{"id":16993,"date":"2016-02-05T11:04:24","date_gmt":"2016-02-05T16:04:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-america-latina\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:24","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:24","slug":"economia-politica-y-paz-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-america-latina\/","title":{"rendered":"ECONOMIA, POLITICA Y PAZ EN AMERICA LATINA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Econom\u00ed\u00ada: subdesarrollo y desarrollo, pobreza y riqueza. II. Pol\u00ed\u00adtica: democracia, ciudadan\u00ed\u00ada y gobernabilidad. III. Paz: derechos humanos y responsabilidad social.<\/p>\n<p>I. Econom\u00ed\u00ada: subdesarrollo y desarrollo, pobreza y riqueza<br \/>\nLos hombres, varones y mujeres como los cre\u00f3 el Se\u00f1or, necesitan consumir bienes y servicios para mantener su vida y para superarse, para vivir en plenitud o realizarse plenamente. Necesitan tambi\u00e9n, y tal vez como algo previo a lo antes se\u00f1alado, tener derechos o posibilidades de acceso a los bienes existentes o producidos; y esos derechos nacen, sobre todo, del hecho de haber participado en su producci\u00f3n. En otras palabras, en el trabajo solicitado y entregado. Por tanto, es una necesidad humana el trabajar, sea en un empleo dependiente (asalariado) o en uno independiente (por cuenta propia).<\/p>\n<p>Consecuentemente, la suficiencia de una econom\u00ed\u00ada debe juzgarse desde el punto de vista de la producci\u00f3n,y, en esta perspectiva, la insuficiencia implica pobreza y, en general, carencias diversas. Debe juzgarse tambi\u00e9n desde el punto de vista de la participaci\u00f3n en esa producci\u00f3n, el empleo; esta vez, la insuficiencia significa desempleo, empleo precario o exclusi\u00f3n que arrastra a la pobreza y marginalidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, el hombre est\u00e1 llamado a utilizar al m\u00e1ximo los talentos que ha recibido. Por esto, una sociedad deber\u00ed\u00ada explotar y transformar los recursos de la naturaleza, aquello que ha recibido para dominar, al mismo tiempo intensa y prudente o cautamente, pensando en el propio inter\u00e9s o el de la generaci\u00f3n presente, y tambi\u00e9n en el de las futuras generaciones. Debe hacerlo utilizando los m\u00e1s adecuados medios y m\u00e9todos, y buscando el mejor (no necesariamente el mayor) resultado; y, en definitiva, es eso lo que debe entenderse por eficiencia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los bienes de la tierra est\u00e1n destinados a todos los hombres que los necesitan, sin otro requisito que el de su aporte creador y constructor en diversas formas.<\/p>\n<p>Ahora bien, los problemas derivados de la insuficiencia, la ineficiencia y la inequidad, particularmente agudos, son caracter\u00ed\u00adsticos y muy generalizados en las econom\u00ed\u00adas subdesarrolladas. Esto es, en econom\u00ed\u00adas cuya estructura, cuyo grado de evoluci\u00f3n t\u00e9cnica y cuyo desempe\u00f1o no corresponden a los recursos disponibles o accesibles ni a las necesidades y aspiraciones leg\u00ed\u00adtimas de las poblaciones que involucran; y, ese es el caso general en Am\u00e9rica latina. Evidentemente, la situaci\u00f3n no es uniforme, pues existen pa\u00ed\u00adses y regiones bastante avanzados en el proceso de desarrollo, como tambi\u00e9n hay otros que apenas lo est\u00e1n iniciando.<\/p>\n<p>Tomando como referencia algunos indicadores habitualmente utilizados, podemos percibir las deficiencias en la producci\u00f3n, el empleo y la distribuci\u00f3n de los ingresos, as\u00ed\u00ad como en ciertas consecuencias del subdesarrollo, como son la corta esperanza de vida y el analfabetismo; el volumen de la poblaci\u00f3n, la rapidez de su crecimiento y su relaci\u00f3n con los recursos efectivamente disponibles.<\/p>\n<p>Los indicadores o estad\u00ed\u00adsticas de s\u00ed\u00adntesis son promedios que, a veces, disimulan situaciones complejas y duras porque obvian las situaciones extremas que, sabemos, son tan importantes desde una perspectiva \u00e9tica y evang\u00e9lica. La existencia y la suerte de los pobres, de los excluidos y, en general, de los peque\u00f1os, es crucial y no preocupan mucho las situaciones medias. Sin embargo, los indicadores del desarrollo y del subdesarrollo, en medio de sus limitaciones, ilustran, de forma v\u00e1lida, la variedad de situaciones entre pa\u00ed\u00adses y ayudan a percibir la magnitud de problemas y diferencias.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el producto nacional bruto es el indicador por excelencia de la producci\u00f3n realizada por un pa\u00ed\u00ads, o de la riqueza que ha podido crear. Con relaci\u00f3n a 1994 y a la poblaci\u00f3n que ese a\u00f1o alcanzaba los 470 millones de habitantes, ese producto se pod\u00ed\u00ada evaluar en 2.700 d\u00f3lares por habitante para el conjunto de Am\u00e9rica latina. Si se compara esa cifra con la que corresponde a los pa\u00ed\u00adses desarrollados, encontramos que es de 16.500 d\u00f3lares (23.000 para los pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica del Norte y 12.000 para los de Europa); la diferencia de riqueza global o de disponibilidad de bienes es notable, y a ello habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir deficiencias en cuanto a calidad, grado de transformaci\u00f3n y diversificaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es cierto que la situaci\u00f3n de Am\u00e9rica latina no es la m\u00e1s grave en el mundo, ya que el mismo indicador del producto nacional bruto por habitante, en los pa\u00ed\u00adses de Asia no alcanza los 2.000 d\u00f3lares y en los de \u00ed\u0081frica los 1.000 d\u00f3lares; es decir, que la situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s grave. Pero no significa que la actual situaci\u00f3n en Am\u00e9rica latina sea aceptable o tranquilizante. Eso, aparte de que existe una enorme brecha en cuanto a disponibilidad de bienes, por las grandes diferencias que existen entre pa\u00ed\u00adses y dentro de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>Algunos pa\u00ed\u00adses del sur y del centro del continente, como Argentina, M\u00e9xico, Brasil y, en menor medida, Chile, Venezuela y Uruguay, se sit\u00faan por encima del promedio, e incluso algunos se acercan a los pa\u00ed\u00adses desarrollados; pero existen tambi\u00e9n otros, como Bolivia y la mayor\u00ed\u00ada de pa\u00ed\u00adses centroamericanos, que est\u00e1n muy por debajo. Existe, por tanto, pobreza e insuficiencia en la producci\u00f3n y esto constituye un problema mayor, aunque diferenciado, en todos los pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica latina.<\/p>\n<p>Por otra parte, la situaci\u00f3n del empleo es delicada desde varios puntos de vista, pues existe desempleo, bajo la forma de falta de puestos de trabajo (desempleo abierto), aunque en una proporci\u00f3n que bordea el 10% de la poblaci\u00f3n que lo necesita; pero existe, sobre todo, empleo precario o informal para algo m\u00e1s del 40% de esa poblaci\u00f3n, potencialmente activa, que es del orden de los 290 millones de candidatos a trabajar.<\/p>\n<p>La relativamente moderada tasa de desempleo abierto corresponde al hecho de que en Am\u00e9rica latina no existe seguro de desempleo, de manera que quien pierde un puesto de trabajo o quien lo busca por primera vez afronta una escasa demanda de empleo o escasez de puestos de trabajo asalariado, as\u00ed\u00ad como la falta de recursos para montar una actividad independiente. Las personas afectadas est\u00e1n urgidas para iniciar alguna actividad que no exija mayor esfuerzo de inversi\u00f3n inicial (falta de recursos), que no requiera o que pueda pasar por alto exigencias de competencia espec\u00ed\u00adfica (falta de capacidad o experiencia) y, finalmente, que pueda permitir un flujo de ingresos inmediato. De ah\u00ed\u00ad la multiplicaci\u00f3n de actividades de baja productividad, comerciales o de escasa transformaci\u00f3n las m\u00e1s de las veces, y generadoras de bajos ingresos que resultan, a la larga, estructuras de perpetuaci\u00f3n de la pobreza y de una relativa marginaci\u00f3n. En no pocos casos esto implica autoexplotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, para una masa de cerca de 200 millones de personas, trabajar, y en condiciones muy duras, no es fuente de satisfacci\u00f3n personal, no es fuente de ingresos estables ysuficientes, ni es ocasi\u00f3n, muchas veces, de contribuir eficazmente a la creaci\u00f3n de mayor y mejor riqueza para la sociedad.<\/p>\n<p>La suficiencia de la producci\u00f3n y del empleo tienen que ver con la poblaci\u00f3n total y con la poblaci\u00f3n en edad de trabajar, respectivamente; y a prop\u00f3sito, hemos mencionado las cifras de 470 millones de habitantes en Am\u00e9rica latina, de los cuales, 290 millones son trabajadores potenciales o personas que necesitan un empleo; y hemos visto que los actuales niveles de producci\u00f3n y de absorci\u00f3n de la fuerza de trabajo, son insuficientes. Ahora bien, esta insuficiencia hay que considerarla en una perspectiva din\u00e1mica, es decir, referida al proceso que sigue la poblaci\u00f3n, y no s\u00f3lo la producci\u00f3n. En efecto, la poblaci\u00f3n cambia, incrementando su volumen y modificando su composici\u00f3n por grupos de edades, lo cual transforma problemas y tambi\u00e9n posibilidades. Al respecto, debemos notar que, si bien puede considerarse que el volumen actual no es enorme, compar\u00e1ndolo con el de otras regiones del mundo (Asia tiene una poblaci\u00f3n de 3.400 millones de habitantes), s\u00ed\u00ad existe problema teniendo en cuenta la velocidad con que se est\u00e1 incrementando.<\/p>\n<p>El crecimiento r\u00e1pido de la poblaci\u00f3n se da hoy en Am\u00e9rica latina porque la mortalidad global ha descendido r\u00e1pida y dr\u00e1sticamente en algo m\u00e1s de 40 a\u00f1os, como consecuencia de los progresos en la medicina (control de enfermedades end\u00e9micas por la vacunaci\u00f3n masiva o por la aparici\u00f3n de medicamentos eficaces en relaci\u00f3n a enfermedades antes incurables), y por ciertas mejoras en las condiciones de vida, salubridad por ejemplo, que tienen en com\u00fan con las primeras el hecho de haber sido descubiertas y experimentadas en los pa\u00ed\u00adses desarrollados y luego f\u00e1cilmente difundidas en todo el mundo.<\/p>\n<p>El otro componente del crecimiento demogr\u00e1fico, el descenso de la natalidad, se ha iniciado, en cambio, con bastante retraso y es m\u00e1s lento, en la medida en que est\u00e1 necesariamente ligado a decisiones personales y de pareja, a referencias culturales y a principios \u00e9ticos y religiosos, que a veces juegan no s\u00f3lo como elementos orientadores, lo que es deseable, sino tambi\u00e9n como elementos de represi\u00f3n de libertad y de tergiversaci\u00f3n de responsabilidades, lo que es pernicioso. El resultado es el de una a\u00fan alta tasa de crecimiento de la poblaci\u00f3n, del 2,0% para el conjunto de Am\u00e9rica latina, lo que significa unos 10 millones de nuevos habitantes por a\u00f1o, lo que har\u00ed\u00ada duplicarse la poblaci\u00f3n o alcanzar la cifra de 1.400 millones en s\u00f3lo 35 a\u00f1os, con la consiguiente multiplicaci\u00f3n de las necesidades. Se\u00f1alemos, para calibrar la magnitud de este desaf\u00ed\u00ado, que la poblaci\u00f3n de Europa, cuya tasa de crecimiento es de 0,1% por a\u00f1o, podr\u00ed\u00ada duplicarse en 1.025 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Atender a las necesidades actuales de la poblaci\u00f3n constituye ya un problema, y mucho m\u00e1s grave lo ser\u00e1, fatalmente, en un futuro pr\u00f3ximo, por la agudizaci\u00f3n de las necesidades de una poblaci\u00f3n mayor. Naturalmente, ser\u00ed\u00ada necesario considerar, como alternativa o como necesidad, un crecimiento superior de la econom\u00ed\u00ada, y en per\u00ed\u00adodos suficientemente prolongados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este aspecto las situaciones son diferentes, pues hay pa\u00ed\u00adses cuya poblaci\u00f3n est\u00e1 cerca de la estabilidad (Argentina, Uruguay, Chile), mientras que en otros la din\u00e1mica es a\u00fan muy intensa. Por \u00faltimo, la relaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n con los recursos realmente existentes o accesibles es muy variada, y va desde la abundancia hasta la real escasez o pobreza.<\/p>\n<p>Se ha hablado y se insiste en mencionar c\u00ed\u00adrculos viciosos o entrampamientos en el proceso de desarrollo; entre ellos, ciertamente, el de asignar recursos relativamente escasos en medio de una exigencia creciente, es uno de los m\u00e1s importantes y aun paralizantes. Por eso se explica en no pocas ocasiones, la dificultad de recuperar retrasos o brechas, en lo tecnol\u00f3gico y en lo econ\u00f3mico, de crear situaciones de relaci\u00f3n positiva con otros pa\u00ed\u00adses, por ejemplo, y de asegurar mejoras estables en las condiciones de vida y en los niveles de eficiencia.<\/p>\n<p>Pa\u00ed\u00adses que necesitan producir m\u00e1s y mejor, con el concurso de toda su poblaci\u00f3n apta, no pueden hacerlo por falta de medios y, a veces, de capacidades. Una consecuencia es que situaciones de desigualdad en la distribuci\u00f3n de recursos, de oportunidades y de ingresos, se mantienen y hasta se deterioran a trav\u00e9s del tiempo y como consecuencia de la disparidad que siguen los procesos de creaci\u00f3n de posibilidades y de incremento de necesidades.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de la propiedad, la acumulaci\u00f3n de riqueza en grupos minoritarios es frecuente, como consecuencia de una larga historia de despojos y de prevalencia de privilegios de origen diverso; todo ello refuerza una situaci\u00f3n muy poco equitativa. Se sabe, por ejemplo, que el 20% (un quinto) de la poblaci\u00f3n que registralos menores ingresos percibe entre el 2,0 y el 4,5% del producto nacional bruto en Am\u00e9rica latina, mientras que el 20% de mayores ingresos se distribuye entre el 30 y el 50% de ese producto. La diferencia es, pues, flagrante. Y se debe a\u00f1adir que la parte del producto que va al tramo intermedio contribuye a la idea de que hay relaci\u00f3n directa entre el nivel del producto y el grado de desigualdad; en otras palabras, que a mayor riqueza global puede disminuir el abismo de las diferencias. Con las pertinentes precauciones, creemos que es una cuesti\u00f3n a tener en cuenta.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, que no son s\u00f3lo comprobaciones banales, se pens\u00f3 en alg\u00fan momento que la apuesta adecuada para los pa\u00ed\u00adses subdesarrollados era la del crecimiento econ\u00f3mico, dejando para despu\u00e9s, o esperando como consecuencia, las mejoras en la distribuci\u00f3n y en la equidad. Hoy, a la luz de experiencias diversas y teniendo en cuenta las situaciones en que la poblaci\u00f3n participa, as\u00ed\u00ad como las motivaciones con que lo hace, se percibe que, en una producci\u00f3n acrecentada y m\u00e1s compleja (crecimiento), una mejora en la equidad es previa, es condici\u00f3n para una mejor contribuci\u00f3n al crecimiento. Dicho de otra forma, que una poblaci\u00f3n sana, bien nutrida y capacitada, porque tiene recursos para lograrlo, es m\u00e1s eficaz para contribuir a la creaci\u00f3n de riqueza, entendida como mejora de las condiciones de vida para toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo, las condiciones de vida o el nivel de vida, es algo crucial, tanto desde el punto de vista estrictamente del desarrollo, como desde uno m\u00e1s exigente, moral y teol\u00f3gico. La humanidad no est\u00e1 destinada a la frustraci\u00f3n o a la mediocridad, mucho menos si son impuestas, sino a la plenitud. Y en este sentido, situaciones como la de una relativamente corta esperanza de vida al nacer (68 a\u00f1os en Am\u00e9rica latina y 75 en Europa), indican que la vida larga y fecunda de que habla la Biblia no es posible para muchos y menos a\u00fan lo es la vida feliz, ya que est\u00e1 condicionada por carencias y restricciones diversas, como son el hambre, las malas condiciones de h\u00e1bitat, la enfermedad, la exclusi\u00f3n de apoyos para una vida digna o razonablemente confortable y, por fin, por la muerte prematura.<\/p>\n<p>Todo esto se refiere a los niveles de vida que, con raz\u00f3n, preocupan a diferentes organismos nacionales e internacionales y a la exigencia de dignidad de la vida humana que preocupa a la Iglesia, es decir, a los cristianos de todo el mundo, que quieren y saben que deben ser pr\u00f3jimo (Lc 10,25-37). Esto es m\u00e1s complejo y nos remite a buscar apoyo en otros indicadores que reflejen las condiciones de participaci\u00f3n y en la distribuci\u00f3n de los frutos.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica latina existe a\u00fan un elevado porcentaje de analfabetos, gente que est\u00e1 parcialmente excluida de comunicaci\u00f3n y de acceso a ciertas formas de capacitaci\u00f3n, muy comunes en nuestros d\u00ed\u00adas. Naturalmente, el analfabetismo o la educaci\u00f3n incompleta afecta a un porcentaje variable dentro de los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos (del 4,0 al 7,0% en Argentina, Uruguay y Chile, hasta el 23,0% en Bolivia, o el 41,0% en Guatemala), y las tasas de escolaridad, as\u00ed\u00ad como el logro de educaci\u00f3n completa, son a\u00fan ampliamente insuficientes.<\/p>\n<p>Si a\u00f1adimos a esto que otras facilidades para asegurar una vida digna y segura, como las de mantenimiento y recuperaci\u00f3n de la salud (alimentaci\u00f3n, vivienda, servicios sanitarios), son limitadas y est\u00e1n condicionadas al nivel y regularidad de los ingresos, podemos concluir que las condiciones de vida digna son todav\u00ed\u00ada un privilegio, una posibilidad para las minor\u00ed\u00adas; y esto es un fracaso econ\u00f3mico y, sobre todo, humano.<\/p>\n<p>No se puede olvidar que este desaf\u00ed\u00ado debe afrontarse despu\u00e9s de una larga, dura y desigual crisis, que ha planteado la necesidad de aplicar remedios ambivalentes en cuanto a efectos inmediatos y a opciones futuras. El ajuste estructural y los planes de estabilizaci\u00f3n, que han sido necesarios, han implicado en no pocos casos una desigual e injusta distribuci\u00f3n de cargas y una postergaci\u00f3n, si no alguna tergiversaci\u00f3n, de ciertos objetivos.<\/p>\n<p>No se puede ni se debe olvidar tampoco la contribuci\u00f3n a la crisis que procede de un r\u00e1pido y elevado endeudamiento en la d\u00e9cada de los 70. El incremento de la deuda externa en esos a\u00f1os constituye un fen\u00f3meno anormal, que responde a intereses de los prestamistas, deseosos de colocar fondos, y a viejas insuficiencias del ahorro interno en los pa\u00ed\u00adses subdesarrollados. Hubo ligereza en la concesi\u00f3n de pr\u00e9stamos y mal uso de fondos por parte de los receptores. Hay, pues, responsabilidades compartidas. Y la consecuencia, despu\u00e9s de una d\u00e9cada, es una crisis de solvencia, que obliga hoy a los pa\u00ed\u00adses deudores, los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos entre ellos, a plantearse la necesidad de sacrificar o reducir urgentes proyectos de desarrollo para cumplir con los pagos que se les exigen; o bien, incurrir en incumplimientos o moras, no exentos de consecuencias a m\u00e1s largo plazo.<\/p>\n<p>Es evidente que los problemas concretos y la evoluci\u00f3n y condicionamientos recientes no son uniformes en los diferentes pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica latina; pero las aspiraciones y exigencias de esfuerzo interno y de solidaridad o comprensi\u00f3n internacional son comunes, en busca de un aumento de posibilidades de bienestar. En definitiva, todo esto es lo que interroga a la Iglesia y a los cristianos sobre su misi\u00f3n y su compromiso de ser fermento de superaci\u00f3n humana. Y, en ese sentido, condici\u00f3n de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Pol\u00ed\u00adtica: democracia, ciudadan\u00ed\u00ada y gobernabilidad<br \/>\nLos hombres, varones y mujeres, que han recibido el encargo o el mandato de dominar la tierra y utilizarla al servicio de la vida, no est\u00e1n aislados ni abandonados a un devenir sin fin. Tienen la posibilidad y el desaf\u00ed\u00ado de la convivencia, de la cooperaci\u00f3n y emulaci\u00f3n solidaria con sus semejantes, en busca de objetivos comunes que no excluyen los personales. En otras palabras, el hombre es un ser social inserto en una historia, y por eso tiene la responsabilidad, individual y colectiva, de crear condiciones para la participaci\u00f3n de todos, de forma libre y original, en la construcci\u00f3n del mundo; es decir, la b\u00fasqueda de una democracia efectiva, en que las personas puedan tener una participaci\u00f3n real, eficaz y significativa, al igual que todas las otras personas en la sociedad.<\/p>\n<p>En la actualidad, en Am\u00e9rica latina se vive una ola o una tendencia democratizante, por lo menos en lo que toca a las formas, es decir, a los mecanismos de elecci\u00f3n de poderes y a la desaparici\u00f3n de formas abiertamente autoritarias. En realidad, lo que hay son, sobre todo, democracias incipientes o en proceso, as\u00ed\u00ad como algunas puestas m\u00e1s bien bajo tutela de grupos o instituciones con poder; hay tambi\u00e9n compromisos pseudodemocr\u00e1ticos, en aras de la eficiencia, la estabilidad o la paz social, cuando no de resolver angustias econ\u00f3micas y hacer viables soluciones que escapan al exclusivo \u00e1mbito interno de los pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>En estas condiciones, es la ciudadan\u00ed\u00ada la que resulta postergada, tanto por obra de quienes detentan el poder y pretenden exclusividad de iniciativa y aciertos como por propias deficiencias de organizaci\u00f3n y esclerosis ideol\u00f3gica de los mecanismos de mediaci\u00f3n y organizaci\u00f3n ciudadana; es decir, los partidos pol\u00ed\u00adticos, que no apoyan ni orientan efectivamente la participaci\u00f3n ni la reivindicaci\u00f3n de la condici\u00f3n de ciudadan\u00ed\u00ada de forma eficiente y continua.<\/p>\n<p>Resulta entonces que el ejercicio de la ciudadan\u00ed\u00ada es f\u00e1cilmente vulnerable y que esta es combatida o denunciada como paralizante. La urgencia de eficacia y la resistencia al di\u00e1logo y a la cr\u00ed\u00adtica hacen ver al ciudadano o al grupo aut\u00f3nomo que propone alternativas o plantea preguntas inc\u00f3modas como obstruccionista o como causa de recreaci\u00f3n de problemas.<\/p>\n<p>No se puede descartar el papel negativo de una oposici\u00f3n ciega; pero, en democracia, el juego positivo de discrepancias en lo social y econ\u00f3mico, el papel respectivo de gobierno y oposici\u00f3n, no es a\u00fan asumido adecuadamente por unos y otros, y muchas veces se convierte en di\u00e1logo de sordos o en teatro de exclusiones y mutuas condenas. La cuesti\u00f3n, aqu\u00ed\u00ad, es una llamada a la tolerancia para procesar discrepancias, y al respeto a las personas y proyectos que, en t\u00e9rminos humanos y democr\u00e1ticos, no pueden ser ignorados o descalificados precipitada y prepotentemente.<\/p>\n<p>En definitiva, los pueblos de Am\u00e9rica latina, continente formado por pa\u00ed\u00adses en busca de afirmaci\u00f3n democr\u00e1tica, que no ha de lograr necesariamente en forma imitativa, se enfrentan al desaf\u00ed\u00ado de reconciliar el ejercicio de la ciudadan\u00ed\u00ada y los mecanismos de ajuste, con sus peculiaridades culturales y el legado de su propia historia; con la edificaci\u00f3n de una red de instituciones cre\u00ed\u00adbles y adecuadas; con una distribuci\u00f3n de poder y mecanismos de control, igualmente adecuados, y con posibilidades reales de eficacia. Esto supone la reconversi\u00f3n de mentalidades y la aceptaci\u00f3n militante de igualdades fundamentales, ya que muchas desviaciones surgen, precisamente, de pretendidas superioridades hist\u00f3ricas, sociales o econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>III. Paz: derechos humanos y responsabilidad social<br \/>\nLos hombres, con iniciativa y energ\u00ed\u00ada para desarrollar sus proyectos o para buscar sus objetivos, est\u00e1n llamados a la fraternidad, a respetar a otros y a servir a todos. La paz no es inmovilismo que encubre injusticia, explotaci\u00f3n u opresi\u00f3n; no es tampoco inanici\u00f3n o resignaci\u00f3n, fruto de impotencia. Es m\u00e1s bien un proceso, una din\u00e1mica cotidiana de la vida, en relaci\u00f3n constructiva, leal y positiva, con otros.<\/p>\n<p>En nuestros tiempos, en primer lugar, y en t\u00e9rminos generales, la negaci\u00f3n de la paz se expresa por la violencia, como ejercicio de imposici\u00f3n, de destrucci\u00f3n de la integridad de las personas y de explotaci\u00f3n, por medios eficientes (poderosos), aunque fundamentalmente perversos. Es violento matar, como es violento despojar u obligar a acciones no deseadas o mediante el empleo de alguna fuerza, poder o arma que no se puede neutralizar.<\/p>\n<p>Una relaci\u00f3n violenta es aquella en que desaparecen los sujetos (personas) interactuantes y se convierten en uno activo y otro pasivo o v\u00ed\u00adctima. Ahora bien, el ejercicio de la violencia puede obedecer a decisiones personales, y en este caso la responsabilidad se puede individualizar. Pero en el mundo de hoy, de manera similar a otras etapas en la historia, instituciones y comportamientos sociales consagrados sugieren, estimulan y llegan a conformar actitudes y situaciones violentas, como algo normal y corriente. Es el \u00abpecado del mundo\u00bb a que se refiere Juan (1,29), y que los obispos de Am\u00e9rica latina denuncian en su asamblea de Medell\u00ed\u00adn como \u00abestructuras sociales injustas, que caracterizan la situaci\u00f3n\u00bb y que inducen al pecado (Medell\u00ed\u00adn, Justicia I, 2).<\/p>\n<p>La violencia en Am\u00e9rica latina, como en otras partes del mundo, aunque con ciertas peculiaridades inherentes a su historia y diversidad cultural, desaf\u00ed\u00ada el orden institucional, la seguridad y la convivencia.<\/p>\n<p>Algunos de los m\u00e1s delicados, y relativamente nuevos, problemas son los del terrorismo, que reemplaza a la guerra revolucionaria en la lucha contra la injusticia, y las diversas opresiones como consecuencia de los fracasos en la b\u00fasqueda de salida.<\/p>\n<p>Una caracter\u00ed\u00adstica mayor de este fen\u00f3meno es el uso de m\u00e9todos de intimidaci\u00f3n o chantaje, el recurso a la tortura y el asesinato, cruel y selectivo o indiscriminado, individual o masivo. Diversos pa\u00ed\u00adses (Argentina, Uruguay, Colombia, Per\u00fa, Guatemala y El Salvador) han sufrido y soportan a\u00fan este flagelo, que es fruto de la intolerancia y el mesianismo y que es, en esencia, una forma de totalitarismo.<\/p>\n<p>El terrorismo ha tenido y ten\u00ed\u00ada que ser combatido por la sociedad organizada y por sus instituciones, en principio leg\u00ed\u00adtimas; pero estas, identificadas m\u00e1s bien con una concepci\u00f3n est\u00e1tica de la paz (sometimiento a una situaci\u00f3n dada), entrenadas en el combate represivo m\u00e1s que en la creaci\u00f3n de condiciones de paz, se han involucrado en verdaderas guerras contrainsurgentes, que han incluido la represi\u00f3n indiscriminada. El resultado ha sido, adem\u00e1s de abusos y excesos, que las poblaciones afectadas por el terrorismo (campesinos y pobladores, pobres en su mayor\u00ed\u00ada), han resultado nuevamente v\u00ed\u00adctimas, ante la sospecha de colaboraci\u00f3n o \u00abpor exigencias de la guerra\u00bb. As\u00ed\u00ad, detenciones abusivas, torturas, desapariciones forzosas y ejecuciones sin proceso han mostrado, desde otro \u00e1ngulo, el fracaso de una pacificaci\u00f3nmal entendida; o, en su defecto, han prolongado los per\u00ed\u00adodos de tensi\u00f3n. En el curso de este complejo proceso, son, pues, los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, a la libertad de pensamiento y acci\u00f3n, al respeto a la dignidad personal (no ser maltratado), los que han sido vulnerados cotidianamente por unos y otros, ante la mirada imp\u00e1vida de muchos c\u00f3mplices, dejando al fin toda una secuela de resentimientos y desconfianzas.<\/p>\n<p>Al violar los derechos humanos por la agresi\u00f3n terrorista y los errores de la lucha contra ese mal, se ha quebrado la paz o se ha debilitado una situaci\u00f3n ya precaria en el continente latinoamericano, reduciendo a\u00fan m\u00e1s la posibilidad de vivir efectivamente los valores y las realidades de la paz aut\u00e9ntica. Y sabemos que el camino de la reconciliaci\u00f3n es lento y dif\u00ed\u00adcil.<\/p>\n<p>En efecto, aunque se han neutralizado bastante ciertas formas de violencia terrorista -tambi\u00e9n de aquellas que provienen de las fuerzas del orden- y se han hecho v\u00e1lidos esfuerzos de di\u00e1logo, persisten todav\u00ed\u00ada causas como la injusticia y el despojo, que son y ser\u00e1n origen de desconfianza, de reivindicaci\u00f3n y conflicto. Hemos dicho antes, en la l\u00ed\u00adnea m\u00e1s estrictamente evang\u00e9lica, que la paz surge de la justicia, y ahora debemos reiterar que sin la b\u00fasqueda de esta, cualquier intento de construir la paz es d\u00e9bil e incierto.<\/p>\n<p>De forma no ajena a lo anterior, existen en Am\u00e9rica latina otras amenazas a la paz. Son la existencia y las proporciones que han tomado el tr\u00e1fico de estupefacientes y la delincuencia com\u00fan organizada. Lo primero es un flagelo en todo el mundo,que afecta a algunos pa\u00ed\u00adses latinoamericanos como productores, y a todos, como al resto del mundo, como potenciales consumidores. En los pa\u00ed\u00adses productores de drogas o de materiales b\u00e1sicos, productos naturales como la hoja de coca (Bolivia, Per\u00fa, Colombia), marihuana o amapola (en algunos otros), el problema est\u00e1 en que se trata de una actividad de subsistencia para poblaciones excluidas de otras; y es ocasi\u00f3n, para quienes las lideran y estimulan, de amasar grandes fortunas y de consolidar poder a costa del Estado, de sus instituciones leg\u00ed\u00adtimas y de las normas de convivencia social aceptadas.<\/p>\n<p>Las actividades de producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de drogas, ileg\u00ed\u00adtimas en el mundo entero, recurren a la corrupci\u00f3n de funcionarios y usan pr\u00e1cticas violentas en forma habitual, justamente por falta de legitimidad. El crimen por encargo, el soborno a autoridades, el odioso m\u00e9todo del secuestro y la toma de rehenes, como en general el desprecio y la consiguiente transgresi\u00f3n de leyes y normas, es lo que constituye una amenaza y la destrucci\u00f3n de la paz. En lo que toca al consumo que, como hemos dicho, no es un problema exclusivo del continente, sino que afecta sobre todo a los pa\u00ed\u00adses ricos, por las distorsiones que introduce y las pr\u00e1cticas delictivas que se emplean a prop\u00f3sito de un comercio irregular es, por lo menos aparentemente, perseguido en todas partes.<\/p>\n<p>Nuevamente, la corrupci\u00f3n de funcionarios, la alteraci\u00f3n de \u00f3rdenes de prioridad y la explotaci\u00f3n (con alt\u00ed\u00adsimos riesgos para la vida y la salud) de los intermediarios, as\u00ed\u00ad como el da\u00f1o de las poblaciones tentadas al consumo, j\u00f3venes sobre todo, son el efecto terrible, indeseable y lleno de consecuencias negativas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en una situaci\u00f3n de pobreza, de desempleo y sin salida satisfactoria a la vista, es corriente, como en otros momentos y en otras latitudes, la proliferaci\u00f3n de ciertas formas de delincuencia com\u00fan, como el robo. Sin embargo, lo que se puede observar una y otra vez, sin pretender que sea un fen\u00f3meno exclusivo en Am\u00e9rica latina, es que al abrigo, y tal vez en relaci\u00f3n con otras acciones violentas como son el terrorismo, la represi\u00f3n y el narcotr\u00e1fico, han proliferado acciones m\u00e1s o menos organizadas de bandas de delincuentes que utilizan medios variados y poderosos, y cuyos objetivos ya no tienen nada que ver con una subsistencia desesperada. El fen\u00f3meno es relativamente nuevo y pone a prueba la legitimidad y la eficiencia de las instituciones, as\u00ed\u00ad como la capacidad social para superar las ra\u00ed\u00adces de injusticia y frustraci\u00f3n que les proporcionan alg\u00fan asidero.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica latina pueden estar desapareciendo o se est\u00e1n controlando ciertas formas de acci\u00f3n violenta, organizada o dispersa, anunciada o impredecible; pero se camina con lentitud en lo que ser\u00ed\u00ada propiamente la construcci\u00f3n de la paz. Pablo VI, en su mensaje a las Naciones Unidas (1965), dec\u00ed\u00ada que \u00abel nuevo nombre de la paz es el desarrollo\u00bb; y ello evoca, ciertamente, el hecho de que la paz no es un arreglo que se puede imponer, sino el fruto de una relaci\u00f3n de hombres respetables que son respetados y que saben respetar. De hombres cuyos derechos no son violados y cuya apertura a los otros es real.<\/p>\n<p>Consecuentemente, no se trata de buscar apoyos exteriores para sostener una paz artificial, ni de prepararse para la guerra como garant\u00ed\u00ada de paz. Se trata, m\u00e1s bien y muy concretamente, de construir la paz si realmente se aspira a la paz. Esto supone instaurar la justicia, transformar las mentalidades y educar en el respeto y la responsabilidad social. Supone tambi\u00e9n cultivar, guardar y consultar la memoria hist\u00f3rica de los pueblos, para no repetir errores ni caer en olvidos ligeros, en impunidad irreflexiva o en alguna otra forma de convalidaci\u00f3n del mal y la violencia. Supone, finalmente, grandeza para perdonar, justicia para sancionar y lucidez para prevenir.<\/p>\n<p>M\u00e1ximo Vega-Centeno Bocangel<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Econom\u00ed\u00ada: subdesarrollo y desarrollo, pobreza y riqueza. II. Pol\u00ed\u00adtica: democracia, ciudadan\u00ed\u00ada y gobernabilidad. III. Paz: derechos humanos y responsabilidad social. I. Econom\u00ed\u00ada: subdesarrollo y desarrollo, pobreza y riqueza Los hombres, varones y mujeres como los cre\u00f3 el Se\u00f1or, necesitan consumir bienes y servicios para mantener su vida y para superarse, para vivir en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-america-latina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abECONOMIA, POLITICA Y PAZ EN AMERICA LATINA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16993","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16993"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16993\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}