{"id":16999,"date":"2016-02-05T11:04:38","date_gmt":"2016-02-05T16:04:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escuela-catolica\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:38","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:38","slug":"escuela-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escuela-catolica\/","title":{"rendered":"ESCUELA CATOLICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La escuela cat\u00f3lica, instituci\u00f3n civil y \u00e1mbito eclesial. II. Identidad y caracteres de la escuela cat\u00f3lica: 1. Escuela \u00abde tiempo completo\u00bb; 2. Con vocaci\u00f3n educadora; 3. \u00ed\u0081mbito homog\u00e9neo y coherente; 4. Enraizada en Cristo y en el evangelio; 5. En torno a la comunidad de fe; 6. Con capacidad de testimoniar los valores del Reino. III. Misi\u00f3n evangelizadora de la escuela cat\u00f3lica: 1. Los dinamismos de la escuela cat\u00f3lica; 2. El proyecto de acci\u00f3n pastoral; IV. Los retos del futuro.<\/p>\n<p>La escuela cat\u00f3lica, lugar tradicional de la acci\u00f3n evangelizadora, ha sido, desde la llegada de los aires renovadores del Vaticano II, un \u00e1mbito llamado a definir su identidad y su misi\u00f3n, ya interpelado por los condicionamientos de la nueva sociedad, ya urgido por la propia Iglesia. Desde los caracteres de una sociedad secular y pluralista, la escuela cat\u00f3lica se ve interpelada a redefinir su tradicional papel de suplencia y a situarse, dentro del marco de las libertades sociales, como una oferta educativa junto a otras ofertas; desde la propia Iglesia, es urgida a reconsiderar cu\u00e1les son su identidad y su misi\u00f3n espec\u00ed\u00adficas, como lugar eclesial y como \u00e1mbito evangelizador en el campo de la educaci\u00f3n. Quiz\u00e1 sea esto lo que mejor defina el car\u00e1cter propio y peculiar de este \u00e1mbito secular y eclesial que llamamos escuela cat\u00f3lica y de su proyecto original. Quiz\u00e1 sea necesario tambi\u00e9n reconsiderar la identidad de la escuela cat\u00f3lica y reconocer su originalidad o diferencia, pues \u00ablo que falta a veces a los cat\u00f3licos que trabajan en la escuela es, quiz\u00e1s, una clara conciencia de la identidad de la escuela cat\u00f3lica y la audacia para asumir todas las consecuencias que se derivan de su diferencia respecto de otras escuelas\u00bb (EC 66).<\/p>\n<p>I. La escuela cat\u00f3lica, instituci\u00f3n civil y \u00e1mbito eclesial<br \/>\nComo toda escuela, la escuela cat\u00f3lica se sit\u00faa de lleno entre las instituciones educativas propias de la sociedad y, como tal, participa de los caracteres y hace suyas las finalidades educadoras de toda escuela. Es, por tanto, un \u00e1mbito civil y secular. Y esta dimensi\u00f3n civil y secular genera en la escuela cat\u00f3lica un car\u00e1cter ambivalente y ambiguo, que es necesario considerar como parte integrante de su naturaleza y de su estructura. En efecto, la escuela cat\u00f3lica, en cuanto instituci\u00f3n civil, se sit\u00faa dentro del sistema y participa de las estructuras, condicionamientos y exigencias de toda instituci\u00f3n social; pero, por otra parte, como sujeto eclesial, est\u00e1 llamada, desde su fe cristiana, a ser cr\u00ed\u00adtica con ese mismo sistema. Por otro lado, la escuela cat\u00f3lica tiene vocaci\u00f3n de evangelizar; pero ha de hacerlo, en gran medida, a trav\u00e9s de estructuras que de por s\u00ed\u00ad no evangelizan.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter ambivalente y ambiguo ha de ser considerado como algo inherente a la estructura misma de la escuela cat\u00f3lica. Ello facilitar\u00e1, a su vez, la adecuada comprensi\u00f3n de su misi\u00f3n evangelizadora, del ejercicio de la pastoral y de los medios m\u00e1s aptos para lograrlo.<\/p>\n<p>II. Identidad y caracteres de la escuela cat\u00f3lica<br \/>\n1. ESCUELA \u00abDE TIEMPO COMPLETO\u00bb. La escuela cat\u00f3lica es una escuela \u00abde tiempo completo\u00bb. Esto quiere decir que lo cristiano de la escuela abarca a su realidad global, a todo su ser, a toda estructura, relaci\u00f3n o acci\u00f3n que se realice dentro de su \u00e1mbito educador; que su acci\u00f3n evangelizadora comprende todo: actividad acad\u00e9mica o curricular y actividades que pueden no ser consideradas como curriculares, pero que son parte integrante de la propia escuela.<\/p>\n<p>2. CON VOCACI\u00ed\u201cN EDUCADORA. La escuela cat\u00f3lica expresa y vive una inequ\u00ed\u00advoca vocaci\u00f3n educadora; es decir, su primera misi\u00f3n es la de educar, la de servir al proceso de maduraci\u00f3n personal de los educandos. Dicho proceso, que tiene lugar en el seno de la comunidad educadora y que se realiza a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n\/asimilaci\u00f3n de la cultura, constituye el objetivo prioritario de la escuela y debe prevalecer sobre cualquier otro objetivo de educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>3. \u00ed\u0081MBITO HOMOGENEO Y COHERENTE. La escuela cat\u00f3lica pretende ser un \u00e1mbito homog\u00e9neo y coherente, caracterizado, seg\u00fan el Vaticano II, por un clima de caridad y libertad. La consideraci\u00f3n de la escuela como un entorno con capacidad de influir positivamente en la personalidad de los educandos significa que dicho ambiente ha de caracterizarse por su concreci\u00f3n y tangibilidad. Este realismo del ambiente educador exige que la escuela encarne el esp\u00ed\u00adritu del evangelio y que haga reales los valores de caridad y libertad, junto a otros no menos evang\u00e9licos, como son la verdad, la fraternidad, la justicia, la paz, la tolerancia y el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>4. ENRAIZADA EN CRISTO Y EN EL EVANGELIO. La escuela cat\u00f3lica se ofrece a la sociedad como una opci\u00f3n educadora, a trav\u00e9s de un proyecto enraizado en Cristo y en el evangelio, es decir, en la persona y en el mensaje de Jes\u00fas: \u00abEn el proyecto educativo de la escuela cat\u00f3lica, Cristo es el fundamento. El revela y promueve el sentido nuevo de la existencia cristiana y la transforma, capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, querer y actuar seg\u00fan el evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de su vida\u00bb (EC 34). La persona de Jes\u00fas y su evangelio se proponen como fundamentos de todo el quehacer educador: de las personas, de las estructuras docentes y de las relaciones.<\/p>\n<p>5. EN TORNO A LA COMUNIDAD DE FE. En el centro de la escuela cat\u00f3lica ha de estar presente la comunidad de fe:<br \/>\na) La comunidad de fe (o comunidad cristiana) ha de situarse en el centro mismo, en el origen de la escuela, y no como algo al margen o suplementario a la concepci\u00f3n y al dinamismo de la escuela. La presencia central de la comunidad cristiana en la escuela es uno de los signos m\u00e1s eficaces de su acci\u00f3n evangelizadora. Esta comunidad, representada durante siglos generalmente por la comunidad de religiosos, ha de ser hoy entendida como \u00abun grupo de talla humana e identidad cristiana, que ha asumido el programa de Jes\u00fas, que expresa y celebra su fe en Jes\u00fas, y que se compromete en la realizaci\u00f3n del reino de Dios a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n\u00bb1.<\/p>\n<p>b) La comunidad cristiana ha de manifestarse en el proceso educativo y ha de ofrecerse como \u00e1mbito en el que desarrollar la fe cristiana, meta de todo creyente. Quiere esto decir que la comunidad cristiana ha de configurar y ha de dar sentido al car\u00e1cter cristiano de la escuela: la educaci\u00f3n de la fe ha de realizarse desde una realidad comunitaria; los educandos han de poder redescubrir la dimensi\u00f3n comunitaria de su fe, no s\u00f3lo porque se les hable de la comunidad, sino porque pueden descubrirla, presente y viva, como lugar de referencia, en la escuela.<\/p>\n<p>c) La comunidad cristiana ha de ser signo visible de la acci\u00f3n y de la presencia en y a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n. Es decir, la presencia de esta comunidad ha de repercutir en la dimensi\u00f3n total de la escuela: interpelar a la instituci\u00f3n, trabajar por transformar desde la fe las estructuras, imprimir sentido nuevo a las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa.<\/p>\n<p>6. CON CAPACIDAD DE TESTIMONIAR LOS VALORES DEL REINO. La escuela cat\u00f3lica se define tambi\u00e9n por la capacidad de testimoniar y de transparentar los valores del Reino. La escuela cat\u00f3lica, como conjunto de estructuras al servicio de la maduraci\u00f3n de los educandos, ha de expresar con claridad los signos del misterio de la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas, y manifestarlos a trav\u00e9s de sus estructuras, como opci\u00f3n expresa. A los signos de encarnaci\u00f3n se unen los signos de trascendencia2 .<\/p>\n<p>a) Signos de encarnaci\u00f3n. 1) La escuela cat\u00f3lica ha de encarnar el signo del car\u00e1cter popular. Esto quiere decir que ha de buscar la encarnaci\u00f3n visible, no s\u00f3lo te\u00f3rica, entre los m\u00e1s necesitados; y tambi\u00e9n que, si est\u00e1 al servicio de las clases acomodadas, se encarne no someti\u00e9ndose a los valores dominantes de la clase social a la que sirve, sino como opci\u00f3n educadora que transparente, desde su fe y desde su proyecto educador, los valores del evangelio. 2) Ha de encamar tambi\u00e9n el valor del servicio; la escuela mostrar\u00e1 en sus estructuras y en su actuar diario el car\u00e1cter vocacional de diakon\u00ed\u00ada, de servicio a la persona humana en todos los \u00f3rdenes. 3) Ha de encarnar tambi\u00e9n el car\u00e1cter secular: este signo evang\u00e9lico exige de la escuela, al menos, dos caracter\u00ed\u00adsticas: que no se convierta en un lugar cerrado, en el que se reflejen sobre todo los elementos religiosos y congregacionales, y que d\u00e9 cabida a los seglares cristianos como elemento configurador de la escuela en su ser y en su actuar. 4) Debe tener asimismo un car\u00e1cter fraternal y dialogal: la fraternidad debe transparentarse no s\u00f3lo en el ejercicio de las relaciones horizontales y en los momentos de f\u00e1cil convivencia, sino tambi\u00e9n en las relaciones personales dif\u00ed\u00adciles, las que est\u00e1n mediatizadas por conflictos laborales y acad\u00e9micos. 5) Finalmente, ha de encamar el signo de la libertad: la escuela cat\u00f3lica se proclama hoy favorecedora de la educaci\u00f3n de y en la libertad; esto significa el respeto a la conciencia individual y a la libertad religiosa de los educandos.<\/p>\n<p>b) Signos de trascendencia: Adem\u00e1s, la escuela cat\u00f3lica deber\u00e1 testimoniar: 1) el signo de la pobreza, situ\u00e1ndose entre los pobres y mostrando a todos, pobres y no pobres, el \u00fanico absoluto: Dios; 2) el signo de la apertura y acogida universales, mostrando su genuina y plena catolicidad, y 3) el signo de la palabra de Dios, cuyo anuncio expl\u00ed\u00adcito deber\u00e1 constituir una caracter\u00ed\u00adstica original y distintiva de la escuela.<\/p>\n<p>La escuela cat\u00f3lica tiene su raz\u00f3n de existir en cuanto \u00e1mbito evangelizador, que participa de la \u00fanica misi\u00f3n de la Iglesia: \u00abLa escuela cat\u00f3lica encuentra su verdadera justificaci\u00f3n en la misi\u00f3n misma de la Iglesia\u00bb (DRE 34). Como \u00absujeto eclesial\u00bb (DRE 33) y como \u00abmedio privilegiado para la formaci\u00f3n integral del hombre\u00bb (EC 8), la escuela es \u00ablugar de formaci\u00f3n integral, de aut\u00e9ntico apostolado y de acci\u00f3n pastoral, no en virtud de actividades complementarias o paralelas o paraescolares, sino por la naturaleza misma de su misi\u00f3n, directamente dirigida a formar la personalidad cristiana\u00bb (DRE 33). Como la Iglesia misma, la escuela cat\u00f3lica realiza su misi\u00f3n evangelizadora mediante el testimonio y mediante el anuncio expl\u00ed\u00adcito.<\/p>\n<p>Esta vivencia de la fe y su anuncio expl\u00ed\u00adcito deben generar luego un camino de experiencia y de fe cristianas que, partiendo de unos dinamismos evangelizadores propios de la escuela cat\u00f3lica, se plasmar\u00e1 en un Proyecto de evangelizaci\u00f3n o de acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>1. LOS DINAMISMOS DE LA ESCUELA CAT\u00ed\u201cLICA. Para realizar esta misi\u00f3n evangelizadora, la escuela cat\u00f3lica debe presentar unas l\u00ed\u00adneas de fuerza o unos dinamismos que impulsen toda su acci\u00f3n educadora y que revelen, a su vez, las grandes opciones evangelizadoras. Estos dinamismos son:<br \/>\na) Dinamismo misionero: la evangelizaci\u00f3n que promueve la escuela cat\u00f3lica ha de realizarse desde un profundo sentido misionero; esto significa, al menos, dos cosas: 1) por una parte, que asume los rasgos de una pastoral misionera, como superadora de una pastoral de cristiandad; 2) por otra, que est\u00e1 abierta a todos -y no exclusivamente a los cat\u00f3licos-como ejercicio de la diakon\u00ed\u00ada evang\u00e9lica.<br \/>\nb) Dinamismo prof\u00e9tico: encarnada en la cultura y en la educaci\u00f3n, la escuela cat\u00f3lica hace presente en ellas el acontecimiento del Dios encarnado que \u00abse introduce en nuestra historia para dotarla, desde dentro, de una perspectiva radicalmente nueva. Esta es la conciencia de la escuela cat\u00f3lica, que asume as\u00ed\u00ad una funci\u00f3n prof\u00e9tica en el interior mismo de la cultura y en la iniciaci\u00f3n cultural de los j\u00f3venes\u00bb3.<br \/>\nc) Dinamismo de integraci\u00f3n: el proyecto educativo de la escuela cat\u00f3lica tiende a \u00abcoordinar el conjunto de la cultura humana con el mensaje de salvaci\u00f3n\u00bb (DRE 100). Esta fuerza integradora ha de manifestarse eficaz no s\u00f3lo como superadora de cualquier dicotom\u00ed\u00ada (entre la fe y la vida, entre la fe y la cultura o entre la educaci\u00f3n y la pastoral), sino como ofrecimiento a sus destinatarios de un proyecto educativo coherente y global, que facilite la vivencia de la fe en y a trav\u00e9s de toda la acci\u00f3n educadora: \u00abLa plena coherencia de saberes, valores, actitudes y comportamientos con la fe, desembocar\u00e1 en la s\u00ed\u00adntesis personal entre la vida y la fe del educando\u00bb (El laico cat\u00f3lico, 31).<\/p>\n<p>d) Dinamismo de iniciaci\u00f3n: como toda escuela, la escuela cat\u00f3lica ha de manifestar y ofrecer un dinamismo que impulse al alumno a su iniciaci\u00f3n en la vida cultural y en la participaci\u00f3n social; la iniciaci\u00f3n en actitudes, valores y modos de comportamiento propios de una identidad personal madura es algo inherente a su propia identidad como escuela. Pero adem\u00e1s, ha de favorecer la iniciaci\u00f3n en la fe como proceso personal y comunitario, fiel al grado de madurez de los educandos y fiel al dinamismo propio de la fe. La escuela cat\u00f3lica es iniciadora del proceso personal de la fe de sus educandos hasta lograr que esa fe sea vivida en el seno de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>2. EL PROYECTO DE ACCI\u00ed\u201cN PASTORAL. La escuela cat\u00f3lica crea entre todos los componentes de la comunidad educativa y ofrece a sus alumnos un proyecto educativo en el que se hallan articulados aquellos fines y objetivos que son propios del curr\u00ed\u00adculo obligatorio para todas las escuelas de un pa\u00ed\u00ads, y los objetivos que promueve una educaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana y que est\u00e1n reflejados en el car\u00e1cter propio de la escuela. La articulaci\u00f3n de ambos elementos genera un Proyecto nuevo y espec\u00ed\u00adfico de la escuela cat\u00f3lica, a trav\u00e9s del cual esta proyecta la realizaci\u00f3n de su misi\u00f3n evangelizadora. Esta, que ha de programarse de acuerdo con el grado de vinculaci\u00f3n de los alumnos a la religi\u00f3n y a la fe cristiana, se expresa a trav\u00e9s de un Proyecto de pastoral global -posteriormente especificado y diversificado-, que comprende los siguientes \u00e1mbitos o c\u00ed\u00adrculos.<\/p>\n<p>a) Ambito o c\u00ed\u00adrculo del umbral: la escuela cat\u00f3lica, como instancia educadora, muestra su capacidad de estructurar y unificar todos los medios pedag\u00f3gicos y todas las acciones educadoras, de forma que se ofrezca como un \u00e1mbito coherente, es decir, como \u00abun conjunto de elementos coexistentes y cooperantes capaces de ofrecer condiciones favorables al proceso educativo\u00bb (DRE 24). A partir de ese ambiente educador, toda la acci\u00f3n escolar resultar\u00e1 eficaz para el logro de la educaci\u00f3n integral de la persona de los educandos.<\/p>\n<p>Este primer \u00e1mbito, al tratar de educar la personalidad integral del alumno, tiende tambi\u00e9n a posibilitar la apertura humana a la fe, y se constituye en el primer momento de su acci\u00f3n evangelizadora. En este sentido, la escuela cuidar\u00e1 con prioridad el desarrollo de las dimensiones siguientes: 1) El desarrollo&#8217;de ciertas capacidades que significan crecimiento y maduraci\u00f3n de la persona y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, posibilidad de apertura a lo trascendente. As\u00ed\u00ad, la capacidad de admiraci\u00f3n, de asombro y de interrogaci\u00f3n acerca de la realidad, m\u00e1s all\u00e1 de los datos aprendidos; la capacidad de b\u00fasqueda como ejercicio de superaci\u00f3n de las seguridades; la capacidad cr\u00ed\u00adtica que, a partir del an\u00e1lisis de la realidad, ayude al alumno a superar lo existente y a sentirse llamado a comprometerse en la transformaci\u00f3n de la sociedad; y finalmente, la capacidad simb\u00f3lica que le ayude a superar la dimensi\u00f3n objetiva de la realidad para descubrir el sentido sacramental de la vida y del mundo. 2) Este primer \u00e1mbito evangelizador significa tambi\u00e9n la educaci\u00f3n de actitudes, es decir, de formas habituales de reaccionar y de actuar ante la realidad y ante los otros. La escuela cat\u00f3lica educar\u00e1 en la actitud de esperanza, como superaci\u00f3n de la realidad dada y como apertura a la realidad nueva y renovadora; la solidaridad con los hombres, sus semejantes, especialmente con aquellos que viven en una situaci\u00f3n de pobreza, injusticia y marginaci\u00f3n; la actitud de compromiso ante la realidad, empezando por educar en la sensibilidad ante las injusticias m\u00e1s pr\u00f3ximas al educando, y continuando por la iniciaci\u00f3n del compromiso en proyectos de acci\u00f3n social en favor de la justicia y la paz. 3) Finalmente, la escuela cat\u00f3lica ha de promover la educaci\u00f3n de valores, lo que significa la propuesta de y la invitaci\u00f3n a los valores, no a trav\u00e9s de una disciplina o \u00e1rea determinada, sino a trav\u00e9s de toda la acci\u00f3n escolar, y no s\u00f3lo como una propuesta te\u00f3rica, sino como realizaci\u00f3n experiencial intensa. La escuela cat\u00f3lica educar\u00e1 en los valores humanos fundamentales (la dignidad de la persona humana, la vida, la libertad, la solidaridad, la tolerancia, el bien com\u00fan, la paz&#8230;). Y, por otra parte, iniciar\u00e1 en el conocimiento, an\u00e1lisis y cr\u00ed\u00adtica de los valores vigentes, promovidos por la cultura dominante, que consciente o inconscientemente configuran la persona de los educandos y tienden a convertirse en modelos habituales de referencia.<\/p>\n<p>Juzgado desde el conjunto del proyecto evangelizador, este \u00e1mbito de umbral reviste una importancia definitiva para la escuela cat\u00f3lica: mantiene en un permanente estado de vigilancia sobre ella misma, sobre los educadores, sobre las relaciones educativas, sobre las estructuras, sobre la acci\u00f3n docente y discente y sobre todo lo que, no estando programado, constituye un elemento de acci\u00f3n comprobada: el llamado curr\u00ed\u00adculo oculto. No es, pues, gratuito afirmar que la concepci\u00f3n de la escuela en su totalidad como ambiente educador es el medio m\u00e1s adecuado para lograr los objetivos de la educaci\u00f3n plenamente humana, \u00fanico camino que puede posibilitar la apertura a la fe y la educaci\u00f3n en la misma.<\/p>\n<p>b) Ambito del di\u00e1logo entre la fe y la cultura: otro \u00e1mbito del proyecto evangelizador de la escuela cat\u00f3lica se realiza a trav\u00e9s de la tarea de integrar las dos realidades que constituyen parte fundamental de la identidad de la escuela: la fe y la cultura. En este sentido, es la escuela cat\u00f3lica en su totalidad -y no s\u00f3lo una de sus estructuras, como, por ejemplo, la clase de religi\u00f3n- la que ha de posibilitar las condiciones y el ejercicio de esa aproximaci\u00f3n y de ese di\u00e1logo. La escuela, como lugar cultural en el que se descubre, se transmite, se asimila, se valora y se recrea la cultura, encuentra su raz\u00f3n de ser en \u00abla comunicaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y sistem\u00e1tica de la cultura para la formaci\u00f3n integral de la persona\u00bb (EC 36). Y se trata, adem\u00e1s, de una educaci\u00f3n de la cultura dentro de la visi\u00f3n cristiana de la realidad, \u00abmediante la cual la cultura humana adquiere su puesto privilegiado en la vocaci\u00f3n integral del hombre\u00bb (GS 57).<\/p>\n<p>Pudiera parecer que este objetivo fuera un tanto inadecuado e inalcanzable para los ni\u00f1os y los adolescentes; y ello, en cierto modo, es verdad. Pero aunque el di\u00e1logo entre cultura y fe sea, en realidad, tarea propia de la madurez cristiana, la escuela deber\u00e1 fomentar su aprendizaje e iniciar en un camino de evangelizaci\u00f3n que habr\u00e1 de prolongarse durante toda la vida del creyente.<\/p>\n<p>Dicha s\u00ed\u00adntesis -o di\u00e1logo- se explicita a trav\u00e9s de dos tareas pastorales: 1) La evangelizaci\u00f3n de la cultura, o sea, la transmisi\u00f3n de esta de manera objetiva y cr\u00ed\u00adtica. Puede constituir para la escuela un riesgo grave el hecho de desvincular, del conjunto de la fe, la cultura en la que se educa, del resto de las actividades religiosas: \u00absu primer problema no es el de la propuesta de la fe, sino la transmisi\u00f3n de una cultura abierta a las dimensiones espirituales y religiosas, a perspectivas cristianas y evang\u00e9licas\u00bb4. La cultura escolar se transmite a trav\u00e9s de toda la acci\u00f3n educativa, pero de manera espec\u00ed\u00adfica a trav\u00e9s de los saberes, de los objetivos y de los contenidos de las \u00e1reas curriculares. La primera parte de este di\u00e1logo consistir\u00e1, pues, en presentar una cultura fiel a la realidad de nuestro tiempo, pero tambi\u00e9n abierta a la fe y juzgada e interpelada desde los valores del evangelio. 2) La inculturaci\u00f3n de la fe: es sabido que la fe cristiana, desde sus or\u00ed\u00adgenes, fue vivida y expresada en t\u00e9rminos culturales espec\u00ed\u00adficos. La escuela cat\u00f3lica ha de expresar la fe cristiana en un lenguaje que sea pr\u00f3ximo a la cultura de nuestro tiempo, estar atenta a los desaf\u00ed\u00ados que la cultura presenta a la fe y tratar de responder a esos desaf\u00ed\u00ados a trav\u00e9s de una adecuada integraci\u00f3n de la fe en el conjunto de los saberes escolares.<\/p>\n<p>Es necesario advertir que la cultura no es algo abstracto, sino, m\u00e1s bien, una realidad vivida en el seno de la sociedad y expresada en el interior de la escuela. Su integraci\u00f3n con la fe es tarea permanente del conjunto de la escuela, pero tiene lugar de manera especial en un momento clave del proceso evangelizador: la clase de religi\u00f3n. La ense\u00f1anza religiosa, \u00aben conexi\u00f3n con las dem\u00e1s disciplinas, es una forma privilegiada de la relaci\u00f3n ineludible entre fe y cultura; es el medio para que el alumno haga personalmente la s\u00ed\u00adntesis de la fe con la cultura\u00bb (OPERE 41).<\/p>\n<p>Pero esta pedagog\u00ed\u00ada entre cultura y fe tiene lugar tambi\u00e9n en la actitud permanente de los educadores y en la forma como es vivida a trav\u00e9s de la acci\u00f3n global de la escuela. En este sentido, ser\u00e1 necesario examinar c\u00f3mo son las actitudes de los educadores cristianos ante la ciencia y ante la cultura; c\u00f3mo son las relaciones que viven habitualmente los educadores, como mediadores de la cultura, con la fe; c\u00f3mo ayudan al alumno a situarse en sus respectivas disciplinas, en relaci\u00f3n con la fe, especialmente en aquellas cuestiones en las que esa relaci\u00f3n se torna m\u00e1s conflictiva o problem\u00e1tica; c\u00f3mo repercute la fe, expresada y vivida en la escuela, en la cultura que se vive en ella y fuera de ella; qu\u00e9 planteamientos interdisciplinares se realizan en el \u00e1mbito escolar; de qu\u00e9 manera se presentan los profesores y educadores como mediadores de ese di\u00e1logo, es decir, c\u00f3mo han realizado ellos mismos esa relaci\u00f3n did\u00e1ctica -y dial\u00f3gica- entre la fe que profesan y la cultura, objetivo espec\u00ed\u00adfico de su misi\u00f3n educadora. En este sentido cabe recordar que \u00abla s\u00ed\u00adntesis entre cultura y fe se realiza gracias a la armon\u00ed\u00ada org\u00e1nica de fe y vida en la persona de los educadores. La nobleza de la tarea a la que han sido llamados reclama que, a imitaci\u00f3n del \u00fanico Maestro, Cristo, ellos revelen el misterio cristiano no s\u00f3lo con la palabra, sino tambi\u00e9n con sus mismas actitudes y comportamientos\u00bb (EC 43).<\/p>\n<p>En definitiva, es toda la acci\u00f3n educadora de la escuela, su esp\u00ed\u00adritu y su talante, y no s\u00f3lo la clase de religi\u00f3n, la que habr\u00e1 de lograr este objetivo pastoral.<\/p>\n<p>c) Ambito de la catequizaci\u00f3n: la trayectoria que venimos recorriendo nos lleva ahora al tercer \u00e1mbito o c\u00ed\u00adrculo de la acci\u00f3n pastoral de la escuela cat\u00f3lica: la catequizaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>Que la escuela cat\u00f3lica sea lugar de catequizaci\u00f3n es no s\u00f3lo una realidad constatable, y aun floreciente en muchos casos, sino algo deseable para la propia Iglesia. En documentos oficiales sobre la escuela cat\u00f3lica se afirma la idoneidad y aun la necesidad de esta como lugar de catequizaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, en el documento La escuela cat\u00f3lica se acent\u00faa la prioridad de la funci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica de la familia, para insistir luego en la necesidad e importancia de la catequesis en la escuela (cf EC 51).<\/p>\n<p>Es cierto que la catequesis es tarea de la comunidad cristiana. Habr\u00e1 que afirmar, entonces, que la escuela cat\u00f3lica es comunidad de fe; pues bien, el documento Dimensi\u00f3n religiosa de la educaci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica identifica a la escuela cat\u00f3lica como sujeto eclesial. Esto quiere decir que en la escuela cat\u00f3lica la Iglesia se autoafirma, se desarrolla y act\u00faa como Iglesia. Este sujeto eclesial, equivalente tambi\u00e9n a comunidad cristiana o comunidad de fe, identifica la escuela como lugar de catequizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La naturaleza de la escuela hace de ella una comunidad diferente a la comunidad parroquial. Pero aun as\u00ed\u00ad, puede constar de id\u00e9nticos elementos comunitarios, incluido el de la continuidad y la permanencia, ya que, como hemos afirmado anteriormente, consideramos aqu\u00ed\u00ad la escuela cat\u00f3lica como una plataforma evangelizadora que supera los l\u00ed\u00admites de la acci\u00f3n estrictamente acad\u00e9mica. Pero, al referirnos a la catequizaci\u00f3n, \u00bfde qu\u00e9 tipo o modelo de acci\u00f3n catequizadora hablamos? La catequesis de que hablamos debe ser entendida como un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana, es decir, como un proceso de conversi\u00f3n a Cristo, que culmina con la incorporaci\u00f3n a la comunidad cristiana, y se manifiesta en el compromiso vital por el reino de Dios.<\/p>\n<p>Esta iniciaci\u00f3n puede llamarse de inspiraci\u00f3n o de estilo catecumenal, ya que \u00abel modelo de toda catequesis es el catecumenado bautismal\u00bb. Dicha catequesis, siguiendo las orientaciones pastorales de la Iglesia espa\u00f1ola, consta de las siguientes dimensiones: 1) \u00abuna iniciaci\u00f3n en el conocimiento del misterio de Cristo y del designio salvador de Dios\u00bb; 2) \u00abuna iniciaci\u00f3n en la vida evang\u00e9lica, en ese estilo de vida nuevo, que no es m\u00e1s que la vida en el mundo, pero una vida seg\u00fan las bienaventuranzas\u00bb; 3) \u00abuna iniciaci\u00f3n en la experiencia religiosa genuina, en la oraci\u00f3n y en la vida lit\u00fargica&#8230;\u00bb, y 4) \u00abuna iniciaci\u00f3n en el compromiso apost\u00f3lico y de Iglesia\u00bb5. Pues bien, esta catequesis tiene su estructuraci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica, como proceso continuado a trav\u00e9s de los grupos de profundizaci\u00f3n en la fe, en los cuales \u00abse desarrolla el proceso catecumenal y donde convergen o toman consistencia todos los elementos catequ\u00ed\u00adsticos citados anteriormente\u00bb6.<\/p>\n<p>Este camino es, hoy por hoy, no s\u00f3lo la plasmaci\u00f3n te\u00f3rico-doctrinal de lo que puede y debe hacerse en la catequesis escolar, sino tambi\u00e9n la traducci\u00f3n palpable y real de que tal catequesis, con las garant\u00ed\u00adas necesarias, es posible en la escuela cat\u00f3lica. El grupo, como n\u00facleo metodol\u00f3gico de la acci\u00f3n catecumenal, como n\u00facleo vital para todo el proceso de la educaci\u00f3n de la fe, es hoy una realidad m\u00e1s o menos floreciente en torno a comunidades cristianas nacidas y desarrolladas en y a trav\u00e9s de la escuela cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>IV. Los retos del futuro<br \/>\nPara finalizar, tan solo un breve apunte sobre algunos desaf\u00ed\u00ados que se presentan a la escuela cat\u00f3lica en el futuro. La respuesta a dichos desaf\u00ed\u00ados proporcionar\u00e1 credibilidad a la escuela en una sociedad cada vez m\u00e1s plural. Entre estos retos se\u00f1alamos: 1) reformular la identidad de la escuela cat\u00f3lica en una sociedad secular y pluralista, con una presencia notable de la llamada cultura de la increencia; 2) la creaci\u00f3n y la vivencia de la escuela como un ambiente espec\u00ed\u00adfico, como un \u00e1mbito educador, con fuerza e intensidad necesaria como para poder imprimir un car\u00e1cter propio a su educaci\u00f3n y para contrarrestar el influjo de fuerzas poderosas antieducativas; 3) la creaci\u00f3n de la comunidad cristiana como realidad viva dentro de la propia escuela, como lugar de pertenencia y como referencia permanente al proceso de iniciaci\u00f3n de la fe cristiana de los alumnos; 4) la incorporaci\u00f3n de los seglares a la educaci\u00f3n cristiana, comprendida, vivida y ejercida como un aut\u00e9ntico ministerio eclesial; 5) la programaci\u00f3n de su acci\u00f3n evangelizadora, atendiendo a la diversidad religiosa de sus alumnos y al grado de vinculaci\u00f3n de los mismos con la fe cristiana, y 6) la integraci\u00f3n, afectiva y efectiva, de la escuela cat\u00f3lica en el conjunto de la pastoral de la Iglesia.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE FERE, La pastoral de la escuela cat\u00f3lica, Madrid 1993, 23. &#8211; 2 Cf A. APARISI, Utop\u00ed\u00ada escolar y realismo educativo, Narcea, Madrid 1982, 72ss. &#8211; 3. DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE FERE, o.c., 30. &#8211; 4. Ib, 47. &#8211; 5. CC 83ss. &#8211; 6. HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS, Escuela cristiana y catequesis, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1990, 49.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La escuela \u00bflugar de evangelizaci\u00f3n?, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1986; AA.VV., Animation chr\u00e9tienne de l&#8217;ecole en Lumen Vitae, vol. XLII, 1987; AA.VV., La otra escuela cristiana, Sinite,l04 (1993); BOCoS A., Escuela misionera y prof\u00e9tica en la nueva sociedad, Publicaciones Claretianas, Madrid 1987; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA EDUCACI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA, La escuela cat\u00f3lica, Roma 1977; El laico cat\u00f3lico, testigo de la fe en la escuela, Roma 1988; Dimensi\u00f3n religiosa de la educaci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica, Roma 1988; DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE FERE, La pastoral de la escuela cat\u00f3lica, Madrid 1993; GARC\u00ed\u008dA REGIDOR T., En el coraz\u00f3n de la escuela, San Pablo, Madrid 1988; LAMOTTE E., Guide pastorale de l&#8217;enseignement catholique. Pour la r\u00e9flexion et 1&#8217;action, Drogue-Ardant, Limoges 1989.<\/p>\n<p>Te\u00f3dulo Garc\u00ed\u00ada Regidor<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La escuela cat\u00f3lica, instituci\u00f3n civil y \u00e1mbito eclesial. II. Identidad y caracteres de la escuela cat\u00f3lica: 1. Escuela \u00abde tiempo completo\u00bb; 2. Con vocaci\u00f3n educadora; 3. \u00ed\u0081mbito homog\u00e9neo y coherente; 4. Enraizada en Cristo y en el evangelio; 5. En torno a la comunidad de fe; 6. 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