{"id":16992,"date":"2016-02-05T11:04:23","date_gmt":"2016-02-05T16:04:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/documentos-oficiales-para-la-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:23","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:23","slug":"documentos-oficiales-para-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/documentos-oficiales-para-la-catequesis\/","title":{"rendered":"DOCUMENTOS OFICIALES PARA LA CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Magisterio universal anterior al Vaticano II. II. Magisterio universal posterior al Vaticano II: 1. \u00abDirectorium catechisticum generale\u00bb; 2. \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb; 3. S\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1977; 4. \u00abCatechesi tradendae\u00bb; 5. \u00abLa catequesis de adultos en la comunidad cristiana\u00bb; 6. \u00abGu\u00ed\u00ada para los catequistas\u00bb; 7. \u00abDirectorio general para la catequesis\u00bb. III. Magisterio de los obispos espa\u00f1oles sobre la catequesis: 1. Planes trienales de pastoral de la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis; 2. Orientaciones pastorales.<\/p>\n<p>I. Magisterio universal anterior al Vaticano II<br \/>\nEn la \u00e9poca comprendida entre el inicio del siglo XX y la celebraci\u00f3n del Vaticano II han ido apareciendo documentos del magisterio de la Iglesia de especial significaci\u00f3n e influencia en la catequesis y en la educaci\u00f3n en la fe. Estos documentos, aplicados con normativas concretas de car\u00e1cter jur\u00ed\u00addico, muestran una concepci\u00f3n de la catequesis y de su correspondiente modo de hacer. Dejar constancia de su existencia, contenidos y enfoques ayudar\u00e1 a comprender esta concepci\u00f3n que ha configurado un tipo de catequesis durante este tiempo.<\/p>\n<p>San P\u00ed\u00ado X public\u00f3 en 1905 la enc\u00ed\u00adclica Acerbo nimis. Puede considerarse como el primer gran documento sistem\u00e1tico sobre la catequesis y la educaci\u00f3n en la fe. Aborda el problema catequ\u00e9tico desde el punto de vista teol\u00f3gico, jur\u00ed\u00addico y pastoral. Establece el primado de la catequesis entre las diversas formas de educaci\u00f3n de la fe. Despu\u00e9s de constatar la difusa ignorancia religiosa y la importancia, la necesidad y el deber de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, formula unas normas muy concretas sobre: la catequesis parroquial de ni\u00f1os; la preparaci\u00f3n para la confesi\u00f3n y la confirmaci\u00f3n; la preparaci\u00f3n para la primera comuni\u00f3n; la constituci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la doctrina cristiana; la llamada instrucci\u00f3n doctrinal a los adultos; etc. La enc\u00ed\u00adclica fue un impulso notable para la gran tarea de la educaci\u00f3n en la fe y de la catequesis que, fundamentalmente, estaba orientada a la ense\u00f1anza de la doctrina cristiana y a la preparaci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>P\u00ed\u00ado X, llamado el papa del Catecismo por la gran preocupaci\u00f3n que tuvo sobre la catequesis -preocupaci\u00f3n que ni siquiera abandon\u00f3 en su ministerio papal-, public\u00f3 dos catecismos: en 1905 y en 1912. Entre la publicaci\u00f3n de ambos catecismos firma el decreto Quam singulari (1910) sobre la primera comuni\u00f3n de los ni\u00f1os, con gran repercusi\u00f3n catequ\u00e9tica, al urgir la renovaci\u00f3n y preocupaci\u00f3n por la catequesis de los peque\u00f1os.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico, publicado durante el pontificado de Benedicto XV, recoge el pensamiento catequ\u00e9tico de san P\u00ed\u00ado X y pone las bases para su ulterior desarrollo. La sagrada Congregaci\u00f3n envi\u00f3 una Carta circular a los Ordinarios de Italia para pedirles que informaran sobre la observancia de las disposiciones del C\u00f3digo en el \u00e1mbito de la catequesis. Las respuestas confirmaron la necesidad de una mayor organizaci\u00f3n y de la creaci\u00f3n de un organismo central competente en esta materia.<\/p>\n<p>P\u00ed\u00ado XI tuvo una intensa actividad como legislador sobre la catequesis. Ya en 1923 public\u00f3 el motu proprio Orbem catholicum, por el que se crea, dentro de la sagrada Congregaci\u00f3n del concilio, el Officio catechistico centrale, encargado de coordinar e impulsar la catequesis en todo el mundo.<\/p>\n<p>Este Officio se dirige, por medio de una carta y un cuestionario, a los obispos del mundo con el fin de impulsar y, a la vez, recoger informaci\u00f3n sobre la actividad catequ\u00e9tica en las di\u00f3cesis. El cuestionario consta de tres secciones: la instrucci\u00f3n de la doctrina cristiana en las parroquias, en los colegios cat\u00f3licos y en las escuelas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Con las respuestas y los informes trienales enviados por los obispos se elabora el decreto Provido sane consilio, publicado por la sagrada Congregaci\u00f3n del concilio el 2 de enero de 1935. En el decreto se establecen una serie de prescripciones que deb\u00ed\u00adan observarse en la Iglesia con el fin de atender mejor a la catequesis. Esta normativa promueve la erecci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n o Cofrad\u00ed\u00ada de la doctrina cristiana en todas las parroquias, la institucionalizaci\u00f3n de la catequesis dominical para los ni\u00f1os y la obligaci\u00f3n de explicar el catecismo tambi\u00e9n a los adultos los domingos y fiestas. Para ayudar y favorecer el cumplimiento de esta normativa se recomienda que se lleve a cabo en las di\u00f3cesis la creaci\u00f3n de la Oficina catequ\u00ed\u00adstica diocesana; el nombramiento de sacerdotes para visitar anualmente las escuelas; la instituci\u00f3n del d\u00ed\u00ada del catecismo; una suficiente organizaci\u00f3n de cursos especializados para preparar adecuadamente a los catequistas, etc.<\/p>\n<p>P\u00ed\u00ado XI, impulsando la educaci\u00f3n religiosa, public\u00f3 distintos documentos especialmente relacionados con la formaci\u00f3n de los catequistas. En el\u00e1mbito de la educaci\u00f3n cristiana de la juventud tiene gran relevancia la enc\u00ed\u00adclica Divini illius magistri, del 31 de diciembre de 1929, en la cual se se\u00f1ala la competencia de la familia, de la Iglesia y del Estado en la educaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la naturaleza, la finalidad y las formas de una aut\u00e9ntica educaci\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>Durante este pontificado, la sagrada Congregaci\u00f3n de seminarios y universidades envi\u00f3 una circular a las di\u00f3cesis para regular los estudios de pedagog\u00ed\u00ada en los centros de formaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. En ella se abordan cuatro grandes cuestiones: la importancia de la ense\u00f1anza del catecismo, sintetizada en la famosa frase de que la ignorancia religiosa es \u00abuna llaga abierta en el costado de la Iglesia\u00bb; a qui\u00e9n corresponde ense\u00f1ar el catecismo y las cualidades de esta tarea; las metas de la catequesis, y el desarrollo de la llamada catequesis escolar.<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, los principales documentos magisteriales sobre la catequesis, en este amplio per\u00ed\u00adodo, se circunscriben a estos dos centros de inter\u00e9s: 1) Ense\u00f1ar la doctrina cristiana. Se identifica dar catequesis con dar catecismo. La ignorancia del pueblo cristiano preocupa a quienes tienen la misi\u00f3n de gobierno en la Iglesia. De ah\u00ed\u00ad la urgencia por la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica. 2) Articular toda la tarea catequ\u00e9tica en torno a normativas que deben cumplir especialmente los p\u00e1rrocos, y al deber de los ordinarios de vigilar por su cumplimiento.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os inmediatos anteriores a la celebraci\u00f3n del Vaticano II se vive con tal intensidad esta preocupaci\u00f3n, que da lugar a la publicaci\u00f3n de catecismos nacionales. Aunque en este tiempo no hay ning\u00fan documento de car\u00e1cter magisterial de especial relevancia, son bien significativas las palabras de Juan XXIII en el discurso inaugural del Vaticano II, donde se\u00f1ala que la tarea principal del Concilio es \u00abque el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiada y ense\u00f1ada de forma cada vez m\u00e1s eficaz\u00bb. Mantener el dep\u00f3sito de la fe, \u00abla doctrina pura e \u00ed\u00adntegra sin atenuaciones\u00bb y, a la vez, dar un paso adelante, \u00abhacia una penetraci\u00f3n doctrinal y una formaci\u00f3n de las conciencias\u00bb era la gran tarea del Concilio que estaba comenzando.<\/p>\n<p>Aunque el Vaticano II no public\u00f3 ning\u00fan documento espec\u00ed\u00adfico dedicado a la catequesis, se\u00f1al\u00f3 unas directrices que han marcado profundamente la acci\u00f3n catequ\u00e9tica posterior. En palabras de Pablo VI, repetidas despu\u00e9s por Juan Pablo II, el Concilio puede considerarse como \u00abla gran catequesis de los tiempos modernos\u00bb (CT 2).<\/p>\n<p>II. Magisterio universal posterior al Vaticano II<br \/>\nSon muchos los documentos sobre catequesis que se han publicado despu\u00e9s del Vaticano II. Aqu\u00ed\u00ad se rese\u00f1an y se comentan brevemente los principales documentos aparecidos, ordenados cronol\u00f3gicamente. Se presentan, en primer lugar, los de \u00e1mbito universal y despu\u00e9s los emanados por el episcopado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>1. \u00abDIRECTORIUM CATECHISTICUM GENERALE\u00bb. Preparado por la Congregaci\u00f3n para el clero y aprobado por Pablo VI el 18 de marzo de 1971, se tradujo al castellano con el t\u00ed\u00adtulo Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG). Su finalidad es orientar y estimular la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica de toda la Iglesia (cf CT 2). Se public\u00f3 de acuerdo con lo establecido en el decreto Christus Dominus: \u00abH\u00e1gase&#8230; otro directorio sobre la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica del pueblo cristiano, en que se trate de los principios y pr\u00e1cticas fundamentales de dicha instrucci\u00f3n y de la elaboraci\u00f3n de los libros que a ella se destinen\u00bb (CD 44).<\/p>\n<p>El Directorio de 1971 es un conjunto de directrices o principios teol\u00f3gicos y pastorales de car\u00e1cter fundamental, que tiene como fin orientar todas las actividades del ministerio de la Palabra. Consta de una introducci\u00f3n, seis partes y un ap\u00e9ndice. La introducci\u00f3n se\u00f1ala los objetivos, destinatarios e importancia de la catequesis. Las seis partes tratan de: la actualidad del problema; el ministerio de la Palabra; el mensaje cristiano; elementos de metodolog\u00ed\u00ada; la catequesis por edades, y la acci\u00f3n pastoral del ministerio de la Palabra. El ap\u00e9ndice aborda el tema de la iniciaci\u00f3n a los sacramentos de la penitencia y de la eucarist\u00ed\u00ada y, especialmente, la necesidad de la primera confesi\u00f3n previa a la primera comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Sit\u00faa a la catequesis en el interior de la misi\u00f3n pastoral de la Iglesia. Entre las diversas formas del ministerio de la Palabra corresponde a la catequesis hacer realidad la afirmaci\u00f3n de que \u00abla fe, ilustrada por la doctrina, se hace viva, expl\u00ed\u00adcita y activa en los hombres\u00bb (CD 14). Es decir, define a la catequesis por su finalidad, a la vez que la distingue de las otras formas del ministerio de la Palabra,como es la evangelizaci\u00f3n o predicaci\u00f3n misionera, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica con la homil\u00ed\u00ada, y la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Al especificar el car\u00e1cter propio de la catequesis, lo hace en el contexto de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, a la que compete la acci\u00f3n eclesial de \u00abconducir a la madurez de la fe tanto a las comunidades como a cada fiel\u00bb (CD 21). La catequesis, en definitiva, es complementaria a la predicaci\u00f3n misionera que suscita inicialmente la fe y la catequesis ayuda a su maduraci\u00f3n. Sin embargo, no se percibe en este documento pontificio a qu\u00e9 acci\u00f3n eclesial en concreto corresponde poner las bases de una formaci\u00f3n cristiana iniciatoria y fundante. El Directorio no concede especial relevancia a estos aspectos de la catequesis.<\/p>\n<p>2. \u00abEVANGELII NUNTIANDI\u00bb. La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, acerca de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, marc\u00f3 una pauta importante en la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica. Fue publicada por Pablo VI el 8 de diciembre de 1975. Este documento es fruto del III S\u00ed\u00adnodo general de los obispos de 1974. Consta de siete partes: del Cristo evangelizador a la Iglesia evangelizadora; \u00bfqu\u00e9 es evangelizar?; contenido de la evangelizaci\u00f3n; medios de la evangelizaci\u00f3n; los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n; agentes de la evangelizaci\u00f3n; el esp\u00ed\u00adritu de la evangelizaci\u00f3n. Este documento ayuda a situar la catequesis dentro de la principal actividad de la Iglesia, que es la evangelizaci\u00f3n, y la concibe a modo de catecumenado.<\/p>\n<p>Situar la catequesis como medioinherente a la evangelizaci\u00f3n es un paso significativo para el futuro. Sin identificar la catequesis con el primer anuncio, esta debe tener un talante misionero que favorezca la conversi\u00f3n a Jesucristo (cf EN 54).<\/p>\n<p>Evangelii nuntiandi avanza en la concepci\u00f3n de catequesis respecto al DCG de 1971, al incorporar la necesidad de dar a la catequesis una inspiraci\u00f3n catecumenal, que haga de ella no s\u00f3lo un instrumento para la ense\u00f1anza del mensaje cristiano, sino tambi\u00e9n una introducci\u00f3n a la vida cristiana. Una catequesis, en definitiva, fundamentadora e iniciatoria. \u00abLas condiciones actuales hacen cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s urgente la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica bajo la modalidad de un catecumenado, para un gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos que, tocados por la gracia, descubren la necesidad de entregarse a \u00e9l\u00bb (EN 44).<\/p>\n<p>El nuevo enfoque orientativo que la catequesis recibe de la Evangelii nuntiandi a instancias de los padres sinodales, enmarcada en el proceso de evangelizaci\u00f3n, se\u00f1ala un nuevo impulso hacia la dimensi\u00f3n misionera de esta acci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>3. S\u00ed\u008dNODO DE LOS OBISPOS DE 1977. De este acontecimiento eclesial conviene destacar dos documentos: las Proposiciones de los padres sinodales y el Mensaje de los obispos al pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Los padres sinodales presentaron a Pablo VI 34 Proposiciones, articuladas en torno a los siguientes enunciados: la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica; los contenidos de la catequesis; el m\u00e9todo de catequesis; la catequesis, exigencia para todos los cristianos (destinatarios); la comunidad: origen, lugar y meta de la catequesis, y la actitud del catequista. Aunque la sustancia de estas proposiciones ser\u00e1 recogida y presentada en el documento papal possinodal, hay que dejar constancia de algunos aspectos sobre la concepci\u00f3n de catequesis: la traditioreditio Symboli es signo de comuni\u00f3n eclesial, uni\u00f3n entre comunidades y fieles; la catequesis tiene como finalidad suscitar y hacer madurar la fe, y no puede reducirse a un tiempo o a una simple preparaci\u00f3n a los sacramentos, sino que es educaci\u00f3n cristiana de la fe; el car\u00e1cter iniciatorio de la catequesis (\u00abno se trata tanto de adquirir meros conocimientos cuanto de una iniciaci\u00f3n a una verdadera experiencia comunitaria de la vida cristiana, es decir, a la experiencia de comportarse cristianamente, de obrar, de celebrar lit\u00fargicamente, de reflexionar comunitariamente sobre el mensaje cristiano, y a la experiencia de integrarse en la totalidad de la vida de la Iglesia\u00bb [n. 301); la necesidad de una catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal, tambi\u00e9n para los bautizados, y se recuerda que la comunidad cristiana es la responsable de la catequesis en cuanto su origen, lugar y meta.<\/p>\n<p>El Mensaje al pueblo de Dios que hicieron p\u00fablico los obispos al finalizar el S\u00ed\u00adnodo se centr\u00f3 en la triple dimensi\u00f3n de la catequesis como palabra, memoria y testimonio. Sin excluir la necesidad de una educaci\u00f3n permanente de la fe, se insiste en su car\u00e1cter fundante e iniciatorio.<\/p>\n<p>4. \u00abCATECHESI TRADENDAE\u00bb. Juan Pablo II publica la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae el 16 de octubre de 1979, al a\u00f1o de su pontificado y como segundo gran documento, despu\u00e9s de la enc\u00ed\u00adclica Redemptor hominis. Tiene una estrecha relaci\u00f3n con las Proposiciones del S\u00ed\u00adnodo de obispos celebrado dos a\u00f1os antes, aunque las trasciende. La finalidad de este documento es, en palabras del Papa, \u00abque esta exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica dirigida a toda la Iglesia refuerce la solidez de la fe y de la vida cristiana, d\u00e9 un nuevo vigor a las iniciativas emprendidas, estimule la creatividad -con la vigilancia debida-y contribuya a difundir en la comunidad cristiana la alegr\u00ed\u00ada de llevar al mundo el misterio de Cristo\u00bb (CT 4).<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n consta de los siguientes cap\u00ed\u00adtulos: el centro de la catequesis es la persona y la doctrina de Cristo; la catequesis en la historia de la Iglesia; la catequesis en la actividad pastoral y misionera de la Iglesia; fuentes y contenidos de la catequesis; los destinatarios de la catequesis; la alegr\u00ed\u00ada de la fe en un mundo dif\u00ed\u00adcil; la catequesis, tarea de todos.<\/p>\n<p>En continuidad con el pensamiento de Pablo VI sobre el lugar y la misi\u00f3n que corresponde a la catequesis en la Iglesia, Juan Pablo II se\u00f1ala con claridad y fuerza que la catequesis es uno de los momentos de la evangelizaci\u00f3n: \u00abLa catequesis es uno de los momentos -\u00c2\u00a1y cu\u00e1n se\u00f1alado!- en el proceso total de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (CT 18). Al mismo tiempo clarifica que hay otros que integran la evangelizaci\u00f3n y que no pueden confundirse con la catequesis: unos \u00abpreparan a la catequesis\u00bb, otros \u00abemanan de ella\u00bb o la siguen (CT 18).<\/p>\n<p>A partir de un concepto amplio o gen\u00e9rico de catequesis como \u00abel conjunto de esfuerzos realizados por la Iglesia para hacer disc\u00ed\u00adpulos\u00bb, para educarlos e instruirlos en la vida defe, propone una catequesis m\u00e1s iniciatoria en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abGlobalmente, se puede considerar aqu\u00ed\u00ad la catequesis en cuanto educaci\u00f3n de la fe de los ni\u00f1os, de los j\u00f3venes y adultos, que comprende especialmente una ense\u00f1anza de la doctrina cristiana dada generalmente de modo org\u00e1nico y sistem\u00e1tico, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana\u00bb (CT 18). La propuesta de este tipo de catequesis tiene aspectos que conviene matizar: 1) Es una catequesis de car\u00e1cter fundante o iniciatorio. Es iniciaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n que Dios mismo ha hecho al hombre por medio de Jesucristo, conservada en la memoria profunda de la Iglesia y comunicada mediante una traditio viva y activa, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n (cf CT 14, 21-22, 33). 2) Tiene un car\u00e1cter org\u00e1nico e integral, que la distingue del resto de las formas de presentar la palabra de Dios. Junto a su organicidad, la integralidad garantiza que la catequesis incida en todas las esferas de la vida cristiana. No es suficiente, pues, con conocer la fe, sino que es preciso que se la celebre, se la haga oraci\u00f3n, se la haga vida, se la anuncie. 3) La formaci\u00f3n que ofrece la catequesis es de car\u00e1cter b\u00e1sico, limit\u00e1ndose a sus elementos esenciales y principales. Atiende a la formaci\u00f3n en el que podr\u00ed\u00ada llamarse primer nivel (cf CT 21). 4) Esta catequesis de car\u00e1cter fundante, seg\u00fan el pensamiento de Juan Pablo II, es compatible con la llamada catequesis permanente, que atiende m\u00e1s a los momentos y circunstancias que coyunturalmente se ofrecen en la vida de la Iglesia. La catequesis permanente ayuda \u00aba promover en plenitud y alimentar diariamente la vida cristiana\u00bb (CT 20). Ambas formas de catequesis deben estar bien conexionadas: \u00abEs importante que la catequesis de los ni\u00f1os y de los j\u00f3venes, la catequesis permanente y la catequesis de adultos no sean compartimentos estancos e incomunicados&#8230; Es menester propiciar su perfecta complementariedad\u00bb (CT 45).<\/p>\n<p>5. \u00abLA CATEQUESIS DE ADULTOS EN LA COMUNIDAD CRISTIANA\u00bb. El Consejo internacional para la catequesis public\u00f3 en 1990 un documento sobre la catequesis de adultos, d\u00e1ndole como subt\u00ed\u00adtulo: \u00abAlgunas l\u00ed\u00adneas y orientaciones\u00bb. Pretende contribuir al esfuerzo comprometido que se va realizando en las comunidades cristianas del mundo en el \u00e1mbito de la catequesis de adultos, en la perspectiva, tan vivamente subrayada por Juan Pablo II, de la evangelizaci\u00f3n. Son orientaciones elaboradas de forma sistem\u00e1tica y org\u00e1nica a partir de las diversas experiencias, para ayudar y orientar a los agentes pastorales y catequistas a una mejor comprensi\u00f3n y realizaci\u00f3n de la catequesis de adultos.<\/p>\n<p>Se inicia con una introducci\u00f3n, subrayando la necesidad de esta acci\u00f3n catequ\u00e9tica en continuidad de pensamiento con los documentos pontificios precedentes. Argumenta en la primera parte c\u00f3mo la situaci\u00f3n de los adultos (bautizados y no bautizados) es un reto para la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de la Iglesia. Y a partir de unos criterios, de necesaria aplicaci\u00f3n a la catequesis de adultos, expone algunas orientaciones para la praxis de esta catequesis. De manera reiterada ahonda en el siguiente planteamiento: \u00abReconociendo el compromiso sobre la nueva evangelizaci\u00f3n, a la que el Esp\u00ed\u00adritu llama hoy a la Iglesia en todo el mundo, la catequesis de adultos comporta, en cuanto le corresponde, una finalidad misionera\u00bb (CACC 38). De nuevo se subraya que es indispensable para este tipo de catequesis la sistematicidad y la organicidad, de forma que no debe confundirse la catequesis de adultos con otras modalidades de formaci\u00f3n y actividades pastorales con adultos. Aquella precede y fundamenta a estas; sin la catequesis cualquiera de las modalidades de formaci\u00f3n con adultos se quebrar\u00ed\u00ada por carecer de los elementos b\u00e1sicos que ofrece una catequesis fundante.<\/p>\n<p>6. \u00abGU\u00ed\u008dA PARA LOS CATEQUISTAS\u00bb. La Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos public\u00f3 en 1993 la Gu\u00ed\u00ada para los catequistas, con el fin de seguir reconociendo e impulsando la tarea que estos est\u00e1n llevando a cabo en los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n. En el documento \u00abse tratan de manera sistem\u00e1tica y existencial los objetivos principales de la vocaci\u00f3n, la identidad, la espiritualidad, la elecci\u00f3n, la formaci\u00f3n, las tareas misioneras y pastorales, la remuneraci\u00f3n y la responsabilidad del pueblo de Dios hacia los catequistas, en la situaci\u00f3n actual y en perspectiva de futuro\u00bb (GCM 1).<\/p>\n<p>Define la identidad del catequista a partir de su vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica a la catequesis, dentro de la vocaci\u00f3n general para colaborar en los servicios apost\u00f3licos de la Iglesia. En la imagen que proyecta del catequista se hace presente la concepci\u00f3n de catequesis de car\u00e1cter misionero e iniciatorio del decreto Ad gentes. Compete a los catequistas ser los animadores misioneros en las respectivas comunidades eclesiales, anunciando el evangelio, preparando a los catec\u00famenos al bautismo y construyendo nuevas comunidades eclesiales. De su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n brota una espiritualidad propia, que el documento desarrolla con amplitud. Sin duda, es una de sus principales aportaciones sobre la persona del catequista, hasta ahora apenas apuntada en documentos an\u00e1logos. Junto a la espiritualidad, se subraya la necesidad de que los catequistas muestren unas actitudes claramente definidas en favor de los m\u00e1s necesitados y del di\u00e1logo ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>Sobre la elecci\u00f3n y formaci\u00f3n de los catequistas urge la necesidad de discernir desde criterios de fe y eclesiales, qu\u00e9 candidatos son los m\u00e1s id\u00f3neos para este ministerio eclesial. Una vez aceptados por la Iglesia, los elegidos se comprometen a intensificar su preparaci\u00f3n y formaci\u00f3n en el seno de la comunidad. En definitiva, se clarifica la responsabilidad de la Iglesia en la tarea de la elecci\u00f3n y formaci\u00f3n de los catequistas, para que su tarea siga siendo un \u00abfundamental servicio evang\u00e9lico\u00bb.<\/p>\n<p>7. \u00abDIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS\u00bb. Veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG, 1971), la Congregaci\u00f3n para el clero decidi\u00f3 su renovaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se dio origen al actual Directorio general para la catequesis (DGC, 1997). El motivo de la reelaboraci\u00f3n est\u00e1 en los avances que, en el campo catequ\u00e9tico, se han producido en estos a\u00f1os, especialmente las exhortaciones apost\u00f3licas Evangelii nuntiandi y Catechesi tradendae, la enc\u00ed\u00adclica Redemptoris missio, y la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. Enriquecido con las observaciones de las Conferencias episcopales, se elabor\u00f3 un texto provisional que fue aprobado por el Papa el 15 de agosto de 1997.<\/p>\n<p>El DGC tiene, fundamentalmente, una finalidad orientativa. Se trata de un texto que ofrece los principios por los que se regula la catequesis. Quiere ser un servicio a los diferentes episcopados nacionales en orden a la elaboraci\u00f3n de unos instrumentos catequ\u00e9ticos cercanos a la realidad.<\/p>\n<p>En cuanto a los contenidos, dentro de una misma estructura y una misma fundamentaci\u00f3n doctrinal de fondo -tanto un texto como el otro apoyan su reflexi\u00f3n en el concepto de revelaci\u00f3n, bas\u00e1ndose en la constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum-, existen diferencias y novedades con respecto al DCG de 1971. En lo que ambos textos difieren esencialmente es en el concepto de evangelizaci\u00f3n. Mientras para el DCG (1971) la evangelizaci\u00f3n era s\u00f3lo una forma del ministerio de la Palabra, para el DGC (1997) la evangelizaci\u00f3n es sin\u00f3nimo del \u00abconjunto de la acci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (DGC 46), incluyendo tanto el ministerio de la Palabra en su totalidad como el ministerio lit\u00fargico y el de la caridad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el DGC es muy sensible a la idea de proceso de la evangelizaci\u00f3n e insiste en las etapas de ese proceso. El ministerio de la Palabra despliega las funciones de convocatoria o llamada a la fe, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n permanente de la fe, la funci\u00f3n lit\u00fargica y la teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Otra idea central del DGC concierne a la finalidad \u00faltima de la catequesis, la comuni\u00f3n con Jesucristo. As\u00ed\u00ad como para el texto de 1971 la finalidad de la catequesis es conseguir una fe viva, expl\u00ed\u00adcita y operativa y el medio es la ense\u00f1anza doctrinal, para el texto actual la finalidad cristoc\u00e9ntrica de la cat\u00e9quesis, la comuni\u00f3n con Jesucristo, propicia una s\u00f3lida espiritualidad trinitaria, suscita un hondo sentido eclesial y mueve a una viva preocupaci\u00f3n social. Y apunta como tareas de la catequesis el desarrollo o cultivo de las dimensiones internas de la fe, que pide ser conocida, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n, y junto a ellas el aprendizaje a compartir su fe, primero, con los hermanos creyentes, vivi\u00e9ndola en comunidad, pero tambi\u00e9n anunci\u00e1ndola, con palabras y obras, en medio del mundo. En este sentido, es vital la preparaci\u00f3n para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y para el di\u00e1logo interreligioso (cf DGC 86).<\/p>\n<p>Otro aspecto central del DGC es que prefiere hablar de la fuente de la catequesis: la palabra misma de Dios, que llega a nosotros a trav\u00e9s de muchas fuentes inmediatas. Pero para un cristiano, el mensaje es una Persona. Por eso, la catequesis, al presentar el mensaje evang\u00e9lico, lo que hace, ante todo, es presentar la figura de Jes\u00fas. La tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la fuente de la revelaci\u00f3n y las fuentes a trav\u00e9s de las cuales llega a nosotros es de suma importancia para la catequesis, ya que en ella aparece la pedagog\u00ed\u00ada divina (DV 15), que nos la hace \u00abcercana, y sin embargo permanece velada, en estado ken\u00f3tico\u00bb, que debe ser la pedagog\u00ed\u00ada de la Iglesia en la evangelizaci\u00f3n y en la catequesis. Una \u00faltima idea central se refiere al papel de la Iglesia particular en toda pastoral catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Respecto a los catequistas, hay dos aspectos especialmente novedosos: la necesidad de plantear en la di\u00f3cesis una verdadera pastoral de catequistas (DGC 233) y de dotar a toda di\u00f3cesis de un plantel de catequistas estables, que se entreguen a esta tarea de una manera plena, recibiendo un encargo oficial por parte de la Iglesia.<\/p>\n<p>El propio Directorio formula los desaf\u00ed\u00ados y opciones de la catequesis en el futuro inmediato: 1) ha de adquirir un \u00abacentuado car\u00e1cter misionero\u00bb (DGC 33); 2) la catequesis de adultos debe ser concebida como referente o eje a partir del cual se inspire la catequesis de las otras edades; 3) todo proceso iniciatorio de catequesis ha de ser considerado como una verdadera escuela de pedagog\u00ed\u00ada cristiana; 4) debe anunciar los misterios esenciales del cristianismo, de modo que promueva la experiencia trinitaria de la vida en Cristo como centro de la vida de fe, y 5) ha de considerar como tarea prioritaria la preparaci\u00f3n y formaci\u00f3n de catequistas dotados de una fe profunda; formaci\u00f3n que se realiza, ante todo, en la propia comunidad cristiana, y tambi\u00e9n en la escuela de catequistas, cuya finalidad es \u00abproporcionar una formaci\u00f3n catequ\u00e9tica org\u00e1nica y sistem\u00e1tica, de car\u00e1cter b\u00e1sico y fundamental\u00bb (DGC 249).<\/p>\n<p>III. Magisterio de los obispos espa\u00f1oles sobre la catequesis<br \/>\nLos principales documentos publicados por los obispos en Espa\u00f1a han sido elaborados por la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis. Independientemente de la firma de cada documento (el Episcopado en asamblea plenaria o la Comisi\u00f3n episcopal), cada uno de ellos se enmarca dentro de un plan de permanente renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, iniciada a ra\u00ed\u00adz del Concilio, y como aplicaci\u00f3n de su esp\u00ed\u00adritu evangelizador y catequ\u00e9tico. El marco donde se sit\u00faan estos documentos son los sucesivos Planes trienales de pastoral de la citada Comisi\u00f3n episcopal. Por eso haremos una primera referencia a ellos, para despu\u00e9s dejar constancia de los documentos catequ\u00e9ticos m\u00e1s significativos.<\/p>\n<p>Sin embargo, es de justicia reconocer un hecho de primera magnitud para entender la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica en Espa\u00f1a y sus correspondientes documentos: en abril de 1966 se celebraron las primeras Jornadas nacionales de catequesis, con el siguiente objetivo: \u00abReflexionar para que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica tome profundidad y enra\u00ed\u00adce su trabajo en lo fundamental del mensaje de salvaci\u00f3n\u00bb. Se iniciaba un largo camino de reflexi\u00f3n y de maduraci\u00f3n de la catequesis en Espa\u00f1a, que ha dado como frutos abundantes, entre otros, la publicaci\u00f3n de sucesivos proyectos, documentos episcopales y orientaciones pastorales, en sinton\u00ed\u00ada y continuidad con el pensamiento catequ\u00e9tico universal.<\/p>\n<p>1. PLANES TRIENALES DE PASTORAL DE LA COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS. a) Trienio 1978-81. Se introduce el Plan con el siguiente planteamiento de los obispos: \u00abLa riqueza y vitalidad de la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica en la Iglesia espa\u00f1ola ha sido, en la etapa posconciliar, extraordinaria. El movimiento catequ\u00e9tico ha sido como un r\u00ed\u00ado caudaloso al que han ido confluyendo varias corrientes: la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, teol\u00f3gica y lit\u00fargica, las nuevas corrientes pedag\u00f3gicas, las aportaciones de las ciencias humanas, las implicaciones sociales y pol\u00ed\u00adticas del compromiso cristiano, el movimiento comunitario de base&#8230; Ciertamente la confluencia de estas corrientes ha sido muy r\u00e1pida y ha partido de sectores diversos, sin tiempo suficiente para su asimilaci\u00f3n y para su mutua fecundaci\u00f3n. Parece necesario, en los a\u00f1os que vienen, apoyar e impulsar un dinamismo de discernimiento, convergencia y comuni\u00f3n de tendencias diversas\u00bb (Apdo. 1).<\/p>\n<p>Bajo el t\u00ed\u00adtulo Una catequesis desde y para la comunidad cristiana se articulan cuatro objetivos espec\u00ed\u00adficos que marcan el impulso de la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica: 1) Una catequesis creadora de comunidad; la experiencia del encuentro y de la relaci\u00f3n comunitaria ha de ser para los catequizandos un acontecimiento eclesial. 2) Una catequesis que afirme la identidad cristiana de quienes acceden a la catequesis y \u00abson, en verdad bautizados, creyentes y miembros de la Iglesia\u00bb (MPD 15). 3) Una catequesis que es fiel a Dios y al hombre, superando dicotom\u00ed\u00adas y promoviendo convergencias. 4) Una catequesis concebida como un proceso catequ\u00e9tico continuado, donde la catequesis de adultos aparece como una de las acciones prioritarias.<\/p>\n<p>En este trienio aparecieron dos documentos de singular importancia: La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae (1979) y, en Espa\u00f1a, Orientaciones pastorales de la ense\u00f1anza religiosa escolar (1979), donde se clarifica la distinci\u00f3n y complementariedad entre la ense\u00f1anza religiosa escolar y la catequesis.<\/p>\n<p>b) Trienio 1981-1984. A partir de los avances que se han dado en la concepci\u00f3n de catequesis en el trienio anterior, los obispos proponen en este plan: 1) situar la catequesis en la misi\u00f3n y vida de la Iglesia, donde alcanza su car\u00e1cter propio; se trata de seguir impulsando su presencia como objetivo primordial en la tarea eclesial de la evangelizaci\u00f3n; 2) la catequesis al servicio de la identidad cristiana, cuyos elementos integradores son el seguimiento de Jesucristo en el seno de la Iglesia, y la vivencia de actitudes evang\u00e9licas; 3) una catequesis en el seno de la comunidad donde los catequizandos crecen y consolidan su fe; 4) una catequesis propuesta y realizada como proceso permanente, donde la catequesis de adultos tiene una prioridad respecto del resto de sectores de catequizaci\u00f3n; 5) intensificar la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones de catequistas, \u00abque, con fe adulta, atienden este servicio en sus diversas funciones\u00bb (n. 74).<br \/>\nLa Iglesia en Espa\u00f1a public\u00f3 en este per\u00ed\u00adodo el documento La catequesis de la comunidad (1983) y los dos primeros Catecismos de la comunidad: Padre nuestro y Jes\u00fas es el Se\u00f1or<br \/>\nc) Trienio 1984-1987. En continuidad con la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica iniciada en trienios anteriores, y teniendo en cuenta los cambios socio-pol\u00ed\u00adticos que durante el trienio se dan en Espa\u00f1a, los obispos se proponen para esta nueva etapa: 1) seguir impulsando una catequesis que ponga los fundamentos de la identidad cristiana; estos son los rasgos que configuran el tipo de catequesis deseado: apertura a la palabra de Dios y a los signos de los tiempos; una catequesis significativa para el hombre de hoy, y de talante misionero ante una nueva situaci\u00f3n de cambio e increencia; 2) situar la catequesis en el \u00e1mbito eclesial, donde se van creando espacios comunitarios de talla humana que favorezcan el sentido eclesial de la fe; 3) se presenta la catequesis de adultos no s\u00f3lo en su prioridad, sino como la forma principal de catequesis que inspira y orienta otras formas de catequesis correspondientes a los distintos niveles de la vida; 4) de nuevo se sigue promoviendo la atenci\u00f3n a las nuevas generaciones de catequistas, cuya formaci\u00f3n cuide su madurez humana y cristiana.<\/p>\n<p>Entre las principales publicaciones de este trienio destacan: El catequista y su formaci\u00f3n (1985); Actas del Congreso nacional de catequistas (1986) y el tercer catecismo de la comunidad, Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia (1986); El sacerdote y la educaci\u00f3n (1987).<\/p>\n<p>d) Trienio 1987-1990. Irrumpe en la catequesis una nueva y urgente preocupaci\u00f3n que fue gest\u00e1ndose en trienios anteriores: promover una catequesis que prepare para anunciar a Jesucristo en nuestro mundo con obras y palabras. Es la llamada catequesis misionera, a la que se dedicar\u00e1n las Jornadas nacionales de catequesis durante los tres a\u00f1os del trienio. Los obispos, ante la situaci\u00f3n en que se encuentra la Iglesia en Espa\u00f1a, se proponen: 1) tener en cuenta la realidad de increencia y de abandono de la fe en n\u00facleos cristianos; como respuesta urge hacer un primer anuncio del evangelio y catequizar con talante misionero; 2) promover una catequesis que eduque adecuadamente el sentido personal y eclesial de la fe y oriente al catequizando para dar testimonio de ella en el mundo; 3) se contin\u00faa insistiendo en la catequesis de adultos, como forma principal de catequesis; en este contexto se abre una nueva propuesta referida a la catequesis familiar; 4) la formaci\u00f3n de catequistas se articula en torno a tres grandes ejes: teol\u00f3gica, antropol\u00f3gica y pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>Como documentos de especial relevancia se publican las Actas de las Jornadas nacionales de delegados diocesanos de catequesis referidas a la catequesis misionera y Catequesis de adultos (1990).<\/p>\n<p>e) Trienio 1990-1993. En sinton\u00ed\u00ada con el plan pastoral elaborado por la Conferencia episcopal para este trienio, los obispos responsables de la catequesis desean que esta responda a los requerimientos de la nueva evangelizaci\u00f3n. En este plan se introduce como l\u00ed\u00adnea vertebradora \u00abiniciar a toda la vida cristiana\u00bb (CT 33), educando con esmero las diferentes dimensiones de la fe. En concreto, se pretende que la catequesis est\u00e9 impregnada de un decidido talante misionero y catecumenal, atendiendo con prioridad a los cristianos alejados de la fe, que solicitan los sacramentos para s\u00ed\u00ad mismos o para sus hijos; que capacite a los catequizandos para la misi\u00f3n evangelizadora, y que prepare a los catequistas para iniciar a la fe y a la vida cristiana a quienes acceden a la catequesis.<\/p>\n<p>Con estas premisas el plan trienal propone atender los siguientes aspectos: 1) Promover una pastoral de iniciaci\u00f3n cristiana; 2) potenciar su car\u00e1cter misionero y catecumenal, acogiendo con esmero a los cristianos alejados de la fe; 3) atender al fortalecimiento de la comuni\u00f3n eclesial, impulsando la coordinaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n de la catequesis con otras acciones pastorales; 4) impulsar y potenciar la formaci\u00f3n de los catequistas para que alcancen una adecuada preparaci\u00f3n y una maduraci\u00f3n en la fe y vida cristiana; 5) cuidar de modo especial la catequesis de los m\u00e1s pobres, los sencillos y los que sufren; 6) atender las necesidades peculiares que cada etapa vital presenta a la catequesis, as\u00ed\u00ad como sus caracteres propios (ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos).<\/p>\n<p>Durante este per\u00ed\u00adodo tuvieron especial relevancia las XXV Jornadas nacionales de Delegados diocesanos de catequesis sobre el tema: El sacerdote y la catequesis. Las Actas fueron publicadas con el libro El sacerdote y la catequesis (1992), que complementa el editado en 1987 sobre El sacerdote y la educaci\u00f3n. Sin embargo, el hecho m\u00e1s determinante para la catequesis en este trienio fue la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>f) Trienio 1993-1996. El 20 de noviembre de 1993 la Asamblea plenaria del episcopado espa\u00f1ol publica una nota en la que se dice: \u00abNecesitamos promover una catequesis profundamente eclesial, que parte de la comuni\u00f3n y memoria de la Iglesia y tiende a ella; una catequesis que impulse una renovaci\u00f3n profunda de la Iglesia. Tal renovaci\u00f3n requiere, entre otras cosas, la fidelidad a la tradici\u00f3n viva (cf DV 10), custodiada por el magisterio del Papa y de los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l, y la fidelidad de la Iglesia a su Se\u00f1or, para que sigasiendo luz y esperanza para nuestro mundo. A este fin contamos con un precioso instrumento en el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, tesoro inestimable para la fe y el servicio de la unidad\u00bb.<\/p>\n<p>Este deseo de los obispos espa\u00f1oles es determinante para dar un nuevo impulso y orientaci\u00f3n a la catequesis en Espa\u00f1a. La nueva situaci\u00f3n de la sociedad est\u00e1 demandando, dicen los obispos, un \u00abdiscernimiento de la realidad catequ\u00e9tica en nuestra Iglesia y reclama de nosotros una reflexi\u00f3n en profundidad sobre la catequesis para proseguir el camino de reflexi\u00f3n trazado por el Vaticano II y las orientaciones de la Iglesia en los \u00faltimos decenios\u00bb (p. 28). Este deseo se explicita en acciones concretas. Sin embargo, lo m\u00e1s novedoso es la argumentaci\u00f3n que hacen los obispos en torno a los siguientes aspectos: la situaci\u00f3n de la catequesis, hoy; los principios inspiradores que deben estar presentes en la llamada nueva etapa de la catequesis, y el objetivo general formulado en estos t\u00e9rminos: \u00abEn la nueva situaci\u00f3n de la sociedad y en fidelidad a la convocatoria eclesial de una nueva evangelizaci\u00f3n, promover una nueva etapa de la catequesis, m\u00e1s centrada en la verdad de la revelaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n, en orden a revitalizar las comunidades eclesiales, teniendo como instrumento privilegiado el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>Con estos supuestos, se pueden observar, en la propuesta de objetivos espec\u00ed\u00adficos y de acciones concretas, la continuidad con el pensamiento y acci\u00f3n catequ\u00e9tica precedentes y la incorporaci\u00f3n de nuevos acentos. As\u00ed\u00ad, se proponen para este trienio: acentuar la dimensi\u00f3n misionera de la catequesis en la nueva situaci\u00f3n de la sociedad; atender la catequesis como proceso de iniciaci\u00f3n cristiana; impulsar la catequesis de familia en cuanto \u00e1mbito y espacio donde se educa en la fe y tambi\u00e9n en cuanto destinataria de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica; fortalecer la formaci\u00f3n de los catequistas y proseguir la obra de receptio del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Los aspectos centrales sobre la catequesis, afirmados en trienios anteriores, son retomados y propuestos con renovado empe\u00f1o. Son los referidos a la catequesis misionera, a la iniciaci\u00f3n cristiana y a la formaci\u00f3n de catequistas. La novedad estriba m\u00e1s bien en subrayar otros elementos significativos, como son las aportaciones del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica; la atenci\u00f3n a nuevas modalidades de catequizaci\u00f3n, marcadas m\u00e1s por \u00e1mbitos de transmisi\u00f3n de la fe que por edades; la prioridad que se da a la iniciaci\u00f3n cristiana, como per\u00ed\u00adodo de maduraci\u00f3n y de crecimiento, en el que los catequizandos se inician en todos los aspectos de la vida de la Iglesia, para integrarse en ella de una forma adulta, y la presencia de unos catequistas que, esencialmente, sean testigos de Jesucristo.<\/p>\n<p>Es digna de menci\u00f3n la publicaci\u00f3n por parte de los obispos de la obra Anunciar a los pobres la buena noticia. Magisterio de la Iglesia y minusval\u00ed\u00ada (1995), como expresi\u00f3n de su preocupaci\u00f3n por estar cerca y atender a las personas discapacitadas y a quienes dedican su tiempo y energ\u00ed\u00adas a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>g) Trienio 1997-2000. Los obispos presentan el nuevo Plan de catequesismuy vinculado al anterior y en sinton\u00ed\u00ada con la preparaci\u00f3n que inicia la Iglesia para la celebraci\u00f3n del Jubileo del a\u00f1o 2000. La situaci\u00f3n actual no ha cambiado sustancialmente respecto a la descrita en los Planes trienales anteriores. Por eso contin\u00faa vigente \u00abla apremiante necesidad de seguir insistiendo en una catequesis fuertemente arraigada en la fe de la Iglesia, que proclame a Jesucristo como el \u00fanico salvador del mundo ayer, hoy y siempre\u00bb (p. 28).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, los obispos se proponen, como objetivo general para el presente per\u00ed\u00adodo prejubilar, \u00aben la situaci\u00f3n actual del mundo, en fidelidad a la convocatoria eclesial de una nueva evangelizaci\u00f3n, y en este momento de gracia de la conmemoraci\u00f3n de los dos mil a\u00f1os de la primera venida de Nuestro Se\u00f1or: 1) promover una nueva etapa de la catequesis que fortalezca la fe y el testimonio de los cristianos en favor del hombre contempor\u00e1neo, que necesita encontrar el sentido de su vida; y 2) ayudar, mediante la catequesis, para la plegaria de alabanza y de acci\u00f3n de gracias por el don de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y de la redenci\u00f3n\u00bb (p. 36).<\/p>\n<p>La concreci\u00f3n de este prop\u00f3sito se articula en acciones concretas, referidas a tres aspectos que la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica demanda en la actualidad: 1) impulsar una catequesis al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana; la Iglesia, a trav\u00e9s de la catequesis, tiene necesidad de transmitir a los catequizandos y catec\u00famenos la experiencia viva que ella misma tiene del evangelio, su fe, para que la hagan suya al conocerla y vivirla; 2) elaborar unos nuevos catecismos locales, teniendo en cuenta el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica como texto de referencia seguro y aut\u00e9ntico. El empe\u00f1o se pone en la elaboraci\u00f3n de unos catecismos, que, en fidelidad a la \u00ed\u00adntegra doctrina del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, tenga en cuenta las necesidades reales de sus destinatarios, para que se repita la estupenda experiencia de los tiempos apost\u00f3licos, cuando cada creyente o\u00ed\u00ada en su propia lengua las maravillas de Dios (cf He 2,11); 3) intensificar la formaci\u00f3n de catequistas; no son suficientes los instrumentos, por valiosos que sean; son necesarios los catequistas que, con una vivencia espiritual y testimonial juntas, anuncien el evangelio, sin dudas ni ambig\u00fcedades, con su acci\u00f3n catequ\u00e9tica fuertemente animada por el esp\u00ed\u00adritu de Dios en el seno de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. ORIENTACIONES PASTORALES. Despu\u00e9s del Vaticano II, y en el contexto de los planes trienales de pastoral rese\u00f1ados, los obispos encargados de la catequesis publican sucesivas Orientaciones pastorales sobre algunos temas centrales. El t\u00ed\u00adtulo de cada uno de estos documentos indica la especificidad del mismo. Se\u00f1alamos los que parecen m\u00e1s relevantes:<br \/>\na) La ense\u00f1anza religiosa escolar. Su legitimidad, car\u00e1cter y contenido (1979). El argumento del documento se centra en la ense\u00f1anza religiosa escolar. Sin embargo, muchas de sus p\u00e1ginas proyectan una luz sobre la catequesis, que hasta entonces se estaba haciendo en la escuela, como lugar privilegiado de transmisi\u00f3n de la fe. Por primera vez en Espa\u00f1a se clarifica que el \u00e1mbito de la escuela es distinto al de la comunidad cristiana, aunque entre ellos haya una complementariedad. La catequesis, a partir de este momento, deja de plantearse en t\u00e9rminos de escolarizaci\u00f3n, para iniciar una nueva singladura m\u00e1s acorde con su propia naturaleza. La distinci\u00f3n entre ambas acciones educativas viene marcada por la fuente de iniciativa en el origen de la instituci\u00f3n educativa, por la intencionalidad de los destinatarios y por la diversidad de objetivos.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta distinci\u00f3n no anula la complementariedad. \u00abUna catequesis viva en la comunidad es el terreno m\u00e1s apropiado para que fructifique la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n. Y una buena ense\u00f1anza religiosa crear\u00e1 el deseo de una plena catequizaci\u00f3n en el seno de la comunidad\u00bb (n. 66). En el documento, la catequesis en sentido estricto se sit\u00faa en el seno de la comunidad cristiana, donde los catequizandos acuden por propia iniciativa con el deseo de conocer el mensaje cristiano y de integrarse en la comunidad. Por eso se incorporan de manera natural a la acci\u00f3n catequ\u00e9tica no s\u00f3lo la dimensi\u00f3n cognoscitiva, sino tambi\u00e9n la celebrativa y el desarrollo de actitudes cristianas que se expresan en compromisos de fe. A partir de estas Orientaciones los llamados Catecismos escolares dejan de presentarse con este t\u00ed\u00adtulo ambiguo para dar paso a los propiamente Catecismos de la comunidad.<\/p>\n<p>b) La catequesis de la comunidad (1983). La Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis publica el 22 de febrero de 1983 el documento La catequesis de la comunidad. Orientaciones pastorales. A su publicaci\u00f3n ha precedido una amplia tarea de estudio, reflexi\u00f3n y consulta, por escrito y en encuentros, entre los que desempe\u00f1an responsabilidades catequ\u00e9ticas en niveles locales y diocesanos; as\u00ed\u00ad como las tres declaraciones de m\u00e1xima autoridad para guiar la renovaci\u00f3n de la catequesis en la Iglesia de hoy: Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (1971), Evangelii nuntiandi (1975) y Catechesi tradendae (1979). Y en el horizonte de estas ricas aportaciones aparecen las ense\u00f1anzas del Vaticano II, que pone las bases de una m\u00e1s amplia renovaci\u00f3n eclesial. Con estos antecedentes, Catequesis de la comunidad recoge los grandes avances que desde el Concilio se est\u00e1n haciendo realidad en la catequesis, sin olvidar las transformaciones sociales producidas en Espa\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los obispos ofrecen criterios para potenciar, discernir y dar coherencia a la acci\u00f3n catequ\u00e9tica que se est\u00e1 llevando a cabo en la Iglesia espa\u00f1ola. No es un directorio que trate de manera sistem\u00e1tica y operativa todos los aspectos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Es m\u00e1s bien, una reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral sobre opciones y l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n que la Comisi\u00f3n episcopal ha tratado de poner en marcha en los \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo a partir de 1966. El documento se articula en torno a siete grandes apartados: el anuncio del evangelio del Reino; la catequesis dentro de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia; car\u00e1cter propio de la catequesis; identidad cristiana e iniciaci\u00f3n eclesial en la fe; el proceso catequ\u00e9tico; catequesis de la comunidad cristiana; la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la Iglesia particular.<\/p>\n<p>Las principales aportaciones que estas Orientaciones ofrecen a la catequesis en Espa\u00f1a son las siguientes: 1) sit\u00faan la catequesis en el procesototal de la evangelizaci\u00f3n; desde el punto de vista teol\u00f3gico-pastoral se desarrolla esta concepci\u00f3n en los primeros cap\u00ed\u00adtulos, pero tal vez donde se intuye con mayor precisi\u00f3n catequ\u00e9tica es en el cap\u00ed\u00adtulo cuarto, al abordar la identidad cristiana teniendo en cuenta el mundo contempor\u00e1neo; los obispos dibujan el rostro del cristiano que est\u00e1 llamado a transformar el mundo seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu del evangelio; la catequesis es la acci\u00f3n eclesial que prepara e inicia al catequizando a esta misi\u00f3n; 2) la concepci\u00f3n de revelaci\u00f3n y de su transmisi\u00f3n de la Dei Verbum inspira y fundamenta el car\u00e1cter propio de la catequesis propuesto en el documento; a partir de la constituci\u00f3n conciliar se exponen con claridad los criterios o leyes catequ\u00e9ticas m\u00e1s importantes para discernir la autenticidad de la acci\u00f3n catequizadora (cf CC 106ss.); 3) Catequesis de la comunidad retoma cuanto se dice en el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos sobre las exigencias de la iniciaci\u00f3n y maduraci\u00f3n del creyente, para hacer ver que todo proceso catequ\u00e9tico debe tener no s\u00f3lo una gradualidad cualitativa, articulada en sucesivas etapas, sino fundamentalmente una inspiraci\u00f3n catecumenal. Esta opci\u00f3n exige la acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter misionero de la Iglesia, ya que \u00abla catequesis tiene su origen en la confesi\u00f3n de fe y conduce a la confesi\u00f3n de fe\u00bb (MPD 8); 4) en los \u00faltimos a\u00f1os la catequesis se ha enriquecido de las distintas aportaciones de las ciencias humanas, especialmente de las antropolog\u00ed\u00adas culturales; sin embargo, Catequesis de la comunidad recuerda con fuerza que es la pedagog\u00ed\u00ada divina la que ha de inspirar tanto el proceso como el acto catequ\u00e9tico; la intuici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica de la condescendencia divina, recuperada por Dei Verbum (DV 13), alcanza en el documento episcopal una acertada sistematizaci\u00f3n; el desarrollo del cap\u00ed\u00adtulo quinto, con sus concreciones pedag\u00f3gicas, es una de las novedades que orientan no s\u00f3lo el quehacer mismo de la catequesis, sino los criterios para el discernimiento m\u00e1s genuino de los materiales al servicio de la catequesis; 5) finalmente, Catequesis de la comunidad recoge el largo camino recorrido hasta ahora en la Iglesia espa\u00f1ola sobre la responsabilidad de la comunidad cristiana como origen, lugar y meta de la catequesis, que garantiza la responsabilidad de la Iglesia particular en la catequesis: de ah\u00ed\u00ad las novedades que aportan los dos \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos; tal vez la misi\u00f3n irrenunciable de la Iglesia particular en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica quede excesivamente velada por sus competencias organizativas o institucionales. Esta dificultad puede obviarse si se descubre que el documento reconoce a la comunidad cristiana como el \u00e1mbito pr\u00f3ximo e inmediato donde se hace presente a la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>c) El catequista y su formaci\u00f3n (1985). Como continuaci\u00f3n de Catequesis de la comunidad, los obispos de la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis publican el 8 de septiembre de 1985 unas nuevas orientaciones pastorales tituladas El catequista y su formaci\u00f3n. Bien puede decirse que es como un nuevo cap\u00ed\u00adtulo de Catequesis de la comunidad. De todos los elementos que integran la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, el m\u00e1s importante es, sin duda, el agente de esa acci\u00f3n: el catequista. Eles el que hace presente el mensaje evang\u00e9lico en el seno de la comunidad. El documento consta de tres apartados: an\u00e1lisis de la realidad de los catequistas en la Iglesia espa\u00f1ola; la identidad del catequista; su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los obispos intentan hacer ver a los catequistas las ra\u00ed\u00adces teol\u00f3gicas y eclesiales de su misi\u00f3n, para ayudarles a la fidelidad; a la comunidad, el papel del catequista, para exhortar al leg\u00ed\u00adtimo reconocimiento; y a los pastores de la Iglesia, la insustituible labor de los catequistas, para atenderles y acompa\u00f1arles en su vida de fe.<\/p>\n<p>Principales aportaciones de este documento: 1) define con amplitud la identidad del catequista; esta viene configurada tanto por el quehacer catequ\u00e9tico como por el ser o vocaci\u00f3n del catequista; situado el ministerio catequ\u00e9tico dentro del proceso de evangelizaci\u00f3n, se destacan los aspectos m\u00e1s espec\u00ed\u00adficos que afectan a quien ejerce esta misi\u00f3n en la Iglesia; independientemente de la condici\u00f3n eclesial del catequista, el servicio catequ\u00e9tico que presta viene configurado como un servicio conjunto, p\u00fablico -oficial- y con car\u00e1cter propio. Adem\u00e1s, en el ser mismo del catequista convergen los elementos que ayudan a la configuraci\u00f3n de su identidad: llamado por Dios, part\u00ed\u00adcipe de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, movido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, dentro de la Iglesia, al servicio de los hombres; 2) las otras dos partes del documento aportan los suficientes elementos para seguir avanzando en la reflexi\u00f3n sobre la persona del catequista; sobre la situaci\u00f3n del catequista se dan unas claves orientativas con las limitaciones propias de un documento de esta naturaleza, pero su contenido demanda un estudio de mayor profundidad que est\u00e1 por hacer. El \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo, referido a la formaci\u00f3n, aporta las dimensiones que configuran una propuesta formativa para catequistas, as\u00ed\u00ad como el avance de algunas modalidades. Sin embargo, es preciso continuar en el esfuerzo de profundizar y fundamentar esta formaci\u00f3n, y en la concreci\u00f3n articulada de los principales cauces de formaci\u00f3n tanto a nivel b\u00e1sico como espec\u00ed\u00adfico, seg\u00fan los destinatarios y los \u00e1mbitos de catequizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) Catequesis de adultos (1990). El 2 de diciembre de 1990 la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis publica unas Orientaciones pastorales sobre catequesis de adultos. Para su comprensi\u00f3n hay que tener en cuenta dos aspectos significativos: 1) Este documento no puede entenderse sin antes penetrar en la entra\u00f1a de Catequesis de la comunidad, que ofrece el entramado teol\u00f3gico-pastoral sobre el que se apoya este documento; 2) La prioridad que alcanza en la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica de la Iglesia la catequesis de adultos \u00abcomo la forma principal de catequesis a la que todas las dem\u00e1s, ciertamente necesarias, de alguna manera se ordenan\u00bb (DCG 19). El documento consta de tres partes, a su vez divididas en cap\u00ed\u00adtulos: la situaci\u00f3n de la catequesis de adultos en la evangelizaci\u00f3n; la naturaleza interna de la catequesis de adultos, y los agentes y la pedagog\u00ed\u00ada de la catequesis de adultos.<\/p>\n<p>Las principales aportaciones de Catequesis de adultos. Orientaciones pastorales. 1) Al situar la catequesis en el proceso total de la evangelizaci\u00f3n, lo hace en el contexto de la nueva evangelizaci\u00f3n, teniendo en cuenta los elementos y rasgos espec\u00ed\u00adficos de la evangelizaci\u00f3n misionera; de ah\u00ed\u00ad nace la urgencia del anuncio misionero del que se reconoce necesitada la catequesis; Catequesis de adultos avanza sobre Catequesis de la comunidad con un proyecto catequ\u00e9tico misionero mucho m\u00e1s definido y articulado; 2) Catequesis de la comunidad y otros documentos eclesiales hablan de la catequesis de adultos como forma principal de catequesis y de su car\u00e1cter paradigm\u00e1tico para otras formas de catequesis; ahora se afirma su centralidad (cf CAd 63) y es considerada como principio organizador de una oferta coherente de catequesis (CAd 62); 3) aporta una inestimable clarificaci\u00f3n sobre el papel de la catequesis, y de la catequesis de adultos en particular, en la tarea pastoral de la Iglesia, como transmisora de la fe y de la vida cristiana; en la pastoral diocesana, donde se hace urgente su implantaci\u00f3n como acci\u00f3n privilegiada de la Iglesia particular, y en la parroquia, donde su buen funcionamiento es uno de los principales indicadores de la vitalidad pastoral parroquial; 4) la finalidad y las tareas de la catequesis, en los cap\u00ed\u00adtulos sexto y s\u00e9ptimo, son expuestas con amplitud, desarrollando cuanto se dice sobre ellas en Catequesis de la comunidad. La nueva aportaci\u00f3n se refiere a la justificaci\u00f3n y a las orientaciones pr\u00e1cticas que ,de ellas se derivan; 5) la gradualidad que ha de estar presente en todo proceso catequ\u00e9tico es deudora de las etapas cualitativamente distintas que integran el proceso catequ\u00e9tico de adultos; se habla de un tiempo de precatequesis (distinto del primer anuncio), que propicia la opci\u00f3n por el evangelio, de un tiempo propiamente catequ\u00e9tico para la formaci\u00f3n b\u00e1sica e integral, y de un tiempo sacramental donde se clarifica la conexi\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca entre los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y la catequesis; 6) finalmente las aportaciones sobre el catequista de adultos y la pedagog\u00ed\u00ada propia evidencian el reconocimiento del ministerio catequ\u00e9tico en la Iglesia particular; es en el ministerio catequ\u00e9tico donde se clarifica la identidad del catequista y la conveniencia de descubrir en la pedagog\u00ed\u00ada divina los aspectos espec\u00ed\u00adficos de la catequesis de adultos, como son la integraci\u00f3n, la diferenciaci\u00f3n y la gradualidad.<\/p>\n<p>e) La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (1999). Finalmente, el 27 de noviembre de 1998, la LXX Asamblea plenaria de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola aprobaba el documento La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones -un esfuerzo por aplicar a la realidad espa\u00f1ola el contenido del RICA-, en el que destaca una tarea esencial de la Iglesia de engendrar nuevos hijos en la fe, teniendo en cuenta la situaci\u00f3n de nuestras comunidades eclesiales, en concreto, el servicio pastoral a ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos, que est\u00e1 pidiendo hoy una atenci\u00f3n especial a la pastoral de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>El documento se propone: 1) ofrecer una clarificaci\u00f3n sobre la naturaleza de la iniciaci\u00f3n cristiana (obra divina y humana a la vez), directamente relacionada con la misi\u00f3n de la Iglesia; 2) indicar la forma y los lugares en los que se lleva a cabo la iniciaci\u00f3n de ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes y adultos; 3) ofrecer orientaciones y sugerencias de renovaci\u00f3n de la pastoral para impulsar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica y lit\u00fargica de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>El documento consta de tres partes. La primera presenta los fundamentos teol\u00f3gicos de la iniciaci\u00f3n, analizando la naturaleza de la misma en cuanto obra de Dios realizada por mediaci\u00f3n de la Iglesia, a trav\u00e9s de un itinerario que ayuda a crecer y madurar la vida de fe. \u00abLa iniciaci\u00f3n cristiana es la inserci\u00f3n de un candidato en el misterio de Cristo, muerto y resucitado, y en la Iglesia por medio de la fe y de los sacramentos\u00bb (IC 19). La segunda parte reflexiona sobre los lugares eclesiales de la iniciaci\u00f3n y sobre las dos funciones pastorales, \u00ed\u00adntimamente relacionadas entre s\u00ed\u00ad: la catequesis y la liturgia. La tercera parte propone caminos para una renovaci\u00f3n y revitalizaci\u00f3n de la pastoral de la iniciaci\u00f3n cristiana en la Iglesia espa\u00f1ola (iniciaci\u00f3n cristiana de ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes; iniciaci\u00f3n cristiana de adultos y de no bautizados -ni\u00f1os, adolescentes o adultos-).<\/p>\n<p>El documento aborda con realismo y profundidad un tema fundamental de la pastoral; por eso est\u00e1 llamado a jugar un papel importante en la Iglesia espa\u00f1ola del siglo XXI: orientar la acci\u00f3n catequizadora, la formaci\u00f3n cristiana de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes y la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. Todo ello aportar\u00e1 un gran servicio a la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>BIBL.: BALDANZA G., Apunti Bulla storia Bella dichiarazione \u00abGravissimum educationis\u00bb: it concetto di educazione e di scuola cattolica, Seminarium 25 (1985) 13-54; CAPRILE G., 11 direttorio catechistico, La Civilt\u00e1 Cattolica 3 (1971) 169-173; CELAM, Evangelizaci\u00f3n y catequesis. Documentos del magisterio eclesi\u00e1stico con \u00ed\u00adndice anal\u00ed\u00adtico, Celam, Bogot\u00e1 1991; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, Documentos colectivos del episcopado espa\u00f1ol sobre formaci\u00f3n religiosa y educaci\u00f3n, vol. 1: 1969-1980; vol. 11: 1981-1985, Edice, Madrid 1986; ESTEPA LLAURENS J. 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S\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1977; 4. \u00abCatechesi tradendae\u00bb; 5. \u00abLa catequesis de adultos en la comunidad cristiana\u00bb; 6. \u00abGu\u00ed\u00ada para los catequistas\u00bb; 7. \u00abDirectorio general para la catequesis\u00bb. III. Magisterio de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/documentos-oficiales-para-la-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDOCUMENTOS OFICIALES PARA LA CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16992","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16992"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16992\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}