{"id":16984,"date":"2016-02-05T11:04:06","date_gmt":"2016-02-05T16:04:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:06","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:06","slug":"comunicacion-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-y-catequesis\/","title":{"rendered":"COMUNICACION Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La comunicaci\u00f3n en la sociedad actual: 1. Las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas; 2. Una comunicaci\u00f3n audiovisual; 3. Ambivalencia de los medios. II. Los medios, al servicio de la comunicaci\u00f3n: 1. El proceso de la comunicaci\u00f3n; 2. Comunicaci\u00f3n de masas y comunicaci\u00f3n interpersonal; 3. Niveles de relaci\u00f3n en un grupo; 4. La comunicaci\u00f3n afecta a todas las facetas de la personalidad. III. La comunicaci\u00f3n en la experiencia cristiana: 1. La ra\u00ed\u00adz de la comunicaci\u00f3n; 2. El camino de la comunicaci\u00f3n eclesial. IV. Algunas claves para la tarea catequ\u00e9tica: 1. Recuperar la audiovisualidad del mensaje cristiano; 2. La opci\u00f3n por los medios grupales. Conclusi\u00f3n: El lenguaje de los pobres.<\/p>\n<p>El ser humano es como una ventana abierta al exterior; por ella se asoma, sale al encuentro de los dem\u00e1s y, a la inversa, permite que los dem\u00e1s entren de alguna manera en su interioridad.<\/p>\n<p>Esta ventana abierta es la facultad de comunicaci\u00f3n, una facultad casi ilimitada, que ejercemos de diversas formas: palabra hablada o escrita, gestos, im\u00e1genes, sonidos, movimientos, etc. Lo que decimos o hacemos, incluso lo que callamos u omitimos, son formas de manifestarnos a los dem\u00e1s. A estas formas las llamamos lenguaje, entendido, por su funci\u00f3n simb\u00f3lica, como \u00abel poder de encontrar a un objeto su representaci\u00f3n, y a su representaci\u00f3n un signo\u00bb1. El lenguaje es, pues, el medio que permite ejercer la facultad de comunicar y, por ello, la forma m\u00e1s manifiesta de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto que identifica al ser humano se aplica a la Iglesia y a su misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo evangelizar sin ejercer la facultad de comunicar? \u00bfC\u00f3mo anunciar el evangelio sin adoptar los sistemas que lo hacen posible? La catequesis \u00abdesempe\u00f1a un papel esencial dentro de la misi\u00f3n evangelizadora\u00bb y encuentra en la comunidad eclesial \u00absu origen, su lugar propio y su meta\u00bb (CC 22, 253). En este contexto, desarrolla un proceso comunicativo que consiste, esencialmente, \u00aben la transmisi\u00f3n de la fe eclesial\u00bb (CC 135).<\/p>\n<p>Por ello, la comunicaci\u00f3n es el soporte de la catequesis. \u00abEsta tiene el deber imperioso de encontrar el lenguaje id\u00f3neo que le permita realizarse y desarrollarse como acto de comunicaci\u00f3n y, m\u00e1s en concreto, como acto de comunicaci\u00f3n de la fe eclesial\u00bb (CC 140).<\/p>\n<p>I. La comunicaci\u00f3n en la sociedad actual<br \/>\nLa palabra comunicaci\u00f3n se encuentra por doquier. Est\u00e1 de moda. Y, en parte, se debe al boom de magnetoscopio, y televisores, de tel\u00e9fonos y ordenadores, de sat\u00e9lites y canales de difusi\u00f3n. En cualquier momento y lugar, podemos ser testigos de todos los acontecimientos que suceden en nuestro mundo. No hay pa\u00ed\u00ads, naci\u00f3n ni familia que pueda resistir a los tent\u00e1culos que extienden las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas aplicadas a la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LAS NUEVAS TECNOLOG\u00ed\u008dAS. La imagen que se ofrece a todo an\u00e1lisis es la de un mundo cada vez m\u00e1s complejo, donde se multiplican las fuentes de fricci\u00f3n, a la vez que se fortalecen las razones para cooperar y los medios para comunicarse. La universalizaci\u00f3n de las tecnolog\u00ed\u00adas de producci\u00f3n, organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n, la circulaci\u00f3n intensa de productos e individuos, el auge de las telecomunicaciones y de la inform\u00e1tica, la proliferaci\u00f3n de mensajes que se difunden por el planeta, contribuyen a transformar la sociedad y a establecer un nuevo tipo de relaci\u00f3n entre los individuos y los pueblos.<\/p>\n<p>El motor de esta transformaci\u00f3n es la comunicaci\u00f3n. Esta se apoya, se sustenta y se difunde en una nueva tecnolog\u00ed\u00ada, que es como el sistema nervioso de la sociedad. Expresiones como civilizaci\u00f3n de la imagen, era espacial, cultura inform\u00e1tica o sociedad de la comunicaci\u00f3n, quiz\u00e1 s\u00f3lo sean una cuesti\u00f3n de nombres. Sin embargo, un hecho es cierto: la tecnolog\u00ed\u00ada, impulsada por la electr\u00f3nica, es el canal fundamental a trav\u00e9s del cual se manifiestan y circulan las ideas, la cultura, los acontecimientos y, en suma, la vida. Es, sin duda, el elemento clave que se sit\u00faa en la base de la comunicaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>Sometidos a su impacto, sentimos que nuestra sensibilidad entra en campos dif\u00ed\u00adciles de controlar y con fuerza suficiente para transformar actitudes y conductas. Las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas van minando los sistemas tradicionales de comunicaci\u00f3n, a la par que hacen surgir las l\u00ed\u00adneas maestras de un nuevo estilo de comunicarse.<\/p>\n<p>2. UNA COMUNICACI\u00ed\u201cN AUDIOVISUAL. Una caracter\u00ed\u00adstica significativa de la comunicaci\u00f3n actual reside en su car\u00e1cter audiovisual. Su novedad no est\u00e1 tanto en sus elementos formales (la imagen y el sonido siempre han estado presentes en la comunicaci\u00f3n humana) cuanto en los medios electr\u00f3nicos en que se sustenta, lo que permite registrar y conservar los mensajes, difundirlos y multiplicar hasta el extremo sus posibilidades de recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido, la comunicaci\u00f3n audiovisual (que se aplica tanto a los canales que difunden los mensajes como al lenguaje en que se expresan) goza de todos los parabienes. \u00abUna imagen vale m\u00e1s que mil palabras\u00bb, dice un antiguo refr\u00e1n; lo cual es un indicador de la eficacia comunicativa que se atribuye, de entrada, a la expresi\u00f3n ic\u00f3nica sobre la verbal. Esto no quiere decir que, en la pr\u00e1ctica, est\u00e9 exento de problemas. Veamos algunos datos que se dan en nuestra realidad actual.<\/p>\n<p>a) Un nuevo modelo cultural. Los estudios sociol\u00f3gicos ofrecen datos elocuentes. Respecto a los ni\u00f1os, las estad\u00ed\u00adsticas hablan, por ejemplo, de un promedio de veintitr\u00e9s horas semanales ante el televisor. \u00bfCu\u00e1ntas pasan en la escuela? En cuanto a los j\u00f3venes, la influencia de los medios de comunicaci\u00f3n en su vida personal y social es creciente: la prensa, el cine, la radio y la televisi\u00f3n ocupan el tercer lugar, despu\u00e9s de la familia y de los amigos, por encima de los libros y centros de ense\u00f1anza, y a mucha distancia de los partidos pol\u00ed\u00adticos y de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00abLa demanda juvenil en el campo cultural es fundamentalmente de orden sensorial -musical r\u00ed\u00adtmico y de imagen- frente a un modelo cultural basado en valores conceptuales y librescos. Constatamos, a su vez, una subcultura juvenil caracterizada por una mayor espontaneidad, una reacci\u00f3n ante los excesos de la racionalidad, una valoraci\u00f3n positiva de lo corporal y de los aspectos m\u00e1s vitales de la personalidad, un desplazamiento de la cultura escrita en favor de la audiovisual\u00bb2.<\/p>\n<p>Si se mira la situaci\u00f3n con ojos reduccionistas, es l\u00f3gica cierta actitud de sospecha. Los medios de comunicaci\u00f3n, por su car\u00e1cter audiovisual, constituyen un masaje que determina lo que suele llamarse el hombre desmenuzado. Basta hojear una revista o ver un telediario: en media hora, o menos, pasamos de un tema de actualidad pol\u00ed\u00adtica a otro sobre moda, de re\u00ed\u00adr con un chiste a llorar con un atentado terrorista, de un problema econ\u00f3mico a otro religioso. En un tiempo r\u00e9cord, y a modo de flash o de r\u00e1fagas sucesivas, entramos en contacto con la realidad de una manera mezclada, fragmentada, sin an\u00e1lisis de los contextos y, a veces, mientras se realiza otra actividad en paralelo. No es dif\u00ed\u00adcil caer en la tentaci\u00f3n de entender y saber de todo, aun a riesgo de superficializar el significado de los hechos. Es como si las excesivas informaciones impidieran centrarse en un punto particular; claro que, quien lo consiga, pierde el ritmo y se queda en el camino: mientras \u00e9l va, los otros est\u00e1n de vuelta. Y es que hay necesidad de movimiento, de ritmo, de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Un lenguaje complejo. Todo lenguaje consiste en un sistema de signos portadores de significaci\u00f3n. Los signos audiovisuales se muestran as\u00ed\u00ad y, por tanto, son lenguaje. Ahora bien, el n\u00famero y la identidad de signos que lo componen y su car\u00e1cter anal\u00f3gico hacen dif\u00ed\u00adcil, por no decir imposible, formular una gram\u00e1tica y hacer un diccionario semejante al de un idioma. Por otra parte, m\u00e1s que de un lenguaje, habr\u00ed\u00ada que hablar de un conjunto de lenguajes, cuya clave comunicativa no es f\u00e1cil de determinar.<\/p>\n<p>Ciertamente, la imagen y el sonido son los principales elementos constitutivos del lenguaje audiovisual. Pero tambi\u00e9n se ampl\u00ed\u00ada a otros lenguajes que, por su origen y naturaleza, se diferencian del lenguaje verbal o escrito, como es el caso del lenguaje del cuerpo, que se expresa con gestos o movimientos potencialmente comunicativos. Lo audiovisual abarca, por tanto, todo lenguaje no verbal.<\/p>\n<p>Ahora bien, por su car\u00e1cter de audio no puede dejarse de lado la palabra hablada. Est\u00e1 en la televisi\u00f3n, en el cine, en el v\u00ed\u00addeo, y es el lenguaje b\u00e1sico de la radio. Pero es un estilo de palabra que pone en escena y dramatiza una realidad y que se hace imagen verbal, como sucede en el poema y en el teatro, o que se hace m\u00fasica, como en el caso de la canci\u00f3n.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que lo audiovisual se entienda como una mezcla de lenguajes que act\u00faan conjuntamente y se complementan: \u00abuna forma particular de comunicaci\u00f3n, regida por reglas originales, que resulta de la utilizaci\u00f3n simult\u00e1nea y combinada de documentos sonoros y visuales variados\u00bb3. A\u00f1\u00e1dase a esto la existencia de un proceso que va del lenguaje a los medios, y que estos le otorgan cierto car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico, de forma que no es igual el lenguaje de la televisi\u00f3n que el del cine o el del montaje audiovisual.<\/p>\n<p>3. AMBIVALENCIA DE LOS MEDIOS. a) Los medios tienen due\u00f1o. La cultura actual, apoyada en los medios de comunicaci\u00f3n, pone en manos de la humanidad nuevas posibilidades para vivir m\u00e1s y mejor, para dominar el medio en que vive y para establecer unas relaciones humanas libres, respetuosas y democr\u00e1ticas. Nunca ha tenido la humanidad tantos medios para vencer el hambre, la ignorancia y la soledad, ni tan eficaces para acortar distancias, eliminar fronteras y estimular la participaci\u00f3n, el di\u00e1logo y la libertad de todos los hombres.<\/p>\n<p>Sin embargo, esos resultados potenciales coexisten con la incomunicaci\u00f3n, el subdesarrollo y la destrucci\u00f3n. La t\u00e9cnica, portadora de libertad y de progreso es, a la vez, veh\u00ed\u00adculo de manipulaci\u00f3n e instrumento de violencia. Es una de las grandes paradojas de la humanidad, que se debe, quiz\u00e1, no tanto a los medios tecnol\u00f3gicos cuanto a las personas en cuyas manos est\u00e1n y a los intereses a los que responden; estos provienen del poder, del dinero, de las fuerzas de presi\u00f3n. Las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas son instrumentos para el bien y para el mal; depende de qui\u00e9n las maneje. Es decir, tienen due\u00f1o y este decide su destino.<\/p>\n<p>b) Analog\u00ed\u00ada y subjetividad. Lo audiovisual transmite su informaci\u00f3n mediante im\u00e1genes y sonidos de car\u00e1cter anal\u00f3gico. Esto quiere decir que el receptor reconoce esas im\u00e1genes como semejantes a las que conforman su experiencia perceptiva cotidiana; intuitivamente, ve en ellas cierta representaci\u00f3n de lo que ve o podr\u00ed\u00ada ver en presencia de la realidad. Se trata, pues, de signos que hacen referencia a objetos o realidades concretas, no a abstracciones ni a argumentaciones conceptuales.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta referencia no es absoluta. Por una parte, esa relaci\u00f3n, m\u00e1s que con lo real, es con la imagen previa que cada cual tiene de la realidad; es una relaci\u00f3n de imagen a imagen. Por otra parte, la imagen que vemos, en cuanto signo, no es una representaci\u00f3n pura y simple: su autor ha proyectado en ella su manera de ver la realidad, lo cual constituye cierta reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la misma (subjetividad). Igual sucede con el sonido: la m\u00fasica se define como un lenguaje de sensaciones que activa la sensibilidad, la emoci\u00f3n, la vibraci\u00f3n; en suma, la afectividad.<\/p>\n<p>En este sentido, no se puede descartar de los signos audiovisuales alguna arbitrariedad y convencionalismo, o cierta ambig\u00fcedad en su significaci\u00f3n. Esto no quiere decir que su analog\u00ed\u00ada con la realidad sea nula o carezca de elementos (c\u00f3digos) que avalen su objetividad ling\u00fc\u00ed\u00adstica y comunicativa; es un lenguaje que tiene parte de ambig\u00fcedad y parte de analog\u00ed\u00ada, parte de subjetivo y parte de objetivo. Lo cual sucede con todo lo que se presenta ante los sentidos como una huella de lo real.<\/p>\n<p>Cuando se ha llegado a identificar la cultura con el libro, no es f\u00e1cil comprender el masaje con que el lenguaje audiovisual ofrece sus mensajes. Este articula la informaci\u00f3n mediante signos diferentes a los de la expresi\u00f3n escrita, y desencadena un tipo de comunicaci\u00f3n que no se restringe al campo de la racionalidad, sino que engloba todas las instancias de la personalidad humana. Por ello se hace necesario el aprendizaje de sus c\u00f3digos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, igual que se aprende a leer y a escribir.<\/p>\n<p>c) El efecto de los medios. Durante muchos a\u00f1os se ha imputado, en particular a la televisi\u00f3n, un efecto desastroso en la sensibilidad y en la mente, sobre todo, de ni\u00f1os y j\u00f3venes. La sociolog\u00ed\u00ada de los medios se basa en una experimentaci\u00f3n suficiente para comprobar que las cosas no son as\u00ed\u00ad de simples; el p\u00fablico tiende a recibir y retener aquellas informaciones que van en el sentido de sus creencias previas y que contribuyen m\u00e1s a reforzar las opiniones existentes que a transformarlas; como mucho, pueden reforzar una eventual tendencia al cambio cuando este se manifiesta en el conjunto de la sociedad o cuando los conflictos entre grupos de pertenencia crean cierta predisposici\u00f3n a tomar nuevas opciones.<\/p>\n<p>Por otra parte, la abundancia de canales de difusi\u00f3n, potenciada a\u00fan m\u00e1s por la llamada revoluci\u00f3n digital, posibilitan una diversificaci\u00f3n de mensajes alternativos que evitan el riesgo de uniformidad comunicativa y prestan atenci\u00f3n al pluralismo y a las particularidades individuales. El usuario puede escoger sus programas e, incluso, adaptarlos a sus preferencias del momento.<\/p>\n<p>Las conclusiones, pues, est\u00e1n muy matizadas y son poco generalizables. La televisi\u00f3n no parece modificar, por ejemplo, los resultados de los escolares ni predisponerlos a la delincuencia. Puede, si se ve con exceso, producir fatiga ps\u00ed\u00adquica y desencadenar trastornos molestos. En la mayor\u00ed\u00ada de los casos, su eficacia consiste en reforzar opiniones o actitudes ya tomadas. Adem\u00e1s, generalmente llega al p\u00fablico en una situaci\u00f3n de ocio, de ah\u00ed\u00ad que su eficacia haya que enjuiciarla desde esta perspectiva y conjugarla con otra serie de factores concurrentes.<\/p>\n<p>En todo caso, la comunicaci\u00f3n no es el efecto necesario de la t\u00e9cnica para la comunicaci\u00f3n, ya que esta no se rige por las leyes de causa-efecto; pero s\u00ed\u00ad es su raz\u00f3n de ser. S\u00f3lo la comunicaci\u00f3n puede dar validez y justificar \u00e9ticamente el uso de unos medios formidables en s\u00ed\u00ad mismos, pero ambivalentes en sus efectos e intenciones.<\/p>\n<p>II. Los medios, al servicio de la comunicaci\u00f3n<br \/>\nPrimera convicci\u00f3n: La comunicaci\u00f3n no est\u00e1 en los medios sino en las personas. Propiamente hablando, nadie se comunica con un televisor o con un ordenador. Este es una m\u00e1quina que memoriza y controla informaciones, pero no siente ni padece; es s\u00f3lo un instrumento que se interpone entre una persona o grupo que est\u00e1 delante y otra persona o grupo que est\u00e1 detr\u00e1s. La comunicaci\u00f3n s\u00f3lo es posible entre personas; los medios son s\u00f3lo medios.<\/p>\n<p>Segunda convicci\u00f3n: El t\u00e9rmino comunicaci\u00f3n conjuga dos palabras: com\u00fan y acci\u00f3n. Hablamos, pues, de una acci\u00f3n com\u00fan. No hay comunicaci\u00f3n cuando act\u00faa solamente una de las partes mientras la otra permanece pasiva, cuando una es la que da y otra se limita a recibir, cuando s\u00f3lo uno de los interlocutores tiene derecho a la palabra. La comunicaci\u00f3n -acci\u00f3n com\u00fan- requiere di\u00e1logo, respeto mutuo, libertad de opini\u00f3n, igualdad entre las partes&#8230; Comunicarse es participar y compartir.<\/p>\n<p>1. EL PROCESO DE LA COMUNICACI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>El siguiente esquema sintetiza los elementos que intervienen en el proceso de la comunicaci\u00f3n:<\/p>\n<p>El emisor es la persona que env\u00ed\u00ada o transmite un mensaje, la fuente de la que brota la comunicaci\u00f3n; representa la respuesta a la pregunta: qui\u00e9n comunica. El receptor es la persona o grupo que recibe la informaci\u00f3n o mensaje que transmite el emisor; representa la respuesta a la pregunta: a qui\u00e9n se le comunica. El mensaje es el contenido de la comunicaci\u00f3n, lo que se transmite o de lo que se informa, aquello que el emisor quiere decir y de hecho dice, aunque no lo pretenda. Es la respuesta a la pregunta: qu\u00e9 comunica. El c\u00f3digo es el conjunto de signos y s\u00ed\u00admbolos que se utilizan para transmitir el mensaje. Hay c\u00f3digos verbales, ic\u00f3nicos, sonoros, gestuales, escritos. Comprende todo lo que se identifica con el lenguaje y responde al c\u00f3mo comunica. Para que haya comunicaci\u00f3n es menester que el receptor sea capaz de descodificar o descifrar los c\u00f3digos que utiliza el emisor; ambos deben poseer el mismo c\u00f3digo, conocer y hablar el mismo lenguaje. El canal es el medio que transporta el c\u00f3digo o lenguaje y, con \u00e9l, el mensaje; cumple, pues, una funci\u00f3n mediadora entre emisor y receptor. Tambi\u00e9n responde a la pregunta: c\u00f3mo comunica. Hay canales fisiol\u00f3gicos, como la presencia f\u00ed\u00adsica, la vista y el o\u00ed\u00addo, y canales t\u00e9cnicos, como la televisi\u00f3n y el ordenador. Los ruidos son todo lo que perturba, desv\u00ed\u00ada o dificulta la comunicaci\u00f3n. Son elementos ajenos que interfieren negativamente en el proceso de la comunicaci\u00f3n o en alguno de sus componentes. El feedback designa el control que el emisor ejerce sobre la informaci\u00f3n una vez recibida por el receptor. Tambi\u00e9n se denomina retroalimentaci\u00f3n, poniendo el acento en la relaci\u00f3n que se establece entre emisor y receptor a partir del mensaje transmitido. Todo receptor reacciona de alguna manera ante un mensaje; si el emisor conoce y recibe esa reacci\u00f3n, podemos hablar de feedback; de lo contrario, no. El feedback significa, pues, la relaci\u00f3n e intercambio de mensajes que se realiza entre emisor y receptor, por lo que de alguna manera se alternan los papeles de ambos: el receptor es, a su vez, emisor, y el emisor es, asimismo, receptor.<\/p>\n<p>2. COMUNICACI\u00ed\u201cN DE MASAS Y COMUNICACI\u00ed\u201cN INTERPERSONAL. Media significa mediaci\u00f3n, intermediario. Mass-media o medios de masas es el conjunto de medios o instrumentos destinados a comunicar a un p\u00fablico numeroso elementos de informaci\u00f3n, juicio y cultura. Groups-media, medios de grupo o medios grupales significa lo mismo, pero con la salvedad de que se trata de medios destinados a peque\u00f1os grupos y que, adem\u00e1s, pueden ser manejados por estos.<\/p>\n<p>Este matiz diferenciador es muy esclarecedor para comprender el contexto de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica. De hecho, s\u00f3lo por aproximaci\u00f3n se puede hablar de comunicaci\u00f3n en los medios de masas; son m\u00e1s bien medios de informaci\u00f3n o de difusi\u00f3n. En cambio, los medios de grupos tienen todas las condiciones para desarrollar una verdadera comunicaci\u00f3n en cuanto acci\u00f3n com\u00fan. Presentamos las caracter\u00ed\u00adsticas d\u00e9 unos y otros:<br \/>\nMedios de masas: 1) El protagonismo de la comunicaci\u00f3n est\u00e1 en manos de un grupo de profesionales, que forman parte de una organizaci\u00f3n ideol\u00f3gicamente definida y con objetivos precisos. La informaci\u00f3n se transmite a un p\u00fablico numeroso y disperso. Es una comunicaci\u00f3n ad extra. Entre emisores y receptores hay distancia f\u00ed\u00adsica, desconocimiento mutuo y apenas relaci\u00f3n personal. 2) Mensaje unidireccional, en una sola direcci\u00f3n: del emisor al receptor. Este no participa: recibe la informaci\u00f3n de manera b\u00e1sicamente pasiva; es consumidor de programas. 3) No hay, pues, feedback o, a lo sumo, muy lento, restringido e incontrolado; este se mide por los \u00ed\u00adndices de audiencia, sondeos de opini\u00f3n o llamadas telef\u00f3nicas. Apenas se da cabida a la valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del mensaje por parte del receptor. 4) Proporciona un conocimiento gen\u00e9rico y fragmentado de las cosas, con profusi\u00f3n de mensajes subliminales que el receptor no suele percibir conscientemente. No es seguro que este sea capaz de descodificar los c\u00f3digos o lenguajes utilizados. 5) Los canales se basan en la m\u00e1s alta tecnolog\u00ed\u00ada, con programas sofisticados a los que el receptor s\u00f3lo accede de forma pasiva. Pueden estar al servicio de intereses ideol\u00f3gicos o partidistas. Riesgo de manipulaci\u00f3n y de masificaci\u00f3n: disminuyen las particularidades culturales en favor de una cultura de masas. Desarrollan una conciencia planetaria y un mundo sin fronteras.<\/p>\n<p>Medios de grupos: 1) Comunicaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s personas, en grupo o en una organizaci\u00f3n. Los protagonistas son tanto los emisores como los receptores. La informaci\u00f3n se pone al servicio de individuos que est\u00e1n unidos o conjuntados. Es una comunicaci\u00f3n ad intra en la que todos, aunque en distinto grado, son emisores y receptores a la vez. Hay cercan\u00ed\u00ada f\u00ed\u00adsica y relaci\u00f3n personal. 2) Mensaje bidireccional: de emisor a receptor y de receptor a emisor. Todos participan activamente, lo que suscita el inter\u00e9s, la conciencia cr\u00ed\u00adtica y la responsabilidad activa. 3) Hay feedback inmediato, vivo, espont\u00e1neo y controlable. El di\u00e1logo suscita la valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y el desarrollo progresivo y veraz del mensaje. Esto influye de tal forma que puede hacer variar el sentido y contenido de la comunicaci\u00f3n. 4) Tendencia a expresarse abiertamente y a dilucidar lo indirecto o poco claro. Conocimiento de la realidad m\u00e1s personalizado y educativo. Se asegura la descodificaci\u00f3n correcta del lenguaje mediante la relaci\u00f3n y el di\u00e1logo. 5) Los principales canales son los fisiol\u00f3gicos. Los tecnol\u00f3gicos intervienen en la medida en que son de f\u00e1cil acceso y favorecen la expresi\u00f3n y el di\u00e1logo. Est\u00e1n al servicio del grupo y de su libertad: ejercen una funci\u00f3n concientizadora y refuerzan la autonom\u00ed\u00ada personal y las particularidades culturales. Suscitan la conciencia de grupo y la solidaridad con personas concretas.<\/p>\n<p>Hay caracter\u00ed\u00adsticas que se dan en un sitio y no en otro o, al menos, no se dan en todos de la misma manera. Una de ellas, quiz\u00e1 la m\u00e1s significativa, afecta al feedback. Este es uno de los criterios que determinan el grado de comunicaci\u00f3n que existe e, incluso, su validez; es como el term\u00f3metro de la comunicaci\u00f3n, ya que hace que los sujetos de la misma puedan asumir la palabra, establecer relaciones mutuas, desarrollar su conciencia de pertenencia a un grupo y valorar el car\u00e1cter de su interacci\u00f3n en funci\u00f3n de la finalidad que les ha unido o reunido.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es clave lo que se refiere al qu\u00e9 se comunica. Hay gran diferencia entre comunicar lo que se sabe y comunicar lo que se vive. La forma en que se implican las personas no es igual en cada caso. Por eso se habla de distintos niveles de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. NIVELES DE RELACI\u00ed\u201cN EN UN GRUPO. El di\u00e1logo es, quiz\u00e1, el elemento m\u00e1s significativo mediante el cual se desarrollan las relaciones humanas y, en nuestro caso, la catequesis. El lenguaje de ese di\u00e1logo revela el tipo de relaci\u00f3n que existe y, por tanto, el tipo de catequesis. Se pueden distinguir tres niveles: 1) La palabrer\u00ed\u00ada. Es la forma m\u00e1s superficial de di\u00e1logo. Consiste en hablar de cualquier cosa, sabiendo o no, sin que nadie se implique en lo que se dice. Sucede en la catequesis cuando faltan unos objetivos precisos o el grupo no los acepta ni se implica en ellos; los catequizandos se contentan con charlar e intercambiar opiniones que, aun de signo religioso, no les conducen a ninguna parte. 2) La informaci\u00f3n. El di\u00e1logo tiene un contenido preciso, pero los interlocutores siguen sin implicarse en lo que dicen. Hay una informaci\u00f3n de base que proporciona los elementos necesarios para investigar, analizar, contrastar y llegar a conclusiones claras y objetivas; pero si el grupo se queda ah\u00ed\u00ad, sin implicarse ni comprometerse, no traspasar\u00e1 el \u00e1mbito de la cultura religiosa, aunque esta sea de calidad y suponga una aportaci\u00f3n valiosa para la formaci\u00f3n de los catequizandos. 3) La comunicaci\u00f3n. El di\u00e1logo alcanza toda su intensidad cuando no se trata s\u00f3lo de decir algo, sino de decirse a s\u00ed\u00ad mismos. En este caso, los miembros del grupo expresan la resonancia que tiene en ellos la cuesti\u00f3n planteada; esto requiere confianza rec\u00ed\u00adproca para exponer lo que cada uno lleva dentro de s\u00ed\u00ad y para esperar que los otros hagan lo mismo. El intercambio grupal no es un simple eco de lo que se piensa, se sabe o se dice, sino de lo que cada uno siente, busca y vive. Hay comunicaci\u00f3n cuando cada cual expresa su implicaci\u00f3n personal en aquello que dice, cuando su expresi\u00f3n es una verdadera y sincera confesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. En esta fase la catequesis alcanza su sentido pleno como lugar en el que el grupo confiesa su fe.<\/p>\n<p>La plena comunicaci\u00f3n requiere, pues, la implicaci\u00f3n personal de los que participan y un grado de relaci\u00f3n cercano al de la experiencia comunitaria. Jakobson, c\u00e9lebre ling\u00fcista, afirmaba: \u00abQuien comunica el mensaje de otro, no comunica; para que haya comunicaci\u00f3n debe ser un mensaje que traduzca la implicaci\u00f3n personal en aquello que se dice, que revele algo de uno mismo\u00bb.<\/p>\n<p>4. LA COMUNICACI\u00ed\u201cN AFECTA A TODAS LAS FACETAS DE LA PERSONALIDAD. Los estudios psicofisiol\u00f3gicos realizados sobre el cerebro humano determinan la presencia en el mismo de dos hemisferios, el izquierdo y el derecho, con funciones netamente diferenciadas e independientes, a la vez que relacionadas y complementarias.<\/p>\n<p>El hemisferio cerebral izquierdo desarrolla funciones ligadas a la abstracci\u00f3n y al lenguaje hablado o escrito; representa el pensamiento conceptual y anal\u00ed\u00adtico, lo intelectual, lo matem\u00e1tico, la l\u00f3gica formal; en suma, todo lo que es vehiculado por una comunicaci\u00f3n verbal o escrita.<\/p>\n<p>El hemisferio cerebral derecho desarrolla funciones ligadas a lo concreto y al lenguaje simb\u00f3lico y art\u00ed\u00adstico; representa el pensamiento global y sint\u00e9tico, lo sensible y emocional, lo creativo y experiencial, lo intuitivo e imaginario; en suma, todo lo que es vehiculado por una comunicaci\u00f3n audiovisual.<\/p>\n<p>Nuestros sistemas de comunicaci\u00f3n han privilegiado com\u00fanmente las funciones propias del hemisferio izquierdo. No se trata ahora de ir al extremo contrario, sino de sopesar y equilibrar la balanza entre ambos hemisferios, de forma que la comunicaci\u00f3n, y con ella la catequesis, sea integral y asuma todas las facetas que configuran la personalidad humana.<\/p>\n<p>El lenguaje audiovisual se inscribe en la categor\u00ed\u00ada de comunicaci\u00f3n no verbal y, por tanto, desempe\u00f1a las funciones propias del hemisferio cerebral izquierdo. La riqueza de recursos que confluyen en el audiovisual hacen de \u00e9l un lenguaje simb\u00f3lico por excelencia. El s\u00ed\u00admbolo no est\u00e1 re\u00f1ido con lo real ni es sin\u00f3nimo de misterioso; al contrario, es tal en la medida en que sit\u00faa ante una realidad evocadora, sugerente y portadora de sentido. Su funci\u00f3n es conducir la sensibilidad y la mente hacia m\u00e1s all\u00e1 de la realidad representada. Y esto hace el lenguaje audiovisual. Este expresa lo concreto, lo real, lo experiencial, y suscita la sensibilidad y la afectividad. Pero no se queda ah\u00ed\u00ad, a menos que se le impida, ya que el impacto recibido act\u00faa como resorte que impulsa al individuo a analizar sus efectos, a descubrir sus causas y a objetivar la informaci\u00f3n recibida.<\/p>\n<p>De esta manera, y aunque lo uno sea previo a lo otro, el hombre entero se ve envuelto en un proceso comunicativo total, que no s\u00f3lo activa su sensibilidad, sino tambi\u00e9n su mente, a fin de conducirse hacia m\u00e1s all\u00e1 de la realidad expresada y valorar con objetividad su percepci\u00f3n de la misma. Esto es lo que se entiende por lenguaje total, un lenguaje que despierta el subconsciente y suscita la subjetividad; pero no para que el individuo se quede ah\u00ed\u00ad, sino para que, consciente de ella, se sienta motivado a analizarla, a contrastarla, a controlar sus efectos y, en definitiva, a objetivarla y a tomar opciones personales.<\/p>\n<p>Este proceso comunicativo es una de las aportaciones m\u00e1s valiosas del lenguaje audiovisual a la catequesis. No s\u00f3lo porque asume las diferentes formas de expresi\u00f3n que tenemos a nuestra disposici\u00f3n, sino porque activa todas las fibras de la personalidad humana, tanto las emotivas como las racionales.<\/p>\n<p>III. La comunicaci\u00f3n en la experiencia cristiana<br \/>\nPara un cristiano, la comunicaci\u00f3n no es un simple movimiento psicol\u00f3gico inherente a la naturaleza humana. Es algo m\u00e1s. Es una categor\u00ed\u00ada fundamental de la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>1. LA RA\u00ed\u008dZ DE LA COMUNICACI\u00ed\u201cN. La revelaci\u00f3n es, en s\u00ed\u00ad misma, un acto de comunicaci\u00f3n. Dios revela a los hombres su esencia misma, su amor trinitario, cuya comunicaci\u00f3n es tan profunda y de tan alto grado que nos resulta un misterio comprenderlo. El misterio de Dios es la revelaci\u00f3n de la mayor relaci\u00f3n arm\u00f3nica que pueda existir, por as\u00ed\u00ad decir, entre emisores y receptores: el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu. Perfecta comunicaci\u00f3n de amor entre Personas fundida en una sola naturaleza.<\/p>\n<p>Esta comunicaci\u00f3n intradivina se da al exterior y alcanza su momento culminante cuando \u00abla Palabra se hizo carne\u00bb (Jn 1,14) e \u00abimagen del Dios invisible\u00bb (Col 1,15). La Palabra, sin dejar de serlo, se hace Imagen, y esta hace visible la Palabra. Es el m\u00e1s perfecto audiovisual que jam\u00e1s mente humana hubiera podido imaginar: Dios se hace audiovisual para comunicarse con el hombre y para que este pueda comunicarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>El misterio de la encarnaci\u00f3n revela, pues, el m\u00e1s alto grado de comunicaci\u00f3n que pueda darse en la historia. Por una parte, desborda los l\u00ed\u00admites del espacio y del tiempo impuestos a la condici\u00f3n humana; por otra, se adapta al lenguaje que los hombres podemos entender y a los medios con que nos comunicamos. Desde ese momento, por iniciativa de Dios, el ser humano tiene v\u00ed\u00ada libre para acceder al misterio insondable de Dios y a su acci\u00f3n salvadora. S\u00f3lo necesita tener \u00abojos para ver y o\u00ed\u00addos para o\u00ed\u00adr\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el hombre, en cuanto imagen y templo vivo de Dios (G\u00e9n 1,27; 2Cor 6,14), es un ser-para-la-comunicaci\u00f3n. A ello le impulsa el Esp\u00ed\u00adritu en una triple vertiente: comunicaci\u00f3n con Dios, con la humanidad entera, con los creyentes. Esta comunicaci\u00f3n se fundamenta y encuentra su sentido en la comunicaci\u00f3n divina y, por ello, \u00abdepende de una Instancia distinta que lo colorea todo y constituye un a priori fundamental, que se encuentra en la base de todo&#8230; Es de Dios de quien el cristiano recibe un cierto don de comunicar que es, a la vez, una revelaci\u00f3n y un impulso originario\u00bb4.<\/p>\n<p>Este impulso a comunicar es el punto de partida de la acci\u00f3n evangelizadora. El cristiano, movido por el esp\u00ed\u00adritu de Dios, se siente impulsado a abrirse a los dem\u00e1s para respetarlos, ayudarlos, amarlos y compartir con ellos sus inquietudes y su vida por el camino del di\u00e1logo, de la solidaridad y de la verdad. Ser testigos de Jes\u00fas s\u00f3lo es posible mediante el don de la comunicaci\u00f3n, un don que lleva a comunicar no la fe -porque esta es gracia y, por tanto, don de Dios- pero s\u00ed\u00ad la propia experiencia de fe (de la fe eclesial) con la palabra, el testimonio de vida y el compromiso comunitario.<\/p>\n<p>2. EL CAMINO DE LA COMUNICACI\u00ed\u201cN ECLESIAL. Pablo VI lo expresaba en estos t\u00e9rminos: \u00abEn cada nueva etapa de la historia, la Iglesia, impulsada por el deseo de evangelizar, no tiene m\u00e1s que una preocupaci\u00f3n: \u00bfA qui\u00e9n enviar para anunciar el misterio de Jes\u00fas? \u00bfEn qu\u00e9 lenguaje anunciar este misterio? \u00bfC\u00f3mo lograr que resuene y llegue a todos aquellos que lo deben escuchar?\u00bb (EN 22).<\/p>\n<p>a) La experiencia primitiva. Jes\u00fas, \u00abel primero y m\u00e1s grande evangelizador\u00bb (EN 7), anunci\u00f3 la buena nueva de la salvaci\u00f3n con toda su persona: con sus palabras, con sus signos y con sus propias opciones. Jes\u00fas no habl\u00f3 de comunicaci\u00f3n, pero comunic\u00f3 y, sobre todo, se comunic\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo. Transmiti\u00f3 lo que hab\u00ed\u00ada recibido del Padre, comparti\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos su intimidad m\u00e1s profunda y culmin\u00f3 su misi\u00f3n salvadora mediante un acto sublime de comunicaci\u00f3n: la entrega de la propia vida. Esta entrega la inmortaliz\u00f3 en la eucarist\u00ed\u00ada y la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no dej\u00f3 nada escrito. Predic\u00f3, pidi\u00f3 a los suyos que hicieran lo mismo y les otorg\u00f3 el don, que se hizo mandato, de la comunicaci\u00f3n: \u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura\u00bb (Mc 16,15). Los disc\u00ed\u00adpulos, movidos y guiados por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, anunciaron sin descanso la buena noticia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Entre los primeros disc\u00ed\u00adpulos, igual que en Jes\u00fas, la comunicaci\u00f3n transciende las palabras para hacerse experiencia de vida, compromiso misionero y donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. Palabra, testimonio y comunidad no son v\u00ed\u00adas independientes entre s\u00ed\u00ad ni circulan en paralelo; son vertientes que se apoyan mutuamente y se funden en una \u00fanica realidad: el amor. \u00abAmaos unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn 13,34). Tal es la clave de la verdadera y aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n. Esta hunde sus ra\u00ed\u00adces en el amor. Por ello, los primeros cristianos, perseverando en las ense\u00f1anzas de los ap\u00f3stoles y en la fracci\u00f3n del pan (He 2,42), extendieron el reino de Dios y convivieron como hermanos; hab\u00ed\u00ada comunicaci\u00f3n de bienes, unidad, solidaridad, di\u00e1logo y paz, signos todos ellos de la m\u00e1s plena y aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n ad intra y ad extra.<\/p>\n<p>La misma redacci\u00f3n de los evangelios y dem\u00e1s escritos del Nuevo Testamento es una muestra peculiar y significativa de un sistema de comunicaci\u00f3n que integra la palabra viva, el testimonio apost\u00f3lico y la experiencia comunitaria. Estas tres v\u00ed\u00adas son el lenguaje que hace visible y audible el mensaje y, por tanto, comunicable.<\/p>\n<p>b) A lo largo de la historia. Durante muchos siglos, y antes de que Gutenberg inventara la imprenta, el modo m\u00e1s natural de comunicaci\u00f3n estaba constituido por el lenguaje oral y por la imagen. Desde los alfabetos ideogr\u00e1ficos, pasando por la pintura, la vidriera, la escultura y la arquitectura, la imagen fue uno de los principales veh\u00ed\u00adculos de comunicaci\u00f3n y de cultura. Baste recordar, por ejemplo, los s\u00ed\u00admbolos ic\u00f3nicos utilizados en las catequesis primitivas, las grandes catedrales medievales con su ordenaci\u00f3n, im\u00e1genes pintadas o esculpidas, juegos de luz y de sonido, o las mismas representaciones populares de escenas evang\u00e9licas. Todo esto es un lenguaje que recuerda las principales afirmaciones de la fe, evoca la naturaleza y suscita la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n; en una palabra, sit\u00faa al pueblo ante la experiencia de lo trascendente.<\/p>\n<p>Con la invenci\u00f3n de la imprenta, la letra impresa empez\u00f3 a destacar como medio privilegiado de comunicaci\u00f3n. El libro se impuso poco a poco como el m\u00e1s id\u00f3neo y genuino sistema portador de cultura. No era un obst\u00e1culo que el pueblo no supiera leer; siempre habr\u00ed\u00ada alguien que pudiera le\u00e9rselo. No obstante, saber leer lleg\u00f3 a ser necesario para acceder a la cultura, hasta el punto de que ser analfabeto supon\u00ed\u00ada marginaci\u00f3n y pobreza. A\u00fan hoy consideramos una lacra social la existencia de analfabetos. Lo cual es una muestra de la importancia de un sistema de comunicaci\u00f3n, como el libro y otros medios impresos, que ha llegado a imponerse como un s\u00ed\u00admbolo de progreso y de cultura.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n no fue ajena a la Iglesia ni a sus sistemas de comunicaci\u00f3n. Baste recordar, a t\u00ed\u00adtulo de ejemplo, los catecismos de Astete y de Ripalda, que durante m\u00e1s de tres siglos han configurado un estilo de catequesis y alimentado la fe de los cat\u00f3licos de habla hispana.<\/p>\n<p>Estas breves pinceladas manifiestan la importancia que han desempe\u00f1ado los medios de comunicaci\u00f3n en la tarea catequizadora de la Iglesia. Hoy, igual que ayer, la Iglesia se encuentra ante un reto evangelizador que afecta de lleno a sus sistemas de comunicaci\u00f3n. La transformaci\u00f3n que se ha operado en nuestra sociedad, de la mano de las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas, impone la necesidad de encontrar nuevos cauces de evangelizaci\u00f3n, adaptados al momento hist\u00f3rico y social, a fin de conseguir superar la ruptura entre evangelio y cultura, calificada por Pablo VI como \u00abel drama de nuestro tiempo\u00bb (EN 20). \u00abEl hecho de que vivimos en una civilizaci\u00f3n de la imagen deber\u00ed\u00ada impulsarnos a utilizar, en la transmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, los medios modernos puestos a disposici\u00f3n por esta civilizaci\u00f3n\u00bb (EN 42).<\/p>\n<p>IV. Algunas claves para la tarea catequ\u00e9tica<br \/>\nLa funci\u00f3n de todo medio es estar al servicio de&#8230;, en nuestro caso, de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica. Lo cual requiere, por una parte, adoptar los mecanismos que configuran la comunicaci\u00f3n grupal ya se\u00f1alados y, por otra, adaptar el mensaje de Jes\u00fas a los modos de comprender y expresarse que imperan en la sociedad actual. En palabras de Juan Pablo II, la juventud \u00abemplea un lenguaje al que es preciso saber traducir con paciencia y buen sentido, sin traicionarlo, el mensaje de Jesucristo\u00bb (CT 40).<\/p>\n<p>1. RECUPERAR LA AUDIOVISUALIDAD DEL MENSAJE CRISTIANO. Jes\u00fas es el m\u00e1s perfecto audiovisual de Dios. Esta Palabra-Imagen de Dios que es Jes\u00fas s\u00f3lo es comparable con las palabras-im\u00e1genes humanas de una manera anal\u00f3gica. Jes\u00fas no es s\u00f3lo una representaci\u00f3n o expresi\u00f3n de la realidad de Dios; es el lenguaje de Dios por excelencia y, en este sentido, el veh\u00ed\u00adculo que comunica el mensaje de Dios, un mensaje que era desde el principio y que ahora se manifiesta, es decir, se hace audible y visible. \u00abLo que exist\u00ed\u00ada desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos acerca de la palabra de la vida&#8230; os lo anunciamos para que est\u00e9is unidos con nosotros\u00bb (1 Jn 1,1-3).<\/p>\n<p>Ahora bien, Jes\u00fas no es s\u00f3lo el lenguaje de Dios, sino tambi\u00e9n el mensajero en quien Dios se comunica. El mensaje se identifica con el mensajero: Dios no s\u00f3lo est\u00e1 en Jes\u00fas, sino que Jes\u00fas es el Hijo de Dios encarnado; no s\u00f3lo es el audiovisual de Dios sino Dios mismo hecho audiovisual, el primer y m\u00e1s perfecto audiovisual que hace visible al Dios invisible.<\/p>\n<p>Este audiovisual no puede menos de ser el lenguaje original y fundante de los diversos lenguajes eclesiales. \u00bfC\u00f3mo no recuperar esta audiovisualidad del mensaje cristiano en la catequesis? Jes\u00fas ya no est\u00e1 f\u00ed\u00adsicamente entre nosotros; pero est\u00e1 presente y se hace audiovisual en la vida y en la experiencia de la comunidad cristiana que, como Jes\u00fas, anuncia con su palabra, con su testimonio y con su compromiso \u00ablo que hemos visto y o\u00ed\u00addo\u00bb; comunidad que, depositaria de la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas, es ahora, y como \u00e9l, el audiovisual de Dios en el mundo actual.<\/p>\n<p>Sobre esta base se asienta el valor de los medios en la catequesis. El lenguaje audiovisual en el que se expresan esos medios hunde sus ra\u00ed\u00adces en la misma pedagog\u00ed\u00ada de Dios, una pedagog\u00ed\u00ada de signos, el m\u00e1s excelente de los cuales es \u00abla Palabra hecha carne\u00bb. \u00bfC\u00f3mo hacer hoy visible y audible esa Palabra? La primera condici\u00f3n se encuentra en esa audiovisualidad b\u00e1sica y original de la comunidad eclesial, fundamental para que el mensaje que proclama no suene como \u00abuna campana que toca o unos platillos que aturden\u00bb (1Cor 13,1). La segunda condici\u00f3n, consecuencia de la anterior, pasa por la renovaci\u00f3n de los llamados lenguajes eclesiales. Estos forman parte del patrimonio eclesial y son ingredientes necesarios de todo proceso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo hacer hablar hoy de forma significativa el lenguaje de una tradici\u00f3n? Esta tarea de adaptar, reformular o traducir los lenguajes eclesiales encuentra en los medios audiovisuales una de sus posibilidades m\u00e1s genuinas y eficaces.<\/p>\n<p>a) La audiovisualidad de la Biblia. Sus formas expresivas (la narraci\u00f3n, el relato, el himno, la acci\u00f3n de gracias, la aclamaci\u00f3n, el acontecimiento, la experiencia de fe) son netamente audiovisuales. La Biblia se expresa en un lenguaje b\u00e1sicamente narrativo que muestra y evoca la realidad de un encuentro, la acci\u00f3n que salva, la experiencia que subyace, el acontecimiento que se celebra, la situaci\u00f3n que compromete y el compromiso al que conduce. Su lenguaje se sit\u00faa en un horizonte de evocaci\u00f3n; lo importante no es el vocablo en s\u00ed\u00ad, en su sentido fon\u00e9tico, sino su condici\u00f3n de palabra que evoca un pasado que se vive en el presente y proyecta hacia el futuro. Por eso el lenguaje b\u00ed\u00adblico es un fiel aliado del lenguaje audiovisual.<\/p>\n<p>b) El valor simb\u00f3lico de la liturgia. La liturgia est\u00e1 plagada de elementos cuyo valor expresivo (sensible, emocional, corporal, imaginativo, ic\u00f3nico y sonoro) es patente. La l\u00f3gica de la liturgia y la del audiovisual son coincidentes. Es la l\u00f3gica del simbolismo, de ese conjunto de elementos sensibles y visibles en el cual los creyentes, siguiendo el dinamismo anal\u00f3gico de las im\u00e1genes (tales como el pan, el fuego, el agua, el aceite), captan significados que trascienden las realidades materiales. Estos significados no son meros objetos de pensamiento; el s\u00ed\u00admbolo es acci\u00f3n, emoci\u00f3n, experiencia que impulsa a una transformaci\u00f3n o, en otras palabras, a hacer vivir de otro modo. M\u00e1s que en el plano del conocimiento, la liturgia nos sit\u00faa en el plano de la emoci\u00f3n, de la analog\u00ed\u00ada y de la experiencia.<br \/>\nc) El credo, expresi\u00f3n de la acci\u00f3n salvadora de Dios en la historia, nos sit\u00faa en una doble perspectiva: una perspectiva vivencial de proclamaci\u00f3n o confesi\u00f3n de la fe, y otra, m\u00e1s racional, que se refiere a la inteligencia de la fe o a la forma como la Iglesia sistematiza y formula los contenidos de la misma.<\/p>\n<p>En principio no podemos pedirle al audiovisual que se haga portavoz de las formulaciones de la fe en lo que tienen de expresi\u00f3n abstracta y conceptual. Ser\u00ed\u00ada pedirle lo que no puede dar como expresi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica; no es el lenguaje id\u00f3neo para transmitir conceptos. Esto no significa que lo audiovisual tenga que ir por un lado y lo conceptual por otro, como si se tratara de v\u00ed\u00adas paralelas; habremos de hablar, m\u00e1s bien, de v\u00ed\u00adas convergentes respetando las funciones propias de cada lenguaje. No obstante, \u00abel s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico no presenta verdades abstractas, sino las obras m\u00e1s importantes que Dios ha realizado en favor de los hombres\u00bb (Catequesis de adultos. Orientaciones pastorales 137); lo cual remite, como criterio, a la audiovisualidad de la Biblia y de la experiencia eclesial.<\/p>\n<p>d) El lenguaje de la experiencia. La palabra de Dios se cumple, implica a la persona, penetra en su interior y la transforma en todo su ser. Es precisamente en la experiencia humana donde tiene lugar la integraci\u00f3n de la palabra en la acci\u00f3n y de la acci\u00f3n en la palabra. Por eso, por fidelidad a la palabra de Dios y a la persona humana, es importante la experiencia (personal, grupal, comunitaria, eclesial) como lenguaje esencial de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Por otra parte, la experiencia constituye el contenido fundamental del lenguaje de los medios. El car\u00e1cter emotivo y vivencial de estos activa todos los resquicios de la persona humana, tanto los que hemos atribuido al hemisferio cerebral derecho como los que hemos atribuido al izquierdo. Por ello, el medio audiovisual instaura un camino inductivo que impulsa a la persona a crecer desde dentro, desde su propia interioridad, y a descubrir el mensaje cristiano en relaci\u00f3n con sus propias experiencias y en el di\u00e1logo grupal.<\/p>\n<p>Por eso, por este car\u00e1cter experiencia) de los medios, estos act\u00faan como n\u00facleo generador del proceso catequ\u00e9tico y como lenguaje que aglutina a todos los lenguajes. De ah\u00ed\u00ad el valor del testimonio (EN 21), un valor inherente a la Iglesia, cuya clave reside en el amor, m\u00e1s visible y veraz que las palabras. No hay nada tan sincero y profundamente comunicativo como el amor. La Iglesia aparece ante el mundo como el audiovisual de Dios en la medida en que transparenta el amor mismo de Dios. Lo cual afecta, \u00c2\u00a1y de qu\u00e9 manera!, al catequista. Este es el primero que, a los ojos de los catequizandos, encarna la experiencia del amor y el mejor lenguaje; en sus obras, en su manera de ser y de vivir pone a prueba la autenticidad del mensaje que proclama; un mensaje que no le pertenece, porque viene de Dios, pero que se expresa y se manifiesta en su testimonio personal y comunitario.<\/p>\n<p>Esta prioridad del lenguaje experiencial y testimonial lleva a subrayar que, aunque todos los lenguajes eclesiales pueden tener un lugar propio en la expresi\u00f3n audiovisual, no todos lo tienen de la misma manera ni con la misma propiedad. En otras palabras, todo mensaje requiere un lenguaje, pero no todo lenguaje es capaz de transmitir el mismo mensaje. De ah\u00ed\u00ad que la catequesis requiera el concurso de los diferentes lenguajes y medios, a fin de conseguir una acci\u00f3n integradora. De hecho, un \u00fanico medio o un \u00fanico lenguaje, por sublime que sea, es incapaz de desarrollar por s\u00ed\u00ad solo todo lo que requiere la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica, igual que es incapaz de expresar todo lo que constituye la comunicaci\u00f3n humana. Por tanto, lejos de establecer disyuntivas entre los lenguajes y los medios, de situar a unos por encima o en contra de otros, de separar o sustituir, la cuesti\u00f3n est\u00e1 en sumar, unir y conseguir la complementariedad de los mismos.<\/p>\n<p>2. LA OPCI\u00ed\u201cN POR LOS MEDIOS GRUPALES. La validez pastoral de un medio depende del grado de comunicaci\u00f3n que favorezca. Un grupo humano se mantiene y se desarrolla en la medida en que existen relaciones profundas entre sus miembros. \u00bfC\u00f3mo hablar de comunicaci\u00f3n (acci\u00f3n com\u00fan, com\u00fan uni\u00f3n) sin que los implicados en ella (emisores y receptores) lleguen a percibirse y sentirse mutuamente como personas que tienen algo que decir y necesitan compartir sus experiencias concretas \u00fanicas y originales? El ser humano no s\u00f3lo necesita escuchar; tambi\u00e9n ser escuchado.<\/p>\n<p>Los medios grupales ofrecen esta posibilidad, ya que integran los sistemas actuales de comunicaci\u00f3n en dos perspectivas: una de tipo complementario, que consiste en poner al servicio de los grupos informaciones, mensajes o programas que circulan en los medios de masas; otra de tipo creativo, que consiste en la posibilidad de que los grupos accedan activamente, de manera sencilla, al lenguaje de los medios y puedan expresarse en ellos.<\/p>\n<p>La Iglesia debe abarcar todos los campos que le permita la tecnolog\u00ed\u00ada actual para desarrollar su acci\u00f3n evangelizadora, incluidos los medios de masas. Sin embargo, es en la comunicaci\u00f3n grupal donde verdaderamente se desarrolla la catequesis. Primero, porque esta no pretende la conversi\u00f3n de las masas, sino la maduraci\u00f3n de la fe de los creyentes; segundo, porque es en el seno de los peque\u00f1os grupos, en la relaci\u00f3n dialogal, donde se garantiza una comunicaci\u00f3n veraz y aut\u00e9ntica; tercero, porque la fe se vive, se expresa y se celebra en el \u00e1mbito comunitario. Se podr\u00ed\u00adan a\u00f1adir m\u00e1s razones. Perm\u00ed\u00adtase esta \u00faltima: porque tambi\u00e9n los pobres tienen derecho a acceder, de forma sencilla, a las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas y beneficiarse de sus ventajas comunicativas.<\/p>\n<p>Recordemos que la comunicaci\u00f3n -y la catequesis- no est\u00e1 en los medios, sino en las personas. El lenguaje de los medios, en manos de un grupo, le dan a este todo el protagonismo para pertrecharse de defensas cr\u00ed\u00adticas frente al lenguaje camuflado y totalitario que a veces aparece en los mismos medios y, sobre todo, para suscitar la comunicaci\u00f3n interpersonal, ayudar a la b\u00fasqueda, estimular la interiorizaci\u00f3n, situar ante la propia experiencia de vida y de fe. El medio, en suma, m\u00e1s que hablar por s\u00ed\u00ad mismo, hace que el grupo hable, reflexione e investigue. Es la forma de que el medio est\u00e9 al servicio de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: El lenguaje de los pobres<br \/>\nJes\u00fas, el audiovisual de Dios, sigue acampando entre nosotros. Su lenguaje es el de los pobres, sus preferidos. Estos no hablan con la fuerza de sus palabras; no hablan desde la altura de la ciencia ni en los estrados de la televisi\u00f3n, sino desde la debilidad que emerge de la pobreza. Su palabra es de t\u00fa a t\u00fa, directa, concisa, interpeladora. No es dominadora ni orgullosa. Es confiada, humilde, esperanzada. Si hay grito, es contra su injusticia; si hay dolor y amargura, es para solicitar misericordia. Si hay rebeld\u00ed\u00ada, es para exigir justicia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos habla en el lenguaje de los pobres. Tal es el lenguaje propio del cristiano en su comunicaci\u00f3n con Dios, la cual impregna -o ha de impregnar- todas las comunicaciones humanas. Estas, en sus actitudes y en sus palabras, en sus medios y en sus objetivos, son portadoras, por as\u00ed\u00ad decir, del lenguaje humano de Dios, un lenguaje que s\u00f3lo manifiesta su fuerza y su poder en la debilidad. Porque ni siquiera el lenguaje nos pertenece. Como el profeta Jerem\u00ed\u00adas, el creyente reconoce que no sabe hablar y que ese vac\u00ed\u00ado lo llena el \u00fanico que lo puede llenar: \u00abYo pongo mis palabras en tu boca\u00bb (Jer 1,4-10). Y son palabras que emergen, cual surtidor, del coraz\u00f3n de quien ama la verdad, se deja penetrar por ella y, en consecuencia, se siente impulsado a hacer audible y visible la acci\u00f3n y la palabra de Jes\u00fas que vive en medio de nosotros.<\/p>\n<p>En palabras de E. Babin, \u00absi hemos nacido de Dios, siempre habr\u00e1 en nuestro interior una voz que nos diga: \u00bfest\u00e1s seguro de comunicar como los pobres? Cuando hablas en la televisi\u00f3n o en el p\u00falpito, desde el olimpo de tu ciencia, \u00bfhablas como un rico o hablas como un pobre? \u00bfHablas dominando o recibiendo? \u00bfBuscas tu ideal de comunicaci\u00f3n en los altos ejecutivos o en los ni\u00f1os? \u00bfHaces que en tu trabajo y en tu casa reine el lenguaje del coraz\u00f3n o el de la raz\u00f3n? Cuando hablas de Dios, \u00bfqu\u00e9 es lo que comunicas: tus ideas sobre \u00e9l o tu contacto personal con \u00e9l?\u00bb5.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. H. WALLON, De lacte \u00e1 la pens\u00e9e. Par\u00ed\u00ads 1942. &#8211; 2 Jornadas sobre juventud y modelos culturales. Conclusiones, Madrid 1981. &#8211; 3. P. BABIN, Nuevos modos de comprender, SM, Madrid 1986, 32. &#8211; 4. ID, La era de la comunicaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1990, 40. &#8211; 5. Ib, 88.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Comunicaciones, fe y cultura, SM, Madrid 1984; AA.VV., Introducci\u00f3n a los medios de comunicaci\u00f3n, SM, Madrid 1990; AA.VV., Catequistas en la comunidad, SM, Madrid 1987; ARANGUREN J. L., La comunicaci\u00f3n humana, Guadarrama, Madrid 1975; BABIN P., La era de la comunicaci\u00f3n. Para un nuevo modo de evangelizar, Sal Terrae, Santander 1990; Langage et culture des m\u00e9dias, Universitaires, Par\u00ed\u00ads 1991; BABIN P.-KOULOUMDIAN M. F., Nuevos modos de comprender, SM, Madrid 1986; BENITO A. 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B\u00fasqueda de una criteriolog\u00ed\u00ada com\u00fan, Actualidad catequ\u00e9tica 91 (1979) 51-56; ESCALERA M., Audiovisuales y catequesis, Misi\u00f3n Joven 16-17 (1978) 5-33; La catequesis audiovisual en Espa\u00f1a, Actualidad catequ\u00e9tica 91 (1979) 23-49; Claves y modelos del procedimiento audiovisual en la catequesis, Sal Terrae 70 (1982) 353-365; El procedimiento audiovisual, Religi\u00f3n y Escuela 77 (1992) 25-28; FERN\u00ed\u0081NDEZ-ARDANAZ S., Medios de comunicaci\u00f3n social en MORENO VILLA M. 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Ambivalencia de los medios. II. Los medios, al servicio de la comunicaci\u00f3n: 1. El proceso de la comunicaci\u00f3n; 2. Comunicaci\u00f3n de masas y comunicaci\u00f3n interpersonal; 3. Niveles de relaci\u00f3n en un grupo; 4. 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