{"id":16982,"date":"2016-02-05T11:04:02","date_gmt":"2016-02-05T16:04:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso-transformador-y-misionero-iniciacion-al\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:02","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:02","slug":"compromiso-transformador-y-misionero-iniciacion-al","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso-transformador-y-misionero-iniciacion-al\/","title":{"rendered":"COMPROMISO TRANSFORMADOR Y MISIONERO, INICIACION AL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Un poco de historia: 1. Origen secular del t\u00e9rmino; 2. El compromiso entra en la Iglesia. II. Compromiso cristiano: 1. Compromiso transformador; 2. Campos del compromiso transformador; 3. Compromiso misionero; 4. Compromiso eclesial. III. Dinamismos del compromiso: 1. Inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica; 2. Fuentes; 3. Dimensi\u00f3n teologal; 4. Otras dimensiones; 5. Relaci\u00f3n con las otras tareas de la catequesis.<\/p>\n<p>I. Un poco de historia<br \/>\nEl t\u00e9rmino compromiso tiene, entre otras acepciones, la de obligaci\u00f3n contra\u00ed\u00adda, palabra dada, fe empe\u00f1ada. En este sentido se usa la palabra compromiso referida a las exigencias sociales y p\u00fablicas de la vida de los creyentes, preferentemente de los laicos, y a su presencia en la sociedad. Se habla as\u00ed\u00ad de compromiso temporal, o tambi\u00e9n de compromiso social o socio-pol\u00ed\u00adtico, y de compromiso por la justicia. El t\u00e9rmino se inserta en el sentido m\u00e1s amplio de compromiso evangelizador y misionero, o de acci\u00f3n apost\u00f3lica y misionera; la palabra compromiso se aplica tambi\u00e9n a las responsabilidades intraeclesiales, que los laicos asumen dentro de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>1. ORIGEN SECULAR DEL TERMINO. La palabra compromiso no tiene su origen en el mundo eclesial, sino m\u00e1s bien en la acci\u00f3n social, pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica de los movimientos de izquierda en su lucha por un mundo m\u00e1s justo, especialmente por el influjo de la teor\u00ed\u00ada marxista de la lucha de clases como modo eficaz de transformaci\u00f3n revolucionaria de la realidad injusta. La lucha contra las estructuras alienantes de la sociedad enmarca el compromiso social y pol\u00ed\u00adtico -muchas veces revolucionario- como forma eficaz de transformaci\u00f3n de la realidad desde las plataformas p\u00fablicas, sobre todo sindicales y pol\u00ed\u00adticas. En los \u00faltimos a\u00f1os, el compromiso ut\u00f3pico entra en crisis y, como consecuencia, tambi\u00e9n la conciencia de poder transformar radicalmente la realidad social. Entre las causas m\u00e1s importantes de este debilitamiento entran, de modo entrelazado, la crisis del Estado del bienestar, la ideolog\u00ed\u00ada del pensamiento \u00fanico, la globalizaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada, la ruptura entre lo p\u00fablico y lo privado y el fracaso del socialismo real. Surgen as\u00ed\u00ad otras formas de compromiso, como los voluntariados, las ONGs, etc., orientadas m\u00e1s a la ayuda concreta y directa, a la acci\u00f3n solidaria con los marginados del tercer y del cuarto mundo. Muchos se preguntan si estas formas de compromiso social no estar\u00e1n, en el fondo, m\u00e1s cerca de pasadas formas de caridad individualista y asistencial.<\/p>\n<p>2. EL COMPROMISO ENTRA EN LA IGLESIA. La idea del compromiso cristiano entr\u00f3 en los \u00e1mbitos eclesiales a trav\u00e9s del apostolado seglar, particularmente de los movimientos apost\u00f3licos obreros, tales como la JOC y la HOAC, manteniendo su significado socio-pol\u00ed\u00adtico de intento de la transformaci\u00f3n de la sociedad desde las plataformas pol\u00ed\u00adticas y sindicales. Se comenzaba as\u00ed\u00ad a superar los l\u00ed\u00admites individualistas y asistenciales de la caridad cristiana, buscando la promoci\u00f3n integral de las personas y la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales.<\/p>\n<p>El importante desarrollo de la doctrina social de la Iglesia -sobre todo Gaudium et spes y el posterior magisterio- y una mayor profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica de lo social -teolog\u00ed\u00ada de las realidades terrenas, teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, de la liberaci\u00f3n-, han superado las viejas dicotom\u00ed\u00adas entre orden de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, y han situado la dimensi\u00f3n social de la virtud de la caridad y del compromiso eclesial en el coraz\u00f3n de la vida del cristiano y de la evangelizaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el Vaticano II define como vocaci\u00f3n propia de los laicos \u00abbuscar el reino de Dios ocup\u00e1ndose de las realidades temporales y orden\u00e1ndolas seg\u00fan Dios&#8230; A ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales\u00bb (LG 31; CCE 898). La promoci\u00f3n del hombre, la defensa de los derechos humanos, la lucha por la justicia, toman carta de ciudadan\u00ed\u00ada en la Iglesia y ya no son consideradas meras tareas preevangelizadoras, sino parte integrante de la evangelizaci\u00f3n, de modo que \u00abla acci\u00f3n en favor de la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo se nos presentan claramente como una dimensi\u00f3n constitutiva de la predicaci\u00f3n del evangelio, es decir, de la misi\u00f3n de la Iglesia para la redenci\u00f3n y la liberaci\u00f3n de toda situaci\u00f3n opresiva\u00bb (S\u00ed\u00adnodo de los obispos 1971; cf EN 31). Sin embargo, actualmente el protagonismo e importancia del compromiso cristiano parece m\u00e1s te\u00f3rico que real, pues frente a las grandes afirmaciones se constata la falta de presencia de los cristianos en la vida p\u00fablica y la crisis del apostolado laical.<\/p>\n<p>II. Compromiso cristiano<br \/>\nSe estudia aqu\u00ed\u00ad el concepto de compromiso cristiano y su concreci\u00f3n en compromiso transformador, compromiso expl\u00ed\u00adcitamente misionero y compromiso eclesial, as\u00ed\u00ad como la tarea de la catequesis de iniciaci\u00f3n en las distintas dimensiones del compromiso; se concretan diversos campos del compromiso transformador, tales como la familia, la solidaridad, la pol\u00ed\u00adtica, el trabajo y la cultura. Las fuentes inspiradoras son, preferentemente, del actual magisterio eclesial.<\/p>\n<p>En la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, como primera etapa de la evangelizaci\u00f3n, los cristianos, impulsados por la caridad, impregnan y transforman el orden temporal asumiendo y renovando las culturas, dan testimonio del nuevo modo de vivir que caracteriza a los cristianos, y proclaman expl\u00ed\u00adcitamente el evangelio, mediante el primer a\u00f1uncio, llamando a la conversi\u00f3n (cf DGC 48). Siguiendo la din\u00e1mica de la revelaci\u00f3n -Dios se revela con hechos y palabras-, \u00abla evangelizaci\u00f3n se realiza con obras y palabras&#8230;, es ense\u00f1anza y compromiso\u00bb (DGC 39). Ser\u00ed\u00ada, por tanto, artificial disociar doctrina y vida, como si se tratara de realidades alternativas o contrapuestas, como advierte Juan Pablo II al afirmar que \u00abes in\u00fatil insistir en la ortopraxis en detrimento de la ortodoxia: en el cristianismo son inseparables la una y la otra. Unas convicciones firmes y reflexivas llevan a una acci\u00f3n valiente y segura\u00bb (CT 22). El evangelio es anunciado con la palabra y con el testimonio de las obras, frutos ambos de la experiencia de la fe, porque, como se pregunta Pablo VI, \u00ab\u00bfhay otra forma de comunicar el evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe?\u00bb (EN 46).<\/p>\n<p>La catequesis, una de las etapas de la evangelizaci\u00f3n, tiene como objetivo iniciar al creyente en la vida cristiana y, en consecuencia, en las diferentes dimensiones de la fe. La iniciaci\u00f3n al compromiso transformador y misionero afecta a contenidos, tareas, pedagog\u00ed\u00ada y destinatarios de la catequesis. Ante el imperativo del Vaticano II de que los catec\u00famenos necesitan aprender a cooperar eficazmente en la evangelizaci\u00f3n (cf AG 14), Catechesi tradendae insiste en que \u00abla catequesis est\u00e1 abierta igualmente al dinamismo misionero\u00bb (CT 24; cf DCG 28; DGC 86). Seg\u00fan el mandato conciliar -recogido por el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos y el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico- \u00abla formaci\u00f3n catequ\u00e9tica ilumina y robustece la fe, alimenta la vida cristiana seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, lleva a una consciente y activa participaci\u00f3n del misterio de Cristo y alienta la acci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb (GE 4; cf RICA 19; CIC 788,2). La adhesi\u00f3n inicial al Se\u00f1or, para alcanzar la madurez de la vida cristiana en un proceso de conversi\u00f3n, debe desarrollar, a trav\u00e9s de la catequesis, todos los niveles de la vida -tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n p\u00fablica y social-, porque \u00abla fe lleva consigo un cambio de vida, una metanoia&#8230; Y este cambio de vida se manifiesta en todos los niveles de la existencia del cristiano: en su vida interior de adoraci\u00f3n y acogida de la voluntad divina; en su participaci\u00f3n activa en la misi\u00f3n de la Iglesia; en su vida matrimonial y familiar; en el ejercicio de la vida profesional; en el desempe\u00f1o de las actividades econ\u00f3micas y sociales\u00bb (DGC 55; IC 26).<\/p>\n<p>El compromiso toma carta de ciudadan\u00ed\u00ada en la Iglesia, y la educaci\u00f3n en la fe alcanza as\u00ed\u00ad a lo p\u00fablico y social en la vida del creyente. Entre las distintas dimensiones de la fe, \u00abla catequesis capacita al cristiano para participar activamente en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb (AG 14; DGC 86), y porque las actitudes evang\u00e9licas del creyente \u00abdeben manifestarse con sus consecuencias sociales\u00bb (AG 13), \u00abla catequesis est\u00e1 abierta al compromiso misionero\u00bb (CT 24; DGC 86). \u00abDe ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n -insiste Juan Pablo II- el cuidado que tendr\u00e1 la catequesis de no omitir, sino iluminar como es debido, en su esfuerzo de educaci\u00f3n en la fe, realidades como la acci\u00f3n del hombre por su educaci\u00f3n integral, la b\u00fasqueda de una sociedad m\u00e1s solidaria y fraterna, la lucha por la justicia y la construcci\u00f3n de la paz\u00bb (CT 29).<\/p>\n<p>Los destinatarios de la iniciaci\u00f3n al compromiso transformador y misionero son todos los cristianos, pero de forma preferente los laicos. Ellos, por su condici\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de cristianos en el mundo, siendo cristianos de pleno derecho en la comunidad eclesial y ciudadanos insertos en la sociedad, est\u00e1n especialmente vocacionados para el compromiso. Seg\u00fan Lumen gentium, lo peculiar de los laicos es su car\u00e1cter secular; viven en medio del mundo, en sus actividades y profesiones, en las condiciones de la vida social; la vida secular les es propia; deben contribuir a la salvaci\u00f3n del mundo desde dentro, como fermento; su vocaci\u00f3n es la b\u00fasqueda del reino de Dios a trav\u00e9s de las realidades temporales, orden\u00e1ndolas seg\u00fan Cristo; por su car\u00e1cter secular, los laicos \u00abrealizan, seg\u00fan su condici\u00f3n, la misi\u00f3n del pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo\u00bb (LG 31).<\/p>\n<p>El compromiso cristiano no s\u00f3lo entra a formar parte de los contenidos de la catequesis, sino tambi\u00e9n de la misma entra\u00f1a del acto catequ\u00e9tico, como uno de sus principales pasos: experiencia humana, palabra de Dios, y expresi\u00f3n de fe, concretada en confesi\u00f3n de fe, celebraci\u00f3n y compromiso (cf CC 221). Tambi\u00e9n una de las tareas centrales de la catequesis es fomentar la acci\u00f3n apost\u00f3lica y misionera (cf CAd 191-195). El Directorio general para la catequesis sit\u00faa, despu\u00e9s de las tareas fundamentales de la catequesis -ayudar a conocer, celebrar, vivir y contemplar el misterio de Cristo (DGC 85)-, otras dos tareas relevantes: \u00abla iniciaci\u00f3n y educaci\u00f3n para la vida comunitaria y para la misi\u00f3n\u00bb (DGC 86). Para que los bautizados puedan cumplir esta \u00faltima tarea, corresponde a la catequesis iniciarles en el compromiso transformador y misionero, para que sean testigos del evangelio colaborando en la transformaci\u00f3n de las realidades temporales seg\u00fan Dios y anunciando a Jesucristo a los hombres. Y para ser testigos del evangelio, la primera condici\u00f3n es la coherencia de la vida con la fe: \u00abLa fidelidad de los bautizados es una condici\u00f3n primordial para el anuncio del evangelio y para la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiaci\u00f3n, el mensaje de la salvaci\u00f3n debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos\u00bb (CCE 2044).<\/p>\n<p>La iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n comprende el compromiso transformador, el anuncio expl\u00ed\u00adcito del evangelio y el apostolado eclesial: \u00abLa catequesis ha de promover en todos los creyentes un vivo sentido misionero. Este se manifiesta en el testimonio di\u00e1fano de la fe, en la actitud de respeto y de comprensi\u00f3n mutuas, en el di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n en defensa de los derechos de la persona y en favor de los pobres y, donde es posible, con el anuncio expl\u00ed\u00adcito del evangelio\u00bb (DGC 201). La iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n se dirige primero a \u00abcapacitar a los disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo para estar presentes, en cuanto cristianos, en la vida profesional, cultural y social\u00bb; en un segundo t\u00e9rmino, se debe preparar a los creyentes a confesar su fe con el expl\u00ed\u00adcito \u00abanuncio de Cristo\u00bb; por \u00faltimo, hay que iniciar a los bautizados para que sean capaces de \u00abcooperar en los diferentes servicios eclesiales, seg\u00fan la vocaci\u00f3n de cada uno\u00bb (DGC 86): En resumen, \u00abla formaci\u00f3n al apostolado y a la misi\u00f3n es una de las tareas fundamentales de la catequesis\u00bb (DGC 30).<\/p>\n<p>1. COMPROMISO TRANSFORMADOR. El compromiso transformador, o compromiso social, es una forma privilegiada de la misi\u00f3n. Se subraya primero su car\u00e1cter de presencia, como la levadura en la masa, siguiendo la din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n, no de forma indiferenciada sino significativa, que alcanza los amplios campos del mundo. La presencia de los cristianos en la sociedad tiene como objetivo espec\u00ed\u00adfico -seg\u00fan el texto conciliar arriba citado- \u00abbuscar el reino de Dios ocup\u00e1ndose de las realidades temporales y orden\u00e1ndolas seg\u00fan Dios\u00bb; para que el orden social sea transformado seg\u00fan los planes del Creador, a los fieles laicos \u00abde manera especial, les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales\u00bb (LG 31; CCE 898). Ordenar las realidades temporales seg\u00fan Dios se verifica en la \u00abacci\u00f3n en favor de la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo\u00bb (S\u00ed\u00adnodo de los obispos 1971), en la \u00abliberaci\u00f3n integral del hombre\u00bb como centro de la misi\u00f3n de la Iglesia, y, en consecuencia, en la \u00abopci\u00f3n o amor preferencial por los pobres\u00bb (Puebla 1134-1164; SRS 42; cf CCE 2444-2448), que, lejos de ser un signo de particularismo o sectarismo, manifiesta la universalidad del ser y de la misi\u00f3n de la Iglesia. La opci\u00f3n por los pobres, como forma cualificada de compromiso cristiano, no es posible practicarla sin enfrentarse a las \u00abestructuras de pecado\u00bb (SRS 36.37) de la sociedad injusta. La defensa de los derechos humanos es \u00abla tarea central y unificadora del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, est\u00e1n llamados a prestar a la familia humana\u00bb (ChL 37; cf DGC 19), porque la evangelizaci\u00f3n tiene como tarea irrenunciable manifestar la dignidad inviolable de la persona.<\/p>\n<p>En este campo la labor de la catequesis es fundamental. El Directorio general para la catequesis se\u00f1ala que \u00aben la tarea de la iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n, la catequesis suscitar\u00e1 en los catec\u00famenos y en los catequistas la opci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb (DGC 104), y en la defensa de los derechos humanos, \u00abla catequesis ha de prepararles para esa tarea\u00bb (DGC 19). Son los laicos quienes est\u00e1n particularmente vocacionados a realizar el compromiso transformador, y su iniciativa se hace especialmente necesaria a la hora de buscar respuestas conformes al plan de Dios a los problemas pol\u00ed\u00adticos, sociales y econ\u00f3micos (cf CCE 899).<\/p>\n<p>En consecuencia, para comprometerse en la trasformaci\u00f3n de la realidad, es importante que la pedagog\u00ed\u00ada de la catequesis inicie \u00aben una lectura teol\u00f3gica de los problemas modernos\u00bb (DGC 16), siguiendo esta secuencia: 1) constataci\u00f3n de la bondad intr\u00ed\u00adnseca de la creaci\u00f3n; 2) reconocimiento de la fuerza negativa del pecado, y 3) apertura al dinamismo liberador de la pascua (cf GS 2). En este orden de cosas es importante subrayar la importancia de la catequesis en la iniciaci\u00f3n de los laicos en la lectura cristiana de la realidad, particularmente en el descubrimiento de los signos de los tiempos (cf GS 11); as\u00ed\u00ad, \u00abla catequesis, a la luz de la misma revelaci\u00f3n, interpreta los signos de los tiempos y la vida de los hombres y mujeres, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb (DGC 39; cf DCG 11, 26). Los pasos de la pedagog\u00ed\u00ada del compromiso transformador tienen como punto de partida la atenci\u00f3n a la vida -los hechos, las situaciones, sus causas, sus consecuencias-; contin\u00faan con la interpretaci\u00f3n de la realidad no s\u00f3lo desde las ciencias humanas, sino sobre todo desde los criterios del evangelio, y se verifican en la acci\u00f3n, que no se queda en la sola buena voluntad o en la rectitud de intenci\u00f3n, sino que busca la transformaci\u00f3n de la realidad. Esta lectura creyente y cr\u00ed\u00adtica de la vida empuja a los creyentes a la acci\u00f3n transformadora del mundo seg\u00fan el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el Directorio constata c\u00f3mo en la catequesis actual est\u00e1 creciendo una nueva sensibilidad en la formaci\u00f3n de los catequizandos en el testimonio cristiano y el compromiso en el mundo (cf DGC 30); sin embargo, para muchos la iniciaci\u00f3n al compromiso es m\u00e1s te\u00f3rica que real, y la consecuencia m\u00e1s negativa es el repliegue de los cristianos. Es significativo, al respecto, buscar en el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica la voz compromiso -referida a la misi\u00f3n-, para confirmar esta carencia (CCE 1072, 1913).<\/p>\n<p>2. CAMPOS DEL COMPROMISO TRANSFORMADOR. Juan Pablo II, en la exhortaci\u00f3n Christifideles laici (40-44), enumera distintos campos de compromiso social que los cristianos est\u00e1n llamados a evangelizar: 1) La familia. Superando el reduccionismo de privatizar el mundo familiar, el Papa comienza por la familia como primer campo en el compromiso social. Invita a los laicos al compromiso apost\u00f3lico con la familia, para que esta se convenza de su identidad de primer n\u00facleo social de base y de su original papel en la sociedad, y se convierta cada vez m\u00e1s en protagonista activa y responsable de su propio crecimiento y participaci\u00f3n en la vida social (cf ChL 40; FC 42-4). 2) La solidaridad. Entre los distintos servicios que los cristianos prestan a la sociedad sobresale el de la caridad, alma y apoyo de la solidaridad. La caridad, en efecto, anima y sostiene una activa solidaridad, atenta a todas las necesidades del ser humano, no s\u00f3lo con las personas en singular, sino tambi\u00e9n solidariamente con los grupos y comunidades. Una forma cualificada de servicio desinteresado al bien de los m\u00e1s desfavorecidos son hoy las distintas formas de voluntariado (cf ChL 41). 3) La pol\u00ed\u00adtica. La caridad no puede ser separada de la justicia; por eso, para animar el orden temporal, los fieles laicos de ning\u00fan modo pueden abdicar de la participaci\u00f3n en la pol\u00ed\u00adtica, es decir, de la acci\u00f3n econ\u00f3mica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover org\u00e1nica e institucionalmente el bien com\u00fan (cf ChL 42; GS 74-76; SRS 38). El fruto de la actividad pol\u00ed\u00adtica solidaria es la paz, pues la cultura de la solidaridad es camino hacia la paz y el desarrollo (cf ChL 42; SRS 39). 4) El trabajo. La misi\u00f3n de los laicos encuentra su momento esencial en la cuesti\u00f3n econ\u00f3mico-social, que tiene como clave la organizaci\u00f3n del trabajo, cuyo objetivo \u00faltimo es situar al hombre en el centro de la econom\u00ed\u00ada y del trabajo, y cuyo principi\u00f3 b\u00e1sico es el destino universal de los bienes (cf ChL 43; GS 63.67; LE 24-27). Un campo concreto de acci\u00f3n transformadora en relaci\u00f3n con la vida econ\u00f3mico-social y con el trabajo es el ecologismo, como justa concepci\u00f3n del desarrollo (cf SRS 34). 5) La cultura. En \u00faltimo lugar se ofrece, como campo de la evangelizaci\u00f3n, la cultura y las culturas del hombre. El servicio a la persona y a la sociedad humana se manifiesta y se act\u00faa a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la cultura. La superaci\u00f3n del divorcio entre fe y cultura encuentra uno de los caminos m\u00e1s importantes en la presencia de los fieles laicos en los centros donde se genera y se transmite la cultura, sobre todo, en los instrumentos de comunicaci\u00f3n social (ChL 44; cf EN 18-20).<\/p>\n<p>3. COMPROMISO MISIONERO. El testimonio y la acci\u00f3n transformadora de los cristianos no agotan la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, sino que m\u00e1s bien se orientan a la proclamaci\u00f3n expresa del misterio de Cristo. El anuncio expl\u00ed\u00adcito del evangelio tiene la prioridad permanente en la misi\u00f3n de la Iglesia: \u00abLa evangelizaci\u00f3n tambi\u00e9n debe contener siempre -como base, centro y culmen de su dinamismo- una clara proclamaci\u00f3n de que en Jesucristo se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres\u00bb (EN 27).<\/p>\n<p>Este enunciado fundamental de la evangelizaci\u00f3n genera, seg\u00fan Redemptoris missio (cf CCE 849-856), dinamismos concretos para la misi\u00f3n. El primer anuncio tiene una funci\u00f3n central e insustituible, pues nace la fe y en \u00e9l tiene su origen la comunidad eclesial (RMi 44). El contenido del primer anuncio -proclamaci\u00f3n hecha en el contexto hist\u00f3rico concreto y desde la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu- es Cristo muerto y resucitado, plena liberaci\u00f3n del hombre y de la historia de la humanidad (RMi 44). El anuncio no es algo meramente individual; por el contrario, est\u00e1 vinculado a la acci\u00f3n misionera de toda la Iglesia; est\u00e1 animado por la fe; es respuesta a la b\u00fasqueda de la verdad para quienes, sin ser cristianos, son movidos por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu; su verificaci\u00f3n m\u00e1s plena es el testimonio martirial de la propia vida (RMi 45). La catequesis tiene como meta fundamentar y hacer madurar la fe inicial, surgida del primer anuncio del evangelio. Esta finalidad, expresada en la confesi\u00f3n de fe, se realiza a trav\u00e9s de diversas tareas, en virtud de cuya din\u00e1mica \u00abla fe pide ser conocida, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n&#8230; Pero la fe se vive en la comunidad cristiana y se anuncia en la misi\u00f3n: es una fe compartida y anunciada. Y estas dimensiones deben ser tambi\u00e9n cultivadas en la catequesis\u00bb (DGC 84). En el proceso de la iniciaci\u00f3n cristiana, los que recibieron el anuncio de Jesucristo se convierten en sus testigos y misioneros.<\/p>\n<p>En situaciones de pluralismo cultural y religioso, la catequesis ha de capacitar especialmente al di\u00e1logo interreligioso, para que exista una comunicaci\u00f3n m\u00e1s fecunda con los miembros de otras confesiones. Asimismo, debe ayudar al robustecimiento de la identidad de los bautizados; ha de hacer ver el v\u00ed\u00adnculo y el fin com\u00fan de toda la humanidad, y debe ayudar a descubrir las semillas del Verbo presentes en las otras religiones (cf RMi 55-57; DGC 86; 193-201).<\/p>\n<p>El Directorio urge a la catequesis en el campo de la iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n, porque \u00abla educaci\u00f3n en el sentido de la missio ad gentes es a\u00fan d\u00e9bil e inadecuada. A menudo la catequesis ordinaria concede a las misiones una atenci\u00f3n marginal y de car\u00e1cter ocasional\u00bb (DGC 30).<\/p>\n<p>4. COMPROMISO ECLESIAL. Aunque para algunos el t\u00e9rmino compromiso cristiano, en sentido estricto, s\u00f3lo deber\u00ed\u00ada usarse en su relaci\u00f3n con el mundo, el compromiso de los laicos alcanza tambi\u00e9n a las tareas intraeclesiales, seg\u00fan el Directorio general para la catequesis (DGC 86). El antiguo Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica indicaba la necesidad de clarificar la relaci\u00f3n entre acci\u00f3n eclesial y acci\u00f3n temporal en la catequesis de los adultos (cf DCG 32; CAd 195). En la Iglesia, \u00abla fe se vive en la comunidad cristiana y se anuncia en la misi\u00f3n\u00bb (DGC 84). Una comunidad cristiana cerrada en s\u00ed\u00ad misma no cumple su finalidad de estar abierta al mundo, donde vive su vocaci\u00f3n evangelizadora; a su vez, el compromiso transformador y misionero pierde su identidad cristiana y a la larga no es fecundo, si no brota de una comunidad cristiana identificada consigo misma: \u00abLa comunidad es misionera y la misi\u00f3n es para la comuni\u00f3n. Siempre es el \u00fanico e id\u00e9ntico Esp\u00ed\u00adritu el que convoca y une a la Iglesia y el que la env\u00ed\u00ada a predicar el evangelio\u00bb (ChL 32).<\/p>\n<p>En una Iglesia ministerial y corresponsable, todos sus miembros est\u00e1n llamados a la construcci\u00f3n de la comunidad desde la vocaci\u00f3n propia de cada uno. Tambi\u00e9n los laicos tienen su puesto dentro de la Iglesia como miembros activos; por eso \u00ablos pastores han de reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los fieles laicos\u00bb (ChL 23). Sin embargo, una intensa participaci\u00f3n de los laicos dentro de la Iglesia no debe hacerse a costa de su presencia activa en el mundo. De aqu\u00ed\u00ad la queja del Papa cuando recuerda que los seglares pueden caer en \u00abla tentaci\u00f3n de reservar un inter\u00e9s tan marcado por los servicios y las tareas eclesiales, que frecuentemente se ha llegado a una pr\u00e1ctica dejaci\u00f3n de sus responsabilidades espec\u00ed\u00adficas en el mundo profesional, social, econ\u00f3mico, cultural y pol\u00ed\u00adtico\u00bb (ChL 2). En la Iglesia, como misterio de comuni\u00f3n y misi\u00f3n, las acciones temporales y eclesiales tienen una mutua relaci\u00f3n, y la catequesis debe educar para participar en ambas de forma arm\u00f3nica y equilibrada. La catequesis -dentro de la iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n- educa tambi\u00e9n en las tareas de \u00ed\u00adndole intraeclesial, ya que a los disc\u00ed\u00adpulos \u00abse les preparar\u00e1, igualmente, para cooperar en los diferentes servicios eclesiales, seg\u00fan la vocaci\u00f3n de cada uno\u00bb (DGC 86; IC 21).<\/p>\n<p>III. Dinamismos del compromiso<br \/>\nTerminamos desarrollando algunos dinamismos del compromiso cristiano: su inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica, a partir del discurso evang\u00e9lico de la misi\u00f3n; los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, como su fuente principal; su ra\u00ed\u00adz teologal; otras dimensiones del compromiso, y su relaci\u00f3n con las otras tareas de la catequesis.<\/p>\n<p>1. INSPIRAC\u00ed\u008d\u00ed\u201cN EVANGELICA. En el evangelio est\u00e1n las claves inspiradoras de la acci\u00f3n misionera de los cristianos. El discurso de Jes\u00fas sobre la misi\u00f3n (cf Mt 10,5-42; Lc 10,1) es referencia obligada del compromiso cristiano y de su iniciaci\u00f3n en la catequesis (cf DGC 86; CAd 193). No s\u00f3lo hay que iniciar en el compromiso, sino que es necesario que la catequesis eduque en las actitudes evang\u00e9licas para la misi\u00f3n: hay que ir en busca de la gente y hacerse presente, como el pastor con la oveja perdida; se trata de compartir su forma de vida; se anuncia y se sana a la vez, se evangeliza con obras y palabras; los medios son pobres, sin dinero ni alforja; el rechazo y hasta la persecuci\u00f3n van unidos a la misi\u00f3n; la fuerza del testigo est\u00e1 en la confianza en el Padre; su premio no est\u00e1 en el \u00e9xito conseguido, sino en trabajar por el Reino.<\/p>\n<p>2. FUENTES. El origen de donde surge el compromiso evangelizador son \u00ablos sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana\u00bb (DGC 86). Por eso el Concilio insiste en la iniciaci\u00f3n catecumenal a la misi\u00f3n: \u00abLos catec\u00famenos han de aprender a cooperar activamente en la evangelizaci\u00f3n y edificaci\u00f3n de la Iglesia con el testimonio de la vida y la profesi\u00f3n de la fe\u00bb (AG 14). Tambi\u00e9n el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos insiste en la relaci\u00f3n entre iniciaci\u00f3n y compromiso apost\u00f3lico y misionero, al afirmar que los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana se ordenan entre s\u00ed\u00ad para llevar a su pleno desarrollo la misi\u00f3n de los laicos en la Iglesia y en el mundo (RICA 3); as\u00ed\u00ad como que el proceso de conversi\u00f3n de los catec\u00famenos \u00abdebe manifestarse con sus consecuencias sociales durante el catecumenado\u00bb (RICA 19). Para Juan Pablo II las referencias fundamentales de la misi\u00f3n de los laicos como anunciadores del evangelio son \u00abiniciaci\u00f3n cristiana, vocaci\u00f3n y dones del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (ChL 33). Tambi\u00e9n el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica relaciona y fundamenta el compromiso en los sacramentos de iniciaci\u00f3n, al considerar que \u00ablos laicos est\u00e1n encargados por Dios del apostolado en virtud del bautismo y de la confirmaci\u00f3n\u00bb (CCE 900).<\/p>\n<p>3. DIMENSI\u00ed\u201cN TEOLOGAL. El compromiso cristiano tiene una fuerte inspiraci\u00f3n teologal y hunde sus ra\u00ed\u00adces en las virtudes teologales. Nace de la fe, se alimenta de una caridad activa, y tiene su horizonte en el Dios de la esperanza. El compromiso nace de la fe: la presencia de los cristianos en el mundo es prolongaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n del Verbo; la lectura cristiana de la realidad es escucha atenta y obediente al Esp\u00ed\u00adritu, que habla a trav\u00e9s de los signos de los tiempos y del clamor de los d\u00e9biles. El compromiso se alimenta de la caridad: la solidaridad es actualizaci\u00f3n de una caridad operante; el servicio a los hombres, especialmente a los pobres, se inspira en la actitud del Siervo de Dios; la diacon\u00ed\u00ada cristiana es forma privilegiada de la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo. El horizonte del compromiso es la esperanza: la promoci\u00f3n humana y la lucha por la justicia son parte integrante de la evangelizaci\u00f3n y, por tanto, anuncio y preparaci\u00f3n del reino futuro; la esperanza teologal ayuda a conservar una distancia cr\u00ed\u00adtica frente a toda liberaci\u00f3n humana, relativizando mediaciones e ideolog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>4. OTRAS DIMENSIONES. Hay que afirmar tambi\u00e9n del compromiso la din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n, su motivaci\u00f3n cristiana, su car\u00e1cter eclesial, la actitud de di\u00e1logo y respeto y su categor\u00ed\u00ada como acci\u00f3n pastoral. 1) La din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n hace descubrir que tambi\u00e9n en las realidades terrenas se est\u00e1 jugando la salvaci\u00f3n, y la historia humana est\u00e1 llamada a ser historia de salvaci\u00f3n. 2) El compromiso debe tener una clara motivaci\u00f3n evang\u00e9lica; los cristianos son llamados a la misi\u00f3n desde la experiencia gozosa de la fe, superadora de planteamientos meramente voluntaristas o motivaciones de pura eficacia; una vocaci\u00f3n apost\u00f3lica, que no nace de una vivencia profunda de fe, est\u00e1 llamada al fracaso de tantos cristianos quemados por el activismo o la acci\u00f3n sin hondura cristiana. 3) El dinamismo apost\u00f3lico, misionero y transformador es de toda la Iglesia; hay una aut\u00e9ntica corresponsabilidad eclesial en orden a la presencia evangelizadora en el mundo, si bien los laicos, por su vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, est\u00e1n llamados a tener la iniciativa en la presencia en la sociedad y en la transformaci\u00f3n del orden social. 4) Tampoco es indiferente al dinamismo misionero una actitud de respeto, esp\u00ed\u00adritu de di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n, que alcanzan a la colaboraci\u00f3n con los no cristianos, al reconocimiento de la autonom\u00ed\u00ada de lo temporal y al di\u00e1logo interreligioso. 5) El compromiso tambi\u00e9n forma parte de las m\u00e1s cualificadas acciones eclesiales; junto a otras funciones pastorales -catequesis, liturgia-, el compromiso cristiano goza de la misma dignidad, y, en cierta manera, es criterio de la autenticidad evangelizadora de las otras tareas.<\/p>\n<p>5. RELACI\u00ed\u201cN CON LAS OTRAS TAREAS DE LA CATEQUESIS. Las distintas tareas de la catequesis contienen un conjunto rico y variado de aspectos, cuya finalidad es la iniciaci\u00f3n a la globalidad de la vida cristiana. Cada tarea, a su modo, realiza la finalidad de la catequesis: la formaci\u00f3n moral est\u00e1 abierta a su dimensi\u00f3n social, la educaci\u00f3n lit\u00fargica es muy exigente en su compromiso evangelizador. Las tareas se implican y desarrollan mutuamente, llam\u00e1ndose la una a la otra: el conocimiento de la fe capacita para la misi\u00f3n. Cada dimensi\u00f3n de la fe debe enraizarse en la experiencia humana: la oraci\u00f3n est\u00e1 abierta a todos los problemas personales y sociales (DGC 87). Todas las tareas son necesarias, tambi\u00e9n el compromiso transformador y misionero (cf IC 42).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Educaci\u00f3n en la fe y compromiso cristiano, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1976; ALBERICH E., La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991, 162-182; DiAz C., Vocabulario de acci\u00f3n social, EDIM, Valencia 1995; FLORIST\u00ed\u0081N C., Compromiso, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAVO J. J. (dirs.), Diccionario abreviado de pastoral, Verbo Divino, Estella 1988, 87ss.; GATTI G., Etica cristiana y educaci\u00f3n moral, CCS, Madrid 1988; MACCISE C., Solidaridad, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991^, 1329-1337; MART\u00ed\u008dN VELASCO J., Presencia evangelizadora y compromiso de los cristianos, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 23-24 (1987) 524-544; MATESANZ A.-VIDEL V., Catequesis y compromiso cristiano, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 23-24 (1987) 545-559; RESINES L., Compromiso, en GEVAERT J. (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 201-202.<\/p>\n<p>Lucas Berrocal de la Cal<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Un poco de historia: 1. Origen secular del t\u00e9rmino; 2. El compromiso entra en la Iglesia. II. Compromiso cristiano: 1. Compromiso transformador; 2. Campos del compromiso transformador; 3. Compromiso misionero; 4. Compromiso eclesial. III. Dinamismos del compromiso: 1. Inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica; 2. Fuentes; 3. Dimensi\u00f3n teologal; 4. Otras dimensiones; 5. Relaci\u00f3n con las otras &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso-transformador-y-misionero-iniciacion-al\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMPROMISO TRANSFORMADOR Y MISIONERO, INICIACION AL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16982","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16982","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16982"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16982\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}