{"id":16989,"date":"2016-02-05T11:04:16","date_gmt":"2016-02-05T16:04:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cristocentrismo-y-teocentrismo-trinitario\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:16","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:16","slug":"cristocentrismo-y-teocentrismo-trinitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cristocentrismo-y-teocentrismo-trinitario\/","title":{"rendered":"CRISTOCENTRISMO Y TEOCENTRISMO TRINITARIO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado y campo de investigaci\u00f3n. II. Los t\u00e9rminos del debate: 1. El acento sobre el cristocentrismo; 2. El m\u00e9todo adecuado; 3. Las nuevas instancias religiosas. III. Indicaciones del magisterio: 1. El Vaticano II; 2. Documentos catequ\u00e9ticos; 3. L\u00ed\u00adneas de tendencia; 4. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. IV. Consecuencias operativas: 1. En los contenidos; 2. En el m\u00e9todo; 3. En los agentes de pastoral.<\/p>\n<p>I. Significado y campo de investigaci\u00f3n<br \/>\nCristocentrismo y teocentrismo trinitario son dos t\u00e9rminos teol\u00f3gicos distintos, pero intr\u00ed\u00adnsecamente correlativos entre s\u00ed\u00ad, usados expl\u00ed\u00adcitamente en este siglo para expresar un dato antiguo, originario de la religi\u00f3n cristiana: la centralizaci\u00f3n y la fuerza unificadora del misterio de Cristo y de la Trinidad, tanto en la reflexi\u00f3n sobre la fe (teolog\u00ed\u00ada) como en la experiencia de la misma (espiritualidad), e incluso en su comunicaci\u00f3n (catequesis y toda forma de anuncio).<\/p>\n<p>Interesarse por estas categor\u00ed\u00adas desde el punto de vista catequ\u00e9tico significa ponerse ante un estimulante debate sobre las ideas, cotejar importantes orientaciones del magisterio, comprometerse no tanto por un contenido de la catequesis, cuanto por el eje que porta.<\/p>\n<p>II. Los t\u00e9rminos del debate<br \/>\nPodemos fijar a partir de 1930, en la obra de J. A. Jungmann, la aparici\u00f3n del cristocentrismo (y a la vez del teocentrismo trinitario) en el discurso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>En sus obras, Jungmann reivindica fuertemente la centralizaci\u00f3n de Jesucristo para toda forma de comunicaci\u00f3n de la fe, reaccionando de esta manera ante una esclerosis del anuncio, oculta bajo f\u00f3rmulas doctrinales abstractas, ajenas a la corriente b\u00ed\u00adblica, incapaces de suscitar la experiencia viva de la escucha, de la celebraci\u00f3n y de la vida.<\/p>\n<p>Haciendo esto, Jungmann pon\u00ed\u00ada sobre la mesa una cuesti\u00f3n teol\u00f3gica de gran resonancia catequ\u00e9tica, que se ha ido manifestando compleja por los factores en juego, necesitada de un equilibrio siempre nuevo y, por tanto, nunca definitivamente resuelta. Manifestamos aqu\u00ed\u00ad los elementos principales en una r\u00e1pida lectura hist\u00f3rica desde 1930 hasta hoy.<\/p>\n<p>1. EL ACENTO SOBRE EL CRISTOCENTRISMO. Jungmann fundamenta su cristocentrismo en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Nuevo Testamento) y patr\u00ed\u00adstica, consider\u00e1ndolo mediaci\u00f3n necesaria para el anuncio de Dios y de todas las verdades cristianas.<\/p>\n<p>Lo hace como reacci\u00f3n vivaz a un arduo trabajo del pensamiento teol\u00f3gico y filos\u00f3fico de finales del siglo XIX, que proviene de un desle\u00ed\u00addo liberalismo teol\u00f3gico entre protestantes y un \u00e1rido escolasticismo entre cat\u00f3licos, capaces de vaciar a Cristo de su misterio y deformar irreparablemente el verdadero sentido del Dios de la revelaci\u00f3n. Esta voluntad suya de reafirmar el kerigma, propugnada ya intensamente por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica de K. Barth y la kerigm\u00e1tica de los cat\u00f3licos, giraba inevitablemente el acento m\u00e1s sobre el cristocentrismo que sobre el teocentrismo trinitario, que, de hecho, como f\u00f3rmula, ha sido muy poco utilizada en la historia de la catequesis. Pero no sin consecuencias y, sobre todo, no en t\u00e9rminos definitivos.<\/p>\n<p>2. EL METODO ADECUADO. Conviene recordar que si el cristocentrismo fue reafirmado por Jungmann como contenido, no pod\u00ed\u00ada dejar de sentirse tambi\u00e9n su efecto sobre el m\u00e9todo, dada la interdependencia que existe entre ambos.<\/p>\n<p>De hecho, entre los a\u00f1os 1950 y 1960, el cristocentrismo es aplicado por sus partidarios al llamado m\u00e9todo kerigm\u00e1tico (catequesis kerigm\u00e1tica), quedando as\u00ed\u00ad expuesto al contrapeso de los contenidos y de los lenguajes b\u00ed\u00adblicos y de la tradici\u00f3n, seg\u00fan los procedimientos deductivos. En efecto, la vuelta antropol\u00f3gica o hermen\u00e9utica de los a\u00f1os 70, si no pod\u00ed\u00ada marginar el cristocentrismo, estaba obligada a repensarlo y a ponerlo m\u00e1s a la medida del hombre, de sus condicionamientos humanos, espirituales, sociales&#8230; De ah\u00ed\u00ad el reto: \u00bfc\u00f3mo mantener el cristocentrismo, como eje portador del anuncio, superando, por una parte, el peso insoportable del exegetismo y de la extra\u00f1eza vital, y realizando, por otra parte, una real y eficaz correlaci\u00f3n entre el dato de fe y la condici\u00f3n de los sujetos?<br \/>\nNo se puede decir que las producciones catequ\u00e9ticas hayan permanecido en un justo equilibrio. Antropologismo, lectura ideol\u00f3gica y otras reducciones han ca\u00ed\u00addo y caen en la trampa. Tener en cuenta este cuidado antropol\u00f3gico, atento a la vitalidad de la fe, est\u00e1 m\u00e1s en consonancia con el cristocentrismo de cuanto se pueda pensar. Porque, \u00bfqu\u00e9 es Jesucristo, sino el encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios?<br \/>\n3. LAS NUEVAS INSTANCIAS RELIGIOSAS. De hecho, hoy, la cuesti\u00f3n del cristocentrismo y del teocentrismo trinitario est\u00e1 adquiriendo un perfil nuevo acompa\u00f1ado de diversos factores que resumimos, apenas se\u00f1al\u00e1ndolos, en tres tipos: 1) La presentaci\u00f3n de las grandes religiones y, a la vez, la consistencia relevante de la pregunta religiosa (a\u00fan no de fe) de muchos, pone en debate la misma relaci\u00f3n entre Cristo y Dios, y, por tanto, pide que se repiense de manera adecuada la relaci\u00f3n entre el cristocentrismo y el teocentrismo trinitario, sobre todo a nivel teol\u00f3gico y, en conexi\u00f3n con \u00e9l, dentro de los procesos de comunicaci\u00f3n de la fe. 2) La fragilidad de las formas tradicionales del anuncio y de la catequesis exige una contextualidad catecumenal, dentro de la misma comunidad creyente, para quien el discurso sobre Cristo y sobre Dios no puede llevarse a cabo convenientemente si no es en un contexto de iniciaci\u00f3n. 3) En cuanto al \u00e1mbito estrictamente catequ\u00e9tico, la renovaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica ha podido degenerar en formas de cristomonismo, olvidando la globalidad de la revelaci\u00f3n, en especial el papel del Esp\u00ed\u00adritu Santo; otras veces, por reacci\u00f3n, en c\u00ed\u00adrculos integristas existe una serie de rechazos a la renovaci\u00f3n conciliar, desconociendo el valor del cristocentrismo y del mismo teocentrismo trinitario, refugi\u00e1ndose en las f\u00f3rmulas doctrinales de un pasado preconciliar, poco inspiradas en la fuente de la Escritura y de la gran tradici\u00f3n de los Padres; sin hablar de un cierto vaciamiento del mismo componente teol\u00f3gico y cristol\u00f3gico, cuando se concibe la catequesis y la ense\u00f1anza religiosa escolar como formaci\u00f3n principalmente \u00e9tica o de sensibilizaci\u00f3n religiosa de la experiencia.<\/p>\n<p>A estos excesos y, m\u00e1s ampliamente, al resurgir de las nuevas instancias religiosas ha tratado de hacer frente con autoridad el magisterio de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>III. Indicaciones del magisterio<br \/>\n1. EL VATICANO II. Jungmann no pod\u00ed\u00ada conocer el Vaticano II, pero este recoge ciertamente los efectos de la renovaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y trinitaria, madurada durante los primeros 50 a\u00f1os del siglo XX. Sin ser catequ\u00e9tico y no usando jam\u00e1s las categor\u00ed\u00adas de cristocentrismo y teocentrismo trinitario, el Concilio afirma su legitimidad plena, dando al misterio de Cristo, sobre todo por la insistencia ardiente de Pablo VI, la absoluta centralidad en la revelaci\u00f3n y, por tanto, en el servicio de la Iglesia (cf LG 1; SC 7; DV 2; GS 10 y, especialmente, 22). La aportaci\u00f3n del Concilio es de fundamental importancia para el anuncio de la fe, sobre todo como principio general. En realidad, apenas se indica el gran problema de la relaci\u00f3n del cristocentrismo con el misterio de la Creaci\u00f3n (LG 48; GS 38-39) y con las grandes religiones.<\/p>\n<p>2. DOCUMENTOS CATEQUETICOS. Abre camino el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica de 1971 (DCG) que en los n\u00fameros 40 y 41 usa respectivamente los t\u00ed\u00adtulos \u00abCristocentrismo de la catequesis\u00bb y \u00abTeocentrismo de la catequesis\u00bb. El tema del cristocentrismo est\u00e1 presente en EN 6-7 (1975), en el s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1977 y, especialmente, en CT 5-9 (1979); a CT alude expl\u00ed\u00adcitamente el CCE 426-427 (1992). Dentro de un horizonte m\u00e1s amplio, el cristocentrismo est\u00e1 en el coraz\u00f3n del pensamiento de Juan Pablo II, especialmente en las grandes enc\u00ed\u00adclicas trinitarias (RH, DM, DeV).<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis (1997) propone una actualizada s\u00ed\u00adntesis del significado que debe darse al cristocentrismo, bien integrado con el teocentrismo trinitario, inventando la f\u00f3rmula cristocentrismo trinitario (DGC 41, 80, 97-100, 123, 135). \u00abEl hecho de que Jesucristo sea la plenitud de la revelaci\u00f3n es el fundamento del cristocentrismo de la catequesis\u00bb (DGC 41). Aparecen diversas acepciones de cristocentrismo: 1) Cristocentrismo objetivo. \u00abEn el centro de la catequesis nos encontramos esencialmente una persona, la de Jes\u00fas de Nazaret&#8230; En realidad, la tarea fundamental de la catequesis es mostrar a Cristo: todo lo dem\u00e1s, en referencia a \u00e9l\u00bb (DGC 98; cf 80; CT 5; CCE 426). 2) Cristocentrismo hermen\u00e9utico o interpretativo. \u00abEl misterio de Cristo, en el mensaje revelado, no es un elemento m\u00e1s junto a otros, sino el centro a partir del cual los restantes elementos se jerarquizan y se iluminan\u00bb (DGC 41). \u00abEl cristocentrismo obliga a la catequesis a transmitir lo que Jes\u00fas ense\u00f1a acerca de Dios, del hombre, de la felicidad, de la vida moral, de la muerte&#8230; sin permitirse cambiar en nada su pensamiento\u00bb (DGC 98). Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s ampliamente, Cristo \u00abvenido en la plenitud de los tiempos, es la clave, el centro y el fin de toda la historia humana&#8230;, el sentido \u00faltimo de esta historia\u00bb (DGC 98). 3) Cristocentrismo total. \u00abEl cristocentrismo de la catequesis, en virtud de su propia din\u00e1mica interna, conduce a la confesi\u00f3n de fe en Dios: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es un cristocentrismo esencialmente trinitario\u00bb (DGC 99). Se afirma que la estructura interna de la catequesis, toda modalidad de presentaci\u00f3n ser\u00e1 siempre cristoc\u00e9ntricotrinitaria: \u00abpor Cristo al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00abSiguiendo la misma pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, en su revelaci\u00f3n del Padre, de s\u00ed\u00ad mismo como Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la catequesis mostrar\u00e1 la vida \u00ed\u00adntima de Dios, a partir de sus obras salv\u00ed\u00adficas en favor de la humanidad\u00bb; como tambi\u00e9n, \u00abmostrar\u00e1 las implicaciones vitales para la vida de los seres humanos\u00bb (DGC 100). 4) Cristocentrismo espiritual y formativo. \u00abLa finalidad cristoc\u00e9ntrica de la catequesis, que trata de favorecer la comuni\u00f3n del convertido con Jesucristo, impregna toda la formaci\u00f3n de los catequistas\u00bb (DGC 235). Y en la nota 6 del mismo n. 2355, el DGC evidencia a este prop\u00f3sito la unidad que existe entre \u00abel cristocentrismo de la respuesta del destinatario, el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a Jesucristo, y el cristocentrismo de la espiritualidad del catequista y de su formaci\u00f3n\u00bb. Los inolvidables pasajes de CT 5-9, llevan al DGC a sintetizar eficazmente (con una cita tomada de la Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos): \u00abLa unidad y armon\u00ed\u00ada del catequista se deben leer desde esta perspectiva cristoc\u00e9ntrica y han de construirse en base a una familiaridad profunda con Cristo y con el Padre en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (DGC 235).<\/p>\n<p>Es obligatorio recordar que la catequesis de la Iglesia en Espa\u00f1a asume un car\u00e1cter eminentemente cristoc\u00e9ntrico. Reclamando y explicitando CT 5-6, se afirma que \u00abla catequesis se entiende bien como iniciaci\u00f3n en el seguimiento de Jes\u00fas o bien como transmisi\u00f3n aut\u00e9ntica del evangelio, englobando en tal horizonte las ciencias humanas, y sin olvidar nunca lo que es espec\u00ed\u00adficamente cristiano en el anuncio de Dios, de la salvaci\u00f3n, de la moral evang\u00e9lica, de la opci\u00f3n por los pobres, de la esperanza&#8230;\u00bb (CC 123-127; cf CAd 140-145). En esta l\u00ed\u00adnea se mueve el documento de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (27 de noviembre de 1998), que habla expresamente de dinamismo trinitario de la iniciaci\u00f3n cristiana (IC 11-12).<\/p>\n<p>3. L\u00ed\u008dNEAS DE TENDENCIA. Indudablemente el reciente magisterio nos ofrece una tipolog\u00ed\u00ada rica y articulada de lo que se entiende por cristocentrismo (y teocentrismo trinitario). Observamos que hace de criterio decisivo la revelaci\u00f3n, a la escucha de la palabra de Dios; m\u00e1s que en el pasado se afirma el necesario destino trinitario del cristocentrismo, pero sin que en ning\u00fan modo se pierda la concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica como medida del contenido; emerge con especial relieve la cualidad inspirativa del cristocentrismo, por lo cual lo que cuenta no es tanto la acumulaci\u00f3n material de contenidos cristol\u00f3gicos, cuanto el efectivo relieve del hecho del centralismo de Cristo conseguido en la vida, en la reflexi\u00f3n y comunicaci\u00f3n de la fe y en la formaci\u00f3n de los catequistas. Tal vez nos lanza una queja: \u00bfNo aparece muy en la sombra la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para comprender el mismo centralismo de Cristo y participar en la divina econom\u00ed\u00ada trinitaria?<br \/>\n4. EL CATECISMO DE LA IGLESIA CAT\u00ed\u201cLICA. La traducci\u00f3n catequ\u00e9tica de las indicaciones m\u00e1s importantes ata\u00f1e especialmente a los responsables de la catequesis. Bajo esta luz, no podemos olvidar lo que ha logrado el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (1992), \u00abpunto de referencia para los catecismos\u00bb (CCE 11). All\u00ed\u00ad se propone claramente el objetivo que luego despliega ampliamente: \u00abEn el centro de la catequesis: Cristo\u00bb (CCE 426-429). Siguiendo la estructura del S\u00ed\u00admbolo romano, pone en primer lugar el misterio trinitario, por lo que se habla de Dios, de la misma persona del Hijo; despu\u00e9s el tratado de Cristo, y la referencia a la revelaci\u00f3n manifestada por Jes\u00fas es frecuente y s\u00f3lida; y la misma figura de Jesucristo viene dada mediante una s\u00ed\u00adntesis de datos exeg\u00e9ticos sobre varios textos b\u00ed\u00adblicos, de manera estrictamente relacionada con la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Consecuencias operativas<br \/>\nNo conviene ilusionarse con la facilidad del c\u00f3mputo. La catequesis no es teolog\u00ed\u00ada divulgativa, sino una verdadera y propia comunicaci\u00f3n educativa de la fe, donde se encuentran exigencias teol\u00f3gicas, pero tambi\u00e9n antropol\u00f3gicas, pedag\u00f3gicas y did\u00e1cticas. El cristocentrismo y el teocentrismo trinitario, que de ahora en adelante conviene llamar cristocentrismo trinitario, se sit\u00faan, pues, en un cruce complejo donde confluyen a la vez contenido, m\u00e9todo y agente. Debemos admitir que respecto a Jungmann, el cristocentrismo y el teocentrismo han adquirido significado y relevancia mucho m\u00e1s amplios e in\u00e9ditos. Diremos que algunos aspectos han sido muy mejorados.<\/p>\n<p>1. EN LOS CONTENIDOS. a) El cristocentrismo, al afirmar el centralismo del misterio de Cristo, requiere ciertamente un conocimiento actualizado, arm\u00f3nico, b\u00ed\u00adblicamente radicado en Jesucristo, ya en su figura hist\u00f3rica, ya en su identidad mist\u00e9rica de Verbo de Dios hecho hombre, ya en su calidad mesi\u00e1nica (Cristo) como cumplimiento de la historia del pueblo de Dios, Israel, ya en su destino como Se\u00f1or y juez escatol\u00f3gico de los pueblos y de la historia.<\/p>\n<p>Desde la estructura de la personalidad de Jesucristo, Hijo de Dios e Hijo del hombre, el cristocentrismo mantiene abierto el acceso al misterio de Dios y al misterio del hombre. Esto quiere decir dos cosas: el cristo-centrismo es v\u00e1lido y aut\u00e9ntico cuando se hace teocentrismo trinitario, habla de la familia trinitaria como de la patria vital de Jes\u00fas y, por tanto, seg\u00fan su verdad e intensidad, tal como aparece en los evangelios, el cuarto en particular. Viceversa, el \u00fanico teocentrismo trinitario correcto, o sea, la revelaci\u00f3n de Dios y el hablar de \u00e9l, es s\u00f3lo posible a trav\u00e9s de Jesucristo. En esta vital relaci\u00f3n se tendr\u00e1 presente el papel del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Se\u00f1or y dador de vida, que conduce a la verdad plena (cf Jn 16,13).<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, debemos aceptar el cariz antropoc\u00e9ntrico del cristocentrismo, adoptado por Juan Pablo II, que tiene su origen en el Concilio: \u00abCristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u00bb (GS 22; cf RH 10; DGC 116). Lo que suponga decir Dios, seg\u00fan Jes\u00fas, y decir hombre, seg\u00fan Jes\u00fas, es cruz y gloria de toda catequesis y catecismo renovado. Esto constituye un campo de formidable amplitud, inexploradas riquezas e infinitos caminos.<br \/>\nc) El cristocentrismo entendido como hermen\u00e9utica de Jes\u00fas sobre la realidad (cf Mc 4,34), hoy base com\u00fan de toda catequesis, se considera cada vez m\u00e1s necesario para ciertos puntos neur\u00e1lgicos. Recordamos dos tipos: 1) Para aquellos temas cristianos que m\u00e1s contrastan con las concepciones modernas y, por tanto, m\u00e1s expuestas a deformaciones y adaptaciones (p\u00e9rdida de lo espec\u00ed\u00adfico cristiano): pi\u00e9nsese en la manera de concebir la escatolog\u00ed\u00ada y los nov\u00ed\u00adsimos; en el concepto de moral, aut\u00f3nomamente elaborado; en los campos de la bio\u00e9tica&#8230;; 2) Para temas pr\u00e1cticamente ignorados en la catequesis tradicional y, sin embargo, afirmados en el Nuevo Testamento y nunca m\u00e1s actuales que ahora. Destacamos tres, entre otros: Cristo y el destino del universo (cf Col 1,15; Rom 8,19-25), a lo que se une la creciente capacidad del hombre para explorar el cosmos; el misterio de Cristo en la comprensi\u00f3n de las grandes religiones, por lo que se obtiene una delicada, apasionada e in\u00e9dita relaci\u00f3n entre el cristo-centrismo y el misterio de Dios, a fin de hacer frente al hecho del pluralismo cultural y religioso; el cristocentrismo (y el teocentrismo trinitario) en relaci\u00f3n a la pregunta sobre el sentido y la religiosidad en general, para lo que el cristocentrismo y el teocentrismo trinitario se enlazan necesariamente con los sistemas de pensamiento (filosof\u00ed\u00ada) y las propuestas esot\u00e9ricas.<\/p>\n<p>2. EN EL METODO. La fidelidad al cristocentrismo introduce una cuesti\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente catequ\u00e9tica: \u00bfc\u00f3mo realizarlo en el proceso concreto de exposici\u00f3n? Aparecen inmediatamente dos l\u00ed\u00adneas no exactamente iguales. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y cuantos siguen su planteamiento (por ejemplo el catecismo alem\u00e1n para adultos) practican un cristocentrismo que podr\u00ed\u00adamos llamar ontol\u00f3gico, es decir, esencial, en cuanto que los contenidos de la fe son propuestos a la luz de la revelaci\u00f3n de Cristo. Otro camino, como el que sigue el catecismo italiano p\u00e1ra adultos La verdad os har\u00e1 libres (1995), practica un cristo-centrismo que se puede llamar fenom\u00e9nico, porque sigue el mismo hilo de las fuentes b\u00ed\u00adblicas (evangelios) para hablar, en cambio, de la experiencia de Jes\u00fas, de la que deduce tanto el misterio de Dios como el misterio del hombre. Ambos recorridos son leg\u00ed\u00adtimos. Pero no podemos olvidar que el contacto continuo con la Escritura es el que ofrece el verdadero sentido de Cristo (cf DV 25), que da savia al cristocentrismo.<\/p>\n<p>Sabemos que uno de los l\u00ed\u00admites del cristocentrismo practicado por la catequesis kerigm\u00e1tica ha sido su estancamiento en las f\u00f3rmulas b\u00ed\u00adblicas y en un esquema muy r\u00ed\u00adgido de la historia de la salvaci\u00f3n. Hoy el cristo-centrismo (y el teocentrismo trinitario) debe afrontar los interrogantes del hombre, ponerse en relaci\u00f3n teol\u00f3gica y did\u00e1ctica con las grandes experiencias de la vida. No tiene eficacia aquella catequesis que no consigue expresar el sentido existencial de la verdad cristiana que anuncia. Por lo cual, no se trata s\u00f3lo de averiguar qui\u00e9n es Cristo (Dios) y el hombre con respecto a \u00e9l, sino qu\u00e9 puede hacer Cristo (Dios) por el hombre y viceversa.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada un error entender la centralidad de Cristo como inmediato anuncio del evangelio, sin una adecuada preparaci\u00f3n e inteligente proceso de formaci\u00f3n. Cristocentrismo no equivale a consumo de Jesucristo (cristo-monismo), como podr\u00ed\u00ada aparecer en ciertas formas entusi\u00e1sticas y carism\u00e1ticas. Ante todo, un cristocentrismo bien regulado, exige hoy una catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal, un camino de iniciaci\u00f3n. Es, en el fondo, la mejor fidelidad a los or\u00ed\u00adgenes, a aquellos encuentros con Jes\u00fas de que hablan los evangelios (especialmente el cuarto), que encierran en s\u00ed\u00ad toda la fuerza de un camino de madurez de la fe en Jes\u00fas y, a trav\u00e9s de \u00e9l, en el Padre.<\/p>\n<p>3. EN LOS AGENTES DE PASTORAL. Aqu\u00ed\u00ad vale sobre todo la insistencia de la Catechesi tradendae que, del cl\u00e1sico sentido del cristocentrismo, entresaca la incidencia subjetiva para quienes se hacen ministros del anuncio. Lo afirma con vigor tanto el magisterio de la Iglesia universal (cf CT 6-9) como el de la espa\u00f1ola (CF 63-64). Concretamente, se pide al catequista una espiritualidad cristoc\u00e9ntrica plena, de manera que los catequistas sean testigos en primera persona de Aquel a quien han \u00abo\u00ed\u00addo, visto, contemplado y tocado\u00bb (cf 1Jn 1,1) y, a la vez, sean capaces de \u00abdar raz\u00f3n de la esperanza\u00bb, que es \u00abCristo en vuestros corazones\u00bb (cf 1Pe 3,15). Por eso, los catequistas est\u00e1n llamados a recorrer los caminos de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica y la de las grandes figuras de ayer y de hoy, que han hecho de la experiencia de Jesucristo el centro de su vida y misi\u00f3n (cf IC 44).<\/p>\n<p>BIBL.: BIssoLI C., Cristocentrismo, en Dizionario di catechetica, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1987; DUPUIS J., Ges\u00fa Cristo incontro alle religioni, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1989; JUNGMANN A. J., Catechetica, Paoline, Alba 1955; La predicazione olla luce del Vangelo, Paoline, Roma 1965; MOIOLI G., Cristocentrismo, en BARBAGLIO G.-DIENICH S. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada I, Cristiandad, Madrid 1982, 213-224; Cristocentrismo, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 398-409; PEDROSA V. M., Catequesis trinitaria, en PIKAZA X.-SILANES N. (dirs.), Diccionario teol\u00f3gico. El Dios cristiano, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 222-244; El cristocentrismo escatol\u00f3gico, clave de una catequesis para nuestro tiempo, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 13 (1994) 49, 83-110; SASTRE J., El cristocentrismo en el magisterio catequ\u00e9tico de Juan Pablo 11, Sinite 30 (1989) 29, 81-89.<\/p>\n<p>Cesare Bissoli<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado y campo de investigaci\u00f3n. II. Los t\u00e9rminos del debate: 1. El acento sobre el cristocentrismo; 2. El m\u00e9todo adecuado; 3. Las nuevas instancias religiosas. III. Indicaciones del magisterio: 1. El Vaticano II; 2. Documentos catequ\u00e9ticos; 3. L\u00ed\u00adneas de tendencia; 4. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. IV. Consecuencias operativas: 1. En los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cristocentrismo-y-teocentrismo-trinitario\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCRISTOCENTRISMO Y TEOCENTRISMO TRINITARIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16989","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16989"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16989\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}