{"id":16997,"date":"2016-02-05T11:04:32","date_gmt":"2016-02-05T16:04:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion-en-la-fe-y-ministerio-de-la-palabra\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:32","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:32","slug":"educacion-en-la-fe-y-ministerio-de-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion-en-la-fe-y-ministerio-de-la-palabra\/","title":{"rendered":"EDUCACION EN LA FE Y MINISTERIO DE LA PALABRA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Educaci\u00f3n en la fe: 1. Delimitar el sentido de educaci\u00f3n; 2. Educaci\u00f3n \u00abde la fe\u00bb. II. Ministerio de la Palabra: 1. El ministerio de la Palabra en la educaci\u00f3n de la fe; 2. Funciones del ministerio de la Palabra.<\/p>\n<p>I. Educaci\u00f3n en la fe<br \/>\n1. DELIMITAR EL SENTIDO DE EDUCACI\u00ed\u201cN. Muchos educadores cristianos y catequistas sienten hoy un desasosiego razonable y se preguntan: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pasando en la educaci\u00f3n de la fe? La pregunta es, ante todo, una pregunta pr\u00e1ctica; una pregunta que nace de la pr\u00e1ctica y que quiere ver resultados pr\u00e1cticos despu\u00e9s de realizar acciones concretas. La pregunta nace de la comprobaci\u00f3n de resultados programados como alcanzables y de la realidad mesurable. En muchos casos, la desconexi\u00f3n entre el posible previsto y los resultados reales son la fuente de interrogaci\u00f3n para los educadores de la fe. Es decir, se formula esta pregunta pr\u00e1ctica desde la constataci\u00f3n de datos de observaci\u00f3n que no coinciden con lo que se esperaba ni con la intencionalidad de la acci\u00f3n de educaci\u00f3n en la fe proyectada.<\/p>\n<p>La comunidad cristiana coincide con muchos otros grupos humanos al emplear el t\u00e9rmino educaci\u00f3n. La pregunta que aqu\u00ed\u00ad nos interesa, en primer lugar, es: \u00bfqu\u00e9 es lo que a\u00f1aden, modifican o especifican los t\u00e9rminos en la fe que acompa\u00f1an la educaci\u00f3n? En segundo lugar nos interesa ver c\u00f3mo la educaci\u00f3n en la fe se interrelaciona con el ministerio de la Palabra.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n, sin m\u00e1s t\u00e9rminos a\u00f1adidos, es una relaci\u00f3n que se establece entre dos partes; a estas las llamaremos educando y educador. Pero estos t\u00e9rminos son imperfectos. No se trata de decir que el educador act\u00faa sobre el educando para que este llegue a una meta. El educando es tambi\u00e9n educador de su educador, act\u00faa sobre el educador cuando este trata de educarlo. Cuando escuchamos relatos de evangelizadores, de misioneros, de catequistas que, movidos por el Esp\u00ed\u00adritu, salieron a esparcir la semilla del evangelio, es frecuente la confesi\u00f3n de haber sido ellos evangelizados por aquellos a los que fueron a evangelizar. En la misma l\u00ed\u00adnea, muchos educadores afirman haber recibido no pocas influencias de los destinatarios a los que se dedicaron.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n tiende a que la totalidad de la persona llegue a ser la persona que est\u00e1 llamada a ser, a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n o encuentro con otra (u otras) persona(s). En principio se supone que estas dos personas son din\u00e1micas (pueden recibir y dar) y una de ellas posee un potencial de experiencia de vida y de saber asimilado capaz de provocar en la otra persona un proceso de construcci\u00f3n de aquello que tiene capacidad de llegar a ser. Parte integrante de este proceso es la influencia que ejercer\u00e1 sobre su interlocutor.<\/p>\n<p>Colaborar en la tarea de que el otro sea lo que puede ser implica, por parte del educador, una confianza en el otro, en las fuerzas que posee dentro de s\u00ed\u00ad para alcanzar y desarrollar las potencialidades que hay en \u00e9l; presupone, tambi\u00e9n, el deseo de que el otro sea \u00e9l mismo, sin compararlo con nadie; finalmente, la acci\u00f3n educativa no ser\u00e1 jam\u00e1s horma que doblegue a la fuerza, sino acci\u00f3n que deje protagonismo a la persona para que se autorrealice.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n, vista as\u00ed\u00ad, es una relaci\u00f3n de presencia que estimula a que el otro despliegue la riqueza de su propia realidad desde la relaci\u00f3n, la confianza y la objetividad. La presencia de otro no economiza el protagonismo del educando, m\u00e1s bien estimula a tomar en serio y a activar lo que hay de posible en su ser.<\/p>\n<p>2. EDUCACI\u00ed\u201cN \u00abDE LA FE\u00bb. La expresi\u00f3n educaci\u00f3n de la fe plantea a nuestra reflexi\u00f3n interrogantes por la misma naturaleza de aquello que decimos que es educable: la fe. Esto nos lleva a preguntarnos por la naturaleza de la fe misma.<\/p>\n<p>\u00abDios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, ahora, en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo\u00bb (Heb 1,1-2). Dios se acerca al hombre. El hombre responde (cf IC 9). Esta respuesta del hombre al Dios que se revela en el Hijo es la fe. \u00abCuando Dios se revela, el hombre tiene que someterse con la fe. Por la fe, el hombre se entrega entera y libremente a Dios, le ofrece el homenaje total de su entendimiento y voluntad, asistiendo libremente a lo que Dios revela\u00bb (DV 5). La naturaleza de la revelaci\u00f3n misma, que sobrepasa al hombre, que adviene por pura gratuidad de Dios, es la que conforma la naturaleza de la respuesta, es decir, de la fe. Esta participa y parte de la naturaleza de la llamada, que es acci\u00f3n divina. Dicho de otro modo, es posible la respuesta de fe a una iniciativa totalmente libre de Dios, porque la llamada ya capacita la respuesta. La fe es impensable e inseparable del don de Dios, que se revela, y del acto de libertad del hombre, que responde. \u00abPara dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que mueve el coraz\u00f3n, lo dirige a Dios, abre los ojos del esp\u00ed\u00adritu y concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad\u00bb (DV 5).<\/p>\n<p>En el acto de fe hay que destacar: el conocimiento de la realidad revelada (creer en Dios, que se revela en Cristo: fides quae creditur), obediencia confiada y encuentro personal con Dios (creer a Dios, fides qua creditur), aceptaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n definitiva en la visi\u00f3n de Dios (participaci\u00f3n en la vida gloriosa de Cristo), Cristo como fundamento de la fe1.<\/p>\n<p>La naturaleza de la fe es la que hace que el t\u00e9rmino educaci\u00f3n seguido de la expresi\u00f3n de la fe necesite matizaciones para una correcta interpretaci\u00f3n. La respuesta de la fe es, ante todo, obra de Dios, no s\u00f3lo porque Dios tiene de hecho la iniciativa en su ir al encuentro de las expectativas del hombre, sino, sobre todo, porque el acto mismo con el que el hombre acoge su Palabra, se halla bajo las mociones del Esp\u00ed\u00adritu y es, por tanto, gracia (cf IC 10-12). La fe proviene del escuchar, m\u00e1s que del reflexionar; de la acogida, m\u00e1s que de la elaboraci\u00f3n personal de un sistema. Ninguna educaci\u00f3n, por buena que sea, ser\u00e1 jam\u00e1s capaz de dar la fe o de hacer a una persona creyente en el Dios revelado por Jes\u00fas. Hablar de educaci\u00f3n de la fe nos lleva a afirmar que no hay educaci\u00f3n directa e inmediata de la fe2. La fe se desarrolla y madura en el secreto misterioso del di\u00e1logo entre Dios y el hombre. Este di\u00e1logo no est\u00e1 al alcance de la mano de ninguna otra persona. Es un di\u00e1logo no manipulable desde fuera.<\/p>\n<p>Este \u00e1mbito de la libertad es intocable. Una concreci\u00f3n ordinaria de la llamada de Dios son precisamente las intervenciones humanas que posibilitan la escucha y la apertura al Dios que llama y espera respuesta del hombre en su situaci\u00f3n hist\u00f3rica. De este modo la misma educaci\u00f3n de la fe es ya don. \u00abLa fe reconoce la grandeza de la educaci\u00f3n: el hecho de que, liberando la capacidad del hombre y haciendo transparentes los signos de salvaci\u00f3n, libera y sostiene la capacidad de respuesta responsable y madura a Dios\u00bb3.<\/p>\n<p>Dicho esto, es preciso reconocer la pertinencia y la necesidad de intervenciones humanas que faciliten el encuentro y el di\u00e1logo con Dios. Y esto, porque una de las posibilidades de la persona humana es entablar di\u00e1logo con Dios. El contenido de este di\u00e1logo no es contenido de ning\u00fan programa de educaci\u00f3n de la fe. Abrir caminos para que el di\u00e1logo se opere s\u00ed\u00ad entra en los planes de educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Estas intervenciones humanas se extienden a todas las dimensiones de la fe, y su procedencia no se puede delimitar a una acci\u00f3n exclusiva, sino que abarca el ministerio de la Palabra en su conjunto y va m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Los signos de los tiempos, los acontecimientos que acaecen en la vida de la persona, pueden ser la zarza ardiente y llamada que lanzan a la persona a un di\u00e1logo con Dios. La historia de la persona, en su conjunto, es educadora de la fe. Hombres y mujeres de todos los tiempos, a su modo, han respondido a la llamada de Dios sin mediaci\u00f3n de personas o comunidades.<\/p>\n<p>Es misi\u00f3n de la comunidad cristiana ofrecer intervenciones intencionadas, debidamente programadas, en orden a facilitar a los hombres de todos los tiempos y naciones de la tierra la maduraci\u00f3n personal integral: la apertura e inicio de un di\u00e1logo con Dios (CT 19; cf IC 13-16; 31).<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n de la fe tiene muchas concreciones: la lectura de la palabra de Dios, la vida de la comunidad, la celebraci\u00f3n sacramental, la predicaci\u00f3n, los acontecimientos de la historia personal y comunitaria, etc. Existe, sin embargo, una tendencia equivocada que lleva a unificar educaci\u00f3n de la fe con catequesis. La catequesis no es nada m\u00e1s que una forma peculiar de educaci\u00f3n de la fe (CT 18, 20). Afirma el Directorio general para la catequesis: \u00abLas tareas de la catequesis corresponden a la educaci\u00f3n de las diferentes dimensiones de la fe, ya que la catequesis es una formaci\u00f3n cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana\u00bb (DGC 84; cf IC 42).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n catequ\u00e9tica tiene que ser contemplada dentro de un marco m\u00e1s amplio: el marco de la evangelizaci\u00f3n. La Iglesia existe para evangelizar (EN 14). \u00abEl mandato misionero de Jes\u00fas comporta varios aspectos \u00ed\u00adntimamente unidos entre s\u00ed\u00ad: \u00abanunciad\u00bb (Mc 16,15), \u00abhaced disc\u00ed\u00adpulos y ense\u00f1ad\u00bb (cf Mt 28,19-20), \u00absed mis testigos\u00bb (cf He 1,8), \u00abbautizad\u00bb (cf Mt 28,19), \u00abhaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb (Lc 22,19), \u00abamaos unos a otros\u00bb (Jn 15,12). Anuncio, testimonio, ense\u00f1anza, sacramentos, amor al pr\u00f3jimo, hacer disc\u00ed\u00adpulos: todos estos aspectos son v\u00ed\u00adas y medios para la transmisi\u00f3n del \u00fanico evangelio y constituyen los elementos de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 46; cf IC 1-2).<\/p>\n<p>II. Ministerio de la Palabra<br \/>\n1. EL MINISTERIO DE LA PALABRA EN LA EDUCACI\u00ed\u201cN DE LA FE. El punto de partida es siempre la iniciativa de Dios de revelarse al hombre. Es un hecho que est\u00e1 ah\u00ed\u00ad y envuelve toda la realidad creada: \u00abDios, creando y conservando el universo por su Palabra, ofrece a los hombres en la creaci\u00f3n un testimonio perenne de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (DV 3). Dios hace camino hacia el hombre y el hombre puede hacer un camino hacia Dios a trav\u00e9s del testimonio de la creaci\u00f3n. Este es el camino m\u00e1s amplio y universal para iniciar un di\u00e1logo personal con Dios. Cualquier persona humana, por el hecho de contemplar la creaci\u00f3n, puede leer una palabra de Dios, una huella de Dios en cuanto nos rodea.<\/p>\n<p>Pero Dios pronunci\u00f3 una palabra final: \u00abJesucristo, con su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrecci\u00f3n, y con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelaci\u00f3n\u00bb (DV 4). Esta revelaci\u00f3n de Dios est\u00e1 destinada a toda la humanidad: Dios \u00abquiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb (lTim 2,4).<\/p>\n<p>Este designio divino de salvaci\u00f3n se realiza a trav\u00e9s de la Iglesia, por medio del Esp\u00ed\u00adritu que fecunda constantemente la Iglesia en la vivencia del evangelio.<\/p>\n<p>Cuando la Iglesia actualiza su misi\u00f3n, en cualquiera de sus formas, lo hace con gestos y palabras humanas. Pero estos gestos y estas palabras humanas hacen continuamente referencia a los gestos y palabras de Dios que la Sagrada Escritura nos ofrece y que el Esp\u00ed\u00adritu mantiene vivos. Quien se pregunte: \u00bfpor qu\u00e9 la Iglesia hace lo que hace y dice lo que dice?, encontrar\u00e1 respuesta en la palabra de Dios, que ha sido pronunciada por iniciativa de Dios para que toda persona la comprenda y la acoja. La revelaci\u00f3n no es acogida de Dios sin modificaci\u00f3n de la existencia personal. La palabra de Dios, que la Iglesia proclama para que pueda ser respuesta de fe libre y personal, exige tambi\u00e9n una comprensi\u00f3n nueva de la propia existencia humana. No es posible aceptar a Dios que se revela sin aceptar una manera nueva de existir como persona. Y esto, porque la palabra definitiva pronunciada por Dios se encarna en Jes\u00fas de Nazaret, Dios verdadero y hombre perfecto. La escucha de la palabra de Dios act\u00faa sobre la persona educ\u00e1ndola integralmente y abri\u00e9ndola, as\u00ed\u00ad, a un di\u00e1logo m\u00e1s personal con Dios.<\/p>\n<p>2. FUNCIONES DEL MINISTERIO DE LA PALABRA. Siguiendo el Directorio (DGC 51), las principales funciones del ministerio de la Palabra son:<br \/>\na) La convocatoria y llamada a la fe. Esta funci\u00f3n se realiza principalmente a trav\u00e9s del testimonio y del primer anuncio o predicaci\u00f3n misionera que la Iglesia lleva a cabo entre personas que no han o\u00ed\u00addo hablar del evangelio y personas para quienes el evangelio no es referencia y norma de vida. Hoy, en el entorno de las viejas cristiandades, es un\u00e1 de las funciones que exige atenci\u00f3n cuidada y empe\u00f1o renovado. Acostumbrados a proclamar la palabra de Dios desde la catequesis y la liturgia, el momento presente pide un\u00e1 atenci\u00f3n especial a la convocatoria y llamada a la fe.<\/p>\n<p>b) La funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n. De ordinario, la iniciaci\u00f3n coincide con la catequesis; se desarrolla en la Iglesia a trav\u00e9s de m\u00faltiples formas de catequesis, en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. Quienes est\u00e1n en la etapa de iniciaci\u00f3n han aceptado ya a Jesucristo como eje referencial de sus vidas. Pero necesitan adentrarse m\u00e1s y m\u00e1s en el conocimiento del misterio del Se\u00f1or resucitado y en las condiciones y consecuencias de su seguimiento. En el \u00e1rea geogr\u00e1fica en la que nosotros nos movemos, son muchas las iniciativas de iniciaci\u00f3n y catequesis que existen, tanto para ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes y adultos como para personas en situaciones especiales (p. ej. minusval\u00ed\u00adas). La palabra de Dios es siempre punto central para iluminar e interpretar los problemas humanos y la existencia personal concreta. La vida humana tiene momentos de noche y de misterio que s\u00f3lo a la luz de los gestos y de las palabras de Jes\u00fas pueden ser abiertos a un sentido religioso dentro del plan de salvaci\u00f3n de Dios (cf IC 20).<br \/>\nc) La funci\u00f3n de educaci\u00f3n permanente de la fe. Cada vez con m\u00e1s claridad, la Iglesia ofrece a los creyentes momentos de educaci\u00f3n en la fe, de acuerdo con las etapas vitales que atraviesa, o las circunstancias m\u00e1s determinantes que jalonan la vida de la persona humana, desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por la alegr\u00ed\u00ada, la enfermedad, las crisis, los acontecimientos imprevistos que hacen tambalear la existencia, etc. En unas ocasiones se trata de algo sistem\u00e1tico; en otras, de acciones puntuales y ocasionales. Pero el objetivo es siempre el mismo: vislumbrar la acci\u00f3n de Dios en la historia y en la vida personal como presencia salvadora. Se enmarca esta educaci\u00f3n permanente de la fe en un contexto amplio, en el que la persona se concibe no hecha para siempre y terminada en un punto. El dinamismo humano comienza en el nacimiento y llega hasta el instante final de la persona (cf IC 21).<\/p>\n<p>d) La funci\u00f3n lit\u00fargica. La palabra de Dios tiene una presencia central en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La celebraci\u00f3n de los sacramentos es uno de los elementos de educaci\u00f3n de la fe m\u00e1s destacados, tanto por la proclamaci\u00f3n de la Palabra, explicada en la homil\u00ed\u00ada, cuanto por los ritos mismos que forman parte de la celebraci\u00f3n. Hay que reconocer que muchos creyentes hoy unen la participaci\u00f3n en los sacramentos (especialmente la eucarist\u00ed\u00ada) a la homil\u00ed\u00ada. Una homil\u00ed\u00ada que no da razones para vivir ni para entenderse en el misterio de Dios es poco interesante y no merece la pena ni el sacramento donde tiene lugar. A lo largo del a\u00f1o, la liturgia ofrece al creyente la posibilidad de revivir el misterio de salvaci\u00f3n de Dios en Jesucristo y de acoger los principales pasajes de la palabra de Dios. Una educaci\u00f3n de la fe que prescinda de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica estar\u00e1 siempre empobrecida.<br \/>\ne) La funci\u00f3n teol\u00f3gica. Son muchos los g\u00e9rmenes de esperanza que est\u00e1n surgiendo en medio de la Iglesia a este respecto. Se va extendiendo la necesidad del estudio de la palabra de Dios, desde la profundidad y sistematicidad propias de la ciencia teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de Dios en la historia no se encuentra en estado puro, al margen de los hombres, interlocutores del mensaje revelado. La palabra de Dios llega a nosotros siempre en forma mediata, a trav\u00e9s de la conciencia de personas y grupos que manifiestan el mensaje divino, al mismo tiempo que lo acogen y responden a \u00e9l en actitud de fe4.<\/p>\n<p>La palabra de Dios interviene en la educaci\u00f3n de la fe, origen y contenido de la acci\u00f3n que la Iglesia, por su misi\u00f3n, tiene que llevar adelante. Gracias a la palabra de Dios, la historia de la persona puede ser le\u00ed\u00adda dentro de la historia de salvaci\u00f3n iniciada por Dios y que, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, llega hasta nosotros.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. J. ALFARO, Fe, en K. RAHNER (ed.), Sacramentum Mundi. Enciclopedia teol\u00f3gica III, Herder, Barcelona 19762, 106-125. -2 E. ALBERICH, Catequesis y praxis eclesial, CCS, Madrid 1983, 92-108; La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 19972, 100-109; R. TONNELLt, Educazione\/Pastorale, en Dizionario di pastorale giovanile, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1992, 348. &#8211; 3. R. TONNELLI, a.c., 348. &#8211; 4. E. ALBERICH, La catequesis en la Iglesia, o.c., 69.<\/p>\n<p>\u00ed\u0081lvaro Ginel Vielva<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Educaci\u00f3n en la fe: 1. Delimitar el sentido de educaci\u00f3n; 2. Educaci\u00f3n \u00abde la fe\u00bb. II. Ministerio de la Palabra: 1. El ministerio de la Palabra en la educaci\u00f3n de la fe; 2. Funciones del ministerio de la Palabra. I. Educaci\u00f3n en la fe 1. DELIMITAR EL SENTIDO DE EDUCACI\u00ed\u201cN. 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