{"id":16994,"date":"2016-02-05T11:04:27","date_gmt":"2016-02-05T16:04:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-el-mundo-occidental\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:27","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:27","slug":"economia-politica-y-paz-en-el-mundo-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-el-mundo-occidental\/","title":{"rendered":"ECONOMIA, POLITICA Y PAZ EN EL MUNDO OCCIDENTAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Econom\u00ed\u00ada: 1. La crisis del colectivismo; 2. La apoteosis del capitalismo; 3. La crisis econ\u00f3mica; 4. Hacia el final de la civilizaci\u00f3n del trabajo; 5. La crisis ecol\u00f3gica; 6. Norte-Sur. II. Pol\u00ed\u00adtica: 1. Generalizaci\u00f3n de las democracias formales; 2. Cultura pospol\u00ed\u00adtica; 3. La unificaci\u00f3n europea. III. Paz: 1. El nuevo orden internacional; 2. El movimiento por la paz.<\/p>\n<p>La finalidad de esta voz es actualizar los cap\u00ed\u00adtulos correspondientes de la Gaudium et spes desde la perspectiva espa\u00f1ola y, m\u00e1s en general, del hemisferio Norte. En la Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo<br \/>\nactual se dec\u00ed\u00ada que vivimos en un tiempo de cambios profundos y acelerados (GS 5). Y, en efecto, los cambios que han tenido lugar en los treinta a\u00f1os transcurridos desde entonces han sido tan notables que hacen necesarias estas p\u00e1ginas (las cuales, a su vez, envejecer\u00e1n muy pronto).<\/p>\n<p>I. Econom\u00ed\u00ada<br \/>\n1. LA CRISIS DEL COLECTIVISMO. En 1961, mientras la Iglesia cat\u00f3lica preparaba el Vaticano II, el XXII congreso del Partido comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica declar\u00f3 consolidada la sociedad socialista y anunci\u00f3 solemnemente que aquella generaci\u00f3n conocer\u00ed\u00ada antes de morir la sociedad comunista, es decir, la meta final de la historia. Ni ellos ni los padres conciliares pod\u00ed\u00adan sospechar que lo que aquella generaci\u00f3n alcanzar\u00ed\u00ada a ver en 1989 no iba a ser la sociedad comunista, sino el retorno puro y simple al capitalismo.<\/p>\n<p>Con la distancia que dan los a\u00f1os transcurridos, estamos en condiciones de comprender por qu\u00e9 fracas\u00f3 aquel gigantesco experimento social que durante varias d\u00e9cadas supo elaborar mitos -en el sentido que G. Sorel daba a esta palabra: conjuntos de ideas e im\u00e1genes capaces de evocar de manera instintiva los anhelos m\u00e1s profundos de un pueblo o de una clase- basados en una esperanza de redenci\u00f3n, y tan poderosos que muchos hombres y mujeres estuvieron dispuestos a sacrificar su vida por la causa.<\/p>\n<p>En primer lugar, el colectivismo no fue capaz de ofrecer una alternativa al capitalismo; se limit\u00f3 a crear un capitalismo de Estado. Marx daba por supuesto que la supresi\u00f3n de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n llevar\u00ed\u00ada consigo la desaparici\u00f3n de las clases sociales y una transformaci\u00f3n sustancial de las condiciones de trabajo. Sin embargo, los trabajadores de los pa\u00ed\u00adses colectivistas han seguido consider\u00e1ndose trabajadores asalariados -ahora al servicio del Estado- m\u00e1s que copropietarios de los medios de producci\u00f3n. Dado que en los pa\u00ed\u00adses colectivistas la patronal es el Estado, la masiva afiliaci\u00f3n de trabajadores al sindicato polaco Solidarnosc puso de manifiesto que los gobernantes carec\u00ed\u00adan del principal t\u00ed\u00adtulo de legitimidad que se atribu\u00ed\u00adan a s\u00ed\u00ad mismos: ser representantes de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>En segundo lugar, desde el punto de vista econ\u00f3mico, el capitalismo de Estado ha resultado ser bastante menos eficaz que el otro. Los famosos planes quinquenales, que comenzaron en 1929, dieron al principio resultados tan notables que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica lleg\u00f3 a ser la segunda potencia mundial; pero a medida que su econom\u00ed\u00ada se fue haciendo m\u00e1s compleja, la planificaci\u00f3n imperativa central fue resultando cada vez menos eficiente, hasta el extremo de que la renta per capita no ces\u00f3 de disminuir a lo largo de los \u00faltimos quince a\u00f1os de la historia de la URSS. Juan Pablo II hab\u00ed\u00ada llamado la atenci\u00f3n sobre los peligros de suprimir el derecho a la iniciativa econ\u00f3mica (SRS 15; CA 25b).<\/p>\n<p>En tercer lugar, antes de ese fracaso econ\u00f3mico -y explic\u00e1ndolo-, habr\u00ed\u00ada que hablar de un fracaso antropol\u00f3gico. Marx hab\u00ed\u00ada dado por supuesto que la supresi\u00f3n de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n har\u00ed\u00ada aparecer el hombre nuevo socialista, despojado de todo ego\u00ed\u00adsmo, con alta moral de ciudadano y dispuesto a sacrificarse por la causa del comunismo. Desgraciadamente no ha sido as\u00ed\u00ad. Lo que surgi\u00f3, una vez eliminados pr\u00e1cticamente los incentivos econ\u00f3micos, fue un hombre perezoso, que conoc\u00ed\u00ada perfectamente sus derechos, pero no quer\u00ed\u00ada saber nada de sus deberes. Se vio as\u00ed\u00ad que las ra\u00ed\u00adces de la alienaci\u00f3n eran m\u00e1s profundas que la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n (la teolog\u00ed\u00ada cristiana habla del pecado original). Con realismo dijo Juan Pablo II que un \u00aborden social ser\u00e1 tanto m\u00e1s s\u00f3lido cuanto m\u00e1s tenga en cuenta este hecho y no oponga el inter\u00e9s individual al de la sociedad en su conjunto\u00bb (CA 25c).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, al no surgir en los plazos previstos el hombre nuevo socialista, fue necesario prolongar indefinidamente aquella dictadura del proletariado -que Marx hab\u00ed\u00ada supuesto bastante fugaz-, con el fin de obligar a todos a servir a la causa. Es verdad que hubo en los pa\u00ed\u00adses colectivistas logros que no merecen desaparecer sin dejar rastro -por ejemplo, pan, escuela y hospital para todos-, pero quedaron empa\u00f1ados por la imposibilidad de conciliarlos con la dignidad, la libertad y la democracia.<\/p>\n<p>2. LA APOTEOSIS DEL CAPITALISMO. Durante las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 fue tan influyente en Occidente el pensamiento de la izquierda, que los grupos sociales privilegiados, si bien no perdieron sus posiciones y sus riquezas, perdieron sus antiguas legitimidades. Y las perdieron ante su propia conciencia, que fue lo novedoso. En cambio, durante la d\u00e9cada de 1980 se asisti\u00f3 a una fuerte ofensiva del pensamiento capitalista, unas veces con discursos irritantes, como el del neoliberalismo de la Escuela de Chicago, y otras veces con discursos inteligentes, como el del neoconservadurismo norteamericano. Pero fue tras la ca\u00ed\u00adda del colectivismo, en 1989, cuando pudo hablarse de una verdadera apoteosis del capitalismo. Fukuyama se atrevi\u00f3 a afirmar que hab\u00ed\u00ada llegado ya el fin de la historia, no porque hubiera llegado su fin temporal, sino porque hab\u00ed\u00ada alcanzado su meta: el triunfo del liberalismo, tanto en la econom\u00ed\u00ada como en la pol\u00ed\u00adtica. En todo caso, es innegable que la opini\u00f3n p\u00fablica de los pa\u00ed\u00adses capitalistas ya no considera que el capitalismo sea un sistema radicalmente perverso, o -como dijo Luk\u00e1cs partiendo de Fichte- el estadio de la pecaminosidad consumada.<\/p>\n<p>Juan Pablo II ha denunciado el peligro de que, sin el contrapeso que representaban los reg\u00ed\u00admenes colectivistas, \u00abse difunda una ideolog\u00ed\u00ada radical de tipo capitalista\u00bb (CA 42c). De hecho, frente a la econom\u00ed\u00ada social de mercado, donde los poderes p\u00fablicos intervienen activamente para proteger a los m\u00e1s d\u00e9biles, ha ido ganando terreno en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas una concepci\u00f3n ultraliberal que, si bien ofrece grandes posibilidades a la creaci\u00f3n de riqueza, abandona a su suerte a los menos competitivos. \u00abOjal\u00e1 -dice el Papa-que las palabras de Le\u00f3n XIII, escritas cuando avanzaba el llamado capitalismo salvaje, no deban repetirse hoy d\u00ed\u00ada con la misma severidad\u00bb (CA 8c).<\/p>\n<p>3. LA CRISIS ECON\u00ed\u201cMICA. El Vaticano II se celebr\u00f3 durante la d\u00e9cada de los sesenta, que ha sido la de mayor crecimiento econ\u00f3mico de toda la historia de la humanidad. Fueron aquellos unos a\u00f1os de fe desarrollista en los que se cre\u00ed\u00ada no demasiado lejana una victoria sobre la pobreza. La Conferencia mundial sobre la alimentaci\u00f3n, celebrada en Roma, anunci\u00f3: \u00abDentro de diez a\u00f1os, ning\u00fan ni\u00f1o se acostar\u00e1 con el est\u00f3mago vac\u00ed\u00ado, ninguna familia vivir\u00e1 ansiosa por el pan del ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que lleg\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s fue una crisis econ\u00f3mica que, por primera vez en la historia, tuvo un alcance mundial, afectando tanto a los pa\u00ed\u00adses capitalistas como a los colectivistas, a los del Norte como a los del Sur. Las causas fueron muchas. La crisis del sistema monetario internacional llev\u00f3 a renunciar en 1973 al sistema de cambios fiios, comenzando as\u00ed\u00ad una \u00e9poca de gran inestabilidad; las subidas de los precios del petr\u00f3leo, ocurridas en 1973-74 y 1979-80, pusieron fin a la \u00e9poca de la energ\u00ed\u00ada abundante y barata; la aparici\u00f3n de los Nuevos pa\u00ed\u00adses industrializados, con su mano de obra hiperbarata -es decir, superexplotada-, supuso una nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo, que destruy\u00f3 muchos empleos en otras latitudes, etc.<\/p>\n<p>Parece que, al menos por el momento, no podemos contar ya con un crecimiento sostenido como en el pasado. En el verano de 1985, por ejemplo, se inici\u00f3 una fase expansiva, pero en 1991 comenz\u00f3 una nueva recesi\u00f3n europea y mundial.<\/p>\n<p>Estudios recientes de antropolog\u00ed\u00ada social, y sobre todo de sociobiolog\u00ed\u00ada,han puesto de manifiesto que, al margen de que exista o no una tendencia innata a la agresividad, las situaciones de escasez suelen estimularla. De hecho, desde que comenzaron las dificultades econ\u00f3micas ha aumentado mucho la insolidaridad, tanto en el interior de los pa\u00ed\u00adses del Norte como en sus relaciones con los pa\u00ed\u00adses del Sur. En los pa\u00ed\u00adses del Norte se ha producido una fragmentaci\u00f3n del mercado laboral, dando lugar a lo que algunos han llamado sociedades de los tres tercios, formadas por tres zonas cuyas fronteras no est\u00e1n perfectamente delimitadas: 1) una zona de integraci\u00f3n, caracterizada por un trabajo estable y bien remunerado (contratos indefinidos y profesiones liberales), lo que frecuentemente va unido a unas relaciones s\u00f3lidas con su ambiente familiar y de vecindad; 2) una zona de vulnerabilidad, que es una zona inestable, caracterizada por el empleo precario, con baja remuneraci\u00f3n y mala protecci\u00f3n social; son aquellos que desempe\u00f1an los trabajos de cualquiera (Offe); en esta zona se incluye tambi\u00e9n el trabajo ilegal; en los aspectos relacionales sufre los efectos de fragilizaci\u00f3n que ello produce en los soportes familiares y sociales; 3) Una zona de exclusi\u00f3n, conformada como expulsi\u00f3n del mercado laboral, es decir, el desempleo (indemnizado o no), cada vez m\u00e1s numeroso. Frecuentemente se combina con el aislamiento social.<\/p>\n<p>4. HACIA EL FINAL DE LA CIVILIZACI\u00ed\u201cN DEL TRABAJO. Muchos tienen puesta su fe en Kondratiev y esperan que se inicie una nueva oscilaci\u00f3n larga con su correspondiente auge econ\u00f3mico y vuelta al pleno empleo.<\/p>\n<p>Otros -que nunca han o\u00ed\u00addo hablar del c\u00e9lebre economista ruso-, simplemente piensan que ya vendr\u00e1n tiempos mejores. Sin embargo, una instituci\u00f3n nada propensa a los alarmismos, como es la Organizaci\u00f3n internacional del trabajo, ha declarado, por boca de su director general, que por lo menos hasta el a\u00f1o 2060 persistir\u00e1n unas elevadas tasas de paro. La raz\u00f3n es obvia: las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas -inform\u00e1tica, rob\u00f3tica, etc.-har\u00e1n cada vez menos necesario el trabajo humano.<\/p>\n<p>Dado que se ha iniciado la era del automatismo, podemos dar por supuesto que las inversiones seguir\u00e1n siendo una fuente de riqueza, pero ya no ser\u00e1n una fuente de empleos. En consecuencia, una serie de preguntas se agolpan en la mente: \u00bfc\u00f3mo conseguir\u00e1 la gente el dinero que necesita para vivir?; \u00bfc\u00f3mo emplear\u00e1 su tiempo?; \u00bfseguir\u00e1 teniendo vigencia la concepci\u00f3n cristiana del trabajo?<br \/>\nSi las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas van a hacer cada vez menos necesario el tiempo dedicado a la producci\u00f3n, pero sin que por eso disminuya esta -m\u00e1s bien todo lo contrario-, se abre ante la humanidad un futuro lleno de posibilidades que, en esencia, consistir\u00ed\u00ada en una buena distribuci\u00f3n del tiempo que siga siendo necesario para la producci\u00f3n, y una buena distribuci\u00f3n de la riqueza creada, haciendo posible que todo el mundo disponga de mucho m\u00e1s tiempo que hoy para tareas de enriquecimiento personal y de utilidad social no directamente productivas. Para conseguir esto, ser\u00ed\u00ada necesario proceder a unos cambios tan profundos en las actuales estructuras socio-econ\u00f3micas, que podr\u00ed\u00adamos hablar sin exageraci\u00f3n deuna verdadera mutaci\u00f3n de nuestra civilizaci\u00f3n. En cambio, si se eluden esas transformaciones profundas, se agudizar\u00ed\u00ada el proceso de segmentaci\u00f3n social mencionado en el apartado anterior, aumentando cada vez m\u00e1s la zona de vulnerabilidad y, sobre todo, la zona de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>5. LA CRISIS ECOL\u00ed\u201cGICA. Es in\u00fatil buscar la palabra ecolog\u00ed\u00ada en los diccionarios del Vaticano II. La conciencia ecol\u00f3gica se despert\u00f3 despu\u00e9s, cuando la humanidad empez\u00f3 a tomar conciencia de que est\u00e1bamos destruyendo los diferentes ecosistemas de la tierra como consecuencia de los recursos escasos que les robamos y de los elementos contaminantes que vertemos sobre ellos.<\/p>\n<p>En todas partes existen grupos que se mantienen vigilantes con respecto a todo cuanto pueda suponer una amenaza al medio, pero todav\u00ed\u00ada no hay certeza de que las medidas adoptadas hasta el momento -a menudo demasiado cautelosas y tard\u00ed\u00adas- vayan a tener un efecto global beneficioso, sobre todo si nos limitamos a desplazar las industrias sucias al tercer mundo. La contaminaci\u00f3n no respeta las fronteras pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>6. NORTE-SUR. Debido a la interdependencia existente entre los pa\u00ed\u00adses del Norte y los del Sur es inevitable dejar constancia aqu\u00ed\u00ad de la situaci\u00f3n en que se encuentra ese 77% de la poblaci\u00f3n mundial que vive en,los pa\u00ed\u00adses en v\u00ed\u00adas de desarrollo. Durante los quince a\u00f1os siguientes a la clausura del Vaticano II, las tasas de crecimiento de muchos pa\u00ed\u00adses del tercer mundo superaron el promedio mundial, pero desde 1980 s\u00f3lo China y el Sudeste asi\u00e1tico (es decir, los Nuevos pa\u00ed\u00adses industrializados) han logrado seguir creciendo con rapidez. En muchos pa\u00ed\u00adses pobres aparecieron incluso las tasas de crecimiento negativas. Especialmente dram\u00e1tica es la situaci\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses menos desarrollados, donde vive el 8% de la poblaci\u00f3n mundial: su participaci\u00f3n en el Producto mundial bruto se ha reducido desde el min\u00fasculo 1% de 1980 a un 0,5% todav\u00ed\u00ada m\u00e1s exiguo.<\/p>\n<p>Las Naciones Unidas han calificado la d\u00e9cada de 1980 como d\u00e9cada perdida para el desarrollo. No s\u00f3lo se han quedado sobre el papel aquellas famosas reformas estructurales que en la d\u00e9cada de 1970 se bautizaron con el nombre de Nuevo orden econ\u00f3mico internacional (NOEI), sino que los pa\u00ed\u00adses del Norte redujeron la Ayuda oficial al desarrollo (AOD) desde que comenz\u00f3 la crisis econ\u00f3mica. En los \u00faltimos a\u00f1os ha quedado estabilizada en el 0,33% del producto nacional bruto de los pa\u00ed\u00adses desarrollados, muy lejos todav\u00ed\u00ada del 0,7% exigido por las Naciones Unidas en 1972.<\/p>\n<p>II. Pol\u00ed\u00adtica<br \/>\n1. GENERALIZACI\u00ed\u201cN DE LAS DEMOCRACIAS FORMALES. Hoy existen muchas m\u00e1s democracias en el mundo que cuando se celebr\u00f3 el Concilio. Al final del totalitarismo marxista en la Europa del Este hay que a\u00f1adir la ca\u00ed\u00adda, durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, de no pocos reg\u00ed\u00admenes dictatoriales en Am\u00e9rica latina, e incluso en Africa y Asia, por lo que podemos hablar de una generalizaci\u00f3n del ideal democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Espa\u00f1a vivi\u00f3 durante las d\u00e9cadas que estamos analizando una transici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica que, en este caso, exigi\u00f3 dos transformaciones: el paso de un r\u00e9gimen pol\u00ed\u00adtico autoritario a una democracia liberal homologable a las existentes&#8217; en el resto de Occidente, y el paso de un Estado centralista a un Estado de las autonom\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>2. CULTURA POSPOL\u00ed\u008dTICA. Paulatinamente el pathos participativo con el que naci\u00f3 la democracia se ha ido desvaneciendo. Y quiz\u00e1 la nota m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica de las actuales democracias occidentales estabilizadas es que se encuentran en una fase pospol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Por desgracia, desde antiguo, la mayor\u00ed\u00ada de los ciudadanos se limitaban a depositar su voto en las urnas cada cuatro a\u00f1os, despreocup\u00e1ndose despu\u00e9s de la marcha del pa\u00ed\u00ads. \u00daltimamente ha empeorado tanto la situaci\u00f3n que muchos ni siquiera se molestan en votar, de modo que la vida democr\u00e1tica resulta cada vez m\u00e1s an\u00e9mica. Asistimos a una paradoja: la gente reclama el derecho a votar, pero luego no vota; exige libertad de expresi\u00f3n, pero luego no lee los peri\u00f3dicos, etc. Todo esto hace pensar, frente a quienes dan por supuesta la existencia del horno democraticus, que quiz\u00e1s lo espont\u00e1neo es el Herdeninstinkt (instinto gregario) que Nietzsche atribu\u00ed\u00ada a la mayor\u00ed\u00ada de los mortales.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1940, desarroll\u00f3 Schumpeter la teor\u00ed\u00ada elitista de la democracia, seg\u00fan la cual la democracia no ser\u00ed\u00ada el \u00abgobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo\u00bb -como sostuvo Abraham Lincoln en el c\u00e9lebre discurso pronunciado en el campo de batalla de Gettysburg-, sino, m\u00e1s humildemente, el \u00abgobierno con el consentimiento del pueblo\u00bb. Esta teor\u00ed\u00ada ha sido rehabilitada en estos \u00faltimos a\u00f1os por el neoconservadurismo norteamericano, para quien la apat\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica se convierte en un factor marcadamente funcional y positivo, porque la excesiva participaci\u00f3n del pueblo conducir\u00ed\u00ada a la ingobernabilidad de las democracias.<\/p>\n<p>Sin embargo, como han puesto de manifiesto Macpherson y otros muchos autores, esa apat\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, hoy tan generalizada, es negativa tanto para los individuos, que se van alienando poco a poco, como para la sociedad, que est\u00e1 mucho m\u00e1s expuesta a los abusos del poder.<\/p>\n<p>3. LA UNIFICACI\u00ed\u201cN EUROPEA. Frente a la actual organizaci\u00f3n del mundo en Estados soberanos que se relacionan entre s\u00ed\u00ad de forma conflictiva y competitiva, el Concilio se hizo eco de la antigua idea teol\u00f3gica de la comunidad de naciones (cf GS 83-90). Por aquellos a\u00f1os no exist\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada ninguna realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de esa comunidad de naciones. La Comunidad europea agrupaba solamente a seis pa\u00ed\u00adses y afectaba tan solo a cuestiones econ\u00f3micas. Sin embargo, en las tres d\u00e9cadas transcurridas desde entonces se ha vivido un doble proceso de crecimiento: cuantitativo y cualitativo.<\/p>\n<p>El crecimiento cuantitativo de la Comunidad europea ha sido constante. Aquella peque\u00f1a Europa o Europa de los Seis es ya la Europa de los Quince. Adem\u00e1s son varios los pa\u00ed\u00adses que han presentado su solicitud de ingreso, y los cambios ocurridos en la Europa del Este hacen pensar que und\u00ed\u00ada no lejano la federaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada abarcar todos los pa\u00ed\u00adses que van \u00abdesde el Atl\u00e1ntico hasta los Urales\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de Charles de Gaulle en 1960.<\/p>\n<p>El crecimiento cualitativo -es decir, la ampliaci\u00f3n de las competencias comunitarias-, aunque se va haciendo a base de pragmatismo, ha sido igualmente grande. En lo econ\u00f3mico se ha conseguido un mercado completamente unificado -libre circulaci\u00f3n de personas, mercanc\u00ed\u00adas, capitales y servicios- y se ha establecido la moneda \u00fanica. Los aspectos sociales se han cuidado mucho menos, pero existe un programa de cohesi\u00f3n que est\u00e1 financiando infraestructuras en los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s pobres de la Uni\u00f3n. Desde el punto de vista pol\u00ed\u00adtico, existe ya la ciudadan\u00ed\u00ada de la Uni\u00f3n, dotada de contenidos concretos; una pol\u00ed\u00adtica exterior y de seguridad com\u00fan; los Estados miembros van cediendo cada vez m\u00e1s competencias a los \u00f3rganos de gobierno comunitarios; etc. En definitiva, que aquel famoso sue\u00f1o de Victor Hugo, en 1849, en el que hablaba de los Estados Unidos de Europa podr\u00ed\u00ada ser realidad dentro de unos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Actualmente Europa es, con mucho, el mayor mercado integrado del mundo, con 369 millones de habitantes, un producto interior bruto bastante superior al de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, bancos y mercados financieros que se cuentan entre los m\u00e1s importantes del mundo, grandes empresas industriales caracterizadas en estos \u00faltimos a\u00f1os por un crecimiento firme y regular, etc. El peligro que todav\u00ed\u00ada no parece conjurado es que la Europa comunitaria, lejos de entenderse a s\u00ed\u00ad misma como un primer paso hacia una comunidad de naciones verdaderamente internacional, se convierta en un club selecto de pa\u00ed\u00adses ricos, que se ha rodeado por una especie de cord\u00f3n sanitario con el fin de aislarse de los pobres del mundo.<\/p>\n<p>III. Paz<br \/>\n1. EL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL. La Gaudium et spes se discuti\u00f3 y public\u00f3 en los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos de la guerra fr\u00ed\u00ada. La construcci\u00f3n del muro de Berl\u00ed\u00adn, en 1961, y la crisis de los misiles instalados en Cuba, en 1962, hab\u00ed\u00adan puesto a la humanidad al borde de una guerra nuclear. La situaci\u00f3n actual es completamente distinta. Al caer el comunismo en 1989 se produjo el fin de la guerra fr\u00ed\u00ada y de la bipolaridad. Tras la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Estados Unidos ha quedado como \u00fanica gran potencia militar. Debido, sin embargo, al poder\u00ed\u00ado creciente de Jap\u00f3n y la Europa comunitaria podr\u00ed\u00adamos estar caminando hacia un mundo tripolar.<\/p>\n<p>Se ha dicho que 1987 fue el a\u00f1o en que dejamos de vivir peligrosamente porque se inici\u00f3, de mutuo acuerdo, la carrera del desarme. Hab\u00ed\u00ada entonces 57.000 bombas nucleares en el mundo, con una fuerza explosiva equivalente a 1.200.000 bombas de Hiroshima. Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica pose\u00ed\u00adan casi el 98% de esas bombas. Los acuerdos firmados el 17 de junio de 1992 entre Estados Unidos y la Federaci\u00f3n Rusa establecen para el a\u00f1o 2003 un m\u00e1ximo de 3.500 y 3.000 cabezas nucleares respectivamente. La reducci\u00f3n es, como se ve, sustancial. Sin embargo,para valorar ese dato conviene saber que, seg\u00fan los expertos, bastar\u00ed\u00adan 200-300 cabezas at\u00f3micas para destruir el 50% de la poblaci\u00f3n del otro pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>Lamentablemente, a la vez que la Federaci\u00f3n Rusa y Estados Unidos se han comprometido a reducir sus arsenales nucleares, otros pa\u00ed\u00adses los aumentan. Francia, Gran Breta\u00f1a y China -con 450, 300 y 350 bombas, respectivamente- son miembros manifiestos del club nuclear. Est\u00e1n a punto de cruzar el umbral nuclear -o quiz\u00e1 lo han cruzado ya sin decirlo- India, Pakist\u00e1n, Israel, Irak, Sud\u00e1frica, Brasil, Argentina y Corea del Norte. Tambi\u00e9n se ha extendido la posesi\u00f3n de arsenales qu\u00ed\u00admicos y biol\u00f3gicos y de misiles bal\u00ed\u00adsticos de corto, medio y largo alcance. Varios gobiernos del tercer mundo intentan contar con armas de destrucci\u00f3n masiva para hacer valer sus tesis. Es el caso, por ejemplo, de Irak. Debido a eso, el mundo de la posguerra fr\u00ed\u00ada se ha vuelto m\u00e1s complejo, m\u00e1s incontrolable, menos previsible.<\/p>\n<p>Ha retrocedido, pues, el miedo a una guerra nuclear entre las superpotencias, pero no as\u00ed\u00ad el peligro de confrontaciones locales en las que se empleen armas de destrucci\u00f3n masiva. Incluso podr\u00ed\u00adan darse en el futuro casos de terrorismo nuclear. Como dijo la se\u00f1ora Thatcher en la segunda sesi\u00f3n especial de las Naciones Unidas sobre el desarme: \u00abCada cual ser\u00e1 ya consciente de que ha de vivir en adelante con la bomba, pues no podr\u00e1 hacer que no haya sido inventada\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte, ser\u00ed\u00ada ingenuo subestimar el da\u00f1o que pueden causar hoy las armas convencionales. Desde la II Guerra mundial no se han empleado armas nucleares, pero se han producido no menos de 160 conflictos locales o regionales -casi siempre en el tercer mundo- que han causado alrededor de 18 millones de v\u00ed\u00adctimas.<\/p>\n<p>En todo caso, lo indudable es que el gasto militar mundial ha venido descendiendo desde 1.016.000 millones de d\u00f3lares, en 1987, hasta 868.000 millones de d\u00f3lares, en 1993, cantidad que equivale todav\u00ed\u00ada a los ingresos de casi la mitad (46%) de la poblaci\u00f3n mundial. La disminuci\u00f3n se ha producido, sobre todo, en los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s desarrollados. Muchos pa\u00ed\u00adses menos avanzados, situados en regiones inestables, mantienen sus gastos o incluso los aumentan. Por otra parte, contin\u00faa existiendo el enorme complejo militar-industrial, con sus grandes grupos econ\u00f3micos interesados en perpetuar la confrontaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>La nueva situaci\u00f3n habr\u00ed\u00ada permitido hacer realidad aquella propuesta de Pablo VI de crear un gran fondo mundial para el desarrollo, alimentado con una parte de los gastos militares (PP 51); sin embargo, el ahorro acumulado -casi un bill\u00f3n de d\u00f3lares desde 1987- se ha destinado a reducir los d\u00e9ficit presupuestarios y a otros gastos no relacionados con el desarrollo.<\/p>\n<p>2. EL MOVIMIENTO POR LA PAZ. En la creaci\u00f3n del nuevo clima internacional que acabamos de describir ha influido, junto con la desaparici\u00f3n del bloque colectivista, el movimiento por la paz. Existe un pacifismo radical, que se propone la eliminaci\u00f3n de todas las guerras, y un pacifismo selectivo, que se opone a una guerra particular, a un determinado tipo de armamento o a una alianza militar. Dado que los objetivos del pacifismo selectivo pueden considerarse como una etapa intermedia hacia la supresi\u00f3n total de armas y ej\u00e9rcitos, en la pr\u00e1ctica existe cierta unidad de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro del movimiento por la paz, es el pacifismo nuclear el que ha alcanzado mayor arraigo popular. El despliegue, al comienzo de los a\u00f1os ochenta, de los euromisiles -es decir, armas de alcance medio (entre 2.000 y 5.000 kil\u00f3metros), v\u00e1lidas tan solo para una eventual guerra nuclear que tuviera lugar en el escenario europeo-, fue el detonante que hizo resurgir este pacifismo en el Viejo Continente (en Espa\u00f1a el catalizador fue m\u00e1s bien el ingreso en la OTAN en 1982).<\/p>\n<p>El movimiento por la paz no s\u00f3lo se ha desarrollado cuantitativamente -movilizando un n\u00famero cada vez mayor de personas-, sino tambi\u00e9n cualitativamente, tomando conciencia de que el fen\u00f3meno del militarismo se inserta en una problem\u00e1tica mucho m\u00e1s amplia que debe afrontarse de manera global (una tercera parte de la deuda externa del tercer mundo, por ejemplo, ha sido generada por la adquisici\u00f3n de armas). Hoy el movimiento por la paz no es tan solo un grupo de personas bienintencionadas que se limitan a pedir paz en abstracto. Incluye grupos organizados, centros de investigaci\u00f3n sobre la paz y resoluci\u00f3n de conflictos, intelectuales o l\u00ed\u00adderes de opini\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERT M., Capitalismo contra capitalismo, Paid\u00f3s, Barcelona 1992; BARNEY G. O. (clic), El mundo en el a\u00f1o 2000, Tecnos, Madrid 1982; Di\u00e1logo Norte-Sur. Informe de la Comisi\u00f3n Brandt, Nueva Imagen, M\u00e9xico 1981; CLEVELAND H., Nacimiento de un nuevo mundo, El Pa\u00ed\u00ads-Aguilar, Madrid 1994; FuRET F., El pasado de una ilusi\u00f3n (ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX), Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Madrid 1995; HANDY CH., El futuro del trabajo humano, Ariel, Barcelona 1986; KING A.-SCHEIDER B., La primera revoluci\u00f3n mundial. Informe del Consejo al Club de Roma, Plaza &#038; Jan\u00e9s, Barcelona 1991; MARDONES J. M., Capitalismo y religi\u00f3n. La religi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica neoconservadora, Sal Terrae, Santander 1991; OLLER M. D., Ante una democracia de \u00abbaja intensidad\u00bb. La democracia por construir, Cristianisme i Justicia, Barcelona 1993.<\/p>\n<p>Luis Gonz\u00e1lez-Carvajal<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Econom\u00ed\u00ada: 1. La crisis del colectivismo; 2. La apoteosis del capitalismo; 3. La crisis econ\u00f3mica; 4. Hacia el final de la civilizaci\u00f3n del trabajo; 5. La crisis ecol\u00f3gica; 6. Norte-Sur. II. Pol\u00ed\u00adtica: 1. Generalizaci\u00f3n de las democracias formales; 2. Cultura pospol\u00ed\u00adtica; 3. La unificaci\u00f3n europea. III. Paz: 1. El nuevo orden internacional; 2. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/economia-politica-y-paz-en-el-mundo-occidental\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abECONOMIA, POLITICA Y PAZ EN EL MUNDO OCCIDENTAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16994","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16994"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16994\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}