{"id":16996,"date":"2016-02-05T11:04:31","date_gmt":"2016-02-05T16:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion-catolica\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:31","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:31","slug":"educacion-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion-catolica\/","title":{"rendered":"EDUCACION CATOLICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Varios sentidos del t\u00e9rmino. II. El pensamiento de la Iglesia sobre educaci\u00f3n: 1. Caracteres de toda educaci\u00f3n; 2. El derecho a la educaci\u00f3n; 3. El derecho al pluralismo educativo. III. Los \u00e1mbitos de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica: 1. La educaci\u00f3n familiar; 2. La escuela cat\u00f3lica; 3. La catequesis de la comunidad cristiana. IV. Dimensiones de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica. V. Algunos desaf\u00ed\u00ados a la educaci\u00f3n cat\u00f3lica: 1. El mundo de los pobres y marginados; 2. La cultura posmodema y sus caracteres; 3. La increencia y la indiferencia religiosas; 4. La ecolog\u00ed\u00ada y la promoci\u00f3n de la vida; 5. El pluralismo sociocultural y religioso.<\/p>\n<p>I. Varios sentidos del t\u00e9rmino<br \/>\nEl t\u00e9rmino educaci\u00f3n cat\u00f3lica es susceptible de ser interpretado seg\u00fan diversos significados. As\u00ed\u00ad, podemos entender como educaci\u00f3n cat\u00f3lica, ya el pensamiento o la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica acerca de la educaci\u00f3n, ya las instituciones educativas de la Iglesia. Pero tambi\u00e9n podemos referirnos a la educaci\u00f3n cat\u00f3lica como a la actividad que realiza la Iglesia para formar a sus propios fieles: en este caso habr\u00ed\u00ada que distinguir entre la educaci\u00f3n como proceso de iniciaci\u00f3n en la fe o catequesis y la educaci\u00f3n cristiana entendida como proceso educativo global a partir de una visi\u00f3n cristiana de la persona y del mundo. Especial significaci\u00f3n adquieren en este campo los centros superiores de educaci\u00f3n y de ense\u00f1anza de la Iglesia en los cuales se pretende, por una parte, la investigaci\u00f3n y la divulgaci\u00f3n del mensaje de la fe y, por otra, l\u00e1 b\u00fasqueda de la verdad de las ciencias y de la cultura. Finalmente podemos entender tambi\u00e9n como educaci\u00f3n cat\u00f3lica aquel tipo de acci\u00f3n pedag\u00f3gica que es realizado por la Iglesia en \u00e1mbitos no escolares o acad\u00e9micos; en este caso se puede hablar de una educaci\u00f3n cat\u00f3lica realizada a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de los educadores de calle o, finalmente, a trav\u00e9s de obras espec\u00ed\u00adficas en los campos de la marginaci\u00f3n, de la promoci\u00f3n sociocultural&#8230;<\/p>\n<p>II. El pensamiento de la Iglesia sobre educaci\u00f3n<br \/>\nLa vinculaci\u00f3n de la Iglesia a la educaci\u00f3n es una realidad que nace casi con los or\u00ed\u00adgenes de la propia Iglesia. En efecto, ya desde los primeros siglos la Iglesia establece un per\u00ed\u00adodo de educaci\u00f3n en la fe -el catecumenado-, cuya misi\u00f3n consist\u00ed\u00ada en provocar un cambio radical de la persona y en convertirla a una realidad nueva y, por lo mismo, en una realidad nueva. Desde entonces la relaci\u00f3n entre Iglesia y educaci\u00f3n ha sido una constante que ha tenido su expresi\u00f3n en una triple vertiente: 1) su teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n, es decir, su doctrina educativa acerca de lo que es y de lo que debe ser la persona; 2) su praxis educativa propia, es decir, el proceso educador de la fe, ya en el seno familiar, ya en la comunidad de fe, y, finalmente, 3) sus instituciones educativas, que pretenden educar a la persona entera, en un proceso en el que se unen los saberes, la cultura y la fe.<\/p>\n<p>Ante todo, la Iglesia cat\u00f3lica expresa el pensamiento sobre lo que debe ser la educaci\u00f3n, como derecho fundamental de la persona humana: \u00abtodos los hombres, de cualquier raza, condici\u00f3n y edad, por poseer la dignidad de persona, tienen derecho inalienable a una educaci\u00f3n que responda al propio fin&#8230;\u00bb (GE 1). Educaci\u00f3n que, para ser verdadera, ha de proponerse la formaci\u00f3n integral de la persona, de manera que cada ni\u00f1o, adolescente o joven desarrolle \u00abarm\u00f3nicamente sus condiciones f\u00ed\u00adsicas, morales e intelectuales\u00bb (GE 1).<\/p>\n<p>1. CARACTERES DE TODA EDUCACI\u00ed\u201cN. Acabamos de referirnos tanto al derecho de la persona a ser educada como al car\u00e1cter integral de la misma; pero tambi\u00e9n son apreciadas otras dimensiones; as\u00ed\u00ad, la educaci\u00f3n ha de promover \u00abla formaci\u00f3n de la persona humana en orden a su fin \u00faltimo y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participar\u00e1 cuando llegue a ser adulto\u00bb (GE 1); la educaci\u00f3n, por tanto, tiene una clara proyecci\u00f3n social: \u00abhay que prepararlos, adem\u00e1s, para participar en la vida social, de modo que&#8230; puedan adscribirse activamente a los diversos grupos de la sociedad humana, est\u00e9n dispuestos para el di\u00e1logo con lot dem\u00e1s y presten su colaboraci\u00f3n de buen grado al logro del bien com\u00fan\u00bb (GE 1). Una educaci\u00f3n que ha de abarcar tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n sexual de la persona, la conciencia moral y la apertura a la dimensi\u00f3n religiosa, a Dios.<\/p>\n<p>2. EL DERECHO A LA EDUCACI\u00ed\u201cN. La Iglesia destaca reiteradamente esta \u00faltima dimensi\u00f3n y subraya el derecho de los padres de familia, primeros responsables de la educaci\u00f3n de sus hijos, a elegir el tipo de educaci\u00f3n que deseen para ellos, especialmente en las primeras edades de la vida; en este sentido, la Iglesia suscribe los textos y declaraciones que fundan el derecho de las personas a su educaci\u00f3n y que formulan algunos de los caracteres esenciales de la misma, como, por ejemplo, el art. 26,3 de la Declaraci\u00f3n universal de los derechos humanos. Al mismo tiempo recuerda a los poderes p\u00fablicos el deber correspondiente al derecho de los padres: \u00abel Estado est\u00e1 obligado a conseguir que el tipo de educaci\u00f3n que se imparte en los centros estatales respete los derechos de los alumnos y de los padres de familia, sobre todo en lo que se refiere al sentido de la vida humana y a los valores morales y religiosos\u00bb1.<\/p>\n<p>2. EL DERECHO AL PLURALISMO EDUCATIVO. De igual modo hay que resaltar en el pensamiento de la Iglesia la exigencia del derecho al pluralismo educativo. Frente a un monopolio de la educaci\u00f3n por parte de los estados modernos, la Iglesia mantiene con firmeza el pluralismo escolar como \u00abla coexistencia y -en cuanto sea posible- la cooperaci\u00f3n de las diversas instituciones escolares, que permitan a los j\u00f3venes formarse criterios de valoraci\u00f3n fundados en una espec\u00ed\u00adfica concepci\u00f3n del mundo, prepararse activamente en la construcci\u00f3n de una comunidad y, por medio de ella, en la construcci\u00f3n de la sociedad\u00bb (EC 13). Dentro de este pluralismo educativo la Iglesia ofrece su propio proyecto como una \u00abaportaci\u00f3n original en favor del verdadero progreso y de la formaci\u00f3n integral del hombre\u00bb (EC 15).<\/p>\n<p>III. Los \u00e1mbitos de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica<br \/>\n1. LA EDUCACI\u00ed\u201cN FAMILIAR. La familia es el \u00e1mbito natural de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica. Considerada desde los primeros siglos del cristianismo como una Iglesia dom\u00e9stica, la familia asume como tarea y deber irrenunciables la educaci\u00f3n de sus hijos. Los padres, principales educadores de sus hijos (CCE 1653) se responsabilizan de la creaci\u00f3n, en el hogar dom\u00e9stico, de un ambiente humano y cristiano cuya riqueza sea capaz de promover el desarrollo, desde el inicio, de una personalidad arm\u00f3nica, ambiente acogedor \u00abdonde la ternura, el perd\u00f3n, el respeto, la fidelidad y el servicio desinteresado son norma\u00bb (CCE 2223), en una escuela de virtudes o, en expresi\u00f3n del Vaticano II, en escuela del m\u00e1s rico humanismo (GS 52). Adem\u00e1s, esa Iglesia dom\u00e9stica se torna en \u00e1mbito espec\u00ed\u00adfico de educaci\u00f3n de la fe cristiana, pues \u00ablos padres han de ser para sus hijos los primeros educadores de la fe con su palabra y con su ejemplo&#8230;\u00bb (LG 11). Por eso, la primera catequizaci\u00f3n ha de realizarse en el seno familiar, aunque luego esa labor sea secundada por la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>Pero la responsabilidad de la familia en la educaci\u00f3n cat\u00f3lica de sus hijos tiene tambi\u00e9n otras dimensiones: dicha educaci\u00f3n se realiza de manera continuada y con un car\u00e1cter de integralidad en las escuelas cat\u00f3licas. De ah\u00ed\u00ad la responsabilidad familiar en este campo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de gozar de la libertad de elecci\u00f3n de centros educativos, los padres cat\u00f3licos tienen el deber de confiar la educaci\u00f3n de sus hijos a las escuelas en las que se imparte una educaci\u00f3n cat\u00f3lica; pero si esto no fuera posible, \u00abtienen la obligaci\u00f3n de procurar que, fuera de las escuelas, se organice la debida educaci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb (CIC 798). De modo parecido, aunque con ciertos matices, es retomada esta idea del C\u00f3digo por el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica al afirmar: \u00ablos padres, como primeros responsables de la educaci\u00f3n de sus hijos, tienen el derecho de elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones (cf GE 6). Los poderes p\u00fablicos tienen el deber de garantizar este derecho de los padres y de asegurar las condiciones reales de su ejercicio\u00bb (CCE 2229).<\/p>\n<p>Pero la educaci\u00f3n cat\u00f3lica que ha de ejercer la familia es propia e irrenunciable (cf CCE 2221). Por eso, aunque conf\u00ed\u00ade sus hijos a la comunidad parroquial o a la escuela cat\u00f3lica, el hogar debe seguir siendo \u00e1mbito permanente de educaci\u00f3n, especialmente en los a\u00f1os dif\u00ed\u00adciles de la adolescencia y de la juventud (cf CCE 2226).<\/p>\n<p>2. LA ESCUELA CAT\u00ed\u201cLICA. Pero la educaci\u00f3n cat\u00f3lica tiene, adem\u00e1s, otro \u00e1mbito de expresi\u00f3n y de realizaci\u00f3n, que llamamos escuela cat\u00f3lica o escuela cristiana; es esta un \u00e1mbito en el que se manifiesta sobre todo \u00abla presencia de la Iglesia en la tarea de la ense\u00f1anza\u00bb (GE 8).<\/p>\n<p>Ya hemos hecho alusi\u00f3n a la constante reivindicaci\u00f3n, por parte de la Iglesia, del derecho al pluralismo escolar. El inter\u00e9s de la Iglesia por la escuela cat\u00f3lica es equivalente al inter\u00e9s por una forma de educaci\u00f3n que jam\u00e1s abandon\u00f3. Y esa forma de ejercer la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, aunque vinculada a la familia y a la comunidad parroquial, presenta unos caracteres que la tornan diferente de la educaci\u00f3n familiar o parroquial.<\/p>\n<p>a) Como la familia, la escuela cat\u00f3lica favorece la creaci\u00f3n de un ambiente, que el Vaticano II defini\u00f3 como impregnado de libertad y de caridad, y que se especifica en la comunidad educativa en la que, movidos por la fe cristiana, todos sus miembros, especialmente los alumnos, se sienten \u00abcopart\u00ed\u00adcipes y responsables como verdaderos protagonistas y sujetos activos del proceso educativo\u00bb (DRE 32).<\/p>\n<p>b) Como en la familia, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica que proporciona la escuela est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida al \u00fanico proceso de maduraci\u00f3n de la personalidad del ni\u00f1o y del adolescente, y es a trav\u00e9s de ese proceso, vivido d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, como se logra unir la educaci\u00f3n humana con la educaci\u00f3n de la fe, de modo que ambas realidades se unan en un solo proceso educativo.<\/p>\n<p>c) Pero la escuela cat\u00f3lica presenta otros rasgos que la hacen una instituci\u00f3n educativa singular y \u00fanica: en ella se realiza la unidad, la integraci\u00f3n y el di\u00e1logo entre la cultura y la fe cristiana. En este aspecto \u00abla escuela cat\u00f3lica encuentra su verdadera justificaci\u00f3n en la misi\u00f3n misma de la Iglesia; se basa en un proyecto educativo en el que se funden arm\u00f3nicamente fe, cultura y vida&#8230;\u00bb (DRE 34). Esta integraci\u00f3n entre cultura y fe es una tarea que la Iglesia reclama en el mundo de la educaci\u00f3n y con la que pretende responder a uno de los mayores retos de nuestro tiempo: \u00abla ruptura entre el evangelio y la cultura es el drama de nuestro tiempo\u00bb, afirm\u00f3 Pablo VI (EN 20); y Juan Pablo II reclama la aproximaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n como una de las exigencias de la nueva evangelizaci\u00f3n (cf FR 103). Dicha integraci\u00f3n o di\u00e1logo se realiza en el conjunto de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica que proporciona la escuela, pero especialmente a trav\u00e9s de la ense\u00f1anza religiosa.<\/p>\n<p>3. LA CATEQUESIS DE LA COMUNIDAD CRISTIANA. Podemos entender tambi\u00e9n la catequesis como una expresi\u00f3n de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, aunque en el lenguaje habitual se establezca diferencia entre la catequesis de la comunidad y la educaci\u00f3n llevada a cabo en otras instituciones eclesiales. Pero en la catequesis, la Iglesia lleva a cabo la educaci\u00f3n de la fe de los creyentes a trav\u00e9s de un proceso, que consiste fundamentalmente en una iniciaci\u00f3n -en el conocimiento de Cristo y de la historia de la salvaci\u00f3n, en la vida evang\u00e9lica, en la experiencia cristiana y en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y en el compromiso apost\u00f3lico2-y que tiende a la incorporaci\u00f3n de los fieles a la vida de la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>IV. Dimensiones de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica<br \/>\na) Un solo proceso que integra lo humano y la fe. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica asume la dimensi\u00f3n humana de la persona y el desarrollo de la personalidad como elemento fundamental. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica parte de la naturaleza humana y pretende el desarrollo integral de la persona. Objetivos prioritarios son, por tanto, el desarrollo de las capacidades humanas, la educaci\u00f3n de actitudes y de experiencias humanas fundamentales y la propuesta de valores que posibiliten la madurez personal y el desarrollo de la opci\u00f3n fundamental del alumno (cf GE 1).<\/p>\n<p>Pero, ciertamente, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica \u00abno persigue solamente la madurez de la persona humana&#8230;, sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan m\u00e1s conscientes cada d\u00ed\u00ada del don recibido de la fe\u00bb (GE 2). As\u00ed\u00ad pues, \u00aben la persona humana se injerta el modelo cristiano, inspirado en la persona de Cristo. Este modelo, acogiendo los esquemas de la educaci\u00f3n humana, los enriquece de dones, virtudes, valores y vocaciones de orden sobrenatural\u00bb (DRE 63). Se trata, por tanto, de un proceso unido al desarrollo de la propia persona, pero que integra dos realidades: la educaci\u00f3n humana y la educaci\u00f3n de la fe. Este proceso de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica puede ser definido \u00abcomo un conjunto org\u00e1nico de factores orientados a promover una evoluci\u00f3n gradual de todas las facultades del alumno, de modo que pueda conseguir una educaci\u00f3n completa en el marco de la dimensi\u00f3n religiosa cristiana, con el auxilio de la gracia\u00bb (DRE 99). Y se trata, como decimos, de un proceso \u00fanico, no de \u00abdos recorridos diversos o paralelos, sino en concordancia de factores educativos, unidos en la intenci\u00f3n de los educadores y en la libre cooperaci\u00f3n de los alumnos\u00bb (DRE 98).<\/p>\n<p>b) Una educaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica tiene su centro y su ra\u00ed\u00adz en Cristo, Hijo de Dios y hermano de los hombres, en su persona, en su mensaje y en su misterio salvador, y hace de los valores evang\u00e9licos la norma fundamental de su proceso educador. Una educaci\u00f3n es cat\u00f3lica \u00abporque los principios evang\u00e9licos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales\u00bb (EC 34).<br \/>\nEl objetivo de toda educaci\u00f3n cristiana es \u00abalcanzar la madurez cristiana\u00bb y \u00abllegar a ser adultos en Cristo\u00bb, pues \u00ab\u00e9l revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma, capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, querer y actuar seg\u00fan el evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de su vida\u00bb (EC 34). En este texto se destacan tres dimensiones esenciales del ser humano pensar, querer y actuar-, que son expresi\u00f3n de la realidad cognoscitiva, afectiva y volitiva\/activa de la persona, y que muestran la totalidad del ser humano, arraigado en la persona de Cristo e influido por su mensaje salvador. De ah\u00ed\u00ad que todo proyecto educativo cat\u00f3lico haya de \u00abpromover al hombre integral, porque en Cristo, el hombre perfecto, todos los valores humanos encuentran su plena realizaci\u00f3n\u00bb (EC 35).<\/p>\n<p>c) Una educaci\u00f3n comunitaria y eclesial. La fe cristiana es esencialmente comunitaria; por eso, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica educa desde la experiencia de la comunidad y para la vivencia de lo comunitario. Este car\u00e1cter comunitario significa que, en el proceso educativo, se promueve una intensa experiencia comunitaria, se descubre la realidad de la Iglesia, comunidad de creyentes, y se logra un profundo sentido eclesial. Pero la educaci\u00f3n comunitaria significa tambi\u00e9n el desarrollo de la dimensi\u00f3n fraterna de la persona, la projimidad y la solidaridad con los hombres, hijos de Dios y hermanos entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>d) Conocimiento integral de las realidades de la fe. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica trata de introducir a los educandos en la realidad nueva de la historia de la salvaci\u00f3n y en el misterio de Dios. Otra de sus caracter\u00ed\u00adsticas ser\u00e1 la de promover el conocimiento y la vivencia de la realidad religiosa, profundamente arraigada en la intimidad de la persona, pero explicitada en la revelaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de la historia de la salvaci\u00f3n. Esta dimensi\u00f3n exige una educaci\u00f3n que fomente el conocimiento de las verdades de la fe, del saber integral de la fe, a partir de la formulaci\u00f3n de la Iglesia. En este sentido, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica promover\u00e1 el conocimiento org\u00e1nico del hecho y del mensaje cristianos y de la vida y el mensaje cristianos (cf DRE 74ss., 82ss). Esta dimensi\u00f3n cognoscitiva no significa una educaci\u00f3n que fomente s\u00f3lo el conocimiento de las verdades de la fe cristiana, ya que esta es una fe hist\u00f3rica, fundada en hechos de salvaci\u00f3n que afectan a la persona entera del creyente.<br \/>\ne) Dimensi\u00f3n moral de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica. Desde la fe cristiana se trata de formar la recta conciencia de la persona del creyente, de fomentar el respeto y el cumplimiento de las leyes y de aceptar libre y conscientemente las exigencias \u00e9ticas propias de todo ciudadano en aras de una convivencia social y civil. Pero la educaci\u00f3n cat\u00f3lica fomenta tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de un sentido moral de la vida entera, derivado del centro y de la ra\u00ed\u00adz de la vida cristiana: Cristo; por eso la dimensi\u00f3n moral implica \u00abformar al cristiano en las virtudes que configuran con Cristo, su modelo, y le permiten colaborar en la edificaci\u00f3n del reino de Dios\u00bb (EC 34).<\/p>\n<p>f) Comprometida con la realidad. El cristiano, enraizado en la persona y en el mensaje de Jes\u00fas, vive su vida encarnado en la realidad social, y participa de todas las dimensiones de la misma. Un objetivo esencial de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica consiste en ayudar al educando a conocer la realidad humana y social, a comprender el funcionamiento de las estructuras culturales, econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas, y a valorarlas cr\u00ed\u00adticamente a la luz de la fe cat\u00f3lica, arraigada en el evangelio y expresada tambi\u00e9n en la doctrina social de la Iglesia.<br \/>\nEste conocimiento y esta capacidad cr\u00ed\u00adtica, educados desde la fe, han de mover a los educandos creyentes a comprometerse en las realidades humanas, a promover los valores fundamentales del Reino -ya que \u00abamor, justicia, libertad y paz son el santo y se\u00f1a cristiano de la nueva humanidad\u00bb (DRE 89)- y a luchar por la emergencia y la consolidaci\u00f3n de una sociedad nueva, alternativa. Realidad nueva que habr\u00e1 de superar los obst\u00e1culos del mal, del pecado, radique este en el coraz\u00f3n del hombre o arraigue en las estructuras de pecado de la sociedad.<\/p>\n<p>g) Integrada con la cultura. Un \u00e1mbito de especial inter\u00e9s lo constituye el mundo de la cultura. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica tratar\u00e1 de promover una aceptaci\u00f3n y una acogida positiva de la cultura contempor\u00e1nea. Lejos de fomentar una educaci\u00f3n religiosa distanciada, reticente o sospechosa en relaci\u00f3n con la cultura de nuestro tiempo, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica procurar\u00e1, por una parte, la asunci\u00f3n de todo lo positivo de la cultura contempor\u00e1nea, en sus expresiones y realizaciones; por otra, tratar\u00e1 de encarnar la fe en la propia cultura (sin olvidar el conocimiento de la cultura del pasado y del influjo de la fe cristiana en ella) y de dejarse interpelar, como creyente, por los desaf\u00ed\u00ados y cuestiones que plantea la cultura de hoy; adem\u00e1s, el cat\u00f3lico ser\u00e1 educado en un sentido cr\u00ed\u00adtico de la cultura que recibe, sobre todo de los medios de comunicaci\u00f3n social, aprendiendo a valorarla desde la fe; finalmente, ser\u00e1 animado y entrenado a participar, como creyente, en la creaci\u00f3n, difusi\u00f3n y expresi\u00f3n de las diversas formas de vida cultural.<\/p>\n<p>h) Dialogante con otras cosmovisiones. Finalmente, es necesario subrayar el hecho de que la fe cristiana no constituye un todo cerrado. El cristianismo convive con otras cosmovisiones, con otros modos de comprender la vida y el mundo. Y, de igual modo, el cristiano se encontrar\u00e1 cada vez m\u00e1s en proximidad con miembros de otras religiones, que son expresiones, a su vez, de la \u00fanica verdad de Dios. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica ha de fomentar el di\u00e1logo con todas aquellas personas, grupos e instituciones que profesan una visi\u00f3n de la realidad diferente de la suya, que tienen otras respuestas a la pregunta por el sentido de la vida o que profesan otra religi\u00f3n. La educaci\u00f3n a la apertura, la comprensi\u00f3n y el di\u00e1logo con el mundo no creyente -o no cristiano- es un imperativo de su mismo ser cat\u00f3lico, es decir, universal. Una educaci\u00f3n cat\u00f3lica ha de ser ecum\u00e9nica y, en este sentido, mostrarse, desde la firmeza de sus convicciones, abierta, respetuosa, dialogante y fraterna, tambi\u00e9n con las otras confesiones no cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>V. Algunos desaf\u00ed\u00ados a la educaci\u00f3n cat\u00f3lica<br \/>\nLa educaci\u00f3n cat\u00f3lica ha sido, en ocasiones, criticada por su car\u00e1cter m\u00e1s o menos cerrado, por ofrecer una cosmovisi\u00f3n demasiado centrada en las verdades y en los dogmas cat\u00f3licos, restringida a su mundo eclesial o eclesi\u00e1stico y poco dada a la confrontaci\u00f3n y al di\u00e1logo con las realidades del mundo secular. Los caracteres anteriormente expuestos muestran que una educaci\u00f3n cat\u00f3lica ha de estar encarnada en la realidad social y ha de preparar para vivir intensamente, desde la fe cat\u00f3lica, un compromiso con ella. Y esa encarnaci\u00f3n en la realidad mundana no ha de limitarse s\u00f3lo al presente, sino que ha de mirar tambi\u00e9n al futuro, ya presente en alguna medida. Por tanto, parece necesario que la educaci\u00f3n cat\u00f3lica tenga en cuenta algunos factores nuevos que, presentes ya en la realidad social, act\u00faan a modo de retos o desaf\u00ed\u00ados para todo creyente; con la Iglesia, el creyente \u00abprestar\u00e1 atenci\u00f3n especial a los desaf\u00ed\u00ados que la cultura lanza a la fe\u00bb (DRE 52). \u00bfCu\u00e1les son algunos de esos desaf\u00ed\u00ados y c\u00f3mo educar para responder a ellos?<br \/>\n1. EL MUNDO DE LOS POBRES Y MARGINADOS. Una educaci\u00f3n que se funda en el mensaje y en la persona de Jes\u00fas, no puede ser ajena a una realidad urgente y clamorosa: el mundo de los pobres y de los marginados. La realidad dolorosa de tantas personas y pueblos enteros ultrajados en su dignidad m\u00e1s elemental, sometidos a la esclavitud de la ignorancia, v\u00ed\u00adctimas del hambre, de la pobreza y de las enfermedades, provoca una situaci\u00f3n de injusticia radical, que act\u00faa no s\u00f3lo como recordatorio permanente de una de las exigencias cristianas fundamentales, sino que ofrece un vivo contraste con el estilo de vida, consumista, liberal y burgu\u00e9s, que caracteriza a muchas de las sociedades en las que las instituciones cat\u00f3licas desarrollan su acci\u00f3n educadora. Contraste que se convierte en desaf\u00ed\u00ado continuo, dada la creciente sima que se abre cada d\u00ed\u00ada entre el Norte y el Sur, entre los ricos y los pobres, entre los integrados y los marginados.<\/p>\n<p>En este sentido, las instituciones educativas cat\u00f3licas, fieles a su vocaci\u00f3n evang\u00e9lica, han de atender en primer lugar \u00aba aquellos que est\u00e1n desprovistos de los bienes de fortuna, a los que se ven privados de la ayuda y del afecto de la familia, o que est\u00e1n lejos del don de la fe\u00bb (GE 9). Y esto porque, \u00abdado que la educaci\u00f3n es un medio eficaz de promoci\u00f3n social y econ\u00f3mica para el individuo, si la escuela cat\u00f3lica la impartiera exclusiva o preferentemente a elementos de una clase social ya privilegiada, contribuir\u00ed\u00ada a robustecerla en una posici\u00f3n de ventaja sobre la otra, fomentando as\u00ed\u00ad un orden social injusto\u00bb (EC 58). La educaci\u00f3n cat\u00f3lica no puede evitar una toma de contacto con esta realidad de injusticia, ni puede soslayar una concienciaci\u00f3n realista y arriesgada con respecto a la injusticia y sus causas, ni puede descuidar una respuesta educativa que sea signo de un compromiso en favor de los pobres y marginados.<\/p>\n<p>2. LA CULTURA POSMODERNA Y SUS CARACTERES. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica se enfrenta a factores nuevos, quiz\u00e1s a\u00fan no explicitados en algunos contextos, pero arraigados ya en la mayor parte de los pa\u00ed\u00adses desarrollados. La llamada cultura de la posmodernidad y sus caracter\u00ed\u00adsticas (el relativismo ideol\u00f3gico y moral, el culto al presente y a lo moment\u00e1neo, el predominio del sentimiento y del subjetivismo, la b\u00fasqueda del placer, la presencia y el valor de todo lo light, la ausencia de un compromiso duradero, la secularizaci\u00f3n y la indiferencia religiosa&#8230;) pueden llegar a impregnar el ambiente de tal manera que los ni\u00f1os y los adolescentes respiren los valores de esa cultura y se sientan, en varias de sus dimensiones, como incapacitados para comprender el mensaje cristiano. Por eso Juan Pablo II afirma que estas \u00abcorrientes de pensamiento relacionadas con la posmodernidad merecen una adecuada atenci\u00f3n\u00bb (FR 91). Una educaci\u00f3n cat\u00f3lica que quiera estar al servicio de los creyentes de este tiempo y de esa cultura debe conocer el reto que le plantea la posmodernidad y arbitrar los medios m\u00e1s adecuados para que su mensaje y el modo de transmitirlo y asimilarlo no est\u00e9n desconectados con el modo de pensar, de sentir, de reaccionar y de vivir de los j\u00f3venes de la cultura de hoy y de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>3. LA INCREENCIA Y LA INDIFERENCIA RELIGIOSAS. Un factor de sobra conocido en nuestra sociedad occidental lo constituye el hecho de una creciente increencia religiosa. Para ella, el factor religioso ha dejado de ser algo central en la explicaci\u00f3n del conjunto de la vida humana y ha perdido plausibilidad social. Hoy, el hombre de nuestros d\u00ed\u00adas puede, en buena medida, vivir su presente y proyectar su futuro sin una referencia religiosa. Este desplazamiento social de la religi\u00f3n y de Dios se traduce a nivel individual en un acrecentamiento del ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico o del agnosticismo, aunque a veces estos fen\u00f3menos no se manifiestan como actitud consciente y deliberada, sino que se expresan en una indiferencia religiosa que puede, en s\u00ed\u00ad misma, no ser contraria, aunque s\u00ed\u00ad ajena a todo planteamiento religioso.<\/p>\n<p>Dicha indiferencia religiosa llega a afectar de alguna manera a los bautizados, a los alumnos cat\u00f3licos, sujetos de un catolicismo sociol\u00f3gico, \u00abportadores de las impresiones recibidas de la civilizaci\u00f3n de las comunicaciones, alguno de los cuales demuestra quiz\u00e1, indiferencia e insensibilidad\u00bb. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica deber\u00e1 educar el sentido de comprensi\u00f3n de esta indiferencia religiosa, ajena y propia, aceptando a los alumnos como son, y explic\u00e1ndoles \u00abque la duda y la indiferencia son fen\u00f3menos comunes y comprensibles\u00bb (DRE 71); pero, a su vez, invit\u00e1ndoles \u00aba buscar y descubrir juntos el mensaje evang\u00e9lico, fuente de gozo y serenidad\u00bb (DRE 71). S\u00f3lo desde un entusiasmo renovado en la educaci\u00f3n del sentido de lo religioso y de la fe se podr\u00e1 superar la falta de religi\u00f3n y contribuir a \u00abdestruir el muro de la indiferencia\u00bb (DRE 23).<\/p>\n<p>Pero el reto de la increencia tiene su lado parad\u00f3jico: la emergencia de suced\u00e1neos de lo religioso o la acentuaci\u00f3n de una religiosidad cerrada, monol\u00ed\u00adtica; fen\u00f3menos que pueden dar lugar a la proliferaci\u00f3n de las sectas o a la aparici\u00f3n de cierto fundamentalismo religioso. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica deber\u00e1 aceptar el reto de estos fen\u00f3menos sociales y procurar una educaci\u00f3n religiosa abierta, firme y equilibrada.<\/p>\n<p>4. LA ECOLOG\u00ed\u008dA Y LA PROMOCI\u00ed\u201cN DE LA VIDA. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica se enfrenta tambi\u00e9n hoy con desaf\u00ed\u00ados que provienen de hechos socioculturales nuevos, a los cuales antes era m\u00e1s o menos ajena y con los cuales tiene necesariamente que convivir. Uno es, en el \u00e1mbito de la naturaleza y del conjunto de la vida humana, el valor de lo ecol\u00f3gico, percibido y sentido como reacci\u00f3n ante la amenaza de la degradaci\u00f3n del medio y de su posible destrucci\u00f3n. La fe cat\u00f3lica debe tener presente esta dimensi\u00f3n, este valor universalmente sentido y profesado.<\/p>\n<p>De igual modo ha de educar en el respeto a la vida y en la defensa de la misma en una sociedad en la que, por una parte, se la proteje y se la cuida, a veces hasta el exceso; pero que, por otra, est\u00e1 intensamente amenazada. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica ha de aceptar el desaf\u00ed\u00ado de la vida y ha de formar en el valor de la misma y en la defensa de cualquier manifestaci\u00f3n de ese maravilloso don de Dios.<\/p>\n<p>5. EL PLURALISMO SOCIOCULTURAL Y RELIGIOSO. Otra de las caracter\u00ed\u00adsticas de la sociedad presente es el pluralismo. En nuestro mundo se puede afirmar que ya no hay sociedadesreducto, \u00e1mbitos rigurosamente homog\u00e9neos y cerrados, pues, en esta aldea global de la era de la comunicaci\u00f3n, los mass media acercan a nuestra sensibilidad y a nuestra conciencia cualquier realidad, por diferente que sea y por alejada que est\u00e9. La abundante y variada informaci\u00f3n nos hace vivir en un mundo cada vez m\u00e1s rico, pero tambi\u00e9n mucho m\u00e1s plural y hasta contradictorio.<\/p>\n<p>Pues bien, la educaci\u00f3n cat\u00f3lica deber\u00e1 asumir estos hechos sociales y, lejos de querer fortalecer la fe de los creyentes desde posturas m\u00e1s o menos cerradas, deber\u00e1 iniciar en el di\u00e1logo entre las diversas culturas, entre la fe y la raz\u00f3n; deber\u00e1 favorecer una educaci\u00f3n multicultural, desarrollar el sentimiento y el compromiso ecum\u00e9nicos y, desde una comprensi\u00f3n y vivencia profundas de la propia fe, iniciar tambi\u00e9n en el di\u00e1logo interreligioso.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, Documentos colectivos del episcopado espa\u00f1ol sobre formaci\u00f3n religiosa y educaci\u00f3n, 1969-1980, Edice, Madrid 1981, 383. &#8211; 2 CC 83-92.<\/p>\n<p>BIBL.: CONCILIO VATICANO II, Declaraci\u00f3n Gravissimum educationis momentum, Roma 1965; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA EDUCACI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA, La escuela cat\u00f3lica, Roma 1977; El laico cat\u00f3lico, testigo de la fe en la escuela, Roma 1982; Dimensi\u00f3n religiosa de la educaci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica, Roma 1988.<\/p>\n<p>Te\u00f3dulo Garc\u00ed\u00ada Regidor<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Varios sentidos del t\u00e9rmino. II. El pensamiento de la Iglesia sobre educaci\u00f3n: 1. Caracteres de toda educaci\u00f3n; 2. El derecho a la educaci\u00f3n; 3. El derecho al pluralismo educativo. III. Los \u00e1mbitos de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica: 1. La educaci\u00f3n familiar; 2. La escuela cat\u00f3lica; 3. La catequesis de la comunidad cristiana. IV. 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