{"id":17000,"date":"2016-02-05T11:04:40","date_gmt":"2016-02-05T16:04:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:40","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:40","slug":"espiritualidad-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-cristiana\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALIDAD CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La necesidad de espiritualidad: 1. Demanda de espiritualidad; 2. Necesidad de una respuesta; 3. Identidad y espiritualidad. II. La identificaci\u00f3n de la espiritualidad cristiana: 1. La identidad cristiana y su espiritualidad; 2. La \u00abvida en Cristo\u00bb en la identidad cristiana y su espiritualidad; 3. La \u00abvida en la Iglesia\u00bb en la identidad cristiana y su espiritualidad; 4. El compromiso por el hermano; 5. La espiritualidad en el dinamismo creciente de la vida cristiana.<\/p>\n<p>I. La necesidad de espiritualidad<br \/>\nEl punto de partida es la necesidad de espiritualidad que se descubre, de una forma o de otra, siempre que nos detenemos para observar al hombre en su profunda realidad. La duda de si es necesaria la espiritualidad y hasta de si hay cabida para ella en nuestro contexto, por un lado, incapacitar\u00ed\u00ada al cristiano para ver las manifestaciones de espiritualidad que se dan en su entorno y, m\u00e1s a\u00fan, para motivarla, y, por otro, le paralizar\u00ed\u00ada en su propia respuesta religioso-espiritual. \u00bfC\u00f3mo plantear\u00e1 la espiritualidad a los dem\u00e1s si no la valora? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 vivirla personalmente -con las exigencias que implica- si duda de ella? S\u00f3lo ser\u00e1n posibles el cultivo espiritual en uno mismo y la oferta de espiritualidad a los dem\u00e1s cuando se la valore. Por esta doble raz\u00f3n, personal y pastoral, ponemos como punto de partida la necesidad de espiritualidad. \u00bfExiste esta necesidad? \u00bfDe qu\u00e9 necesidad se trata? \u00bfD\u00f3nde aparece?<br \/>\n1. DEMANDA DE ESPIRITUALIDAD. No cabe duda de que la b\u00fasqueda de espiritualidad que, de formas distintas y en contextos culturales muy diversos no s\u00f3lo no sufre una regresi\u00f3n, sino que va en aumento, tiene algo que decirnos. Abrimos esta panor\u00e1mica: 1) los nuevos movimientos eclesiales, que surgen con un fuerte acento de espiritualidad; 2) la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, que est\u00e1 prestando atenci\u00f3n a la espiritualidad de forma cuidada e insistente; 3) el influjo espiritual del Oriente que, dentro de una variedad grande de formas, est\u00e1 incidiendo con claridad en Occidente; 4) el fen\u00f3meno de los nuevos movimientos religiosos que, hasta en sus formas m\u00e1s extra\u00f1as, se proponen responder a una demanda de espiritualidad; 5) el aumento de publicaciones, como nos lo demuestran las m\u00faltiples colecciones de espiritualidad que abren las editoriales cat\u00f3licas; 6) las iniciativas de b\u00fasqueda y de cultivo de espiritualidad, que se multiplican en nuestros c\u00ed\u00adrculos cercanos de vida cristiana; 7) la actualidad del tema, como lo indica la aceptaci\u00f3n que en estos momentos tienen los planteamientos de espiritualidad1. Podemos asegurar que, aun teniendo muy presentes los reparos que se formulan sobre la espiritualidad, su b\u00fasqueda es actualmente m\u00e1s llamativa.<\/p>\n<p>2. NECESIDAD DE UNA RESPUESTA. Llamamos la atenci\u00f3n de la respuesta u orientaci\u00f3n que se da actualmente a la demanda de espiritualidad. Como la necesidad de ella es un hecho muy real y patente a todos, se sale al paso con rapidez y con fuerza, buscando iluminar y reconducir a la misma espiritualidad. De hecho est\u00e1n aflorando planteamientos muy diferenciados que ponen en evidencia los distintos objetivos particulares a los que se sirve2. No puede olvidarse que la espiritualidad, por estar muy lejos de ser algo inocuo y as\u00e9ptico, tiene sobre s\u00ed\u00ad la amenaza de ser instrumentalizada, y con ello se le hace un mal servicio. La espiritualidad se vive, y no es un medio al que se le pueda poner un para.<\/p>\n<p>Al querer dar una respuesta a la necesidad de espiritualidad, se coincide en la b\u00fasqueda de lo esencial de la misma. La raz\u00f3n de esta propuesta descansa en la experiencia reciente de haber visto desaparecer todo planteamiento de espiritualidad, y es explicable que, al retomarla, se quiera el m\u00e1ximo de garant\u00ed\u00ada y se vaya tras lo esencial, que se encuentra en la relaci\u00f3n con la propia identidad. En esta misma l\u00ed\u00adnea de contar con lo esencial est\u00e1 el recurso que se hace actualmente del Esp\u00ed\u00adritu para definirla; y as\u00ed\u00ad, frecuentemente, se presenta la espiritualidad como sin\u00f3nimo de vivir bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Pero en el intento de llegar a una mayor concreci\u00f3n de lo que es la espiritualidad se ha visto con muy buenos ojos la descripci\u00f3n de Hans Urs von Balthasar, que marc\u00f3 una l\u00ed\u00adnea que se sigue actualmente: \u00abLa espiritualidad es la actitud b\u00e1sica, pr\u00e1ctica o existencial, propia del hombre, y que es consecuencia y expresi\u00f3n de una visi\u00f3n religiosa -o, de un modo m\u00e1s general, \u00e9tica- de la existencia\u00bb3. Sobre esta descripci\u00f3n subrayamos el dato de que no plantea la espiritualidad identific\u00e1ndola con medios, pr\u00e1cticas, o idearios espirituales, sino que la presenta como la expresi\u00f3n de la persona integrada desde el valor religioso.<\/p>\n<p>Es un hecho que la respuesta que se ofrece actualmente a la demanda de espiritualidad se cifra en llegar a lo esencial de ella cogiendo a la persona entera.<\/p>\n<p>3. IDENTIDAD Y ESPIRITUALIDAD. Se trata de dar un nuevo e importante paso. La relaci\u00f3n entre la identidad y la espiritualidad debe precisarse. La espiritualidad no consiste en la integraci\u00f3n de la persona desde un valor religioso que le sobreviene a la persona, a la propia identidad. En este caso, no ser\u00ed\u00ada constitutiva del hombre, sino que su raz\u00f3n de ser estar\u00ed\u00ada en la elecci\u00f3n del sujeto. Pero la realidad es otra: el valor religioso desde el que se integra la persona es el de la identidad de la persona humana. En este caso, la integraci\u00f3n de la persona se hace desde el valor religioso que es constitutivo de la persona, y la espiritualidad ser\u00ed\u00ada constitutiva de la propia identidad. Es el planteamiento que nos viene dado desde distintas instancias: desde la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, de la que se deduce que la religi\u00f3n es \u00abla dimensi\u00f3n de profundidad de todas las actividades humanas\u00bb4; desde la psicolog\u00ed\u00ada, seg\u00fan la aportaci\u00f3n de Frankl: \u00abQue nosotros m\u00e1s tarde hayamos alcanzado a ver y conocer en el \u00e1mbito del inconsciente algo m\u00e1s que meros instintos; que, por encima de todo lo instintivo inconsciente, hayamos podido comprobar algo as\u00ed\u00ad como un inconsciente espiritual de una espiritualidad inconsciente y hasta de una fe inconsciente, todo eso pertenece a otra p\u00e1gina\u00bb5; y desde la misma filosof\u00ed\u00ada, como nos lo presenta Zubiri: \u00abDios no es algo de que el hombre puede o no ocuparse como de tantas otras cosas en la vida, sino que velis nolis es algo a que estamos f\u00ed\u00adsicamente lanzados, no por ocurrencia sino constitutivamente\u00bb6.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conviene recordar que cuando hablamos de la identidad humana no nos referimos s\u00f3lo al ser de la persona en s\u00ed\u00ad, sino que la situamos en el contexto socio-cultural concreto y dentro de su momento bio-ps\u00ed\u00adquico personal. Esta ser\u00ed\u00ada la identidad completa, con la que la espiritualidad debe contar. Subrayamos esta visi\u00f3n de la identidad, porque la aut\u00e9ntica espiritualidad no puede olvidar ni marginar ninguno de estos aspectos.<\/p>\n<p>De todo ello se derivan unas conclusiones que conviene tener muy en cuenta: a) La espiritualidad, porque entra dentro de la identidad, es connatural al hombre. Es necesario llegar a comprender que ser espiritual es propio de quien ha asumido todo su ser de persona. Puede decirse que quien no vive la espiritualidad no ha asumido plenamente su ser de persona. b) La espiritualidad y la antropolog\u00ed\u00ada no van por separado, son una misma realidad. No puede plantearse la primera al margen de la segunda. Existe una clave que explica tanto la necesidad que hay de espiritualidad como su valoraci\u00f3n actual: su ra\u00ed\u00adz antropol\u00f3gica.<\/p>\n<p>II. La identificaci\u00f3n de la espiritualidad cristiana<br \/>\nNo es suficiente abrirse a la espiritualidad en general; se necesita avanzar hacia la espiritualidad cristiana, que es un paso cualificado. Como el cristianismo tiene su especificidad, tambi\u00e9n la tiene su espiritualidad. Se impone por s\u00ed\u00ad mismo que el cristiano consciente viva de forma definida su propia espiritualidad.<\/p>\n<p>1. LA IDENTIDAD CRISTIANA Y SU ESPIRITUALIDAD. En continuidad con el planteamiento m\u00e1s arriba expuesto, seg\u00fan el cual la espiritualidad es expresi\u00f3n de la persona integrada desde el valor religioso, se entiende la comprensi\u00f3n de la espiritualidad cristiana como la integraci\u00f3n de toda la persona desde la vida teologal, como nos lo presenta A. M. Besnard: \u00abLa espiritualidad, en el fondo, no es m\u00e1s que la estructuraci\u00f3n de una persona adulta en la fe, seg\u00fan su propia inteligencia, su vocaci\u00f3n y sus carismas por un lado, y las leyes del universal misterio cristiano por otro\u00bb7.<\/p>\n<p>La espiritualidad cristiana, entendida como la estructuraci\u00f3n de toda la persona desde la vida teologal, no es cualquier cosa, entra\u00f1a una serie de importantes implicaciones:<br \/>\na) La espiritualidad en este caso se entiende, no como algo que se sobrea\u00f1ade o como algo accidental a la persona, sino en referencia a la estructura de toda la persona. Nada de la persona -actitudes, comportamientos, relaciones- queda fuera de la espiritualidad.<br \/>\nb) Esta estructuraci\u00f3n se hace desde la vida teologal. Todo en la persona debe estar en coherencia con su realidad teologal de ser hijo y hermano en Cristo. Salta a la vista que la espiritualidad hace referencia a la misma identidad del cristiano.<\/p>\n<p>c) Seg\u00fan esto, es la misma identidad de cristiano la que incluye espiritualidad, y no puede considerarse a esta como un sobrea\u00f1adido o como un ropaje adicional a lo que es ser cristiano. La espiritualidad es de la identidad de la persona cristiana.<\/p>\n<p>d) No puede verse a la espiritualidad como un dato previo desde el que se fija la identidad cristiana, sino al rev\u00e9s. Lo decimos porque existe el peligro de fijar la concepci\u00f3n de ser cristiano desde una espiritualidad entendida y vivida como un valor en s\u00ed\u00ad misma.<br \/>\ne) No se puede decir que atiendo a un cristiano si no atiendo a su espiritualidad, porque su identidad incluye espiritualidad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este somero recorrido sobre las implicaciones de una espiritualidad que parte de la identidad cristiana, surge la pregunta de cu\u00e1les son los elementos b\u00e1sicos y radicales de la identidad cristiana, que deben tenerse en cuenta para su espiritualidad.<\/p>\n<p>2. LA \u00abVIDA EN CRISTO\u00bb EN LA IDENTIDAD CRISTIANA Y SU ESPIRITUALIDAD. Conviene subrayar que la vida en Cristo es el elemento m\u00e1s b\u00e1sico y radical de la identidad cristiana. Pero como es verdad que dicha expresi\u00f3n da pie a muchas interpretaciones, no siempre correctas, es necesario ahondar en su significado.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de vivir en Cristo nos referimos a la novedad de vida que supone ser en Cristo, expresi\u00f3n muy utilizada por san Pablo (1Cor 1,30; Rom 8,1; 2Cor 5,17; G\u00e1l 3,28). Ser cristiano es ser en Cristo, vivir en Cristo, que es la participaci\u00f3n de la pascua del Se\u00f1or: \u00abEl que est\u00e1 en Cristo es una criatura nueva\u00bb (2Cor 5,17). Y su significado va mucho m\u00e1s all\u00e1 del intento de una identificaci\u00f3n moral con Cristo desde uno mismo, aun teniendo a Cristo como paradigma de la vida; se trata de una vinculaci\u00f3n con Cristo constitutiva para el cristiano (Jn 15,1).<\/p>\n<p>El punto de partida de esa relaci\u00f3n no est\u00e1 en nuestra iniciativa, sino en la autodonaci\u00f3n de Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos lleva a participar del ser de Dios (divinizaci\u00f3n), como nos lo indica el hecho de ser hijos en el Hijo (filiaci\u00f3n). La condici\u00f3n de desformes nos es dada en la filiaci\u00f3n. Este es el contenido de ser en Cristo: divinizaci\u00f3n y filiaci\u00f3n. La nueva condici\u00f3n del ser en Cristo es participar del ser mismo de Cristo como Hijo encarnado del Padre. Este nuevo ser divino \u00abintroduce al hombre en el misterio personal de la vida trinitaria y le pone en relaci\u00f3n personal con el Padre de Cristo y con el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb8. Se es en Cristo, y en Cristo se vive su vida, que es trinitaria.<\/p>\n<p>Si queremos ver el sentido que tiene el ser en Cristo, ser criatura nueva en Cristo, en la relacionalidad de la persona cristiana lo encontramos f\u00e1cilmente: en Cristo participamos de su relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n: somos hijos en el Hijo, entra\u00f1ados en el Padre (cf Rom 8,29; G\u00e1l 3,26; 4,6-7; Un 3,1); participamos de su relaci\u00f3n de fraternidad: en Jes\u00fas somos hermanos de todos, entra\u00f1ados en la solidaridad de todos los hombres (cf Rom 8,29; Col 1,18; Un 3,11.24), y participamos de su relaci\u00f3n de se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre el mundo (Mt 12,8; 15,1-20). Estamos ante la nueva relacionalidad del cristiano como criatura nueva en Cristo.<\/p>\n<p>Las conclusiones que se derivan para la espiritualidad, tomando en cuenta este dato b\u00e1sico de la identidad cristiana, son variadas e importantes: 1) Una toma de conciencia de que esta participaci\u00f3n del ser y del vivir del Hijo es el n\u00facleo fundamental e irrenunciable en el ser del cristiano: \u00abEstar en Jes\u00fas y participar de la vida que \u00e9l tiene y es recibida a su vez del Padre, es el centro y el fundamento de la existencia del creyente, y la m\u00e1xima plenitud a la que el hombre puede aspirar\u00bb9. 2) Esta profunda realidad del ser cristiano podr\u00e1 olvidarse, pero es imposible marginarla: seguir\u00e1 ocupando el lugar central en la vida cristiana. 3) No puede afirmarse que es un planteamiento de elites, sino todo lo contrario: es lo radical de toda vida cristiana y, consecuentemente, es propio de toda espiritualidad cristiana, que luego se vivir\u00e1 de forma laical, religiosa o sacerdotal. 4) Al tratarse de un valor tan radical, deber\u00e1 hacerse presente a lo largo de todo el proceso de la vida cristiana, tambi\u00e9n en su comienzo. 5) Queda al descubierto que la espiritualidad cristiana no tiene como punto de partida nuestras actitudes y nuestros comportamientos, sino el ser en Cristo. Las actitudes y los comportamientos ser\u00e1n consecuencia de lo que somos.<\/p>\n<p>3. LA \u00abVIDA EN LA IGLESIA\u00bb EN LA IDENTIDAD CRISTIANA Y SU ESPIRITUALIDAD. En el momento actual es necesario salir al paso del impacto que puede suponer la inclusi\u00f3n en la identidad cristiana y en su espiritualidad de la referencia a la Iglesia -siempre est\u00e1 el peligro de intentar una espiritualidad cristiana sin contar con la Iglesia-, y se impone hacerlo en la verdad, que no es otra que la del \u00abser en la Iglesia\u00bb del cristiano. Hay necesidad de plantear abiertamente la eclesialidad de la espiritualidad cristiana, sabiendo que no basta cualquier referencia a la Iglesia. El objetivo es muy concreto: se trata de tener una visi\u00f3n exacta del cristiano en la Iglesia y de su implicaci\u00f3n en la espiritualidad10. Para ello se necesita una doble respuesta.<\/p>\n<p>a) Se trata, en primer lugar, de asumir lo que le supone al ser del cristiano su relaci\u00f3n con la Iglesia, vivir en la Iglesia, ser Iglesia; se trata de tener en cuenta la naturaleza de la relaci\u00f3n que existe entre el ser cristiano y su pertenencia a la Iglesia. Para este objetivo tenemos la visi\u00f3n: 1) de la Iglesia misterio: \u00abLa Iglesia es misterio, obra divina, fruto del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, signo eficaz de la gracia, presencia de la Trinidad en la comunidad cristiana\u00bb11; 2) de la Iglesia comuni\u00f3n: \u00absigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1); y 3) de la Iglesia misi\u00f3n: \u00abLa Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misi\u00f3n del Hijo y de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan el prop\u00f3sito de Dios Padre\u00bb (AG 2). Esta es la Iglesia; Iglesia misterio que, brotando del misterio de la Trinidad, tanto en el interior de s\u00ed\u00ad misma como en su actividad evangelizadora, es simult\u00e1neamente misterio de comuni\u00f3n y misterio de misi\u00f3n12. Y este es el cristiano, que lo que es, lo es en la Iglesia. De su identidad es ser en la Iglesia.<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, conviene subrayar que no es suficiente contemplar al cristiano en la Iglesia como miembro en comuni\u00f3n compartiendo la misi\u00f3n, sino que se necesita verlo acogiendo la mediaci\u00f3n que la Iglesia le ofrece y de la que est\u00e1 necesitado. No puede olvidarse que la Iglesia es, a la vez, obra de Cristo e instrumento de Cristo para obrar la salvaci\u00f3n. Debe estar muy presente que la Iglesia es sacramento universal de salvaci\u00f3n (LG 48). La mediaci\u00f3n de la Iglesia debe ser asumida en la vida y, consecuentemente, en la espiritualidad del cristiano.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n a la que se llega resulta evidente. La relaci\u00f3n del cristiano con la Iglesia es mucho m\u00e1s que la que puede suponerle una colaboraci\u00f3n generosa con ella; se trata de la relaci\u00f3n con la Iglesia, que es constitutiva del ser cristiano y, consecuentemente, de su espiritualidad. La espiritualidad cristiana se entiende y se vive en la Iglesia.<\/p>\n<p>4. EL COMPROMISO POR EL HERMANO. El camino hacia los otros se considera esencial en toda espiritualidad, junto con el camino hacia el interior y el camino a lo trascendente. Esta dimensi\u00f3n del camino hacia los otros debe ser contemplada necesariamente en toda espiritualidad. El hombre en cuanto esp\u00ed\u00adritu, est\u00e1 abierto a lo universal y comprometido con ello, trascendiendo las propias fronteras; est\u00e1 impulsado hacia los otros y a la actuaci\u00f3n en el mundo13. Por tanto, esta dimensi\u00f3n tampoco puede faltar en la espiritualidad cristiana. Pero no se trata simplemente de incluirlo como una agregaci\u00f3n que se debe conceder por exigencias del momento, &#8216;sino que necesariamente entra en ella, porque es de la identidad del ser cristiano. Su entronque en la identidad cristiana puede contemplarse desde esta doble perspectiva.<\/p>\n<p>a) El punto de partida es la referencia a Jes\u00fas, que vivi\u00f3 la autodonaci\u00f3n incondicional al Padre desde su filiaci\u00f3n divina y la entrega a favor de todos los hombres. En esta misma clave debe situarse al cristiano que, al ser y vivir en Cristo, participa en la comuni\u00f3n de vida y de amor de Cristo14. En la condici\u00f3n de hijo en el Hijo es donde debe entenderse el amor cristiano. La caridad en nosotros es amor de hijos y hermanos en Jes\u00fas; no tiene otro planteamiento. Y la entrega del cristiano por el hermano le es connatural a su ser y vivir en Cristo.<br \/>\nb) El vivir en Cristo, propio de la identidad cristiana, incluye un segundo aspecto, muy importante para el cristiano, que es vivir en misi\u00f3n. Suele presentarse la misi\u00f3n del cristiano en relaci\u00f3n con la Iglesia, que es, por su propia naturaleza, misionera; pero no debe olvidarse que la raz\u00f3n fundamental de la misi\u00f3n es el ser y vivir en Cristo, en la Iglesia. Quien es y vive en Cristo, vive la relaci\u00f3n de hijo y de hermano en el Hijo, con todo lo que implica, tambi\u00e9n en su misi\u00f3n, de forma participada: \u00abComo el Padre me envi\u00f3 a m\u00ed\u00ad, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n os env\u00ed\u00ado yo a vosotros\u00bb (Jn 20,21). Por eso, el cristiano constitutivamente es y vive en misi\u00f3n, y su espiritualidad consiste en vivir el misterio de Cristo enviado15.<\/p>\n<p>Este planteamiento lleva a unas conclusiones muy concretas: 1) Resulta totalmente necesaria la toma de conciencia de que el compromiso por los hermanos es de la identidad cristiana y que no puede considerarse como supererogatorio en la espiritualidad cristiana. 2) La fundamentaci\u00f3n presentada es la propia de la espiritualidad cristiana, y, consecuentemente, el compromiso por el hermano deber\u00e1 estar presente tanto en la espiritualidad laical, como en la religiosa y en la sacerdotal. 3) Resulta obvia en la vida cristiana la interrelaci\u00f3n entre la gratuidad y el compromiso: la gratuidad de la filiaci\u00f3n conlleva el compromiso fraterno, y el compromiso por el hermano descansa en la gratuidad de la filiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. LA ESPIRITUALIDAD EN EL DINAMISMO CRECIENTE DE LA VIDA CRISTIANA. Si se quiere abarcar el proceso de la vida espiritual en toda su complejidad, se necesita un estudio completo del tema desde todas sus perspectivas: desde la teolog\u00ed\u00ada, la sociolog\u00ed\u00ada y la psicolog\u00ed\u00ada. Nos limitamos a plantear el hecho mismo del crecimiento de la vida cristiana, para situar en \u00e9l el dinamismo de la espiritualidad cristiana16. Nos centramos en estos tres puntos:<br \/>\n&#8211; En primer lugar, el crecimiento del cristiano radica en la misma identidad cristiana: el cristiano \u00abest\u00e1 en Cristo\u00bb (2Cor 5,17), es \u00abun hombre en Cristo\u00bb (2Cor 12,2) por la participaci\u00f3n de la pascua y \u00abvive en Cristo\u00bb (1Cor 1,9; Un 4,9; Rom 6,8; 2Tim 2,11). Pero esta grata realidad de ser criatura nueva en Cristo se vive en la experiencia del ya y todav\u00ed\u00ada no, y se siente llamada a un m\u00e1s de vida filial, de vida fraterna y de entrega al hermano. Es la misma vida nueva la que impulsa, la que act\u00faa desde dentro, porque lleva en su naturaleza la expansi\u00f3n hasta la consumaci\u00f3n total en Dios, despu\u00e9s de la muerte. La santidad que se vive en cada momento de la vida siempre estar\u00e1 en referencia con la plenitud a la que est\u00e1 constitutivamente orientada.<\/p>\n<p>&#8211; En segundo lugar debe tenerse en cuenta que el crecimiento de la vida cristiana es integral. La profunda realidad de ser criatura nueva en Cristo debe configurar gradualmente toda la vida del cristiano; todo en la persona queda bajo su influjo. Y, consecuentemente, la santidad moral del creyente no puede entenderse como un mero perfeccionamiento \u00e9tico de la persona, sin ninguna relaci\u00f3n con lo que supone el estar en Cristo, ser en Cristo, propio de la participaci\u00f3n de la pascua. Si lo radical del cristiano es ser en Cristo hijo y hermano, el comportamiento tiene que ser consecuente a su ser en Cristo, hasta llegar a la unidad de vida y de persona.<\/p>\n<p>&#8211; Por \u00faltimo debe subrayarse que el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 muy presente en el crecimiento de la vida cristiana. Se puede asegurar que todas las dimensiones de la vida cristiana est\u00e1n acompa\u00f1adas y dirigidas por el Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en el crecimiento de la vida cristiana porque est\u00e1 en su origen (Jn 3,5); porque gu\u00ed\u00ada al cristiano (Rom 8,14; G\u00e1l 5,18); porque da el conocimiento profundo de Jesucristo (lCor 2,6-16; Jn 14,26; 16,12-15); porque nos da el amor de Dios (Rom 5,5); porque nos garantiza la libertad (Rom 8,2); porque su presencia es actuante en la vida del cristiano y la conocemos por sus frutos (G\u00e1l 5,22-25), y porque nos acompa\u00f1a al final de nuestros d\u00ed\u00adas (Rom 8,11). La vida cristiana se vive en el Esp\u00ed\u00adritu. Seg\u00fan esto, la presencia del Esp\u00ed\u00adritu es llamada al dinamismo y garant\u00ed\u00ada del crecimiento cristiano hasta su plenitud.<\/p>\n<p>La consecuencia es obvia: la espiritualidad no puede entenderse de forma est\u00e1tica cuando el cristiano est\u00e1 llamado a la vida en Cristo en plenitud (LG 39-42). Dentro del crecimiento propio del ser cristiano debe situarse el dinamismo de la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Existe una ampl\u00ed\u00adsima bibliograf\u00ed\u00ada sobre el tema. Cf S. GAMARRA, Teolog\u00ed\u00ada espiritual, BAC, Madrid 1994, 24-28. &#8211; 2 Cf L. DUCH, Tendencias espirituales actuales, Delta, Cuadernos de orientaci\u00f3n familiar 115 (1987) 7-24; C. GARC\u00ed\u008dA-J. CASTELLANO, Corrientes y movimientos actuales de espiritualidad, Madrid 1987, 143-152. &#8211; 3 H. U. VON BALTHASAR, El evangelio como criterio y norma de toda espiritualidad en la Iglesia, Concilium 9 (1965) 7-8. &#8211; 4. Cf J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, La religi\u00f3n en el hombre, Communio 2 (1989) 325. &#8211; 5. V. E. FRANKL, Ante el vac\u00ed\u00ado existencial. Hacia una humanizaci\u00f3n de la psicoterapia, Herder, Barcelona 19906, 41. &#8211; 6 X. ZUBIRI, El hombre y Dios, Alianza, Madrid 19884, 327; &#8211; 7. A. M. BESNARD, Tendencias dominantes en la espiritualidad contempor\u00e1nea, Concilium 9 (1965) 27. &#8211; 8. J. ALFARO, Cristolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1973, 101. &#8211; 9 L. F. LADARIA, Introducci\u00f3n a la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, Verbo Divino, Estella 1993, 150. -10 Entre la abundante bibliograf\u00ed\u00ada cf A. ANT\u00ed\u201cN, El misterio de la Iglesia. Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de las ideas eclesiol\u00f3gicas II, Cat\u00f3lica, Madrid 1987; R. BL\u00ed\u0081ZQUEZ, La Iglesia del concilio Vaticano II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19912; B. FORTE, La Iglesia, icono de la Trinidad. Breve eclesiolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992; ChL; N. SILANES, Iglesia de la Trinidad, en X. PIKAZA-N. SILANES (dirs.), Diccionario teol\u00f3gico. El Dios cristiano, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 664-676. &#8211; 11. PdV 59. &#8211; 12 Cf R. COFFY, L&#8217;Eglise, Par\u00ed\u00ads 1984, 35. &#8211; 13 Cf H. U. VON BALTHASAR, a.c., 11-12. &#8211; 14 R. SCHNACKENBURG, El amor fraterno como confirmaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Cristo y con Dios, en El mensaje moral del Nuevo Testamento II, Herder, Barcelona 1990, 202-213. &#8211; 15 RMi. -16 Cf A. QUERALT, Aspetti pneumatologici della spiritualit\u00e1 II. Lo Spirito Santo nel Nuovo Testamento (ad uso degli studenti), Roma 1992.<\/p>\n<p>BIBL.: ARZUBIALDE S. G., Theologia spiritualis. El camino espiritual del seguimiento a Jes\u00fas, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 1989; BERNARD C. A., Teolog\u00ed\u00ada espiritual. Hacia la plenitud de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu, Atenas, Madrid 1994; CAPDEVILA V. M., Liberaci\u00f3n y divinizaci\u00f3n del hombre, 2 vols. Secretariado Trinitario, Salamanca 1984; DE FIOREs S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914; ESPEJA J., La espiritualidad cristiana, Verbo Divino, Estella 1992; GAMARRA S., Teolog\u00ed\u00ada espiritual, BAC, Madrid 1994; GOFFI T.-SECONDIN B., Problemas y perspectivas de espiritualidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; GOFFI T., La experiencia espiritual hoy, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; GOZZELINO G., En la presencia de Dios. Elementos de teolog\u00ed\u00ada de la vida espiritual, CCS, Madrid 1994; GUTIERREZ G., Beber en su propio pozo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984; JAEN J., Hacia una espiritualidad de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1987; Ruiz DE LA PE\u00ed\u2018A J. L., El don de Dios. Antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica especial, Sal Terrae, Santander 1991; Ruiz SALVADOR F., Caminos del Esp\u00ed\u00adritu. Compendio de teolog\u00ed\u00ada espiritual, Espiritualidad, Madrid 1974; WEISMAYER J., Vida cristiana en plenitud, PPC, Madrid 1990.<\/p>\n<p>Saturnino Gamarra Mayor<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La necesidad de espiritualidad: 1. Demanda de espiritualidad; 2. Necesidad de una respuesta; 3. Identidad y espiritualidad. II. La identificaci\u00f3n de la espiritualidad cristiana: 1. La identidad cristiana y su espiritualidad; 2. La \u00abvida en Cristo\u00bb en la identidad cristiana y su espiritualidad; 3. La \u00abvida en la Iglesia\u00bb en la identidad cristiana &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITUALIDAD CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17000"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17000\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}