{"id":16980,"date":"2016-02-05T11:03:58","date_gmt":"2016-02-05T16:03:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequista-el\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:58","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:58","slug":"catequista-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequista-el\/","title":{"rendered":"CATEQUISTA, EL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Tipo de catequista que hoy necesita la Iglesia: 1. Catequistas con una fe profunda; 2. Catequistas firmes en su identidad cristiana; 3. Catequistas con fina sensibilidad misionera; 4. Catequistas con honda preocupaci\u00f3n social. II. El ministerio de la catequesis y sus agentes: 1. Diversidad de ministerios en la Iglesia; 2. Caracter\u00ed\u00adsticas del ministerio de la catequesis; 3. Un ministerio que se ejerce colegialmente; 4. Presb\u00ed\u00adteros, religiosos y laicos en el ministerio catequ\u00e9tico; 5. Los laicos que asumen este ministerio. III. La tarea del catequista: 1. Identificaci\u00f3n del catequista con el car\u00e1cter propio de la catequesis; 2. Una tarea de fundamentaci\u00f3n y de formaci\u00f3n integral; 3. C\u00f3mo realiza el catequista su tarea. IV. La pastoral de catequistas. Dimensiones m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>1. Tipo de catequista que hoy necesita la Iglesia<br \/>\nNo es f\u00e1cil delinear la figura del catequista que hoy necesita la Iglesia. Su tarea, si bien es fundamentalmente la misma a lo largo de la historia de la Iglesia, cobra acentos peculiares seg\u00fan las diversas coyunturas hist\u00f3ricas y culturales. La funci\u00f3n del catequista y la manera de realizar su misi\u00f3n, en efecto, no son exactamente las mismas en un pa\u00ed\u00ads de misi\u00f3n, con su cultura propia, y con unos destinatarios cristianos, que en una Iglesia de antigua cristiandad, con una cultura en r\u00e1pida evoluci\u00f3n y con unos destinatarios ya bautizados, aunque muchas veces alejados de la fe.<\/p>\n<p>Por otra parte, el tipo de catequista que hoy necesita la Iglesia hay que determinarlo, particularmente, en funci\u00f3n del horizonte cultural de un siglo que termina y de otro que se abre; horizonte que est\u00e1 reclamando una nueva evangelizaci\u00f3n. Como afirma el Directorio general para la catequesis, se necesitan catequistas que sepan actuar en el marco religioso cultural de esta nueva evangelizaci\u00f3n de los bautizados. Hay que tener, por eso, muy en cuenta las necesidades evangelizadoras de este momento hist\u00f3rico, con sus valores, sus desaf\u00ed\u00ados y sus sombras. Para responder a este momento se requieren catequistas dotados de una fe profunda, de una clara identidad cristiana y eclesial, de una fina preocupaci\u00f3n misionera y de una honda sensibilidad social (cf DGC 237; cf IC 44).<\/p>\n<p>1. CATEQUISTAS CON UNA FE PROFUNDA. Vivimos hoy en d\u00ed\u00ada en un modelo cultural dominado por el consumo, por la b\u00fasqueda de satisfacciones inmediatas. Este modelo, entre otras cosas, nos polariza por el disfrute de lo presente. Las perspectivas a largo plazo y la esperanza de un m\u00e1s all\u00e1 no agobian tanto al hombre. Por eso se constata que los hombres y mujeres de hoy van perdiendo la capacidad de preguntarse con hondura por el sentido profundo de la vida. F\u00e1cilmente nos convertimos, entonces, en seres superficiales, sin profundidad, viviendo de manera insignificante e intrascendente. La pregunta sobre Dios y sobre el m\u00e1s all\u00e1 queda cada vez m\u00e1s lejana y, como dijo con acierto el te\u00f3logo Paul Tillich, \u00abesta dimensi\u00f3n trascendente se va convirtiendo en una dimensi\u00f3n perdida\u00bb.<\/p>\n<p>En este contexto, la Iglesia necesita catequistas imbuidos de un hondo sentido religioso, con una experiencia madura de fe y un fuerte sentido de Dios. Dado que \u00abla misi\u00f3n primordial de la Iglesia es anunciar a Dios y ser testimonio de \u00e9l ante el mundo\u00bb (DGC 23), el catequista ha de ser capaz de dar testimonio de su fe en Dios y de responder a la inquietud m\u00e1s honda del coraz\u00f3n humano, muchas veces no consciente: la sed de absoluto anida en \u00e9l. S\u00f3lo un catequista as\u00ed\u00ad devolver\u00e1 al ser humano el hondo sentido de la vida y le har\u00e1 gustar el camino de la verdadera felicidad.<\/p>\n<p>2. CATEQUISTAS FIRMES EN SU IDENTIDAD CRISTIANA. La Iglesia necesita hoy catequistas que, junto a una fe profunda, se mantengan firmes en su identidad cristiana y eclesial. Vivimos, en efecto, en un mundo marcado por el pluralismo de formas de pensar, de criterios morales, de estilos de vida diferentes. La uniformidad cultural de anta\u00f1o ha pasado.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n exige de la Iglesia un nuevo modo de presencia, no f\u00e1cil de conseguir. Para muchos ciudadanos de una sociedad democr\u00e1tica los criterios de la Iglesia ya no son el \u00faltimo referente en el que inspirarse. En este contexto, los cristianos han de acostumbrarse a vivir como una comunidad concreta y bien definida, en medio de grupos humanos que tienen otros valores y otra forma de concebir la vida. En muchos sitios, incluso, la concepci\u00f3n cristiana de la vida es juzgada como cosa trasnochada y del pasado.<\/p>\n<p>En medio de tal pluralismo ideol\u00f3gico y axiol\u00f3gico, la Iglesia necesita catequistas que se sientan firmes en sus convicciones cristianas, y que sean capaces de educar a los ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos para que sepan confesar su fe y dar raz\u00f3n de su esperanza, por estar anclados en las verdades esenciales de la fe, en convicciones serias y en los valores evang\u00e9licos fundamentales. Hoy se pide a los catequistas, ante todo, que sepan educar testigos en medio de un mundo donde el relativismo \u00e9tico ha ganado terreno.<\/p>\n<p>2. CATEQUISTAS CON FINA SENSIBILIDAD MISIONERA. La Iglesia necesita hoy, igualmente, catequistas preocupados por la conversi\u00f3n al Se\u00f1or de muchos bautizados actuales. En los pa\u00ed\u00adses de antigua tradici\u00f3n cristiana, y a veces tambi\u00e9n en las Iglesias m\u00e1s j\u00f3venes, \u00abgrupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe e incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio\u00bb (RMi 33). Bastantes de estas personas, sin embargo, siguen cultivando expresiones de religiosidad popular, con su efervescencia social, y momentos de emoci\u00f3n intensa de experiencia de lo sagrado.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n responde a un contexto sociorreligioso que requiere una nueva evangelizaci\u00f3n. En ella, para lograr la recuperaci\u00f3n de la fe perdida u olvidada, es necesario, pero no basta, el testimonio cristiano; hace falta tambi\u00e9n el anuncio de una palabra que interprete este testimonio y llame a las puertas del coraz\u00f3n de los religiosamente indiferentes. \u00abEn esta nueva situaci\u00f3n&#8230; el anuncio misionero y la catequesis, sobre todo de j\u00f3venes y adultos, constituyen una clara prioridad\u00bb (DGC 26).<\/p>\n<p>Para realizar esta nueva evangelizaci\u00f3n, la Iglesia necesita catequistas con una mirada de fe sobre nuestro mundo, para detectar las se\u00f1ales de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y leerlas como llamadas de salvaci\u00f3n; catequistas que crean en los increyentes e indiferentes, sabedores de que, trabajados por el Esp\u00ed\u00adritu, pueden ser recuperados para la fe viva; catequistas capaces de ponerse en di\u00e1logo afectivo y lleno de humanidad con las personas ante las que irradiar la luminosidad y bondad de ese Alguien presente en medio de ellas; catequistas de esperanza, paciencia y alegr\u00ed\u00ada interior, como frutos del Esp\u00ed\u00adritu que los habita; catequistas, en fin, comprometidos con lo humano, como expresi\u00f3n de la condescendencia divina, anunciadores de la salvaci\u00f3n en medio de unos hermanos alejados de la fe.<\/p>\n<p>4. CATEQUISTAS CON HONDA PREOCUPACI\u00ed\u201cN SOCIAL. Junto a ese oscurecimiento del sentido de Dios en nuestra sociedad y a un cierto relativismo \u00e9tico, el momento cultural que vivimos ha quedado a merced de un neoliberalismo econ\u00f3mico que todo lo invade. La antigua tensi\u00f3n de las sociedades entre colectivismo y liberalismo ha pasado. Una clara constataci\u00f3n se abre camino: hoy somos v\u00ed\u00adctimas de estructuras econ\u00f3micas deshumanizadoras, con profundas contradicciones internas y mecanismos econ\u00f3micos y financieros r\u00ed\u00adgidos y ciegos (cf SRS 16). El resultado es un inmenso sufrimiento en muchos hermanos nuestros y en muchas naciones, un paro masivo que no termina de remontar, el retorno de muchos a la pobreza, aun en medio de las sociedades m\u00e1s avanzadas, y un deterioro social generalizado.<\/p>\n<p>En este contexto, en el que los valores humanos m\u00e1s hondos tienden a oscurecerse, la Iglesia necesita unos catequistas dotados de un hondo sentido social, capaces de formar unos cristianos que sepan inocular el fermento dinamizador del evangelio en medio de una problem\u00e1tica socioecon\u00f3mica que crea insolidaridad.<\/p>\n<p>La obra evangelizadora de la Iglesia, en este vasto campo de la relaci\u00f3n entre los pueblos y entre las diferentes capas sociales, tiene una tarea irrenunciable: manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana. \u00abEn cierto sentido es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, est\u00e1n llamados a prestar a la familia humana\u00bb (DGC 19).<\/p>\n<p>II. El ministerio de la catequesis y sus agentes<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu, que conduce a la Iglesia en su misi\u00f3n, suscita continuamente vocaciones para la evangelizaci\u00f3n y la catequesis que hoy necesita la Iglesia. A unos llama al ministerio sacerdotal, una de cuyas funciones es, precisamente, la educaci\u00f3n de la fe. A otros llama a la vida consagrada para realizar, desde esa vocaci\u00f3n, tareas evangelizadoras muy variadas. Muchos de ellos son llamados a trabajar en la catequesis. Muchos laicos, en fin, se ven solicitados \u00aba una cooperaci\u00f3n m\u00e1s inmediata con el apostolado de la jerarqu\u00ed\u00ada, como aquellos hombres y mujeres que ayudaban al ap\u00f3stol Pablo en la evangelizaci\u00f3n, trabajando mucho en el Se\u00f1or\u00bb (LG 33). A algunos de ellos la Iglesia les encomienda la tarea concreta de catequizar. Todos estos agentes est\u00e1n al servicio del \u00abministerio de la catequesis\u00bb (CT 13), que es un ministerio fundamental en toda Iglesia particular.<\/p>\n<p>1. DIVERSIDAD DE MINISTERIOS EN LA IGLESIA. Sabido es que hay en la Iglesia una gran diversidad de ministerios en la unidad de la misi\u00f3n. El Nuevo Testamento describe, en efecto, diversas formas seg\u00fan las cuales el cristiano ejerce su responsabilidad eclesial: \u00abAs\u00ed\u00ad, el Esp\u00ed\u00adritu a uno le concede hablar con sabidur\u00ed\u00ada; a otro, por el mismo Esp\u00ed\u00adritu, hablar con conocimiento profundo; el mismo Esp\u00ed\u00adritu a uno le concede el don de la fe; a otro el poder de curar a los enfermos; a otro el don de hacer milagros; a otro el decir profec\u00ed\u00adas; a otro el saber distinguir entre los esp\u00ed\u00adritus falsos y el Esp\u00ed\u00adritu verdadero; a otro hablar lenguas extra\u00f1as, y a otros saber interpretarlas. Todo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u00bb (lCor 12,8-11). Los catequistas, en concreto, reciben el carisma de educar en la fe a otros, realizando ellos tambi\u00e9n su tarea, movidos por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>2. CARACTER\u00ed\u008dSTICAS DEL MINISTERIO DE LA CATEQUESIS. \u00abEn el conjunto de ministerios y servicios, con los que la Iglesia particular realiza su misi\u00f3n evangelizadora, ocupa un lugar destacado el ministerio de la catequesis\u00bb (DGC 219).<br \/>\nEste ministerio catequ\u00e9tico est\u00e1 configurado por estas caracter\u00ed\u00adsticas: 1) Es un servicio \u00fanico, realizado de modo conjunto por sacerdotes, religiosos y laicos, en comuni\u00f3n con el obispo; 2) Es un servicio oficial, que se realiza en nombre de la Iglesia. No es una acci\u00f3n que pueda realizarse a t\u00ed\u00adtulo privado o por pura iniciativa personal; 3) Tiene un car\u00e1cter propio, que se distingue de otros ministerios tambi\u00e9n fundamentales (anuncio misionero, ministerio lit\u00fargico, ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada, ministerio de la caridad&#8230;). Los agentes de la catequesis no se confunden con los otros agentes pastorales, ya que su acci\u00f3n se circunscribe a un modo particular de educar en la fe.<\/p>\n<p>3. UN MINISTERIO QUE SE EJERCE COLEGIALMENTE. Es muy importante subrayar que el ministerio de la catequesis en la Iglesia no es algo meramente individual. El servicio de la catequesis, en una Iglesia determinada, es uno solo y se realiza por medio de muchos agentes, de modo corporativo, cada uno con su vocaci\u00f3n eclesial, cada uno con su carisma. Como afirma Catechesi tradendae, se trata de \u00abuna responsabilidad diferenciada pero com\u00fan\u00bb (CT 16).<\/p>\n<p>Esto quiere decir que el sujeto activo de las grandes acciones evangelizadoras es la Iglesia particular. Es ella la que anuncia, la que catequiza, la que bautiza, la que celebra la eucarist\u00ed\u00ada&#8230; Los agentes de la catequesis sirven (se ponen al servicio) a ese ministerio y act\u00faan en nombre de la Iglesia. Las implicaciones teol\u00f3gicas, espirituales y pastorales de esta eclesialidad de la catequesis son grandes (cf DGC 21).<\/p>\n<p>El hecho de que el ministerio catequ\u00e9tico sea \u00fanico, pero realizado de manera diferenciada, afecta mucho a la naturaleza de la catequesis, ya que esta transmite la fe apoy\u00e1ndose en la palabra y el testimonio de toda la comunidad cristiana. Es la conjunci\u00f3n de la palabra y el testimonio sacerdotal, religioso y laical la que presenta el rostro completo de la realidad eclesial a la que los catec\u00famenos y los catequizandos se adhieren. \u00abSi faltase alguna de estas formas de presencia, la catequesis perder\u00ed\u00ada parte de su riqueza y significaci\u00f3n\u00bb (DGC 219).<\/p>\n<p>4. PRESB\u00ed\u008dTEROS, RELIGIOSOS Y LAICOS EN EL MINISTERIO CATEQUETICO. En este cuerpo colectivo, que sirve al ministerio de la catequesis, los presb\u00ed\u00adteros, los religiosos y los laicos tienen cada uno, por tanto, su puesto propio: 1) Los presb\u00ed\u00adteros reciben la misi\u00f3n de catequizar. Al recibir el ministerio sacerdotal mediante el sacramento del orden, se les confiere, entre otras cosas, el ministerio de la Palabra, por el que han de realizar a un tiempo la misi\u00f3n de anunciar el evangelio a los no creyentes y la misi\u00f3n de educar en la fe a los creyentes. \u00abTratan, por ello, de que los fieles de la comunidad se formen adecuadamente y alcancen la madurez cristiana\u00bb (DGC 224). 2) Los religiosos, al ser llamados al servicio catequ\u00e9tico, ofrecen una aportaci\u00f3n peculiar valios\u00ed\u00adsima, la que deriva de su condici\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de personas consagradas a Dios mediante la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos. La radicalidad de su entrega es signo viviente de una Iglesia llamada a vivir los valores de las bienaventuranzas. Es m\u00e1s, los diversos carismas fundacionales \u00abenriquecen una tarea com\u00fan con unos acentos propios, muchas veces de gran hondura religiosa, social y pedag\u00f3gica\u00bb (DGC 229). 3)Los laicos colaboran en el servicio catequ\u00e9tico desde su condici\u00f3n peculiar: \u00abel car\u00e1cter secular es propio de los laicos\u00bb (LG 31). Lo caracter\u00ed\u00adstico de su aportaci\u00f3n consiste, en efecto, en que viven plenamente insertos en las tareas seculares: vida familiar, profesional, sindical, pol\u00ed\u00adtica, cultural; es decir, viven la misma forma de vida que aquellos a quienes catequizan. De este modo, \u00ablos propios catec\u00famenos y catequizandos pueden encontrar en ellos un modelo cristiano cercano en el que proyectar su futuro como creyentes\u00bb (DGC 230).<\/p>\n<p>5. Los LAICOS QUE ASUMEN ESTE MINISTERIO. \u00abLa vocaci\u00f3n del laico para la catequesis brota del sacramento del bautismo y es robustecida por el sacramento de la confirmaci\u00f3n, gracias a los cuales participa de la misi\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo\u00bb (DGC 231).<\/p>\n<p>Esta es la vocaci\u00f3n com\u00fan al apostolado. Todos los creyentes tienen, en efecto, el deber de confesar su fe con la palabra y el testimonio. Pero adem\u00e1s de esta vocaci\u00f3n com\u00fan, algunos laicos se sienten interiormente llamados por Dios para asumir la tarea de transmitir a otros la fe de una manera m\u00e1s org\u00e1nica. Es una vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica para asumir el servicio oficial de la catequesis. La Iglesia discierne esta llamada divina y confiere a los que considera aptos la misi\u00f3n de catequizar.<\/p>\n<p>Los documentos de la Iglesia distinguen dos tipos de catequistas: los catequistas a tiempo pleno y los catequistas a tiempo parcial (DGC 233; cf AG 17). Es decir, se dan entre los catequistas grados diversos de dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos catequistas, en efecto, s\u00f3lo pueden dedicar a la catequesis un corto espacio de tiempo (una sesi\u00f3n semanal, por ejemplo) y lo hacen durante un per\u00ed\u00adodo limitado de su vida (tres o cuatro a\u00f1os). Se trata de una aportaci\u00f3n muy valiosa. La mayor parte de los catequistas colaboran, normalmente, de esta manera.<\/p>\n<p>Pero, junto a ellos, es necesario avanzar hacia una forma de colaboraci\u00f3n m\u00e1s intensa y estable. Por colaboraci\u00f3n intensa puede entenderse, por ejemplo, el equivalente a una media jornada laboral. Por colaboraci\u00f3n estable hay que entender un compromiso suficientemente dilatado en el tiempo (de diez a quince a\u00f1os, por ejemplo).<\/p>\n<p>El nuevo Directorio da mucha importancia a este compromiso m\u00e1s intenso y estable: \u00abla importancia del ministerio de la catequesis aconseja que en la di\u00f3cesis exista, ordinariamente, un cierto n\u00famero de religiosos y laicos estables y generosamente dedicados a la catequesis, reconocidos p\u00fablicamente por la Iglesia y que, en comuni\u00f3n con los sacerdotes y el obispo, contribuyan a dar a este servicio diocesano la configuraci\u00f3n eclesial que le es propia\u00bb (DGC 231).<\/p>\n<p>Esta aportaci\u00f3n del Directorio es riqu\u00ed\u00adsima y tiene un gran alcance. Apunta a una institucionalizaci\u00f3n del compromiso religioso y laical para el servicio de la catequesis, de acuerdo a las prescripciones del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico: \u00abLos laicos que sean considerados id\u00f3neos tienen capacidad de ser llamados por los sagrados Pastores para aquellos oficios eclesiales (officia) y encargos (munera) que puedan cumplir seg\u00fan las prescripciones del derecho\u00bb (CIC 228).<\/p>\n<p>Las ventajas de institucionalizar el servicio o encargo de ser catequista en nuestras Iglesias particulares son grandes. Es la mejor forma de oficializar el reconocimiento de la comunidad cristiana al catequista, seglar o religioso. Otra ventaja clara -y no la m\u00e1s peque\u00f1a- es que, mientras el presb\u00ed\u00adtero, normalmente, y en virtud de su ministerio pastoral, debe atender un amplio abanico de tareas eclesiales, esos catequistas estables ejercen esta tarea eclesial dedic\u00e1ndose s\u00f3lo a ella. Tambi\u00e9n es importante que las di\u00f3cesis sostengan econ\u00f3micamente a estos catequistas, aunque no hagan de ello una profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>No es necesario ni conveniente que esta nueva figura, la del catequista estable, irrumpa artificialmente en nuestra escena pastoral, sino s\u00f3lo en la medida en que las necesidades catequizadoras de una di\u00f3cesis lo reclamen. Pero qu\u00e9 duda cabe que muchas di\u00f3cesis pueden ir dot\u00e1ndose de estos cuadros de religiosos y seglares que, en uni\u00f3n de algunos presb\u00ed\u00adteros m\u00e1s directamente responsabilizados de la catequesis, van a visibilizar el ministerio de la catequesis en una Iglesia particular.<\/p>\n<p>III. La tarea del catequista<br \/>\n1. IDENTIFICACI\u00ed\u201cN DEL CATEQUISTA CON EL CAR\u00ed\u0081CTER PROPIO DE LA CATEQUESIS. Un aspecto esencial que configura la identidad del catequista en la Iglesia es su identificaci\u00f3n con el car\u00e1cter propio de la catequesis. En la medida en que el catequista descubra y realice lo que es peculiar y espec\u00ed\u00adfico de la tarea catequ\u00e9tica en el conjunto de la evangelizaci\u00f3n, su identidad como catequista se ir\u00e1 consolidando.<\/p>\n<p>Ser catequista, en efecto, es distinto de ser misionero del primer anuncio entre los no creyentes. Tampoco hay que confundirlo con el animador permanente de una comunidad cristiana. Ser catequista no es lo mismo que ser profesor de religi\u00f3n en un colegio o dirigente de un grupo apost\u00f3lico. La tarea del catequista en la Iglesia tiene su propia especificidad (cf IC 44).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es, entonces, el car\u00e1cter propio de la tarea que realiza el catequista? 1) \u00abLa aut\u00e9ntica catequesis es siempre una iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica a la revelaci\u00f3n que Dios mismo ha hecho al hombre en Jesucristo, revelaci\u00f3n conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras, y comunicada conjuntamente, mediante una traditio viva y activa, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n (CT 22, recogido en DGC 66). 2) Dentro del proceso evangelizador, \u00abel momento de la catequesis es el que corresponde al per\u00ed\u00adodo en que se estructura la conversi\u00f3n a Jesucristo, dando una fundamentaci\u00f3n a esa primera adhesi\u00f3n\u00bb (DGC 63).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s peculiar de la catequesis es, por tanto, la realizaci\u00f3n de esta funci\u00f3n iniciadora, fundamentadora, del ministerio de la Palabra. Pero es tal su riqueza interna, que colabora tambi\u00e9n en la funci\u00f3n misionera y en la funci\u00f3n de educaci\u00f3n permanente de la fe de ese ministerio.<\/p>\n<p>En efecto, en la situaci\u00f3n de nueva evangelizaci\u00f3n, muy extendida en toda la Iglesia, la tarea del catequista deber\u00e1 atender a la necesidad de conversi\u00f3n que tienen muchos bautizados que acceden a la catequesis (cf CT 19). Es la tarea que corresponde al precatecumenado o a la precatequesis y se realiza por medio de una catequesis kerigm\u00e1tica, que es la propuesta de la buena nueva con vistas a una opci\u00f3n de vida s\u00f3lida de fe (cf DGC 62).<\/p>\n<p>La catequesis ejerce tambi\u00e9n, junto a la homil\u00ed\u00ada, la funci\u00f3n de educar permanentemente la fe. Hoy d\u00ed\u00ada, una educaci\u00f3n b\u00e1sica de la fe no basta; hay que continuar aliment\u00e1ndola continuamente. La catequesis dispone de formas apropiadas para hacerlo, fundamentalmente por medio de la llamada catequesis ocasional.<\/p>\n<p>Tres son, por tanto, las formas b\u00e1sicas de catequesis: catequesis kerigm\u00e1tica, catequesis de iniciaci\u00f3n y catequesis ocasional. Su funci\u00f3n m\u00e1s propia y peculiar es la de iniciaci\u00f3n, es decir, la que tiene por objeto fundamentar la fe.<\/p>\n<p>2. UNA TAREA DE FUNDAMENTACI\u00ed\u201cN Y DE FORMACI\u00ed\u201cN INTEGRAL. Por ser la catequesis una iniciaci\u00f3n a la vida cristiana, el catequista se caracteriza por desarrollar un proceso de fundamentaci\u00f3n b\u00e1sica de la fe, ya sea con ni\u00f1os, con j\u00f3venes o con adultos. Dicho en otras palabras, la tarea propia del catequista consiste en poner los fundamentos de la fe en todo aquel que se ha visto cautivado por el evangelio. El Esp\u00ed\u00adritu se vale del catequista para cimentar la vida cristiana del convertido.<\/p>\n<p>El catequista es, por tanto, un formador de base que facilita la educaci\u00f3n de los fundamentos de la fe. Se trata de una tarea paciente, sorda, humilde, tenaz&#8230; No tiene la espectacularidad del conferenciante brillante o la del profesor erudito, pero s\u00ed\u00ad la gratificaci\u00f3n de saberse formador integral de cristianos. Su talante es el de ser un educador de personas, un formador de testigos del Reino. No trata de impactar comunicando las \u00faltimas adquisiciones de la ciencia teol\u00f3gica: a otros les corresponder\u00e1 esa tarea. El catequista se centra, m\u00e1s bien, en la transmisi\u00f3n de aquellas certezas sencillas pero s\u00f3lidas de la fe, en la educaci\u00f3n de los valores evang\u00e9licos m\u00e1s fundamentales.<\/p>\n<p>Esta formaci\u00f3n b\u00e1sica y fundamental es, sin embargo, integral, y est\u00e1, por tanto, \u00ababierta a todas las esferas de la vida cristiana\u00bb (CT 21). Ha de ense\u00f1ar a conocer la fe, a vivirla, a celebrarla y a anunciarla. El catequista, en consecuencia, no es un especialista en un determinado aspecto del cristianismo, sino un iniciador en todas las dimensiones o aspectos de la fe. Es como un maestro b\u00e1sico de la fe que proporciona la primera educaci\u00f3n integral, la m\u00e1s elemental, pero seguramente la m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando esta base est\u00e1 bien asegurada entra en juego la educaci\u00f3n permanente, a trav\u00e9s de formas muy variadas. \u00abEn diversas regiones es llamada tambi\u00e9n catequesis permanente\u00bb (DGC 51; cf IC 21). Pero en su sentido m\u00e1s propio, la catequesis, como dice CT 21, \u00abes siempre iniciaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad reside toda la grandeza del catequista. Otros agentes educativos vendr\u00e1n despu\u00e9s a construir sobre su labor. El se limita a poner los fundamentos de nuestro edificio espiritual. Pero todo el mundo sabe que la solidez de una casa depende de la calidad de sus cimientos.<\/p>\n<p>3. C\u00ed\u201cMO REALIZA EL CATEQUISTA SU TAREA. Para realizar esta tarea, el catequista debe inspirarse en el propio Jes\u00fas, formador de sus disc\u00ed\u00adpulos. Los evangelios lo presentan anunciando, ciertamente, la buena noticia a las muchedumbres, pero dedicando igualmente a los disc\u00ed\u00adpulos una formaci\u00f3n especial, una educaci\u00f3n m\u00e1s honda. Esta preparaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos fue una verdadera catequesis.<\/p>\n<p>Jes\u00fas educa a sus disc\u00ed\u00adpulos de una forma nueva, distinta a la que utilizaban los maestros de su \u00e9poca. Y es, precisamente, esa nueva manera de educar la que ha de inspirar al catequista en su tarea.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante es saber catequizar desde una hondura religiosa. Cuando Jes\u00fas educaba, siempre se produc\u00ed\u00ada el mismo fen\u00f3meno: las personas se acercaban a Dios. Esta forma de hacer catequesis s\u00f3lo es posible mediante un cierto desbordamiento de la propia vivencia religiosa del catequista hacia el catec\u00fameno.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada una preocupaci\u00f3n misionera constante. Su contacto con las gentes buscaba siempre la conversi\u00f3n. Nunca se content\u00f3 con cuidar s\u00f3lo a las ovejas del redil. Su obsesi\u00f3n era siempre la oveja que estaba fuera. Igualmente, la palabra del catequista, imitador de Jes\u00fas, ser\u00e1 siempre una palabra misionera, de inter\u00e9s por los que viven al margen de la fe.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00ed\u00adstica de la manera de educar de Jes\u00fas es que su mensaje nunca era as\u00e9ptico, sino interpelador. Catequizar es siempre invitar a definirse, a optar, a comprometerse. Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada dirigirse a aquella zona de las personas, el coraz\u00f3n, de donde brotan las decisiones, las tomas de postura, los compromisos m\u00e1s existenciales.<\/p>\n<p>El catequista, siguiendo a Jes\u00fas, ha de saber presentar el evangelio en relaci\u00f3n con la vida diaria, con las experiencias humanas m\u00e1s hondas, con los interrogantes m\u00e1s acuciantes del hombre. Recu\u00e9rdese, por ejemplo, el di\u00e1logo de Jes\u00fas con la samaritana y su verdadera sed. En la conversaci\u00f3n con ella, vemos c\u00f3mo Jes\u00fas supo captar la fibra m\u00e1s sensible de aquella mujer, aquello que realmente le estaba afectando m\u00e1s.<\/p>\n<p>Junto a su hondura religiosa, Jes\u00fas hablaba desde una sensibilidad especial hacia los m\u00e1s pobres. Incluso en sus conversaciones con los ricos, la referencia a los que m\u00e1s sufr\u00ed\u00adan era constante. Es muy importante, por eso, que el catequista deje transparentar esa misma sensibilidad, fruto de una opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres. La problem\u00e1tica de los que m\u00e1s sufren ha de estar constantemente presente en la boca de todo catequista.<\/p>\n<p>Es fundamental, finalmente, que la palabra del catequista est\u00e9 respaldada por el testimonio de su vida. Jes\u00fas as\u00ed\u00ad lo hac\u00ed\u00ada: \u00abAunque no me cre\u00e1is a m\u00ed\u00ad, creed en las obras\u00bb. Sin ese respaldo testimonial, la palabra del catequista sonar\u00e1 a hueca, ser\u00e1 una palabra abstracta.<\/p>\n<p>IV. La pastoral de catequistas. Dimensiones m\u00e1s importantes<br \/>\nDentro de la organizaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en una Iglesia particular, la pastoral de catequistas tiene una importancia peculiar. De entre todos los elementos interesantes de la catequesis, los agentes, es decir, los catequistas, son lo m\u00e1s importante. Por muy buenos instrumentos de catequizaci\u00f3n que se utilicen (catecismos, materiales, medios&#8230;), por muy bien organizada que est\u00e9 la catequesis, si no se cuenta con buenos catequistas, bien preparados, la acci\u00f3n catequizadora no ser\u00e1 eficaz.<\/p>\n<p>Dentro de la catequ\u00e9tica, sin embargo, el concepto de pastoral de catequistas (con esta u otra formulaci\u00f3n af\u00ed\u00adn) ha sido poco elaborado, seguramente porque en la realidad pastoral el inter\u00e9s se ha polarizado, sobre todo, en la formaci\u00f3n de los mismos (aspecto, sin duda, vital y decisivo), pero se descuidan otras dimensiones muy importantes de la necesaria atenci\u00f3n a los catequistas en una Iglesia concreta. El n\u00famero elevado de los mismos -en Espa\u00f1a se calculan unos 270.000- puede estar planteando importantes problemas pastorales para la evangelizaci\u00f3n (cf DGC 33).<\/p>\n<p>Una adecuada pastoral de catequistas ha de cuidar, ante todo, el problema de la vocaci\u00f3n de los catequistas. La experiencia dice que los criterios de adhesi\u00f3n de un candidato para ser catequista son, muchas veces, improvisados y poco rigurosos. La misma promoci\u00f3n de vocaciones para la catequesis se suele realizar con vistas a atender a necesidades urgentes e inmediatas m\u00e1s que, con perspectivas de m\u00e1s largo plazo, para ir configurando una catequesis que sea realmente renovadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante -dentro de una pastoral de catequistas- la atenci\u00f3n personal al catequista, como miembro cualificado de la comunidad cristiana. Los presb\u00ed\u00adteros tienen aqu\u00ed\u00ad un importante papel a realizar. A veces se ha definido la misi\u00f3n de estos en la catequesis como la de un catequista de catequistas.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de los catequistas plantea, asimismo, importantes cuestiones. En aquellos \u00e1mbitos de catequizaci\u00f3n -por ejemplo la catequesis de adultos- donde los catequistas son m\u00e1s escasos, la promoci\u00f3n adecuada de la catequesis, a nivel de una Iglesia particular, exige una distribuci\u00f3n m\u00e1s homog\u00e9nea y mayores dosis de generosidad apost\u00f3lica en los agentes.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n vital para una acci\u00f3n evangelizadora eficaz es la de la coordinaci\u00f3n de los agentes de pastoral. Cuando sobre unos mismos destinatarios inciden diversas acciones pastorales -por ejemplo sobre la juventud esa coordinaci\u00f3n es algo insoslayable. Profesores de religi\u00f3n, animadores de movimientos apost\u00f3licos, responsables de comunidades eclesiales de base, catequistas&#8230; este conjunto de agentes ha de trabajar de modo coordinado. Una adecuada pastoral de catequistas ha de saber vincularlos a esos otros agentes para plantear la educaci\u00f3n en la fe de modo conjunto.<\/p>\n<p>La promoci\u00f3n de dirigentes es muy importante en todo colectivo humano numeroso. En nuestro contexto eclesial espa\u00f1ol, la figura del animador del grupo de catequistas aparece como algo fundamental. Promover estos dirigentes y proporcionales una formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica es cometido de una adecuada pastoral de catequistas. La promoci\u00f3n de dirigentes a un nivel m\u00e1s amplio, de zona o de di\u00f3cesis, es tambi\u00e9n muy importante.<\/p>\n<p>El reconocimiento de los catequistas por parte de la comunidad cristiana es algo que debe procurarse con todo cuidado. Muchas veces el grupo de catequistas es una pieza aislada, desconocida para la comunidad. Si aquellos act\u00faan en nombre de esta, la comunidad debe conocerlos, apoyarlos y valorarlos.<\/p>\n<p>En medio de este conjunto de acciones interesantes de una pastoral de catequistas, qu\u00e9 duda cabe que la formaci\u00f3n de los mismos constituye el aspecto m\u00e1s importante y realmente decisivo para toda la obra catequizadora. Esta formaci\u00f3n ha de referirse tanto al ser como al saber y al saber hacer del catequista, tratando que madure como persona y como creyente, que adquiera el conocimiento necesario del mensaje cristiano y la manera m\u00e1s adecuada para su comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El sacerdote y la catequesis, Edice, Madrid 1992; AA.VV., Formar catequistas en los a\u00f1os ochenta, CCS, Madrid 1984; BOROBIO D., Ministerios laicales, Atenas, Madrid 19862; FOSSION A., La spiritualit\u00e9 du catechiste aujourd&#8217;hui, Dieu toujours recommenc\u00e9, Lumen vitae, Bruselas 1997; GATTI G., Ser catequista hoy, Sal Terrae, Santander 1981; HASTINGS A., El ministerio del catequista, Seminarios 56, v. 21; INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS CATEQUETICAS SAN P\u00ed\u00ado X, Los educadores de la fe en el momento actual, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1978; SECRETARIADO DE LA COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE PASTORAL, Los ministerios laicales como cauce de corresponsabilidad en la pastoral de la Iglesia local, Madrid 1988; SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS DE MADRID, Manual para el catequista de adultos, San Pablo, Madrid 1983; SORAVITO L., Catequista, en GEVAERT J. (dir), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987; WYLER A., El educador al servicio de la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985.<\/p>\n<p>Ricardo L\u00e1zaro Recalde<br \/>\ny Vicente M\u00c2\u00b0. Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Tipo de catequista que hoy necesita la Iglesia: 1. Catequistas con una fe profunda; 2. Catequistas firmes en su identidad cristiana; 3. Catequistas con fina sensibilidad misionera; 4. Catequistas con honda preocupaci\u00f3n social. II. El ministerio de la catequesis y sus agentes: 1. Diversidad de ministerios en la Iglesia; 2. Caracter\u00ed\u00adsticas del ministerio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequista-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUISTA, EL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16980","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16980"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16980\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}