. La vida entera de la comunidad cristiana est\u00e1 orientada al anuncio gozoso de la buena nueva del reino de Dios. Nacida de la palabra evangelizadora de Jes\u00fas y enviada por ella al mundo, sabe que ha de comenzar por evangelizarse a s\u00ed\u00ad misma como condici\u00f3n para llevarla a otros. Al igual que Jes\u00fas, evangelio del Padre, la Iglesia existe para evangelizar, a trav\u00e9s de todas las manifestaciones de su vida y por todos los medios a su alcance. Nada de lo que ella haga est\u00e1 al margen de su tarea evangelizadora. Su dicha y vocaci\u00f3n propia, su identidad m\u00e1s profunda, consiste en evangelizar. Ah\u00ed\u00ad reside el principio integrador de todo lo que la Iglesia realiza en nombre de su misi\u00f3n17.<\/p>\n<p>La catequesis s\u00f3lo puede entenderse dentro de una comunidad cuya \u00fanica tarea es la de evangelizar. Su lugar propio est\u00e1 dentro del anuncio de la buena nueva. Se pone a su servicio como uno de sus ministerios m\u00e1s cercanos. Ciertamente la catequesis tiene su estilo propio, sus tiempos, lugares, pedagog\u00ed\u00ada y m\u00e9todos, pero siempre en el marco de la obra evangelizadora de la Iglesia. La catequesis s\u00f3lo existe para ser un ministerio evangelizador. Es una forma de evangelizar18.<\/p>\n<p>3. Su MENSAJE. Anuncia un mensaje cuya fuerza promueve la dignidad integral de las personas, invit\u00e1ndolas a liberarse de sus esclavitudes. La catequesis liberadora s\u00f3lo tiene un mensaje que ofrecer, en fidelidad total y en relaci\u00f3n a la vida concreta de los hombres. Manifiesta pedag\u00f3gicamente que en la persona de Jes\u00fas, en su vida, en sus obras y en sus palabras reside el proyecto del Padre y la clave para comprendernos a nosotros mismos, para relacionarnos con \u00e9l y con los hermanos, para juzgar la realidad y para interpretar en la fe los acontecimientos de nuestra historia personal y colectiva.<\/p>\n<p>En el centro de la catequesis encontramos esencialmente a Jesucristo, Verbo encarnado, Hijo de Dios, muerto y resucitado, Mes\u00ed\u00adas liberador y Se\u00f1or de la historia, Maestro que ense\u00f1a con autoridad los caminos del reino de Dios. Escudri\u00f1ar el misterio de Cristo en toda su hondura es la tarea m\u00e1s alta de la catequesis19.<\/p>\n<p>La fe en Jesucristo, que la catequesis propicia, s\u00f3lo es madura cuando logra penetrar en la vida y en las realidades humanas donde se vive concretamente el seguimiento de Jes\u00fas. Cambiar las estructuras de pecado y las situaciones de injusticia no es una a\u00f1adidura de la fe. Llegar a los hombres en la integridad de su persona, construir el Reino en las realidades humanas, es parte esencial de la fe en Jesucristo, que debe expresarse como experiencia de encarnaci\u00f3n transformadora.<\/p>\n<p>Por eso la catequesis liberadora busca iluminar a los creyentes sobre su llamada a luchar y romper con toda situaci\u00f3n de pecado personal y social. Pone en manos de todos el evangelio de la liberaci\u00f3n cristiana, promoviendo la conciencia de solidaridad efectiva, sobre todo con aquellos que son v\u00ed\u00adctimas de las fuerzas que est\u00e1n al servicio de la opresi\u00f3n. Descubre la necesidad de formar la conciencia moral del cristiano en orden a la transformaci\u00f3n de lo temporal seg\u00fan los criterios del evangelio.<\/p>\n<p>4. Su MEDIACI\u00ed\u201cN. Desde una Iglesia, sacramento del Reino, solidaria con las causas de la justicia20. El Reino ha sido el centro de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, quien lo entrega a la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos para hacer de ella germen, signo, mediaci\u00f3n e instrumento del mismo en la historia. Ella se sabe heredera del Reino. Es consciente de que en su interior \u00abse concentra al m\u00e1ximo la acci\u00f3n del Padre\u00bb para que realice su proyecto salvador, que abarca la liberaci\u00f3n del mal, expresado en el pecado personal que reside en lo profundo del coraz\u00f3n, como tambi\u00e9n en el pecado social que ofende a Dios y destruye la dignidad de sus hijos. Una liberaci\u00f3n que, por lo dem\u00e1s, no puede aplazarse indefinidamente, para m\u00e1s all\u00e1 de la historia humana, sino que ha de reflejarse aqu\u00ed\u00ad en signos concretos de justicia y de fraternidad.<\/p>\n<p>La Iglesia con vocaci\u00f3n liberadora no pretende, sin embargo, acaparar el Reino como si el Padre no pudiese actuar eficazmente m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras visibles. Por el contrario, all\u00ed\u00ad donde los hombres luchan honestamente y crean condiciones de dignificaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, el Reino se hace presente con toda su fuerza transformadora. El Reino se concentra en la Iglesia, pero se amplifica en el mundo en una interacci\u00f3n continua21.<\/p>\n<p>Por eso, esta Iglesia se sabe profundamente solidaria con \u00ablos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren\u00bb22. Por su ministerio catequ\u00e9tico se da a la tarea de cuestionar las m\u00faltiples idolatr\u00ed\u00adas del dinero y del poder, del sexo, del estado, de la raz\u00f3n, de la cultura, de la ideolog\u00ed\u00ada, de la raza y del uso privilegiado de los bienes de todos. Todo ello con el fin de revelar a todo hombre y a toda mujer su radical vocaci\u00f3n a la libertad como presupuesto de comuni\u00f3n con el Creador, con el cosmos, consigo mismos y con los hermanos.<\/p>\n<p>La Iglesia comprometida con la catequesis liberadora ser\u00e1 capaz de realizar semejante empresa si logra llegar a sus interlocutores con una palabra persuasiva, con acciones eficaces de promoci\u00f3n integral, con un vigoroso testimonio de liberaci\u00f3n en su interior y con una evang\u00e9lica convicci\u00f3n acerca de la persona, especialmente pobre, asumida como el valor supremo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Su PEDAGOG\u00ed\u008dA. A trav\u00e9s del ministerio prof\u00e9tico de hombres y mujeres que practican la pedagog\u00ed\u00ada liberadora de Dios, revelada en Jes\u00fas. Al leer la Escritura advertimos que la revelaci\u00f3n de Dios est\u00e1 unida a la forma como El mismo se revela. Descubre su misterio y su designio salvador, pero lo hace a su modo, con un estilo y unos comportamientos que van estrechamente vinculados al anuncio liberador de su mensaje. Hay una pedagog\u00ed\u00ada divina que se nos da como norma y camino para la proclamaci\u00f3n de la fe. S\u00f3lo hay una revelaci\u00f3n y s\u00f3lo una pedagog\u00ed\u00ada para entregarla, la que Dios mismo nos ha manifestado, sobre todo en la persona de su Hijo Jes\u00fas. Ambas est\u00e1n fundadas en una voluntad inequ\u00ed\u00advocamente liberadora.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s sobresalientes de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios, revelada en Jes\u00fas, podr\u00ed\u00adan describirse de la siguiente manera: 1) Jes\u00fas parte siempre de situaciones concretas y de problemas reales, acogiendo a las personas como son, solidariz\u00e1ndose con ellas, sin prejuicios ni ideas que las encasillen, impidi\u00e9ndoles ir por los caminos de su liberaci\u00f3n (Jn 4,1-45). Nunca habla de Dios sin antes haber escuchado a las personas. Sabe aguardar el momento oportuno, pues no es posible dar una buena respuesta sin conocer antes las preguntas, las aspiraciones, los problemas (Lc 24,13-35). Cuando habla lo hace con lenguajes y signos inteligibles y cre\u00ed\u00adbles. Que se entiendan por su claridad y que se crean por su autenticidad y su verdad (Lc 15,1-32; Mt 5-7; 13,1-58). 2) Su presencia, su palabra, sus actitudes y sus comportamientos cuestionan siempre a las personas, pero dentro de un gran respeto a su libertad (Lc 21,1-4; Jn 8,1-11; Mt 15,29-39). No ejerce ning\u00fan tipo de violencia ni de imposici\u00f3n, ni de intolerancia f\u00ed\u00adsica, psicol\u00f3gica o moral. Es enormemente paciente con el ritmo que cada uno tiene para llegar a la fe (Mc 10,17-22). No exige que la gente renuncie a su historia para llegar a creer, sino m\u00e1s bien espera que se enfrente lealmente a ella y le d\u00e9 otro sentido y otra direcci\u00f3n (Mc 1,14-20). En sus encuentros y di\u00e1logos con los dem\u00e1s se pone en la perspectiva de ellos. No ve por ellos, sino como ellos, para comprender la realidad desde su perspectiva. Les da ojos para ver y o\u00ed\u00addos para entender (Mc 7,24-30; 5,21-43; 8,22-26). No s\u00f3lo coexiste con las personas, sino que convive y comparte profundamente la vida con todos (Mc 3,31-35; 9,1-50). 3) Entrena a los disc\u00ed\u00adpulos para el servicio, sirvi\u00e9ndolos (Jn 13,12-17; Mc 9,33-37). Igualmente puede decirse del amor, de la verdad, de la justicia, del respeto a los derechos del otro y de los dem\u00e1s valores fundamentales del reino de Dios. Su norma es siempre \u00abcomo yo\u00bb. Ejerce con ellos una autoridad que se apoya m\u00e1s en la integridad de su vida que en su saber de maestro (Mt 11,25-30; 12,1-21; 15,10-20). Jes\u00fas cree mucho en las posibilidades de cada persona. Para \u00e9l no hay casos perdidos. La persona siempre es redimible. Su pedagog\u00ed\u00ada se apoya en lo mejor que hay en todo hombre y en toda mujer (Lc 5,27-32; 19,1-10; Mc 14,3-9). Espera de cada uno que no d\u00e9 m\u00e1s pero tampoco menos de lo que puede dar (Mt 19,16-30; Mc 5,17-20; Lc 9,57-62; 17,11-19). 4) La pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se opera en estrecha relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu, cuya fuerza y unci\u00f3n habilita a quienes pretenden ser signos de la liberaci\u00f3n de Dios (Lc 4,16-19). Igualmente se mantiene en un di\u00e1logo continuo con el Padre (Lc 11,1-13; 18,1-8), que prefiere a los pobres como destinatarios privilegiados de la buena nueva del Reino (Lc 7,18-23). Por eso, en los conflictos sabe ser firme sin ser tirano y ser misericordioso sin ser d\u00e9bil (Mt 23,1-39; Lc 20,20-26). Por eso tambi\u00e9n no se desespera ni desprecia a las personas cuando estas se resisten a su mensaje. Sigue respet\u00e1ndolas y am\u00e1ndolas, porque conservan su dignidad, su libertad y sus derechos (Lc 9,51-55). En definitiva, la suprema ley de la pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas residir\u00e1 en su amor singular a cada persona, expresado como signo transparente de la ternura del Padre (Jn 15,13; 10,11; 14,6-11; Lc 15,1-32).<\/p>\n<p>Una pedagog\u00ed\u00ada del amor, que libera de las esclavitudes y de los miedos que frenan la transformaci\u00f3n de las realidades marcadas por el misterio de la iniquidad. Amar a la manera de Jes\u00fas es ser libre para dar la vida por los hermanos23.<\/p>\n<p>6. Sus PROP\u00ed\u201cSITOS. Para edificar al hombre nuevo y a la nueva humanidad seg\u00fan el designio liberador de Dios. En el marco de una visi\u00f3n integral de la persona, la catequesis liberadora no deja de impulsar todas las dimensiones, fases evolutivas, experiencias, situaciones y acontecimientos que son parte constitutiva de la existencia humana: la materia intr\u00ed\u00adnsecamente asociada al esp\u00ed\u00adritu, la inmanencia unida a la trascendencia, la historia junto a la escatolog\u00ed\u00ada, la espiritualidad vinculada a la exigencia social, el orden de la justicia en estrecha relaci\u00f3n con el de la caridad; en una palabra, todo lo que constituye el ser, el vivir y el actuar del hombre y de la mujer24. Por eso nada que pertenezca a lo humano o tenga relaci\u00f3n con ello puede permanecer al margen de la catequesis liberadora.<\/p>\n<p>Es importante subrayar que la catequesis de la liberaci\u00f3n se realiza bajo la doble exigencia de la trascendencia y de la inmanencia; o, si se desea, de la dimensi\u00f3n divina y humana del misterio de Cristo. Por una parte, apunta a la restituci\u00f3n de la dignidad perdida por el pecado que se instala en el coraz\u00f3n del hombre, distanci\u00e1ndolo de su Creador y Se\u00f1or. Ello le pide una actitud muy honesta de conversi\u00f3n personal. Por otra parte, lo induce simult\u00e1neamente a descubrir su vocaci\u00f3n a la justicia y a la fraternidad como expresiones sociales de esa conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La catequesis liberadora ha de responder con la misma fuerza e intensidad a este doble imperativo de su quehacer. No puede olvidar su dimensi\u00f3n espiritual, pues la comunidad correr\u00ed\u00ada el riesgo de perder su significaci\u00f3n m\u00e1s profunda y su originalidad propia en la propuesta de su mensaje. Tampoco puede silenciar la dimensi\u00f3n social de la justicia y de la promoci\u00f3n humana, pues estar\u00ed\u00ada negando el fundamental principio cristiano de que no puede haber redenci\u00f3n sin previa encarnaci\u00f3n. Ambas son consustanciales a la fe, al quehacer pastoral de la comunidad cristiana y, en particular, al ministerio de la catequesis.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. L. BoFF-C. BoFF, C\u00f3mo hacer teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, San Pablo, Bogot\u00e1 1986, 31-32. &#8211; 2 CT 61. &#8211; 3. Es importante ver los diversos an\u00e1lisis de la realidad latino-americana que hacen los documentos de Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo. Ofrecen una visi\u00f3n bastante realista de la situaci\u00f3n que vive el continente, destacando los desaf\u00ed\u00ados que se plantean para la Iglesia. &#8211; 4. CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Libertatis nuntius. Instrucci\u00f3n sobre algunos aspectos de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, 1, 6 de agosto de 1984. &#8211; 5. Ib, III-1V. &#8211; 6. Cf K. H. NEUFELD, en R. LATOURELLE (ed.), El Vaticano II: balance y perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989, 61-84. &#8211; 7. E. DUSSEL, Sobre la historia de la teolog\u00ed\u00ada en Am\u00e9rica latina, en Encuentro latinoamericano de teolog\u00ed\u00ada, Liberaci\u00f3n y cautiverio, M\u00e9xico 1976. &#8211; 8. J. M. IB\u00ed\u0081\u00ed\u2018EZ, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n y libertad cristiana, Universidad cat\u00f3lica de Chile, Santiago 1989, 11-20. &#8211; 9. R. OLIVEROS, Historia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en ELLACUR\u00ed\u008dA I.-SOBRINO J. (eds.), Mysterium liberationis 1, Trotta, Madrid 1990, 17-50; C. MACCISE, La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, 20 a\u00f1os de una praxis y reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral, Cevhac, M\u00e9xico 1985; J. J. TAMAYO (ed.), Para comprender la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1991, 25-49. -10 Cf R. WINLING, La teolog\u00ed\u00ada del siglo XX, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987, 209-227. &#8211; 11. L. BOFF-C. BOFF, o.c., 33-54. &#8211; 12 J. J. TAMAYO (ed.), O.C., 5-159. -13 M. DE C. AZEVEDO, Comunidades eclesiales de base, en ELLACUR\u00ed\u008dA I.-SOBRINO J. (eds.), o.c., II, 245-265. &#8211; 14 J. C. SCANNONE, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. (eds.), Conceptos fundamentales de pastoral, Cristiandad, Madrid 1983, 563-579. &#8211; 15. RMi II. &#8211; 16. C. BOFF, Epistemolog\u00ed\u00ada y m\u00e9todo de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en ELLACUR\u00ed\u008dA I.-SOBRINO J. (eds.), a.c., I, 79-113. &#8211; 17. EN 14, 44. &#8211; 18. CT III. &#8211; 19 CT 1; Documento de Puebla 1979, 994. &#8211; 20 COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, Gu\u00ed\u00ada pastoral para la catequesis de M\u00e9xico, M\u00e9xico 1992, 73-75. &#8211; 21.  Puebla 226-231, 274-279. &#8211; 22 GS 1. &#8211; 23 COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, O.c., 109-113. &#8211; 24 EN III; CT 29.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la citada en notas: 1. AA.VV., Espiritualidad de la liberaci\u00f3n, CEP, Lima 1980; BoFF L., Y la Iglesia se hizo pueblo, San Pablo, Bogot\u00e1 1989; Teolog\u00ed\u00ada del cautiverio y de la liberaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1985; Jesucristo el liberador, Indo-American Press Service, Bogot\u00e1 1977; FREIRE P., Pedagog\u00ed\u00ada del oprimido, Siglo XXI, M\u00e9xico 1988; GALILEA S., Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Ensayo de s\u00ed\u00adntesis, Indo-American Press Service, Bogot\u00e1 1976; El reino de Dios y la liberaci\u00f3n del hombre, San Pablo, Bogot\u00e1 1992; GUTIERREZ G., Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973; MART\u00ed\u008dNEZ F., Teolog\u00ed\u00ada latinoamericana y teolog\u00ed\u00ada europea, San Pablo, Madrid 1989; MONDIN B., Teolog\u00ed\u00adas de la praxis, BAC, Madrid 1974; SOBRINO J., Jesucristo liberador, Trotta, Madrid 1991; TAMAYO J. J. (ed.), Para comprender la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1991. II. Principales documentos del magisterio de la Iglesia en relaci\u00f3n al tema: 1) SECRETARIADO NACIONAL DE PASTORAL SOCIAL DE COLOMBIA, 12 trascendentales mensajes sociales, Bogot\u00e1 1992; 2) 10 documentos eclesiales sobre evangelizaci\u00f3n y catequesis con \u00ed\u00adndice anal\u00ed\u00adtico, Progreso, M\u00e9xico 1987; 3) CELAM, Documentos finales de las Conferencias generales del episcopado latinoamericano: R\u00ed\u00ado de Janeiro, Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo, CELAM, Bogot\u00e1 1992; 4) CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucciones Libertatis nuntius (1984) y Libertatis conscientiae (1986), escritas para clarificar varios aspectos de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la Carta de Juan Pablo II a los obispos de Brasil (1986); 5) COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, Gu\u00ed\u00ada pastoral para la catequesis de M\u00e9xico, M\u00e9xico 1992.<\/p>\n<p>Francisco Merlos Arroyo<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Am\u00e9rica latina, continente inc\u00f3modo y desafiante. II. La liberaci\u00f3n, experiencia preteol\u00f3gica: 1. Aspiraci\u00f3n de la humanidad; 2. Praxis hist\u00f3rica de los pueblos; 3. Elemento consustancial al cristianismo. III. La liberaci\u00f3n, con dimensi\u00f3n pastoral: 1. Un viraje significativo; 2. Una teolog\u00ed\u00ada en contexto latinoamericano; 3. Una trayectoria sinuosa; 4. Sus grandes ejes. IV. La &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-liberadora-en-america-latina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS LIBERADORA EN AMERICA LATINA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16979","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}