{"id":16981,"date":"2016-02-05T11:03:59","date_gmt":"2016-02-05T16:03:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celebracion-y-oracion-iniciacion-a-la\/"},"modified":"2016-02-05T11:03:59","modified_gmt":"2016-02-05T16:03:59","slug":"celebracion-y-oracion-iniciacion-a-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celebracion-y-oracion-iniciacion-a-la\/","title":{"rendered":"CELEBRACION Y ORACION, INICIACION A LA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Mutua relaci\u00f3n: 1. Aproximaciones; 2. El lugar de la convergencia: la iniciaci\u00f3n. II. Iniciar en la celebraci\u00f3n: 1. Lo espec\u00ed\u00adfico de la celebraci\u00f3n; 2. La vida como celebraci\u00f3n. III. Iniciar en la oraci\u00f3n: 1. La oraci\u00f3n; 2. Iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n; 3. Jes\u00fas, pedagogo de la oraci\u00f3n; 4. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Mutua relaci\u00f3n<br \/>\nLa catequesis y la liturgia se relacionan mutuamente. Sin embargo, en tiempos recientes, el equilibrio de relaciones no siempre ha sido f\u00e1cil de mantener. Quiz\u00e1s, preocupados los catequistas por una acentuaci\u00f3n seria de la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la catequesis y por el compromiso cristiano en la transformaci\u00f3n de la realidad mundana, se ha marginado un poco la relaci\u00f3n liturgia-catequesis. Es bueno recordar la llamada de atenci\u00f3n que hac\u00ed\u00ada el Mensaje al pueblo de Dios al finalizar el s\u00ed\u00adnodo de 1977: \u00abEn toda catequesis \u00ed\u00adntegra hay que unir siempre de modo inseparable: el conocimiento de la palabra de Dios, la celebraci\u00f3n de la fe en los sacramentos, la confesi\u00f3n de la fe en la vida cotidiana\u00bb (MPD 11).<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde vienen los problemas de la relaci\u00f3n entre iniciaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n y a la oraci\u00f3n y la catequesis? Creo que una de las fuentes del problema radica en el concepto que se tiene de catequesis y de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. APROXIMACIONES. En la medida en que la catequesis se aproxima e inspira en los m\u00e9todos de la escuela, de la sola ense\u00f1anza, est\u00e1 perdiendo su car\u00e1cter de iniciaci\u00f3n, propio de toda catequesis, donde hay que situar tambi\u00e9n la iniciaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es desde\u00f1able apuntar aqu\u00ed\u00ad, adem\u00e1s, el marco mismo en el que se realiza la catequesis. En ocasiones, el espacio geogr\u00e1fico en que se desarrolla la catequesis influye positiva o negativamente en la dimensi\u00f3n de iniciaci\u00f3n lit\u00fargica que aquella conlleva. El espacio propio de la comunidad cristiana, el templo, ayuda a la acci\u00f3n catequ\u00e9tica para iniciar en aquello que all\u00ed\u00ad se realiza: la reuni\u00f3n de la asamblea para la escucha de la Palabra y la celebraci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>Algunos materiales habituales utilizados para la catequesis de ni\u00f1os, de adolescentes y j\u00f3venes ofrecen una iniciaci\u00f3n que despu\u00e9s no se ve reflejada en las celebraciones de la comunidad cristiana. Una cosa es lo que se hace en la sesi\u00f3n de catequesis y otra cosa es la vida celebrativa de la comunidad cristiana. Se produce as\u00ed\u00ad una especie de ruptura o dualidad entre la celebraci\u00f3n real comunitaria y la iniciaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n en el proceso de educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Finalmente, reconociendo que la liturgia, considerada en su globalidad, tiene una dimensi\u00f3n clara de educaci\u00f3n de la fe, la catequesis ha olvidado su funci\u00f3n de iniciar en la celebraci\u00f3n. Ha salido as\u00ed\u00ad perdiendo la celebraci\u00f3n, dado que lo que en ella se hac\u00ed\u00ada y dec\u00ed\u00ada resultaba (y resulta) incomprensible para los participantes. En algunos casos, la constataci\u00f3n de esta realidad ha llevado a un n\u00famero reducido de pastores a hacer de la celebraci\u00f3n un espacio catequ\u00e9tico, cosa que no le es propia1. Algunos liturgistas han defendido siempre el papel de la liturgia sobre la catequesis2. En realidad, \u00abcatequesis y liturgia constituyen visiblemente dos dimensiones de una misma realidad\u00bb (IC 39).<\/p>\n<p>2. EL LUGAR DE LA CONVERGENCIA: LA INICIACI\u00ed\u201cN. Como s\u00ed\u00adntesis, diremos que toda celebraci\u00f3n tiene una dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica. En la celebraci\u00f3n se proclama la palabra de Dios y se explicita, a trav\u00e9s de ritos y de la homil\u00ed\u00ada, para que el creyente capte la actualizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n de Dios, aqu\u00ed\u00ad y ahora, para la comunidad celebrante. Al mismo tiempo, la catequesis tiene que iniciar a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, pues le corresponde a la catequesis \u00abla educaci\u00f3n de las diferentes dimensiones de la fe, ya que la catequesis es una formaci\u00f3n cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana. En virtud de su misma din\u00e1mica interna, la fe pide ser conocida, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n. La catequesis debe cultivar cada una de estas dimensiones\u00bb (DGC 84; cf IC 42). La catequesis tiene el cometido de preparar a la celebraci\u00f3n de los sacramentos y de profundizar todo cuanto se celebra y se vive en ellos (ritos, s\u00ed\u00admbolos, signos, actitudes, calendario lit\u00fargico, etc.)3. Las dos realidades, liturgia y catequesis, son complementarias, no absolutas ni excluyentes.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis (DGC), al enumerar las tareas fundamentales de la catequesis, pone, en segundo lugar, la educaci\u00f3n lit\u00fargica: \u00abEn efecto, \u00abCristo est\u00e1 siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fagica\u00bb. La comuni\u00f3n con Jesucristo conduce a celebrar su presencia salv\u00ed\u00adfica en los sacramentos y, particularmente, en la eucarist\u00ed\u00ada. La Iglesia desea que se lleve a todos los fieles cristianos a aquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa que exige la naturaleza de la liturgia misma y la dignidad de su sacerdocio bautismal. Para ello, la catequesis, adem\u00e1s de propiciar el conocimiento del significado de la liturgia y de los sacramentos, ha de educar a los disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo \u00abpara la oraci\u00f3n, la acci\u00f3n de gracias, la penitencia, la plegaria confiada, el sentido comunitario, la captaci\u00f3n recta del significado de los s\u00ed\u00admbolos&#8230;\u00bb; ya que todo ello es necesario para que exista una verdadera vida lit\u00fargica\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>Desde el Vaticano II, especialmente el decreto Ad gentes, la Iglesia se ha planteado seriamente el concepto de iniciaci\u00f3n cristiana que, en los primeros siglos, era la forma normal de acceso al bautismo, la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada. Cuando los ni\u00f1os fueron admitidos al bautismo, la iniciaci\u00f3n cristiana, tal como se llevaba a cabo entre los siglos II al VIII, perdi\u00f3 su vigencia siendo reemplazada por el ambiente de cristiandad y por otras acciones concretas de la comunidad cristiana, que variaron seg\u00fan los lugares y los momentos de la historia.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00ed\u00adas, la iniciaci\u00f3n cristiana ha vuelto a tomar importancia. Aunque son muchos los factores que han contribuido a ello, se\u00f1alamos aqu\u00ed\u00ad dos: la p\u00e9rdida del ambiente de cristiandad en la sociedad y el aumento de peticiones de bautismo en las etapas de adolescencia y vida adulta.<\/p>\n<p>La respuesta oficial a este problema la dio la Iglesia con la publicaci\u00f3n del Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (1972) y la adaptaci\u00f3n a la realidad particular espa\u00f1ola, llevada a cabo por la Conferencia episcopal en La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones4 (IC). Sin embargo, hay que reconocer que es una tarea pendiente. El Directorio general para la catequesis (1997) aborda de nuevo el problema y describe la catequesis como \u00abelemento fundamental de la iniciaci\u00f3n cristiana, estrechamente vinculada a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, especialmente al bautismo, sacramento de la fe. El eslab\u00f3n que une la catequesis con el bautismo es la profesi\u00f3n de fe, que es, a un tiempo, elemento interior de este sacramento y meta de la catequesis. La finalidad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica consiste precisamente en esto: propiciar una viva, expl\u00ed\u00adcita y operante profesi\u00f3n de fe. Para lograrlo, la Iglesia transmite a los catec\u00famenos y a los catequizandos la experiencia viva que ella misma tiene del evangelio, su fe, para que aquellos la hagan suya al profesarla. Por eso, la aut\u00e9ntica catequesis es siempre una iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica a la revelaci\u00f3n que Dios mismo ha hecho al hombre en Jesucristo, revelaci\u00f3n conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras, y comunicada constantemente, mediante una traditio viva y activa, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (DGC 66).<\/p>\n<p>II. Iniciar en la celebraci\u00f3n<br \/>\nLa exigencia de iniciar en la celebraci\u00f3n se desprende de la misma identidad de la catequesis y de la liturgia. El Concilio ense\u00f1a que la liturgia es la \u00abacci\u00f3n sagrada por excelencia\u00bb (SC 7) y que representa \u00abla cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (SC 10). El puesto que el Concilio reconoce a la liturgia es bien claro dentro de la vida cristiana.<\/p>\n<p>En el proceso de evangelizaci\u00f3n, la catequesis se define como momento esencial al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana. La catequesis es una formaci\u00f3n org\u00e1nica y sistem\u00e1tica, centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, a trav\u00e9s de tareas de iniciaci\u00f3n, educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n (DGC 67, 68).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la aportaci\u00f3n que la catequesis tiene que hacer a la celebraci\u00f3n?<br \/>\n1. LO ESPEC\u00ed\u008dFICO DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN. \u00abLa santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa en las celebraciones lit\u00fargicas que exige la naturaleza de la liturgia misma\u00bb (SC 14).<\/p>\n<p>La tarea de la catequesis consiste en introducir al creyente en el contenido de lo que se celebra: el misterio de Cristo. Este misterio no es una idea, es un acontecimiento acaecido en la historia del pueblo de Israel y que tiene su plenitud en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; hoy se perpet\u00faa en la Iglesia por medio del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Uno de los criterios de presentaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico que la catequesis ha de tener presente es el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n (cf DGC 107-108). Al proponer la salvaci\u00f3n como historia, la catequesis se ve obligada a acudir a la Biblia para conocer las obras y palabras con las que Dios se ha revelado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La catequesis no inicia en una historia que pas\u00f3 y ya no pasa, sino que inicia en unas acciones de Dios en la historia que siguen siendo historia de salvaci\u00f3n hoy para todos los hombres y para la persona concreta. \u00abEl misterio de la Palabra no s\u00f3lo recuerda la revelaci\u00f3n de las maravillas de Dios hechas en el pasado&#8230;, sino que, al mismo tiempo, interpreta, a la luz de esta revelaci\u00f3n, la vida de los hombres de nuestra \u00e9poca, los signos de los tiempos y las realidades de este mundo, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvaci\u00f3n de los hombres\u00bb (DCG 11). Es el aspecto b\u00ed\u00adblico y doctrinal de la catequesis.<\/p>\n<p>El mandato de Jes\u00fas \u00abHaced esto en recuerdo m\u00ed\u00ado\u00bb (Lc 22,19; lCor 11,24) lleva a la comunidad cristiana a recordar continuamente las intervenciones fundantes de la historia de la salvaci\u00f3n. Recordando, celebrando los acontecimientos del Dios salvador, nos fundamos como comunidad salvada, inserta en la corriente de salvaci\u00f3n que Dios inici\u00f3 al principio de la creaci\u00f3n. La celebraci\u00f3n no podr\u00e1 ser nunca una aburrida repetici\u00f3n de algo ajeno a nuestra propia historia y destino salv\u00ed\u00adfico. \u00abLa referencia al hoy hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico es esencial en la catequesis. Se ayuda, as\u00ed\u00ad, a catec\u00famenos y catequizandos a abrirse a la inteligencia espiritual de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb (DGC 108).<\/p>\n<p>La catequesis tiene que conjugar a la vez las dimensiones b\u00ed\u00adblica, doctrinal y mistag\u00f3gica que le son propias, para que la persona comprenda y celebre la acci\u00f3n de Dios como acci\u00f3n que llega a la comunidad y a la persona en el momento mismo de la celebraci\u00f3n. Al celebrar los hechos de salvaci\u00f3n, la comunidad y la persona entran en di\u00e1logo con Dios a trav\u00e9s de la Palabra proclamada y de los signos realizados. La \u00fanica forma que tenemos de participar en los hechos que celebramos y actualizamos es por medio de signos; desde lo material y visible, desde los gestos y los s\u00ed\u00admbolos se facilita la participaci\u00f3n en la realidad salv\u00ed\u00adfica, que de otra manera no podr\u00ed\u00adamos ni siquiera atisbar.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que la celebraci\u00f3n posee en s\u00ed\u00ad misma elementos que inician en la comprensi\u00f3n de lo que se realiza, es imprescindible la complementariedad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad el celebrante podr\u00e1 percibir la profundidad de los signos y de las palabras dentro de la celebraci\u00f3n: la inmersi\u00f3n en el agua, la fracci\u00f3n del pan, la unci\u00f3n con el aceite, la imposici\u00f3n de manos&#8230; el misterio que est\u00e1 detr\u00e1s de las cosas visibles que realizamos (ritos) y utilizamos (pan, vino, agua, \u00f3leo santo&#8230;).<\/p>\n<p>2. LA VIDA COMO CELEBRACI\u00ed\u201cN. \u00abEn la liturgia; toda la vida personal es ofrenda espiritual\u00bb (DGC 87). La tarea de la catequesis no se detiene en la iniciaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, considerada esta como una acci\u00f3n lit\u00fargica de la comunidad. La catequesis inicia tambi\u00e9n al catec\u00fameno en la comprensi\u00f3n de su vida como celebraci\u00f3n5. Lo podemos resumir diciendo que la catequesis inicia a una manera de vivir en la que vivir es celebrar.<\/p>\n<p>La novedad del culto cristiano consiste, siguiendo el relato de la samaritana, en poder celebrar sin necesidad de estar sujetos a lugares determinados (Jn 4,20-24). Entender la propia vida como liturgia conlleva entender qu\u00e9 es la liturgia y el ritmo de la liturgia. Desde esa base, la catequesis podr\u00e1 ayudar a la persona a descubrir en los acontecimientos ordinarios de su vida el misterio pascual de Jes\u00fas presente en su existencia.<\/p>\n<p>En concreto, la catequesis ayudar\u00e1 al catec\u00fameno a leer e interpretar su vida desde la referencia b\u00ed\u00adblica. Como la historia del pueblo elegido, la historia personal y comunitaria, vistas en perspectiva de historia de salvaci\u00f3n, est\u00e1n salpicadas de momentos de \u00e9xodo, de desierto, de tentaci\u00f3n, de llamada, de negaci\u00f3n, etc. M\u00e1s a\u00fan, gracias a que no nos pasan cosas diferentes y no vivimos cosas diferentes de las que vivieron los hombres y mujeres protagonistas de los relatos b\u00ed\u00adblicos, nosotros podemos entender su historia y podemos admirar la intervenci\u00f3n de Dios, que les invit\u00f3, y nos invita hoy, a caminar por caminos nuevos. Dios interviene en la historia humana realizando la salvaci\u00f3n. La vida de cada d\u00ed\u00ada y la vida en su totalidad est\u00e1n impregnadas de la presencia de Dios, que llama continuamente a salir de la muerte y caminar hacia la vida, a renacer al misterio de resurrecci\u00f3n inaugurado por Jesucristo. El creyente iniciado sabe que su vida es una celebraci\u00f3n en la medida en que, con su hacer, colabora con Dios en la preocupaci\u00f3n porque todos los hombres se salven y que en todas las partes se extienda el reino de las bienaventuranzas. La vida del creyente se convierte en un intenso e \u00ed\u00adntimo di\u00e1logo con Dios en la actividad ordinaria: el mundo entero y el puesto de trabajo son la mesa del sacrificio; los hermanos que encuentra y a los que sirve son el signo de la presencia viva del Hijo de Dios, que nos solicita a dejar una vida pensada y realizada desde el ego\u00ed\u00adsmo; su entrega y servicio, movido por el amor, son su ofrenda al Padre. Toda la vida se convierte as\u00ed\u00ad en expresi\u00f3n de caridad.<\/p>\n<p>III. Iniciar en la oraci\u00f3n<br \/>\n1. LA ORACI\u00ed\u201cN. Al enumerar las tareas fundamentales de la catequesis, el Directorio propone, en cuarto lugar, ense\u00f1ar a orar. Hay que subrayar, ante todo, la diversificaci\u00f3n que se hace entre celebraci\u00f3n y oraci\u00f3n. \u00abLa comuni\u00f3n con Jesucristo lleva a los disc\u00ed\u00adpulos a asumir el car\u00e1cter orante y contemplativo que tuvo el Maestro. Aprender a orar con Jes\u00fas es orar con los mismos sentimientos con que se dirig\u00ed\u00ada al Padre: adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias, confianza filial, s\u00faplica, admiraci\u00f3n por su gloria. Estos sentimientos quedan reflejados en el padrenuestro, la oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, y que es modelo de toda oraci\u00f3n cristiana. La entrega del padrenuestro, resumen de todo el evangelio, es, por ello, verdadera expresi\u00f3n de la realizaci\u00f3n de esta tarea. Cuando la catequesis est\u00e1 penetrada por un clima de oraci\u00f3n, el aprendizaje de la vida cristiana cobra toda su profundidad. Este clima se hace particularmente necesario cuando los catec\u00famenos y los catequizandos se enfrentan a los aspectos m\u00e1s exigentes del evangelio y se sienten d\u00e9biles, o cuando descubren -maravillados- la acci\u00f3n de Dios en sus vidas\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>Si la celebraci\u00f3n pone el acento en la dimensi\u00f3n m\u00e1s comunitaria de la persona, la oraci\u00f3n mira a la dimensi\u00f3n de relaci\u00f3n personal entre el creyente y el Dios vivo; es un encuentro con Dios. La oraci\u00f3n se convierte en momento original y decisivo de experiencia de Dios. La oraci\u00f3n es una dimensi\u00f3n de la vida cristiana, que es educable. En este sentido a la catequesis le compete una tarea espec\u00ed\u00adfica de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que reconocer hoy, por una parte, el malestar y la dificultad de muchos creyentes ante la oraci\u00f3n; al mismo tiempo, hay que reconocer las diversas iniciativas de oraci\u00f3n y escuelas de oraci\u00f3n que est\u00e1n surgiendo en las comunidades cristianas, impulsadas, en no pocos casos, por la actividad catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>La experiencia de oraci\u00f3n de Jes\u00fas es descrita en el Nuevo Testamento como momentos fuertes de su vida que posibilitan y engarzan con la vida ordinaria. Podemos resumirlo as\u00ed\u00ad: la oraci\u00f3n influye en la vida y la vida influye en la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es una manifestaci\u00f3n de la relaci\u00f3n que mantiene con su Padre. Lo que especifica la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es su sentirse hijo y su sentir a Dios como Padre. Jes\u00fas vive y se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como hijo referido a un Dios que es Padre. Ora de una determinada manera -la mejor expresi\u00f3n es la oraci\u00f3n del padrenuestro- porque vive de una determinada manera. No hay ruptura ni divergencia entre su vivir y su orar. Su manera de vivir es oraci\u00f3n. Su oraci\u00f3n es su manera de vivir: adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias, confianza filial, s\u00faplica, admiraci\u00f3n, b\u00fasqueda y realizaci\u00f3n de la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>2. INICIACI\u00ed\u201cN EN LA ORACI\u00ed\u201cN. Iniciar en la oraci\u00f3n es algo m\u00e1s que ense\u00f1ar a rezar. Igual que iniciar en los sacramentos es algo m\u00e1s que llevar a los catequizandos a los sacramentos. En ocasiones nos llevamos las manos a la cabeza y nos preguntamos: \u00bfpero c\u00f3mo es posible que estos catec\u00famenos abandonen los sacramentos con la insistencia y esfuerzo que hemos puesto para que los practiquen?<br \/>\nLa pregunta contiene ya la respuesta. Insistencia y esfuerzo no son precisamente las palabras esenciales de lo que es la iniciaci\u00f3n. Insistencia y esfuerzo parece que hablan de una instrucci\u00f3n o de una repetici\u00f3n machacona de conceptos o de h\u00e1bitos. Por no haber realizado una iniciaci\u00f3n adecuada es por lo que, entre otras cosas, al final nos encontramos con unos resultados concretos que no nos agradan o que no esper\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que no hablamos ahora de una oraci\u00f3n con adjetivaci\u00f3n: oraci\u00f3n infantil, joven o adulta. Estas expresiones son, cuando menos, ambiguas y pueden dar origen a confusi\u00f3n. Existen ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos y ancianos que oran. El n\u00facleo de la oraci\u00f3n es siempre el mismo: la relaci\u00f3n de intimidad que se establece entre dos personas. Unicamente la situaci\u00f3n existencial de la persona que reza es la que var\u00ed\u00ada, o, si se prefiere, es concreta, es decir, est\u00e1 determinada por un desarrollo y maduraci\u00f3n personal que depende de muchos factores, entre otros, de la edad biol\u00f3gica. Entender bien esta diferenciaci\u00f3n es importante para una correcta iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n. Hay personas metidas en la acci\u00f3n pastoral que hablan, por ejemplo, de una oraci\u00f3n joven, cuya originalidad consiste en la variedad constante de f\u00f3rmulas, para evitar -dicen-el cansancio, y en la b\u00fasqueda externa de modos de hacer llamadas j\u00f3venes: lenguaje juvenil, creatividad juvenil, estilo juvenil, etc. As\u00ed\u00ad se consumen esquemas y f\u00f3rmulas que quedan envejecidos y sin atractivo nada m\u00e1s usarlos. Lo nuevo en este tipo de entrenamiento en la oraci\u00f3n radica en la novedad de la forma externa, sin importar mucho el coraz\u00f3n mismo de la oraci\u00f3n. Creemos que este no es un camino consistente de iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al tratar la iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n es evidente el papel iniciador de la palabra de Dios. La oraci\u00f3n es relaci\u00f3n interpersonal y di\u00e1logo, s\u00ed\u00ad; pero di\u00e1logo en el que hay que dejar a la persona principal, Dios, el cuidado de llevar la iniciativa. La vida de oraci\u00f3n es, ante todo, iniciaci\u00f3n en la escucha, el silencio y la meditaci\u00f3n. La oraci\u00f3n misma es respuesta adecuada a la palabra escuchada y comprendida. La iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n tiene como punto de partida el concepto de relaci\u00f3n-di\u00e1logo interpersonal. Y dentro de esta perspectiva no es tan importante lo que tengo que responder y c\u00f3mo tengo que hacerlo cuanto lo que tengo que escuchar y c\u00f3mo desarrollo mis posibilidades de escucha de la palabra del Dios que se hace mi interlocutor.<\/p>\n<p>3. JES\u00daS, PEDAGOGO DE LA ORACI\u00ed\u201cN. Jes\u00fas mismo se nos presenta en los evangelios no s\u00f3lo como orante, sino como pedagogo que ense\u00f1a a orar6.<\/p>\n<p>El primer paso para iniciar en la oraci\u00f3n es tomar a la persona donde est\u00e1 para conducirla, progresivamente, hacia la relaci\u00f3n que es posible entablar con el Padre. El primer encuentro de toda relaci\u00f3n madura es encontrarse la persona consigo misma, con su realidad concreta. Dif\u00ed\u00adcilmente se entablar\u00e1 un di\u00e1logo de verdadera oraci\u00f3n si la persona prescinde, para orar, de su propia realidad. El Dios revelado en la Biblia busca dialogantes reales, capaces de mantenerse en su presencia. Aceptar permanecer en presencia del otro trae como consecuencia una conversi\u00f3n al otro, en este caso una conversi\u00f3n a Dios, una apertura a lo que el interlocutor divino es y desea que seamos. Esto es lo que hace Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos: acepta su situaci\u00f3n, su lento caminar hacia la verdad que \u00e9l es, sus dificultades para entrar en di\u00e1logo con \u00e9l sin confundirlo con un fantasma.<\/p>\n<p>Iniciar en la oraci\u00f3n va directamente correlacionado con una manera de ser: no es v\u00e1lida la oraci\u00f3n (es decir, una relaci\u00f3n amistosa con Dios) que olvida la reconciliaci\u00f3n con el hermano (Mt 5,23-24). El fin de la oraci\u00f3n, que es la uni\u00f3n con Dios, no puede estar en contradicci\u00f3n con una situaci\u00f3n vital de divisi\u00f3n, de odio, de tensi\u00f3n en el orante. \u00bfC\u00f3mo es pensable dialogar con Dios, a quien no vemos, y que nos am\u00f3 tambi\u00e9n en situaci\u00f3n de tinieblas (Rom 5,9-10), si no dialogamos con el hermano, al que vemos (1Jn 4,20)?<br \/>\nIniciar en la oraci\u00f3n implica entrenamiento en el silencio que es capaz de escuchar y de percibir los signos de su presencia hasta en la oscuridad de la noche. Jes\u00fas se retira al silencio a orar e invita a los disc\u00ed\u00adpulos a entrar en el silencio (Mt 6,6). Hay realidades de la vida humana que s\u00f3lo pueden existir en el silencio. Hay grados de relaci\u00f3n interpersonal que precisan silencio para llegar a ellos. El silencio no es ausencia de presencia, sino profundidad del misterio personal que nos deja sin palabras para contemplar la espesura de la realidad del Otro. La catequesis tiene que llevar al catec\u00fameno del ruido al silencio, y del silencio a la contemplaci\u00f3n del misterio, que es donde el coraz\u00f3n prorrumpir\u00e1 las palabras m\u00e1s suyas y m\u00e1s densas. Iniciar en el verdadero silencio, en nuestro mundo de ruidos f\u00ed\u00adsicos y medi\u00e1ticos, es una de las tareas de la catequesis. Esta, luego, tendr\u00e1 que dejarse ayudar de otras ciencias del hombre para alcanzar la finalidad perseguida.<\/p>\n<p>Iniciar en la oraci\u00f3n exige cultivar en la persona actitudes de humildad (Lc 18,9-13), de confianza (Mt 6,7-9), de perseverancia (Lc 21,34-36). Estas actitudes centran a la persona en su sitio verdadero: creatura frente al Creador. La actitud de la primera ruptura entre el hombre y Dios que nana la Biblia en G\u00e9nesis 3,5 es una actitud de orgullo, de querer \u00abser como dioses\u00bb. Querer ser como dioses es lo que m\u00e1s nos distancia de Dios. En el cristianismo, no es cuesti\u00f3n de querer escalar hasta donde Dios est\u00e1, sino aceptar que Dios baja donde nosotros estamos y nos toma de la mano. La oraci\u00f3n del creyente no es cuesti\u00f3n de muchas palabras ni de abrumar a Dios con obsequios. Todo lo relacional es cuesti\u00f3n del coraz\u00f3n, es cuesti\u00f3n de amor y de confianza filial. La relaci\u00f3n con Dios no es inteligible desde los c\u00e1lculos comerciales, sino desde el amor de Padre a hijo y de hijo a Padre.<\/p>\n<p>4. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Orar es un ejercicio dif\u00ed\u00adcil. Exige iniciaci\u00f3n. Orar en el sentido de entrar en coloquio c\u00e1lido y afectuoso con el Se\u00f1or, en di\u00e1logo alejado de la rutina, en di\u00e1logo en el que se ponga en juego toda nuestra vida, con nuestras alegr\u00ed\u00adas y nuestras penas, con nuestros \u00e9xitos y nuestros fracasos, en di\u00e1logo en el que nos dispongamos ante el otro sin prejuicios, sin posturas previas, sin condiciones&#8230;; orar as\u00ed\u00ad es dif\u00ed\u00adcil. Un di\u00e1logo que permita, si es necesario, hacer que nuestra vida cambie, un di\u00e1logo en el que podemos arriesgarnos a todo, no es f\u00e1cil ni se puede lograr en unos d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Orar bien requiere orar mucho. De la misma manera que necesitamos muchas horas de nuestra vida para intimar con los amigos o con la persona de nuestra vida, y siempre hay palabras nuevas que nos sorprenden; de la misma manera que dedicamos muchas horas a dominar bien un oficio o una profesi\u00f3n, debemos dedicar un tiempo diario y continuado para lograr una buena oraci\u00f3n. A orar se aprende orando, como a amar, amando, o a andar, andando.<\/p>\n<p>Y todo esto sin olvidar que no somos nosotros los interlocutores m\u00e1s importantes en el di\u00e1logo. Dios siempre es Dios. Y en la oraci\u00f3n, Dios es el principal interlocutor. El impone su tiempo, su ritmo, que nosotros no sabemos. El es a la vez interlocutor y contenido mismo de la oraci\u00f3n. El se ir\u00e1 comunicando conforme quiera y le parezca. La oraci\u00f3n es un misterio de relaci\u00f3n entre dos personas vivas que quieren intimar. Dios es el protagonista principal.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. A. M. TRIACCA, Homil\u00ed\u00ada, en J. GEVAERT (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 434-436. &#8211; 2. E. ALBERICH, La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1997, 218. &#8211; 3. S. PINTOR, Celebraci\u00f3n, en J. GEVAERT (dir.), o.c., 180-182. &#8211; 4 Este documento, aprobado por la LXX asamblea de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola el 27 de noviembre de 1998, publicado por Edice, Madrid 1999, dedica a la liturgia de la iniciaci\u00f3n cristiana todo el apartado B del n\u00c2\u00b0 2 de la segunda parte (nn. 45-59), y otros n\u00fameros sueltos de la tercera (82, 99, 104, 109, 123, 132 y 135-138). &#8211; 5 M. SODI, Celebrare, en Dizionario di pastorale giovanile, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1992, 160-165. &#8211; 6. CCE 2607-2615.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Educar a los j\u00f3venes en la fe. Itinerario de evangelizaci\u00f3n para la comunidad cristiana, CCS, Madrid 1991; ALBERICH E., La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 19972; ALDAZ\u00ed\u0081BAL J., Vocabulario b\u00e1sico de liturgia, CPL, Barcelona 1994; BoROBIO D., La iniciaci\u00f3n cristiana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1996; La celebraci\u00f3n en la Iglesia 1. Liturgia y sacramentolog\u00ed\u00ada fundamental, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991; LARRA\u00ed\u2018AGA L, Itinerario hacia Dios, PPC, Madrid 1997; MORENO A., Orar, tiempo del Esp\u00ed\u00adritu, PPC, Madrid 1998.<\/p>\n<p>\u00ed\u0081lvaro Ginel Vielva<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Mutua relaci\u00f3n: 1. Aproximaciones; 2. El lugar de la convergencia: la iniciaci\u00f3n. II. Iniciar en la celebraci\u00f3n: 1. Lo espec\u00ed\u00adfico de la celebraci\u00f3n; 2. La vida como celebraci\u00f3n. III. Iniciar en la oraci\u00f3n: 1. La oraci\u00f3n; 2. Iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n; 3. Jes\u00fas, pedagogo de la oraci\u00f3n; 4. Conclusi\u00f3n. I. 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